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viernes, 6 de febrero de 2026

Políticos calientes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los casos de acoso sexual en los partidos políticos españoles comienzan a ser un arma de doble filo, pues todo el énfasis que ponen en el ataque a los rivales se vuelve contra los atacantes en cuanto que aparece un caso en las filas propias. De la intensidad del ataque se pasa inmediatamente a la de la defensa.

Demasiado metidos todos en estos rifirrafes continuos, se evita la reflexión consecuente sobre lo que supone esta división entre acosadores y acosadas en el seno de partidos que se declaran democráticos e incluso "feministas". Hay un segundo factor importante: cómo afecta esto a la credibilidad de los partidos políticos y, en última instancia, al sistema democrático cuando en unas instituciones cuya función es defender nuestros derechos y libertades se producen este tipo de acciones claramente lesivas de estos principios.

La primera parte plantea cuestiones de gran interés que son soslayadas por los ataques simplistas que unos y otros se dirigen, con los que una vez iniciado este proceso de deterioro se tapan unos a otros evitando que se concentre en ellos la atención, aunque apenas lo logren.

El acoso pasa a ser no algo con lo que hay que acabar, sino algo que hay que tapar, evitar que estalle en la opinión pública. El narcisismo de los partidos es cada vez mayor y anteponen sus propios intereses a lo que realmente importa, el acoso y el maltrato.

Un ejemplo claro de esto lo tenemos en uno de los últimos casos abiertos y que tiene en RTVE.es, con información de El País, el titular "El PP de Madrid presionó a una concejala de Móstoles para no denunciar por acoso sexual al alcalde Manuel Bautista"*. En el texto del artículo se señala:

Una exconcejala del PP en Móstoles denunció en el seno del partido al alcalde de este municipio Manuel Bautista por presunto acoso sexual y laboral durante su etapa en el Ayuntamiento, pero el partido la presionó para que no hiciera público el acoso que aseguraba estar sufriendo por parte del regidor, según publica este jueves el diario El País.

Los hechos denunciados por la exedil, según la información adelantada por el periódico, se produjeron desde el inicio de la campaña electoral de 2023, cuando según la concejala empezó a sufrir "comentarios de tipo sexual, referencias a su físico y proposiciones explícitas", llegando a "difundir el rumor de que habían mantenido relaciones sexuales".

Según su relato, se plantó ante esta situación y a partir de ahí, ya una vez en el Gobierno como concejala, empezó lo que ha definido como "un acoso laboral", asegurando que no la permitían intervenir en los plenos para defender las mociones que había preparado y la "amenazaron" con retirarle todas las competencias que ostentaba.

La concejala escribió a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, y mantuvo una reunión con Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid, y con Ana Millán, vicesecretaria de Organización del partido y vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, y acudió al Comité Nacional de Derechos y Garantías. Sin embargo, ante la falta de respaldo que encontró, decidió entregó el acta, dejó la política y se dio de baja como militante en octubre de 2024.* 

El caso (se podría hablar de situaciones similares en otros partidos) es una muestra de cómo funcionan las respuestas. Importa más que no se produzca un escándalo a que se reaccione debidamente. Sabedores de que estos escándalos van a ser explotados por los rivales políticos, intentan que no salgan a la luz. De esta forma, los acosadores saben con claridad de que será la propia institución que debería expulsarlos la que trate de crear una burbuja de silencio a su alrededor. Pero (no sé si todo) acaba saliendo y entonces arrastra al partido.

A veces nos preguntamos qué arrastra a las personas hacia los partidos políticos, qué les hace ascender en una escala de poder y si esta nueva posición les transforma. ¿Consideran que el poderoso no tiene que respetar ningún orden, que puede hacer lo que quiera, obligar a otros a ceder a sus deseos? Indudablemente hay muchos casos en los que el "poder" se busca como una especie de garantía para asegurarse el control y obediencia de los demás. Pero los tiempos han cambiado y las acosadas tienen capacidad para denunciar y defenderse, aunque siguen pesando los viejos vicios que nos acompañan desde tiempo inmemorial. Sin duda, esto son resquicios de algo que algunos consideran "teorías", el patriarcado, es decir, la situación de desigualdad y de dominio de un sexo sobre otro.

El "caso Errejón" nos deja otra tristeza, la retirada de la denuncia de Elisa Mouliaá contra Íñigo Errejón por acoso. La actriz ha explicado que se encuentra en el "límite" de su salud mental, que se ha encontrado sola y sometida a un nuevo tipo de presión, el mediático. La importancia del acosador determina la intensidad del acoso mediático, la persecución constante con cámaras y micrófonos. Hay que tener en cuenta este segundo tipo de acoso porque no es baladí. Muchas mujeres se lo piensan antes de denunciar por temor a encontrarse en esta situación que se puede prolongar años.

Los partidos políticos (y otras instituciones) no se preguntan cuán alto han llegado los acosadores. ¿Es un móvil para la llegada a los partidos, para su ascenso y promoción dentro de la institución? El poder es un poderosos atractor y cuanto más arriba se sube más poder entendido como impunidad se siente. Podemos fijarnos en el tipo de "poderosos" que Epstein captaba para su red sexual. Que fuera un canalla no le priva de un conocimiento real de la naturaleza humana, de lo que se esconde en la mente de los poderosos, de sus deseos de violación de las normas y leyes. Esa es la verdadera dimensión del poder, la impunidad. Y Epstein garantizaba los deseos. Solo se cobraba la influencia sobre sus amigos, las fotos y documentos cuidadosamente registrados.

La queja dentro de los partidos por la indiferencia o falta de acción de los departamentos o secciones en las que se debía denunciar el acoso es otro factor importante y que se ha mostrado ineficaz. ¿Quién le dice a un alto cargo, una persona bien relacionada, que es oficialmente un acosador, que debe abandonar el partido, que debe ser sancionado de alguna manera? Se nos muestra lo inadecuado del sistema por poco eficaz. Deberían pensar todos en alguna fórmula que garantizara que las denuncias no se pierden por el camino ni ocurren "fallos informáticos", etc.

Tenemos nuevos casos de acoso, nuevas denuncias, cada día. Las broncas entre partidos son también diarias. Pero esas broncas no sirven para solucionar el verdadero problema: un problema social profundo, el machismo, que se camufla en el interior de unas instituciones, los partidos, que son estructuras de poder y temerosas de su imagen pública.

No sé si los políticos son machistas o si los machistas se meten en la política. A efectos prácticos, vemos que las víctimas siempre son las mismas: mujeres. Los dilemas les afectan: denunciar o no; mantener las denuncias o retirarlas; aguantar que se dude de ellas como primer paso; convertirse en centro involuntario de atención mediática o escoger el silencio en la oscuridad cargando con la duda transformada en culpa toda su vida.

Debería preocuparnos y hacernos reflexionar la relación entre poder y acoso, al fin y al cabo son los que nos gobiernan. Estamos en sus manos y sus manos están en demasiados lugares indebidos. Debería preocuparnos la involución subyacente al acoso. No es solo el poder político, sino cualquier forma de poder, ya sea laboral, social o familiar.

El acoso no es algo nuevo; es más bien algo viejo de lo que no conseguimos librarnos. Su aparición en la política tampoco es nueva, sino que procede de la atención mediática en un mundo lleno de medios. ¿Conseguirán las denuncias librarnos de ello? Es poco probable, pero sí que es necesario que se perciba que se trata de un problema que nos debería preocupar a todos y que todos ponemos algo para que los acosadores lo noten. Y sobre todo, hay que apoyar a las víctimas para que sientan que lo entendemos, que no están solas. 


* "El PP de Madrid presionó a una concejala de Móstoles para no denunciar por acoso sexual al alcalde Manuel Bautista" RTVE.es 5/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260205/pp-madrid-concejala-mostoles-acoso-sexual-alcalde-manuel-bautista/16924296.shtml

viernes, 15 de noviembre de 2024

De nuevo, los mayores víctimas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hasta el momento, los desaparecidos y fallecidos eran "solo" un número, una "cifra". Después fueron apareciendo nombres y casos. Ahora aparece otro dato relevante, el de la edad. Nos dicen que más del cincuenta por ciento sobrepasa los 70 años.

De nuevo se repite la misma circunstancia, la edad como factor de riesgo elevado. Ya pasó con el COVID-19, donde muchas residencias se convirtieron en ratoneras contagiándose unos a otros y falleciendo por miles.

Cuando comenzó la dana, las imágenes de las residencias con las personas en sillas de ruedas o inmovilizadas, con el agua llegándoles al cuello, empezaron a trascender. Nos llegaron cifras de muertes en residencias, de ahogados. En otras, se ponderó la entrega y compromiso del personal que subió a los internados a pulso para situarlos a salvo del agua.

Con información de Europa Press, en RTVE.es nos ofrecen los datos de las edades de los fallecidos con el titular "Más de la mitad de las 216 víctimas mortales de la DANA tenía al menos 70 años": 

Más de un centenar de las 216 víctimas mortales de la DANA del pasado 29 de octubre en la provincia de Valencia tiene 70 o más años -15 de ellos son de 90 o más- y hay nueve menores de edad, según el análisis detallado facilitado por el Centro de Integración de Datos (CID) constituido por la catástrofe.


 

 Estas son las cifras que dejan las precipitaciones del 29 de octubre en la provincia de Valencia, con acumulaciones de agua récord, nunca antes vistas en España, y que desbordaron ríos y barrancos.

Del total de los fallecidos contabilizados, 131 son hombres y 85 mujeres, 190 eran de nacionalidad española y otros 26 tenían once nacionalidades diferentes, la mayoría, de procedencia rumana, con nueve víctimas mortales.*

 

No dejan de faltar intentos de explicación (no decimos justificación). El hecho mencionado de que las lluvias —"nunca antes vistas", nos dicen— hayan afectado de tal manera a las personas mayores de 70 años con tal violencia no es único, como hemos señalado antes con cuestiones como el COVID. La otra explicación es que las personas mayores, por su menor capacidad de moverse, suele estar en pisos bajos, lo que les convirtió en víctimas preferentes al llegar las inundaciones. Pero cada muerte es una historia: ¿cuántas de esas personas vivían solas?

Hoy mismo, la noticia que abre los informativos es la muerte de 10 residentes en una residencia de mayores en Villafranca de Ebro, Zaragoza:

Diez personas han fallecido y dos resultado heridas de gravedad por un incendio declarado en la madrugada de este viernes en una residencia de mayores en Villafranca de Ebro (Zaragoza), según ha informado fuentes del Gobierno de Aragón y ha confirmado después en RNE la alcaldesa del municipio, Volga Ramírez.

Los Bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza han recibido una llamada cerca de las 5.00 horas alertando de un incendio en la residencia de psicogeriátriaca Jardines de Villafranca. A continuación se han trasladado hasta allí y, tras extinguir el fuego, han hallado a diez personas sin vida y a otras dos heridas, una en estado crítico y otra grave, que han sido trasladadas al Hospital Royo Villanova.**

Dicen que había dos personas de guardia en la residencia para un total de más de 70 internados. Las residencias parecen ser trampas mortales cada vez con más frecuencia, especialmente cuando llegan los inviernos y el frío. No pasó el fuego, nos dicen, pero sí el humo.

Sea por los motivos que sean, realidad es que pasar de los 70 años comienza a ser un gran riesgo en España. ¿No tuvimos suficiente claridad con el COVID? Ya vimos que la llamada "silver economy" funciona invirtiendo lo menos posible en el negocio de la "ancianidad", buscando el mayor beneficio en la inversión y el mínimo gasto.

El incendio de Zaragoza pone en evidencia una vez más las carencias del sistema. Ya sea por soledad o, por el contrario, por vivir en grupos poco o mal cuidados, sin sistemas de detección o prevención, sin planes de evacuación, etc. pasar de ciertos años eleva nuestro riesgo de fallecimiento de una manera u otra. Lo que no mata la dana, lo mata la falta de atención.

Necesitamos pensar en esto porque los que han montando los negocios o los que deben velar por la salud de todos no lo hacen. Es duro sobrevivir toda una vida para luego acabar muerto en tu casa, solo, o hacerlo en grupo porque no hay alarmas de incendio o detectores de humo, porque nadie te puede sacar del desastre que toque ese día.

* "Más de la mitad de las 216 víctimas mortales de la DANA tenía al menos 70 años" RTVE.es / Europa Press 14/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241114/datos-victimas-dana-valencia/16330827.shtml

** "Mueren al menos diez personas en un incendio en una residencia de mayores de Villafranca de Ebro, Zaragoza" RTVE.es / EFE 15/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241115/mueren-menos-diez-personas-incendio-residencia-mayores-villafranca-ebro-zaragoza/16331782.shtml

lunes, 23 de septiembre de 2024

El ataque a las víctimas de violencia de género

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es un gran titular nos dice "La habitual defensa de los acusados durante un juicio es atacar a las víctimas"*. En efecto, es una constante de las defensas de los maltratadores intentar descomponer la imagen de las víctimas de violencia de género e invertir la dirección de las acusaciones. Es la misma estrategia de los violadores: siempre son ellos los "provocados", lo que se han visto "obligados" a defenderse.

En el texto de sinopsis del breve reportaje se señala:

Jesús Pradales está acusado de matar a su pareja, descuartizarla y ocultar su cadáver. Pero el acusado ha basado buena parte de su defensa en señalar a la víctima. Sostiene que ella le solía maltratar debido al alcoholismo que sufría y que la noche del crimen estaba más violenta de lo habitual. Un patrón que se repite con demasiada frecuencia. En Francia, Giselle Pelicot ha tenido que responder a los ataques de alguno de los abogados de los acusados que han llegado a plantear si la víctima pudo haber consentido.*

Las víctimas no solo están obligadas a revivir lo ocurrido, sino que además, según esta estrategia, deben defenderse de las agresiones a que son de nuevo sometidas.

Da igual la monstruosidad del ataque, como en caso de la francesa Giselle Pelicot. Se trata de destruir a la víctima ante sí misma y ante los demás. Es mucha la entereza necesaria y mucha la fragilidad del estado anímico en el que las atacadas se encuentran. En ese estado, las víctimas se ven abocadas al sufrimiento.

Ante las acusaciones y pruebas en contra, la estrategia es siempre muy parecida. Y hay algo de repugnante en esto, a sabiendas de que la mayoría de los acusados resultan culpables. 


Pese a que muchos de estos intentos se desmoronan por el camino, es precisamente ese camino tortuoso el que resulta dañino. Es esto lo que se busca, el desmembrar a la víctima y que se desmorone antes que seguir, que entre en contradicciones, etc. 

Una inspección por la red nos ofrece algunas páginas de abogados "especializadas" en "hombres falsamente acusados". Nadie duda de que pueda haber hombres acusados falsamente, pero hacer una especialidad en su defensa apunta más a otro tipo de estrategias. Son precisamente los que se presentan como acusados falsamente los que hacen dudar de las víctimas, que lo serán en una gran mayoría, según señalan las estadísticas, agresores reales.

En la página de FAD podemos leer, con el título "Mitos y bulos sobre las denuncias falsas de violencia de género", lo siguiente: 

Uno de los discursos que más se repite desde hace años para desacreditar la violencia de género, las políticas públicas y la respuesta institucional es el que afirma que la existencia de denuncias falsas contra hombres son un problema extendido. Tanto en el debate público como en redes sociales es frecuente encontrar estas narrativas.

El único dato oficial disponible sobre denuncias falsas lo da la Fiscalía, que según las cifras publicadas en la última memoria de 2022, las denuncias falsas por violencia de género representan el 0,01% del total de denuncias presentadas. De hecho, desde 2009 hasta 2021 se han presentado en total cerca de dos millones de denuncias por violencia de género (1.870.923) y de ellas sólo 153 han acabado con sentencia condenatoria por ser una denuncia falsa.  Además, presentar una denuncia falsa puede ser perseguido por ley, según consta en el artículo 458 sobre falso testimonio.

Ante discursos que cuestionan la metodología detrás de estas y otras cifras oficiales, desde el Consejo General de la Abogacía Española, además, señalan la importancia de diferenciar entre aquellas denuncias por violencia de género que son archivadas o sobreseídas y las que verdaderamente acaban siendo denuncias falsas. Desde este organismo explican que “en muchos casos las mujeres abandonan el proceso por miedo, dependencia económica, emocional en la mayoría de los casos, sin que ello signifique que la denuncia fuese falsa”. **


El uso de este tipo de prácticas "defensivas" debería estar más vigilado, tanto por lo que tiene de falsedad como por ser constitutivo de una nueva forma de agresión contra las víctimas reales, que pasan a sufrir doblemente.

Una mirada rápida permite entender el "negocio" legal: dada la gran cantidad de casos de agresiones y maltratos, han proliferado despachos legales dedicados a conseguir la inocencia de sus clientes como una nueva categoría. Para ello han de sembrar la duda sobre las víctimas. Las nuevas víctimas son los hombres; lo son, nos dicen, de las mujeres que les acusan y del sistema legal que les favorece. El mito del hombre inocente, el acusado falsamente de agresión, coincide con el milenario y patriarcal de la mujer mentirosa que pierde a los hombres. Es obvio que el negocio de sacar inmune al agresor debe tener una buena recompensa. Desgraciadamente, podemos ver cómo esto se usa ya en la publicidad de los bufetes, en la que se promete la liberación de las acusaciones. Ellos se encargarán de poner a las "mentirosas" en su sitio.

Hay una clara intención de sembrar el miedo, algo que manifiestan muchas víctimas, que se enfrentan a un nuevo tipo de sufrimiento. La sola perspectiva de ello, puede hacer que muchas denuncias se paralicen. 

* "La habitual defensa de los acusados durante un juicio es atacar a las víctimas" RTVE Play  19/09/2024 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/defensa-acusados-atacar-victimas/16255345/

** "Mitos y bulos sobre las denuncias falsas de violencia de género" FAD Juventud 31/10/2022 https://fad.es/ojos-abiertos/mitos-y-bulos-sobre-las-denuncias-falsas-de-violencia-de-genero/

jueves, 12 de octubre de 2023

Barbarie

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay guerras y hay barbarie. La distinción no es clara y para muchos no hay distinción: toda guerra es barbarie. Puede haber "guerras justas", pero la barbarie no es nunca justa. Solo es, eso, barbarie; el olvido de la dignidad humana, de cualquier consideración, la destrucción indiscriminada.

Lo que está ocurriendo en Gaza e Israel es barbarie, furor destructor indiscriminado. Las causas pueden tener mayor o menor simpatía, se pueden comprender, pero la barbarie es la pérdida de cualquier razón y por ello de cualquier simpatía.

La irracionalidad sin límites en la destrucción del otro es algo que hay que rechazar de plano. La tentación es siempre mirar a unos como víctimas y a otros como verdugos, pero a lo que estamos asistiendo es a una pérdida de esta distinción, lo que lleva a la otra guerra, la mediática, la de la exhibición de heridas o incluso a su invención.

Está claro que la solución que se busca es la extinción del otro. No hay solución alguna que se haya puesto sobre la mesa más que la destrucción. La existencia misma de la Franja es una demostración de cómo se busca la reducción y la extinción milenarista. En algún lugar de ambos idearios religiosos se contempla la decisión final divina de extinguir al otro, algo a lo que los fieles de unos y otros  ayudan. Dios lo quiere y ellos lo cumplen con fiereza.


Se juntan allí todos los males, prejuicios, venganzas, odios posibles. El mundo se divide en dos, los que quieren continuar y los que no entienden cómo pueden parar la barbarie.

Las imágenes terribles, los mensajes horrorizados de conocidos, de personas que empiezan a contarnos de sus muertes de amigos, de parientes, de cooperantes, de periodistas...

La mortífera campaña sobre Gaza es como pescar peces en un cubo; es una ratonera, con dos puertas cerradas en cada lado; es una cárcel, como señalan muchos comentaristas.

En esa cárcel se carece de todo, pues dependen del exterior, es decir, que lo que Israel decida suministrar. En RTVE.es se nos habla de lo que supone la pérdida de energía eléctrica que ha sido cortada:

Gaza está a oscuras. La guerra entre Israel y Hamás ha estrangulado el deficiente suministro eléctrico en la Franja hasta el extremo de que la única central que genera energía dentro del territorio ha tenido que apagarse por falta de combustible. Tampoco recibe electricidad desde el exterior, ya que Israel cerró sus líneas con Gaza el lunes pasado. Desde el inicio de la guerra y hasta el pasado 11 de octubre, la Franja ya había sufrido 625 cortes de luz de varias horas y se prevé que el apagón actual ahonde en una crisis que afecta a áreas críticas de los hospitales, como unidades de cuidados intensivos o salas de maternidad, y a las bombas de aguas residuales, los pozos de agua potable o las plantas desalinizadoras.

A las 11.00 GMT (13:00 hora peninsular española), la compañía eléctrica de Gaza cortó la electricidad de todo el enclave ante la falta de combustible y los proyectiles israelíes han dañado gravemente los aparatos que suministraban electricidad desde Israel, afectando las redes en numerosas provincias. Israel mantiene un cerco implacable desde el domingo, cuando desconectó la Franja de su red eléctrica y cortó toda entrada de gasolina, alimentos o medicinas.

Este corte supone la pérdida de las apenas 13 horas de luz que los gazatíes recibían de media al día; un suministro que apenas cubre el 45% de la demanda eléctrica del enclave, según datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) hasta septiembre de 2023.

Los hospitales se convertirán en morgues, ha denunciado el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que advierte que no solo morirán enfermos y heridos por la guerra entre Israel y Hamás, sino también recién nacidos en incubadoras y ancianos que reciben oxígeno. "Nos enfrentamos a una grave escasez de energía, suministros y recursos humanos", ha explicado a EFE el doctor Medhat Abás, portavoz del Complejo Médico Al Shifa, el hospital más grande de la ciudad de Gaza.* 

No solo las bombas y las balas matan. La pérdida de energía, el corte de la entrada de alimentos, de todo servicio desde el exterior se ha convertido en un arma de guerra más. La padecen todos, los civiles, los enfermos, los niños. Su resistencia está en sus debilidades. Cuando nos dicen que los hospitales se convertirán en morgues no es una metáfora. Literalmente, todos los que están conectados para sobrevivir morirán. La exigencia internacional de un corredor es negada. La respuesta de Israel es brutal y no distingue como no distinguían los que disparaban desde el cielo con los parapentes o se llevaban rehenes con los que tratan de evitar ser bombardeados.

Esta es una guerra bárbara, una guerra sucia desde el primer disparo. Es una guerra radical; no busca solución alguna, solo la destrucción del otro, el martirio y el paraíso. ES una guerra integral, fundamentalista, ciega. Solo busca destrucción y el desprestigio del otro. Es una guerra lanzada por los estrategas para romper tendencias políticas y diplomáticas. Los que tienen a Dios a su lado no les importan las muertes. Todas son sacrificios y serán recompensadas. Pero ahora lo que queda es sufrir. Y a los que sufren no se les pregunta si lo querían o no. No hay distinción a la hora de matar porque todos, del bebé al enfermo conectado a una máquina forman parte de un todo satánico.

Hamás deseaba mostrar la vulnerabilidad de Israel; este desea devolver el golpe de forma ejemplificante. El círculo creado no lo van a romper. Solo crecerá la intensidad de la barbarie. Se trata de hacer ver que se va en serio.

Mientras, nos queda poco que hacer, solo horrorizarnos y mostrar nuestra indignación. El regodeo en la destrucción es difícil de parar. Todos tienen causa, todos tienen excusa. Nadie tiene deseo de parar. Muchos desean sumarse al caos. Es fácil hacerlo desde fuera.


*  DatosRTVE/ InfografíaRTVE "Mapas y datos para entender la guerra entre Israel y Hamás: Gaza se queda a oscuras" RTVE.es 12/10/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231012/mapa-guerra-entre-israel-hamas-bombardeos-ataques-victimas/2458062.shtml

miércoles, 26 de mayo de 2021

El infame incidente del minuto de silencio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La incapacidad para entenderse de la clase política de este país va camino de ser legendaria. ¡Si solo fuera eso! Pero lo terrible del asunto es que la función de la discordancia es arrastrar a seguirles a los que tienen alguna simpatía. De esta forma, cada punto se convierte en enfrentamiento porque cada enfrentamiento es como un banderín de enganche y una seña de identidad en el que la estrategia es gritar más para estar mejor identificado. De esta forma el acuerdo no solo es imposible por definición, sino indeseable, convirtiendo la política en el arte de lo que intenta superar, la guerra.

El (pen)último incidente se ha producido en el Congreso cuando Pilar Cancela, presidenta de la Comisión de Igualdad, solicita que se realice un minuto de silencio por las últimas víctimas de la violencia machista producidas en el alto número en apenas una semana. A la petición de la presidenta le sigue una intervención de la portavoz de Vox en la Comisión, Lourdes Méndez. La señora Méndez hace una contrapropuesta, que el minuto sea por las víctimas de todos los homicidios cometidos en España en esas fechas, es decir, evitando que se centre en los asesinatos de mujeres. La presidenta responde con un "Pues lo siento mucho, pero el objetivo de este minuto de silencio es el que es". La respuesta de Vox es que ellos lo harán por lo que han propuesto. Cada uno, sí, es dueño de su silencio. Y responsable también.


Creo que, de todos los debates absurdos que he visto en estos años, este se lleva la palma por parte de Vox, como el más perverso. ¿A dónde va con esta negativa? Hace unos días, de paso por un zapping sobre los programas de noticias me saltó a la cara desde una cadena la expresión "supremacismo feminista". Me pilló por sorpresa porque era la primera vez que la escuchaba.

A los diversos tipos de negacionismo, ahora le toca a Vox la defensa encubierta del machismo retrógrado negando el feminismo al que califican como "ideología" primero y ahora de "supremacismo".



De todas las disputas que se pueden hacer (y en España se disputa ya por todo), la más innoble es la que niega un minuto de silencio a los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas, los asesinatos de los hijos, víctimas muchas veces. Negar la especificidad de estos crímenes sobre otro tipo (todas las víctimas son lamentables) es algo más que irresponsable. En el mundo se cometen cada día muchos asesinatos, pero el asesinato de mujeres tiene una especificidad clara: es el resultado de una mentalidad, de una forma de pensar sobre lo que es la familia, lo que es la pareja y lo que es el papel de cada uno en ese conjunto. Es el resultado de una educación familiar y social cuyos flecos duran generaciones porque se transmiten de forma sutil a través del aprendizaje en la infancia, de los malos ejemplos y de los mensajes erróneos, como el transmitido hoy por Vox con sus planteamientos negacionistas.



Igualar es negar la especificidad de las causas y de las consecuencias; igualar es negar todas las políticas que se siguen para tratar de transformar las mentes. Hay muchas clases de feminismo, desde luego, con los que se puede compartir mucho, poco o casi nada. Pero al margen de cualquier teoría explicativa están los hechos, cada una de las muertes que se producen. Eso es innegable y tratar de no diferenciarlas es realmente una maniobra de ocultación y, sobre todo, de desviar la atención de las causas profundas que existen.

Con su actuación en la Comisión de Igualdad, Vox ha dado el paso definitivo en su perversa interpretación de la realidad, en su retorcimiento para ajustarla a un propósito retrógrado. Lo es por propia elección, por tratar de mostrarse como azote del gobierno, cuando en realidad es azote del sentido común y de las víctimas.



La estrategia de Vox es negar los problemas que existen y desfigurar los que existen en nombre no se sabe muy bien de qué principios, pero claramente fuera de la realidad y de las aspiraciones a mejorar una sociedad.

Lo más parecido que he visto es la participación en el parlamente islamista egipcio, el del derrocado Morsi, en el que entraron cuatro mujeres diputadas. Cuando se les preguntaba por la violencia machista y el acoso, su respuesta era que las mujeres que estaban donde no debían se merecían lo que les pasaba.

Para Vox, como para los fanáticos islamistas, la familia es un ente ideal bendecido por Dios y tutelado por el varón, auténtico patriarca. Es la "defensa" de una familia que no existe, una contradicción temporal que esclaviza a muchas mujeres y que les lleva a la muerte cuando tratan de salir. Hay asesinatos que se producen en estallido, pero hay otros de personas que llevan años resistiéndose a la idea de que la mujer que era "su pertenencia" ha cometido la osadía de salir del círculo, ha escapado a la posesión, ha dejado de ser una propiedad.



Los crímenes contra la pareja o las hijas son reflejo de esa forma enfermiza de ver el vínculo entre hombres y mujeres y los "derechos" que ellos tienen sobre ellas. Esos derechos, para los violentos, son sagrados, más allá de la propia religión. Esa es la base por la que todo pasa y romperlos es la máxima transgresión.

Negar, como se ha hecho, el carácter específico de las víctimas de una violencia machista sobre personas a las que se considera propiedades es ser cómplices por ocultación. Vox lo ha sido en su petición porque ha tratado de diluir su especificidad, que está en un pensamiento profundo que aflora en momentos.

Equiparar la muerte de una mujer a manos de su pareja o ex pareja con las de un atraco o una disputa callejera es realmente un insulto a la inteligencia y a todas las víctimas. Es un insulto además a todas las personas que cada día tratan de luchar contra este tipo de situaciones a través de la educación o de las campañas de concienciación. 

Vox protesta cuando en las escuelas se trata de asentar la igualdad de sexos, el respeto a las diferencias y la dignidad humana de todos. Para ellos, todo forma parte de una "ideología invasora", una "ideología de género", una forma de "supremacismo". Son ellos mismos los que se retratan al tratar de evitar las acciones que puedan paliar este tipo de mentalidades profundamente patriarcales. Lo peor es que esto se hace de cara a la galería, se pretende presentar como un gesto combativo contra lo que nos invade; es un gesto "racial", "hispano", "castizo". También en Oriente Medio se ataca a las defensoras de las mujeres como "occidentales", como enemigas de la religión y de la familia, institución sagrada presidida por el varón porque Dios lo quiso. No es casual la coincidencia fundamentalista agresiva. No es casual que los populismos, de Estados Unidos a Turquía, de Hungría a Polonia, estén haciendo movimientos retrógrados en el mismo sentido. Tienen sus raíces patriarcales.



Los partidos pueden discutir sobre lo que quieran, pero solo hay un tema en el que hay que estar necesaria y profundamente unidos, este de la violencia machista. No se puede negar desde ninguna perspectiva porque su negación es el principio de todo; es el reflejo de la existencia profunda del problema, de la mentalidad negacionista sobre el que se cimenta el propio machismo agresivo que oculta sus víctimas.

La estrategia diferencial de negar todo lo que el otro afirma, puede llevarte a la pura estupidez perversa. Un mal ejemplo, una idea impresentable. Si es por llevar la contraria, malo; pero si lo creen realmente, es mucho peor.

 


* "Rifirrafe con Vox por el minuto de silencio en honor a las víctimas de violencia machista en la Comisión de Igualdad" RTVE.es 25/05/2021 https://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/minuto-silencio-violencia-genero-comision-igualdad-vox/5916207/