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miércoles, 5 de agosto de 2026

Pactos envenenados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La debilidad política se acaba pagando cara. Lo vemos en la situación del gobierno de Sánchez y lo vemos en la política de pactos del PP con Vox, un error que le costará caro. La política española es a cara de perro y no tardan mucho en reorganizarse las campañas contra unos y otros por cada paso en falso que se da.

Hay algo que falla: la idea de proximidad política. Los principios básicos no entienden de proximidad: se tienen o no se tienen. Eso de que la "derecha" y la "extrema derecha" están próximas solo es válido en ciertos puntos, pero no tiene que serlo con los principios básicos, como ocurre en el caso español y probablemente más allá.

La proximidad solo se usa como una excusa para encubrir de algo demasiado estigmatizado, de la mala conciencia política: la repetición electoral. Por no afrontarla, nos encontramos con la debilidad extrema del que las gana pero no tiene suficiente para mantener una estabilidad en el poder. El pacto es la solución fácil y pone en marcha la proximidad de los teóricamente próximos.

Pero no siempre funciona la teoría.

En tiempos en los que la comunicación lo es casi todo, los partidos se radicalizan como forma de distanciamiento, de diferenciación. Lo hacen precisamente de los más próximos, sus verdaderos competidores. No compiten por los votos de los más distantes, sino por los votos más próximos. Y es ahí donde entran los principios.

En RTVE.es nos cuentan ya los problemas de formar gobiernos, de repartir puestos, con gentes que han buscado distanciarse: 

Vox será el encargado de asumir las competencias de violencia de género en Andalucía como parte del pacto de Gobierno de la Junta entre el partido de Santiago Abascal y el PP regional, liderado por Juan Manuel Moreno Bonilla. Una decisión que ha sido calificada de "irresponsabilidad" por la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que considera que la atención de las víctimas no debe estar "en manos de quienes la niegan".

"La atención a las víctimas de violencia de género en manos de quienes la niegan. 290 mujeres han sido asesinadas en Andalucía desde 2003. Esto es una irresponsabilidad. Alberto Núñez Feijóo, ¿está usted rompiendo el Pacto de Estado?", ha escrito la ministra en redes sociales, apelando directamente al líder nacional del PP.

Según explica RNE, dichas competencias incluyen las unidades de valoración integral de la violencia de género, que recogen la estimación de riesgos en las víctimas. Entre junio y julio, se han producido once presuntos asesinatos por violencia machista en España. Cuatro víctimas estaban en Andalucía, tres de ellas, en Málaga. La comunidad andaluza es también la que más crímenes acumula en 2026 con nueve en total. El año pasado fueron 15.*


No hace falta mucha vista para entender lo que tiene el PP por delante, no solo con los que tiene oficialmente como rivales (la izquierda), sino con una parte de su propio al que se "radicaliza" indirectamente, al asumir a través de los cargos las políticas que llevar a la práctica. Si hay una diferencia de principios habrá un conflicto en cuanto que se pongan en marcha las políticas, los presupuestos, los nombramientos, etc.

No se puede compartir gobierno con quien busca, a través de los nombramientos y carteras específicas, atentar contra tus principios, lo que te han comprometido con tu propio electorado.

Evidentemente quien saca mayor provecho es el radical, que consigue lo que quiere sin tener que ganar votos, solo que el otro —el parasitado— no tenga todos los que necesite. Esto, aceptado por los partidos políticos españoles, es una perversión que lleva a la abstención, por un lado, y a la debilidad de los moderados, que se ven en manos de los más radicales, que tienden a mantener un cierto voto constante y se crece.


Hay países en los que las repeticiones electorales se producen cuando entienden que los principios no son negociables y que los pactos los desvirtúan. Fuera, los pactos suelen merar; aquí, por el contrario, radicalizan. Los pactos tienden a hacerse fuera con partidos moderados, mientras que en España es con grupos radicales ya que hemos eliminado los partidos del centro político, de lo que fue el CDS a Ciudadanos. La creciente crispación política española ha hecho desaparecer al moderado, ha hecho surgir poderosos grupos radicales y ha radicalizado a los partidos grandes para evitar que se les vaya el electorado. Pero lo que retiene a unos, echa a otros.

Esto tiene las consecuencias que ahora se señalan, que Vox solicite las carteras autonómicas con mayor poder de anulación de sus efectos. La ultraderecha no es democrática y se basa en principios rígidos: racismo y xenofobia (contra la inmigración), políticas restrictivas de género (negacionismo de género, orientación patriarcal) y tradicionalismo religioso (incluso contra la propia Iglesia o sus autoridades, islamofobia, etc.)

El País


Intentar convivir en un gobierno o, todavía más, situarla en puestos claves para su visión de la vida no tendrá buenas consecuencias para los ciudadanos, ciudadanas en este caso. El PP se hunde él mismo al aceptar (y justificar) su formas de ver la políticas y aceptar sus principio en detrimento de los propios. Los principios no se negocian. Como decimos, se tienen o no se tienen. Si se muestran como moneda de cambio, el votante no puede ya confiar en las personas que elige. Solo Vox sale reforzado. El PP está en el gobierno, ¿pero qué gobierna?


* "Vox asumirá las competencias de violencia de género en Andalucía e Igualdad lo califica de "irresponsabilidad"" RTVE.es 4/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260804/igualdad-moreno-vox-competencias-violencia-genero/17179110.shtml

sábado, 18 de abril de 2026

Los límites de los pactos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La política española se condena a sí misma por la inexistencia de un centro moderado que se favorezca una mejor aplicación de los votos. La realidad de este momento es que los partidos que consiguen pocos votos logran sus objetivos políticos en el momento en que se producen pactos. Tienen lo que habitualmente se llama en los medios "la clave de la gobernabilidad". De esta forma, lo que no les dan las urnas, se lo dan los pactos.

Los partidos que son quienes controlan nuestra democracia al controlar los puestos en las listas de las candidaturas, vuelven a conseguir poder en los despachos, otra expresión popular para describir las maniobras al margen de las urnas. Esto se debatió con intensidad al poner sobre la mesa las mejores opciones para nuestra democracia. Ahora, con los políticos salidos de este sistema, nadie cuestiona que quién controla el partido controla las listas y con ello los accesos al poder exterior, el de ayuntamientos, autonomías y ministerios.

Las consecuencias son claras, el mundo político acaba controlado por "montoros" y "ávalos", es decir, con las puertas abiertas a la corrupción jerarquizada. Ya no es una corrupción marginal, la de toda la vida, inesperada e incontrolable de los pequeños cargos, sino la de las grandes alturas, las de quienes controla listas, recursos, contactos, grandes contratos y elaboración de leyes ad hoc para favorecer los contratos y adquisiciones. Los nombres de grandes empresas, de grupos empresariales, de contactos corruptos internacionales, etc. son cada vez más frecuentes.

La calidad democrática se deteriora y se debilita con este sistema. Los pequeños mandan si tienen el control sobre los parlamentos en los que no se consigue la mayoría absoluta, el sueño de los partidos mayoritarios. Con ir fabricando pequeñas marcas políticas, se debilita a unos, los que ven escaparse sus concejales, diputados, etc. y se les da poder en el momento que tienen una mínima representación que les permita negociar.

Es lo que ha ocurrido en Extremadura con la necesidad de pactos entre el PP y Vox para no tener que repetir elecciones, lo que más espanta a nuestros políticos: ¿sacaremos menos, habrá más abstención...?

El hecho de que las primeras víctimas sean los partidos "de centro", los moderados y la obligación de aliarse con los más extremistas nos crea un enorme dilema a los votantes: ¿para qué sirve mi voto moderado si luego el resultado es meter en el poder a los extremistas? ¿De qué sirve votar al PP si luego mi voto sirve para aprobar las políticas que rechazo de Vox, por ejemplo, al ponerlo al frente de "Inmigración", como ha sido el caso?

Ya no se trata de lo que se ha normalizado, el reparto descarado de consejerías autonómicas o concejalías, sino de las políticas reales. Controlando una consejería de inmigración, Vox logra lo que realmente le importa, imponer su visión xenófoba y expandir su mensaje.


Todo esto nos lleva a un serio problema ya que se han mostrado sus actitudes al acceder a cargos en otras ocasiones: desde la eliminación de libros "feministas" de bibliotecas municipales a la aprobación de actos que se resuelven en propaganda y la desaparición de actuaciones, adquisiciones, etc. que no consideran "apropiadas".

Los efectos de esto es polarización, conflicto y, especialmente, una manipulación de los resultados electorales. La desaparición de los "centros" (centro-derecha y centro-izquierda) conlleva el ascenso cada vez más rápido e intenso de los radicalismos, la falsa unidad de las partes con alianzas extremas e interesadas.

La creación de un ambiente social crispado tiene muchos efectos secundarios. La necesidad política de una presencia constante en los medios cargando unos contra otros se acaba notando y contribuye al aumento constante de la violencia y los delitos de odio, que tienen unas fuerte vinculación con esos programas radicalizados contra la diversidad, especialmente contra los inmigrantes, los delitos contra la comunidad LGTBI+ y contra otras religiones. El radicalismo los usa para expandirse y convencer que los males que ellos mismo provocan provienen de lo diverso.

Esto es posible porque han desaparecido las voces de la sensatez, de la moderación, del diálogo. Lo que prima es lo contrario: fobias y odios declarados, palizas en las calles o en los colegios.

Si votar a un partido supone que este cede en los principios por lo que no has votado a otros, se puede hablar de fraude, de desencanto, etc.. Ya no hay líneas rojas, pues se trata de mantenerse en el poder. Se finge que existen, que se han defendido con fuerza y convencimiento. Pero si se nombra para una Consejería de inmigración a un xenófobo o racista, para Cultura a un censor que cree que Barbie es peligrosa y saca los libros "pecaminosos" de los estantes municipales, si censura las lecturas escolares, etc. no hay mucho que defender.

Las estrategias ultras van por caminos diferentes. Buscan la transformación "moral" de la sociedad; les ofrecen chivos expiatorios desde grandes principios. Su dedo acusador no cesa de señalar en las mismas direcciones. Saben que es cuestión de tiempo que se acepte su mensaje y explicación, especialmente cuando se les da el micro y el altavoz en un gobierno.

En algún momento debería aparecer un partido de centro, con principios claros, moderados, con la convivencia como meta. Algunos pensarán que se debilitará más a los teóricamente moderados; puede que sea así, pero de qué sirven si ceden ante los radicales. Es como votar en la papelera.



lunes, 23 de marzo de 2026

Votos y pactos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

 Hace tiempo que algunos añoran el bipartidismo y la existencia de un eje en el centro político. Es cierto que España siempre ha tenido un modelo un tanto atípico, un extraño bipartidismo lleno de grupos atomizados que empezaron a crecer, a establecer fusiones, mientras que otros desaparecían o se rebautizaban con nuevos nombres. No se sabe muy bien por qué se llamó a eso bipartidismo. Inicialmente había un núcleo amplio: PP, PSOE, PC y CDS. Pronto empezó a lanzarse la idea de que el bipartidismo era que dos eran grandes partidos, PP y PSOE, y que eso era "poco representativo", incluso peligrosamente antidemocrático. Si a esto se le suman las trufas autonómicas y nacionalistas, el panorama se distancia bastante de ese "bipartidismo". Sumemos, como hemos dicho, a Ciudadanos, recién desaparecido. El resultado es que los dos grandes partidos compiten entre ellos, pero sobre todo compiten con aquellos que se sitúan a su derecha o a su izquierda, rivales directos por los votos.

Tal es la división y la competencia en zonas cercanas por el voto, que se hace prácticamente imposible tener una mayoría absoluta con la que gobernar. Esto produce un extraño efecto: los votos mayoritarios no sirven de mucho pero los votos minoritarios multiplican su valor, pues son necesarios para permitir gobernar. Los pequeños valen más que los grandes, ya que sus exigencias son grandes para pactar y entrar en los gobiernos, algo que nunca lograrían por sí mismos.

La acumulación de elecciones autonómicas, los problemas por estabilizar la izquierda y los conflictos por la derecha con las fuerzas extremas traen a primer plano todo esto, a lo que se añade el papel de los nacionalismos.

En RTVE.es, Abascal explica su visión del asunto:

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha cargado contra el PP porque, dice, "no soporta un Vox fuerte" y ha criticado que los 'populares' están "más empeñados en perjudicar" a la tercera fuerza política en España "que en ganar al PSOE", algo que, advierte, "puede ser letal". Además, ha avisado a los de Alberto Núñez Feijóo respecto a las negociaciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León para investir a sus candidatos: "No nos asusta ir a las andaluzas con o sin acuerdo. Las cosas han de hacerse bien con plazos y garantías".

"El PP ha vuelto por sus fueros, por su nerviosismo, porque no soporta un Vox fuerte y porque no acepta la realidad de que la sociología electoral ha cambiado en España. Están más empeñados en dañarnos que en ganar al PSOE. Y eso puede ser letal", ha señalado Abascal en una entrevista en ABC.* 

Los argumentos de Abascal se enmarca en el problema señalado anteriormente: los partidos próximos compiten por los mismos votos, el pequeño se quiere sentir grande por la necesidad que tienen de él.

Los que saben jugar sus bazas saben que deben apuntar siempre a debilitar al cercano y luego exigirle el máximo, sabedor de ser necesarios para el gobierno. Vox reinterpreta la historia responsabilizando al PP de lo que ocurra. El efecto es el de un chantaje con el que cualquier solución le beneficia. Es ya, nos dice Abascal, la tercera fuerza electoral.

El crecimiento de la ultraderecha es una constante, ya que se desplaza el voto conforme se percibe a un PP débil. Cuanto más se acerque, menos efecto tendrá el voto útil, que se puede ir desplazando hacia los de Abascal.

Un tercer elemento es cómo se trata de resaltar este aspecto desde la izquierda, es decir, cómo se responsabiliza al PP de ser el causante del crecimiento de Vox. De esta forma, todos contribuyen a que Vox crezca y cuanto más lo haga más exigirá en los pactos para hacer gobierno con el PP.

Es una pescadilla que se muerde la cola. Por la izquierda tampoco pierden ocasión, pero no les funciona tan bien; allí son tres los contendientes y tres las recriminaciones con argumentos similares. Estos pequeños juegan a hacer ver que el gobierno no se escora a la derecha gracias a ellos. De esta manera intentan sacar rentabilidad a esta situación de debilidad de unos y otros.

Con todo esto la política española se mueve recriminándose debilidades unos a otros. El hecho claro es que Vox sigue creciendo y que las exigencias para formar parte de los gobiernos autonómicos crecen desvirtuando al PP y llevándolo a situaciones complicadas que afectan a sus principios básicos. 

El argumento de Abascal de que no hacerle caso es ponerse en manos del PSOE es falaz, pero le funciona ante su electorado creciente. Es difícil que esto cambie, que se produzca un giro que dé la mayoría a uno de los grandes. Pero cada día es más fácil que los partidos y agrupaciones minoritarios consigan más cuotas de poder generándose una democracia distorsionada.

* "Abascal dice que el PP "no soporta un Vox fuerte": "Se empeña más en dañarnos que en ganar al PSOE y eso puede ser letal"" RTVE.es / Agencias 22/03/2026  https://www.rtve.es/noticias/20260322/abascal-dice-pp-no-soporta-vox-fuerte-se-empena-mas-danarnos-ganar-psoe-eso-puede-ser-letal/16991833.shtml

miércoles, 18 de febrero de 2026

El modo discreto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como era de esperar, las reacciones en el PP a las declaraciones sobre el “feminismo” de Vox y su igualdad con el de los populares ha levantado ronchas y rápidamente ha sido aprovechado como ayer anticipábamos tanto por Vox como por la izquierda y sus medios afines. Estaba cantado. No solo comentan unos las contradicciones de María Guardiola - el donde dije digo, digo Diego-, si no que Vox contiene las risas y la izquierda se rasga las vestiduras.

Pero lo que ha colmado el vaso, al que le faltaba muy poco para rebosar, han sido las palabras de Alberto Núñez Feijoo con su afirmación de que hay que hacer menos ruido y más negociar con discreción. ¿Cómo debemos entender esta afirmación? ¿Qué es el ruido, que la discreción?

Una de las conversaciones que han salido a la luz durante la dana levantina fue la recomendación de Núñez Feijoo sobre “no descuidar la comunicación”. Pase lo que pase, la información debe ser vigilada con esmero porque es donde se decide todo. Así, Núñez Feijoo, que venía desde Galicia con una imagen moderada, se nos muestra como un dirigente “moderno” (todo es comunicación), pero como un inoportuno comunicador obsesionado con  la comunicación. El modelo de la discreción ¿tiene límites?

“Discreción” no debe entenderse como “moderación” en absoluto. Lo que dice, juntando sus dos afirmaciones, viene a ser que es más importante controlar lo que se ve y se dice que lo que se hace, que siempre se podrá envolver en silencio o en palabras, según toque. Es un modo de pragmatismo que no todo el mundo va a entender: tú pacta, que ya lo explicamos luego con control de daños.

La dirigente extremeña se ha puesto ella misma la zancadilla al entrar al trapo de los micrófonos. ¿Creía lo que decía? Eso no es lo importante, sino lo que otros hayan creído. Pero la ha salido fatal y ha conseguido lo contrario de lo que quería, ruido y barreras.

Ahora es una parte del PP la que se ve perjudicada por la idea de que comparten “feminismo” con Vox. La simple idea de feminismo es negativa para Vox, algo que califica como “ideología”. Por mucho que se empeñe María Guardiola, Vox solo tiene “machismo”, que es como se debe etiquetar su propia “ideología”, que para ellos es reconocimiento de la ley natural, la que ha hecho diferentes a hombres y mujeres, la que les ha asignado “obligaciones” distintas a cada uno de ellos. Así de sencillo. Vox es el pasado milenario orgulloso de serlo. Los demás tienen ideologías; ellos mandato divino o natural, según el día, lo que tiene que ser.

Vox cree en la jerarquía familiar, en la raza y la sangre, en el vínculo natural con el suelo que pisas, que te ha sido concedido. Vox ha contagiado al PP que ya habla del “orgullo de ser español” como elemento para la nacionalización. Es como el americanismo de Trump, una gracia de Dios del que te excluyen por piel, lengua y antepasados.


En la medida que el PP, para alcanzar gobiernos, debe someterse a estos principios que, según Núñez Feijoo, se debe mantener en la oscuridad y discreción de los despachos, retrocede en la Historia y se acerca a esa vieja derecha tradicionalista, beata y mirando a los antepasados, que siempre fueron mejores. Lo demás, dicen, es decadencia.

El PP tiene un problema serio con ese tener que contar con Vox para  los gobiernos. Supone el riesgo de provocar el nacimiento de un movimiento centrista que pueda acostarse sin miedo a pesadillas y sin úlceras de estómago por las mañanas. Muchos ya lo echan de menos si la alternativa es ceder siempre a Vox y renunciar a sus ideas.

Entre el ruido y la discreción, los ciudadanos tenemos derecho a saber qué concesiones, qué retrocesos se están produciendo en las negociaciones. Si Núñez Feijoo cree que cambios políticos importantes se pueden considerar "ruido" por sus efectos, mucho me temo que ha perdido el rumbo. Pensar que Vox y PP van a crear una "nueva España" es un error grave que se volverá contra él, desde dentro y desde fuera. Puede que echar a Sánchez tenga un coste interno mayor de lo pensado.

No es la claridad la que provoca el ruido; no es cuestión de discreción. Lo importante es que se sepan los límites en función de las ideas y no teniendo el cuenta el ruido. Si estas provocan ruido, será por algo. Menos discreción y más claridad de ideas y compromiso. No es cuestión de "trabajo serio", sino de principios. Si se manda el mensaje de que son lo mismo, la gente lo creerá y muchos, como está ocurriendo, se deslizarán hacia Vox.

martes, 17 de febrero de 2026

¿Es negociable el machismo?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las formas de división política, apoyadas en la necesidad de rentabilizar las minorías, conllevan una serie de aspectos negativos para la lógica democrática. Partidos que en la primera fase, la electoral, buscan agudizar sus diferencias, cuando llega la segunda, la negociación, se encuentran con un panorama muy complicado, algo que el elector no acaba de comprender.

La extraña lógica parte del principio que "tu rival", tu enemigo, no es realmente el que está ideológicamente más lejos de ti, sino, por el contrario es el que está más cerca, pues compite por unos mismos votantes o votantes muy próximos.

Esto se aleja de lo democrático y supone una perversión: la conversión de los principios políticos en principios de mercado (y mercadeo). El beneficiado es, desde luego, el que consigue más con menos, es decir, el partido minoritario en la primera fase que consigue lo suficiente para ser necesario en la segunda fase, la que lleva a las negociaciones para acceder a los gobiernos.

Esto da lugar a conflictos que no acaban de entenderse y que suponen cesiones y cambios en procesos que afectan a valores y principios que han definido con claridad a los partidos en sus propuestas.

En RTVE.es podemos leer sobre el problema que se plantea en Extremadura con las negociaciones para formar gobiernos estables:

Durante la campaña electoral previa a las elecciones de diciembre, Guardiola y el líder de Vox tuvieron fuertes enfrentamientos dialécticos con el feminismo como telón de fondo. "No ve bien que las mujeres hablemos con firmeza", afirmó Guardiola durante la campaña. Además, acusó a Santiago Abascal de tener un "tufo machista" en sus declaraciones electorales en las que criticaba a la del PP.

Pero el enfrentamiento de la extremeña con Vox y el feminismo viene de lejos, no solo de la campaña electoral del pasado mes de diciembre. En 2023, la del PP aseguró que rechazaría gobernar con los de Abascal en Extremadura porque negaban la violencia machista. Finalmente, y tras entrar directamente en la negociación la dirección nacional del PP, Guardiola accedió a gobernar con Vox, aunque estos últimos posteriormente abandonaron el ejecutivo regional por discrepancias en materia migratoria.

Y en medio de toda esta polémica, Vox avisa que no se abstendrá en una segunda votación de la sesión de investidura de Guardiola el 3 de marzo. "No estamos en eso", ha asegurado el portavoz nacional de Vox, José Fuster.* 


Creo que estos puntos son de primer orden en lo que podemos percibir en política. No se trata de negociar un tanto por ciento de algo, sino de cuestiones capitales como las que afectan a la consideración de la igualdad. La pregunta surge: ¿es negociable el machismo patriarcal, una concepción que es clara en Vox, similar a la que el trumpismo mantiene en Estados Unidos desde donde nos llega?

Su fundamento es el mismo que ha llevado a Marco Rubio a hablar sobre "la decadencia europea", que ha dejado de asentarse en el sistema patriarcal, de origen divino, y la invasión de la inmigración. Vox no se aleja de esto, más bien lo contrario; son sus caballos de batalla más claros.

¿Puede permitírselo el Partido Popular? Creo que no, por mucho que se juegue un gobierno autonómico. Es algo que afecta a principios, a valores, a la historia de la igualdad. Si el PP cae en esta concesión —junto a otras de este tenor— será difícil que no pierda una parte de su electorado, ya sea por la derecha o hacia la izquierda.

Es mejor que se quedan claras las distancias a 1) perder su propia esencia democrática; y 2) dejar claro que interesa más el poder que los principios, que es una forma de decir mañana haré lo mismo por otra cosa que me pidan.

Obviamente, a Vox le interesa doblemente sacar el máximo partido si así consigue lo propio y además dejar claro que el PP no tiene principios que respete, solo intereses. Las palabras de Guardiola diciendo que el feminismo del Partido Popular es el mismo de Vox no son solo una contradicción sino un insulto a la inteligencia que ya ha causado revuelo entre las filas populares más sensatas que se dan cuenta del daño causado y de cómo en la izquierda se frotan las manos al hacer buenas sus tesis de que PP y Vox "son lo mismo".

Está habiendo demasiadas declaraciones que dan a entender que hoy defiendo esto y mañana lo contrario. Se lo están poniendo en bandeja. La ultraderecha siempre va buscando un cambio en el sistema, que según ellos "va hacia el desastre" por su desvío de las "líneas originales" o "naturales". Les interesa el cambio de "sistema", no los detalles. Por eso piden concejalías o ministerios de cambios socioculturales profundos (educación, cultura...). Lo hemos visto anteriormente y su obsesión antifeminista es clara y constante. Lo que no se entiende son los cambios en el PP. ¿No se dan cuenta?

Fundación Mujeres 2025

* Félix Donate Mazcuñán "Guardiola no entiende que sea "escollo defender la igualdad real" y cree que lo "debería hacer Vox y cualquiera"" RTVE.es 16/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260216/guardiola-no-entiende-sea-escollo-defender-igualdad-real-cree-deberia-defender-vox-cualquiera/16940584.shtml

miércoles, 9 de julio de 2025

Los del amor inmenso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las cuentas y declaraciones de Vox sobre la inmigración y sobre lo que habría que hacer con ella han dado lugar a réplicas y explicaciones. En un momento "complejo" de la política española, por usar un eufemismo, Vox quiere rentabilizar sus discursos y los demás alguien a quien señalar horrorizados con el dedo. Pero esta vez (puede que otras) han sido tan rotundos con su tema estrella, que han creado titulares estrella en un mundo mediático muy disputado.

Vox hace trumpismo puro y duro. El problema es que Trump lo hace desde el poder, con decenas de millones de votantes, mientras que Vox quiere ver crecer sus votos e influencias, que dependen en gran medida en poner en apuros al Partido Popular. Este se ve pillado en medio de tener que rechazar estos postulados por presentarse como "de centro" y rechazar los postulados extremistas de Vox o el terrible futuro de verse necesitado de sus votos para poder gobernar.

Lo dicho oficialmente y lo dicho fuera de cámara difieren y exige explicación convincente, especialmente si los postulados de Vox aumentan en radicalidad, algo planificado para meter presión y arrancar votos en un panorama cada vez más atractivo para la extrema derecha del corte de Vox.

La lista de personas y los tipos que deben ser expulsados de España, según Vox, depende de sus propias rectificaciones, de la voluntad de protagonismo y de las expectativas electorales. No hace mucho en España, los partidos daban un giro hacia el centro para asegurarse más apoyo electoral. Hoy las cosas no están ya tan claras y algunos apuestan por lo contrario, por la radicalidad.

En RTVE.es se recogen las divergencias en Vox sobre la estrategia, en este caso, sobre a quién expulsar y los "motivos" para hacerlo:

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha negado que su intención sea deportar a ocho millones de inmigrantes, incluidos sus hijos, y ha subrayado que su partido no ha dicho el número de los que deberían ser expulsados: "Simplemente porque no lo sabemos".

Abascal ha hecho estas afirmaciones en un mensaje en la red social X en respuesta a las "mentiras" que, según el líder de Vox, se han publicado sobre la política migratoria del partido tras una rueda de prensa de su portavoz de Asuntos de Interior, Samuel Vázquez, y la diputada Rocío de Meer este lunes en la sede del partido.

Vázquez apuntó a las repatriaciones "masivas" y la "remigración" como la solución "menos mala" al aumento de la inmigración y De Meer se refirió a ocho millones de personas, ("más de siete millones, porque tenemos que tener en cuenta a la segunda generación"), que han llegado en un muy corto periodo de tiempo y de diferentes orígenes.*


Se extraña Abascal de que se sume la lógica a lo que sus portavoces han dicho en la sede del partido. Las aclaraciones van en el sentido de proteger a Vox (y a él mismo) de la avalancha de críticas que le han llovido y de una demostración racista y xenófoba sin paliativos.

Abascal no es Trump, pero quiere serlo. Es una cuestión de cantidades de votos, como decíamos. Trump está en el poder y ellos no. La retórica anti inmigración de unos y otros se basa en elementos "emocionales", en presuntos "valores" y "peligros" que nos acechan. Pero cuando eso se expresa directamente, como han hecho, la cosa cambia y quedan al descubierto su profunda vena autoritaria.

Cuando Abascal ha querido "arreglar" las afirmaciones rotundas de sus acólitos, no ha arreglado nada y sí lo ha vuelto más turbio:

Abascal ha señalado que Vox pretende expulsar a todos los que hayan venido" a delinquir" o "vivir del esfuerzo de los demás", pretendan imponer una religión "extraña", "maltraten o menosprecien a las mujeres" y todos los menores mirantes no acompañados, porque "tienen que estar con sus padres".

"No sabemos cuántos son. Cuando lleguemos al Gobierno lo sabremos. Y se irán todos", ha subrayado el líder de Vox, convencido de que los primeros en celebrarlo, junto a los españoles, serán los inmigrantes legales que cumplen las normas y respetan al país que les acoge.*


Las explicaciones de Abascal van más allá del ridículo: es una especie de desmentido ratificante, pero otra cuestión es que le funcionen como le funcionan a Trump las suyas diciendo que todo lo que el llega de fuera es crimen organizado, enviado expresamente para hundir a los Estados Unidos, a los que todo el planeta envidia.

Las tesis de la ultraderecha son simples y simplistas: somos tan buenos que todos quieren venir por envidia. En qué consistan esas "bondades" variará según los momentos y lo que se necesite en cada uno de ellos.



Es sorprendente que en países avanzados (presuntamente avanzados, hay que añadir) estos argumento simples y emocionales puedan funcionar de la forma en la que lo hacen. Unas veces se dirigen contra la inmigración extracomunitaria, pero también en algunos países el "exceso de identidad" se dirige contra la Unión Europea como esa otra forma de "intervención" y de pérdida de nacionalidad. En España, donde afortunadamente el europeísmo se sostiene con firmeza (quizá debido a nuestros aislamientos de décadas), los "enemigos" vienen de otras fronteras y es hacia ellos que se dirigen los ataques y discursos, sin duda, xenófobos y racistas. Los argumentos "defensivos" solo funcionan si se define a un enemigo, una amenaza:

"¡Mentira! Yo no he dicho que había que expulsar 8 millones. Hay que expulsar los que haga falta para que ni una sola familia española más tenga que llorar el no haberlo hecho", ha asegurado también la propia De Meer en otro mensaje en X.*

La explicación es reveladora porque ya no se trata de amenazas a elementos abstractos, como la "economía" ni individuales, sino algo intermedio y emocional, la "familia española", que pasa a ser la amenazada. ¿Qué significa que la "familia española" vaya a "llorar"? Pues vaya usted a saber, porque aquí se trata de jugar con los miedos y fobias de cada uno. Ya se les ocurrirá algo a cada uno de sus atemorizados votantes.

La explicación más divertida para tratar de arreglar el desaguisado causado por los declaraciones iniciales son las del  portavoz José Antonio Fúster: ""No odiamos a nadie, lo que tenemos es un amor inmenso hacia los españoles. Tenemos que poder elegir quién vive con nosotros", ha explicado."* Es un ejemplo de convertir el odio en amor, que siempre es más fácil de vender.

No hace mucho escribíamos aquí que no se debía abandonar el verdadero patriotismo en manos de estos que se autoproclaman "patriotas", los únicos patriotas posibles. Todos los que no aceptan sus ideas y formas son anti patriotas, enemigos de la patria. Para Trump son "anti americanos" los que no le siguen la corriente.

El Partido Popular, si desea volver al centro de forma creíble, tiene que desmarcarse y condenar este tipo de planteamientos. Ya se han producido fisuras al plantear qué es preferible si pactar con Vox o la repetición electoral. A Díaz Ayuso casi le da un infarto al escuchar la segunda posibilidad. ¡Con lo que cuesta llegar al poder!

Hace pocos días, en Murcia, donde está Vox en el gobierno, han hecho cambiar unos fondos para la construcción de casas de acogida para menores inmigrantes no acompañados. La respuesta del propio PP ha sido, literalmente, "¡rectificar es de sabios!". Permítanme que lo dude.

¡Y no me quieran tanto, por favor! 


* "Vox aclara que quiere deportar a los migrantes "ilegales", los que delincan o "pretendan imponer una religión extraña"" RTVE.es  8/07/2025  https://www.rtve.es/noticias/20250708/abascal-niega-quiera-deportar-a-ocho-millones-inmigrantes-no-sabemos-cuantos-son/16655913.shtml

jueves, 27 de marzo de 2025

La política pirotécnica española

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras desde Europa se nos recomiendan "kits" de supervivencia para guerras, desastres climáticos, volcanes y terremotos, y el mundo avanza hacia un colapso económico con un loco en la Casa Blanca y otro en el Kremlin, ¿aquí seguimos con lo nuestro?

Lo "nuestro", todo hay que decirlo, son discusiones impresentables, declaraciones de Mazón sobre "lo que hay que tener", casos de esposas y hermanos, ausencia de presupuestos, polémicas futboleras, correos de fiscales, extorsiones de fugados... y un sinfín de naderías cuyo efecto conjunto es el de una mascletá.

No, no hay nada que pare este declive, esta decadencia global de la política española, esta incapacidad crónica para enfrentarse a una realidad que la supera. Da igual lo que ocurra fuera; nosotros seguimos nuestro rumbo pirotécnico hacia la nada.

El discurso reivindicativo de Mazón proponiéndose como el modelo de actuación y reclamando a los demás ese "lo que hay que tener" con el perfecto énfasis del que lo ha ensayado horas frente al espejo, levantado de ceja incluido (los asesores de imagen se gana el sueldo) muestra ese tránsito del que es llamado "asesino" en plena calle y se esconde en la tribuna tras las falleras, al "killer" amenazante, al duelo al amanecer en OK Corral.


Todo este barullo entre La Moncloa y los populares repartidos por nuestra sufrida superficie se ha resuelto de la peor manera posible: los pactos de los populares con Vox para poder gobernar con su "apoyo". ¡A grandes males, peores remedios! Una vez que se supera el tabú, los distintos gobiernos se lanzan a repetirlos. Mientras Europa cerca a la ultraderecha tratando de crear un cinturón de seguridad, en España les ponemos despacho y les damos la oportunidad de decidir.

Las dos condiciones de Vox son claras en muchos sentidos. Por un lado está el tema recurrente de la inmigración, que le permite ampliar sus discursos racista y xenófobos que tan buenos resultados le está dando, incluidos los Estados Unidos de Trump; pero por el otro se ataca (también con Trump como modelo) al "ecologismo", que se considera un freno radical a los intereses industriales por las limitaciones y cuidados que se exigen.

Todo lo que el trumpista Vox exige frenar y combatir es considerado "radical" y eso va del ecologismo a las políticas de igualdad de género, pasando por el tema central de la inmigración.

¿Sabe el Partido Popular dónde se ha metido? Critica a Sánchez depender del chantaje de Puigdemont... ¿y se entrega al chantaje de Vox?


Cuando crece la necesidad de alejarse de las políticas chantajistas, agresivas de Trump, ¿se lanzan en brazos de aquellos de los que Trump asegura que están haciendo un "buen trabajo"? Vox es el trumpismo en España. A Abascal le gusta que le pasen la mano por la espalda en las visitas a la Casa Blanca. Ahora se la van a pasar por las Autonomías españolas a cuyo gobierno se incorporen o controlen con sus votos.

¿No se acuerdan de las censuras en bibliotecas, de los recortes en sectores claves para ellos en ayuntamientos y Autonomías?

La inutilidad de las autoridades valencianas durante la danas es grave y muestra su defecto básico, su incapacidad para tomar decisiones que lesionen los intereses económicos de la zona. El resultado catastrófico está a la vista. Pero la alianza con Vox muestra algo más, otro tipo de incapacidades y de cegueras políticas. No sé si la cabeza de Mazón vale tanto como el precio que van a tener que pagar.

La fragmentación de la política española, que muchos saludaron como el "fin del bipartidismo", la hace débil, caprichosa y calculadora, la condena a estar el día contando los apoyos disponibles para cualquier cosa que tenga que aprobar. Eso quiebra el principio democrático al dar más poder al más pequeño, que puede decidir el destino de todos con solo un voto si este es el que falta para aprobar algo.

Produce también unos políticos que respetan poco la llamada "voluntad popular" que es suplantada por quienes saben que van a sacar un buen provecho de la debilidad de los otros. Todo se vuelve presente calculado, circunstancial.

Que el trumpismo tenga a Vox en España como su mejor aliado es algo que el PP no puede dejar de lado y que sentirá pronto. Esto le pasará factura y lo pagaremos entre todos.

¡Vaya panorama! 

miércoles, 19 de marzo de 2025

Las dos guerras de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como se temía, la conversación telefónica entre Putin y Trump no ha dado para mucho en términos de "paz". Los grandes éxitos que prometía el presidente norteamericano se han quedado apenas en nada, por más que él lo magnifique. Pero hay lo que hay: treinta días de pausa en los bombardeos de infraestructuras energéticas.

La política de golpes de efecto con Trump para Ucrania, los cortes de apoyos en lo militar y lo logístico, contrastan con lo que ocurre en Palestina, donde el "aliado" israelí acaba de romper la tregua con una matanza de 400 personas en una noche. La gran mayoría, como siempre, civiles,

No debemos olvidar la sincronía de los dos frentes, dos guerras que se miran de reojo y con un elemento común, la presencia de los Estados Unidos con papeles distintos, pero situado en ambos frentes.

A Trump, las guerras le parecen una forma "natural" de mostrar músculo, ya sea suministrando información y armamento a Israel, respaldando sus acciones, o bien cortando los suministros y la información, pactando con el "enemigo" ruso a espaldas de los afectados.

Las dos guerras muestran las dos caras de Trump y su visión de la política que deben jugar los Estados Unidos bajo su mando. Las dos guerras son muy diferentes en su motivación y circunstancias, pero ambas tienen en común la necesidad de unos Estados Unidos que juegan a ser influyentes y determinantes sobre el mapa global. Las dos guerras son "territoriales", buscan hacerse de forma expansionista con nuevos territorios.


Putin "nacionaliza" dando pasaportes rusos en las zonas ocupadas, a las que rápidamente llena de "prorrusos". Realiza un paripé electoral y allí no ha pasado nada. Netanyahu pulveriza con bombardeos, realiza masacres y desplazamientos para repoblar con colonos israelíes en cuanto queda libre el espacio. En última instancia, ambas guerras buscan hacerse con territorios que expandan sus fronteras.

Estados unidos bendice lo que ocurre en Palestina y busca entregar tierras ocupadas por Rusia, además de quedarse con beneficios de las que sigan siendo ucranianas por las "tierras raras".

Pero la expansión americana va más allá de las guerras en curso. Por otras vías, Trump busca la anexión de territorios, un concepto amplio que va de Canadá a Groenlandia pasando por Panamá. Quizá a algunos les parezca exagerado, pero hay muchas formas de anexión y muchas formas de guerra. Lo que sí parece claro es que lo que a Trump le parece necesario, busca la forma de conseguirlo, algo de lo que presume.

Sobre la llamada entre presidentes, se nos dice en 20minutos:

La llamada, que comenzó a las 16.00 hora peninsular española, se alargó más de dos horas. Durante la conversación, Putin exigió el cese total de la ayuda militar extranjera a Ucrania y también del suministro de datos de inteligencia como "condiciones clave" para evitar una escalada de la contienda, algo que no parece que se haya acordado en esta ocasión. Sobre ello, el comunicado estadounidense se limita a afirmar que "el dinero que tanto Ucrania como Rusia han gastado en esta guerra se invertiría mejor en las necesidades de sus pueblos".

Por su parte, el Kremlin ha incidido en que la solución del conflicto pasa por reconocer "las causas profundas de la crisis" y reconocer los "intereses legítimos" de Rusia en el campo de la seguridad. Asimismo, ha señalado que el acuerdo de alto el fuego de 30 días ha de ir acompañado de "garantías de control" en el frente, del fin de la "movilización forzada" de Ucrania, así como de su posible rearme durante la tregua. El Kremlin también ha hecho saber a Washington sus recelos acerca de la capacidad de Ucrania para negociar, teniendo en cuenta que "ha saboteado y violado repetidamente" otros acuerdos alcanzados.* 

Las exigencias del Kremlin suponen la entrega indefensa de Ucrania, la imposición de un camino sin retorno. De cumplirse, el país podría ser invadido rápidamente pues no sabría de los ataques rusos hasta que lo tuviera encima y tampoco tendría recursos para frenarlos.

Como ya señalamos, contrasta con el apoyo incondicional a Israel, que viene a invocar principios parecidos a los de Putin, la seguridad es la ocupación y la repoblación. Sin embargo, esto es un juego sin fin, pues siempre habrá frontera, un límite con el otro. Tras una Ucrania ocupada, siempre habrá otra frontera que se perciba como amenaza, y cuanto más poderosa sea Rusia más peligros percibirá a su alrededor.

Lo mismo ocurre con un Israel que solo cifra en la fuerza su existencia. El vídeo propagandístico, realizado con IA, de una Gaza reconstruida con hoteles, casinos y playas, es tan irreal que solo se puede haber producido en una mente enferma, lo que explica cuánto le gustó a Trump, que lo difundió.

Trump quiere mostrarse como ganador en la guerra de Ucrania y hacerlo también, de forma distinta, junto a Israel. En un caso, con un interlocutor como Putin y en el otro como un amigo de Netanyahu. De cada uno sacará algo distinto, pero piensa que así asegura un liderazgo mundial que promocionará. Todo tiene que parecer que está en sus manos, algo que aprovechan tanto Putin como Netanyahu, que son los ganadores reales.

¿Es la paz imposible así? Sí, en estos términos, Es un camino equivocado, basado en la fuerza, el dominio y la ocupación. Condena a la vigilancia permanente, al recelo. El papel de los Estados Unidos de Trump no permite construir paz, solo fortalecerse aparentemente. La realidad nos dice cada día que los Estados Unidos de Trump tienen cada vez más elementos en contra. 

RTVE.es

* Carlos Pérez Palomino "Putin y Trump pactan el cese de los ataques a infraestructuras energéticas ucranianas durante 30 días y el canje de prisioneros" 20minutos 18/03/2025 https://www.20minutos.es/internacional/putin-trump-pactan-cese-los-ataques-infraestructuras-energeticas-ucranianas-durante-30-dias-canje-prisioneros-5692260/

martes, 18 de febrero de 2025

El pacto de estado contra la violencia contra la mujer

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¡Por fin dos buenas noticias en la política española! La primera es que los partidos políticos españoles han logrado ponerse de acuerdo en algo; la segunda es que Vox no ha estado de acuerdo. Esta segunda marca las afortunadas distancias y muestra con claridad lo que hay tras Vox y los pseudo "patriotas", lo que hay en sus raíces profundas y que se esconde con cortinas de humo que van desde el tradicionalismo a la religión.

El acuerdo parte de algo necesario: el reconocimiento de que el problema es un problema, que existe. Las cifras acumuladas estos años lo muestran y demuestran, pese a los que consideran que es un invento ideológico, una fantasía arbitrada contra los varones, como el populismo argumenta.

Las formas activas de la post verdad consisten en repetir una y otra vez la negación hasta que cala en los adeptos y tienta a los inseguros. Para comprobar que existe una violencia contra las mujeres y una resistencia a la igualdad no hace falta hacer demasiado, Está en los grandes números de las estadísticas de casos y en los casos que van saliendo cada día en una gran variedad de formas.

El problema se va extendiendo y alcanzado edades, por ambos extremos, que antes no se producían o no salían a la luz y se quedaban en el ámbito privado. Hay una cosa importante: la violencia tiene su función y sus intereses, solo una parte obedece a la falta de sentido. La mayor parte tiene un sentido claro y definido: la dominación, mantener la supremacía masculina. Es cuando la mujer se define como igual en derechos cuando la violencia estalla tratando de volver al viejo orden de la sumisión. Es el rechazo de la igualdad lo que hace que la violencia pase del sistema al hecho concreto, al estallido.

Los casos de violencia machista están aumentando entre los más jóvenes, descienden las edades y se manifiestan en su manera más brutal en las escuelas, entre compañeros de colegio o instituto. Es muy preocupante por dos motivos: el primero es el lugar en que se produce, el ámbito educativo, que es justamente donde se debe actuar para evitarlo; el segundo es que quienes realizan esas acciones ahora es más que probable que lo sigan haciendo en el futuro. Lo que se hace en la infancia o adolescencia no se queda ahí. Hay una visión absurda, naif, de la infancia y adolescencia con la creencia de que eso "se olvida", Más bien al contrario; es una conducta que se repite pues cuando se da ya se ha interiorizado el modelo patriarcal y su violencia implícita.

También por el otro extremo, en la vejez, están empezando a darse casos de violencia con más frecuencia. La autoridad se reafirma con trágicas consecuencias, como el reciente caso de un asesinato y descuartizamiento.

¿Cómo es posible negar este creciente problema? Sencillamente, se niega al negarse el origen del problema. Sin comprender que es el mecanismo social del sistema el que genera estas respuestas violentas ante lo que considera un desafío y una perversión del "orden natural", la igualdad, solo queda el negacionismo populista. No pudiendo negar los hechos, se niega el origen del problema.

Contra las mujeres: el discurso misógino de Vox. “Palabras gruñido” del nacional-populismo español

Presentándolo como una "conspiración feminista" para atacar al hombre, el populismo se niega a reconocer el resultado y su lectura. Si no hay "problema", solo hay "casos", hechos inconexos que no obedecen a nada especial. Simplemente existe la violencia como algo natural; no existe nada parecido a la sociedad "patriarcal", son inventos para limitar a los varones y obtener privilegios.

Que este discurso haya quedado solo en boca de Vox es una buena noticia porque los demás no lo comparten y entienden que la violencia machista existe y que se puede y debe actuar contra ella desde la educación, las leyes y las instituciones, Solo se pueden arreglar problemas cuando se les reconoce como tal.

La internacional de la ultraderecha ha hecho bandera de dos aspectos. La inmigración se presenta como un peligro contra la identidad nacional, contra la seguridad, etc. Pero no es menos importante su defensa de la sociedad patriarcal y de un orden desigual que sitúa al varón por encima. Esto es lo que reflejan las desigualdades salariales, las dificultades para la conciliación laboral, etc. El enemigo es entonces calificado de "feminismo radical" desde su peculiar uso de las palabras. Trata de desacreditar y de oponerse para debilitar el sentido del problema o su misma existencia.

La renovación del Pacto por las fuerzas políticas españolas es una buena noticia. Ahora hace falta que a esas buenas intenciones le sigan medidas eficaces y algo más: vencer las resistencias directas e indirectas que desde sociedad e instituciones se producen. Hay que afinar muchas medidas. No puede ser que una mujer muera poco después de denegarse una orden de alejamiento por "no estimar riesgo suficiente". 

Más medios, más educación, más atención y más sensibilidad ante esos problemas que algunos niegan.