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lunes, 26 de agosto de 2019

Huawei en Egipto o cuando los Medios no tienen buenos fines

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La cuestión de los medios en Egipto está caliente. Si ayer dábamos cuenta de la sanción impresentable presentadora  Riham Saeed por insultar a las personas obesas de Egipto, en días anteriores se anunció la detención por aceptar sobornos sin más especificaciones por ahora. Si tenemos en cuenta que el organismo dirigido por Ahmed Selim es el que tenía que registrar primero y autorizar después todos los medios egipcios para acomodarlos a la nueva ley y que todo el mundo se había quejado de la oscuridad del proceso (al no estar desarrollada la ley y no saber los criterios), no hace falta ser muy perspicaz para imaginar qué ha podido ocurrir, aunque no hay detalles más que los de la detención. Ahram Online, el diario estatal, daba así la noticia:

Egyptian authorities have arrested the secretary general of Egypt's Supreme Council for Media Regulation Ahmed Selim on charges of bribery, security sources said.
Selim was arrested by officers from Egypt's Administrative Control Authority (ACA), which had launched a probe into the accusations over a month ago, the sources added without elaborating. He is currently being questioned.
The case is the latest in a string of corruption cases brought by the Administrative Control Authority, the country's anti-corruption watchdog, against top state officials in recent months. Those charged include the former head of the Egyptian Customs Authority, the head of the state Food Industries Holding Company, and a number of supply ministry officials.*



Siguiendo la estrategia del régimen, se da la información justa como para que los ciudadanos vean que se ataca la corrupción, mero la mínima para que se enteres de hasta dónde llega. Recordemos lo que ocurrió cuando al Auditor General se le ocurrió poner una cifra a lo que le costaba la corrupción a Egipto. Fue tal el escándalo que fue él quien acabó en la cárcel bajo la acusación (increíble) de "difamar a Egipto". Como te pases de claridad, puedes acabar tú peor.
Apenas ha habido noticias sobre el SCMR y la detención del director. Parecía que todo el protagonismo mediático lo iba a tener Riham Saeed y sus insultos a las mujeres obesas, cuando hoy mismo salta otra noticia, esta vez en las páginas de Egypt Independent con el titular "Egypt’s Media council blocks two websites for spreading fake news about Huawei".*
A nadie se le escapa —aquí lo hemos tratado en ocasiones— que la campaña de Trump contra China ha tenido en la compañía Huawei una de sus víctimas más claras. Las maniobras norteamericanas contra la compañía han sido desde la detención de la hija del director hasta considerarla un buque espía para el control de los ciudadanos, pasando por las amenazas de prohibir su tecnología a las compañías norteamericanas. Creo que no existe una campaña más descaradamente vergonzosa contra una compañía de casi cualquier país. 
Los mercados temen por las inversiones y los consumidores son especialmente sensibles a poder quedarse con un teléfono inservible. Trump es un modelo del uso perverso de la difamación o la insinuación para arrinconar a sus rivales. 


Ni una sola acusación contra Huawei se ha probado, siendo solo "futuros posibles" lo que se ha puesto sobre la mesa. El objetivo no es más que evitar o retardar un hecho: la tecnología china 5G es muy superior a la norteamericana, al igual que el desarrollo de la Inteligencia Artificial. De Gran Bretaña a Alemania, los centros especializados en seguridad informática han comprobado que las acusaciones son infundadas, pero Trump sigue valiéndose de las amenazas, la fuerza y la insinuación difamatoria. La guerra comercial en su aspecto más feo y descarado. No se podía esperar menos de un marrullero en los negocios.
Pero el caso se agrava con la noticia egipcia, en donde los conocedores de esta situación intentan sacarle provecho:

President of the Supreme Council for Media Regulation Makram Mohamed Ahmed on Saturday blocked the websites al-Akhbariya and al-Sabah News for publishing fake news about Chinese company Huawei, potentially harming Huawei’s business activities in Egypt and violating the code of journalistic ethics.
The decision was issued after Huawei filed a complaint accusing the websites’ editor-in-chief Marwa Abu Zaher of publishing fake news. The Council said the complaint involved several posters, news and headlines published on the two websites regarding Huawei’s work in Egypt.
The council added that Huawei even accused the two websites of extortion, after they threatened to publish false news against the company in case Huawei did not give them money.
Abu Zaher denied the accusations and said that she only asked for LE30, 000 to publish the company’s advertisements on her websites.
The council however asserted that Huawei’s accusations against Abu Zaher were correct through an email Abu Zaher sent to Huawei threatening them with publishing fake news to harm the company’s interests, unless the funds were sent.
Abu Zaher had also failed to submit documents to prove the authenticity of the news the two websites published on Huawei.
The two websites claimed that Huawei paid bribes to the Egyptian government, such as providing equipment to the technological information center at the Ministry of Manpower for free, to facilitate the company’s business activities in Egypt.
The two websites also published false news from other Egyptian and foreign mass media accusing Huawei of espionage after US President Donald Trump accused Huawei’s US-based headquarters of spying.**


El tema es claro: aprovecharse de la debilidad de mercado de Huawei en estos momentos para añadir más elementos negativos mediante la reproducción de noticias propias o ajenas en contra de la compañía. La defensa de la encargada de los dos medios sancionados intenta jugar con las palabras, pero cada cosa tiene su nombre. La publicación de artículos "positivos" se paga; si no se hace así, empieza a reproducirse información negativa. Basta con repetir lo que publican otros medios; con hacerse eco es suficiente.
La pena es que el Consejo que les sanciona dando la razón a Huawei, tras las pruebas aportadas, siga utilizando el más querido de los argumentos del poder: expandir noticias falsas. No es aquí lo relevante, pero es una acusación que —amparándose en este caso tan claro— les será aplicada a otros en cuanto que no guste el contenido.


Aunque lo publicado fuera verdadero, el simple hecho de pedir dinero por no publicarlo y publicar uno positivo (que sería entonces el falso), ya es un delito de extorsión, se pide dinero para no hacer público algo. Da igual que otros lo hayan publicado. No es la publicación en sí, sino la intención que la guía la que es delictiva.

Es loable la decisión de la compañía Huawei de presentar la denuncia y no dejarse extorsionar por los dos medios (de una misma titularidad). Pero queda claro que el responsable último de todo esto es la administración norteamericana con Trump al frente al jugar con este tipo de suciedades.
Nadie había tenido ningún problema hasta que las cifras de Estados Unidos en la fabricación de móviles se hundieron en favor de Huawei y la coreana Samsung; coincidió con la consolidación de Huawei como fabricante más potente para las redes 5G, el negocio del futuro inmediato. Fue en ese momento cuando los Estados Unidos empezaron a poner problemas a Huawei y a todos los que quieran hacer negocios con ellos.
Cuando vemos en las tiendas de telefonía los Huawei, un cartel asegura que están aseguradas en seguridad, actualizaciones y aplicaciones para los dispositivos. Es un intento de defenderse de las maniobras  que vemos cada día por parte de la competencia o de los intereses más amplios La lucha por convencer a los clientes nunca es fácil; pero es mucho más difícil cuando se compite en estas condiciones de un entorno informativo hostil.


La denuncia contra los dos medios egipcios ha prosperado. En gran medida, el apoyo chino al país —les han construido la flamante capital— ha hecho que las denuncias no se queden por el camino y que sean resultas inmediatamente. El papel de China en Egipto ha ido creciendo, al igual que el de las compañías como Huawei que quitan clientes a las empresas norteamericanas especialmente.
La poca inteligencia de los responsables de los medios cerrados demuestra que no han sabido captar la indignación de la empresa ante ese abuso. 
Este tipo de prácticas, más allá de la falta de ética de las personas en los medios, de la delgada línea, cada día más borrosa, entre la información y las promociones, la publicidad, etc. Muchos medios viven dello bajo el camuflaje de lo periodístico, algo que les cae bastante lejos.



* "Egypt arrests secretary general of top media body for alleged bribery: Source" Ahram Online 20/08/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/1/344072/Egypt/Egypt-arrests-secretary-general-of-top-media-body-.aspx
** "Egypt’s Media council blocks two websites for spreading fake news about Huawei" Egypt Independent 25%08/2019 https://www.egyptindependent.com/egypts-media-council-blocks-two-websites-for-spreading-fake-news-about-huawei/





miércoles, 22 de mayo de 2019

La guerra del 5G y sus analistas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los efectos del cese de los acuerdos de Google con Huawei, dejándole fuera de actualizaciones y sin sistema operativo Android es una batalla en una guerra más amplia, la de la tecnología 5G, es decir, el liderazgo futuro de las comunicaciones mundiales en el plano económico y el del control de las comunicaciones, en el plano político estratégico. Son dos dimensiones que no pueden ser confundidas en el análisis aunque se den unidas en la realidad.
La prensa norteamericana se encuentra dividida entre el temor a perder el liderazgo y recuperarlo de cualquier manera y el temor a que el coste sea el lío en que está metiendo Donald Trump a los Estados Unidos, cuyas consecuencias económicas (y políticas) pueden ser complejas.
En The New York Times, el tres veces ganador del Pulitzer, Thomas L. Friedman, plantea una idea asombrosa: Estados Unidos no se merece a Donald Trump, pero China sí:

A U.S. businessman friend of mine who works in China remarked to me recently that Donald Trump is not the American president America deserves, but he sure is the American president China deserves.
Trump’s instinct that America needs to rebalance its trade relationship with Beijing — before China gets too big to compromise — is correct. And it took a human wrecking ball like Trump to get China’s attention. But now that we have it, both countries need to recognize just how pivotal this moment is.*



La idea —las ideas extraordinarias siempre llegan de un amigo— no tiene desperdicio porque, de la misma manera que es difícil separar en este caso lo económico de lo político, es muy difícil separar un Trump de otro. Lo que haga, lo padeceremos todos. Tampoco el mundo se merece a Trump. Es un producto USA genuino.

El artículo de Friedman argumenta que China se ha beneficiado de su estatus anterior de economía protegida por estar en desarrollo, lo que le ha permitido una posición protectora internamente y agresiva hacia el exterior, económicamente hablando. La ley del embudo, como se suele llamar a estas situaciones. Es en el final del segundo párrafo donde ya se reconoce que lo que está mal puede estar peor, que es lo que realmente debe preocupar a los políticos. A nadie puede gustarle una situación determinada, pero si las acciones nos llevan a un estado peor, es mejor tocar lo menos posible.
El desequilibrio económico es un hecho reconocido hasta por la propia China, pero el camino son las negociaciones y no lo que hace Trump. Cuando se ha llegado a una situación determinada es porque te beneficiaba de alguna manera, ya que esto no ha ocurrido en un día. Tampoco se puede pretender arreglarlo en un día. Pero la mentalidad de Trump, su idea de que él es el "gran arreglador" de todos los errores de los que le han precedido no ayuda nada.
En The Washington Post, otro renombrado analista, David Ignatius, titula "Trump loves walls. But he should be careful about a digital barrier with China". Es difícil apoyar a Trump, especialmente porque es una persona imprevisible. Lo que tienen en común los analistas es esa recomendación sobre que pueda ser peor el remedio que la enfermedad.
Mientras que el artículo de Friedman está orientado hacia el pasado, el análisis de por qué China ha llegado hasta donde ha llegado convirtiéndose en un desafío/amenaza en el presente, el de Ignatius se centra en el futuro de las decisiones que se tomen ahora, es decir, en las consecuencias de lo que se haga.
Escribe David Ignatius:

It’s a measure of Trump’s erratic dealmaking style that the first question for many observers was whether the president was serious about banning Huawei, or whether he was simply applying more pressure to get his stalled trade deal. Trump backed off last year from a similar squeeze against ZTE, another big Chinese telecom company, after a personal plea from President Xi Jinping.
Trump-watchers doubt he’s bluffing this time. He recently told close advisers, “We have to win the 5G fight, period,” according to former House speaker Newt Gingrich, who attended the session. “I don’t think we have any choice,” Gingrich told me, because the alternative to checking Huawei is Chinese dominance of digital infrastructure.
“Huawei is the poster child of China Inc.,” argued Christopher Johnson, a former top CIA analyst who’s now with the Center for Strategic and International Studies. “If this campaign is successful, we’ve demonstrated that Xi’s whole narrative that China has created an alternative to the West is false.”
The danger, Johnson cautioned in an interview, is that if Trump forces European allies to choose between the United States and China, “You may not like their response.”
Working with allies, never Trump’s strong suit, will be crucial here. Right now, there’s no good alternative to Huawei’s 5G technology. Somehow, the United States needs to encourage catch-up work by South Korea’s Samsung, Finland’s Nokia and Sweden’s Ericsson. Bizarrely, the administration didn’t pre-brief allies on its Huawei plan.**



Allí donde Friedman contempla la Historia pasad, David Ignatius advierte sobre las consecuencias en el futuro. El "tenemos que ganar la lucha del 5G, y punto" de Trump plantea las incertidumbres de los resultados. Como en otras ocasiones, Trump sobreestima los efectos de las acciones que realiza y, sobre todo, del problema sumatorio. La guerra del 5G no se puede desmarcar de otras cuestiones que Trump va acumulando sobre el mapa mundial incrementado tensión y hartazgo. El vaso se sigue llenando hasta rebosar.
La perversa hiperactividad de Trump, ese continuo revolverlo todo, no es seguida por la mayoría de los países, incluidos (o especialmente) los aliados, que se ven arrastrados a situaciones de incertidumbre, cuando no de peligro inminente. Como muestra la tensión creciente por la ruptura en el caso de Irán, los socios europeos no están dispuestos a complicarse una vida ya complicada por satisfacer el ego belicista y fanfarrón de Donald Trump al frente de la Caballería.
Es lo que señala Ignatius cuando habla de las fisuras europeas. Para Europa es el momento más adecuado para sacudirse este papel humillantemente subordinado que Trump pretende asignarle. Las decisiones de Trump se padecen en Europa como efectos secundarios. Son decisiones tomadas sin consultar, porque eso iría contra la propia imagen interior de Trump, empeñado en demostrar que los USA reinan.
Las respuestas de Huawei y China se reparte en los terrenos legales (ante los tribunales norteamericanos y ante los internacionales), político económicas (respuestas a las medidas) y tecnológicas (desarrollo del propio sistema operativo como alternativa al Android).


Trump —como veíamos ayer— ha mostrado el aspecto más crudo de la guerra sucia contra una empresa. Difícilmente se puede justificar el daño hecho a una empresa desde el plano político. Todo se mezcla, no hay líneas divisorias y todos los aspectos tienen la palabra "guerra" (comercial, política, económica). Las medidas políticas tomadas definen el escenario y los daños económicos. Eso hará que los demás tengan que tomar sus propias medidas porque no se puede sostener este tipo de presión sobre todos los sectores por parte de un país que tiene en jaque a todos con las imprevisibles decisiones o con el análisis de si son en serio o bravuconadas, como el propio Ignatius plantea.
Primero se pensó que Trump se moderaría al llegar a la Casa Blanca. Se trató así de restar presión a la amenaza que suponía. Ahora se trata de saber si habla en serio o va de farol, cuando ya muchos dan por supuesto que es en serio.
Queda claro que la cuestión es el 5G, lo que implica dos cosas: 1) el reconocimiento de que China ha superado a USA en el terreno tecnológico —su terreno—, algo sabido desde hace tiempo; y 2) que no está dispuesto a aceptarlo, presionando a sus socios (o al mundo entero) para que no entren acuerdos con China. Veremos qué dicen los socios (o el mundo entero), amenazados todos con sanciones, cortes de información, etc. si le llevan la contraria al "jefe".
La guerra de los 5G puede tener unos efectos que acaben no gustando a Trump. Si sale de la presidencia en 2020, habrá dejado como herencia un mundo revuelto y un difícil compromiso a quien ocupe entonces la Casa Blanca. Si sigue, el panorama es tan oscuro que difícilmente se plantea por parte de los analistas. Y es que hay un futuro en el que hasta los analistas temen pisar.



* Thomas L. Friedman "China Deserves Donald Trump" 21/05/2019 https://www.nytimes.com/2019/05/21/opinion/china-trump-trade.html
** David Ignatius "Trump loves walls. But he should be careful about a digital barrier with China" The Washington Post 21/05/2019 https://www.washingtonpost.com/opinions/global-opinions/trump-loves-walls-but-he-should-be-careful-about-a-digital-barrier-with-china/2019/05/21/7280a146-7c13-11e9-a5b3-34f3edf1351e_story.html?

martes, 12 de marzo de 2019

Lo que puede ser no siempre es

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La guerra sucia comercial contra Huawei sigue por parte de la administración Trump. A la prohibición federal de adquirir material de Huawei en los Estados Unidos, le sigue ahora la segunda etapa, la de presionar a Europa para que sigan el mismo camino. De nuevo el lenguaje de la amenaza. Estados Unidos trata de evitar el desarrollo de la empresa Huawei mediante este tipo de imposiciones a los países.
Hace unos días lo tratábamos aquí con motivo de la presentación de Huawei de una reclamación ante los tribunales exigiendo que se aporte alguna prueba de lo que hasta ahora es una sarta de acusaciones sin ninguna. La compañía china hablaba de "juez, jurado y verdugo", como se recordará, ante la campaña contra ella.
La CNN trae el siguiente titular, que refleja el estado creciente de la tensión extendida al resto: "US warns Germany that using Huawei tech will come at a cost"*. Lo hace tras señalar Alemania que no tiene ninguna evidencia de que exista infracción o peligro en lo que Huawei ha realizado o presentado. La CNN explica:

Washington (CNN) The US has underscored to Germany its threat to limit intelligence sharing with countries that use Chinese tech giant Huawei to build their 5G communications networks.
US Ambassador to Germany Richard Grenell sent a letter to the German government last week threatening to curtail German access to US intelligence if Berlin decides to issue contracts to Huawei, according to a US official familiar with the matter.
"The Federal Minister for Economic Affairs and Energy has indeed received a letter; there is no comment on its content from their side. There will be a quick reply," said Matthias Wehler, spokesperson at the German embassy in DC. Germany announced March 7 that it wouldn't ban any company from bidding on 5G contracts.
The letter, which was first reported by the Wall Street Journal, echoes a steady drumbeat of warnings by top US officials, including Vice President Mike Pence, who flagged Huawei's alleged connections to Chinese intelligence and its ability to compromise national security by selling equipment with "backdoors" that could allow for unauthorized surveillance.*


El chantaje con la seguridad es de una grosería inimaginable en circunstancias que no se ajusten a la presencia en la Casa Blanca con los mismos rasgos amenazantes. El "estilo Trump", el de la prepotencia y la amenaza, se manifiesta en la diplomacia norteamericana, que se ha vuelto agresiva y amenazante con los que no siguen sus dictados, pues no pueden considerarse de otra manera. Es la Norteamérica "dictadora" que emerge entre malos modos y declaraciones fuera de tono.
En The Verge se resalta el tono amenazante de la carta enviada a los alemanes:

In one of the most explicit demands yet sent to an ally over Huawei, the United States government has told Germany to drop the Chinese company from its future plans or risk losing access to some US intelligence, The Wall Street Journal reports.
Huawei has faced accusations from the US that it could be used by the Chinese government for espionage. The company has repeatedly denied that it would act on behalf of China, and pointed out that the US government has not publicly produced any evidence to corroborate the claims, but US officials have remained unconvinced. The Trump administration has been pressing allies to end their relationships with Huawei, but Germany, moving ahead with its plans, has not moved to ban the company from its networks.**


El "podría" (could) es el elemento determinante. Una cosa es una "prueba" y otra el "podría". Cualquier país es susceptible de "poder" hacer algo distinto a lo que hace o dice que hará. Es absurdo establecer este tipo de prevenciones en ausencia de pruebas.
Las noticias de los avances de Huawei en telefonía y comunicaciones cuestionan el ego norteamericano, el mito de la supremacía tecnológica y la capacidad productiva. Es ahí donde realmente ha surgido la preocupación de la administración de Trump.
Desde el principio, la estrategia presidencial se ha basado el "hacer América grande de nuevo", lo que implica la reducción de sus rivales en todos aquellos campos en los que puedan hacerle sombra, especialmente la defensa y el control de las comunicaciones, que es la base de la Sociedad de la Información. El ideal que surgió con Al Gore de las "superautopistas de la Información" era la expansión norteamericana extendiendo su poder a través de las nuevas redes. Los Estados Unidos eran el centro del conocimiento y esto se podía rentabilizar extendiéndolo a través de las redes, que se daba por supuesto que se controlaría siempre. Internet era cosa de los Estados Unidos y los demás eran "alquilados", tal como expresa el propio sistema de "dominios", pensados para USA.


El crecimiento de las redes y servicios conexos por todo el mundo supuso un choque para Estados Unidos al darse cuenta que no podía controlar algo que se estaba haciendo universal. Pero sigue manteniendo la idea que, con Trump, regresa con más fuerza.
La lucha ahora ya no es con China o Huawei. Es con el resto del mundo, que se enfrenta a un "podría" chino pero a una realidad norteamericana, el chantaje. Mientras no haya pruebas encima de la mesa, las presiones norteamericanas a los aliados, las amenazas explícitas ya, son solo un chantaje inasumible. Trump necesita enemigos con los que librar sus propias batallas. Y si no los tiene se los inventa.
La autoridades en ciberseguridad alemanas han dado vueltas y más vueltas sin encontrar más que los temores norteamericanos. A finales de diciembre podíamos leer:

Germany's top cybersecurity official has said he hasn't seen any evidence for the espionage allegations against Huawei.
Arne Schönbohm, president of the German Federal Office for Information Security (BSI), the nation's cyber-risk assessment agency in Bonn, told Der Spiegel that there is "currently no reliable evidence" of a risk from Huawei.
"For such serious decisions such as a ban, you need evidence," Schönbohm said. Should that change, the BSI will "actively approach German industry" he assured the paper.
Huawei has opened a facility in Bonn, in west Germany, where it shares code and allows Schönbohm's risk assessors to inspect Huawei kit. This is along the same lines as the UK's Huawei Cyber Security Evaluation Centre (HCSEC) in Banbury, informally known as "The Cell", which addresses GCHQ's concerns about backdoors in Huawei products.***



Los temores de Estados Unidos están alentados por su propia estrategia de volver a una Guerra Fría, con una parte del mundo enfrentada a la otra, quedando la que le interesa en sus propias manos. Esta es la estrategia que Trump ha elegido para su mandato. Es la forma de aislar a China, una de sus obsesiones desde la campaña presidencial. Trump va a un modelo orwelliano de división del mundo por lo que el establecimiento de lazos con lo que él considera otra parcela enfrentada le descabala los planes. Necesita que se rompan lazos para que sus tentáculos sean más efectivos, como estamos viendo en defensa: crea "conflictos" y luego vende "seguridad". Si estigmatiza las comunicaciones con China, solo quedarán los Estados Unidos como alternativa.
El hecho de que esté jugando con la seguridad, amenazando con no compartir informaciones, tendrá un efecto negativo, como ha ocurrido con la defensa. Las presiones sobre los países de la OTAN han servido para acelerar los acuerdos para establecer un ejército europeo y no depender de los Estados Unidos.
En comunicaciones puede ocurrir algo igual. Tampoco nosotros tenemos seguridad de que las redes 5G no "podrían" usarse por parte de USA para espiar a los socios europeos, algo de lo que sin embargo sí tenemos pruebas, como se ha señalado en el caso de los políticos europeos, Angela Merkel incluida. Estados Unidos parece que quiere tener la exclusiva del espionaje. ¿Cuántas noticias hemos leído sobre los intentos rechazados por las empresas de acceso a las redes en los Estados Unidos?



* "US warns Germany that using Huawei tech will come at a cost" CNN 12/03/2019 https://edition.cnn.com/2019/03/11/politics/us-germany-huawei-letter/index.html"
** "US tells Germany to stop using Huawei equipment or lose some intelligence access" The Verge 11/03/2019 https://www.theverge.com/2019/3/11/18260344/us-germany-huawei-5g-letter-security
*** "German cybersecurity chief: Anyone have any evidence of Huawei naughtiness?" The Register 18/12/2018 https://www.theregister.co.uk/2018/12/18/german_cybersecurity_chief_show_me_the_huawei_evidence/


Anexo


What are some of the laws regarding internet and data security?




Authored by a Symantec employee


Numerous laws in the U.S. cover Internet, data security, and privacy in the United States, with the 1974 Privacy Act arguably being the foundation for it all. The Privacy Act passed to establish control over the collection, maintenance, use, and dissemination of personal information by agencies in the executive branch of the U.S. government.

[...]

The invention of the Internet changed the definition of privacy, and made it necessary to enact new laws concerning electronic communications and security.

Let’s review some of the laws currently in place to provide a more solid idea of your rights as a consumer or businessperson:

Electronic Communications Privacy Act (ECPA)
The Electronic Communications Privacy Act was passed in 1986, and while technology has changed significantly since then, the act has remained the same. The law allows the U.S. government to access digital communications such as email, social media messages, information on public cloud databases, and more with a subpoena. No warrant is required if the items in question are 180 days old or older. Companies supply the government with information; for example in the latter half of 2012, Google reported that the government made 18,000 requests for information.

The ECPA also dictates when the government is allowed access to GPS tracking via cellphones.

Computer Fraud And Abuse Act (CFAA)
The Computer Fraud And Abuse Act makes it a crime to access and subsequently share protected information. The act was passed in the late 1980s and revised about a decade later. Reformers say the act is far too restrictive.


Cyber Intelligence Sharing And Protection Act (CISPA)
Legislation regarding this act was originally introduced in 2011. It passed in the House of Representatives but not the Senate in 2013, and was reintroduced in 2015. The act is an amendment to the National Security Act of 1947, which does not cover cyber crime.

A basic definition of this act is that it concerns how to share information on potential cyber threats with the federal government. The act has received substantial opposition, with opponents such as the Electronic Frontier Foundation concerned about “inadequate privacy protections” considering broad cyberthreat definitions. It will very likely continue to be a point of debate in Congress for some time.

Children’s Online Privacy Protection Act (COPPA)
The Children’s Online Privacy Protection Act was amended in 2012, with changes officially implemented in 2013. It requires websites that collect information on children under the age of 13 to comply with the Federal Trade Commission (FTC). The act originally passed in 2000 and was the “first U.S. privacy law written for the Internet.” The FTC determines whether a website is geared towards children by reviewing its language, content, advertising, graphics and features, and intended audience.

The law also affects general interest sites looking to collect information from children, whether the site’s operators mean to do so or not. For example, if a site operator invites browsers to submit their names and email addresses and collects other personal information via cookies, the operator might have information on visitors under the age of 13.

Wrapping Up
These and other data/Internet security laws are frequently hot topics among those who call for “Internet freedom.” There are also laws regarding the sharing of information on an international scale, such as the Trans Pacific-Partnership Agreement (TPP). This agreement involves nine countries along the Pacific Rim, including Peru, Chile, and the U.S. The U.S. Trade Office touts agreement benefits, particularly those relating to trade agreements, however opponents are concerned about its effects on digital copyrights both in the U.S. and abroad.

Familiarization with data security laws is a good idea whether you’re an individual consumer looking to go shopping online, a business collecting personal customer information, or someone who otherwise has anything else to do with the Internet.
[...]
https://us.norton.com/internetsecurity-privacy-laws-regarding-internet-data-security.html

jueves, 7 de marzo de 2019

Juez, jurado y verdugo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El titular de la CNN no deja lugar a muchas dudas: "Huawei: US Congress acted as 'judge, juror and executioner' with ban on our products". La administración de Donad Trump ha logrado una síntesis perfecta en el absolutismo de Luis XIV —"el Estado soy yo"— y el autoritarismo fascistoide del Mike Hammer, de Spillane —"Yo soy el jurado"—. Estados Unidos de Trump ya no son el líder sino el guardia, el "I walk the Line", que "apatrulla el mundo" en busca de agujeros en las vallas o de túneles bajo ellas. El es que dice proteger la casa, pero sale a morder a los vecinos en cuanto tiene ocasión.
Los Estados Unidos de Trump deciden con quién puede hablar, comerciar, qué suelo puedes pisar, a quién puedes vender o comprar, qué artículos están permitidos, cuáles son las tarifas por "protegerte", decide quién es dictador y quién amigo (aunque el amigo sea el Rey Salman, Abdel Fattah al-Sisi, Duterte, Bolsonaro o Vladimir Putin).
Donald Trump dijo que no iba a dar lecciones al mundo, como Barack Obama. En cambio, se pasa el día dando órdenes. Prefiere la fuerza, la presión o el chantaje a la argumentación o el diálogo, que para él es sinónimo de "encuentro" un acto del que ha de salir vencedor o enfadado.
La CNN recoge la protesta y denuncia de la compañía china Huawei ante los manejos norteamericanos:

Shenzhen, China (CNN Business) Embattled Chinese tech giant Huawei is suing the US government in its most aggressive move yet to fight back against accusations that its technology poses a global security threat.
Huawei, the world's biggest maker of telecommunications equipment, said Thursday that it has filed a lawsuit in Texas challenging a recent US law that bans federal agencies from buying its products.
"This ban not only is unlawful, but also restricts Huawei from engaging in fair competition, ultimately harming US consumers," Huawei Deputy Chairman Guo Ping said at a news conference at the company's headquarters in the Chinese city of Shenzhen. He accused Congress of acting as "judge, jury and executioner" by imposing the ban.*


Es interesante y revleador que la CNN considere "agresiva" la decisión de defenderse ante los tribunales después de que se hayan prohibido la compra de productos Huawei en el en plano federal. Si es "agresivo" defenderse ante los tribunales norteamericanos por una cuestión así, ¿cómo calificar las acciones norteamericanas dictadas por Trump? Demasiada paciencia tiene Huawei en este caso ante los daños que las campañas de descalificación le causan a su imagen y ventas. La ofensiva comenzó acusando a China en la campaña electoral presidencial de haberse inventado el cambio climático para detener el progreso norteamericano. Una vez en la presidencia, el tono comenzó a subir.

No contento con socavar los principios de la libertad de prensa mediante sus ataques a los medios, a los derechos humanos con los inmigrantes, etc. Trump ha iniciado otro caso de mal ejemplo que es la guerra sucia del comercio. Estados Unidos ha pasado de ser un adalid del libre comercio en la primera y segunda globalización, cuando buscaba la mejor forma de hacer levantar a otros las fronteras para inundarlos con sus productos, a dar un paso más allá del "proteccionismo" al uso, el que se estudia en las escuelas de negocios o facultades de Comercio y Economía: la prohibición ante una hipotética amenaza.
Trump está haciendo con Huawei lo mismo que hace con México y el mundo al sur de Río Grande: convertirlos en una "amenaza para la seguridad nacional" y ,basándose en ello, desarrollar una serie de iniciativas plenamente beligerantes que justifiquen medidas de fuerza sin mediación de la justicia. Al igual que el muro representa una condena —juez, jurado, verdugo—, ha condenado a la compañía emblemática de China a la cárcel comercial de la prohibición de sus productos. En el fondo de todo ello está el intento de retraso del nuevo estadio de las comunicaciones, la revolución del 5G, de la que Huawei ha hecho demostraciones punteras.
La guerra sucia de Trump incluye una serie de estimaciones que afecta al comercio y que tratan sobre todo, de empañar la imagen de la compañía convirtiéndola a los ojos del mundo en espía. Pero hasta el momento, solo tenemos constancia del espionaje al que somos sometidos por todo el globo a través de las grandes compañías norteamericanas, espionaje que aceptamos porque no tenemos más remedio ante el monopolio práctico que ejercen sobre nosotros.
hace dos días, tratábamos aquí como las compañías Google y Appel se negaban a retirar una aplicación elaborada por el reino de Arabia Saudí, desarrollada para el control, el monitoreo, de las mujeres. Múltiples organizaciones de derechos humanos, feministas, etc. han condenado la existencia de una tecnología cuyo fin (por más que tenga otras aplicaciones) es rastrear a las mujeres. No es un avance, como algunos dicen porque hay que hacer menos "papeleo". Es la aplicación de una tecnología moderna y sofisticada para la vigilancia, desautorización, etc. de las mujeres por parte de sus "vigilantes" legales, aquellos hombres que son sus amos, los responsables de lo que hacen ante la comunidad.
Esa aplicación, debemos entender, cuenta con el beneplácito de los Estados Unidos, en cuyas compañías se alojan y ayudan a su distribución y eficiencia controladora. No es una novela de ciencia ficción, algo que puede pasar en el futuro. No. Ocurre hoy, lleva años funcionando y ha salido a la luz de forma más clara gracias al caso de la joven saudí que huía de sus familia, harta de vigilantes y piadosos.
En el caso de la tecnología que llega de China, toda está sujeta a sospecha, por más que no haya sido aportada una sola prueba más que el "temor" a que una compañía global china pueda realizar lo que ya están realizando las norteamericanas con el control y vigilancia del globo con tecnologías conocidas de rastreo de las telecomunicaciones y que han tenido como objetivo expreso personas tan desafiantes para la seguridad mundial como Angela Merkel o Lula da Silva, entre otros. Eso no es una sospecha, sino algo que ha ocurrido en la realidad.


Hasta el momento, todo se sustenta en un mito: "los chinos no pueden ser creativos ni investigar ni superar a los norteamericanos". No es una simplificación (lo es como mito), sino el argumento central que implica que si se produce algo bueno es porque es "copiado". Habría que recordarle un poco de historia (aunque sea inútil") de cómo el despegue de Europa y el posterior de los Estados Unidos se debieron a los inventos "traídos" (no "robados") de China por audaces viajeros. El desarrollo de Occidente se basó precisamente en las rupturas de los bloqueos que los reinos orientales ponían a los occidentales para evitar que se les llevaran los inventos o descubrimientos. Estos incluyen el papel y la tinta "china", la pólvora (esencial para el desarrollo de las conquistas posteriores), la brújula de la que deriva el compás de navegación (esenciales para los viajes, el comercio y las colonizaciones) etc. La brújula china era una pequeña figura humana que se situaba en los carros y señalaba hacia el sur.


Lo que se está haciendo con la compañía Huawei es una gigantesca e insólita en la Historia maniobra de descrédito. Ya no se trata solo del espionaje del futuro, sino de hundir las ventas en el presente levantando los recelos en función de no se sabe muy bien qué. Se puede detener a sus directivos mandando órdenes de detención sin fundamento alguno y reteniéndoles para "negociar" en la mejor tradición de la Guerra Fría o los secuestros mafiosos.
Donald Trump no solo mantienen muchas malas maneras en las relaciones internacionales, sino que ha incorporado las peores prácticas del mundo de los negocios, especialmente de los urbanísticos, su especialidad, que no suelen ser los más limpios de todos.
Señalan en la CNN:

The Chinese company, which is also a top smartphone maker, is asking a US federal court to overturn part of the National Defense Authorization Act, which was signed by President Donald Trump in August. Huawei alleges that a portion of the law — which specifically forbids government agencies from using technology from Huawei and its smaller Chinese rival, ZTE (ZTCOF) — violates the US Constitution by singling out an individual or group for punishment without trial.
"The US Congress has repeatedly failed to produce any evidence to support its restrictions on Huawei products," Guo said. "We are compelled to take this legal action as a proper and last resort."
US government officials weren't immediately available to comment on the lawsuit outside of regular office hours.*

Como en "su muro", Trump recurre a todo tipo de argucias comerciales. La compañía Huawei pide que ya que se prohíbe a las instituciones gubernamentales la compra de material Huawei, que se aporte al menos alguna prueba o que sea un tribunal quien lo decide, lo que supondría igualmente tener que aprobar pruebas ante el tribunal. Pero no hay nada hasta el momento más que las campañas de desprestigio continuas contra los productos de la firma.


Mientras se han fabricado en China los productos occidentales y esto suponía un beneficio importante para las empresas norteamericanas, etc. no había —según parece— ningún peligro de "espionaje". Solo cuando China ha empezado a competir con productos propios y de  calidad es cuando se han desatado las iras estadounidenses. La producción conlleva unos niveles de investigación y tecnología que USA no está dispuesto a aceptar pues supondría una pérdida de liderazgo que no están dispuestos a admitir. Por esto el 5G, como muchos analistas señalan, es la clave, la señal de alarma por la pérdida de liderazgo en el sector tecnológico y de las comunicaciones.
Vivimos en la Sociedad de la Información y cada vez más esta sociedad es dependiente del sustrato de redes que la soporta. La clave, como en la informática, está en quién desarrolla el sistema operativo, aquel con el que se establece una dependencia para los demás. Los Estados Unidos han sido hasta el momento los vendedores de ese suelo sobre el que construir, lo que les ha dado enormes ventajas y ha supuesto la sumisión del resto. Pero la nueva 5G supone un incremento de potencia que solo China, puntera ya en Inteligencia Artificial, ha asumido como objetivo y lo ha cumplido.
Pero las amenazas son a más países. El diario El País apunta los casos de India y Turquía, a la que casi hunde forzando la devaluación:

Trump ya había expresado su descontento con India en los últimos meses, su discurso del pasado sábado en Maryland en la conferencia política conservadora fue la última ocasión. Son objeto de disputa los aranceles a las motocicletas estadounidenses y el control de precios sobre fármacos y dispositivos médicos, así como sus políticas sobre la propiedad intelectual, entre otros.
En el caso de Turquía, la guerra de Siria y las relaciones con Rusia han hecho mella en la relación entre el magnate neoyorquino y Recep Tayyip Erdogan, para quien Trump tuvo buenas palabras en los primeros meses en la Casa Blanca, y le felicitó por su victoria en el referéndum de reforma constitucional de abril de 2017 sin mención alguna a las posibles irregularidades.
El pellizco a Turquía e India tiene lugar al mismo tiempo que EE UU intenta poner fin a la que sí es una guerra comercial en toda regla. Según han publicado varios medios estadounidenses en los últimos días, el documento que servirá de base de acuerdo estaría ya listo, aunque dominan aún los corchetes de cuestiones que deben resolverse o aclararse, algo habitual en estos casos. The Wall Street Journal indica que la cumbre entre los dos líderes podría ser en torno al 27 de marzo. Pero The New York Times anticipa que el resultado final será menos ambicioso de lo que se planteó Trump al iniciar la batalla.**


Como se puede apreciar, Trump no deja a nadie al margen. Todo aquel que se le resista o intente competir de una forma u otra, cae bajo su punto de mira y se puede preparar para los ataques. Lo que hizo con Turquía rozó el hundimiento de la libra turca y consiguió que el país se desplazara al lado de Rusia e Irán, lo que para un país que pertenece a la OTAN es todo un reto. Con todo, el caso de Huawei es distinto y no se ha aportado una sola prueba, solo maniobras de guerra sucia comercial para empañar su imagen, intimidar a los socios europeos u otros como Australia.
La llegada de Trump, el comerciante, ha supuesto la subversión de las reglas del comercio internacional ya que le interesa el modelo que hemos comentado en varias ocasiones: el fuerte impone sus reglas. Lo está haciendo en todos los terrenos, como si solo existiera un interlocutor en el planeta. Europa debería tener más cuidado con las imposiciones de Trump porque solo conseguirá quedar aislada con un socio poco fiable y agresivo. El plan de Trump es aislar a sus socios y hacerlos dependientes. Las amenazas son constantes para conseguirlo.
Con Donald Trump no se puede realizar un avance sustancial en casi ningún terreno. Fondo y forma del "America First!" lo impiden. Desmonta unilateralmente todo el sistema de relaciones creado y pretende crear un mundo en el que es juez, jurado y verdugo, como se muestra en este caso.



* "Huawei: US Congress acted as 'judge, juror and executioner' with ban on our products" CNN 7/03/2019 https://edition.cnn.com/2019/03/06/tech/huawei-suing-united-states/index.html
** "Trump abre un frente comercial con India y Turquía" El País 6/03/2019 https://elpais.com/internacional/2019/03/05/estados_unidos/1551810038_627659.html