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viernes, 11 de octubre de 2024

Juegos de guerra y odio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Estamos volviendo a las "guerras de religión" aunque no lo sepamos, aunque no seamos conscientes de ello?  Percibimos los dos elementos de la fórmula como separados, como "guerras" y como "religión", sacando de cada uno de los términos sus derivados, que se siguen manteniendo separados. ¿Pero y si la realidad los junta? ¿Somos conscientes de que volvemos a la Edad Media si esto ocurre? ¿Somos capaces de comprender el alcance real de lo que está ocurriendo?

En un canal televisivo, en un zapping, me muestra algo que hace pensar. Una voz me habla de los niños jugando que me muestran en pantalla: "En Israel, un niño —nos dice la voz en off— dice 'de mayor quiero ser ingeniero". Tras un cambio en la imagen nos dice "En Palestina los niños dicen 'de mayor quiero formar parte del ejército que luche por liberar mi tierra". La cita está cogida al vuelo, pero esa era la idea. Los juegos son distintos, la sueños de futuro distintos,

Es, convertido en hechos del presente, por lo que hemos repetido que Netanyahu no trabaja por la paz o por la tierra, sino por el odio hacia Israel, creando el deseo generacional e intergeneracional de destrucción de ese enemigo elevado al absoluto. Cada casa arrasada, cada familiar muerto, cada herido, cada desaparecido es un paso hacia la destrucción de Israel, hacia su condena.

En 20minutos, con información de Europa Press, se nos ofrece un breve texto firmado por Emilio Ordiz, cuyo titular es "Bruselas avisa del auge del antisemitismo en Europa: "Los judíos vuelven a esconderse"". En él se nos dice: 

"En Europa, por trágico que suene, los judíos han empezado a esconderse otra vez. Esto es inaceptable y no puede suceder". Ese es el aviso que ha lanzado este jueves la Comisión Europea en boca de su vicepresidente Margaritis Schinas. Lo ha hecho en un debate en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo relativo al auge de las ofensas por motivos religiosos. En el caso de los judíos, dice Bruselas, esas situaciones han aumentado tras los ataques de Hamás sobre Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior respuesta de Tel Aviv sobre Gaza.

Según los datos que maneja el Ejecutivo comunitario, el 96% de los judíos en la Unión Europea han sufrido incidentes antisemitas, sobre todo en las redes sociales, pero también en la vida real. "Estamos comprometidos a asegurar la protección del derecho de todo el mundo de practicar pacíficamente su fe. Es uno de los derechos más europeos", expuso Schinas, que habló de los "mayores ataques por antisemitismo" desde la fundación del Estado de Israel.* 

Cada imagen del genocidio que se está cometiendo en Palestina —son ya más de 42.000 los muertos en Gaza, la gran mayoría civiles— y ahora en Líbano, es un paso más en el crecimiento del antisemitismo en el mundo, no solo en Europa. Es un motivo más para que los niños palestinos jueguen a los juegos de guerra, como se nos mostraba. Los palos eran las armas imaginarias a la espera de que sean verdaderos fusiles capaces de matar. ¿Es posible predicar la paz de la convivencia religiosa en un espacio y practicar la guerra entre ellas en otro? ¿Si se usa la religión como arma es posible considerarla a la vez herramienta de paz? En un mundo globalizados, interconectado, ¿dónde están ahora las fronteras especialmente cuando no se respetan y se saltan?

Los esfuerzos de Benjamín Netanyahu para convencer a los judíos y al mundo de que fue Dios quien le dio esa "tierra prometida" como "pueblo elegido" convierte en guerra de religión el caso, Él se ha esforzado en hacerlo. De igual forma, por el otro lado, los combatientes de Hamás, Hizbulá, hutíes y demás fuerzas manejadas desde Irán, realizan su propia "guerra de religión" alabando el martirio y el designio de Dios, que está, realmente de su lado.

Es la maldición de las religiones abrahámicas. Su disputa por poseer a Dios en sus vertientes étnicas (ligadas a un pueblo) o proféticas (lo prometido). Nada separa más que un pasado común.

25/06/2024

La consecuencia del antisemitismo es solo una parte. La islamofobia es otra, pues así se separan las tendencias. Estás contra Israel o estás contra los musulmanes extendiendo así el absurdo generalista y convirtiéndolo en tendencia y hecho. En Oriente Medio, por su parte, se presenta la variante anti cristiana por los mismos motivos. La idea es general, sus consecuencias afectan a personas que quedan marcadas, que son señaladas como los "otros", tengan culpa o no. ¿Qué es la "culpa" en este mundo de santos y mártires, a feligreses, de bombas y bendiciones?

Esto no es nuevo. Aquí hemos tenido la desgraciada ocasión de tratar los ataques en Egipto contra los cristianos coptos, con atentados y ataques a edificios religiosos y personas. Para los Hermanos Musulmanes y demás extremistas, los coptos suponen una "aberración" que hay que erradicar. Hoy esto se hace común, el exterminio.

La situación de caos o de convivencia imposible tiene en Líbano una clara muestra. Hoy volvemos a ver el efecto de estas luchas por la "tierra" pero que surgen realmente del fondo de las religiones llevados al extremo. No se pueden desligar todos estos antecedentes de lo que sucede ahora ni de lo que sucederá en el futuro, ya que esto irá a más. Cualquier intento de cierre lo será en falso, ya que será impuesto y no por convicción de los combatientes, alimentados por el odio y la venganza.

Que los niños jueguen a matar es el aprendizaje del futuro, pero ¿quién les va a habla de "paz", de "convivencia", de "compartir" una tierra cubierta de sangre y odio? Que los niños deseen crecer para poder matar o morir o matar hasta morir, recibidos en el paraíso por las huríes con los brazos abiertos, es una situación de retroceso medieval.

Tuvo que llegar un periodo de "ilustración", de racionalización, para que se frenaran las guerras de religión, aunque comenzaran otras después, pero al menos esas otras guerras eran negociables, tenían algo que poner encima de la mesa y alcanzar algún acuerdo. Pero ¿qué acuerdo es posible sobre una guerra de religión? Incluso las llamadas "soluciones de los dos estados" serán ineficaces porque no contendrán el odio criminal de unos contra otros. ¿Vivir en paz... unos junto a otros?

Europa nos advierte del crecimiento del antisemitismo. ¿Qué tiene de extraño? Judíos, musulmanes y cristianos conviven en muchas partes del mundo en donde los niños sueñan en sus juegos estar matando a otros de signo contrario. Quizá nuestra "civilizada vida" no sea más que una fina capa de auto ficción, de identidad creada ante un espejo en el que nos maquillamos diariamente. En cualquier caso, las advertencias están bien; pero hay que ir más lejos.

Lo que hoy vivimos no es más que el derrumbe de una realidad prendida con alfileres, bajo la que se esconden los fieros instintos que no se han eliminado. Nuestras civilizadas actuaciones europeas crearon estas situaciones de años de antisemitismo, latente o activado según las épocas. Del exterminio a la sonrisa culpable, permitiendo finalmente que Israel se convirtiera en una herramienta armada para asegurarnos nuestra propia defensa. Eso es lo que han fabricado los Estados Unidos y los países de la Unión Europea, algunos países árabes, como discreto freno a Irán, son los que diseñaron el mapa que iba contra la historia pero se correspondía con el deseo bíblico de Israel. 

El resultado es que esa construcción hoy es incontrolable, está desatada bajo la locura del iluminado Netanyahu, por un lado, y por otros iluminados deseosos de entrar en el paraíso mientras el islam chií se hace con el suní, alentado por fuerzas externas que desean complicar el mundo occidental, como la Rusia de Putin. Una maraña de intereses.


Todo este ejercicio de cinismo, de hipocresía infame, solo llevará a que esos niños sigan jugando a matar a la espera de poderlo hacer realmente; llevará a qué los soldados israelíes se sigan "equivocando" al matar a periodistas o a soldados de las Naciones Unidas, a que los colonos se sigan haciendo con las tierras devastadas, a que millones de personas, familias en las que cada vez hay menos miembros, sigan moviéndose de un lugar a otro, rodeadas de países en los que no les dejan entrar más que para beneficio de las mafias.

Los niños acabarán haciendo lo que ven, matar. Desearán ser héroes y aplaudidos por sus comunidades respectivas.

Servirá para hacer crecer el fanatismo basado en el odio y el deseo de poder, hacer crecer grupos cuyos líderes viven bien en terceros países mientras los que están a pie de trinchera no tiene comida y pagan con sus vidas, mientras los aplauden como "mártires". Servirá para hacer crecer el antisemitismo y la islamofobia. Lo pagarán los que estén alejados, que en vano dirán no tener nada que ver, incluso no estar de acuerdo con la violencia. Lo pagarán, porque no se trata de lo que haces, sino de lo que eres, algo que no elegiste.

Sí, creo que hemos vuelto a las guerras de religión, hemos vuelto a épocas en las que la violencia y la muerte se disfrazan de santidad.

 

* Emilio Ordaz "Bruselas avisa del auge del antisemitismo en Europa: "Los judíos vuelven a esconderse"" 20minutos / Europa Press 10/10/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5642571/0/bruselas-avisa-auge-antisemitismo-europa-los-judios-vuelven-esconderse/

lunes, 18 de marzo de 2019

La violencia de las palabras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si hay algo que no se le puede negar a Donald Trump es su capacidad de insinuación. Trump oscila entre las frases rotundas y las insinuantes. Es un juego que les divierte, dejar caer las palabras y que los demás cierren el significado.
Uno de los aspectos más problemáticos de un presidente problemático han sido sus insinuaciones sobre la violencia, ya sea proclamándola o disculpándola, según tocara. Trump ha realizado insinuaciones sobre la violencia ya desde la campaña electoral. Eran frases ambiguas, pero que todos los presentes en los mítines entendían, como aquella referencia a los "viejos tiempos" (las viejas formas racistas de mantener las distancias) ante un incidente entre el público, o las amenazas a la prensa. Tiene ese "arte". Pero el hecho de que lo haga mediante insinuaciones no le libera de su responsabilidad.
The New York Times ha publicado ayer un artículo, firmado por David Leonhardt, con el título "It Isn’t Complicated: Trump Encourages Violence" en el que le hace responsable del aumento de la violencia racista del supremacismo blanco. En él, escribe:

I’m well aware of the various see-no-evil attempts to excuse this behavior: That’s just how he talks. Don’t take him literally. Other Republicans are keeping him in check. His speeches and tweets don’t really matter.
But they do matter. The president’s continued encouragement of violence — and of white nationalism — is part of the reason that white-nationalist violence is increasing. Funny how that works.
After Trump’s latest threat, I reached out to several experts in democracy and authoritarianism to ask what they made of it. Their answers were consistent: No, the United States does not appear at risk of widespread political violence anytime soon. But Trump’s words are still corroding democracy and public safety.*



La pasividad ante las palabras dichas es un gran problema, pues las palabras importan. Son palabras las que han impulsado al asesino supremacista de Nueva Zelanda. Son palabras las que espera difundir por el mundo ahora que se enfrenta al acto final, del que la muerte solo ha sido anticipo. Lo que busca es precisamente la atención de todos. Hoy nos enteramos de que ha decidido asumir su defensa.
Las palabras importan y Trump las usa para aumentar las respuestas de los que le siguen. Trump ataca frontalmente y genera el odio hacia las personas. El presidente norteamericano tuvo un incidente con Reino Unido al respaldar con un tuit a un grupo supremacista británico.
El 27 de noviembre de 2017, The Washington Post titulaba "Trump retweets inflammatory and unverified anti-Muslim videos" y explicaba lo ocurrido:

President Trump on Wednesday shared three inflammatory anti-Muslim videos on Twitter posted by a far-right British activist, drawing backlash from across Britain, including a sharp rebuke from the British prime minister's office.
The videos — whose authenticity could not be independently verified — were first shared by Jayda Fransen, the deputy leader of Britain First, which bills itself as a political party but has been widely condemned as an extremist group that targets mosques and Muslims.
Britain First has previously posted a number of misleading videos, and the three Trump shared were provocatively titled “Muslim migrant beats up Dutch boy on crutches!,” “Muslim destroys a statue of Virgin Mary!” and “Islamist mob pushes teenage boy off roof and beats him to death!”**


Más allá de lo que dijo Theresa May sobre el asunto, señalando lo poco apropiado que era para un presidente dedicarse a esto, lo importante es que todo ello ha contribuido al aumento de la radicalización y la violencia de corte supremacista, islamófoba y racista. Aumenta en todo el mundo y lo hace, en gran medida, gracias a las palabras y acciones de Donald Trump.
Todavía resuenan en los Estados Unidos las críticas a la actitud del presidente cuando se produjo la muerte por atropello de un manifestante cuando un supremacista lanzó el coche contra la manifestación. Fue duramente criticado por hablar de "ambas partes". Se negó a diferencia entre el que se manifiesta y el que mata al manifestante.
Todos estos casos y cientos más se han generado a través de tuits, de alusiones en los mítines, en las conferencias de prensa, etc.


Se le hizo responsable del recrudecimiento de la represión en Oriente Medio cuando dijo que los Estados Unidos no daban lecciones a nadie sobre cómo debía actuar. Fue entendido como la carta blanca para la represión. El ejemplo claro es el dado por Arabia Saudí con el caso del secuestro y asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi, del que hasta la CIA ha hecho responsable al príncipe heredero Mohamed Bin Salman.
Las palabras de Trump hacen eco a los supremacistas y racistas violentos de todo el mundo. The Washington Post señalaba:

The president has a history of retweeting other controversial supporters, including white supremacists and neo-Nazis, and during his campaign proposed a ban on all Muslims from entering the country.**

La presidencia de Trump pasará a la historia como una infamia de su primer día hasta su salida, que esperamos que sea pronto. Pero cuando abandone su cargo, seguirán resonando las palabras, las insinuaciones de odio que ha ido vertiendo. Desgraciadamente, será una figura para aquellos que viven en el odio y para el odio.
Trump tiene su parte de responsabilidad moral en cada crimen supremacista. No creo eso que le importe. La cuestión es si es simplemente un irresponsable o si hay algo más. Los efectos violentos de sus palabras esparcidas a los cuatro vientos los vemos ya por el mundo. 


* David Leonhardt "It Isn’t Complicated: Trump Encourages Violence" 17/03/2019 https://www.nytimes.com/2019/03/17/opinion/trump-violence.html
** "Trump retweets inflammatory and unverified anti-Muslim videos" The Washington Post 27/11/2017 https://www.washingtonpost.com/news/post-politics/wp/2017/11/29/trump-retweets-inflammatory-and-unverified-anti-muslim-videos/

viernes, 15 de marzo de 2019

El arma del odio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia del atentado contra dos mezquitas en Nueva Zelanda, con cuarenta nueve muertos y múltiples heridos en estado crítico, sacude la mañana y las conciencias. Los datos han ido variando desde los veinte muertos iniciales hasta los que ahora se dan. Una barbarie que sacude la comunidad de Christchurch, irónico nombre para un lugar que quedará asociado desde hoy mismo a la barbarie, al crimen y al odio. Solo cabe la condena y la capacidad de horrorizarse, que estamos perdiendo.
Llevamos tiempo señalando el crecimiento diario del odio en el mundo, de la incapacidad de desarrollar diálogo y especialmente de la espiral de violencia que seguirá creciendo en el ojo por ojo, la ley que se ha resucitado en nombre de todas las confesiones.
No hay ley, dios o credo que pueda respaldar este o los demás crímenes que se hagan en su nombre. La misma condena que cualquier otro atentado, el mismo desprecio, la misma indignación. Un viernes negro lleno de horror y muerte, de tinieblas.


Los detalles de su retransmisión al mundo a través de Facebook, como señala el diario El país, no hacen sino confirmar que la violencia de hoy no se hace en nombre de ideas inteligentes o inteligibles, sino en nombre de tarados narcisistas. A sus débiles mentes llegan las olas sucias del odio dejando la porquería que esos mares arrastran.
No contentos con escuchar los horrores creados por el Estado Islámico, los abusos y muertes, nos llegan los hechos ahora en nombre de las ideologías ultraderechistas, nacionalistas e integristas.
El diario El País recoge un detalle que nos afecta:

Uno de los atacantes del atentado de este viernes en las dos mezquitas en Nueva Zelanda, el que retransmitió el ataque por Facebook Live, llevaba escrito en su fusil el nombre de autores de asesinatos masivos en otros países vinculados a la extrema derecha, según The New York Times. Sin embargo, uno de los mencionados era Josué Estébanez de la Hija, un neonazi español que asesinó a un joven de extrema izquierda en el metro de Madrid en 2007. Estébanez fue el primer sentenciado por la justicia española al que se le aplicó el agravante por motivos ideológicos. 
En círculos radicales de derechas, el militar vasco, en prisión hasta 2033, es considerado una especie de mito. Su nombre ("¡Josué libertad!) aparece constantemente pintado en muros en cualquier rincón de España. El grupo Hogar Social Madrid a menudo invoca su nombre y su familia vendió papeletas para recaudar dinero con el que hacer frente a la indemnización a la que tenía derecho la familia de la víctima, Carlos Palomino. Estébanez siempre alegó que se sintió intimidado en el vagón por Palomino y la gente que lo acompañaba.
Palomino, en los ambientes totalmente opuestos, los de extrema izquierda, fue elevado a la figura de mártir. En casas okupas suele haber alguna inscripción que le recuerde como un luchador antifascista que fue asesinado a manos de un rival ideológico, como así consideró probado la sentencia. En muchos países del mundo, como Suecia o Alemania, se pueden ver inscripciones como "Palomino vive, la lucha sigue". *


Es la espiral del odio; la sangre llama a la sangre; la venganza a la venganza. Lo que han hecho los descerebrados de Nueva Zelanda es sembrar las semillas de más muertes, las que ellos han arrojado al mundo del odio, que serán regadas por los integristas de mundo islámico, a las que les servirán de excusa para las próximas muertes. Al igual que con nuestros radicales, unos días les toca a unos y otros a otros. Los muros se llenan de llamadas a matar o a morir según el estado de ánimo del día.
El mundo se está llenando de odio. Cada día más, cada día más sangriento. Lo decimos muchas veces en nuestros escritos y no nos cansaremos de repetirlo. Hay que dejarse de melindres y empezar a darnos cuentas, en todas las sociedades, en todas las culturas, que no se puede seguir predicando el odio, los estereotipos, las discriminaciones.
Insistimos en lo poderosas que son las herramientas de la comunicación y se están usando para expandir elementos de odio antes que de paz, para el insulto antes que para el diálogo.


Esto es incuestionable y solo es cuestión de grados los casos en los que nos escandalizamos. hay que ver las cosas grandes en las pequeñas, que los pequeños casos son los avisos de los grandes casos. Pero no se ve o no se quiere ver. Todo se queda en datos, todo se queda en estadísticas. Nunca en soluciones.
Esta vez los asesinos están entre nosotros, matan con nuestras ideas, en nombre de principios que tenemos. Nos dice en el diario:

En los cargadores del asaltante en Nueva Zelanda también se pueden leer los nombres de personajes históricos que en la Edad Media lucharon contra ejércitos musulmanes. Entre ellos hay varios que participaron en las Cruzadas: Gastón IV de Bearne, mandatario del siglo XI en el reino de Aragón, y Bohemundo de Antioquía. También está escrito "Pelayu", que podría hacer referencia a Don Pelayo, símbolo de la lucha de los cristianos contra los musulmanes en la península Ibérica durante la Edad Media, informa Verne.*

Hemos tenido entre nosotros, últimamente, gente a la que se le ha llenado la boca del término "reconquista". No voy a hacerles responsables de lo ocurrido en Nueva Zelanda, pero sí del odio que usan para conseguir sus fines aquí. habrá un día en el que haya muertos, casa incendiadas en cuyos muros alguien escriba "reconquista" y entonces se darán cuenta de lo que están haciendo entre unos y otros.


Se está extendiendo el odio sobre la base de la ignorancia. Nuestra sociedad no forma personas, formas mano de obra (barata); son personas que no aprenden mucho sobre la Historia o sobre el mundo que les rodea. Los tecnócratas son incapaces de entender que somos seres en el mundo, más allá de fábrica u oficinas. No entienden que la educación que desprecian es la que nos ayuda a resistir frente a los odios envueltos en ignorancia.
Estamos incurriendo en los mismos errores que decimos combatir. A la ignorancia dogmática del terrorismo enfrentamos otra igualmente dogmática y no menos ignorante.
Esas armas con sus inscripciones son un símbolo elocuente del retroceso, de la falta de sentido hacia el que nos dirigimos a ritmo de fanfarrias patrióticas.
Falla estrepitosamente nuestra educación cuando no somos capaces de pensar sobre la vida. Se nos enseñar a ganárnosla, pero no a vivirla. Por ello languidecemos, expuestos a los seductores que nos ofrecen causas y motivos.


Los jóvenes occidentales que han ido a luchar a Siria junto al Estado Islámico eran ya un aviso de la falta de sentido, de no haber sabido rellenar los huecos existenciales que nos dejan sin defensas, víctima de la fascinación de la violencia.
Nuestros expertos siguen debatiendo y poniendo nombre complicado a lo que son cosas más sencillas. La violencia es atractiva cuando carecemos de la posibilidad de sentirnos por encima de ella, cuando no somos capaces de rechazar lo que se nos presenta. Hoy eso es un hecho.
El peligro lleva tiempo avisado. Se repite en distintos lugares y bajo distintas doctrinas. Es el atractivo de la violencia en una sociedad sin atractivos, en la que se languidece, como languideció la decimonónica y llamó al tedio "el mal del siglo". Es el bostezo, esta vez sangriento, de los Hollow Men de Eliot.
Mi condena de estos crímenes horrendos, como condeno todos aquellos que se producen en nombre de cualquier barbarie dogmática. Mi condena a los sistemas que son incapaces de ofrecer a las personas la posibilidad de dar un sentido a su vida más allá de la violencia. Mi asco y repugnancia, mi náusea, a todos los que usan el miedo, la violencia para conseguir sus objetivos, ya sea un escaño o volar un avión, subir en las encuestas o subir al paraíso. Mi condena a un mundo absurdo en el que no hacemos nada por compartir o dialogar y hacemos todo para producir odio religioso, racial, clasista, xenófobo. No tengo capacidad para el odio, pero toda para el desprecio.


* "Uno de los atacantes de Nueva Zelanda llevaba en el fusil el nombre del neonazi que mató a Carlos Palomino" El País https://elpais.com/ccaa/2019/03/15/madrid/1552645383_279994.html

miércoles, 31 de agosto de 2016

Valls y las tres Marianne

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No tengo muy claro si Manuel Valls ha propuesto a las mujeres francesas que vayan con un seno descubierto como ideal republicano. Lo malo de cuando los símbolos se toman literalmente es que pasan estas cosas. Es como pedir a los jueces que se pongan una venda mientras están en los tribunales porque las estatuas llevan una y acusar de parciales a los que no la lleven.
Valls no solo se está equivocando sino que está haciendo un ridículo espantoso. Lo del error jurídico ya se lo ha dicho el Consejo de Estado al anular las ordenanzas municipales que prohibían bañarse con la cabeza y el cuerpo cubierto, para desgracia de las personas alérgicas al sol que toda la vida se han bañado con camisones que evitaban que el sol les quemara la piel, o los frecuentes pañuelos que todos hemos visto en la playa para proteger el pelo de viento y sol. En fin, todas estas cosas cotidianas, de toda la vida, han sido convertidas por Valls en referencias integristas de la falta de libertad frente al seno desnudo de Marianne, la mujer que simboliza la República francesa y cuyo seno descubierto en algunas representaciones —en muchas no lo lleva descubierto— representa el alimento del pueblo.


La explicación de porqué unos días Marianne lleva el seno cubierto y otro al aire tiene su fundamentación histórica. Y la explicación la ha dado la profesora de Historia Contemporánea, especialista en el siglo XIX y sus revoluciones, Mathilde Larrere, de la Université de Paris-Est Marne-la-Vallée, autora de las recientes "Le XIXe siècle français" (Paris 2010)  y "Révolutions! Quand les peuples font l'histoire" (Paris, 2013). Lo ha hecho ayer mismo a través de un artículo publicado con celeridad en Storify.com —una plataforma dedicada a los temas de Historia— con el punzante título "Marianne a le sein nu parce que c'est une allégorie! réponse à un 1er ministre inculte"*. Especialmente hiriente tiene que haber sido el ser tildado de "inculto", pero no será el primer político al que se lo digan.


La "réponse" a Valls es muy escueta —el "artículo" reproduce los tuits del día anterior, del 29— y se basa en lo justo: los datos y las imágenes. En 23 "tuits", Larrere desmonta el argumento de Valls señalando lo que todos saben y recordando lo que el primer ministro ha olvidado o ignora. Lo obvio es en ocasiones lo que primero se olvida: estamos ante códigos artísticos, ante elementos simbólicos, no realistas. El arte tiene sus convenciones. Después establece las diferencias entre las dos Marianne, la del seno desnudo y la del oculto. Señala Larrere en sus tuits (numerados):

11) Il y a la marianne « sage », cheveux attachés, seins couverts, pas d’arme, sagement assise
12) Et la Marianne révolutionnaire, cheveux détachés, bonnet phrygien, poitrine découverte, combattante et armée
13) La première est la Marianne des républicains libéraux conservateurs, la seconde des radicaux révolutionnaires*


La profesora de Historia recuerda que la República pronto se volvió conservadora y que en 1849 se prohibió el uso de la Marianne revolucionaria, la del seno desnudo, dominando la "sabia", la cubierta. Las estatuas de las plazas, los cuadros, etc., han quedado como muestras ideológicas de los periodos y su orientación, así como la de sus autores en algunos casos.
Pero lo grave del caso no es que Valls haya ignorado las Marianne que cubren su seno, sino las consecuencias que saca sobre la situación de las mujeres, que es de lo que se trata con el burkini. Larrere señala que a aquellos señores que representaban la "república", la "libertad", etc. con forma de mujer les importaban bastante poco las mujeres, las reales, a las que no concedieron los derechos que tardarían en tener: «16) La Marianne sera bien rangée, ainsi veut la IIe République (qui voulait remettre les femmes à leur place (interdites de club, de vote)»*. Este aspecto es relevante porque muestra que una cosa son los símbolos y convenciones artísticas y otra la dura realidad.
Ya hace mucho tiempo que se descubrió —por parte del análisis feminista— que la "idealización" de la mujer era una trampa para ella pues la definía a su gusto (el masculino) y daba la impresión de que por hacer estatuas y colocarlas en las plazas, dedicarle encendidos cánticos poéticos, pintar cuadros y colgarlos en congresos y ayuntamientos, etc. se había dado algún paso para la mejora de los derechos de las mujeres. Sin embargo, como señala Larrere, esto no fue así. Las mujeres les importaban muy poco.


He tenido ocasión de ver las imágenes de Valls y cómo se ha dejado arrebatar por el verbo encendido y la pasión cuando ha hecho este discurso proponiendo... ¿el topless playero? como alternativa al burkini. Lo peligroso es apasionarse con cosas que necesitan de mesura, estrategia y, como le ha dicho la historiadora, de conocimiento.
Meterse en una guerra de símbolos es meterse en la boca del lobo porque la comprensión literal (y parcial) de los símbolos de la república siempre chocarán con un escollo: la Republica no puede defender la Libertad y decirle simultáneamente a la gente cómo debe vestir o pensar. Es lo que le ha dicho su Consejo de Estado.
Es lo mismo que le han dicho a otro "político" poco ilustrado, Donald Trump, los constitucionalistas (o la gente de la calle): que se lea la constitución y que verá como esta defiende la laicidad para poder defender las creencias de cada uno. Es lo que diferencia a las repúblicas "hermanas" de los Estados Unidos y Francia de las repúblicas soviéticas, islámicas o en vías de serlo: defienden el derecho de las personas y la libertad de sus creencias.


Valls ha propuesto que una ciudadana francesa musulmana que quiera bañarse tenga que usar el "modelo republicano de bañador", cuando lo republicano es no tener modelo, dejar que cada cual lleve el suyo. Al montar un espectáculo político, sus enemigos —sabedores de que perderá— le llevarán a que sus discursos sean cada día más absurdos y, como le han dicho en lo ONU, "estúpidos".
Además del Consejo de Estado, se lo ha dicho la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, según recoge El Confidencial:

La polémica del uso del burkini en las zonas de baño francesas suma y sigue. La ONU pidió este martes a los municipios franceses que mantienen su veto al burkini que revoquen de inmediato esta medida, de acuerdo a la sentencia del Consejo de Estado -la máxima instancia administrativa del país- que la anuló en Villeneuve Loubet, en la Costa Azul. "Instamos a todas las autoridades locales que han adoptado prohibiciones similares a que las dejen sin efecto de inmediato en lugar de aprovechar el limitado alcance geográfico del dictamen", declaró el portavoz de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, Rupert Colville.**


Colville ha hablado directamente de "estupidez" para que no haya dudas sobre lo que opinan de la medida francesa. Lo malo es que esta medida pasa, como en el caso de Trump en los Estados Unidos, a formar su propia corriente de radicalización incontrolada. El asunto deja de tener la lógica playera y del burkini. ¿Es que la seguridad solo afecta a las playas? Absurdo.

El último tuit de Mathilde Larrere es concluyente sobre la cuestión central: «23) Car aucun de ces messieurs n’a envisagé à l’époque de donner aux femmes une capacité civile, une liberté, ou le droit de vote»*. A ninguno les preocupaban sus derechos. Lo de Valls es todavía peor: les quita un derecho y cuestiona su ciudadanía. Valls se está volviendo un fundamentalista republicano.
Lo dijimos ya: lo que hay dentro del burkini es una mujer, una persona, una titular de derechos, una ciudadana. La única forma de ganar la batalla al fundamentalismo religioso es defender los valores de la libertad y evitar que nos conviertan en legisladores contra lo más importante que tenemos y que niegan: las libertades y derechos individuales, la capacidad de decidir. Todo lo demás es el "efecto Trump": suponer que porque una mujer no habla es porque no la dejan hablar. Habrá muchas mujeres musulmanas que se pierden en las playas con sus bañadores sin querer llamar la atención. Y Valls está complicándoles la vida porque ahora la presión sobre ellas será mayor.
En L'Obs - Le Plus, vemos desarrollado por Mathilde Larrere lo que se hizo circular en tuits. El inicio es claro sobre la valoración negativa del uso que Valls ha querido hacer de Marianne:

Les tentatives d’instrumentalisation par le politique de l’histoire, et plus particulièrement de l’histoire de la République, sont loin d’être rares dans notre pays. Manuel Valls vient une fois encore de l’illustrer en faisant de Marianne et de son sein nu un symbole de la liberté des femmes, par opposition à celles qui portent le voile :
"Marianne a le sein nu parce qu'elle nourrit le peuple ! Elle n'est pas voilée, parce qu'elle est libre ! C'est ça la République ! C'est ça Marianne !"
Le Premier ministre commet pourtant ici un vrai contresens. Car Marianne n’est en aucun cas une représentation de la femme, sinon l’allégorie d’un régime – la République. Elle apparaît par ailleurs à une époque où les femmes sont loin d’être libres, car réduites à un statut de mineurs (elles n’ont pas le droit de vote par exemple). Enfin, cette image d’une Marianne à la poitrine dénudée est loin d’avoir fait consensus dans notre pays…***


Tampoco parece que un Valls metido a alegorista lo vaya a conseguir con sus interpretación sesgada y literal de la imagen de Marianne, la representación de un "régimen político" . Al convertirla en un modelo de mujer no solo deja de ser universal, como los valores que quiere representar en la ciudadanía, sino que se convierte en un elemento de imposición y discriminación.
Hace un par de años, dentro de esos temas cíclico del verano, se le preguntaba en televisión a una familia norteafricana si regresaban de vacaciones a casa. Contestaron con una sonrisa diciendo que no, que ellos —que venían de Francia— se quedaban en España para pasar las vacaciones, que se iban a la playa. Como muchas otras personas, no se quedan donde les conocen ni vuelven más que unos días a donde provienen. Lo que les apetecía era tumbarse en una multitudinaria y anónima playa española, perderse entre bikinis, bañadores y topless. Eso les resultaba complicado hacerlo en Francia por temor a ser reconocidos por algún vecino y, mucho más evidentemente, a ser atacados en su país. Necesitaban un espacio en el que nadie les conociera, nadie supiera ni les preguntara si eran musulmanes, cristianos, zoroastrianos o amigos de Manuel Valls. Querían tranquilidad, algo que ahora es un poco más difícil.


El Confidencial termina su artículo con un ejemplo de las consecuencias de la psicosis provocada por la prohibición, una mala respuesta a lo ocurrido en los municipios turísticos:

Uno de los últimos sucesos de este tipo tuvo lugar este fin de semana en la región de París, cuando un hombre pidió a dos mujeres musulmanas que abandonaran su restaurante tras llamarlas "terroristas". Ello atrajo la atención de otros musulmanes que acudieron al establecimiento a increparle su actitud. "Cualquier medida pública debe dirigirse a aquellos que incitan a la violencia y no contra mujeres que simplemente quieren caminar por la playa o bañarse con una ropa con la que se sienten cómodas", señaló la Oficina de Derechos Humanos. Se estima que una treintena de municipios mantienen por el momento su veto al burkini, pese a la decisión del Consejo de Estado, que ha sentado jurisprudencia.*

Era muy fácil prever que esto ocurriría. Es una forma clara de discriminación y es especialmente clara en el móvil económico del asunto. El dueño del restaurante de la región de París (no hay burkini) no quiere ser identificado como un lugar con musulmanes por temor a perder clientela y las expulsa del lugar acusándolas de ser "terroristas". Han hecho bien en recordarle que no ha expulsado a "terroristas" sino a "mujeres", sin más, personas.

Son estos acontecimientos los que los islamistas y muchos simpatizantes antioccidentales usan para sus primeras páginas, sus redes sociales o la charla en el café a todo el que les quiere escuchar: Occidente nos odia porque somos musulmanes, la frase de Erdogan para abajo. Y Valls les ayuda a hacerlo. Ellos, por supuesto, están encantados. Ya es hora de que los que viven lejos, en tierra de infieles, sean discriminados convenientemente: del agravio sale el rencor; de la injusticia, el odio y la violencia. Luego se preguntarán en qué falla la República.
Manuel Valls parece dispuesto a no abandonar su discurso y su tono encendido y a que el seno desnudo de su Marianne particular sea el modelo de todas las francesas. Lo malo es que los discursos, además de absurdos, se radicalizan y ya no sabes si escuchas a Marine Le Pen o a Valls, a Sarkozy o al que le toque. Pronto todos estarán rivalizando en el miedo y en su forma de evitarlo. Lo único que harán será convocarlo.
A las dos Marianne que Mathilde Larrere nos muestra, la liberal y la revolucionaria, habrá que añadir una tercera, la de Manuel Valls, que no es alegórica, que es realista y literal. Será la Marianne de Valls, la que niega los pechos alimenticios y las libertades a unos frente a otros.
Ya algunos están diseñando el islam de/en Francia como si fuera el mapa de las carreteras nacionales o la reforma de un museo parisino. Es la demostración palpable de que se encuentran ante un problema que les desborda y que creen que por mostrar estas actitudes intransigentes van a tranquilizar a alguien.
Nada relacionado con esta situación se puede resolver por decreto u ordenanza municipal. Es estúpido solo pensarlo. Hablen, lean, dialoguen, reflexionen... antes de tomar medidas contraproducentes y que abran más brechas de las que hay, que hagan nacer más malentendidos de los existentes. Abran puertas de cambio, no encierren. Se trata de aislar a los terroristas, no de aislar a los musulmanes.




* "Marianne a le sein nu parce que c'est une allégorie! réponse à un 1er ministre inculte" Storify 30/08/2016 https://storify.com/LarrereMathilde/marianne-a-le-sein-nu-parce-que-c-est-une-allegori

** "La ONU pide la eliminación de las restricciones al uso del burkini en Francia" El Confidencial 30/08/2016 http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-08-30/la-onu-urge-levantar-las-restricciones-al-uso-del-burkini-en-todas-las-playas-francesas_1252764/
*** ""Sein nu de Marianne" : Manuel Valls a tout faux. C'est une allégorie de la République" Le Plus - L'OBS 30/08/2016 http://leplus.nouvelobs.com/contribution/1554954-sein-nu-de-marianne-manuel-valls-a-tout-faux-c-est-une-allegorie-de-la-republique.html

viernes, 26 de agosto de 2016

Más sobre el burkini, como era de esperar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mucho me temo que no se comprendan los niveles en los que se están jugando las distintas batallas. Las más obvias se dan en Siria e Iraq, donde se da lo que calificaríamos como una "guerra". Este nivel obvio, sin embargo, ya está lleno de peculiaridades respecto a lo que nuestra mente se imagina cuando piensa en guerras. Hay varias guerras dentro de esa guerra, que muchos se imaginan como la de Iraq, teniendo poco que ver, pero uno se imagina las cosas desde la experiencia. Si eso ocurre con la zona de batalla, ¿qué idea se tiene formadas de lo que ocurre en Egipto, donde se dice que también se está en esa guerra pero se encarcela a los opositores laicos o en Turquía donde se dice que se ataca al Estado Islámico pero se bombardea a los kurdos, que, a su vez, atacan a los yihadistas formando parte de la coalición? ¿Qué pensar de lo que ocurre en Libia donde Estados Unidos bombardea a los yihadistas a petición de uno de los tres gobiernos existentes, que no se reconocen entre ellos? ¿Entiende usted lo que pasa en Yemen? Todo este guiso aderécelo con la crisis de los refugiados y de los inmigrantes (que son dos cosas distintas), las mafias que los cuelan, los conflictos de la UE y Estados Unidos con Turquía —miembro de la OTAN— y su repentino amor por Rusia, a la que derribó un avión que iba a bombardear al Estado Islámico; sí, Turquía, donde cada día se producen atentados sin que se tenga claro quién los realiza, que acaba de pasar por una intentona de golpe de estado y una purga posterior de decenas de miles de personas de las que no hay constancia que hayan hecho nada. Si le resulta todavía soso, échele un poco de hierbas aromáticas iraníes, que recién levantadas su sanciones internacionales autorizan a los rusos a usar sus bases contra el Estado Islámico, al que ya combate en Siria de forma oscura, y pasados unos días lo desautoriza. Espolvoree por encima un poco de incomprensión y tirantez de las dos grandes superpotencias que luchan bombardeando a los que les resultan menos simpáticos, que no siempre coinciden.
Y en medio de todo esto, Francia vio la luz y encontró la solución: ¡prohibir los burkinis en sus playas mediante edicto municipal y multa de 38 euros! En su disculpa hay que decir que tiene por jefe del gobierno a una de las personas más cerriles con las que Francia ha rebajado su grandeur, Manuel Valls, azote de su propio partido y de cualquiera que se le oponga en alguna idea o similar. Cuando Valls toma una decisión es como los cimientos del Empire State. Creo que Hollande lo puso allí para asegurarse que alguien tendría menos popularidad que él.


Como advertimos cuando se empezó a plantear la cuestión del Burkini, la batalla que se está dando es compleja y en muchos niveles. El primero de ellos es el bélico, obviamente, el segundo terrorista, pero el tercero es el de la propaganda. En este, se pierde por goleada sin darse cuenta que las acciones que se realizan son analizadas, distorsionadas, reinterpretadas y distribuidas entre millones de personas.
La batalla del burkini es una de las más tontas de la historia de Francia. Convertir algo anecdótico en primera página es algo estúpido porque no se gana absolutamente nada y sin embargo se da pie a una campaña contra Occidente como la que ya está puesta en marcha.
Ayer me llegaban a través de Facebook los dibujos y memes en los que se compara la prohibición del burkini y del velo en las playas con lo que los yihadistas e integristas hacen a las mujeres que no lo llevan en las zonas que controlan. Es evidente que en la zona que controlan los yihadistas (zona 1) a nadie se le ocurre ponerse un bañador, mucho menos un bikini. La zona en donde los integristas tienen peso es mucho más amplia y es allí donde se da la batalla de la propaganda, donde se trata de convencer a la población de —como Erdogan dice— se les odia por ser musulmanes. Con este mensaje es suficiente, no tienen que hacer mucho más. Francia ha hecho el resto. Con este mensaje es fácil reorientar los demás mensajes de porqué se interviene en Oriente Medio.


La cuestión del burkini es absurda, como dijimos el otro día. Un burkini o un hijab no son un burka, que es un extremo, y eso hay que tenerlo claro. A los ojos de algunos puede no haber diferencias pero es necesario verlas. La ceguera en esto solo favorece al que manipula y son especialistas en ello. La batalla de la comunicación la ganan desde hace décadas en las calles con sus mezclas de argumentos falaces y presiones sociales y familiares. Y los errores les ayudan mucho a expandir su mensaje.


Egyptian Streets ha publicado un interesante foto-reportaje, firmado por Belal Darder, sobre las razones de unas cuantas chicas para quitarse el hijab, no en Francia sino en un país mayoritariamente musulmán, como es Egipto. Está bien conocer los razonamientos y a lo que han tenido que enfrentarse en sus propias familias y sociedad, algo que las que están en Francia o en cualquier otro sitio también pueden vivir como entorno y presión o simplemente con naturalidad.
Conozco muchas mujeres que lucen su hijab sin que esto implique el más mínimo "radicalismo" en ningún sentido. La decisión de quitarse el hijab no la debe tomar por ellas ningún municipio francés. Si es su deseo, no tiene porqué entrar en ello y si está obligada por su familia no se arregla mucho sancionándola a ella, en cuyo caso vivirá una presión doble insoportable.
Uno de los casos contados en el diario egipcio apunta una de las claves:

“My mom has no problem with me taking the hijab off but after my father’s death, my uncles became the ones controlling the family and they totally refuse the idea, which led me to what I do right now,” Amina says. “I take it off in my work as a waitress, I take it off while acting, I take it off in college but I wear it again each night on my way to our house.”
Amina is really surprised by the fact that many men in the society, whether fathers or brothers, think that the family would shamed if a girl from the family were to take off her hijab.
“They are so obsessed by what the community and the relatives think of them; they see our bodies as possessions that must be covered all the time and the worst part of it is that they try to advocate their ill point of view by saying that they only follow God’s orders.”*


En Occidente acostumbramos a decir que no nos importa lo que piensen los demás. Nada más lejos de la realidad que nos describe el caso de Amina. La presión sobre la persona, especialmente sobre la mujer, es de un orden que difícilmente podemos imaginar en muchos casos. Gran parte de la cuestión de los matrimonios muy jóvenes es acordarlos antes de que se pueda despertar algún caso de rebeldía y sea difícil "colocar" matrimonialmente a la hija, hermana o sobrina. Para que eso funcione, la presencia exterior es esencial para que se vea que la joven no está "contaminada" con "ideas occidentales" contrarias a la que el hombre exige para mantener su posición preponderante en la familia. Esto se puede agravar en los que viven fuera, cuya aspiración es regresar y seguir manteniendo el vínculo con el país dejado atrás durante décadas. En estos casos, las apariencias son muchas veces muy importantes porque son directamente sospechosas por haber estado alejadas del control de la comunidad. Muchas familias extreman el control precisamente para no tener más problemas al regreso. El miedo a que consideren a la hija "occidentalizada" y por ello poco "deseable" o "conflictiva" es una constante en muchas comunidades.


La prohibición del burkini o del hijab en la playa no tiene sentido ni como protección de la mujer ni como seguridad en las playas contemplando a la mujer como potencial terrorista. Lo único que se debe limitar, en ese sentido o espacio, en cualquier espacio es todo aquello que obligue a ocultar la cara de la mujer. Y se debe  dejar, en cualquier caso, claras las razones, que además deben ser razonables. No lo que ha hecho Valls, que solo deja claro algo absurdo.
El titular de Le Figaro es claro: "Burkini : Valls s'attire les foudres de ses ministres". Si los ministros están enfadados, imaginemos el resto. Y piden que Hollande se comprometa en la cuestión. Pero, como dijimos, Hollande tiene a Valls para no tener que meterse en estos líos. Sin embargo, esta vez tendrá que hacer algo porque le están saliendo rivales políticos dentro de su partido que critican directamente a Valls esta forma de entender las libertades, como ha ocurrido con el ex ministro de Educación, que ya se postula como alternativa para las próximas elecciones. Dos ministras se le han enfrentado directamente:

Après une prudente prise de distance d'Axelle Lemaire et Bernard Cazeneuve mercredi, ce sont Najat Vallaud-Belkacem et Marisol Touraine qui sont frontalement montées au créneau ce jeudi, obligeant François Hollande a intervenir pour calmer le jeu.
La polémique aura eu raison de la cohésion gouvernementale. Tandis que de nombreuses communes ont récemment pris des arrêtés interdisant le port du burkini - une tenue de bain islamique visant à dissimuler le corps de la femme à la plage -, un vif débat est immédiatement né au sein de la classe politique. Y compris au plus haut sommet de l'État, où le premier ministre a affirmé à plusieurs reprises son net «soutien» aux maires ayant pris de telles décisions.
Pourtant, si Axelle Lemaire (Numérique) et Bernard Cazeneuve (Intérieur) avaient déjà tenu à prendre une certaine distance avec la fermeté affichée par le chef du gouvernement, une ministre a carrément décidé de le désavouer publiquement: Najat Vallaud-Belkacem (Éducation nationale). Invitée d'Europe 1 ce jeudi matin, la locataire de la rue de Grenelle a rappelé qu'elle était opposée à ce vêtement, mais elle a estimé que «la prolifération (des arrêtés anti-burkini n'était) pas bienvenue».**


Lo peor de todo, como tuvimos ocasión de expresar hace unos días y seguimos pensando, es que esto no sirve para nada. Ningún bien se saca de ello, ni en seguridad ni en diálogo. Solo sirve para justo lo contrario: que Francia sea mostrada como un enemigo del "islam" y se produzca un mayor distanciamiento. Los islamistas son maestros en esto. Pero ya no tienen que ser siquiera islamistas, basta con que sean antioccidentales. Como dijimos: uno lo presentan como cuestión religiosa y otros como cuestión de identidad. Por los dos lados se presenta a Francia (y a los que hagan lo mismo) como anti musulmana o anti árabe. Valls ha conseguido lo contrario de lo que quería.
Cualquiera que conozca algunas personas de Oriente Medio sabe que el "problema" no es el velo porque no es la mujer, que es principalmente víctima de la presión familiar y social, donde reside la cuestión. Llevar esta presión a las playas francesas —lo explicamos ya— es absurdo. Se ha puesto en bandeja la foto de los policías deteniendo a las mujeres en las playas; es la imagen que querían los que ya la han difundido por cientos de miles por las redes sociales y las primeras páginas de muchos medios. Es un discurso fácil de hacer y te lo sirven con generosidad.

Lo más preocupante —ya se acabarán las vacaciones— es lo que tiene de falta de sentido común y, lo que es peor, de estrategia frente a un problema, ese tercer nivel, que es el que alimenta a los otros dos: el terrorismo y la guerra.
Lo que se debería estar haciendo no es persiguiendo mujeres por las playas, sino dando espacios a los que realmente tienen un discurso moderno que puede frenar desde el interior el avance del integrismo antioccidental. El problema es que con estas medidas se están eliminando sus razones, las libertades, los argumentos para poder salir del agujero en el que están siendo atrapados. Cualquiera que decida quitarse el hijab será acusada de anti musulmana y anti árabe, después de haber sido acusada por la propia familia. Esta vez se hará exhibiendo las fotos de lo que ocurre en Francia y de cómo se obliga a las mujeres a ir contra el pudor, la religión y la familia.
Egyptian Streets no solo nos cuenta los casos de las chicas que se enfrentaron a sus familias y tuvieron que buscarse independencia económica o trasladarse de ciudad para mantener su decisión a no llevar el hijab. También hay historias de apoyo que es importante comprender para no quedarse con la mitad del asunto:

The picture isn’t always grim; family support of a girl’s decision of take the hijab off, although rare, happens. Fatma Ayman, a 19-year-old college student, speaks of how her father reacted when she told him about her intentions.
“I worried for a long time about his reaction, especially that my reasons for taking the hijab weren’t as sophisticated as the reasons of some of my friends,” she says. “All I wanted was to feel like a girl – to feel the sun on my hair and to feel the wind and the rain in the winter.”
To her surprise, her father expressed his support of her decision.
“It was an amazing shock I got when I heard his voice through the phone supporting me,” Fatma recalls.
Solafa Magdy, a 30-year-old news reporter, found the support she needed from her now-husband, Hossam.
“Everything started with the revolution; I was born again and with my new birth I’ve decided to go over all the old rules … I needed two things to get through the hijab issue: Financial independence to face my family and a man who understands me to face my street and community, as I lived in the local crowded neighborhood of Ain Shams,” she says. 
Hossam didn’t only offer emotional support but was also there whenever Solafa was harassed by people from the street as a consequence of her taking off the hijab.
“Because he couldn’t be there all the time for me, he bought me a taser and told me to use it on anybody who thinks of harassing me.”*


 La sorpresa de la muchacha ante la aceptación de su padre es algo más que un caso anecdótico. Muchas tienen esa aceptación porque no todos los padres son iguales. Es a esos padres a los que hay que darles apoyo para que puedan defender ante sus propias familias y círculos sociales o laborales que sus hijas no lleven un hijab, estudien fuera de su país o trabajen lejos. Ahora tendrán que enfrentarse a la foto francesa, la foto de cómo se trata a las mujeres "decentes" en las playas de Occidente. Su padre será el foco de ataques; le dirán que es el responsable y que no lo debe permitir. Y él tendrá que defenderse para defender a su hija. No entenderán que ella quiera sentir el sol veraniego en su pelo y la lluvia en invierno, razones poco sofisticadas como ella dice, pero profundas carencias en su vida.
El segundo caso se liga a la transformación que supuso la Revolución egipcia del 25 de enero, la Primavera Árabe tan denostada. Han sido las mujeres las que más han sufrido su retroceso porque ellas son precisamente uno de los signos más visibles. Aquí hemos dicho muchas veces que no hay revolución árabe que no pase por las mujeres y que son ellas las que con estos detalles la hacen permanecer viva como capacidad de decidir, de ser dueñas de sí mismas y reivindicarlo en los cotidiano, quitándose el hijab, montando en bici por El Cairo o haciendo ballet clásico en Minya, por citar solo algunos casos que hemos visto aquí.


La segunda parte es importante: necesitaba alguien que respaldara su decisión. Para ello eligió un hombre en su vida con el que compartir y no con el que tener que renunciar a su forma de ser. Esto es también un efecto revolucionario porque la primera sumisión es a la familia y en el destino matrimonial se forma muy claramente. De ahí el descenso en la edad matrimonial buscado por los islamistas: cuanto más joven la mujer, menor capacidad de resistencia.
La revolución no fracasó; fracasaron los políticos, los de siempre. La revolución sigue allí donde empezó, en el corazón de los que de verdad la querían. Se camufla y se muestra con estos pequeños actos y se defiende con una pistola eléctrica para prevenir el acoso al que será sometida por haber tomado la decisión de ir sin hijab por la calle. El acoso es una forma de presión social desde el miedo. Las medidas francesas no lograrán quitar a nadie el hijab o el burkini sino hacer que la gente se quede en su casa o que vaya a las playas a montar escándalos para que se indignen en muchos lugares.
Sigo sin entender cuál es la estrategia tras las prohibiciones y el discurso de Valls. Imponer cosas por decreto y considerar delictivo y teorizar, como ha hecho Valls, explica porqué Francia tiene algunos de los problemas que tiene y que no ha sabido ver crecer. No ha evitado el radicalismo, solo lo ha metido debajo de la alfombra en guetos o cárceles. Lo de los "valores republicanos" es muy bonito pero hay que practicarlos, como le recuerdan a Valls algunos de su partido.
El mejor ejemplo para las libertades es hacer ver que las libertades funcionan y se respeta a las personas. Los discursos de Valls y las fotos francesas han hecho retroceder a los que defendían modelos de libertad representados por Francia. Volverán a escucharse los lastimeros quejidos de la "doble moral", el "doble rasero" y que se odia a los musulmanes, que se pretende privarles de su identidad.


Daily News Egypt nos trae un pequeño vídeo de tres minutos con la historia de Elva***, una chica de 26 años cuya pasión es la moda. Trabaja como diseñadora. Elva va enfundada en un niqab, decisión que tomó siete años atrás, con 19. Dice que la gente no entiende muy bien que se dedique a la moda vistiendo de negro, pero es su pasión y creado su propia marca —"Elva"— para las chicas egipcias. Muchos la juzgan. Su deseo, explica, es hacer una comunidad de chicas en la que puedan todas aprender cosas que les sirvan a largo plazo para sus propias vidas. En su taller de costura hay chicas con hijab y con el pelo suelto. Son solo chicas haciendo un trabajo. No sabemos cuál fue la experiencia vital que llevó a Elva a enfundarse dentro del niqab, del que solo salen sus manos finas para cortar las telas y colocar flores y unas zapatillas deportivas de lona con las que maneja los pedales de la máquina de coser. Un trozo de tela sirve, dice, para que cada chica exprese lo que lleva dentro. No vamos a juzgarla. En su taller no se le exige el niqab a nadie. El niqab es tela; dentro hay una mujer, una persona, una historia. No hay que olvidarlo por más que sea parte de su función.


Las muchachas que han dejado atrás  el hijab en el reportaje de Egyptian Streets no piensan que sean mejores, piensan —como señala una de ellas— que son ellas mismas. Es una gran diferencia.
A la complejidad de la cuestiones culturales se añade las personales, las de quienes viven en el interior de familias y grupos. Cuando has tenido trato suficiente con las personas, comprendes que no es el hijab donde residen nuestros problemas (o los de ellos). Allí donde alguien lo vive problemáticamente, se produce la lucha personal, que es la que hay que apoyar: han buscado su independencia, se han distanciado de los que les decían cómo tenían que ir, han roto relaciones familiares si ha sido necesario. Han defendido su derecho a no llevarlo, pero seguramente defenderán el derecho de las que quieran llevarlo; es una decisión personal. Convertirlo en una obligación es atentar contra lo que se dice defender.


El discurso francés sobre el burkini es contraproducente: juzga a las personas por la tela que llevan encima. El hábito sí hace al monje, al menos lo hace sospechoso y punible. Es como un discurso islamista invertido: cuanto menos muestras, mejor eres. Los islamistas piensan lo mismo pero al contrario: cuanto menos muestras, mejor, más piadosa eres. El razonamiento es absurdo. Se desarrolla además en un terreno desfavorable: los símbolos religiosos, que es la vía elegida para defender el laicismo de la República. Es meterse en la boca del lobo y llevar a la islamofobia el debate, que es lo que quieren los islamistas. Le Figaro ya habla de una propuesta del Frente Nacional: prohibir las cruces y las kippas judías en público. La tormenta perfecta.



* "In Photos: Egypt’s Untold Hijab Stories" Egyptian Streets 23/08/2016 http://egyptianstreets.com/2016/08/23/in-photos-egypts-untold-hijab-stories/
** "Burkini : Valls s'attire les foudres de ses ministres"  Le Figaro 25/08/2016 http://www.lefigaro.fr/politique/le-scan/citations/2016/08/25/25002-20160825ARTFIG00082-arretes-anti-burkini-valls-et-vallaud-belkacem-affichent-publiquement-leur-desaccord.php
*** "The niqabi fashion designer puts soul in clothes" https://www.youtube.com/watch?v=FhULmttBvEw