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viernes, 20 de enero de 2023

Lavrov y la "cuestión judía"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las declaraciones de Serguéi Lavrov son cada vez más difíciles de entender. Ya no es solo una cuestión de un "entender desde fuera"; creo que entran ya en una dinámica que pronto serán "incomprensibles desde dentro". Los dos entrecomillados anteriores tratan de reflejar tipográficamente la diferencia entre la información exterior y la propaganda interna. En un mundo como el nuestro, mediático y global, es difícil evitar la propaganda, pero esta no es fácil de sostener. La mejor manera de propagar una mentira es que se parezca a una "verdad", pero las mentiras rusas ya no se parecen a nada reconocible; les fallan las comparaciones, por decirlo así.

En RTVE.es se da cuenta de cómo las declaraciones de Lavrov son cada vez más una mezcla de géneros fantásticos en los que la realidad se esconde: 

La comunidad internacional ha condenado los comentarios del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en los que ha afirmado que Estados Unidos ha formado una "coalición" occidental para "resolver la cuestión rusa" de forma similar a la "solución final" de Adolf Hitler para exterminar a los judíos.

El ministro ruso aseguró este miércoles que "igual que Napoleón movilizó a casi toda Europa contra el Imperio Ruso y al igual que Hitler movilizó y capturó, alzando en armas a la mayoría de los países europeos contra la Unión Soviética, Estados Unidos ha organizado una coalición con casi todos los países europeos, no solo miembros de la OTAN, para una guerra" contra Moscú.*

 

Es cierto que la estrategia habitual de los países agresores es hablar de una acción de "defensa", de que lo hacen porque son "atacados" o "están en peligro"; pero también es cierto que esto tienes sus límites.

Plantear que se trata de "exterminar" (en eso consiste la "solución final") a los rusos, como un diabólico plan urdido desde Occidente, es confiar mucho en la propaganda y, sobre todo, en la credibilidad de los ciudadanos rusos que, no por mucho obedecer son capaces de creérselo todo, cualquier cosa que les arrojen. Lavrov está empezando a considerar idiota al pueblo ruso.

Las declaraciones son tan absurdas que la comunidad internacional, como señala el artículo en RTVE.es, no ha podido por menos que sentir que la Historia —la escriba quien la escriba— es absolutamente delirante cuando es contada por el gobierno ruso.

El Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, Josep Borrell, ha calificado de "despreciable", "irrespetuosa" y "completamente fuera de lugar" las declaraciones del ministro ruso. 

"Los últimos comentarios del ministro de Exteriores de Rusia (...) están completamente fuera de lugar, son irrespetuosos y pisotean la memoria de los seis millones de judíos y otras víctimas que fueron sistemáticamente asesinados en el Holocausto", ha declarado Borrell, quien ha recalcado que no son los primeros comentarios "antisemitas" del ministro ruso.

"La manipulación de la verdad por parte del régimen ruso para justificar su guerra ilegal de agresión contra Ucrania ha alcanzado otro punto bajo inaceptable y despreciable", ha subrayado el político español, quien ha recalcado que "no hay paralelismo entre los crímenes de la Alemania nazi y la ayuda internacional para Ucrania en la defensa de su territorio y su pueblo contra una agresión injustificada".

Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, ha calificado las declaraciones como "verdaderamente ofensivas". "Es casi tan absurdo que no vale la pena responder, aparte de la forma verdaderamente ofensiva en la que trató de presentarnos en términos de Hitler y el Holocausto", ha señalado.

No creo que la cuestión sea simplemente "antisemita", como señala Borrell, ya que pide que se equipare al pueblo ruso con el judío en cuanto que alguien busca su "exterminio" considerándolo como un peligro. Sería, en todo caso, el gobierno ruso el que buscaría la extinción de Ucrania (rusificándola y borrándola del mapa como país y comunidad).

Pero las palabras victimistas de Lavrov van más allá y nos revela no ya el desconocimiento interesado de la Historia (ignorando, por ejemplo, el pacto germano-soviético, elaborado entre Hitler y Stalin), sino la propia situación de los judíos que se están marchando de la Rusia actual, siguiendo las instrucciones de sus rabinos.

En El Confidencial del día 21 de agosto del año 2022 se incluía una entrevista con Pinchas Goldschmitd, el que fuera Gran Rabino de Moscú y dirigente de la Conferencia de Rabinos Europeos, donde se explicaba la cuestión desde el lado ruso-judío de los hechos. Estas eran sus repuestas a la invasión de Ucrania: 

PREGUNTA. Dos semanas después del inicio de la invasión de Ucrania, usted abandonó Rusia junto a su familia. ¿Qué ocurrió durante ese periodo de tiempo para que usted decidiera optar por el exilio?

RESPUESTA. El 23 de febrero me fui a dormir en un país y desperté a la mañana siguiente en uno muy diferente. Por antidemocrática que pudiera ser Rusia anteriormente, los cambios radicales que ocurrieron en un solo día fueron monumentales, con el cierre de los pocos medios independientes que quedaban y el arresto de miles de civiles únicamente por alzar la voz. Por otra parte, desde Ucrania nos llegaban noticias de que muchos colegas que han estado fuertemente involucrados en la comunidad judía ucraniana durante los últimos 30 años, construyendo sinagogas, escuelas y orfanatos, estaban teniendo que irse del país maleta en mano y huir hacia Europa del Este. Esto nos hizo ver hasta qué punto esto era una catástrofe.

Entendimos que teníamos que hacer algo, al menos pronunciarnos al respecto, pero era imposible hacerlo, porque decir cualquier cosa contra la guerra, o incluso el mero hecho de llamarla guerra, sería un acto criminal en Rusia. Los líderes de la comunidad decidimos, por lo tanto, mantener el silencio. Pero, conforme la guerra avanzaba, sentí que era necesario hacer algo. Así que mi esposa y yo decidimos abandonar Rusia para empezar a apoyar a los refugiados ucranianos.**

La actitud de aquellos con los que se quiere comparar Serguéi Lavrov parece bastante clara y diametralmente opuesta a las asociaciones que el ministro ruso quiere establecer. La descripción es breve pero clara. Desde el principio, la Rusia de Putin ha mantenido esta política de negación de la realidad tratando de camuflar su acción invasora e imperial, su plan de reducción de Ucrania a cenizas, su política de "tierra quemada". Era la segunda fase de un plan que ya se quedó con Crimea en un primer momento y que está claro que necesita "ampliar" su territorio con un cinturón de seguridad que incluya países dóciles, sicarios, como Bielorrusia con su dictador de opereta al frente, u otros tomados de forma militar, como es el caso de Ucrania.

La huida del rabino de Moscú se produce por una mezcla de temor y rabia, de la incapacidad de silencio cuando ves cómo son destruidas las tierras en las que se asentaba una comunidad judía, que se ve destruida por los avances rusos. La rabia se produce por no poder hablar, por no poder llamar "guerra" a una guerra. El silencio ya no es posible y hablar tampoco. El exilio es lo que queda. Alegando la enfermedad de un familiar, Pinchas Goldschmitd sale de Rusia y se va con su familia a Israel. Las palabras de Serguéi Lavrov han tenido que sentirse como mazazos en su cabeza. La simple comparación de situaciones ofende en muchos niveles.

La guerra fue un error. A Rusia le han fallado todos los cálculos, empezando por el de la duración, un elemento clave, pues afecta no solo a la credibilidad sino también de forma especial a la moral interna del país. Prometida una guerra relámpago que devolviera el "esplendor ruso", lo cierto es que ha dejado en evidencia su poderío militar sobre el terreno. Ucrania lleva resistiendo cerca ya del año y la comunidad internacional sigue apoyando en su defensa, algo que tampoco esperaba Putin, dispuesto siempre a dividir.  Putin ha hecho algo más que equivocarse; ha obligado a armarse a todos los países fronterizos que se habían tratado de mantener distantes. Putin ha fortalecido a la OTAN, por decirlo de forma directa; ha convencido al mundo de que es un peligro.

La cuestión pendiente sigue siendo cómo se para esto. ¿Serán unas tablas interminables? Ucrania exige la devolución de lo ocupado y Rusia no se va a retirar. ¿Será Ucrania su Vietnam? Para evitarlo, Rusia sigue abusando de la propaganda y de disparates retóricos como los de Lavrov. Pero eso también tiene un límite.

Que Lavrov se compare con el holocausto del pueblo judío cuando los judíos están saliendo de Rusia a la velocidad que les dejan (que es muy poca), no deja de ser una evidencia de la falta de razones. Si Rusia tuviera alguna aceptable, hace tiempo que la habría puesto encima de una mesa de negociación, incluso antes de lanzar los tanques, soldados y bombas. La ausencia de razones creíbles es ya un síntoma de lo poco que tiene el Kremlin.  

* "La comunidad internacional condena la comparación de Lavrov de la actitud de Occidente con el Holocausto" RTVE.es 19/01/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230119/comunidad-internacional-condena-comparacion-lavrov-solucion-final-hitler/2416600.shtml

** Lucas Proto "El ex rabino jefe de Moscú te explica por qué miles de judíos están huyendo de Rusia" El Confidencial 21/08/2022 https://www.elconfidencial.com/mundo/2022-08-21/ex-rabino-moscu-miles-judios-huyendo-rusia_3477036/

martes, 3 de mayo de 2022

Anticuadas y peligrosas respuestas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El mundo está en shock tras la respuesta dada por el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, una vieja respuesta a un nuevo problema, en la televisión del Silvio Berlusconi, el mejor escenario italiano para la propaganda rusa. Una de las cuestiones que Rusia tenía que cuadrar era la acusación de nazis contra Ucrania teniendo el país precisamente un presidente de origen judío. Es una de las tantas incongruencias delirantes para las que Rusia tiene explicaciones

Nos lo cuentan así en el diario ABC de mano de su corresponsal en Roma, Ángel Gómez Fuentes: 

Una tormenta política y diplomática ha causado una entrevista del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, a una de las televisiones de Silvio Berlusconi, Rete 4, durante más de media hora en la noche del domingo, sin ser nunca interrumpido en sus largas respuestas, con acusaciones a Occidente y evidentes falsedades, como la de negar los crímenes cometidos por soldados rusos en Bucha.

En su primera entrevista en una televisión occidental, Serguei Lavrov definió al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que es judío, como filonazi, comparándolo con Hitler. Lavrov dijo textualmente: «No significa absolutamente nada que Zelenski tenga orígenes judíos, incluso Hitler los tuvo en mi opinión». Y luego agregó: « Hace tiempo que escuchamos a los sabios judíos decir que los más grandes antisemitas son precisamente los judíos».

Estas afirmaciones han causado fuertes reacciones internacionales. Israel ha convocado al embajador ruso en Tel Aviv para pedirle «disculpas y explicaciones» tras las «graves» declaraciones de Lavrov, definidas como «imperdonables e indignantes» por el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Yair Lapid: «Esperamos que Lavrov se disculpe por la comparación de la sangre judía de Zelenski y Hitler. Los judíos no se suicidaron en la Shoah -añadió Lapid-. El nivel más bajo de racismo contra los judíos es acusar a los propios judíos de antisemitismo». Por su parte, Dani Dayan, presidente de Yad Vashem – el Museo en memoria de las víctimas del Holocausto, en Jerusalem-, ha atacado al ministro ruso: «Las declaraciones de Lavrov son falsas, delirantes, peligrosas y merecen cualquier condena».* 

Lo que le faltaba a la Rusia de Putin y a su ministro Lavrov era recuperar el nunca ido antisemitismo que llevó a las oleadas migratorias hacia Israel. Las palabras del ministro israelí sobre que los judíos no se suicidaron es la comparación con las mentiras actuales, según las cuales serían los propios ucranianos los que se están suicidando, prendiendo fuego a sus ciudades y bombardeándose para engañar al mundo.

Las respuestas rusas solo tienen "sentido" dichas con la cara de palo de Lavrov. Que este haya tenido que sacar a la luz el antisemitismo y las teorías de la conspiración elaboradas durante siglos contra el pueblo judío, no deja de ser una muestra más del delirio ruso. Hace actuar a la vez un sentimiento antinazi y un sentimiento antisemita, que se unen en la teoría de la conspiración de que los nazis son los judíos y viceversa. Es una demostración más de que a Rusia solo le importa la fuerza necesaria para quedarse con un territorio fronterizo y amenazar con seguir agrandando Rusia a golpe de bombardeo e invasión.

Ya hemos comentado anteriormente que Rusia está consiguiendo lo contrario de lo que se proponía, a menos que nos esté engañando con sus objetivos, es decir, que lo que busque sean lo que ella llama "provocaciones" y quiera seguir avanzando hasta donde la dejen por Europa. Son ya varios países que han solicitado el ingreso en la OTAN o que la OTAN ingrese en ellos, que es más claro, debido a la creciente inseguridad que les genera la amenaza rusa.

ABC

Las respuestas de Lavrov en la televisión de Silvio Berlusconi han indignado, tanto por el escenario propagandístico elegido, un canal de Mediaset, como por el contenido de sus declaraciones, una vuelta a las centenarias respuestas antisemitas: 

Estas son algunas de las reacciones de la política italiana: «Información televisiva distorsionada»; «Rete 4 de Mediaset, caja de resonancia de la propaganda rusa»; «no fue una primicia informativa, sino un regalo». Para el partido Italia Viva, que dirige el exprimer ministro Matteo Renzi, «la entrevista emitida en Rete 4 es un espectáculo ofensivo para una democracia como la nuestra. La cadena actuó como caja de resonancia de la propaganda rusa al dejar hablar a Lavrov sin ser molestado, negando sin ser rebatido los crímenes que Moscú está cometiendo». El líder del Partido Democrático, Enrico Letta, califica la entrevista como «un spot propagandística de la guerra contra Ucrania».

No todos los partidos han criticado la iniciativa de Rete 4. Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, cuya familia es propietaria de Mediaset, no ha hecho ninguna referencia a la montaña de falsedades del ministro ruso. Al contrario, Rete 4 ha recibido las felicitaciones de Andrea Ruggieri, diputado de Forza Italia, quien elogió la iniciativa de la entrevista para mostrar a todos cómo es la «delirante propaganda rusa».*

 

La tranquilidad del ministro ruso a la hora de hablar es que nadie le va a contradecir. Es parte de lo que se recrimina a la cadena italiana, que las respuestas no tuvieran contestación a sus barbaridades. Hoy Día Mundial de la Libertad de Prensa es un día muy especial para poner el énfasis en diferenciar lo que es "prensa" y lo que es "maquinaria mediática de propaganda", algo que en ocasiones puede ser sutil, pero que en otras, como es el caso, son clamorosas. Es muy bonito hablar de libertad, pero más allá de las palabras está el compromiso con la verdad o con la duda honesta. La condena de todos a lo que ha hecho la cadena italiana es clara y contundente. Vender como una "exclusiva" unas declaraciones  del ministro ruso es una profunda ironía periodísticas, pues si de algo está necesitada Rusia es de canales abiertos para difundir sus explicaciones justificativas de la invasión de otro país.



No es casual el vínculo entre política y medios, usados para difundir estas "respuestas" monolíticas e incuestionables, como ha hecho Serguei Lavrov, un caluroso defensor de su propia libertad de expresión mientras que pisotea la de los demás.

Lavrov ha vuelto a poner en circulación las viejas teorías conspiratorias que justificaban el exterminio de los judíos. A la Rusia de Putin le resultó más rentable decir que iban contra los nazis que contra los judíos, pero lo acaban de hacer: los judíos son los antisemitas.

Que Lavrov diga lo que dice, puede ser un escándalo, pero no es una novedad. Las respuestas rusas son tan descaradas que ya no les importa la más mínima inteligencia en ellas. El problema es la siembra de mentiras que supone hacia el exterior, hacia aquellos países en los que se está sembrando de nuevo el antisemitismo o el simple populismo nacionalista y religioso, que vuelve otra vez a las viejas respuestas conspiratorias antisemitas para justificarlo todo. Ya no hace falta escarbar un poco para que salga la verdadera razón. Lavrov mismo la ha dejado al descubierto.

Esto cada vez huele peor; los viejos fantasmas salen de sus cajas y escapan por las chimeneas. Lo viejo de las respuestas de Lavrov nos confirma que Rusia vive con Putin un retroceso en el tiempo global, que vive estancada en su propia imagen imperial y en las peligrosas ideas en que se justificaban las arbitrariedades que comete. Rusia y Putin no son de este siglo, como nos confirman su concepto del orden internacional y su forma de mantenerlo. 



* Ángel Gómez Fuentes "«Hitler era judío como Zelenski», la comparación de Lavrov en la tele italiana que pone a Israel contra Rusia" ABC 2/05/2022 https://www.abc.es/internacional/abci-hitler-judio-como-zelenski-comparacion-lavrov-tele-italiana-pone-israel-contra-rusia-202205021438_noticia.html

domingo, 4 de octubre de 2015

La guerra de todas las guerras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La intervención rusa en Siria abre nuevas complejidades en una situación ya de por sí muy complicada. Los historiadores necesitarán en el futuro muchas obras para tratar de explicar qué es lo que ha pasado en Siria o qué puede pasar. Debatirán y debatirán y no serán capaces de encontrar una explicación convincente de lo que se hizo y de lo que nos se hizo.
La intervención rusa —que en algún momento tenía que llegar— abre nuevos escenarios y cambia el panorama de la zona. Siria es la pieza pendiente de la Primavera Árabe, el final de la primera vuelta, por decirlo así. Cuando los demás están cerrado procesos de formas muy distintas, Siria sigue todavía en una complejísima "primera fase" extendida hasta la náusea. Por complicadas que nos puedan parecer las situaciones de Libia o Yemen, por ejemplo, son una segunda fase del conflicto iniciado a finales de 2010 en Túnez, que pasó a Egipto y se extendió. 


Pero Siria sigue todavía con el mismo gobierno que tenía cuando comenzó, Ha costado 250.000 muertos, millones de desplazados, una crisis sin precedentes en Europa y una confrontación entre las dos grandes potencias, Estados Unidos y Rusia, luchando en un mismo escenario con intereses muy distintos y enemigos solo parcialmente iguales.

Una vez más la falta de escrúpulos rusa y la torpeza norteamericana han creado una situación explosiva, de una crueldad exagerada, que ha permitido que se cree un movimiento como el Estado Islámico, una amenaza para la zona y el mundo en su conjunto de muy difícil solución. Han abierto una caja que se cerrará en falso, pues cada día que se mantiene las probabilidades de una paz racional son más difícil. Más allá del enfrentamiento USA Rusia por el liderazgo, ninguno de los dos tiene ningún predicamento sobre el Estado Islámico, lo que hace imposible una paz racional. Si el Estado Islámico considera que ha perdido la batalla, se disolverá por el mundo dando lugar a un mundo tan inseguro como nunca se habrá visto. Las dictaduras de la vecindad se harán más duras y represivas y se volverá al inicio en poco tiempo: la sublevación.
La situación es complicada ya para todos los que intervienen o para los que reciben las consecuencias del conflicto, que comienzan también a entrar en una fase crítica cuyas consecuencias a medio plazo son imprevisibles, que es una forma de decir que lo son y no son buenas.


La intervención rusa es el paso de la ayuda indirecta a la acción directa, que probablemente lleve más tiempo del que pensemos. El hecho de que los rusos intervengan tiene dos sentidos. El primero es probar la ineficacia norteamericana y su pérdida de influencia en la zona. Putin ha apoyado a Al-Assad contra viento y marea, algo que los que están por la zona valoran positivamente. La intervención final es una muestra de esa implicación. A Putin le interesa la parte propagandística de esa guerra, lo que incluye, por supuesto, ganarla. O que la gane Al-Assad y siga gobernando en Siria pese a todo lo vivido por su resistencia a abandonar el poder. 
El segundo sentido de la intervención es que si se ha hecho es una muestra clara de que Al-Assad está más debilitado de lo que se piensa y necesita más ayuda directa. Putin no puede permitirse que se cuestione su "derecho" sobre Siria y de allí no puede salir ni un triunfo de los rebeldes —yihadistas o liberales— ni una victoria de los Estados Unidos. Esta última posibilidad es cada día más remota y será Putin quien se lleve el mérito de haber alejado a los yihadistas cuando este hecho se produzca.


Cuando ocurra, será Putin quien tenga la llave de la reconstrucción Siria y con quien tendrán que hablar los que quieran entrar en la paz. La foto final será con Serguéi Lavrov y no con John Kerry o con el próximo Secretario de Estado. 
La entrada de Rusia en la zona, por ejemplo, ya ha tenido consecuencias. Ahram Online nos cuenta el efecto sobre Egipto, en difícil equidistancia con Rusia y los Estados Unidos. La declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores dejan ver esta tensión:

"Russia's entrance, given its potential and capabilities, is something we see is going to have an effect on limiting terrorism in Syria and eradicating it," Shoukry said in a televised interview on Saturday.
Vladimir Putin said he is striking Islamic State and helping Syria's Bashar al-Assad, long Russia's closest ally in the region. But the United States is concerned that Moscow is propping up Assad, who Washington has long held should leave.
Egypt has avoided showing support for al-Assad, a leader whom Saudi Arabia, a key Egyptian ally that has propped up the country economically, believes should be ousted.
Shoukry's comments are just the latest sign of warming relations between Russia and Egypt. In a state visit to Russia by President Abdel Fattah El-Sisi in August, the two countries called for a coalition to fight terrorism in the Middle East.
In June, Egypt and Russia held their first-ever joint naval exercise.*


La alianza de Egipto con Rusia en favor de Al-Assad es incompatible con el apoyo económico que Arabia Saudí le está dando. Ya se mostraron recelos con la intervención Saudí en Yemen en lo que a Egipto respecta.
Esta guerra es la guerra que contiene todas las guerras y eso lo están pagando los sirios. Estados Unidos y Rusia se juegan el control y la influencia, Irán y Arabia Saudí el control de la zona. Una tercera guerra es la del yihadismo contra todos por hacerse con su propio espacio. Todo se juega en suelo Sirio, del que va a quedar muy poco.


En este contexto de bombardeos e intervenciones, se produce el "daño colateral" de los Estados Unidos en el hospital de Médicos sin Fronteras en Afganistán, en el peor momento posible. Este despropósito vuelve a cuestionar la eficacia norteamericana. Es un golpe moral y de prestigio que conmociona tras los frentes, en casa, y a los aliados, que se cansan de tener que disculpar a aquellos que les ayudan, como ocurre con frecuencia en Pakistán y ahora en Afganistán. Se produce, además, con Rusia bombardeando a las milicias entrenadas por la CIA para luchar con Al-Assad. Se produce cuando los turcos, también en esta guerra extraña, se dedican a bombardear a los kurdos, después de haber dejado llegar con tranquilidad absoluta llegar hasta a las mismísimas fronteras al Estado Islámico y ocupar los pueblos vecinos. 
Guerra extraña esta, la guerra de todas las guerras, la guerra de todos los intereses, de todos los errores.


No sé si alguna vez, como decíamos al principio, se llegará a saber quién decidió que Siria no llegara a un acuerdo para resolver el levantamiento inicial en 2011; no sé quién decidió que aquel sería el espacio en el que se debatirían todos los intereses de la zona: los de Turquía, los Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudí y los Emiratos, el Estado Islámico... Tampoco llegarán a saberlo los doscientos cincuenta mil muertos hasta el momento y los millones de expatriados.




* "Egypt says Russia's intervention in Syria will counter terrorism" Ahram Online 4/10/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/152017/Egypt/Politics-/Egypt-says-Russias-intervention-in-Syria-will-coun.aspx







jueves, 12 de febrero de 2015

La gran foto griega

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La entrada de Syriza en el gobierno griego tiene más repercusiones hasta el momento en Europa que en la propia Grecia. Es dudoso que las promesas realizadas para conseguir el poder en las elecciones se pueda traducir en realidades sin medios con los que llevarlas a cabo, pero puede tener efectos sobre Europa que estuvieran previstos.
Syriza está sirviendo para que los gobiernos europeos planteen sus propias problemáticas. La gira realizada desplegándose por las capitales europeas y las principales instituciones era previsible, dada la situación de Grecia. También lo eran las respuestas de algunos, en un sentido y en otro. Esas cosas que se suelen llamar "guiños" de unos contrastaban con la cara de palo de otros, que apenas cambiaban el gesto para recibir a los representantes griegos.
El "test Syriza" ha consistido en hacer ver las cartas de los distintos gobiernos. Gracias a él, hemos podido saber las actitudes de Reino Unido y Alemania, por ejemplo, pero también las de Francia e Italia, que intentan ganar un protagonismo en la política europea que han ido perdiendo. Tanto uno como el otro tenían pretensiones de hacer moverse la política europea hacia sus posiciones, pero no lo han logrado. La foto con los griegos en la puerta de sus residencias intentaba mostrar una imagen expresiva en diferentes direcciones, a sus electorados y hacia Alemania y los que mantienen sus tesis.
Ni Hollande ni Renzi han podido hacer grandes cosas desde su llegada al poder. El presidente francés no ha logrado nada positivo, pero sí alejar al electorado que le llevó ilusionadamente al Palacio del Elíseo y aglutinar el descontento en la ultraderecha antieuropea del Frente Nacional de Marine Le Pen. A Hollande solo le quedan frente a la Historia las fotos que se pueda hacer presidiendo manifestaciones. Una de ellas era la foto griega.


A Mateo Renzi, la foto le llevó a la entrega de una corbata a Alexis Tsipras, que es lo que probablemente hubiera hecho Berlusconi en su lugar, con lo que se demuestra que no todo lo de Berlusconi era achacable a su personalidad.
La foto griega ha tenido sus réplicas en distintas puertas europeas. Ahora llega la baza más arriesgada que son las salidas internacionales. La primera no ha sido precisamente una buena elección, tal como está el asunto: Rusia. El diario El País nos da cuenta del viaje a Moscú y de sus resultados:

El ministro de Exteriores de Grecia, Nikos Kotziás, realizó una sorpresiva visita a Rusia —la primera que hace a un país que no pertenece a la Unión Europea—, donde se entrevistó con su homólogo Serguéi Lavrov, y en la que quedaron claras las nuevas relaciones que se han creado entre ambos países tras la llegada al poder de Alexis Tsipras.
En la rueda de prensa que dio junto con Lavrov, el ministro griego se refirió al conflicto en el este de Ucrania y aseguró que Atenas está convencida de que este puede ser resuelto exclusivamente por la vía diplomática. “Hay que buscar otros instrumentos, otras soluciones que nos satisfagan”, declaró Kotziás refiriéndose a las sanciones económicas contra Moscú.
Lavrov, por su parte, agradeció la “posición constructiva” de Grecia, país partidario de desarrollar la cooperación estratégica entre la UE y Rusia, “sin intentar politizarla o sacrificarla en aras de ciertas ambiciones geopolíticas de terceros países”. El ministro aseguró que Moscú estudiará debidamente cualquier petición de ayuda financiera que el Gobierno griego le haga, pero advirtió de que la situación de Rusia “tampoco es muy sencilla debido a la política” occidental, que calificó, aludiendo a las sanciones aplicadas contra el país, de “unilateral e ilegítima”.*


Putin lleva tiempo intentando resquebrajar la política de Europa. Ya señalamos hace algún tiempo de la aparición rusa tras la victoria de Tsipras. Que la foto griega pase a ser la foto rusa, no es buena señal para Europa ni para la propia Grecia, que demostraría unas malas maneras excesivas para unos recién llegados a la política. Pero los recién llegados a la política últimamente saben latín, según la expresión popular española, y tienen más concha que un galápago, por seguir haciendo populismo.
Si la comunidad europea empieza a considerar que Grecia, además de jugar la baza antieuropea que le ha llevado a las urnas, dentro de la retórica habitual en su situación, deja de ser retórica y empieza a ser hechos frente a las pretensiones Rusas, el mapa puede cambiar y no precisamente para bien en el caso griego.


Las insinuaciones de que Rusia puede financiar rescates en Europa es una de las maniobras con las que el gobierno de Moscú prolonga sus "no-guerras" con otros medios. La estrategia de Putin es ir separando "amigos" y "aliados" ofreciendo ventajas, descuentos y abrazos. Lo hizo ayer mismo en El Cairo, separando más de Occidente a Egipto, con la propuesta de financiación militar, nuclear y turística. De esa manera, aumenta su clientela y debilita la de los demás.
La información de El País termina señalando mensajes de futuro:

El jefe de la diplomacia rusa manifestó que ambas naciones han reafirmado su propósito de impulsar la “creación de un espacio económico y humanitario común desde el Atlántico al Pacífico, basado en una seguridad regional indivisible y en pie de igualdad”. También subrayó la importancia de la cooperación militar. “Tenemos relaciones en todos los campos desde hace tiempo, incluida la esfera técnico-militar, y confiamos en que se mantengan, para lo cual estamos preparando acuerdos suplementarios, llamados a reforzar la base jurídica”, dijo*



Que el ministro griego de exteriores se haga la foto con Lavrov es un éxito para Rusia y un problema para Grecia, que no ha quedado precisamente bien ante aquellos ante aquellos con los que tiene sus compromisos, en todos los sentidos. No es el camino. Esta foto le puede resultar cara a Grecia.
Rusia hace la guerra por muchos medios. Pero el más eficaz sigue siendo el de la propaganda. Ver las calles y puentes de El Cairo cubiertos de carteles con el rostro sonriente de Vladimir Putin es hoy una imagen que Rusia manda al mundo. Allí donde ya no puede ir Obama porque se le acusa de todo, allí aparece Putin. La diplomacia rusa juega con blancas y te lleva varios movimientos de ventaja. John Kerry va a apagar fuegos; Lavrov a encenderlos.Grecia no debería jugar con fuego. 
¿Veremos las calles de Atenas cubiertas con retratos de Putin? Quién sabe.


* "Moscú se ofrece a ayudar a Atenas pese a las sanciones" El País 11/02/2014  http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/11/actualidad/1423686019_888302.html




viernes, 15 de noviembre de 2013

La visita (II)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Primero llegó el buque a Alejandría; después el ministro ruso desembarcó en El Cairo. Serguéi Lavrov ha llegado y ha abierto nuevas vías de diálogo entre Egipto y Rusia, dos países muy distintos a lo que eran en sus etapas anteriores, pero con un elemento que se mantiene: las relaciones con Rusia siempre son un mensaje escenificado para los Estados Unidos. Los medios recuerdan que fue Sadat el que realizó el giro hacia los Estados Unidos, pero que antes el nasserismo estuvo más cerca de la antigua Unión Soviética. No en vano, la revolución de Nasser y los suyos era anticolonial y socialista. Después fue derivando, década tras década, a lo que los egipcios de hoy consideran una sumisión al imperialismo y una degradación corrupta de una dictadura que tuvo su apoyo jurídico en las leyes de excepción que  la muerte de Anwar el Sadat puso en marcha y solo fue derogada tras la caída del régimen presidido por Hosni Mubarak durante tres décadas.
La visita de Lavrov es una muestra más de cómo funcionan las relaciones internacionales y, en especial, del juego que se está desarrollando en la zona. El mensaje ruso no ha sido muy distinto a lo que otros le han dicho, pero Rusia no son los "otros". En una entrevista concedida al diario Al-Ahram días antes de su llegada a El Cairo, el ministro ruso ha realizado su valoración, que el titular de la entrevista sintetiza «Relations with Egypt are a 'priority for Russia'»:

Lavrov pointed out that Egypt needs a comprehensive national dialogue that encompasses all social sects, calling for the avoidance of violence, in order to pave the way for the adoption of effective programmes and policies at all levels.
"We are quite confident that Egypt will overcome its current crises and put into consideration the interests of all political, ethnic and religious blocs within society," he said.
A series of high-level military and diplomatic meetings between Cairo and Moscow are planned to take place in Egypt this week, in what some have described as a new phase in relations between the two states, marked by closer cooperation.*


La diferencia entre estas palabras y lo que otros le han dicho no está en las palabras —que son casi las mismas—, sino en cómo se han dicho. Mientras que en otros han sonado —porque así lo han querido— como una condena, amenaza o un reproche, según los casos, en boca rusa suena como un mensaje de futuro, también porque así lo han querido unos decir y otros escuchar. Y es así como funcionan las relaciones diplomáticas.
Estados Unidos y Europa han dicho a Egipto las cosas en el tono que pensaban que tenían derecho a hacer por su dependencia. Los rusos, en cambio, han dicho lo mismo pero, en vez de amenazar con sanciones, han prometido aumentar la colaboración. No se reacciona igual frente al que te amenaza con quitar, congelar, etc. que ante quien te viene a ofrecer nuevos negocios y apoyo. Es palmario, pero los rusos conseguirán algo que Estados Unidos especialmente no logrará. En realidad, a Rusia se lo han puesto en bandeja. Cuando tu banco te trata mal, cruzas la calle y entras en el de enfrente. Puede que los dos te estafen, pero te sientes mejor.

La amenaza del terrorismo islamista es la misma para los Estados Unidos y Europa que para la Rusia de Putin. Sin embargo la forma de reacción de unos y otros ha sido históricamente distinta. Mientras que Estados Unidos ha querido apoyar a los Hermanos Musulmanes, que tienen serias bases y contactos en su territorio —como los tiene en Europa—, Rusia ha sido más contundente:

Lavrov expected that the coming meetings with Egyptian officials will tackle the issue of militant activities in Sinai.
"Most victims of these attacks are civilians. The attacks are executed by terrorist movements in the Arab world affiliated with Al-Qaeda; they attempt to benefit from problems such as public chaos and the weakness of state institutions, to commit illegal acts such as drug and human trafficking, and weapon smuggling," Lavrov said.
"In these cases we are ready to cooperate with our Egyptian partners, and condemn terrorism in all its forms."
Egypt's Prime Minister Hazem El-Beblawi said earlier that Cairo may look to Moscow for weapons after having some its military aid suspended by Washington.*


Es interesante comprobar cómo Lavrov asume al cien por cien las tesis egipcias sobre el terrorismo y traslada su propio discurso "antiterrorista" al escenario egipcio. Es la forma de señalar que tienen un problema común y que, como buenos futuros socios, deben abordarlo conjuntamente. La Rusia de Putin ofrece ayuda para acabar con el problema del Sinaí, pero especialmente ofrece una valoración positiva de las actuaciones del gobierno egipcio hasta el momento, que ha hecho del "terrorismo" el eje contextual de todas sus acciones. La primera de ellas, evidentemente, declarar terroristas a los Hermanos Musulmanes y conectarlos, por acción, omisión o simpatía, con los grupos que se mueven por el Sinaí, ya vengan de Palestina, Siria o cualquier otro lugar.

Como ocurre siempre con los diplomáticos, ambos ministros de Exteriores —unidos por la gracia sintética del texto periodístico, que acoge declaraciones de ambos— forman parte de una representación teatral. Están subidos a un escenario en el que recitan sus parlamentos para ser escuchados por públicos muy distintos que atienden a sus palabras y movimientos. El ofrecimiento de ayuda para combatir el "terrorismo" por parte de Rusia no son solo palabras, un brindis al sol. Esta Rusia de la eficacia contundente —que se han empeñado en demostrar— funciona en el plano internacional con precisión.
Estados Unidos no ha asimilado los cambios mundiales de las última dos décadas. Sigue pensando, con una mentalidad reaganiana que la caída del muro y el "hundimiento" de la Unión Soviética fue algo parecido a la extinción del imperio maya, cuyos restos cubrió la maleza. Sin embargo, las modificaciones de Europa, en menor medida, y sobre todo de China y Rusia, hacen que el mapa de relaciones y posibilidades hoy sean otras. El frenazo a sus intenciones y, sobre todo, a su forma de abordar el problema sirio lo dejan en evidencia.


Estados Unidos padece una especie de "síndrome de Washington" que incapacita para comprender el mundo más allá de la visión propia y, lo que es peor, cree que todos la comparten. La visión del mundo como un tablero de ajedrez en el que uno de los dos contrincantes se ha rendido, propia de final de la Guerra Fría, no tiene sentido hoy. La globalización que iba a ser un arma de conquista, también ha relativizado los papeles y ha hecho entrar nuevos agentes en liza, como China.
El papel de "Guardián del Mundo Libre" era de otra película y las amenazas vienen casi en su totalidad de un cáncer que se llama "islamismo", cuyo peligro se combate con otro tipo de armas, muy variadas, que van de la educación al desarrollo económico, que es la forma de evitar que se propague a través de la ignorancia, en unos casos, o del odio antioccidental —un poderoso banderín de enganche— en otros. Sin embargo, parece que hay algo en la esencia del "islamismo" que los Estados Unidos —al menos una parte— no acaban de entender, quizá porque existe también un "fundamentalismo religioso" que se encuentra en las raíces de la propia idea de nación americana, la idea del "destino manifiesto", que afecta más allá de la doctrina de la expansión territorial por el continente. Cuando uno cree que es un "pueblo elegido", cree que lo es para todo. Dylan lo entendió muy bien en la canción "With God in our side":

I've learned to hate Russians
All through my whole life
If another war comes
It's them we must fight
To hate them and fear them
To run and to hide
And accept it all bravely
With God on my side.

En el fondo, la idea de "guerra santa" no es tan distinta de la de "santificar las guerras". El que cree que Dios está de su lado, acaba justificándolo todo y menospreciando a todos. Dios no puede estar en todas partes si está de mi lado.


Pero la Rusia de la que hablaba Dylan es distinta a la que representa Lavrov, al menos en sus fines, que no son ya la invasión del mundo —aunque haya algún congresista republicano que lo siga pensando— sino expandir sus negocios e influencia por medios diversos. La conversión de Rusia al capitalismo y a la religión, tras su fase comunista y atea, no es fruto de ninguna "profecía de Fátima", sino un proceso histórico que tiene sus consecuencias y que no puede ser ignorado.
Lo primero que Rusia tiene claro es quiénes son sus enemigos; después los amigos se hacen en el camino. Rusia ofrece negocios, seguridad y amparo, como ha ocurrido con Siria. Cuando la situación se complica, Rusia toma las riendas y dirige el proceso en la dirección favorable. A Egipto llega ahora con sus ofertas.
El texto de Al-Ahram tiene un apartado específico dedicado a la cuestión de Siria. Aquí Lavrov, de nuevo, refuerza las posturas egipcias sobre el conflicto y sus soluciones:

"We understand the Egyptian leadership's point of view, which calls for holding the conference as soon as possible, and Russia is ready to reach a political settlement to the crisis," Lavrov said.
Under the Russian-American proposal, Syria agreed in September to destroy its entire chemical weapons programme by mid-2014. The deal averted missile strikes threatened by Washington following a 21 August sarin gas attack in the outskirts of Damascus that killed hundreds of people.*


De nuevo, se busca el acuerdo con las posturas egipcias para hacer ver que todos caminan en la misma dirección y en buena compañía. Así salen beneficiados ambos: Rusia refuerza a Egipto y suma un aliado para sus objetivos.
Las declaraciones de Serguéi Lavrov se entremezclan en el texto del diario —convenientemente— con las posturas del gobierno egipcio, interesado en que se lean conjuntamente. El resultado del encuentro tiene que estar entreverado con los intereses rusos y egipcios mostrando su confluencia:

Egyptian foreign minister Nabil Fahmy told AFP on Saturday that Egypt will expand cooperation with Russia in the wake of a diplomatic spat with long-time ally the United States following president Mohamed Morsi's overthrow.
Fahmy's statements came ahead of a visit by Russia's defence and foreign ministers to discuss arms sales and political relations.
"Independence is having choices. So the objective of this foreign policy is to provide Egypt with choices, more choices. So I'm not going to substitute. I'm going to add," Fahmy said.


El mensaje hacia los Estados Unidos es claro y doble: no presiones demasiado porque ya hay un nuevo proveedor en la puerta dejando la tarjeta. En clave interna, el gobierno egipcio muestra un respaldo internacional que no es desdeñable, si obviamos un mundo maniqueo, y ofrece a los egipcios una palabra clave: independencia. Y esto es algo que Estados Unidos no ha sabido vender ni gestionar. Ahora, con un Obama hundido por los fracasos exteriores —pérdida de influencia— e interiores —el fracaso de la puesta en marcha del Obamacare y sus efectos "imprevistos"—, Rusia tiene un camino con menor resistencia de lo que esperaba.
Rusia quiere dar a entender que frente a la divagaciones, vaguedades y errores de los Estados Unidos en la zona, cuyos resultados son obvios, ellos pueden poner orden y ayudar en caso necesario. A diferencia de lo que ocurre entre Estados Unidos e Israel, Rusia ha demostrado que puede controlar a Siria en el proceso de desarme. Frente a los recelos de muchos pensando que la destrucción del arsenal químico sirio era una maniobra, nunca se ha hecho un proceso más rápido de desarme. Se trataba de demostrar que Rusia cumple y hace cumplir a sus socios, para bien y para mal. Son muchos los factores que todavía pueden desestabilizar más la zona, pero lo cierto es que la intervención militar inmediata que Estados Unidos preparaba se paralizó para alivio de todos, incluida Europa.


La política rusa es deleznable en muchos aspectos, especialmente en su creciente vulneración de los derechos humanos, su tácticas con los que le llevan la contraria, la creciente radicalización nacionalista, la homofobia, etc. Pero en esta ocasión no es de eso de lo que se discute, sino de su forma de hacer diplomacia cuando le interesa. En la zona —y no solo allí— se está convirtiendo en un aliado que recoge las frustraciones que la política norteamericana produce. Estados Unidos no tiene prácticamente nadie que defienda la gestión de su larga "amistad" con Egipto. Se oscila entre la animadversión manifiesta y el silencio, que es lo mejor que obtienen en estos momentos. Y es difícil que se mejore porque a lo más que puede aspirar por ahora es a una influencia silenciosa, que seguro mantiene en muchos rincones, en contraste con la muy publicitada llegada rusa.

Pero se trataba de eso, de hacer una llegada ruidosa, muy celebrada para mostrar los apoyos, por un lado, y relativizar las pérdidas por otro. No es casual que el texto de Al-Ahram insista en la necesidad de la llegada del turismo ruso a Egipto, en que se levanten los avisos de peligro para que llegue los turistas. Es un mensaje a una parte muy importante de la población, desesperada, que depende para su subsistencia de la llegada de turistas al país. Hay cosas que se pueden compensar, pero vivir del turismo no es fácil si no llegan los turistas. Y eso solo ocurrirá con una pacificación del país, algo que no interesa a algunos y que otros se empeñan en realizar por la fuerza. A los islamistas no les interesa que el país se estabilice dejándolo fuera, por lo que continuarán con sus protestas para mantener abierto el conflicto, mientras que el gobierno tendrá que recurrir a la represión para acabar con las revueltas y evitar el caos violento, en un círculo vicioso del que Rusia se brinda ahora para ayudar a salir. No será fácil.
Serguéi Lavrov no es un turista privilegiado sino un vendedor que llega con muchas ofertas. Probablemente se llevará a Rusia algo más que recuerdos fotográficos. Ha llegado hablando el lenguaje que querían oír, que es el principio básico del buen vendedor, y ofreciendo lo que más necesitan. Y la "competencia" está en horas bajas.

* "Relations with Egypt are a 'priority for Russia': Russian FM" Ahram Online 13/11/2013 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/86382/Egypt/Politics-/Relations-with-Egypt-are-a-priority-for-Russia-Rus.aspx