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sábado, 9 de febrero de 2019

El gigante afónico

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Chen Yu
Lo que sigue surge de la intersección de dos cosas, las conversaciones continuas con muchos de mis doctorandos (y tres ya doctores) chinos sobre la "representación" de China en los medios extranjeros —objeto desde distintos puntos de vista de muchos de sus trabajos—, y una publicación "albergada" en el diario El País, dentro de algo llamado la Librotea, cuyo titular "Mucho más que Murakami: grandes libros de oriente que debes conocer", apareció hace unos días, precisamente tras una de estas conversaciones en el proceso final de una tesis sobre la representación.
El titular (y el texto) lleva varias cosas implícitas. En primer lugar da por supuesta una igualdad inicial "Oriente = Murakami". En una primera lectura, pudiera parecer que se trataría de deshacer un exceso identificativo para tratar de mostrar que "Oriente", efectivamente, es más que el novelista japonés Haruki Murakami, un gran vendedor de libros por todo el mundo. La sorpresa se produce cuando los diez libros propuestos para convencernos de que Oriente existe más allá de Murakami ¡son todos japoneses! Imaginemos, por ejemplo, que desde otra cultura se identificara exclusivamente "occidente" con los Estados Unidos o "Europa" con Alemania excluyendo cualquier otra variación. Podemos pensar que se trata de una artimaña comercial —como probablemente es, publicidad camuflada de "recomendación"— pero también es una muestra o ejemplo revelador de lo que ocurre en un campo más amplio, el de la definición de "Oriente".


El día anterior a la aparición del titular de la Librotea, habíamos estado hablando al hilo de la revisión de los trabajos de investigación, precisamente del fenómeno de la absorción japonesa del concepto de "oriente" en el "imaginario occidental". El titular era una demostración de esta idea ya que identificaba ante los lectores a Murakami primero y a diez autores japoneses como "Oriente", excluyendo toda la diversidad que se pueda encontrar en ese término.
No se trata de recriminar un exceso verbal en la identificación, sino de preguntarse sobre la naturaleza comunicativa y cultural (e intercultural) de este tipo de fenómenos reductores y  de sus efectos sobre la percepción del otro o de los otros.
"Oriente", al igual que "Occidente" son construcciones conceptuales que tratan de reflejar unas distancias y diferencias existentes o simplemente imaginadas desde una perspectiva propia sobre los "otros". "Oriente" y "Occidente" son "categorías", una forma de clasificación que va de nuestras mentes a nuestras culturas y viceversa. Como categoría, admite y agrupa una serie de rasgos compatibles con una definición implícita del "otro" categorizado.


George Lakoff y otros autores que trabajaron sobre la Semántica de Prototipos establecieron que las categorías mentales o culturales no son como las categoría lógicas heredadas de Aristóteles o las cartesianas —lo claro y distinto— sino que son entidades blandas, escalonadas, que se articulan en la mente (y en la cultura) alrededor de un elemento central respecto al que se ordenan los demás en relación a más próximas o más alejadas de ese "prototipo". En el caso de la categoría "Oriente" parece claro que el centro prototípico lo configura "Japón". Esta categoría no se produce en el vacío o de forma universal. Es una categoría formada como construcción  de lo exterior a nosotros (los "occidentales").
Esto no es un sistema clasificatorio absoluto, sino relativo y multidimensional: somos "españoles" frente a los "europeos"; somos "europeos" frente a los "Estados Unidos"; somos "occidentales" frente a "Oriente". Las unidades podrían ser más pequeñas hasta llegar a la familia. Todas esas categorías nos definen, por un lado, frente a sus respectivos "otros", pero también suponen una construcción de esos "otros" en cada nivel. Todo ello forma parte de los procesos identitarios, que actúan como filtros de percepción repartiendo y asignando propiedades, obviando otras.



En este proceso, el otro es reducido a una serie de elementos que constituyen el "estereotipo" con el que los identificamos. El estereotipo es una representación del otro en un sentido positivo o negativo. Este se reproduce socialmente a través de formas diferentes, que van del chiste a los personajes del cine, de la publicidad a la prensa, de Fumanchú al "flan chino El mandarín", de la hucha de los "chinitos" del Domund a Tony Leblanc disfrazado de mago chino en los años 60.
Durante siglos, la mayor parte del imaginario oriental, de su construcción imaginada en Occidente, tuvo a China por centro, ocupando el espacio central que hoy tiene Japón. De Marco Polo en adelante, los occidentales fuimos construyendo una imagen de China a cuya cúspide se llega a finales del siglo XVIII y que la revolución industrial y del transporte en Occidente, se traduce en el colonialismo del siglo XIX, al que le interesa por motivos obvios una distorsión de la situación para justificar sus guerras económicas y comerciales que acaban creando una imagen muy distinta. Los estereotipos negativos se acumulan y se comienza a generar la idea del "peligro amarillo" y de la superioridad "occidental", que se justifica desde diversos aspectos (la decadencia oriental, el lujo "asiático", la crueldad, los hábitos alimentarios, etc.


Puede parecer sorprendente, pero los mejores difusores de la China y sus mayores defensores han estado en los Estados Unidos. El ejemplo más claro es la novelista Pearl S. Buck, premio Pulitzer por la gran novela sobre China, La buena tierra, y posteriormente premio Nobel de Literatura. Buck dedicó toda su vida a contar al mundo su amor por el país en el que había crecido. Los miembros del Movimiento del 4 de Mayo en China, un movimiento democrático y que desea la modernización frente al tradicionalismo que había estancado al país por siglos, evitando su desarrollo, eran admiradores de los estados Unidos. La explicación es sencilla: Estados Unidos era la opción triunfante frente al "viejo mundo", representaba lo contrario del tradicionalismo del que trataban de huir para progresar; era el "país joven" que ellos querían que China fuera en el futuro. Admiraban a Lincoln, al que consideraban el liberador de la esclavitud, algo que todavía se vivía en China de facto.
En la Guerra Mundial, China es país aliado frente a Japón, aliado con Alemania e invasor de China previamente, donde había restaurado como títere al emperador Pu Yi. Pero todo se rompe cuando el bando nacionalista pierde la guerra civil frente a las tropas comunistas y se repliegan a la isla de Taiwán. Desde ese momento el proceso se invierte y China pasa a formar parte del sistema de la Guerra Fría, quedan al otro lado, como los "enemigos de Occidente". El "peligro amarillo" pasa a ser el "peligro rojo". Se produce un aislamiento comunicativo importante.
A diferencia de Japón, el silencio de China hacia el exterior es prácticamente total. Lo que sale al exterior es exclusivamente la figura de Mao y de la "revolución cultural". Japón, el país que fue enemigo y derrotado, sufre una transformación explosiva al ser expuesto de forma masiva a la cultura occidental, es decir, en este caso la norteamericana.


Hemos tenido ocasión de ver en días pasados la película de Yasujiro Ozu, Buenos días (1959) en la que dos niños se enfrentan a sus padres porque no les dejan ver la televisión con sus vecinos ni quieren comprar una para la casa. La película de Ozu documenta el proceso de transformación generacional y la culturización "americana" a través de las costumbres, introducidas esencialmente por la televisión y los modos de vida americanos, simbolizados en la adquisición de los electrodomésticos que ya están fabricando. Un elemento que recorre la película son las clases de inglés que reciben y que hacen que se les cuelen expresiones inglesas en el habla cotidiana. La sutileza de Ozu es grande y tras la comedia vemos cómo la división de la población se articula sobre el eje de la aceptación de la cultura exterior, que ha pasado de ser el enemigo a ser una forma de "modernidad" aceptada por las nuevas generaciones y que les distancia de su mayores. El matrimonio más joven que aparece en la película abandonará el barrio. Los demás les perciben como los que "están en casa siempre en pijama" en contraste con las casas del barrio, en donde el movimiento entre vecinos tiene unas características más tradicionales, de cultura compartida y convivencia. Ellos, por su parte, no se identifican con sus vecinos, sintiéndose aislados e incómodos. Solo los niños entienden su forma de vida "a la americana". La televisión, como se dice en la película, les permitirá no solo ver los combates de sumo, sino los partidos de béisbol, un deporte importado.
La transformación de la cultura japonesa tras la posguerra representa lo contrario de lo ocurrido con China, que permanece aislada hasta la década de los ochenta y con un control importante de los flujos de información en los dos sentidos, salida y entrada. Japón por el contrario, pasado su periodo de transición traumático, empieza a tener la capacidad no solo de recibir sino de exportar, construyéndose una imagen definida de combinación de modernidad y tradición que penetra a través de la tecnología y de la cultura transformada, que va modelando el imaginario occidental.

La absorción de elemento de la cultura norteamericana comienza a actuar en su favor al permitirle exportar su cultura híbrida hacia el exterior, donde ya es más fácil de consumir y aceptar. Pensemos en Murakami, ya que nos lo ofrecen. El novelista representa perfectamente esa hibridación cultural que le ha hecho ser aceptado masivamente en todo el mundo, más allá de sus fronteras. Murakami es el escritor global, de Japón al mundo porque previamente ha transformado el mundo, lo ha interiorizado como mundo propio. No ha resistido, se ha transformado. Y ahora es él el influyente.
La identificación de Oriente con Japón no es casual. Lo ha hecho con el "anime" y el "manga", como antes lo hizo con el "judo", o el cine de sus grandes directores. Todo ello son vehículos culturales que contribuyen a la difusión y construcción de una imagen aceptada y aceptable desde occidente.
El proceso chino ha sido el contrario. China ganó la guerra mundial y quedó marcada por los resultados de la guerra civil. Ya no era el enemigo derrotado al que ayudar y transformar, como ocurrió con Japón, sino un país que seguía su propio camino tras la gran muralla. La transformación de China se produce tras la revolución cultural, gracias a la astucia y el pragmatismo de Deng Xiaoping, que toma en sus manos un proceso en el que logra involucrar a los diferentes sectores de la sociedad y el estado para sacar al país de la situación en la que estaba. Deng logra convencer que el futuro está en los jóvenes, en el desarrollo científico y en la tecnología, que el socialismo no implica pobreza y que existe una vía china. La China de hoy es hija de la astucia, visión de futuro y determinación de Deng Xiaoping.
Por primera vez en la historia, está saliendo de China una generación de jóvenes que llegan a los países occidentales con una experiencia y una visión del mundo muy diferente a la de las generaciones emigrantes anteriores. Vienen a estudiar, a aprender, a relacionarse y a convivir con nosotros. Pero lo hacen en unas condiciones muy diferentes a las de otros países.
Se encuentran con una situación asimétrica. Mientras que ellos conocen muchas cosas de la cultura a la que llegan, que han llegado a un mundo que desconoce absolutamente todo del suyo. Algo peor: ese conocimiento está distorsionado por estereotipos negativos sobre la cultura china, estereotipos creados por nuestros propios medios en la construcción de su imagen.


Hay que escuchar las experiencias de muchos de ellos frente a sus compañeros y el aislamiento en el que se encuentran. Agradezco la experiencia comunicativa desde hace más de diez años con estudiantes chinos, algunos de ellos ya doctores y siempre les digo lo mismo, además de la formación como investigadores, de sus tesis doctorales, hay un elemento esencial: convertirse en puentes, comunicadores entre su cultura y la nuestra tratando de evitar los estereotipos negativos y los filtros interesados elaborados desde la política y la economía.
Estos dos factores son esenciales hoy que están en primera línea pues no se puede identificar a 1.400 millones de personas con cuatro tópicos mediáticos. Hay que saber diferenciar lo que es una "persona" de lo que es un "pueblo", una "cultura" y un "estado". Desgraciadamente, muchas veces recorremos de uno a otro extremo haciendo responsables a unos de lo que no lo son.

La política de Donald Trump tiene la obsesión de denigrar al mundo latinoamericano, los "bad hombres" de su campaña electoral, frente a los que quiere elevar el muro de la vergüenza. Junto a esto tiene la obsesión de China, a la que acusa de haber "robado" el protagonismo del crecimiento económico. Todo esto se traduce en una serie de corrientes informativas negativas sobre China, a la que se hace responsable de todo para justificar sus políticas aislacionistas. Se pueden entender las discusiones o las negociaciones sobre economía y comercio, pero lo que no se puede justificar es que estas disputas se conviertan en base de más estereotipos y se conviertan finalmente en casos de discriminación. Lo ocurrido con los hispanos en Estados Unidos nos hace ver que no se trata de un supuesto, sino de una realidad como la propia prensa norteamericana ha estado informando dando cuenta de los incidentes de tipo racista que se producen de forma continua.
La poderosa maquinaria cultural de los Estados Unidos es capaz de ridiculizar a pueblos o culturas enteros, definiendo su propia superioridad sobre el resto. Lo ha hecho con los que consideraba sus "enemigos", ya hayan sido rusos (comunistas), alemanes (nazis), árabes (terroristas), hispanos (ignorantes parásitos). Esto es lo que consumimos en gran parte de lo que nos llega. La propia industria del cine ha tenido que tomar medidas reclamando "diversidad" para evitar el terrible poder del estereotipo. Los afroamericanos han pasado de ser "criados" o "esclavos" en las pantallas a reclamar un puesto digno. En los setenta tuvieron que crear su propio cine y series de televisión porque les resultaba intolerable la representación que de ellos se hacía en los medios. Tenemos dos buenas ofertas cinematográficas en este sentido, la película de Spike Lee "Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman, 2018),  y "Green Book" (2018), el filme de Peter Farrelli. En el mismo plano, "Black Panther", ha llevado a otro extremo el cine de súper héroes, rompiendo la idea blanca (aunque los haya verdes) del universo Marvel.


Solo el interés económico de estrenar películas en China, un mercado de cientos de millones de personas, ha hecho que se suavicen los estereotipos sobre China. La perspectiva de perder ese mercado ha hecho que se introduzca una nueva imagen de China más acorde con su estado real de conocimiento, científico, tecnología, costumbres, etc. Lo podemos ver en películas como el hit de aventuras "Megalodón" (The Meg, Jon Turteltaub 2018), también con capital chino. Es la entrada de capital y el control de la producción lo que permite película en las que las personas chinas puedan a aspirar a ser representadas más allá de las mafias, los criados, conductores, tenderos, espías, masajistas o prostitutas y chulos del "barrio chino".
El problema de la comunicación es que China no tiene la capacidad de generar una comunicación global para poder construir una imagen exterior que combata los estereotipos existentes y los nuevos que la administración Trump está imponiendo al mundo y cuyos efectos negativos pagan aquellos que nada tienen que ver.
El caso abierto más claro de esta guerra es el de la empresa china Huawei, a la que no se le perdonan sus avances tecnológicos y a la que la presión norteamericana sobre los países europeos producirá efectos sociales incalculables en términos de construcción de imágenes.


Si la información aparecida en El País consideraba que no había más "oriente" que Japón para conseguir una visión positiva y lograr vender a los escritores japoneses a un público español, China no ha conseguido introducirse en esa "categoría positiva oriental".
En un mundo global, China es un gigante afónico. No tiene una voz audible con la que compensar los efectos de la categorización a que es sometido por la maquinaria mediática, económica y política de los estados Unidos, cuyos efectos se expanden por todo Occidente.
Este problema tiene varios niveles. El primero de ellos es no se puede pretender modificar esto mediante una voz institucional u oficial que sea única hacia el exterior. El aislamiento de China en todos los niveles hasta muy recientemente ha hecho que no exista una imagen de China más sólida culturalmente. El ejemplo más claro lo tenemos en la concesión del premio Nobel al escritor chino Mo Yan, que pasó casi desapercibido porque no había, al menos en España, una editorial grande detrás. Lo que había era el encomiable trabajo de traductores y una editorial que había creído en un gran autor y lo había intentado introducir entre nuestros lectores.

Mo Yan recibiendo el Nobel de Literatura

La diferencia entre lo que ocurre con Murakami, aspirante eterno al premio Nobel, y lo ocurrido con Mo Yan, Premio Nobel, no muestra de forma ejemplar el problema. Es deprimente leer la mayoría de las reseñas y críticas realizadas sobre este gran novelista, en donde lo único que se tiende a considerar relevante es el tópico de que es un "hombre del régimen", algo que es de una simpleza absoluta y reduce su enorme riqueza y calidad, su crítica social, a polvo.
El pueblo de China necesita voces, muchas voces... y oídos. Necesita mostrar su enorme riqueza cultural y creativa, sobre todo su futuro, que es lo que tiene por delante. No se trata de discursos ni de canales oficiales. Tiene que poder mostrar la creatividad que yo veo en muchos de los que han pasado por las aulas en estos diez años. Sin embargo, a las dificultades inherentes de las distancias estamos añadiendo la de los prejuicios y estereotipos, que se crecen precisamente por la falta de voz y del silencio con el que suelen sobrellevar estas cosas cuando las padecen. Creo que la confianza y cariño que he llegado a tener con muchos me ha hecho indignarme ante la injusticia del tratamiento que a muchos se les da alimentados por la ignorancia y ahora los intereses de la economía norteamericana.
Oriente no es solo "Japón" y menos "Murakami", escritor que me gusta. Oriente es una diversidad de culturas con puntos comunes, pero con una enorme diversidad y riqueza. Conozco muchas personas que aprenden japonés, pocas chino. Sé que hay muchas, pero lo dicen menos. Contarlo es importante. Aprender un idioma es un acto de unión. Muchos lo hacen, me dicen, por negocios, pocos por la cultura.
Es la cultura lo que tiene que salir y no solo de una forma folclórica, mostrando el "exótico oriente" (otro tópico), sino mostrando la enorme creatividad que se atesora en su pueblo.
Para ello son esenciales esos miles de estudiantes chinos que ternemos hoy en nuestras aulas de grado y de posgrado, en nuestros doctorados. Son los mejores embajadores de ida y vuelta. Aprendemos con ellos y de ellos. Nos sacudimos los prejuicios acumulados y  los estereotipos. Los que no combaten la ceguera que provocan,  se están condenando a vivir en la ignorancia, que tiende a ser orgullosa en su necedad.


Japón sufrió estereotipos negativos cuando comenzó su recuperación económica y puedo competir con su tecnología y productos en un mundo global. Le costó vencer muchos de ellos pero avanzó. Hoy China padece muchos de los mismos con los que se atacaba el desarrollo de Japón: la copia, la falta de creatividad, la sumisión, etc. Hoy la cultura japonesa está instalada y es querida en un mundo global, de la gastronomía al cine y a sus novelistas.
China necesita redefinir su voz exterior, diversificarla. No necesita una voz institucional, sino una polifonía que dé cuenta de lo que hace y puede seguir haciendo, de la propia riqueza social. Debe mostrar su potencial y su creatividad. Hay que sacudirse la imagen de la "fábrica" de lo que otros idean y mostrar el desarrollo tecnológico y científico.
El embajador más importante es la cultura. Los jóvenes chinos que hoy están entre nosotros y en muchos otros países son los que deben llevar el peso del diálogo, de la conversación global. No podemos seguir creando nosotros las etiquetas. Tenemos que empezar a ver de manera distinta. Para ello es necesario que esas voces nos cuenten y muestren, romper la barrera del silencio y que China muestre a través de sus voces, su creatividad y diversidad.


Para ello, nosotros, nuestras actitudes receptivas, son importantes. Hay que aprender a aprender de los otros. Mi satisfacción personal mayor es la cantidad de puertas que se me han abierto para poder conocer cada vez que he tenido la oportunidad de hacerlo. Por eso muchas veces me indigna ver el tratamiento mediático que en vez de ampliar nuestros horizontes nos muestra una vieja fotografía que en poco se parece a la realidad que deberíamos poder apreciar valorar.
El diálogo es esencial para la transformación. Nuestro mundo es global, por lo que vivir entre tópicos y estereotipos no es lo más recomendable, pues se producen fricciones y malentendidos.
Igual que hay muchos "occidentes", hay un oriente múltiple más allá de Japón. Tampoco China es todo "Oriente", de la misma manera que Estados Unidos no es "Occidente" sino una parte. Hay que tener cuidado con no sepultar a países ricos en cultura que parecen diluidos ante la presencia de los gigantes que les rodean. Hay que ir más allá del turismo y sus tópicos y comprender la riqueza tras los eslóganes y folletos publicitarios. Por muy bellos que puedan ser los países, lo importante son quienes viven en ellos. 
Desde el punto de vista de la comunicación cultural debemos aprender de cómo un país derrotado se convirtió, por encima de los estereotipos, en una cultura exportable y disfrutable de múltiples formas.
China tiene que encontrar su voz en un mundo global, sus voces múltiples, pues es una sociedad de enorme riqueza y creatividad. La tiene que encontrar para evitar seguir siendo descrita por aquellos a los que solo interesa dar una visión negativa. China es una realidad milenaria, la cultura en activo más antigua de nuestro planeta. Reducirla a tópicos y estereotipos es una necedad.

Chen Yu
Estoy muy orgulloso de mis doctorandos y de los ya doctores chinos. Sé que la mayoría ha comprendido el valor del diálogo posible y que son buenos embajadores, en las dos direcciones, en lo que traen y me gustaría también que en lo que se llevan de nosotros para difundirlo entre los suyos. El esfuerzo es enorme y el sacrificio personal y familiar igual. Donde vayan serán doctores de nuestra universidad y un ejemplo de que es posible construir juntos para que esa  voz salga clara después de una larga afonía. Los jóvenes tienen esa tarea.
  
* "Mucho más que Murakami: grandes libros de oriente que debes conocer" Librotea (El recomendador de libros) - El País s/f https://librotea.elpais.com/usuarios/librotea/estanteria/mucho-mas-que-murakami-grandes-libros-de-oriente-que-debes-conocer?id_externo_promo=elpais_oriente&fbclid=IwAR0RGW_VrZ9zmf6iMCgthxFcyS1bIFOwDUuB3gni6pS6j9331Z2Sae4SgOo

miércoles, 10 de octubre de 2018

Nacionalismo y diálogo intercultural, Tagore

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Enfrascado en la gratificante lectura de Nacionalismo, del gran poeta e intelectual indio Rabindranaz Tagore, otro nombre arrastrado por el fango de la trivialidad hasta el delta del abandono. No hay mejor lugar para encontrar algo que nos aleje de la podredumbre que nos rodea que esa comunidad de gloriosos olvidados de los que podemos aprender algo.
Comienza su escrito Tagore celebrando el despertar de Japón como potencia, una inyección al derrotismo causado por el desarrollo de occidente, por su poderío colonial y militar. Tagore lo saluda como un modelo para Asia, si bien el tiempo le demostrará pronto que Japón asume su nuevo poder como potencia colonial agresiva invadiendo a sus vecinos, como se verá en su alineamiento en el Eje con la Alemania hitleriana para el reparto del mundo. El futuro no siempre es claro.


Más adelante, Pearl S. Buck, en sus escritos sobre India y China, pondrá el dedo sobre el problema. Buck supo ver que los Estados Unidos iban a perder a dos países amigos, la India y China, a manos de un colonialismo japonés que algunos preferían al colonialismo occidental, a su racismo, el mismo que todavía hoy se padece (e intensifica) en los Estados Unidos. 
Buck era una auténtica amiga de China, en donde creció y vivió. Trató que las relaciones de los Estados Unidos con estos países fueran honestas y no racistas o coloniales. Algunos prefieren, escribirá y repetirá en conferencias de la época, un colonialismo asiático, como mal menor, a un colonialismo racista llegado de occidente que habla de la superioridad del "hombre blanco". La amistad se rompió y hoy aumenta la ruptura.  

Pero se perdieron unos y otros. Tagore critica la dominación británica desde la perspectiva de la creación de las agresivas "naciones" o los "estados-nación", concepto tras el que se esconde la voluntad de poder, el colonialismo que se disfraza de superioridad racial ignorando la realidad espiritual de Oriente, su origen y desarrollo científico ("tomada" y "aprovechada" por occidente). En efecto, de China se traen la pólvora, la brújula, la imprenta, el papel y la tinta. Los cimientos tecnológicos de lo que serán las revoluciones de los viajes, de las conquistas allí donde llegan, y de las revoluciones causadas por la imprenta, con la difusión de las ideas religiosas que entrarán en conflicto.
Tagore no es nacionalista y aboga, al contrario, por una idea amplia de Oriente, más espiritual que meramente física o racial. Oriente es un estado del espíritu, de la mente. Con motivo del 150 aniversario de su muerte, en 2010, el diario El País publicó el artículo firmado por el filósofo iraní y profesor de la Universidad de Toronto, Ramin Jahanbegloo, titulado "Rabindranath Tagore: un indio cosmopolita" en el cual, tras repasar su figura, se concluía:

A caballo entre Asia y Europa, sin rendirse a la idea de un choque entre ambas, Tagore amplió el significado y la importancia pragmática del diálogo crítico intercultural como ninguna otra persona antes que él. Al extender su visión de la civilización más allá del mero particularismo, otorgó un valor supremo a la idea de un mundo integral. Un mundo integral que era como una familia en la que sus miembros, las distintas naciones, contribuyen, cada uno con su parte, al bienestar de todos.
Hoy, en un momento en el que la humanidad se enfrenta a un panorama poco halagüeño, con choques de intereses nacionales y prejuicios étnicos y raciales, un intento de entablar un diálogo intercultural puede ser una forma fidedigna de sentar las bases de una nueva solidaridad humana en un mundo plural. 
Lo que debemos preguntarnos es si nos encontramos en el momento histórico en el que debemos "perder nuestra fe en el hombre" o debemos esforzarnos en preparar las condiciones necesarias para que un diálogo intercultural contribuya a forjar la solidaridad humana en un mundo plural. No cabe duda de que Tagore es el testigo cuyos textos nos ayudarán a discernir si estamos avanzando o no hacia más diálogo cultural y más solidaridad humana en nuestro mundo.**


El auge actual de los populismos, de los nacionalismos y de la xenofobia ligada a ellos, nos llevan a dar una respuesta negativa a la pregunta final del escrito. Estamos avanzando en algunos sentidos, pero retrocediendo en otros muchos. Y lo hacemos porque la calidad de los dialogantes se ha empobrecido en muchos sentidos. Nuestro progreso científico y técnico no se acompaña de una mejora de lo que realmente pueda ser una mejora en el diálogo mismo, en nuestra propia humanidad.
El mundo globalizado está suscitando enormes conflictos propios e interculturales. La extensión planetaria de los medios hace que a la vez se levanten barreras de censura, que se cierren medios, que se tapen bocas por todo el mundo. El modelo retrógrado del "America First" recuerda el cierre usado por Japón en el siglo XIX para evitar tener contacto con un mundo diferente y convertir su carácter isleño en una garantía de aislamiento.
Hay en el texto de Tagore unos párrafos que considero muy claros sobre la evolución de las culturas en la distancia y en la gestión de sus propias raíces. Las ideas sobre oriente mismo pueden ser revisables por su idealización y el paso del tiempo, pero creo que su capacidad de ver desde el exterior refleja algunos de nuestros más serios problemas.
Nos recuerda el destino de los nacionalismos europeos, el desgarramiento de eso que algunos anhelan, la "Europa de las naciones", cada vez más agresiva, radical e intransigente, cada vez confundiendo con más intensidad lo que es circunstancia y lo que es esencia de lo europeo mismo, reduciendo a caricatura la identidad, que es algo hacia lo que caminamos cada día —un querer ser— y no un pasado mítico, idealizado e intransigente. Escribe Tagore:

¿Siguen sin entender esta verdad, ahora que una guerra cruel ha clavado sus garras en las entrañas de Europa, se volatilizan sus reservas de riqueza y la humanidad se despedaza en sus campos de batalla? Ustedes se preguntan asombrados: ¿qué ha hecho Europa para merecer esto? La respuesta es que Occidente ha endurecido sistemáticamente su esencia moral para que sus descomunales abstracciones de eficiencia tengan sólidos cimientos.
Lleva mucho tiempo matando de hambre la vida interior del individuo en provecho de su vida profesional.*



Puede parecer un tópico, un estereotipo sobre lo europeo como apegado a lo material a través de esa idea de "eficiencia" que nos descarna y nos convierte en objeto de escrutinio, de evaluación permanente, como forma de vida.
Lo cierto es que nuestra vida nos deja poco tiempo para construirnos a nosotros mismos; nos obliga a seguir sendas trilladas por las que somos llevados hasta conseguir que seamos útiles y rentables. Creamos un mundo frío sacudido por choques emocionales; poco más.
Puede que las palabras o los enfoques de Tagore nos parezcan demasiado espirituales, centrados en aspectos poco prácticos, pero creo que revelan algo profundo que marca nuestra orientación cultural. Coincide con las críticas que desde el interior de nuestra cultura muchos nos hacemos, esa insatisfacción que se nos crea con nuestra propia forma de vida.

Al igual que los nacionalismos estallaron tras la revolución industrial y arrastró hasta las fábricas, hoy estalla de nuevo el nacionalismo tras otra revolución, la tecnológica y con otra forma de expansión, la globalización. Nos expandimos comercialmente y rechazamos las consecuencias de nuestra propia riqueza sobre los otros.
Tagore nos hablaba hace cien años. No hemos avanzado mucho, en realidad. Esa idea de pérdida de nuestro sentido es hoy uno de los males que nos aquejan en este universo trivial y eficiente que hemos creado, que gira sobre sí mismo, y ahora se llena de peligrosas quimeras que reclaman protagonismo.
El subtítulo de "Nacionalismo" era "Todas las grandes naciones de Europa tienen sus víctimas en otras partes del mundo". Más allá de esto, Tagore comprendió que Europa, Occidente hoy, era también víctima de sí mismo.
Seguimos sin entendernos. Y quien actúa sin entenderse es peligroso.


* Rabindranath Tagore. Nacionalismo (1920). Trad.  Federico Corriente y Sonia Chaparro.
** Ramin Jahanbegloo, "Rabindranath Tagore: un indio cosmopolita". El País 5/09/2010 https://elpais.com/diario/2010/09/05/opinion/1283637604_850215.html

sábado, 28 de enero de 2017

El mundo como bonus

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
The Washington Post titula uno de sus artículos "Democrats’ dilemma: How to be heard in the hurricane of Trump news?"* reconociendo a Trump como una especie de agujero negro informativo que absorbe cuanto haya a su alrededor. Lo malo es que casi nunca es para bien, sino para crear conflictos nuevos o ampliar los existentes, en los que la ignorancia se pretende suplir con la fuerza y la amenaza. Esto está colocando a los demás países en posiciones complicadas sobre cómo deben reaccionar ante esta forma retrógrada de hacer política, una forma que considera a todos los presidentes de los Estados Unidos como inútiles, blandos y equivocados mandatarios que han llevado a la ruina, a la decadencia, etc. al país. Esas han sido algunas de las últimas palabras de Trump sobre el caso de México.
La comunidad internacional permanece todavía expectante ante esta forma de actuar propia de un matón. Mientras reacciona, el temor es precisamente como en los casos de acoso —qué otra cosa es lo que se hace con México— tratar de evitar hacerse notar no sea que el abusador te eche el ojo a ti. Pero eso no puede durar. China ha plantado cara, cambiando su estrategia. Europa ha comenzado a hacerlo, pero hay que evitar que Trump se crezca porque luego puede ser difícil.


La visita de Theresa May proponiéndole "liderar" el mundo juntos demuestra la falta de juicio y de ideas de la primera ministra británica, llegada por un rebote al poder, pero que se da baños de multitudes en escenarios tan críticos como la asamblea republicana estadounidense. Allí se derretía May ante los aplausos calurosos de sus ultra correligionarios trasatlánticos. Mr. y M. Brexit por fin se encuentran. Sin embargo, lo que le ha dicho a Europa es que quiere recuperar su autonomía. La Unión Europea no quiere líderes ya extracomunitarios que ven en Europa un infierno.
Está claro, en cualquier caso que el idilio Trump - May no es más que el terror que la británica tiene ante lo que le va a ocurrir tras la negociación del Brexit que tanto ha defendido. Piensa que aliándose con Trump, este presionará a Europa en las negociaciones y que los europeos la verán como una mediadora ante Trump. Se equivoca. Lo más probable es que haya dado un paso en la complicación de las negociaciones.


En Egipto, en cambio, no parece existir en absoluto el problema de la saturación de Trump. No logra situarse en primera línea en ninguno de los periódicos, con la sola excepción de la muy repetida foto en la que se ver a al-Sisi como presidente de Egipto y a un modesto candidato a la Casa Blanca por debajo de su nivel, hundido en el sofá. Se ha reducido la euforia de algunos con el recién llegado a la Casa Blanca.
Pese a que Trump necesita de algún aliado personal en la zona —creo que Trump lo "personaliza" todo—, algunos no lo ven tan claro y prefieren mantener cierto silencio prudente no sea que demasiado protagonismo informativo de Trump complique la situación interna del país. Trump y al-Sisi se declararon amor a primera vista, pero Trump es una arma de doble filo.


El día 22 —y a petición de la agencia de noticias MENA— Daily News Egypt recogía las declaraciones del ministro egipcio de Asuntos Exteriores, calificando de "estratégicas" las relaciones entre ambos países:

Egypt’s Foreign Minister Sameh Shoukry said on Saturday that the bilateral relations between Egypt and the United States are strategic. He also added that there is deep cooperation between the two countries in terms of regional and international issues.
This came in response to a question by the Middle East News Agency (MENA), asking about the bilateral relations between Egypt and the US under the new administration of US president Donald Trump, and the concerns on Trump’s statements in which he promised to move the US embassy in Israel to Jerusalem.
Shoukry added that Egypt had been communicating with the current US administration before its official inauguration, when Egypt’s President Abdel Fattah Al-Sisi met with Trump in September 2016 on the sidelines of the United Nations general assembly that was held in New York. Shoukry also met with US vice president Mike Pence in December, saying that this asserts that the relations between Egypt and the US under the new administration will thrive.
The foreign minister concluded by saying that we should wait on the new administration until it announces its policies and the officials start working—that is when Egypt will start its bilateral talks with the US to tackle different regional and international issues.
Trump officially took office as president on 20 January; Al-Sisi congratulated him while he was still giving his inauguration speech. Al-Sisi was also the first president to congratulate Trump on 9 November 2016 when the latter won the US presidential elections.**


De la euforia del "imitador americano" al "hay que esperar" va un gran trecho. El ministro ha sido cauto para evitar riesgos. Hay varias cuestiones que le pueden costar disgustos al gobierno egipcio. Son casos como el apoyo a la capitalidad en Israel con el traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén. La cuestión es espinosa y difícilmente podrá librarse de ella. Las excusas del ministro Shrouky y los recuerdos de quién felicito el primero a Trump, como señalamos en su momento, pueden volverse contra el propio presidente. La necesidad que el país tiene de una mínima sombra de apoyo internacional, dadas las críticas, hacen que la amistad con Trump se vea como una salida ante la desesperación de la población por la retirada del turismo, el hundimiento de la libra y el exceso de palabras ineficaces.
La doctrina de "America First!" es la que es y Egipto puede quedar en evidencia en todo el mundo árabe por convertirse en un perro faldero de Donald Trump, mientras este mantiene una actitud agresiva contra el mundo musulmán en su conjunto. ¿Se lo van a tolerar los países árabes?



The New York Times recoge la noticia de lo que va a ser la política exterior de la administración Trump en cuanto a la situación actual en Oriente Medio. El titular no deja lugar a muchas dudas "Trump Bars Refugees and Citizens of 7 Muslim Countries", sin espacio interpretativo:

WASHINGTON — President Trump on Friday closed the nation’s borders to refugees from around the world, ordering that families fleeing the slaughter in Syria be indefinitely blocked from entering the United States, and temporarily suspending immigration from several predominantly Muslim countries.
In an executive order that he said was part of an extreme vetting plan to keep out “radical Islamic terrorists,” Mr. Trump also established a religious test for refugees from Muslim nations: He ordered that Christians and others from minority religions be granted priority over Muslims.
“We don’t want them here,” Mr. Trump said of Islamist terrorists during a signing ceremony at the Pentagon. “We want to ensure that we are not admitting into our country the very threats our soldiers are fighting overseas. We only want to admit those into our country who will support our country, and love deeply our people.”
Earlier in the day, Mr. Trump explained to an interviewer for the Christian Broadcasting Network that Christians in Syria were “horribly treated” and alleged that under previous administrations, “if you were a Muslim you could come in, but if you were a Christian, it was almost impossible.”
“I thought it was very, very unfair. So we are going to help them,” the president said.
In fact, the United States accepts tens of thousands of Christian refugees. According to the Pew Research Center, almost as many Christian refugees (37,521) were admitted as Muslim refugees (38,901) in the 2016 fiscal year.
[...]
The order also stops the admission of refugees from Syria indefinitely, and bars entry into the United States for 90 days from seven predominantly Muslim countries linked to concerns about terrorism. Those countries are Iraq, Syria, Iran, Sudan, Libya, Somalia and Yemen.***


Los datos demuestran que es una falsedad lo que dice, pero esa es la forma de proceder continua. Los que se informan no leen periódicos sino que se alimentan por los cientos de sitios que lo retorcerán aún más presentando ahora a Donald Trump como un cruzado defendiendo a los cristianos de lo que él llamó "el mal". Esto le permite una manipulación mayor y agitar a sus masas con sus tuits.
El hecho de conceder asilo solo a los cristianos es una gigantesca injusticia y otro nuevo ejercicio de ignorancia monumental. Es una muestra más del sectarismo (además de la xenofobia y el racismo) que caracteriza a Trump y a los que le apoyan. Sacando de allí solo a los cristianos, Trump está dirigiendo las iras contra ellos por la discriminación y eliminando así las posibilidades de acercamiento que es el camino hacia el futuro. Pero su política es la de la exclusión.
Con esta política, Trump refuerza al Estado Islámico en su territorio y hace que los que sufren igualmente el acoso de los grupos terroristas por no compartir su extremismo se sientan despreciados y metidos en el saco del terrorismo por ser musulmanes. Las consecuencias que esto tendrá para el futuro son incalculables. Cuando el mundo trata de intentar establecer formas de diálogo y fórmulas de convivencia que impliquen apertura, Trump las cierra de golpe indicando que le es indiferente el sufrimiento y destino de millones de personas. Es un error histórico.


Quizá esta cuestión de la prohibición de la entrada en Estados Unidos de los musulmanes provenientes de países en los que se persigue a los cristianos haya puesto nervioso al presidente Sisi ante la ola sectaria contra los coptos, que culminó con los 28 muertos por la explosión de una bomba durante la celebración de una misma en la catedral en El Cairo en diciembre. Egypt Independent habla del enfado del presidente con los clérigos de Al-Azhar al no moverse ante la repetida demanda de la "reforma religiosa". Puede que al-Sisi tema que la comunidad copta en USA actúe, que ya se ha manifestado en ocasiones denunciando la falta de protección ante los ataques y los posteriores intentos de difuminarlos con los acuerdos de los consejos, que siempre evitan que se llegue a los tribunales. Considerar como enemigos a los países que persiguen a los cristianos, puede complicar a Egipto. Trataremos esta cuestión, que es importante, en estos días.


La noticia de la prohibición de la entrada aparecía antes de la firma, el día 25, en Egyptian Streets, que advertían:

If Trump does proceed with the executive order, it will fulfil earlier promises he had made during the election to ban individuals from countries where there is a high risk of terror.
In 2016, Trump said he would temporarily suspend immigration from “some of the most dangerous and volatile of the world that have a history of exporting terrorism.” Trump had initially proposed banning all Muslims from entering the United States, but appeared to back down from the proposal after mounting criticism.****


Estrechar lazos, invitar a Trump a Egipto, etc. gestos que el presidente esperaba poder realizar se mantienen en los cajones, a la espera de que se clarifiquen un poco las actuaciones y estudiar cómo presentarlas a los egipcios. La complicada situación no permite más errores que sean aprovechables por los opositores de amplio espectro que el régimen tiene.
Ahram Online sí da, en cambio, una noticia: la reunión en la Universidad Americana de El Cairo de políticos de ambos países para estudiar la relaciones "Arab-US", algo que como es fácilmente comprensible se va a complicar con lo firmado por Trump contra los inmigrantes de siete países y el rescate selectivo por la religión:

A two-day conference on Arab-US relations in the light of the new US government will be held by the American University in Cairo (AUC) in collaboration with the Middle East Institute of Washington, D.C., starting Sunday.
In a press release, the AUC said the objective of the event is "to look for a way forward and to offer guidelines for decision makers for future action with concrete and creative suggestions on how to restore a solid Arab-American relationship that serves both the United State and the Arab world in the years to come."
The conference, which "will be the first of its kind in the Middle East" since the inauguration of Donald Trump as the 45th president of the United States on 20 January, according to the release, will host speakers from the US, the Middle East, and Europe.
Former Egyptian foreign minister and dean of the School of Global Affairs and Public Policy at AUC, Nabil Fahmy, along with Wendy Chamberlin, former US ambassador and president of the Middle East Institute in Washington, D.C. will inaugurate the event.
"This workshop brings together prominent scholars, academics and practitioners to examine the dynamics of Arab-US relations in an emerging Middle East landscape. As events continue to unfold in these two different parts of the world, we hope to help set a future agenda that serves mutual interests,” said Fahmy as quoted in the press release.
The experts invited to the event include Amr Moussa, former Egyptian foreign minister and 2013 presidential candidate; Frank Wisner, former US ambassador to Egypt;  Mohamed Tewfik, former Egyptian ambassador to the US; Professor Shibley Telhami, the Anwar Sadat professor for peace and development at the University of Maryland; Paul Salem, vice president of MEI; and Nassif Hitti, former Arab League ambassador to Paris and Rome and professor at The American University of Beirut.*****


La celebración del seminario comenzará mañana, día 29. Durante sus dos días de duración se pueden encontrar con un clima complicado y con una tarea difícil: explicar los efectos de los actos de Trump y su visión global. Los mensajes de Trump no necesitan demasiada interpretación, son directos. Lo que no está tan claro son sus consecuencias, sus efectos en cadena y el tejido entre ellos. El problema pasan a tenerlo aquellos que se comprometen con él y se ven obligados a explicar lo inexplicable, a dar cuenta ante otros de la forma autoritaria y unilateral de actuación. Por eso es mejor ser discretos. Caundo Therasa May salga al mundo y se pregunte constantemente por Trump, lo entenderá.
Quizá el mayor problema que presenta Donald Trump es la incapacidad de entender los efectos sistémicos de cada una de sus actuaciones. Para una mente simple, el mundo es simple. Está por ver, por ejemplo, si la alineación de la ultraderecha y el fascismo antieuropeos con Trump redundará en su beneficio o tendrá un efecto negativo ante la magnitud del rechazo mundial a Trump y sus políticas. ¿También las va a liderar Theresa May?
Las amenazas impresentables de la nueva embajadora estadounidense ante la ONU son una muestra del cariz que esto está tomando en cuestiones internacionales. El diario El País titulaba ayer "La nueva embajadora de EE UU llega a la ONU con un lenguaje beligerante" y subtitulaba «"Y quienes no nos respalden, que sepan que vamos a apuntar sus nombres", declara». Esto no es "proteccionismo", es una amenaza constante a todos los que no se plieguen a los imperativos de la nueva administración. Es propio de matones.
Cuanto antes se haga comprender a Trump que no es el amo del mundo, mejor. El lenguaje es intolerable y las amenazas de expresión infantil. Una embajadora así en la ONU, jugando a ser una especie de Trump femenino que va a decir al mundo lo que puede hacer o no, con amenazas de "tomar el nombre", es indigna de un país y de un escenario internacional. Esperemos que los norteamericanos, al menos los suficientes, se den cuenta de ello pronto. Recoge El País:

En el mundo de la diplomacia no están acostumbrados a un lenguaje tan directo y ni a unas formas tan rotundas, que contrastan radicalmente con el espíritu de diálogo que mostró el expresidente Barack Obama. El exgobernadora de Carolina del Sur empezó a marcar el terreno incluso antes de coger el ascensor para reunirse con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. El encuentro entre la representante permanentes estadounidense y el exprimer ministro portugués duró una veintena de minutos.
Nikki Haley, que no tiene experiencia en el ámbito de la política internacional, fue confirmada esta semana por el Senado como embajadora. Es un puesto en el gabinete presidencial, por eso necesitaba la aprobación. En la audición mostró un perfil más moderado que el del presidente, que ya durante la campaña se mostró muy crítico con la institución.
En su primera intervención pública en la ONU, la embajadora ha dejado claro que va a haber un cambio inmediato en la manera en la que EE UU trabaja con el organismo multilateral y ha asegurado que su país va a mostrar su fuerza. Haley considera que esta es la manera para dar valor a la institución internacional. En este sentido, ha garantizado que su país estará para “cubrir las espaldas” de los socios que le apoyen y que plantará cara a los que se opongan.******


Los tres espacios internacionales señalados —Unión Europea, Oriente Medio y Naciones Unidas— se han visto sacudidos por Trump. Dejar sin contestación esto es un suicidio. La amenaza de "coger el nombre" a los que no sigan sus dictados es un insulto que primero ha sido a México, después a Europa al abogar por el "Brexit", y ahora se dedica a amedrentar a las Naciones Unidas, tanto como  organismo en lo financiero como en lo que de representación mundial tienen.
Trump cree que siendo el presidente de los Estados Unidos es también el amo del mundo, alimentándose de sus fantasías y las también agresivas de sus asesores. Pero debe aprender que no es así.

Ya hay voces que comienzan a decir que si los Estados Unidos han cambiado radicalmente, el mundo debe reorganizarse para evitar convertirse en una especie de teatro de marionetas maniqueo. El papel de Europa debe ser decisivo en esto y el llamamiento de Hollande y Merkel va en esta línea de reafirmación europeísta. Los gobernantes, antes o después, tendrán que enfrentarse a la situación porque no se podrá vivir ignorándola. Los que mantienen la esperanza de que no irá contra ellos, que abran los ojos. Luego, puede ser tarde. Trump no solo quiere hacer Ámerica "más grande", sino al mundo "más pequeño" reduciéndolo a su obediencia. The Washington Post titula hoy una de sus columnas "Trump’s erratic first week was among the most alarming in history". No es para menos. Nunca ha tenido un presidente más críticas y menos respaldo internacional, tanta contestación interna desde el día siguiente a su toma de posesión. Y seguirá creciendo.
La crisis que Trump ha abierto debe servir para reconfigurar las relaciones internacionales en muchos casos para evitar las amenazas y coacciones. Solo la capacidad de adaptación garantiza la autonomía frente a esta forma autoritaria de gobernar un país y —como bonus— el mundo. Trump es un peligro. Ignorarlo es hacer crecer el riesgo de desastre.





* "Democrats’ dilemma: How to be heard in the hurricane of Trump news?" The Washington Post 27/01/2017 https://www.washingtonpost.com/politics/democrats-dilemma-how-to-be-heard-in-the-hurricane-of-trump-news/2017/01/27/4d7f599e-e48c-11e6-a547-5fb9411d332c_story.html?hpid=hp_hp-more-top-stories_trumpnoise930pm%3Ahomepage%2Fstory&utm_term=.9d247c731020
** "Relations between Egypt, US are strategic: Shoukry" Daily News Egypt 22/01/2017 http://www.dailynewsegypt.com/2017/01/22/611651/
La nueva embajadora de EE UU llega a la ONU con un lenguaje beligerante
*** "Trump Bars Refugees and Citizens of 7 Muslim Countries" The New York Times 27/01/2017  https://www.nytimes.com/2017/01/27/us/politics/trump-syrian-refugees.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&clickSource=story-heading&module=a-lede-package-region&region=top-news&WT.nav=top-news&_r=0
**** "Trump to Ban Entry of Syrians, Iraqis, Iranians, Libyans and Others to United States" Egyptian Streets 25/01/2017 http://egyptianstreets.com/2017/01/25/trump-to-ban-entry-of-syrians-iraqis-iranians-libyans-and-others-to-united-states/
***** "AUC, Middle East Institute to hold workshop on US-Arab relations in Cairo" Ahram Online 27/01/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/256967/Egypt/Politics-/AUC,-Middle-East-Institute-to-hold-workshop-on-USA.aspx

****** "La nueva embajadora de EE UU llega a la ONU con un lenguaje beligerante" El País 27/01/2017http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/27/actualidad/1485529040_963531.html