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martes, 11 de noviembre de 2025

El creciente acoso en Egipto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Terrible el artículo publicado ayer en Egyptian Streets por Farah Samir "12 Years After a UN Report Found 99% of Women in Egypt Had Been Harassed, Are Egypt’s Streets Safer Today?"* Ya solo el título asusta por las cifras y por lo que esto supone para las mujeres egipcias en la vida real: una lucha continua por la supervivencia en las calles.

La pregunta que en realidad se hace Farah Samir es si algo ha cambiado en la sociedad egipcia respecto a lo que ha sido un mal crónico, una enfermedad social.

Leemos:

Twelve years ago, a United Nations report found that 99 percent of Egyptian women had experienced sexual harassment in some form. The figure was shocking, yet for most, it only confirmed what they already knew: which is that harassment was part of daily life.

Since then, laws have changed, awareness campaigns were launched, and social movements sparked. Yet every few months, a new harassment case makes headlines, another reminder that the problem is far from solved.*


Uno de los aspectos que se resaltan es precisamente el miedo a denunciar, ya sea por vergüenza o porque el caso se pueda volver contra las denunciantes, que además de sufrir los ataques pueden encontrarse en una situación comprometida.

El artículo va desmenuzando casos ocurridos en este tiempo. Como consecuencia, la situación se va complicando porque nadie da cuenta real de ellos o es difícil que lo hagan ante la apatía o la censura social que afecta a las víctimas.

El tema del acoso ha sido recurrente en este tiempo del blog que tuvo una época muy dedica a la observación de Egipto por diversas circunstancias. Pero pronto se hizo complicado, entre otras cosas por la creciente censura que evitaba que salieran a la luz estos y otros temas, cerrando la críticas en los medios independientes, que fueron silenciados y entregados al poder. Por eso sorprende este artículo en un medio anteriormente independiente y que lleva mucho tiempo tratando de cosas anodinas.

Después de contarnos algunos terribles casos recientes, la periodista escribe:

Over the past decade, Egypt has introduced several legal reforms to combat harassment. In December 2023, President Abdel Fattah Al-Sisi ratified Law 185, imposing stricter penalties for sexual harassment, including higher fines and longer prison sentences, particularly for incidents that occur in workplaces or public spaces. 

Earlier, in 2020, Law 177 was passed to protect the personal data of survivors of harassment and assault, a move meant to encourage women to report violations without fear of exposure. Despite these efforts, many say the changes have not reached the streets. According to the most recent data from the Arab Barometer’s fifth wave in 2020, Egypt ranked first in the Arab world for sexual harassment. Within a twelve-month period, 63 percent of women reported experiencing some form of harassment, verbal or physical, with rates rising to nearly 90 percent among young women aged 18 to 29. *


 

Las cifras son espeluznantes y los casos que se nos cuentan nos permiten comprender la gravedad del asunto y la dificultad de convivir con ello. Como se señala, no es solo cuestión de aumentar las penas, que ya se ha hecho, sino de cambiar algo más difícil, la mentalidad social, el machismo presente en una sociedad patriarcal, algo que no es fácil corregir.

Una vez más, en los países árabe-musulmanes son las mujeres las víctimas. No es el único lugar, evidentemente, pero ese primer puesto en el acoso y la violencia contra las mujeres no dejan mucho margen interpretativo. Es, sin duda, un mal, una tragedia social que se cubre de silencio para evitar la vergüenza. También es una forma de "corrección" social, de poner a las mujeres "en su sitio" tratando de evitar su desarrollo e independencia, de paralizarlas.

El País 2019

Estos días, Egipto está de celebraciones de su maravilloso museo, un tesoro de piezas de la antigüedad con el que quiere atraer a cientos de miles, a millones de turistas cada año. Entre ellos y el turismo exterior se extiende ese acoso callejero constante y la inseguridad consiguiente para las mujeres.

Se corre el riesgo de penalizar más a los que acosen a las mujeres extranjeras por contribuir a la mala prensa, que a los que se dediquen al abuso de las mujeres egipcias.

Egipto perdió una gran oportunidad con la Primavera Árabe. Primero trajo a los islamistas Hermanos Musulmanes con su antifeminismo; después trajo un autoritarismo machista con los militares. Nadie ha tenido realmente en cuenta la situación de las mujeres y el progreso que suponen algunas leyes chocan con el mal tradicionalismo de base. Las leyes no bastan; hay que cambiar algo más.

Existe otro problema, el crecimiento de la ultraderecha anti feminista por todo el mundo. Esa fuerza es la que representa en Egipto el otro fundamentalismo, el islámico. Los casos aumentan y lo hacen también en su gravedad.

Tristes noticias desde Egipto. Habrá que volver a observar el camino.

 

* Farah Samir "12 Years After a UN Report Found 99% of Women in Egypt Had Been Harassed, Are Egypt’s Streets Safer Today?" Egyptian Streets 9/11/2025 https://egyptianstreets.com/2025/11/09/12-years-after-a-un-report-found-99-of-women-in-egypt-had-been-harassed-are-egypts-streets-safer-today/

France24 09/2018

miércoles, 30 de julio de 2025

Las mujeres egipcias hoy

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los lectores más lejanos de este blog recordarán que comenzó con la Primavera Árabe, allá por 2011. Se comenzó precisamente porque aquí se quedaron aquí atrapados unos compañeros de la Universidad de El Cairo con la que teníamos un proyecto común. Aquello creó un fuerte lazo y un interés permanente por lo que ocurría en Egipto y poder descubrir el papel esencial que jugaba en la zona y, sobre todo, las servidumbres acumuladas desde su creación moderna como república y las contradicciones constantes entre una clase elevada con formación y unas clases desprovistas de casi todo manejadas por los grupos islamistas.

Con el golpe de estado militar de Abdel Fatah al-Sisi contra el islamista de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, pronto se percibió una estrategia combinada para asegurarse el poder con una mezcla de nacionalismo, de extraño liberalismo económico (con un control de la economía por las empresas llevadas por militares) y un discurso moralista acorde con las bases egipcias para sustraerlo al control islamista a través de la poderosa Universidad de Al-Azhar, centro de referencia del islam suní. Un pragmático militar se fue haciendo con esos tres ejes, el control militar, el económico y el religioso para desmontar la doble resistencia que más le preocupaba, la de los progresistas y la del islamismo. Al-Sisi quiso colocarse en medio con un discurso nacionalista, que exaltaba a la vez que reprimía.

Para ello jugó un papel fundamental el control de la prensa. Los medios que habían sido críticos comenzaron a caer en el extraño oficialismo, que unos días predicaba el "orgullo egipcio" y otros un conservadurismo político y sobre todo religioso. Los periódicos independientes empezaron a desaparecer, haciendo imposible entender qué pasaba en Egipto. Medios fiables hasta el momento fueron comprados por las fuerzas económicas de dentro y fuera y puestos al servicio del régimen dejaron de informar de la realidad y comenzaron a hablar casi en exclusiva de turismo, de pirámides y de poco más, silenciando los problemas y el estado de la cuestión.

Uno de los elementos que más fuerza tuvo en la revolución de la Primavera fue, como en otros muchos lugares, el paso adelante de las mujeres, que hicieron de su condición motivo de lucha. En estos días que releo la obra de la feminista y luchadora egipcia, Nawal al-Sa'dawi, titulada La cara oculta de la mujer árabe, escrita originariamente en 1977 y traducida al español en 1991 me acuerdo mucho de aquellos momentos y de la lucha de muchas mujeres, una lucha que hacían extensiva al conjunto de la sociedad.


De algunos de aquellos medios me siguen llegando noticias, resúmenes a través del correo electrónico. Hoy mismo recibí uno de los mejores medios de entonces, Egyptian Streets, una buena representación del deseo de modernidad y cambio, con un encabezado que llamó mi atención y asombro.

El encabezado era "On Elitism and Policing Women’s Attire in Egypt" y este es el texto que el propio medio proponía como presentación a los lectores para acceder al artículo completo: 

In recent years, a troubling pattern has emerged across various venues in Egypt, where resorts, restaurants, and clubs have increasingly imposed informal bans on women wearing the hijab or the burkini. Under the guise of maintaining a certain aesthetic or "respecting" the values of the establishment, these practices have raised serious concerns about the policing of women’s bodies, as well as the classist and exclusionary ideologies underpinning them.

This issue, however, is not new. It is rooted in a complex social history where the veil has long been politicized. In early 20th century Egypt, the hijab was often viewed by the elite and the Western-influenced middle class as a symbol of backwardness. Over time, however, it became a deeply personal and often political expression; an emblem of religious identity, resistance, and autonomy.

From a legal perspective, the situation remains ambiguous. While the Ministry of Tourism has stated that no venue has the right to exclude veiled women, enforcement remains weak, especially in the absence of clear legislation banning such acts. The result is a system where informal rules go unchecked and women continue to be excluded based on what they wear. 

[Trad. Google: En los últimos años, ha surgido un patrón preocupante en diversos lugares de Egipto, donde complejos turísticos, restaurantes y clubes han impuesto cada vez más prohibiciones informales a las mujeres que usan el hiyab o el burkini. Con el pretexto de mantener una cierta estética o de "respetar" los valores del sistema, estas prácticas han suscitado serias preocupaciones sobre la vigilancia del cuerpo femenino, así como sobre las ideologías clasistas y excluyentes que las sustentan.

Este problema, sin embargo, no es nuevo. Tiene sus raíces en una compleja historia social donde el velo se ha politizado durante mucho tiempo. A principios del siglo XX en Egipto, la élite y la clase media, influenciada por Occidente, solían considerar el hiyab como un símbolo de atraso. Con el tiempo, sin embargo, se convirtió en una expresión profundamente personal y, a menudo, política; un emblema de identidad religiosa, resistencia y autonomía.

Desde una perspectiva legal, la situación sigue siendo ambigua. Si bien el Ministerio de Turismo ha declarado que ningún lugar tiene derecho a excluir a las mujeres con velo, la aplicación de la ley sigue siendo deficiente, especialmente ante la ausencia de una legislación clara que prohíba tales actos. El resultado es un sistema donde las reglas informales no se controlan y las mujeres siguen siendo excluidas por su vestimenta.]


El texto no puede ser más sorprendente. Donde antes se reivindicaba el derecho de la mujer a no llevar el velo, algo que en la mayoría de los casos provenía del conservadurismo familiar y social, del patriarcado fuertemente arraigado, ahora se reivindica lo contrario.

Que el rechazo a las formas más tradicionales del vestido, identificadas con la imposición patriarcal, provenga de establecimientos relacionados con el turismo (acceso a playas y piscinas, hoteles, restaurantes, etc.) no es casual. Los responsables del sector saben bien que este tradicionalismo exhibicionista que se practica no casa bien con el turismo externo, al que se lanzan llamadas a los cuatro vientos porque se necesitan las divisas del turismo. Simplificando, mientras se intenta vender una imagen de "modernidad" en el exterior que no espante al turismo que viene de fuera, se fortalecen las formas de control sobre el cuerpo de las mujeres a las que se les exige "tradicionalismo patriarcal", como rasgo nacional y religioso, identificando ambos valores, tal como el régimen de al-Sisi propone para evitar discursos que le tachen de "occidentalista" y "anti islam".

El régimen se enfrenta así a sus contradicciones, a su intento de satisfacer dos corrientes contrarias y que necesita, la del dinero turístico y las inversiones en el sector, con las "moralistas" que hacen ver la necesidad de velos, burkas y "burkinis".

Para el prólogo de la edición española, Nawal al-Sa'dawi comentaba lo que estaba sucediendo en ese momento en Egipto: 

Se escuchan también voces de satisfacción y complacencia en Arabia Saudí, Kuwait y otros muchos países árabes porque, en junio de 1991, el Gobierno egipcio aprobó un decreto por el que se disolvía la Asociación de Solidaridad con la Mujer Árabe y sus fondos se traspasaban a la Asociación de Mujeres Musulmanas. Asimismo, una escritora egipcia ha dicho que la liberación de la mujer está en contra de la religión y de las tradiciones, y que es necesario que las musulmanas se cubran con el velo.**

Lo que nos cuenta del momento —la dictadura de Hosni Mubarak, tras el asesinato del presidente Sadat por "traición" y alinearse con Occidente e Israel— nos hace ver una constante de los regímenes árabes: la principal forma de mostrar su ortodoxia es penalizando a las mujeres en sus derechos. Es lo que nos muestra el cambio de nombre y función citado por El Sa'dawi. Con actos como este, el régimen se asegura el tradicionalismo que centra su poder en el control de las mujeres; lo demás no le importa mucho.

Recuerdo algunas fotos que me mostraron mis amigas egipcias, las que habían estudiado en nuestras universidades españolas por esos años noventa. Recuerdo una que me sorprendió por el cambio: ninguna llevaba velo, algo que sí hacían entonces algunas incluso en España. Como profesoras en universidades egipcias temía perder sus empleos; eran miembros de las clases privilegiadas, las que había podido estudiar en el extranjero, pero que debían ahora amoldarse a las exigencias del gobierno y de la calle. Fuera, que hicieran lo que quisieran, pero dentro, a la vista de todos, era otra cosa.

Cuando el gobierno egipcio se encuentra en una situación en la que percibe peligro, reacciona con gestos como estos, de los que las mujeres son objetivo. Ahora lo está pues tiene mucho que explicar sobre su actitud ante lo que ocurre en Gaza.

La exclusión de las mujeres vestidas de forma tradicional de locales , playas y piscinas es una buena excusa para imponer el conservadurismo controlador. No es único país árabe que crea dos mundos, uno para el turismo extranjero y otro donde la mujer está encerrada en casas y vestimentas. Pero en Egipto, como siempre, todo es un poco más complicado. El gobierno sabe que el Hermano Musulmán Mohamed Morsi ganó en las urnas y que la base islamista sigue ahí, que hay que tener cuidado por si acaso se enfada más de lo permisible y crea problemas serios.


Al-Sisi se enfadaba con los dirigentes de Al-Azahar porque no presentaban "reformas" para hacer un islam más moderado. Pero los de la Universidad islámica sabían que eso era una forma de perder poder y no estaban dispuestos.

Muchos de mis amigos egipcios desaparecieron pronto. Lo suyo no era la lucha sino vivir dentro del sistema y salir del país cuando no aguantaban más. Era la clase dirigente; bastaba con conservar su poder de cada día. Mis críticas al sistema les comprometían y muchos lazos se rompieron. Lo comprendí cuando empecé a recibir mensajes indirectos de aviso desde la embajada. Me leían. Y eso no era bueno. A una doctoranda mía le preguntaron si me conocía en el control de salida del aeropuerto de El Cairo hacia España. Era un aviso.

Hoy vuelvo a escribir sobre Egipto. Lo hago con dolor por el retroceso de todos y la complacencia de muchos. El tema de las mujeres vuelve a ser el centro. 

Vuelvo a poner la foto de lo que era entonces y ahora mi deseo para Egipto, un deseo que muchos egipcios ya no comparten y prefieren seguir con la comodidad de sus privilegios de clase. Vuelvo a poner la foto en apoyo de quienes resisten, de quienes siguen pidiendo libertad, de las mujeres que quieren ser libres y no estar vigiladas o dar cuenta a nadie.


* — Nawal El Sa'dawi (1991) La cara desnuda de la mujer árabe (1977). Ed. Horas y horas. Traducción: María Luisa Fuentes

domingo, 30 de julio de 2023

Los guardianes egipcios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario estatal Ahram Online de hoy, día 30, despliega un gran titular: "Questioning the right of guardianship", un artículo firmado por Ameera Fouad. El texto pone el dedo en una profunda herida a la que nadie se atreve a poner remedio. Como en tanto otros caso, las viejas leyes hacen viejo a los países y son los interesados en que las cosas no cambien los beneficiados siempre.

Esta vez el dedo en la herida lo ha puesto —como en muchas otras ocasiones— una serie de televisión durante el Ramadán, un fenómeno social profundamente egipcio. En muchas ocasiones, el debate surge al ver dramatizados los problemas reales de la sociedad, aquellos con los que se tienen que enfrentar cada día.

La "custodia" (guardianship) se refiere a la pérdida de derechos de las mujeres sobre los hijos y herencias cuando fallecen los padres. No es nuevo, pero hay que poner el foco sobre ello, algo que ha hecho la serie Taht Al-Wesaya (En custodia) este Ramadán y ahora pone sobre el papel Ameera Fouad con gran claridad.

El artículo comienza estableciendo la realidad de lo mostrado en la serie; no, no es ficción, sino una situación en la que se encuentran cientos de miles de mujeres, millones, cuando fallece el "guardián", la figura en que se centra el problema. Una mujer sola es impensable; necesita de un "guardián" y este ha de ser un hombre. No, leyes y tradiciones no dan para más y se produce el auténtico bloqueo, el que diferencia una sociedad que quiere ir hacia adelante y otra que no quiere perder los indudables privilegios que tienen unos sobre otras.

Nos explica el artículo sobre la constitución de la figura del "guardián": 

The guardianship law that entered into law in 1952 says that “guardianship of money is legitimate and necessary to give the guardian the right to supervise a minor’s financial affairs.” It sets out rules to preserve the assets of a minor and invest them, including by signing financial contracts and disposing of any money for the benefit of the minor. 

According to the law, this right can only be given to the minor’s father, grandfather, or guardian appointed by the father such as a judge or trustee.* 


Se trata, como se ve, de controlar la vida de los menores por encima de los derechos de la madre, que en esa ley del 52 son ninguno. Conozco casos de chantajes para no quitar la custodia a la madre; los apetitos de los parientes masculinos (tíos, abuelos) se pueden calmar momentáneamente si sacan algo a cambio. La ley se lo pone fácil. La falta de consideración a la mujer hace el resto. Ella no es más que una intrusa que quiere privar a la familia paterna de "sus derechos" sobre la herencia. Ellos serán los que manejen los bienes y capitales que hayan quedado en herencia hasta que sea la edad mayoritaria del hijo varón. El camino de las hijas es más complicado, como es obvio; les será difícil su independencia y en ocasiones se les puede organizar un matrimonio con un primo, de tal forma que si se casa todo quede en la familia de nuevo. Lo que el tío administró, se lo llevará el primo.

La serie de televisión ha hecho visibles los muchos casos en los que las mujeres sufren estos efectos de la ley del 52. Son leyes del principio de la república árabe de Egipto. Los sublevados tuvieron que contar con los islamistas porque carecían de contactos sociales y fuerza en las calles. No les debió parecer mal —como tantas veces— ceder ante los islamistas que daban privilegios a la parte masculina de la sociedad egipcia. Las mujeres quedaban fuera y no sería la primera vez. Todo era muy "islámico" y las mujeres debían aceptarlo.

Todavía ahora, después de un tiempo de su muerte, siguen actuando en las redes sociales contra la voz que no cedió en ningún momento, la de la escritora y feminista Nawal el-Saadawi. Los textos, páginas, etc. dedicados a su memoria siguen siendo atacados por energúmenos fundamentalistas que celebran su muerte, en el nombre de Dios, y se la desean a todos los que siguen su ejemplo.

Es en las redes donde se da la lucha en Egipto, para bien y para mal. Es en las redes donde se ha manifestado el racismo por una posible Cleopatra negra, tal como mostró Netflix, o donde ahora se pelea por intentar denunciar y cambiar el estado de las mujeres en Egipto.

En el artículo se expresa al respecto con las opiniones de diferentes personalidades:

The idea of having a “male figure in their lives” was mentioned by many posts that went viral on social media. Mohamed Taha, a psychiatrist, said that the television series had exposed the dark truth that many women face.  

 “The fundamental truth behind the story reveals that Hanan [the female protagonist in the series] who is suffering from the loss of her husband, is exposed to the laws of guardianship. This is not only a matter for the children’s grandparents or uncle, who want to deprive them of their father’s fortune, but is also exemplified by her having to have male figures in her life so that she can keep on living,” he wrote in a Facebook post.

Women in Egypt and in many other eastern societies are treated as the equivalent of half a man in law, he said, even if they are ministers, judges, or are in a high-ranking position and even if the man in question is illiterate. Taha is the author of the bestselling book Ragel Sharki Monkared (Rare Eastern Man) and says that outdated laws must be revised in a way that preserves the rights of both men and women.* 

Más allá del fundamentalismo religioso, es difícil convencer a la mitad de la población que renuncie a un "derecho divino" sobre las mujeres, consideradas como se ha señalado en el texto, como "medio hombre" en su valor.

La mujer es percibida como un ser débil, incapaz de atender a los problemas, una máquina de cometer errores, etc. sin la ayuda del hombre, que debe siempre supervisarla.

El hecho de que gobiernos no islamistas hayan mantenido esta ley y sus consecuencias nos permite entender que hay dos niveles de lo político en Egipto (y otro países del mismo espacio cultural), el meramente político, que acaba siendo masculino, que evoluciona afirmando que el poder es cosa de hombres; y un segundo nivel, el profundo, en el que todo esto se fundamenta en la religión y en la tradición construida. Como ya explicamos hace muchos años, los islamistas y fuerzas tradicionalistas prefieren controlar el nivel profundo (el social) antes que moverse por el "político", que es siempre circunstancial, cambiante. Esto explica el desinterés democrático de una enorme parte de la sociedad egipcia, que tradicionalista prefiere mandar y controlar a esa porción de mujeres con las que se hace en su vida.

De esta forma, la mujer será vista siempre como una forma rebelde, destructora, que desea derribar el régimen masculino y todo lo que este representa. A muchos egipcios les da igual quién mande; pero no están dispuestos a dejar de mandar sobre las mujeres.

De ahí el odio a mujeres que como Nawal el-Saadawi reivindicaron su propia autonomía y mantuvieron a los hombres fuera de su propia esfera. Son tan desiguales las leyes para hombres y mujeres, que cualquier comparación resulta ridícula.

Para los que niegan la violencia de género, aquí tienen un claro ejemplo de cómo las instituciones, bajo dominio patriarcal, consiguen hacer que sean las leyes las que repriman y controlen a las mujeres. Egipto tiene en muchas de sus mujeres el futuro que se merece. Lo hemos dicho antes y lo repetimos ahora. Pero no es un futuro fácil. Las fuerzas del tradicionalismo fundamentalista están incrustadas en las instituciones y en la vida social rigiéndola. Saben que perder el control es perderlo todo.

Ahora una serie de TV lo ha puesto todo patas arriba. A ver hasta dónde pueden llegar. ¡Ánimo!

* Ameera Fouad "Questioning the right of guardianship" Ahram Online 30/07/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/1210/505449/AlAhram-Weekly/Living/Questioning-the-right-of-guardianship.aspx

jueves, 25 de marzo de 2021

La "cuidadora" egipcia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Las iras desatadas contra todos los que han lamentado la muerte de Nawal El-Saadawi, dentro y fuera de Egipto, nos revelan una situación franca de retroceso institucional y social. Los casos se acumulan y cualquiera que incluya una foto suya, un lamento por su fallecimiento, es víctima de ataques furibundos. No es algo casual o esporádico, sino más bien la muestra del creciente retroceso de las cuestiones relacionadas con la situación de las mujeres en el país.

La mezcla religiosa con todos los aspectos de la vida es la forma de crear un blindaje para las normas que deciden qué pueden hacer o no pueden hacer las mujeres en la sociedad que se blinda para evitar cambios que lleven a una igualdad de derechos. El principio básico es siempre el mismo: ¿cómo puede ser igual lo que Dios ha hecho desigual? Sobre esa desigualdad inicial se acumulan las desigualdades de género que se convierten en distinciones legales, todo ello sazonado con estereotipos negativos que justifican sacar a la mujer de las responsabilidades decisorias en prácticamente cualquier ámbito.

La ola neotradicionalista que se esparce por el mundo musulmán desde que vieron el peso de las mujeres durante la Primavera árabe es creciente y busca recortar cualquier atisbo de derechos que lleve a cuestionar el punto central, la voluntad incontestable del varón y la concentración en su mano de todas las decisiones. Todo lo que la mujer haga, ha de pasar por la voluntad de aquellos a los que se convierte en responsables legales, en sus tutores y vigilantes.


Doaa ElAdl


Ya hemos tratado aquí la ley que está tramitándose en el parlamento egipcio, la llamada "ley del estatus personal". La publicación independiente Mada Masr nos explica el estado en que se encuentra y las controversias que suscita. El texto es esencial para todas las cuestiones de regulación y fijación de roles sociales: «The personal status law regulates marriage, divorce, issues of custody and guardianship over children, among a variety of other family-related issues», nos explican en el artículo titulado "#Guardianshipismyright: Women call for greater legal rights over their children and themselves", haciendo alusión a la campaña emprendida en las redes sociales manifestándose en contra de las propuestas de la ley:

 

An online campaign criticizing the personal status bill over provisions that are set to further limit women’s rights to guardianship over their children and themselves spread on social media in recent days.

Women flooded the social media with personal testimonies under the hashtag #الولاية_حقي, which translates to “guardianship is my right,” about incidents where the current personal status law and other social, and real and de-facto legal practices prevented them from making decisions on behalf of their children or themselves in educational, banking and health sectors, even in cases where it concerns their own reproductive and sexual health, without the approval of a male guardian.*



La primera impresión tras la lectura de los detalles de la ley es que esta trata de cubrir lo que son situaciones de facto, es decir, intenta dar cobertura legal a las restricciones e incumplimientos de algunas cuestiones que ya se dan en la práctica.

Es característico del sistema egipcio publicar leyes que son papel mojado, producidas para proyectar una imagen exterior e incumplidas para satisfacer a los grupos sociales más radicales, que es a los que temen "molestar" y los que de hecho controlan la vida social. Puede parecer extraño, pero el conservadurismo retrógrado hace que muchas  situaciones sencillamente no evolucionen hacia lo que la ley establece sino hacia los que la representan desean, que es algo diferente.

Entre otros casos, por ejemplo, se señala:


According to Egyptian law, women above the age of 21 have the right to marry without the approval of a guardian, a rule that is in step with the tenets of the Hanafi school of Islamic jurisprudence. However, most Islamic marriage officiants refuse to marry women without the presence of a male guardian from the family. Although there are no legal provisions depriving women from signing their own marriage contract in the absence of a male guardian, the Justice Ministry issued a de facto ban on the practice, according to lawyer Azza Soliman, who spoke to a number of marriage officiants. In the absence of a legal male guardian, women intending to marry can seek the assistance of a neighbor to preside over their marriage, according to Abdullah al-Saeed, a marriage officiant in the Giza district of Imbaba.*

 

La ley está en competencia con la ley que realmente cuenta en la vida social, la "ley islámica" en la interpretación de los conservadores a los que les da igual lo que les digan. Ellos se consideran "soberanos" y, sobre todo, aplicadores de la única ley válida, la de Dios según su interpretación. Esto quiere decir que cualquier norma legal que se establezca choca con la tradición, es decir, la complicidad patriarcal que reduce a la mujer a un papel subsidiario.



La principal de las muchas quejas con el borrador que se maneja, que fue publicado por el diario Youm7 y tuvo que ser retirado ante la avalancha de protestas que suscito entre los grupos de derechos igualitarios, es la reducción de la mujer a simple "cumplidora" de lo que se entienden deben seguir, los deseos y opiniones del varón, bajo cuya voluntad se encuentran. No es de extrañar que el lema de la campaña social se centre en la cuestión de la "custodia", pues la mujer se limita a cumplir la voluntad del ex marido, que es quien pasa a tener toda la responsabilidad sobre los hijos, la mujer no cuenta:

 

According to the provisions of financial guardianship law, the father is considered the legal guardian of a child, the three lawyers told Mada Masr. The mother, in turn, is termed their “caretaker.” While the law furnishes the guardian with the powers of the main legal custodian, the caretaker is a person who may play the role of” guardian” exceptionally, Ahmed Ragheb explains.

Thus, the father is granted the right to represent the child before the law, without consideration for the mother, according to Ragheb, who notes that this is in keeping with Islamic law. Women are not entitled to file lawsuits, sign contracts, or consent to surgery on behalf of their children, according to Ragheb.

A mother also cannot register the birth of her child without the approval of the father or one of his first-degree relatives, despite the provisions of article 15 of child law which gives the mother the right to register the birth of her child provided that she presents her marriage contract. According to an employee at the Belqas Health Department, who spoke to Mada Masr on condition of anonymity, employees at the department require the father or the grandfather to register the birth of a child as proof of paternity. In some cases where the father has been traveling or denies paternity of the child, some mothers have been forced to file paternity suits in order to register the birth of their child, according to lawyer Lamia Lotfi.*

 

Igualmente, se nos dice, una madre no puede abrir una cuenta a nombre de sus hijos sin la autorización del padre, algo que le exigirá el banco. Si el padre muere, explican, la responsabilidad no va a la madre, sino al abuelo paterno, lo que muestra con claridad cuál es la línea familiar valorada. La madre es completamente marginada. Como se señala es una mera "cuidadora" de los hijos, sobre los que el padre tiene control absoluto. El indicador más claro es la imposibilidad de que una mujer registre a su hijo tras el nacimiento. Necesita a alguien que asuma ese rol de padre o responda por ella como figura de control.



La ley será una herramienta para tratar de evitar los conflictos sociales reales. Ahora se pueden quejar del incumplimiento de las leyes vigentes, pero cuando se apruebe el Estatuto, tendrán que callar porque habrá sido la ley la que lo permite. Es una forma de disfrazar la arbitrariedad autoritaria actual con el autoritarismo legalizado, un método muy egipcio.

Todo esto confirma la deriva patriarcal del régimen egipcio, más allá del concepto de dictadura, que les es irrelevante a la mayoría, criados bajo figuras patriarcales. Los que saben de este sentimiento lo aprovechan. Saben que la base islamista y salafista es autoritaria, dictatorial en sus principios, que el autoritarismo no les incomoda. Lo que sí saben que es peligroso es contravenir esas costumbres islámicas tradicionalistas que pueden ser azuzadas acusándoles de "impíos", de "ateos" o —una suma de todos los males— "occidentales", de haber dejado de ser "egipcios", que son "religiosos por naturaleza", como dijo un ministro de Asuntos Religiosos. Ante este origen genético piadoso, combinado con la presión del sistema burocrático y religioso, cada vez más imbricados, la situación de la mujer se complica cada vez más.

El artículo recoge las advertencias de los grupos de derechos sobre la aprobación del Estatuto sin que haya acuerdo social, solo en un chalaneo entre gobierno y la Universidad de Al-Azhar, una institución cuyo poder se amplía cuanto mayor es el impacto de lo religioso. De esta forma, los religiosos de la Universidad consiguen tener más peso. Recordemos los enfados tradicionales de Al-Sisi cuando los clérigos no ceden a sus intenciones de "reformar el islam". Se ve lo poco creíbles que son sus intentos cuando lo que ha hecho ha sido precisamente lo contrario de lo pregonado, reforzar el tradicionalismo, obsesionado con el control de la mujer, retroceder en los derechos que le daban cierta autonomía que apenas se sostenía de hecho en la realidad.

Con el refuerzo del tradicionalismo patriarcal, Al-Sisi se asegura el control social ya que los grupos conservadores se sienten satisfechos con estas políticas retrógradas. Lo hemos visto estos días en Turquía. La cesión de Erdogan ante los conservadores patriarcales le permite ganar apoyos en unas bases islamistas que cada vez buscan eliminar cualquier asomo de pensamiento igualitario.



La prensa propagandística del régimen trata de centrarse en los aspectos como la edad de 18 años para el matrimonio y la penalización de todos los que faciliten el matrimonio infantil, algo que sería importante si no ocurriera ya la burla mediante los matrimonios acordados entre familias que se "legalizan" al llegar a la edad adecuada. De la misma forma que ya ocurre, los argumentos sobre lo adecuado a la tradición de este tipo de matrimonios, su carácter plenamente acorde con la religión, es el argumento que se mantiene y se mantendrá para dejar en papel mojado. De poco sirve modificar la edad del matrimonio en estos casos, pero tiene poco sentido si se convierte a la mujer en mera cuidadora de los hijos, sin derecho alguno a decidir sobre ellos y supeditada siempre al control del marido. La mujer egipcia que se divorcia sabe que el marido mantendrá el control sobre ella, un control cómodo y fácil, ya que lo ejercerá cuando quiera, ya que no implica una responsabilidad. Es un mero ejercicio de dominio.

La Ley del estatus personal es el verdadero mecanismo de control. Lo demás está ya muy controlado. Es el aparato mediante el cual todo queda atado porque Dios lo quiere y Al-Sisi lo permite. El "reformismo" autoritario egipcio no da para más, tratar de modernizar la producción y retroceder en lo social y personal, pagándolo las mujeres. 

La ingenuidad es creer que esto no tiene consecuencias, pero el Ejército egipcio siempre tiene relevos, piadosos o liberales, para cualquier circunstancia.

 


* "#Guardianshipismyright: Women call for greater legal rights over their children and themselves" Mada Masr 18/03/2021 https://www.madamasr.com/en/2021/03/18/feature/politics/guardianshipismyright-women-call-for-greater-legal-rights-over-their-children-and-themselves/





lunes, 22 de marzo de 2021

Adiós a Nawal El-Saadawi, la mujer que buscaba

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La prensa de casi todo el mundo anunciaba ayer una gran pérdida, la muerte de la egipcia Nawal El-Saadawi, una de las referencias del feminismo mundial y, en especial del mundo árabe, que pierde una de sus referencias intelectuales más destacadas.

Biografías apresuradas compuestas de unos cuantos datos es lo que los medios nos ofrecen en estas circunstancias dejando a otros la tarea de profundizar en el sentido de las figuras que desaparecen en un mundo en el que la memoria parece ser de peces.

Nawal El-Saadawi ha sido una referencia para varias generaciones que podían acceder a sus escritos y declaraciones contundentes. La retirada de Turquía del acuerdo europeo contra la violencia de género y en favor de la igualdad ha coincidido fatalmente con la muerte de El-Saadawi, una especie de pérdida doble, una doble mala noticia, pero es también una ocasión para comprender mejor la figura de una "intelectual", palabra cada vez menos usada e incluso menospreciada, que adquiere en ella pleno sentido.

Nawal El-Saadawi no se presentaba como una especialista, que lo era en diversos campos, sino como una mujer que trataba de entender los problemas desde su complejidad. Su voz era la contraria al "experto", la figura centrada en algún aspecto específico para quien el resto es una zona oscura. El-Saadawi sabía que para comprender hay que conectar, hay que buscar los lazos con los que está entretejida la cultura, el entorno en el que nos movemos. Sin comprensión no hay cambio y el cambio era el objetivo.



El pensamiento feminista de El-Saadawi era genuino y firmemente anclado en conocimientos teóricos y prácticos de la vida, otro aspecto esencial de la comprensión. Por eso sus bases para el análisis eran esenciales para su explicación o interpretación de los fenómenos en un mundo hostil para las mujeres y para todos aquellos que desearan la libertad. Nawal El-Saadawi se dirigía a la mujer buscando la mujer libre en un entorno de libertad. Este ideal es complicado en un entorno como el que le tocó vivir.

Entre las lecturas de artículos publicados ayer, me quedo con unas palabras suyas publicadas en Ahram Online, el diario estatal egipcio:

 

In 1981, she founded a feminist magazine called Al-Moawgaha (The Confrontation).

Later that year, she was imprisoned by then-President Anwar El-Sadat, who deemed her views too radical for society and the state.

El-Saadawi once stated in an interview, “I was arrested because I believed El-Sadat. He said there is democracy, and that we have a multi-party system that allows for criticism. So, I started criticizing his policy and ended up in jail.”

While in prison, she formed the Arab Women’s Solidarity Association, which was one of the first legal and independent feminist groups in Egypt.

While in prison, she decided to write her memoirs, but she was denied a pen and paper, so she used a black eyebrow pencil and a small roll of toilet paper to record her thoughts.

After her release from jail following Sadat's death, she published her memoirs under the title ‘Memoirs from the Women’s Prison’.*

 


Dos aspectos importantes en estas líneas. El primero, la pasión incansable, inagotable por hacer, por trabajar. Ni la cárcel es capaz de frenar su actividad constante. Encerrada crea grupos; sin papel ni lápiz escribe con lo que tiene a mano. Todo es experiencia, todo forma parte de ese diálogo constante con la vida.

Pero hay también un segundo aspecto: la traición de Sadat, la falsedad de su democracia, algo que no se ha terminado en la farsa egipcia, especializada en representar al exterior una normalidad de la que se carece en realidad. No nos olvidemos que fue un fantasmal Sadat el que se le apareció en sueños —según confesión propia— al actual presidente, Abdel Fattah al-Sisi, para que se presentara. El piadoso Sadat y el piadoso al-Sisi, ambos con una imagen tradicionalista de la sociedad que considera a las mujeres como parte de una estructura férrea. No dudo de la intencionalidad del redactor al seleccionar esas palabras de El-Saadawi, suele ocurrir en el diario.



No hay semana que no nos traiga la prensa egipcia el encarcelamiento de activistas feministas, algo que nos demuestra que su causa sigue en pie. El islamismo y el tradicionalismo que volvió en la época de Sadat con la vuelta a casa de muchos que había estado en el Golfo y con las reacciones ante lo que fue la expansión de la revolución islámica en Irán, empezó a crear una brecha en el pensamiento sobre las mujeres, que comenzó a reprimir el feminismo.

Es un tópico señalar el feminismo de las abuelas egipcias, decreciente en la generación de las madres, y dividido en las hijas actuales, en donde el pensamiento tradicionalista y el liberador están repartidos entre las mujeres, unas lanzadas a la Revolución en 2011 y otras en el campo de la tradición.

Los movimientos islámicos siguen un modelo patriarcal que refuerza sus propias visiones sobre cómo debe ser la sociedad, arrastrándolas hacia el pasado. La sociedad egipcia se enfrenta a un proceso neotradicionalista en el que se vigila especialmente a las mujeres, cuyo activismo se teme a la vista de sus efectos de emancipación  personal y social.

El-Saadawi supo ver bien cómo todo este proceso afecta a la mujer, pero es más amplio ya que se extiende por todo el tejido social. No es tanto cuestión de una polarización "masculino femenino", sino de un modelo patriarcal que absorbe su propia definición de lo femenino incluyéndola en el proyecto que impone.



He retomado su obra "La cara desnuda de la mujer árabe" (1977) y creo que en su introducción  explica con gran claridad cómo enfrentarse al problema que determinó su lucha durante prácticamente toda su vida. En estos párrafos podemos apreciar concentrado el objetivo de sus acciones:

 

Quizá muchos piensen que este estudio va a tratar exclusivamente sobre la mujer —su familia, hijos, marido, etcétera— y sobre las presiones emocionales y sexuales a las que se ve sometida en su vida cotidiana. Desde siempre, los estudios que han abordado el tema de la mujer han sido relegados a un puesto secundario porque se consideraba que se centraban en un tema muy específico, reducido a un grupo de población especial con unos problemas muy concretos. Porque ¿no es cierto que el mundo de las mujeres se reduce a la familia, los niños y la casa? ¿Cómo un mundo tan limitado va a poder competir con los asuntos que en la actualidad nos conmocionan y nos hacen reflexionar tanto, con los temas de gran trascendencia política y humana como pueden ser la libertad, la justicia o el futuro del socialismo?   

Pero, sin embargo, si intentáramos estudiar la condición de la mujer en la sociedad con profundidad y sin considerarla únicamente como un instrumento de reproducción, terminaríamos sin duda examinando una serie de aspectos de la vida humana mucho más amplios. De hecho, acabaríamos planteándonos problemas políticos generales o, más concretamente, el tema de la mujer se convertiría en una causa política de primer orden, estrechamente relacionada con la eterna lucha por alcanzar la libertad y la verdad.   

Porque, en cualquier país, lo que llamamos “política de alto nivel” se conforma como un edificio construido a partir de pequeños ladrillos, de detalles que componen el todo y que no son más que las necesidades, los problemas y los deseos personales de cada individuo. En la política de un país, es el análisis de la vida y de las exigencias personales de la gente lo que debe actuar como fuerza directriz y motriz de la voluntad y el quehacer político. Y parece evidente que en la vida personal de cada uno se incluyen los problemas sexuales, las relaciones hombre-mujer, y las relaciones de producción y división del trabajo. Así pues, los que menosprecian los problemas de la mujer o la sexualidad ignoran o no entienden los principios en los que se basa la política. Ya no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que la discriminación de la mujer y su atraso relativo conducen al retraso general de toda la sociedad. Y, por eso, hay que concebir la emancipación de la mujer como parte integrante de la lucha contra cualquier forma de opresión y de los esfuerzos que se han llevado a cabo para liberar, tanto desde un punto de vista político como sexual, a todas las clases y grupos sociales explotados.**

 


La claridad expositiva permite acceder a la claridad de ideas. En efecto, la cuestión de la mujer es la prueba de fuego que la sociedad debe superar para poder avanzar realmente. De no hacerlo, el atraso está garantizado por más que se pueda prosperar en algún sector. El-Saadawi parte de una concepción global y compleja de la sociedad, donde los hechos están determinados por las reglas interiores, por las concepciones que son las que limitan los movimientos definiendo lo posible para cada uno de los agentes sociales.

Vuelvo de nuevo a conectar el caso de lo ocurrido en Turquía, donde se da como explicación para dejar desprotegida y limitada a la mujer la presión de los grupos conservadores que ven en la mujer más libre un peligro para la familia (es decir, para su estructura jerarquizada), la retiran del trabajo (es decir, deja puestos libres a los hombres) y reducen los conceptos de agresión (es decir, la vuelven indefensa. Como decía una mujer turca entrevistada ayer: "¿Cómo vamos a ir a denunciar las agresiones si los policías nos dicen que "perdonemos" a nuestros maridos?"




El pensamiento de Nawal El-Saadawi no debe ser olvidado como tampoco su ejemplo de vida luchadora. Más allá de la noticia de su fallecimiento, es el momento de revivirla en un comprensión de una mujer libre en una sociedad libre y la necesidad de luchar por ambas, pues la una sin la otra es solo una ficción. Los intentos de gobiernos musulmanes de crear unas falsas democracias, como decía El-Saadawi del engaño de Anwar El Sadat cuando la encarceló, es hoy una constante. Países que se dicen democráticos aceptan, sin embargo, que la mujer es ciudadana de segunda categoría, sujeta al control de dos estados, el político y el patriarcal.



En 2017, con motivo de la publicación de su novela La mujer que buscaba, se le hizo para ZendaLibros una breve entrevista a cargo de Susana Rizo,  que transcribimos aquí:

 

—¿Quién le enseñó a luchar contra la injusticia en la sociedad? ¿Hubo algún suceso en su infancia que determinó su posterior compromiso?

—Mis padres, especialmente mi madre me influyó desde que era muy joven. No solo hubo un suceso, fueron muchos.

—¿De dónde procede su fuerza para afrontar las adversidades?¿Dónde deposita su esperanza?

—Mi fuerza interna procede de la confianza en mí misma.

—No entiendo muy bien por qué Fouada (protagonista de La mujer que buscaba) no logra avanzar. Se hace demasiadas preguntas que la llevan a deprimirse.

—Fouada era una mujer joven rebelándose contra un sistema opresivo. Ella buscaba la libertad y realizarse como persona, no estaba deprimida.

—¿Qué buscaba Fouada? ¿El amor, romper las reglas…? 

—Buscaba su verdad a través del amor y a través de la rebeldía contra todos los obstáculos que se le ponían delante.

—¿El enfado ha sido un motor para su creatividad o en su vida? ¿Por qué decidió ser escritora?

—No solo la ira. La ira por sí sola no es suficiente. Me hice escritora porque me encantaba, me producía un gran placer escribir.

—¿En qué punto nos encontramos ahora en la situación de la mujer?

—Se está avanzando, a pesar de las recaídas y retrocesos.***

 


No es difícil intuir que tras esa "mujer que buscaba" se encuentra la propia Nawal El-Saadawi. Buscar su verdad a través del amor podría ser una buena descripción de ese movimiento existencial que definió su vida negándose a aceptar aquello en lo que no creía. Frente a la comodidad que podía haber tenido mirando en otras direcciones, el genio de El-Saadawi era la confianza en ella misma y su incapacidad para aceptar lo inaceptable, garantía de la buena vida del conformista.

Su pérdida es enorme para Egipto, el mundo árabe y las mujeres de todo el mundo que tenían en ella una voz sin miedo a alzarse fueran cuales fuesen las circunstancias.

Novelista, ensayista, médico, luchadora, rebelde...  la mujer que buscaba. El-Saadawi ha dejado palabras y testimonio con sus acciones para ser inspiración futura. Ahora es tarea de todos evitar que se pierda en la débil memoria colectiva.  Sus palabras, su ejemplo, son más necesarios que nunca por causa de la ola de retrocesos que hace que muchos avances se pierdan cada día, como vemos en Turquía, en Afganistán, en el mismo Egipto.

Descanse en paz.



* Mohammed Saad  "Renowned Egyptian feminist, author, activist Nawal El-Saadawi dies at 89" Ahram Online 21/03/2021 https://english.ahram.org.eg/NewsContentP/18/407474/Books/Renowned-Egyptian-feminist,-author,-activist-Nawal.aspx

** Nawal El-Saadawi "La cara desnuda de la mujer árabe". Ed. Horas y Horas 1991. Traducción de María Luisa Fuentes.  

*** Susana Rizo "La historia de todas las mujeres" (crítica / entrevista) Zenda 24/11/2017 https://www.zendalibros.com/mujer-que-buscaba-nawal-saadawi/