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sábado, 13 de septiembre de 2025

El tiempo de la desinformación

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Indudablemente, el mundo de la información ha cambiado. La horizontalidad del ecosistema digital ha reorientado las relaciones entre lo que es percibido como un "hecho", las informaciones que lo representan y comunican, las relaciones con el público que lo recibe y su respuesta. A esto hay que añadir lo que llamamos bulos, "fake news", que forman ya  una parte importante de ecosistema y lo que podemos llamar el par "verificación/desmentido". Hoy no podemos prescindir de cualquiera de estas partes interrelacionadas, lo que hace muy complejo y necesario el estudio de estas partes.

Siempre han existido los "bulos" y los "desmentidos", pero los primeros nunca han tenido tanta fuerza y ha sido por ello necesario intensificar los sistemas de verificación. Los medios que se lo pueden permitir económicamente por su prestigio en juego han tenido que correr mucho para crear un sistema de "defensa" eficaz y rápido para evitar que los bulos afecten a una parte importante de los receptores de noticias.

Las noticias y los bulos tienen un objetivo común, afectar a los destinatarios, aunque discrepan en los medios de hacerlo y en los fines últimos. Con una "sociedad de la información" ha crecido, imparable, otra paralela, la de la "desinformación". Lo paradójico es que la "desinformación" crece del éxito de la información. La misma tecnología y principios informativos sirven para promover la desinformación, por ello son los medios los primeros interesados en no ser tragados por la desinformación creciente. La desinformación, por su lado, necesita que la información le abra el camino, le muestra la línea de entrada de sus bulos. Se necesita de la "verosimilitud" para que la desinformación funcione, quien la recibe debe creerla, amparado en el deseo de que sea cierta. La información cambia nuestro estado de conocimientos; por contra, la desinformación busca cerrarlo mediante la intensificación de los prejuicios, nos da lo que queremos confirmar.

El asesinato de un disparo del ultraconservador Charlie Kirk, como era de esperar, ha suscitado ríos de información y de desinformación. Las noticias falsas buscan el aprovechamiento del hueco existente entre lo que haya podido ser confirmado por quienes investigan el caso y lo que queda por saber. Ese es el momento ideal para la desinformación.

De la idea de la "izquierda radical" lanzada por Donald Trump (fuente habitual de desinformación y bulos) a las afirmaciones que irónicamente el propio Kirk realizaba sobre los tiroteos realizados por personas "trans" hay un abanico de posibilidades desinformativas que se van adaptando y ampliando con el propio movimiento de los datos que van apareciendo.

En VerificaRTVE podemos leer sobre este caso:

Un usuario en X asegura: "La ATF/DHS informa que el asesino de Charlie Kirk es un activista trans". El mensaje continúa diciendo que el arma y la munición "tienen texto con lenguaje trans radical, similar al del asesino de Minnesota de hace 2 semanas". La publicación comparte un vídeo de un hombre hablando a cámara reproduciendo lo mismo que el mensaje y asegurando que las personas trans "tienen el cerebro completamente lavado". No hay pruebas que lo demuestren.

El Departamento de Seguridad Nacional no ha confirmado que la persona que ha asesinado a Kirk sea trans. El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha anunciado que el presunto asesino del activista ultraconservador Charlie Kirk ha sido detenido. Según dos fuentes cercanas a la investigación citadas por Reuters y medios locales, el atacante es Tyler Robinson, un joven de 22 años natural de Utah. El FBI le había identificado a partir de las imágenes captadas tras el atentado que acabó con su vida de un disparo en un mitin ante miles de personas en la Universidad de Utah Valley. En VerificaRTVE hemos hecho una búsqueda en medios internacionales con palabras clave ("tirador", "DHS", "trans") y no encontramos las declaraciones que se le atribuyen al Departamento de Seguridad Nacional sobre que esta persona sea trans.*

Recordemos que las últimas palabras de Kirk eran en respuesta a la pregunta sobre "tiradores trans", un elemento que la ultraderecha norteamericana suele introducir y magnificar en el caso de que se produzca algún caso. Cubre así su objetivo de atacar la diversidad sexual, como lo hace contra la inmigración, los judíos (a los que acusa de estar detrás de los movimientos liberales y antiamericanos), la igualdad para la mujer, etc.

Las noticias falsas sobre el "tirador trans" buscan reforzar los lazos radicales y ampliar el grupo captando a las personas que quieren creerlo. Frente a la afirmación rotunda sin pruebas, los mecanismos informativos solo pueden presentar la "ausencia de confirmación" o ese "no encontramos las declaraciones" que se muestran en el texto citado. La afirmación, aunque sea falsa, es más poderosa que la duda en los casos en los que el deseo de que sea cierta supone una fuerza adicional.

El nuevo escenario comunicativo muestra cómo esto favorece la radicalización y  la polarización de la sociedad. Es la ultraderecha la que crece y amplía sus intenciones de voto, que es el resultado de este crecimiento de la desinformación. Esto ocurre en los Estados Unidos y se extiende hacia países en los que se copia la fórmula desinformativa y hace llegar a los gobiernos a estos grupos que "hablan claro", que asignan los males a los otros y acaban contagiando el sistema.

La desinformación es una cuestión más de ética que de ideología, por lo que vemos cómo se amplía a otros grupos que ven en la radicalización, sea la que sea, el seguro de la llegada al poder. Crecen y parte de ese crecimiento se debe a la erosión que provocan en otros a los ojos de los votantes, cada vez más manipulados desde los partidos y los grupos sociales que estos crean —como el Tourning Point, la asociación creada por Charlie Kirk— para amparar al poder —en este caso, Donald Trump—.

El radicalismo genera una respuesta también radicalizada, que es lo que ha dicho la familia del detenido y acusado del crimen, que se había ido radicalizando. La ironía que muchos señalan de que en el momento de su asesinato Charlie Kirk estuviera defendiendo el uso de las armas aunque costara vidas cada año, es la demostración de cómo funciona este choque radical.

La paradoja en el caso Kirk es que su asesinato es la demostración de su "éxito" político y comunicativo: su radicalismo llamó al radicalismo contrario y su elección como "víctima" del asesinato se fabricó con su propia notoriedad. Magnificar su persona convirtiéndolo en la cumbre de los "valores" norteamericanos no puede ocultar eso.

Conocer hoy el mundo y efectos de la información y la desinformación es adentrarse en un sistema de alta complejidad, de efectos inesperados, de cambios impredecibles, pero que por otro lado pueden estallar en cualquier momento, aumentando las probabilidades del siguiente.

El aumento de las posibilidades tecnológicas, el anonimato, la instantaneidad, el mayor conocimiento de los mecanismos psicológicos y sociales, etc. hacen que cada vez sea más fácil actuar sobre los grupos sociales, perfilarlos y predisponerlos en una dirección. El énfasis se ha ido desplazando de la ciudadanía al líder, que es el objeto de seducción en el que se polariza la acción. El líder confirma y anticipa, dirige, acusa y adoctrina. Una política democrática hacia la ciudadanía debería evitar estas fórmulas comunicativas y de liderazgo. Pero no es lo que está ocurriendo. 

* VerificaRTVE "Asesinato de Charlie Kirk: de bulos sobre la identidad del autor a vídeos falsos de su huida" RTVE.es 12/09/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250912/desinformacion-asesinato-charlie-kirk-bulos/16727164.shtml

 

martes, 12 de marzo de 2024

No lo llames "incidencia" un 11-M

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En el espacio de desmentidos de VerificaRTVE.es se descartaba que, como se aseguraba en diversas cuentas de las redes sociales, ayer —aniversario de los atentados en Madrid del 11-M, ocurridos en la red de ferrocarriles—hubiera habido un atentado  en el Metro de Madrid, en la estación de Moncloa.

No fue un "atentado", dice la compañía; solo fue una "incidencia". La claridad del primer término, "atentado", contrasta con la ambigüedad de "incidencia", un término de la jerga empresarial que no explica nada, no aclara nada, puede ser cualquier cosa. No sabemos qué ocurrió, pero sí sabemos que no ocurrió lo que dicen que ocurrió, un atentado. Se oyó "ruido", pero no fue una "explosión", sino el causado por la "incidencia". La gente no fue desalojada por un "atentado", sino por la "incidencia". La persona que fue atendida por un ataque de ansiedad por los servicios sanitarios fue porque ignoraba que se trataba solo de una incidencia.

Los verificadores de RTVE.es lo dejan muy claro:

En redes sociales, varios mensajes de internautas han dado por hecho que lo que se ha escuchado dentro de los vagones del Metro de Madrid correspondía a una "explosión" pero la empresa pública ha respondido que lo que han oído es "el ruido" por la "avería" registrada. "No hubo ninguna explosión, lo que oyó pudo ser el ruido que produjo la avería en el tren". "Podemos confirmarte que no hubo ninguna explosión", ha señalado en respuesta a otro usuario el perfil de Metro de Madrid. También hemos consultado a Emergencias Madrid si ha tenido que atender a algún viajero por la evacuación del Metro en Moncloa y nos responde que sus trabajadores han atendido a una persona que presentaba una crisis de ansiedad y que ha recibido el alta en el lugar, sin que haya sido necesario el traslado a un centro médico.

Los mensajes de redes sociales que hablan de una explosión en la estación de Moncloa de Metro de Madrid a raíz de las imágenes de la evacuación de pasajeros se difunden el día en que se cumple el vigésimo aniversario de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en la capital, unos ataques que acabaron con la vida de 192 personas.*


Mucho ha tenido que insistir Metro de Madrid para convencer lo que propia ambigüedad inicial no aclaraba, que se trataba solo de una incidencia. Los intentos para evitar con la jerga la presencia de un término "accidente", que utilizan el resto de los mortales, hizo aparecer otro más temido, el de "atentado".

Bastaban las imágenes del desalojo de muchos y del pánico de algunos para concluir, sumando la fecha y la incidencia a lo que algunos sumarían, la presencia de múltiples equipos de televisión, decididos a ser más "veraces" haciendo sus informativos desde la estación de Atocha, uno de los centros de los atentados, para que unos creyeran o hicieran creer que la "incidencia" era otra cosa.


Son tiempos extraños estos en los que construimos nuestra realidad en esta rara mezcla en la que desconfiamos de lo que se nos dice y, sin embargo, nos engañamos con lo que creemos dando entrada fácil a casi cualquier cosa que nos llega a través de las redes. Y lo que vemos en ellas nos hace mirar lo que tenemos delante de otra manera en un complejo círculo vicioso.

Entre la ambigua jerga de las empresas, instituciones, partidos, etc. y el lenguaje directo, dramático y apresurado de las redes se sitúa nuestra experiencia de la realidad, lo que nos hace más manipulables y crédulos que nunca.

La fecha de ayer, con una auténtica inflación de noticias sobre el 11-M por sus veinte años pilló a muchos con la guardia baja. La distancia, los veinte años entre el momento de los hechos y el día de hoy, ha tenido esos efectos. Son veinte años de gatillo flojo informativo, del "aquí lo pillo aquí lo mando·, del "grabo primero y pregunto después".

No sé si esta vez ha sido un deseo deliberado de desinformación o si se trata simplemente de sumar dos más dos en un día saturado de información sobre unos atentados antiguos que conviven con una "incidencia" ruidosa y que crea pánico en algunos. Creo que hay más de lo segundo que de lo primero; creo que hay una enorme metedura de pata que cree que se puede comunicar en cualquier momento de la misma manera prescindiendo de las circunstancias. La base de la buena comunicación es precisamente pensar en el contexto en el que se recibe entendiendo que este condiciona la recepción.

Cada día es más difícil saber qué creer en un mundo en el que la información es un arma y la ambigüedad un estilo. La demostración de cómo los partidos políticos están usando su propio interés manipulando en su favor unos atentados con casi doscientos muertos es lo suficientemente clara como para no verla. Pero ellos no hablan a sus opositores; nos hablan a nosotros, que debemos escuchar sus refriegas una y otra vez. Nosotros somos los destinatarios universales, los receptores finales de la inmundicia.

Habrá gente que haya evitado ayer el tren, que habrá sentido angustia al paso por Atocha y otros lugares; gente que se haya sentido mal al escuchar que un "atentado" ha hecho evacuar unos vagones de metro. Lo ha creído porque ha estado rodeada de testimonios, de imágenes, de lugares en los que sí ocurrieron las cosas terribles durante unos días. ¿Por qué no, si ya ocurrió?

Cuando corremos lo hacemos porque nos lo piden o porque vemos a otros correr. Los que ven a otros correr se imaginan por qué corren y es lo que les hace correr. Forman unas creencias que se van acumulando con lo que no sabemos y lo que imaginamos, que pronto son lo esencial en el caos generado. Entonces aparece la cámara que capta la huida, el desalojo, los gritos, los atropellos... y lo vemos.

La gente lo vio así:

“Explosión en Moncloa”, dice un mensaje compartido más de 800 veces en la red social X desde el 11 de marzo. La publicación adjunta dos vídeos que muestran a varios operarios de Metro desalojando a viajeros de un tren parado en una estación y una tercera grabación en la que se ve a los pasajeros subiendo rápidamente por unas escaleras mecánicas. Las mismas grabaciones las difunde otro perfil con el siguiente texto: "Hoy, 11 de marzo, sobre las 15.00 horas de la tarde, se ha escuchado una explosión en uno de los vagones de Metro Madrid, provocando una estampida". "URGENTE Ha habido una explosión en el metro de Moncloa", asegura otro mensaje de X que comparte los mismos vídeos.* 

Mucha de la gente que está a esa hora por Moncloa son los estudiantes que salen y entran camino de la Universidad. Para la gran mayoría de ellos, el recuerdo del 11-M es inexistente, no lo vivieron. Es algo visto en esas representaciones mediáticas que les habrán impactado induciéndoles a creer que no era esa "incidencia" desconocida, imaginada, sino una "explosión" lo que provocaba el humo, el ruido y el desalojo. Lo demás son teléfonos.

A lo que ocurra en Renfe o Metro podrás llamarlo "incidencia" todos los días menos en el aniversario del 11 de marzo de 2004. Esa jerga de los servicios técnicos, es palabra que lo cubre todo —y por lo mismo deja imaginarlo todo— puede usarse en cualquier otra circunstancia, pero no un 11 de marzo. 

* "No se ha registrado una explosión en el Metro de Madrid, es falso" RTVE.es VerificaRTVE 11/03/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240311/no-se-registrado-explosion-metro-madrid-falso/16010036.shtml

martes, 24 de noviembre de 2020

Más allá de los hechos o la incógnita de la información futura

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Sea cual sea la fuerza del universo empleada, Trump ha empezado a comprender que ha perdido las elecciones. Le ha costado y no descartamos que tenga recaídas en los próximos días y que haya que desalojarlo de la Casa Blanca. Habrá que prepararse para las groserías y desplantes que quedan por venir hasta que Biden pueda entrar. Pero acabará saliendo.

Lo que no tienen tan claro algunos es lo que quedará de la era Trump en el sistema político norteamericano y, más allá, en el resto del mundo, en donde se ha expandido con preocupante facilidad. Desde The Washington Post, Margaret Sullivan, plantea en titulares el fondo de la cuestión: "The disinformation system that Trump unleashed will outlast him. Here’s what reality-based journalists must do about it."

Vivimos en un universo mediático cuya expansión veloz impide detectar con suficiente antelación los cambios. No es un fenómeno nuevo. Cuando pensamos en un problema es más que probable que estemos ya en el siguiente; es la aceleración que crea una estructura "problema-nuevo problema" antes que la deseable "problema-solución". Los problemas no se solucionan, simplemente son desplazados por nuevos problemas como efecto de esa velocidad que nos desborda.

Gran parte de esa velocidad es debida a la aceleración que le imprime una sociedad mediática, que convierte la Historia en el peligroso suelo encerado de una sala de baile en la que intentamos avanzar manteniendo el ritmo. Los medios son aceleradores de la Historia. Así ha ocurrido con cada avance tecnológico, de la escritura a Internet. Nada corre más que la información y la velocidad aumenta cada día que pasa. Nuestra realidad convierte en pasado remoto lo que ocurrió apenas hace unos meses y, por ello, las soluciones se hacen difíciles.

La pregunta sobre los medios y la desinformación es capital y problemática, como hemos tenido ocasión de comprobar en España con el simple anuncio de intentos de frenarla. Los nuevos políticos no van contra las olas, surfean sobre ellas. La desinformación es una forma de modificar la percepción de la realidad, concepto en franca retirada ante las alternativas, la realidad de diseño, realizada para el consumo emocional.

Es lo que hemos visto con esos más de 70 millones de votantes de Donald Trump. Han aceptado la realidad que deseaban tener. Como Trump, pueden seguir consumiéndola, realimentándose cada día con la narrativa del robo electoral, del fraude que habría llevado a Biden a la Casa Blanca. Una de las características básicas del nuevo modelo mediático es su efectos sobre la situación política deshaciendo el concepto de campaña electoral. El político actual está en campaña permanente, por lo que necesita la atención constante de sus electores. La forma de hacerlo es la tendencia a la radicalización mediante la creación o fabricación de conflictos permanentemente.

El artículo de Margaret Sullivan habla de un "periodismo basado en hechos", pero los hechos a los que se apela acaban siendo las réplicas a los "falsos hechos" a los que se concede un estatus. Pasan a ser concreciones discursivas del deseo; es la narrativa que se quiere consumir, que acaba despegándonos de una realidad que no es gratificante. Es la realidad deseada la que se nos recrea para asegurarse nuestra atención y permanencia en ella. La falsedad crea adicción precisamente porque se ajusta al deseo, a lo que quiero creer.

 

La resistencia a enfrentarse a los hechos y a lanzarse a la falacia deseada la hemos podido comprobar (y la seguimos comprobando) con motivo de la pandemia del COVID19, donde hemos asistido al mismo tipo de negacionismo que se sigue en la vida política. Los ingenuos que piensan que se ha "politizado" la cuestión de la enfermedad creen que es un hecho circunstancial. Sin embargo, creo que es una tendencia del propio sistema generado, que necesita de una constante absorción y conversión a sus propios términos. El conflicto entre políticos y expertos lo hemos podido apreciar en todas partes. Los intentos de mantener la pandemia en términos de seguridad y salud han sido sistemáticamente subvertidos mediante el descrédito de los expertos, de Fauci a Simón. A ellos les corresponde la carga de la prueba. El deseo se impone y debes crear una realidad que impida la negación, sin márgenes de maniobra, contundente, como para que sea aceptada. Los jueces han tenido que decirle a Trump lo que se negaba a escuchar de las urnas y del sistema de recuento en muchos estados gobernados por los republicanos. Ni eso aceptaba. Tampoco lo acepta ahora; pero permite que se ponga en marcha el proceso de traspaso de poderes.

Los "medios" juegan un papel esencial en esta nueva realidad del deseo. Pueden adoptar dos posiciones, como de hecho ha ocurrido: enfrentarse al deseo, a lo que la gente quiere escuchar —que es el camino fácil— o, por el contrario, interpretar el papel de aguafiestas del deseo y realizar ese "periodismo basado en hechos" del que hablaba Margaret Sullivan.

A Trump le ha derrotado el "fact check", pero no nos emocionemos, es él quien ha jugado con blancas todo el tiempo. La iniciativa ha sido de Trump, quien podía cambiar las reglas del juego cada día con un tuit, hacer que se olvidaran los problemas creando otros nuevos, dando que hablar a los medios críticos, cuyos esfuerzos han sido centrarse en los "hechos" denunciando las mentiras. ¿Pero son los "hechos" lo mismo que la "verdad"? Curiosamente, el concepto de "verdad" es el que ha salido perdiendo, ya que ha quedado como una forma de afirmación frente a los hechos, que introducen un concepto diferente al de la "verdad", el de "lo real" o "la realidad". Hay una muy sutil y esencial diferencia. Los "hechos" configuran nuestro concepto de la realidad, mientras que la verdad es una afirmación que hacemos sobre ella. Los medios, mediante el fact check, no han afirmado; lo que han hecho es señalar que lo dicho por Trump es "falso", que no hay evidencias, que ningún hecho lo respalda. Es más fácil denunciar una mentira que establecer una "verdad" con hechos. Sin embargo, en el discurso de Trump todos son "falsas verdades"

La idea de que estos mecanismos discursivos, esta retórica de lo falso convincente, del deseo satisfecho con lo que quiere escuchar sobrevivirá a Trump es preocupante. Y lo es porque tiene muchas probabilidades de reproducirse. Cualquier idea o método que es capaz de llevar a la Casa Blanca a alguien con las características y limitaciones de Donald Trump ha sido un éxito, aunque no haya durado más de un mandato. Pero el camino está abierto y muchos ya saben por dónde está marcado.

Lo vivido estos cuatro años en Estados Unidos debe ser conectado con lo que hemos visto en países como Reino Unido, una democracia en la que las mentiras sobre el Brexit, como quedó demostrado, no eran más que lo que una parte de los británicos querían creer, que sus desgracias eran causadas por Europa, al igual que los norteamericanos han querido escuchar que la culpa la tenían los latinos, los chinos, los árabes, los europeos. Querían creerlo y se lo dieron.

Hoy el mundo está sometido diariamente a análisis desde todos los ángulos para conocer cuáles son sus más íntimos deseos, sus más profundas frustraciones y odios. Después llegan como informes a las mesas de unos y otros, que planifican cuidadosamente como convertirlo en las metáforas favorecedoras para acceder al poder o conseguir sus objetivos.

Esto no desaparecerá con Trump. Al contrario, será la herramienta de unos y la tentación de otros. Parte del problema es el propio sistema informativo, la pieza que ha sido sustituida por la sociedad de la transmisión aparentemente horizontal, fácil de influir tras ese análisis diario de sus estados. La elección de los medios será determinante para el futuro ya que pueden verse llamadas de nuevo a tener que dejar en evidencia las grandes o pequeñas mentiras con las que nos alimentan cada día.

¿Será la lucha del futuro entre los que inventan la realidad y los que la someten a verificación? ¿Será la futura información un desmentido continuo frente a un torrente de irrealidad? ¿Mitad y mitad, en un escenario de medios polarizado? Parece que es parte de lo que llegará. O quizá ya está aquí.


sábado, 3 de octubre de 2020

La orwelliana guerra egipcia de los medios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El positivo de Trump y señora en coronavirus desplazó el tema egipcio que tenía pensado para ayer y al que le habíamos dedicado algunos textos anteriores al ver los movimientos y contra movimientos del gobierno para tratar de silenciar o minimizar las distintas protestas coincidentes con el aniversario de la emisión en YouTube de los vídeos de acusación contra al-Sisi por los tejemanejes en la construcción suntuosa de palacio, favoritismos hacia los adeptos y palo sin zanahoria para los empresarios que se quedaban en cuadro, al margen del dedo que todo lo puede en el mundo egipcio de los negocios. Es una forma que tiene poco de sutil de mantener el engranaje en marcha allí donde la economía está controlada por los militares, sus empresas y las empresas de sus amigos. Nada cambiará en Egipto mientras siga en pie ese faraónico emporio de corrupción del que llevan décadas y décadas beneficiándose los mismos, que pasan a velar porque se mantenga ese estado de cosas por su propio interés. La noticia de la construcción de palacios presidenciales lujosísimos frente a un pueblo ya pobre y empobrecido más por las medidas como la devaluación de la libra, que se llevó por delante el dinero del ahorro y redujo a la nada el poder adquisitivo de la gran mayoría, provocó protestas, negadas por el gobierno, mostradas por los vídeos, y finalmente denominadas de forma oficial como "raras".

En Mada Masar se señala el origen de las protestas: 

Last week saw the one year anniversary of the September 20 protests in 2019, which followed on from corruption accusations made by former contractor and actor Mohamed Ali against Sisi and the Armed Forces. Ali, who has resided in Spain, published a series of videos on social media in which he accuses Sisi and the army of squandering billions on vanity real estate projects, including presidential palaces and a luxury hotel for the military intelligence in a Cairo suburb.

Since mid-September, ahead of the anniversary, there has been a heightened security presence throughout the country. As of September 24, 369 people had been confirmed to have been arrested in Giza, Cairo, Sharqiya, Alexandria, Aswan and a number of other areas, according to the Democratic Transition and Human Rights Support Center. Three major charges were pressed against the defendants: joining a terrorist organization, broadcasting and spreading false news, and misusing social media. A number of other protesters were also handed charges of “funding terrorist organization,” “illegal assembly,” “participating in an assembly of more than five people” and “violating and destroying state property,” according to the center.*

 

Los cargos se le aplican al que salga a la calle o tenga en su ordenador cualquier resto de haber visitado una página "sospechosa". Recordemos que muchos periodistas han sido detenidos y publicaciones, por ejemplo, han sido detenidos y cerradas por el hecho de tener una copia no registrada de un programa informático. Es la vía egipcia a la detención. Si tienes una copia pirata de un programa, te encuentras en la cárcel y, una vez allí, puedes estar meses o años en la segunda técnica egipcia de esperar eternamente. Mientras estás allí meses, estás pendiente de que te lleven ante un juez, algo que se anuncia y suspende un número indeterminado de veces. Mientras tanto has podido ser violado, torturado, golpeado en tu celda. Es el método. Y el gobierno de Egipto se rasga las vestiduras cuando es denunciado por las asociaciones de Derechos Humanos, algo apropiado para Occidente, según declaró al-Sisi en su momento, pero poco apropiado para el país.

El entramado empresarial, político, administrativo y militar es sobradamente conocido por cualquier egipcio de a pie, que lo ve en sus sectores, negocios o simplemente viendo esos edificios que provocan la irritación. Más allá de la lujosa nueva capital —otro derroche que, además, blindará a los jerarcas alejándose de una ciudad peligros como es El Cairo, donde los millones de ciudadanos pueden llegar a ser incontrolables en su ira— los palacios presidenciales, el lujo para unos pocos, ha desbordado la paciencia de muchos.

En la publicación independiente se nos indica que las versiones oficiales niegan primero su existencia y después, cuando no pueden ya sostenerlo, su importancia sobre los siguientes supuestos: 1) duran menos de cinco minutos (probablemente el tiempo que tarda la Policía en llegar); 2) están protagonizadas por mujeres y niños; y 3) a veces son demandas justas de algún sector que son aprovechadas por los Hermanos Musulmanes ("[...] the protests were led by clay brick manufacturers, who had “legitimate” demands, as they have been affected by the increased dependence on cement bricks in construction...").  

Para dar verosimilitud a esto, se ha liberado a casi 500 menores detenidos, en un característico gesto de "padre comprensivo" muy propio del régimen y que hace ver que las familias no cumplen bien con las obligaciones de vigilar a sus hijos, que se dejan engañar fácilmente por lo que les llega por las perversas redes sociales con los mensajes engañosos de los enemigos de Egipto y, por tanto, de las familias. Es la misma táctica retórica que al-Sisi practicó cuando se realizaban en las manifestaciones de Tahrir, en 2011, los infames "test de virginidad" a las chicas. Se presentaba como una acción "paternal" (patriarcal) de velar por ellas mientras que los padres incumplían la vigilancia debida a las mujeres a su cargo.

Las explicaciones dadas por al-Sisi y el régimen no convencen a nadie. Los que protestan, dicen, es porque se aprovechan de las medidas duras que ha habido que tomar. Esto no deja de ser una broma porque el dinero para que se construyan palacios podría emplearse en hospitales y escuelas, pero se conoce que los empresarios amigos no tienen mucho interés en esos sectores.

Pero esta vez, el régimen ha ido un poco más lejos y esta es la parte interesante de todo este caso al constituir cierta "novedad", pero que revelan sobre todo la preocupación real del régimen por el enrarecimiento del clima político en la calle: 

While protests continued to flare up on Friday, the media continued to maintain that nothing was happening, portraying the reports and videos that spread online as Muslim Brotherhood propaganda.

Going the extra mile to showcase the “Muslim Brotherhood’s fabrication” of protest videos, the intelligence-affiliated United Media Services Group staged and filmed a fake protest, sending it out to satellite channels affiliated with the Muslim Brotherhood broadcasting from outside the country.

Channels such as Al Jazeera and Asharq broadcast the United Media Services Group-staged footage that claimed to show a recent protest in Giza’s Nazlit al-Samman.

During an Extra News special, Khaled Salah, the editor-in-chief of the UMSG-owned Youm7, and radio presenter Youssef al-Hosseiny, who is running in the upcoming House of Representatives elections, took to the airwaves to showcase the stunt.

Both presenters showed off excerpts of the staged protests in which actors posing as demonstrators chanted, “leave” and “down with the military rule,” suggesting that the UMSG’s deception of Muslim Brotherhood-affiliated media channels vindicated the state’s assurances that “enemy media” publish material without ensuring their authenticity.

United Media Services Group is owned by one of the sovereign state intelligence bodies. The group owns the Egyptian Media Group, which in turn owns six newspapers and news sites, the largest of which is Youm7. The group also owns two companies for dramatic and film production, seven media and advertising services companies, and a security company.

On Friday, in a rare acknowledgment of the protests, TV presenter Amr Adib said on his show “Al-Hekaya” (The Story) that limited protests broke out in a number of villages — the same characterization that BBC Arabic used in reporting of the protests on the same day. Meanwhile, DMC, a channel owned by the Egyptian Media Group, broadcasted clips of pro-Sisi gatherings involving women raising Egyptian flags and chanting “Long live Egypt. Long live our President.”

The state media’s push ran beside coverage from the Brotherhood-sympathetic channels Asharq, Makameleen, and Al Jazeera, who broadcast what the channels framed as anti-Sisi protests that broke out after Friday prayers in the governorates of Cairo and Giza, as well as in villages in Damietta, Minya and Sohag. The channels also reported that two protesters had been killed by security forces, and a number of people were injured in the Giza village of Balida after security forces used live ammunition to disperse protesters.

In the following days, the pro-state channels continued to broadcast archival clips presenting “incidents of the Muslim Brotherhood’s violence,” while maintaining that videos of protests online had been fabricated.*

 

La cita es extensa, pero sin desperdicio, una auténtica lección orwelliana sobre la manipulación de los medios y de la población a través de la falsificación, de la creación de noticias falsas. Crear falsas noticias para "demostrar" al pueblo que los "enemigos" las difunden y, por tanto, deben desconfiar de todo solo se le ocurre a una de esas mentes preclaras egipcias que pueblan los despachos y salones y consideran que se puede estar manipulando permanentemente. Para mostrar que la información que llega a la población es falsa, lo inundan todo de información falsa. ¡Genial idea!

La soberbia del régimen egipcio, su constante deseo de mostrase como "superior", "inteligente", "sobrado", que dirían algunos, les lleva a desvelar sus trucos. El problema es que no es un régimen de verdades enfrentado a uno de mentiras, sino el choque de dos estilos mentirosos de actuar. Es probable que la "verdad" o los "hechos" importen poco en un mundo en el que Trump ha llegado a la Casa Blanca, pero es difícil encontrar un ejercicio similar de falsedad que, además, reclama el aplauso. Es la confirmación del "Ministerio de la Verdad" orwelliano, un dispositivo capaz de fabricar las mentiras para difundirlas en un estado permanente de control. Con ello, el régimen se ha condenado a no ser creído jamás. Se ha hundido él solo.

Los ejercicios de condena internacional por los derechos humanos contra Egipto se suceden año tras año, en cada informe. Da igual cuál sea su fuente. La defensa del régimen de al-Sisi siempre es la misma: todo es mentira. Todo el mundo ama a al-Sisi. Cualquier otra posibilidad en matemática y filosóficamente imposible. Al-Sisi es amor, es el elegido, aquel que el bueno de Sadat, en su gloria, les mandó a los egipcios para demostrar que son los hijos favoritos de dios, un regalo, una bendición. Todo ello repetido por la maquinaria religiosa del estado que enseña que protestar contra al-Sisi va contra el Islam y contra Dios. Lo vimos hace unos días en los manifiestos de los clérigos de la Universidad de Al-Azhar y de los clérigos responsables del Ministerio de Dotaciones Religiosas, los dos brazos del control religioso. Dios está con Abdel Fatah al-Sisi y dudarlo es rebelarse contra Dios.

De esta forma, el Egipto de Nasser, socialista y laico, se ha acabado transformando es una república teocrática, cada vez más integrista en lo religioso, que exige obediencia a la autoridades y mirar para otro lado en sus despilfarros económicos, sus excesos autoritarios y vicios privados. Egipto es un monumento a la hipocresía política.

Pero no es fácil ocultar un palacio (o varios) a la vista del pobre, sobre todo si el palacio es grande y los pobres son muchos. Pero, conforme empeore la situación (y la crisis aumenta en todo el mundo), la necesidad de tapar los agujeros con mentiras será más acuciante. Habrá menos dinero que repartir y las mentiras tendrán que ser mayores para tapar lo evidente, lo que no se cambió desde Mubarak, la corrupción, el fundamento del sistema de intereses creado desde entonces con el Ejército y sus negocios como centro, con el empresariado colateral que quiere que se desvíen hacia ellos los negocios. Es lo que todo el mundo sabe. Pero también saben que la diferencia entre estar dentro o fuera del sistema es grande, la vida o la muerte, la riqueza o la pobreza.

Lo que está saliendo, en el fondo, es la lucha por hacerse con lo que cada vez es menor, los recursos que desde el Estado llegan a los empresarios amigos. Es la queja de Mohamed Ali y sus vídeos; es lo que ha destapado la botella del escándalo y las protestas. La película falsa distribuida a los medios para engañarlos no es más que una argucia infame, un chiste político al que los egipcios son tan aficionados. Ahora habrá que saber cuánto ha costado esa película, que seguro que no ha salido barata. Los chistes y risas en los programas de televisión sobre cómo han engañado al enemigo logra acallar la triste realidad ni la represión constante.

Ya desde 2014 se empezaron a establecer los paralelismos del régimen con lo descrito por George Orwell en su novela 1984 que gracias al incidente del arresto de un joven que llevaba la novela en su mochila al pasar la frontera libanesa (lo contamos en su momento) se hizo una comparación frecuente. El tiempo ha ido confirmando que el antiguo jefe de la Inteligencia Militar y topo en el gobierno de Morsi, al que finalmente derrocó en el "no-coup" llegaría ser un Gran Hermano en todos los planos. 

Ese es el triste destino de Egipto, el de oscilar entre el Gran Hermano militar y los grandes Hermanos Musulmanes. 


* "Sisi, Public Prosecution acknowledge protests after week of silence, 68 minors released" Mada Masr 28/09/2020 https://www.madamasr.com/en/2020/09/28/feature/politics/sisi-public-prosecution-acknowledge-protests-after-week-of-silence-68-minors-released/



sábado, 15 de agosto de 2020

Las puñaladas de Trump

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como estaba previsto, Donald Trump ha comenzado a extender el abono de su veneno contra la candidata demócrata a la vicepresidencia del país, la recientemente designada Kamala Harris. Pero no debe estar muy sobrado de ideas Trump a la vista de la endeblez de los argumentos. Tal como hizo con Barack Obama, se trata aparentemente de sembrar las dudas sobre su derecho a presentarse a la vicepresidencia acompañando a Joe Biden en su carrera electoral hacia la Casa Blanca.
El método Trump se repite: alguien lanza una acusación y el presidente la repite  o simplemente alguien le pregunta sobre ello y él responde. De esta forma se inserta de forma aparentemente no intencional la noticia que aparece como no buscada por la presidencia, que siempre podrá decir que le preguntaron sobre ello. Esta técnica ha sido usada por Trump hasta el aburrimiento. Tiene una segunda ventaja, hace que los medios se vean obligados a jugar su estrategia marcándoles la agenda diaria.
En la CNN, por ejemplo, se han sentido obligados a dedicar enorme espacio a desmentir las mentiras tras las insinuaciones. Podemos leer:

Trump was told about claims on "social media" that Harris might be ineligible to serve as president and vice president. He was then asked if he can definitively say that she meets the requirements.
Trump said, "I heard today that she doesn't meet the requirements." He referred to a lawyer who raised the issue in a Newsweek article, Chapman University professor John Eastman, as "very highly qualified."
Trump then said he has "no idea" whether it's true Harris doesn't meet the requirements. He then asked the reporter if she was saying Harris doesn't qualify because Harris "wasn't born in this country."
Facts First: Harris was born in Oakland, California. Therefore, as a natural born citizen, she meets the Constitution's requirements to serve as vice president or president. There is no serious question about this.
The fact that Harris's parents were immigrants -- her father came from Jamaica, her mother from India -- does not change the fact that she is indisputably eligible.
Trump did say that he is not certain if Harris is eligible or not; he concluded his comments by saying, "I just heard about it, I'll take a look." Nonetheless, his just-asking-questions posture -- which he also employed with his Obama birtherism -- doesn't change the fact that he gave credence to the conspiracy theory by praising the author of the article, saying he had heard Harris is not eligible, and raising the possibility that Harris was not born in the US.
Trump spent the beginning of his news conference lambasting Biden. Here's a look at the facts around some of those attacks.*



La parte más infame del asunto es ese decir "no tener ni idea" de si es "verdad" o no, devolviendo la pelota a la reportera, como se señala en el texto. Trump lleva toda su vida practicando este método cobarde de la difamación para el que ahora ha encontrado el escenario perfecto, la combinación de redes sociales y medios de comunicación tradicionales. Maestro de la confusión, Trump lanza o rebota este tipo de insinuaciones en los que aparentemente se limita a decir que desconoce. Sin embargo, el efecto es otro.
Lo que le importa realmente a Trump no es la verdad, algo evidente, sino alimentar a los que lo quieren creer. Trump es el que da de comer cada a los tiburones. Los medios son solo un eslabón, por eso la primera parte de su deformación del electorado norteamericano consistió en crear una profunda fractura en la opinión pública. Recordemos su afirmación de que los medios eran "el enemigo del pueblo". Los periodistas norteamericanos que cubrían sus actos se quejaron en muchas ocasiones de cómo eran atacados, insultados o increpados por los seguidores del presidente.


Los medios entraban, en su diseño del espacio público, en un gigantesco conglomerado izquierdista y antiamericano, conjurado para hundir a los Estados Unidos. Él, por supuesto, era el salvador, el "no-político" que les dice la verdad siempre y que por eso es incómodo para todas esas fuerzas ocultas. Esas fuerzas son las responsables de la decadencia norteamericana que se debe recobrar ("America First"!) haciendo demostraciones de fuerza, tanto económica como militar.
Tanto los miembros de la Asociación Nacional del Rifle como los grupos supremacistas, pasando por los integristas bíblicos entre otros muchos, quieren creer lo que Trump les dice porque forma parte de su mentira vital, la que les da sentido y sobre la que gira su día a día, movilizados por el presidente frente al peligro de la conspiración. El efecto de su "orden" ante la pandemia "Free the States!" es un caso insólito no suficientemente analizado en su propio valor y sentido. Supone que las personas que normalmente se han sentido contrarias al gobierno federal, considerándolo opaco y conspiratorio, se vuelven contra los de sus propios estados. Es un redireccionamiento del odio, algo que Trump sabe hacer muy bien. Las imágenes de los ciudadanos paseando armados frente a las sedes de los gobernadores demócratas es un anticipo de lo que puede ocurrir (¡ojalá no ocurra!) si Trump sigue insistiendo en el "fraude electoral" del voto por correo si pierde las elecciones o estas se deciden por muy poco.
En este sentido, Trump está "educando" a sus seguidores dándoles cada día un argumento que deslegitime la victoria de Biden-Harris, para lo que recurrirá a cualquier cosa. Desde el argumento del nacimiento de Kamala Harris (como ha seguido haciendo con el de Barack Obama) al "interés de China" en que Biden gane. La CNN titulaba hace unos días "Trump says Americans will have to learn Chinese if Biden wins but offers little condemnation of Beijing" recogiendo parte de esta estrategia.


Mucho de la campaña electoral va a girar sobre China. Trump se encargará de ello, obligando a Biden a manifestarse contra China para no quedar en evidencia y ser acusado de "pro chino", algo que ya está haciendo. La insistencia en llamar "virus chino" al COVD19 intentando desviar hacia China su propio fracaso en la gestión de la pandemia es un ejemplo más de esa técnica de refuerzo conductista, pauloviano, de asociar a China con todo lo negativo, convirtiéndose él, de nuevo, en el salvador. Es primitivo, pero funciona, sobre todo si cuenta con la firma voluntad del creyente, como es el caso.
Hasta el momento, los demócratas y los medios norteamericanos han compartido este constante enfrentamiento con China ya que ni a uno ni a otros les agrada su ascenso económico y, sobre todo, tecnológico. No quieren competidores y Trump ha mostrado —desde mucho antes de la pandemia y del caso Hong Kong— todas las argucias para aislar económicamente a China, como hemos visto en los casos de Huawei y el 5G y ahora con la red Tik Tok. Por mucho que no les gusten los métodos, a los demócratas no les disgustan mucho los efectos, pese a las advertencias de muchos economistas sobre las consecuencias para la economía mundial de este enfrentamiento. Pero, sin duda, Trump lo usará hasta el límite en su campaña.


De nuevo, Trump tratará de imponer su agenta electoral arrastrado a Biden- Harris a los terrenos más complicados para ellos. Cometerán un enorme error si se dejan arrastrar, pues Trump no le hace ascos a las estrategias más sucias, como se puedo ver en la maniobras de desprestigio contra Biden en Ucrania.
La firma del acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos es una maniobra de apoyo a Trump por parte de Benjamín Netanyahu, que en horas bajas sabe el problema interior que se le plantearía si Trump, su mayor valedor, sale de la Casa Blanca. Cómo se ha prestado a ello Emiratos puede ser motivo de muchas especulaciones. El otro apoyo inmediato ha venido de otro buen amigo, Abdel Fattah al-Sisi, el presidente egipcio, que se ve así menos solo en sus relaciones con Israel (el otro firmante fue Jordania hace ya décadas). Al rechazo palestino del acuerdo, que se limita a posponer las ocupaciones, y de su letra chica, se suma el de los propios colonos israelíes que ven frenada su política de expansión. Trump necesitaba este golpe de efecto, pero como todo lo que ocurre en Oriente Medio, puede llegar a ser un arma de doble filo y puede estallarle en las manos. Por lo pronto, ha creado más tensiones con Irán y con Turquía, eso solamente para empezar.


Donald Trump será capaz de cualquier cosa para mantenerse en el poder. Los que le estén ayudando ahora es porque se sienten respaldados por sus políticas. Sale así la flota de aliados: Egipto, Israel y ahora Emiratos. A todos ellos les va mejor con Trump o al menos no les va peor. Una vez más, juega a la división, esta vez de los países árabes, creando enfrentamiento y debilidad, como ya hizo con su apoyo del Brexit para debilitar la Unión Europea y que ahora Gran Bretaña, con la sorpresa de la pandemia, no sabe cómo asumir sin hundirse. El desastre de la economía británica no tiene nada que ver con el florecimiento que se esperaba. En un mundo que va tan rápido y con sorpresas como el COVID19 no es fácil que se cumplan los sueños, especialmente si son tan arriesgados. Boris Johnson, otro aliado, lo sabe también.


Joe Biden y Kamala Harris tienen por delante un mundo complicado. Si la política ya era sucia, con Trump es un lodazal hediondo. Tendrán que tener mucho cuidado en sus planteamientos y estrategias para evitar los errores que les pueden costar caros. Sin duda, Trump hará cualquier cosa que esté en su mano. Los apoyos externos, reconocidos o no, lo hace por asegurarse el agradecimiento, como Netanyahu o al-Sisi, pero también para asegurarse el caos norteamericano por otro periodo. Rusia le ha sacado buen provecho a la pérdida de credibilidad norteamericana con Trump en la Casa Blanca; de forma extraoficial, seguirán apoyando el caos y la confusión mundiales.
Los medios descubrieron la forma en que Trump conseguía marcarles la agenda. Trataron de evitarlo pero no lo consiguieron. Al llegar a esta campaña han debido desarrollar algunas estrategias para evitar se manipulados. Habrá que ver si esas estrategias, tanto de los medios y periodistas, como de los políticos demócratas, han  sido desarrolladas y son eficaces.
Esto no ha hecho más que empezar. De Trump se puede esperar siempre lo peor. Es algo que se ha confirmado cada día de su mandato.


*  "Fact check: Trump promotes another birther lie, this time about Kamala Harris" CNN 14/08/2020 https://edition.cnn.com/2020/08/13/politics/trump-news-conference-birtherism-kamala-harris-biden-attacks-fact-check/index.html



miércoles, 4 de marzo de 2020

Sembrando odio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cualquier tecnología de la comunicación que se desarrolle pone ante nosotros lo mejor y lo peor. Como humanos, las usamos para lo mejor y lo peor de nosotros mismos.  El problema son los efectos ya que lo que aumenta es el poder de difusión y la rapidez. El poder de difundir más multiplica los efectos, ya que son más los alcanzados, y la velocidad hace que sean imparables las mentiras o las maldades a cara descubierta. Esto ha sido así y probablemente seguirá siendo así porque nuestra naturaleza no cambia, solo usa lo que tiene delante. La educación es una adquisición de conocimientos, pero pocas veces una corrección de vicios de nacimiento.
La llegada de las nuevas tecnologías de la información ha propiciado nuevos caminos para las viejas formas. Es su poder lo que asusta, ya que animan a una mayor producción de maldades. En los últimos tiempos hemos visto, bajo la etiqueta de "fake news", cómo se han convertido en una cuestión casi aceptada, una forma de actuación que se puede usar con total tranquilidad. Por eso es saludable la noticia que nos trae La Vanguardia con el titular "Una tuitera, primera imputada por una ‘fake news’ al difundir un vídeo falso sobre ‘menas’". La noticia es la siguiente:

Un juez ha citado como investigada a la primera tuitera contra quien se querelló la Fiscalía por una noticia falsa (fake new), al difundir un vídeo falso que atribuía actitudes violentas a un grupo de menores no acompañados ( menas ) para denigrarlos.
Según han informado a Efe fuentes judiciales, el titular del juzgado de instrucción número 5 de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), localidad donde reside la internauta, ha citado el próximo 9 de marzo a la mujer, R.M.M.C., como investigada por un delito contra los derechos fundamentales.
La Fiscalía acusa en su querella a la internauta de difundir el 13 de junio de 2019 en su cuenta de Twitter un vídeo que mostraba las agresiones de un grupo de alumnos en Brasil a su profesora, atribuyéndolo falsamente a un centro de menores no acompañados de España, contribuyendo con ello a agravar los prejuicios contra este colectivo vulnerable.
En el mensaje de Twitter, la internauta adjuntaba el vídeo con el texto: “Te mando un vídeo de un centro educativo para los emigrantes menores de edad que entran ilegalmente en España. Te ruego que lo difundas para que España se entere de una vez como nos agradecen que los acojamos”.*



Sorprende que el paréntesis explique que una "noticia falsa" es una "fake new", cuando debería ser al contrario, pero esto tiene un cierto sentido de revelación del fondo del asunto. Hubo un tiempo en que se hablaba de "intoxicación informativa", con el sentido que la noticia falsa se usaba para modificar la información para dirigirla contra alguien. Hoy esto se practica de forma habitual y algunos hasta cotizan en la Seguridad Social por hacerlo. Es lo que se hace cuando se "interfiere" en las elecciones o cuando el presidente Trump maneja sus tuits frenéticos.
La base de la comunicación es la actuación sobre el otro, sí, pero se puede hacer con verdades o datos reales o con mentiras y falsificaciones. Hace mucho tiempo escribí que puede que no sepamos qué es la verdad, pero sí sabemos qué es una mentira. "Fake New" es una de las versiones de la mentira, la que se transmite a sabiendas con la intención de hacer daño. Los viejos "rumores malintencionados" ha sido sustituidos por la falsificación de la evidencias para hacernos creer algo, en un sentido determinado, buscando una reacción negativa. Es la acumulación de evidencias falsas lo que define la noticia falsa. Es el vídeo lo que refuerza el "se entere de una vez" del texto del tuit. Es el vídeo el que nos lleva a creer en la verdad de lo que se dice. Y el vídeo es auténtico, sí..., pero en un lugar distinto, Brasil. Las imágenes quieren convertir en verdaderas las palabras y las palabras se presentan como consecuencia de las imágenes. Entonces llega el que quiere creerlas, el que está deseando que se confirme lo que cree.


Un par de teclas tocadas y el tuit se convierte en "viral", se extiende por miles encontrando nuevos redifusores de su contenido. El mensaje, como el agua de la montaña, encuentra sus canalizaciones y va cogiendo fuerza. Y provocando reacciones negativas, acumulando odio, que es su objetivo.
En La Vanguardia se nos explica qué se buscaba con todas estas manipulaciones:

“Todo ello con el fin de denigrarlos asociándolos de forma generalizada con actos incívicos, violentos y de falta de respeto a la autoridad del profesorado, desacreditándolos con ello y contribuyendo de esta forma a despertar o aumentar entre la población los prejuicios y estereotipos contra este colectivo de personas, especialmente vulnerables, con el consiguiente riesgo de generar sentimientos de rechazo y hostilidad social frente a ellos”, sostiene la querella.

Vivimos en medio de muchas guerras no declaradas. La guerra contra la inmigración es una de las armas básicas en una batalla superior, la de los populismos que nos acechan. En plenas crisis mundiales, con gente que trata de escapar de situaciones insostenibles de miseria o violencia, hay personas que se han creado una forma extraña de "amor" a la "patria". Se han formado una idea excluyente y de odio de los demás. Olvidan nuestro pasado migratorio y de exilio hasta tiempos muy recientes; pero una de las consecuencias del odio es el borrando de la memoria. El odio va primero, como esos barredores en el deporte del curling, facilitando la acción, el avance hacia sus metas.


Espero que esta forma de odio adquiera la situación jurídica adecuada, que sea tipificada, como requieren las leyes. No sé si servirá de mucho en este mundo anónimo, automático y de gatillo fácil. El anonimato (o la creencia en él) libera de muchas inhibiciones desatando lo peor social e individualmente.
Hoy se vive en el miedo. El provocarlo es un gran negocio, ya sea económico o político. Del miedo a las enfermedades al miedo a la inmigración, a la xenofobia, al cambio climático, etc. se usa el miedo con intenciones diversas.  Unas son positivas y significan avisos. Otras, por el contrario, manipulan a través de las alarmas sociales redirigiendo el miedo hacia focos que les interesa. Y el miedo se transforma en odio.



* "Una tuitera, primera imputada por una ‘fake news’ al difundir un vídeo falso sobre ‘menas’" La Vanguardia-EFE 3/03/2020 https://www.lavanguardia.com/vida/20200303/473952698256/tuitera-imputada-fake-news-video-falso-menas.html