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martes, 29 de julio de 2014

Caras en el Empire

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Leí ayer con interés esa novela picaresca del emprendimiento a la española que tiene por nombre "Facephi", una empresa que tiene como objeto de ilusión y venta un programa de reconocimiento facial.
A la cuestión de Gowex (Go West, young man!) se suma ahora otro posible culebrón del quiero y no puedo empresarial de FacePhi, otra empresa del sector. Y es una pena porque ¡con la falta que nos hace un buen software de reconocimiento de caras! ¡Lo bien que nos vendría! Desde que la cara dejó de ser el espejo del alma y empezó a ser el espejo social, es decir, de lo que le gusta a los demás, ya no puede uno fiarse de las apariencias porque están hechas precisamente para que nos fiemos. La naturaleza hizo nuestro cerebro para detectar rostros y la cultura se dedica a fabricar ilusiones que lo engañen. Ahora es la contabilidad el espejo del alma, pero es un rostro oculto, de difícil acceso, encerrado en el harén del defraudador, estafador celoso.
El caso de FacePhi lo destapó El País señalando las increíbles contradicciones —llamada "sombras" en el "milagro" de la empresa en un reportaje del día 26*— en que incurrían. La modalidad de esta "milagro" consistía en el estiramiento del deseo hasta presentarlo como realidad. Mato un simple conejo en el campo y regreso como "gran cazador blanco de elefantes", por decirlo así. 


En un sistema capitalista en el que, como nos decían el otro día en otro titular de El País, todo se basa en la confianza, el timo es un resultado natural. Todo se publicita como fármacos milagrosos, como productos galácticos, cuernos de unicornio recién cortados. Es la forma de recaudar apoyos y confianzas, de atrapar incautos financiadores ante los que se exhibe un rosario de logros más allá de los mares, donde sea. Algunas empresas y pseudo empresas, saben que todo empieza en el logo, en los colores, en las fotos y en la página web. Si hay algo detrás es solo cuestión de detalle o de tiempo. Ya llegará, ¡no seas impaciente! Si antes se decía que "dinero llama a dinero" ahora son el colorín y la labia los que priman y hacen furor. ¡Pon en marcha tu dinero!, les dicen, y despliegan ante los incautos folletos y tabletas, les ponen un pin y les regalan un llavero. Son las nuevas ganzúas del alma y del bolsillo.


En el otro caso, el destapado por Gotham Research, la señora de Jenaro García, el señor de Gowex, dice que ella no sabía nada de lo que firmaba y que le transmitió su ignorancia en forma de instrucción a su asistenta para que firmara dentro de esa forma de nueva solidaridad interclases que hace que compartas con el servicio doméstico lo que no tienes o no existe. La señora de Jenaro García dice que no sabía nada de negocios, sí. ¡Lástima de MBA en el que se conocieron, donde surgió el flechazo emprendedor! ¡Qué pena de dinero tirado! ¡Sí, qué pena! También Gowex, como FacePhi, vendía humo, un humo de labia y colorines.


El drama de FacePhi es casi filosófico: no puede demostrar las cosas que ha contado a los demás, ladrillos vaporosos sobre los que ha construido su imperio de la confianza. Ante esas "sombras" del "milagro", por usar los términos de El País, la caída se produce:

Facephi, la empresa alicantina especializada en software de reconocimiento facial, se desplomó un 9,39% en la sesión de este lunes, y acumula ya una caída del 40,6% desde que marcara máximos el 4 de julio pasado. La cotización cerró la sesión en 1,93 euros por título, aunque la caída pudo ser mayor porque se pusieron encima de la mesa más de 200.000 órdenes de venta aunque solo se cruzaron 7.100 por un importe de 14.000 euros. La firma cotiza en la modalidad de fixing con dos cambios al día, a las a 12 y a las 16 horas. que tiene limitados el descenso máximo al 10%.
Esta caída se produce tras la información publicada por EL PAÍS, en la que ponía de relieve varias contradicciones en el negocio de la compañía. Entre ellas, varios contratos como el de la empresa de seguridad del Empire State Building de Nueva York, que publicitó como suyos pero que no ha podido demostrar. Tampoco llegaron a término las negociaciones con bancos y cajas para instalar el sistema de reconocimiento en los cajeros automáticos.**


Podían haber elegido otro edificio para colocar el software, pero, ya puestos, ¿por qué no? ¿Quién no conoce el Empire Estate Building? ¿Por qué conformarse con menos? Cuando se le fuerza a probar lo del Empire State, estás son las respuestas:

Sostiene que sí puso un sistema en el Empire State. Primero responde que fue en la entrada y luego matiza: “Se puso un piloto en un control de acceso interno del Empire State. Solicitado por ellos”. No recuerda la empresa con la que colaboró ni tiene una foto del aparato, pero se ofrece a mandar los correos que prueban el trabajo. Días después rectifica por correo electrónico: “El correo del Empire es de hace más de cuatro años, de la otra compañía y no lo encuentro”.*


Cuando le preguntan, el responsable de FacePhi, Salvador Martí, responde con frases como "no me expresé bien", "no es exactamente así", etc., lo que nos lleva a cuestiones de filosofía del lenguaje. En un mundo mediático, las palabras y las imágenes lo son todo hasta que se invoca la realidad. En su reportaje del 26, El País recogía estas cuestiones de precisión:

Martí responde que sí tienen sistemas de reconocimiento facial: “Hay cajeros automáticos dando dinero en Perú. Está anunciado en prensa por ellos. En la oficina de Interbank”. Una portavoz de Interbank corrige: “Hubo coordinaciones con la empresa para estos cajeros, pero finalmente no se llegó a ejecutar”.*


Es una pena que todo lo que dices que existe no exista, pero los cajeros peruanos tienen o no tienen el software de tu empresa. Y en este caso, algo tendrán que decir sobre sus propios cajeros. No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo, nos dice el refranero. Y esta empresa parece que tenía el salón de casa lleno de cabezas de fieros osos sin cazar, osos a cuenta. De nuevo se utilizan las fórmulas de "estar en tratos", "conversaciones avanzadas", "prácticamente cerrado" y un sin fin de grados intermedios entre lo que es y lo que no es. Al final, todas esas cosas se van acumulando y la esperanza de que algunas se cumplan se desvanece. El efecto dominó que esperaban —que firmando un contrato los demás llegarían fácilmente y en cadena— se convierte en un dominó inverso en el que se desmorona todo.

FacePhi es una empresa que se compró a sí misma —a la fracasada empresa F7, ellos mismos, que eran los que habían desarrollado el software— el producto, un producto que había fracasado o no había conseguido sus objetivos. El año pasado facturó poco más de 8.000 euros y esta salía a bolsa y se capitalizaba por millones. La teoría de que con logo nuevo, con nuevo nombre o caras nuevas, todo cambia y ya está hecho todo, está generando demasiadas expectativas. El software desarrollado podía identificar los rostros de los demás, pero los demás no debían identificar el suyo bajo la capa de colorines y labia nueva. Dicen que ese software impedía los fraudes en cajeros o colarse donde no se debe. 
Queda demostrado que si todos —que son muchos— los que tenían que verificar la realidad de FacePhi, sus ocho mil euros de ingresos el año pasado, no lo hacen, el periodismo de investigación tiene su sentido. Alguien tendrá que decirlo más allá de los folletos y titulares regionales complacientes, del autobombo y de la euforia que crea confianza.
Tras la mesa de Salvador Martí, en su despacho de la empresa, un mapa del mundo, en negro, queda a sus espaldas bajo el rótulo de FacePhi, más allá de la biometría. Un mundo de sombras y ensombrecido, oscuro, por conquistar. Una vez más: Go west, young man, And grow up with the country! En un chiste del Chicago Tribune, de los años 20, la madre advierte al despedir al joven emprendedor viajero: ""... And don't go near Hollywood!". Sabio consejo.




* "Sombras en el milagro de Salvador" El País 26/07/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/07/26/actualidad/1406400706_674020.html 
** "Facephi se hunde en el MAB y acumula una caída del 40% desde máximos" El País 29/07/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/07/28/actualidad/1406568373_207705.html





martes, 8 de julio de 2014

Cuentas imperfectas en la ciudad oscura

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cualquier empresa puede ir bien o mal; eso es así. Habrá circunstancias y acciones para que ocurra una cosa u otra. Nadie lo niega; es más, es lo que da vidilla al mercado, según algunos. Pero no pueden dejar de sorprendernos —¿somos ya capaces de sorprendernos o es solo retórica?— las declaraciones del emprendedor Jenaro García y su confesión de la estafa de la empresa Gowex. Ante el informe de algo tan extraño como Gotham City Research. No nos libramos de los superhéroes ni para estas cosas. El emprendedor ha dejado un folio de declaración confesándose culpable en los juzgados y ahora estamos todos pendientes de la vicisitudes. El diario El Mundo lo contaba así:

Llevaba en la mano un  folio de 'confesión' -así lo encabezó él mismo de su puño y letra en el último momento- resumido en nueve puntos. "Las cuentas de la salida a Bolsa no reflejaban la realidad", reconocía en uno de ellos. "Por la forma en que venía dirigiendo la empresa, y debido a la fe en mi proyecto y liderazgo, yo nunca justificaba ni explicaba a ningún miembro de mi equipo las decisiones que iba tomando", explicaba en otro.
Además de esa confesión, el ex emprendedor modelo informó ayer a la Fiscalía Anticorrupción de que se ponía a su disposición para "ampliar detalles de todos los hechos delictivos".
"Las cuentas desde la salida a Bolsa no respondían a la realidad. No reflejaban  la imagen fiel. No obstante, mi objetivo era que, a pesar de que esa realidad subyacente no se correspondía con la realidad reflejada formalmente, con el crecimiento del negocio acabarían convergiendo en el medio plazo. A mi juicio, la empresa tenía un altísimo potencial, pero para poder acometer el coste del crecimiento era necesaria una mayor financiación en cada ejercicio", explicaba el empresario, según fuentes jurídicas.*



Hay en estas líneas una extraña teoría del liderazgo y una platónica concepción de las cuentas empresariales. Como explicación de su forma de llevar la empresa, esa "fe en el proyecto y liderazgo" que le llevaba a no "justificar" o "explicar" nada de lo que hacía, el texto parece tener un sentido exculpatorio de las responsabilidades de los demás miembros. Con esa forma napoleónica de liderazgo no se puede ir muy lejos, ni tan siquiera en los sueños. Por mucho que confiara en sí mismo, los demás tendrían que pensar lo mismo y aceptarlo, algo que no es muy probable en una empresa ya de cierto tamaño como es Gowex.

Estamos viendo en estos tiempos los diversos modelos de emprendedores de los que los libros no hablan y sobre los que usted nunca se atrevería a preguntar. El de Jenaro García es una entrada más en el libro negro del quiero y no puedo del emprendimiento, otro sonriente líder caído. Nos dice que no se pudo remontar el pinchazo de la burbuja de las tecnológicas. Por el camino se quedaron muchas empresas, nacidas para la gloria, en aquel tsunami de la especulación. García no se dejó llevar y prefirió seguir adelante con cuentas que se alejaban de la realidad, como los barcos se alejan del puerto cuando emprenden un viaje. Pero han pasado ya muchos años desde aquella burbuja.
Hay algo de platonismo truculento en esa idea de cuentas ideales y realidad díscola. Él habla de realidad subyacente y realidad reflejada. Pero los espejismos son también una forma de reflejo y Gowex era un espejismo. La esperanza de la convergencia a medio plazo es la del que desea que el desastre se vaya superando y se recupere hasta parecerse al que muestra el estado de cuentas presentado. El sueño de que algún día las cuentas y la realidad se parezcan algo se convierte en pesadilla si la divergencia aumenta con el tiempo, que es lo que iremos sabiendo. Aquí no hay romanticismo alguno, ni lugar para sueños o buenas intenciones. Todos eso se lo llevarán por delante los jueces, que ya esperan para ponerse manos a la obra.


El caso de Gowex ha tenido también efectos colaterales en los que cotizan en esa bolsa paralela para empresas de tecnología. El País nos cuenta:

La caída de Gowex ha tenido un efecto devastador sobre las empresas que cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) que se han desplomado en Bolsa. Cuatro de ellas ya anunciaron este lunes su abandono de este mercado diseñado para empresas tecnológicas y su pase al mercado continuo. La onda expansiva que ha provocado el fraude de la firma de wifi amenaza incluso con acabar con el propio MAB, cuyos reguladores han quedado en entredicho por su pasividad ante casos recientes como el de Gowex, Zinkia o Bodaclick, todas ellas en concurso de acreedores, y con cientos de inversores atrapados.
La estampida del MAB se entiende ante el fuerte varapalo que han sufrido las empresas desde que hace una semana se destapara el escándalo de Gowex. En la sesión de este lunes, las caídas fueron generalizadas y, en algunos casos, superiores al 20%. Por eso, cuatro firmas decidieron tirar la toalla y solicitar su pase al mercado continuo, en el que cotizan empresas de mayor tamaño y se supone que cuentan con más controles, aunque la multimillonaria suspensión de pagos que protagonizó Pescanova demuestra que tampoco es infalible.**


Nadie, en efecto, es infalible en este mundo —por más que haya alguna doctrina al respecto— y menos en este mundo complejo de las empresas. Lo que parece, una vez más, es que no son adecuados los controles que deberían vigilar estas cosas. La confianza de los que invierten se funda en su confianza en los que supervisan y avalan. Si esto falla, lo que se siembra es el pánico y la desbandada porque el mundo que te rodea puede ser tan falso como las cuentas de Gowex. Las cuentas de la empresa eran irreales, algo que traslada el mismo grado de irrealidad a todos los informes realizados por cualquiera que haya avalado la gestión y trayectoria de Gowex en estos años. Todo es un sistema que se basa en la mediación de la confianza y si esta falla, el mundo se tambalea. Ya no sabes qué creer.


La empresa Gotham City Research tenía preparado un segundo informe antes de que el folio rotulado "Confesión" llegara a los juzgados. Ha saludado el ahorro de tiempo y escándalo que ha supuesto la actitud de colaboración del emprendedor Jenaro García. El Mundo indica:

Gotham City, prácticamente desconocida hasta la publicación de un informe demoledor sobre Gowex la pasada semana, asegura que habló con la compañía, aunque no se identificó, y que conserva "una prueba de ello" para defenderse en caso de que sea necesario. También subraya que no cree que Gowex "refleje a España o a los españoles", como tampoco lo hace con las empresas de nueva creación o 'start-ups'. A lo largo del documento, Gotham City defiende el papel de las empresas de posiciones cortas a la hora de "exponer las fechorías de los estafadores", ya que "auditores, reguladores, abogados, bancos de inversión y otros raramente detectan el fraude".*


Es en ese "raramente" donde está la cuestión del eje del sistema. Si se detecta los fallos y fraudes, es decir, las distancias entre las cuentas ideales y la realidad "subyacente", el sistema puede tener confianza. Si no se hace así, todo pasa a ser parecido a una lotería en la que te da igual que te canten alabanzas de un número porque tiene las mismas probabilidades de salir que cualquier otro. Se supone que es la fiabilidad de las informaciones lo que diferencia las bolsas de los juegos de azar. Aunque se hable de "jugar en bolsa", hay juegos limpios y los hay tramposos.
Que las empresas puedan ir mal forma parte de la realidad diaria; que los encargados de velar porque eso se sepa, los auditores, fallen es grave y no se debe considerar de la misma forma. Demuestra que el sistema adolece de fiabilidad y es muy malo, que las auditorías se tienen que hacer de otra manera. Por más que se diga que son casos sueltos, como ha señalado el ministro de Economía o la propia Gotham City, por más que se prometan reforzar las medidas de control, una vez abierto el grifo de la desconfianza afecta a todos.
Pero también es posible ganar con la desconfianza. Gotham City no es una forma de mejorar el mundo sino de sacarle partido en sus imperfecciones. Las caídas de las empresas investigadas también favorece al que apuesta por el desastre.

Gotham City defiende su papel especulador. "¿Quién expone las fechorías de estos defraudadores?", se pregunta antes de responderse a sí misma: "los vendedores de posiciones cortas". "Auditores, reguladores, legisladores, banqueros de inversión y otros raramente detectan el fraude. Empleados y vendedores de posiciones cortas lo hacen". Así, "por cada 1.000 o 10.000 consejero delegado o comercial bursátil que obtienen beneficios de malas prácticas, quizás un vendedor de posiciones cortas también lo hace".
"Nos centramos en revelar compañías que creemos que son fraudulentas, modas y/o fallidas", explica. "Creemos que es necio apostar contra la humanidad o la ingenuidad humana a largo plazo", añade.

El mundo de Gotham City está lleno de villanos con corazoncito y héroes oscuros, oscuros, oscuros.



* "'Debido a mi liderazgo, nunca justificaba mis decisiones'" El Mundo 8/07/2014 http://www.elmundo.es/economia/2014/07/08/53bb3fa422601d0d388b4581.html?cid=MOTB23701=obinsite
** "El escándalo de Gowex hunde el mercado alternativo" El País 7/07/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/07/07/actualidad/1404718348_288367.html
*** "Gotham City se guardaba un as por si Gowex continuaba con su 'payasada a lo Pescanova'" El Mundo 7/07/2014 http://www.elmundo.es/economia/2014/07/07/53baa1c2e2704ebb118b4591.html








jueves, 24 de mayo de 2012

Humo de segunda mano

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Humo de segunda mano… Así se refiere un lector de The New York Times a Facebook en los comentarios suscitados por el artículo* que intenta poner algo de luz en el escándalo de la salida a Bolsa de la red social. No me parece mala definición. En este caso, deberíamos hablar de señales de humo de segunda mano.
La esperada salida a Bolsa de Facebook se ha convertido en un ejemplo de los males de la economía actual, un mal caso de credibilidad que implica a la propia empresa, pero también a los colocadores y hasta al mismo Nasdaq, que ha sido citado por la SEC. Cuantos más agentes de un sistema quedan bajo sospecha, más maltrecho queda el sistema. Y, una vez mász, todo parece una conspiración para sacarle a la gente el dinero, que es la única ley escrita a fuego en la tabla de Wall Street. Resumiendo el caso en tres puntos: han ocultado información relevante a los compradores, han prevenido solo a algunos y, finalmente, las órdenes de compra tuvieron un retraso de media hora. Demasiado para el producto estrella que todo el mundo esperaba.


Las demandas de los inversores se están acumulando y las indemnizaciones, según los primeros cálculos, serán millonarias. Las leyes en este campo —cuando metes la pata— son muy claras: te hacen pagar las pérdidas que has causado. Según The New York Times:

The damages in this type of case are the difference between the purchase price and the stock price at the time of the filing of the case, or the loss the investor incurred if the shares were sold. This means the difference between $38 a share and roughly where Facebook is trading as of the filing of the lawsuits, about $32 per share.
In addition, under Section 12(a)(2) of the Securities Act of 1933, investors who bought directly from the underwriters will have rescission rights, which allow them to simply give back their shares and receive the $38 offering price.
As a result, we’re talking about a potential for billions of dollars in damages.*

Esto es lo que te ocurre si no eres sincero y no das toda la información a la gente. Esos seis dólares de diferencia —de 38 a 32— o el hecho de devolver el dinero, pueden ser uno de los casos más sonados de prosperar. Me temo que le han aguado la luna de miel a Zuckerberg y su novia de toda la vida.
Desde que se produjo la primera burbuja tecnológica y la prohibición tajante de su usar el término “e-economía” por establecer que no había más que una y que lo de la “e” era una forma de tomar el pelo a la gente introduciendo diferencias donde no las hay, muchos se habían prometido no volver a las andadas, pero al final siempre se vuelve a los mismos males porque deben ser consustanciales a la naturaleza humana.
La base de esta crisis es la ocultación de información sobre las expectativas reales de crecimiento de Facebook, de las estimaciones de evolución de los ingresos por la publicidad. El diario de información económica Cinco Días señala:

Los demandados, entre los que se encuentra Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, han sido acusados de esconder al grueso de inversores durante el road show previo a la OPV una "severa y pronunciada" reducción de las previsiones de crecimiento de ingresos para la compañía, informó Reuters. Por su parte, el rotativo económico Financial Times publicó ayer en su web que Morgan Stanley, el banco que lideró la colocación de la red social en el Nasdaq, ha sido citado por el regulador principal del mercado de Massachusetts para que aclare este asunto.**

La aparición de un informe de un analista con datos diferentes a los que se habían presentado públicamente para colocar las acciones implica que las estimaciones eran peores que las presentadas, es decir, que los inversores decidieron el precio que pagaban de forma errónea, inducidos por el engaño u ocultación, que viene a ser lo mismo. Esto afecta a la compañía, pero también a los bancos que vendieron las acciones, principalmente a Morgan Stanley, JP Morgan y Goldman Sachs. Este tipo de jugarretas que te hacen todos los días y luego se van a celebrarlo, cuando se hacen a los inversores en bolsa se considera como un pecado capital, y nunca mejor dicho.


La cuestión, como hemos señalado, es que arrastra a varios jugadores en la partida: la empresa, los analistas, los bancos, etc., restando credibilidad al sistema. Volvemos a la cuestión de la confianza y la duda, que a los demás nos machaca y que ahora afecta a los propiciadores de todos estos desastres ajenos.
Facebook se encuentra en un punto extraño de su desarrollo empresarial. La gente —los usuarios— está descontenta y aprovecha la misma red social para decirlo. No sé si eso aumenta su valor y disminuye su prestigio o al revés, pero algo hay. Ayer mismo, recibía yo en el muro un mensaje a los cuatro vientos virtuales sobre cómo evitar que utilicen tus imágenes para fines publicitarios. La gente está empezando a descubrir que el negocio de Facebook es absorber lo de los demás y traficar con ello, que el “me gusta” a quien le gusta realmente es a la empresa, que hace su negocio con ello. El lector filósofo —RockPro es su apodo— de The New York Times comentaba sintéticamente cuál es el “negocio” de Facebook: “Other peoples information, posted for everyone to see and for the FaceBook company to try to sell.” Probablemente no se pueda resumir mejor.


El crecimiento de este tipo de negocios puede desinflarse en cualquier momento si se ofrece una alternativa que a los usuarios les parezca aceptable. La aceptación de ciertas cosas no significa que estés de acuerdo con ellas, sino que no te queda otro remedio. Pero eso en el mundo de los negocios —lo hemos aprendido todos— se llama “oportunidades”, es decir, que en algún recóndito lugar del globo terráqueo un par de jóvenes con capucha están pensando cómo desarrollar otra red social sin los inconvenientes de esta. Y cuando eso ocurra, el humo se disipará para dejar su sitio al de la nueva hoguera de las vanidades.

* "The Facebook I.P.O.’s Potential Legal Exposure" DealB%k The New York Time 23/05/2012 http://dealbook.nytimes.com/2012/05/23/the-facebook-i-p-o-s-potential-legal-exposure/?hp
** "Inversores de Facebook demandan a la compañía y a sus colocadores en Bolsa" Cinco Días 24/05/2012 http://www.cincodias.com/articulo/empresas/inversores-facebook-demandan-compania-colocadores-bolsa/20120524cdscdiemp_3/