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viernes, 15 de mayo de 2026

El imperialismo y el estado 51

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Anoche, en una tertulia, una periodista se hacía una pregunta relevante: ¿cómo hemos llegado a "normalizar" ciertos actos terrible, ciertas palabras que están presentes en nuestro día a día? La pregunta se puede traducir a nombre: ¿cómo estamos normalizando las acciones de los Estados Unidos de Donald Trump, cómo las aceptamos sin más?

Hemos citado en varias ocasiones aquí las palabras de Donald Trump cuando, mucho antes de su presidencia, se le preguntó por el filme "Ciudadano Kane": "¿De qué te sirve el poder si no lo usas?" Se refería al divorcio del protagonista, Kane. De qué le servía todo su poder si no se libraba de su esposa, era la cuestión. Aquellas palabras ya anticipaban al Trump de la presidencia, al Trump que se siente "poderoso", es decir, sin que nadie le pueda impedir hacer lo que desea.

Hay otras preguntas que nos hacemos con frecuencia: ¿cómo los Estados Unidos no ponen coto a su deseo inagotable de sentirse poderoso? Haga una distinción entre ser y sentirse poderoso. Trump, un narcisista patológico, necesita sentirse. Si no, ¿de qué sirve el poder?

El poder es lo contrario de la legalidad. La ley tiene su propio poder y obliga; el poder —tal como lo entiende Trump— la ignora, permitiendo esa exclusividad que necesita y a la que considera que tiene derecho. No hay "equilibrio de poderes" para Trump, su deseo es ley. El orden, la norma, la ley, según Nietzsche, eran las formas de defenderse los débiles frente a los fuertes. Trump es el fuerte; los demás, los débiles.

Un último ejemplo nos lo ha dado publicando en su red la imagen de Venezuela en el mapa con los colores de la bandera norteamericana. Es un gesto significativo, una amenaza colonial que no puede ser normalizada, mucho menos ignora tanto por su valor simbólico como por su carácter de amenaza.

El mundo sigue normalizando todo esto bajo la máscara de la "extravagancia", pero es solo uno de sus ángulos. Cuba, Canadá, Venezuela... están bajo la amenaza constante de los Estados Unidos de Trump. El cambiar de denominación al "Golfo de México" como "Golfo de América" unilateralmente y exigiendo el cambio en el territorio, tal como Google aceptó, se entiende mejor si consideramos que "América" para Trump no es el nombre del "continente" sino la forma expansiva e imperial de llamar a los Estados Unidos. América son ellos y eso comprende la voluntad de hacerse con el continente en su totalidad. No hay más que una realidad, la "América prometida", la totalidad del continente, de Alaska (ya comprada) a la Patagonia. La posibilidad de que este sueño/pesadilla se haga realidad, nos insinúa, depende de su voluntad, el poder ya lo tiene.

La pregunta ya no es solo hasta cuándo, hasta dónde están los norteamericanos dispuestos a permitir que se usen su nombre y votos en este sentido agresivo y personalista, en seguir aceptando al Trump "enviado" a salvar el mundo, a hacer "grande" a América. Son ellos los que han colocado al frente a este personaje enloquecido con su propio poder, al que permitieron pasar de la especulación inmobiliaria, los concursos de belleza, los concursos televisivos, los cameos cinematográficos... a la amenaza al mundo desde la Casa Blanca, invadir, secuestrar, amenazar con extinciones culturales y con anexiones de terceros países.

El mundo ha comprendido quién es ese personaje en la casa blanca, es que decide quién sale en los programas de humor, a quién hay que despedir, que se hace con el control de medios de todo tipo, que insulta a los periodistas (especialmente a las periodistas) cuando le preguntan algo que no le gusta.


Los medios internacionales, los gobiernos de muchos países, están normalizando o criticando tímidamente las palabras y acciones, las amenazas constantes con la esperanza de no verse en el punto de mira de sus actos. La guerra de aranceles es su forma de jugar con el mundo como el niño que hacer moverse a su voluntad a sus soldaditos de plástico sobre el suelo de su cuarto de juegos o la alfombra del salón.

La globalización ha creado lazos que se vuelven contra nosotros en la medida en que ha construido un sistema de dependencias. Las amenazas arancelarias son constantes. No son las únicas, me da cierta vergüenza escuchar a las personas de las zonas con bases militares norteamericanas anteponer los intereses económicos, las pérdidas que supone para la zona que las tropas norteamericanas se vayan de allí. Se ha reproducido la misma respuesta en las diferentes zonas de Europa: los soldados son consumidores. Estamos felizmente invadidos, ocupados. La retirada no es una cuestión defensiva, sino meramente económica. Nos vendemos por muy poco. Se entienden fenómenos como el "colaboracionismo" en la Guerra Mundial.

Los poderes económicos mundiales no entienden de estas cosas; les basta hacer beneficios. Los están haciendo con la crisis energética, de la que se benefician unos cuantos, mientras hunde o empobrece a otros muchos. No hay una guerra declarada, sino una amenaza constante, que es la respuesta trumpista a los conflictos que genera. Debemos ser conscientes de la situación constante en la que nos encontramos. Muchos países lo han entendido ya y tratan de hacer movimientos, sin demasiado ruido, que les libere de esta dependencia peligrosa, sometida al capricho y que Trump vende con "MAGA".

Veremos cómo deja esto a María Corina Machado, la líder opositora que quiso compartir su Premio Nobel de La Paz con Trump o la propia presidenta venezolana, tutelada por Trump. También cómo deja a algunos pro Trump, como el argentino Milei.

Hemos señalado en varias ocasiones, y se confirma cada día, que el gran perjudicado a largo plazo son los Estados Unidos, que aunque cambien la presidencia, habrán dejado avisos sobre lo que son capaces de hacer a sus propios aliados y a los países próximos. Quedarse con recursos —del petróleo a tierras raras—, imponer políticas económicas, decidir quién puede vender a quien, declaración de guerras, etc. son las vías que se han abierto y que no es posible normalizar ni política ni mediáticamente.

La salida es ser más fuertes, menos dependientes; crear nuevas bases de alianzas, buscar socios fiables. Trump nos ha mostrado que los Estados Unidos dependen demasiado de los cambios en su jefatura y que esta puede usar su poder para someternos a todos.

Ya no se trata de "esperar a que cambie", sino de cambiar nosotros antes que sea demasiado tarde.

viernes, 16 de enero de 2026

Maquiavelo en Venezuela

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Pese a las advertencias de la Comisión, María Corina Machado ha hecho entrega de la medalla del Premio Nobel de la Paz al presidente Donald Trump. Con este hecho, Machado ha entrado en una auto humillante carrera, demostrando que puede no ser la persona más adecuada para estar al frente de Venezuela, aunque no sea por lo que resalta Trump.

En su estrategia, el presidente norteamericano ha logrado algo que parecía imposible, que Venezuela pudiera dividirse más de lo que ya lo estaba.

La sorpresa de elogiar y mantener al chavismo con los hermanos Rodríguez tras secuestrar a su líder, Nicolás Maduro, no viene en ningún libro, al menos en los que tradicionalmente se manejan en política. Muestra un grado de retorcimiento tal, que merecería un buen guion con los tres personajes enfrentados.

Lo que sí parece claro es que la situación en Venezuela ha cambiado poco, mientras que el revuelo exterior alcanza grados muy elevados. ¿Qué han ganado los venezolanos? Con el descabezamiento todo sigue igual, pero más complicado. Ahora los venezolanos tiene una líder tutelada y una opositora sumisa, ¡paradojas notables!

Machado ha ido a mostrar su sumisión al presidente norteamericano en un claro gesto demostrativo de quién se ha hecho con el poder en Venezuela. Nos dicen en RTVE.es lo siguiente de la visita:

La líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ha aseverado este jueves, tras ser recibida en Washington por Donald Trump, que cuenta con él "para la libertad de Venezuela". El presidente estadounidense aún no se ha pronunciado públicamente, pero su portavoz, Karoline Leavitt, ha dicho que el republicano mantiene que su invitada es "una voz notable y valiente" pero sin "apoyos suficientes" en Venezuela, mientras que la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, está cumpliendo con "todas las exigencias".*

¿De quién debe tener los "apoyos" Machado? En teoría del pueblo venezolano; en la práctica de Donald Trump. El presidente que los norteamericanos se han dado insiste mucho en eso de "los apoyos", aunque no explica bien qué suponen.

En textos anteriores hemos comentado que Machado habría tenido que hacer lo contrario, reivindicar su "legalidad" e "idoneidad", en cambio va a ofrecerle el Premio Nobel al narcisista. En vez de decir, "yo soy la Paz" ha preferido el "nosotros somos la Paz", compartirlo. Lo que ha hecho en realidad con la visita y el reconocimiento que supone darle el Nobel es hundir más a Venezuela haciendo bueno lo que Trump dice: que ella no tiene apoyos o que dejará de tenerlos. De esta forma maquiavélica, Trump mantiene en el poder a aquellos que ya viven en el miedo tras lo ocurrido a Maduro y que les podría ocurrir a ellos en el momento en el que hagan lo que le guste al presidente.

El que haya diseñado esta estrategia (en la CIA, nos dicen) ha leído muchas novelas rusas y mucho Maquiavelo. Es una mezcla de complejidad mezquina y pragmatismo desvergonzado que no es fácil de alcanzar.

De un solo golpe nos muestra las miserias del régimen, un entramado de intereses tejido durante décadas, y las de la oposición, que prefieren aceptar la "tutela" de Estados Unidos con tal de llegar a regir al país.

La democracia, si es que eso es la aspiración de alguno, es un conjunto de prácticas, pero sobre todo de valores que si se saltan dejan todo lo demás en juegos de poder. Hablar mucho de libertad, de democracia, etc. tiene poco valor si no se tiene claro el principio de soberanía e independencia. Los caminos de Delcy Rodríguez y de María Corina Machado llevan a la Roma regida por el César Trump. Son formas distintas de la misma  dependencia, la que asume que en última instancia es Trump quien decide por encima del pueblo venezolano.

Quizá estamos viviendo por todo el mundo una epidemia de palabrería sobre la democracia que oculta su carencia o su sumisión a otros principios que se basan en la fuerza, en el mercado o en una mezcla de los dos.

Cada vez que se escarba en las motivaciones norteamericanas, tras la palabrería, surgen los intereses de diverso pelaje de lo que hay detrás del poder político que es solo la interfaz.

Las palabras quedan ya solo para encandilar al pueblo norteamericano, que suponemos cree ingenuamente que Estados Unidos está interesado en la liberación de los pueblos, la democracia, etc.

La separación entre "acción" y "comunicación", entre lo que se hace y lo que se dice y argumenta es cada vez mayor. En nuestro mundo sin memoria a largo plazo es fácil implantar deseos y verdades a través de las que se nos manipula y dirige.

Este curso intensivo de maquiavelismo que estamos recibiendo a través de Venezuela, México, Cuba, Canadá, Groenlandia, Palestina, Irán... escenarios en los que se nos enseña cada día "lo necesario" para defenderse de "graves amenazas", donde se incita a los pueblos a que los masacren para así poder salvarlos después, donde se secuestran dictadores pero se mantienen sus dictaduras, donde se necesitan "urgentemente" pueblos y espacios libres por una buena causa, etc. no es fácil de asimilar. 

* Rodrigo García Melero "Corina Machado ofrece a Trump el Nobel de la paz y asegura que cuenta con él "para la libertad de Venezuela"" 15/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260115/trump-recibe-por-primera-vez-a-maria-corina-machado-para-compartir-almuerzo-privado-casa-blanca/16896154.shtml

lunes, 12 de enero de 2026

Los peligros se acumulan

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Venezuela, Cuba, Groenlandia... pueden ser poca cosa en comparación con lo que puede ocurrir con Irán. Solo allí ya se cuentan, nos dicen los medios, miles de detenidos por protestar y cientos de muertos.

¿Se da cuenta Estados Unidos de la que se está organizando? Los conflictos no son individuales sino que está configurando un todo, un sistema de violencia con interacción entre ellos. Lo que ocurre en un espacio puede determinar lo que ocurra en otro. Venezuela fue solo el principio. Pero lo que ahora todavía controlan los Estados Unidos de Trump va aumentando conforme se abre nuevos frentes.

No se trata evidentemente de "defender" las dictaduras de Venezuela o de Irán, terribles en todo momento, sino de los efectos que puedan producirse al no reconducirse hacia vías pacíficas o de diálogo, algo muy difícil en este estado general que se está generando, donde lo que priman son los intereses estadounidenses.

En diversas ocasiones hemos señalado que en su primer mandato Donald Trump contaba con un círculo de vigilancia dentro de su administración, con gente que actuaba frenando las locuras que se le pasaban por la cabeza. Trump aprendió, pero en un sentido distinto al esperado. En su segundo mandato eliminó a todos aquellos que podían realizar el mismo efecto y se ha rodeado de gente que ven en el presidente una figura incontestable... que debe ser sustituida en su momento ante la imposibilidad de un tercer mandato, algo que está por ver.


No debemos olvidar que más de ochenta millones de personas eligieron un presidente que había apoyado el asalto armado al Capitolio con la "reivindicación" de que a Trump le "habían robado las elecciones" los demócratas. Este acto violento de sustitución de la voluntad democrática por las armas, se nos muestra en toda su dimensión cuando es el argumento que usa para el ataque a otros países. No hay país que tenga derecho a sostenerse democráticamente; solo países que conviene a los Estados Unidos ocupar o controlar. Esto no solo afecta a dictaduras, como Venezuela, Cuba o también Irán, sino a democracias como México o Dinamarca. A Trump le basta cualquier excusa, los declara "narco estados" o, simplemente, son "anti americanos", es decir, no comparten sus intereses.

Hoy ya se habla sin miedo de cambio en el "orden mundial", aunque se siga teniendo miedo a calificar directamente a los Estados Unidos de Trump como lo que ya es, un estado violento e imperialista.

Cada titular en los medios es una pieza más de ese imperialismo basado en la fuerza. Uno de los últimos se refiere a Cuba: 

Trump ha dicho que le "parece bien" que su secretario de Estado, Marco Rubio, sea presidente de Cuba. "¡Suena bien para mí!", ha escrito Trump en su red social al compartir una publicación de X del usuario @Cliff_Smith_1 que señala, en tono jocoso, que "Marco Rubio será presidente de Cuba".* 

Este tono frívolo y agresivo, amenazante, cada vez que Trump hace una de sus profecías es una de las mayores preocupaciones. Ya no se toman como una fantasmada, sino como una amenaza real que tiene al mundo real en jaque. Ya no hay bromas.

Lo primero que hizo Trump en su segundo mandato fue indultar a los asaltantes al Senado y calificarlos como "patriotas". No es una broma; es una realidad enferma que no sabe cómo salir de la pesadilla que ha comenzado en los Estados Unidos de Trump.

La perspectiva de colocar en Cuba a Marco Rubio, que se muestra como el cerebro tras la operación venezolana, extensiva al resto de América Latina, es terrible. Pero lo visto ya es suficiente como para tomárselo en serio. ¿Están compitiendo entre sí los delfines de Trump? ¿Es esta la forma de llegar al voto hispano?

Ya hemos señalado que Trump ha abierto múltiples frentes y que ya el factor sorpresa no tiene poder alguno. Por contra, la repetición de las amenazas y acciones contra diversos países puede determinar una respuesta contundente, tan selectiva como las norteamericanas hasta el momento.

Una cosa es que Trump se considere invencible e inmortal y otra cosa el que lo sea. Está acumulando los suficientes enemigos en muy corto espacio de tiempo como para que no pueda realizar la vigilancia pertinente.

Puede que el golpe no se dé en su misma cabeza, pero sí allí donde le duela lo suficiente. Pero, sin duda, pronto habrá algún tipo de reacción, interna o externa, de la que ningún "ángel" les va a librar. Hay suficientes locos en el mundo, no solo Donald Trump.

No va a ser fácil contener lo que los islamistas integrales pueden pensar del destino y la misión divina. Si Trump considera a los otros como obstáculos anti americanos, los integristas iraníes pueden considerarle lo mismo a él y producirse un choque. frontal

Trump tiene que tenerlo en cuenta, al igual que los que le rodean y forman parte de sus planes. Trump no tiene el monopolio de la violencia y una vez encendidas muchas mechas y que los afectados conocen sus planes pueden ocurrir muchas cosas.

El mundo ha vacilado ante lo que veía y escuchaba. Una vez confirmado que no es una broma, puede que alguien responda.

La esperanza de la resistencia interior, de que los Estados Unidos despierten y se den cuenta de lo que están organizando en su nombre, crece en un sentido, pero mengua en otro. Cada vez son más los que salen a las calles a protestar, pero cada vez las protestas sirven de menos. Hemos hablado anteriormente del "cántaro y la fuente". Ese es el riesgo, que pasemos de una forma de descontrol a otra peor.

Las noticias de esta misma mañana nos hablan de otro frente, esta vez interior. Se trata del abierto contra la dirección de la Reserva Federal, que lucha por mantener su autonomía frente a la presidencia. Trump tiene que imponer criterios e intereses sin aceptar autonomía alguna, aunque la marque la ley.

La ONU ha hablado de "peligroso precedente" por lo ocurrido en Venezuela. Eso es quedarse muy cortos con lo sucedido y con lo que pueda suceder en diversas partes del mundo. Los peligros se siguen acumulando.

 

* "Trump sugiere a Cuba que llegue a un acuerdo "antes de que sea demasiado tarde": "No habrá más petróleo"" RTVE.es 11/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260111/trump-amenaza-a-cuba-para-llegar-a-acuerdo-antes-sea-demasiado-tarde/16890049.shtml

sábado, 10 de enero de 2026

El cántaro y la fuente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé cuándo ni dónde, pero esto tiene que reventar por algún punto. Conforme aumenta la complejidad, aumenta el riego pues es más difícil de controlar. Puede ser en Groenlandia, en Irán, en México... todos frentes abiertos por las amenazas de Trump erigido en dueño de los destinos del mundo sin que nadie se lo haya pedido. Cuanto más se abra el panorama, cuanto mayor sean los frentes, el riesgo es mayor.

La reunión con las petroleras es un acto descarado de su forma de tratar los temas: las empresas y él. No hay más interlocutores. No se debe tratar con una inexistente Venezuela, sino con él directamente, el dueño del país y de todo lo que contiene. No son los Estados Unidos; es él quien decide. No hay más.

Lo de Delcy Rodríguez se confirma. La asesoró bien la CIA cuando le dijo que es mejor un gobierno corrupto que uno presidido por gente que cree que tiene derecho a dirigir Venezuela. Delcy Rodríguez y los suyos han corrido a restablecer relaciones diplomáticas con el país que les ataca y secuestra a su jefe bolivariano, que se pudrirá en la cárcel y al que magnánimamente se liberará dentro de unos años, cuando no pueda ser peligroso.

La estrategia parece clara: lanzar amenazas contra aquellos países que protesten demasiado. Cuando protestas contra el acto imperialista contra Venezuela, te lanza la amenaza contra Groenlandia, seguida por la amenaza contra México. Los atacados lanza inmediatamente argumentos complacientes tratado de calmar al lobo estadounidense que va, soplando y soplando, derribando las pobres casitas mundiales.

Ya tenemos abierto, con más de cuarenta muertos, el conflicto en Irán. Los ayatolas apuntan directamente a Trump y a los Estados Unidos. Dentro de poco, Trump tendrá la ocasión de "salvar" otro pueblo de los malos gobiernos que les rigen.

Ahora apunta a un lugar más cercano, México, que ha sido crítico con sus acciones: 

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado este jueves que su país está por iniciar ataques "en tierra" contra los carteles del narcotráfico, que según afirmó "están dirigiendo México".

"Vamos a empezar a atacar en tierra en lo que se refiere a los carteles", aseguró Trump en una entrevista con la cadena Fox News. El pasado mes de noviembre, el inquilino de la Casa Blanca ya apuntó que "no estaba contento con México" y no descartaba un ataque contra los carteles.

[...] "Los carteles están dirigiendo México. Es muy muy triste de ver y darse cuenta de lo que ha pasado en ese país. Pero los carteles lo están dirigiendo y están matando a 250.000 ó 300.000 personas en nuestro país cada año", añadió el republicano en la entrevista televisiva.

Desde el inicio de su segundo mandato, Trump ha dicho que combatirá con mano dura el tráfico de estupefacientes, especialmente el de fentanilo procedente de México y se ha ofrecido a enviar al ejército estadounidense para atacar al narcotráfico.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha declinado estas propuestas argumentando que México es un país soberano y que su Ejecutivo apuesta por una solución pacífica.*


Los argumentos contra Venezuela, ser un "narco estado", se aplican ahora en México, al que trata de hacer otro "favor". Es una pena que Trump no haya empezado por desmontar su propio "narco estado" ignorando la estructura criminal que lo reparte en los Estados Unidos. Según la teoría trumpista, los Estados Unidos son un pueblo inocente, bien intencionado, pacífico, etc. que se deja manejar desde el exterior por esas poderosas fuerzas que vienen desde "países de mierda" para corromperlos.

Primero fue la "ley seca" con el problema del alcohol, ahora son las drogas, dos problemas que necesitan de un mercado interior que fomenta el exterior. Si en Estados Unidos no hubiera demanda, la oferta se habría reducido. En Estados Unidos también las drogas son un negocio; es donde se encuentra el gran paquete de consumidores... y el mercado es el mercado. Pero Trump prefiere vender el relato del pueblo inocente atacado desde fuera porque le viene bien para sus fines.

La cuestión ahora, una vez pasada la sorpresa, es si los países amenazados —incluida la Unión Europea con Groenlandia— van a responder de alguna forma. En Venezuela lo que ha hecho es descabezar al régimen y que le den las gracias por no haber hecho más. El caso mejicano es muy distinto. Una guerra abierta en las calles con los narcotraficantes tiene un coste muy distinto y seguro que le gusta menos a nuestro almirante retirado.

Un ataque de este tenor necesita el beneplácito del gobierno mejicano para reducir lo que puede ser una carnicería. En México no van a tener a una generosa Delcy Rodríguez, ni a una población dividida a favor o en contra del gobierno. La presidenta mejicana ya ha dicho que es una cuestión interna y que no admitirá entradas no deseadas. ¿Hará caso Trump?

En el caso de Groenlandia, Trump ya ha dado otro titular: si le dan a elegir entre Groenlandia y la OTAN, puede que prefiera la primera. Esto se veía venir y de nuevo la Unión Europea juega tarde. No era Trump quien nos debía dar la opción, sino nosotros a él: si atacas Groenlandia, despídete de la OTAN. Eso sería un mensaje claro, pero con el problema de que es el que desea Vladimir Putin para seguir comiéndose el continente. Antes de que Trump se inventara el destino, ya existía la idea de la "Santa Rusia" que les ha servido, como devotos ortodoxos o como devotos comunistas, para expandirse sin límites. Los Estados Unidos ya le compraron Alaska a Rusia en su momento.

Si volvemos a la idea inicial, con cada paso que Trump da se multiplica la posibilidad de que esto se nos vaya de las manos, que estalle un conflicto armado que comprometa el poder de Trump y se convierta en una carnicería. La osadía de Trump parece no tener fin y su baza más fuerte hasta el momento es amenazar con las armas. Puede que se vea envuelto en una guerra no deseada o, incluso, varios focos simultáneos. Cuando se abre una guerra, los enemigos pueden aprovechar para atacar por otros flancos.

¿Están los Estados Unidos —en sus dos  niveles, el trumpista en el gobierno y el pueblo— dispuestos a meterse en uno o varios conflictos abiertos? ¿Un nuevo Vietnam? Ya saben lo que dice el refranero del cántaro que va demasiado a la fuente. 

* "Trump dice que iniciará ataques terrestres contra carteles que están "dirigiendo" México" RTVE.es/Agencias 09/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260109/trump-dice-iniciara-ataques-terrestres-contra-carteles-estan-dirigiendo-mexico/16887530.shtml

viernes, 9 de enero de 2026

La resistencia interna

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Ya hay algunas primeras reacciones institucionales interiores a lo que está haciendo Trump en y con Venezuela, un intento de frenado a lo que promete ser un camino de despropósitos y conflictos anexos.

El miedo a Trump, miedo a que te coloque en su punto de mira, a que te señale con el dedo, es grande. Los discrepantes o críticos temen ser los siguientes en un mundo en el que la fuerza y el miedo van de la mano. Algunos comediantes lo han hecho, como la nacionalización francesa de George Clooney y las puyas directas del monologuista Jimmy Kimmel a sus acciones exteriores en Venezuela y hacia su justificación de la muerte de una mujer desarmada a manos de la Policía del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos), un caso que sacude a los Estados Unidos).

Ahora el Senado norteamericano acaba de aprobar una medida que puede ser un punto de partida para frenar a Trump. En RTVE.es nos dan cuenta de lo ocurrido:

El Senado de Estados Unidos ha aprobado una primera resolución que impediría al presidente Donald Trump, de completarse todo el proceso, que tiene aún otra votación, llevar a cabo nuevas acciones militares contra Venezuela sin la autorización del Congreso.

La votación de este jueves sobre el procedimiento se ha saldado con 52 votos a favor y 47 en contra. De hecho, cinco senadores del Partido Republicano han roto filas con Trump y se han sumado a los demócratas en conjunto para respaldar esta iniciativa impulsada por el demócrata Tim Kaine.* 

Esta ruptura de la unidad en el bando republicano es una herida para Trump, que ya no puede vender al país el respaldo absoluto a sus actos, un aspecto que siempre ha proclamado.

¿Temen los republicanos verse arrastrados por Trump, que este llegue a hacer algo sobre lo que no se pueda hacer la vista gorda y les cueste millones de votos? ¿Puede que, sencillamente, se les está cayendo la venda de los ojos ante la que puede organizar mundialmente, ante el rechazo progresivo de las políticas norteamericanas?

A las enemistades exteriores, que tienen un coste importante, se empiezan a sumar los rechazos interiores, los intentos de poner freno a lo que parece no tener límite en la cabeza de Trump.

Lo ocurrido en el Senado es un torpedo en plena línea de flotación de Trump. El hecho de que haya sido decisivo el voto de los discrepantes en el Senado puede ser una señal de que hay resistencia entre los republicanos y un estímulo para nuevos rechazos de sus políticas.

La reacción no se ha hecho esperar. El presidente Donald Trump ha atacado muy duramente a sus compañeros republicanos en el Senado que este jueves han votado a favor de esta resolución que le prohibiría tomar más acciones militares contra Venezuela sin autorización del Congreso.

"Los republicanos deberían avergonzarse de los senadores que acaban de votar con los demócratas para intentar quitarnos nuestros poderes para luchar y defender a los Estados Unidos de América. Susan Collins, Lisa Murkowski, Rand Paul, Josh Hawley y Todd Young nunca deberían ser elegidos nuevamente para un cargo", ha escrito Trump en una publicación en su red social. *

Aquí vemos la verdadera cara de Trump en el interior, que se hizo con el control del Partido Republicano y lo desmontó poniendo a sus hombres en los puestos clave. Los señala con nombres y apellidos y pide que no se les vote más.

¿Puede ser el inicio de un movimiento de resistencia republicano? No es fácil establecerlo. Trump ya se ha deshecho anteriormente de republicanos, pero era un Trump al alza. La cuestión ahora es si ha llegado a su punto crítico, un punto a partir del cual solo puede retroceder.

Entiendo que esos rechazos y acusaciones contra miembros republicanos que han votado en su contra debería ser un movimiento creciente. En cuanto perciban en el partido cómo actúa Trump dentro y fuera, debería iniciarse un movimiento de resistencia con más fuerza. Lo que ocurra en la próxima votación que será la que decidirá finalmente su aprobación es decisivo. Si la pierde la alianza de demócratas y los tránsfugas republicanos, Trump ganaría un tiempo y le sacaría provecho confirmando que el partido no respalda a los traidores. Pero si se produce otra fuga de votos hacia la propuesta demócrata y Trump se ve limitado en sus decisiones de intervenciones, su política se verá tocada y solo le quedarán los vetos y la búsqueda de esa tercera pieza, la de los dos tercios.

Cualquier resolución que debilite su imagen mesiánica le forzará a tomar decisiones cada vez más controvertidas que ahora debería justificar. Si no lo hace, los norteamericanos tendrán una imagen más nítida de quién es Donald Trump y lo poco que le importa la democracia fuera y dentro de los Estados Unidos.

Trump carece de sentido democrático. El poder es el poder y su característica principal es que el poderoso no se doblega ante el débil. La democracia, para Trump, es un ejemplo de sustitución del poder por el número de débiles. Es una molestia tener que contar, convencer, adular a los débiles en un sistema democrático. Trump es el dictador nato que se ve sometido a la tiranía democrática del número, un fastidio.

Que haya republicanos que le plantan cara a Trump es una buena noticia, Es uno de esos signos que reclamábamos para que la resistencia democrática se empezara a organizar y a dar señales de vida.

Hacen mal las sumisas, ya sean Delcy Rodríguez o la generosa Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, en dar a Trump su aquiescencia directa o indirecta. Hacen mal porque en un momento u otro quedarán en evidencia cuando sean los propios norteamericanos los que le pongan freno a Trump ante los excesos acumulados.

Que sea la constatación primera de los horrores interiores consentidos, como el asesinato de la mujer desarmada de Minneapolis. Hoy Estados Unidos puede ver un claro vídeo en el que se ve cómo asesinan impunemente a la joven. La justificación de Trump no la ve nadie más que él. Son estos crímenes los que marcan la historia de los Estados Unidos, establecen sus reacciones a una tendencia innata a la violencia. Son estos asesinatos los que marcan las respuestas y establecen las líneas rojas del poder.

Ya hay movimientos ciudadanos, algunos encabezados por figuras de las música para recoger fondos para la joven madre muerta por los disparos de los agentes en Minneapolis. Son formas de resistencia que irán a más. Hay que ponerle rostros al dolor causado. Ya no son los lejanos de Venezuela. So rostros cercanos, historias comunes cortadas de raíz por la violencia producida por las medidas trumpistas.

Otro tiroteo policial se ha producido en las últimas horas. ¿Serán estos casos los que debiliten a Trump, los que erosionen su credibilidad y muestren su auténtico rostro y la necesidad de la violencia para imponer su orden? Estados Unidos es hoy un estado represivo, con las calles y fronteras repletas de policías y militares de gatillo fácil y eso sí lo pueden percibir los ciudadanos bajo riesgo.

Jimmy Kimmel muestra una camiseta con una inscripción: "Donald J. Trump is gonna Kill You". Es un mensaje claro y directo.

 

* "El Senado de Estados Unidos aprueba una primera votación para impedir nuevos ataques a Venezuela sin autorización" RTVE.es/Agencias 8/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260108/senado-estados-unidos-aprueba-primera-votacion-para-impedir-nuevos-ataques-a-venezuela-sin-autorizacion/16887187.shtml


jueves, 8 de enero de 2026

Sin máscaras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los titulares de The New York Times lanzan avisos a los norteamericanos obre lo que está sucediendo. Tratan de evitar que en lo posible Trump se haga con los discursos, en donde lleva la iniciativa, Cuando le interesa, pone el foco y obliga a entrar en esos espacios de conflicto, alejando la mirada de otros.

Muchos de los titulares del periódico tratan de ir a la esencia del problema y no dejarse guiar por los cambios constantes. Podemos leer titulares como "Trump’s Voters Are Discovering What ‘America First’ Really Means" (Chistopher Caldwell), "Trump Is About to Lose Control of the Economy" (Jason Furman), "There Were Good Reasons to Depose Maduro" (Bret Stephens) o el análisis de "Europe and Rest of World Try to Come to Terms With Trump the Imperialist" entre otros muchos artículos dedicados a Trump, Rubio, Groenlandia, Venezuela.... Como puede apreciarse un variado grupo de artículos con distintos enfoques, incluidos los de justificación.

Es importante saber cómo se percibe en la prensa norteamericana lo que Trump está haciendo porque son muchos millones los votantes que le respaldan y tienen que conocer los efectos de sus acciones por el mundo y lo que despiertan hacia los Estados Unidos. Muchos, por contra, preferirán encastillarse en la visión mesiánica de un Trump enviado a demostrar al mundo lo que Dios quiere para el planeta, el dominio norteamericano.



Enfocado desde la fuerza, es "imperialismo"; enfocado desde la economía, es la negación de la idea de "mercado", pues se basa en la fuerza, el primer punto. Todo empieza por el poder de imponer. Lo demás son palabras, palabras, palabras... De esta forma Trump hunde uno de los fundamentos estadounidenses, el mercado libre, que se convierte en una jungla de depredadores, de control de los más débiles, obligados a comprar. Con Trump el capitalismo duro se quita todas sus máscaras.

Más allá de Venezuela (léase "petróleo"), de Groenlandia (léase "recursos naturales") del odio a la Europa parásita, etc., Trump está vendiendo en sus discursos los "favores" que Estados Unidos hace al mundo poniéndolo bajo su vota. Lo que se haga para hacer conscientes a los norteamericanos de lo que se está haciendo en su nombre y que tendrá consecuencias por décadas para ellos y para el resto del mundo, en el que debemos incluirnos.


Los que justifican lo hecho en Venezuela como un freno a una dictadura o al narcotráfico, las dos líneas argumentales justificativas que actúan como cortinas de humo de los verdaderos intereses, del enriquecimiento a los frenos puestos a la adquisición de energía y materias primas a competidores, pronto se van a tener que arrepentir si no lo han hecho ya.

La marginación de aquellos a los que se presentaba como ganadores frustrados de las pasadas elecciones venezolanas es un muestra demasiado clara para saber qué poco le importan los venezolanos, convertidos ahora en siervos a manos del más crudo imperialismo.

Nada le viene mejor a un imperialista como Trump que confiar en un régimen corrupto como el de Nicolás Maduro, cuyo interés será seguir en el poder a cualquier precio, lo que les evita la cárcel (en Venezuela o en Estados Unidos). Esto le supone solo un poco más de corrupción, algo asequible. Veremos cuánto tiempo se puede sostener la pantomima antes de que los venezolanos sean conscientes de qué les han quitado y de que "fuerzas políticas", gobierno y oposición, rivalizan en el entreguismo a Trump y ver en manos de quién queda la nueva colonia.


Colombia, México, Canadá, Groenlandia... todos deben andarse con pies de plomo, pues las amenazas de invasión, de entrada relámpago o de cualquier otra fórmula que se le ocurra a Trump están lanzadas como advertencia.

¿Y Europa? ¡Pobre Europa! ¿Recuerdan la palabras de Trump: ¡Llamadme Mr. Brexit!"). Uno de sus objetivos ha sido la división y debilitación de Europa. Lo ha conseguido fomentando a la ultraderecha a la que ha dado alas y recursos para crear problemas en su interior. Hoy vemos los que aplauden a Trump, los que miran para otro lado, y los que temen ser demasiado claros por temor a quedar en evidencia y lo que pueda pasar. Los tentáculos norteamericanos están por toda Europa, en los medios, en la economía, en la defensa... Las amenazas a Groenlandia, es decir, a Dinamarca, un país de la OTAN, pueden servir para dinamitar la Alianza, una herramienta de contención y apoyo nacida de la Guerra Fría, pero hoy completamente reducida a la nada tras el cambio en los Estados Unidos. Esto ya se puso a prueba en Ucrania y en cómo son los Estados Unidos los que manipulan las necesidades ante la depredadora Rusia de Putin. Cuanto más presiona Rusia, más consigue Trump.



Han pasado apenas unos días desde la incursión en Venezuela y el secuestro de su presidente. No valen justificaciones. Son todas trampas variables en cada caso, argumentadas desde los intereses estadounidenses, es decir, una mezcla de economía, imperialismo y "venganza" contra los que no quieren una "América Grande", algo que es el propio Trump que traduce en actos.

No sé si, como se explica en The New York Times, los norteamericanos van a entender qué significaba realmente lo del "America First!". No sé si, deslumbrados por esta nueva "grandeza", le importa mucho el cambio. Lo que tienen en el otro platillo de la balanza es la promesa de poder y beneficios. Hoy la codicia, el imperialismo, etc. son virtudes.

Sentados en una comodidad inducida, Europa tiene que mostrar un frente común asumiendo que el "amigo americano" ya no existe, que es solo un mito manipulador. Este mito es, en gran parte, de consumo interno. Es como a los Estados Unidos le gusta verse, pero es también algo que debemos cambiar en nuestra actitudes, sacudirnos el miedo y saber que tiene un coste, sí, pero que no hacerlo tiene un coste superior a medio y largo plazo.



Europa necesita autonomía, creer en ella misma. Estamos entre dos peligros y no se trata de elegir entre ambos, sino de apostar por ser nosotros mismos. Ni la Europa que dicen los Estados Unidos ni la que dice Rusia. No es nada fácil, pero debemos ser nosotros mismos. Para eso necesitamos claridad y unidad, dentro de la Europa de la Unión, pero también dentro de los países, de cada uno de ellos, incluida España.

Hace tiempo que participamos sin darnos cuenta en una guerra que consiste en dividir a la opinión pública, en polarizarla. Esto se traduce en unos espectros políticos divididos, debilitados, en permanente conflicto. Esto se puede ver claramente en las respuestas ante lo que ocurre en Venezuela, que es lo que puede ocurrir en Europa con Groenlandia. Hay que ampliar el horizonte y darnos cuenta lo que nos jugamos y cómo se juega con nosotros.

Hoy vemos a un Trump sin máscaras y a unos Estados Unidos que lo acepta renegando de lo expresado durante décadas. Muchos problemas se le han de presentar, advierten algunos. Pero hasta el momento solo vemos algunos detalles como respuesta. Da igual que Trump haga lo contrario de lo que prometió. En el "MAGA" cabe todo.

 


miércoles, 7 de enero de 2026

Las piezas del juego venezolano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme avanza la situación de Venezuela, el papel de los agentes intervinientes va quedando más perfilado en esta obra, mezcla de géneros. Para distraer la atención de Venezuela, Trump —como es frecuente en él— abre otros frentes, como lo ha hecho con Groenlandia para Europa o con Cuba, México o Colombia para América del Sur, en realidad pata toda América, pues no debemos olvidar las amenazas de anexionarse Canadá.

A Trump le basta con señalar hacia un punto caliente, para que las quejas que se hayan puesto en marcha se conviertan en temores de ser los próximos. De esta manera crea divisiones que restan eficacia a lo que pueda ser una acción conjunta. Cada uno vela por sus intereses, piensa Trump. Preocupados por lo que pueda pasar en Groenlandia, nos olvidamos en gran medida de lo que suceda en Venezuela. Con ir asustando con posibles acciones, le basta... por ahora.

La única línea roja que Trump "respeta" es interna, la que pudiera afectar a su electorado al que captó en su momento con la doctrina del "America First!" y que ahora incumple con toda claridad, como ya le señalan algunos. Se suponía que Estados Unidos bajo Trump iba ser una especie de aislacionismo recogiendo el deseo de muchos norteamericanos de dejar de ocuparse por lo que ocurre en otros países del mundo y centrarse en ellos mismos. ¡Tremendo error! Trump necesita de causas que alimenten el deseo de superioridad norteamericano. "¿De qué sirve el poder si no lo ejerces?, dijo Trump mucho antes de llegar a la presidencia. Sin ejercerlo, no tiene sentido.

Cada vez que una película norteamericana nos refleja el mundo escolar lleno de abusadores, de gente que mantiene a raya el colegio o instituto de turno entiendo mejor la figura de Donald Trump y de los matones que ha reclutado para ser los amos. Ahora el bullying se ejerce fuera de las fronteras.

Una de las preguntas que nos hacemos a menudo es tratar de saber cómo el pueblo norteamericano acepta estas acciones y palabras de Trump. En Independent en español, con el titular "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" se recogen las opiniones de algunos norteamericanos, sus valoraciones del "acto de extracción" en Venezuela y lo que pueden esperar en el futuro: 

Sólo han transcurrido unos días desde que el ejército estadounidense extrajo al presidente Nicolás Maduro de una base militar venezolana y lo llevó rápidamente a una prisión en Brooklyn, pero Aaron Tobin, partidario de Trump del área de Detroit, ya puede imaginar cómo se verá todo eso en la pantalla grande.

Predice que será la trama de películas durante años. “Estoy entusiasmado”. Muchos otros que votaron por el presidente Donald Trump y hablaron con The Associated Press sobre la incursión también aplauden —al menos por ahora—.

Sacudida por el manejo de los archivos de Jeffrey Epstein por parte del gobierno de Trump, y presionada por el aumento de las primas de los seguros de gastos médicos y el costo de vida, la captura del mandatario de Venezuela y de su esposa ha forzado a la coalición “Make America Great Again” (Devolvamos la grandeza a Estados Unidos, o MAGA) a realizar una nueva evaluación.

Trump prometió a sus votantes que “America First” (Estados Unidos Primero) significaría oponerse a más intromisiones en el extranjero. En cambio, intervino con fuerza y sin la aprobación del Congreso en una nueva frontera: una capital sudamericana tan alejada de Washington que Google Maps dice que “no parece encontrar cómo llegar allí”.

La película de acción geopolítica que Tobin visualiza se encuentra apenas en su primera escena, antes de que surjan de golpe todas las complejidades de desmantelar un gobierno extranjero por decreto de un presidente de Estados Unidos. Las fuerzas estadounidenses entraron y salieron con rapidez. ¿Pero qué sucede después?*


A esta entrada le siguen unas cuantas valoraciones de personas de diferentes puntos del país. Es lo que le importa a Trump, pues su destino depende en gran parte de ellos. Son lo que perciben, lejos de influencia exteriores, el sentido de las acciones de Trump. Ellos ven lo que él quiere.

Unos admiran la ejecución "limpia", otros la "determinación" y otros lo aceptan como una demostración de que el "respeto" ya no vale y es preferible el temor. Asusta el grado de complacencia ante una acción violenta contra las leyes internacionales, los métodos contra un país soberano, por mucho dictador que tenga.

La estrategia de Trump para Venezuela requiere de algunas interpretaciones del sentido de lo que está haciendo. Las piezas van encajando.

¿Qué sentido tiene "extraer" a un dictador y dejar en pie su régimen? es una pregunta que muchos se hacen.

Los que pensaban que a Trump le importaba la democracia y por eso, por el bien de los venezolanos, había ordenado el secuestro, deben estar ya desengañados. Las acusaciones contra Maduro no son de carácter político (las derivadas de ser un "dictador", de haberse  apropiado del cargo presidencial después de manipulado el resultado electoral), sino de otro tipo, más bien de orden delictivo tradicional (narcotráfico, "posesión" de armas, etc.).

El sentido de esto se nos ha mostrado después. Trump no cambia el régimen, que sigue con el aparato chavista, el que se supone "corrupto". La cuestión ahora es ¿por qué le interesa a Trump un aparato corrupto en Venezuela, con Delcy Rodríguez al frente?

Lo que muchos ingenuos venezolanos celebraron como una llegada de la democracia se nos muestra con una extraña continuidad. El diario El País señala que fue la CIA la que recomendó que fuera Delcy Rodríguez la que se hiciera cargo del gobierno prefiriendo una persona que controlara al ejército venezolano antes que a los ganadores de las elecciones robadas.



Desde entonces asistimos a un curioso e inesperado duelo. María Corina Machado se ofrece a compartir su Premio Nobel de la Paz con Donald Trump en interesante caso de auto humillación interesada, es decir, de reconocimiento de que quien realmente manda en Venezuela es Donald Trump. Mientras Delcy Rodríguez, quien ha sido "respetada" por Trump y se le deja gobernar, intenta distanciarse de Trump para evitar que los venezolanos perciban un entreguismo absoluto, lo que haría dudar a sus bases, que la cuestionarían.

En Antena3 recogen las palabras de Delcy Rodríguez "distanciándose" del mensaje de Trump: "No hay agente externo que gobierne Venezuela". El montaje de Trump es una incitación a la respuesta, a riesgo de que la eliminen del cargo. ¿Qué tiene que hacer Delcy Rodríguez para que los venezolanos confíen en ella? ¿Admitirá Trump que lo de que es él quien manda en Venezuela es más bien un deseo que otra cosa? Es un callejón sin salida: si Trump manda, Delcy Rodríguez sale; si es Delcy Rodríguez, Trump vuelve.



Y es esta última situación la que le resulta más complicada, pues ya no sería una "prefecta operación quirúrgica", sino un posible baño de sangre, que es lo que más preocupa a los venezolanos... y a los norteamericanos. En la encuesta de Independent en español muchos señalan que les ha parecido bien por su "limpieza", es decir, por la ausencia de bajas norteamericanas.

Si la opción Delcy suponía el control del ejército, según Trump, cuanto más presione este más cerca estarían de una confrontación armada. Venezuela no necesita "ganar", solo causar el suficiente daño como para preocupar a los ciudadanos norteamericanos, que con víctimas ya lo verían de otra forma.

La estrategia urdida por Trump y la CIA tiene un punto clave, el esencial: la llegada de las compañías petrolíferas a Venezuela. ¿Cómo presentaría esto Delcy Rodríguez y el régimen a los ciudadanos? Por eso ha salido rápido a contradecir a Trump. Obviamente, sin el factor sorpresa, el resultado podría no ser el mismo.



Otra cuestión es, si esto se produce, ¿saldrían a la calle los venezolanos de la oposición a recibir a las tropas USA agitando banderitas norteamericanas? ¿Antepondrían la soberanía y la libertad nacional o preferirían ser despojados de todas sus riquezas y dignidad? Ha quedado claro que a Trump le importan poco los venezolanos. Le interesan las riquezas del país y desconectarlo de sus apoyos internacionales.

Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos que conocíamos. Están más cerca de "Harry el sucio" que de "Caballero sin espada", por usar ejemplos cinematográficos. Habrá que ir dándose cuenta de ello y tomar medidas, anticipando panoramas posibles porque esto ha cambiado.

Lo que ha quedado claro es que a Trump no le interesan las confrontaciones abiertas. Recordemos lo que ocurrió en la Rusia de Putin con las madres de los soldados rusos muertos en Ucrania, oficialmente inexistentes.

Prefiere que se admire su determinación y limpieza ejecutiva a enredarse en una guerra de desgaste que le cueste bajas y no puede esconder ni la brutalidad ni altanería existente. Prefiere transmitir esa idea a los norteamericanos, la de que han sido explotados durante décadas por unos ingratos países. Para el nuevo orden impuesto por Trump el mundo se divide en parásitos y enemigos, con algunos aliados aduladores de Trump, de sus ideas y métodos.


20minutos  7(01/2026


La marcha conmemorativa del asalto al Congreso por parte de los seguidores de Trump es un amargo recuerdo para el resto del mundo. Lo que nos parecía una fantasía es hoy una realidad. Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos, algo que padecen los que eran sus aliados, ahora transformados en sumisos y temerosos.

Venezuela es algo más que un ejemplo de imperialismo. Es la oportunidad de demostrar hasta qué punto somos países soberanos o simples piezas en un tablero. La forma de tratar en clave interna española lo que ocurre es una demostración más de que no aprendemos, de que no somos conscientes de lo que nos jugamos.

No, no será fácil, pero sí decisivo para España, para Europa, para el mundo. Corremos el riesgo de ser autómatas siguiendo el ritmo marcado desde la Casa Blanca. Los apoyos a Trump que revelan las encuestas son señal de que, salvo grandes errores, esto continuará por mucho tiempo. Solo un gran error en las decisiones podría cambiar esto internamente.

Si la dictadura de Maduro era impresentable, lo que ha llegado después corre el riesgo de ser mucho peor. Veremos si María Corina Machado y Delcy Rodríguez entienden el papel que se les ha asignado desde Washington y tienen la inteligencia suficiente para pensar que el destino de Venezuela está en sus respuestas en la misma dirección. Lo hecho por Trump solo le beneficia a él y a los intereses oscuros tras él. Ya ha dicho claramente qué le interesa de Venezuela.


 

* Jesse Bedayn, Mike Catalini, Mike Householder, Sophie Bates, Obed Lamy & Calvin Woodward "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" Independent en español 6/01/2025 https://www.independentespanol.com/noticias/america-latina/trump-dice-que-sus-votantes-amaron-ataque-a-venezuela-que-piensan-realmente-b2895752.html