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sábado, 11 de octubre de 2025

El heroico embajador contra el diccionario

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En estos tiempos las guerras que se libran en estos tiempos son muchas y muy diversas, pero la que ha emprendido el embajador sueco en España es muy especial. El embajador se convierte así en un héroe trágico, es decir, en un héroe que no ganará su batalla, lo que da ese tinte a su acción inútil. Y es que el embajador sueco ha emprendido una batalla falsa contra un enemigo equivocado, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, contra el DRAE.

En RTVE.es podemos leer lo siguiente tras el titular

"Fingir que no se entiende o no se sabe para evitar responsabilidad o compromiso", esa es la definición, según la RAE, de la expresión "hacerse el sueco". Una frase popular que, ahora, la embajada de Suecia en Madrid ha pedido cambiar su significado a través de un comunicado, dirigido a los españoles: "¿No tendría más sentido que el significado de esa expresión fuera para algo más sueco? Quizás para llamárselo a las personas que cuidan y se preocupan por el planeta", se pregunta el embajador de Suecia en España, Per-Arne Hjelmborn.

Hjelmborn ha impulsado la campaña #haztelsueco. Un movimiento que consiste en fomentar el cambio de la expresión popular hacia una tendencia positiva. Esta iniciativa se ampara en las actitudes que tiene, por norma general, la población sueca a favor del cuidado del medioambiente, por ejemplo.*

 


Además de responsables y cuidadosos, como señala el embajador, parece ser que los suecos también creen el poder de las instituciones, lo que se deduce de su ingenua creencia de que es el diccionario el que determina qué significa una palabra o expresión y no al contrario, es decir, que se limita a recoger el sentido que se le da en un momento y adquiere estabilidad. De hecho, los suecos no podrían reclamar el cambio si no estuviera en el diccionario.

En estos tiempos de "guerras" reales y mediáticas, que el embajador sueco lance a la comunidad sueca en España en contra del diccionario y de los que están detrás (no los académicos, sino el pueblo español, que es quien usa esa expresión) me parece un error peligroso pues es poner un conflicto donde realmente no lo hay. Creer que se va a redefinir como "sueco" no a los que no entienden sino a los que cuidan mucho el planeta es de nuevo un chiste solo concebible por parte de alguien demasiado ingenuo para ser real. Quizá lo que consiga el embajador sea un nuevo sentido añadido, el de "aquel que se suma a causas inútiles", que sería más acorde con lo planteado.

Nunca he visto nada "insultante" en la expresión "hacerse el sueco", que no afecta a los suecos sino a los españoles. Pese a los orígenes que se nos dan, lo cierto es que esto proviene del contacto turístico, donde fueron muchos suecos los primeros en asentarse en España, en formas sus colonias en las urbanizaciones en zonas turísticas. El "mí no entender", algo real, se convirtió por extensión en una forma de ampararse en el desconocimiento de la lengua. No se trata de lo que hace el sueco, sino de lo que hace el españolito. No es una crítica al que no sabe la lengua, sino al que finge no entenderla, es decir, el español. El embajador ha actuado con un exceso de celo y una ampliación del diccionario hacia sentidos que no tiene. No hay críticas al sueco, estando la clave en el "hacerse".



Pero hacer creer a la comunidad sueca en España, incluso a los suecos de Suecia, que se les insulta o infravalora es peligroso y tiene sus riesgos. Podemos percibir un cierto "aviso" a navegantes sobre el peso de la colonia sueca en España, que es grande. ¿Qué busca realmente el señor embajador, darse a conocer, medallas, una carrera política...?

En el final del artículo se señala:


De momento, parte de la población sueca que habita en nuestro país se ha sumado a esta iniciativa para cambiar el significado de una frase hecha relacionada con conceptos como la irresponsabilidad y la imprudencia, términos con los que los propios suecos no se sienten identificados: "Nosotros somos lo contario. Educamos aquí, en el colegio, sobre la responsabilidad", indica la directora del centro educativo escandinavo de Madrid, Jeny Dettman. "No escurrimos el bulto. A los suecos, [la frase] no nos representa nada", señala la contable del lugar, Pia Rymer-Ryhten.

Tras el comunicado, la embajada de Suecia en España está a la espera de la respuesta de la RAE y la Fundéu para ver si, a través de la campaña #haztelsueco, pueden conseguir ese cambio que tanto desean.*


¿Alguien ha identifica la expresión con "la irresponsabilidad y la imprudencia"? ¿Alguien está manipulando a los suecos para hacerles creer lo que nunca se ha asociado con ellos? ¿Controla el embajador sueco la lengua y usos del español o está mal informado y asesorado?

Lo que podría ser solo una anécdota divertida ¿se puede convertir realmente en una manipulación que lleve a un conflicto de algún tipo entre ambas comunidades? El caso despierta ciertas resonancias con los manejos de los medios británicos, otra amplia colonia de residentes, jubilados principalmente, en nuestro país, para presentar aspectos negativos sobre la sociedad española. ¿Pretender reducir el tamaño de la colonia mediante la creación de una ambiente de antipatía?



No creo que esta idea sea demasiado "conspiranoica" ya que la hemos visto practicada por algunos países que ven que las salidas de capitales hacia donde residen sus jubilados —con lo que supone de gasto, compras de vivienda, sanidad, etc.— exceden lo trivial. ¿Busca convertir España en un país antipático para los suecos? La noticia se produjo a comienzo del verano, en junio, un buen momento.

En cualquier caso, la ingenuidad peligrosa del embajador queda ahí como creación de un "malestar" de fondo para la colonia sueca en España, justo lo contrario de lo que debería ser la función diplomática de un embajador. Podemos considerar que es malintencionada o que simplemente es una ingenuidad por su parte, ya que creer que la gente mira el diccionario para usar las llamadas frases hechas, solo puede considerarse un absurdo. Toda lengua tiene esas expresiones coloquiales que no suponen mucho más allá del uso que se da. Habría que mirar el sueco coloquial, por si acaso hay algo sobre los españoles.

No sé cómo habrá afectado esta campaña pre veraniega a la llegada a España de ciudadanos suecos. Desde luego no creo que haya traído más, si acaso lo contrario. Si su idea es cambiar el lenguaje coloquial, no creo que tenga mucho éxito. En otros campos, puede ser que tenga más éxito. 

No hemos visto datos al respecto. La cifra aclaradora sería esa llegada mayor o menor a España de esos ciudadanos suecos enfadados. Es sorprendente también la titulación de algunos medios en este caso, dando por des contado que habrá que dejar de usar la expresión por la acción del embajador sueco o que deje de usarse si se cambia en el diccionario. Incluso pensar que se puede aceptar la nueva acepción propuesta por el embajador es algo más que ingenuo. 

No voy a dar pistas, pero habría otras expresiones que quizá fueran estereotipos más peligrosos y negativos que "hacerse el sueco".

No conozco a nadie que haya aplicado a un ciudadano sueco la expresión "hacerse el sueco", lo que sería llevarla al absurdo, algo que ha hecho el heroico embajador.

 

ABC 9/06/2025

 

* ""Hacerse el sueco", la frase hecha que quiere resignificar la embajada del país nórdico" RTVE.es 6/06/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250606/embajada-suecia-pide-cambiar-significado-expresion-hacerse-sueco/16614367.shtml

jueves, 2 de mayo de 2024

La ruptura colombiana

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El anuncio ayer por parte del presidente colombiano, Gustavo Petro, de la ruptura diplomática con Israel hoy mismo, es un ascenso anunciado en la percepción negativa de Israel con Benjamín Netanyahu al frente. Israel ha sido beneficiario de un tratamiento especial, pero ha llegado a un límite. Como señalamos hace tiempo, ha dilapidado su pasado abusando, pensando que el rédito era ilimitado. Se equivocaba, como se puede apreciar cada día que pasa. La locura de Netanyahu, respaldado o empujado —como se prefiera— por las fuerzas radicales y racistas en su gobierno parece no tener fin en su objetivo exterminador. Ya no hay excusas con los rehenes, ya que son las propias familias las que están enfrentadas al gobierno israelí.

En RTVE.es nos dan cuenta de la actitud de Petro:

"El Gobierno del cambio, el presidente de la República, informa que mañana se romperán las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel (...) por tener un Gobierno, por tener un presidente genocida", ha afirmado Petro entre vítores en un discurso ante los trabajadores por la fiesta del 1 de mayo en Bogotá. "Creo que hoy la humanidad, toda en las calles por millones, está de acuerdo con nosotros [...] No pueden volver las épocas del genocidio de un pueblo entero ante nuestros ojos, ante nuestra pasividad", ha añadido.*

Las palabras de Petro son suscritas por muchos en muchos lugares en creciente indignación. La defensa de Netanyahu vale cada vez menos: llamar "antisemitas" a los que no le secundan o le dan el visto bueno a su locura destructiva, arrasando tierras y personas.

Con la destrucción del país y las masacres de civiles, Netanyahu está destruyendo la imagen y las razones de Israel. Se muestra actuando como sus peores enemigos lo hicieron con él, como una entidad exterminadora. Su defensa es absurda, cada día más absurda.

¿Cuál es el futuro de Israel? Acostumbrado a tener un paraguas histórico justificativo y una "protección" permanente de su territorio, el radicalismo islamista ha conseguido arrastrarle hacia una pérdida de apoyos, por un lado, y a tratar de recoger lo que Israel desperdicia. De esta forma, Hamás —un movimiento terrorista cuya primera víctima es el propio pueblo palestino, que es quien sufre los ataques— trata de limpiar y ampliar su imagen.

Las manifestaciones y encierros en la Universidad de Columbia y otras que la han seguido son presentados como antisemitas y pro-Hamás, teniendo como respuesta los desalojos y detenciones presentadas como respuesta a las "intromisiones extranjeras" en los campus. 

Indudablemente, Hamás tratará de beneficiarse dentro de lo que son las guerras de información, pero eso no quita para que lo que haga Israel sea intocable. Son los donantes los que exigen que las universidades sean desalojadas amenazando con retirar la financiación.

El hecho de que esto se esté produciendo también en Europa, con modelos distintos, hace ver que la respuesta es real, una respuesta que pone al gobierno radical de Netanyahu en el frente de las acusaciones por sus actos brutales, para los que se suceden las peticiones de considerarlo "genocidio".

La acción colombiana de romper relaciones con Israel —tras la que realizó Bolivia— supone una división mundial en la que, de no modificarse la situación, el mundo se dividirá en dos, reduciéndose progresivamente los apoyos a Israel. Esto tiene un coste alto para la política norteamericana, que va quedando en solitario comprometiendo a la presidencia, especialmente ante unas próximas elecciones. Ya son muchos dedos los que apuntan hacia Joe Biden por no haber sabido frenar a Benjamín Netanyahu, Veremos el coste electoral de todo esto. Lo veremos además en ambos lados, pues habrá que tener en cuenta el grado de descontento en Israel por la forma de tratar esta crisis.

La situación deja ver que es el pueblo palestino en el presente el que apenas importa nada a Hamás, un brazo armado de Irán en la zona. Las muertes de civiles inocentes debería haber tenido otra forma por parte de Hamás si realmente le hubiera importado la destrucción, pero la idea de que es un coste para conseguir apoyos y aumentar el descrédito internacional de Israel lleva a forzar la situación hasta el límite. Lo padece el pueblo palestino, ya que se aprovecha para su destrucción material y humana con una política de arrasarlo todo, de tierra quemada. Se aprovechan para expandirse los colonos judíos radicales, deseosos de expandir sus territorios y alejar a los palestinos de ellos, como se denuncia de continuo. Permitiendo esto, Netanyahu se asegura los apoyos radicales.

La ruptura colombiana es un paso más, junto con el reconocimiento de Palestina como estado, un estado con representación en el exterior, voz en los foros internacionales, pero sin un territorio propio, el negado por Israel.

Israel, con Netanyahu al frente, pierde su pasado, lo que fundamentaba su presente; pierde también un futuro en el que solo le queda una condena mayoritaria internacional, la que merecen sus actos genocidas actuales. 

Llamarlo "antisemitismo" es una burla y, sobre todo, un insulto a las víctimas del holocausto, en cuyo nombre se realizan las acciones más crueles. Es, además, favorecer a los verdaderos antisemitas dándoles argumentos para conseguir sus objetivos y a los grupos terroristas que los usan como excusa para mantener el conflicto abierto y la consiguiente propaganda.

 

* "Petro anuncia que Colombia romperá relaciones diplomáticas con Israel por el "genocidio" contra el pueblo palestino" RTVE.es 2/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240501/gustavo-petro-colombia-rompera-relaciones-diplomaticas-israel-por-genocidio-contra-pueblo-palestino/16085372.shtml



domingo, 12 de noviembre de 2023

La foto de familia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


¡Por fin Benjamín Netanyahu ha conseguido la repulsa universal! Es difícil encontrar un caso tan claro de repulsa desde Adolf Hitler. Netanyahu lo ha conseguido, sí. Podemos decir sin temor a exagerar que ha hundido la causa judía. Será difícil separarla de este desastre humanitario, bélico y diplomático que ha causado como respuesta al ataque de Hamás. No basta con tener razones; hay que saberlas administrar. Han pasado de ser los atacados y, por ello, defendidos por muchos, a perder el apoyo de todos por lo imposible de sostener: la brutalidad de la respuesta.

Los medios nos hablan de un marcha con más de 300.000 personas en Londres: otras recorren las calles de otras ciudades por todo el mundo con un solo grito: la petición de alto el fuego.

Es difícil encontrar más allá de adictos y fanáticos alguien que apoye a Netanyahu, pero quien pierde, en este plano, es la causa de Israel que ha conseguido borrar del mapa las simpatías y los miedos anteriores.

RTVE.es nos informa de un acontecimiento importante: 

Los jefes de Estado de 57 países árabes e islámicos se han reunido este sábado en la cumbre de emergencia celebrada en Riad, Arabia Saudí, un encuentro durante el que han pedido el fin de la guerra en Gaza y que Israel rinda cuentas por sus "crímenes masivos". 

Al término de la reunión, los países han emitido una declaración en la que, además, han solicitado aumentar la entrada de humanitaria a la franja y han rechazado que la guerra iniciada tras los ataques del grupo islamista Hamás el pasado 7 de octubre  sea calificada como un ejercicio de "autodefensa" o "justificada bajo cualquier pretexto". 

Asimismo, han pedido al fiscal general de la Corte Penal Internacional que "cumpla con la investigación de los crímenes de guerra y de lesa humanidad que comete" el Estado judío no solo en Gaza, sino "en todo el territorio ocupado". También han dirigido parte de la declaración a Occidente, a cuyos países han demandado que "dejen de exportar armas" a Israel.* 

La brutalidad, la inhumanidad, de la respuesta israelí ha conseguido lo casi imposible: poner a los países musulmanes de acuerdo. ¡Increíble!

La foto de RTVE.es que acompaña a la noticia nos muestra de Siria a Turquía, de Irán a Egipto, con ese centro de Arabia Saudí, el país que estaba a punto de estrechar las relaciones con Israel "normalizando" la situación entre los dos países. ¡Qué ironía! La cara del príncipe Bin Salman lo dice todo.

Lo que piden ya no es solo un alto el fuego humanitario, la apertura de corredores, etc. Lo que piden es que se castigue por parte de los tribunales internacionales, algo que está a punto de suceder. La pregunta sobre esto nos lleva lejos: ¿hasta cuándo puede sostener Estados Unidos lo que hace Netanyahu en Gaza? Las peticiones, por cierto, no van ya solo a esa zona, sino a la totalidad. Se han aumentado las peticiones a la vista de los errores del gobierno de Israel. ¿Qué les ha ocurrido, qué estaban pensando?

Se puede establecer una especie de ley que vale para muchos lugares: a mayor debilidad, decisiones más fuertes. Si se fuerza la situación, los gobiernos débiles reclaman apoyos interiores. Netanyahu, con un gobierno muy fraccionado, con radicales dentro, toma la decisión de llevar al límite la situación, la exhibición de la fuerza que tiene pero que no se debe permitir.

Las consecuencias son claras. Una vez traspasados los límites, los apoyos se van perdiendo. Ya no hay quien apoye la causa. Algunos pensarán que hay que separar la causa de los hechos, pero no ocurre así en la política. Los gobiernos y parlamentos del mundo no quieren perder sus propios votos, enfrentarse a sus votantes solo porque Netanyahu es un bárbaro irresponsable.

Hace unos días comentábamos aquí las palabras del ministro de Netanyahu sobre el uso de una bomba atómica si hiciera "falta". La barbaridad es barbarie; es de tal calibre que espanta ante las perspectivas de una guerra total en la zona. La guerra total encadenaría las respuestas de países como Irán y otros de la zona y la necesidad de intervención norteamericana, lo que precipitaría todo en cadena.

Aquí ya no se habla de "causas", sino de "vidas". Netanyahu no ha medido sus acciones pensando que se le iba a dar carta blanca, por un lado, y que no tenía que medir su respuesta, cuya respuesta controlaría. Pero la situación de Israel hace que este equilibrio involucre a los que le apoyan. Todo tiene un límite y Netanyahu lo ha sobrepasado con creces.

El gran beneficiado, claro está, es Hamás, que tapa sus propias acciones y dirige su dedo mediático-acusador hacia Israel. Lo malo es que cualquier escarmiento a Israel necesariamente conlleva la salomónica réplica a Hamás. No le servirá de nada el plantear la "historia" como reclamación. No ha dejado de ser lo que era, un grupo terrorista, por más que mueran palestinos. Pero la batalla por dejar aislado a Israel la han ganado al conseguir que se haga un frente común en los países árabes y musulmanes.

Se hace necesario separar los pueblos de sus dirigentes, algo que el lenguaje vuelve equívoco con sus figuras retóricas, del todo por la parte y de la parte por el todo. Responsables de lo que ocurre son los que apoyan las muertes y los que las buscan. Hay muchos israelíes que no están de acuerdo con Netanyahu y lo que hace ese gobierno; son pocos, pero están ahí. También hay palestinos que creen que es posible la convivencia. Pero unos y otros acabarán esfumándose en la medida en que sus propios entornos les exigen tomar posición apoyando la violencia como único recurso.

La causa de Israel se difumina ante la barbarie empleada. En RTVE Play se hacen una pregunta "¿Quién gobernará Gaza?" y reproducen la contestación de Netanyahu a un medio norteamericano:

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha asegurado en una entrevista para el medio de comunicación estadounidense ABC News, que una vez finalice la guerra contra Hamás, "Israel por un período indefinido tendrá la responsabilidad general de la seguridad". Esto significa que las tropas israelíes seguirán controlando la Franja de Gaza a pesar de que el presidente de EE.UU., Joe Biden, declaró que sería "un error" que los israelíes ocuparan ese territorio.**

La respuesta es desde un mundo imposible. ¿Cree realmente Netanyahu en lo que expresa, que el mundo lo va a aceptar? ¿Cree que va a encontrar un gobierno "palestino" mientras patrulla las calles y desmonta los restos de Hamás? Llegado a este nivel de violencia y destrucción, la solución no es fácil. No sé realmente qué es aquí "solución" porque probablemente signifique algo muy distinto en boca de quien lo diga.

En cualquier momento puede darse un nuevo salto tanto en la violencia como en los participantes, que pueden ampliarse (ya lo han hecho). Los jefes de estado reunidos para condenar lo que ocurre y pedir que se castigue a Israel y a sus responsables por crímenes de guerra piden el aislamiento de Israel, la ruptura diplomática y sanciones internacionales, algo que puede empezar a pasar. Los límites se han sobrepasado con creces.

Sigo manteniendo en el aire la pregunta "¿por qué ahora?", que me parece esencial para comprender dónde estarán los límites, es decir, hasta dónde tenía previsto llegar, cuáles eran los objetivos, del que decidió que todo comenzara. La pregunta sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Netanyahu es más clara: hasta allí donde se lo permita la comunidad internacional y, especialmente, los Estados Unidos. ¿Dejarán de pensar en los votos y financiación del lobby judío norteamericano, como comentaban hace unos días? Cuando sea más costoso que beneficioso, se producirá el cambio. Puede que la política norteamericana entienda que no puede respaldar a Israel hasta los límites a los que se está llegando.

Netanyahu es el principal responsable de esto. Podía haber mantenido su causa, pero la soberbia es mala consejera. Ahora tiene el mundo en contra. ¿Le importa?

La foto de familia, pese a las caras de circunstancias de algunos, debería preocupar en Israel. Ya no quedan muchas salidas. 

* "Los países árabes e islámicos piden que Israel rinda cuentas por sus "crímenes masivos" en la Franja de Gaza" RTVE.es 11/11/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231111/cumbre-riad-guerra-israel-hamas/2460674.shtml

 

** "¿Quién gobernará Gaza?" RTVE Play 7/11/2023 https://www.rtve.es/play/videos/modo-digital/guerra-israel-hamas-benjamin-netanyahu-franja-gaza/7005995/

miércoles, 1 de noviembre de 2023

El paso boliviano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo que está ocurriendo en Palestina no tiene nombre matizable. Es barbarie, ya lo hemos dicho varias veces. No se trata de si un caso es justificable o no La barbarie no lo es en ningún sentido. Por mucha razón que se tenga, la barbarie nos hace perderla.

Los intentos de involucrarnos en uno de los bandos por simpatía no son más que una trampa emocional en la que muchos caen. Cuanto más se pierda en la guerra, cuanto más se sufra, más adhesiones, más apoyos, piensan algunos. Esta guerra no es por Gaza; eso es el campo de batalla momentáneo. Esta guerra es mucho más amplia, con escenarios lejanos e intereses que mueven en la sombra. Los palestinos de Gaza son víctimas de muchas más cosas que los bombardeos israelíes. Hay causas más amplias en una guerra que es de otro orden; es solo una muestra parcial, dolorosa pero parcial. Una guerra altamente ideologizada, no solo por el territorio, que es la excusa.

Es una guerra destinada a encender otras guerras, a arrasar más territorios, a deshacerse de viejos enemigos. Es la guerra sin solución, solo política de tierra quemada.  No se trata de ganar un territorio, sino de ganar apoyos para las causas respectivas. Pero ese es un camino peligroso porque algunos no pueden permitir que se pierdan esos apoyos que supondría que las piezas de la estrategia internacional siguen cayendo sin control. Esta guerra se da sobre un tablero de ajedrez mundial. Palestina es apenas una casilla.


Bolivia acaba de romper relaciones con Israel. Es un movimiento pequeño en el tablero, pero es solo la salida del primer peón. En RTVE.es nos dan cuenta de este movimiento: 

Bolivia ha anunciado que rompe relaciones diplomáticas con Israel por lo que considera una "agresiva y desproporcionada ofensiva militar" contra la población de la Franja de Gaza.

En un comunicado, el vicecanciller, Freddy Mamani Machaca, indicó que el Gobierno "ha tomado la determinación de romper relaciones diplomáticas con el Estado de Israel en repudio y condena a la agresiva y desproporcionada ofensiva militar israelí que se realiza en la Franja de Gaza".

Por su parte, Israel ha acusado al Gobierno de Bolivia de "rendirse al terrorismo y al régimen del Ayatolá en Irán". "La decisión del Gobierno de Bolivia de romper relaciones diplomáticas con Israel es una rendición al terrorismo y al régimen de los Ayatolás en Irán. Al adoptar esta medida, el Gobierno boliviano se alinea con la organización terrorista Hamás", afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel en un comunicado.

"Desde el cambio de Gobierno en Bolivia, las relaciones entre los países han carecido de contenido", indicó la cancillería israelí.

El lunes, el presidente de Bolivia, Luis Arce, se reunió con el embajador de Palestina, Mahmud Elalwani, y le expresó su rechazo a los "crímenes de guerra en la Franja de Gaza", donde han muerto más de 8.500 personas por los bombardeos israelíes.* 


Este intento de relativizar, de minimizar el movimiento boliviano es el movimiento que le queda a Israel en el escenario internacional. Es cierto que la ruptura con Bolivia no es casual, dado el acercamiento de Bolivia a Irán, lo que lo explica, pero es encender una mecha.

En la BBC se nos hablaba el 21 de julio de este año del "acercamiento" entre Bolivia e Irán. Esto supone un alineamiento del régimen bolivariano al iraní, lo que hace que las críticas de Israel como respuesta tengan más sentido. 

Pese a que geográficamente están separados por miles de kilómetros, Bolivia e Irán dieron un paso más en su acercamiento.

Los gobiernos de ambos países firmaron este jueves un memorándum de entendimiento para ampliar la cooperación bilateral en el campo de seguridad y de defensa, informó la agencia estatal persa IRNA.

El acuerdo fue rubricado en Teherán por el ministro de Defensa boliviano, Edmundo Novillo Aguilar, y su par iraní, y Mohammad Reza Ashtiani.

El documento ha sido criticado por miembros de la oposición boliviana, que han lamentado que el gobierno de Luis Arce prosiga el acercamiento con Irán iniciado en el mandato del expresidente Evo Morales.**


¿Qué puede significar este acuerdo? Evidentemente era ya un paso de refuerzo de Irán antes de que Hamas atacará Israel desencadenando este desastre humanitario. Que sea Bolivia quien rompa con Israel no es casualidad. Este paso boliviano puede ser el comienzo de una serie de rechazos no necesariamente vinculados a Irán, el controlador en la sombra de lo que ocurre en la zona.

Todo esto tiene un valor ante las opiniones públicas de los diferentes países que pueden ver cómo se saca a la gente a la calle pidiendo la ruptura con el régimen de Israel. No hay que irse muy lejos para comprobarlo. ¿Puede Israel permitirse la ruptura internacional cuando sus actuaciones no puedan ser ya respaldadas por nadie?

Es esta batalla la que Israel está perdiendo. La estrategia de Netanyahu, guiada su soberbia implacable, le va a hacer perder los apoyos que podría tener Israel. Netanyahu tiene un objetivo: mantenerse fuerte, asegurar —como vimos hace unos días— que esto lo va a ganar sí o sí, que es lo que le permite aunar en torno a su figura. Lo que él quiere mostrar como "firmeza", el mundo lo ve como "brutalidad".


Lo que ha conseguido es que se abran focos de violencia que estaban medianamente controlados. Otros grupos controlados por Irán en los países vecinos se han puesto en marcha. Ha conseguido que una mayoría de la opinión pública de países democráticos (la libertad de prensa es esencial en esto) vea con malos ojos ya la causa israelí, que muchos países se sientan "incómodos" con lo que hace y más "incómodos" si tienen que justificarlo. La opción del "derecho a la autodefensa" que muchos han esgrimido se queda en nada cuando el uso de la fuerza es desproporcionado y genocida. Acostumbrado a ser blanqueado en sus acciones, la brutalidad queda esta vez en evidencia. Qué sea verdad y qué manipulación pasa a un segundo término ante la sonrisa de Netanyahu, su confianza escandalosa y desafiante. Netanyahu es el peor embajador de Israel, la negación de la causa israelí. Lo es desde hace mucho tiempo, pero son los israelíes los que le eligen presidente como son los norteamericanos los que eligieron a Trump y pese a los precedentes pueden hacerlo de nuevo. Cuando las democracias dan tan malos dirigentes como las dictaduras, algo malo ocurre y arrecian las tormentas.

Hace tiempo que el pueblo israelí elige estos tipos duros que acaban haciendo lo que el pueblo les ha "ordenado" en las urnas o sencillamente los que logran convencerles de que ellos, tipos duros, son capaces de velar para que puedan descansar tranquilos.

La renuncia del representante de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos es otro golpe para Israel. La carta de dimisión explicándola se centra en dos aspectos: "hemos fallado", en referencia a las Naciones Unidas, y en el hecho del "genocidio", algo que da por hecho en Gaza. 


Es un duro golpe, al que hay que añadir la condena indirecta de Israel que hizo del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres. Israel ha pedido su dimisión por "justificar" el ataque de Hamas. 

Las condenas a las acciones de Israel no se pueden seguir "explicando" siempre, como en el caso de Bolivia. Cada vez son menos quienes en lo personal se sienten del lado de Israel; es incómodo institucional y personalmente.  Las justificaciones de sus acciones brillan por su ausencia más allá del "derecho a la autodefensa", que se pierde cuando se convierte en barbarie.

El gesto boliviano abre la espita de otro nivel de condenas. Pronto es posible que se sumen más. También es posible que los protectores de Israel, los que financian sus guerras, empiecen a darse cuenta que nos les resulta rentable en ningún sentido seguir apoyando. 

Los entresijos de las relaciones en la zona no podrán seguir soportando la contradicción permanente entre las alianzas por arriba —las internacionales— y las simpatías y alianzas por debajo, que también son internacionales pero no se presentan como tales: las islámicas. Los conflictos entre los gobiernos y las bases en sociedades poco o nada democráticas explican este otro tipo de estrategias y porqué se trataba de complicar la vida a Arabia Saudí cuando esta trataba de "normalizar" la relaciones con Israel.

Respecto a Bolivia, el artículo de RTVE.es señala: 

En 2009, el Gobierno del entonces presidente Evo Morales (2006-2019) rompió relaciones diplomáticas con Israel como respuesta a los ataques contra la Franja de Gaza; pero los lazos se restablecieron en 2020 por el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez (2019-2020).* 

Mientras las relaciones diplomáticas con Israel formen parte de los cambios de gobierno en los países, es decir, se haga causa parcial de los apoyos de unos y otros, el problema israelí-palestino, por llamarlo de algún modo, no tendrá solución. Lo que vale para Bolivia vale para otros países, en los que el cambio de administración, supone variaciones en apoyos, disculpas y hasta financiación.

Lo peor del drama palestino es que forma parte de la agenda política, de los programas, lo que se traduce en falta de unidad en la consideración y en demasiados puntos de vista. Por eso es necesario contemplarlo con los ojos de lo que supone de muertes de inocentes, que son utilizados como elemento de propaganda o como objetivos para conseguir apoyos políticos, respaldos, financiación, armamento, etc.

El apoyo de muchos países a Israel se está tambaleando. Lo está haciendo porque la amenaza del terrorismo se extiende más allá de Palestina con las llamadas de Hamás, un grupo terrorista, a "la ira", es decir, a atentar. El mundo occidental no teme "atentados israelíes", pero sí atentados yihadistas porque es a lo que se llama, lo que tiene un efecto sobre la opinión pública que se trata de usar para mantener el apoyo por unos y el miedo por otros.


Israel usa el miedo a Hamas, al terrorismo internacional; Hamas usa el genocidio, la destrucción de inocentes para atraer las simpatías a su causa. Los dos enfoques carecen de una vía de solución del problema, pues el objetivo es la destrucción total que es como se entiende el fin del problema. Sin embargo, hay que ser muy ingenuo para pensar que esto será así. En Palestina seguirán entrado personas interesadas en que no haya paz y en Israel no habrá forma de exterminar a todos los que considera sus enemigos, pues está creado en mitad del mundo islámico. Es la maldición de la tierra prometida.


Ante esta sinrazón que busca nuestra atención, solo cabe mantenerse del lado del que sufre, del que es víctima inocente de la barbarie directa o indirecta. Hoy el dolor no solo es una realidad, sino que también es un arma, una realidad manipulable.

Lo terrible es que nadie busca un alto el fuego, que los mismos países que les rodean dan con cuentagotas su ayuda, que apenas se abren los pasos para hacer llegar la ayuda humanitaria. Es un lanzamiento continuo de acusaciones que busca elevar el clima conflictivo.

De nuevo y cada día la condena de la barbarie, no de un acto concreto, sino de todo lo que la impulsa, promueve y desea la violencia sin límite. Las causas, repetimos, pierden su razón, cuando se vuelven absolutas e ignoran el dolor que causan. 

 

* "Bolivia rompe relaciones diplomáticas con Israel por su "desproporcionada" ofensiva en Gaza" RTVE.es / EFE 1/11/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231101/bolivia-rompe-relaciones-diplomaticas-israel-su-desproporcionada-ofensiva-gaza/2459793.shtml

** "Lo que se sabe del acuerdo de seguridad entre Bolivia e Irán" BBC News Mundo 21/07/2023 https://www.bbc.com/mundo/articles/cld9nq1zqwyo

jueves, 4 de agosto de 2022

El viaje de Pelosi y la mano invisible

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es difícil entender la política exterior norteamericana. Es cierto que es más complicado entender la política nacional con la invasión del Capitolio del 6 de enero de 2021 y los millones de votantes potenciales que sigue conservando Donald Trump. Pero por complicado que esto sea, lo cierto es que una y otra están conectadas y, sobre todo, ambas nos afectan, pues lo que ocurre o hacen los Estados Unidos tienen una repercusión global, nos guste o no.

Hemos llegado a un punto en el que son necesarios diversos procesos de traducción de los actos norteamericanos para tratar de entender su sentido. Si la cuestión rusa se entiende a través de los lazos —energéticos, comerciales y políticos— creados con Europa y otros estados implicados que se van sumando a este conflicto estructurando las nuevas zonas de influencia, la cuestión norteamericana requiere otros planteamientos por dos circunstancias esenciales, la creciente pérdida de influencia internacional, anunciada desde diversos foros en las últimas décadas como la "decadencia del imperio norteamericano" y la explicación que desde los propios Estados Unidos se da a este hecho.

Mientras que Rusia ha ido ampliando su influencia en el mundo —tras el hundimiento de la Unión Soviética— estableciendo los mencionados lazos mediante los que ofrece y crea dependencia —como ocurre con el gas—, los Estados Unidos se han visto sorprendidos en su propio terreno. Lo que ellos esperaban que iba a ser su expansión absoluta a través de dos fenómenos, la Sociedad de la Información, por un lado, y la "globalización" por otro, no se ha visto realizado más que a medias.

La enorme paradoja es que el triunfo de la democracia sobre el totalitarismo no se ha visto refrendado en todos sus niveles. Lo que en un plano político puede resultar evidente (la superioridad de la democracia) no resulta tan evidente en el plano económico, donde Estados Unidos ha sido derrotado por un país que no es precisamente democrático, China, lo que se ha convertido en una verdadera obsesión y problema. De China no se teme su comunismo de consumo, sino su capacidad capitalista de competir. China es el país que más multimillonarios produce cada año. Es el "sueño chino" en vez de "sueño americano".

Quizá el capitalismo moderno se ha olvidado de un mensaje que ya estaba muy claro en La riqueza de las naciones, el texto fundacional, de Adam Smith:

En cierta medida, en el arte o manufactura que fuere, entregar el monopolio del mercado interno a la producción de la industria del propio reino equivale a dirigir a los particulares en la forma que deben emplear su capital, y deberá, en casi todos los casos, conducir a una regulación inútil o dañina. Si la producción interna puede distribuirse de forma tan barata como la industria exterior, la regulación será evidentemente inútil. Si no puede, será en general dañina. Cualquier padre de familia prudente tiene como máxima no intentar hacer nunca en casa lo que le costará más fabricarse que comprar. El sastre no intenta hacerse sus propios zapatos sino que se los compra al zapatero. El zapatero no intenta confeccionarse su ropa, sino que recurre al sastre. Ni una cosa ni otra hace el labrador, que se las pide a cada uno de esos artesanos. A todos ellos les beneficia utilizar su propia industria, de suerte que, al obtener cierta ventaja sobre sus vecinos, pueden comprar con parte de su producción o, lo que viene a ser lo mismo, con el precio de parte de ésta, cualquier cosa que precisen.   

Lo que es prudente en el gobierno de una familia, pocas veces será insensato en el de un gran reino. Si un país extranjero puede proporcionarnos una mercancía por un precio menor al nuestro, mejor será comprársela a él, de forma que obtengamos alguna ventaja con parte de la producción de nuestra propia industria. De este modo, la industria general de un Estado, siempre en proporción con el capital que para ella se emplee, y al igual que en el caso de los artesanos antes mencionados, no quedará disminuida, sino que únicamente habrá que buscar la manera de utilizarla con el máximo provecho. No será así, sin duda, si se orienta a un objeto que podría comprar más barato que fabricándolo ella misma. De suerte que el valor de su producción anual se verá ciertamente disminuido cuando deje de fabricar géneros más valiosos que la mercancía que se afana en producir. Según este supuesto, esa mercancía podría adquirirse en otros países a un precio más barato que el del propio reino. Por consiguiente, podría haberse adquirido sólo con una parte de las mercancías o, lo que es lo mismo, con una parte del precio de aquéllas que la industria interna habría producido con igual capital si se le hubiera permitido seguir su curso natural. De este modo, la industria del país deja un uso más provechoso que aquél por el que opta, y el valor de intercambio de su producción anual, en lugar de acrecentarse, según pretendía el legislador, deberá necesariamente disminuir con cada nuevo reglamento. (trad. Jesús Cuellar) 

Pero los consejos y analogías sobre comprar barato fuera tienen consecuencias dentro. Es de ahí donde se ha generado una gran división en la sociedad norteamericana y que Trump aprovechó: el odio a China. El principio capitalista de que hay comprar fuera lo que es más barato que producirlo dentro ha hecho estragos entre lo que no se menciona a menudo: el capitalismo fomenta la desigualdad haciendo más rico al rico y más pobre al pobre. La igualdad de oportunidades, evidentemente, no funciona cuando esa riqueza producida se transforma en nuevos privilegios comprables. Comprar a China ha hecho muchos ricos, de la misma forma que se han enriquecido muchos en Europa gracias a una energía más barata.

Pero lo que funciona en la economía doméstica, no siempre es igual cuando se trata de destruir a la competencia, algo que el capitalismo también mantiene entre sus armas oscuras. Los mismos que destruyen a la competencia vendiendo por debajo del precio de coste son los que después aplicarán con firmeza las leyes de la oferta y la demanda. Del gas barato pasamos al gas súper caro, ruinoso que te lleva a una crisis sin precedentes porque la "mano invisible" ya tiene rostro, el de Vladimir Putin.

Lo que se daba por supuesto, que capitalismo y democracia eran las dos caras de la misma moneda, el principio del (neo)liberalismo, se descubre como falso. Unos países totalitarios, como Rusia y China, son capaces de aplicar las duras leyes del capitalismo salvaje mientras que cortan las posibilidades democráticas, que plantean como una debilidad estructural. Rusia fue vencida en todas las carreras; China, por el contrario, no solo ha resistido sino que ha ganado en crecimiento sin perder el control totalitario fundido con los principios de la obediencia confuciana. 

Trump supo recoger los sentimientos anti China existentes en los perjudicados, la clase trabajadora norteamericana, y no le importaron las de Rusia porque esta no competía con los Estados Unidos, que no es dependiente ni del gas ni de su petróleo. Mientras se cerraban fábricas condenando a pueblos y ciudades a la pobreza, las clases empresariales norteamericanas se hacían ricas comprando barato en China y aumentando sus márgenes de beneficio. Lo mismo se puede decir de Europa, cuyos efectos en muchas zonas han sido muy similares. Todos seguían a Adam Smith: no vale la pena producir lo que se puede comprar más barato fuera. Pero esto tiene unos riesgos que el clarividente Smith no tenía porqué saber, pese a poner abundantes ejemplos sobre los efectos de las guerras en la economía. Pero las guerras del s. XVIII no son las del XXI.

¿Por qué no ha cambiado la política anti China de Trump con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca? La respuesta es sencilla y, a la vez, compleja: porque, primero, alentar el odio hacia China es rentable políticamente y, en segundo lugar, permite unas sanciones que favorecen al mercado norteamericano. El espectacular crecimiento chino solo se frena no comprándoles y sancionando a los que lo hacen. A Trump le interesaba más tener por socio a Rusia, que no es un país rico en producción, pero que tiene recursos vendibles, que a China, un país que tiene muchos recursos naturales y una enorme capacidad de producción. China es el problema. Por eso lo que está haciendo Biden es trata de evitar ser acusado por los republicanos de no frenar a China, una vez que todos han aceptado el diagnóstico y la receta: frenar a China.

Las complicaciones actuales derivadas de la actuación de Rusia sobre Ucrania y sobre los elementos económicos, como el grano, el gas, la inflación, etc. solo son un anticipo de lo que pude ocurrir si Estados Unidos, como parce, trata de abrir un frente de conflictos con China.

El viaje de Nancy Pelusi a Taiwán es un ejemplo de cómo crear un conflicto que nos arrastre a todos y solo beneficie a los Estados Unidos. Taiwán es un país inventado durante la Guerra Fría para acoger a los varios millones de exiliados nacionalistas tras perder la guerra civil china. Es un problema complejo y que requiere de diplomacia. Pocos recuerdan que el mundo no reconoció internacionalmente a la China continental como estado y sí lo hizo con la isla, que fue la "verdadera China" hasta que tamaño despropósito se cambió en los años 70, siendo reconocida la actual China como estado y quedando en el limbo Taiwán. La forma de mantener el equilibrio de esta desproporción era la prudencia. Algo que la "inútil" visita de Pelosi echa por tierra y que el gobierno chino considera lo que es, una provocación en el peor momento.

En un momento en el que se trata de aislar a Rusia y evitar que esta sume apoyos declarando independientes las "repúblicas populares" artificiales creadas en el Este de Ucrania (ya reconocidas por países sicarios, como Siria, y otros como Corea del Norte y la Venezuela, de Nicolás Maduro), la señora Pelosi decide visitar Taiwán para realizar arengas patrióticas sobre cómo les defenderán los Estados Unidos de China y de paso sentar bases por todo el Pacífico y el Índico.

Estados Unidos está empujando de forma irresponsable a China hacia Rusia. Es evidente que estos movimientos tratan de meterlos en un mismo paquete. Pero el objetivo, como ocurre en Europa, no es una preocupación responsable, sino más bien la creación de unas condiciones de conflicto que permitan aislar a China como ya se está haciendo con Rusia a través de las sanciones. Pero la situación es evidentemente muy distinta.

Recordemos que la política económica de Donald Trump se enfocó a sancionar a las empresas que fabricarán en China y otros países "más baratos" en su producción. Como populista, Trump asumió que había: 1) evitar comprar fuera (recuerden lo ocurrido con las motos Harley Davidson) por muy barato que fuera; la fórmula siempre ha sido la misma, aranceles, impuestos a la importación, algo que hemos padecido también los españoles con el aceite de oliva o los vinos, algo que permitía que producir más caro pudiera equipararse con lo de fuera encareciéndolo; y 2) evitar que los otros compraran fuera y se beneficiara de la crisis, algo que se hacía mediante prohibiciones y sanciones.

A nadie se le escapa que sí Putin nos raciona la energía y Estados Unidos nos prohíbe fabricar y comprar en China, la situación europea solo se resuelve de una manera: comprar la energía fuera (más cara) y comprar fuera lo que no tenemos (más caro que antes). Esto ya se está haciendo pues el gas ya se lo compramos (y hay que dar las gracias) y las compras habrá que hacerlas en Estados Unidos o en sus aliados asiáticos, que ya se han visto favorecidos por la protección norteamericana, es decir, el otro gran productor sin sospechas más que de explotación laboral: Corea del Sur.

15/09/2021

La visita de Nancy Pelosi al sureste asiático es una jugada que busca llevar al gobierno chino a realizar acciones que sirvan de excusa para limitar las compras a China. Pero China no es Rusia. Es una súper potencia económica cuyo futuro está vinculado no a las invasiones o las guerras sino precisamente al desarrollo e intercambio económico. En China se ha invertido en empresas reguladas para evitar perder el control. Pero a China no le interesa en modo alguno perder el control de su crecimiento, algo que es, en cambio, el objetivo de la política norteamericana, que ha hecho de China el gran centro de sus acciones.

Cuando Trump le exigió a Europa que aumentara su armamento, se enfadó mucho cuando los europeos decidieron desarrollar su propio armamento y fabricarlo. Se vio claramente que lo que quería era que se lo compraran a los Estados Unidos. Durante su mandato hemos señalado la estrategia de crear conflictos y luego vender soluciones, aunque fueran chapuceras. ¿Podemos imaginar lo que puede suponer para Europa quedarse sin energía (Rusia) y sin piezas para la fabricación (China)? Recordemos simplemente el parón de las cadenas automovilísticas cuando no nos llegaban ciertos chips. 

¿Nos imaginamos otro juego como el de los barcos que no llegan porque se paran por el camino o se atascan en el canal de Suez, porque no hay materias primas para elaborarlos, etc.? Ahora Rusia quiere controlar la ruta del Ártico, abierta con el deshielo. ¿Qué pasará con Suez, la ruta del sur?

El enfrentamiento entre China continental y Taiwán no interesa a ninguno de los dos, sin embargo sí beneficia a terceros creando una nueva fuente de conflictos en la zona. Este tipo de agravios y desafío solo provoca el crecimiento de ese "nuevo orgullo nacionalista" chino que sirve para crear nuevos objetivos reivindicativos. ¿Qué busca esta vez la "mano invisible"?

Lo que se creó en la isla de Taiwán en su momento no se corresponde con la China de hoy ni con sus objetivos. La visita de Pelosi es un problema en medio de muchos otros problemas, en un momento crítico para el mundo entero. No conviene jugar con juego cerca de los lugares secos. Decimos de una persona que es "diplomática" cuando trata de evitar conflictos y, por el contrario, trata de resolverlos. No es esta la diplomacia de Nancy Pelosi, destinada a crearlos. El problema es que no se los crea a Estados Unidos, sino que nos los crea a todos.