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sábado, 6 de enero de 2018

Trump, una extravaganza histórica

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El daño que ha hecho a Donald Trump la publicación del libro de Michael Wolff, en mi opinión, le ha afectado en dos puntos esenciales: la distancia entre cómo se percibe respecto a cómo le perciben los demás y la siembra de desconfianza sobre los que le rodean. Puede haber otros, pero creo que esos dos puntos explican el estallido de Trump, la ira desatada tras la publicación.
Una persona del temperamento de Trump, acostumbrado a que no se le contradiga, es una persona condenada al desengaño explosivo. Durante la mayor parte del tiempo, los que le rodean tratan de evitar la confrontación directa, pero al alejarse, salen a la luz todas las contenciones, como ha ocurrido con Steve Bannon, por ejemplo, en el que se ha focalizado gran parte de la ira. Eso se conecta con la segunda parte: la confianza en los equipos. Una persona con las debilidades y carencias de Trump tiene que estar rodeado de un equipo de absoluta confianza, devoción si es posible. Este aspecto ya se resaltó, desde sus propias declaraciones anteriores, cuando debía formar un equipo. Trump no se fía de casi nadie, por eso la familia ha sido una baza importante para los puestos de confianza.
El hecho de que se citen 200 fuentes próximas a Donald Trump para la elaboración del libro de Wolff ha hecho saltar todas sus alarmas. Cada vez que niega lo que se cuenta en el libro, aumenta la probabilidad de ser cierto. Es una regla que se traduce en el consejo de no remover demasiado lo que se quiere que pase desapercibido. Trump ha hecho lo contrario: ha montado el gran escándalo y ha tratado de prohibir la venta del libro, algo que las ha acelerado e intensificado. El libro de Wolff será probablemente uno de los grandes bestsellers del año, con Donald Trump y sus ataques de ira como mejor promotor.


En The New York Times, Peter Baker escribe sobre la tradición que enfrenta a los presidentes de los Estados Unidos con los libros publicados por personas próximas que plantean unas imágenes diferentes a las que se han percibido gracias al acceso directo a la trastienda política. Lo que se veía desde fuera, ahora se nos muestra desde dentro. Muchos presidentes, explica el periodista, se han tenido que enfrentar a obras que nos les han gustado mucho a cargo de sus ex colaboradores o por sus declaraciones en libros de periodistas e historiadores. Señala Baker:

What is different about Mr. Bannon’s stark assessments in Michael Wolff’s new book, “Fire and Fury: Inside the Trump White House,” is not that a former aide would speak out, but that it would happen so early in a presidency. Most books of this sort appear later in a president’s tenure, or even after its end, not before the one-year anniversary. But then again, Mr. Trump’s White House has burned through staff so quickly that the usual patterns have accelerated dramatically.
In a way, what is shocking about the book is that its depiction of a capricious, uninformed and erratic president is not really all that shocking. Indeed, while the White House and various others challenge the accuracy of specific episodes in the book, its broader portrayal largely squares with the journalistic coverage of the past year based on the president’s own staff.
Many readers and viewers have become numb to the stories after watching them play out in public day in and day out. Twitter has made clear that Mr. Trump veers wildly from subject to subject, fight to fight. Fact checkers have made clear that he has a strained relationship with the truth. 
Mr. Bannon is quoted in the book saying things that other advisers have said confidentially for months — that the president is stunningly undisciplined with no patience or interest in learning and driven by intemperate, sometimes absurd motivations. At one point, Mr. Bannon describes Mr. Trump acting “like a 9-year-old,” an observation that has power not because it was unique to those who worked for the president but because it is now on the record in Mr. Bannon’s name.*


Lo sorprendente de la obra de Michael Wolff no es lo que nos descubre, sino lo que nos confirma. Casi nada de lo que hay en el libro es sorprendente; de todo ello hay muestras. Lo que impacta es, como suele decirse, verlo junto, en un día a día y ¡en tan solo un año!
La última observación de Baker, las fuentes, es la reacción del que sabe que se ha "equivocado" en la elección del colaborador o asesor. De Trump se ha dicho de todo, pero ahora lo importante es quién lo dice. La ira de Trump tiene un "objeto" sobre el que centrarse: Bannon. Cuanto mayor sea la proximidad, mayor es la traición. Bannon era quien le dio la orientación a Trump y puso a su servicio todo un entramado informativo. Él era el estratega y su arte debía ser el de asesorar sin que lo pareciese, "¡qué buena idea se le ha ocurrido hoy, jefe!". En el momento en el que esta ficción se rompe, el narcicismo de Trump no lo soporta.
Egipto es uno de los países en el que el impacto de lo que haga Trump es mayor. La "amistad" del presidente norteamericano con el "fantastic guy", el presidente al-Sisi, se ha vuelto muy complicada después de que los egipcios descubrieran la capacidad de manipulación de Trump.
Lo debieron descubrir ya con el caso de la liberación de Aya Hijazi, la activista egipcio-norteamericana encarcelada, que Trump presentó como un triunfo propio frente a una dictadura. Lo que se trató de vender en Egipto como "normal" gracias a que fueron los jueces quienes la ponían en libertad —no una intervención extranjera que violara la soberanía—, se convirtió en un acto de sumisión ante el poder recuperado de los Estados Unidos en las manos del nuevo presidente. Era una puñalada por la espalda a Egipto. Trump vendía que era él quien había sacado de la cárcel egipcia a la activista y al-Sisi era el horrendo dictador que la había encarcelado en una sombría prisión. Trump siempre será un vendedor de sí mismo.


Lo ocurrido con el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén ha dejado al gobierno de al-Sisi muy debilitado en cuanto a su proyección internacional ya que se vuelve complicado citar a los Estados Unidos. Ha hecho que su "amistad" pase a ser tóxica en un momento en el que Egipto se enfrenta a unas elecciones presidenciales. Por ello ha sido quien presentó ante el Consejo de Seguridad la petición contra la acción de Estados Unidos. Sabían que no saldría adelante por el veto, pero necesitaban seguir vendiendo liderazgo ante el mundo árabe. N ha servido de mucho. Se verá en los próximos recortes. "¡Lo que vamos a ahorrar!", sentenció Trump tras el desaire en Naciones Unidas.
La lectura de Trump en Egipto es un interesante ejercicio de cálculo de la imagen a sabiendas que afecta a la del presidente al-Sisi. De esta forma, podemos leer el siguiente titular en el estatal Ahram Online: "Tillerson backs Trump as book casts mental health doubts"**. Mientras The New York Times y la casi totalidad de los medios mundiales consideran que la personalidad de Trump es cuanto menos peculiar, el diario egipcio resalta la defensa de Tillerson. Pero el texto publicado también nos deja entrelíneas detalles de Trump:

Washington's chief diplomat Rex Tillerson found himself obliged to defend President Donald Trump's fitness for office Friday after a bombshell new book called into doubt his mental health.
In an extraordinary portion of a television interview on foreign policy challenges, Tillerson was asked about claims that Trump has a short attention span, regularly repeats himself and refuses to read briefing notes.
"I've never questioned his mental fitness. I've had no reason to question his mental fitness," said Tillerson, whose office was last year forced to deny reports that he had referred to Trump as a "moron" after a national security meeting.
And, even in defending Trump, the former ExxonMobil chief executive admitted he has had to learn how to relay information to a president with a very different decision-making style.
"I have to learn how he takes information in, processes it and makes decisions," Tillerson told CNN. "I'm here to serve his presidency. So I've had to spend a lot of time understanding how to best communicate with him."
But Tillerson emphasized the right decisions had been made and that the United States is in a stronger place internationally thanks to Trump's policies.
"He is not a typical president of the past, I think that's well recognized -- that's also why the American people chose him," he said, insisting that he does not expect to be asked to resign in the coming year.**


La expresión de Tillerson "a very different decision-making style" es casi un eufemismo. La excepcionalidad de Trump es indudable, pero solo la consideran "positiva" sus apoyos. No sabemos exactamente cuánto tiempo le llevó a Rex Tillerson "comprender" cómo funciona la cabeza del presidente Trump. Ha habido presidentes de todos los órdenes en la Casa Blanca, pero Trump va a batir los records de estimaciones sobre su salud o estabilidad mental. Por muy esquiva que pueda ser la definición de "salud mental", la coincidencia de tantos en cuestionar la de Trump plantea un caso insólito en la historia de la democracia estadounidense (y probablemente en la de todo el mundo). No se habla aquí de manías, fobias, etc. que pudieran manifestarse, de las que supongo habrá un amplio anecdotario en la Casa Blanca. Se habla directamente de salud mental, de inestabilidad mental.
El largo artículo en Ahram Online señala otro elemento coincidente con la salida del libro de Wolff:

The publication came as it emerged that at least a dozen members of the US Congress were briefed last month by a Yale University professor of psychiatry on Trump's mental health.
"Lawmakers were saying they have been very concerned about this, the president's dangerousness, the dangers that his mental instability poses on the nation," Bandy Lee, a doctor, told CNN.**

Recordarán los pacientes lectores al artículo que le dedicamos a la denominada "Norma Goldwater", una norma ética que impide a los psiquiatras emitir cualquier tipo de diagnóstico sobre una persona a la que no hayan tratado directamente. Surgió cuando en 1964 la revista Fact publicó un artículo respaldado por más de 1.000 psiquiatras sobre el candidato Barry Goldwater "entrando" en su mente. Los profesionales de la psiquiatría trataban de evitar que su campo fuera un arma política.
Sin embargo, si repasamos las noticias sobre esta cuestión, la prensa está repleta desde 2015-16, con las primarias y la posterior campaña presidencial, de informes, artículos, etc. a cargo de profesionales calibrando la estabilidad mental de Donald Trump. Por supuestos, los que afirman lo mismo sin tener titulación son incontables.


Se reafirma con ello la idea de Peter Baker en The New York Times: lo escandaloso del libro es que confirma lo que ya todos sabían. El acto heroico de Rex Tillerson de "reprogramarse", tirando por la borda todo lo que sabía sobre la comunicación de la especie humana para poder comunicarse con Trump, lo acerca a "El milagro de Anna Sullivan". Finalmente, consiguió establecer contacto. A menos, claro está, que sea una ilusión y solo crea entenderle.
Michael Wolff ha abierto una senda. Los colaboradores, asesores y empleados de la Casa Blanca han visto el efecto del libro. Más de uno estará tentado a seguir ese camino en cuanto que —es cuestión de tiempo— el jefe tenga un día peor de lo habitual. Los acuerdos de confidencialidad que Trump ha importado del mundo de los negocios tienen que demostrar que están por encima de la Historia. El presidente forma parte de los Estados Unidos, no es dueño de su imagen, algo que Trump nunca ha entendido. Se lo han recordado muchas veces pero no ha querido entenderlo. Pagará sus consecuencias. La agencia France Press escribe:

El jueves, un abogado de Trump envió una carta de 11 páginas al editor del libro conminándolo a suspender su publicación y distribución.
"El señor Trump exige que se interrumpa y evite cualquier publicación, divulgación o distribución del libro", y además que los responsables publiquen "una retractación plena y completa así como un pedido de disculpas", pidió el abogado de Trump.
"Además, por favor envíe de inmediato una copia electrónica del libro (...) y vía mensajero una copia en papel a esta oficina para que podamos evaluar adecuadamente las declaraciones contenidas", añadieron los abogados del presidente al editor.
Sin embargo, poco más tarde la editora anunció la decisión de adelantar el lanzamiento del libro a raíz de una "demanda sin precedentes".
Desde el miércoles, cuando se conocieron extractos de su contenido, el libro encabeza todas las listas de demanda de compra anticipada.
El volumen -que desde la víspera ya circula por las redacciones de Washington, inclusive la de AFP- muestra a la Casa Blanca sumergida en un caos constante y generalizado en la disputa por una fracción de poder y un Trump incapaz de imponer orden.
En referencia a la carta del abogado de Trump, Wolff comentó este viernes que deseaba saber "a dónde le envío unos chocolates. Porque no solamente me está ayudando a vender mi libro, sino que también me está ayudando a probar el punto central del libro".
En opinión del autor, "es extraordinario que el presidente de Estados Unidos trate de impedir la publicación de un libro. Eso no puede pasar. No ha pasado con otros presidentes", advirtió.***



Trump se ha convertido en la mejor publicidad para el libro de Wolff y la peor para él. En cualquier caso, no se debe olvidad que es una persona que se alimenta de energía negativa. Trump no se va a derrumbar por lo que se diga de él. Los que se deberían ir derrumbando son sus apoyos, que es el verdadero objetivo. Trump debe llegar al final de su mandato, es cierto. Lo importante es en qué condiciones y si el mundo lo va a soportar.
Trump está destinado a ser un subgénero político, una extravaganza [1] histórica, cuyo análisis tendrá que basarse en herramientas más allá de la lógica "normal". Trump es un gigantesco error de la democracia americana, el taller de prueba de las demás democracias. Es la demostración de un fracaso del que toman nota los dictadores del mundo. Es la prueba de la debilidad del sistema cuando se relajan los mecanismos de vigilancia y aumenta la manipulación; cuando los intereses económicos se anteponen a los de la sociedad y cuando la ideología solo tiene a su alcance discursos llenos de retórica hueca y patriotera. Trump, sí, es un  síntoma de algo que hay que curar en la sociedad que le ha llevado hasta la cumbre. Él no tiene cura.
Quizá lo más práctico sea lo que hace Tillerson, decir que ha conseguido establecer contacto con el jefe e interpretar sus señales traduciéndolas a alguna lengua conocida tratando de evitar el máximo de desastres.
 
[1] "An extravaganza is a literary or musical work (often musical theatre) characterized by freedom of style and structure and usually containing elements of burlesque, pantomime, music hall and parody. It sometimes also has elements of cabaret, circus, revue, variety, vaudeville and mime Extravaganza may more broadly refer to an elaborate, spectacular, and expensive theatrical production." Wikipedia.

* Peter Baker "For Trump, Book Raises Familiar Questions of Loyalty and Candor" The New York Times 5/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/05/us/politics/trump-fire-fury-book-loyalty.html
** "Tillerson backs Trump as book casts mental health doubts" Ahram Online 6/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/9/286673/World/International/Tillerson-backs-Trump-as-book-casts-mental-health-.aspx

*** "Allegados de Trump cuestionan su "capacidad de gobernar"" AFP 5/01/2018 https://www.afp.com/es/noticias/24/allegados-de-trump-cuestionan-su-capacidad-de-gobernar-doc-vq2f44

viernes, 8 de diciembre de 2017

Promesas que nunca deben hacerse

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que era previsible para todo el mundo ha acabado ocurriendo. La decisión unilateral de Trump de traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén ha tenido la crítica de todo el mundo, menos de Israel. En su narcisismo, Trump lo ve como un paso hacia la "paz". Como decíamos, la opinión en contra le resulta más atractiva para su ego, que se ve reforzado llevando la contraria.
Rex Tillerson, el Secretario de Estado, ha dado una explicación sencilla: "The president is simply carrying out the will of the American people". Así lo recoge Ahram Online. Se eleva así la "voluntad" de un "pueblo" a un carácter absoluto y universal despreciando lo que debe ser la norma más allá de las propias fronteras, la negociación y el acuerdo, y sobre todo el sentido común para evitar males mayores.
La explicación de Tillerson es sencilla, pero no es más que el enmascaramiento retórico de lo que los demás explican en clave interna de promesa electoral. El hecho de que Trump llevara en su programa algo como el traslado de la embajada tampoco debe ser motivo para que esto se haga sin contar con el respaldo de los demás países pues afecta a todos con sus acciones.

Actuando de esta manera, Trump ha cambiado el "América First" por el "solo América", es decir el unilateralismo, con lo que la situación se ve abocada precisamente al fracaso. Estados Unidos no logra ningún beneficio. De hecho, se ha puesto en contra a la mayor parte de la opinión pública de todo el mundo y el rechazo de los gobiernos, incluso de los que suelen ser tibios en estas cosas.
Son demasiadas cosas en las que los Estados Unidos se está buscando el rechazo internacional, del cambio climático a la cuestión de Oriente Medio. Su visita a la zona, que él vendió como un "éxito" llevó a la mayor crisis en muchos años, en la que se sigue estando.
Si avanzar cuesta mucho, en cambio retroceder puede ser cosa de instantes, como se puede comprobar con la situación actual. El hombre que llegó a la presidencia sin saber qué diferencia había entre Hamás y Hezbollah muestra que su ignorancia, pese a la promesa de aprender cuando llegara la ocasión, ha ido creciendo hasta límites infinitos. Trump quiere pasar a la Historia como lo contrario de lo que los datos confirman: es el peor presidente de los Estados Unidos. El problema es que sus acciones no las padecen solo los norteamericanos, sino la mayor parte de la humanidad que teme ya cualquier movimiento que haga. Y en cualquier sentido.


La llegada al poder de Donald Trump, contra todo pronóstico, conlleva el cumplimiento de unas promesas electorales propias del que no piensa ganar. El hecho de que el cambio de sede, realizado en 1995, no se hubiera realizado hasta el momento, tiene un sentido precisamente de negociación, que ahora se ha dilapidado al querer hacerlo efectivo. Que diga que es el camino hacia la paz es un enorme sarcasmo.
Ahram Online nos cuenta que el Sindicato de Periodistas ha condenado el movimiento de la embajada y se han concentrado en las escalinatas del edificio: «The protesters chanted: "Generation after generation, we consider you an enemy, Israel,” and "Jerusalem is Arab."»** Por su parte, el sindicato cienmatográfico ha llamado al boicoteo de las películas norteamericanas, un nuevo paso. Cada uno llama a una forma de protesta frente a lo que consideran una afrenta.
Egipto es un escenario clave por la apuesta que hizo en favor de Trump, presentándolo como una amistad personal, con bombos mutuos. Ahora esas imágenes de proximidad se vuelven en contra del presidente, en pleno proceso de preparación de unas elecciones. Eso le obligará a desmarcarse directamente de las acciones de Trump.


Era cuestión de tiempo que algo así ocurriera, que se produjera un punto ante el que Egipto no podría seguir hablando del "amigo Trump" por ser contraproducente. Sin embargo, si repasamos, más allá de la retórica, lo que ha recibido Egipto de Estados Unidos han sino muchos desaires, empezando por la condena de los comités de Derechos Humanos ("¡Descorazonador!", dijo Lindsay Graham, su presidente) y los recortes en ayudas. Mientras Trump pasaba la mano por el hombro a Abdel Fattah al-Sisi, con la otra le creaba problemas, dejando que otros asumieran la responsabilidad del enfrentamiento o la sanción. Trump se maneja bien en esa situación, especialmente cuando estaba al principio de su lanzamiento político y necesitaba fotos internacionales.
Cuando Egipto jaleaba la victoria de Trump y se jactaba de ser los primeros en felicitar al nuevo presidente advertimos que a Trump le importaba un bledo Egipto, como tantas otras cosas. La violenta reacción contra Obama y Clinton llevó al autoengaño de creer que con Trump iba a mejorar todo, aunque no se supiera qué era ese "todo".


Egipto está entre los solicitantes de la reunión del Consejo de Seguridad. No puede ser de otra manera, pues es necesario deshacerse rápidamente de los lazos demasiado fraternales anteriores. A ello ayudará, de nuevo, la visita de Vladimir Putin el próximo lunes. Putin llega siempre en el momento justo.
Una vez más, Putin no tiene nada que hacer más que sentarse a esperar que le entren las presas que huyen de Trump. Ha conseguido que nadie pueda ser su aliado declarado en la zona, lo que llevará a conflictos internos graves al acusar de "sionista" a todo el que no se manifiesten no ya contra Israel, sino contra los Estados Unidos directamente. Ha lanzado gasolina al fuego del extremismo y del terrorismo una vez más. Es la justificación que necesitan. Mientras intentan controlar los discursos radicales, Trump los intensifica.
Hoy hay medio mundo lanzado a las calles por una promesa electoral que nunca se debía haber puesto sobre la mesa. No es buen político quien cumple las promesas, sino quien promete lo justo, lo que se puede cumplir en beneficio de todos. 
Una vez más, Trump trae el caos y aumenta el riesgo para todos.



* "On Jerusalem, Trump obeys will of US people: Tillerson" Ahram Online 7/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/282961/World/Region/On-Jerusalem,-Trump-obeys-will-of-US-people-Tiller.aspx

** "Dozens protest at Egypt's Journalists' Syndicate against Trump's decision to move US embassy to Jerusalem" Ahram Online 7/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/282958/Egypt/Politics-/Dozens-protest-at-Egypts-Journalists-Syndicate-aga.aspx



viernes, 7 de julio de 2017

El desastre constructivo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si ayer leíamos en The Washington Post la definición de Donald Trump como un "toro ignorante en una tienda de porcelana", hoy podemos leer sobre sus efectos en The New York Times. ¿Es posible que alguien pueda liar algo más el lío de Oriente Medio? La respuesta es un alto y claro: Donald Trump. El hombre que no sabía la diferencia entre Hamas y Hezbollah puso sus pequeñas manos sobre el conflicto más complejo del mundo y consiguió liarlo más. Lo que los especialistas no pudieron, el ignorante poderoso lo logra. Pero la cuestión acaba siendo la misma siempre: ¿quién resuelve el conflicto o lo reduce a niveles anteriores a la iniciativa desastrosa que causó el problema?
Cuando Trump visitó Oriente Medio fue dejando desastres por el camino. Su tendencia a mostrarse como una especie de salvador instantáneo del mundo hace que tras su alejamiento se vea el nivel de caos que ha provocado. La teoría de Trump sobre sí mismo es sencilla y reveladora: el mundo está mal y él es el elegido para arreglarlo. Esta especie de mesianismo narcisista no ha tenido un representante en un lugar tan alto como la presidencia de los Estados Unidos.
La insensatez de algunos se veían compensadas por las dosis de realismo del equipo que solía rodearles. Sin embargo, Trump es un caso distinto. Su carácter de iluminado narcisista prescinde de los asesoramientos o no puede reprimir su personalismo. Trump padece además de incontinencia verbal, lo que le ha llevado a otro tipo de problemas, algo que hace que las personas conscientes padezcan de angustia en cada llamada o encuentro de riesgo, como ocurrió con el encuentro en la Casa Blanca con el ministro Serguéi Lavrov y el embajador ruso. The Independent tituló entonces "Donald Trump's leaking of classified intelligence to Russians 'far worse than reported'" (16/05/2017). El escándalo se trató de atenuar. Más de una vez ha saltado la polémica al correr la voz de que los servicios de Inteligencia temen dar información de riesgo por temor a lo que pueda contar a cualquiera. Trump no puede dejar de hacerlo, según parece. Necesita hacer ver a sus interlocutores lo "bien informado" que está, es decir, lo poderoso que es.


Lo ocurrido durante su visita a Oriente Medio es la demostración más palpable de los riesgos de Donald Trump. Pensar que un absoluto ignorante de la política internacional pueda estar tomando decisiones que afectan a la estabilidad mundial quita el sueño. Lo hecho en Oriente Medio puede ampliarse a la crisis con Corea del Norte. La preocupación no es Corea, sino la conjunción de los dos presidentes, imprevisibles.
El grado de descontrol se refleja perfectamente en el artículo de The New York Times  sobre el "lio qatarí" titulado "U.S. Says Dispute Between Qatar and Neighbors at Impasse". El concepto de "impasse" se queda muy corto, como veremos después:

WASHINGTON — The Trump administration warned on Thursday that a festering dispute between Qatar and its fellow Arab neighbors is at an impasse.
“We believe that this could potentially drag on for weeks. It could drag on for months. It could possibly even intensify,” said Heather Nauert, a spokeswoman for the State Department. And in a joint statement, Saudi Arabia, the United Arab Emirates, Egypt and Bahrain said Qatar “has worked to thwart the efforts and diplomatic efforts to resolve the crisis.”
The dispute among the mostly Sunni Muslim nations puts a host of top United States priorities at risk, including the effort to defeat the Islamic State and rebuild portions of Iraq and Syria that have been devastated by three years of fighting.
Riyadh, Abu Dhabi, Cairo and Manama last month announced an embargo against Qatar to punish Doha for what the four capitals called its support for terrorism. It was largely the work of the Saudi defense minister, Mohammed bin Salman, who was elevated several weeks later to become Saudi Arabia’s new crown prince, and revealed fissures within the Trump administration.
Initially, Secretary of State Rex W. Tillerson largely sided with Qataris but did not give specific recommendations for resolving the crisis. President Trump, by contrast, has sided with the Saudis, and accused Qatar of being a “funder of terrorism at a very high level.”
At odds with his own president, Mr. Tillerson has largely washed his hands of the impasse, saying the nations should work out a resolution on their own.
As a former chief executive of Exxon Mobil, Mr. Tillerson has extensive contacts in the Middle East but has been unable to use his experience to resolve the dispute.
The four countries have since created a list of demands for Qatar to meet before the embargo is lifted, including shuttering the news network Al Jazeera and abandoning ties with Islamist organizations. But few in the region believe Doha could accede to most of them.
The Saudis have shown few signs of relenting. But Senator Bob Corker, Republican from Tennessee and chairman of the Senate Foreign Relations Committee, has pledged to delay arms sales to several of the countries — including Saudi Arabia, which agreed in May to buy to $110 billion in weapons — until the dispute is resolved.
In the meantime, Qatar’s relations with Shiite-led Iran have prospered, with Tehran providing the tiny Persian Gulf nation with fresh produce.*


Del artículo se pueden sacar las siguientes consecuencias, reflejo de la situación creada por la "pericia" del presidente Trump:
1) El departamento de Estado es incapaz de saber cuándo ni cómo se puede resolver la situación creada tras el paso de Trump por Oriente Medio.
2) El conflicto entre los países implicados puede poner en serio peligro los logros alcanzados y las estrategias posibles en la lucha contra el Estado Islámico.
3) La frase "what the four capitals called its support for terrorism", referida a Qatar, solo es posible con el respaldo de Trump en la visita. Las acusaciones han sido constantes desde Egipto, que centró en Turquía y Qatar el refugio de los Hermanos Musulmanes y la crítica al régimen de Al-Sisi. El régimen ya había actuado contra los periodistas de Al-Jazeera, encarcelándolos. También bloqueó el acceso a la emisora, junto con otros muchos medios que no le gustaban y nada tienen que ver con Qatar.


4) El Secretario de Estado, Rex Tillerson, es completamente ignorado, una figura decorativa llena de buena voluntad intentando arreglar los desaguisados de su jefe. Le ha pasado ya en varias ocasiones, de México a Europa. Trump le ha dejado al descubierto. Desde el principio se dio cuenta del problema creado, pero a los regímenes alrededor de Arabia Saudí les interesa eliminar a Qatar del mapa político y mediático. Su "lavado de manos" en el asunto es una de esas frases que uno nunca esperaría encontrar en un Secretario de Estado norteamericano, pero que es comprensible dado el caso. No es fácil ser responsable de la política exterior con un presidente que desconoce todo y que hace lo que quiere. Es el segundo papel más difícil tras su portavoz de prensa.
5) Después de haber montado el lío para venderles armas contra Irán, la propuesta del Presidente del Comité del Senado es el posible embargo de armas para evitar que las usen unos contra otros o que, al menos, se lo piensen.
6) Finalmente, pero no menos importante, lo que le lío qatarí ha causado es un estrechamiento de la relaciones Turquía-Irán y Turquía-Qatar. Es decir, lo contrario de lo que buscaban.
¡Pensar que el ignorante Trump salió feliz, diciendo que había arreglado Oriente Medio!
La realidad, desde luego, es otra muy diferente. Sorprende el titular del egipcio Ahram Online reproduciendo las palabras de Trump: «'Constructive negotiation' needed in row with Qatar, Trump tells Sisi"»:

US President Donald Trump stressed to Egypt's President Abdel-Fattah El-Sisi in a phone call on Wednesday the need for “constructive negotiation” between Qatar and its Arab neighbors, the White House said.
Trump also called on all "the countries to follow through on their commitments at the Riyadh summit to stop terrorist financing and discredit extremist ideology."**


¡Sorprendente! Después de lo ocurrido, de haber señalado a Qatar como uno de los centros del terrorismo, ¡ahora sale con "negociaciones constructivas! Recordemos que las 13 condiciones impuestas a Qatar por los países enfrentados ha supuesto un aislamiento físico y económico con una crisis sin precedentes.
Las noticias del día siguiente en el mismo medio no cuentan qué han entendido los cuatro países por "negociar constructivamente":

The four Arab states leading the boycott against Qatar said late on Thursday that Doha's refusal of their demands to resolve a Gulf diplomatic crisis is proof of its links to terror groups and that they would enact new measures against it.
Saudi Arabia, the United Arab Emirates, Egypt, and Bahrain released a joint statement carried by the countries' state media saying their initial list of 13 demands was now void and pledging new political, economic and legal steps against Qatar.
The Qatari government sabotaged diplomatic efforts to solve the rift, the four states said, and its refusal affirmed its continuing sabotage of the region's stability and security.
Any measures taken by the four states would be aimed at the Qatari government but not its people, they said, without elaborating on when the new steps would be announced or what they would entail.
Foreign ministers from the four states convened in Cairo the day before after the expiry of a 10-day deadline for their demands to be met. They condemned the tiny Gulf nation's response as "negative" and lacking in content.***


Hay que recordar que las 13 demandas son inasumibles por ningún país soberano y, por ello, un callejón sin salida. ¿Qué país va a aceptar que se le considere responsable del terrorismo porque lo digan otros gobiernos y se le exijan indemnizaciones para las víctimas? Las 13 demandas son un síntoma claro de la prepotencia de Arabia Saudí y de las pretensiones egipcias de ampararse a su sombra. Egipto ha sido el país más beligerante con Qatar por considerar que ampara a los Hermanos Musulmanes, pero lo más que ha llegado ha sido a detener a los periodistas de Aljazeera y bloquearlos. Ahora aprovecha la iniciativa de Arabia Saudí para conseguir algo más gracias a la iniciativa de Trump y la consideración de que todos los problemas proceden de Qatar.
Como hemos señalado, los efectos han sido los contrarios. Ha unido a Qatar con Turquía, que ha entrado en el conflicto como un asunto personal. Y a Erdogan  estas cuestiones le encantan porque le permiten afianzar su liderazgo nacionalista. Lo ampliará, además, como una maniobra norteamericana, occidental, tras Arabia Saudí.


No hay versión del Islam que quede por comprometer en el lío qatarí: egipcios, turcos, iraníes, qataríes, saudíes... Trump lo ha conseguido. Cuando él quería mirar hacia Irán, los demás decidieron mirar hacia Qatar, al que era más fácil presionar. 
La falta de conocimiento y previsión ha tenido estas consecuencias y veremos cómo evolucionan. La amenaza en el Senado de retener las armas vendidas mientras arreglan el lío puede ser un camnino, pero también tendrá consecuencias.
Podemos encontrarnos ante un "desastre constructivo" a la vuelta de la esquina.


* "U.S. Says Dispute Between Qatar and Neighbors at Impasse" The New York Times 6/07/2017 https://www.nytimes.com/2017/07/06/us/politics/us-says-dispute-between-qatar-and-its-neighbors-is-at-impasse.html
** "'Constructive negotiation' needed in row with Qatar, Trump tells Sisi" Ahram Online 5/07/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/273101/Egypt/Politics-/Constructive-negotiation-needed-in-row-with-Qatar,.aspx

*** "Egypt and three Gulf states leading Qatar boycott say initial demands void, vow more measures" Ahram Online 6/07/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/273172/Egypt/Politics-/Egypt-and-three-Gulf-states-leading-Qatar-boycott-.aspx




viernes, 16 de junio de 2017

Los vendedores o de armas y muros

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La prensa egipcia ha presentado la visita a Alemania como una especie de cumbre de la palabra clave de sus argumentaciones y acciones: seguridad. En el foro germano africano al que asistió se habló de la forma de conseguir invertir en paz y desarrollo en África. Otros, en cambio prefieren las inversiones en guerras.
El tratamiento ofrecido al viaje por la prensa egipcia daba a entender que se trataba de casi un encuentro bilateral en el que el presidente Abdel Fattah al-Sisi había acudido a Alemania a explicar lo que los europeos deben hacer. Daily News Egypt recoge sus declaraciones en una emisora alemana:

The interview was recorded during his visit to Germany and mainly focused on the issue of fighting terrorism.
The Egyptian president explained that when talking about terrorism, the Islamic State (IS) group should not be the only concern, but rather every form of extremist ideology, clarifying that this is the reason why fighting terrorism should not be limited to the military.
“It is important that we send a clear and strong message to all the countries that support these organizations; we must develop mechanisms and there must be international cooperation against financing terrorism, radical groups, and extremist ideologies,” Al-Sisi said.
He also explained that the countries that support terrorism are known by all intelligence bodies, adding: “It should be in the interest of the international community to develop clear mechanisms to control these countries so that the money is no longer in the hands of terrorist organizations.”*


Pese a sus empeños, no era así como lo trataba la prensa europea, que sigue insistiendo en las cuestiones de los derechos humanos y la violencia. Euronews recogía al final de la información del encuentro con los dirigentes africanos:

[...] el presidente egipcio, Abdelfatah Al Sisi, ha hecho hincapié en la necesidad de reforzar la cooperación Europa-África en la lucha antiterrorista, así como mejorar el sistema de gobernanza económica mundial. Una ministra alemana ha pedido a Al Sisi que respete el “Estado de derecho” para promover el crecimiento económico, ya que sólo la seguridad y la estabilidad no bastan.**


La respuesta europea no se debe dejar arrastrar por las doctrinas beligerantes que encubren las rivalidades en la zona. La insistencia europea en los derechos humanos es básica ahora que ha pasado a segundo plano con la llegada de Trump, cuya forma de ser y estrategia le ha llevado a abrazar y codearse con todos los dictadores y figuras autoritarias del planeta. Su vista a Oriente Medio no ha arreglado nada, sino que ha puesto en pie de guerra la zona. No se podía esperar otra cosa.
El gobierno egipcio se ha acogido a la "doctrina Trump-Qatar" como si hubiera salido de fuente divina. Le venía bien, pues su lucha con Qatar lleva mucho tiempo sobre la mesa, como hemos explicado estos días. Pese a ello, el propio gobierno norteamericano acaba de vender una buena cantidad de aviones de combate a Qatar. Debe ser una cuestión de justicia equitativa, pues también le vendió armamento a Arabia Saudí durante la "gira monoteísta". Los negocios son los negocios.
En abril de 2015, The New York Times publicó un revelador artículo con el título "Sale of U.S. Arms Fuels the Wars of Arab States", firmado por Mark Mazzetti y Helene Cooper. En él se afirmaba que la administración norteamericana ya no contemplaba el peligro de una guerra árabe israelí, sino una guerra suní chiita, es decir, una lucha por la hegemonía entre Irán y Arabia Saudí en la zona:

WASHINGTON — To wage war in Yemen, Saudi Arabia is using F-15 fighter jets bought from Boeing. Pilots from the United Arab Emirates are flying Lockheed Martin’s F-16 to bomb both Yemen and Syria. Soon, the Emirates are expected to complete a deal with General Atomics for a fleet of Predator drones to run spying missions in their neighborhood.
As the Middle East descends into proxy wars, sectarian conflicts and battles against terrorist networks, countries in the region that have stockpiled American military hardware are now actually using it and wanting more. The result is a boom for American defense contractors looking for foreign business in an era of shrinking Pentagon budgets — but also the prospect of a dangerous new arms race in a region where the map of alliances has been sharply redrawn.
Last week, defense industry officials told Congress that they were expecting within days a request from Arab allies fighting the Islamic State — Saudi Arabia, the Emirates, Qatar, Bahrain, Jordan and Egypt — to buy thousands of American-made missiles, bombs and other weapons, replenishing an arsenal that has been depleted over the past year.
The United States has long put restrictions on the types of weapons that American defense firms can sell to Arab nations, meant to ensure that Israel keeps a military advantage against its traditional adversaries in the region. But because Israel and the Arab states are now in a de facto alliance against Iran, the Obama administration has been far more willing to allow the sale of advanced weapons in the Persian Gulf, with few public objections from Israel.
When you look at it, Israel’s strategic calculation is a simple one,” said Anthony H. Cordesman of the Center for Strategic and International Studies. The gulf countries “do not represent a meaningful threat” to Israel, he said. “They do represent a meaningful counterbalance to Iran.”
Industry analysts and Middle East experts say that the region’s turmoil, and the determination of the wealthy Sunni nations to battle Shiite Iran for regional supremacy, will lead to a surge in new orders for the defense industry’s latest, most high-tech hardware.***

2015

La inclusión de Qatar entre los "aliados" suníes hace solo dos años contrasta con la rotundidad de la "doctrina Trump-Qatar" que considera al pequeño país como una amenaza para la zona y un financiador del terrorismo. ¿Qué es lo que ha cambiado en este panorama tan claro de venta de armas?
La respuesta está en las opciones que los autores del artículo barajaban como riesgo: lo cambiante y peligroso de las alianzas en la zona. El "sueño americano" de poder vender armas a todos porque todos se llevan bien choca con la realidad  de los oscuros intereses que cada uno de los países mantienen y sus conflictos soterrados.
La doctrina "Trump-Qatar" es una variante de la doctrina "Trump-Irán", que es una variante de la más general doctrina "anti-Obama". La insólita virulencia de Trump contra Qatar y después contra Irán, como señalamos, era una astuta forma de poner de acuerdo a todos contra un enemigo: Irán. Nada une tanto como un buen enemigo. Sin embargo, las cuentas históricas no salen.
Si el "terrorismo" contra el que todos están luchando —incluido Irán— es el del Estado Islámico, ¿por qué se incluye entre ellos a Qatar, al que se le vendían y venden armas desde el mismo lugar en que se le acusa, los Estados Unidos? ¿Le estaban dando armas al Estado Islámico? Otro factor: la base norteamericana más importante para combatir al Estado Islámico está en Qatar.
La rotunda doctrina "Trump-Qatar" contrasta con la mantenida por el Secretario de Estado Rex Tillerson respecto a Qatar. Donde Trump era nítido y rotundo, Tillerson era todo matices y oscuridades, intentando suavizar una tensión creada contra Qatar que ha llevado a lo que es prácticamente un bloqueo, con cierre de fronteras.


Los intereses de los países árabes son los de sus monarquías o equivalentes. Lo que les importa realmente es la capacidad que otros tengan para desestabilizarlas haciendo que las familias reinantes, con un nivel de corrupción alto, intenten bloquear cualquier fuente de perturbación. Los países en los que fracasó la Primavera Árabe dieron un aviso de que las sublevaciones populares son posibles y sirvieron para que se cortaran las disidencias antes de que lleguen a más.

Los pactos de "no interferencia" —que vemos estos días— en los asuntos internos no es más que una alianza entre aquellos que quieren mantener el control de sus países de manera firme. Se traduce en "no apoyes a mis enemigos, no los acojas". Esto implica, de facto, no han de convertirse en santuarios pasivos o en nidos activos para los disidentes, ya sean terroristas, islamistas de los Hermanos Musulmanes (la querella con Egipto) o con críticos demócratas.
La lucha egipcia para que los Hermanos Musulmanes sean declarados "terroristas" no es sencilla y ha tenido duros reveses cuando el régimen no lo ha conseguido de sus aliados, provocando el enfado. Por eso la "doctrina Trump-Qatar" ha sido muy recibida porque no necesitaba de más: márquese lo que proceda, en este caso, Qatar.
Pero la cuestión no se acaba aquí. La nueva administración norteamericana está dispuesta a meter al Estado Islámico en todas partes como un comodín que les permita hacer y deshacer. Los diarios mejicanos traían ayer las declaraciones de Rex Tillerson sobre las relaciones bilaterales USA-México y el narcotráfico:

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Rex Tillerson, secretario de Estado de Estados Unidos, afirmó que los cárteles mexicanos tienen contacto con organizaciones terroristas en otros países, incluido el Estado Islámico.
“Claramente vemos la conexión de estas actividades con organizaciones terroristas, incluyendo el Estado Islámico”, señaló durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes.
Asimismo, afirmó que Estados Unidos y México han hecho un esfuerzo por combatir a las organizaciones transnacionales, así como por eliminar la oferta de narcóticos y el tráfico de personas.
Tillerson hizo esas declaraciones después de que el congresista republicano Michael McCaul le preguntó si compartía la opinión del secretario de Seguridad, John Kelly, quien aseguró ante el Comité de Seguridad Interior que los cárteles tenían nexos con organizaciones terroristas.
El congresista señaló que como representante de Texas le preocupaba lo que pudiera atravesar la frontera, y añadió que así como se debe garantizar la seguridad en la frontera de Estados Unidos, también se debe buscar la seguridad de la frontera sur de México.
Tillerson compareció ante el Congreso para defender la petición presupuestal del presidente Donald Trump para el año fiscal 2018, que incluye un recorte del 35% de apoyo para América Latina.****


Las necesidades de justificar muros mejicanos y prohibiciones de entrada desde los países musulmanes se funden en esta nueva versión de la historia: la narco yihad. Evidentemente, los terroristas del Estado Islámico pueden entrar desde México o desde Arabia Saudí o incluso haber nacido en Tejas.


Se trata de recortar ayudas y de destinarlas al negocio de la construcción de muros, además de una forma de presión sobre los jueces norteamericanos y sus frenos a las políticas migratorias de Trump.
El día anterior, el 14, el mismo medio mejicano señalaba:

McCaul, quien recientemente encabezó la delegación estadunidense a la reunión interparlamentaria México-Estados Unidos, dijo que Kelly testificó que los cárteles “comparten lazos” con redes terroristas, con la posibilidad de poder contrabandear no sólo drogas o personas sino “bombas sucias”.*****


El uso del miedo para blindar el país con muros y leyes es un recurso constante. Se trata de crear la psicosis de que los muros evitarán cualquier tipo de amenaza. Como sabemos esto es muy poco probable, pero sirve para justificar las acciones emprendidas.
En Oriente Medio el asunto adquiere otros tintes mucho más peligrosos. Mezclar las disidencias entre los países y redirigirlas hacia Irán es una locura que solo ha podido salir de la cabeza de Trump y sus asesores más virulentos.
Desde Egipto, Francisco Carrión firma para El Mundo una información con el titular "Qatar firma con EEUU un millonario acuerdo de compra de aviones de combate F-15 en plena crisis con Arabia Saudí". ¿Era el acuerdo que Tillerson no quería poner en peligro? ¿De ahí su tibieza al explicar el "lío qatarí" y sus explicaciones de que los "esfuerzos van en el buen sentido" aunque todos se pregunten —incluido Qatar— qué ha hecho Qatar? Da igual, se trata de vender.
Por eso señalábamos el otro día que el lío qatarí tenía una dimensión clarificadora. La aprobación por parte del parlamento turco del envío de tropas a Qatar ha clarificado parte del lío pero ha complicado el embrollo. Turquía, un miembro de la OTAN con nuevos lazos con Rusia, que a su vez los tiene con Irán, manda un contingente, unos cuatro mil hombres, al pequeño Qatar, amenazado por el bloqueo de sus vecinos y no tan vecinos, como Egipto. A su vez, Turquía tiene líos con los kurdos, los norteamericanos, Egipto... y se aproxima a Irán, con el que ya tenía sus lazos subterráneos.


La llegada de Trump ha servido para un aumento de la venta de armas en la zona. La estrategia sobre la peligrosidad de Irán y la unidad de los suníes se quiebra con el gesto de Obama de retirada de sanciones a Irán como forma de relajar la tensión en la zona. La estrategia de Trump, por el contrario, es destruir lo avanzado hasta el momento.
Esto es lo señalado por el artículo de 2015 de The New York Times:

[...] giving the gulf states the ability to strike Iran at a time of their choosing might be the last thing the United States wants. There are already questions about how judicious Washington’s allies are in using American weaponry.
“A good number of the American arms that have been used in Yemen by the Saudis have been used against civilian populations,” said Daryl Kimball, executive director of the Arms Control Association, an assertion that Saudi Arabia denies.
Mr. Kimball said he viewed the increase in arms sales to the region “with a great deal of trepidation, as it is leading to an escalation in the type and number and sophistication in the weaponry in these countries.”***

Solemos decir que las armas las carga el diablo. Pero también las vende. Trump ha ido a Oriente Medios a vender armas y un enemigo común en el mismo paquete, ignorando el peligro que esto tiene en una zona con unas monarquías y dirigentes que les importan poco sus pueblos, que solo buscan mantenerse en el poder. La guerra de Siria es el mejor ejemplo de la vergüenza que deberían sentir por el sufrimiento causado a millones de personas. Lo mismo puede decirse de Yemen, que es la guerra indirecta con Irán y los chiíes.
La llegada de Trump es un inmenso retroceso en cualquier posibilidad de paz en la zona. Allí solo se debate sobre el poder; la religión es la excusa. El radicalismo terrorista del Estado Islámico es el del hijo rebelde que les cuestiona su inutilidad para construir un "paraíso" bajo el disfraz de la "pureza" islámica. Se mantienen —monarquías y dictaduras— bajo la promesa de mantener la paz en la zona. Pero el Estado Islámico y la guerra de Siria han modificado el plan de la zona con la alianza ruso iraní de apoyo a Al-Assad; Yemen es otro factor importante.  Todos juegan sus cartas de poder.
La justificación de Tillerson y Kelly para la construcción del muro con México, centrándose en la posibilidad de que entren bombas nucleares sucias por el sur es un ejemplo más de la demagogia que la era Trump encarna en todas las dimensiones.  Los vendedores siguen su camino.
El lío qatarí es como el destello de un flash fotográfico que iluminara durante unos instantes el oscuro escenario de Oriente Medio. Luego quedamos cegados y en la más absoluta oscuridad.


* "Germany should pressure the countries funding terrorism: Al-Sisi" Daily News Egypt 14/06/2017 https://dailynewsegypt.com/2017/06/14/germany-pressure-countries-funding-terrorism-al-sisi/
** "El "Plan Merkel" para la cooperación África-Europa" Euronews 12/06/2017 http://es.euronews.com/2017/06/12/el-plan-merkel-para-la-cooperacion-africa-europa
*** "Sale of U.S. Arms Fuels the Wars of Arab States" The New York Times 18/04/2015 https://www.nytimes.com/2015/04/19/world/middleeast/sale-of-us-arms-fuels-the-wars-of-arab-states.html
**** "Cárteles mexicanos tienen contacto con el Estado Islámico, coincide Rex Tillerson" Proceso (México) 15/06/2017 http://www.proceso.com.mx/491174/carteles-mexicanos-contacto-islamico-rex-tillerson

***** "EU alista nuevo enfoque binacional a lucha antidrogas al ligar a cárteles con el Estado Islámico" Proceso (México) 14/06/2017 http://www.proceso.com.mx/491084/eu-alista-nuevo-enfoque-binacional-a-lucha-antidrogas-al-ligar-a-carteles-islamico