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martes, 21 de abril de 2026

El discurso racista contra los inmigrantes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La forma constante de pelearnos en la política española nos lleva a usar cualquier cosa como arma contra el otro. La cuestión migratoria no se merece este trato, esta forma deshumanizada de enfocarla, especialmente cuando se están favoreciendo las líneas racistas y xenófobas.

Los inmigrantes están aquí por muchos motivos y cumplen una función en nuestro país, solventan una carencia de población y muchos son explotados de manera infame cada día, sirviendo al enriquecimiento de muchos que se rasgan las vestiduras en público para pasar a ser impresentables esclavistas, como ha ocurrido en un caso reciente en nuestro país, en el que la Policía liberó a las personas que estaban en estado de semi esclavitud, según el propio informe policial. Otro tanto ocurre con muchas mujeres que están sometidas a situaciones de trata. Los migrantes son acusados de todo tipo de acciones cuando la principal tarea es sobrevivir y sacar adelante a sus familias.

Tratar de regularizar las situaciones para evitar estas situaciones infames no es algo contra España, palabra que no se les cae de la boca a algunos; más bien al contrario, es una indignidad explotar a la gente, negarles el acceso a la educación y sanidad a ellos y a sus hijos. Eso es indigno y nos compromete como país.

Conozco a personas de diferentes países que trabajan de sol a sol, que ayudan solidariamente a otros, que esperan pacientemente poder ser regularizados y algunos aspiran a la nacionalidad española. Me gustan porque son personas valiosas para este país y muchas de ellas mejores que algunos de los que tenemos por aquí.

Muchos discursos xenófobos tratan de identificar "migración" con "delincuencia" como un vínculo natural. Deberíamos leer la prensa de cada día de forma menos interesada y darnos cuenta quiénes son nuestros delincuentes.

Imitando lo peor de los Estados Unidos, estamos creando un "neo catolicismo" nacional que ve en las religiones de otros una amenaza a una "identidad nacional". Deberían leer mejor (si es que los leen) los Evangelios y aceptar una "hermandad" que la propia religión proclama como una vocación universal. Sin embargo, se usan los símbolos religiosos con una vocación de distanciamiento y reivindicando ideas contrarias a la básica de hermandad humana.

La lucha política tiene por toda Europa una línea anti migratoria. Sus raíces nacionalistas son primero anti europeístas y después anti migratorias. Es el gancho de los movimientos extremistas más retrógrados. Lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en los Estados Unidos se repite entre nosotros enfrentando países y, dentro de los países, a la propia población a la que se dirige contra el migrante convirtiéndolo falsamente en la fuente de nuestros problemas. Da igual que los informes de los economistas señalen los problemas que plantean su ausencia o lo que supone de inhumanidad rechazar a personas que vienen muchos de ellos de dictaduras, de genocidios, de condiciones económicas de enorme pobreza. Son el "otro", los "distintos"; podemos explotarlos, abusar de su condición y, finalmente, despreciarlos y expulsarlos. Nos gustan los extranjeros cuando vienen con dinero para gastar; pero si vienen a trabajar, entonces los despreciamos.

La regularización de los emigrantes en situación irregular es una necesidad social, humanitaria. No se trata de regularizar "delincuentes" como aseguran los alarmistas interesados, sino de permitir que personas puedan seguir una vida normal o lo más normal posible.

Fruto de estos discursos xenófobos disfrazados de "patriotismo" se ha producido un aumento de los discursos de odio contra ellos y contra otros grupos vulnerables. De los discurso de odio se pasa a los actos de odio, a agresiones, insultos. Esto es especialmente grave porque supone el caldo de cultivo para el desarrollo de una juventud cada vez más violenta y radical en sus planteamientos. Hacia ellos, como futuros votantes, se dirigen muchos de estos discursos. Hoy las calle; mañana las urnas.

Hacen falta más voces que expliquen problemas y consecuencias. Como sociedad, nos teatralizamos y tratamos de mostrarnos falsamente patriotas. El sentido del patriotismo no puede ser el odio a los de fuera, sino el deseo de mejorar y ser un país más justo para todos. Lo demás es odio y palabrería.







domingo, 1 de febrero de 2026

Los inmigrantes, culpables natos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La xenofobia vende. El odio al extranjero que algunos esparcen dentro y fuera solo se frena cuando se llega con dinero, frente al turismo que nos permite sobrevivir como economía. El extranjero que llega a trabajar es explotado en la mayoría de los casos aprovechándose de su situación. Al extranjero que llega con dinero, en cambio, todo son sonrisas.

Esto podrá parecer muy simple, pero es que la xenofobia es muy simple: "ellos" y "nosotros". Hay poco más o lo que hay detrás queda oculto por los mensajes simplistas. Todos los males vienen de fuera.

El trumpismo simplista de Vox queda reflejado en las palabras de Abascal en las elecciones aragonesas, que dan el titular de RTVE.es " Abascal apunta a la inmigración como causa de la "degradación" de los servicios públicos en Aragón"*. 

En el acto, el líder del partido de ultraderecha, Santiago Abascal, ha vuelto a cargar contra la regularización de personas extranjeras que ha aprobado el Gobierno y ha apuntado a ellas como la causa de la "degradación" de los servicios públicos.

"Cuando más impuestos se pagan es cuando los servicios públicos se degradan porque están metiendo a cientos de miles de personas, millones de personas desde hace mucho tiempo ilegalmente dentro de nuestras fronteras", ha proclamando Abascal, recibiendo un sonoro aplauso por parte de los centenares de asistentes al acto.

El líder de Vox ha seguido con su crítica a las personas inmigrantes: "Los trabajadores españoles y los españoles no pueden mantener a toda África ni a todos los que viven de subsecciones... ¡no es posible!". Según él, el anuncio de la regularización de medio millón de personas es "una traición sostenida" del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Abascal no solo ha criticado el PSOE en esta cuestión. Para él, el PP también tiene responsabilidad en esta materia porque los populares "votaron hace poco en el Congreso a favor de la regularización de estas cosas".* 

Evidentemente a Abascal le interesa tener un "enemigo" claro, señalar a un punto que no le perjudique electoralmente. Al no tener derecho a voto la mayoría de esos votantes que pide no se regularicen, son el objetivo perfecto para los ataques pues apenas pueden defenderse. Se les puede responsabilizar de todo, vender los más infames retratos, son los culpables natos.

Por contra, los que quieren que se les regularice piden su derecho al voto, que es la forma de rentabilizar la defensa. Suponen que votarán a quienes les defienden y tratan de sacarlos de la ilegalidad.

Pero esto tiene una consecuencia: las acusaciones por parte de la oposición de derechas que alimenta la teoría de la "gran sustitución" o "gran reemplazo": si votan desplazarán con su fuerza a los políticos que defienden los intereses "nacionales".

En VerificaRTVE nos advierten de estos juegos sibilinos confundiendo a la gente con lo que suponen la regularización, que no es la nacionalización:

El Gobierno tramita un Real Decreto, tras llegar a un acuerdo con Podemos, que permitirá, por primera vez en 20 años, una regularización extraordinaria de extranjeros. En redes sociales se difunde que los 500.000 migrantes que, se estima, podrán acogerse a esta medida podrán votar en las próximas elecciones generales. Es un bulo. El acuerdo no otorga la nacionalidad española a estas personas, un requisito indispensable para poder votar en los comicios generales. 

Nos habéis consultado en el correo de VerificaRTVE por publicaciones de redes sociales que alertan de fraude electoral porque los migrantes regularizados podrán votar en las elecciones generales, autonómicas y municipales. Uno de esos mensajes, compartido más de 3.000 veces en X, dice que "Sánchez sabe que no puede salir a la calle y ahora toca legalizar a todos los que ha importado para que le puedan votar en 2027". Otra publicación en esta red social pregunta: "¿Alterar el censo electoral mediante la legalización de 500.000 inmigrantes a menos de un año de las elecciones generales no sería un fraude electoral?".**

La lucha contra la inmigración se produce creando estos bulos, estos engaños, cuyas consecuencias se les puede ir de las manos. Cuando se utilizan como arma a las personas, las consecuencias pueden ser trágicas, pues cada vez hay más locos sueltos, justicieros que quieren tomarse los peligros de la patria tan en serio que salen a las calles a romper, a dar palizas o cosas peores. Lo hemos visto en Estados Unidos donde esos justicieros bajaban a la frontera con sus rifles a defender a la patria del asalto de delincuentes y terroristas.

Hoy por hoy, la inmigración se ha convertido en un campo de batalla cuyas víctimas siempre caen del mismo lado, el de los migrantes. Nos olvidamos demasiado a menudo de cómo era España, deseamos olvidar que hemos sido un país migrante hasta muy recientemente. La España cómica del "¡Vente a Alemania, Pepe!" no lograba reducir la tragedia de tener que salir del país para poder ganarse la vida. Hemos olvidado demasiado rápidamente las familias desunidas, el mandar dinero a España para que las familias pudieran subsistir. Los caminos hacia América y hacia Europa tenían color español, maletas españolas. Necesitamos recuerdos de esto para poder comprender el drama que viven miles de familias separadas o viviendo hacinadas en cuartuchos. Necesitamos novelas, películas, obras de teatro, cómics... que nos devuelvan lo que el éxito del turismo hizo olvidar. Hoy la llamada España vaciada no es más que el efecto local de la migración local de los espacios rurales a las ciudades. Pero en una generación se borran las huellas del pasado, de lo que hubo que dejar para vivir en las grandes ciudades.


Hoy Estados Unidos vive sacudido por los actos contra la inmigración demonizada y contra los que defiende los derechos y necesidad de los inmigrantes. La imagen de los dos muertos estadounidenses convertidos en "terroristas" por defender a los migrantes de ese monstruo que se llama "ICE" se junta a la del niños hispano de cinco años detenido para poder capturar al padre. Antes ya vimos la crueldad de la separación de las familias para aterrorizar al resto. No es el mejor Estados Unidos de su historia y son miles los que reaccionan volviendo a la idea de un país donde se tiene cabida no importa de dónde se proceda, donde son las personas las que importan y que los derechos son universales.

Parece que algunos aspiran a recrear un ICE español que detenga niños y mate en las calles, que haya que ir con el pasaporte sin saber dónde acabará el día.

En nuestra España descafeinada se está creando un peligroso pseudo nacionalismo, un pseudo patriotismo que pronto pasará de la xenofobia al racismo, como ha ocurrido en USA, un racismo que siempre ha estado latente y ahora aflora. Por eso insistimos en que es necesario consolidar los valores comunes, hacer prevalecer los derechos humanos, dejar de aprovechar la falta de regulación para la explotación laboral, apoyar a los que anteponen la humanidad a cualquier otro falso principio, principios que escuchamos cada vez que se convocan elecciones del nivel que sea o se reúnen nuestros parlamentos, dan sus mítines, etc.

España necesita trabajadores, como apuntan muchas fuentes. Como país, además, necesitamos construirnos con humanidad, reconociendo personas y no intrusos. Hemos creado un mundo conflictivo, insolidario; la xenofobia no es la solución a nuestros problemas. Tener un país solidario, no discriminatorio, nos hace ser un país mejor, tanto entre nosotros como con los demás.

¡Basta de sembrar odios, de echar la culpa al más débil! Solo favorece a los explotadores. Combatamos las mafias que se lucran con la inestabilidad jurídica; son el resultado de nuestra miopía. Apoyemos a los cientos de ONGs que siembran oportunidades, formación, solidaridad, comprensión. No nos acostumbremos a ver las muertes en las pateras como un destino "normalizado".

No nos importa aplaudir en nuestras canchas y estadios a personas que representan a España, personas de todos los colores y apellidos. Han llegado de fuera y se sienten orgullosos de representar a nuestro país. Sin embargo, a los trabajadores a pie de calle, camareros, dependientes, barrenderos, etc. con los que nos relacionamos cada día, acabamos mirándolos mal, marcando distancias. A ello nos incitan desde tribunas y escaños. Escuchemos mejor a nuestras conciencias y salgamos de la ignorancia que nos manipula.

Tengamos claro lo que somos y cómo queremos ser. Frente a cálculos y rentabilidades electorales, están la solidaridad y los valores humanos. No podemos ser una mejor sociedad si no nos damos cuenta de que la forma de trata a los otros es decisiva. Hacer recaer la responsabilidad de nuestras debilidades y defectos, nuestros miedos  sobre otros no es solución. Aprovechemos lo que supone su llegada y disolvamos los estrechos límites del "nosotros" ampliándolos. 


* Álex Cabrera "Abascal apunta a la inmigración como causa de la "degradación" de los servicios públicos en Aragón" RTVE.es 31/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20260131/abascal-apunta-a-inmigracion-como-causa-degradacion-servicios-publicos-aragon/16918559.shtml

** Mario Pérez Galindo "Los migrantes regularizados no podrán votar en las elecciones generales: necesitan la nacionalidad" VerificaRTVE  29/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260127/bulo-migrantes-regularizados-no-votar-generales-necesitan-nacionalidad/16912377.shtml