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domingo, 3 de julio de 2022

El discurso ruso para África

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hemos insistido en muchas ocasiones en el desastre de la política africana tanto de Estados Unidos como de Europa. No solo tenemos nuestros problemas dobles, Argelia y Marruecos (a elegir) sino que otra indiscreción de nuestro ministro de Asuntos Exteriores ante los micrófonos de Radio Nacional nos cuesta otro disgusto diplomático, esta vez con Mali, que ha llamado a consultas al embajador. El ministro Albares tiene demasiadas ganas de hablar y es lo contrario de lo que debe hacer un ministro de Asuntos Exteriores, donde la discreción y la mesura deberían ser exigencia del cargo.

La consecuencia de muchos de estos errores la tenemos en el avance ruso en África, un continente que se le va entregando. Hace unos días comentamos aquí cómo Siria, un buen aliado de Rusia en la zona, ya que le salvaron el pellejo al dictador sirio, Bachar al Assad y la permanencia en el poder. Eran los primeros en reconocer oficialmente a las "repúblicas prorrusas". Esto es importante porque es esta mirada exterior la que dará entidad a lo que Moscú ha creado como barrera defensiva. Pronto abrirán embajadas, serán enviadas invitaciones a eventos internacionales, etc.

Rusia, ya lo dijimos el otro día, no pregunta qué hacen sus amigos con sus pueblos; busca precisamente hacer amistades con los rechazados, presa fácil y agradecida. Se sienten mejor bajo la protección rusa. Y así, poco a poco, el mensaje ruso va calando.

El diario estatal egipcio Ahram Online se hace eco de las palabras de Putin sobre los problemas creados con los cereales en todo el mundo al frenarse la exportación:

"We have not put any restrictions on the export of fertilisers, nor on the export of food products," Putin said as he welcomed Indonesian leader Joko Widodo, whose country holds the G20 presidency, to the Kremlin.

Moscow does "not hinder the export of Ukrainian wheat," Putin said, adding that Russia is "in constant contact" with the UN agency in charge of the issue.

Putin instead blamed Western sanctions imposed on Russia. He said that by targeting the owners of fertiliser companies, Western sanctions have "created conditions that made it much more difficult" to deliver certain products internationally.

Moscow says it would allow Ukrainian ships loaded with food products to leave if the Ukrainian military demined its ports, an option rejected by Kyiv, which fears for the safety of its Black Sea coast.

For its part, Russia, another grain-producing power, cannot sell its crops and fertilisers because of Western sanctions affecting the financial and logistics sectors.*

Los discursos rusos son aceptados. No podía ser menos, ya que Rusia se ha ido infiltrando en Egipto gracias a las políticas de al-Sisi y su doble juego entre el apoyo norteamericano, que le financia el ejército (es el segundo país que recibe más dinero de USA después de Israel) y lo que acepta de Rusia, incluido armamento.

Cuando Putin visitó Egipto en 2015, las calles de El Cairo estaban engalanadas con sus retratos, solo por debajo de los de al-Sisi; las avenidas y puentes junto al Nilo nunca lucieron con tantas banderas rusas y egipcias. Contrastan con las manifestaciones realizadas contra la embajada norteamericana y, especialmente, contra la Secretaria de Estado, Hilary Clinton, a la que declararon persona poco "sensibles" a los problemas egipcios. Por supuesto, Barack Obama era un peligroso "islamista", tal como aparecía en las fotos que se agitaban en las manifestaciones anti USA. Con Trump varió la situación, claro. Los egipcios presumieron de haber sido los primeros en felicitar a Trump por su victoria. La simpatía fue grande. Trump, como candidato a la presidencia norteamericana, fue el único que se quiso fotografiar con al-Sisi. El presidente Trump le llamaría, como sabemos, "su dictador favorito".

The Guardian 9/02/2025

En Daily News Egypt (otro de esos diarios egipcios que en algún pasado próximo fueron "independientes" y hoy reducidos tristemente a la propaganda oficial) se nos da información sobre cómo se ha escuchado al embajador ruso en Egipto:

Russian ambassador to Cairo, Georgy Borisenko, revealed that Russia will be able to supply 50 million tonnes of grain to world markets, where the grain harvest is expected to be abundant in the country, accusing the west of artificially dramatizing the situation with Ukrainian grain, and Russia does not impede its export.

During his meeting with the African ambassadors in Cairo , he said that his country continues to supply wheat to partners in Africa and the Middle East, especially Egypt, which imports 6 million tonnes of wheat annually.

Borisenko stressed that Russia is conducting a special military operation, not a war, the purpose of which is to maintain its security, confront dangers and confront the Ukrainian Nazis.

The Russian ambassador explained that the West, especially NATO, is trying to discredit the image of Russia, stressing that the goals of the military operation are to defend the Donbass region, as the region has suffered during 8 years of aggressive military operations by Ukrainian troops.

“Russia does not want to annex Ukraine to Russia, but to preserve its independence,” he said, adding that Ukraine does not mind in order to reach diplomatic and peaceful solutions.

He  noted that the sanctions imposed by the Americans and Europeans in 2014 on Russia prepared Moscow for these pressures and sanctions and had alternatives to confrontation.

“The American and European politicians are trying to destroy the Russian economy and push the world towards a food crisis, stressing that the world understands this very well, “he said.

Borisenko stressed Russia’s readiness to protect grain-laden ships sailing from the ports of Ukraine, and pointed out that the one who is putting obstacles is Kiev by refusing to solve the problem of mines in the Black Sea, noting that Russia is interested in UN efforts at this level.

He added that his country is ready for any escalation if NATO tries to attack it, but it will not start such a confrontation that could lead to the Third World War.** 

El mensaje dado ante todo los representantes africanos es una reproducción de los mensajes de Putin y su ministro de Asuntos Exteriores. Pero es muy revelador el foro en el que se ha producido, es decir, en Egipto, que ha reunido a los embajadores africanos para que escuchen al ruso y su mensaje.

Los enfrentamientos en África se resuelven poniéndose a la sombra de una de las potencias, sin olvidar a China, que se despliega por diferentes países, tal como ocurrió por América Latina.

Los mensajes del embajador ruso son muy claros: ellos son las víctimas, no están en "guerra" sino en una "operación especial", prácticamente un ejercicio humanitario. Todos los problemas del mundo los ha creado occidente y es a occidente a quien se debe responsabilizar. Ellos, por su parte, garantizan que a los "amigos" no les faltará de nada, que el grano les llegará por una vía o por otra. ¡Tranquilos! El grano no sale porque los ucranianos han minado los puertos; si retiran las minas, ¡todos contentos! Rusia hace el amor y no la guerra, pero si es necesario hará una guerra limpia, amorosa para el resto de la Humanidad, a la que liberará del yugo occidental, razón de todos los males planetarios.

Con motivo de la nueva visita de Putin a El Cairo, en 2017, el analista Sergey Balmasov expresaba en el diario Al-Monitor:

Among other potential reasons for Moscow to want some form of military engagement in the country are Russian interests in Libya. Russia has occasionally used Egyptian territory to support Gen. Khalifa Hifter, the rival of internationally recognized Libyan Prime Minister Fayez al-Sarraj. The Sidi Barrani base, which is a mere 100 kilometers (62 miles) from the Libyan border, is perfectly suitable for this and other activities.

Should Russia expand its military presence in the region, Europeans may fear their own strategic interests might be endangered, considering that Moscow could situate its main power close to the Suez Canal — the EU’s “bloodstream,” carrying major amounts of oil and gas consumed in Europe.

These fears are further supported by recent “confidential” negotiations between Putin and Sudanese President Omar al-Bashir — who is wanted by the Hague Tribunal for alleged war crimes —over the prospects of hosting a Russian military base on the Red Sea.

Though some fear Russia's potential return to Egypt could signal Moscow's intent to start a full-blown military intervention in the region, Cairo sees Moscow’s moves mostly as an attempt to create political hype.

Cairo believes Russia plans to confuse Western politicians and turn their attention away from Sisi and "his failures in internal policy, which corrupt his image.” Following this logic, Sisi invites Moscow to help solve Egypt’s challenges in the Sinai and help resolve the Libyan crisis, both of which have become key aspects of his agenda, considering the threat of Islamic radicals.

In any case, this kind of cooperation gives Russia more opportunities to develop its presence in the Middle East and opens prospects for military-technical collaboration between the countries, which was curbed in the 1970s when Egypt shifted to the American sphere of influence.*** 

El análisis no iba desencaminado y la presencia rusa, directa o indirecta, ha sido una constante. Ha tratado sobre todo de desconectar de eso que llaman la "esfera estadounidense". La posibilidad del corte del Canal de Suez en un conflicto de mayores dimensiones se aportaba entonces para mostrar la importancia estratégica de Egipto y, como siempre, mostrar a Occidente que tiene muchos "pretendientes" no solo por su posición junto a Libia, sino a Israel y el Canal.

Rusia se ha ido colando aprovechando las políticas erróneas, que no solo han complicado la zona —ahora declaramos el Sahel como "un peligro"— sino que ha reforzado a los dictadores de diferentes signos.

Mientras a nuestro embajador se le calienta la boca dando explicaciones sobre si podría producirse una intervención de la OTAN en Mali, la diplomacia rusa reúne a los embajadores africanos y les vende un bonito mensaje que asegurará a muchos que se les necesita y que mientras que se les necesite todo irá bien. 

 

* "Putin denies Russia's role in looming global food crisis" Ahram Online 1/07/2022 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/54/1247/470910/War-in-Ukraine/Economy/Putin-denies-Russia;s-role-in-looming-global-food-.aspx

** Sami Hegazi "Russia innocent of high energy, food prices, the West is responsible: Russian ambassador in Cairo" Daily News Egypt 3/07/2022 https://dailynewsegypt.com/2022/07/03/russia-innocent-of-high-energy-food-prices-the-west-is-responsible-russian-ambassador-in-cairo/

*** Sergey Balmasov "Putin's visit to Egypt inspires hope for growth in Cairo" Al-Monitor 11/12/ 2017 https://www.al-monitor.com/originals/2017/12/russia-egypt-putin-visit-sisi-syria-turkey.html#ixzz7XxqBvHxn

El presidente Sisi atiende al "candidato" Donald Trump - BBC


jueves, 18 de noviembre de 2021

Temores y profecías

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Nos tienen asustados a todos. Entre el súper apagón y el coronavirus somos como la rodaja de mortadela entre dos trozos de pan. Esta cosa angustiosa de si llega la sexta ola y de si lo viviremos a oscuras nos tiene acongojados y está produciendo extraños efectos.

Hace unos días, la televisión nos regalaba ya con la celebración navideña en un pueblo y nos explicaba que eran los primeros del año en hacerlo, seguido a pocas horas por otro pueblo decidido a hacer lo mismo. Hay un componente de acelerar el consumo para dar salida a muchas cosas que se pueden quedar en los cajones, pero sobre todo hay un cierto temor a quedarse sin navidad con esto de las subidas de los indicadores, que ayer ya sobrepasaba los 90. Subimos ya de diez en diez y pronto lo haremos de veinte en veinte si sigue estos así.

Y el caso es que no acabo de entenderlo bien. Cuando vi a todas aquellas gentes reunidas en la plaza del pueblo para celebrar el encendido con una gran fiesta no pude dejar de hacerme una pregunta: ¿cuántos están adelantando además de la navidad el contagio? No sé si entendemos bien  las cosas. No es la Navidad lo que trae los contagios, sino las reuniones. Da igual que sean el 25 de enero, el 7 de julio o el 1 de mayo. No son las fechas, sino las reuniones. Son las medidas que se toman lo realmente eficaz, no los momentos. Es cierto, que una mayor expansión del virus aumenta las probabilidades en las reuniones, pero también lo es que con más reuniones aumenta la probabilidad de expansión del coronavirus.


En el diario ABC de hoy encontramos el siguiente titular "El miedo a las restricciones desata la fiebre por celebrar la Navidad en noviembre". Obsérvese que el "miedo" es a las "restricciones", no a los contagios. Hemos cambiado de enemigo: no percibimos un mal en el coronavirus sino en la forma de evitarlo. Esto supone un enorme retroceso, que —no lo niego— puede tener su lógica en el aburrimiento, en nuestra economía de la celebración y en la pérdida de confianza. Pero todo esto, que puede ser cierto, no sirve para evitar los contagios, sino para más bien lo contrario. Tras hace un repaso de cómo se anulan festejos en diversas partes del mundo, nos dicen en el diario:

Lo cierto es que las previsiones de no hace muchas semanas de que este año se recuperarían sin problemas las fiestas navideñas en todo el planeta se diluyen ahora en lugares donde se ha encajado la sexta ola. Así ocurre en gran parte de Europa, por ejemplo, mientras España lo observa desde el alero. Eso sí, el miedo a quedarse sin esa Navidad añorada de 2019, como ocurrió en la de 2020, ha cundido. En nuestro país, a pesar de que la incidencia acumulada y la situación hospitalaria no hacen presagiar una intensa oleada de coronavirus, algunas comunidades han empezado a ponerse serias en la exigencia del pase Covid para los locales. Y con ello sí se podrían ver de nuevo afectadas (o con nuevas limitaciones, precisa José Luis Yzuel, presidente de la Federación de Hostelería de España) los encuentros de estas fechas. Por eso se han adelantado al mes de noviembre, ratifican los hosteleros.

«No son solo comidas y cenas de empresa, son reuniones con amigos y encuentros con compañeros de trabajo, quedadas porque queremos recuperar ‘ese verse y ese tocarse’», añade el empresario maño. Estas fechas se han marcado con números rojos en el calendario para despedir 2021. «Será un buen final de año –remacha Yzuel–, con un buen nivel de reservas. Así la hostelería cicatrizará parte de las heridas de la pandemia; con medidas que nos abocaron a la ruina».*

 


Me parece muy loable que la hostelería intente salir de la ruina, pero hay muchos que intentan salir de las UCI y otros que ya no pueden salir de ningún lado. Adelantar y fomentar festejos no es la perspectiva adecuada para lo que es el problema principal, la salud de millones de personas por todo el mundo.

Por algún extraño y perverso motivo, los representantes patronales no han dejado de tener un micrófono delante para quejarse de lo suyo. Y "lo suyo" no es otra cosa que el reunir el mayor número de personas y que consuman, una descripción somera pero ajustada. Este fomento de la añoranza del abrazo, del tocarse, tiene algo de impúdico cuando lo que se está pidiendo es que se mantengan distancias de seguridad. Incluso ese incluyente "nosotros" en el que el empresario y el consumidor se funden en un abrazo verbal.


Acelerar estas situaciones antes de que lleguen las restricciones es hablar de estas como si fueran los "monzones" y nos fueran a pillar fuera de casa. Les importa un bledo la navidad y les importa un bledo la enfermedad de unos u otros. Se ofrecieron como alternativa "sana" al botellón aunque les importara poco la salud y más la competencia sin restricciones por ser ilegal.

Las restricciones tienen un sentido. No son las enemigas. El miedo a que en un ambiente social caldeado por la propia crisis no encontremos el "desahogo" de las múltiples variantes del ocio que tenemos en este país (de la cabalgata al chiringuito, del prostíbulo a la cena de empresa, etc.) parece pesar.


Aquí no habla nadie de fábricas o empresas. Es el "ocio" el que plantea los problemas. La "neoliberal" Madrid, centro de las patronales, ha decidido que mejor que restricciones (que les debe parecer muy autoritario) es hacer "cribados masivos", es decir, facilitar a la gente la reunión creando el sentido de que estás libre. Es más fácil decirlo que hacerlo, especialmente cuando la gente se dirige allí donde hay menos restricciones, no donde hay más cribados. Tal como ha ocurrido ya antes en la ciudad se generará un flujo de turismo de riesgo en el que todos aquellos que quieran y puedan podrán venir a la ciudad a hacer lo que no pueden hacer en sus países. Algunos lo llaman "liberalismo" y una "libertad".

El otro miedo, el del apagón, fomentado desde distintos medios, como comentamos hace unos días, también empuja a comprar y celebrar antes del fin del mundo y acelerar las compras y rebajas. Es una especie de "milenarismo" que presiona para gastar y disfrutar antes de ese temido apocalipsis cuya reacción emocional es lanzarse a las calles tras el paso por el supermercado.


Hay un tercero, el de la cadena de suministros. Además de restricciones y apagones, corremos el riesgo de llegar a la tienda y que no haya juguetes o papel higiénico, que nos llegue el whisky británico porque no hay relevo generacional en los camioneros o por cualquier otra cosa, que la falta de papel impida encontrar el libro que pensábamos regalar... Y así hasta agotar el muestrario de crónicas de muertes anunciadas cada día. Todas estas noticias provocan la escasez por temor a quedarse sin algo y, no lo olvidemos, el alza de los precios y la inflación galopante. Lo escaso, real o imaginario, vale más.

Veremos los resultados. Es una pena que el simple anuncio de que puede haber medidas de control suscite estas reacciones contrarias que no hacen sino que se cumpla la profecía. Hicimos bien en celebrar la Nochevieja en noviembre, dirán algunos ante unas Navidades con cifras disparadas. No acaban de entender que serán esas celebraciones las que aumenten los contagios. Tendremos papel higiénico para varios años... si es que el mundo aguanta.


 * Érika Montañés "El miedo a las restricciones desata la fiebre por celebrar la Navidad en noviembre" ABC 18/11/2021 https://www.abc.es/sociedad/abci-miedo-restricciones-desata-fiebre-celebrar-navidad-noviembre-202111172046_noticia.html

sábado, 13 de noviembre de 2021

Hoy no se arregla, mañana sí

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Entre los reajustes desde Europa a nuestros pronósticos y el optimismo gubernamental se encuentra la realidad. Con la realidad de la economía se puede especular mucho pero después acaba cayendo por su propio peso, como señala el dicho.

Por mucho que el gobierno se empeñe, la epifanía económica se produce cuando abres la cartera, te llegan las facturas o miras los ahorros en el banco. Entonces se produce esa revelación que nos hace entender, como en un estallido de luz, la triste realidad.

Desgraciadamente el optimismo de los gobiernos es una resultado vicioso de su propia esencia. Un gobierno pesimista es una contradicción y necesita de culpables extra gubernamentales para desviar la responsabilidad.

En España (supongo que en más sitios) es cada vez más difícil ser optimista a menos que se sea un optimista profesional, financiado por alguna institución. El optimismo se estudia en las escuelas de comunicación, lo único que lo llaman "positividad", algo que un político o cualquier otro dirigente debe transmitir. La mejor forma de hacerlo es pintar un oscuro panorama inicial, asegurar que solo tú tienes las soluciones y esperar a que la gente se lo crea y te vote. Después es más complicado, pero puedes echarle la culpa al pasado, a la oposición o a cualquier otro elemento.

Pero con la economía a la baja, es difícil mantener esa positividad, ese optimismo sin que te saquen los colores. Las palabras del presidente Sánchez asegurando que a final de año la cuenta de la luz sería finalmente la misma del año pasado se ha demostrado como merecedora de algún premio al ilusionismo, por llamarlo de alguna manera. ""La luz tendrá que bajar el 40% en lo que queda de año para que Pedro Sánchez cumpla su promesa", explica el titular del diario El País  hoy mismo.


Vender futuro es mucho más barato que arreglar el presente. La política ha acabado importando el célebre cartel de "Hoy no se fía, mañana sí", que antes existía en muchos bares. "Hoy no se arregla, mañana sí" debería estar en letras de mármol a la entrada de todos los ministerios, consejerías y presidencias de este país.

Hasta los empresarios han aprendido esta fórmula. Por ejemplo, desde hace algún tiempo, si pide alguna reforma para salir del agujero, el presidente de la patronal repite "No es el momento", una fórmula también de cursillo comunicativo. No es un no rotundo y no compromete a nada. Es una estupenda fórmula para no comprometerse demasiado. "Hoy no es el momento, mañana sí" es el resultado de todas estas operaciones retóricas optimistas con la que nadie arregla nada.

Lo que no se arregla nunca es el marco en el que vivimos: precariedad de los empleos, bajos sueldos (excepto para algunos empresarios, ejecutivos y políticos). Tenemos el mayor desempleo y, especialmente, el mayor desempleo juvenil. Nuestras cifras asustan a todos menos a nosotros que nos hemos acostumbrado a este baile para estar siempre en el mismo sitio. Este marco lleva sin moverse desde hace mucho tiempo. Se ignora con toneladas de propaganda por parte de la clase política, pero lo cierto es que no se arregla y son ya muchos años.

Ahora estamos ante una crisis generalizada que supone una nueva reducción del nivel de vida, de la capacidad de consumo y que puede dar al traste con todo nuestro crecimiento, que se seguirá reduciendo si no se hace nada. Y la realidad es que no se hace nada más que hablar en esta crisis cuyo origen está en el coste de la energía, especialmente la eléctrica que es la que usamos todos para todo. Nuestro mundo es eléctrico y el torpedo contra los precios de la electricidad está haciendo volar por los aires todo, ya que como señalamos afecta a todo.

El otro factor con el que se juega es el del transporte o la falta de él, algo que afecta a la producción a niveles nunca vistos. Nadie recibe lo que debe y si lo hace su precio se ha multiplicado. Las empresas recortan la producción porque no les llegan los materiales; despiden a trabajadores o reducen los turnos para repartir el trabajo que hay. Y todo es mucho más caro, menos los sueldos que tienen que bajar para evitar los despidos.


Encontramos muchas justificaciones para las subidas, pero pocas explicaciones sobre el funcionamiento del propio sistema y, especialmente, sobre la incapacidad de tomar medidas que arreglen algo que puede tumbar la economía mundial.

En todo sistema complejo (y la economía mundial lo es) hay puntos sensibles, aquellos en los que cualquier presión crean un problema conjunto. Pero la incapacidad de unos para arreglarlo y de otros para frenarlo hace ver que hay detrás mucho más que la casualidad. Cuando se produce algo inesperado, tratamos de resolverlo. No es lo que vemos aquí por ningún lado. Eso quiere decir que hay quienes se benefician fuertemente de ello.

Parece que tenemos un falso sentido sobre quién manda realmente. Todas las instituciones creadas tras la II Guerra Mundial para tratar de evitar conflictos y resolverlos mediante acuerdos, todos los grupos creados en todos los niveles, las nuevas instituciones, etc. parece que no tienen capacidad alguna para abordar esta crisis que se nos presenta como "inevitable", que es la forma en que los poderosos disfrazan sus acciones. La cuestión ahora es quiénes son "los poderosos" reales, los que toman las decisiones o no toman ninguna cuando deben.



Esto implica un enorme cambio de percepción sobre el funcionamiento real del mundo. ¿Vamos a asistir a un recrudecimiento del radicalismo debido a esta debilidad de los gobiernos, incapaces de meter en cintura a todas estas fuerzas que especulan con la economía mundial? ¿Forma parte todo esto de una guerra económica comenzada? ¿Se están creando cuellos de botella para devolver sanciones? ¿Quién se beneficia realmente de esto?

El titular de RTVE.es hoy mismo es claro: "El encarecimiento de la energía ahoga al campo y pone en peligro su viabilidad: "Nos estamos arruinando""* : 

Agricultores y ganaderos alertan de una crisis sin precedentes en el campo por la subida de costes de las materias primas, una “tormenta perfecta” que se une al aumento desbocado del precio de la luz, que ha elevado la factura eléctrica en el campo un 85 %, y a la especulación sobre el abastecimiento. "Nunca jamás se había producido la confluencia de tantos factores como ahora", señaló la pasada semana en rueda de prensa uno de los miembros del gabinete técnico de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) Javier Alejandre.

La organización estima que materias primas fundamentales para su labor como los piensos se han incrementado hasta septiembre entre un 18 % y un 20 % y los fertilizantes han llegado a subir hasta el 80 % en el caso de los nitrogenados. El agua ha aumentado un 30 %, mientras que el gasóleo lo ha hecho en un 45 % en esta campaña; además los plásticos están sufriendo importantes crecimientos y empieza a haber problemas de suministro en el caso de las tuberías para el riego. "Todo esto conforma la 'tormenta perfecta' que se está trasladando a las explotaciones", indicó.*

 


Hace tiempo que usamos aquí el término "tormenta perfecta" porque es el que mejor describe esta situación. El agrícola y ganadero es un sector importante para España y para todos los españoles. Las quejas del campo no son nuevas, pero está vez se han disparado. El sistema es salvaje y no tiene piedad por los sectores más débiles. Pero todos acaban finalmente repercutiendo en los consumidores.

Desde todos los sectores se nos avisa que lo que está ocurriendo producirá más cierres y despidos, como advierten los titulares de hoy del diario ABC de hoy, "La industria alerta de que el alza de la luz provocará más cierres y despidos". Desde todos los campos —la industria, las empresas, el sector agrario, los consumidores— se nos advierte de la imposibilidad de seguir así.


Nuestra economía, por volver al principio, pasa de ser la que mayores expectativas de recuperación a estar en el furgón de cola. Nuestros sueños son frágiles y es fácil que se queden por el camino. Esto no se arregla sin cambiar nuestra perspectiva de lo que debe ser España... y Europa. Con empresarios diciendo "no es momento", pero aumentando enormemente las desigualdades sociales, hay mucho que hacer para tener un país más sólido ante las crisis, más solidario  y más justo. Ahora no lo es.

Estamos ante una batalla que ya no es de empresas contra consumidores. Es una guerra entre sectores en donde los energéticos exprimen a empresas e industrias y donde todos finalmente lo hacen con los consumidores. Tirar mucho de la cuerda puede ser peligroso.


 

* "El encarecimiento de la energía ahoga al campo y pone en peligro su viabilidad: "Nos estamos arruinando"" RTVE.es 13/11/2021 https://www.rtve.es/noticias/20211113/precios-energia-campo/2220861.shtml

 

domingo, 7 de noviembre de 2021

Atasco

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Todo pensamos que vivimos en un mundo más seguro, pero cada día nos demuestran lo contrario. Las múltiples crisis en marcha crean más inseguridad, por no decir miedo a los desabastecimientos en ciertas áreas. Descubrimos que "lo esencial" es precisamente lo más sujeto a las crisis y todo, absolutamente todo, tiene algo "esencial" que si falla complica las cosas. Si es algo que viene de lejos, será algún obstáculo en el camino que lo bloquea; si es algo cercano, tampoco llegará porque necesitaré algo que viene de lejos para recogerlo. Si debo transportarlo, subirá la gasolina; si debo producirlo, no me llegarán las materias necesarias; y si me llegan me subirán la energía para realizarlo. Es como un castillo de naipes que se tambalea y cae por una corriente de aire porque alguien se dejó abierta la puerta y hay corriente.

En RTVE.es le dedican una gran foto y titular al causante de muchos de estos miedos y problemas, el microchip, que es lo que falta junto a muchas otras cosas. 


Sin embargo, es otro artículo, con su titular  "Radiografía del atasco marítimo en Europa: la congestión va por puertos" el que nos da algunas de las claves. No es tanto en el contenido, los chips, como el continente, en los barcos que los transportan. En el artículo —muy informativo y aclarador— se parte del microchip, pero en el mismo barco que no llega quedan muchas otras cosas necesarias: 

Decenas de buques de hasta 100.000 toneladas cargados de contenedores hacen cola en las frías aguas del mar del Norte. Traen a Europa productos de todos los puntos del planeta, pero, después de una larga travesía, tienen que esperar entre uno y dos días más de media para poder descargar la mercancía en el segundo mayor puerto del continente, el de Amberes, que está sufriendo el atasco del tráfico marítimo internacional.

“Sólo llegan a tiempo entre el 20% y el 30% de los barcos. Es la primera vez que nos ocurre”, nos cuenta Lennart Verstappen, el portavoz del puerto belga. No dan abasto: hay muchos productos y pocos contenedores disponibles. Tras superar lo peor de la pandemia, la demanda ha vuelto con fuerza, pero a la oferta le está costando más ajustarse. “Todo empezó con el confinamiento y las paradas de producción de China. Tampoco ayudó el Brexit ni el barco que estuvo varado varios días en el Canal de Suez”, explica Verstappen.* 


Lo más sorprendente de esta crisis imprevista es la cantidad de explicaciones que tiene. El responsable del puerto fallido de Amberes, apunta al menos tres de muy diverso tipo, el parón chino, la salida británica y el atasco egipcio. El mundo, por lo visto, es como un reloj de fina y sensible maquinaria en el que la más mínima alteración produce desastrosos efectos de retraso considerables. Pero el hecho de que solo el 20-30% de los barcos llegue a tiempo es mucho retraso.

Las explicaciones que se nos dan en ocasiones son un tanto extrañas, como que se jubilen casi todos los camioneros cuando es la carretera el medio alternativo. Se pueden entender lo ocurrido con el Brexit, que no es por jubilación sino porque, con la salida de la Unión Europea, se ha complicado el paso aduanero con más papeleo y control. Pero  hay ciertos límites en la comprensión. Se puede entender que el parón en la producción en diferentes países por la pandemia haya generado retrasos, pero el atasco es demasiado grande como para explicarlo todo.

En el artículo se señala: 

Una vez que los barcos entran el puerto se encuentran con otro problema: no hay mano de obra suficiente en tierra para garantizar que la mercancía siga su camino a buen ritmo. Durante el confinamiento se paró la formación de personal y muchos trabajadores se han buscado la vida en otros sectores. “Falta de todo: conductores de camiones, de grúas, personal para amarrar los barcos”, dice Pongky Lubbe Bakker, que trabaja como agente en la empresa Transport Overseas Shipping, una empresa que media entre las navieras y las compañías que quieren transportar mercancías.

Los responsables del puerto intentan formar nuevos trabajadores en tiempo récord y se coordinan con otros puertos para que acojan los barcos que tiene más prisa. Pero su pronóstico no es optimista. “Esto no va a estar arreglado para diciembre. Es difícil hacer predicciones, pero creo que necesitaremos varios años para volver a la situación de antes de la pandemia”, afirma Lennart Verstappen.* 

¿No hay mano de obra? Los mandaron a la calle con motivo de la ralentización de las mercancías y ahora no tienen personal para atender los barcos. Estas cosas las entendemos aquí cuando nos dicen que no hay personal para muchos bares tras volver a la vida normalizada. Se echó a la gente a la calle y eran tan malos los sueldos y condiciones laborales que la gente de fue a otros sectores con menos exigencias y maltrato laboral. Pues parece que  en los puertos ocurría algo similar. Ahora la gente no quiere volver, de la misma forma que en los bares se luce el cartel de "se necesita camarero y cocinero", como el que hay frente a la estación de mi pueblo.



Lo que nos quieren decir es que esto no es tanto un problema de producción o distribución, sino un problema de gestión empresarial, de forma de entender el mercado que no afecta en sí a alguna de ellas sino a la capacidad de reorganizarse después de haberse "desorganizado" por la pandemia. Los recortes fulminantes realizados ya no son tan fáciles de recuperar porque la mano de obra se reorganiza de otra forma, no queda pendiente de que les llamen, cruzados de brazos. Ahora, en el momento de ponerse en marcha, no regresan, sumisos, a la llamada.


Con todo, esta crisis está siendo instructiva sobre el funcionamiento del capitalismo global, sobre la producción repartida por todo el mundo, produciendo un cambio de valores y un reajuste entre los sectores implicados. Las cosas no llegan de un lugar a otro cuando deben. El sistema de la deslocalización se ha mostrado mucho más complejo de lo que parecía. Todo es sencillo cuando las cosas llegan a tiempo y tienes stocks suficientes para ir tirando. Pero esta crisis está superponiendo varias capas, como es energía, materias primas y transportes, una tormenta perfecta... para algunos. Los más favorecidos son los que tienen menos dependencias evidentemente, pero resulta que todos las tienen: los que producen están en manos de los que transportan al igual que los que ensamblan las piezas, que también dependen del transporte para llegar a los que venden. La carencia en cada paso encarece todo y el que pierde por un lado lo recupera por otro... hasta que finalmente se llega al último, al consumidor que soporta todas las cargas acumuladas, lo que hace que la competencia complique las cosas en cada paso.

En el texto se nos dice: 

A menos de 500 kilómetros de Amberes, en el puerto de Le Havre, la situación es muy distinta. El primer puerto de Francia se está beneficiando de la congestión que sufren otros puertos más grandes. Normalmente le sobra sitio, pero ahora está recibiendo muchos barcos que prefieren atracar ahí antes que hacer cola en Amberes, Rotterdam o Hamburgo. “Hemos tenido, entre comillas, la suerte de los atascos severos que sufren nuestros puertos vecinos. Han llegado escalas suplementarias, especialmente de grandes navíos”, reconoce Yann Alix, delegado de la Fundación de Estudios Marítimos Sefacil.

Además, el puerto de Le Havre también está siendo escenario de un fenómeno paradójico que sólo se explica por la situación actual del mercado: las tarifas son tan golosas en China que muchas navieras prefieren que sus barcos se lleven de vuelta los contenedores vacíos en lugar de esperar varios días a que se llenen en Francia. “Es algo completamente loco. Aquí tienes empresas buscando contenedores para exportar desesperadamente, pero les cuestan una fortuna. Y, a la vez, hay armadores que están enviando de vuelta a China a toda prisa contenedores vacíos porque allí sí pueden pagar esos precios”, explica Alix.* 

Estas contradicciones nos muestran que la "mano invisible" va siempre al bolsillo a ver qué encuentra. Por el camino crea estas aparentes paradojas que tienen siempre el mismo fondo: cada uno mira por lo suyo. Y lo suyo repercute como el efecto de la piedra que se extiende por la superficie del estanque produciendo perturbaciones.


El elevado precio que adquieren muchas cosas hace que se vea como oportunidad de mayores ganancias según los sectores. Lo estamos viendo en los aumentos en las energías, a los que nadie puede o quiere poner freno porque les está permitiendo enormes ganancias. Las carencias y los retrasos aumentan el valor de lo que se queda por el camino o tarda en llegar. Es tan rentable para los barcos regresar vacíos a China que lo que tuvieran que llevar allí se queda amontonado en los puertos esperando a que alguien se lo lleve. Pero los barcos van más ligeros vacíos que llenos y hay que aprovechar los precios altos antes que baje. Con un solo viaje ahora, ganas como con diez de antes. El negocio, como se ve, es bueno para algunos. Cuanto mayor sea la escasez, más suben sus servicios. Unos ganan aprovechando la situación, incluso agravándola, mientras que otros se ven arrastrados.

¿Hasta cuándo esta situación? Es imprevisible porque puede enquistarse y causar gran daño por estirar demasiado. Creo que es evidente que si esta situación favorece a sectores que tienen la capacidad de ser cuellos de botella y ser, a la vez, imprescindibles, puede durar. Como decía un responsable de una gran eléctrica hace unos días, no se puede privar de su beneficio a los inversores, que siempre quieren más. 

El gran problema del este modelo de mercado es cuándo dejar de apretar el cuello a la gallina de los huevos de oro.

 

26/03/2020

* "Radiografía del atasco marítimo en Europa: la congestión va por puertos" RTVE.es RNE 5/11/2021  https://www.rtve.es/noticias/20211105/puertos-espanoles-atasco-maritimo-europa/2216820.shtml

viernes, 5 de noviembre de 2021

¡Que se acaban, oiga, que se acaban!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Hace unos días hablábamos aquí de "ecoansiedad", término desarrollado en la web de RTVE. Unos días antes hablábamos también de un "apocalipsis carencial" interpretando que los mensajes de que nos iba a faltar de todo —desde el microchip del coche, que no llega, a los juguetes navideños pasando por todo tipo de carencias. El repaso de la prensa nos muestra que sigue siendo un problema comunicativo o si se prefiere una muy rentable de informar.

Frente a los hechos, el futuro tiene muchas ventajas. En Antena3, en estos instantes, la cima de "Las más vistas" es "Lo que debes comprar para el gran apagón en Europa". En la página principal de la misma web existe una sección de encuestas en la que la segunda nos pregunta: "¿Cree que estamos preparados para un apagón?" En la web de RTVE, por contra, en su sección de "VerificaRTVE", se nos advierte "Apagón en España: cuidado con estas informaciones alarmistas".


Hace unos días, una reportera desplazada a una tienda nos mostraba aparatos que la gente compraba ante la proximidad del apagón. Nos enseñaba lo que creo que era una especie de hornillo solar para que no nos falte de nada sobre el prometido apagón que tanta atención atrae.

Hasta no hace mucho las expresiones "¡se ha ido la luz!", "¡se han fundido los 'plomos'! o "¡ha saltado el automático!" formaban parte de nuestra vida cotidiana. Bastaba alguna tormenta o que la gente encendiera más cosas de las debidas para que nos quedáramos sin luz. Una tormenta fastidiosa podía dejar sin luz a un barrio o a una ciudad. Hasta no hace mucho tiempo, la televisión decía que el apagón producido en Madrid se había iniciado en mi pueblo, que como pueblo nuevo era manifiestamente mejorable en esto. Más de una vez perdías tu trabajo del ordenador por una maldita subida de tensión o te levantabas con la luz en fuga.


Pero ahora, esto que comenzó llegan de la Austria militar, como otra advertencia sobre los riesgos de sufrir apagones europeos, varias veces al año añadían. Eso significa que los austriacos pasan de los apagones o viven en perpetua tensión por si se quedan sin luz.

Cuando veo todo esto sobre lo que nos puede fallar y faltar en caso de apagón europeo y sobrevenido, me acuerdo de aquellos mercadillos (hace tiempo que no voy) en los que los vendedores repetían "¡que se agotan, oiga, que se agotan!" pese a tener sus artículos amontonados. No sé si funcionaba o no, pero me imagino que algún efecto tendrá si se repetía tanto.

Al igual que hacemos hoy, no hay mayor estímulo para las ventas que la idea de que algo se agota. El miedo a que algo nos falte nos hace comprar y guardar, como se suele decir, "para cuando no haya". La mentalidad carencial es un estado variable según las personas. La gran mayoría hace de la prevención su estrategia. Son lo que compran dos botes de lo que sea para no quedarse sin nada cuando se termine el primero, que reponen siempre para tener uno de reserva. Ves a gente llevarse cantidades variables en los supermercados. Los que se lleven uno, dos, tres o más botes de algo frente a los solitarios compradores que no temen quedarse sin ellos porque consideran que siempre habrá en los estantes. Es pura psicología, puro comportamiento traducido en compras.


Y los que venden lo saben. Sabe, por ejemplo, que amontonar demasiados botes de algo no es bueno. Que si dejamos unos pocos habrá gente que piense que se agotan rápidamente y se lleve "por si acaso".

Ahora, cuando voy a pagar en la caja, la cajera me pregunta "¿ha encontrado todo lo que buscaba?". Me explica que es para que la próxima vez que vaya lo encuentre. Cuando le digo lo que no encontré me responde que es cuestión de stocks. Sé de sobra que en este hipermercado, hay cosas que aparecen una vez y no vuelven a traer por los motivos que sean. Pero ellos insisten en que la próxima vez encontraré lo que esta vez no encontré.

En Antena3 nos hablan de lo que se agota para las Navidades y se nos dice que los ayuntamientos y comercios han adelantado en algunas poblaciones la decoración navideña para estimular las compras, que el año pasado fue un poquito flojo. Señalan: 

La gente se está adelantando, también para asegurarse de que, para las fiestas, no faltará de nada en sus casas. La crisis en la cadena de suministro global está dejando algunas tiendas más vacías de lo normal.

En algunos supermercados se ha agotado alguna marca de turrón y en muchas jugueterías los encargos se están disparando. “Se están adelantando en las compras”, asegura Rosario, encargada de una tienda de juguetes en Sevilla. Hay miedo a que algunos regalos no lleguen a tiempo o a que algún lote se agote y no se reponga. De hecho, asegura Rosario, los juguetes están llegando con mucho retraso. “Estamos recibiendo paquetes ahora que deberían haber llegado hace dos meses”, reconoce.

Pero, aparte de los retrasos, también preocupan los precios. Este año, muchos artículos serán más caros porque los costes del transporte se han disparado. “Hace un año, traer un contenedor de Asia a España costaba entre 2.000 y 3.000 euros. Ahora mismo está entre 15.000 y 20.000”, asegura José Antonio Pastor, presidente de Asociación de Fabricantes de Juguetes. Eso, sumado al encarecimiento de las materias primas, repercutirá inevitablemente en el consumidor final.*

 


¿Es el miedo al apagón apocalíptico compatible con el estallido navideño de luz? ¿Compra la gente compulsivamente y con esto se agota todo y, además, se elevan los precios por la demanda excesiva? Es decir, ¿nos estamos disparando en el pie o nos están disparando ellos?

Si el año pasado no se vendió tanto por temor a la pandemia, que promovió un enorme ahorro en los hogares, este año está saliendo ese dinero al exterior por la inflación que causamos con nuestra demanda concentrada y compulsiva. El miedo a apagones, a carencias de productos o de cualquier servicio está disparando las compras y, como dice la noticia, ya se han agotado algunos turrones y juguetes. A eso hay que juntar eso que "no encuentro" cuando voy al supermercado, que me recuerdan cuando voy a pagar. La próxima vez que vaya, me acordaré y me llevaré dos. Eso esperan.

En el tiempo que he escrito esto, una noticia ha superado a la anterior en "Las más vistas": «Fernando Valladares, en "¿Lo hablamos?": "El gran apagón es inevitable y debemos estar preparados"». ¡Vaya por Dios!


Como sigan insistiendo, guardaremos turrones y juguetes para varias navidades seguidas. Todo por si acaso. Si nos siguen metiendo miedo sobre una Europa oscura (una especie de nueva glaciación que deberemos afrontar sin televisión), si nos siguen diciendo que los supermercados serán una especie de páramos por los que pulularán jabalíes y otras especies en busca de restos con los que alimentarse, y que tras esos estantes tribus de humanos escondidos tenderán trampas a esos jabalíes para regresar con la caza al fuego del hogar antes de que anochezca, etc. conseguirán que se cumplan las profecías apocalípticas precisamente porque seremos nosotros los que hagamos que falten los productos, que se encarezcan más de lo debido.

En unos medios nos asustan, en otros nos calman. ¿Poli bueno, poli malo? Pasamos del que nos deja helados al que nos tranquiliza para compensar este ejercicio imaginativo de saber cuándo, cómo, etc. del apagón que traerá las tinieblas. Nadie nos explica si serán cinco minutos, cinco años o cinco siglos. Da igual el miedoso se pone siempre en lo peor. Nos dicen en los informativos que se está vendiendo más leña que nunca. ¡Pobres árboles! Todo es una cadena y cada acto se descompone en miles de acciones anteriores, es el "efecto confeti", más que el "mariposa". Todo afecta a todo, por una vía o por otra, y el apagón afecta a todo.


En los Estados Unidos hace muchos años que muchos amontonan víveres y armas por si pasa algo así. Es un algo que va de una traición del gobierno federal a una invasión rusa o la llegada de extraterrestres hostiles. Ocultos en sótanos o en zulos enterrados en los bosques, los norteamericanos  temen un futuro apocalíptico y beligerante a lo Mad Max. Esta moda parece que se nos está pegando en diferentes términos pero con un mismo fondo temeroso. Nosotros acumulamos turrones y espirituosos ante la fatídica falta de almendra o de cristal o de azúcar o de tapones, que ya no hacemos con corcho extremeño, sino que llegan en un barco que se ha quedado atascado en el Canal de Suez en medio de una mala maniobra a cargo de una capitana inexperta, como la machista prensa egipcia trato de justificar echándole la culpa a una mujer, que —ya sabemos— son causa de desgracias y hundimiento de los imperios. Esto vale para Eva, para Helena de Troya y para alguna joven hermosa que causó el hundimiento de una dinastía china obnubilando al emperador de turno.

El miedo, los temores a que nos falte de todo son la peor pesadilla en un mundo consumista como el nuestro. Ese miedo es usado como principal motivación en casi todo, de la política (¿qué hacen todos los partidos sino sembrar el miedo al "otro"?) al papel higiénico pasando por el turrón y los juguetes. ¡Que se acaban, oiga, que se acaban! Muchos de estos miedos son manipulaciones para liquidar lo que hay en almacenes, justificar subidas y dejarnos aterrados ante las noticias del día. Y hay que tener mucho cuidado con el miedo que creamos porque nunca se sabe cómo acabará.

Curiosamente nadie se ha preguntado cómo afectará el "gran apagón" al "ocio nocturno", una pregunta interesante, teniendo en cuenta que es lo que más nos preocupa desde hace dos años. A lo mejor algunos se pasan varias noches de ocio en previsión de que el apagón obligue a cerrar. "¡Que se apaga, oiga, que se apaga!" gritarán algunos en las puertas de sus locales nocturnos invitándonos a entrar antes que la oscuridad se lo trague todo.

 


* Jara Laliena  "Ya es Navidad…casi dos meses antes: luces encendidas, balcones adornados y turrón agotado" Antena3 Noticias 4/11/2021  https://www.antena3.com/noticias/economia/navidadcasi-dos-meses-antes-luces-encendidas-balcones-adornados-turron-agotado_2021110461842f3710944100018bcc1b.html