Mostrando entradas con la etiqueta cirugía estética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cirugía estética. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de octubre de 2026

El cuerpo textual

 Joaquín Mª Aguirre

¿Puede el descontento con una nariz, unos pómulos, unas ojeras o unos glúteos acabar en asesinato? Es una de las líneas abiertas para la investigación del asesinato a tiros (énfasis puesto por los medios "en la cabeza") del cirujano plástico Alexander Aslani en su clínica de Marbella.

Hay muchos tipos de cirugías plásticas, una especialidad boyante en una sociedad como la nuestra. La vida en nuestra sociedad mediática del espectáculo nos lleva a la exhibición permanente y, por consiguiente, a una frustración constante de la gran mayoría.

Vivir en la sociedad mediática, una vida con constantes apariciones, es una fuente de desengaños por la necesidad de exhibirse ante los demás y quedar expuestos a las críticas y la maledicencia de cualquiera que acceda a nuestras redes. Lo externo se ha vuelto esencial en esta sociedad de pantallas y comentarios, una peligrosa conjunción.

Es raro el día que no tenemos noticia de algún famoso o famosa que notifica su retirada de las redes ante los comentarios crueles que le dejan los que no tienen otra cosa que hacer que esto, convertido en fuente de placer para los que la maldad es un entretenimiento y una motivación para salir de la cama.

Por otro lado, la adicción a las redes no es solo a usarlas para ver a otros; también es adicción la del mostrarse constante, la necesidad de ser visto es una forma de asegurarse una vida, aunque esta sea solo una fachada.

Una parte de esa necesidad de mostrarse encuentra su salida en la renovación física, del gimnasio a la mesa del cirujano, del moreno artificial a la visita al dentista para "mostrar tu mejor sonrisa". Hay que estar en perfecto estado y adaptarse a las nuevas modas. Los que se han construido para ser mirados y admirados deben estar en permanente estado de revisión, pasando la prueba colectiva diaria. Hemos tenido una serie de muertes de influencers últimamente en sus aventuras por los quirófanos.

Pero el caso del asesinato del exitoso cirujano tiene algunas cuestiones que nos han llamado la atención. Se nos describe así a la víctima en 20minutos:

Alexander Aslani había desarrollado buena parte de su carrera en la Costa del Sol. Entre 2008 y 2018 dirigió los departamentos de Cirugía Plástica de los hospitales Quirón de Málaga y Marbella, una etapa que compaginó con el desarrollo de Cirumed. Su clínica le atribuye más de 14.000 intervenciones, alrededor de 7.000 procedimientos de Brazilian Butt Lift (BBL) y pacientes de más de 40 países. En 2016 recibió un premio de Medical & Corporate Livewire como mejor cirujano plástico de España.

Su especialidad eran las operaciones de remodelación corporal y glúteos y había desarrollado el denominado Supercharged BBL, una técnica que combina implantes y transferencia de grasa, sobre la que publicó trabajos científicos. Esa especialización, unida al uso intensivo de las redes sociales —tenía alrededor de 200.000 seguidores en Instagram—, le proporcionó una clientela internacional y vinculada al mundo de la televisión, las redes y el modelaje. *


La cirugía estética da, como vemos, un gran salto en todos los niveles cuando deja de centrarse en accidentes, reparar intervenciones, etc. y empieza a jugar con las insatisfacciones, con las frustraciones y obsesiones de las personas deseosas de mostrarse. Las muertes constantes de personas sanas, pero descontentas nos da un retrato cultural diferente de esta forma de la Medicina, el de un gran negocio que necesita de la insatisfacción. Su clientela pasa a tener un perfil muy distinto.

Las viejas películas de Hollywood nos mostraban cómo la cirugía plástica era usada por los criminales buscados para despistar a los policías. Ahora es un mundo distinto, con sus clínicas baratas clandestinas para los que no pueden pagarse un cirujano en Marbella. Esos doscientos mil seguidores en Instagram del asesinado eran probablemente seguidores de la cirugía como una alternativa propia, algo que nunca podrían pagar pero con lo que soñaban: unos glúteos provocativos (la especialidad del asesinado, a la brasileña), una brillante dentadura, unos pechos elevados, etc.

Los que no disponen de mucho se contentan con tatuajes y pintados, con piercings repartidos por el cuerpo (labios, ombligos, narices...). Es el cuerpo textual, que debe lucir impecable, juvenil, dinámico, musculado.

A ese cirujano de éxito le han disparado en la cabeza, probablemente algo más que un método rápido.

Han detenido al autor material, del que se nos dan datos inquietantes, un sueco de dieciocho años, según nos cuentan en 20minutos: 

Los investigadores encuadran el perfil del detenido en un fenómeno que las fuerzas de seguridad llevan tiempo detectando en la Costa del Sol: jóvenes del norte de Europa captados para ejecutar asesinatos a cambio de dinero y que viajan a España, se alojan durante poco tiempo en apartamentos turísticos y abandonan después el país. La Policía investiga ahora cómo llegó el detenido a Málaga, quién lo contactó y quién financió el encargo.

Si bien la detención permite a los investigadores poner rostro al supuesto autor material, no resuelve el principal interrogante. La Policía considera que el joven habría actuado por encargo y está reconstruyendo los conflictos profesionales de Aslani para localizar a la persona que habría ordenado su muerte.

La investigación ha descartado que el asesinato del cirujano estuviera relacionado con el crimen organizado. El especialista en operaciones estéticas tenía una amplia cartera de clientes de distintas partes del mundo, por lo que se investiga si alguno de ellos podría estar vinculado a negocios ilícitos.**

Hay cierta contradicción en la distinción "crimen organizado" y "negocios ilícitos". Los investigadores se decantan por el cliente insatisfecho. Que alguien pague por matar a una persona que te debe dinero no es muy factible; es más gasto.

Pero la noticia de los jóvenes nórdicos que vienen a matar por encargo a la soleada costa del Sol, a Marbella en este caso, se dan un bañito, se duchan, pegan un par de tiros y se van, es cuando menos inquietante. ¿Una nueva modalidad turística?

Hasta no hace mucho hemos tenido este tipo de acciones con sicarios contratados básicamente en Colombia, pero esto de los nórdicos es nuevo, aunque a la Policía le parezca ya trending.

El caso tiene de todo y me imagino que ya estarán buscando los derechos para hacerse con ellos. Tiene turismo, complejos, violencia, estética, sol y playas... Sale un thriller de primera.

Desde luego, cambia nuestra percepción de lo que es el turismo y, sobre todo, del turismo sueco, el primero que colonizó nuestro país en los 60. Matar a tu cirujano plástico, en esta sociedad, tiene mucho de freudiano, ya que es quien te ha dado una "segunda vida" útil para las redes. Si a la familia no la eliges tú, sí en cambio eliges a tu cirujano plástico, en quien pones fe y esperanza. Matar al cirujano, aunque sea por encargo, es como matar al padre y no de forma simbólica precisamente.

Estamos obsesionados con el cuerpo, un gran negocio. Nos miramos y nos miras. Lees un libro y no se nota, pero diez horas de gimnasio, una camiseta ceñida y un buen bronceado te sitúan en el mercado de la información. Pasas a ser un buen texto. Un buen selfie y a tirar.

El caso del cirujano asesinado en Marbella, en su clínica destrozándole la cabeza tiene muchas aristas que se irán viendo. A ver qué nos dice el joven turista sueco dedicado al asesinato, un próspero negocio, nos dicen.

Algo huele a podrido en Suecia. Algo huele a podrido en la Cirugía Estética, al menos en Marbella. 

* "Un detenido de 18 años, amenazas previas, un crimen por encargo... certezas e incógnitas del asesinato del cirujano en Marbella" 20minutos 10/10/2026 https://www.20minutos.es/andalucia/malaga/un-detenido-18-anos-amenazas-previas-un-crimen-por-encargo-certezas-incognitas-asesinato-cirujano-marbella_7047121_0.html

martes, 18 de noviembre de 2025

Los rostros Mar-a-Lago

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Definitivamente, la política ya no es lo que ha sido. No lo es porque la propia sociedad ha cambiado dirigiéndose hacia un mundo dominado por la apariencia o, si se prefiere, hacia la imagen. Vivimos en un mundo en el que la palabra es pura retórica, construcción formal, parte de un efecto buscado. El término "influencer" capta perfectamente lo que es estar hoy en el mundo. Los otros nos ven y nosotros necesitamos controlar la imagen para que ellos nos vean como queremos ser vistos. Las "apariencias" nunca tuvieron buena fama, pero hoy son el centro, el objetivo.

En esto no es trivial la tecnología, claro. Se agotó el valor de la palabra racional, del lenguaje, de la lógica. Hoy lo que se dice y cómo se dice forman parte de una entidad doble empaquetada con el resto de todo aquello que puede ser transmitido, publicado, visto. Es la mirada del otro la que nos da consistencia y poder. Existimos mientras se nos mira. Hoy hablamos de una "economía de la atención". Nada de problemas existenciales; ser es ser visto. Pero no de cualquier manera, no existe un concepto de "autenticidad", ya que se trata de ser captado conforme a aquello que queremos mostrar y que no tiene necesariamente que ser real, verdadero, solo apariencia, efecto, un destello.

Leo en Independent en español un artículo que no debería sorprenderme:

El estilo Mar-a-Lago llega a Washington: cirujanos plásticos en D.C. reportan auge de retoques al estilo MAGA.

Desde que Donald Trump regresó a la presidencia en enero, clínicas estéticas en Washington D. C. han experimentado un aumento notable de pacientes que buscan procedimientos más notorios y llamativos, inspirados en el círculo íntimo del mandatario. Según Axios, algunos cirujanos llaman a esta tendencia el “rostro Mar-a-Lago”.

Para el presidente, de 79 años, lo grande y ostentoso es sinónimo de mejor. Aunque para muchos resulte excesivo o de mal gusto, su estilo no deja lugar a dudas, y prueba de ello son los recientes retoques dorados y brillantes que ha incorporado a la Casa Blanca.

Los allegados a Trump han trasladado ese maximalismo a sus decisiones estéticas, optando por labios voluminosos con bótox, frentes tensas y pómulos marcados y prominentes. Sin embargo, este estilo menos natural no siempre fue tendencia, según explicó el cirujano plástico Troy Pittman.* 

Puede parecernos ridículo (sin duda lo es), pero es terriblemente significativo porque nos muestra esa adaptación de la política a una forma de "parecer", a una "marca" visible que sienten la necesidad de establecer.

No tiene nada que ver con las ideas, pero sí con el marco interpretativo de la política, una forma hacia la que se dirigen como meta, como objetivo. Estar en política —estar del lado trumpista— es mostrarse de una determinada manera. La política siempre ha usado signos y símbolos. La gorra roja del MAGA entra dentro de esa categoría tradicional, como lo hace la "sandía" palestina con sus colores o el pañuelo al cuello. Pero esto se trata de otra cosa, un ir más allá.

Nos dicen en el artículo:

Antes, los círculos de poder en Washington preferían intervenciones sutiles, casi imperceptibles para el ojo ajeno, contó Pittman a Axios. “Ahora estamos viendo personas que quieren que se note que se hicieron algo”, afirmó. 

Miembros del círculo MAGA están optando por procedimientos estéticos más notorios y menos naturales, a los que un médico ya ha bautizado como el “rostro Mar-a-Lago”

Mientras que el entorno previo al segundo mandato de Trump mostraba una estética más discreta y natural, el cirujano Troy Pittman señala que la nueva imagen del llamado “grupo de Palm Beach” es mucho más extravagante y excesiva. La expresión “rostro Mar-a-Lago” proviene del exclusivo resort de Trump en Palm Beach, pero ahora se asocia con rinoplastias, lifting faciales y cantidades generosas de bótox.

A diferencia de generaciones anteriores de políticos y figuras influyentes, los simpatizantes MAGA actuales hablan abiertamente sobre sus procedimientos y comparten recomendaciones de cirujanos, añadió Pittman.* 

En la medida en que muchos de estos políticos (no son los únicos) son meras piezas que siguen las directrices de los grandes grupos e intereses que están en la sombra, los que planifican las acciones y marcan las fronteras, necesitan "mostrarse" en este mundo mediático. La apariencia pasa a ser una marca identificadora de un cierto estilo que es a la vez estético y político.

Cuando Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca empezó a hablarse de su imposición de estilo a las mujeres del entorno, imponía un modelo. Hoy esos modelos van más allá de vestidos y peinados. No necesita imponerlos desde la presidencia, se ha convertido en una forma de presentación, un mimetismo que se concreta en esos rostros "Mar-a-Lago" de los que se habla en el texto.

En el texto se menciona algo de lo que nos ocupamos hace unas semanas, el aspecto que deben tener los militares y se cita al encargado de Defensa, a Pete Hegseth, que fue quien estaba preocupado por la "apariencia militar" viril. Es solo un apunte de esta preocupación por la imagen en este mundo mediático. Hace también unos días, comentamos cómo Trump había presionado para que se cambiara una portada de Time, en la que no se encontraba favorecido. Control de la imagen.

Sigo dudando si Donald Trump es el efecto o la causa de este modo de hacer basado en la apariencia, en modelos que son llevados al extremo del detalle mínimo. 

The Week 4/11/2025

* Isabel Keane "Aliados de Trump recurren a cirugía en D. C. para lucir el estilo “Mar-a-Lago”: informe" Independent en español 14/11/2025 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/cirugia-plastica-trump-dc-rostro-mar-a-lago-b2865719.html

domingo, 28 de septiembre de 2025

La obsesión por la apariencia y sus estragos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo podríamos llamar "la maldición del espejo", aunque habría que ampliar el objeto. "Espejo" es hoy la  mirada de los otros, algo que se refleja en fotografías subidas a las redes sociales o ponerse frente a una cámara; es estar bajo la mirada de millones como única forma de ser y estar, verbos que se confunden. Si era el "ser" era lo que nos hacía ser nosotros mismos, hoy es el "estar", el mostrarnos ante la mirada de los demás lo que nos da la esencia. Ser es ser visto.

Ser vistos se ha convertido en la obsesión contemporánea y eso implica no ser vistos de cualquier manera, sino bajo condicionamientos y normas cada vez más estrictas que definen el ser y el no ser.

La preocupación por la apariencia crece sobremanera y tiene unas víctimas preferentes. En RTVE.es Talia Martínez de Marañón firma el artículo titulado "A golpe de bisturí: incremento notable de operaciones estéticas entre las más jóvenes", en el que se señala que 

El último informe elaborado por la SECPRE, Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, deja clara una tendencia. De cada 10 pacientes que se operan por una cuestión estética, 8 son mujeres. Además cada vez son más jóvenes los que demandan una intervención. Un tercio tienen entre 18 y 29 años. Incluso hay un ligero incremento entre los menores de edad, llegando casi al 2% de los operados. Este dato “no es un porcentaje nada pequeño” explica la psiquiatra infantil y de la adolescencia Beatriz Martínez Núñez, que divulga en redes sobre salud mental como @dr.beamartinez. “Habría que ver también qué motivos llevan a estos niños o niñas o adolescentes a someterse a estas intervenciones”, dice y destaca que si se revisa la bibliografía médica que se tiene disponible de todas las personas que se someten a una cirugía plástica o una cirugía estética: “Hasta el 15% pueden tener un trastorno que conocemos como trastorno dismórfico corporal”.

La doctora Martínez explica que las personas afectadas por este trastorno: “Le dan mayor importancia a rasgos o complejos de lo que le daría la gente de su entorno”. Esta experta en salud mental asegura: “Es posible que sean complejos inexistentes que incluso les puede incapacitar para algunos momentos de su vida”; incluso “pueden generar aislamiento o condicionar cómo se visten y cómo se muestran”, añade la psiquiatra.*


Más allá de la descripción médica, lo que se nos dice es obvio: cada vez nos condiciona más la mirada de los otros; cada vez nos importa más cómo presentarnos ante ellos y su veredicto. Y las víctimas de esto son cada vez más jóvenes,

Son muchos los casos de personas famosas que señalan padecer trastornos de ansiedad, problemas de salud mental por la avalancha de opiniones anónimas sobre cualquier elemento relacionado con su aspecto, actuaciones, formas de verse... Si esto ocurre con personas famosas, personas que necesitan mostrarse en público en su día a día, lo que ocurre con personas alejadas de la fama no es menos grave. La vida social en las redes se ha convertido en un infierno de acoso donde cualquier elemento (físico, vestuario, peinados...) puede cambiar tu vida.

Esos "complejos inexistentes" de los que nos habla la psicóloga en el artículo suponen que no tiene porqué haber una causa "real", que se trata solo de aquello que nos hacen sentir, algo sin fundamento. Pero eso no tranquiliza a la mayoría.

Hemos pasado de una forma de vestir despreocupada y libre desde los años 60 y 70 a una forma disciplinada y tribal en esta sociedad que habla de libertad, pero ejerce una brutal tiranía sobre la apariencia. Basta con salir a la calle para comprobar la "normalización" de la apariencia a través de la repetición del "look", que muchas veces se manifiesta en la puesta de acuerdo entre varias personas para ir vestidas de cierta manera, formando equipo. De esta manera se evita la "individualidad" y se refugian en el grupo, lo que da cierta seguridad.

Los cambios a través de la cirugía estética de los que nos hablan son una muestra más de cómo se trata de evitar el rasgo que puede hacer fijarse y que comience el ataque. En una sociedad como la actual, algo que comienza con una crítica anónima se puede convertir en un ataque masivo y constante que lleve a la persona insegura a tratar de desaparecer.

Pero desparecer hoy es condenarse a la soledad. Para muchos, las redes son ese espacio en el que se "es", del que no se puede huir, solo transformarse para evitar ser atacados. Se trata de realizar los cambios que dejen de llamar negativamente la atención y pasar a la parte positiva, cuyo máximo placer es ser imitado, ser motivo de copia, lo que implica aceptación.

Estamos cada vez más dentro de esta sociedad de la apariencia. La falta de cultura crítica es un elemento más en este desplazamiento hacia el mostrarse. Los datos sobre las mujeres y la cirugía estética son una forma de confirmación más del retroceso social producido. Los negacionismos de la igualdad femenina forman parte de esa trivialización de la apariencia, tras la que hay negocios millonarios, de la moda a la cirugía estética.

No es la obsesión por el cuerpo, sino por su representación, por su conversión en signo. No se trata de la salud, sino de la apariencia saludable. Nunca hemos sido tan manipulados, dirigidos hacia modelos que representan muchas cosas variadas y una en común, la explotación económica y psicológica de los más débiles, de los jóvenes en los que la inseguridad es crónica. Esto es un gran negocio para sectores que tienen la capacidad de dirigirlo ofreciendo "soluciones" como la cirugía u otras.

Cada día puedes apreciar esta obsesión en las calles, en el transporte, etc. hasta llegar al punto decisivo que son las redes sociales y la presencia de las "influencers", que actúan como referencias modélicas, como modelos a las que parecerse.

Parecerse a alguien que triunfa se cree una garantía de refugio, que el modelo funciona y así nos libraremos de críticas y acoso. Pero es un proceso interminable, sometido a cambio de modelos y con el riesgo de quedar "anticuado" y sometido de nuevo a crítica.

 

* Talia Martínez de Marañón "A golpe de bisturí: incremento notable de operaciones estéticas entre las más jóvenes" RTVE.es 27/09/20225 https://www.rtve.es/noticias/20250927/a-golpe-bisturi-incremento-notable-operaciones-esteticas-entre-mas-jovenes/16738598.shtml