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viernes, 2 de mayo de 2025

El deterioro de la libertad de prensa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Con motivo de la publicación del informe de Reporteros sin Fronteras (RSF) sobre el estado de la Libertad de Prensa por todo el mundo, Sofía Nicolás publica un interesante e inquietante trabajo en RTVE.es con el titular "El debilitamiento económico lleva a la libertad de prensa a una situación "difícil" por primera vez, según RSF"*. Quizá el título sea un tanto equívoco, ya que selecciona un factor importante, pero existen muchas otras circunstancias más "voluntarias" que el hecho económico que es la forma de presión que lleva a la dependencia de quienes te financian.

Los motivos para la reducción de la libertad de prensa son muy variados pues claramente dependen del objeto de la molestia que la prensa pueda suponer para el poder. Entre la propaganda (dependencia absoluta) y la libertad hay muchos grados y motivos, muchos intereses diversos para que esto se produzca.

Los propios cambios detectados en la función de los medios es un factor determinante. Ignacio Ramonet ya adelantó hace varias décadas que la tradicional división de poderes reservando el "cuarto" a la prensa como control de los otros tres había cambiado, que era el capital el primero y que los medios eran absorbidos y condicionados por su dependencia económica para sobrevivir, además de ser desviados de su función informativa a otra de "influencia" al servicio de otros intereses. En una era saturada de información los medios ya no tienen la función de informar sino la de mover, influir, en beneficio de agentes más o menos claros en la superficie.

En el artículo de RTVE.es se señala en su inicio:

La libertad de prensa ha empeorado en todo el mundo en el último año. Por primera vez en la historia, la situación se ha vuelto "difícil", según indica Reporteros Sin Fronteras (RSF) en el informe sobre la clasificación mundial de la libertad de prensa que presenta este viernes. La razón principal: la mala situación económica que atraviesan los medios de comunicación a escala global.

El debilitamiento económico, la falta de fondos o la concentración de la propiedad, entre otros, han provocado que en 2025 se haya "cruzado una nueva línea roja". "Por primera vez en la historia, las condiciones para el ejercicio del periodismo son 'malas' en la mitad de los países del mundo", señala el informe.

RSF alerta de que, en el 56,7% de los países, "la libertad de prensa es inexistente y el ejercicio del periodismo es especialmente peligroso". Destacan lugares como Palestina (163º), con 200 periodistas asesinados en 18 meses; o China (178º), la mayor cárcel de periodistas del mundo. También Rusia (171º), donde los medios están controlados por el Kremlin; o Corea del Norte (179º), país en el que los medios funcionan como "herramientas de propaganda".

La mala situación económica no afecta igual a todos los Estados. "En países con contextos políticos espantosos supone directamente el exilio o el desplazamiento de periodistas. En países con contextos bélicos, véase Gaza, Sudán o República Democrática del Congo, supone el cierre de medios. En Gaza, el impacto económico ha sido brutal y ha supuesto la destrucción, literalmente, de medios", explica a RTVE.es la vicepresidenta de RSF, Edith R. Cachera.*


El panorama internacional presenta un claro retroceso porque el autoritarismo está cada vez más presenta y, especialmente, porque la proliferación de medios y la facilidad para acceder a ellos los ha vuelto menos determinantes y más manipulables. Las posibilidades mediáticas no solo han posibilitado el aumento de la información sino su diversificación y su manipulación. En una jungla informativa como en la que vivimos es donde proliferan las "fakes news", los bulos y las corrientes desinformativas. Esto ha llevado a una información de refuerzo sobre modelos estandarizados, es decir, los receptores se ajustan a las fuentes que les parecen más ajustadas a sus creencias, lo que lleva a la desaparición de cualquier forma de objetividad y al aumento de la polarización. Aquí hemos analizado de continuo este tipo de casos en los que los nuevos medios actúan en este sentido.

El artículo va desgranando el empeoramiento de los casos en países en los que se va produciendo deterioros tanto de la información como de los propios profesionales, que se ven atacados en lo físico (muertes, encierros, etc.) como en lo económico.

El mundo es de los ricos y estos compran los medios en cuanto que estos se ponen molestos. Lo estamos viendo en los Estados Unidos de Trump y lo vimos en toda su crudeza cuando la dictadura de Al-Sisi empezó a adueñarse de los medios, que los apoyos económicos le regalaban. Medios que eran críticos se volvieron amablemente "turísticos" estableciendo una neblina sobre la realidad de la situación egipcia. Desde esta perspectiva, el Egipto real desaparece y se eleva el propagandístico, el que silencia problemas y decora la realidad, el que se transforma en reclamo turístico hacia el exterior. Es un caso, pero hay muchos más donde la información no nos informa sino que modela una falsa realidad. Aparentemente no ha cambiado nada, pero la realidad se ha esfumado.

En este sentido, a la peligrosidad de intentar desvelar la realidad de lo que ocurre, se añada el problema de la dependencia y la subsistencia, un problema derivado de la nueva realidad mediática creada por el entorno digital y la crisis doble, la de los medios y la del perfil de los nuevos profesionales, que pasan de periodistas a influencers, es decir, de aquellos que informan a los que buscan conseguir audiencias a cualquier precio, que no dan información sino espectáculo, que no están detrás de la noticia sino delante de la cámara. Quizá recuerden el caso del informador televisivo que se mancho de barro la ropa para informar sobre los efectos de la dana valenciana. Es algo más que una anécdota; es un cambio de sentido y función.

En un país salido de una dictadura, como es España, la libertad de prensa se percibe casi siempre en términos de "censura", como un  acto político. Pero las modalidades en estos tiempos son, como decimos, muy sutiles.

Algunas cosas que no quedan muy claras en el artículo se nos aclaran cuando vemos al final del texto, en unos párrafos remarcados, la situación española. Se nos dice allí: 

España (23º) recibe este año el mejor resultado en la historia de la clasificación de RSF. El país sube siete puestos y se coloca entre "el 15% de los países del mundo con mejores condiciones para el ejercicio del periodismo".

Uno de los mejores indicadores es el sociocultural: "Creo que España, [en cuanto al] respeto a las minorías, los temas que se abordan respecto a la mujer, a [los derechos] LGTBIQ+, [la falta de] temas tabú, sí puede estar bastante orgullosa", señala Cachera.

En comparación con otros países, las agresiones a periodistas en España se dan de forma menos visible, bajo presiones políticas, denuncias o ciberacoso. "La mayoría de demandas [a periodistas] tienen un fin intimidatorio. En democracias como la española, donde prevalece la libertad de información y el derecho a informar, [esas denuncias] casi siempre se suelen archivar, los periodistas no van a la cárcel por mucho que las fiscalías lo pidan", asegura Cachera.

Sin embargo, Cachera señala que "el tema económico siempre lastra el desempeño español": "Se palpa lo concentrado y politizado que está el panorama español".

La vicepresidenta recuerda que "el Gobierno se ha comprometido a adoptar el Reglamento Europeo de Medios de Comunicación (EMFA), que va a traer medidas muy prometedoras en términos de transparencia en la propiedad, del dinero público que reciben en forma de publicidad institucional, etc." y puntualiza que otra de las medidas que pide este reglamento es que "los medios públicos y los órganos de dirección se elijan de forma consensuada, transparente y eficaz. En este caso tenemos que denunciar que no ha sido así en el caso de RTVE. No nos gusta en el plano legal y esperamos que se corrija".

"Un medio que no es independiente y que está muy sometido económicamente, es un medio menos libre. Y un periodista que no tiene garantías sólidas y que no está protegido laboralmente, es un periodista más vulnerable a que ataquen su libertad de informar", concluye Cachera. *

Las breves líneas que se refieren a la situación del propio medio que informa son suficientemente claras y, como hemos dicho, explican algunas cosas.

RTVE.es padece la transformación mediática que hemos podido apreciar en los últimos años, resultado de una serie de movimientos ejecutivos internos que han transformado un "medio informativo" convirtiéndolo en un "medio promocional". La información periodística se reduce y aumenta la información sobre el propio medio (el canal televisivo). Basta con entrar en la página para comprobarlo.

Desde el punto de vista periodístico, RTVE.es ha prácticamente desaparecido. Los propios profesionales lo denunciaron ante su jefes, designado para establecer el giro hacia la autopromoción del canal madre. Siguen quedando buenos artículos de periodistas que no quieren dejar de serlo, pero la función principal del medio es la promoción de los programas, series, concursos, etc.

No es el único caso, hay que decirlo, y hay prestigiosas cadenas, referentes informativos para muchos países, que ha sufrido el mismo proceso de desvío y atenuación informativa.

Hay que luchar para evitar esta deriva de los medios aunque, como se señala, la propia situación de los medios tradicionales mueve en la dirección contraria. Por eso es necesario abogar por la independencia de los de titularidad estatal asegurando su financiación y profesionalidad. Sería un desperdicio peligroso avanzar en las leyes y retroceder en la información. Estar mal informados se acaba pagando.

   

* Sofía Nicolás "El debilitamiento económico lleva a la libertad de prensa a una situación "difícil" por primera vez, según RSF" RTVE.es 2/05/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250502/informe-reporteros-sin-fronteras-libertad-prensa-2025/16538055.shtml

miércoles, 21 de abril de 2021

Salvad la Prensa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



El informe publicado por Reporteros sin Fronteras ha levantado algunas ronchas en diversos sectores, de los propios medios al poder. España, nos dice, se mantiene en el puesto 29 en la lista que refleja la situación de la prensa, pero hay cosas que no solo no mejoran, sino que empeoran debido a diversos factores.

No es sencillo hacer un análisis de los medios españoles, tan complejos en su vinculación geográfica y empresarial. Podríamos decir, como un resumen simplificado, que tenemos las condiciones para hacer buena información, pero que nos complicamos nosotros mismos la vida.

Las bases están sentadas, pero la calidad del resultado en el día a día depende del respeto que seamos capaces de alcanzar. La palabra "respeto" es esencial en cualquier sistema democrático, ya sea aplicada a la verdad y a los acontecimientos o a las personas.



La creciente fragmentación y polarización de la vida política española hace que las quejas se hayan ido acumulando en este tiempo. No es casual que este periodo haya coincidido con el máximo referente de malas costumbres en un país democrático, el mandado de Donald Trump en los Estados Unidos, un país con libertades consolidadas que ha dado ejemplo del mal uso de ellas al amparo del poder. Trump declaró que los medios y periodistas eran los "enemigos del pueblo", creó su propia estructura de difusión de información, se apoyó en empresas que actuaban como cajas de resonancia (Fox News) y finalmente estableció el odio a los periodistas y medios como una forma de actuación política en el día a día. Los altercados con periodistas en sus mítines o en las ruedas de prensa en la Casa Blanca se caracterizaron por este desprecio constante al que muy pocos se atrevieron a plantar cara, como ocurrió con el periodista Jim Acosta en plena rueda de prensa presidencial. La perversión trumpista de la política conllevó su extensión a la información, planteando un ejercicio peligroso en las relaciones con la prensa, una pieza esencial en el equilibrio democrático de los países.

Declarar a la prensa como "enemigo" forma parte de una estrategia político comunicativa que se basa en el uso de otros vehículos de contacto, especialmente los canales creados a través de las redes sociales. Gracias a este mecanismo, se trata de anular las críticas que los programas o palabras puedan merecer a los que están fuera del propio grupo. Las críticas negativas son convertidas en "conspiraciones" y en "confirmación" del valor de lo dicho. Se desarrolla así un principio en el cual el ataque es el reflejo de la "verdad" transmitida. Cuanto más te atacan, mejor. La provocación, como ocurrió con el propio Trump, crea una corriente de información que después es aprovechada con la estrategia señalada.



La estrategia, pues, consiste en separar al público de los medios, creando un espacio quejumbroso y resistente de contacto político. El periodista es un enemigo, una presencia de la que se recela, pues se da por descontado que es un enemigo mentiroso cuya finalidad no es otra que la de perjudicarnos.

Son dos los párrafos que el Informe anual de Reporteros sin Fronteras incluye sobre España:

 

ESPAÑA (29º) | Polarización creciente y falta de transparencia

 

La pandemia de Covid-19 ha puesto fin a tres años de considerable violencia física contra periodistas por parte de la policía, pero también de manifestantes, sobre todo en el marco del conflicto en Cataluña y por el auge de la extrema derecha (el partido VOX). El clima de polarización que persiste, y que incluso se intensifica en la vida política y en el posicionamiento de los medios de comunicación desde la llegada al poder de la coalición del PSOE y Unidas Podemos, está erosionando la confianza de la sociedad en los periodistas y refuerza el discurso de odio contra la prensa. VOX insiste en su estrategia de estigmatizar a los periodistas “enemigos”, endurece sus maniobras de acoso en internet y de intimidación, y prohíbe a los periodistas la cobertura de sus eventos.

En el último año, los periodistas han criticado la falta de transparencia de Pedro Sánchez y su gobierno, así como la hostilidad de Unidas Podemos y su líder, Pablo Iglesias, contra determinados medios y reporteros. La profesión se mostró especialmente preocupada por las ruedas de prensa en las que no era posible formular preguntas, o solo preguntas validadas previamente por el ejecutivo, por las medidas adoptadas contra la desinformación y por las trabas impuestas a los periodistas que cubrían la llegada de migrantes a suelo español. Dicha falta de transparencia se vio agravada por el estado de emergencia, el confinamiento draconiano y las feroces restricciones aplicadas en España durante los primeros meses de la pandemia. Los periodistas han tenido que luchar por cubrir la trágica realidad de los hospitales y las morgues, así como para obtener cifras fiables y coherentes, a menudo calculadas de forma independiente y sin ayuda del gobierno.*

 


Al problema sobre la agresión y la polarización informativa se le añade el problema de la "transparencia", que es también de enorme gravedad en un sistema democrático porque impide a los ciudadanos tener acceso a la información o a parte de ella. La capacidad de acceder a los datos reales y poderlos transmitir a la ciudadanía son esenciales para que exista un opinión pública correctamente informada.

Pero la pregunta es ¿interesa una opinión pública correctamente informada o, por el contrario, un opinión "correctamente desinformada"? Hay algo esencial antes de hacer cualquier diagnóstico respecto a los problemas planteados, es necesario comprender cómo ha cambiado el paradigma informativo con la llegada de las redes sociales y los micromedios. Si el sistema ha cambiado, algo de lo que no hay mucha duda, también han cambiado los agentes intervinientes y su función y relación.

Hoy vivimos en un ecosistema informativo, rodeados de reclamos, de llamados a nuestra atención. Se  han desarrollado todo tipo de estrategias para poder llevar a un determinado punto a las audiencias. Hoy los partidos tienen sus estrategas de comunicación y sus pequeños o grandes ejércitos de operadores en las redes sociales. Reales y ficticios, los mensajes circulan y llegan.

Esto ha reducido el papel del periodistas al haberse, además, reducido su influencia en un mundo de "influencers" de todo orden donde lo que se valora es un clima de agresividad, de ingenio, antes que la reflexión o la opinión formada. La información se ha desintegrado en unidades que van de una frase a unos párrafos, alejándose de los formatos clásicos. Dispositivos de lectura, tiempos a la baja, fragmentación, receptores... todo ha cambiado en un entorno informativo que no tiene demasiado que ver

A los problemas señalados hay que agregar el de los propios profesionales. No solo ha cambiado la percepción exterior del periodista, sino que también ha cambiado la propia forma en que el profesional se percibe en este entorno cambiante.



Hay dos párrafos que recogen lo dicho por Alfonso Armada, presidente de Reporteros sin Fronteras, reproducidos en la web de RTVE, que considero especialmente clarificadores:


"Los periodistas deberíamos hacer autocrítica y reflexionar sobre en qué medida no nos hemos alejado lo bastante del poder y hemos jugado a esta especie de polarización absoluta de no perseguir la verdad, sino perseguir muchas veces el espectáculo y la controversia", apunta el presidente de la organización.

Según RSF, el clima de polarización que persiste, y que incluso se intensifica en la vida política y en el posicionamiento de los medios de comunicación desde la llegada al poder de la coalición del PSOE y Unidas Podemos, está erosionando la confianza de la sociedad en los periodistas y refuerza el discurso de odio contra la prensa.**

 


En efecto, la crisis de los medios, la crisis de la prensa y sus relaciones con los agentes sociales, tiene también que ser considerada desde el punto de vista del propio profesional, de su función, de su motivación y de sus compromisos. Es alejamiento del poder obedece a dos circunstancias: a) el debilitamiento de los propios medios tradicionales ante los cambios por aparición de nuevos medios; y b) la presión política para expandir sus mensajes a las audiencias a través de un entorno confuso. Esto afecta especialmente a los medios públicos, con una presencia fuerte de la política, frente a la caída en el entretenimiento trivial de los medios privados.

Aquí lo hemos señalado en diversas ocasiones: concedemos demasiada atención a los políticos. Lo malo es que, para ellos, nunca es suficiente. Han creado un sistema sin respiro, de campaña permanente, agresivo en su competencia y que prefiere al periodista sumiso al crítico.



¿Se puede conceder demasiada atención a la política? Sí si esta se olvida lo que es la verdadera política y se convierte en un espectáculo zafio cuya finalidad es llamar la atención mediante el insulto a los demás. La política es la política, no su caricatura. Sin embargo, para esa caricatura se exige máxima atención.

"Distanciarse del poder", sí, es necesario. Pero no es fácil si los propios profesionales lo ven como una tabla de salvación y convierten a los medios en partidistas, estableciendo así un público que coincide con una parcela del electorado.

Quizá estas cosas hayan pasado siempre, pero nunca en un universo tan mediatizado donde la polarización se convierte en un valor, donde la atención es buscada cada día por todos los medios disponibles.



La función del Periodismo es mostrarnos una realidad con tendencia a ocultarse, escudriñar en recovecos desconocidos que están junto a nosotros pero en los que no fijamos la mirada, siempre seducida por otros elementos que nos reclaman.

Es momento de volver a la ética y a la deontología profesional; es el momento de revisar prioridades y procedimientos, de exigir una prensa cada día mejor y no, como señala el informe, estancada.

Hay que cortar con la palabra esos dedos acusadores que tratan de convertir a los informadores en enemigos; hay que recuperar la confianza de los públicos variados y recuperar los medios evitando que se conviertan en portavoces sectarios de poder y oposición, que los usan a su gusto. La independencia del profesional y de los medios es la garantía para los que se acercan a ellos.

Desgraciadamente, este nuevo paradigma —como en tantos otros aspectos— se mueve por el interés traducido a diversas monedas, del beneficio a la influencia. Las acusaciones apuntan al mundo político como el causante de la violencia contra la prensa, la falta de trasparencia y la tentación del profesional, que corre a ser fiel acólito del poder o de quien le garantice buenos resultados.

Por todo ello, el verdadero profesional y el verdadero Periodismo, el de la honestidad personal y el respeto a quien te lee o escucha, el que se ajusta a los hechos, deben pasar a primer plano. Hay que mantener la confianza en lo que se cree y resistir las tentaciones que nos rodean.



En estos tiempos en que todo el mundo entiende económicamente la cuestión del "salvamento", es necesario salvar a la prensa en otra dimensión, la ética, el compromiso con hechos y lectores. Haciéndolo así nos salvaremos todos de este gigantesco agujero de desinformación que se forma a nuestro alrededor y amenaza con tragarnos. El buen Periodismo es cada día más necesario precisamente para defendernos de una "realidad" cada vez más teatralizada, convertida en espectáculo, que nos pide insistentemente que creamos en ella, que la aceptemos.

Salvar la Prensa es abogar por su independencia y la de sus profesionales; abogar por su criterio, aunque en ocasiones no nos guste lo que nos muestran. Tendremos que decidir si queremos ver solo lo que nos gusta y tendremos que elegir si solo mostramos lo que quieren ver y escuchar.



* "CLASIFICACIÓN 2021 | ANÁLISIS GENERAL: Periodismo, una vacuna contra la desinformación vetada en más de 130 países" Reporteros sin Fronteras 20/04/2021 https://www.rsf-es.org/clasificacion-mundial-de-la-libertad-de-prensa-2021-periodismo-una-vacuna-contra-la-desinformacion-vetada-en-mas-de-130-paises/ 

** "Reporteros sin Fronteras alerta de la falta de transparencia en España durante la pandemia y un creciente "odio al periodista" RTVE.es 20/04/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210420/rsf-denuncia-polarizacion-falta-transparencia-covid-odio-periodista-espana/2086804.shtml

 


jueves, 27 de abril de 2017

El retroceso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cada día nos informan de la reducción de las libertades en algún lugar del mundo. Tenemos la sensación fundada de que mucho de lo que se hace en diversos lugares tiene como función hacernos menos libres.
Que el presidente de los Estados Unidos declara en sus primeras semanas en la Casa Blanca que "la es el enemigo del pueblo" es muy preocupante por motivos diversos, pero muy especialmente por los imitadores en países en los que el sistema de libertades no está respaldado por un sistema judicial. Hay países en los que esa teoría se repite sin pudor. La constante aparición de personajes autoritarios en la política hace que la prensa pase a primera fila, echándose sobre ella la ira del gobernante, quien trata de arrastrar al pueblo contra la prensa, algo que se paga en las calles de muchas ciudades en las que los periodistas son agredidos o recibidos de mala forma al considerarse su presencia una agresión.
Euronews se hace eco del informe del 2017 de Reporteros sin Fronteras y señala el empeoramiento de la situación:

Hoy la prensa es menos libre que hace un año. Incluso en estados democráticos. Es la conclusión del informe 2017 de la organización Reporteros Sin Fronteras publicado este martes. El mapa de mundial de la libertad de prensa se ha vuelto más negro, el color asignado a los países donde está más amenazada. En 21 países la situación es crítica, en 51 mala. Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Holanda ocupan los cinco primeros puestos en el ránking mundial de la libertad de prensa.*


¿Qué es lo que hace que se produzcan estos retrocesos? Nuestra conversión en un mundo mediático hace que lo que define al poder ya no sea el silencio, sino el discurso constante, el flujo de información. Nuestro universo ya no se puede silenciar, por lo que se hace esencial el ataque a la persona, al periodista, la descalificación al medio.
Estamos asistiendo a la aparición de leyes en diversos países en los que el argumento para controlar los medios es el de la aparición de las "fakes news". Gobiernos autoritarios hacen que sus parlamentos aprueben leyes en las que se vigila a los ciudadanos (redes sociales), pero también a los medios al haberse establecido un circuito fluido entre ambos. El objetivo es siempre evitar una opinión pública en contra, que queden al descubierto los errores, que se produzca la crítica que erosione el poder o sus posibilidades.
Los políticos (y sus asesores en esto) han aprendido rápidamente que se trata de mantener el flujo constante, alimentar las corrientes cuyas olas establecen los vaivenes. En estos días se ha comentado que los aspirantes a la presidencia francesa habían evitado polemizar y atacar directamente a Marine Le Pen. En mi opinión, se trataba de evitar el fenómeno observado con la campaña electoral norteamericana, en la que todos los candidatos (y los medios) se dejaron arrastrar por Donald Trump. Los efectos, los conocemos.


Su declaración de la prensa como enemiga quedará en la historia de la presidencia de los Estados Unidos. Muchos definen a Trump como un consumidor compulsivo de televisión, de un adicto a la Fox, convirtiéndose él mismo en un propagador de noticias falsas al transmitir mediante sus tuits algo dicho por un comentarista que los había leído en Breitbart que a su vez...
La lucha de los medios "serios" contra estas turbulencias informativas es una necesidad imperiosa. La buena información es necesaria, como lo son los buenos análisis en un mundo complejo. El buen periodista es el que explica cómo hace el mago su truco. Al mago, por supuesto no le gusta y tampoco a una parte del público, la que cree que realmente se puede cortar a alguien por la mitad y después recomponerla o que las chisteras tienen infinitos conejos. El mundo se nos ha llenado de magos a los que les gustaría hacer desaparecer a los periodistas en las chisteras.
Lo escandaloso del informe de Reporteros sin Fronteras es que la reducción de la libertad de información se produce allí donde debería defenderse con más ahínco para dar el ejemplo. Recogen en Euronews el retroceso en la clasificación de países:

EEUU ha retrocedido al puesto número 43, inmediatamente después de Burkina Fasso y justo antes de Comores, Taiwán y Rumanía. La organización acusa al presidente Donald Trump de promover “cacerías de brujas” entre los periodistas, a los cuales ha llegado a difamar acusándoles de difundir noticias falsas. Turquía se posiciona como el país donde más ha aumentado el riesgo de terminar en la cárcel para un periodista, multiplicándose por cuatro el número de profesionales de la información en prisión desde el fallido golpe de Estado.
Eritrea, Turkmenistán, Siria y China y Corea del Norte el peor clasificado ocupan los cinco últimos puestos en el total de 180 países incluidos en el informe.*


La Turquía de Erdogan es, en efecto, peligrosa para las libertades. Erdogan ha decidido "limpiar" el país de todo lo que no sea su palabra y sigue avanzando, etapa tras etapa, hacia el fascismo religioso. Pero si Turquía está en el puesto 155 de 180, el Egipto de al-Sisi está en el puesto 161. También Egipto ha puesto en marcha nuevas leyes para poder controlar a la sociedad y a los medios. Las justificaciones no difieren mucho en uno y otro caso.
Estamos aprendiendo a valorar la buena información por su escasez. Los enemigos de la buena información son muchos. Los políticos son solo una parte. Otras partes importantes del deterioro tienen que ver con la propia identidad de los medios, con saber cuál es su función social, con alejarse de los cantos de sirena del entretenimiento, la trivialidad y lo anecdótico. La buena información, además, es cara: requiere tiempo y medios, buena formación de las personas. Y muchos medios han tirado la toalla y se han dejado seducir por la "agenda de la estupidez", que es considerar a sus audiencias como memos babeantes.


El deterioro de la libertad de información no afecta solo a los periodistas, que la padecen directamente, sino también a la sociedad, que pasa a estar peor informada, manipulada, etc. El deterioro de la capacidad de decidir se produce por la ausencia de información. De ahí el deterioro democrático.
Cuando el periodista está en riesgo por realizar su labor, es señal de deterioro social. Cuando se hace desde las instituciones, lo es del deterioro de estas.



* "La libertad de prensa retrocede incluso en estados democráticos" Euronews 26/04/2017 http://es.euronews.com/2017/04/26/la-libertad-de-prensa-retroce-incluso-en-estados-democraticos