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martes, 11 de enero de 2022

Retrato con ganado de fondo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La política española ha alcanzado el nivel sublime de abstracción al hablar con una vaca detrás. Vacas y toros, gallinas y cerdos hablan ya por nosotros como ellos solo saben hacerlo: de forma muda, icono de ellos mismos al servicio del mensaje político. La frase se escucha en cada rincón y se lee en cada pancarta: ¡Garzón dimisión!. Pronto lo llevará impreso cada chuletón, algo que indigestará al presidente del gobierno en cada nueva demostración simultánea de apoyo y repudio de ese ministro que le ha salido un poco rumiante.

Con el fondo cárnico de las fotos y entrevistas, la política española vuelve allí de donde nunca debería haber salido, a la granja, con un toque reivindicativo de mercado, que nos sitúa en el mundo más allá de las columnas y titulares de The Guardian, ¡qué sabrán ellos!

Muchos verán simplista y poco racional eso de ponerse ganado detrás. ¡No se equivoquen! Por fin la política española adquiere sentido en los detalles mínimos, que son los que hablan con claridad.

Con tanto político deseando manifestarse a favor de la carne española, de costillas y chuletones, de entrecots de primera y pinchitos a la lumbre ahora que la electricidad está cara, el pobre ganado no sabe bien si tanto apoyo será nocivo, que para demostrar que la carne es buena, se lleven por delante a media manada, de campo o macrogranja.

Con todo llevado a la simplificación polarizada, el ganado ha puesto a la política española en el punto de máxima irreflexión y pura demostración. Con o sin, se trata de eso; nada más allá.

Se confirma la política a tres bandas a la española, con la doble oposición: la exterior, la "derecha", y la interior, constituida por los mal llamados "socios", que siguen con su gresca amable y sonriente. De forma inaudita en cualquier país, el presidente "lamenta", pero no "cesa". Es otro rasgo que nos identifica. "Donde hay marinero, no manda patrón" y así Garzón, el ministro impecable y por libre, bocazas con fundamento a lo Arguiñano, puede desautorizar a su presidente insistiendo en que él solo habla como ministro del ramo, que es el "Consumo", por lo que hay que echarse a temblar, porque ¿qué no es consumo?

En RTVE leemos, para gloria de la Ciencia Política, los lamentos del presidente Sánchez: 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lamentado "muchísimo" la polémica suscitada a raíz de las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, respecto a las macrogranjas, al considerar que no se corresponden con la realidad del sector ganadero ni con el trabajo que hace día a día el Ejecutivo. Sánchez ha defendido en todo momento la "calidad" de la carne que produce España y ha eludido responder si el ministro hablaba o no a título personal.

Sánchez se ha expresado así una entrevista en la Cadena Ser al ser preguntado por el revuelo provocado por las declaraciones de Garzón en las que criticaba el modelo de las macrogranjas españolas, al señalar que exportan carne "de peor calidad", y sobre si suscribía estas afirmaciones.

"Lamento muchísimo toda esta polémica porque estamos hablando de un sector que produce una carne de extraordinaria calidad", ha dicho el presidente, antes de apuntar que el sector cárnico en España sigue los máximos estándares de la normativa española y europea.

Sánchez ha evitado opinar si Garzón hablaba a título personal o como ministro (tal y como insiste el titular de Consumo) y sobre si suscribía esas afirmaciones, pero ha señalado que "más allá de las declaraciones, el Gobierno se expresa en el Boletín Oficial del Estado, en las políticas que pone en marcha y en los acuerdos que logra con el sector agrario".*

 


¿Solo delirante?

Mientras los políticos se abalanzan sobre el ganado, la ciudadanía se abalanza sobre los políticos en cada esquina convirtiendo cada aparición pública en un escándalo de petición de dimisiones que fuerza al presidente de todos los españoles a consumir más carne, a visitar más granjas y apoyar más al enfadadísimo sector, que algunos llaman el "lobby cárnico" en apoyo del ministro.

La oposición, por su parte, intenta hacerse con ese espacio, el de la reivindicación de la carne, luchando en lo que han calificado como "la batalla del chuletón", otra metáfora sublime y esquiva salida de la boca del presidente. ¡Doy gracias por no tener que explicar la política española a mis hijos!


El impecable Garzón le ha dado a la otra oposición el arma que les permite, retratándose ante unas vacas, atacar al presidente. Garzón y demás siguen con su campaña de demostración de que ellos son el verdadero progreso, la modernidad ecológica y planetaria, que lo del PSOE es puro acomodo a las circunstancias. ¡Si las vacas votarán! se decían hoy con maldad en las televisiones, ¡pero no votan!, se respondían ellos mismos. ¡Una gran verdad! Aunque de seguir insistiendo en esto del bienestar animal, sus derechos, etc. podrán tener apoderado, no como los toreros, sino como votantes in pectore.

Esto ha llegado a un nivel que los propios medios no saben ya cómo tomárselo, si a chirigota o por la tremenda. Lo cierto es que se les salta la broma con tanto ganado de fondo. Ya se había criticado al presidente andaluz por hacer su mensaje de salutación del año desde un bar como fondo, con su cervecita, que debía ser interpretado como un apoyo al sector de la hostelería. Pero lo del ganado lo supera. "España", como decía la vieja canción, "huele a pueblo".

 


* "Sánchez defiende la calidad de la carne que produce España y lamenta "muchísimo" las declaraciones de Garzón" RTVE.es 10/01/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220110/sanchez-carne-garzon/2251782.shtml



jueves, 6 de enero de 2022

El ministro que pasaba por allí

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


No tiene fortuna el ministro Garzón con sus declaraciones, opiniones, observaciones, conjeturas, inspiraciones, lucubraciones o cualquier forma verbal que salga de su boca. Es de los pocos ministros que logran poner a casi todo el mundo de acuerdo en que dice cosas que no debería decir, ya sea por falsas o por inoportunas. Sí, el ministro Garzón es un ministro que no sabe que es ministro, lo que obliga a un gobierno que ignore lo que dice, aunque él lo diga en nombre de su ministerio.

En la época medieval, el ministro Garzón habría sido objeto de encuentros y discusiones entre santos varones y frailes abstinentes para decidir si lo que decía lo decía él mismo, era efecto de alguna posesión demoniaca o simplemente era desvarío congénito. Pero hoy en día, el ministro es y no es, es un ministro alternativo, o sea, de la realidad alternativa inventada por los trumpistas. De no ser por su trayectoria ideológica, pensaríamos que el ministro Garzón forma parte de una "variante Ómicron" del gobierno, que les ha salido "mutante", vamos.

Según la hipótesis del gobierno, el diario británico The Guardian tenía interés en conocer las opiniones sobre la carne del ciudadano Garzón, que pasaba por allí. Según la teoría de Garzón, lo que ha dicho lo ha dicho como ministro, a lo que han estallado todo, unos por negarlo y otros porque no resultada nada evidente que un ministro se dedique a ir echando pestes de un sector de su competencia, como es el cárnico.


En RTVE.es le recogen sonriente y ufano, seguro de sí mismo, como si tuviera tras de sí un grupo mayoritario que le siguiera como líder absoluto. A todos nos gustaría ser como Garzón, ir por el mundo con total ligereza y autonomía: 

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, se ha ratificado este miércoles en las críticas que hizo a la ganadería intensiva en España, palabras que considera "impecables" y que asegura haber dicho como titular de Consumo. Contradice así a la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, que ha señalado que estas opiniones son "a título personal" y no del Ejecutivo.

En una entrevista en la SER, Garzón ha restado importancia a la falta de apoyo que le ha brindado la parte socialista del Gobierno tras su polémica entrevista en el diario británico The Guardian en la que aseguró que las macro-granjas españolas "contaminan el suelo, el agua y luego exportan esta carne de mala calidad de estos animales maltratados".

"Yo creo que lo que dije tal y cual lo dije es impecable. Yo no innovo nada. Yo lo que hago es traducir lo que se ha traducido desde la ciencia", ha afirmado en la entrevista.

"Es evidente que estoy en contra de las macrogranjas, como lo está mucha gente, pero mis declaraciones son como ministro de Consumo, por supuesto que sí. No podría ser de otra manera tratándose de una materia que es competencia también del Ministerio de Consumo", ha manifestado Garzón.* 

El ministro de Consumo y ahora también de Traducción Científica vive con una envidiable autonomía, entre el ser y el no ser ministerial. Lo que para él es "evidente",  estar, "estar contra las macrogranjas", muchos lo entienden como sectarismo y, como es también evidente lejos las funciones que un ministro español de Consumo, cosa que choca con el "universalismo" patriótico de Garzón.

Todo esto, claro está, es muy confuso para todos, incluido para el gobierno, al que le piden cuentas por lo que dice su ministro semiautónomo de Consumo saludable. El gobierno, por su parte, sale con la teoría personalista: el ministro Garzón es el señor Garzón y lo único que el gobierno piensa y dice es lo que sale por la portavoz. Todo lo demás es "ruido" o, peor, (es la segunda teoría del señor Garzón) una "conspiración de la derecha". Recuerden los lectores que todo lo insatisfactorio es siempre una "conspiración" del color contrario, incluidos los atascos en los Centros de Salud, a los que la gente va a boicotear sin límite.


El gobierno de Pedro Sánchez tiene un serio problema con los mal llamados socios de gobierno, que ya han emprendido en diversas y competitivas formas a salir en pantalla. De la visita papal a la carne roja (con perdón), pese a las proclamas de que llegarán hasta agotar la legislatura, cada miembro del club gubernamental trabaja para sí mismo en una insólita competencia para posicionarse mejor en la próxima salida. Se anticipa una insólita carrera electoral en la que ministros del gobierno jurarán que no hicieron más porque sus socios no les dejaron, que si por ellos hubiera sido a España no la reconocerían ni los turistas británicos, que ahora están bien informados, aunque sea a título personal por el señor garzón, que pasaba por allí.

En un país diferente, Garzón estaría cesado para así poder tener plena libertad de expresión y contar todo lo que se le pase por la cabeza, confesarse vegetariano, por ejemplo. Pero aquí cesar no se cesa a nadie porque se ve como una victoria conspirativa de la derecha, del capitalismo salvaje y —antes de la visita al Vaticano— de la Iglesia. Es la forma de asegurarse el puesto aunque lo hagas mal o, si se prefiere, se hacen las cosas mal para seguir en el puesto. Recordemos que la lógica que expresa que "si te atacan mucho es que eres muy bueno" se le ha aplicado también a personajes de la oposición y es nuestra mejor aportación a la Ciencia Política contemporánea.


Nadie ha dado la cara por Garzón. Las descalificaciones a sus palabras han ido desde un frío "son a título personal" a declararle un "peligro público", con todo tipo de matices. Solo algún descolocado universalista ha entendido las explicaciones e intenciones "impecables" del ministro que pasaba por allí. Le preguntaron en la aduana "si tenía algo que declarar" y se explayó. Él se queda atrincherado en la Ciencia y en la Verdad de la Buena como principal respaldo. Le basta y le sobra. Son votos para el futuro.

¿Se quedará de nuevo Pedro Sánchez en los elogios al chuletón frente a la campaña de Garzón? Es una pena que esté más preocupado por el sufrimiento animal que por el de sus socios de gobierno, que también se merecen un mejor trato. 


* "Garzón ve "impecables" sus palabras y aclara que sus críticas a las macrogranjas son "como ministro de Consumo"" RTVE.es 5/01/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220105/garzon-aclara-criticas-macrogranjas-como-ministro-consumo/2249341.shtml

viernes, 9 de julio de 2021

El imbatible chuletón

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Dice el Secretario General de la Mesa del Turismo, señor Carlos Abella, que "las noticias no ayudan", un lamento de impotencia desde un sector que cae ante la retirada de las medidas decretadas por el gobierno, con lo que quería transmitir confianza, positividad y alegría cañera para los españoles y los de sus alrededores, es decir, a los tentados por el turismo.

No sé si se trata de un error casual de un lapsus porque en la entradilla de RTVE.es se dice: "Carlos Abella, Secretario general de la Mesa del Turismo, ha sido entrevistado por Carlos Franganillo en el TD2. Al ser preguntado sobre la recomendación del gobierno de no viajar a España: "Las noticias estas no ayudan, pero es cierto que ya no estamos en abril o mayo de 2020"". Los duendes malignos se han comido por sublimación del inconsciente lo de "francés", ya que ha sido el gobierno de Francia el que ha hecho esa recomendación.



"Las noticias no ayudan" debería reescribirse como "los hechos no acompañan", ya que confundir unas y otras no es buena señal. Las noticias son las que difunden los hechos, que son los que deben cambiar para que lo hagan las noticias. Pero en estos tiempos, claramente, importan menos los hechos y más cómo se cuentan o se silencian. Afortunadamente (por ahora) no estamos como ciertos países en los que hablar en los medios sobre la pandemia u otro factor (el terrorismo, por ejemplo), se considera "traición a la patria", perjudicarla transmitiendo malas noticias. Insiste el señor Abella en que junto a esas malas noticias están la buenas. No se pueden negar los contagios, pero la parte "positiva", nos dice, es que los turistas no vienen a hacer botellón, sino a hoteles con protocolos de seguridad. Es una forma de verlo, claro. Lo malo es que las buenas noticias que nos enumera pueden volatilizarse en apenas unas horas al surgir otras, entre ellas la de los botellones, una sensación mundial.



Pero más allá del sector turístico, hay muchos problemas "españoles" son de consumo interno, nunca mejor dicho.

Empieza a ser una ironía hablar de "socios de gobierno". Las guerras internas se aproximan ya a las que mantienen con la oposición. No es nuevo y se podrá seguir en esta línea en la que cada uno actúa para ganar su parcelita de apoyo con vistas a unas futuras elecciones en las que volverán a competir los unos contra los otros tratando de evitar esta condena que es compartir celda política. Cuando llegue ese momento, cada uno exhibirá sus logros y dirá haberlos conseguido sacar adelante pese a la resistencia de sus ahora socios. Será lo que se entiende como un "mal divorcio", con peleas por la custodia de los votantes y un conflictivo reparto de los bienes gananciales.

Lo más sorprendente es la copia estilística de Díaz Ayuso en todos los órdenes y espacios, vista la rentabilidad que le ha sacado a las grandes palabras que se convierten en una, "libertad", en las elecciones autonómicas. Ya no se trata solo de que Pedro Sánchez juegue a ser "liberal" y presionar a las Autonomías para que se desgasten con las medidas restrictivas. El propio líder del PP se ha sumado a la misma estrategia Díaz Ayuso. La misma reacción de Sánchez al declararse carnívoro del en su punto, es fácil imaginársela en boca de la presidenta madrileña. Pablo Casado, por su lado, la imita también y ataca el "intervencionismo de izquierdas" con el mensaje de que dejen a cada uno actuar según su propia decisión.



Lamentablemente la decisión española va más allá de si "carne o verdura", de si una "fake" hamburguesa de berenjena o unos "nuggets" de zanahoria son eficaces contra el calentamiento global. Las elecciones personales o, si se prefiere, la falta de responsabilidad de algunos (unos cuantos), están echando por tierra las expectativas de recuperación de los diferentes sectores que pasan de la esperanza a la decepción en apenas 10 días. Como si fueran fichas de dominó, uno tras otro van arrastrándose en la caída. 

Lo más llamativo en el "caso del chuletón" —el nuevo populismo comunicativo de Sánchez le obliga a ponerle "cara" a la carne— es  que quien sí le ha puesto cara  ha sido Garzón, la suya. Hasta ahora, los ministros presentaban la campaña, pero ahora la campaña es él. No se trata de que "no se coma carne", sino de que "veamos a Garzón diciendo que no comamos mucha carne", velando directamente por nuestra salud. No es "siga el consejo", sino "siga al líder que da el consejo". ¡Qué aburrimiento que hayan leído todos el mismo libro!



Le han contestado que España es uno de los países con la expectativa de vida más elevada, que vivimos más que muchos países que, según las teorías, deberían vivir más. Las teorías fallan. Sea por lo que sea.

Conforme los desastres avanzan en forma de aumento de contagiados y descenso de turistas (los belgas acaban de "evacuar" a un grupo de turistas porque ya tenían gran cantidad de contagiados), la presión por pasarse la responsabilidad aumentará, con lo que las disputas subirán de tono. Nadie se quiere enfrentar al sector electoral de los más jóvenes, porque ven allí su semillero de votos, y como nos dicen las cifras, es allí donde está el problema. No olvidemos que Podemos propuso el descenso de la edad de voto a los 16 años. Tomar medidas contundentes para evitar los contagios se sale del plan.



Confiar, como nos dicen, en el plan de vacunación es de una gran ingenuidad, si como nos avisan, sigue el aumento de variantes que surgen en otros lugares, en pocas semanas están aquí y en un par de meses son mayoritarias. Cuantas más se produzcan y más alejadas menos eficaces serán las vacunas. Pfizer ya habla de una tercera dosis para compensar su descenso de eficacia ante las nuevas variantes.

Pero aquí preferimos las polémicas estériles en el peor momento. La contundencia de la contestación de Sánchez al protagonismo de Garzón, las quejas de ministros implicados (como el de Agricultura), presidentes autonómicos (Cantabria) y políticos de a pie deja ver que las fisuras son amplias fallas en el gobierno que no se entera de lo que hacen por su cuenta algunos. A Garzón le han salido algunos simpatizantes, a los que trataba de localizar para futuras campañas. Aquí cada uno busca votos donde puede y le dejan. 

Así que ya tenemos otra polémica absurda servida en mal momento y a la espera de la siguiente. No nos aburrimos. O, quizá, un poco, sí.



domingo, 28 de junio de 2015

Broncas y estrategias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En un mapa políticamente tan confuso, tras pactos sobre pactos, absorción homeostática de votantes, abducción de dirigentes, y antropofagia de líderes, lo del poder se está poniendo muy complicado.
Algunos quieren sustituir el "bipartidismo" por el "frentismo" que viene a ser lo mismo pero todavía más prensado. La primera fase fue "todos juntos y revueltos" contra el poder, en este caso, el PP. El PSOE se apuntó porque pensaba ser el canalizador natural del descontento. Izquierda Unida pensaba que por la bronca contra los grandes partidos, iba a recoger algo del descontento sembrado. Los nacionalistas catalanes, por su parte, también albergaban la esperanza que la baza emocional independentista iba a pesar más que la bronca nacional. Pero la mezcla de descontento y aburrimiento ha llevado a los votantes por otros derroteros, haciendo que el "frentismo" no sea la solución más valorada para los emergentes. Mejor solos que mal acompañados.
El País nos traía hace un par de días una especie de "artículo-antología" titulado «"La bronca IU-Podemos, frase a frase"», forma sencilla pero eficaz de plantear el asunto. La cuestión española es que seguimos pensando en términos genealógicos y no en términos pragmático políticos. Con términos genealógicos me refiero a esa idea de que existen partidos que son como de la "familia" por aquello de que son de "izquierdas" y otros de "derechas". Eso hace que —como en las mejores familias— se peleen primero para reconciliarse después. O a eso aspiran algunos.


Tanto Izquierda Unida como el PSOE ha tenido unos terribles resultados en las urnas. Sus peores resultados históricos. También la debacle del Partido Popular está sobre la mesa en pérdida de votos y pérdida de poder eficiente. Los que se han llevado el gato al agua municipal y autonómico han sido los emergentes y, en especial, Podemos, dejando a los otros con cara de pasmados mientras les adelantaba por el carril de la derecha.
Esta extraña política del "somos y no somos" ha hecho que se les facilitara el acceso a alcaldías tan importantes como Madrid y Barcelona, las dos ciudades más importantes. Han sido listos y no se han lanzado a las autonomías, cuyo poder es otro —más administrativo—, para ir a lo concreto, al contacto directo con los ciudadanos y hacer una política de proximidad y de aproximación. Por eso comenzaron inmediatamente los gestos en las alcaldías. Ya estamos aquí.
Ahora viene lo de acordarse de la familia, lo del chantaje emocional por parte de Izquierda Unida y el rechazo de Podemos a dejarse arrastrar o a que les desembarquen. Así lo presenta El País:

Las críticas de Pablo Iglesias a Izquierda Unida no son nuevas, aunque el líder de Podemos ha ido subiendo el tono. Las dos formaciones se disputan los votos de la izquierda. Un año después de su nacimiento, la formación emergente ya se había colocado como segunda o tercera opción del tablero, según distintas encuestas, relegando a IU a la cola.*


El País ha recogido algunas expresiones por parte de Iglesias y Garzón que hacen ver en toda su crudeza esta pelea de familia en la que los perdedores de la izquierda española se quieren subir al carro.
Esta es la parte de Iglesias dirigida a Izquierda Unida:

"Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida, y yo trabajé para ellos, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros".

"Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta reconoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado... La lucidez del pesimismo".
"Se vive muy cómodo en el 12% siendo un partido bisagra del PSOE, siendo fiel a tus principios sabiendo que vas a ser minoritario. Nosotros queremos ganar, y eso implica un estilo de hacer política".*


Parece que en el trato familiar no hace falta andarse sutilezas. Puede que no le falte razón a Iglesias en lo que dice. Aunque no se esté de acuerdo con él, hay reconocerle el valor de estratega y analista. Dejar entrar a Izquierda Unida después de haber sido abandonados en las urnas sería suicida y Podemos duraría unas cuantas semanas. La cuestión es si IU será enterrada de esta o si le interesa a Iglesias que siga viviendo porque mientras exista le servirá para marcar diferencias y adquirir una identidad propia.
La gran incógnita de Podemos es cómo evolucionará con el poder en las manos, que ha sido el objetivo y la estrategia predominante. Habrá que ver cómo reacciona ante el paso al otro lado del banquillo, en donde el que gana siempre está bajo escrutinio y bombardeo. Lo ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid es una muestra rápida. Iglesias sabe que la supervivencia futura pasa por consolidarse, algo complicado cuando no se ha tenido el perfil de "partido" sino de un "movimiento". Él no puede controlarlo todo, ya ha habido disidencias, y cuando aparezcan problemas habrá que ver cuál es la reacción.
Las palabras de Alberto Garzón son también recogidas en esta antología de la distancia de las declaraciones:

"Yo no me voy a ir a Podemos, es evidente, pero tengo que decirlo una y otra vez. Mi proyecto político es IU, y tengo diferencias con Podemos".
"A mí me llevan ofreciendo que me meta en Podemos desde el día cero, desde el día que se funda. Es cierto que las palabras de Pablo Iglesias con las que presenta a Podemos son unas palabras que nosotros firmaríamos ahora mismo con absoluta seguridad, que son las de unir a las fuerzas de transformación social, en las que por cierto, él citaba también a IU. Podemos fue un proyecto rupturista que despertó una ilusión y fue un motor de cambio que nadie puede poner en duda, pero la estrategia de Pablo no la compartimos".
"No ha inventado nada nuevo, ha cogido muchos elementos programáticos que tenían IU y otros partidos, y eso es una buena noticia. Tienen también una estrategia de calculada ambigüedad ideológica, muy medida, que no puedo compartir porque creo que hay que defender los principios por encima de todo".*


Me imagino que a todo esto, Pablo Iglesias habrá contestado para sus adentros "¿y qué?". La cuestión que Iglesias plantea es de orden pragmático: ha aprovechado el momento para conseguir un poder que IU nunca consiguió ni en sus mejores momentos. Y sobre todo ha hecho reposicionarse a todos los demás. La cuestión central de todo esto es si durará, que es la pregunta fatídica porque dependiendo de la respuesta, se toman las decisiones.
Al PP y al PSOE el creer que el 15-M era un movimiento de perro-flautas les ha costado unas cifras de votos y cotas de poder que difícilmente. Este blog comenzó con la Primavera árabe y poco después el 15-M. Cuando terminó 2011, hicimos un resumen que titulamos "El año demo" y señalamos entonces que sería el año en que "se protestó", sino el que "se empezó a protestar".
La ineficacia aburrida y la soberbia de unos dirigentes que creen que toda la Historia es orégano, ha llevado a que hayan temblado los cimientos de nuestro sistema político. Pero la apuesta sobre la duración de un fenómeno que muchos siguen considerando circunstancial depende de la respuesta que los partidos históricos den frente al ascenso de los emergentes, Podemos y Ciudadanos.


Puede que los viejos partidos cambien, pero ¿y si también lo hace Podemos? Es decir si se adapta a las nuevas circunstancias y emerge transformado. ¿Cómo? No lo sabemos, pero lo cierto es que han llegado mucho más lejos de lo que muchos pensábamos al conseguir dar forma a lo que parecía un monumental enfado y descontento. Hasta el momento eso ha sido posible gracias a un liderazgo centralizado, que ya se ha visto en diferentes tesituras internas y ha salido airoso.

Ese "veremos cuánto dura" empieza a ser una muestra de incapacidad de transformación para adaptarse a la nueva situación. Hasta el momento solo ha habido cambios de caras y decoración, pero no sabemos cuánta credibilidad necesitarán los partidos para recuperar confianza y si esa recuperación se traducirá en recuperación de votos.
La bronca entre Garzón e Iglesias revela los deseos de uno y otro con claridad. IU quiere ganar con pactos el espacio político que ha desperdiciado de forma acomodaticia en estas décadas, que es lo que le reprocha Iglesias, su conformismo como bisagra. Podemos supo dirigir el rechazo al conjunto y no hacer frente común con nadie a sabiendas que era más productivo hablar de "castas" genéricas y que cada cual incluyera a quien quisiera en esa categoría.
¿Ha sido ambiguo Iglesias con Podemos? Por supuesto. Han sabido canalizar un sentimiento negativo hacia las frustraciones de cada votante desengañado. Ese desengaño tiene raíces múltiples, pero sobre todo es el resultado de la sordera política, de creer que el bipartidismo seguiría funcionando por encima de la frustración.  Los que apuestan por el futuro de Podemos piensan que funcionará amoldándose para hacerse un hueco estable. Para que eso ocurra deben tomar posiciones para los próximos debates. Ejercer el poder es tener puntos flojos. En las próximas elecciones —ya se ha hecho en estas tras el primer día— se mirará con lupa todas y cada una de las palabras, todas las acciones, que no pueden ser las mismas en el poder que en la oposición.


Una vez rechazada Izquierda Unida para las próximas elecciones, está por ver el destino de la formación. Y está por ver la estrategia ofensiva y defensiva que se verá obligada a mantener para recuperar el voto que se le fue. Complicado lo tiene también el PSOE que ha intentado apuntarse como éxito personal la salida del PP del poder.
Las próximas elecciones generales serán distintas a todas las anteriores, sin duda. Lo que salga de allí tendrá consecuencias en mucho tiempo, son solo por el reparto de poder sino por el mapa que de allí saldrá. De allí saldrá algún herido con pocas posibilidades de supervivencia. Las estrategias serán fundamentales tanto para recuperar lo perdido como para consolidar lo ganado. No les será a fácil a ninguno, previsiblemente.




* "La bronca IU-Podemos, frase a frase" El País 26/06/2015 http://politica.elpais.com/politica/2015/06/26/actualidad/1435308445_551771.html