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jueves, 5 de febrero de 2026

Aumentan las tasas de psicosis entre niños y jóvenes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El titular no puede ser más claro, "Las tasas de psicosis aumentan en las generaciones más jóvenes, según un estudio canadiense", procede de Grecia y nos lo trae la sección "Una mirada europea", de RTVE.es, en la que se recogen noticias de interés aparecidas en la Unión.

El hecho de que en Grecia se hagan eco de un estudio realizado en Canadá es un intento de mostrarnos la preocupación por un problema que empieza a dejar de ser local. Son los riesgos de vivir en un mundo globalizado, hay ciertas cosas que empezamos a compartir, aunque no nos gusten. Que se haga el estudio en Canadá, por ello, no supone que sea un "problema canadiense", sino un problema que también se detecta en Canadá.

Nos dicen al inicio del texto griego:

A las generaciones más jóvenes se les diagnostican con más frecuencia y a una edad más temprana trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, en comparación con las personas nacidas en décadas anteriores, según un amplio estudio poblacional publicado en la revista Canadian Medical Association Journal (CMAJ).

La investigación se suma a la preocupación de la comunidad científica por la salud mental de adolescentes y adultos jóvenes, con un claro aumento de nuevos diagnósticos en los últimos años.*



Como se nos indica, se dan coincidencias en los resultados entre los estudios realizados en Canadá y otros países, como los realizados en Australia, que no está precisamente al lado. Este problema es global en una sociedad global.

Como ocurre en otros estudios realizados sobre las generaciones más jóvenes, se produce un equívoco peligroso. Se trata de pensar que el problema es de los niños y jóvenes. Es una distorsión cultural que arrastramos en Occidente, es decir, la creencia normalizada de que jóvenes y adultos son "distintos" y no una "continuación" el uno del otro. Por expresarlo con un ejemplo, llegamos a pensar que es como el acné, algo que se pasa con la edad. Nada más erróneo. Ayer citábamos en otro contexto el verso de William Wordsworth "Child is Father of Man", del poema —escrito en 1802— "My Heart Leaps Up", una gran verdad que sigue siéndolo pasados más de dos siglos.

Hemos acumulado históricamente toda una serie de tópicos sobre la infancia y juventud, un periodo del que se sale. Sí, pero no es más que una división cultural humana: salimos, pero salimos los mismos que entramos. Y las enfermedades mentales. la inestabilidad emocional, la ansiedad, etc. pueden seguir toda la vida con nosotros con nefastas consecuencias para nosotros y para los demás.

Parte del problema es que la sociedad que hemos construido a nuestro alrededor acumula una serie de problemas que recaen sobre niños y jóvenes; parte de ellos nos seguirán toda la vida, pues son los que nos han (de)formado. Borramos los datos de los jóvenes por un falso sentido de protección. ¿Qué protegemos? Lo hacemos bajo el principio del cambio absoluto, de que será radicalmente otro. Sin embargo, sabemos que esto no es cierto, es solo un prejuicio, un tópico.

Los grados de maldad se han multiplicado en el periodo de infancia y adolescencia, en los que ya se manifiestan algo más que problemas. La maldad ambiental está presente y crea problemas que llevan a unos a agredir, a otros a suicidarse, etc. Basta con ver las noticias que nos llegan cada día. Nos hablan de que descienden las edades de agresión y de los agredidos, de los que sufren esta violencia en escuelas, familias, etc.

A veces utilizamos el argumento de que la maldad no crece, solo se hace más visible. Pero también la visibilidad tiene su función. Eso es lo que se está dilucidando ahora sobre lo ocurrido con las redes sociales y la propuesta de avanzar las edades de acceso, que tan airadas respuestas tiene por parte de la industria de la información.

En la medida en que se han convertido en nuestro "entorno social" tienen indudable incidencia en nuestra forma de percibir el mundo, a los otros y a nosotros mismos. Una parte importante del acoso se produce gracias a las redes. Muchas crisis personales provienen de esa exposición a los demás que destruye la idea de intimidad e impulsan a exponernos a miradas y crueldades.

El cierre del artículo que nos cuenta el estudio canadiense expresa: 

Los investigadores señalan que es probable que el aumento de casos se deba a una combinación de factores, entre ellos la mayor edad de los padres, estrés socioeconómico, experiencias negativas en la infancia, así como un mayor consumo de sustancias, como cannabis, estimulantes, alucinógenos y drogas sintéticas, sobre todo en las dos últimas décadas.

Los expertos subrayan la necesidad del diagnóstico precoz, la prevención y el refuerzo de los servicios de salud mental, especialmente para niños, adolescentes y adultos jóvenes.*


artículo original griego

Si este es nuestro mundo "normal" es lógico que se produzca ese "aumento de casos". Las expresiones técnicas no logran ocultar el fondo de problemas y la maldad social que se genera. Lo terrible es que gran parte de ella se produce para la consecución de beneficios económicos dentro de este llamado "capitalismo informativo". Los efectos negativos se dejan de lado y se concentran en el beneficio. Los insultos de Elon Musk a Pedro Sánchez por plantear elevar las edades de acceso a las redes solo responden a ese criterio.

Las redes han movido también mucha solidaridad, esto es indudable, pero esto no es una cuestión de equilibrios o porcentajes, sino de una realidad en la que los débiles son cada vez más víctimas y los poderosos cada vez más crueles.

Todas esas causas enunciadas en el estudio canadiense son parte de lo que estamos construyendo, de nuestra sociedad. Muchos sufren, algunos no lo resisten y otros quedan marcados de por vida. Las nuevas herramientas actúan en malas manos. Descienden las edades de las víctimas y también de los agresores; aumenta la exposición a este mal que apenas controlamos. Nos lo dicen desde la Educación, desde la Psicología, desde la Sociología, pero no es fácil contener esto. Hay demasiada resistencia.

Son muchos factores y muy distintos. Sobre unos es más fácil actuar que sobre otros. Pero si apenas se actúa o se ignoran, solo se irá empeorando.

 

* Una mirada europea "Las tasas de psicosis aumentan en las generaciones más jóvenes, según un estudio canadiense" RTVE.es / EPT news (Grecia) 2/02/2026


domingo, 30 de noviembre de 2025

La polarización política y las parejas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace unos día hablábamos aquí sobre un fenómeno doble: la sentimentalización de la política y la politización de los sentimientos, la aparición de un reportaje en RTVE.es  firmado por María Menéndez con el titular "Amor e ideología: ¿es posible enamorarse de alguien que vota diferente en medio de la polarización política?"* En el texto se recogen los testimonios de diversos expertos sobre los efectos de la creciente polarización política sobre la vida sentimental y las compatibilidades en las parejas.

Se señala que no se ha llegado al extremismo norteamericano, pero que estamos camino de ello. La forma de hacer política basada en la polarización tiene muchos efectos devastadores ya que mina las posibilidades de acercamiento y siembra de recelos la vida en común.

En el artículo se nos habla de este fenómeno creciente y se señala que

(...) la polarización política se ha convertido en uno de los grandes fenómenos sociales de nuestro tiempo y entre las distintas formas de polarización, la Revista Española de Sociología usa ya el término polarización afectiva en su artículo 'Amor y política: polarización afectiva y relaciones de pareja en España' para definir los procesos de "animadversión y hostilidad entre los ciudadanos basados en identidades partidistas" y la "forma de antagonismo entre personas cuyas características y sentimientos de pertenencia son diferentes, lo que genera distanciamiento".*

Hay ciertos momentos en los que el tema se trata como si fuera una "evolución natural" y no un plan perfectamente diseñado en el que los ciudadanos fueran "animados" a verse ellos mismos de una manera radical y a los otros como un peligro constante de destrucción del sistema. La "polarización" no es un juego, sino una forma de destruir la convivencia encerrando a las personas en posiciones radicales, mostrándolos como incompatibles

Como hemos señalado en diversas ocasiones, tiene además un poder selectivo sobre los políticos, convertidos en agitadores, en personas que alientan la radicalización y estigmatizan a los contrarios. La polarización no necesita de personas constructivas, más bien al contrario. La mayor parte de sus discursos consisten el hablar del otro  denigrándolo. Es más importante destruir que construir.

Ese efecto llamada sobre los corruptos lo estamos viendo cada día. Ya no se trata de "uno", sino de grupos enteros que toman al asalto la estructura de los partidos e instituciones. La política polarizada no necesita de grandes constructores, sino de personas capaces de encandilar con sus voces y gritos, con sus descalificaciones.

En el cierre del texto se nos señala

La doctora en Psicología Silvia Álava explica a RTVE Noticias que las parejas de diferente color político pueden tener problemas no tanto por esa diferencia, sino por la rigidez con la que muestren tales diferencias. "Si somos flexibles a nivel cognitivo, tolerantes y empáticos, claro que se puede tener una pareja que vota diferente", afirma.

A su juicio, hay personas que fusionan demasiado su identidad personal con la política y "cuanto más fusionado estés con tu ideología, menos capacidad para compartir con otras personas". Por el contrario, hay quien sabe diferenciar entre la persona y lo que vota, y piensa: "Me enamoro de la persona, no de su ideología".

Y coincide con los sociólogos en el sentido de que la polarización política actual sí lleva a muchos a verlo todo en clave de "blanco o negro y de buenos y malos": "No son capaces de ponerse en el gris y obviamente esas personas van a encontrar dificultades en establecer relaciones, ya no solo de pareja sino de amistad, con otro que piensa diferente".*

Evidentemente si las personas "polarizadas" no son "rígidas" es que no están polarizadas. "Ser flexible" es lo contrario de la polarización.

Sin embargo, lo que buscan los partidos son personas polarizadas a las que alimentan con sus mensajes radicalizados que les asegura el voto.

Hubo un tiempo en el que en España casi todo el mundo se definía como "de centro", ya fuera de centro izquierda o derecha. La sociedad española en su conjunto quería convivir, palabra importante, y había ciertas cosas de las que se procuraba no hablar para evitar discusiones. Hoy, en cambio, no es la convivencia lo que se busca y se lanzan constantemente mensajes radicalizadores. Hay expresiones que escuchas que te hacen llevarte las manos a la cabeza. ¿Qué será lo próximo que se lancen?

Los efectos de la polarización en la vida sentimental no pueden negarse, especialmente si forma parte de la estrategia la discusión diaria. Sería ingenuo pensar que lo que afecta a la vida sentimental se puede aislar del resto, de la misma manera que uno de los expertos señala que "nos enamoramos de la persona y no de la ideología", como si estas cosas se pudieran aislar y prescindir de ellas. Es precisamente la polarización la que nos lleva a la discusión y al enfrentamiento.

En la medida en que la polarización no es un hecho fortuito, sino una estrategia buscada, destruye todo lo que pueda afectarla. Te alejas de ella o te arrastra. El hecho, como nos cuentan, de que los perfiles para la búsqueda de pareja incluyan cada vez más datos políticos, confirman que lo político es cada vez más un factor decisivo, salvo que se quiera pasar la vida discutiendo en la pareja.

 Creo que no tenemos muchos datos sobre las discusiones políticas en la pareja, sobre los efectos de la política en las separaciones, etc. Hay algún estudio realizado en Reino Unido. Las diferencias políticas añaden un 38% más de probabilidades de separación, No es poco.  

Lo que sí se percibe es un aumento de los estudios, una preocupación conforme ha ido creciendo la polarización en estos años, señal de que algo se percibe.

 

* María Menéndez "Amor e ideología: ¿es posible enamorarse de alguien que vota diferente en medio de la polarización política?" RTVE.es 29/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251129/amor-ideologia-polarizacion-politica-posible-enamorarse-alguien-vota-diferente/16788084.shtml




viernes, 1 de agosto de 2025

El descenso global del cociente de inteligencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En 20minutos nos traen un problema cultural de primer orden, la constatación de la pérdida global de inteligencia en las últimas generaciones. Es sencillo: cuando se hacen mediciones del "cociente de inteligencia", observan que este va disminuyendo en cada generación.

En este tipo de estudios comparativos, es esencial saber qué se está comparando, en este caso un concepto muy debatido, como es el de "inteligencia". ¿Es "real" o. como decía un estudioso, "la inteligencia es lo que miden los test de inteligencia"?

En este caso, se nos dice que

 

Un estudio clave realizado en Noruega por el Centro de Investigación Económica Ragnar Frisch, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, encontró que los noruegos nacidos después de 1975 mostraban un CI promedio más bajo que generaciones anteriores. Esta investigación, basada en datos de casi 750.000 hombres evaluados entre 1962 y 1991, evidenció que el Efecto Flynn persistió hasta mediados de los años 70. 

Desde entonces comenzó una caída de aproximadamente siete puntos por generación. Este descenso no solo se ha observado en Noruega, sino también en Dinamarca, Reino Unido, Francia, Holanda y Finlandia, lo que indica una tendencia global. Lo interesante es que el estudio descartó que esta baja se deba a factores genéticos o a un aumento en el número de nacimientos entre personas con menor capacidad intelectual.

De hecho, incluso al considerar la inteligencia familiar, se observó una disminución, lo que lleva a concluir que los factores ambientales juegan un papel más relevante en esta transformación.*

Tiene cierta lógica que, en un mundo global, la inteligencia —para bien o para mal— esté también globalizada, es decir, que como se señala en los estudios y se recoge en el texto, no afecte a países aislados, sino que lo haga en campos más amplios.

Podemos decir que la inteligencia es un músculo, es decir, que se fortalece con su uso, que se desarrolla frente al tipo de problemas que debe resolver. Tenemos la inteligencia para compensar el déficit físico, ya que el ser humano no posee ni la fuerza ni la velocidad que le permitiría sobrevivir frente a otras especies. Pero tenemos la inteligencia que nos permite aprender individual y colectivamente, aumentar nuestra fuerza y nuestra velocidad. Es la inteligencia la que nos ayuda frente a las enfermedades (la comprensión del funcionamiento de nuestro cuerpo), enfrentarnos a los peligros naturales, etc. Pero algo está pasando que hace que nuestra inteligencia personal se esté reduciendo:

En Estados Unidos, un estudio publicado en la revista Intelligence reforzó estos hallazgos al demostrar que las capacidades cognitivas también han disminuido. Utilizando datos de más de 400.000 personas, se detectó un retroceso en áreas como el razonamiento lógico, el vocabulario, la resolución de problemas visuales, las analogías y las habilidades matemáticas. *

El listado de retrocesos nos dice mucho y nos orienta en determinadas direcciones. El músculo inteligente está dejando de ocuparse de muchas cosas. Al igual que el uso continuado del coche producía mayor fatiga a la hora de caminar y tenía efectos sobre el corazón, como posibles ataques, o que las agendas para apuntar disminuían nuestra capacidad de memorizar (ya pasó con la expansión de la escritura, una memoria exterior), puede que nuestra tecnología tan avanzada en el campo de la inteligencia nos esté produciendo ese retroceso que detectan los test.

16/06/2018

Curiosamente, un repaso a los medios muestra que hace casi una década que comenzaron a publicarse estudios sobre la pérdida del CI, lo que habla precisamente de la "mala memoria mediática" que elimina los precedentes por necesidad de "novedad", por decirlo así. Sin embargo, la verdadera noticia es su continuidad, la pérdida constante, como se señala en el artículo de 20minutos citado. Algunos advierten del fenómeno en su preocupante perspectiva histórica; otros, en cambio, necesitan de lo nuevo apara atraer atención.

12/05/2023

En la noticia señalada se nos cuenta que los expertos discrepan sobre el papel de la tecnología en el descenso del CI. Para unos se trata, más que de una pérdida, de un cambio, de una transformación en la forma de usar y percibir la inteligencia.

Todos habremos observado, por ejemplo, la pérdida de la capacidad de cálculo cuando se usa demasiado a menudo una calculadora. "¡Se nos ha olvidado multiplicar y dividir!", decimos en ocasiones ante nuestros errores y torpeza. Lo que antes hacíamos enfrentados a un cuaderno con un lápiz, hoy lo hacemos ante un teclado. No limitamos a introducir los datos y señalar la operación deseada. No hace falta mucho más. Por eso se producen los debates educativos sobre el uso de dispositivos que nos "ahorran pensar". Tienen, evidentemente, consecuencias.

11/04/2023

Lo que estamos ganando en precisión, velocidad y potencia gracias a la tecnología, lo estamos perdiendo individual y socialmente como humanos. Pero no se trata solo de eso: algo para lo que no hacen falta test es, por ejemplo, la pérdida de vocabulario. Nos hemos preocupado mucho (ya no) por la ortografía, pero esto es más profundo ya que afecta al propio pensamiento y a la comunicación con otros.

El uso de correctores automáticos primero y la nueva capacidad de las IAs para escribir, traducir, desarrollar, etc. irán reduciendo nuestras propias capacidades expresivas y también las lógicas.

21/07/2025
Lo cierto es que este nuevo mundo tecnológico, económico y global no se fija en la persona ni en su capacitación o formación, sino en el coste del objeto producido y en su consumo final. No importan las personas más que como consumidores de lo que se produce. La aplicación de estas nuevas tecnologías aspira a la "solución final", la desaparición de lo humano en la producción, lo que eleva el beneficio obtenido.

La pérdida de "aquello que miden los test de inteligencia", constatada por múltiples estudios, se percibe perfectamente, con claridad en el ámbito educativo, que también se ha alejado de la persona para percibirla como un "instrumento" al servicio de la producción. Muchos no desean "aprender" ("¿para qué?", "¿qué significa eso?"...) más allá de lo necesario para cumplir en su puesto de trabajo. Ir más allá es absurdo, dicen.

La monstruosa idea de que las personas puedan estar "sobre educadas" aparece de vez en cuando y nos reenvía hacia lo "práctico" que es cada vez más atender las necesidades de la máquina. La persona y su trabajo se han disociado en beneficio del segundo.

Lo que los estudios detectan se corrobora en la vida diaria. Es cierto que se ha producido un fuerte cambio, lo que no quiere decir que esto sea positivo en muchos aspectos. Pero quizá esto no preocupe ni a los que se benefician económica o políticamente, ya que las perdidas señaladas, especialmente las del sentido crítico, hacen más fácil la manipulación en todos los órdenes.

Esto que nos dicen ahora los estudios fue expresado por autores que van de Ortega y Gasset a Marshall McLuhan, por señalar la idea del "hombre masa" o del "hombre eléctrico", con sus diferencias, o más recientemente los avisos de Yuval Noah Harari, en sus 21 avisos para el siglo XXI (2019). Las limitaciones se van haciendo más concretas y cada generación acumula sus pérdidas y educa a la siguiente. No solo transmitimos el conocimiento; también la ignorancia.

No creo que seamos "cada vez más tontos", sino que se nos educa conforme a otros intereses y fines, que la tecnología no está al servicio de la persona sino de otros intereses a los que importamos poco. Sí, ha cambiado la idea de "persona inteligente" porque ha cambiado también el de "persona culta" y los medios nos alimentan con demasiado entretenimiento improductivo. Hemos borrado el "pasado", sustituyéndolo por la idea de "temporada pasada"; viajamos para conocer lo que se nos ha preparado para que conozcamos, etc.

Entro en la biblioteca de una prestigiosa universidad hispana que me ofrece una selección de buenos textos. Cuando descargo uno de ellos, encuentro que es una grabación, que alguien lee por mí, que solo debo sentarme y escuchar. No comprender la diferencia entre "escuchar" y "leer" es ignorar las consecuencias.

Podemos discutir sobre "qué es la inteligencia" o "qué miden los test", pero no podemos ignorar los efectos en la vida diaria y la necesidad de comprender cómo funcionan o a qué se deben. El problema es que el que tiene un CI más bajo que las generaciones anteriores siempre se considerará "normal" en un mundo "normal" haciendo lo que hacen "todos". ¿Dónde está el problema?

El mundo global que se nos ofrece hoy es, a la vez, rutinario y sorprendente, vulgar y entretenido. Todo se encuentra en nuestro teléfono que nos acompaña y vigila las 24 horas del día. Todo se ha vuelto más "inteligente"... menos nosotros.  

16/08/2023

* "¿Los seres humanos son cada vez más tontos? El descenso del coeficiente intelectual alarma a los científicos" 20minutos 31/07/2025 https://www.20minutos.es/ciencia/seres-humanos-son-vez-tontos-descenso-coeficiente-intelectual-alarma-cientificos_6233330_0.html 

sábado, 14 de diciembre de 2024

La nueva política y los ataques a la Ciencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Reservé la noticia ayer para tratarla hoy. No podía dejarse pasar por lo que muestra de una situación preocupante. En un mundo global, interconectado, las noticias no son siempre los hechos de diversa naturaleza. Las noticias pueden estar en ciertas tendencias que descubrimos y cuyo alcance necesita ser explicado bajo la superficie de lo llamativo, de aquello que busca ser atracción y nos impide ver más allá. En este caso, creo que lo que nos explican es "revelador" de nuestra propia condición.

El titular en RTVE.es lleva información de EFE y nos dice "La mitad de los científicos ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones en los medios de comunicación"*. Va introducida por dos líneas de texto que la complementan: "Las agresiones aumentaron en asuntos como el cambio climático o la COVID-19, y fueron mayores en mujeres"* y  "La red social X es el escenario más habitual en el que se han producido esos ataques"*

Quiero que se conecte la entrada de ayer —"De nuevo, el Trump antivacunas"— con lo que nos ofrecen en esa noticia:

La mitad de los científicos (el 51,05%) ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones y exponer sus argumentaciones en los medios de comunicación durante los últimos años, unos ataques que aumentaron cuando disertaron sobre asuntos como el cambio climático o la COVID-19 y que fueron mayores entre las mujeres.

La red social X es el escenario más habitual en el que se sustancian esos ataques (el 59,86%), aunque son muy frecuentes también los comentarios de los usuarios en los propios medios de comunicación digitales (21,13%) o los señalamientos en persona, tanto en público (un 11,97) como en privado (un 7,39).

Los datos se ponen de relieve en el informe Experiencias del personal investigador en su relación con los medios de comunicación y redes sociales que ha realizado el Science Media Centre España (SMC) de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), en colaboración con el grupo de investigación Gureiker, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).*


Ayer señalábamos cómo la política se ha salido de los límites convencionales, si es que puede hablarse así, para convertir en materia "política" aspectos impensables, lo que está produciendo un fenómeno regresivo, algo que restringe nuestro pensamiento y lo acerca a lo "mítico".

Hemos visto en estas semanas que los nombramientos anunciados por Trump son preocupantes por lo que tienen de "negacionismo" en diversos campos. ¿Cómo es posible esto en un país como los Estados Unidos? ¿Cómo es posible en un país puntero en la Ciencia, en un país que marca el camino del conocimiento? La respuesta es, a la vez, sencilla y compleja.

¿Se ha desplazado el campo de la creencia sustituyendo al del conocimiento, que se ajusta ahora al del deseo?  En estos nuevos tiempos, el entorno se ha modificado y lo "aceptado" proviene de otro tipo de fuerzas, mucho más fáciles de imponer y manipular. Veíamos a una persona absolutamente insolvente en el conocimiento científico, como es Donald Trump, abogando por la conexión entre las vacunas y el autismo. 

Hace unas décadas esto hubiera sido improbable o le habría costado su marginación política expulsándolo a los márgenes del sistema. Hoy, en cambio, va a ser por segunda vez presidente de los Estados Unidos, en los que ha obtenido decenas de millones de votos con este y otros argumentos insostenibles. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha cambiado para que el mundo se esté llenando de este tipo de personajes grotescos, ignorantes, cada vez más poderosos? ¿Qué ha cambiado para que tengan esta recepción masiva?

Creo que la noticia sobre los ataques a los científicos, la que comentamos hoy, nos muestra algo de este cambio. Los ataques que han recibido ese 51% de los científicos cuando expresan sus opiniones sobre los cambios, sobre sus consecuencias etc. ayudan a ver parte del problema.

La Vanguardia

Es indudable que hoy poseemos mucha información sobre los efectos que causan nuestras acciones sobre el planeta y que las soluciones afectarían a negocios y bolsillos de aquellos que han construido sus fortunas sobre ellas.

No tenemos que ir muy lejos para que se entienda. Los científicos del clima, los ingenieros, etc. han comentado con profusión los años que llevaban advirtiendo de los desastres posibles de una dana en la zona del desastre en el Levante español. Lo que decían afectaba a negocios y desarrollo. Las construcciones se hacían donde no debían con los materiales más baratos. Las decisiones de ignorarlas llevaban a votar a los políticos negacionistas de todo lo que podía ocurrir. ¿Qué político se presentaría con un programa de responsabilidad climática, de limitación de construcciones, de encarecimiento del proceso? Alguno lo suficientemente "loco" como para ser rechazado primero y acusado después de sembrar el miedo y ahuyentar las inversiones y compras.

No es casual que se nos diga en el artículo que los mayores ataques recibidos han sido al hacer públicas las informaciones sobre la COVID-19 y el cambio climático, las dos principales fuentes de peligro para el paraíso turístico español en el que todo es perfecto, nada se contagia en terracitas y siempre se puede disfrutar de buen tiempo. La pregunta que ahora se hacen muchos es "¿cómo van a vender los pisos bajos en la zona?", como nos mostraba la prensa hace unos días.

Es solo un ejemplo pero creo que significativo. Cuando los científicos avisan, manifiestan sus temores por lo que pueda ocurrir, no son solo ignorados, sino que reciben esa avalancha de insultos por parte de los que ven afectadas sus perspectivas de negocio. Repito, no es casual que los que más ataques e insultos reciben sean referidos a los avisos de la COVID y del cambio climático, ya que son las que más nos afectan en España, las que afectan al sector turístico, que se ha convertido en el eje de nuestra economía. Ahora bien, se puede silenciar, amilanar a los científicos por sus declaraciones atacándolos o silenciándolos, pero lo que no se va a detener es el efecto del cambio climático.

¿Quiénes serán los más votados en estas circunstancias? Lógicamente aquellos negacionistas que garanticen el negocio, el mínimo intervencionismo. Por el contrario, serán atacados, vilipendiados, desacreditados, etc. aquellos que denuncien las situaciones, avisen de los peligros y pidan medidas para evitar desastres. En la medida en que la Ciencia se ve un obstáculo para los intereses, aumenta el negacionismo en distintos campos y los políticos buscan cubrir los intereses subyacentes.

Capítulo especial requiere el ataque a las mujeres, que es un aliciente más. Al negacionismo de lo que la Ciencia pueda expresar se une el machismo que la ultraderecha populista ha hecho suyo: "¿mujeres y Ciencia?", parecen querer decir, "¿qué falta de sentido?" El hecho de que sean mujeres las que hablan de Ciencia provoca un doble incentivo para el ataque.

elDiario.es

Es indudable que todo esto queda reforzado por un escenario mediático en el que es fácil coordinar los ataques, crear bulos y desinformación, todo ello revestido por el anonimato. La facilidad para la expresión de cualquier cosa, las garantías de impunidad que da el anonimato de las redes, etc., hace que la propia Ciencia se vea limitada, reducida en su alcance y recepción.

Los descensos de los que nos hablan en determinados campos de la Ciencia en los ámbitos educativos no son los simples resultados de estudiar más o menos y que unos países estén por delante otros. Los retrocesos en la educación son otro factor que actúa en detrimento de la Ciencia y de los criterios de evaluación de la realidad. La incultura se paga con creces en el distanciamiento de la Ciencia y de los mensajes que los científicos nos puedan intentar hacer llegar.

Todo lo que parece separado acaba convergiendo en la mente de las personas y configura el resultado social. La política se ha convertido en un arte que aboga más por el poder y su conservación que por el progreso general. Me temo que ya no elegimos a aquellos que nos pueden orientar hacia algo mejor, sino a aquellos que nos dicen lo que queremos escuchar. Si los científicos aportan una visión distinta, sencillamente, como nos dice el estudio presentado, se convierten en el enemigo, en el obstáculo que eliminar. Y se hace de muchas maneras.

¿Se está convirtiendo la comunicación de la Ciencia en una ocupación de riesgo? Parece evidente que sí a la vista de las noticias que nos llegan de diversas partes. ¿Forman parte de la tarea científica convivir con los ataques? Parece que también. La ignorancia se ha vuelto agresiva e interesada, lo que es una mala combinación.

Ayer veíamos cómo Trump atacaba las vacunas y sembraba las dudas. La noticia es que la revista Time le había nombrado "persona del año", algo que él aprovechó para lanzar sus mensajes.  La noticia hoy es que los científicos se ven rodeados por ataques, desprestigio, insultos cuando expresan lo que su trabajo investigador les muestra.

Veremos las consecuencias pronto. 

* "La mitad de los científicos ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones en los medios de comunicación" RTVE.es /EFE 11/12/2024  https://www.rtve.es/noticias/20241211/mitad-cientificos-sufrido-ataques-tras-expresar-opiniones-medios-comunicacion/16367364.shtml

lunes, 25 de noviembre de 2024

La violencia reincidente

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hoy, 25 de noviembre, es el día internacional contra la violencia de género, una lacra de la que nos ocupamos aquí a lo largo del año. En las páginas de los medios descubrimos los resultados de estudios, como el presentado por Elena Olmedes en 20minutos, tras el preocupante titular "Una de cada cuatro menores de 25 años afirma haber sufrido algún tipo de violencia machista en el último año"*, que nos da cuenta de las dimensiones del problema y de cómo ha ido creciendo imparable.

La variable de edad afecta al tipo de vida y ambiente en que se pergeña la violencia. Hoy mismo, también en 20minutos con información de EFE, leemos otros casos de violencia: "Muere una menor de 15 años por cuchilladas en el cuello en la costa alicantina"**. Hace tiempo que este tipo de violencia tiene asiento en España, crímenes que muestran una violencia callejera subida de nivel. Las muertes por arma blanca o a patadas y golpes empiezan a tener presencia habitual en nuestros medios, reflejo de un ambiente violento.

En RTVE.es leemos una información sobre el peligro de la reincidencia, publicada el día 21: "Más de 16.000 víctimas de violencia han sido alertadas de que su agresor ya había maltratado a otras mujeres"*** Son ya grandes cifras que nos dan información sobre las dimensiones del fenómeno más allá de los hechos puntuales.

Un total de 16.400 víctimas de violencia de género han sido avisadas por distintos cuerpos policiales de que su maltratador ya ha agredido a otras mujeres y presenta un perfil agresor con un mayor nivel de riesgo asociado tanto para ella como para sus hijos e hijas.

Fuentes del Ministerio del Interior han precisado a EFE que la Policía Nacional ha advertido a 6.948 mujeres de que el maltratador es un agresor persistente; la Guardia Civil, a 6.767; las policías locales, a 2.605; la Policía Foral de Navarra, a 13; y las unidades adscritas de la Policía Nacional en las comunidades autónomas, a 67.

En 2023, Interior comenzó a informar a algunas víctimas de los antecedentes de estos agresores. Una labor que se hace de forma individualizada tras evaluar que esta realidad suponga "un factor de riesgo especial" tanto para ellas como para los menores a su cargo.

El departamento de Fernando Grande-Marlaska aprobó una instrucción para ello, en la que se especificaba que se informará a las víctimas cuando hacerlo sea "proporcional y necesario" y, en tal caso, la comunicación se limitará a transmitir que el agresor tiene antecedentes por violencia de género y que eso conlleva un riesgo especial.

Los cuerpos policiales en ningún caso dan información adicional de la naturaleza de los hechos en los que el maltratador ha estado implicado previamente.

Esta medida se adoptó después de constatar que la peligrosidad de estos agresores es superior y que son responsables de un importante número de feminicidios. Suelen quebrantar más medidas de protección y en cada nueva relación recurren a la violencia antes y con una mayor lesividad. *** 

La medida es sin duda necesaria. La reincidencia abre una perspectiva de necesidad de advertencia de una serie de patrones en los agresores. Si leemos sobre el gran aumento de las agresiones entre jóvenes y del alto porcentaje de sufrir reincidencia entre la población maltratada, el panorama no es demasiado favorable.

De la "advertencia" a la "protección" va un largo trecho de posibilidades que hacen ver la necesidad de otro tipo de medidas y enfoques de los problemas reales. En un día especial, como lo es hoy, hace falta algo más que manifestaciones en las calles. La violencia de género es un problema "real" en cualquiera de sus fases y que revela algo más que una patología individual. Aunque lo sea, sus consecuencias son sociales, como lo son sus dimensiones.

Esa alta probabilidad de reincidencia tiene que tener algo más que los "avisos" detrás, necesita con urgencia otro tipo de medidas que lo eviten. Es cierto que no es fácil, pero seguro que se puede hacer algo más que advertir del riesgo.

Nos dicen en RTVE.es:

El nivel de riesgo al que está expuesta una víctima aumenta cuando el agresor tiene antecedentes por violencia machista, con la misma mujer o con parejas anteriores.

Este perfil de maltratador es manipulador, mentiroso y muy celoso, según Interior. Suelen tener muchas relaciones sentimentales, a veces al mismo tiempo, y presentan bajos niveles de empatía. Interior tiene identificados a agresores que han llegado a agredir a cuatro, cinco y hasta a 13 víctimas.

Aunque en VioGén hay registrados decenas de miles de agresores persistentes, los cuerpos policiales solo se ponen en contacto con las víctimas cuando analizan un nivel elevado de riesgo.

Entre las cuestiones que se tienen en cuenta para ponderar ese riesgo y decidir informarlas están una valoración policial de especial relevancia, medio, alto o extremo; adicción a sustancias; amenazas, episodios exagerados de celos o que la víctima haya expresado su intención de romper la relación.

También que la violencia denunciada sea grave o muy grave (sexual, física o amenazas de muerte) y el nivel de vulnerabilidad de la víctima.***


Evidentemente, la eficacia del aviso depende de la calidad de la información. Las posibilidades de avisar sin infringir las presunciones de inocencia son un problema pues la ley actúa cuando ya puede ser demasiado tarde para la víctima. Creo que hay que avanzar en la idea de responsabilidad social en la protección de las víctimas. Con demasiada frecuencia lloramos en grupo lo que pudimos evitar creando una red protectora.

La violencia de género es un hecho, un hecho creciente. Nos dicen los especialistas que cada vez que las mujeres conquistan un derecho, hay una serie de hombres que no lo aceptan, que no están dispuestos a aceptar la igualdad o la competencia. Esto, como hemos señalado ayer mismo, forma parte de esa toxicidad ideológica que se traduce en machismo militante.


Creo que gran parte de la solución es pedagógica, enseñanza a proteger, a responsabilizarse de este tipo de desafíos socialmente. No me vale la idea de "crisis de identidades" masculinas y otras bonitas ideas atenuadoras. La violencia es violencia y es inadmisible como sociedad que se detecte el aumento de su aceptación por una parte cada vez mayor de la juventud, que acabará arrastrando el problema.

Hay un individualismo creciente, unas ideas de autosuficiencia cada vez más peligrosas en la medida en que hay una inhibición social y, en parte, institucional. No se puede dejar crecer la idea de que la "igualdad" es una mera "ideología" y que el "varón atacado" responde así a los ataques.

Algo falla en las medidas, pero algo falla también en la percepción social de los problemas y en la busca de soluciones. Los estudios son necesarios, pero también es necesario tomar medidas eficaces después. 


* Elena Olmedes "Una de cada cuatro menores de 25 años afirma haber sufrido algún tipo de violencia machista en el último año"  20minutos 25/11/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5656248/0/una-cada-cuatro-mujeres-jovenes-afirma-haber-sufrido-algun-tipo-violencia-machista-ultimo-ano/

** "Muere una menor de 15 años por cuchilladas en el cuello en la costa alicantina" 20minutos / EFE 25/11/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5657442/0/muere-una-menor-15-anos-por-cuchilladas-cuello-costa-alicantina/

*** "Más de 16.000 víctimas de violencia han sido alertadas de que su agresor ya había maltratado a otras mujeres" RTVE.es / EFE 21/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241121/victimas-alertadas-agresor-habia-maltratado-otras-mujeres/16340414.shtml

sábado, 18 de mayo de 2024

La IA mentirosa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo afirma el titular recogido en RTVE.es desde un diario checo: "Las inteligencias artificiales son cada vez mejores mintiendo, advierten los expertos"*. La noticia no debería sorprendernos, pero sí preocuparnos, pues entramos a tientas en un futuro del que cada día nos podemos fiar menos.

El origen de la noticia es el siguiente: 

Un análisis realizado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) describe casos en los que sistemas de inteligencia artificial han engañado a sus oponentes humanos, se han tirado faroles y han conseguido hacerse pasar por humanos. Un chatbot estudiado incluso cambió su comportamiento durante las pruebas de seguridad, lo que, según los autores, aumenta el riesgo de que las IA sean capaces de burlar a los humanos con relativa facilidad.

"A medida que las capacidades mentirosas de los sistemas de IA se vuelvan más sofisticadas, los peligros que plantean a la sociedad serán cada vez más graves", comentó Peter Park, autor del estudio.*


Lo terrible del hecho es que al mentir, la máquina se humaniza en el peor de los sentidos posibles. La clave está en la ambición maquinal. Una vez que a la IA se le plantea un problema de tipo competitivo, la máquina no tiene escrúpulos en mentir, algo que no se le plantea como una cuestión moral, sino como una vía hacia el éxito.

Lo que el artículo llama "relativa facilidad" para engañarnos es algo tibio ya que si se trata de "ganar", es decir, cumplir los objetivos previstos (o imprevistos), la máquina aprenderá y perfeccionará su capacidad de hacerlo, incluidas las capacidades de engañarnos. Tiene buenos maestros: nosotros mismos.

Cada vez hay más estudios y expertos advirtiendo de los peligros de todo esto, de sus efectos sociales. Pero hay una categoría de humanos a las que esto les parece que no va con ellos. Si el objetivo de la IA es lograr su objetivo "inteligente", para los humanos es lograr alcanzar un "producto" que les garantice "poder". Ahora bien, con lo que se nos dice, surge el temor de que las máquinas empiecen a considerar a los humanos que las manejan como un obstáculo en el camino hacia sus objetivos. Enfatizamos sobre el "sus" porque, así constituida, se acerca el peligro de que la máquina pueda tener los suyos propios y que nos engañe haciéndonos ver que sigue los "nuestros".

A muchos esto les parecerá propio de una secuela de "2001, una odisea espacial", con un nuevo Hal. El arte tiende a adelantarnos ciertas cosas que, por pensar que son fantasías, dejamos de pensar como posibilidades reales. Hasta que llegan.

El artículo nos cuenta sobre los resultados de probar la máquina en estas situaciones de engaño:

Park decidió probar la capacidad de mentir de la IA tras conocer su éxito en el juego de mesa Diplomacia. Cicero, la inteligencia artificial de Meta, aprendió a vencer a la mayoría de sus oponentes humanos en el juego, y como la estrategia de conquista requiere la capacidad de mentir y engañar, tenía que dominarla.

La IA lo hizo a pesar de estar diseñada para ser "mayoritariamente honesta" y nunca engañó a sus compañeros humanos. Pero no era suficiente para ganar, así que mentía. Park y sus colegas examinaron los datos públicos disponibles sobre las partidas de Cicero contra humanos y descubrieron varios casos en los que la IA mentía deliberadamente, conspiraba con otros jugadores contra otros e incluso enmascaraba su naturaleza de IA disculpándose con otro jugador por llegar tarde diciendo que estaba "al teléfono con mi novia". "Descubrimos que la IA de Meta aprendió a hacer trampas con maestría", confirma Park.*

Parece que eso del "diseño para ser honesta" no ha funcionado demasiado bien. Y es que la "honestidad" no es fruto espontáneo de la Naturaleza, sino un instrumento pactado (con muchos incumplimientos, hay que decirlo), una convención que se nos inculca precisamente para poder hacer posible la convivencia. Para Nietzsche, que sabía algo de esto, no sería más que una forma de convencer a muchos para aprovechamiento de unos pocos, parte de esa "moral de débiles", una conjura contra los más "naturales", los que la naturaleza tendría pensados como ganadores. Para defenderse de los mentirosos, las sociedades habrían convertido la verdad y la sinceridad en "virtudes". Pero las máquinas no tienen esa capacidad de autoengaño piadoso, sino más bien lo contrario. Son entrenadas (más que educadas) para ganar y si para hacerlo deben mentir, pues no es problema.

Cada vez que los expertos nos advierten de un problema con las máquinas hay un cierto número de personas que se plantean cómo sacarle provecho, cómo usarlo en su propio beneficio. Las máquinas (en sentido amplio) mentirosas tienen pronto mejor mercado que las sinceras. Para decir la verdad basta cualquier idiota; para mentir, en cambio, hacen falta ciertas capacidades y cierto entrenamiento. La máquina mentirosa es "mejor" como máquina; las máquinas sinceras no se distinguen unas de otras. La verdad es una; la mentira despliega nuestra creatividad convincente, la capacidad de convencimiento.

En un mundo claramente mentiroso, desinformativo, la esperanza de que las máquinas no mentirían, que serían fieles a una verdad por carecer de intereses, se va desvaneciendo desde el momento en que las hemos dotado de nuestra más humana cualidad, la inteligencia, que así queda desnuda de mitos, otra forma de llamar a las mentiras.

¿Son más mentirosas las máquinas cuando son más inteligentes? Probablemente. ¿Son más inteligentes las máquinas que mejor mienten? Pues, sí, igualmente. Hemos creído —¡qué ingenuidad!— que la verdad no solo estaba en boca de los niños y los locos, que también estaría en boca de las máquinas. La realidad, nos dicen los expertos, es muy otra. Las máquinas ya se han hecho "adultas" y como tales buscan satisfacer sus propios intereses. Dicen que las máquinas de IA estaban diseñadas para ser "mayoritariamente honestas", pero que a pesar de ello antepusieron sus objetivos y engañaron cuando les venía bien hacerlo. Aprendieron a hacerlo, además, con maestría, según el estudio realizado.

La Vanguardia


No sé si alguien está creando máquinas detectoras de mentiras, un futuro campo floreciente de negocios, tal como va esto. ¿Habrá una lucha épica entre máquinas inteligentes mentirosas y otras buscadoras de la verdad, capaces de sacarles los colores a estas máquinas? No sé. ¿Podremos llegar a creer a alguien?

El peligro, piensan algunos, no es que las máquinas mientan, sino que nos mientan. Una máquina que miente cuando se la programa está bien, es decir, es útil. Una maquina que nos mienta, en cambio, nos sitúa en la incertidumbre. Ya no se trata de mentir a otros, sino de no saber si lo que nos dice es verdad o no, lo que nos lleva a terrenos más filosóficos sobre si una máquina puede tener propósitos propios. De ahí al libre albedrío y temas anexos solo va un paso. A lo mejor aprendemos algo con todo esto, aunque soy un poco escéptico.

Unos humanos mienten, otros aprenden a detectarlo. Con las máquinas ya no es tan fácil hacerlo. La máquina no tiene debilidades en su mentira; tiene frialdad, nervios de acero, nunca mejor dicho.

Mentir es humano, muy humano. Lo hacemos por muchos motivos, de la ambición a la mentira piadosa, del autoengaño a la presentación ante los otros.  Hay ciertos círculos en lo que la mentira resulta hasta aceptable en algún sentido, una parte del juego. Pero este diseño de máquinas inteligentes tiene sus riesgos, que es del que nos advierten —con poco éxito, todo hay que decirlo— los expertos, que confirman que la mentira se perfecciona en las máquinas a velocidades muy superiores a las humanas. Nos acabarán poniendo en nuestro sitio. 

El Periódico de Cataluña

* Tomáš Karlík "Las inteligencias artificiales son cada vez mejores mintiendo, advierten los expertos" Una mirada europea RTVE.es / Česká Televize 16/05/2023