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martes, 21 de julio de 2020

Antifeminismo asesino

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dentro del caos que viven los Estados Unidos bajo la presidencia de un Donald Trump, en la que todo se entremezcla, la violencia hace acto de presencia recogiéndose la  siembra del odio conforme se acerca el periodo de las elecciones. Trump ha cultivado la idea de las amenazas de todo tipo contra ese país que solo existe en las mentes de aquellos que le siguen.
Ese país ideal se encuentra amenazado por la inmigración, por las conspiraciones tecnológicas y virales, el feminismo, el ateísmo, los demócratas transformados en poco menos que soviéticos. Esta idea de amenaza constante, de peligro, de que sea destruida esa otra entelequia "la forma de vida americana", difusa pero asombrosamente parecida a los sueños de cada uno, acaba produciendo sus propios psicópatas, las personas que asimilan el peligro y viven constantemente con esa sensación de amenaza... hasta el día que deciden tomar medidas. Son los "nuevos héroes" llamados a liberar a los estados, como ya hizo, a defender la frontera (con muertos mejicanos como víctimas en El Paso).


De uno de estos "héroes" de mundos apocalípticos nos habla hoy la prensa norteamericana. Se trata de otro caso triste e indignante que ha costado la vida al hijo de veinte años y ha dejado en estado crítico al esposo de Esther Salas, la primera mujer hispana en ser jueza federal en New Jersey. En la ABC nos explican:

The suspect was a white man who wore a face covering and a FedEx uniform, law enforcement sources told ABC News, and he used an ordinary car to make a getaway.
The suspect has now been identified as Roy Den Hollander, a Manhattan lawyer and self-described antifeminist, multiple law enforcement sources briefed on the case told ABC News and the FBI confirmed.*


No hay muchas dudas. Fue encontrado muerto de un disparo en su coche, con el paquete que decía ser la entrega, el que sirvió para que le abrieran la puerta y realizar los disparos.
La facilidad con las que se crean y asumen las etiquetas como "antifeminista" es preocupante porque se debe llegar a percibir cierto "consenso" social para usarlos de forma desacomplejada.
En la CNN nos dicen "On his website, Roy Den Hollander described himself as an "anti-feminist" lawyer who defended "men's rights." His personal writings and life's work reveal a toxic stew of sexist and racist bigotry." **
Es claramente la reconversión heroica de un aspecto negativo de resistencia al cambio, a la evolución, una forma de intransigencia en la que los sujetos ven el ascenso de otros como una amenaza a su propio estatus y valores, que son sacralizados, convertidos en los únicos posibles. 


El discurso central de Donald Trump va en esa línea, ofrece el respaldo institucional para que sean percibidos como héroes defensores de la patria y sus valores, que se van haciendo cada vez más particulares en el sentido propio, mientras se elevan a universales hacia el exterior. Estos personajes viven en un mundo imaginario en el que existe un orden sacro que se ve amenazado por fuerzas negativas, como hemos señalado, inmigrantes, conspiraciones, etc. En el caso ocurrido, son dos las fuerzas amenazantes que convergen, las mujeres y las personas llegadas desde el sur. Machismo y racismo se dan la mano en este caso trágico.
La ABC nos describe algunas de las acciones anteriores de este abogado de Nueva York:

Den Hollander had previously sued Manhattan nightclubs for favoring women by offering ladies' night discounts and sued the federal government over a law that protects women from violence. He has also sued Columbia University for offering women's studies courses, accusing the school of using government aid to teach a "religionist belief system called feminism."*

Creo que estas pocas líneas permiten hacerse una idea de la pobreza de la mente del asesino, de los móviles que le llevaron a plantarse armado en la casa de la jueza Salas. Intentar acabar con las "noches de chicas" o denunciar a la Universidad de Columbia por ofrecer "estudios sobre mujeres" nos lo muestran con claridad. A eso dedicó su vida.

La idea de que el "feminismo es un sistema de creencias religiosas" la hemos escuchado y la hemos escuchado en España. Es preocupante el peso referencial que el trumpismo está teniendo en la ultraderecha española. La mezcla de sexismo, racismo y clasismo ya no se esconde, sino que sale a la busca de nuevos prosélitos. Busca foros y escaparates llamativos en los que lanzar sus mensajes. 
El "feminismo" ha sido especialmente puesto en el foco, proponiendo, al igual que Trump unos modelos retrógrados felices, considerándose como baluartes de las familias y la tradición. Tremendo error, un enorme lastre social, cuyos efectos en las próximas generaciones serán notados. El énfasis que algunos ponen en la cuestión educativa viene precisamente de ese deseo de control de las mentes a través de la formación y evitar que sean educados en valores sociales. El feminismo se ha convertido en una obsesión para estos grupos. No es casual que la primera manifestación al día siguiente de tomar posesión fuera de las mujeres protestando ante lo que veían venir, una marcha que se ha ido repitiendo cada año.


La CNN nos habla de más actividades del criminal abogado, el perpretrador del atentado, un claro "crimen de odio":

The attorney penned lengthy documents filled with bigoted and sexist content on his website. One document, which he called a "Cyclopedia," is 152 pages of anti-feminist musings.
In the so-called "Evolutionarily Correct Cyclopedia," Den Hollander made chilling remarks about "solutions" to what he called "Political Commies" and feminists.
"Things begin to change when individual men start taking out those specific persons responsible for destroying their lives before committing suicide," he wrote.**

Pero  no se limitó a teorizar sobre el asunto que le obsesionaba, pasando a la acción ocupándose de presentar denuncias contra lo que consideraba la "invasión feminista": 


"The feminists have taken control over every institution in this country -- they want to take control over men," he told the Times in 2011 after the Supreme Court declined to take up his ladies' night lawsuit. "I'm going to fight them to my last dollar, last breath."
The New Yorker profile in particular focused on a night at a club with him in which he railed against "feminazis," spoke of his attraction to "black and Latin chicks, and Asian chicks" and held forth on his tactics for picking up women.
In 2017, he unsuccessfully sued multiple media outlets, including CNN, accusing them of disseminating "false and misleading news reports" about Donald Trump's candidacy for president. The case was dismissed.**


El perfil del asesino es claro. Sus obsesiones se ven  al igual que su afán de protagonismo. Parece ser que le habían detectado un cáncer de piel, hecho que cerró su círculo mental. La forma de dar sentido a su vida era mostrando el camino, eliminando a aquellos a los que responsabilizaba del deterioro del mundo.
Hay personas que necesitan dar coherencia a sus fantasías mediante este tipo de razonamientos de ajuste. Lo malo que ocurre en sus vidas  nunca se debe a ellos mismos, a sus errores, sino que necesitan culpables. Esto les permite ese "sacrificio" final. El cáncer es la pieza que cierra esa ira hacia el mundo, lo que permite que el odio se convierta en "acción" heroica.

La jueza Salas y su familia
Puede que Trump pierda las próximas elecciones en los Estados Unidos, pero ha echado ya sus semillas en la ultraderecha que repite sus indicaciones y respuestas. Eso va del feminismo, la inmigración o el negacionismo del COVID-19 a la vez que se sostiene que es una "conspiración china" y de los demócratas para sacarle de la Casa Blanca. Trump es solo la cabeza visible, evidentemente. Ha sido como un globo sonda que ha funcionado, dentro y fuera. El odio y la hipocresía, el sentido heroico de defensa de los "valores", la mentira como herramienta descarada, etc. son su forma de manipular y conseguir sus objetivos de conseguir representación y poder. Como ocurrió con el nazismo y Hitler, las crisis profundas, políticas y económicas, permiten aparecer estas formas populistas autoritarias. La ideología de Trump, lo hemos comentado muchas veces, es siempre "anti", recoge frustraciones y miedos, odios y divisiones que actualiza y redirige. 


El crimen cometido es un crimen de odio doble, por ser una mujer y por ser hispana. No se puede camuflar esto, ni es casualidad. Son las dos principales líneas de sembrado de odio de Trump. También las que mejor conectan con los odios sociales que reabre cada día en la sociedad norteamericana y que se está extendiendo fuera al hilo de la crisis.
La muerte de su hijo y con su marido en estado crítico, la jueza Salas debe tener muchas cosas en la cabeza en estos terribles momentos. La vida será más dura de lo que nunca haya imaginado y necesitará el apoyo de todos. Nuestra solidaridad con ella. Nos quedamos con las imágenes que nos ofrece la ABC, el momento de su nombramiento como jueza federal, un momento de felicidad que compartió con su hijo y su marido a su lado. Son víctimas inocentes de la locura y la irresponsabilidad que se va tragando Estados Unidos, que lo devora y envenena. 
El asesino se ha suicidado; sus musas, en cambio, siguen sueltas.



* Josh Margolin, Aaron Katersky yJack Date "'Anti-feminist' lawyer identified as shooter who killed Judge Esther Salas' son then self" ABC News 21/07/2020 https://abcnews.go.com/US/federal-judges-son-shot-killed-husband-injured-attack/story?id=71871708&cid=clicksource_4380645_4_three_posts_card_image
** Eric Levenson, Paul P. Murphy y Katelyn Polantz "Suspect in fatal shooting at home of Judge Esther Salas described himself as an 'anti-feminist' lawyer, once argued a case before the judge" 21/07/2020 https://edition.cnn.com/2020/07/20/us/suspect-shooting-at-judge-salas-home/index.html



viernes, 15 de marzo de 2019

El arma del odio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia del atentado contra dos mezquitas en Nueva Zelanda, con cuarenta nueve muertos y múltiples heridos en estado crítico, sacude la mañana y las conciencias. Los datos han ido variando desde los veinte muertos iniciales hasta los que ahora se dan. Una barbarie que sacude la comunidad de Christchurch, irónico nombre para un lugar que quedará asociado desde hoy mismo a la barbarie, al crimen y al odio. Solo cabe la condena y la capacidad de horrorizarse, que estamos perdiendo.
Llevamos tiempo señalando el crecimiento diario del odio en el mundo, de la incapacidad de desarrollar diálogo y especialmente de la espiral de violencia que seguirá creciendo en el ojo por ojo, la ley que se ha resucitado en nombre de todas las confesiones.
No hay ley, dios o credo que pueda respaldar este o los demás crímenes que se hagan en su nombre. La misma condena que cualquier otro atentado, el mismo desprecio, la misma indignación. Un viernes negro lleno de horror y muerte, de tinieblas.


Los detalles de su retransmisión al mundo a través de Facebook, como señala el diario El país, no hacen sino confirmar que la violencia de hoy no se hace en nombre de ideas inteligentes o inteligibles, sino en nombre de tarados narcisistas. A sus débiles mentes llegan las olas sucias del odio dejando la porquería que esos mares arrastran.
No contentos con escuchar los horrores creados por el Estado Islámico, los abusos y muertes, nos llegan los hechos ahora en nombre de las ideologías ultraderechistas, nacionalistas e integristas.
El diario El País recoge un detalle que nos afecta:

Uno de los atacantes del atentado de este viernes en las dos mezquitas en Nueva Zelanda, el que retransmitió el ataque por Facebook Live, llevaba escrito en su fusil el nombre de autores de asesinatos masivos en otros países vinculados a la extrema derecha, según The New York Times. Sin embargo, uno de los mencionados era Josué Estébanez de la Hija, un neonazi español que asesinó a un joven de extrema izquierda en el metro de Madrid en 2007. Estébanez fue el primer sentenciado por la justicia española al que se le aplicó el agravante por motivos ideológicos. 
En círculos radicales de derechas, el militar vasco, en prisión hasta 2033, es considerado una especie de mito. Su nombre ("¡Josué libertad!) aparece constantemente pintado en muros en cualquier rincón de España. El grupo Hogar Social Madrid a menudo invoca su nombre y su familia vendió papeletas para recaudar dinero con el que hacer frente a la indemnización a la que tenía derecho la familia de la víctima, Carlos Palomino. Estébanez siempre alegó que se sintió intimidado en el vagón por Palomino y la gente que lo acompañaba.
Palomino, en los ambientes totalmente opuestos, los de extrema izquierda, fue elevado a la figura de mártir. En casas okupas suele haber alguna inscripción que le recuerde como un luchador antifascista que fue asesinado a manos de un rival ideológico, como así consideró probado la sentencia. En muchos países del mundo, como Suecia o Alemania, se pueden ver inscripciones como "Palomino vive, la lucha sigue". *


Es la espiral del odio; la sangre llama a la sangre; la venganza a la venganza. Lo que han hecho los descerebrados de Nueva Zelanda es sembrar las semillas de más muertes, las que ellos han arrojado al mundo del odio, que serán regadas por los integristas de mundo islámico, a las que les servirán de excusa para las próximas muertes. Al igual que con nuestros radicales, unos días les toca a unos y otros a otros. Los muros se llenan de llamadas a matar o a morir según el estado de ánimo del día.
El mundo se está llenando de odio. Cada día más, cada día más sangriento. Lo decimos muchas veces en nuestros escritos y no nos cansaremos de repetirlo. Hay que dejarse de melindres y empezar a darnos cuentas, en todas las sociedades, en todas las culturas, que no se puede seguir predicando el odio, los estereotipos, las discriminaciones.
Insistimos en lo poderosas que son las herramientas de la comunicación y se están usando para expandir elementos de odio antes que de paz, para el insulto antes que para el diálogo.


Esto es incuestionable y solo es cuestión de grados los casos en los que nos escandalizamos. hay que ver las cosas grandes en las pequeñas, que los pequeños casos son los avisos de los grandes casos. Pero no se ve o no se quiere ver. Todo se queda en datos, todo se queda en estadísticas. Nunca en soluciones.
Esta vez los asesinos están entre nosotros, matan con nuestras ideas, en nombre de principios que tenemos. Nos dice en el diario:

En los cargadores del asaltante en Nueva Zelanda también se pueden leer los nombres de personajes históricos que en la Edad Media lucharon contra ejércitos musulmanes. Entre ellos hay varios que participaron en las Cruzadas: Gastón IV de Bearne, mandatario del siglo XI en el reino de Aragón, y Bohemundo de Antioquía. También está escrito "Pelayu", que podría hacer referencia a Don Pelayo, símbolo de la lucha de los cristianos contra los musulmanes en la península Ibérica durante la Edad Media, informa Verne.*

Hemos tenido entre nosotros, últimamente, gente a la que se le ha llenado la boca del término "reconquista". No voy a hacerles responsables de lo ocurrido en Nueva Zelanda, pero sí del odio que usan para conseguir sus fines aquí. habrá un día en el que haya muertos, casa incendiadas en cuyos muros alguien escriba "reconquista" y entonces se darán cuenta de lo que están haciendo entre unos y otros.


Se está extendiendo el odio sobre la base de la ignorancia. Nuestra sociedad no forma personas, formas mano de obra (barata); son personas que no aprenden mucho sobre la Historia o sobre el mundo que les rodea. Los tecnócratas son incapaces de entender que somos seres en el mundo, más allá de fábrica u oficinas. No entienden que la educación que desprecian es la que nos ayuda a resistir frente a los odios envueltos en ignorancia.
Estamos incurriendo en los mismos errores que decimos combatir. A la ignorancia dogmática del terrorismo enfrentamos otra igualmente dogmática y no menos ignorante.
Esas armas con sus inscripciones son un símbolo elocuente del retroceso, de la falta de sentido hacia el que nos dirigimos a ritmo de fanfarrias patrióticas.
Falla estrepitosamente nuestra educación cuando no somos capaces de pensar sobre la vida. Se nos enseñar a ganárnosla, pero no a vivirla. Por ello languidecemos, expuestos a los seductores que nos ofrecen causas y motivos.


Los jóvenes occidentales que han ido a luchar a Siria junto al Estado Islámico eran ya un aviso de la falta de sentido, de no haber sabido rellenar los huecos existenciales que nos dejan sin defensas, víctima de la fascinación de la violencia.
Nuestros expertos siguen debatiendo y poniendo nombre complicado a lo que son cosas más sencillas. La violencia es atractiva cuando carecemos de la posibilidad de sentirnos por encima de ella, cuando no somos capaces de rechazar lo que se nos presenta. Hoy eso es un hecho.
El peligro lleva tiempo avisado. Se repite en distintos lugares y bajo distintas doctrinas. Es el atractivo de la violencia en una sociedad sin atractivos, en la que se languidece, como languideció la decimonónica y llamó al tedio "el mal del siglo". Es el bostezo, esta vez sangriento, de los Hollow Men de Eliot.
Mi condena de estos crímenes horrendos, como condeno todos aquellos que se producen en nombre de cualquier barbarie dogmática. Mi condena a los sistemas que son incapaces de ofrecer a las personas la posibilidad de dar un sentido a su vida más allá de la violencia. Mi asco y repugnancia, mi náusea, a todos los que usan el miedo, la violencia para conseguir sus objetivos, ya sea un escaño o volar un avión, subir en las encuestas o subir al paraíso. Mi condena a un mundo absurdo en el que no hacemos nada por compartir o dialogar y hacemos todo para producir odio religioso, racial, clasista, xenófobo. No tengo capacidad para el odio, pero toda para el desprecio.


* "Uno de los atacantes de Nueva Zelanda llevaba en el fusil el nombre del neonazi que mató a Carlos Palomino" El País https://elpais.com/ccaa/2019/03/15/madrid/1552645383_279994.html

lunes, 13 de junio de 2016

Orlando, odio y terror

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El asesinato de 50 homosexuales y múltiples heridos en estado crítico en Orlando a manos de un energúmeno que juró minutos antes fidelidad al Estado Islámico mediante una llamada telefónica plantea de nuevo un problema de enmarcado. El establecimiento de un marco es lo que permite la orientación interpretativa del suceso.
En Estados Unidos el problema inicial del enmarcado se produce por la distinción entre dos grandes bloques interpretativos: las matanzas y los actos terroristas. En el primer bloque se encuadran los sujetos que realizan ataques a institutos, colegios, centros comerciales, cines, etc. por motivos diversos Los actos que se enmarcan en ese campo tienden a generar los discursos sobre el control de las armas, las relaciones familiares y laborales conflictivas, las patologías, etc. Por el contrario, aquellos actos que son enmarcados como terroristas producen un tipo de interpretaciones y discursos muy diferentes, enfocados hacia el enemigo exterior. En este caso, hasta los discursos de condena se orientan en otra dirección. Las series con las que se conectan son también muy diferentes y pueden ser un indicador del enmarcado.


Las dificultades del crimen de Orlando provienen de diversos hechos y de la cuidadosa evaluación de las reacciones ante lo ocurrido. Lo más sorprendente del tratamiento mediático de este crimen masivo terrorista es su vínculo con el asesinato en la misma ciudad, Orlando, hace unos días de la concursante de The Voice, la cantante Christina Grimmie, a manos de un fan. La identidad de escenario hace que ambos acontecimientos, completamente diferentes, sin embargo se alineen en la misma serie. Esto provoca una distorsión interpretativa porque pasamos de "sujetos violentos" a "espacio de violencia" invirtiendo los elementos básicos. Muchos medios terminan sus informaciones añadiendo el crimen de la cantante. No aclara nada y, sin embargo, confunde.
El presidente Obama ha salido a condenar el crimen y lo ha hecho de forma doble, como una matanza fruto de la falta de control de las armas y del odio y como acto terrorista. "¿Es este el país en el que queremos vivir?", les ha preguntado directamente a los que le escuchaban al otro lado de las cámaras. Esa orientación va claramente hacia el peligro de las armas y del odio.
Por su parte, a Donald Trump, cuyo apoyo de la Asociación Nacional del Rifle ha sido explícita, le interesa enmarcar el suceso en otro terreno distinto al del presidente Obama. The New York Times señala:

The shooting quickly made its way into the presidential campaign. Donald J. Trump, the presumptive Republican nominee, who has accused Mr. Obama of weakness on radical Islam and has called for barring Muslim immigrants, suggested on Twitter that the president should resign.*


Trump aprovecha las "matanzas", como hizo no hace mucho, para decir que si entre las víctimas algunos hubieran llevado armas no habrían tenido el mismo resultado. De esta forma le permite mantener a su electorado dentro del discurso de las armas y atacar a sus contrincantes. La Norteamérica fundamentalista que se identifica con él interpretará de muchas maneras el crimen asociándolo, como él ha hecho, con la "debilidad" del presidente con el mundo musulmán.


El discurso de condena de Barack Obama se plantea la dificultad del enmarcado del hecho. Euronews lo recoge así:

“Es un día descorazonador para nuestros amigos, nuestros compañeros estadounidenses, ya sean lesbianas, homosexuales, bixesuales o transexuales. Debemos recordar que cualquier ataque a un estadounidense independientemente de su raza, etnia, religión u orientación sexual constituye un ataque a todo nuestro pueblo y a nuestros valores fundamentales basados en la igualdad y la dignidad que define a cada uno de los ciudadanos de este país. Ningún acto de terror o de odio podrá cambiar lo que somos ni lo valores que caracterizan a los estadounidenses.”**


La dificultad proviene de la consideración o no como "norteamericano" —Obama finalmente le retira automáticamente la nacionalidad al asesino—, algo que no hubiera podido hacer de no ser por su ascendencia afgana. El discurso se mueve entre el "odio" y el "atentado terrorista", porque, efectivamente, es ambas cosas, no la una o la otra. ¿No odia el terrorista? ¿Se excluyen el terror y el odio? No, pero sí en la consideración del crimen para su enmarcado. Habrá que modificar esta percepción con cada ampliación de los casos.
La voluntad terrorista se pone claramente sobre la mesa cuando el autor reivindicó su hecho mediante una llamada jurando su fidelidad al Estado Islámico. Una vez más se pone en marcha toda la complejidad que el Estado Islámico supone y queda en evidencia la falta de recursos para encuadrarlo como tal. Los que se empeñan en tratarlo como un grupo terrorista organizado fallan, como fallan también los que tratan de considerarlo como un ejército. El Estado Islámico es ambas cosas, pero sobre todo un canalizador, una oferta reivindicativa del que ha generado su odio hacia cualquiera de los objetos que frustren su vida.
La función psíquica del Estado Islámico es canalizar ese odio y convencerte de que le debes dar un sentido: el religioso, entendido este como yihad, es decir, como lucha. Esto quiere decir que se puede ser seguidor del Estado Islámico sin tener ningún contacto con él. La vigilancia —una vez más— falla porque se siguen buscando "conexiones" y no "actitudes". El FBI, nos dicen, había investigado dos veces al asesino sin encontrar nada "sospechoso". De nuevo, los fallos —o incomprensiones— son evidentes. Sigue sin entenderse cuál es el camino que se recorre entre la forma de percibir el mundo y el deseo de destruirlo.


Problema de enmarcado presenta también la nacionalidad del asesino. Él, se nos dice, es "norteamericano de origen afgano"; de su familia, en cambio, se nos dice que es "afgana". Es una muestra más de simplismo creer que la "nacionalidad" es lo que pone en el pasaporte ya sea porque se les ha concedido la nacionalidad o porque han nacido allí. Lo mismo ocurre con los yihadistas y terroristas europeos. Franceses, británicos, etc. se preguntan por la nacionalidad de sus propios terroristas. No es fácil entender, me imagino, que lo primero que hace el yihadismo es hacer desaparecer las diferencias nacionales, con pasaporte incluido. Da igual el pasaporte que tenga o dónde haya nacido: está haciendo la yihad y solo es un "soldado de dios". Todo el que se opone a sus designios es su enemigo, sea de su familia, pueblo o país. El yihadista que mató públicamente a su madre —tratamos aquí el caso— por decirle que abandonara es un ejemplo de ese desapego.
Enmarcarlo como "norteamericano" permite que otros países lo perciban como un asunto "interno" y no como un "atentado terrorista", lo que nos lleva a la dimensión de la "homofobia".


Si el asesino ha hecho profesión de fe yihadista jurando obediencia al Estado Islámico, tal como se ha informado, todas las dimensiones —como hemos señalado— se funden en una. No tienen ya sentido ir discriminando capas que no existen. Que su padre —simpatizante de los talibanes— diga que no tiene nada que ver con la religión es absurdo porque esa es la percepción que el propio asesino tiene: no hace nada por el mismo sino que sigue el mandato divino. Esa es su percepción errónea.


Por eso, pese a todo, los primeros que han salido a condenarlo claramente han sido los representantes de la comunidad americano islámica. Euronews recoge las declaraciones:

El secretario general del Consejo de Relaciones Americano-islámicas (CAIR) ha hablado claro: “los que hacen estos ataques no son musulmanes”, ha dicho.
Nihad Awad, Secretario General de CAIR:
“Este es un crimen odioso, punto y final. Lo condenamos en los términos más duros. Viola todos nuestros principios como estadounidenses y como musulmanes. Tenemos tolerancia cero frente a cualquier tipo de extremismo”***


Desgraciadamente, la homofobia oscurece ese discurso general porque no hace falta ser del Estado islámico para perseguir, encarcelar o ejecutar homosexuales en países islámicos. Los ejemplos los tenemos todos los días, de Marruecos o Egipto a Arabia Saudí o Irán, por lo que la condena de Nihad Awad está bien y es muy necesaria, pero también debe ser puesta en su justo punto.
Dentro de esa misma justicia hay que resaltar que el discurso del odio hacia la comunidad homosexual no es exclusivo de los países islámicos. El asesino no tenía demasiado lejos el discurso homófobo. Los propios Estados Unidos están viviendo una ola retrógrada desde el punto de vista de los derechos civiles en determinados estados que están legislando contra ellos. Aquí hemos atendido diversos casos, desde la funcionaria municipal que se negaba a extender los documentos de las bodas gais y fue convertida en heroína nacional, hasta las legislaciones que afectan, como ocurre en la actualidad, al uso de los baños públicos, una polémica abierta y candente, que ha hecho que músicos famosos, por ejemplo, se nieguen a tocar en determinados estados claramente homófobos.


Sí, también Estados Unidos tiene su homofobia propia, cada vez más virulenta, alentada por gente, entre otros, como Trump. También la tienen muchos otros países, como Rusia, con un Putin enarbolando la bandera de la discriminación como cuestión nacional, o Ucrania, donde por primera vez se ha podido celebrar el Día del Orgullo sin que sean atacados por la ultraderecha nacionalista, gracias a la protección policial.
A Trump le interesa llevar el marco hacia el campo islámico y contra Obama; a Obama, hacia el discurso contra las armas y el odio, por un lado, y también lo ha llamado también un "act of terror". A otros, en cambio, les interesa que no se interprete como un caso "terrorista" o "religioso", o la unión de ambos. Lo cierto es que este caso tiene todas las posibilidades superpuestas de enmarcado: es un crimen de odio, homófobo, fundamentalista islámico y terrorista, posibilitado por el acceso a las armas, para las que tenía todos los permisos pues trabajaba como agente de seguridad. Había estado vigilado, nos dicen, por el FBI, otro más que no les pareció sospechoso. No le falta nada.


Con la aparición de datos en las próximas horas y días, se irá perfilando con más claridad el criminal atentado. Se irá estableciendo el papel de ese padre que tiene un canal en YouTube desde el que manifiesta sus simpatías a los talibanes y llama a derrocar a los líderes afganos presentándose como presidente en el exilio; el de su ex esposa, que ya lo define como maltratador violento e inestable; etc.
La historia se repite y se repetirá. A la lucha en Siria e Iraq le complementa esa otra lucha que se da en las mentes y que lleva la muerte y el odio dentro dispuestos a salir en cuanto que haya un detonante potente o una ocasión adecuada. Es ahí donde se debe explorar. Es un terreno difícil porque estos son terroristas de usar y tirar. No es una banda que trata de cometer diferentes atentados; son personas que buscan una sola acción a sabiendas de que será la última.
El asesino, por ahora, es una interesante colección de selfies ante el espejo. En poco tiempo podremos saber lo que estaba a la vista y nadie supo ver.


El editorial de The Washington Post, acertadamente en mi opinión, elimina la ambigüedad del enmarcado ampliándolo. Ya no habla de acto de "terror o de odio", sino que lo titula "act of terror, act of hate", reconociéndole esa duplicidad al hecho y rompiendo las categorías habituales. Habrá que empezar a considerar que, desgraciadamente, se ha abierto un nuevo frente.
Nuestras condolencias y respaldo a todos los amigos, familiares y comunidad de los heridos y fallecidos en este nuevo ejemplo de barbarie criminal.



* "Orlando Gunman Attacks Gay Nightclub, Leaving 50 Dead" The New York Times 12/06/2016 http://www.nytimes.com/2016/06/13/us/orlando-nightclub-shooting.html
** "Barack Obama: es “un acto odioso de terrorismo”" Euronews 12/06/2016 http://es.euronews.com/2016/06/12/barack-obama-es-un-acto-odioso-de-terrorismo/
*** "Nihad Awad:, presidente de CAIR “ el Estado Islámico no nos representa”" Euronews13/06/2016  http://es.euronews.com/2016/06/13/nihad-awad-presidente-de-cair-el-estado-islamico-no-nos-representa/