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viernes, 24 de julio de 2026

La entrevista contraproducente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Te acusan de algo, se aportan pruebas y se confirman indicios. Puedes defenderte o, simplemente, decir que existe la presunción de inocencia, un concepto jurídico abstracto que puede invocarse aunque te encuentren con el cadáver estrangulado en tus manos. A efectos legales, todo el mundo es inocente hasta que se demuestra lo contrario, decimos, pero lo que vale entre jueces y abogados no es exactamente lo que ocurre entre la opinión pública. Los medios están obligados a usar el "presunto" y el "presuntamente", pero no todo pinta igual.

Por mucho que la ley sea la ley, los tribunales sean los tribunales, las sentencias sean las sentencias, etc. hay cosas que van a otro ritmo. Esto es así especialmente cuando se trata de personajes públicos, gente que ha pedido la confianza de los demás a través de discursos, de programas electorales, etc. La distancia entre la base de la confianza lograda, es decir, el acceso al poder mediante el voto, y lo que se va conociendo de lo hecho gracias a esa confianza que ha llevado hasta el poder es lo que se acaba estableciendo en la opinión pública.

La base de la opinión pública, un concepto complejo en este mundo mediático, es la confianza y la honestidad, lo que quiere decir que confiamos en quien nos convence de su honestidad y alcanza así los votos que le llevan al poder. Nadie pide el voto para robar, defraudar, etc. Se pide para lo contrario. Por eso, la defensa es necesaria más allá de la presunción de inocencia. Un político no debería invocarla en exceso y sí preocuparse de aportar pruebas claras de que no ha hecho lo que se dice. Si no lo hace, el jurado de la opinión pública empieza a pensar mal. Además, involucra a otros, pues nadie va solo, sino como una parte de algo, en este caso, un partido con tradición que tiene que ir más allá del eslogan del "cien años de honradez" o de rasgarse las vestiduras ante los señalamientos.

José Luis Rodríguez Zapatero ha concedido una entrevista a un medio, RTVE, y a un periodista señalado. Las presiones por parte del partido que ve amenazada su credibilidad y comportamiento han sido públicas en estos días. Muchos no entendían que se estuviera amparando al expresidente que no aportaba explicaciones y hacía crecer el recelo contra él y su partido. En este contexto de creciente presión, concede la entrevista con resultados como los señalados en 20minutos por Pedro Buenaventura: 

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero apareció públicamente este jueves por primera vez desde su imputación y negó todas las presuntas ilegalidades que le atribuye la Audiencia Nacional. No obstante, en muchos puntos de la entrevista que concedió a Televisión Española no logró exponer una versión alternativa a la tesis incriminatoria que manejan la UDEF y la Fiscalía Anticorrupción. Sucedió cuando negó haber hablado con "nadie, ni en la SEPI ni en el Gobierno" sobre el rescate de Plus Ultra, pero no explicó cómo es posible que su amigo y socio Julio Martínez Martínez conociera el 26 de febrero de 2021 que el rescate a la aerolínea se aprobaría en el Consejo de Ministros exactamente 11 días después. 

Hubo otras cuestiones que el exdirigente socialista ni siquiera quiso contestar, como las relativas al origen de las joyas que la UDEF encontró en una caja fuerte en su despacho, valoradas en 1,3 millones de euros de acuerdo con la tasación oficial. Zapatero dijo que no había en sus alhajas ningún "afán patrimonial" e incluso afirmó que tras el hallazgo de la Policía el ajuar le produce "una alergia profunda". Pero se negó a explicar de qué país provenía ese "regalo de cortesía personal" que él tenía "ahí" guardado, entre otras joyas y regalos de la familia, según quiso hacer ver. 

Tampoco explicó lo que concierne al conocimiento privilegiado de Julio Martínez Martínez sobre la tramitación del rescate de Plus Ultra. No quiso confrontar directamente a su "amigo", que días antes le había señalado ante el juez por su presunta influencia en la concesión de la ayuda de la SEPI sin aclarar tampoco cómo se materializó dicha influencia.*


La entrevista no ha calmado nada, sino que ha dejado en evidencia una clara resistencia por parte del imputado a aclarar los temas más conflictivos que han quedado en el aire. Insistimos en la excepcionalidad del caso: no se trata de cualquiera, sino de un expresidente del gobierno, de alguien que llegó a La Moncloa por los votos de los demás, haciendo promesas de acabar con cosas como de las que hoy se le acusa.

Si va a dar más entrevistas para no aclarar nada y su defensa se basa en tecnicismos, como ya hemos comentado en días anteriores, será contraproducente y el daño arrastrará a todos los que le apoyen y le distanciará de los que ahora puedan sentirse engañados.

¿Darán el PSOE y el gobierno el paso de distanciarse? Me imagino que las tensiones internas seguirán creciendo hasta que haya una resolución. Dada la velocidad de la Justicia española, ¿podrán soportar el innegable desgaste político, el largo goteo de nuevos indicios de todo tipo, pero especialmente sangrantes en los casos de proximidad, los que envuelven al partido y amistades?

Conforme crezcan las tensiones, será más difícil evitar una guerra interna, una guerra civil entre partidarios de una u otra línea. Parece claro que el oficialismo teme ver peligrar su actual poder y cree que enfrentarse al expresidente supone riesgos claros, es decir, serían los primeros en caer. La otra línea es previsible: los marginados y críticos del oficialismo invocarán la historia, la trayectoria del PSOE y expresarán la necesidad de salvar partido y socialismo antes que los cargos e intereses personales.

Cuándo se produzca esto dependerá de las nuevas pruebas y casos que se pongan encima de la mesa. En este caso, las ideas de presunción de inocencia no son suficientes; se espera algo más, algo que por ahora no llega.

Los que le organizaron la entrevista no han medido los efectos. Una entrevista sin nada que decir, sin nada que aportar al caso, sin algo para sostener la inocencia, es contraproducente. Deja en evidencia al acusado y su falta de recursos. ¿Ha tenido la entrevista algún móvil interno que se nos escapa? Puede que alguno haya dicho que es todo lo que se podía hacer desde arriba, que lo demás era cosa suya. 


* Pedro Buenaventura "Zapatero dice que no tuvo información del rescate de Plus Ultra pero no explica por qué 'Julito' supo que se aprobaría 11 días antes" 20minutos 24/07/2026 https://www.20minutos.es/nacional/zapatero-dice-que-no-tuvo-informacion-rescate-plus-ultra-pero-no-explica-por-que-julito-supo-que-se-aprobaria-11-dias-antes_7018319_0.html

viernes, 26 de junio de 2026

El juicio de la opinión

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando uno es inocente es el primer interesado en que se le juzgue y queda clara la inocencia. Cuando empezamos con tecnicismo para salir del embrollo, malo. La prensa empieza a contarnos los intentos  de las defensa de algunos para evitar los juicios, algo que no es precisamente lo que se debería hacer. No solo no se demuestra la inocencia, sino que se trata de evitar los juicios.

Desde el punto de vista obligado de que se trata de un político, el interés en ser juzgado debería ser mucho más intenso. Este es el caso de José Luis Rodríguez Zapatero, de cuyo caso la prensa nos dice: 

La defensa del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha pedido la nulidad de todas las actuaciones en el caso sobre las presuntas irregularidades con la utilización del rescate a la aerolínea Plus Ultra que investiga el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama.

En el incidente de nulidad general, al que ha tenido acceso RTVE, el abogado considera que se han vulnerado el derecho al juez ordinario predeterminado por la ley, a un proceso "con todas las garantías" a la tutela judicial efectiva sin indefensión y a la presunción de inocencia.

Además, la defensa de Zapatero apunta a "maniobras dirigidas a conducir el proceso hacia los órganos judiciales de mayor conveniencia, soslayando al juez ordinario legalmente competente".

El letrado argumenta que se ha incorporado al procedimiento una prueba "ilícitamente" analizada vulnerando el derecho a la intimidad en este caso, y que el procedimiento "parte de unos análisis de conversaciones privadas no autorizados", como el teléfono móvil del presidente de Plus Ultra, Rodolfo Reyes.*

Como político con un peso histórico y una responsabilidad hacia sus compañeros de partido, del PSOE, Rodríguez Zapatero debería ser el primer interesado en que se celebren los juicios para dejar claro lo que repite cada día, que es inocente. Intentando evitar el juicio con cuestiones como las alegadas, lo que parece justamente es lo contrario.

Los juicios a los políticos son siempre políticos en un sentido: se juegan más que el resto. La inocencia debe ser clara y no debe dar la impresión de que evitan los juicios. Eso no solo es contraproducente, sino que afecta directamente a la ciudadanía, a una opinión pública que debe tener claras las cosas. No debe quedar sospechas de salir del embrollo con cualquier tipo de "trucos" legales porque eso se interpreta políticamente como "presunción de culpabilidad".

Todos somos iguales ante la ley, pero no somos iguales ante la opinión pública. Eso de lo que se quejan algunos políticos, de un juicio paralelo, es una realidad insoslayable. Hay cosas que pueden no ser delito, pero que tienen muy difícil aceptación social. La sociedad también juzga, tanto positiva como negativamente. Pensar otra cosa no es más que ingenuidad. Lo es sobre todo cuando son los propios políticos los que mueven a la opinión pública para que juzgue en las urnas, que es el gran tribunal.

Se nos ha olvidado lo de la mujer del César, que afecta también a hijas, parejas sentimentales, etc. Pretender que no nos afecta lo que hace una esposa, unas hijas o la pareja de turno no solo es absurdo, sino que suele ser interpretado como una forma sospechosa de culpabilidad o al menos de connivencia.

Entiendo lo que quiere hacer la defensa de Rodríguez Zapatero, salvarlo de la cárcel. Pero haciéndolo de esta manera, mediante un error de procedimiento, no lo salva de la otra cárcel, la de la opinión, la de la Historia. Cuando se llega a ciertas alturas en el poder, los jueces son solo una parte de la cuestión, una línea separada y necesaria. 

Los políticos viven de la opinión pública y es lógico que sea esta la que opine y sentencie a su manera. No con la cárcel, sino con sus múltiples formas, que van del chiste al olvido, del sujeto en cuestión a los que le han apoyado y defendido para defenderse ellos mismos.

No debemos confundir la opinión pública con las campañas mediáticas para influir sobre ella. Es una lucha por su control y la desinformación se ha igualado con la información. Por eso es tan necesario un periodismo honesto e independiente. Acabamos teniendo una opinión, más o menos influida, pero hay otras muchas formas

Unos han elegido el camino de agravio usando a Aldama. Pero Aldama no prometió un país mejor ni más justo a nadie. No tiene promesas incumplidas, principios pisoteados. Ha delinquido. sí. Es culpable por lo que ha hecho; otros, además, por lo que han dicho, por lo que han prometido en cada mitin, en cada campaña, en cada acto público desde ministerios y presidencias.

Eso es lo que está en las mentes de la opinión pública, lo difícil de defender, aunque no contabilice en los tribunales. 

 

* "La defensa de Zapatero pide la nulidad del caso al considerar vulnerado su derecho a un proceso "con todas las garantías"" RTVE.es 25/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260625/defensa-zapatero-nulidad-vulnerada-presuncion-inocencia-tutela-judicial-efectiva/17131126.shtml

martes, 14 de mayo de 2024

Errores made in USA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Un representante oficial estadounidense aparece en nuestras pantallas para decirle al mundo que lo que ocurre en Gaza "no es un genocidio". Esto, a punto de sobrepasar los 35.000 muertos, la gran mayoría civiles, no deja de ser un tremendo error del gobierno norteamericano. Lo que se ve a diario, en cambio, contradice al portavoz. Ni salen las cuentas, ni salen las decisiones.

Es indudable que el gobierno de Biden necesita justificar lo injustificable porque se juega su propio nombre. Si sale hablando de genocidio mientras facilita las armas para cometerlo parecería el acto de un esquizofrénico, un "doblepensar" orwelliano, que realmente será su sentido final. Estados Unidos liga su crédito, interior y exterior, al de Israel que ya lo ha perdido con Netanyahu al frente.

En The Washington Post se multiplican hoy las preguntas en los titulares: "How is any of this making Israel more secure?" (Eugene Robinson), "How Israel and the United States suppress democracy in the Middle East" (Shadi Hamid), "Will Zionisn survive the war?" (Yuval Noah Harari) y "David Petraeus warns Israel’s ‘clear and leave’ strategy won’t work". Estados Unidos no puede vivir sus propias dudas ante lo que ve a diario en sus medios.

Estos nos ofrecen imágenes de la contestación a Netanyahu en el interior de Israel, otra realidad que no se puede obviar. Cada vez son más los que ven que la política de Netanyahu solo lleva al desastre presente (con la muerte de los rehenes) y futuro, con la estigmatización del Estado de Israel como un estado criminal de que se hacen cómplices los que le ayudan en su brutalidad. Y eso no puede dejar de tener un coste en la política norteamericana que todos los dólares del mundo no podrán silenciar.

El mismo The Washington Post recoge la primera renuncia en el ejército estadounidense por "no soportar la vergüenza y la culpabilidad" ante las imágenes de la guerra en Gaza, financiada y armada por los Estados Unidos. El mayor Harrison Mann ha explotado de vergüenza y lo ha explicado: no quiere ser cómplice. Tampoco quiso serlo el militar que se prendió fuego como protesta en febrero.

BBC 27/02/2024

Es un primer caso pero, mucho me temo, que no será el último. A las concentraciones de jóvenes en los campus universitarios les pueden seguir las renuncias de los que no quieren ser partícipes de estas masacres contra civiles.

En esta guerra no hay épica, solo cobardía. La de Hamás pretendiendo escudarse tras rehenes y civiles y la de Israel asegurando "defenderse" con la muerte de decenas de miles de civiles, mujeres y niños.


La pregunta de Eugene Robinson en el Post —"¿cómo hace todo esto más seguro a Israel?"— se la están haciendo muchos en muchas partes del mundo, pero es esencial que se lo hagan públicamente en Estados Unidos, el único que puede frenar en alguna medida las políticas de Netanyahu. Es un Israel al que cada vez menos alguien se atreve a respaldar, menos a defender, para satisfacción de Hamás.

También es pertinente la que se hace el conocido escritor Yuval Noah Harari al preguntarse sobre el futuro del "sionismo", que es la forma de quitar la máscara a Netanyahu y su defensa frente al "antisemitismo". La burla la hemos visto en su aparentemente inocente mensaje de apoyo a la representante israelí en el Festival de la Canción de Eurovisión, un hecho que ha sido manipulado por el político.

La única baza que le queda al brutal Netanyahu es hablar de "antisemitismo" cuando se debería hablar de "anti Netanyahu", ya que es él que finalmente se aprovecha en una jugada que también empieza a torcerse en apoyos internos. Netanyahu, un político al límite por las acusaciones de corrupción, se "salva" tratando de convertirse en "héroe" salvador. La pregunta de Harari es la que se interroga sobre el estado en que quedará Israel el día que esto se acabe. Las ruinas físicas de Palestina, de la que no quedará piedra sobre piedra, será el paisaje sobre el que se mostrarán las ruinas morales de Israel.

Sí, diga lo que diga el portavoz de Estados Unidos, sí hay un genocidio. Es una destrucción masiva de un pueblo, una limpieza étnica. Gaza es una ratonera frente a la que el gato se afila cada día sus garras. La renuncia del militar norteamericano muestra que los políticos norteamericanos no lo van a tener muy sencillo en adelante, que se han traspasado los límites de lo admisible, que quedarse callados es ser cómplices en unos crímenes de guerra que se realizan a la vista de todos. Minusvalorarlos, rebajar su gravedad es un nuevo error de los Estados Unidos.

Se está actuando tal como lo hace la dictadura rusa, apoyando gobiernos por encima de la crueldad de sus acciones. ¡Triste destino!

The New York Times

martes, 18 de octubre de 2022

La auto justificación rusa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Desde el principio cabía la esperanza de que el pueblo ruso acabara frenando, de una forma u otra, el despropósito de la invasión de Ucrania. Cabía la esperanza de que la gente se diera cuenta de la locura que representaba y cuyos efectos van más allá de los problemas causados a la zona. Pese a las repuestas de una parte, la que ha abandonado Rusia para evitar ser reclutada o la que se ha rebelado contra las campañas de propaganda, el efecto, según nos dicen, es el contrario. El apoyo a la política de Putin crecer.

En RTVE.es nos lo explican así con datos:

La invasión de Ucrania cuenta con el apoyo masivo de la población rusa. Lo dicen insistentemente las encuestas de grupos más o menos cercanos al Kremlin, pero también de institutos independientes, como el Centro Levada, considerado incluso “agente extranjero” por el Gobierno ruso. El último sondeo de Levada, publicado el 7 de octubre, apunta a que el 80% de los ciudadanos rusos apoya la intervención de su país en el territorio vecino: el 52% de todos los rusos, de hecho, lo apoya vehementemente, según la encuesta.

El apoyo a la guerra trasciende sexos, niveles de instrucción y grupos de edad, pero son los mayores, quienes tienen más de 65 años, los que más fervientemente se muestran de acuerdo con la decisión de su Gobierno. Los que menos, los jóvenes, pero incluso entre este grupo el apoyo es mayoritario.

Para Alexei Levinson, del Centro Levada, “la gente no necesita razones para explicar su apoyo porque a la mayoría de los rusos les parece lo natural. Piensan que es su patria, que está siendo atacada o que la iban a atacar, y que se trata de defenderla”.

El enemigo, según Levinson, no es otro que “la OTAN. Otras explicaciones –la amenaza de nazis y fascistas en Ucrania, por ejemplo- ahora casi no aparecen en la conciencia colectiva. Pero la idea de que se trata de una guerra entre Rusia y la OTAN es muy popular, y con ella se explica todo”.* 


Las preguntas pendientes no se resuelven, pues una cosa es buscar el apoyo con explicaciones auto justificativas tras la invasión y otra cosa la realidad de los motivos. ¿Realmente creían los rusos en el momento de la invasión que Rusia estaba en peligro? Podemos redefinir la pregunta buscando más precisión: ¿creía Vladimir Putin realmente que había algún peligro desde Ucrania para Rusia?

No es fácil saber dónde va el carro y dónde van los bueyes. El elemento determinante, en mi opinión, para resolver esto es la invasión previa de Crimea y su anexión. Revelan que el sentimiento de miedo a la agresión lo que esconde es un apatito voraz e insaciable de territorio, por decirlo así. La defensa de Rusia siempre ha sido su tamaño, por lo que se produce la paradoja de la frontera: por mucho que avance, siempre existirá una frontera. Al crecer, además, aumentan las fronteras, por lo que aumenta la sensación de inseguridad, de nuevos peligros. Rusia tuvo a media Europa como barrera defensiva con el llamado telón de acero, una forma de poner espacio entre Rusia y el resto de Europa.

La vocación rusa de tragarse territorios no es una novedad. Hubo que comprarles Alaska porque podían seguir bajando hasta la Patagonia si se les hubiera dejado. Rusia es el país más grande del mundo. Basta con ver un mapa del planeta para comprenderlo. Crimea era apenas un pulga en el mapa, pero Rusia la "necesitaba", de la misma manera que no se ha retirado de Kaliningrado, la antigua Königsberg. Genera sus propias estrategias de defensa con más necesidad de territorio.

Es claro que Putin ha provocado la necesidad de defenderse de los países de la zona, que se han sentido amenazados por Rusia. Las peticiones de ingreso en la OTAN de países tradicionalmente neutrales ha sido la consecuencia más evidente de todas su maniobras. ¿Utiliza las reacciones a sus actos como justificación de sus posteriores acciones? Parece evidente que sí.

Para llegar a la "justificación defensiva", la opinión pública rusa ha pasado por diversas fases. Primero iban a "salvar a Ucrania". Esto era darle una motivación amorosa a la invasión. La salvaban de fascistas y nazis, como dice la información, pero también de los gais, según la justificación de las autoridades religiosas rusas, siempre al lado de Vladimir Putin el Piadoso, el hombre del cirio.

Después se trataba de amparar a las atacadas zonas prorrusas. Se las invadió para liberarlas. Rápidamente se organizaron referéndums para que la gente del lugar (la que quedaba) "decidiera" ser independiente y después unirse a Rusia, una independencia efímera. Rusia lo aprueba y ya son "territorios rusos" que hay que defender por mandato. Todo, como se ve, inevitable.

Cuando los invadidos y masacrados ucranianos se defienden, se trata de actos de terrorismo. Y eso que Ucrania sabe que tiene una línea roja, evitar atacar el territorio ruso, ya que sabe que es lo que Rusia desea. No deja de ser una ironía trágica que las primeras víctimas en territorio ruso se hayan producido ayer por el accidente de un caza bombardero ruso contra un edificio en una población rusa. Todo entre ellos.

La historia de Rusia es la de las anexiones de territorio por "sentirse amenazada". Eso le ha llevado a realizar deportaciones masivas de población, mandada a los confines del imperio y a la sustitución de población, replantando poblaciones con campesinos rusos desplazados hasta allí. Rusia ha sido la especialista en los secuestros de pueblos enteros como parte de la estrategia. En Ucrania se ha hecho y han creado salidas de población con corredores que llevaban hasta Rusia, el lugar donde estarían "seguros". Son rehenes desplazados y bajo control. Lo ha hecho siempre y lo seguirá haciendo.

Hay grandes preguntas por responder. ¿Hasta cuándo le servirá esta estrategia? ¿Cuándo van a ser conscientes de lo que hace Putin? ¿Tardarán tanto en darse cuenta como los alemanes bajo Hitler? 

* Víctor García Gurrero "El apoyo a la guerra gana en Rusia: "Piensan que su patria está siendo atacada"" RTVE.es 17/10/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221017/rusos-guerra-ucrania-apoyo/2406231.shtml

domingo, 21 de febrero de 2021

Periodismo y su incierto futuro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



El periodista de La Vanguardia —un periódico que está de aniversario y con unos buenos estándares— y profesor de Periodismo, Salvador Enguix Oliver, publicó el pasado día 8 algo muy necesario en estos tiempos de crisis generales, pero también de crisis parciales y sectoriales.

Tenemos lo que afecta a todos y lo que, además, afecta a unos sectores más que a otros; tenemos crisis temporales y fines de ciclo, es decir, sectores que estaban condenados antes y que la pandemia ha acabado de enterrar. Tenemos también crisis que la pandemia ha ayudado a superar intensificando canales y abriendo puertas, marcando direcciones. Hay de todo, lo que nos da cuenta de la enorme complejidad de nuestra sociedad instantánea, interconectada y global.

Es sorprendente —lo comentábamos hace unos días con otra cuestión— la persistencia en seguir analizando las cuestiones de forma estática y no dinámica, por un lado, y de forma aislada y no sistémica. La realidad, posteriormente, nos va colocando en su sitio.

Hay un cuarto elemento que se debe tener en cuenta: el carácter mediático de nuestra sociedad. Esa interconexión de la que hablaba no solo se establece por las conexiones físicas (carreteras, líneas aéreas, de ferrocarril, las concentraciones urbanas, la proliferación de asociaciones, grupos, etc.) sino que se produce mediante los intercambios de información que los medios facilitan y promueven.



La Sociedad de la Información es la de la conversión digital, la desmaterialización que convierte a un código binario todo aquello que puede absorber precisamente para poder difundirlo a través de los canales digitales haciendo posible la extensión y la instantaneidad de la situaciones.

Esta sociedad de convergencia digital es la que permite que pueda estar leyendo este texto en estos momentos, que abra una videoconferencia con sus familias o que acceda a una clase online. Hace unos días descubrí cómo eran los nuevos sellos para enviar un sobre por correo; tuve que descubrir dónde había un "estanco", localizar un buzón...

La prensa es el primer medio moderno. Surge a mediados del siglo XVIII y tiene su periodo dorado a lo largo del XIX y parte del XX. Sufre una primera crisis con la aparición de la Radio y una mayor con la aparición de la TV. Ambas, Radio y Televisión, se nutrieron de los periodistas, una profesión que, a su vez, era una mediación entre unos sectores sociales y una nueva agrupación a la que daba forma: el público, la audiencia, las personas que se agrupan a su alrededor y pasan a tener algo en común, los  que reciben finalmente la información (que sigue circulando por medios personales, como la charla, las reuniones de casino, cafetería o encuentros casuales en la calle...). Todo ello da lugar a la "opinión pública", algo que hoy llamaríamos una especie de "foro" de intercambio que debate y se expresa a través de medios diversos, de la carta al director al artículo publicado.

La Prensa se fue diversificando y buscando públicos en unos tiempos en los que la alfabetización no estaba extendida, algo que se fue desarrollando según el grado de progreso y de compromiso con la educación pública, que sacó la Prensa de las elites.

Prensa y periódicos no son lo mismo. La Prensa realiza una función informativa que mantiene un determinado estado de atención, opinión y debate en la sociedad con sustanciales diferencias entre los grupos de intereses diversos. El periódico es el soporte material con el que se distribuye la información, sujeto a condicionamientos de extensión,  precio, velocidad de distribución, almacenamiento, etc. Confundir medios y funciones no suele ser bueno en los análisis. La función informativa del Periodismo se puede ejercer a través de diferentes medios y soportes.



El soporte, previamente, era determinante. Hoy ya no lo es tanto precisamente por la otra convergencia, la mediática, que se suma a la digitalización. Hoy vivimos en la época de los medios convergentes, multimedia. Un "periódico" (significa que sale con periodicidad, es decir, con una frecuencia determinada, al igual que el término "diario": periodicidad diaria), puede hacernos llegar su información a través de medios y formatos distintos. La página web de un "diario" informa a través de podcast, vídeos, gráficos dinámicos e interactivos. Podemos ver y escuchar a su nuevos "columnistas" (la columna es una metáfora de la escritura en la página) a través de vídeos, podemos interactuar con ellos a través de los comentarios. El "periódico" ya no es "periódico", puesto que no hay "cierre", está generando durante las 24 horas noticias y el periodista puede actualizar su artículo, como vemos con frecuencia, algo que anteriormente no era posible. Lo escrito quedaba; hoy lo digital es cambiante y muchas veces desaparece. En otras ocasiones, puede reaparecer gracias a los automatismos que hacen que si un texto es muy consultado sea "llevado" a lugares de mayor visibilidad aumentando su vida independientemente de los otros artículos. Ya unidad —lo dijimos hace muchos años— ya no es el "periódico", que ante unía todo los artículos por el soporte; la unidad es el texto, al que se enlaza directamente para desesperación de los responsables, que llegaron a boicotear los "enlaces directos", los deep links, para que todo el mundo tuviera que pasar por su página principal, algo esencial a efectos publicitarios, pues el viejo modelo jerarquizaba las páginas para la tarifación publicitaria. Tuvieron que dejarlo pasado un tiempo.



Hoy volvemos a la polémica sobre los enlaces a las páginas y sobre quién se beneficia de ello. Cada cierto tiempo, con cada crisis, los responsables de cada sector intentan demostrar que su crisis es debida al parasitismo de algunos. Los que elaboran contenidos quieren cobrar a los que viven de promocionar contenidos, a los agregadores, lugares de concentración que los usuarios prefieren por comodidad. Unos responden que les deberían pagar por redirigir a los usuarios a los lugares de información; otros sostienen que les deberían pagar a ellos por elaborar informaciones que dan vida a los que se limitan a crear nuevas puertas de entrada a las noticias.

Demasiada complejidad y una tendencia histórica: unos agentes tienden al monopolio (sistemas operativos, buscadores, suites, correos...) mientras que otros se atomizan por la fragmentación constante, ya sea por la aparición de nuevos agentes en competencia o por la debilidad de muchos, incapaces de mantener los esfuerzos para lograr el producto final, la información.

La información es cara de producir. Me refiero a la verdadera información. Hoy estamos llenos de pseudo información: hemos creado personajes que la producen para nosotros (los Quicos, las Belenes...), la tomamos de las "redes sociales", reproduciendo vídeos caseros y fotos subidas por los usuarios, que han acabado gestionando su propio negocio promocional, los influencers, robando protagonismo e ingresos a los medios que antes ejercían ese papel.  Tenemos que los agentes sociales e institucionales gestionan su propia información produciéndola muchas veces para los medios, que la reproducen a veces in retocarlas...



Con todo ello, la información en los medios, frente al coste de la verdadera información, se ha vuelto artificial, trivial y repetitiva. Podemos observar en ciertos canales importantes de TV cómo son líneas aéreas y cadenas de hoteles las que patrocinan información sobre viajes y turismo, algo que hace dudar de la imparcialidad y nos impide distinguir lo promocional de lo informativo. Los anuncios se nos cuelan en los informativos y los países con dictaduras invierten en el accionariado de los medios asegurándose que serán borrados de la actualidad informativa de la zona. En las últimas semanas se han producido campañas de denuncia sobre el lavado de imagen de algunas dictaduras petrolíferas a las que sonreímos demasiado.

Tenemos el sorprendente caso de la cadena televisiva que denuncia el aumento de racismo contra los asiáticos en Estados Unidos en la misma página que publica diversas informaciones que fomentan esa xenofobia por motivos vinculados con las competencias entre economías.

La información está en crisis, como lo están los propios medios por muchos y variados motivos.

El artículo en La Vanguardia no precisa los motivos de la crisis, pero sí apunta a las soluciones. Entiendo que el artículo, que no recurre a fuente alguna, por lo que entiendo que es un diagnóstico y un deseo de marcar el futuro señala:

 

La calidad será condición fundamental para generar complicidad con los lectores, cada vez más en un ecosistema saturado de información. Por calidad entendemos las bases fundamentales que han apuntalado el periodismo clásico: contraste de fuentes, rigor y búsqueda de la verdad, e independencia, en contenidos propios y originales.

Esa es ya la gran apuesta de las grandes cabeceras del mundo, que además ampliarán los servicios más allá de la actualidad informativa: debates, tutoriales, recomendaciones, consejos, gestión de servicios, venta de entradas e incluso formación.

El lector buscará cada vez más rigor y veracidad en los contenidos

La segmentación de audiencias apunta a un objetivo clave: ofrecer a los lectores aquello que piden, que exigen y merecen. Los algoritmos lo permiten, y las plataformas digitales también. El lector debe alcanzar la máxima satisfacción sobre aquello que le interesa, y la obligación de los medios es dársela.

Esto implica generar canales, secciones especiales, adaptarse a los dispositivos electrónicos e incluso empaquetar los contenidos de acuerdo con los intereses individuales. Serán los medios quienes busquen a los lectores.

 


En cuanto al primer párrafo, nada que objetar a la definición de la "calidad". Sin embargo, los problemas empiezan, como habrán supuesto los hipotéticos lectores de este texto, desde el segundo. Todo lo que define servicios entra en colisión con el concepto de "calidad" anterior pues ya está ocurriendo. La suma de intereses va en detrimento de la propia independencia del periódico y lo aleja de sus objetivos. Habrá elementos que no afecten pero también estamos viendo cómo otros están afectando grandemente a los medios. Pensemos en las campañas orquestadas contra periodistas, causas, etc. por parte de grupos organizados y hasta gobiernos, como sabemos bien. Hoy vivimos una verdadera guerra de informaciones a través de los medios. Pensar en los medios de calidad como entes neutrales, impasibles ante las presiones exteriores, es ingenuo. La "venta de entradas", por ejemplo, ¿implicará "críticas positivas" en la sección de Cine-Cultura? Algunos recordarán el despido del periodista que valoró negativamente una novela publicada por el grupo editorial que estaba tras el medio. ¿Es "calidad o meterse en la boca del lobo? Desde que las cadenas televisivas compran los derechos de los deportes, los informativos se han convertido en formas promocionales, creadoras de ambiente propicio para atraer más espectadores y poder aumentar los ingresos por publicidad audiencia. ¿Independencia? Creo que precisamente la tendencia ha ido y va en sentido contrario. Eso sí, el medio puede pregonarlo a los cuatro vientos.

La fragmentación de las audiencias y la información a la carta, una propuesta muy generalizada, crea precisamente una dependencia, no independencia. Hace que muchos temas importantes desaparezcan del mapa, mientras que otros triviales son convertidos en constantes si atraen lectores. La función de los medios digitales no es la información como objetivo, sino la información como elemento que agrupa y sobre la que se ejercerá una presión de diverso tipo, mayormente publicitaria o de influencia de algún tipo, de la económica a la política.

Los estamos viendo todos los días en todos los medios. La radicalización social, en gran parte, es la traducción de la segmentación buscada con otros fines, pero que lleva a la creación de medios y fuentes específicas para mantener al grupo cohesionado. Los medios de hoy ya no solo compiten con otras cabeceras o con otros "medios" (pese a la convergencia).



El futuro no está en medios amplios, desgraciadamente, sino en burbujas en las que cada uno será alimentado —informativamente hablado— con aquello que refuerce sus creencias. El futuro, si nada lo impide, será sectario. Es lo que nos ha mostrado la América de Trump, el encierro y la negación de la verdad. Todo el esfuerzo de los mejores medios, los más poderosos del mundo, con los mejores profesionales, los mejores equipos de fact check, no han conseguido convencer a 75 millones de personas que le votaron. No han conseguido tampoco a millones de sus votantes que el presidente Biden no robó las elecciones presidenciales.

¿Independencia? ¿Calidad?... Creo que vamos en la dirección contraria. Muchos medios se han tenido que radicalizar para mantener sus ingresos, alimentando los odios, las mentiras y cualquier otro tipo de mecanismo que actúe como refuerzo y que se traduzca en un "fidelización" de sus seguidores, a los que debe mantener a todo trance y radicalizar para asegurarse que las fuerzas psíquicas y sociales funcionan en ese sentido. Por poner un ejemplo, toda ciudad con dos equipos de fútbol acabará generando dos periódicos y mostrará las bondades del propio y las debilidades del ajeno. Tradúzcanlo a lo político.



Los informes de las instituciones internacionales nos hablan de retrocesos en la libertad de expresión y la situación precaria de los propios profesionales. Aquí hemos comentando el hundimiento de la prensa independiente, la sumisión al poder y el fanatismo propagandístico de algún país árabe.

Creo que cualquier análisis del futuro de cualquier dimensión informativa pasa por muchos factores sociales. Uno de ellos, básico, es la educación. El futuro lector no es solo cuestión de los medios sino del tipo de entorno sociocultural que se genere. La Prensa —con papel o sin papel— será los que sus lectores exijan y si esas exigencias son triviales, consumistas, radicales, etc. dependerá de los factores que les modelan. La propia prensa es un elemento modalizante, pero cada vez menos influyente ante fuerzas de diverso orden, como hemos comentado.

Como hemos dicho, el mundo es pequeño, instantáneo y global. La información forma parte de esa suma en cada unos de los tres factores: todo está más cerca, más rápidamente. Los medios tradicionales y los electrónicos se han visto sacudidos por la llegada de la digitalización y de la explosión de medios y micromedios. Pero todo ello no significa mucho si a la gente ha dejado de importarle la "objetividad", "alguna forma de verdad" y se siente involucrada con un destino común más allá del grupo reducido que nos rodea. Y eso está ya pasando, provocado en gran medida por los propios medios que se han desviado de su función empujados por intereses o por la propia supervivencia.

Hacen falta más artículos dedicados a esto, reflexiones necesarias, como la del profesor Enguix Oliver, para tratar de ir describiendo el suelo que pisamos, que se desplaza con nosotros. Hay que introducir perspectivas y no ignorar el debate necesario. El riesgo es grande. Tenemos demasiados ejemplos delante como para ignorarlos.

La gran opción es la "ilustrada": ¿el periodismo debe aporta información para el debate público, para los grandes problemas, modelando y mejorando la opinión pública o, por el contrario, debe seguir los gustos y deseos, cada vez más a la baja, de unos públicos sometidos a los impactos y tirones constantes de fuerzas que tratan de modelarlo de otro modo? Creo que es ahí donde radica el debate, aunque probablemente no la solución.

 


* Salvador Enguix Oliver "Calidad y segmentación, las claves para la prensa del futuro" La Vanguardia 8/02/2021 https://www.lavanguardia.com/vida/20210208/6203680/140-aniversario-prensa-futuro-calidad-segmentacion.html

domingo, 29 de marzo de 2020

Salud pública, opinión pública

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Antes de entender la gravedad la gente sabía que era peligroso o suicida lanzarse desde el tejado de un edificio, un puente o un despeñadero. Hay cosas que se entienden fácilmente, sin necesidad de enormes complejidades. En ocasiones sabemos lo que hay que hacer; en otras ocasiones, sabemos lo que no hay que hacer.
Ayer señalábamos la importancia de que quienes hablan desde los principios del conocimiento —poco o mucho— se distanciaran de otro tipo de motivaciones, especialmente las políticas, evitando que la gente confundiera a unos y a otros. Los políticos no son científicos, ni los científicos deben ser políticos en la toma de las decisiones. Cada uno evalúa las situaciones desde un tipo de información distinta en función de sus consecuencias.
La situación que vivimos, del todo extraordinaria, obliga a que los políticos escuchen a los científicos. No solo los gobiernos, todos los políticos. A eso es a lo que se refieren algunos cuando hablan de aparcar diferencias y tomar las decisiones escuchando a los científicos, atendiendo a sus explicaciones de las consecuencias de cada decisión. No es el momento de la popularidad, sino de la efectividad. No se debate con los coronavirus; se les combate desde la ciencia señalando las medidas más eficaces no para proteger la opinión sino la salud pública, la de todos nosotros. En ese nosotros" se incluye algo que está más allá de las fronteras, por lo que las decisiones no se refieren exclusivamente a un territorio nacional y unas personas, sino que ha de tenerse en cuenta el más allá de nuestras fronteras, la dimensión humana global. Es un desafío a la especie, al sapiens.


Javier Sampedro publicaba ayer en el diario El País un artículo titulado "La presión científica funciona" ponderando precisamente el papel esencial de los científicos en esta crisis. En él señala:

Quienes acusan al Gobierno español de haber reaccionado tarde van a tener que adoptar la dieta de Rajoy para políticos: tragarse sus palabras. Hacer predicciones a toro pasado es una maquinación politiquera, oportunista e inútil para los ciudadanos. “¿Retrasados respecto a qué?, les espetó el presidente Sánchez el otro día, rompiendo ligeramente su compromiso de no enredarse en diatribas de bajo nivel. Tenía razón. Los grandes países de nuestro entorno están reaccionando con semanas de retraso respecto a España. Boris Johnson se ha resistido como gato panza arriba a implantar las medidas de aislamiento que recomienda la ciencia, Donald Trump se ha empleado a fondo en su negacionismo de la pandemia, y el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, sigue jaleando a su población a que salgan a cenar a las fondas. “No dejen de salir”, dijo todavía el domingo pasado. “Yo les voy a decir cuándo no salgan”. Vale, pues aquí te esperamos, hijo.*


El resto de artículo está dedicado a la crítica de la postura impresentable de Vox, que deberían tener un poco más de sensatez, especialmente después de haber tenido que "pedir perdón" (a su manera) por el mitin que celebraron en Madrid. Deseamos pronto restablecimiento a sus líderes contagiados, que puedan seguir diciendo tonterías en perfecto estado de salud.
Efectivamente, la crítica a posteriori es fácil y suele ser demagógica, especialmente en un caso en el que la evolución es imprevisible y nueva. No se ha tenido un caso de tan amplia difusión ni tan veloz. Los casos anteriores han servido muy poco y se suele evaluar por la experiencia histórica antes que por las perspectivas de futuro.
El gobierno español también ha cometido errores, como otras instancias de la vida española, como todos nosotros. Pero conforme el panorama se clarifica, es cierto —como señala Javier Sampedro— que se han tomado medidas que dependen muchas de ellas de nuestro grado de compromiso al aceptar que este tipo de pandemia no es cuestión de voluntad individual. Ahí se equivoca plenamente la mentalidad independiente norteamericana o la simpleza irresponsable de López Obrador.


Los científicos deben trabajar en dos líneas: el asesoramiento desde la experiencia y conocimientos disponibles y avanzar en lo desconocido para reducirlo. Los políticos deben tomar sus decisiones siguiendo este asesoramiento, que puede no ser infalible —la Ciencia no lo es—, pero es lo mejor que tenemos en este momento.
Pero ¡cuidado! Como la etiqueta "ciencia" es buscada por la gente como garantía de fiabilidad seguridad hay también mucho irresponsable difundiendo bajo ella en algunos medios. Si esta pandemia está sirviendo para probar a los dirigentes y a la ciudadanía, también nos está mostrando la cara noble de la prensa, a la vez que ofrece también la más oportunista y desafortunada.
Con el tiempo que llevamos en esta situación, parece que se agotan titulares y estímulos para llamar la atención, por lo que algunas secciones, en este momento de fortísima competencia por la atención, por buscar fuentes fiables, hacen algunos juegos impresentables y peligrosos. Siguen jugando con ideas como que ha sido "fabricado" por humanos, guerras ocultas, terrorismo, etc. Lo novedoso es el método y el lugar. Al ganar confianza las secciones de Ciencia, habitualmente retrasadas en las páginas digitales, desplazadas por deportes, trivialidades, famoseos y demás cosas que parecían importantes en tiempos de fiesta, se usa su etiqueta para transmitir mensajes que nada tienen de científico. En algunos textos analizados estos días, se observa el uso de titulares que juegan con insinuaciones en forma de interrogantes (un subterfugio) que atraen al lector. Posteriormente el artículo desmiente lo que el titular afirma. Sin embargo, la comprobación del efecto la tenemos entre los comentarios de los lectores que salen defendiendo lo contrario de lo que el artículo afirma, pero el título insinúa bajo sus interrogaciones. Esta estructura de pregunta insinuante en el titular y falta de confirmación del texto, que puede decir claramente lo contrario, muestra además de la importancia de titular con responsabilidad, sin sensacionalismos ni insinuaciones, que son estos titulares los que atraen a las personas dispuestas a creerlos a pesar de los contenidos.


En realidad, el fenómeno tiene mucho de algo que sobre lo que deberíamos reflexionar y que funciona en paralelo a la pandemia: el fenómeno de la viralidad de la información. Las rutas de los coronavirus son parecidas en su funcionamiento a las de la información. No en vano venimos llamando "virales" a los fenómenos de las redes sociales desde muchos años antes de la aparición de la pandemia. También hay "contagios informativos", la transmisión de "memes" negativos a través de su difusión por las redes como información.
Es descorazonador leer los comentarios en la mayoría de los medios, la respuesta a la información que se expande desde allí. Recordemos que algunos autores desconectaron los "comentarios" en sus artículos ante la desesperanza que les producía observar las reacciones de lectores, más allá de los troles profesionales. Hay gente que necesita infectar la mente de otros y se concentran en este tipo de espacios de discusión. Decir esto en tiempos del COVID-19 no es más que repetir algo observado en décadas pero que ahora resulta especialmente triste y peligroso.
Mientras hay personas que están realizando esfuerzos para transmitir información fidedigna, que ayude a salvar vidas, a mejorar nuestra situación, otros, en cambio, hacen todo lo que pueden por enturbiar, por difundir bulos y maldades dando suelta a sus prejuicios y, sobre todo, a una ignorancia narcisista enormemente peligrosa.


Desgraciadamente, los medios no han logrado librarse de ello. Incluso, algunos lo buscan como forma de asegurarse el tráfico que es de lo que viven, alentando este tipo de discusiones e insinuaciones sin fundamento. Ellos sabrán.
La reflexión sobre este tipo de actuaciones irresponsables es necesaria y lo será más adelante cuando se tengan que enfrentar a sus propias hemerotecas. A diferencia de otros sectores, el de la información es esencial en estos momentos. Pero lo es si cumple con unos estándares mínimos en la información, si contribuye a la mejora y no a oscurecer el panorama o transmitir mala información o desinformación.
La observación de Javier Sampedro sobre la "presión científica" y su funcionamiento debe ir más allá de los políticos y autoridades, de las instituciones. Hay que transmitir el mensaje de la Ciencia con el menor número de interferencias o interrogaciones insinuantes, de titulares sensacionalistas o ambiguos. Salud y opinión públicas están muy relacionadas. También hace falta opinión sana que acabe ayudando a la salud de todos.



* Javier Sampedro "La presión científica funciona" EL País 28/03/2020 https://elpais.com/ciencia/2020-03-28/la-presion-cientifica-funciona.html