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domingo, 10 de agosto de 2025

El arte del bulo climático

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La idea de que a mayor cantidad de información seremos más libres se ha convertido en una ilusión infantil. Eso podía funcionar cuando la verticalidad de la información, el equilibrio entre tendencias y opiniones era un hecho. Pero lo que tenemos hoy es muy distinto. La información no refleja o trata de reflejar lo que acontece —llamémoslo "hechos" y "sucesos"— para que quienes lo reciben actúen con mayor consciencia, sino que por contra se concibe como aquello que hace actuar en un sentido u otro, es decir, primero se decide cómo se quiere la reacción y después se fabrica el "pseudo hecho" o bulo.

Lo importante de la "desinformación" que se busca con los bulos es que está programada conforme a unos fines. No hay que ser ingenuos; la información siempre ha buscado algo, pero había unos ciertos límites en lo manipulable. Hoy, esos límites, han sido pulverizados sin el más mínimo pudor y amparándose en los nuevos formatos mediáticos que posibilitan el anonimato.

Intereses, anonimato y amplia y rápida difusión es lo que permite la creación de este estado informacional que busca ser creído. A esto hay que añadir una variante: los bulos desde el poder, cuyo máximo exponente mundial es Donald Trump y que tiene cada vez más imitadores, una vez constatado que el "fiel seguidor" acepta sin cuestionar lo que viene del líder. Esta modalidad deja en evidencia otro principio importante: la gente cree lo que quiere creer. El arte del gobernante es dárselo. No hay mentira más peligrosa que la que se ama acríticamente.

En RTVE.es, en su "Play" de Fin de semana, se recoge un podcast en el que se preguntan sobre los bulos. Su título es "La ola de calor, caldo de cultivo para los bulos que buscan negar la existencia del cambio climático" y señalan en su sinopsis:

La ola de calor está sirviendo como caldo de cultivo para que en redes surjan bulos, como que la AEMET usa una escala de colores más cálidos para exagerar las temperaturas o que cambia el umbral para los avisos de calor extremo. ¿El objetivo? Desacreditar a las instituciones y seguir negando la existencia del cambio climático. VerificaRTVE desmiente todos estos bulos.*

En la grabación se nos explican tres bulos referidos a la negación del cambio climático en las que se manipula la realidad de la información de la AEMET: la antigüedad de la existencia de registros, afirmando que es solo desde 2020 y no desde 1961; el cambio de los colores identificativos de las temperaturas y temperaturas más bajas para definir las "olas de calor". Los tres bulos son desmentidos por la investigación de VerificaRTVE.

¿El objetivo? Desacreditar el Plan 20-30 de desarrollo sostenible promoviendo las dudas sobre las instituciones y hacer avanzar el negacionismo del cambio climático. Los tres bulos señalados apuntan a ese objetivo.

Es interesante la afirmación en la que se recoge el asombro de los científicos por tener que explicar cosas que suponían que estaban ya asimiladas, como lo es el cambio climático. Este hecho se da especialmente entre los jóvenes a los que se busca sumar a estas "causas" de los bulos. Los jóvenes son especialmente propicios pues se combinan la poca información que poseen con un cierto deseo rebelde de oponerse a la autoridad, en este caso, las autoridades científicas. Se busca en ellos reclutar negacionistas y convertirlos en agentes difusores de los bulos.


Hoy, medios e instituciones, no deben dar por hecho que los elementos que provienen del campo científico funcionan con la idea de "autoridad". Esto es lo primero que se trata de dinamitar. Si dudas de la Ciencia, todo lo que llegue desde sus instituciones y grupos será cuestionado. Esa lógica ha sido subvertida y proliferan, por contra, otra serie de principios, más dogmáticos que críticos.

Ser "crítico" exige esfuerzo, aprender y razonar; ser dogmático, por el contrario, solo requiere de una credulidad extrema y una cabezonería exhibicionista. La cuestión se complica cuando existen intereses oscuros que son los que promueven los bulos y los fabrican en su origen.

¿Qué sentido tiene negar el "cambio climático"? Pues muchos más de los que pensamos. Los intentos de frenar el cambio climático y proteger el medio ambiente se enfrentan a multitud de sectores y empresas que han hecho su negocio desde la idea de que no existe daño al planeta o a la salud humana. Cuando los científicos nos muestran lo contrario lo contrario, lo niegan. El bulo es el arma utilizada para atacar a las instituciones, como en el caso de la AEMET en España. Lo mismo o parecido ocurre en otros lugares del mundo.

Para que esto funcione es necesario rebajar el nivel crítico de las audiencias y esto se hace de muchas formas, incluso indirectas. La reducción del nivel crítico se logra con la colaboración de una educación en caída libre y con la existencia de un entorno informativo cada vez más intrascendente, donde prima lo espectacular y lo trivial, que se lleva la atención en detrimento de las causas serias, por decirlo así.

Los medios viven en medio de esa crisis, en la duda sobre qué les permitirá sobrevivir si apostar por las noticias o jugar el peligroso espectáculo de lo trivial, con sus cuatro recetas efectivas para mantener la atención. A veces lo trivial rodea lo relevante haciéndolo desaparecer de la vista.

Tienen que dedicar una parte de su trabajo al desenmascaramiento de los bulos intentando competir con ellos y dejándolos en evidencia. Pocas veces se llega al origen oscuro, a la fuente de la que salen los bulos. La gran mayoría surge de fuentes insospechadas, de gabinetes de comunicación que están al servicio de otras causas informativas. La desinformación ya no es un estado de carencia, sino un campo totalmente organizado que elabora sus bulos a plena conciencia y conocimiento. 

* "La ola de calor, caldo de cultivo para los bulos que buscan negar la existencia del cambio climático" RTVE.es Play 9/08/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/ola-calor-caldo-cultivo-bulos-negar-cambio-climatico/16692497/

domingo, 12 de enero de 2025

Fuego, agua y viento... y los intereses

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Todavía tenemos encima los efectos de la pasada DANA y ahora nos llegan las imágenes de los incendios californianos envueltas en el morbo de Hollywood y las mansiones de los ricos, de los famosos. Pese a ello, sigue habiendo el mismo silencio sobre las causas del origen. Después de la DANA comenzaron a salir a la luz los avisos que durante décadas habían sido acallados por la conjunción de intereses alrededor del suelo, de su especulación y de su conversión en "inversión" y "ahorro". ¿Quién va a iniciar políticas que se enfrenten a los inversores y que espanten a los posibles compradores? De los bancos a la inmobiliarias, pasando por los inversores de sus ahorros en algo que nunca perderá valor, como se repetía, hasta llegar a los políticos, que necesitan votos y apoyos financieros para sus campañas, formaban parte de ese negacionismo de los hechos, de los datos, de esa inercia que no negaba directamente, solo dejaba de actuar.

La transformación de España en "paraíso turístico" presuponía la estabilidad climática, algo que sabemos es una falsedad. Los soleados espacio levantino, aquellos lugares en los que Europa, los oligarcas rusos y los españoles confiados iban por ese clima benigno y estable, de inviernos suaves, etc. se ha transformado en un espacio agresivo, cambiante, sujeto a vientos que se pueden convertir en huracanados, lluvias que desembocan en DANAs, transformadas en arrasadoras corrientes que buscan la salida l mar entre miles de chalets construidos al borde mismo de la playa, construidos en barrancos... lugares idílicos hasta que todo comenzó a cambiar.

Lo que está ocurriendo en Los Angeles es algo muy parecido... y avisado desde hace décadas. Pero los intereses políticos y de los políticos con los económicos impiden los acuerdos en España como en Estados Unidos. Algunos políticos está ahí colocados para defender esos intereses, no los de los ciudadanos.

En RTVE.es, Álvaro Caballero nos trae un historial de avisos con el titular "El infierno se desata en "la capital del fuego": el cambio climático y el urbanismo, detrás de los incendios de California":

"Malibú se ha convertido en la capital del fuego de Norteamérica, y posiblemente, del mundo". Las proféticas palabras del influyente intelectual estadounidense Mike Davis de 1998 resuenan ahora con fuerza, cuando cinco grandes incendios cercan la ciudad de Los Ángeles.

El más grande de ellos, el de Palisades, que ya ha quemado más de 8.000 hectáreas, ha arrasado precisamente varias zonas de Malibú, el exclusivo suburbio de millonarios frente al océano al oeste de Los Ángeles. En total, hay diez muertos, casi 200.000 personas han sido desalojadas, y más de 10.000 viviendas e infraestructuras han sido arrasadas, lo que lo sitúa como uno de los incendios más destructivos de la historia de California.

En un capítulo que lleva como provocador título Hay que dejar que arda Malibú, dentro de su libro La ecología del miedo, Los Ángeles y la imaginación del desastre, este sociólogo y geógrafo alertaba del peligro de seguir reconstruyendo las mansiones de una zona que por su propio ecosistema arde frecuentemente —de media un gran incendio afecta a esta área cada dos años y medio—.

Además, señalaba, la deficiente política de prevención del fuego y el avance del cambio climático empeoraban la gravedad de los incendios, cada vez más destructivos y difíciles de apagar.*

Lo que hizo el agua y el viento aquí, lo está haciendo allí el fuego y el viento. Los problemas de fondo, los mismos: el cambio climático, por un lado, y la inacción humana ante sus propios desastres, por otro.

Las imágenes de televisión nos muestran un panorama de mansiones devastadas por el fuego. Entre las ruinas de tantas casas millonarias reducidas a cenizas, nos muestran una que se mantiene, orgullosa, en perfecto estado. Su millonario dueño contrató un servicio privado de bomberos para que la protegieran y así lo han hecho. Una solución "muy americana", pero que no deja de condenar a la soledad al dueño. Es el "ganador" solitario en un campo de batalla en el que no quedan vecinos a su alrededor.

El artículo establece comparaciones con lo ocurrido en España:

California, como la mayor parte de España, tiene un clima mediterráneo. "Y en estas zonas estamos viendo que las precipitaciones están siendo cada vez más irregulares, con eventos de sequía que son muy intensos y favorecen el desarrollo de incendios", según el profesor de la Universidad de Alicante. Pone de ejemplo que para abastecer de agua el sur del Estado se tuvo que construir una desaladora en San Diego, a pesar de las grandes cantidades de agua que almacenan las Montañas Rocosas.*

No creo que sirvan de mucho las advertencias de los especialistas y técnicos que han investigado sobre el cambio climático y sus consecuencias si no se toman medidas. En el artículo se llegan a preguntar si merece la pena reconstruir sobre lo que estará expuesto a los mismos riesgo de forma creciente. Esa cuestión apunta directamente a la economía, a las inversiones y costes, al valor de la propiedad.

Se nos habla de la negativa de las compañías aseguradoras a seguir asumiendo los riesgos de lo que es cuestión de tiempo. Las cifras de los seguros que tendrán que pagar las compañías asustan. Los pagos para tener asegurada una casa en la zona serán pronto inasumibles, si no lo son ya.

En España, la primera pregunta "real" que se hicieron algunos fue "¿quién va a comprar ahora los pisos bajos?". Es una pregunta muy reveladora de cómo se enfoca la cuestión. Todos esos pisos y casas arrasadas, chalets y apartamentos, todo lo que se vendía como un privilegio climático y espacial, con su "proximidad al mar", se vuelve en su contra. Lo que antes era un inversión segura se vuelve ahora un riesgo cada vez más alto.

Quizá por eso da la sensación de haber un cierto cerco de silencio mediático alrededor del problema. No hay perspectiva de "arreglar" y parece que hay más interés en crear cortinas de humo para alejar la verdadera cuestión del centro de las miradas.

Las luchas políticas sobre dónde estaba cada uno y lo que hizo después tienden a eludir la responsabilidad sobre las causas humanas del desastre. Probablemente, nos dicen los expertos, la dana era inevitable, pero sí eran evitables las consecuencias terribles por ignorar la posibilidad de que ocurriera. Ha sido, como en California, una combinación de causas climáticas, falta de recursos y malísima gestión del territorio.

Los intereses políticos y de los grupos de intereses forman una alianza que han logrado llevar de nuevo a Donald Trump a la Casa Blanca.


El País Semanal 18/09/2019

Los políticos que tienden a mostrarse como "ahorradores" acaban siendo los que recortan recursos para estas cosas. Las consecuencias se pagan después, cuando es necesario tenerlos para frenar el desastre. La inversión en esto, ya lo ha dicho Trump, es un despilfarro basado en una "mentira", la del cambio climático, que tiende a desvalorizar espacios y propiedades por los riesgos.

Como California, España vive cada vez más del buen clima. El centro del cine se trasladó a California precisamente porque allí había más días de luz, de sol, mejor tiempo, y eso era un ahorro en los tiempos en los que "iluminar" los estudios era muy caro. Una cosa trajo a la otra y las mansiones proliferaron. Un gran negocio para el estado.

Veremos cómo actúa ahora Donald Trump, un negacionista de muchas cosas, entre ellas del cambio climático. Mientras no pase el problema de California a Florida, podrá seguir diciendo lo mismo, que la "culpa" es de los demócratas. Él, por lo pronto, ya ha designado a un negacionista como responsable de controlarlo.

En España es el buen tiempo el que sustenta el turismo. Ahora nos preocupamos por la reconstrucción de lo destruido. ¿Qué ocurrirá si se dan de nuevo las mismas circunstancias? Se nos repite una y otra vez la excepcionalidad de los sucesos, pero las condiciones son las mismas. Las anomalías climáticas están empezando a dejar de serlo. Lo que antes pasaba de vez en cuando, ahora lo tenemos encima cada poco tiempo.

¿Van a reaccionar a esto o se van a seguir primando los intereses económicos de unos y otros y los intereses políticos?

Si nos quedamos en el morbo de ver destruidas las mansiones millonarias y no entendemos que es lo mismo que pasó con la DANA, el fruto de los errores cometidos, poco habremos aprendido. Y aprender y corregir es esencial.

El fuego, el agua y el viento lo pone la naturaleza atacada. Pero el ser humano pone los errores, las carencias, la ignorancia interesada. A lo mejor, lo que podemos contar de California no podemos decirlo tan claramente en España. Pero el problema es el mismo. 


* Álvaro Caballero "El infierno se desata en "la capital del fuego": el cambio climático y el urbanismo, detrás de los incendios de California" RTVE.es 10/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250110/infierno-capital-fuego-cambio-climatico-urbanismo-incendios-angeles/16402514.shtml



sábado, 14 de diciembre de 2024

La nueva política y los ataques a la Ciencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Reservé la noticia ayer para tratarla hoy. No podía dejarse pasar por lo que muestra de una situación preocupante. En un mundo global, interconectado, las noticias no son siempre los hechos de diversa naturaleza. Las noticias pueden estar en ciertas tendencias que descubrimos y cuyo alcance necesita ser explicado bajo la superficie de lo llamativo, de aquello que busca ser atracción y nos impide ver más allá. En este caso, creo que lo que nos explican es "revelador" de nuestra propia condición.

El titular en RTVE.es lleva información de EFE y nos dice "La mitad de los científicos ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones en los medios de comunicación"*. Va introducida por dos líneas de texto que la complementan: "Las agresiones aumentaron en asuntos como el cambio climático o la COVID-19, y fueron mayores en mujeres"* y  "La red social X es el escenario más habitual en el que se han producido esos ataques"*

Quiero que se conecte la entrada de ayer —"De nuevo, el Trump antivacunas"— con lo que nos ofrecen en esa noticia:

La mitad de los científicos (el 51,05%) ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones y exponer sus argumentaciones en los medios de comunicación durante los últimos años, unos ataques que aumentaron cuando disertaron sobre asuntos como el cambio climático o la COVID-19 y que fueron mayores entre las mujeres.

La red social X es el escenario más habitual en el que se sustancian esos ataques (el 59,86%), aunque son muy frecuentes también los comentarios de los usuarios en los propios medios de comunicación digitales (21,13%) o los señalamientos en persona, tanto en público (un 11,97) como en privado (un 7,39).

Los datos se ponen de relieve en el informe Experiencias del personal investigador en su relación con los medios de comunicación y redes sociales que ha realizado el Science Media Centre España (SMC) de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), en colaboración con el grupo de investigación Gureiker, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).*


Ayer señalábamos cómo la política se ha salido de los límites convencionales, si es que puede hablarse así, para convertir en materia "política" aspectos impensables, lo que está produciendo un fenómeno regresivo, algo que restringe nuestro pensamiento y lo acerca a lo "mítico".

Hemos visto en estas semanas que los nombramientos anunciados por Trump son preocupantes por lo que tienen de "negacionismo" en diversos campos. ¿Cómo es posible esto en un país como los Estados Unidos? ¿Cómo es posible en un país puntero en la Ciencia, en un país que marca el camino del conocimiento? La respuesta es, a la vez, sencilla y compleja.

¿Se ha desplazado el campo de la creencia sustituyendo al del conocimiento, que se ajusta ahora al del deseo?  En estos nuevos tiempos, el entorno se ha modificado y lo "aceptado" proviene de otro tipo de fuerzas, mucho más fáciles de imponer y manipular. Veíamos a una persona absolutamente insolvente en el conocimiento científico, como es Donald Trump, abogando por la conexión entre las vacunas y el autismo. 

Hace unas décadas esto hubiera sido improbable o le habría costado su marginación política expulsándolo a los márgenes del sistema. Hoy, en cambio, va a ser por segunda vez presidente de los Estados Unidos, en los que ha obtenido decenas de millones de votos con este y otros argumentos insostenibles. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha cambiado para que el mundo se esté llenando de este tipo de personajes grotescos, ignorantes, cada vez más poderosos? ¿Qué ha cambiado para que tengan esta recepción masiva?

Creo que la noticia sobre los ataques a los científicos, la que comentamos hoy, nos muestra algo de este cambio. Los ataques que han recibido ese 51% de los científicos cuando expresan sus opiniones sobre los cambios, sobre sus consecuencias etc. ayudan a ver parte del problema.

La Vanguardia

Es indudable que hoy poseemos mucha información sobre los efectos que causan nuestras acciones sobre el planeta y que las soluciones afectarían a negocios y bolsillos de aquellos que han construido sus fortunas sobre ellas.

No tenemos que ir muy lejos para que se entienda. Los científicos del clima, los ingenieros, etc. han comentado con profusión los años que llevaban advirtiendo de los desastres posibles de una dana en la zona del desastre en el Levante español. Lo que decían afectaba a negocios y desarrollo. Las construcciones se hacían donde no debían con los materiales más baratos. Las decisiones de ignorarlas llevaban a votar a los políticos negacionistas de todo lo que podía ocurrir. ¿Qué político se presentaría con un programa de responsabilidad climática, de limitación de construcciones, de encarecimiento del proceso? Alguno lo suficientemente "loco" como para ser rechazado primero y acusado después de sembrar el miedo y ahuyentar las inversiones y compras.

No es casual que se nos diga en el artículo que los mayores ataques recibidos han sido al hacer públicas las informaciones sobre la COVID-19 y el cambio climático, las dos principales fuentes de peligro para el paraíso turístico español en el que todo es perfecto, nada se contagia en terracitas y siempre se puede disfrutar de buen tiempo. La pregunta que ahora se hacen muchos es "¿cómo van a vender los pisos bajos en la zona?", como nos mostraba la prensa hace unos días.

Es solo un ejemplo pero creo que significativo. Cuando los científicos avisan, manifiestan sus temores por lo que pueda ocurrir, no son solo ignorados, sino que reciben esa avalancha de insultos por parte de los que ven afectadas sus perspectivas de negocio. Repito, no es casual que los que más ataques e insultos reciben sean referidos a los avisos de la COVID y del cambio climático, ya que son las que más nos afectan en España, las que afectan al sector turístico, que se ha convertido en el eje de nuestra economía. Ahora bien, se puede silenciar, amilanar a los científicos por sus declaraciones atacándolos o silenciándolos, pero lo que no se va a detener es el efecto del cambio climático.

¿Quiénes serán los más votados en estas circunstancias? Lógicamente aquellos negacionistas que garanticen el negocio, el mínimo intervencionismo. Por el contrario, serán atacados, vilipendiados, desacreditados, etc. aquellos que denuncien las situaciones, avisen de los peligros y pidan medidas para evitar desastres. En la medida en que la Ciencia se ve un obstáculo para los intereses, aumenta el negacionismo en distintos campos y los políticos buscan cubrir los intereses subyacentes.

Capítulo especial requiere el ataque a las mujeres, que es un aliciente más. Al negacionismo de lo que la Ciencia pueda expresar se une el machismo que la ultraderecha populista ha hecho suyo: "¿mujeres y Ciencia?", parecen querer decir, "¿qué falta de sentido?" El hecho de que sean mujeres las que hablan de Ciencia provoca un doble incentivo para el ataque.

elDiario.es

Es indudable que todo esto queda reforzado por un escenario mediático en el que es fácil coordinar los ataques, crear bulos y desinformación, todo ello revestido por el anonimato. La facilidad para la expresión de cualquier cosa, las garantías de impunidad que da el anonimato de las redes, etc., hace que la propia Ciencia se vea limitada, reducida en su alcance y recepción.

Los descensos de los que nos hablan en determinados campos de la Ciencia en los ámbitos educativos no son los simples resultados de estudiar más o menos y que unos países estén por delante otros. Los retrocesos en la educación son otro factor que actúa en detrimento de la Ciencia y de los criterios de evaluación de la realidad. La incultura se paga con creces en el distanciamiento de la Ciencia y de los mensajes que los científicos nos puedan intentar hacer llegar.

Todo lo que parece separado acaba convergiendo en la mente de las personas y configura el resultado social. La política se ha convertido en un arte que aboga más por el poder y su conservación que por el progreso general. Me temo que ya no elegimos a aquellos que nos pueden orientar hacia algo mejor, sino a aquellos que nos dicen lo que queremos escuchar. Si los científicos aportan una visión distinta, sencillamente, como nos dice el estudio presentado, se convierten en el enemigo, en el obstáculo que eliminar. Y se hace de muchas maneras.

¿Se está convirtiendo la comunicación de la Ciencia en una ocupación de riesgo? Parece evidente que sí a la vista de las noticias que nos llegan de diversas partes. ¿Forman parte de la tarea científica convivir con los ataques? Parece que también. La ignorancia se ha vuelto agresiva e interesada, lo que es una mala combinación.

Ayer veíamos cómo Trump atacaba las vacunas y sembraba las dudas. La noticia es que la revista Time le había nombrado "persona del año", algo que él aprovechó para lanzar sus mensajes.  La noticia hoy es que los científicos se ven rodeados por ataques, desprestigio, insultos cuando expresan lo que su trabajo investigador les muestra.

Veremos las consecuencias pronto. 

* "La mitad de los científicos ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones en los medios de comunicación" RTVE.es /EFE 11/12/2024  https://www.rtve.es/noticias/20241211/mitad-cientificos-sufrido-ataques-tras-expresar-opiniones-medios-comunicacion/16367364.shtml

martes, 12 de noviembre de 2024

Nueva dana, viejos problemas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La lluvia viene del cielo; lo que ocurra abajo es cosa nuestra. Podemos quejarnos, buscar responsables políticos, técnicos, etc. pero los principales responsables son años, décadas de incumplimientos y osadías urbanísticas, de cerrar salidas del agua hacia el mar. Ahora que todo ha explotado es fundamental tomar conciencia de estos problemas para evitar repetirlos.

Escarbar en la historia reciente deja en evidencia la gran cantidad de cosas que había que hacer, las medidas que había que tomar que, sin embargo, está pendiente de cumplimiento.

En 20minutos nos hablan de ese tipo de cosas bajo el titular "Los alcaldes esquivan las leyes que prohíben construir en zonas inundables con planes de ordenación urbana sin actualizar en décadas":

Miles de localidades por toda España llevan años escapando a las leyes estatales y autonómicas que hace más de una década empezaron a prohibir edificar en zonas de alto riesgo de inundación debido a que sus planes generales de ordenación urbana (PGOU) datan de mucho antes y no están sujetos a las nuevas normas. Diversos expertos señalan que uno de los grandes problemas que ha evidenciado la DANA de Valencia es la existencia de edificaciones en zonas inundables que no están obligadas por estas prohibiciones y restricciones actuales porque se levantaron antes de que existieran, así como el resquicio legal que permite que los promotores sigan construyendo en zonas inundables con ciertas condiciones. Piden cambios legales para obligar a los alcaldes a actualizar los PGOU y que, de esa manera, se pueda aplicar una prohibición de construir que no se está respetando.*


Hemos evitado sistemáticamente cumplir con algo que nos parecía improbable, lejano, algo que nunca sucedería. Los informes de técnicos, de investigadores de universidades y de centros especializados han sido ignorados por los políticos haciendo la parte amable de la política, dorar la píldora a sus votantes evitando recortar los riesgos de tragedia.

Cuando se piden esas necesarias responsabilidades políticas habría que hacer un examen más detallado y encontrar a esos responsables de los lugares más dañados, los que impidieron, los que metieron en un cajón los informes, los que no tuvieron el valor de tomar las decisiones pertinentes.

Frente a las grandes meteduras de pata de nuestras autoridades actuales están los errores acumulados desde hace mucho tiempo por aquellos a los que faltó valor. En esto se ve un principio débil de la política, el que evita enfrentarse a los intereses populares por temor a las repercusiones.

En el fondo de todo esto hay una visión medrosa y adulatoria de la política en el peor sentido de la palabra. Esto se agrava con las luchas continuas entre los partidos políticos, empeñados en la refriega continua y su incapacidad manifiesta para lograr acuerdos que permitan sacar adelante lo necesario, lo que hay que hacer sí o sí por el bien general, un término carente de sentido para muchos de ellos.

El detallado informe de Clara Pinar en 20minutos no se ciñe a lo que ha ocurrido en Valencia sino a los riegos existentes en España ante el incumplimiento o la obsolescencia de los planes, ignorados durante décadas:

Los planes obsoletos no son solo de la Comunitat Valenciana, sino que es un panorama mucho más general. Por ejemplo, hasta este mismo año Madrid actualizó definitivamente el suyo, que databa de 1997. O los 26 municipios del Área Metropolitana de Barcelona, que empezaron hacerlo en 2001 para actualizar planes de 1976.

La necesidad de hacerlo para estar sometidos a las leyes actuales queda patente con el estudio que difundió este jueves el Observatorio de la Sostenibilidad, según el cual más de un millón de personas que vive en zonas de riesgo medio de inundación no se concentra solo ni mucho menos solo en la provincia de Valencia ni el arco mediterráneo. El territorio con más riesgo es Murcia, donde unas 320.000 personas viven en una zona con riesgo de inundación en un periodo de 100 años. Le sigue Cataluña con 161.000 habitantes y de ellos 97.000 en Barcelona; Andalucía, con 128.000 personas en esa situación de vulnerabilidad, que el estudio además observa que es mayor cuanto menor es su renta. Dentro de esta comunidad, hay 53.000 personas en zona de riesgo en Sevilla, cuyo alcalde pareció dar marcha atrás es uno de sus grandes proyectos de legislatura, un plan de urbanización a la orilla del Guadalquivir un día después del desastre de Valencia. En la Comunitat Valenciana, identifica a 51.000 personas asentadas en lugares con riesgo medio de inundación.

Según el estudio, Asturias, País Vasco o Baleares también acumulan decenas de miles de personas en zonas de riesgo y, a muchos kilómetros del mar, también lo hay Castilla y León, 93.000 personas, de las cuales  83.000 en Valladolid, la ciudad del Pisuerga.* 

Hoy llegará una nueva DANA. Nos avisan pasados apenas unos días del desastre de la anterior. Llega cargada de frío, viento y lluvia. Se extenderá por parte de la zona ya castigada y tendrá consecuencias en muchas otras. Lloverá, como se suele decir, sobre mojado. De nuevo se pondrán en evidencia nuestras carencias e imprevisiones.

Estados Unidos se dispone, bajo el gobierno de Trump, a sacar planes que niegan el cambio climático, pese a que los negacionistas climáticos lo tienen cada vez más complicado por las evidencias. En España también tenemos negacionistas acumulados. Los desplazamientos de población desde la España vaciada hacía zonas en las que se acumula el trabajo debido al turismo nos lleva a esas construcciones baratas donde no se debe construir, en los pocos huecos que quedan en regiones masificadas, sobreexplotadas.

Esto augura nuevos desastres que los municipios, las autoridades autonómicas no han sabido o querido evitar. Esas probabilidades de inundaciones a cien años vista o más es visto como algo que le tocará a otro lidiar. Unos se llevarán la gloria de dejar hacer y otros la de reconstruir cuando llegue el desastre. Podrán responsabilizar a los anteriores, al los que lo permitieron.

La unidad que se preconizaba entre los partidos políticos no ha sido más que un brindis al sol. Todos los partidos han tenido responsabilidad nacional, autonómica y local en la zona. Todos han pasado por las instituciones en estos largos periodos de los que se nos habla, cuando había que tomar decisiones. No las tomaron.

Ahora, con la llegada de la nueva DANA nos toca esperar que sus efectos sean más leves. Y así una tras otra.

 

* Clara Pinar "Los alcaldes esquivan las leyes que prohíben construir en zonas inundables con planes de ordenación urbana sin actualizar en décadas" 20minutos 12/11/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5652253/0/los-alcaldes-esquivan-las-leyes-que-prohiben-construir-zonas-inundables-con-planes-ordenacion-urbana-sin-actualizar-decadas/

sábado, 13 de abril de 2024

El cambio climático es innegable

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En un país que cada vez depende más del "buen tiempo", quedando este concepto en interpretaciones diferentes, como ha quedado demostrado con estas intensas lluvias, buenas para el campo, malas para la hostelería, o como se ve con los conflictos en el Mar Menor por los vertidos de la agricultura que llega hasta los turistas, los cambios climáticos globales deberían tomarse más en serio.

Al decir "en serio" me refiero a ser consciente de la trascendencia global, pero también de los cambios que pueden suponer para nuestra forma de vida, nuestros espacios y, en especial, nuestro modelo turístico, sobre el que giran muchas cosas. Nos dicen que las temperaturas de este día y los siguientes están más de diez grados por encima de lo que sería habitual en esta época. Si superamos los 30º en muchas zonas, cabe preguntarse que tendremos en verano. Ya tuvimos unas experiencias tórridas el verano pasado y las previsiones para este verano son tema de estado y apenas se mencionan.

La celebración en Barcelona de una semana de encuentros con el tema de la situación de los océanos deja el siguiente titular "Temperatura récord, acidificación, plásticos y químicos... "Los océanos se encuentran en un punto crítico"". En absoluto se puede considerar un titular sensacionalista, sino una descripción bastante ajustada a lo que pueden ser la realidad: 

"No sabemos qué va a pasar, es algo que está en debate, pero cada vez hay más artículos científicos que confirman que se está produciendo una ralentización de la corriente global", añade, y subraya que "si las corrientes cambian, o cambia su velocidad, es muy probable que vaya a cambiar el clima en todo el planeta, lo que va a tener un impacto enorme en el ser humano", aunque en todo caso reconoce que en este proceso "aún hay mucha incertidumbre". * 

Eso del "ser humano" parece que nos queda demasiado lejos. Necesitamos poner el dedo en el mapa, señalar dónde y cómo va a afectarnos directamente, de otra forma es un brindis al sol. La fuerza que necesitarían emplear los políticos para intentar evitar desastres chocaría, como ocurre, con las resistencias a cambiar el modelo, a dejar de construir un presente que tiene poco futuro. Así somos y poca esperanza. Los ejemplos citados del Mar Menor, con un abierto conflicto de intereses entre dos sectores económicos dejan claro cuál será el futuro. Los ejemplos o similares se pueden repetir por toda la zona turística costera española

diciembre 2012

Esas cosas del "planeta" y del "ser humano" son demasiado vagas, nadie se pone en su lugar y máxime si la venda de los intereses no se acaba de caer. Creo que los negacionistas del cambio climático tienen poco que decir ante la evidencias, pero —por contra— adquieren más fuerza precisamente porque la realidad que tienen que negar es cada vez más evidente. No es casual que uno de los pilares más sólidos del trumpismo sea precisamente la negación del cambio climático, un "invento chino" para frenar el desarrollo industrial norteamericano según los negacionistas. Aquí tenemos sus émulos, los que repiten sus argumentos y consiguen interesados seguidores, los que ven afectados sus negocios y que les respaldan. 

En el artículo se señala:

Así, los océanos de todo el mundo se ven acosados por múltiples amenazas, a las que hay que añadir otras como la contaminación por plásticos y químicos, la acidificación, la modificación de la línea de costa, la sobreexplotación de los recursos pesqueros, la presión turística, el impacto del tráfico marítimo, la pérdida de biodiversidad... Demasiados frentes abiertos para este medio tan frágil, maltratado sistemáticamente por un ser humano cuyo futuro depende en buena medida de su salud.*

Todos esos puntos afectados importan poco a los que ven peligrar sus negocios. La construcción, por ejemplo, a orillas del mar, un recurso turístico que ha atraído a mucha gente, se verá afectada por esa modificación de las líneas costeras por efectos de las subidas del nivel y por las avalanchas torrenciales, fruto de las intensas lluvias cuyas aguas acabarán en el mar. Las construcciones en lugares donde no se debía construir en previsión de riadas serán las primeras en verse afectados, urbanizaciones enteras anegadas.

En ElDiario.es podemos leer tras el titular "La España inundable: más de un millón de viviendas se levantan en zonas de riesgo", con fecha del cuatro de septiembre pasado:

Diez minutos bastaron para que la tromba de agua que descargó sobre Javalí Viejo, una pedanía de la ciudad de Murcia, arrasara con decenas de viviendas. Ocurrió en septiembre de 2022. Los vecinos de la calle San Nicolás, paralela a la rambla de la Ventosa, se llevaron la peor parte. El agua atravesó los hogares y arrastró muros, mobiliario y vehículos. También a Antonio, el hombre que fue hallado muerto a 300 metros. “Pensé que íbamos a morir”, cuenta, todavía asustada, Josefa Santiago. Ella es una de las habitantes de la España inundable, un censo nunca elaborado al detalle pero que abarca al menos 1,03 millones de viviendas en todo el país. Nada menos que el 4,3% del total.**

 

El negocio ya está hecho: compras de los terrenos peligrosos, construcciones donde no se debe... Ayuntamientos que han visto hecho su agosto, constructoras enriquecidas, inversores, etc. No importa nada más; ya está todo. Solo queda la llegada de las trombas de aguas. Décadas de políticas permisivas y oportunistas le han sacado dinero a la situación que estalla con la llegada de estas lluvias que se esperaba que nunca cayeran, pero que lo han hecho. ¡Qué fastidio de Naturaleza!

Lo hecho en los Estados Unidos de Trump, el descrédito de la ciencia, el control de los medios, etc. lo vemos repetido en muchos lugares. Lo ocurrido con la pandemia ha sido otro aviso de lo que significa menospreciar los avisos y, sobre todo, poner en la balanza vidas humanas y economía, como se ha hecho. Muchas muertes se podrían haber evitado si no hubiéramos antepuesto la rapidez de las aperturas, el relativismo de las condiciones restrictivas, etc. a la realidad de una pandemia, una realidad contagiosa y destructiva.

Nada nos afecta más que el cambio climático ya que este afecta a todo, a las condiciones de supervivencia, lo que permita que la vida se desarrolle. A nosotros, que dependemos tanto de la climatología, algo que va de la ocupación de las playas a las terrazas de los chiringuitos y terrazas, de que la gente venga o no, nos debería interesar todas esta información ya que va en ello nuestro modelo; que basta con que llueva en una procesiones para que salga un mar de lágrimas, si esto se extiende a puentes y festivos, a periodos vacacionales, etc. podemos empezar a saborear el desastre en poco tiempo. Además todo esto acaba teniendo repercusión importante en la economía (que se vuelve inflacionaria), en el empleo (que se vuelve estacional y precario); en la vivienda se vuelve inalcanzable, por un lado, y en inversión especulativa, por otro... Pero la acusación a científicos y medios de "alarmistas", de crear un sentido negativo para el desarrollo económico da miedo a muchos.

En fin, que vamos a estar mirando al cielo por muchos motivos. Sería deseable que nuestros políticos dejaran de discutir, de hacer favores a los sectores más influyentes y se preocuparan por un futuro más allá del suyo.

El cambio climático, sus efectos, son innegables; sin embargo crece y seguirá creciendo el "negacionismo" en la medida en que proteja los intereses de unos y otros. Por eso es fundamental ir buscando otro modelo, otras reglas.

 

* Samuel A. Pilar "Temperatura récord, acidificación, plásticos y químicos... "Los océanos se encuentran en un punto crítico"" RTVE.es 13/04/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240413/temperatura-record-acidificacion-plasticos-quimicos-oceanos-se-encuentran-punto-critico/16056173.shtml

** Pau Rodríguez, Victoria Olivares y Raúl Sánchez "La España inundable: más de un millón de viviendas se levantan en zonas de riesgo" ElDiario.es 4/09/2023 https://www.eldiario.es/sociedad/espana-inundable-millon-viviendas-casas-zonas-riesgo-inundacion-riadas_1_10485675.html

The Guardian 6/02/2024

sábado, 14 de octubre de 2023

El negacionista argentino

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Que los políticos mienten es una creencia popular con bastante respaldo de los hechos. Parte de la "política" es convencer a los demás de algo, lo que vale para dictaduras y democracias. La diferencia es que en las democracias te pueden criticar y dejar en evidencia por las mentiras, mientras que en las dictaduras no suele haber esa posibilidad, además del riesgo que se corre.

Vivimos, sin duda, una crisis democrática. Las posibilidades de mentir se ven amplificadas por el escenario mediático que, una vez puesto en marcha, es muy difícil no ya de frenar, sino de dejar al descubierto. El popular "miente, que algo queda) se ha transformado haciendo mucho más rentable la mentira. El deseo de exponerse solo a los medios que nos dicen lo que deseamos escuchar se ha intensificado y los mentirosos lo saben... y lo emplean en sus discursos.

Lo interesante, en mi opinión, no es solo que mientan, sino la estabilidad de las mentiras y, sobre todo, la capacidad de alineamiento con otros mentirosos. Por decirlo así: hay mentiras consolidadas que definen a un tipo de político o candidato mentiroso. Quizá esto ocurra no por causa de la globalización y el parecido entre las audiencias. Las mentiras no son solo ingenio y osadía; se crean sobre esa necesidad de escuchar que tiene el votante. Y lo que escucha es una respuesta adecuada a lo que espera de sus problemas diarios. En la medida en que compartimos problemas, los políticos nos mienten con las misas argumentaciones.

En RTVE.es analizan las mentiras del candidato que va mejor situado, el "ultraliberal" Javier Milei. El artículo lleva por titular "Los bulos y falsedades más repetidos en el discurso de Javier Milei". Allí se nos introduce así en la cuestión: 

Argentina celebra el 22 de octubre la primera vuelta de las elecciones presidenciales tras la victoria del candidato ultraliberal de la Libertad Avanza, Javier Milei, en las elecciones primarias abiertas del 13 de agosto (PASO 2023). El economista que, contra todo pronóstico, se convirtió en el político más votado entre los aspirantes a la Presidencia, ha sido protagonista de diversas polémicas por sus declaraciones a los medios y por sus mensajes en redes sociales. Desde su negacionismo del cambio climático y su desconfianza en la comunidad científica, hasta los datos económicos inexactos, en VerificaRTVE analizamos las falsedades y mensajes engañosos presentes en el discurso de Milei. 

Resulta de interés contrastar al candidato ultraliberal con otros candidatos de corte populista desde la perspectiva de sus mentiras específicas.

Una de las más repetidas, por increíble que parezca, es el negacionismo del llamado "cambio climático". Los candidatos populistas y ultraliberal, como es el caso, tienden a negar el cambio climático, algo que es cada día más evidente por sus efectos. Sostener que el cambio no es a causa del ser humano es desmentido en RTVE.es, pero nos interesa el porqué de esta insistencia negacionista en muchas partes del mundo.

Los principios de este negacionismo se plantearon en los Estados Unidos, de donde surge el patrón populista señalado. Según señalaban Trump y otros de su cuerda esto no más que, literalmente, un "invento chino", es decir, una argucia mediante la cual China frenaría la industria occidental mientras que mantendría la suya en marcha. Según esto, sería el gobierno chino el encargado de poner en marcha todo esto. Lo primero que hizo Donald Trump al llegar al poder fue sacar a los Estados Unidos de todos los foros internacionales relacionados con el cambio climático donde se les pudiera frenar el desarrollo con argumentos de este tipo. La respuesta fue el negacionismo.

Pero, ¿por qué negar? Detrás de estos candidatos está la gran industria. El temor a que el cambio climático pueda frenar el beneficio sobrecargando los costes con medidas de tipo preventivo está muy extendido.

En el artículo se señala:

Javier Milei ha manifestado su escepticismo ante el cambio climático en repetidas ocasiones. En sus redes sociales publicó una fotografía de la activista sueca Greta Thunberg junto al siguiente mensaje en inglés: “1.200 científicos y profesionales declaran que no existe una emergencia climática”. En el segundo debate presidencial del 8 de octubre también ha declarado que “todas esas políticas que culpan al ser humano del cambio climático son falsas”.

Esto le sitúa en esa línea favorecida por esa internacional populista que hace creer a los votantes que el cuidado del clima es innecesario y, sobre todo, que va a costar puestos de trabajo industriales.  Inducen a creer que las empresas se trasladarán de donde les pongan pegas allí donde les den facilidades, es decir, los países que asumen el destrozo del medio ambiente como una consecuencia del desarrollo y no se preocupan de más.

Para lograr esto, una base obrera, paradójicamente, se deshacen las prevenciones. El populismo ultraderechista son las élites escondidas manejando al pueblo sometido a presión. Al final, donde hay urnas hay que llenarlas, por lo que se necesita convencer a los que quieren ser convencidos para que depositen sus votos. El miedo a que el intento de frenar el cambio climático sirva para despedirles, lleva este atractivo hacia sus mensajes.

Para que esto ocurra es necesario desprestigiar a la ciencia. Lo mismo hizo Donald Trump durante la pandemia, lo que sumió a los Estados Unidos en un caos y en cantidades ingentes de enfermos y muertos. Se trataba de mantener en marcha a las empresas y para eso el negacionismo científico era esencial. Se trataba de anteponer las empresas a la salud. Esto se ha hecho de diversas formas en los países, pero no siempre ha implicado mecanismos negacionistas, sino formas alternativas que no implicaran cuestionar la ciencia, que precisamente logró evitar un desastre mayor con la rápida investigación que puso en marcha las vacunas.

Como se indica en el artículo, Javier Milei ha atacado a la comunidad científica señalando que el "cambio climático" es una forma de conseguir financiación para los proyectos y que eso explicaría el énfasis puesto por los científicos. No ha sido el único que ha utilizado este argumento.

En el texto de RTVE.es, son múltiples los datos falsos que maneja el candidato ultraliberal. Remitimos al artículo para los que tengan interés en los detalles.

Aquí nos interesa destacar que este tipo de políticos falsarios están proliferando por todas partes. Quizá haya que empezar a hablar de una "internacional de la mentira", tipificando los embustes y los mecanismos de camuflaje de la realidad. En esto el papel de los medios críticos es esencial. Los medios argentinos han dado cuenta de este aspecto de la campaña de Milei.  Aquí RTVE.es deja en evidencia al político argentino.

Puede parecer sorprendente, pero en esto hay que mantener ciertos criterios, pues sacando a la luz a los alejados se descubre también a los próximos cuando actúan y repiten los mismos argumentos. Milei es un político argentino, pero el modelo se está repitiendo en muchos países, incluido en nuestro y otros de Europa y América. Si el discurso funciona, se repite


Las mentiras que tratan de evitar el cambio de mentalidad y de sociedad, que necesariamente se abre ante nosotros, pueden causar muchos desastres irreversibles. Desgraciadamente, los políticos que han estado negando durante décadas la existencia del cambio climático y del efecto humano por malas praxis siguen haciéndolo en muchos lugares. Cuanto antes nos pongamos de acuerdo en tomar medidas y dejemos de discutir cubriendo intereses en la sombra será mejor para todos.

No solo hay que cuidarse del cambio climático, sino de los mentirosos que tratan de negarlo. El candidato argentino, con sus mentiras y negaciones, es un peligro para su país y para el resto. Los males que produzca los padeceremos todos. Sería bueno que Argentina diera ejemplo de no dejarse seducir por estos mensajes negacionistas. Su prensa es bastante unánime, pero no es la prensa la que vota, sino sus lectores.

Los desastres que estamos viviendo y viviendo hacen necesarios los esfuerzos de todos para que se cree una conciencia nacional e internacional. No hay fronteras para este tipo de desastres y es cosa de todos mentalizarnos de ello. Como dijo el poeta, "nadie es una isla". La supervivencia es cosa de todos. 


* "Los bulos y falsedades más repetidos en el discurso de Javier Milei" RTVE.es VerificaRTVE 14/10/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231014/elecciones-argentina-bulos-falsedades-javier-milei/2458161.shtml