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jueves, 9 de abril de 2026

El sabotaje israelí

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Parece que está claro que al Israel de Netanyahu no le interesa la paz. Tiene su lógica, pues ha sido el inductor de esta guerra y muchos señalan que ha sido Netanyahu el que "calentó" a Trump e hizo que se lanzara a la guerra.

Ahora que se está trabajando en un alto el fuego, Israel se desmarca y dice que el alto el fuego "no incluye al Líbano". Es difícil sostener esa visión sin sonrojo, cuando se lleva mucho tiempo acusados de genocidio.

La guerra de Estados Unidos no es la guerra de Israel. Eso parece meridianamente claro. Muchos no entienden esa "guerra americana", pero sí entienden las agresiones expansionistas, ese "gran Israel" que Netanyahu mostraba orgulloso hace apenas unos días sobre planos y que incluyen quedarse con parte del Líbano.

La respuesta a lo hablado finalmente ayer sobre una tregua para abrir Ormuz y detener la masacre que Trump había anticipado es un boicot directo a los acuerdos de paz- No hay paz en Oriente Medio sin que Israel haya conseguido sus objetivos: el genocidio de Gaza, la destrucción de Líbano y la ocupación para quedarse con las tierras para sus colonos beligerantes.

El País

Cuando se las prometía felices con los Estados Unidos dando la cara en la guerra, Trump se retira del órdago a Irán y trata de evitar lo de la "vuelta a la Edad de Piedra" que había anticipado unas pocas horas antes. La respuesta de Benjamín Netanyahu es seguir su guerra, demostrando el grado de manipulación anterior alcanzado.

En RTVE.es podemos leer sobre las reacciones a los ataques:

Israel ha anunciado que respetará la tregua de dos semanas pactada entre Estados Unidos e Irán, pero considera que no afecta a Líbano, por lo que continúa sus ataques en ese país, con el beneplácito del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que también ha dejado al frente libanés fuera de los compromisos supuestamente pactados.

De hecho, en las últimas horas se han producido los mayores bombardeos desde el inicio de las hostilidades en Líbano, el pasado 2 de marzo. El Ministerio de Sanidad estima que al menos 89 personas han muerto y más de 720 han resultado heridas, cifras que se sumarían a las más de 1.500 víctimas mortales que se habían registrado hasta ahora.

Pese a que el régimen iraní sí mete al Líbano dentro del alto el fuego, y de hecho ha anunciado un nuevo cierre del estrecho de Ormuz como represalia por los bombardeos israelíes, Trump ha esgrimido en declaraciones a la cadena PBS que "no está incluido" en el acuerdo de alto el fuego pactado con Irán. Según el magnate, el contexto libanés está "separado" del iraní por la presencia de la milicia chii Hizbulá, que había reanudado sus ataques contra Israel como represalia al inicio de los bombardeos sobre Irán hace más de un mes.*


¿Le servirá la idea de una guerra "fraccionada" para salir del compromiso en el que se ha metido Trump? ¿Siguen ambos presidentes intentando seguir con su guerra al limitar los espacios y enemigos implicados?

Si Irán sigue con la respuesta de no aceptarlo, si mantiene cerrado de nuevo el estrecho, a Trump no lo quedará más remedio que imponer un alto el fuego presionando a Israel para que se frene en el Líbano. Pero mucho me temo que no será lo que le interese a Netanyahu, que se ha visto beneficiado por la actuación norteamericana, cometiendo todo tipo de tropelías y masacres sobre poblaciones civiles con la finalidad de dejar el territorio despoblado, listo para usar.

La única ventaja que esto puede tener es la clarificación de cuáles son en realidad los motivos de esta guerra absurda que solo ha servido para crear todo tipo de alejamientos entre los aliados que concluirán con la desaparición de la OTAN antes que con la Unión Europea, otro de los objetivos encubiertos o no tanto como ha dejado claro la intervención de JD Vance en Hungría apoyando al autoritario y antieuropeo Víktor Orbán.

Las señales no pueden ser más claras. La brutalidad del ataque confirma que es algo más, un mensaje. La alegría de los mercados volverá a desvanecerse en el momento en que Irán vuelva a cerrar el estrecho y sea evidente que Israel no está por la paz, que nunca lo ha estado y probablemente nunca lo estará. No quieren paz, quieren territorio.

 

* "Israel rechaza incluir al Líbano en la tregua con Irán y lanza los mayores ataques desde el comienzo de la guerra" RTVE.es/ Agencias 8/04/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260408/israel-rechaza-tregua-entre-eeuu-iran-afecte-libano-mantiene-ataques/17013493.shtml

 


jueves, 23 de octubre de 2025

La anexión aprobada

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los temores a que la paz quede finalmente en una sucia jugarreta crecen. Benjamín Netanyahu puede no controlar ya su propio gobierno y parlamento o hacernos creer que no lo hace. Ya advirtió que solo se aceptaría un resultado y este sería la victoria de Israel entendida en términos de la existencia de un solo estado, el de Israel.

La posibilidad que se den los pasos hacia esa solución es grande, por lo que todos los esfuerzos hacia una solución satisfactoria para todos se proclama, como antes, poco favorable para ambos y que se encuentre como viable solo una fórmula, la anexión.

En RTVE.es se nos señala la fragilidad de la solución y, algo peor, lo que se pueda entender como "solución", es decir, lo que acaba de aprobar el parlamente israelí: 

"El proyecto de ley para aplicar la soberanía a los territorios de Judea y Samaria (términos con los que los israelíes se refieren a Cisjordania) ha sido aprobado en lectura preliminar por una mayoría de 25 a favor y 24 en contra", ha anunciado la Knéset en su canal en X. El texto defiende que el Israel aplique sus leyes y sus soberanía sobre los asentamientos en Cisjordania "para establecer el estatus de estas áreas como parte inseparable" del estado israelí.

Los ministros más extremistas apoyan la anexión

La iniciativa parte del diputado Avi Maoz, del partido opositor Noam. En su intervención en la Knéset ha defendido al 'Gran Israel', doctrina que borra del mapa los territorios palestinos: "El asentamiento en la tierra de Israel es la redención y el renacimiento nacional; el asentamiento es lo que hace florecer la tierra de Israel tras dos mil años de exilio", ha declarado. Por el contrario, el ministro de Educación, Yoav Kisch, ha dicho que cree "firmemente en la aplicación de la soberanía" sobre Cisjordania pero cree que "no se logra así, mediante proyectos de ley de la oposición". Kisch advirtió que "la legislación sobre la soberanía también llegará" junto con sus socios estadounidenses.*

 

Por este camino, evidentemente, la historia lleva de nuevo a la ruptura y, en especial, a la creencia en la poca fiabilidad de Netanyahu. Es claro que Israel nunca ha tenido otra meta, lo que nos lleva al problema actual, la obediencia a los Estados Unidos de Trump, que ha sido la fuerza que ha sostenido todo esto. Peligra así el Nobel de la Paz para Trump, motivo de preocupación para algunos, incluido el propio Trump que lo daba por hecho.

Que esto sea lo que mantiene al estado de Israel, demuestra que esto ha sido un disparate desde el inicio con el terrorismo de Hamás y que ahora no se va a detener. Veremos qué ocurre, aunque lo previsible es que la entrega de prisioneros o de cadáveres marque el verdadero punto de ruptura. ¿Qué pasará entonces, cuando no queden rehenes sobre los que negociar?

Lo que probablemente ocurrirá es que Donald Trump tenga que imponerse en Israel para esta vez tratar de alcanzar algo se que se pueda llamar "paz" sin sonrojo. Está claro que cada uno llama "paz" a algo distinto. La posibilidad de un Netanyahu al que el parlamento israelí presione y se oponga llevaría a Israel a un nuevo escenario bélico y político. No van a renunciar a lo conseguido ni a ir más allá.

En ocasiones se defiende a Israel señalando que es la "única democracia de la zona". Es una forma muy reduccionista de entender la democracia como un puro formalismo donde la irracionalidad y la crueldad pueden ser puesta sobre la mesa como un aspecto más del programa.

Ahora, la noticia de que su parlamento ha aprobado algo que va contra toda norma y justicia, señala los límites sociales y políticos de la "democracia" israelí, representada por el radicalismo cruel que destruyen un pueblo, arrasa sus ciudades y decide quién y cuándo se come, quién tiene acceso a la sanidad, etc.

El ligar este tipo de decisiones a "los socios estadounidenses", es decir, al apoyo de Donald Trump, por un lado, y al apoyo divino, esa ·recuperación" tras "dos mil años de exilio" es un ejercicio sibilino.

Israel recurre a sus propios mitos, pero sobre todo, a su aplicación a los demás. El mito de "la tierra prometida", el "exilio" y sus derechos es la variante hebrea del uso colonial de la fuerza. Es un anacronismo que podría, por ejemplo, llevar a Italia a reivindicar el imperio romano en toda su extensión en su periodo de apogeo. Los palestinos de hoy son exterminados, destruidas sus ciudades por ese fanatismo retrógrado y anacrónico. No hay derechos, solo "pueblo elegido".

Solo el tejido económico y político, junto con el temor al terrorismo islámico, han creado esos apoyos para los que muchos ya han dicho ¡basta! y exigen su cese. Si la operación trumpista de "paz" fracasa y se convierte en mera palabrería impuesta, la zona se va a convertir en algo más que ruinas. 

 

* Mario Pérez "Israel da el primer paso en el Parlamento para la anexión de la Cisjordania ocupada" RTVE.es 22/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251022/israel-da-primer-paso-parlamento-para-aplicar-su-soberania-sobre-cisjordania/16781849.shtml