Mostrando entradas con la etiqueta ciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciencia. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2026

Realidad y fantasía de Egipto o malos tiempos para la Ciencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Encuentro en Egyptian Streets de finales de enero un interesante artículo, firmado por Sara Abdelaziz, que lleva por título "Real Egyptology? The Public Doesn’t Want to Hear It"*, en donde se plantea una cuestión de gran interés en muchos campos más allá de la "egiptología".

Se trata de un problema que comienza a ser grave y es el conflicto entre lo que podríamos llamar lo serio y el creciente influjo de lo trivial y fantasioso, convertido hoy en "atractivo". Esto es especialmente marcado en la lucha de disciplinas como la Egiptología que debe luchar contra la fantasía creada por el uso de Egipto, de un Egipto fantasioso, atractivo, mítico que siembra lo contrario a lo que la Ciencia trata de establecer como "lo sabido", "lo conocido" hasta el momento.

El artículo comienza contando el conflicto presentado en un programa televisivo en el que mostraban dos posturas, la del egiptólogo egipcio Zahi Hawass y el podcaster norteamericano Joe Rogan, un diálogo imposible.

Sara Abdelaziz escribe:

Often times, the trigger was a story, a myth, an interpretation, a Wikipedia entry, an esoteric blogspot page, some hearsay on Reddit, an AI-curated video circulating on TikTok which were all packaged to me as a fact. Regular folks with an interest in ancient Egypt will dabble in theories written by amateurs and confront me with them. Exactly as Hawass says, “when someone comes to you with a theory, they have to have an Egyptology background,” and armed with an ideally copious list of published scientific articles at minimum.

The truth is, I do not  know a single Egyptologist who hasn’t struggled, at some point, with how to present Egyptology to a general audience. As a relatively junior scholar with ten years in the field, I have often found it challenging—much to the indomitable chagrin of my family—to answer questions with real confidence.

And that is because, two key truths about Egyptology stand strong: it is a scientific discipline, and like any science, its theories can be tested, and either supported or disproven.* 

 [trd. Google] A menudo, el detonante era una historia, un mito, una interpretación, una entrada de Wikipedia, una página esotérica de un blog, algún rumor en Reddit, un vídeo viral de TikTok, todo presentado como un hecho. Personas comunes interesadas en el antiguo Egipto se adentran en teorías escritas por aficionados y me las presentan. Tal como dice Hawass: «Cuando alguien te presenta una teoría, debe tener conocimientos de egiptología», y, como mínimo, contar con una extensa lista de artículos científicos publicados. 

La verdad es que no conozco a ningún egiptólogo que no haya tenido dificultades, en algún momento, para presentar la egiptología a un público general. Como investigadora relativamente joven, con diez años de experiencia en el campo, a menudo me ha resultado difícil —para gran disgusto de mi familia— responder preguntas con verdadera seguridad. 

Y eso se debe a que dos verdades fundamentales sobre la egiptología se mantienen firmes: es una disciplina científica y, como cualquier ciencia, sus teorías pueden ser puestas a prueba y, o bien confirmadas, o bien refutadas. *

La lucha entre el conocimiento científico y el fantasioso es cada vez más frecuente debido al abandono de la "seriedad" en beneficio del "atractivo", de lo que nos gusta, de lo que atrae a un público que prefiere que todo se le envuelva entre perfumes atrayentes a tener que luchar por comprender. Cualquier método es bueno si consigue atraer lo suficiente, que pasa a ser la medida de casi todo.

Hay campos en los que esta divergencia es menor, pero crece en función de la dificultad del propio campo, es decir, de la cantidad de conocimientos requeridos para que se produzca la comprensión. Cuando las fantasías están más presentes que el conocimiento riguroso en un campo determinado, las distorsiones, los mitos, etc. aumentan. En la Egiptología supone, como señala Hawass, tener que luchar contra las fantasías egipcias producidas en los medios, la literatura, etc.

Puede invertirse el estatus de los campos y lo fantasioso desplazar a lo científico. Esto es consecuencia de elementos, claro está, puramente económicos. Es más rentable la fantasía que lo real conocido. Pero es también culpa de la propia forma de comunicarse del campo científico, negando el valor a la "divulgación" y magnificando la "comunicación entre pares", creando una burbuja de intereses. Hoy pagamos las consecuencias de esto en muchos campos en donde se dejó a las fuerzas del mercado el poder comunicativo. Hoy la comunicación científica es un gran y caro negocio, aunque no llegue más allá de los centros de investigación o las facultades. Para ello se han creado múltiples recovecos y gestionar los intereses del campo pervirtiendo muchas veces el ideal inicial de mantenerse alejado del "mundanal ruido".

Me imagino que no es fácil ser egipcio, ir por el mundo y que te pregunten por las momias y sobre quién construyó las pirámides.

El abandono de la idea "ilustrada", de que la función del conocimiento científico es acabar instalándose en la sociedad ampliamente para una mejora cultural se acabó pagando.

El debate entre el egiptólogo y el podcaster es un espacio de conflicto entre dos formas distintas de gestionar la información, determinar la función del conocimiento y su ajuste a los públicos. Es el debate entre saber y estar entretenido. 

Al egiptólogo le toca luchar contra las momias cinematográficas, contras los extraterrestres creadores de las pirámides, etc. En cada campo le toca a cada uno luchar con sus propios mitos y fantasías. 

 

* Sara Abdelaziz "Real Egyptology? The Public Doesn’t Want to Hear It" Egyptian Streets 27/01/2026 https://egyptianstreets.com/2026/01/27/real-egyptology-the-public-doesnt-want-to-hear-it/

viernes, 17 de octubre de 2025

Sobre la libertad académica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es, dentro de la siempre interesante sección "Una mirada europea", en la que se traducen al español artículos aparecidos en diversos países del entorno comunitario, se ha publicado un texto de gran interés dedicado a un tema delicado, pero que es urgente revisar por lo que afecta al conjunto de nuestra sociedad, aunque no se sea consciente de ello. Me refiero al artículo firmado por Noémie Bonnin (Radio France) y Claire Guédon "La libertad académica de los investigadores, cada vez más amenazada en Francia"*, publicado el día 15 de este mes e incorporado a la sección señalada de RTVE. 

Puede parecer que el problema de la "libertad académica" es un problema que atañe a los "académicos", pero la realidad es muy otra. Lo que está ocurriendo en Francia no es muy diferente de la corriente que, salidas de los Estados Unidos, se expanden por el mundo y tratan de recortar y silenciar las voces que desde el ámbito académico tratan de dejar en evidencia ideas, teorías y programas que no solo van contra la lógica y la historia, sino contra el conocimiento científico, oponiéndole dogmas y eliminado cualquier asomo de crítica, una fuerza esencial para una ciencia que avanza gracias a la libertad de investigación, publicación, etc.. Las fuerzas con estos programas según van llegando al poder se esfuerzan por reducir las libertades de los investigadores, declarando zonas o temas, áreas como tabú, eliminando financiación e instituciones.

Es justo esto lo que ha hecho el trumpismo desde que ha llegado al poder y de lo que se ha ido contando en sus avances. Poner, por ejemplo, a un anti vacunas al frente de las instituciones de la Salud del estado ya es una declaración de guerra contra la ciencias y contra la salud de los norteamericanos. Desgraciadamente el ejemplo ha cundido y es lo que están haciendo los que llegan al poder en distintos países.

En el caso francés que se nos cuenta existen diferentes formas de actuación. Las autoras del artículo explican: 

La libertad académica de los investigadores está cada vez más amenazada en Francia, según un informe titulado "Defender y promover la libertad académica", redactado para France Universités por Stéphanie Balme, Directora del Centre de recherches internationales de Sciences Po, y revelado por franceinfo el miércoles 15 de octubre.

Si bien estas amenazas han sido noticia en Estados Unidos, con recortes en las becas para estudios sobre determinados temas, ahora afectan a Francia, según el autor. Lanzado a principios de 2024, a iniciativa de los representantes de las universidades francesas, el denso estudio se centra en la libertad académica. La libertad académica "es un derecho fundamental reconocido a todo el personal de la enseñanza superior y de la investigación", explica Stéphanie Balme. Esta libertad "les garantiza la libertad de pensar, enseñar, investigar, publicar y debatir, libres de cualquier injerencia, ya sea política-ideológica o económica", explica.

Salvo que, para Stéphanie Balme, basándose en un corpus de reflexiones procedentes de foros, debates y legislaciones recientes, en el espacio de unos pocos meses del año 2025, "la situación de la libertad académica se ha deteriorado claramente, hasta el punto de que es razonable prever un empeoramiento de esta tendencia en los próximos años".* 


Como se señala, la libertad académica implica "pensar, enseñar, investigar, publicar y debatir· sin presiones exteriores, condicionamientos, recortes, etc. No hay "narcisismo" en ello, sino una necesidad vital, algo de lo que posteriormente se beneficia la propia sociedad.

No es solo en Francia, donde no ha llegado la ultraderecha al poder, sino que esta cuestión hace resentirse a la mayor parte de las universidades y sus centros de investigación, incluida España, donde el deterioro de esa libertad es constante en beneficio de una creciente burocracia que controla y asigna fondos, que crea plazas con perfiles ad hoc y elimina otras que no convienen a terceros. Como fórmula general, se ha empujado desde el exterior a los docentes e investigadores en direcciones donde los intereses son oscuros. Quien no se somete a esos intereses, difícilmente podrá evolucionar en sus carreras académicas; por el contrario, los que se someten a los intereses progresan y refuerzan el sistema aumentando las presiones.

En el artículo, al recoger el informe citado, se citan las principales amenazas, las provenientes del sector privado, del mundo empresarial:

El informe señala como principal amenaza el aumento de los "procedimientos de amordazamiento". Por ejemplo, cuando "empresas o grupos privados impugnan el contenido de una investigación académica", impidiendo al investigador en cuestión publicar su trabajo, mediante presiones o actos de intimidación, explica Stéphanie Balme a franceinfo. "El objetivo es silenciar al investigador", explica.

Estas amenazas también pueden dar lugar a recortes en la financiación de la investigación o las becas de doctorado por parte de agentes privados, e incluso de las autoridades locales, con el pretexto de contenidos considerados "sensibles o controvertidos".*


Esto, de nuevo, no es exclusivo de Francia, sino que se ha extendido a todas aquellas partes en las que el sentido del "ahorro" de las inversiones públicas la fue dejando "liberalmente" en manos de grupos privados. Se ha fomentado durante años esa "colaboración" público-privado que puede funcionar mientras no perjudique a los intereses privados. Si los centros de investigación trabajan para el sector privado, que los financia, este tiene la capacidad de "redirigir" las investigaciones hacia aquello que les interesa y alejarlas de aquello que le perjudica. Por decirlo claramente, se pierde la autonomía que debe tener para poder generar una investigación libre en todas sus dimensiones. Aquí "libertad" no quiere decir "hacer lo que se quiera" sino la capacidad de evaluar libremente aquello que tenga un interés social o científico mayor.

En España, las tesis que se hacen en algunos sectores están sujetas a "confidencialidad", es decir, han sido financiadas por empresas que se benefician de la investigación académica y que excluyen la posibilidad de que puedan acceder públicamente a ellas. Se obtiene así el grado de doctor trabajando para una empresa. Si lo que sale de la investigación les interesa, lo usan en exclusiva; si no es así, se envía a la papelera.

Ese "silenciamiento del investigador" que se señala es un procedimiento frecuente y eficaz. Se financian proyectos que interesan a algunos y no se aceptan los que vayan en otro sentido, por más que pudieran tener interés. Lo que está ocurriendo en los Estados Unidos con Trump ya es un hecho en la prensa. Los investigadores están emigrando a Europa para dejar de padecer presiones, silenciamientos y recortes en su trabajo.  Las denuncias de las universidades se han hecho públicas y han sido atacadas por ello en sus subvenciones.

Lo que es queja y denuncia en el sistema francés o en Estados Unidos, es aceptación silenciosa en España, no porque se ignore el problema sino por justo lo contrario, por su control del sistema, cuyas instituciones son muchas veces tomadas por ciertos grupos que avanzan en su poder frente a otros que retroceden. No es justo pensar que los problemas vienen siempre de fuera; muchos son resultado de la propia evolución del sistema, de sus dinámicas internas.

En un sistema precario, con financiación limitada y controlado, no es fácil ser independiente o desear serlo. Algunos prefieren la vida tranquila de la aceptación sumisa, que les garantiza estabilidad y control sobre ciertas zonas.

La independencia universitaria, científica, es necesaria. Lo es para una sociedad que debe evolucionar. En estos años se ha procedido a un doble movimiento: aislar la producción científica y la trivialización de la universidad en paralelo a la propia trivialización social. En el artículo francés se habla de ausencia de pensamiento crítico, algo que cada vez importa menos dentro y fuera de la universidad, pero que es esencial para ella.

La decadencia de la cultura, las restricciones a la Ciencia, etc. son variantes de un mismo deseo de control, de imponer sobre los agentes sociales un silencio y una forma de controlar a través de la ignorancia. Lo que ocurre en Francia se expande a otros países del entorno en donde se repiten intenciones y modelos. Necesitamos una visión del conjunto para comprender su alcance y sus efectos.

Sería ingenuo pensar que la universidad puede vivir aislada de mundo exterior y sus defectos. Pero sería desastroso pensar que la universidad no se resiste al deterioro. En Estados Unidos y en Francia al menos vemos movimientos y denuncias.

 

* Una mirada europea: Noémie Bonnin (Radio France) y Claire Guédon "La libertad académica de los investigadores, cada vez más amenazada en Francia" RTVE.es / Franceinfo 15/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/#masnoticias original: https://www.franceinfo.fr/sciences/baisse-de-financements-ingerences-etrangeres-la-liberte-des-chercheurs-de-plus-en-plus-menacee-en-france_7552582.html

lunes, 22 de septiembre de 2025

¡Cuidado con la IA!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los debates sobre la inteligencia artificial están a la orden del día. No hay medio que no incorpore alguna noticia en la que se aplaude o se advierte por sus efectos sobre las personas. De las advertencias sobre sus efectos sobre el empleo a las que tienen la salud mental como centro, la IA está en el debate diario.

Tengo serias dudas de que todos estos datos negativos que salen sirvan para frenar lo que se presenta como el gran negocio del siglo. Cuando hay dinero por medio —y hay mucho en juego, tanto en inversión y desarrollo como en ahorro—, no es fácil que esto vaya por un camino que no afecte social y personalmente. Nadie le va a poner puertas al campo de la IA.

En el diario ABC hoy toca la vía de la salud mental y las siempre morbosas noticias sobre posibles suicidios debidos al uso de la IA de diversos modos. Con el titular "¿Pueden las conversaciones con la IA producirnos psicosis? Esto es lo que dice la ciencia", Jorge Herrero nos informa de unos casos preocupantes, aquellos en los que conversar con "chats" puede ser negativo para las personas:

En los últimos meses, psicólogos y psiquiatras han empezado a prestar atención a un fenómeno que parecía impensable, personas que, tras mantener conversaciones prolongadas con chatbots como ChatGPT o Microsoft Copilot, desarrollan episodios psicóticos. La cuestión es compleja y la evidencia aún escasa, pero la inquietud se ha instalado en la comunidad científica.

De acuerdo con un trabajo preliminar publicado recientemente, al menos 17 personas han manifestado cuadros de psicosis después de interactuar con estas herramientas. Los afectados llegaron a experimentar lo que describieron como 'despertares espirituales' o la revelación de supuestas conspiraciones, en un contexto en el que dejaron de distinguir entre lo real y lo imaginario.* 

Vaya por delante una primera consideración: aquellos que mantienen conversaciones con máquinas de este tipo ya manifiestan una cierta predisposición hacia esos estados en los que, como se nos dice, lo real y lo imaginario no se distinguen demasiado bien.

Por eso, se añade poco después la siguiente matización sobre los efectos detectados:

El trastorno psicótico se caracteriza por una alteración profunda en la percepción de la realidad: aparecen alucinaciones, delirios y creencias firmemente sostenidas aunque sean falsas. Tradicionalmente, sus causas se han relacionado con enfermedades como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, situaciones de estrés extremo o el consumo de alcohol y drogas. Que la inteligencia artificial pueda sumarse a estos desencadenantes es todavía una hipótesis, pero ya ha sido bautizada de forma informal como 'psicosis de la IA'.*

No sabemos si es la IA la que lo produce o sencillamente son los que se sienten atraídos por esas conversaciones con ella los que se precipitan en esos estados para los que están predispuestos.

Recordemos el caso que ha estado en los medios recientemente del joven suicida tras refugiarse con la IA en conversaciones continuadas. La familia del suicida acabó demandando a la empresa que comercializa la IA en cuestión. La hacen responsable del suicidio.

BBC 27/08/2025

Como "amiga", la IA no parece darnos demasiados buenos consejos o, al menos, no trascienden. Si lo hacen, sin embargo, aquellos que acaban trágicamente. Lo que ocurre es que en este mundo mercantilizado, cada vez más la salud depende de los diagnósticos, consejos o recomendaciones que la IA nos haga. Esto es especialmente peligroso en los casos en los que se trata de la salud mental, un campo cada vez más amplio y complejo en el que la asistencia requiere de buenos especialistas.

La soledad se extiende por nuestras sociedades postindustriales. Ahora se ha acuñado el término "soledad no deseada", una situación que afecta especialmente a los más jóvenes y a los mayores. La agresividad que nos rodea —del acoso escolar a la violencia de género— nos hace tratar de encontrar refugio en una soledad que pronto se hace difícilmente soportable.

La tentación de refugiarse en la IA de turno es grande y no siempre fiable ni con garantías. No tiene los mismos efectos en las personas. De forma sinuosa y envolvente, la IA puede llevarnos a extremos aparentemente lógicos para aquellos que no desean seguir sufriendo. La salida, en ocasiones, es trágica.

Es poco probable que las máquinas de IA sean capaces de desarrollar algo que se ha denominado "Teoría de una mente", es decir, la capacidad humana de ponernos en la mente del otro y ajustar nuestra comunicación a la situación. Puede que la máquina nos diga siempre la verdad, pero puede ser que sea otra cosa lo que necesitamos en ese momento.

En ABC dicen que la "ciencia" nos advierte. ¿Sirve de algo? 

 

* Jorge Herrero "¿Pueden las conversaciones con la IA producirnos psicosis? Esto es lo que dice la ciencia" ABC 21/09/2025 https://www.abc.es/sociedad/pueden-conversaciones-ia-producirnos-psicosis-dice-ciencia-20250921172532-nt.html

miércoles, 16 de abril de 2025

La huida de la Ciencia USA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Durante el primer mandato de Trump hubo personas que decidieron cruzar la frontera y marchar a Canadá. Sencillamente no querían estar bajo su mandato, les afectara más o les afectara menos. Era cuestión de principios.

En su segundo mandato, Trump ha puesto el país patas arriba. Ya no es solo cuestión de principios, sino algo más. En apenas un par de meses desde su llegada al poder acompañado de una jauría de negacionistas de todos los sectores, Trump está haciendo el país impracticable. En RTVE.es, Samuel A. Pilar nos habla de un sector importante, un sector sobre el que se ha construido gran parte del poderío estadounidense sobre décadas, la Ciencia, la investigación científica.

El totalitarismo trumpista ha puesto sus ojos y manos en ella a través de las subvenciones directas e indirectas a la universidades, unos centros sensibles... y críticos. Los titulares estos días se han centrado en los recortes de 2.000 millones de dólares a la universidad de Harvard ante las negativas del mundo académico a seguir las pautas de Trump y los suyos:

No corren buenos tiempos para la ciencia en Estados Unidos. Esta es la conclusión que se extrae de una encuesta realizada por Nature, una de las publicaciones científicas más prestigiosas a nivel mundial, en la que el 75% de los más de 1.200 investigadores que respondieron consideran abandonar este país. Muchos de ellos, según afirman, están buscando trabajo en Europa y Canadá.

Poco después de que esta encuesta viese la luz, otros 2.000 científicos enviaron una carta abierta al pueblo estadounidense, que se convirtió en una llamada de auxilio. En el texto, los investigadores pedían al Gobierno de Trump que cese su "ataque generalizado" a la ciencia y hablaban de "censura" y de "destrucción de la independencia". Los científicos, entre ellos varios premios nobel, mantenían que los recortes y los cambios en el sistema de investigación están "diezmando" la actividad científica.

Estados Unidos siempre ha sido uno de los mejores lugares del mundo para desarrollar una carrera científica. Invierte más en investigación y desarrollo que ningún otro país, cuenta con una red de universidades e institutos del máximo nivel (como Harvard, MIT, Stanford o Caltech), y tradicionalmente ha atraído talento internacional. Además, la colaboración entre el sector público y el privado favorece la rápida transferencia del conocimiento científico a aplicaciones prácticas, lo que se ha traducido en la creación de algunas de las empresas más punteras a nivel mundial.

Sin embargo, los profundos recortes de la Administración Trump están provocando que muchos científicos del país reconsideren su situación. El nuevo Gobierno ha disminuido drásticamente la financiación de la investigación y ha paralizado amplios sectores de la ciencia sostenida con fondos federales, en el marco de una iniciativa gubernamental de recorte de gastos liderada por el multimillonario Elon Musk. Un protagonismo político, el de este último, que aunque parece estar llegando a su fin, no deja de resultar chocante, ya que sus dos principales empresas, Tesla y especialmente SpaceX, han recibido miles de millones de dólares en ayudas públicas en los últimos años, tanto de forma directa como indirecta, a través de contratos gubernamentales, subvenciones y beneficios fiscales.*


En el resto del artículo se nos habla del programa español mediante el cual se quiere atraer a los investigadores que se sienten descontentos o incluso amenazados por las políticas agresivas del trumpismo en este campo. Las declaraciones de algunos de ellos que están ya dispuestos a asentarse en España o otros en países europeos confirma lo inhabitable que está siendo Estados Unidos para muchos.

Los negacionismos elevados al poder prohíben hablar de cuestiones como el "cambio climático", uno de los objetivos clave del trumpismo. Cualquier investigación que se dirija a este sector es considerada "peligrosa" y sancionado el proyecto y la entidad que lo sustenta mediante la retirada de fondos.

Durante décadas, los Estados Unidos han sido activos en lo que se llamó la "fuga de cerebros". Esto —de lo que nunca hablan Trump y los suyos— ha sido determinante del avance en la investigación de sectores punteros y, en la otra dirección, en la descapitalización científica de países enteres que veían impotentes cómo se le marchaban los científicos que habían formado con esfuerzo e inversión. La conversión de la Ciencia en un "mercado", con oferta y demanda, aseguraba la riqueza norteamericana y la pobreza de los demás, que apenas podían desarrollarse en ciertos sectores. En cuanto que esos sectores se convertían en atractivos, se escuchan los cantos económicos desde los Estados Unidos. Las promesas de mejores sueldos, inversiones y fluidez de recursos necesarios convencían a la mayoría.

BBC

Ahora esto ha cambiado. La administración y las empresas norteamericanas ya no tienen esa capacidad clara, especialmente en ciertos campos que se ven comprometidos. En el caso de Eric Hill, uno de los científicos que abandonan los Estados Unidos de Trump, señala en el artículo de RTVE.es:

Hill opina que el "clima de miedo" es "especialmente fuerte en agencias gubernamentales y centros de investigación, donde la gente teme perder sus empleos", aunque cree que "no se detiene ahí", ya que "incluso en instituciones académicas no gubernamentales, como las universidades, existe un riesgo real de perder subvenciones activas y futuras oportunidades de financiación". "Estados Unidos ha sido históricamente reconocido por la investigación científica, en gran parte debido a la significativa cantidad de financiación gubernamental que apoya la investigación básica, y este estatus está en peligro", advierte.

Además, critica la "decisión de la Administración Trump de cuestionar ciertos términos como cambio climático o desigualdad en salud, y desaconsejar fuertemente su uso a través de órdenes ejecutivas", lo que a su juicio "interfiere con la capacidad de los científicos para comunicar su investigación claramente", y "está a solo unos pasos de la censura explícita".* 

Hill es directo señalando los males que se han producido en esta locura norteamericana, como lo señalan otros entrevistados.

Hemos señalado en varías ocasiones que el movimiento trumpista no sabe o no quiere ver los efectos que causan y causarán sus movimientos. No hay que pedirle "inteligencia" a los que creen que pueden controlar los efectos en cadena que sus acciones producen a lo largo de todo el sistema. La idea desarrollada del ataque desde todos los ángulos hace imposible la prevención de sus efectos, máxime cuando se tocan sectores esenciales, como es la Ciencia y la investigación científica, una verdadera columna vertebral del desarrollo industrial.

Mientras por aquí discutimos si hay que hablar con China o cuándo es momento de viajar, los Estados Unidos de Trump tienen una auténtica pérdida de energía para su buen funcionamiento. Esto hay que aprovecharlo no solo de forma "política", sino desarrollando programas de investigación que conecten las universidades y centros de investigación con la industria.

RTVE 3/02/2025

Esto no es tan sencillo pues estamos viviendo malos tiempos para las universidades públicas por falta de inversión y estamos viviendo también malos tiempos para las empresas centradas en el desarrollo. El mayor problema es el modelo de sociedad y de persona que estamos produciendo en un país dominado por el modelo turístico, que es un regalo envenenado, destructivo del resto del tejido nacional, como vemos en el ascenso de la vivienda como el principal problema percibido. Somos prisioneros de nuestro modelo absorbente de riqueza, que absorbe recursos materiales y humanos.

La crisis que la enseñanza que padecemos en el ascenso de un modelo que solo necesita camareros y vendedores para aprovechar el turismo. Necesitamos trasladar nuestros recursos a algo con futuro y no algo que las danas se llevan por delante.

Tenemos que colocar la Ciencia en el centro y colocar el desarrollo científico en el lugar de la productividad, sino ocurrirá como tantas veces ha ocurrido, que los programas de investigación, las inversiones sirven solo para justificar la subsistencia de los sectores implicados, pero no van más allá.

Hay que aprovechar los errores del trumpismo, que acabarán llevando a los Estados Unidos al desastre y, algo peor, al militarismo como única fuente de influencia. La autonomía que se reclama debe ir más allá de lo militar y dejar de estar obligados a ir a remolque de sus políticas.

Hay que desechar la idea de que el trumpismo se acaba con Trump, pues lo importante es lo que han dejado al descubierto esas decenas de millones de votos, que independientemente de cualquier otra consideración seguirán reclamando su visión del mundo y el mesianismo del "destino manifiesto".

No es casual que sean los científicos las primeras víctimas, pues son ellos los que contribuyen a nuestra definición e interpretación del mundo, de lo posible. El trumpismo es autoritario y dogmático, rechaza el pensamiento crítico y la posibilidad de estar "equivocado", lo que lleva a esa inversión del conocimiento, a la huida de los nuevos Estados Unidos de todos aquellos que son incapaces de aceptar las falsedades como verdades indiscutibles y ser sancionados por ello.

Es el momento de invertir en educación, de hacerlo inteligentemente y con fines claros. Es el momento de atraer a los mejores y formar mejor en todos los sectores, de las humanidades a las ciencias básicas, pasando por las sociales y las aplicadas. No se trata solo del "empleo", palabra sagrada en un país con desempleo y malos empleos, se trata de formar mentes cultas, bien formadas en todos los sectores. Se trata de alejarnos de esos modelos fáciles, triviales, embrutecedores que llevamos cultivando a imitación del "modelo norteamericano", que vemos hasta dónde les ha llevado. Ellos importaban, compraban lo que necesitaban. Ahora el modelo se ha invertido y los mejores se van.

No cometamos los mismos errores. Invirtamos en ciudadanos inteligentes, aprovechemos lo mejor que nos llegue para recuperar el tiempo y energía perdidos. Demos sentido a la formación, a la buena formación, y dejemos de ver la educación como una mera cuestión de competencia; veámosla como una cuestión de ciudadanía, algo que abarque todo.

La ausencia de un auténtico diálogo social sobre nuestro modelo, sustituido por la gresca continua, hace que no aprovechemos las oportunidades y que seamos carne de mercado. Ahora podemos ver en los Estados Unidos de Trump el destino que nos espera con la expansión del modelo. Hace falta ciencia, buena ciencia; hace falta educación, buena educación. De no ser así, el futuro será entregado en bandeja al autoritarismo, al negacionismo. Será cuestión de tiempo, pues es de la incultura de sonde sacan el apoyo social que se acaba traduciendo en votos y estos en poder destructivo. 

* Samuel A. Pilar "España afina sus redes para pescar en el río revuelto de la ciencia de Estados Unidos" 16/04/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250416/espana-afina-redes-para-pescar-rio-revuelto-ciencia-estados-unidos/16515973.shtml

* Samuel A. Pilar "España afina sus redes para pescar en el río revuelto de la ciencia de Estados Unidos" 16/04/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250416/espana-afina-redes-para-pescar-rio-revuelto-ciencia-estados-unidos/16515973.shtml


domingo, 26 de enero de 2025

Un mundo pequeño

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ya solo nos queda el espacio, como ya han señalado Musk y Trump (¡inevitable hablar de ellos ya en la primera línea!). La Tierra es cada vez más una pelotita que da vueltas por el sistema solar. Pero, de puertas para adentro, cada vez estamos más apretados en nuestras especulativas ciudades y echamos de menos un campo como el de antes. Hemos industrializado casi todo y solo los muy ricos pueden sostener unos conceptos de tamaño y distancia como los de antes.

La proliferación de especies pequeñas para tenerlas en casa como animales de compañía cubre la soledad de la falta de hijos, esos seres que crecen y tienen gastos cada vez más elevados.

La Ciencia se pone al servicio de las necesidades, es decir, hace negocio, como hemos tenido ocasión de comentar en ocasiones, puesto que esto crece. Ya no solo se trata de establecer un intenso sentimiento hacia nuestras mascotas que haga que las "clonemos" para sentir que no las dejamos morir de muerte natural sino hasta que nosotros nos muramos. También se juega con los tamaños, con mascotas "bonsái", hechas para caber en cualquier lugar de nuestras pequeñas casas, que puedan ser llevadas en el bolso o en una cartera. Antes se buscaban animales pequeños; ahora se hacen a medida.

En 20minutos, en su sección "Animaleros" —señal del éxito de esto es la creación de secciones en los medios—, nos hablan de estas especies cada vez más reducidas en su tamaño:

En los últimos años, los animales de granja en versión miniatura han pasado de ser una curiosidad en redes sociales a convertirse en solicitadas mascotas de compañía para muchos hogares. Vacas de razas pequeñas, cabras pigmeas y ponis enanos aparecen cada vez más en vídeos virales, mostrando una estética entrañable y comportamientos sociables que enamoran a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, es un fenómeno que va más allá de la simple estética: representa un cambio significativo en cómo concebimos la convivencia con animales tradicionalmente asociados con la producción agrícola.

En Estados Unidos, epicentro de esta tendencia, razas vacunas como las mini Highland, las mini Hereford, las vacas Punganur de India, las cabras pigmeas africanas y los ponis de las Shetland se han convertido en símbolos de una vida rural idealizada, que venden una mezcla de estilo de vida campestre y sofisticación. En Europa, aunque con un auge más moderado, comienza a observarse un interés creciente por estos animales, impulsado por un cambio cultural hacia modos de vida más sostenibles. Sin embargo, en España, la situación se complica debido a una normativa específica que regula estrictamente la tenencia de animales de granja, independientemente de su tamaño.*

Ya no habrá de extrañarse cuando veamos salir a pasear con una vaca —¿de qué sirve una vaca si no la puedes sacar de casa?— o un cordero, pronto un elefantito con el que los niños se pararán a jugar y a darles cacahuetes pequeñitos, no se vayan a atragantar y la liemos.

Menos problemáticos que los hijos, menos pedigüeños, hemos creado un vínculo muy especial con estos nuevos animales de compañía. Antes una vaca era una vaca; hoy es otra cosa. Es algo que va del exotismo al objeto de lujo con el que dar envidia al vecino que sigue con su pekinés de toda la vida. Los malos de las nuevas películas de James Bond ya no tendrán un gato en sus brazos sino mini tigres de andar por casa, casi de peluche.

Se podrá tener una granja en la terraza, pastizales de quita y pon. Serán mini espacios verdes para mini vacas o mini ovejas. "—¡Julio Alejandro, no te dejes abierta la puerta de la terraza que se meten las vacas y lo ponen todo perdido!" "—¡Anastasia, si no sacas al parque el cordero, lo devuelvo!" "—¿Cómo quieres la leche, desnatada o de la vaca?"...

En el reportaje de 20minutos hablan de "cambio cultural", pero estas cosas ya se daban en la época convulsa de María Antonieta disfrazada de pastorcita, que como sabemos no acabó muy bien para los privilegiados.

Hoy esto forma parte de una mejor comprensión del papel de la tontería en la naturaleza humana. Se atienden los caprichos de quien los puede pagar. Los que clonan los animales, sencillamente, son animados a pagar esas cantidades enormes o se sentirán culpables. Del sentimiento de culpa dependerá el precio. Los animales se harán más pequeños y, cuando se pase un poco la moda, se rebajarán los precios para que aquellos que no podían pagarse las mini mascotas clonadas y sentían envidia puedan hacerlo.

Casas pequeñas, ausencia del campo, que da alergia. Mascotas inusuales para marcar distancia con nuestras mini granjas, envidia de la comunidad. ¡Por fin la Ciencia, a pesar de lo que diga Trump, sirve para algo! Ponga una vaca de paseo en su vida. Vea las noticias del mundo con ella sobre el regazo. Las pantallas crecen, las mascotas disminuyen.

¡Qué pena que no se aplique la Ciencia a problemas más graves! Pero no todos sirven para hacer negocio.

* Vanessa M. Clavijo "La moda de las mini granjas y el auge de vacas enanas, de menos de un metro de altura, y cabras pigmeas como mascotas" 26/01/2025 https://www.20minutos.es/noticia/5674948/0/moda-las-mini-granjas-auge-vacas-enanas-como-mascotas/

jueves, 26 de diciembre de 2024

¿Redonda?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Sobre el planeta hay diversos sistemas de medición temporal con diferencias del año en que nos encontramos, pero sabemos que es una cuestión de convención; nuestro tiempo es nuestro tiempo, sea como sea el año en que empecemos a contar.

Existe otro tipo de discrepancias más profundas, las que alteran el mundo en el que vivimos. Ya no estamos en un año distinto, sino en un mundo diferente, que es o se comporta de formas que nos hacen levantar una ceja al escucharlas o leerlas.

Esto ocurre cuando leemos el titular "Viajaron a la Antártida para demostrar que la Tierra era plana. Se han llevado una buena sorpresa", en la sección Andro4all, de La Vanguardia, en donde se nos explica:

La creencia de que la superficie de la Tierra es plana ha existido en diversas formas a lo largo de la historia. Sin embargo, el movimiento terraplanista moderno comenzó en el siglo XIX con Rowbotham, escritor e inventor británico, evolucionando hasta convertirse en un fenómeno contemporáneo gracias a las redes sociales y otras plataformas, como YouTube. Ahora, un grupo de terraplanistas y científicos que defienden el modelo esférico de la Tierra, se han embarcado en una expedición para demostrar, sin ningún tipo de éxito, su teoría.

El grupo participó en una expedición a la Antártida con el objetivo de observar el fenómeno del Sol de 24 horas y comprobar si este contradice su visión de que la Tierra es plana. La iniciativa, que forma parte de un proyecto llamado "El Experimento Final", fue organizada por Will Duffy, un pastor de Denver, quien reunió a ambas partes para realizar una observación conjunta en el Campamento de la Unión Glaciar, una instalación privada a poco más de 1.000 kilómetros del Polo Sur.*


Indudablemente, a lo largo de la historia las creencias han dependido del conocimiento disponible. Hemos ido cambiando conforme sabíamos más, dentro de la natural provisionalidad del saber, que es lo que mueve a la Ciencia a seguir avanzando, a depurar los errores existentes. Durante muchos siglos, eran los libros sagrados de cada cultura los que describían el mundo, su funcionamiento y su destino. Cuando llegaba un "milenio", por ejemplo, muchos aseguraron que se acabaría el mundo. La llegada del año dos mil, por ejemplo, trajo una versión técnica del desastre: los ordenadores dejarían de funcionar y el mundo se iría al traste. No pasó, afortunadamente. Lo que ocurra en el 3.000 tampoco lo veremos.

Pero lo del "terraplanismo" es otra cosa, algo que soluciona con un viaje al Polo y viendo cómo allí las contradicciones de resuelven por las evidencia. A menos que no quieras, claro.

Vivir en un mundo propio es mucho más frecuente de lo que pensamos. Elegimos un punto, una perspectiva y hacemos girar todo sobre él. Puede ser un punto físico, pero también "histórico", "moral", etc. Convirtiendo en absoluto es punto, todo empieza a girar sobre él, todo lo explica... y nos vamos separando de los demás, a la vez que buscamos a otros "compatriotas" del universo que nos hemos fabricado. Los "raros" empiezan a ser los otros, los que viven en error.

La nueva Sociedad de la Información está barriendo récords en esto de las creencias "raras". Lo que se suponía que iba ser un avance de la "ilustración", del conocimiento al alcance de todos, ha venido a significar en muchas ocasiones lo contrario. Permite un más fácil acceso a las creencias raras. ¡Cuánta razón tenía Gustave Flaubert cuando señaló que la ilustración no suponía una reducción de la estupidez, sino que conocimiento y estupidez iban siempre en paralelo! Esto ocurrió en el mundo ilustrado de los libros —¿acaso no hay libros llenos de tonterías?— y ocurre hoy en el veloz entorno digital.

La Sociedad de la información ha dado algo muy importante para el crecimiento de la estupidez: la posibilidad de agrupación. No basta con tener a mano una buena tontería, hay que compartirla, tener seguidores fieles, poder hablar de ello... ¡Y para eso las redes sociales, Internet, son perfectas! Ser terraplanista no es solo creer en que la Tierra es plana. Es formar parte de un grupo.

Elija cualquier estupidez e introdúzcala en su buscador favorito. En menos de un segundo aparecerán en sus pantallas miles de personas que la dan por buena y, si pueden, la superan. Nada une tanto como la estupidez, por eso nuestros sistemas no acaban de encontrarle el lado bueno a eso que se llama el pensamiento crítico, que tiende a ser más individualizado, que te distancia de muchos y te hace cuestionarlo. La estupidez también cuestiona, claro, pero lo hace mayormente en grupo, pues tiene unas raíces narcisistas que buscan la admiración. La estupidez privada puede convertirse en admiración compartida con un mínimo de recursos.

Algún terraplanista, sacado de su mundo, añorará aquellos tiempos en los que creía en la verdad que le arrebataron.

 

* Silvia Fernández "Viajaron a la Antártida para demostrar que la Tierra era plana. Se han llevado una buena sorpresa" Ciencia / Andro4all / La Vanguardia23/12/2024 https://www.lavanguardia.com/andro4all/ciencia/viajaron-a-la-antartida-para-demostrar-que-la-tierra-era-plana-se-han-llevado-una-buena-sorpresa

sábado, 14 de diciembre de 2024

La nueva política y los ataques a la Ciencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Reservé la noticia ayer para tratarla hoy. No podía dejarse pasar por lo que muestra de una situación preocupante. En un mundo global, interconectado, las noticias no son siempre los hechos de diversa naturaleza. Las noticias pueden estar en ciertas tendencias que descubrimos y cuyo alcance necesita ser explicado bajo la superficie de lo llamativo, de aquello que busca ser atracción y nos impide ver más allá. En este caso, creo que lo que nos explican es "revelador" de nuestra propia condición.

El titular en RTVE.es lleva información de EFE y nos dice "La mitad de los científicos ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones en los medios de comunicación"*. Va introducida por dos líneas de texto que la complementan: "Las agresiones aumentaron en asuntos como el cambio climático o la COVID-19, y fueron mayores en mujeres"* y  "La red social X es el escenario más habitual en el que se han producido esos ataques"*

Quiero que se conecte la entrada de ayer —"De nuevo, el Trump antivacunas"— con lo que nos ofrecen en esa noticia:

La mitad de los científicos (el 51,05%) ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones y exponer sus argumentaciones en los medios de comunicación durante los últimos años, unos ataques que aumentaron cuando disertaron sobre asuntos como el cambio climático o la COVID-19 y que fueron mayores entre las mujeres.

La red social X es el escenario más habitual en el que se sustancian esos ataques (el 59,86%), aunque son muy frecuentes también los comentarios de los usuarios en los propios medios de comunicación digitales (21,13%) o los señalamientos en persona, tanto en público (un 11,97) como en privado (un 7,39).

Los datos se ponen de relieve en el informe Experiencias del personal investigador en su relación con los medios de comunicación y redes sociales que ha realizado el Science Media Centre España (SMC) de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), en colaboración con el grupo de investigación Gureiker, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).*


Ayer señalábamos cómo la política se ha salido de los límites convencionales, si es que puede hablarse así, para convertir en materia "política" aspectos impensables, lo que está produciendo un fenómeno regresivo, algo que restringe nuestro pensamiento y lo acerca a lo "mítico".

Hemos visto en estas semanas que los nombramientos anunciados por Trump son preocupantes por lo que tienen de "negacionismo" en diversos campos. ¿Cómo es posible esto en un país como los Estados Unidos? ¿Cómo es posible en un país puntero en la Ciencia, en un país que marca el camino del conocimiento? La respuesta es, a la vez, sencilla y compleja.

¿Se ha desplazado el campo de la creencia sustituyendo al del conocimiento, que se ajusta ahora al del deseo?  En estos nuevos tiempos, el entorno se ha modificado y lo "aceptado" proviene de otro tipo de fuerzas, mucho más fáciles de imponer y manipular. Veíamos a una persona absolutamente insolvente en el conocimiento científico, como es Donald Trump, abogando por la conexión entre las vacunas y el autismo. 

Hace unas décadas esto hubiera sido improbable o le habría costado su marginación política expulsándolo a los márgenes del sistema. Hoy, en cambio, va a ser por segunda vez presidente de los Estados Unidos, en los que ha obtenido decenas de millones de votos con este y otros argumentos insostenibles. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha cambiado para que el mundo se esté llenando de este tipo de personajes grotescos, ignorantes, cada vez más poderosos? ¿Qué ha cambiado para que tengan esta recepción masiva?

Creo que la noticia sobre los ataques a los científicos, la que comentamos hoy, nos muestra algo de este cambio. Los ataques que han recibido ese 51% de los científicos cuando expresan sus opiniones sobre los cambios, sobre sus consecuencias etc. ayudan a ver parte del problema.

La Vanguardia

Es indudable que hoy poseemos mucha información sobre los efectos que causan nuestras acciones sobre el planeta y que las soluciones afectarían a negocios y bolsillos de aquellos que han construido sus fortunas sobre ellas.

No tenemos que ir muy lejos para que se entienda. Los científicos del clima, los ingenieros, etc. han comentado con profusión los años que llevaban advirtiendo de los desastres posibles de una dana en la zona del desastre en el Levante español. Lo que decían afectaba a negocios y desarrollo. Las construcciones se hacían donde no debían con los materiales más baratos. Las decisiones de ignorarlas llevaban a votar a los políticos negacionistas de todo lo que podía ocurrir. ¿Qué político se presentaría con un programa de responsabilidad climática, de limitación de construcciones, de encarecimiento del proceso? Alguno lo suficientemente "loco" como para ser rechazado primero y acusado después de sembrar el miedo y ahuyentar las inversiones y compras.

No es casual que se nos diga en el artículo que los mayores ataques recibidos han sido al hacer públicas las informaciones sobre la COVID-19 y el cambio climático, las dos principales fuentes de peligro para el paraíso turístico español en el que todo es perfecto, nada se contagia en terracitas y siempre se puede disfrutar de buen tiempo. La pregunta que ahora se hacen muchos es "¿cómo van a vender los pisos bajos en la zona?", como nos mostraba la prensa hace unos días.

Es solo un ejemplo pero creo que significativo. Cuando los científicos avisan, manifiestan sus temores por lo que pueda ocurrir, no son solo ignorados, sino que reciben esa avalancha de insultos por parte de los que ven afectadas sus perspectivas de negocio. Repito, no es casual que los que más ataques e insultos reciben sean referidos a los avisos de la COVID y del cambio climático, ya que son las que más nos afectan en España, las que afectan al sector turístico, que se ha convertido en el eje de nuestra economía. Ahora bien, se puede silenciar, amilanar a los científicos por sus declaraciones atacándolos o silenciándolos, pero lo que no se va a detener es el efecto del cambio climático.

¿Quiénes serán los más votados en estas circunstancias? Lógicamente aquellos negacionistas que garanticen el negocio, el mínimo intervencionismo. Por el contrario, serán atacados, vilipendiados, desacreditados, etc. aquellos que denuncien las situaciones, avisen de los peligros y pidan medidas para evitar desastres. En la medida en que la Ciencia se ve un obstáculo para los intereses, aumenta el negacionismo en distintos campos y los políticos buscan cubrir los intereses subyacentes.

Capítulo especial requiere el ataque a las mujeres, que es un aliciente más. Al negacionismo de lo que la Ciencia pueda expresar se une el machismo que la ultraderecha populista ha hecho suyo: "¿mujeres y Ciencia?", parecen querer decir, "¿qué falta de sentido?" El hecho de que sean mujeres las que hablan de Ciencia provoca un doble incentivo para el ataque.

elDiario.es

Es indudable que todo esto queda reforzado por un escenario mediático en el que es fácil coordinar los ataques, crear bulos y desinformación, todo ello revestido por el anonimato. La facilidad para la expresión de cualquier cosa, las garantías de impunidad que da el anonimato de las redes, etc., hace que la propia Ciencia se vea limitada, reducida en su alcance y recepción.

Los descensos de los que nos hablan en determinados campos de la Ciencia en los ámbitos educativos no son los simples resultados de estudiar más o menos y que unos países estén por delante otros. Los retrocesos en la educación son otro factor que actúa en detrimento de la Ciencia y de los criterios de evaluación de la realidad. La incultura se paga con creces en el distanciamiento de la Ciencia y de los mensajes que los científicos nos puedan intentar hacer llegar.

Todo lo que parece separado acaba convergiendo en la mente de las personas y configura el resultado social. La política se ha convertido en un arte que aboga más por el poder y su conservación que por el progreso general. Me temo que ya no elegimos a aquellos que nos pueden orientar hacia algo mejor, sino a aquellos que nos dicen lo que queremos escuchar. Si los científicos aportan una visión distinta, sencillamente, como nos dice el estudio presentado, se convierten en el enemigo, en el obstáculo que eliminar. Y se hace de muchas maneras.

¿Se está convirtiendo la comunicación de la Ciencia en una ocupación de riesgo? Parece evidente que sí a la vista de las noticias que nos llegan de diversas partes. ¿Forman parte de la tarea científica convivir con los ataques? Parece que también. La ignorancia se ha vuelto agresiva e interesada, lo que es una mala combinación.

Ayer veíamos cómo Trump atacaba las vacunas y sembraba las dudas. La noticia es que la revista Time le había nombrado "persona del año", algo que él aprovechó para lanzar sus mensajes.  La noticia hoy es que los científicos se ven rodeados por ataques, desprestigio, insultos cuando expresan lo que su trabajo investigador les muestra.

Veremos las consecuencias pronto. 

* "La mitad de los científicos ha sufrido ataques tras expresar sus opiniones en los medios de comunicación" RTVE.es /EFE 11/12/2024  https://www.rtve.es/noticias/20241211/mitad-cientificos-sufrido-ataques-tras-expresar-opiniones-medios-comunicacion/16367364.shtml