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domingo, 16 de febrero de 2025

Ecos del pasado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

RTVE.es nos trae de la mano de Cristina Olea una muy interesante entrevista con John Bolton, el que fuera Asesor de Seguridad de Donald Trump durante su primer mandato. Diecisiete meses duró la complicada convivencia con alguien al que no hay forma de asesorar porque se cree por encima del mundo, de la historia, un envidado de la divinidad, una bendición para los Estados Unidos.

Como domingo, la prensa española viene llena de espacios de reflexión sobre lo que supone Trump, una cuestión de la que no se puede escapar, imposible de obviar. Bolton lo tiene claro y así lo muestran desde el titular: “Donald Trump es un peligro para el mundo porque no le importan los asuntos internacionales”*

Bolton, al que Trump ha retirado (como a otros críticos) su escolta de protección, pese a las amenazas, se despacha a gusto contra el que fuera su jefe, dándole ese calificativo de "peligro para el mundo" y haciendo un espeluznante retrato del que rige los destinos de Estados Unidos y con ellos los del planeta.

Ya lo hemos señalado en ocasiones, si Trump fue rodeado por asesores en su primer mandato, en este segundo ha trazado una cuidadosa red de acompañantes entre halcones del Partido Republicano, luchando por llamar la atención y situarse en posiciones de relevo y otros llegados de fuera, como Musk. De esta forma, Trump se camufla y manda, como ha hecho con el vicepresidente J.D. Vance al enviarlo a Múnich a insultar desde allí a Europa.

Entre las preguntas que Cristina Olea le hace a Bolton, esta refleja bastante lo que nos temíamos sobre Trump:

P. Antes de las elecciones usted dijo que tener otra vez a Trump en la Casa Blanca sería peligroso para el mundo. Ahora que hemos visto lo que ha hecho en sus primeras semanas, ¿todavía cree que es un peligro?

R. Sí, lo creo porque no le importan mucho los asuntos internacionales. Nunca los ha estudiado. No aprendió demasiado en su primer mandato. No tiene una filosofía o una estrategia de seguridad nacional. Es capaz de cualquier cosa. En su primer mandato lo describían como aislacionista. Ahora parece un imperialista. ¿Qué ha cambiado? Nada, porque no tenía ninguna filosofía que cambiar. Se trata de lo que le interesa en cada momento. Sus defensores dicen que es disruptivo, que genera incertidumbre y que eso es bueno. Yo creo que la incertidumbre táctica contra tus adversarios es una cosa, pero dejar a tus propios aliados sin saber lo que vas a hacer destruye la alianza. Y parece que él no lo pilla. Creo que en estos cuatro años vamos a ver esa capacidad de ser imprevisible, que a él le parece una virtud, pero no lo es.*


Efectivamente, la imprevisibilidad no es una virtud y menos cuando se tiene un papel central en la vida política planetaria. Bolton hace una cuidadosa radiografía de Trump señalando el lado peligroso para Estados Unidos y para el mundo, del que dice que no sabe nada.

Trump es una personalidad en la que "no saber" de algo es una imposibilidad casi metafísica. Él lo sabe todo porque no ve en sí mismo más que destino, cumplimiento, y en los demás perdedores. ¿Cómo va a equivocarse? Recordemos el episodio de las "inyecciones de lejía" frente al Dr. Fauci, el especialista,  en la rueda de prensa  en la Casa Blanca sobre el COVID. 


Allí donde otro hubiera dejado hablar a los expertos, Trump veía la oportunidad de lucirse como salvador, como genio por encima de todos aquellos "inútiles" que eran incapaces de controlar el "virus chino". En estos días ha establecido que se retiren las subvenciones educativas a los centros que exijan la vacunación anti COVID a los alumnos para matricularse. 

Es difícil que rectifique algo y muy fácil que persista en su error hasta convencer a todos de tener razón. Trump necesita "ganar", no puede dejar flecos; necesita si esto ocurre recurrir a conspiraciones y otras excusas. Vuelve a ello hasta que lo consigue.

Leamos lo siguiente: 

“… porque Estados Unidos, sola entre las grandes potencias, no quiere conquistar tierras extranjeras. Nuestra más alta aspiración es… ¡que nos dejen en paz de una maldita vez! La única relación auténtica que tenemos con Europa es la ardua tarea de tener que educar a las masas groseras e ignorantes que Europa exporta e intentar darles algo parecido a la cultura americana y las buenas maneras. Pero, como ya he explicado, tenemos que estar preparados para defender nuestras costas de todas las bandas extranjeras de mafiosos internacionales que se definen a sí mismas como ‘gobiernos’ y que, con una envidia tan enfermiza, tienen siempre su mirada puesta en nuestras minas inagotables, nuestros imponentes bosques, nuestras desmesuradas y opulentas ciudades, nuestros hermosos y extensos campos”.  

 “Por primera vez en toda la historia, una gran nación debe seguir armándose cada vez más. No para conquistar. No por envidia. ¡No para la guerra, sino para la paz! Recemos a Dios para que nunca sea necesario, pero si las naciones extranjeras no hacen caso a nuestras advertencias, surgirá, como cuando se sembraron los dientes del dragón proverbial, un guerrero armado y valiente en cada metro cuadrado de estos Estados Unidos, cultivados y defendidos con tanto ardor por nuestros padres fundadores, en cuyas imágenes de espadas ceñidas debemos convertirnos…, ¡o pereceremos!** 

Pertenece a la novela Esto no puede suceder aquí, de Sinclair Lewis, publicada en 1935. El "esto" del título es la aparición de un fascismo a la americana, a imitación de lo que se estaba produciendo en esos momentos en Europa, especialmente en Italia y sobre todo con el nazismo en Alemania. Lewis lo temía y escribió esa novela satírica sobre lo que veía y escuchaba en la América de entonces. Hoy esas palabras dichas por uno de los personajes, un militar, se parecen demasiado a las que podemos escuchar en boca de Trump, Musk, Vance y algunos otros.

Esto ha llevado a un cambio en las portadas de la edición española. De la portada antigua, la de antes de Trump, se ha pasado a la actual edición, con Trump en primer plano y el añadido de un sugerente "...¿o sí?" al "Eso no puede pasar aquí", que nos trae al presente.

El giro dado por Trump no es solo "aislacionista", sino que, como señala Bolton, es volverse contra sus aliados y mostrar alianza o sintonía con la Rusia de Putin, otra exportadora de populismo nacionalista. 

Rusia ya no es la potencia ideológica y militar que fue con la Unión Soviética. Es solo un poder nacionalista, sembrado de oligarcas, que recoge la frustración de los viejos días y lo transforma en capacidad de control del mundo. En esto coinciden ambos, Putin y Trump, que se necesitan como poderosos interlocutores. Pero, como señala John Bolton, Trump se siente más listo que Putin, cuando la realidad es la contraria.

El peligro de unos Estados Unidos autoritarios es ya una realidad y el chantaje económico, militar, etc. es ya un hecho. La cuestión la ha planteado J.D. Vance en su discurso de Múnich: el peligro de Europa está dentro, dice, de lo que se sigue que los cambios impuestos, exigidos, buscan una Unión a imagen del populismo norteamericano reinante. Es el "Make Europe Great Again" que ya han usado. La alianza internacional de ultraderecha es una pieza esencial para hacerse con el control mediante su ingreso en las alianzas de gobierno. Se trata de ir desmontando la Unión desde dentro, una estrategia que lleva mucho tiempo en marcha.

Europa necesita de unidad y de confianza en sus propios valores. Necesita reconstruirse unitaria y evitar las fuerzas disgregantes que le son impuestas desde fuera desde hace años. El antieuropeísmo es la puerta de entrada, acusar de los males a Europa.

Esto no es nuevo, pero nunca se pensó que llegaría así. Las llamadas a recortar la dependencia de Estados Unidos no son nuevas y ahora ya son urgentes, de la economía a la OTAN. Trump usa los lazos para debilitarnos e imponer sus razones, si es que estas van más allá de un narcisismo destructor.

Las palabras escritas por Sinclair Lewis suenan no como pasado, sino como algo presente y, peor, futuro. 

* Cristina Olea "Entrevista John Bolton: “Donald Trump es un peligro para el mundo porque no le importan los asuntos internacionales”" RTVE.es 15/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250215/john-bolton-donald-trump-peligro-para-mundo-asuntos-internacionales/16452060.shtml

** Sinclair Lewis "Eso no puede pasar aquí" (1935). Traducción: Amaya Bozal & Íñigo Rodríguez Villa-Aramburu

jueves, 18 de junio de 2020

Bolton y la crisis por llegar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La publicación próxima del libro de John Bolton  ha conseguido enfadar a todos, a los republicanos porque deja en evidencia al tipo al que han apoyado, a Trump porque no le favorece y a los demócratas porque piensan que Bolton tenía que haber declarado estas cosas cuando el proceso del impeachment, algo que probablemente hubiera sido decisivo porque habría dejado en evidencia los republicanos. Con los adelantos de la prensa sobre lo que está ya encuadernado, bastaría para que nadie se atreviera a estar mirar a Trump. ¿Revela algo nuevo? En realidad, son los detalles que confirman el principio general. No creo que nadie se pueda sorprender por las cosas de Trump que se cuentan en el libro. En ese sentido, es difícil que cualquier cosa que se cuente de Trump pueda sorprender a alguien. Es difícil dejar de creer lo que se dice porque siguen reflejando el mismo cuadro anterior, tanto en términos de retrato como en términos clínicos. De lo adelantado, todo huele a Trump.
En este todo se incluyen cosas como "no saber si Finlandia pertenece a Rusia", creer que "Venezuela pertenece a los Estados Unidos", que sería "cool" invadirla, etc.
El debate sobre la ética de John Bolton, sobre su oportunismo político-mercantil, por el que ha obtenido ya dos millones de dólares, está servido. Está por ver si las críticas finalmente le salen rentables, porque el desgaste propio es también fuerte. Bolton no queda como un héroe, sino más bien como un oportunista que, viendo lo que veía, prefirió sacarle dinero antes que hacer un favor al país sacando a Trump de la Casa Blanca durante el impeachment. Pero el libro crítico se vende mejor con Trump en la Casa Blanca que retirado en su campo de golf. Bolton ha esperado al momento crítico justo, con Trump con todos los frentes abiertos.  Será recordado más por esto que por lo que el libro diga. Eso no quita que el efecto sobre Trump sea demoledor, pero ha sobrevivido a cosas peores, pero quizá en no tan malos momentos y con la necesidad de la reelección.
El diario El País se hace eco de lo adelantado en periódicos como The Washington Post y The New York Times:

Bolton, según el diario, describe a un comandante en jefe “errático” y “asombrosamente desinformado”. El exconsejero asegura, según The New York Times, que el presidente Trump no sabía que el Reino Unido es una potencia nuclear y que preguntó si Finlandia es parte de Rusia.
El libro revela, según el Post, cómo Trump pidió ayuda al presidente chino Xi Jinping para ganar las elecciones de 2020, en un episodio semejante al que dio lugar al impeachment del presidente republicano. Bolton describe varios momentos en que Trump busca favores o apoyo de líderes totalitarios, de acuerdo con el Post, y cómo muchos de esos mismos líderes manipulan a Trump apelando de manera simplona a sus obsesiones. Así, Bolton relata que, en una llamada de mayo de 2019, el presidente ruso, Vladímir Putin, comparó al líder opositor venezolano Juan Guaidó con Hillary Clinton, en lo que el veterano halcón republicano define como “un brillante despliegue de propaganda al estilo soviético” para reforzar el apoyo a Nicolás Maduro. Las alegaciones de Putin, escribe Bolton, “persuadieron a Trump”.
No es la única mención al país sudamericano en el libro, cuya publicación está prevista para el próximo martes. El presidente, escribe Bolton, de acuerdo con el diario, llegó a asegurar que invadir Venezuela sería “cool” y que el país es “realmente parte de Estados Unidos”. El exconsejero describe una considerable inconsistencia y frecuentes titubeos de Trump con respecto a Venezuela.*


De todos los detalles que se dan, solo se puede renovar una conclusión sobre Trump: solo ha trabajado para su próxima reelección. Todas las acciones se han evaluado desde la perspectiva de cómo podía favorecer su imagen, lo único que realmente le ha preocupado. Trump es una imagen, es el caballero inexistente de Italo Calvino, una armadura vacía. A diferencia del personaje de Calvino, a Trump no le interesaba rellenarla, sino pulirla, abrillantarla. Trump es solo imagen y un desolador vacío interior, de una simpleza primaria desoladora. Solo la ambición, que mueve su narcisismo, anima su mente.
Para muchos norteamericanos, lo más hiriente puede ser el ver cómo su líder resplandeciente, el que presume de su fuerza y de doblegar al mundo, ha ido mendigando a los gobernantes de diversos lugares los favores que pudieran favorecer su reelección, ya fuera por la vía del descrédito de sus oponentes, como lo ocurrido en el fiasco ucraniano contra los Biden, o mediante acciones que pudiera vender como genialidades económicas, como se nos cuenta que intento con el presidente chino para favorecer a su electorado campesino. Trump solo ha pensado en sí mismo.


Este tipo de prácticas explican en gran medida su predilección por los dictadores y personajes autoritarios, con los que evitar la retórica democrática, la corrección o simplemente la diplomacia elegante, para zambullirse en las conversaciones en las que se puede acordar cualquier cosa, por oscura, siniestra o desvergonzada que fuera. Por eso las observaciones sobre Putin, que le tomó la medida manejándolo, son interesantes. Si el "América grande de nuevo" era esto, más vale dejarlo.
Y es que los efectos del mandato Trump sobre el prestigio de los Estados Unidos han sido y son demoledores. Trump ha dilapidado la imagen de los Estados Unidos desde cualquier dimensión, siendo el remate la situación caótica y divisiva de la pandemia del COVID-19 con sus intervenciones sobre los desinfectantes, las luces o cualquier otro remedio milagroso incluidos.


La cuestión ahora es cómo gestionar los datos de Bolton en el contexto conflictivo institucional y electoral; saber también cómo se utilizará fuera del país, sobre todo en aquellas zonas en las que se ha esmerado en crear conflictos. Conocedores de la debilidad de Trump habrá quien tema sus reacciones en busca de popularidad y quien aproveche sus necesidad de presentar algo ante el electorado. Esto último será especialmente preocupante en las negociaciones internacionales en donde, sabedores de su debilidad, habrá quien aproveche para abrir conflictos locales —el extraño incidente en la frontera entre India y China— ofreciéndole una oportunidad de mostrar su fuerza o quienes, por el contrario, aprovechen para mover ficha desafiantes en el panorama internacional.
Situación tensa en mitad de una crisis sanitaria global, una crisis racial mundial y otra económica. ¿Habrá una cuarta crisis? ¿Será el libro de Bolton el detonante por poner negro sobre blanco lo que casi todos saben aunque teman comentarlo? Quizá la crisis que está por llegar sea la que sacuda al sistema partidista norteamericano. Sería el regalo de despedida de Donald Trump tras su paso demoledor por la política. 



* Pablo Guimón "Trump aseguró que sería “cool” invadir Venezuela, según Bolton" El País 17/06/2020 https://elpais.com/internacional/2020-06-17/trump-aseguro-que-seria-cool-invadir-venezuela-segun-bolton.html



jueves, 30 de enero de 2020

John Bolton sí estaba allí

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tiene su lógica que las mayores amenazas a Trump en el impeachment provengan de lo que ha sido su círculo más próximo. Desde los abogados que le aguantaron a los asesores desoídos pasando por las autoridades desesperadas. Ese Trump que no sabe estrechar las manos porque probablemente nunca haya querido hacerlo y haya tenido que aprender a retener la mano del otro haciendo un juego mental para superarlo. Ver agarrar la mano del otro dice mucho de Trump, de su falta absoluta de empatía y cordialidad. Trump solo se daría la mano a sí mismo y según los días.
La preocupación actual viene de John Bolton, hasta hace muy poco pieza esencial del equipo Trump en Defensa. Según salió disparado de la Casa Blanca se sentó ante el ordenador y se puso a escribir —me imagino que para no olvidar detalles y llegar sabroso al momento adecuado. The New York Times ha filtrado parte del libro. Y el escándalo ya está montado.


La estrategia republicana para defender a ha sido claramente obstruccionista. No se ha basado en argumentos, sino en impedir que otros declararan o leyeran documentos solicitados. En este sentido, los republicanos están hundiendo cualquier posibilidad. Hay otra estrategia paralela de justificación. Esta consiste en sembrar la idea de que todos atacan a Trump por lo hace muy bien, porque hace a "América grande de nuevo" y, finalmente, porque lo que se hace contra Trump, se hace contra el "pueblo". El propio Trump difunde encantado estos argumentos a través de sus tuits y de sus giras públicas para calentar al personal.
Sin embargo, puede que no le salga bien esta estrategia. La presión no es tanto contra los demócratas (a los que llaman "socialistas" o la "izquierda radical"), sino esencialmente para que no haya republicanos que den un paso atrás avergonzados, vengativos o presionados por el electorado de sus circunscripciones.
En Euronews leemos el argumento demócrata:

"No hay forma de tener un juicio justo sin testigos, y cuando se tiene un testigo tan claramente relevante como John Bolton, que va al corazón de la más grave y atroz de las faltas del Presidente y que se ha ofrecido voluntariamente a venir a testificar, creo que rechazarlo es algo que está profundamente en desacuerdo con el hecho de ser un jurado imparcial", argumentó ante los senadores el congresista demócrata Adam Schiff.*


Y la respuesta de Donald Trump a través de uno de sus tuits: «"Yo NUNCA dije a Bolton que la ayuda a Ucrania estaba ligada a investigaciones sobre los demócratas. Si Bolton dice eso es solo para vender un libro", dice.» Los "NUNCA" de Trump le han dejado en evidencia últimamente. Por ejemplo, cuando negó conocer a Lev Parnas y este subió a la redes sociales vídeos y fotos demostrando lo contrario.

Quejándose siempre que todos son conspiraciones porque es el mejor presidente que los Estados Unidos han tenido en su Historia, Trump se ve atrapado en muchas ocasiones en contradicciones y mentiras, siendo estas últimas su especialidad histórica, con unos promedios diarios de embustes, falsedades, medias verdades, etc. inalcanzables para los próximos presidentes. La credibilidad de Trump es nula gracias a sus propios esfuerzos en quedar en evidencia.
El testimonio de Bolton en el senado sería una especie de careo indirecto con un presidente que hasta el momento se parapeta tras los bloqueos. La estrategia de evitar que vaya a testimoniar se va al traste en el momento en que se publica la información filtrada por The New York Times y salga el libro. Cuanto más trate de obstruir el presidente, más valiosa se considerará la información. La idea de que Bolton confirma el chantaje a Ucrania solo por vender libros es claramente un último recurso, la última bala que agota los argumentos. Si Trump pudiera decir que "no conoce a Bolton", lo haría.
Los argumentos republicanos se centran en un aspecto más complicado, también ilustrativo: si lo que hizo en el caso que lo hiciera estaba mal. Aquí han tenido que entrar en contradicciones. En los primeros momentos, se argumentaba que era obligación de Trump perseguir la corrupción, dando por bueno que los Biden había hecho algo malo en Ucrania, pero como no se ha confirmado nada de lo dicho o insinuado, la estrategia se ha tenido que plantear de otro modo. Todo, como se puede apreciar, se basa en un solo aspecto, la obstrucción de los testigos.
La estrategia demócrata es el procesamiento de Trump, pero el premio de consolación no es mala: destruir la credibilidad de los republicanos (la de Trump ya está destruida) de cara a las próximas elecciones presidenciales. De la misma forma, la estrategia republicana es considerarlo todo un montaje ilegítimo contra el poder de las urnas.


Todo esto se produce en un mundo convulso, tensionado por el propio Trump en todos sus niveles. La puesta en marcha de un acuerdo —"el acuerdo del siglo"— que nace muerto por el rechazo frontal palestino intenta desplazar el foco del impeachment y mostrar un "lado glorioso" que se puede volver contra él de nuevo.
Es como si todas las líneas trazadas por Trump fueran acercándose todas a un punto catastrófico. Las próximas semanas serán decisivas para el mandato de Trump. Es probable que su presidencia pase a la Historia, pero por motivos diferentes a los que él supone.



* "Las revelaciones de John Bolton irrumpen en el juicio político contra Trump" Euronews 30/01/2020 https://es.euronews.com/2020/01/30/las-revelaciones-de-john-bolton-irrumpen-en-el-juicio-politico-contra-trump