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martes, 21 de abril de 2026

El discurso racista contra los inmigrantes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La forma constante de pelearnos en la política española nos lleva a usar cualquier cosa como arma contra el otro. La cuestión migratoria no se merece este trato, esta forma deshumanizada de enfocarla, especialmente cuando se están favoreciendo las líneas racistas y xenófobas.

Los inmigrantes están aquí por muchos motivos y cumplen una función en nuestro país, solventan una carencia de población y muchos son explotados de manera infame cada día, sirviendo al enriquecimiento de muchos que se rasgan las vestiduras en público para pasar a ser impresentables esclavistas, como ha ocurrido en un caso reciente en nuestro país, en el que la Policía liberó a las personas que estaban en estado de semi esclavitud, según el propio informe policial. Otro tanto ocurre con muchas mujeres que están sometidas a situaciones de trata. Los migrantes son acusados de todo tipo de acciones cuando la principal tarea es sobrevivir y sacar adelante a sus familias.

Tratar de regularizar las situaciones para evitar estas situaciones infames no es algo contra España, palabra que no se les cae de la boca a algunos; más bien al contrario, es una indignidad explotar a la gente, negarles el acceso a la educación y sanidad a ellos y a sus hijos. Eso es indigno y nos compromete como país.

Conozco a personas de diferentes países que trabajan de sol a sol, que ayudan solidariamente a otros, que esperan pacientemente poder ser regularizados y algunos aspiran a la nacionalidad española. Me gustan porque son personas valiosas para este país y muchas de ellas mejores que algunos de los que tenemos por aquí.

Muchos discursos xenófobos tratan de identificar "migración" con "delincuencia" como un vínculo natural. Deberíamos leer la prensa de cada día de forma menos interesada y darnos cuenta quiénes son nuestros delincuentes.

Imitando lo peor de los Estados Unidos, estamos creando un "neo catolicismo" nacional que ve en las religiones de otros una amenaza a una "identidad nacional". Deberían leer mejor (si es que los leen) los Evangelios y aceptar una "hermandad" que la propia religión proclama como una vocación universal. Sin embargo, se usan los símbolos religiosos con una vocación de distanciamiento y reivindicando ideas contrarias a la básica de hermandad humana.

La lucha política tiene por toda Europa una línea anti migratoria. Sus raíces nacionalistas son primero anti europeístas y después anti migratorias. Es el gancho de los movimientos extremistas más retrógrados. Lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en los Estados Unidos se repite entre nosotros enfrentando países y, dentro de los países, a la propia población a la que se dirige contra el migrante convirtiéndolo falsamente en la fuente de nuestros problemas. Da igual que los informes de los economistas señalen los problemas que plantean su ausencia o lo que supone de inhumanidad rechazar a personas que vienen muchos de ellos de dictaduras, de genocidios, de condiciones económicas de enorme pobreza. Son el "otro", los "distintos"; podemos explotarlos, abusar de su condición y, finalmente, despreciarlos y expulsarlos. Nos gustan los extranjeros cuando vienen con dinero para gastar; pero si vienen a trabajar, entonces los despreciamos.

La regularización de los emigrantes en situación irregular es una necesidad social, humanitaria. No se trata de regularizar "delincuentes" como aseguran los alarmistas interesados, sino de permitir que personas puedan seguir una vida normal o lo más normal posible.

Fruto de estos discursos xenófobos disfrazados de "patriotismo" se ha producido un aumento de los discursos de odio contra ellos y contra otros grupos vulnerables. De los discurso de odio se pasa a los actos de odio, a agresiones, insultos. Esto es especialmente grave porque supone el caldo de cultivo para el desarrollo de una juventud cada vez más violenta y radical en sus planteamientos. Hacia ellos, como futuros votantes, se dirigen muchos de estos discursos. Hoy las calle; mañana las urnas.

Hacen falta más voces que expliquen problemas y consecuencias. Como sociedad, nos teatralizamos y tratamos de mostrarnos falsamente patriotas. El sentido del patriotismo no puede ser el odio a los de fuera, sino el deseo de mejorar y ser un país más justo para todos. Lo demás es odio y palabrería.







lunes, 8 de septiembre de 2025

La amenaza sobre Chicago

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Puede que haya una gran movida en Estados Unidos, en lo0s bastiones demócratas, lugares que han mostrado su resistencia y solidaridad ante las amenazas del presidente Trump. Estas amenazas se fundan en la descripción inicial de un estado casi apocalíptico, incontrolado, que requiero de la intervención de fuerzas externas a las ciudades, como el mismo ejército o la Guardia Nacional.

Esta vez la amenaza se cierne sobre una ciudad importante, como es Chicago. La posibilidad de que la ciudad sea tomada por las fuerzas militares y se produzcan deportaciones masivas de sus habitantes es tomada muy en serio por sus autoridades locales y por otras instituciones.

En Independent en español se recogen las medidas preventivas que recomiendan a los ciudadanos:

El reverendo Marshall Hatch instó a los feligreses de una destacada iglesia afroamericana en el lado oeste de Chicago a portar identificación, mantenerse conectados con la familia y protestar en un momento que la ciudad se prepara para una esperada intervención federal.

"Necesitan empezar a decirle a la gente dónde están, para que no desaparezcan", dijo Hatch durante los servicios del domingo en la Iglesia Bautista Misionera New Mount Pilgrim. "No vamos a desesperarnos. No vamos a sentirnos amenazados. No vamos a rendirnos ni a ceder ante el fascismo y el autoritarismo".

Al tiempo que Chicago se prepara para una represión de la aplicación de la ley de inmigración y un posible despliegue de la Guardia Nacional, las iglesias de toda la ciudad intensificaron su respuesta desde el púlpito. Algunas trabajaron para calmar los temores sobre la detención y deportación, y otras abordaron la posibilidad inminente de más presencia policial en las calles de la tercera ciudad más grande del país.

El presidente Donald Trump ha amenazado con una intervención federal en bastiones demócratas, advirtiendo recientemente que se podría usar una fuerza apocalíptica en Chicago para combatir el crimen y aumentar las deportaciones. Ha citado repetidamente los planes esperados ante las feroces objeciones de las autoridades locales y muchos residentes que lo consideran innecesario e indeseado.*.

La situación, como puede  apreciarse, está en su límite crítico, donde la intervención de las fuerzas federales sobre las locales puede llevar a acciones y resistencia con uso de la fuerza.

Advertir a los ciudadanos de orígenes diversos que lleven su documentación encima o que estén siempre localizados es un intento de evitar algo que se ha estado produciendo hasta el momento con la administración Trump en el poder. Los ciudadanos pueden "desaparecer" y reaparecer después fuera del país, en cualquier lugar al que sean deportados. De ahí las recomendaciones de estar documentados y localizados.

Las llamadas a la resistencia son la manifestación de una voluntad opositora clara. Chicago, dicen, no está dispuesta a perder su población a manos del trumpismo, como parte de la guerra declarada contra los demócratas y los que son considerados una especie de "plaga" responsable de todos los males de Estados Unidos, los migrantes.

Las amenazas de Trump son tomadas en serio y ponen a prueba los sistemas jurídicos y los derechos de las personas, que son vulnerados por una política de hechos consumados. Para Trump es la fuerza la que actúa tras sus estimaciones de "peligros".

Esta vez, el Departamento de Seguridad Nacional planea usar una base militar al norte de la ciudad y ha alertado a las autoridades de otro suburbio que usarán un centro federal de procesamiento de inmigración allí para una operación que potencialmente durará 45 días. Por su parte, Trump ha advertido que podría enviar tropas de la Guardia Nacional a Nueva Orleans antes que a Chicago.

Trump ya ha desplegado la Guardia Nacional en Los Ángeles y Washington, D.C., donde también ha federalizado la fuerza policial. Un juez federal ha dictaminado que el despliegue en Los Ángeles es ilegal.* 

Resulta difícil asociar todo esto con la idea de los Estados Unidos convertido en un estado policial autoritario bajo la dirección de Trump. La invocación constante de la excepcionalidad de las situaciones y la aplicación de leyes de urgencia, muchas veces olvidadas en el tiempo que resurgen ahora como amenazas constantes. La criminalización de los migrantes, transformados por Trump en delincuentes simplemente por su origen, adquiere nuevos tintes ante la "toma" de las ciudades por parte de las fuerzas federales.

Es una medida autoritaria más como lo puedan ser los aranceles de "castigo" o el bombardeo de lanchas en los que no se da opción a juicio alguno. Trump decide como juez y actúa como verdugo. Ha usado en su cuenta de la red social propia una frase de la película "Apocalypse Now!" para mostrar su visión de lo que está creando. ¿Infantilismo, sadismo, narcisismo...? Probablemente una mezcla de todo ello, algo que sale a la luz sin embargo alguno.

Su vicepresidente JD Vance sigue sus pasos y justifica el uso de la fuerza diciendo que "le importa una mierda" cómo se llame a lo que están haciendo. Es la continuidad con Trump mediante la que ya apuestan los candidatos a sucederle en el caso dudoso de que no quiera pisotear más normas y trate de continuar en el cargo.

Declarando como "antiamericanos" a los que se les oponen; invadiendo las competencias locales; enviando fuerzas militares a las ciudades, etc.,  ¿Cómo y cuándo va a recuperarse Estados Unidos de todo esto?

Veremos qué ocurre con Chicago en los próximos días. 


* Sophia Tareen "Iglesias de Chicago piden resistencia pacífica ante posible intervención federal" Independent en español 7/09/2025 https://www.independentespanol.com/noticias/america-latina/iglesias-de-chicago-piden-resistencia-pacifica-ante-posible-intervencion-federal-b2821908.html

martes, 5 de agosto de 2025

La España real en cuatro titulares

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No, la realidad española no casa con los datos que nos ofrecen los políticos. Según el discurso oficial, el "fuerte" de España es el crecimiento de la economía, sus buenos "datos". Somos, nos dicen desde el poder, la envidia de Europa por nuestro crecimiento.

Sin embargo, los datos obtenidos de la realidad, la experiencia personal de muchos no es la misma. Frente al "todo va bien" y el "crecimiento que envidian", otras noticias más cercanas a la vida nos muestran un día a día diferente. La "economía" que va tan bien es una abstracción, un constructo realizado desde una visión que no especifica "a quién le va tan bien" o si quiera qué significa "ir bien".

En RTVE.es se nos ofrecen cuatro titulares alineados en su página web. Creo que la lectura de esos cuatro titulares permite ver esa distancia entre lo "abstracto" y lo "concreto", entre las generalidades positiva y la dura realidad de la vida de las personas. Los titulares son, tal como aparecen en la página, los siguientes; "Entrevista en RNE. Díaz ve "muy positivos" los datos del paro pero advierte sobre la desigualdad", "Glovo afronta una multa de 847.000 euros por emplear a extranjeros sin permiso de trabajo", "Uno de cada tres españoles no puede permitirse salir de vacaciones" y "Trabajar pasados los 65 años: ¿Necesidad o vocación?".

En la entrevista a la ministra Susana Díaz ya se ve que la realidad es más dura de lo que dicen las grandes cifras:

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha calificado de "muy positivos" los datos del paro publicados este lunes con más de 22 millones de ocupados. Sin embargo, ha advertido sobre la crisis de "desigualdad brutal" que está provocando el mercado de la vivienda por los precios "insoportables" que ha llamado a "intervenir" porque de lo contrario "se va a agudizar" y "el nivel de país que queremos no es que un joven de 30 años tenga que compartir piso en una ciudad para poder vivir".

Los datos del mercado de trabajo en España, según ha asegurado en Las Mañanas de RNE, siguen una tendencia que "viene siendo la habitual en todos estos meses", se ha reducido el desempleo "con la tasa más baja desde hace 17 años".*


Díaz "salva" los datos del desempleo como "muy positivos" cuando en realidad los nuevos empleos son poco más de mil personas y se ha reducido el paro en cuatro mil. Ya se da por bueno el sistema de acumulación de contratos y despidos, donde la gente, según los sectores, es contratada y despedida en determinadas épocas de año, por ejemplo, contrato camareros y despido profesores. España se ha vuelto precaria y ya se da como normalidad.

No se puede soslayar el problema que esto conlleva, el de la vivienda, un auténtico problema social pues los sueldos precarios e irregulares impiden la emancipación de las nuevas generaciones, cuyo efecto es la reducción masiva de la tasa de natalidad. No hay quien pueda mantener hijos ni tener lugar donde tenerlos. Hoy los "proletarios" son los ricos, que pueden tener hijos (prole) y dónde meterlos. La subida de los precios de la vivienda está llevando al desahucio de mucha gente para empezar con los nuevos precios, mucho más elevados. La legislación protege a los propietarios porque en ellos estaba la base de la especulación en su momento. Se llamaba a invertir en vivienda, con las constructoras detrás haciendo negocio. Hoy mucha gente, a falta de otras cosas, aprovecha el alquiler a otros como ingreso en detrimento de los que jamás podrán conseguir una vivienda propia ante la imposibilidad de afrontar hipotecas y gastos con sus reducidos sueltos. Los modelos de negocio alrededor de las viviendas se han alejado de cualquier función social y se adentran en las formas especulativas.

Por eso, ante la imposibilidad de negar esta situación, la ministra Díaz tiene que matizar su "optimismo" ante la avalancha de quejas y pérdida de votos que significaría decir lo contrario. Las promesas de intervenir el mercado de la vivienda es ya un tópico político al que se recurre de forma constante. Con la división autonómica es más que complicado y el problema de los "pisos turísticos" y sus precios elevados no solo lo complica sino que lo agrava, como estamos viendo en muchas zonas, que se han hecho inhabitables para las personas de la zona. Hoy el éxodo es hacia la casa de los padres o traer los padres a casa para que paguen los gastos. Esto es España hoy.

La vivienda y el empleo son dos elementos unidos por la realidad y que los datos se empeñan en separar. Unos son manipulables y esconden la precariedad, la falta de futuro laboral o futuro simplemente; el otro muestra la imposibilidad y la dura realidad vivida.

El titular sobre la multa casi millonaria a Glovo por contratar personas migrantes sin permiso de trabajo, En la sinopsis que se nos ofrece se explica:

La empresa de reparto a domicilio Glovo suma una nueva multa a su larga y millonaria lista de sanciones. Le han impuesto casi 900.000 euros por tener repartidores que eran, según los inspectores, inmigrantes sin papeles entre diciembre de 2021 y julio de 2024.

Glovo no ha querido comentar esta sanción, aunque ha anunciado que la recurrirá. A principios de verano, la plataforma anunció que a partir de este julio todos sus repartidos serían ya asalariados, cuatro años después de la entrada en vigor de la llamada Ley Rider.**


La noticia nos lleva a otra dimensión española: el abuso de la inmigración y el deterioro creciente de la situación de trabajo. Para poder abusar con menos riesgos, los inmigrantes sin documentación o permisos son la presa perfecta. No pueden quejarse de su situación ante el temor a ser deportados, algo de lo que se sirven sus patronos para incumplir todo tipo de normas o derechos.

Cada cierto tiempo aparecen noticias de trabajadores muertos por carecer de las medidas protectoras. Esto es particularmente grave en el campo donde junto a jornadas prolongadas sufren la ausencia de lugares donde refrescarse. Es un ejemplo que no por extremos es infrecuente. Una reciente condena a un empresario por este tipo de delito deja en evidencia la situación. También esto es la España de hoy, la que explota al más débil, sea un repartidor o un trabajador del campo. La creciente ola de racismo y xenofobia es la gota que colma el vaso de la explotación.

El País

En la siguiente noticia se nos habla de algo por donde se entra también en la creciente desigualdad: las vacaciones. Los datos que se nos dan tienen relación con lo que hemos visto anteriormente. Si la vivienda, un empleo en condiciones, con un contrato estable, etc. son realidades palpables, las vacaciones parecen una broma de mal gusto, máxime en un país que dice vivir del turismo, un país en el que los medios constantemente impulsan a salir en los puentes y periodos vacacionales. Cada vez es más claro que las vacaciones son para el que se lo puede permitir, que son cada vez menos. La sinopsis que nos dan en RTVE.es señala:

Uno de cada tres españoles no puede permitirse irse de vacaciones este verano. Las ONG alertan de que no solo supone peor calidad de vida, también agranda la brecha social. Por eso, piden más oferta de ocio accesible que garantice el derecho al descanso.

Desde la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social añaden: tener que priorizar en los gastos y renunciar a necesidades fundamentales, empeora la calidad de vida y agrava las desigualdades sociales. ***

A esto hay que sumar otros factores, como la elevación de los precios de todo en las zonas vacacionales, algo que te afecta seas turista o no. Las protestas contra esta forma de organizar la vida económica española —de los pisos turísticos a las protestar por la saturación turística en zonas que se llenar de gente que viene de fuera, sea otra ciudad u otro país. Las cifras satisfechas por los millones de visitantes que llegan a España ignoran los efectos sobre el empleo (temporalidad, explotación) y sobre la vida cotidiana (saturación, elevación de los precios, estrés). Es un ejemplo más de cómo esa España que se nos describe solo se hace desde su lado amable. Las manifestaciones contra el turismo crecen mostrando la guerra subterránea entre los que se benefician económicamente y aquellos que padecen los efectos directa e indirectamente.

Lo que aquí no se airea mucho, sí lo hace en la prensa extranjera donde dan amplia cuenta de las campañas anti turísticas locales, que van desde las pistolitas de agua y las pintadas contra la llegada del turismo.

Que en un país "turístico" solo puedan tomarse algo de vacaciones uno de cada tres ya dice mucho. Por otro lado, la presión mediática e institucional se centra en la temporada no turística, donde los ciudadanos "deben" visitar los lugares seleccionados por sus fiestas (de feria de abril a fallas, sanfermines o sanisidros) y consumir. Es casi un deber nacional con el que hay que cumplir.

La cuarta noticia nos lleva a la continuidad de la lógica después de lo visto: "Trabajar pasados los 65 años: ¿Necesidad o vocación?"**** Con todo lo señalado, se puede llegar a los 65 y no disfrutar de aquello que se llamaba "una bien ganada pensión". Puede que no haya pensión que disfrutar porque el sistema de cotización apenas recoja trabajo anterior duradero, sino una sucesión de contrataciones y despidos a lo largo de una muy irregular vida laboral.

La sinopsis nos explica que "cada vez hay más personas que, por necesidad, vocación o para mantenerse activos, deciden seguir trabajando después de los 65 años"**** La diversificación de motivos, de la necesidad al gusto, no esconde la lógica y, sobre todo, lo que ocurrirá en unos años cuando la necesidad se haga realidad de forma intensa.

Los cuatro titulares de RTVE.es, sus cuatro noticias, forma un mosaico coherente del presente y futuro.

Los políticos tienden más a vender sus logros y a camuflar en datos y abstracciones lo que no está bien. Hay algo peligroso en esta España que parece inevitable, algo de lo que no se puede escapar, donde una cosa lleva a otra. No hay una voluntad clara y contundente de acabar con las especulaciones inmobiliarias, con los abusos laborales, con los equilibrios necesarios. Son débiles frente a sectores que acumulan fuerza y se camuflan sus intereses. Parece que importan más los discursos, las grandes cifras económicas, mucho más manipulables, que las cifras de la vida de cada uno de nosotros, de una realidad que es la que es, cada día más dura y difícilmente camuflada.

 

* "Entrevista en RNE. Díaz ve "muy positivos" los datos del paro pero advierte sobre la desigualdad"/ "Díaz ve "muy positivos" los datos del paro, pero advierte sobre la desigualdad: "Hay que intervenir el precio de la vivienda"" RTVE.es 04/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250804/diaz-datos-paro-mercado-vivienda/16686595.shtml

** "Glovo afronta una multa de 847.000 euros por emplear a extranjeros sin permiso de trabajo" RTVE Play 4/08/2025  https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/glovo-multa-emplear-extranjeros-sin-permiso-trabajo/16687475/

*** "Uno de cada tres españoles no puede permitirse salir de vacaciones" RTVE Play 4/08/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-2/uno-cada-tres-espanoles-no-puede-permitirse-irse-vacaciones/16687437/

**** "Trabajar pasados los 65 años: ¿Necesidad o vocación?" RTVE Play 4/08/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/trabajar-pasados-65-anos-necesidad-vocacion/16687116/

 

domingo, 29 de septiembre de 2024

Muertos y desaparecidos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer hablábamos de las migraciones y de las desgracias que acompañan el proceso, de los abusos y la necesidad de comprensión apelando a nuestro propio pasado migrante. Pocas horas después se producía una estremecedora desgracia de nuevas muertes en el mar.

Los titulares lo reflejan en los medios: "La Ruta Canaria suma una nueva desgracia con 48 muertos en un cayuco que ha volcado cerca de El Hierro" (ABC), "Al menos nueve muertos y 48 desaparecidos tras volcar un cayuco frente a las costas de El Hierro" (RTVE.es), "Canarias suplica ayuda tras el naufragio en El Hierro que ya es la peor tragedia migratoria de su historia: "No podemos soportar más"" (20minutos), "Relato de una tragedia en Canarias: “Se oían los gritos en plena noche”" (El País), algunos medios importantes revisados hoy ignoran el suceso. Para ellos no ha existido o no tiene importancia informativa.

Como se puede apreciar, la valoración va desde "nueva desgracia" a "peor tragedia", mostrando distintas percepciones de esta situación dantesca de un pánico colectivo tras varios días a la deriva y sin alimentos. "No saben nadar", nos dicen como explicación de lo ocurrido. Es difícil imaginar lo que se siente en esos cayucos, hacinados, con miedo que estalla en pánico.

Pero el máximo aprovechamiento, indicábamos ayer, se logra en los que consiguen "preocupar" a la población ante la llega de inmigrantes, presentados como una especie de seres cuyo objetivo es nuestra destrucción, la de nuestro orden y cultura, Como hace Trump, que es en gran parte el modelo, presenta al que llega de fuera como un criminal, alguien de quien se deben defender para evitar esa destrucción del orden perfecto.

Se echan de menos los planes para una recepción normalizada de los que llegan y no presentarlos como causantes de desorden y peligro.

Desgraciadamente, la inmigración se ha convertido en causa de disputa política, como vemos en determinados países europeos, en los que produce una escisión social. La noticia de la victoria del partido inti migración de la ultraderecha en Austria es una más de las que nos llegan con cada elección que se produce. El discurso inti inmigración es fácil de articular y más sencillo que muchos otros políticos. Por encima del drama humano que supone, el salto al vacío, son las diferencias lo que se exponen, reales o inventadas.

No se expresa la mayoría de las veces el drama del que huyen, lo que supone que familias enteras, mujeres con bebés o embarazadas, se lancen a una aventura peligrosa de cientos o miles de kilómetros hasta llegar a una playa en las que suben hacinados a un cayuco en el que son abandonados a su suerte. Por el camino han sufrido todo tipo de abusos y vejaciones, explotaciones físicas y económicas, a manos  de mafias locales.

Más allá de la cuestión de la legalidad de la migración está el drama humano al que no podemos hacer oídos sordos que nos llevaría a nuestra propia deshumanización. La realidad de lo humano, la dignidad de toda vida está por encima de muchas cosas que se construyen sobre ella... o al margen.

Vimos los llamamientos en los Estados Unidos por parte del entonces presidente, Donald Trump,  a acudir con armas a vigilar las fronteras, a disparar los que intentan pasar al "paraíso" de los privilegiados. Lo hace recorriendo un largo camino igualmente de vejaciones, malos tratos, robos, etc.

La Vanguardia 2/10/2019

Los flujos están muchas veces creados como cadenas de abusos en los que las mafias locales, muchas veces en connivencia con las autoridades locales —indistinguible a veces— explotan a los que siguen adelante hasta llegar a ese mar tras el que nos encontramos nosotros.

El drama africano, como el americano, es el de la ruta de la pobreza a otras formas de explotación. La riqueza se ha conseguido muchas veces con el trato con dictaduras y gobiernos corruptos que hacen que proliferen esas mafias, que buscan la salida de parte de su población para el reenvío de capitales a las familias que se quedan y que contribuyen a la entrada de dinero en sus países.

Lo que vemos es la dramática punta del iceberg de una situación inhumana en sus propios países. No se les puede pedir que permanezcan en ellos si no se modifica esa situación de pobreza, de explotación y represión de cualquier intento de cambio. La gente no se va de su país a hacer turismo (a esos los recibimos bien); se va por desesperación, por ausencia de oportunidades.

Por supuesto —ya lo decíamos ayer— hay que regular la inmigración. Pero lo que hay que hacer es afrontar con realismo, inteligencia y humanidad la situación actual. Casos como los de ayer no se deberían repetir y, sin embargo, se repetirán. Las quejas entre administraciones no son más que lamentos tratando de no enfrentarse a la realidad lanzando hacia arriba los problemas. La crueldad de la situación solo es equiparable a la falta de acierto. Habrá gente comprometida, gente que se deja la piel ante el drama humano, pero no es lo general ni lo adecuado. El temor político a ser atacados por "efectos llamada", "debilidad", etc. pesa mucho a la hora de actuar y encontrar soluciones humanitarias, que deberían ser lo principal.

Somos, nos dicen los estudios, de los países europeos con un mayor porcentaje de personas nacidas fuera de España, un 18%. Con todo, nuestra España envejecida y vaciada necesita de población ante nuestro problema demográfico. Más allá de todo esto están las vidas de las personas, los que el mar se traga ante nuestros ojos.

Hace falta un plan integral, algún tipo de sistema que maneje la complejidad del conjunto. Hay que construir un sistema entre todos que nos permita mirarnos al espejo por encima de cualquier otra consideración. No podemos seguir viendo desaparecer ante nuestros ojos cincuenta personas, hundirse ante nosotros, sin ser capaces de hacer nada.


sábado, 28 de septiembre de 2024

Las migraciones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las primeras páginas de todos los medios hablan de la emigración, convertida ahora en la primera preocupación de los españoles. Corrijo: los medios no nos hablan de la emigración, nos hablan del número de personas que llegan en cayucos, de los que mueren por el camino, de las mafias, de los que no caben en los centros de recepción, de los menores no acompañados, etc. ¿Es de extrañar que sea la "inmigración" la primera causa de preocupación? Pero ¿qué significa "preocuparse"? ¿Se preocupa de la misma manera el ultraderechista que ve una "invasión" que el solidario frente a la aventura que supone meterse en un cayuco con un bebé en los brazos? ¿Se preocupa de igual manera el que piensa que le quitan el puesto de trabajo que quien se enfada por la proliferación de mafias explotadoras? Evidentemente, preocupación significa muchas cosas. Y es indudable el papel de los medios en este círculo vicioso de información y reacción.

Se echa en falta —al menos no lo veo— el recuerdo de España como reciente país migratorio. Nuestro olvido de la historia, especialmente entre los jóvenes a los que les parece algo muy lejano o inexistente, algo de otro mundo.

Pues sí, España fue también un país de emigrantes, nos solo los obvios a América, donde se nos llama "gallegos" por algo en Argentina o a país como Venezuela, acogedora de canarios. Existe una emigración española por Europa antes de que pasáramos a ser miembros de la Unión Europea, algo reciente.

La migración española hacia Europa se nos ha olvidado. La España pobre y rural, de la boina y el arado es nuestra realidad hasta que empieza el llamado "desarrollo". Hasta que esa nueva España se consolidad, millones de españoles se reparten por el mundo a trabajar en los países ricos que necesitan de pobres para su propio desarrollo. Ya no son los exiliados políticos de guerra y posguerra, sino los que no encuentran trabajo y se lanzan al mundo, al lo que sea, que son aprovechados sus dineros que envían a casa para sostener a sus familias.

Estoy releyendo el siempre importante y esclarecedor trabajo de Alvin Toffler, El shock del futuro, obra publicada en 1970, en el que podemos leer en el capítulo dedicado a la movilidad creciente de ese mundo cambiante y acelerado: 

Acuden a millares desde Argelia, España, Portugal, Yugoslavia y Turquía. Todos los viernes por la tarde, mil obreros turcos toman el tren en Estambul para dirigirse a las tierras prometidas del Norte. La cavernosa estación terminal de Múnich se ha convertido en punto de desembarco de muchos de aquéllos, y en dicha ciudad se publica ahora un periódico en lengua turca. En la enorme fábrica «Ford», de Colonia, más de una cuarta parte de los obreros son turcos. Otros extranjeros se desparramaron por Suiza, Francia, Inglaterra, Dinamarca y Suecia. No hace mucho, en la ciudad del siglo XX de Pangboune, Inglaterra, camareros españoles nos sirvieron a mi esposa y a mí. Y en Estocolmo visitamos el «Vivel» restaurante de la ciudad baja que se ha convertido en punto de reunión de los emigrados españoles que ansían música flamenca mientras comen. No había allí ningún sueco; salvo unos cuantos argelinos y nosotros, todo el mundo hablaba español. Por consiguiente, no me sorprendió descubrir que los actuales sociólogos suecos discuten acaloradamente si las poblaciones obreras extranjeras deben ser absorbidas por la cultura sueca o animadas a conservar sus propias tradiciones culturales; precisamente la misma disputa en que se enzarzaron los técnicos sociales americanos en el gran período de libre inmigración en los Estados Unidos.*

Es un simple apunte, pero muy significativo de una realidad migratoria relativamente reciente. Españoles y turcos forman parte de ese tejido que se expande mayoritariamente por la Europa rica.

Recordamos haber tratado aquí el problema que suponía para el gobierno alemán la ida no hace mucho de Recep Tayyip Erdogan a Alemania a dar mítines electorales para los comicios turcos. Alemania está llena de turcos que se quedaron allí más tiempo que los españoles que regresaron cuando nuestro país prospero.

Ahora somos país receptor de migrantes y eso nos "preocupa". Nuestro pasado migratorio debería ser un recordatorio sensible sobre en qué debemos depositar nuestra "preocupación".

Hoy muchos de nuestros más meritorios jóvenes emprenden viaje hacia zonas en las que pueden desarrollar su formación ante la falta de oportunidades aquí. Es una exportación de lujo, una pérdida de "capacidad" de producción por nuestro techo de cristal en muchos sectores de vanguardia. Aquí hemos manifestado nuestro rechazo a eso que llaman la "sobrecualificación", que no es más que una condena por parte del tejido empresarial a la formación avanzada. 

La triste realidad es que nuestra pobre oferta intelectual de trabajo es parte del negocio turístico, al que le sobran los estudios por innecesarios. Mucha de esa mano de obra necesitada es cubierta por la inmigración que viene huyendo de una pobreza más intensa y ve nuestras oportunidades como más valiosas que las que sus propios países les ofrecen. Por eso es importante recordar nuestro pasado y trabajar sobre nuestro presente, sobre lo que ofrece a propios y extraños. Estamos ignorando el debate sobre el modelo de país que necesitamos. Nos están dirigiendo a un modelo de forma que parezca "imposible" cualquier otro. Hoy vemos las consecuencias del modelo turístico, lo que deja fuera como posibilidades. Intereses empresariales y políticos se imponen a un futuro modelo distinto del actual.

No podemos convertir ese drama humano que supone la huida de la muerte, de enfermedades, de la represión, etc. en juego político o en retórica hueca. Debemos entender sus raíces y consecuencias, muchas veces fruto de nuestra inoperancia e insensibilidad.

La movilidad, tal como la trataba Alvin Toffler, implicaba el desarraigo, pero esa huida en busca de futuro no siempre es por ambición de mejoras sino por mera supervivencia, No se trata de construir vallas más altas o refuerzos policiales, sino de crear oportunidades para la supervivencia allí donde no las hay. La mejor forma de convivencia es la creación de un mundo con desarrollo más equilibrado. Desgraciadamente, ya sea por oportunismo político, por manipulación, etc. se busca responsabilizar a los que huyen de la pobreza de la nuestra o de cualquier otro problema.

Por supuesto que hay también problemas, pero sobre eso es sobre lo que hay que trabajar. Los medios no hablan tanto de eso. Solo cuentan los que bajan de cada cayuco, los cadáveres que se encuentran en el mar o llegan arrastrados a las playas. Poco más.

Hay demasiada demagogia con un drama humano de este calibre.

* Toffler, Alvin (1970): El shock del futuro. trad. de J. Ferrer Aleu.

domingo, 1 de enero de 2023

El mensaje de Zelenski

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es un día de buenos deseos, el comienzo de un año, pero no el fin del anterior. La Historia, pese a su apariencia, no se mide por los años, sino por la duración de sus problemas. La guerra de Ucrania no entiende de finales o principios de año. Simplemente, sigue; su contabilidad es en muertos, en espacios ocupados y recuperados, en bombas caídas y drones derribados.

La expresión "guerra de Ucrania" nos da a entender que estamos lejos de ella. Otro error. Estamos en ella de una forma u otra. Y lo estamos porque el propio Putin lo ha deseado. Ucrania es solo la parte de la violencia, pero su ataque es mucho más generalizado. Es una guerra anacrónica, destruyendo a la vez que vidas, edificios, infraestructuras y servicios esenciales en territorio ucraniano, y se prolonga a través de los lazos creados en la paz y la confianza por todo el mundo. Putin nos deja percibir la doblez de su percepción del mundo: toda paz termina en guerra, a la calma le sigue la tempestad. La paz es solo un momento de la siguiente guerra, por lo que hay que tomar posiciones. Estas se toman desde el capitalismo más salvaje. Putin no cree en las relaciones, solo en el dominio. No es una mentalidad de "súper potencia", es una mentalidad imperial, la que guió los viejos tiempos.

Lo que ha hecho Putin es condenar a Rusia al aislamiento y condenarnos a nosotros a tener que vivir en tensión para mantener ese aislamiento que, previsiblemente, Putin tratará de forzar, acusando —como ya ha hecho— a los demás de "atacarle" y de "tratar de destruir a Rusia". Es difícil imaginar una hipocresía mayor que la del discurso de Putin. Está evidentemente destinada al consumo interno, pero cuando se vea presionado recurrirá a cualquier tipo de subterfugio.

El discurso de Volodímir Zelenski ha sido bastante claro en un discurso de fin de año dirigido tanto a los ucranianos como a los propios rusos que quieran y puedan escucharle. La noticia nos la ofrece RTVE.es: 

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha pronunciado este sábado su último discurso del año, en el que ha lamentado las víctimas causadas por la última ola de ataques rusos y ha advertido de que "nadie en el mundo perdonará" a Rusia por el "terror" causado este 2022.

"El Estado terrorista no será perdonado. Y quienes han ordenado estos ataques y quienes los han perpetrado no recibirán perdón", ha subrayado Zelenski, horas después de que Ucrania volviese a sufrir una lluvia de misiles que ha dejado al menos una víctima mortal en la capital, Kiev.*


¿Es capaz Vladimir Putin de entender esto? No creo que sea sencillo de entender para alguien que ha abierto un conflicto rechazando cualquier vía previa de resolución, las que se abrieron tras la II Guerra Mundial para evitar que acabara cualquier discusión en tierra. Es más, este conflicto es continuación del que el mismo Putin abrió con la invasión de Crimea, en 2014. Es importante entender que esto no es un "calentón", sino un plan premeditado. Putin ha calculado cuál podría ser la respuesta internacional ante una invasión y lo tanteó en Crimea, donde ya puso en práctica todas las técnicas de anexión que de nuevo utiliza, de la invasión armada a las farsas de los referéndums o las peticiones de "ayuda" de los hermanos "prorrusos". Todo esto no es improvisado. Pero le ha salido mal, un pésimo cálculo.

Los ucranianos se han dado cuenta de las intenciones de Putin, de su deseo de reconvertir en ruso su país y seguir; es la obsesión territorial, que es lo que caracteriza a Moscú, en pleno delirio.

Pero Zelenski ha ido mucho más lejos en su mensaje de fin de año:

A su juicio, el conflicto únicamente deriva de "una persona intentando seguir en el poder hasta el fin de su vida", en alusión al presidente de Rusia, Vladímir Putin.

En este sentido, ha apelado directamente a la población rusa: "Vuestro líder quiere hacer ver que las tropas le apoyan, pero sólo se esconde tras ellas".

"Se esconde y quema vuestro país y vuestro futuro. Nadie perdonará nunca el terror. Nadie en el mundo perdonará nunca esto. Ucrania nunca perdonará", ha sentenciado.* 

¿Son solo palabras? La idea de la invasión como un huida hacia adelante puede parecer exagerada, pero a lo mejor no va tan desencaminada en la carencia rusa de objetivos más allá del deseo de tragarse a los países fronterizos que no se vuelven en sicarios.

En un texto anterior apuntábamos la inversión de la idea del muro defensivo. ¿Y si Putin estuviera creando un espacio de seguridad no frente a Occidente sino frente a la escapada de los rusos, que es un hecho frecuente? ¿Podría estar intentando cerrar el perímetro ruso para evitar esa fuga continua?

En los datos sobre migración recogidos en Datosmacro.com-Expansión, se señala que Rusia es un país del que la gente se va:

Rusia está entre los países con más emigrantes, 10.491.715 rusos viven en el extranjero, un 7,15% de su población. La emigración femenina, 5.924.715 mujeres un 56.47% del total de emigrantes, es superior a la masculina, 4.567.000 emigrantes varones, que son el 43.52%. Conviene fijarse en que el porcentaje de emigración femenina en Rusia es muy superior a la de emigrantes hombres.

La emigración de Rusia se ha dirigido especialmente a Ucrania, donde van el 31,53%, seguido de lejos por Kazajistán, el 23,43% y Alemania, el 9,52%.

En los últimos años, el número de emigrantes rusos ha disminuido en 144.279 personas, un 1,36%.**

Se nos pide que nos fijemos en la gran diferencia que hay entre la emigración masculina y la femenina, emigran muchas más mujeres. Creo que el dato tiene mucho de interés sociológico. Los datos son de 2019, cuando se había producido una pequeña caída en la inmigración respecto a los datos de 2017. Los datos posteriores no están disponibles. La guerra obliga a lecturas diversas. Pero el dato relevante no cambia, Ucrania es el país mayoritario de migración, el que recibe más rusos, muy por encima de otros. Sí, los rusos que se iban, se iban a Ucrania. Lo hacen en mayor cantidad que a cualquier otro país. Y la gente no se va de un país rico a un país pobre. Lo hacen de un país donde no hay oportunidades a otro donde las encuentran. Lo hacen también más mujeres, que suele ser signo de abandono sin demasiada esperanza de regreso.

¿Por qué invadir el país al que van tus ciudadanos? ¿Por qué destruirlo hasta no dejar piedra sobre piedra? ¿Teme más Putin la entrada en la UE que la entrada en la OTAN? Cuando la gente abandona su país responsabiliza a los que son incapaces de crear condiciones para poder vivir conforme a las expectativas. ¿Hay una gran diferencia entre la retórica rusa y la realidad rusa?

De nuevo: ¿trata Putin de tapar el agujero de fuga? ¿Está Ucrania pagando la fuga de la migración rusa al país? ¿No soporta Vladimir Putin que los rusos haya preferido ir a trabajar a Ucrania, donde veían más y mejores oportunidades? ¿Era la migración el testimonio mudo de un fracaso político?

 Sean cuales sean las respuestas a todas estas preguntas, la condena de Vladimir Putin es un hecho. La Rusia de Putin no va a ganar; solo puede perder porque ya perdió esta batalla antes. El ataque a Ucrania no es un signo de fuerza, sino de debilidad, de incapacidad de construir una Rusia al gusto y necesidad de los rusos, que son los que se iban a Ucrania. 


* "Zelenski despide el año avisando de que "nadie perdonará" a Rusia por el "terror" causado este 2022" RTVE.es 31/12/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221231/discurso-fin-2022-zelenski-guerra-ucrania/2413328.shtml

** "Cae el número de emigrantes rusos" Datosmacro.com Expansión 2019 https://datosmacro.expansion.com/demografia/migracion/emigracion/rusia

sábado, 15 de junio de 2019

Ya no queda nada donde volver

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las imágenes y datos que se ofrecían ayer sobre la migración de Venezuela hacia Colombia eran desoladores. De los tres conflictos migratorios más dramáticos de estos momentos es el más localizado en sus causas.
Los emigrantes que fluyen hacia Europa son víctimas de causas diversas, de la violencia a la miseria. Lo mismo ocurre con los que se dirigen hacia los Estados Unidos desde Centro América, huidos de la incapacidad de generar paz y prosperidad en esa parte del continente. Esa fila humana que recorre el camino hacia el norte enfrentándose al tipo de violencia que espera hasta llegar a la frontera del norte. El caso de Venezuela tiene nombre y apellidos: Nicolás Maduro.
A diferencia de lo que ocurre en los frentes del sur de Europa o de Centro América, en donde se dan muchas circunstancias, de la inseguridad a la pobreza, el drama venezolano tiene una características que lo hacen único, el hundimiento de un país a manos de un incompetente incapaz de gestionar un país, encastillado en una ideología reaccionaria disfrazada de progresista, lo que le valió la simpatía de gobiernos y partidos a los que financió para asegurarse apoyos exteriores. Pero nadie, en su sano juicio, puede defender lo que ocurre en Venezuela, el hundimiento de un país, su división profunda.


Desde hace mucho tiempo, el pueblo venezolano se alimenta de los discursos de Maduro, no hay mucho más que llevarse a la boca. La negativa a que entre ayuda humanitaria, alimentos y medicinas, es una de muestra de la cerrazón del que sigue sosteniendo que no ocurre nada y que son solo maniobras  extranjeras para acabar con su gobierno.
Cuando los países se convierten en regímenes dejan de ver a las personas como personas y comienzan a hacerlo como adversarios o enemigos, son solo prolongaciones tentaculares de intereses foráneos, de perversas intenciones. En este sentido, lo peor que podía haber ocurrido es el interés de Trump en Venezuela. Si Maduro ya había acusado de "imperialistas" a todos los que le llaman la atención y le recriminan la situación que vive el pueblo venezolano, con las tonterías de Trump se ha vuelto a realimentar y a producir nuevos y enérgicos discursos de una teatralidad que ya no es soportable.
Por motivos que imagino, el régimen de Maduro sigue teniendo cómodos defensores por todo el mundo. Por un lado, los que están enfrentados a los Estados Unidos (cada día más) se ven la obligación de defender a Maduro. Su régimen se ha encargado de mantener lazos con ellos para asegurarse esa defensa. Por otro lado están los que ven en él ese romanticismo progresista que se quedó en miseria allí donde prendió. Venezuela no necesita esos, sino librarse de las corrupciones endémicas que atenazan a muchos países y de los que se aprovecho Hugo Chávez para generar la suya propia. El que fuera militar golpista, acabó produciendo su propio reino y lo dejó en herencia al sucesor más inepto, Nicolás Maduro.


Las imágenes de ayer en Euronews deban mucho que pensar sobre la situación del país. La cadena recogía las peticiones de ayuda de una Colombia desbordada a la Unión Europea. Esta era la noticia, firmada por Ana Lázaro:

Colombia se encuentra ante un reto migratorio sin precedentes. En un plazo de apenas dos años, el país ha recibido un millón trescientos mil venezolanos. Y el flujo continúa.
El gerente de la frontera colombiana, Felipe Muñoz, ha viajado hasta Bruselas para pedir ayuda a la Unión Europea. Afirma que la crisis humanitaria amenaza con prolongarse en el tiempo.
"Esto realmente llegó para quedarse", explica Muñoz. "Nosotros no creemos que así mañana hubiera un cambio en Venezuela, la mayoría de migrantes se van a devolver. No hay a donde devolverse. No hay ninguna infraestructura ni educativa, ni social, ni de salud. Es decir que Colombia no está viendo esto sencillamente como una emergencia, sino como un reto fundamental a su desarrollo para los próximos años."
Las autoridades venezolanas anunciaron recientemente la reapertura del paso fronterizo de Cúcuta, el más importante a nivel de tránsito rodado, tras cuatro meses clausurado. Lo que provocó una nueva oleada de migrantes.
Pero la ayuda humanitaria internacional sigue teniendo problemas para entrar en Venezuela.
"Lo que pasó sencillamente es que dejaron pasar a la gente por al lado de los contenedores. Pero allí no hay paso de vehículos, ni hay paso de ayuda humanitaria, ni hay paso de nada", afirma Muñoz. "Simplemente es una apertura que creemos se hizo por las circunstancias de desabastecimiento de electricidad y de gasolina en la fronteras que se empezó a presentar hace tres semanas".
La crisis ha obligado al gobierno colombiano a tomar medidas excepcionales para atender a los migrantes. Lo que ha puesto a prueba el sistema de salud y de educación.
Se calcula, por ejemplo, que unos 20.000 niños de madres venezolanas han nacido en Colombia. Muchos de ellos se han convertido en apátridas.*



El drama demuestra también que es posible algo de solidaridad. Hoy el mundo se divide en tres grandes categorías, los partidarios de los muros, los que no los quieren y los que se desangran esperando a que se decidan. Entre estas categorías, cientos de matices y condiciones, por supuesto. Pero no se puede ser indiferente ni a la muerte ni al dolor humano.
La monstruosa indiferencia que exhiben dirigentes de países europeos, a los que se les ve hacer la señal de la cruz, como a Salvini, es una demostración de cómo se puede llegar a perder el sentido de lo humano. La incapacidad para lograr soluciones implica que se agravan las consecuencias cada día. El ejemplo venezolano es muy revelador en esto. Venezuela es un estado degradado al que el autoritarismo de sus recetas y su lucha contra la realidad condena a la miseria y al exilio.
La petición de Colombia debería ser atendida por motivos humanitarios. Las palabras sobre la inexistencia de una Venezuela real, "no hay a donde devolverse", señalan el grado de miseria alcanzado en un país que ha estado regalando crudo a los amigos en condiciones muy favorables o regalado.
El diario Pamam Post recogía en septiembre de 2018 una noticia de Reuters:

La agencia de noticias Reuters informó en un reportaje que PDVSA reanudó el suministro de petróleo a la isla, totalizando, desde enero, 11,74 millones de barriles (unos 49.000 diarios), pero solamente entre los meses de junio y agosto le ha enviado al régimen 4,19 millones de barriles. Todo esto en medio de la peor situación que ha enfrentado PDVSA con la producción petrolera en sus mínimos históricos.
Y es que con la llegada del chavismo al poder en Venezuela, Cuba ha dependido financieramente del país suramericano, el cual cubría hasta el 70 % de sus necesidades de combustible.
Mientras los venezolanos viven una escasez de alimentos y medicamentos sin precedentes; y una crisis económica enmarcada en la inflación más alta del mundo y los salarios más bajos de la región, Maduro regaló entre junio y agosto unos USD $248 millones.
Maduro ha afirmado hasta el cansancio que una supuesta “guerra económica” no le permite comprar medicamentos para la población de ese país, pero al mismo tiempo adquiere crudo ruso para cumplir sus compromisos con el régimen de Cuba.
Y es que este martes 26 de junio se conoció que en el Caribe un tanquero pudo descargar crudo ruso comprado por la estatal venezolana PDVSA para ser enviado a Cuba.
Mientras en el país suramericano cientos de venezolanos fallecen por la escasez de medicamentos y otros miles se alimentan de la basura por la crisis económica, el régimen de Maduro inventa excusas para que la población continúe sumida en la miseria.**



Difícilmente puede encontrarse un caso más trágico de perversión de la política, convertida en mero mantenimiento del poder de un régimen que ha fracasado históricamente. Los que lo han convertido, desde la comodidad de sus países, en ejemplo, deberían pensar un poco en la monstruosidad creada en función del sufrimiento creado. Al igual que hicieron algunos regímenes de Oriente Medio, han usado la riqueza para comprar protección y amigos por el mundo.
Las tensiones internacionales de las potencias —USA, Rusia, China— están llevando a la falta de soluciones a enormes crisis humanitarias, como es la guerra de Siria o la situación de Venezuela. La falta de acuerdos por el enfrentamiento continuo lleva a que sea imposible alcanzar soluciones. A los regímenes conflictivos les basta con ponerse bajo la sombra de alguna potencia para mantenerse sabiendo que son respaldados hagan lo que hagan.
El debilitamiento de las instituciones internacionales por parte de la administración Trump hace que la situación se agrave. El "America First!" no es solo cuestión de Estados Unidos, sino que con su política crea el caos para después imponer la fuerza. Sin instituciones que se respeten, solo queda la ley de la jungla. Como decíamos ayer, el agravamiento de muchos problemas, se traduce en situaciones desastrosas para todos aquellos que no tienen la capacidad de responder. ¿Cree alguien que va a servir de algo el frenar la inmigración en la fronteras sur de México y trasladar el conflicto más al sur? Los problemas, como los emigrantes, van de un sitio a otro, esperando que alguien les pueda acoger o mostrar simpatía para sobrevivir en un camino sin fin.


La expresión citada de que ya no queda a donde volver nos muestra que se están intensificando estas situaciones de vacío tras guerras o destrozos autoritarios, ya sean de los gobiernos o de la ausencia de poder real por parte de ellos, cuyo espacio es ocupado por bandas criminales. No solo huyen, sino que son sometidos en su camino a todo tipo de abusos de mafias, que ven en ellos una materia prima que explotar. 
El drama de la emigración o, si se prefiere, de la dramática emigración es una vertiente del siglo XXI que muestra nuestro retroceso en materia de entendimiento de lo humano como universal. Es el egoísmo lo que avanza.


* "Colombia pide ayuda a la UE frente al éxodo venezolano" Euronews 14/06/2019 https://es.euronews.com/2019/06/14/colombia-pide-ayuda-para-hacer-frente-a-la-crisis-migratoria-venezolana
** "Venezuela mantiene a Cuba: le «regala» 11 millones de barriles de crudo" Panam Post 14/09/2018 https://es.panampost.com/sabrina-martin/2018/09/14/venezuela-cuba-crudo/?cn-reloaded=1