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lunes, 8 de diciembre de 2025

La paz de Infantino

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El mundo político se expande lentamente hacia otros ámbitos. En los últimos días nos encontramos con la cuestión de Eurovisión, con las retiradas de países porque se permita la participación de Israel, como ocurre con RTVE. El festival nunca había dejado de estar vinculado a la política, pero nunca de forma tan directa había sido usado de esta forma para el blanqueo político. Que se expulsara a Rusia del Festival y, en cambio, no ocurriera lo mismo con Israel ha servido para dejar al descubierto demasiadas cosas, intereses políticos y económicos tras lo que no sabemos qué ocurrirá después, si el Festival se recuperará

Pero ahora es otro caso el que nos afecta. Me refiero al caso Infantino, es decir, la concesión de la FIFA, sin contar con nadie, de un Premio de la Paz para Donald Trump.

Poco antes de que se produjera la entrega del "premio", en la BBC Mundo podíamos leer:

[...] rompiendo con la tradición, la ceremonia del sorteo incluirá la entrega de un nuevo Premio Nobel de la Paz de la FIFA, y se espera que Trump sea el galardonado.

Estos gestos no harán más que subrayar la alianza forjada entre Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien anunció el reconocimiento el mes pasado tras afirmar que Trump merecía ganar el Premio Nobel de la Paz por su contribución al alto el fuego entre Israel y Gaza, y elogiar con entusiasmo sus políticas.

Para los críticos, estas medidas amenazan el compromiso de la FIFA con la neutralidad política, consagrado en sus estatutos, e imponen el riesgo de que el sorteo, y el propio torneo, se conviertan en herramientas de propaganda.*


La entrega se ha producido ya y ahora quedan por ver las reacciones de las federaciones de los distintos países. ¿Se contentarán con ver cómo se convierten en piezas de esa maquinaria de propaganda en que se convierte todo lo que rodea a Trump?

Ya estaba caldeado el ambiente por las limitaciones que los Estados Unidos de Trump le han estado poniendo para la entrada en el país durante la celebración del mundial. Puede que la FIFA no pueda con los Estados Unidos, pero veremos si Infantino puede con el resto de la FIFA y si las federaciones se dejan manipular de esta manera.

En Independent en Español se recogen algunas reacciones:

Los aficionados al fútbol reaccionaron con indignación e incredulidad cuando Donald Trump, presidente de EE. UU., aceptó el recién creado “Premio de la Paz de la FIFA” durante el sorteo del Mundial 2026.

“Qué patético”, escribió un usuario, en respuesta a una foto del presidente recibiendo el premio de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en la ceremonia del viernes en el Kennedy Center de Washington, D.C.

“La FIFA está tan corrompida que le hicieron un premio ‘de la paz’ a Trump para consolarlo porque no recibió el premio Nobel de la paz. ¿Cómo llegamos hasta aquí?”, escribió otro usuario, y un tercero añadió: “A partir de ahora nos dirá que este premio es más importante que el Nobel de la Paz”.**


La BBC traza en su artículo citado el recorrido de la "amistad" entre Trump y Gianni Infantino. Las simpatías son mutuas y los intereses pudiera ser que también. Algunos ven en el premio una forma más de adular a Trump; otros temen que este le coja el gusto a eso de las cámaras apuntando al fútbol, como ya ha hecho anteriormente.

Los que temen por la neutralidad política de la FIFA hacen bien. ¿Puede haber un conflicto similar al de Eurovisión? ¿Puede haber algún tipo de conflicto si Trump intenta monopolizar la atención? Los riesgos son altos e Infantino se la juega, como ya se la ha jugado si las federaciones empiezan a exigir explicaciones del premio concedido al "arreglador de guerras". Los hechos caminan contra la "paz" de Trump, por más que este se autoproclame su principal impulsor. Otro tanto ocurre con la guerra de Ucrania. La BBC nos muestra también las buenas migas que Infantino tiene con Putin y allí no hay mundial, solo una guerra tan colonialista como la de Gaza.

No sé cuando la FIFA debe renovarse, pero Infantino la está poniendo en riesgo.

La política hoy necesita de los medios por lo que se entremezcla con grandes eventos mediáticos. Eurovisión y un Mundial de Fútbol lo son, por lo que pasan a convertirse en plataformas idóneas para blanqueos de imagen y formas de actuar sobre la opinión pública.

El problema son los efectos sobre estos campos y la división que pueda suponer. En el caso de Eurovisión es solo el inicio. Según Israel use el festival para su propia promoción lo habrá condenado a su extinción o vida residual. No sabemos si habrá alguna otra baja de países, pero lo que participan quedan bajo sospecha ante sus audiencias nacionales. Es de suponer que Israel querrá seguir participando, lo que obligará a los países a mantener una postura coherente.

El sistema de votaciones, por lo pronto, ha quedado en evidencia, lo que le resta poder al concurso, es más, lo convierte en una cuestión de inversión económica y política. Se sabían de antemano las limitaciones del sistema de votación, pero ahora queda al descubierto su descarado uso.

La "paz" de Infantino no solo es un despropósito, un insulto a los muertos, desplazados, etc., sino que está sujeta a lo que pueda ocurrir. ¿Qué pasará con el "premio" si Estados Unidos invade o ataca a Venezuela? ¿Dónde se esconderá Infantino? ¿Seguirá manteniendo su idea de "paz"? ¿Cómo responderán los países enfrentados o afectados por esta acción? ¿Pedirán la cabeza de Infantino? ¿Se retirarán de las competiciones organizadas por la FIFA? ¿Crearán una nueva organización?

Hoy muchos países sienten que Infantino ha entregado la FIFA a Trump, que la ha convertido en un juguete adulador. No solo se sienten vendidos, sino traicionados. El futbol internacional ya no es un campo de paz, sino un espacio para la propaganda y la manipulación. ¿Qué ocurrirá en 2026 en el Mundial en los Estados Unidos? ¿Qué ocurrirá en los estadios, un sitio idóneo para las protestas? ¿Qué ocurrirá cuando ponga trabas, como ya ha hecho con delegaciones de la ONU, a la entrada al país?

Infantino nos lo explicará.

 

El Mundo

 * Dan Roan "Por qué la estrecha relación entre Trump y Gianni Infantino pone en cuestión la neutralidad política de la FIFA antes del Mundial 2026" BBC Mundo 5/12/2025 https://www.bbc.com/mundo/articles/ceq1g407vzzo

** Mike Bedigan "“Qué patético”: fans reaccionan al Premio de la Paz de la FIFA entregado a Trump" Independent en español 5/12/2025 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/trump-premio-paz-fifa-sorteo-copa-mundial-b2879123.html

domingo, 25 de mayo de 2025

La gestión de lo posible

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El artículo en 5 días de Manme Guerra lleva por título "Asumir que las divas también pierden o cómo digerir un fracaso"*, lo que es muy bonito cuando ya ha pasado la tormenta, al menos en parte.

Lo ocurrido este año con el Festival de Eurovisión ha sido tirando a raro y la prueba es que sus efectos  todavía colean. El texto hace referencia a que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo, por usar un dicho popular. La entradilla del texto ya nos advierte de lo malo que es eso: "Los expertos señalan que es importante ajustar las expectativas y defienden ver los reveses como una forma de aprender. Alertan del peligro tras el mensaje “si quieres, puedes”* ¿Los expertos en qué? ¿No serán los que han hecho de la creación de expectativas su arte previo a la segunda fase, la gestión del desengaño?

En una sociedad mediática, la gestión de expectativas, la generación ilusiones, va en una fase previa a la gestión de desengaños. Teniendo en cuenta que todos "pueden ganar", pero que solo uno lo hará, el paso final es ajustar las expectativas creadas a los resultados finalmente obtenidos. La pregunta que se nos hace es cómo pasar de un estado a otro sin que se produzca una enorme frustración. Es decir, como señala el título, "cómo digerir un fracaso". No en vano, el texto viene con una etiqueta: "psicología".

Esta cuestión no es baladí; de hecho formaba parte del aprendizaje de la vida y a que esta no era vista como un camino de éxitos, sino más bien al contrario, como un "camino de lágrimas", con alguna que otra alegría esporádica


Cómo hemos pasado a normalizar el éxito tiene mucho que ver con los remedios que nos venden a diario, remedios capaces de cambiar nuestra vida en segundos, al menos en la teoría.

Hay que reconocer que este año en Eurovisión la distancia entre lo esperado y lo obtenido ha sido mucha. De esa esperada victoria al puesto "24", antepenúltimo, se ha generado no solo "frustración", sino irritación.

Las "explicaciones" del fracaso van de teorías conspiratorias a la mala elección de la canción, como señala una lituana (así, sin más) en 20minutos. 

Se insiste también mucho en los apoyos necesarios para poder superar la situación y en la entereza de la cantante.

No se insiste demasiado, en cambio, en la corriente ganadora creada para obtener lo que se buscaba realmente, el entusiasmo del público, que este se sintiera necesario y diera  prácticamente por hecho el triunfo de la cantante española. ¿Se le pasó a alguien por la cabeza que pudiera no ser así? Estas cosas se resuelven y olvidan hacia la mitad de la tabla clasificatoria, pero el antepenúltimo puesto no depara muchos enjuagues. Es una bofetada contra la dura realidad.

Las teorías conspiratorias permiten un mayor margen, aunque no vayan más allá. La dirección del Festival no va a admitir nunca lo extraño que haya podido ocurrir y permite así ajustar el resultado y reducir la frustración. La imaginación funciona.

Sin embargo, deberíamos aprender algo: a no crear falsas expectativas. Es difícil porque es probable que el "mal resultado" haya generado aspectos positivos, como reacción de las audiencias. En el fondo, es de lo que se trata, de atraer la atención.

El año que viene, Melody será invocada; se recordarán las injusticias cometidas hoy y se planteará una revancha justiciera. Esta vez, ¡Europa, te vas a enterar! Estaremos de nuevo subidos al carro de las expectativas, pero ¿habremos aprendido a gestionar los fracasos?

* Manme Guerra "Asumir que las divas también pierden o cómo digerir un fracaso" 5días 25/05/2025 https://cincodias.elpais.com/fortunas/2025-05-25/asumir-que-las-divas-tambien-pierden-o-como-digerir-un-fracaso.html

martes, 20 de mayo de 2025

España según Netanyahu (y el PP)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La política española es ya insufrible. Las reacciones del Partido Popular ante lo ocurrido en el Festival de Eurovisión demuestra una vez más que nos encontramos ante un sistema que carece ya de racionalidad, que se mueve simplemente por llevar la contraria.

Que el Partido Popular se convierta en un títere de Benjamín Netanyahu, alguien buscado por genocida por la Corte Penal Internacional es una ofensa a sus votantes y un ridículo universal. No se trata de tener razón, de ser justos, etc. Se trata simplemente de llevar la contraria al gobierno del PSOE. No hay más. Si para hacerlo hay que sacar brillo al genocida y justificar las muertes de decenas de miles de inocentes, víctimas tanto de Israel como de Hamás, no se pierde la ocasión.

Hace aflorar la vergüenza y la indignación ver cómo alguno(a)s aprovechan cualquier situación internacional para arremeter contra los enemigos internos, olvidando que vivimos en una democracia y que vamos todos en el mismo barco.

Lo que ha hecho el Partido Popular ha sido bien aprovechado por el principal responsable de la muerte y destrucción de Gaza. Es una forma de corresponsabilizarse del blanqueo de los crímenes que repudian la mayoría de los países afectados. No es otra cosa lo que ha hecho el PP, desperdiciando una ocasión de oro para haber estado a la altura internacional e histórica de denunciar algo que no tiene justificación por más que se intente.

Han hecho trumpismo puro y duro cuando justamente Trump empieza a sentirse incómodo con el apoyo a Netanyahu por sus excesos y el rechazo que suscita.

Si lo comentado por los dirigentes del PP ha sido por pura mecánica de llevar la contraria, malo; pero si ha sido con pleno convencimiento, son cómplices por blanqueo de las muertes cometidas y de las tropelías que quedan por cometer. A ello dará alas su uso encubridor por parte del Israel de Netanyahu. Ahora podrá citar al PP como un amigo fiel, como un apoyo a "su verdad" y "bondad".

¿Es consciente el PP de lo que ha hecho, de cómo son valoradas sus palabras, de cómo serán utilizadas?

Todo esto es triste, muy triste. Es revelador de una forma de actuación que es impropia de una sociedad verdaderamente democrática. Se nos trata de polarizar por parte de unos y otros, de agitarnos en un sentido de exclusión de cualquier racionalidad, de cualquier signo de inteligencia.

¿Es posible que Netanyahu pueda entender el voto popular de Eurovisión como una forma de apoyo a las acciones brutales de su gobierno en Gaza? Un Festival cuya función era unir a Europa eliminando las "cuestiones políticas", ¿es posible que se convierta en una herramienta propagandística contra Europa? Lo ha sido. Lo ha hecho precisamente eliminando toda intervención política y convirtiendo en "apolítica" la más "política" de su historia. Eso tendrá que ser analizado por los países que forman Eurovisión, tratar de saber los errores cometidos, las pifias organizativas y la inocencia (vamos a pensar que ha sido así) existente para un festival que buscaba otra cosa y ha sido usado por Israel para otra.

Pero no debemos perder de vista la respuesta española o, para ser más precisos, en España, la cuestión partidista. Al menos ha servido para dejar en evidencia las posturas que hasta el momento estaban más o menos silenciadas o en la sombra. ¿Es realmente el PP un partido que apoya el genocidio en Gaza? ¿Lo son sus votantes? ¿Se han de convertir en blanqueadores de genocidas "simplemente" porque el gobierno condena el genocidio, como tantos países e instituciones internacionales?

Cabe una posibilidad: que los que han votado a Israel en realidad estuvieran votando contra Sánchez, no por la canción. En este caso, la perversión del sistema sería absoluta. Todo nos llevaría al mismo sitio.

Deberíamos reflexionar sobre esta forma automática de hacer oposición. Estoy seguro que muchos votantes, simpatizantes del PP se habrán sentido algo más que incómodos escuchando las palabras de algunos de sus dirigentes. Incluso los que ejercen como autoridades deberían reflexionar sobre lo que significan sus cargos y su representación institucional.

Creo que hemos perdido el sentido de lo que es la "política" y de su carácter reflexivo y de justicia por encima de absurdos partidismos que nos llevan a defender lo que la oposición critica y viceversa.

La democracia es un ejercicio de racionalidad, de búsqueda de lo mejor para resolver las situaciones críticas. Si se convierte en una herramienta degradada por el uso de lo irracional o injusto, está muerta por mucho que se vote. Entre todos la están matando.

La UER prohíbe hacer política y la introduce por la puerta grande. ¿Ingenuos o manipuladores? Amenaza con sanciones a los que denuncian la situación insufrible porque el Festival no es el lugar adecuado, pero permite que un estado convierta su intervención en un mensaje político, en una especie de plebiscito probablemente amañado. Ante la manipulación israelí, los países comienzan a pedir auditorías sobre es voto a una canción que se interpreta como un voto de apoyo al genocidio. El concepto, por cierto, no es creación de algún partido, sino de las instituciones internacionales que no dudan en usarlo ante los hechos.


¿Cuándo empezó todo? ¿Fue al no eliminar a Israel, como se hizo con Rusia? ¿Fue por los comentarios de RTVE? ¿Fue con la amenaza de sanción a RTVE? Sea lo que sea, hay que diferenciarlo de la "guerra española", del posicionamiento de los partidos usando una vez más las desgracias ajenas para sus disputas.

El resultado final es una vergüenza: el uso de un festival de la canción para justificar o blanquear genocidios apelando al voto popular. Ahora resulta que, con el apoyo de los dirigentes del PP y sus declaraciones, Netanyahu puede presumir de contar con el "pueblo español" para sus crímenes. Terrible resultado.


lunes, 19 de mayo de 2025

Vergüenza de Eurovisión

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Seamos serios. El Festival de Eurovisión es un festival relativamente musical. Descubrir a estas alturas que dentro de ese "relativamente" entran factores de todo tipo, especialmente económicos y políticos, no deja de ser una experiencia naif. El Festival ha sido siempre más o menos discutido y discutible, pero que los cambios del mundo lo hagan tambalearse se ha manifestado este año al menos en dos sentidos: la prohibición de tratar de "política" y el asunto de la manipulación de los llamados "tele votos".

El primero tiene su origen en una Europa dividida, con raíces variadas, para evitar conflictos. Era una forma de plantear una idea de neutralismo y una imagen mitificada de la música y el arte como superación posible de los conflictos. Esto era posible cuando los jurados estaban bajo control y eran los únicos que emitían votos. Incluso entonces estaba aquello de las alianzas tradicionales, de las simpatías entre países y el tú me votas y yo te voto en alianzas inconfesables. Nadie se sorprendía  se daban por descontados muchos votos. Pero esto de este año es otra cosa, en al menos los dos sentidos expresados anteriormente, las amenazas por la prohibición de "hablar de política" y la cuestión de los votos emitidos por un presunto público.

El País

Eurovisión prohíbe bajo amenaza de sanción el hablar de política. Amenaza a España en concreto por sus comentarios durante la actuación de Israel. Es una situación que la propia Eurovisión ha creado de forma claramente autoritaria que ha llevado a la siguiente acción ante la amenaza de sanción:

 

RTVE ha emitido este sábado, antes del inicio de la final del Festival de Eurovisión, un vídeo con un mensaje en el que proclama: "Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y justicia para Palestina".

El vídeo —sin sonido, con el mensaje en letras blancas sobre un fondo negro y de 16 segundos de duración—, se ha emitido por La 1 en los instantes previos al arranque de la final del festival.

Este sábado, la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del Festival de Eurovisión, ha advertido por carta a Radio Televisión Española de posibles sanciones en el caso de que durante la final se repitiesen los comentarios realizados en la presentación de la canción de la representante israelí, Yuval Rapahel, durante la segunda semifinal del certamen.

Al llegar el turno de la actuación de Israel en la final de este sábado, los comentaristas se han limitado a presentar a la intérprete: "Yuval Raphael, una cantante que procede de los alrededores de Tel Aviv". Han puntualizado que su talento musical era desconocido hasta hace poco y han explicado que su sueño siempre ha sido ser cantante, antes de presentar el título del tema y hacer una mención a su compositor.*


RTVE ha sido "obediente" ante lo que se le imponía, pero ha encontrado el hueco necesario para decir lo que debía.

Más allá de esto, la selección de la cantante israelí era también un "mensaje político" nada sutil. La cantante se ha presentado como una víctima de los secuestros de Hamás. No dudo que lo sea y que no haya sufrido lo suyo, pero no por ello deja de ser también un mensaje político, ya que su historia se ha contado, repetido y recordado. ¿No es política? Quizá, siguiendo el modelo, algunos países deberían haber elegido representantes palestinos. ¿Por qué no? No hay ninguna regla que diga que los representantes deban ser de los países que representan. Es una idea que brindo a las autoridades de cualquier país de la Unión: que permitan un representante de los países de Eurovisión de origen palestino, intérpretes que haya sufrido bombardeos, pérdidas familiares, destrucción de sus casas, etc.

La otra cuestión es la del voto popular, que ha sido cuestionado por la propia RTVE, que ha pedido una auditoría:

Durante la primera semifinal, el televoto de España estuvo formado por 774 llamadas, 2.377 SMS y 11.310 votos online. Unas cifras que aumentaron sustancialmente en la final: 7.283 llamadas, 23.840 SMS y 111.565 votos online. Esto se tradujo en 12 puntos a Israel; 10 a Ucrania; 8 a Polonia; 7 a Estonia, 6 a Finlandia; 5 a Suecia, 4 a Austria; 3 a Albania; 2 a Noruega, y 1 Francia. 

Ucrania e Israel, ganadoras en televoto en semifinales

Las diez canciones que más votos obtienen son a las que se les dan los puntos. "No hay diferencia muchas veces entre quedar el once en las votaciones de las audiencias y quedar el número 26, porque lo que te llega es un cero a tu casillero", explica a TVE, el responsable de información musical en EFE, Javier Herrero.

Durante las semifinales, donde no hay jurado, los ganadores fueron Ucrania e Israel. En la primera, los ucranianos recibieron 137 votos, seguidos de Albania, con 122, y Países Bajos, con 121. En la segunda lideraron Israel, con 203 votos; Letonia, con 130; y Finlandia, con 115.

Cada persona puede emitir hasta 20 votos. "No tiene sentido que un único país utilizando recursos económicos adultere Eurovisión", considera el director de Eurovision-spain.com, José García.**

Creo que la cuestión está clara, que la multiplicación casi exacta por diez de semifinales y final es bastante clara. La idea de los 20 votos por persona deja en evidencia que el sistema no es precisamente "justo" o, por seguir la idea expresada, el dinero determine que un país pueda ganar por investir en votos.

Basta con ver cómo el gobierno Israelí ha tomado las votaciones populares como una especie de "referéndum"  aprobatorio de su gestión genocida de Gaza, con más de cincuenta mil muertos por el momento.

Creo que es esta manipulación transfiriendo a Europa lo que Eurovisión ha permitido, es decir, silenciar a los europeos y dar todas las voces a Israel lo que ha hundido el sistema, que ha quedado más que tocado para el futuro.

En tiempos de redes sociales, de híper comunicación, es muy fácil invertir y manipular, crear cuentas falsas suficientes como para que emitan veinte votos cada una, por ejemplo. Si antes era cuestionado el sistema, ahora lo es por partida doble: por manipular y por hacerlo políticamente.

Cuando en Eurovisión no se jugaban nada, a nadie le importaba demasiado; pero ahora hay una guerra por medio, una presión hacia Israel por sus excesos mortales contra la población civil, condenada a no recibir las ayudas que los propios europeos envían.

El hecho de que importan más los hechos que las canciones es aprovechado por unos y otros, votando y no votando, pero lo inadmisible es la condena al silencio. No merece la pena participar. Al menos que no nos manipulen.

No reivindico a nadie, pero sí digo que Israel (no su representante) no han ganado en Europa en el sentido que su gobierno quiere dar a entender. El modelo de Eurovisión está obsoleto desde el momento en que permite a unos hacer y no ser cuestionados y a otros callar o ser sancionados; que convierte el resultado comprado en voluntad popular sin serlo. 


* "El mensaje de RTVE antes de Eurovisión: "Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y justicia para Palestina"" RTVE.es 17/05/2025  https://www.rtve.es/noticias/20250517/mensaje-rtve-antes-eurovision-frente-a-derechos-humanos-silencio-no-opcion-paz-justicia-para-palestina/16585148.shtml

** "RTVE pide abrir un debate sobre si los conflictos bélicos condicionan el televoto en Eurovisión" RTVE.es 18/05/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250518/rtve-pide-debate-televoto-eurovision/16585520.shtml

viernes, 16 de mayo de 2025

Esa otra diva, la otra España

 Joaquín Mª Aguirre /UCM)

Hay al menos dos Españas. No me refiero a aquella vieja distinción política que nos hablaba de dos formas de ver el mundo y que acaba produciendo guerras civiles y enfrentamientos continuos.

Me refiero a otras dos Españas, a la inexistente, virtual, promocional, destinada al consumo interior y exterior, la que vive ajena a la realidad, y a la otra, a la España real, la que se cae a pedazos, la obsoleta e insuficiente, la que se barre bajo la alfombra, la encarecida, la de los despidos y de la provisionalidad. 

Si quieren escenificarlas en dos imágenes copresentes en los medios hoy, son la España irreal de Eurovisión y la vergüenza de lo que ocurre en nuestro aeropuerto de Barajas, con 400 sin techo tratados como basura. Son las falsas luces de neón, del maquillaje, de la parafernalia del Festival, en el que "representar" a España solo tiene un sentido figurado, frente a lo que tenemos y no queremos que otros vean y tratamos de tapar.

El editorial de El País de hoy no puede callarlo más tiempo:

Desde el pasado invierno, más de 400 personas pernoctan cada día en el aeropuerto de Barajas, convertido en una suerte de albergue en el que conviven perfiles muy dispares que incluyen a hombres y mujeres que trabajan pero cuyas condiciones laborales son tan precarias que no pueden costearse una habitación. A los problemas de salubridad —recientemente, empleados del aeródromo han alertado de la presencia de chinches—, se suma la desidia de las administraciones a la hora de elaborar un censo oficial para diseñar soluciones individuales que contribuyan a poner fin a esta situación inhumana y caótica.

El pasado marzo, las quejas de las aerolíneas —que reportaron que frente a sus mostradores en la T4 dormían habitualmente decenas de personas— llevaron a los responsables de Aena a trasladarlas una planta más abajo, la 1, en la que solo hay oficinas en desuso. Esa acción solo ha supuesto arrinconarlas en un espacio alejado de los ojos de los turistas, un lavado de imagen que, por supuesto, no cambia nada. Las autoridades apeladas —Aena, el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid o la Delegación del Gobierno— se culpan entre sí sin llegar a ninguna solución a pesar de compartir desde hace semanas un grupo de trabajo. Ha tenido que ser una entidad religiosa integrada por Cáritas la que elaborase un censo —si bien parcial: solo accedieron a responder 137 de las 412 personas a las que se acercaron los voluntarios— sobre las circunstancias individuales de los afectados, su procedencia, dónde están empadronados y, como conclusión, de quién sería la competencia de atenderlas.

El resultado es una suma de sinhogarismo, problemas de salud física y mental, discapacidad evidente, inmigración o precariedad laboral. Más del 50% lleva más de medio año durmiendo en el aeropuerto y casi el 38% sale de allí para trabajar.*

Es la España "diva" de Eurovisión frente a esa otra España sin luces, sin vergüenza, sin sentimientos. Es la España artificial donde solo se tiene en cuenta, de una forma u otra, que el mercado representa (¿en qué se ha convertido el Festival sino en un negocio del mal gusto, de la mirada hacia otro lado?).

Lo que hay "recogido" en Barajas es la cara que no queremos ver, la de los trabajos precarios, mal pagados, la del desempleo o de la acumulación de decenas de contratos. Es la España de la especulación inmobiliaria sin freno, sin límites, en la que solo se habla de los inquilinos que no pagan pero se ignora a los inquilinos echados a la calle para aprovechar la subida de la vivienda, la creación de pisos turísticos o los alquileres por habitación.

Cada vez que hay quejas contra el turismo o la restauración por afectar a las personas residentes salen a la luz "estudios" que hablan de la "creación de empleo" (se callan su precariedad y estacionalidad, te pueden contratar para un puente) y de ser una gran fuente de ingresos para el país (se callan a qué bolsillos van mayoritariamente esos beneficios). El modelo "turístico español" es esa mezcla entre especulación y explotación de los que deben servir a los que llegan de fuera. Es clasista, rechazando a los llamados "mochileros" frente a lo bien recibidos que son los que llegan con dinero, da igual que este venga de los magnates rusos de Putin, los llamados "oligarcas", o de los países árabes más represores, al los que se les sonríe y pone la mano para las propinas. Los yates de unos y otros son bienvenidos.


Pero nadie asume en este "paraíso artificial" lo que hay acumulado en Barajas, cuya pelota se pasan de unos a otros, otro ejemplo de esta clase política que solo quiere mensajes positivos y no asume los problemas, de la dana a los indigentes que el sistema crea, ya sea por no atender enfermedades y discapacidades, como se nos dice, o por su incapacidad para proteger empleos, viviendas, etc. ¿Qué España es esta?

Es la España de los amos y al servicio de los amos, da igual la ideología. Los amos están blindados y no quieren ver un problema, es decir, niegan su competencia en el asunto, algo que no cabe en esa España idílica, virtual, en "esa diva" España.

Es la España en la que un final de Liga barre de los titulares todos los problemas del planeta; en la que la purpurina de Eurovisión hace olvidar la oscuridad desolada de la gente tirada por los suelos en las salas de Barajas, en parques y calles.


No se trata de cosmética, sino de soluciones, una palabra que parece fuera del léxico de nuestros políticos y responsables institucionales. La riqueza debe ser visible; la pobreza que el sistema produce, en cambio, debe enterrarse, desinfectarse, prohibirse. La pobreza se criminaliza mientras asistimos a los millones de euros defraudados, estafados, apropiados por otros que tienen varios lugares en los que dormir, los "con techos".

Vergüenza absoluta por lo que sucede en el aeropuerto; vergüenza que se trate como una cuestión de imagen, de salubridad, de desinfección. La pobreza, el abandono, etc., no deben juntarse y hacerse visibles; deben esparcirse, repartirse, para dejar de ser visibles. Si además la visualización se hace ante los ojos de los que llegan al paraíso vacacional europeo, se vuelve peligroso.

 Le deseamos suerte a Melody; le deseamos suerte a España, esa otra "diva".

* Editorial "Vergüenza en el aeropuerto" El País 16/05/2025 https://elpais.com/opinion/2025-05-16/verguenza-en-el-aeropuerto.html

domingo, 12 de mayo de 2024

Pecados eurovisivos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La gente se preguntaba ayer por qué Rusia fue excluida del Festival de Eurovisión y ayer estaba Israel sobre el escenario. Hay muchas respuestas, pero ninguna es buena. Todas se quedan en el "hasta cierto punto".

Ayer se pudo comprobar, además, que el Festival de Eurovisión tiene una naturaleza distinta a la que le suponíamos. Por ejemplo, manipuló el sonido ambiente, es decir, manipuló el sentir de los europeos participantes. Eurovisión y su festival ya no son garantías ni de la libertad de expresión ni de la de información. Es un ente extraño que nos manipula en algo tan tonto como un festival de música sin la más mínima trascendencia artística, solo sustentando por el autobombo de las televisiones participantes que le dedican sus informativos a promover sus contenidos. El festival es bueno porque participamos, simplemente. Lo que se suponía que contribuía a la unidad europea y a las buenas relaciones entre sus estados miembros se ha convertido en un festival controvertido que muestra simplemente que no todo se juzga de la misma manera, que Israel, pese a no ser Europa, está metido con calzador y a provecha, puestos a meter, a hacerlo con el dedo en el ojo.

BBC

Lo ocurrido rebaja nuestras expectativas europeas y deja claro lo poco que pintamos en esta Unión de Televisiones que están representando a las televisiones de los diferentes países. Pues no me siento "representado" por ninguna de las instancias. No, el Festival de Eurovisión ya no es el mismo porque Europa no es la misma, según se ha mostrado.

Ya el mensaje de Benjamín Netanyahu a la cantante era insultante. No venía a Europa a cantar sino a "enfrentarse a una ola de antisemitismo". Siempre se había dicho que el Festival era muy político, pero en otro sentido. Ahora la pobre cantante era una especie de kamikaze que Netanyahu no enviaba a ser inmolada en su propia gloria.

En la medida en que Benjamín Netanyahu trata de interponer a personas entre él y el rechazo universal, lo que hace realmente es tratar de diluir su responsabilidad personal convirtiéndose en héroe e intérprete de la voluntad nacional. Él, viene a decirnos, solo sigue la voluntad de pueblo, profetas y dioses.

El problema que se crea ahora es, en cada uno de los países participantes —que son algo más que "concursantes"—, cómo gestionar el disgusto creado, cómo explicar el control de seguridad de Israel con el Mossad —según explicaron ayer algunas cadenas, como La Sexta— y la expulsión de Países Bajos, por ejemplo.

El Festival, que quiere ser "popular", pero  que no es más que una ficción creada por las Televisiones, se ha convertido en algo difícil de explicar y, según se ha visto, de gestionar. Ha demostrado que las televisiones informan solo cuando interesa o no va contra sus intereses. La maniobra de ocultación de las protestas mediante manipulación del sonido de los abucheos mediante aplausos enlatados tiene que tener un responsable.

Ayer, mientras RTVE.es nos ofrecía el "sonido oficial", La Sexta nos hacía escuchar en directo los abucheos durante la intervención de la representante de Israel. ¿Información?

El tono en pantalla al contarlo hoy seguía siendo "exquisito" y minimizando lo ocurrido.

En la web no era tan fácil dejar escrito el despropósito, pero sí se ha minimizado dejando reducido a meros disgustos lo que, sin embargo, era contado en directos gracias a teléfonos y cámaras:

Durante su actuación en la semifinal, la cantante israelí fue abucheada por algunos de los asistentes al Malmö Arena, sin embargo, ella ha asegurado que no le afectan las críticas y que cuenta "con un gran equipo de seguridad". La corporación de radiodifusión israelí, Kan, se quejó a la UER y a la emisora pública de Suecia, la SVT, por lo ocurrido, haciendo también referencia a los mensajes propalestinos mostrados durante la primera semifinal del martes.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, envió un mensaje a la candidata israelí, apoyando su candidatura. "Edén, te felicito por cómo te enfrentas con éxito a una fría ola de antisemitismo", afirmó el líder israelí en un mensaje en vídeo publicado el viernes.[...]

La polémica por la participación de Israel en el concurso ha llevado a que varias decenas de manifestantes hayan irrumpido este sábado en la sede de la televisión pública finlandesa, Yle, para exigir que boicotee la final del festival de Eurovisión debido a la presencia israelí. En vídeos difundidos por diversos medios finlandeses se puede ver a los activistas sentados en el suelo con pancartas como "Boicot Eurovisión" o "Detened el genocidio".* 

Desde luego, lo que se pudo ver y escuchar, en ningún momento se puede señalar que fueron "algunos" lo que abuchearon o "varias decenas de manifestantes", los que protestaron. Es tratarnos como tontos y, especialmente, comprometer la objetividad informativa por tratar de manipular con ambigüedades lo ocurrido realmente.

Para acabar de arreglarlo, resulta que el voto popular español —según nos cuentan en 20minutos— se fue al completo para Israel, lo que es mucha melomanía, por llamarlo así.

Aunque la artista de 20 años logró solo 52 puntos del jurado profesional, el ranking dio un vuelco cuando recibió 323 del público de todo el mundo. Incluido de España, pues RTVE desglosó el televoto y dio la sorpresa al informar de que el público de nuestro país dio la máxima puntuación a Israel.** 


Pues sí, ¡vaya casualidad! Hace años que sabemos que eso del "tele voto" es una forma de intentar enganchar al público y de dar una ayudita al que lo necesita. Todo forma parte del espectáculo. El problema es cuando el espectáculo deja de serlo y se convierte en otra cosa, como ha sucedido este año. El "voto popular" volcado con Israel no es lo que vemos en la calle. Ya habían advertido algunos que lo de los votos populares acabaría mal.

De esta forma, este año el festival ha acabado con muchas cosas: con la idea de que es un certamen justo y no manipulable, con la idea de que las televisiones europeas son objetivas y neutrales y con la idea de que somos equitativos cuando se le admite a Israel lo que no se le permitió a Rusia, justamente alejada de los escenarios mientras invadía Ucrania.


Anoche, mientras se bombardeaban zonas de Gaza, mientras decenas de miles de palestinos se desplazaban de un lugar a otro siguiendo las instrucciones de los panfletos arrojados desde los aviones poco antes de que comiencen a lanzar bombas, Benjamín Netanyahu y los suyos aplaudían la actuación de su representante pegados a la pantalla. Me imagino que muchos lo harían con las ventanas cerradas para evitar que el ruido de las bombas cercanas les perturbaran la celebración del Festival. Para todo hay un momento, como le gusta citar a Netanyahu del Eclesiastés. Esta vez el tiempo era para contemplar es momento glorioso de Festival de Eurovisión.

Europa ha desperdiciado una buena ocasión de hacer ver su postura. Eurovisión ha mostrado y demostrado que tiene poco que ver con la sensibilidad de aquellos a los que ilustra desde las pantallas. Ahora todo volverá a su orden: Netanyahu se podrá volver a ocupar de la guerra; la cantante podrá incorporarse al Ejército israelí tras haber cumplido su tarea, los policías suecos y los llegados desde Noruega y Dinamarca como refuerzo podrán seguir leyendo novelas policiacas y los europeos... ¿los europeos?

Pero ya nada será igual. ¡Qué pena! 

* " Una manifestación con banderas palestinas protesta en las calles de Malmö contra la presencia de Israel en Eurovisión" RTVE.es 11/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240511/manifestacion-banderas-palestinas-contra-participacion-israel-eurovision-malmo/16099188.shtml

** "Este es el desglose del televoto español en Eurovisión 2024: el público de España dio sus 12 puntos a Israel" 20minutos 12/05/2024 https://www.20minutos.es/television/estos-es-desglose-televoto-espanol-eurovision-2024-publico-espana-dio-sus-12-puntos-israel-5244546/

El Mundo


lunes, 31 de enero de 2022

Las otras guerras de Eurovisión

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En un día dominado por la insólita unanimidad creada por el genio de Rafael Nadal, contrasta lo ocurrido con el resultado del "fest" dedicado a la selección del representante español para el festival de Eurovisión, algo que ha hecho manifestarse este año a intelectuales y políticos como un intento de mostrar su trascendencia. Lo conseguido es, una vez más, un conflicto a la española en la que todos discuten los resultados y consideran sus temas preferidos como manifiestos al mundo reivindicando algún tipo de causa, no dudo que justas en cada caso. Manifiesto desde aquí mi absoluto desconocimiento y desinterés por los saraos montados y sus entresijos selectivos en donde, según parece, se trataba de que todo el mundo participara y se sintiera soberano con su voto para que finalmente decidieran "los de siempre", según señalan algunos. Esto, como era previsible, causa un descontento y frustración que ha tardado segundos en manifestarse.

Tengo la primera noticia viendo a la ganadora, que es entrevistada por RTVE, la organizadora oficial del concurso de selección. Manifiesta su alegría y satisfacción, pero también: "ha pedido que cese el acoso por redes por parte de quienes no están satisfechos por el resultado. "Tened cuidado con lo que decís porque está en juego la salud mental y emocional de las personas", ha suplicado la artista, quien también ha señalado que está recibiendo "muchísimo amor"."*

Hay algo que se me antoja incomprensible en todos estos procesos, como es la falta de equilibrio a la hora de valorar las cosas, la incapacidad de ver lo que realmente tenemos ante nosotros, como en este caso, un proceso para elegir a los representantes en un concurso sin más trascendencia.

Parece haber una conexión entre la intensidad que se trata de crear para que cualquier evento trivial se convierta en trascendental buscando la implicación de la gente. Esa misma implicación se transforma en frustración y posteriormente en agresividad, como señalaba la propia cantante Chanel. Ese choque en la recepción de "muchísimo amor" por parte de unos y de manifestaciones agresivas, de odio, a través de las redes sociales, convertidas en un espacio emocional incontrolable.

Picado por la curiosidad, leo algunas noticias en los medios para tratar de entender qué ha llevado a esto. En Antena 3 Noticias leo:

Las críticas no tardaron en llegar. "Señoritos del jurado no sabéis la oportunidad que acabamos de perder por vuestra culpa", criticó en Twitter la atleta gallega Ana Peleteiro. "El jurado del Benidorm Fest es como el Consejo General del Poder Judicial", indicaba el portavoz de Unidas-Podemos, Pablo Echenique.

Desde el ámbito de la cultura son numerosas las críticas, como la del escritor Manuel Rivas: "El voto popular fue para "Terra" de Tanxugueiras. Manipulación e vergoña". "Vaya desconexión con la gente", lamentaba el cantante gallego Iván Ferreiro.

El guionista y escritor Javier Giner escribía: "Qué pereza enviar la misma actuación que vemos 800 veces en Eurovisión cada año. Y esto no va contra Chanel, que es una artistaza y se lo ha currado como nadie. Va contra un jurado de supuestos expertos que no saben valorar lo diferente y lo especial".**

Habrá quien valore todo esto como un "exitazo", dado el principio "que hable, aunque sea mal", pero como ha señalado la cantante, esto es un juego peligroso con la salud mental y puede que con la no mental.

Esta búsqueda de la polémica a todo trance es siempre peligrosa en este mundo de nervios a flor de piel, agresividad creciente y necesidad de desahogar frustraciones de otras fuentes en aquello que nos lo permite,

El ramillete de quejas que nos muestra la cadena de televisión es bastante significativo. Horas antes de la final, se preguntaba a los políticos de diversas tendencias sobre cuáles eran sus favoritos. Lo que se trataba de mostrar como un indicador del interés, se convierte poco después en un motivo más de enfrentamiento. Preguntar a los políticos por sus favoritos es un error estratégico o un éxito, según se mire.

Puede que algunos piensen que esto se disipará como el humo pasado unos días. Puede que sea así, pero no por ello deja de ser un ejercicio peligroso porque mantiene en todo lo que se nos plantea un principio de enfrentamiento.


Los concursos siempre tuvieron un jurado, más justo o menos justo. Convertirnos a todos en jurados se inauguró en su momento no por voluntad democrática sino por implicar a las audiencias cuando empezaron las cadenas a competir entre ellas. Pocos concursos han dejado en manos del público la elección final de forma absoluta; siempre ha habido un jurado cuyo peso controlaba el resultado final. Los mecanismos son viejos, van desde el cobro de las llamadas, cuando se ha elegido la opción telefónica, a la promoción por redes. En esta última, la motivación se basa siempre en lo mismo, la búsqueda del conflicto polarizado, un arma de doble filo, pues la propia intensidad que genera se vuelca sobre la frustración de quienes pierden, que se hace mucho más fuerte y personal.

Hoy nada se detiene en seco gracias a las redes sociales, una cámara de resonancia en donde se manipulan las emociones durante más tiempo del deseado. Los que piensen que se trata solo de "música" se equivocan pues todo necesita de un segundo componente, el que cree el conflicto y permita la adhesión a un principio o causa extra musical. De esta forma, los conflictos atraen y comprometen; ganar o perder afecta también a la causa, que no es trivial.

En ABC se nos explica:

Todas las quinielas daban por ganadora del Benidorm Fest a Rigoberta Bandini, pero ni su teta ni su himno feminista lograron desbancar a la hispanocubana. El icono ‘indie’ aunó más que nadie el favor de los expertos y el público, pero ni por esas pudo escalar más allá del segundo puesto. Más hiriente fue lo de las Tanxugueiras, que enarbolaron el apoyo popular al ritmo de las panderetas y su «non hay fronteiras». Ganaron el voto demoscópico (25%), esa ‘rara avis’ que sale de una encuesta a 350 personas que, según Alaska, «son representativas», y también el televoto (25%). Pero al grupo de expertos no le gustó la propuesta del trío gallego, si cabe la más medida, multicultural y, como reivindicaron durante la noche del sábado, «inclusiva», ya que integra todas las lenguas oficiales del país.

Hubo muchas decisiones, pero bastó una polémica para levantar a medio país. Cantantes como Iván Ferreiro, periodistas de la casa como Paloma del Río y hasta políticos cuestionaron el sistema de votación, el talón de Aquiles de la Corporación en este invento. RTVE, que sacó pecho por los buenos datos de audiencia, terminó saliendo ayer al paso de las críticas con un comunicado.***

Los datos de la audiencia no nos dicen los conflictos que se han generado. Es como decir que la "toma de la Bastilla" fue un éxito de convocatoria. Juntar a la gente frente a un televisor está bien; el problema es lo que se produce después. Es parte de lo que la lingüista Deborah Tannen llamó la "cultura del conflicto", la necesidad de arrastrar hacia él para generar esos efectos que sean medibles y expresados en términos de datos comparables. Los "buenos datos de audiencia", como señala ABC, son generadores posteriormente de enfrentamientos.

En El País, los titulares se ocupan de diversos temas con un despliegue insólito en este tipo de eventos:  "Chanel: “He soñado que me tiraban un tomate, pero estoy fuerte ante el odio en redes”" —sobre la violencia desatada contra la ganadora—, "El festival se convierte en un asunto político" —la implicación de los diversos políticos—, "Tanxugueiras: “Al llegar a la final, ganamos. Todas las lenguas ganaron”" —la cuestión de las lenguas nacionales— y "El encuentro volverá a la ciudad alicantina en 2023" —sobre la ocupación hotelera en la ciudad durante el festival—, todo un repertorio que constituye el mapa temático del concurso y el origen de sus conflictos.

Mientras sean los conflictos los que intensifiquen las propuestas llamando "a las barricadas", este tipo de fenómenos solo dejaran satisfechos a los que los provocan, más interesados en el número que en otra cosa. Este fenómeno es cada vez más usado, aplicado a cada escenario, del deporte a la canción, de la política a los conflictos entre los medios. Este último aspecto no es irrelevante y contribuye a la lucha entre unos y otros por las propias audiencias. RTVE ha prometido un nuevo programa con los participantes, una forma de intentar calmar a los seguidores,  de aprovechar el conflicto o, quién sabe, de las dos cosas a la vez.

Al final, estas guerras previas ejercen su violencia sobre las personas. Esperemos que a la ganadora se le deje de acosar y deje de soñar que le lanzan tomates, que no tenga que arrepentirse. Como dijimos hace unos días sobre lo que ocurre en Ucrania, hay muchas guerras dentro de las guerras. Como bien ha querido decir la ganadora sobre la salud mental, tened cuidado que las víctimas son siempre civiles. No hay ya placeres sencillos. 


* "Chanel pide frenar el acoso en redes tras su victoria" RTVE- A la carta 30/01/2022 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/benidorm-fest-chanel-pide-frenar-acoso-redes-tras-su-victoria/6334846/

** "Polémica por la elección de Chanel como representante en Eurovisión 2022" Antena 3 30/01/2022 https://www.antena3.com/noticias/cultura/polemica-eleccion-chanel-como-representante-eurovision-2022_2022013061f687ad6f20300001385d7d.html

*** Lucía M. Cabanelas "La resurrección del Benidorm Fest, un éxito con el público en contra" ABC 31/01/2022 https://www.abc.es/play/television/eurovision/abci-benidorm-fest-quejas-tongo-202201310114_noticia.html