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martes, 14 de enero de 2020

El "color" de Antonio Banderas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El Mundo da cuenta de un "incidente" que deja en evidencia algunas cosas ya desde el mismo titular: "Medios estadounidenses incluyen a Antonio Banderas entre los "actores de color" nominados al Oscar". Puede parecer sorprendente, pero de forma diferente según el ángulo desde el que se mire. Hay algunos de respuesta rápida que han corregido el error señalando que Banderas no es de "color", que es "europeo" (es decir, "español") y "blanco".
Recuerdo todavía el profundo desprecio de ese chistoso ofensivo que es Ricky Gervais cuando en los Globos de Oro de hace un par de años se mofó del inglés de Antonio Banderas y este contestó recitando a Calderón de la Barca. Gervais no es norteamericano, pero es el "blanco" perfecto y sabe que una parte de la audiencia va sentirse más a su lado (y reír sus bromas) que junto a Banderas del que les separa  lo que se llama "color", que no es más que un eufemismo para no utilizar demasiado el término "raza". Gervais es racista, como es la parte de la audiencia que le ríe sus gracias.
Como "españoles" nos puede resultar sorprendente que alguien piense que somos de "color" o, mejor, de "algún color". Pero si tenemos que ser de alguno, claro, sería "blanco". Con esto —con este enfoque y discusión— solo se consigue una cosa: reforzar un sistema racista como es el existente en los Estados Unidos (y también en otros países de Latinoamérica). La referencia "blanca" se aplica prácticamente a los descendientes de británicos y de los países, diríamos, de la mitad superior de Europa, lo que incluiría a germanos, nórdicos, etc. dejando la parte inferior del continente como conectados con los "latinos".


Gervais lo hizo por la lengua, porque decía "no entender" a Banderas cuando hablaba inglés, lo que nos centra bastante los atributos de ese "blanco", que es mucho más que una cuestión de piel.
Señala el diario El Mundo:

La inclusión del actor español Antonio Banderas como uno de los pocos nominados "de color" a los Óscar por parte de algunos medios estadounidenses ha desatado la polémica y la inmediata reacción de las redes sociales, que se han apresurado a aclarar que es europeo y blanco.
Publicaciones especializadas en Hollywood como Deadline o Vanity Fair mencionaron a Banderas como uno de los pocos casos de "persona de color" nominadas a los Óscar, tras el anuncio oficial de los candidatos a los premios de la Academia de Hollywood de este lunes.
Ambos diarios citaron a Banderas junto a la actriz de origen afroamericano Cynthia Erivo como los únicos intérpretes "de color" nominados a los Óscar de este año, frente a comentarios en las redes sociales que señalan que el actor español es europeo y blanco.*



Los que consideran que Banderas debe sentirse "ofendido" sostienen el sistema racista. Los que deberían sentirse "avergonzados" (algo distinto) son los que sostienen estas formas de separación de las personas en nombre de unos "colores" que son formas de categorizar jerárquicamente a los grupos en función de su origen. Las personas tienen un nombre por el que se las identifica. Después se van añadiendo categorías en donde se puede jugar con estereotipos y prejuicios de muchos tipos: "actor español", "actor de color", "actor español de color", "actor de color"... Actor es su trabajo Es muchas cosas más: empresario, director teatral...) y español lo que dice su pasaporte, pero podría cambiar de nacionalidad o referirse a él como "actor europeo", ya que es ciudadano de la Unión. Pero el Brexit explica porque, por ejemplo, muchos británicos no se presentan o se les presenta como "europeos". El particular estatus de los actores británicos en los Estados Unidos procede del "origen" y de la herencia de la lengua. Eso le permite a Gervais sentirse superior a Banderas, siendo tan "europeo", tan extranjero, como él. Pero a los ojos de la audiencia (incluso a los propios de Gervais), Banderas es más extranjero que él y, por supuesto, más "blanco".


 En algunos países musulmanes —aquí hemos revisado el caso egipcio— se incluiría la categoría religión, algo contra lo que algunos luchan porque consideran que todos son "egipcios". Sin embargo, el gobierno sigue considerando que se debe distinguir entre "coptos" y "musulmanes". El musulmán se ve como más "egipcio"; el musulmán radical ve a los coptos como unos conspiradores que quieren acabar con el islam, lo que les convierte en objetivo declarado de los grupos violentos. Lo hemos tratado en ocasiones,
No es un "error" lo que ha pasado con Banderas y algunos medios; es un desliz. Es una acción que revela lo que hay debajo, que lo perciben como distinto y, como muestra Gervais, defectuoso.
No hace tanto tiempo que Hollywood (no solo ellos) cambiaban los nombres a los actores extranjeros que llegaban. No querían que sus audiencias se vieran sometidas al conflicto de tener que identificarse con actores y actrices de lugares demasiado lejanos.

El "error" no debe servir para sostener un sistema clasificatorio de las personas. Reivindicarse como "blanco" es seguir el juego. Puede que ellos tranquilicen sus conciencias con el cómputo de actores y actrices "no blancos", pero esa contabilidad no hace sino tratar de conseguir unos números "aceptables", proporcionales, manteniendo las categorías, que es lo más peligroso, pues son barreras reales más allá de los platós.
La categoría "color" es claramente discriminatoria, se aplique de una forma u otra. Hablar de "error" es aceptar que habrá otros casos en los que sea correcta. Y no lo es. Si deducimos que se han equivocado de "color", estamos insultando a otros. El problema no es que se hayan "equivocado", sino el que alguien te clasifique. Es un acto de poder, discriminatorio.
Es importante que Banderas tenga opciones y esté entre los grandes actores nominados este año. Es un respeto a su loable trabajo por encima de distinciones de otro tipo. Debe ser desagradable sentir que tú y tu trabajo están rodeados por una barrera de cristal de la percepción social, que hagas lo que hagas estás inmerso en una situación de la que no te permiten escapar. Serás como te perciban, como te clasifiquen. Tú no decides quién eres, sino quien tiene el poder de hacerlo.



* "Medios estadounidenses incluyen a Antonio Banderas entre los "actores de color" nominados al Oscar" 13/01/2020 https://www.elmundo.es/cultura/2020/01/13/5e1cc77921efa0a9078b463e.html

domingo, 9 de septiembre de 2012

El regreso de Penélope

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Siempre se habló del regreso de Ulises. Penélope era la fidelidad que espera, con sus engaños para distraer a los pretendientes que dan por perdido a Ulises y no quieren esperar más para hacerse con carne y reino. Y Penélope teje y desteje con nocturnidad burlando a los enrabietados pretendientes a su mano y bolsillo.
Es ahora Penélope Cruz la que regresa con la intención de mantener vivo el fuego laboral de la industria del cine español, como dice ella, con "unos granos de arena en medio el desierto"*. Es un detalle que la honra.  
Y yo quiero creerla.
Lo ha dicho en una entrevista italiana, en La Stampa, mientras está pendiente de un estreno de coproducción hispano-italiana. Recoge su entrevistador que ella habla del sufrimiento de España e Italia, que es algo que no puede ser despachado con cuatro palabras. «Peccato. Se preferisce parliamo di cinema». Y esas palabras tienen su valor en una entrevista promocional.
Este es un país cainita por naturaleza y nos gusta hacer y decir cosas fratricidas. Somos tan sectarios que si no lo cumple la insultaremos, si lo hace la criticaremos, y si gana dinero le quitaremos todo el mérito diciendo que ha venido a aprovecharse. Somos así: lo sabemos todo; más que sabios, resabiados.


Que en un momento en el que salen de España emigrantes y capitales, alguien regrese a ayudar y no a aprovecharse, ni a lucir el "haiga" —el cochazo que el que regresaba al pueblo exhibía ante los paisanos para que vieran lo bien que le había ido al buscar trabajo fuera de España— es de agradecer. El "haiga" era la forma típica de regresar a la española. Se llegaba tocando el claxon y levantando polvo en la plaza del pueblo justo el domingo a la salida de la misa de doce. Te bajas del coche, te subes un poco los pantalones, y miras a ver qué efecto has causado entre tus paisanos. Disfrutas viéndoles ponerse de todos los colores por la envidia al ver tu coche. Luego era alquilado la mayoría de las veces. Pero si no lo sabes, fastidia igual.

En España no solo es importante que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda, sino que tu vecino no se entere de lo que hacen ninguna de las dos. Se pierde mucho tiempo y energía tratando de demostrar que actúas con buena intención. Si actúas bien, malo; y si lo haces mal, peor.
Por eso yo creo en el regreso de Penélope y estoy deseando poder ver en nuestras pantallas esas dos películas españolas o coproducciones —aunque sea una— que ella va a traer para que el raquítico cine español pueda salir de sus desastres crónicos, endémicos e inducidos, como los comas. Cinematografía disociada de su público natural que huye de una parte importante de su producción. Los empresarios del cine han sido más nefastos que los de la Costa del Sol, aunque en sentido contrario: no aglomeraban a la gente en desastres urbanísticos sino que la dispersaban con desastres estéticos.

Ha señalado Penélope Cruz —y creo que tiene razón— que hay muchos jóvenes valiosos que podrían aportar ideas interesantes para el cine español si se abriera el campo a más gente porque con el cine patrio ha pasado como con el resto de la producción: se ha tirado por la vía más fácil, chabacana y ramplona.
Por eso me he llevado una gran alegría al comprobar que la película española de animación "Las aventuras de Tadeo Jones" ha sido un gran éxito de taquilla en su primer fin de semana, 2'8 millones de euros. La han visto 400.000 personas y puedo dar cuenta de algunas, porque el cine de mi pueblo se llenó de niños para verla, un espectáculo gratificante después de haber asistido a proyecciones mis palomitas y yo por todo público en algunas ocasiones.


El proyecto juega fuerte, buscando un mercado internacional para encontrar nuevos públicos y poder sostener una industria estable, que mantenga puestos de trabajo. La animación, además, potencia sectores tecnológicos que es importante mantener vivos.
Otro que apostó y cumplió fue Antonio banderas que ha estrenado ya varios proyectos de animación con la productora que montó en su tierra, dando trabajo, según señaló recientemente, a 130 personas.** El caso de Banderas es —como el de Penélope Cruz en el futuro— un caso de conciencia. Me imagino que no se sienten bien mientras sus antiguos compañeros lo pasan mal. Y si está en su mano ayudar, ¿por qué no? Lo importante es que además de ayudar a la profesión, la renueven, dando entrada a gente que logre conectar con nuestro público y con el exterior.


Las palabras de Penélope Cruz entran en lo que George Soros llamaría su "Teoría de la reflexibilidad". Como las palabras de Draghi, de Merkel, de Hollande, etc., cada una en su medida, actúan sobre el mundo porque no solo lo describen, sino que forman parte de él afectándolo ya desde sus estimaciones y deseos. Quién sabe si, solo por escucharlas, transmiten "confianza" y algunos otros se animan y hacen lo mismo.
Desgraciadamente, los "bocazas" también forman parte del mundo. Y los envidiosos,  los resentidos y los agoreros. Por eso, Penélope, cuando se estrenen esas películas que son ahora solo buena intención, unos tendrán que cerrar la boca y otros la abrirán para comer palomitas.
Y ahora todos, ilusionados, a esperar el regreso de Penélope.
  
* "Las aventuras de Tadeo Jones "recauda 2'8 millones de euros en su primer fin de semana ABC 04/09/2012http://www.abc.es/20120904/cultura-cine/abci-tadeo-jones-recauda-millones-201209041349.html
** "Antonio Banderas, pasión por la animación" ABC 09/09/2012 http://www.abc.es/20120405/cultura-cine/abci-antonio-banderas-pasion-animacion-201204051322.html