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miércoles, 29 de octubre de 2025

Ni acuerdo ni paz

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Interesa a alguien la paz en Palestina? ¿Les interesa a Netanyahu y a Hamás, como responsables de lo que allí ocurra? Hemos tenido nuestras dudas de que a alguien le interese realmente. Los objetivos parecen ser otros y la "paz" se ha convertido en un proceso de "prestigio" de un tercero, Donald Trump, que se encuentra atrapado con su alianza con Israel.

El objetivo real de Israel no es la paz, sino hacerse con el territorio y borrar del mapa no solo la resistencia, sino la existencia palestina. Las guerras acaban en la paz o en la aniquilación absoluta del adversario, es decir, en la llamada "solución final", una estrategia que tiene fuertes resonancias por experiencia en Israel.

Por su parte, Hamás tiene un interés político y militar en seguir conservando el liderazgo por necesidad. La paz le obliga a disolverse, a desaparecer de la Franja, pues no se trata solo de "ganar", un imposible, sino de rentabilizar dentro y fuera de Gaza el sufrimiento del dolor palestino. La paz le hace perder su esencia, la de grupo terrorista que consigue más con las muertes de inocentes que con las de sus adversarios.

Israel ha hecho más por la causa palestina, logrando el apoyo internacional masivo, que todos los terroristas de Hamás. Eso es incuestionable. Su esperanza es que finalmente sea la comunidad internacional la que pare a Israel y le ponga en bandeja un liderazgo consolidado dentro y fuera de Palestina, dentro del peculiar sistema ideológico, bélico y religioso de los grupos radicales del islamismo. Luchan entre ellos por conseguir ese liderazgo religioso.

El tercer elemento, los Estados Unidos de Donald Trump, tienen intereses políticos, económicos y personales. Es indudable que Trump no puede hacer un giro brusco de su política de apoyo a Netanyahu. Trump es una especie de "hombre de las mil paces", según su propia contabilidad. Cree que controla a Netanyahu, pero es el primer ministro israelí quien le controla a él a sabiendas de que no puede hacer un giro brusco. A Trump no le interesa la paz en sí, sino su figura de "pacificador". La ironía es que ha sido él quien le dio alas (y financiación) para la guerra.

Independent en Español

La fragilidad del acuerdo para la "paz" era obvia desde su primera formulación, ya que a ninguno le interesa realmente. Trump, ilusionado con ese posible Nobel de la Paz, ha quedado en evidencia con los nuevos ataques de Israel y los incumplimientos de Hamás. Una "paz" que no entregue el territorio a la colonización y explotación de los territorios palestinos, no será admisible para Israel. De igual forma, para Hamás no hay paz en su disolución dejando libre a Israel para controlar.

En RTVE.es podemos leer sobre la situación en este momento:

La frágil tregua entre Israel y Hamás se tambalea y parece que el acuerdo de paz impulsado por Donald Trump y firmado por las partes en Egipto el pasado 8 de octubre puede que se rompa en cualquier momento. Los bombardeos del Ejército israelí han asesinado a al menos 31 personas en toda la Franja.

Este martes, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha ordenado atacar de forma "contundente" e "inmediata" el sur de Gaza después de acusar a Hamás de violar el acuerdo de alto el fuego tras entregar los restos de un cadáver que no correspondía a ninguno de los cuerpos de los 13 rehenes que aún quedan en la Franja y de que el grupo atacase presuntamente a tropas israelíes en Ráfah, al sur de la Franja.*


No parece, desde luego, un buen camino para alcanzar la paz. La cuestión queda en manos de unos Estados Unidos a lo que se mira con curiosidad por ver hasta dónde puede llegar en su defensa y justificación de Israel. Por lo pronto, Donald Trump ya ha señalado el derecho de Israel a defenderse si es atacado.

Se dan por buenas las razones de un lado mientras que se ignoran las del otro. No es algo que podamos llamar "justo" o "equilibrado".

En 20minutos leemos su respuesta a lo ocurrido:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho este miércoles que Israel "debería responder" a lo que el Gobierno de Benjamín Netanyahu califica de violaciones del alto el fuego de Hamás, tras los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza en los que murieron al menos 31 personas.

"Acabo de enterarme, mataron a un soldado israelí y los israelíes respondieron, y deberían responder cuando eso ocurre", ha dicho el mandatario estadounidense a la prensa a bordo del Air Force One de camino a Corea del Sur desde Japón.


Trump ha añadido que "nada va a poner en peligro el alto el fuego", y afirmó que Hamás "es una parte muy pequeña de la paz en Oriente Medio" y "si se porta bien serán felices, y si no se portan bien serán eliminados".**


La respuesta de Trump es clara respecto a lo que va a apoyar en el conflicto. Su peculiar forma de ver las cosas le hace en unos momentos apoyar a Israel dando por buenas su reacciones bélicas y, por otro, mantener la idea de que el acuerdo se mantiene. ¿Es posible hablar de paz cuando los contendientes se están matando? En la mente de Trump estas cosas son posibles, pues no desea renunciar a nada, por muy incompatible que sea. Un acuerdo de paz respaldando a Israel y dando por buenas sus versiones no es "acuerdo" ni es de "paz", pero eso no le importa a Trump.

La estrategia del castigo indiscriminado busca que la población palestina abandone el apoyo a Hamás, pero está consiguiendo que los palestinos queden sin alternativa. Solo les queda la muerte o la desesperación.

Ahora la cuestión es cuánto tiempo puede sostenerse este discurso de paz sin paz. La situación ha cambiado, pero las palabras se mantienen. 

* "Israel bombardea de forma "contundente" el sur de Gaza tras las "violaciones" del acuerdo por parte de Hamás" RTVE.es 28/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251028/israel-mata-a-tres-supuestos-milicianos-cisjordania-mientras-netanyahu-convoca-reunion-emergencia/16789560.shtml

** "Trump dice que Israel "debería responder" a lo que considera violaciones del alto el fuego" 20minutos 29/10/2025 https://www.20minutos.es/internacional/trump-dice-que-israel-deberia-responder-que-considera-violaciones-alto-fuego_6662236_0.html

jueves, 23 de octubre de 2025

La anexión aprobada

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los temores a que la paz quede finalmente en una sucia jugarreta crecen. Benjamín Netanyahu puede no controlar ya su propio gobierno y parlamento o hacernos creer que no lo hace. Ya advirtió que solo se aceptaría un resultado y este sería la victoria de Israel entendida en términos de la existencia de un solo estado, el de Israel.

La posibilidad que se den los pasos hacia esa solución es grande, por lo que todos los esfuerzos hacia una solución satisfactoria para todos se proclama, como antes, poco favorable para ambos y que se encuentre como viable solo una fórmula, la anexión.

En RTVE.es se nos señala la fragilidad de la solución y, algo peor, lo que se pueda entender como "solución", es decir, lo que acaba de aprobar el parlamente israelí: 

"El proyecto de ley para aplicar la soberanía a los territorios de Judea y Samaria (términos con los que los israelíes se refieren a Cisjordania) ha sido aprobado en lectura preliminar por una mayoría de 25 a favor y 24 en contra", ha anunciado la Knéset en su canal en X. El texto defiende que el Israel aplique sus leyes y sus soberanía sobre los asentamientos en Cisjordania "para establecer el estatus de estas áreas como parte inseparable" del estado israelí.

Los ministros más extremistas apoyan la anexión

La iniciativa parte del diputado Avi Maoz, del partido opositor Noam. En su intervención en la Knéset ha defendido al 'Gran Israel', doctrina que borra del mapa los territorios palestinos: "El asentamiento en la tierra de Israel es la redención y el renacimiento nacional; el asentamiento es lo que hace florecer la tierra de Israel tras dos mil años de exilio", ha declarado. Por el contrario, el ministro de Educación, Yoav Kisch, ha dicho que cree "firmemente en la aplicación de la soberanía" sobre Cisjordania pero cree que "no se logra así, mediante proyectos de ley de la oposición". Kisch advirtió que "la legislación sobre la soberanía también llegará" junto con sus socios estadounidenses.*

 

Por este camino, evidentemente, la historia lleva de nuevo a la ruptura y, en especial, a la creencia en la poca fiabilidad de Netanyahu. Es claro que Israel nunca ha tenido otra meta, lo que nos lleva al problema actual, la obediencia a los Estados Unidos de Trump, que ha sido la fuerza que ha sostenido todo esto. Peligra así el Nobel de la Paz para Trump, motivo de preocupación para algunos, incluido el propio Trump que lo daba por hecho.

Que esto sea lo que mantiene al estado de Israel, demuestra que esto ha sido un disparate desde el inicio con el terrorismo de Hamás y que ahora no se va a detener. Veremos qué ocurre, aunque lo previsible es que la entrega de prisioneros o de cadáveres marque el verdadero punto de ruptura. ¿Qué pasará entonces, cuando no queden rehenes sobre los que negociar?

Lo que probablemente ocurrirá es que Donald Trump tenga que imponerse en Israel para esta vez tratar de alcanzar algo se que se pueda llamar "paz" sin sonrojo. Está claro que cada uno llama "paz" a algo distinto. La posibilidad de un Netanyahu al que el parlamento israelí presione y se oponga llevaría a Israel a un nuevo escenario bélico y político. No van a renunciar a lo conseguido ni a ir más allá.

En ocasiones se defiende a Israel señalando que es la "única democracia de la zona". Es una forma muy reduccionista de entender la democracia como un puro formalismo donde la irracionalidad y la crueldad pueden ser puesta sobre la mesa como un aspecto más del programa.

Ahora, la noticia de que su parlamento ha aprobado algo que va contra toda norma y justicia, señala los límites sociales y políticos de la "democracia" israelí, representada por el radicalismo cruel que destruyen un pueblo, arrasa sus ciudades y decide quién y cuándo se come, quién tiene acceso a la sanidad, etc.

El ligar este tipo de decisiones a "los socios estadounidenses", es decir, al apoyo de Donald Trump, por un lado, y al apoyo divino, esa ·recuperación" tras "dos mil años de exilio" es un ejercicio sibilino.

Israel recurre a sus propios mitos, pero sobre todo, a su aplicación a los demás. El mito de "la tierra prometida", el "exilio" y sus derechos es la variante hebrea del uso colonial de la fuerza. Es un anacronismo que podría, por ejemplo, llevar a Italia a reivindicar el imperio romano en toda su extensión en su periodo de apogeo. Los palestinos de hoy son exterminados, destruidas sus ciudades por ese fanatismo retrógrado y anacrónico. No hay derechos, solo "pueblo elegido".

Solo el tejido económico y político, junto con el temor al terrorismo islámico, han creado esos apoyos para los que muchos ya han dicho ¡basta! y exigen su cese. Si la operación trumpista de "paz" fracasa y se convierte en mera palabrería impuesta, la zona se va a convertir en algo más que ruinas. 

 

* Mario Pérez "Israel da el primer paso en el Parlamento para la anexión de la Cisjordania ocupada" RTVE.es 22/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251022/israel-da-primer-paso-parlamento-para-aplicar-su-soberania-sobre-cisjordania/16781849.shtml

martes, 23 de septiembre de 2025

¿Qué ha conseguido Netanyahu?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si pusiéramos en una balanza lo que ha conseguido el Israel de Netanyahu y lo que ha perdido, veríamos cómo se desequilibra la balanza hacia las perdidas. Benjamín Netanyahu cree que va ganando algo, cuando lo único que está consiguiendo es encaminarse con rotundidad hacia el rechazo universal del estado de Israel y hacia él mismo.

Solo el carácter terrorista de Hamás frena a muchos que se distancian de ellos. Pero Netanyahu cree en lo que hace por más que tenga el mundo en contra con la excepción de los Estados Unidos de Donald Trump y algún que otro gobierno aliado con sus políticas. 

La Historia crea extraños momentos en los que la confluencia de intereses parece resultado de algún diseño oculto. No hay tal; no es la suerte ni el destino. Es la transformación de la sociedad internacional que se ha ido produciendo en estos años, es la pérdida del sentido y visión internacionales, que han pasado de la búsqueda de acuerdos y promover el diálogo a basarse en la violencia, el chantaje sin pudor y en alianzas que pierden su sentido y finalidad. El uso de la política arancelaria de Trump es un ejemplo; lo que hace Netanyahu con su respaldo es la versión violenta, como lo es la política de Putin con Ucrania.

Es poco probable que no estando Trump en la Casa Blanca se hubieran producido ciertas situaciones como las que hoy vemos. Su segundo mandato ha supuesto un efecto en cascada, una ampliación en lo que está permitido o alentado desde la súper potencia que ejerce de tal desde la más descarada manipulación. Netanyahu cuenta con ello.

Lo cierto es que muchas cosas están cambiando, sobre todo en lo que concierne al reconocimiento del estado de Palestina, algo que hace daño directamente a Netanyahu e irrita sobremanera a Trump, que lanza amenazas continuas sobre aquellos que le desafían.

Reino Unido, Portugal, Australia, Canadá... ya han anunciado el reconocimiento del estado palestino; Francia lo anuncia también. España... Ese es el resultado real de la política de Netanyahu. Cada muerto inocente, cada acción genocida, provoca un paso más en el reconocimiento de Palestina. Netanyahu se derrota a sí mismo.

Los dos mayores enemigos de Palestina son Netanyahu y Hamás; son los que se están aprovechando el uno del otro para arrasar el espacio y garantizar el odio sin límites para un futuro oscuro, imposible de sostener ante ningún organismo internacional u opinión pública. El propio pueblo de Israel está comenzando a comprender que lo que Netanyahu les promete es la guerra eterna y la pérdida de los apoyos que la causa judía ha tenido desde la II Guerra Mundial y el holocausto. Israel es un estado "artificial", protegido creado desde el apoyo internacional, algo que se está perdiendo.

¿Que ha conseguido? ¿Qué cree que ha conseguido para Israel Benjamín Netanyahu? Da igual que su respuesta lo llame de forma monótona y equivocada "anti semitismo". Ha querido vivir de tópicos y de complejos de culpa acumulados. Pero eso ha dejado de funcionar ya. Las imágenes que vemos cada día no se lavan con el pasado trágico; ni lo justifican.

La ultraderecha, tradicionalmente anti semita, ha tenido que escoger entre un "terrorismo islamista" y la barbarie de Netanyahu. El apoyo norteamericano es engañoso en cuanto a las causas. Los grandes negocios que la destrucción primero y la reconstrucción después —como ilustraba muy bien el famoso vídeo de Trump con Netanyahu tomando el sol en ese resort que piensan crear tras el exterminio— se atisban tras la barbarie de un estado que dice buscar su seguridad y garantizar su existencia a golpe de masacre. No hay paz a la vista para Israel.

Cuando comenzó Netanyahu su barbarie, me advirtieron que el objetivo no eran los rehenes sino la destrucción total de la Franja e imposibilitar la construcción de un espacio palestino. Fui inicialmente escéptico, me pareció exagerado. Pronto me convencí de que ese era realmente el objetivo y los hechos siguen señalando en la misma dirección.

De no mediar tantos intereses y complejos acumulados, Benjamín Netanyahu no estaría allí, aunque como hoy esté en la más absoluta soledad internacional. Gestos como la petición de Premio Nobel de la Paz para Trump no le van a hacer llegar muy lejos. No frenarán los sentimientos de culpa y vergüenza que está provocando en muchos países. Seguirán los reconocimientos y cada vez podrá esconderse menos.

Poco es lo que ha conseguido Netanyahu y está haciendo mucho daño a palestinos e israelíes. Esa "súper Esparta" que ha anunciado no es un futuro real.

jueves, 22 de mayo de 2025

Ambigüedades bélicas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A veces las expresiones cristalizan y pueden dejar de tener sentido. Simplemente se usan, quedan bien y, si no se escarba demasiado, sirven para salir del paso. Algo sí ocurre con la expresión "paz justa y duradera" que se usa a menudo en las informaciones sobre la guerra en Ucrania.

Podemos verla en el artículo de 20minutos:

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, habló este miércoles con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sobre los esfuerzos para la paz y del "apoyo continuo" que la Alianza Atlántica presta a su país. En un post en la red social X, Rutte informó de su "buena llamada para ponerse al día con Zelenski hoy". "Hablamos de los esfuerzos para garantizar una paz justa y duradera", ha señalado el líder de la Alianza.*

Es casi seguro que si se preguntara a las tres partes implicadas —Ucrania, Rusia y la OTAN— sobre la idea de "una paz justa y duradera" tendrían opiniones muy distintas e incluso que les costaría expresar a qué se refieren.

Vemos que los dos conceptos por separado tienen un sentido muy diferente. Podemos definir con más claridad la "duración", pero nos resultará muy complicado definir "justa", sobre lo que seguramente no se pondrán de acuerdo. La duración se puede medir con el calendario en la mano; la justicia, no.

Y es ahí, sin embargo, donde reside el problema, en que lleguen los tres a una consideración conjunta de lo "justo", algo harto problemático, por jugar también nosotros con la ambigüedad de las palabras.

En la otra guerra en curso, el genocidio de Gaza, es también rico en ambigüedades. El titular de RTVE.es sobre las declaraciones de otro genio de la ambigüedad y el descaro, Benjamín Netanyahu también nos llevan a cierta perplejidad pese a la asiduidad de este tipo de manejos, "Netanyahu advierte que la invasión de Gaza "no cesará" hasta cumplir con el plan de Trump para la Franja". Aquí se produce una especial lectura por parte de Netanyahu de lo que ocurre. Se nos explica en la información: 

La comunidad internacional ha pedido a Israel que pare su nueva ofensiva sobre la Franja de Gaza, pero sus llamamientos no han tenido efecto sobre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. El mandatario israelí ha sido claro al respecto: la invasión de la Franja no cesará hasta que se cumpla el plan de su homólogo estadounidense, Donald Trump, consistente en la "expulsión total de Hamás" y establecer "condiciones claras que garanticen la seguridad de Israel".

Bajo esta premisa, Israel pretende desplazar a la población gazatí, de unos 2,1 millones de personas, a una zona en el sur "limpia de Hamás" a medida que tome el control del territorio, según declaraciones de Netanyahu. El Ejército israelí ya ha exigido la evacuación de varias zonas del norte de la Franja, lo que anticipa una nueva oleada de ataques en el sector.**

 

Sin duda, la idea que es Israel quien se limita a seguir los planes de Trump para Gaza, no es precisamente un ejercicio de claridad, especialmente tras las palabras del presidente norteamericano sobre su enfado con Netanyahu por no hacerle caso, realizadas hace unos días.

Netanyahu devuelve la pelota mostrándose, para mayor confusión, como un seguidor de los planes del "resort" de lujo para la Franja, algo ilustrado con un escandaloso vídeo falso repleto de lujos y estatuas doradas plantadas en las calles de esa imaginaria "nueva Gaza" frente a la devastación de la Gaza real que se nos muestra cada día, un amasijo de ruinas, de destrucción y hambre.

Netanyahu se escuda (¿esconde?) tras lo dicho por Trump. Si Trump juega a la ambigüedad —¿qué otra cosa es su gira por los países árabes ricos vendiendo y comprando?— tras los rechazos y condenas internacionales, Netanyahu juega a algo más complicado: Israel sigue obedientemente los dictados de Trump, los que él mismo colgó en su cuenta web.


¿Existe mayor ironía en que sea un vídeo falso, ofensivamente absurdo, el que marque el horizonte de una guerra terriblemente real, dolorosa? Puede que el signo de los tiempos sea la ambigüedad en las palabras y la irrealidad en las imágenes, además de los intercambios entre ambas. De esta forma, puede plantearse como meta algo que nunca llegará, ese resort lujoso construido sobre la sangre de decenas de miles de palestinos, víctimas de los hechos de Hamás y de las reacciones aprovechadas de Israel junto a los delirios trumpistas.

Hay algo que une con claridad a Putin y a Netanyahu: ambos se amparan para sus ofensivas en la idea de defensa (más ambigüedad), de estar amenazados. Nadie invadió a Rusia, sí a Israel en un incompresible fallo de inteligencia y seguridad. Los recelos sobre si la incursión de ida y vuelta de Hamás con la toma de rehenes fue una excusa han pasado ya, aunque fueron fuertes en su momento. ¿Buscaba Israel una buena excusa para realizar ese plan total sobre Gaza? No sé si llegaremos a saberlo en algún momento, pero los hechos posteriores no admiten mucha duda, así como los objetivos de vaciado de la Franja y superposición de ese "resort" que aparece en la imaginación calenturienta de Trump y en sus vídeos falsos.

Entre las palabras vacías y las imágenes falsas, la realidad de las guerras deja en evidencia muchas cosas, de los intereses económicos a los políticos, de la repulsa popular al sistema de votos en Eurovisión, por atar cabos.

Demasiada ambigüedad en ambas guerras y una sola realidad, la del sufrimiento y la destrucción, la de las ambiciones depredadoras. Será difícil alcanzar cualquier tipo de solución que se vea aceptablemente "justa" para ambas partes (las guerras son cosa de dos) y es difícil que un tercero sea aceptado por ambos. Lo esgrimido es más de cara a la galería internacional, una justificación de la situación ante las "amenazas" que tratan de conjurar. 

 

* "Rutte aborda con Zelenski el apoyo continuado de la OTAN en busca de una "paz justa y duradera" para Ucrania" 20minutos / EFE 21/05/2025 https://www.20minutos.es/internacional/rutte-aborda-zelenski-apoyo-otan-paz-justa-para-ucrania-5714489/

** "Netanyahu advierte que la invasión de Gaza "no cesará" hasta cumplir con el plan de Trump para la Franja" RTVE.es 21/05/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250521/guerra-gaza-israel-bombardeos-diplomacia-sanciones-ayuda-humanitaria/16589631.shtml

lunes, 14 de abril de 2025

Extraños caminos para la paz

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las dos grandes guerras en marcha, la de Ucrania y la de Gaza, le deben mucho a la palabrería de Donald Trump. Tanto Rusia como Israel le han tomado la medida al presidente norteamericano y a su triunfal ego, por lo que han aprendido a disociar los discursos de paz de las acciones de guerra. Mientras Trump se ve pillado en su propio triunfalismo narcisistas, los belicistas gobiernos de Putin y Netanyahu aprovechan para ir a los suyo, es decir, a continuar masacrando poblaciones y ganando terreno. Saben lo que hacen.

El artículo de Carlos Pérez, en 20minutos,  con en el titular "Rusia contradice a Trump y aleja las esperanzas de acabar pronto con la guerra el día que comete una masacre en Ucrania" podemos leer en su inicio:

Las negociaciones entre Rusia y Estados Unidos para acabar con la guerra en Ucrania "marchan bien", pero quizás no tan bien y no tan rápido como ha asegurado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este domingo el Kremlin ha matizado las palabras que el líder estadounidense pronunció un día antes, reconociendo que las negociaciones con Washington avanzan positivamente, pero contradiciendo cualquier esperanza de que el conflicto se vaya a resolver en un corto periodo de tiempo. Las relaciones entre Rusia y Ucrania que Trump aseguró que "están yendo bien" chocan con las continuas violación de la tregua sobre instalaciones energéticas por parte de Kiev y Moscú y con el aumento de los ataques rusos sobre territorio ucraniano. El último este mismo domingo en el centro de la ciudad de Sumi, al noreste de Ucrania, donde han muerto más de 30 personas, incluidos dos menores.* 

Tanto Rusia como Israel, pese a ser el uno opositor y el otro aliado, comparten una misma estrategia, la derivada de la comprensión de que Trump trata de vender algo que no tiene que ver con los hechos, sino con la fabricación de su propia imagen, la del "pacificador" universal. Para pacificar, Trump necesita primero de una "guerra", que luego venderá como "paz" alcanzada gracias a sus esfuerzos.

Si ayer mencionábamos "la guerra que nunca habría ocurrido de ser él el presidente", tratando de empañar la imagen de Biden y los demócratas como desastre de la Historia, los rusos han comprendido que mientras digan que "todo va bien" (aunque lento), la cuestión está controlada.

¿Hay alguien que dude que los rusos solo entiendan la "paz" como "victoria" y la "victoria" como "anexión" de tierras? ¿Hay alguien que lo entienda como "retirada" o "negociación" tras una campaña invasora? A Trump le trae al fresco la paz; lo que quiere es el titular de que aquello que decida llamar "paz" ha sido gracias a él.

Si lo Ucrania ya es malo, al menos la Unión Europea está encima y no puede —por más que lo intente— ser ignorada, no puede dejar que esa todo una cuestión ruso norteamericana, como pretende, lo de Israel y Gaza es mucho peor.

Netanyahu comprendió rápido que nadie le iba a poner freno, sacándole provecho a la osadía de Hamás, el segundo peor enemigo de los gazatíes. Los escudos justificativos de Israel son el terrorismo de Hamás y el antisemitismo. Nadie puede apoyar a Hamás y muchos temen enfrentarse de forma rotunda a Israel por miedo a ser acusados de anti semitas rompiendo relaciones o aplicando sanciones. Hemos visto la vergüenza de Víktor Orbán recibiendo con los brazos abiertos a Benjamín Netanyahu con los brazos abiertos y retirándose de la Corte Penal Internacional, que reclama al primer ministro israelí por crímenes contra la humanidad, por genocida. Solo Trump y Orbán reciben a Netanyahu como "amigo". Solo la ultraderecha está de acuerdo.

La guerra le suma al "juego" terrible de destrucción el ser un "juego retórico", un juego que acumula a la violencia la desfachatez que demuestran gracias las condiciones creadas por los Estados Unidos de Trump. De esta forma, Trump ha destruido la confianza mundial en el papel serio de la superpotencia, convirtiéndose en una entidad maquiavélica que no busca poner un orden justo internacional, sino que aprovecha su posición para su propio beneficio a cualquier coste.

Adiós al viejo sueño de los Estados Unidos de poder realizar un orden más justo y en paz; a la basura miles de películas vendiendo la generosidad norteamericana al mundo. Adiós a la llegada triunfal del 7ª de Caballería, hoy un impresentable desfile de oscuros intereses imperiales y empresariales-


Lo que queda son unos Estados Unidos abrazando dictadores y genocidas, una pérdida de desconfiados aliados, un lote de ex amigos chantajeados. Esto no es solo cuestión de estrategias y beneficios; están sobre la mesa principios básicos, algo que Estados Unidos, Rusia e Israel están tirando por la borda. ¡Son extraños caminos para la "paz"!

Está por ver cuánto tiempo le seguirán, dentro y fuera, comprando su discurso. Tener como aliados a Putin y Netanyahu no es el mejor capital para invertir en futuro.

  

* Carlos Pérez Palomino "Rusia contradice a Trump y aleja las esperanzas de acabar pronto con la guerra el día que comete una masacre en Ucrania" RTVE.es 13/04/2025 https://www.20minutos.es/internacional/rusia-contradice-trump-aleja-las-esperanzas-acabar-pronto-con-guerra-mismo-dia-que-comete-una-masacre-ucrania-5700494/

martes, 19 de noviembre de 2024

El juicio de la Historia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En un mundo en el que casi todo se puede maquillar con "comunicación", Josep Borrell advierte del "juicio de la Historia". En un mundo en el que los hechos se edulcoran, disfrazan o desaparecen en un torrente de informaciones renovables, no es fácil amenazar con ese juicio.

Borrell, en su calidad de Alto Representante, había propuesto algo bastante coherente: tratar de frenar el genocidio palestino, al que nadie, ni sus suministradores de armas, los Estados Unidos principalmente, parece poder  poner freno; sin embargo, lo que ha conseguido es confirmar esta última circunstancia.

En RTVE.es, con el titular "La UE rechaza la propuesta de Borrell de suspender el diálogo con Israel por la guerra en Gaza", se nos explica este asunto: 

La Unión Europea ha rechazado la propuesta de su Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, de suspender el diálogo con Israel por guerra en Gaza. "He hecho una propuesta que creo que era la que, de acuerdo con mi juicio, correspondía hacer. Los Estados miembros no tienen por qué aprobarlas, y en este caso no la han aprobado. Han considerado, la mayoría de ellos, que era necesario seguir manteniendo en contacto diplomático con Israel", ha puntualizado.

Por otro lado, sí ha dicho que la diplomacia seguirá del lado de Ucrania con apoyo militar, financiero y con sanciones a Rusia. Así lo ha comunicado tras el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en el que ha puntualizado el incumplimiento de los derechos humanos en Gaza. A pocos días de terminar su mandato, Borrell ha advertido: "La Historia nos juzgará a todos, a todos". 

¿Qué significa esto? ¿Qué significan las propuestas y el rechazo? Mucho y nada. Significa que la Historia importa poco y que son otros factores los que dominan la toma de decisiones, que se confía en que "bien está lo que bien acaba", aunque no se sepa qué es lo bueno ni cuándo puede llegar. En esa línea, el bien es el triunfo del mensaje favorable. Los más de 45.000 muertos en esta guerra cuyos fines no se atisban, cuyos objetivos cada día son más oscuros y, sin embargo, parecen cada día más claros, parecen no importar a nadie o, si lo hacen, no se manifiestan en conductas o decisiones.

Por paradójico que pueda parecer, Europa, la Europa oficial, está acomplejada ante la Historia; los campos de exterminio, el antisemitismo vivido durante siglos, sigue pesando demasiado. Dicen que un clavo saca otro clavo; aquí funciona al contrario: un error no tapa otro error. Dejar que el Israel de Netanyahu cometa masacres de civiles, ignore los más elementales derechos humanos y continúe en su voluntad de exterminio y repoblación de colonos, no va a cambiar la Historia anterior. Pero, en modo alguno, ese pasado puede ser una patente para dejar que el gobierno de Israel llegue hasta donde quiera sin límite alguno.

Sabedor de los históricos complejos, de su sentido histórico de culpa, Netanyahu y sus apoyos políticos, juegan la baza del "antisemitismo". Esto, en teoría, les permitiría hacer con los palestinos lo mismo que se hizo con el pueblo judío, apilarlo en guetos y exterminarlo.

Hay que salir de ese juego infame. El que Europa asuma su pasado es lo que puede evitar cometer un segundo error histórico. Como bien dice Borrell, "la Historia nos juzgará a todos, a todos" y uno se lo imagina mirando directamente a los que están, con su silencio, asumiendo ese exterminio sin límite... y si crítica.

Los palestinos se encuentran emparedados entre dos fuerzas que llevan al límite esta guerra. Por un lado está Israel, que ganará territorio y eliminará decenas de miles de posibles pobladores, expulsará del territorio a otros que huyan de las masacres. Pero por el otro están esas fuerzas islámicas que buscan sacrificio y martirio, que saben que cada muerto es una semilla para el terror futuro, que esos niños jugarán a matar judíos, como comentamos en su día.

Esta guerra comenzó con un "fallo de seguridad", algo que costó un millar de muertos a Israel y justificó que los terroristas se hicieran gozosos selfies junto a sus víctimas. Aquellas "alegrías" han costado más de 40.000 muertos, la mayor parte civiles, aunque esta distinción no tiene sentido para el gobierno de Netanyahu: cualquier palestino muerto es la eliminación de un "terrorista" futuro. Cualquier palestino es enemigo por ser palestino, un peligro por su sola existencia. Cuando los misiles israelíes impactan en un hospital, en una escuela, etc. siempre eran "infraestructuras" de Hizbulá, bajo ellas había túneles, zulos o cualquier otra excusa que lo justifica. Los civiles son desplazados de un lado a otro y cuando llegan son bombardeados. El país esta convertido en ruinas y ahora se sigue con Líbano otra masacre.

Los medios se equivocan cuando resaltan la muerte de un dirigente de Hizbulá o Hamás. Es la excusa para dejar decenas de muertos en la misma operación.

Y nadie para a Netanyahu, nadie le detiene por más que las opiniones públicas de cada país europeo difícilmente puedan soportar las imágenes de la destrucción. Muchos judíos de todo el mundo no aceptan esta destrucción sistemática; se han manifestado por muchos rincones del mundo. Pero la sordera de Netanyahu crece conforme constata su impunidad. Se le ha declarado oficialmente "genocida" y se le reclama. Él, por su parte, aspira a pasar a la Historia, en versión israelí, como el "salvador", lo cual demuestra su error, su poco conocimiento de cómo funciona esto.

Benjamín Netanyahu pasará a la Historia como el mayor generador de antisemitismo en todo el mundo. Ya lo están pagando muchos, pues en esto de la gestión del odio no hay mucho sentido de la justicia y pagan justos por pecadores. Netanyahu ya ha conseguido que muchos judíos tengan que ocultarse para evitar los ataques, los insultos, como ha ocurrido ya en celebraciones deportivas, que han tenido que ser declaradas "de alto riesgo" para tratar de evitar enfrentamientos. Si Netanyahu pretendía hacer un Israel más "grande" y "seguro", está consiguiendo justo lo contrario: hacer un mundo más pequeño y peligroso para los ciudadanos israelíes.

Tiene razón Josep Borrell, sí, la Historia nos juzgará a todos. Pero lo hará en fila y por orden.

 

* "La UE rechaza la propuesta de Borrell de suspender el diálogo con Israel por la guerra en Gaza" RTVE.es / Agencias 18/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241118/borrell-propuesta-suspension-dialogo-politico-israel-union-europea/16335037.shtml

martes, 15 de octubre de 2024

Para nada

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las noticias sobre el drama de Gaza y Líbano siguen aumentando la tensión. El bombardeo de zonas nuevas, con muertos en zonas cristianas, y los ataques a las tropas de las Naciones Unidas dejan ver que Netanyahu no tiene más plan que el ya comentado de tierra quemada.

¿Puede parar en algún momento? Cuanto más avance sin más plan que el exterminio y la devastación, más difícil le será detener esta locura. Lo que queda de la violencia solo es la destrucción al convertirse en un objetivo en sí misma. ¿Cuánto hace que no se oye hablar de los rehenes? ¿Importaron en algún momento o fueron solo la excusa para esa brutal intervención? De hecho, la mayor resistencia en Israel es precisamente la de los familiares de los secuestrados por Hamás?

De todas las imágenes que esta guerra ha generado la que no se me borra es aquella que nos muestra, durante la intervención inicial de Hamás —el ataque terrorista que lo desencadenó todo—, a un joven haciéndose selfies frente a los estragos causados. Era el inicio, pero ya se intuía qué tipo de guerra se estaba creando. Poco podía imaginarse el orgulloso joven que aquella "alegría" por haber burlado las defensas israelíes y a sus servicios de información, iba a costar más de 40.000 muertos solo hasta el momento.

Un año después, nada se ha solucionado, aunque este término resulta equívoco y hasta absurdo. ¿Qué hay que solucionar? ¿Qué ha obtenido Israel, qué ha obtenido Hamás, qué ha obtenido Irán? En lo único que han ganado es el incremento del odio y del sufrimiento.

Cada día que pasa, ambos frentes se alejan de soluciones. A los primeros alto el fuego humanitarios, ya muy lejanos, les siguen solo negativas, incumplimientos y amenazas. Una guerra sin objetivos —lo hemos señalado con anterioridad— no tiene nada que poder sobre la mesa. Por eso, los objetivos de Israel solo aumentan: de Gaza y Hamás, a Líbano y Hizbulá, Irán y ahora aldeas cristianas y cuarteles de la ONU.

Los ataques a las tropas de Naciones Unidas han creado una línea roja desde el exterior. Pocos países podrán aceptar esos ataques especialmente lo que, como España, tienen destacamentos allí. Su función era garantizar la paz y ahora se ven en la situación de ser objetivos sin poder responder cuando son atacados.

Es el efecto directo de ignorar a los organismos internacionales que buscaban la paz. Hoy la siguen buscando, pero si falta el respeto a lo que representan, de poco sirven.

El activo real de Israel se basa en la capacidad de veto de los Estados Unidos y en el suministro de armamento y logística. Netanyahu confía en el apoyo del lobby judío en los Estados Unidos, la verdadera retaguardia de su ejército. Evidentemente, esta no flojeará, pero puede que llegue a un punto límite en el que ya no sea posible ir más allá.

El Mundo

Lo que resulta dramático es la ausencia de un punto hacia el que acercarse para que decrezca la tensión. La guerra, por decirlo así, está condenada a seguir adelante.

¿Serán eficaces las condenas europeas a las últimas intervenciones israelíes? Europa ha pasado de la defensa del derecho de Israel a defenderse y la condena al inicio de Hamás a la condena las acciones de Israel y el respaldo al pueblo palestino.

La intervención de Irán y la respuesta israelí es altamente preocupante para Europa que se ve con un conflicto imparable a sus puertas, Es precisamente ese carácter de imparable el que asusta a todos.

El sistema destructivo de Israel nos muestra que son dos sus objetivo: el primero la destrucción de Hamás y Hizbulá, pero el segundo es la merma del pueblo palestino, que se ve llevado de un lado para otro sin tregua. Los civiles son ordenados a desplazarse a sitios que se acaban convirtiendo en lugares de bombardeo poco después. Esos 42.000 muertos, decenas de miles de heridos y ese millón y medio de desplazados vagando a la espera de que caigan las bombas, con sus casas destruidas y llevando lo poco que les queda encima, son el resultado de aquella primera acción de Hamás, la que permitió que el joven se hiciera el selfie del que se sentía tan orgulloso.

Sigue siendo de interés para la Historia el porqué de aquel ataque en aquel momento. Ambas circunstancias son esenciales para comprender sus posibilidades de que pare este despropósito cruento y cruel. Es de suponer que tanto la provocación como la respuesta tienen sus propios planes y objetivos. No sabemos lo que pretendían más allá de lo obvio, que quizá no lo sea tanto.

Nada parece acabar en esta guerra; todo es un paso intermedio a no se sabe bien dónde. Solo que causará más daño y dolor sin conseguir nada. ¿Reaccionará la sociedad israelí cuando aumente el dolor exigiendo una solución?

viernes, 27 de septiembre de 2024

La guerra sin futuro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Aumenta el rechazo a las acciones y política de Israel, que parece imparable y sordo ante las peticiones de que pare. El sentido de lo que está haciendo bajo el mandato de Netanyahu y su gobierno escapa a toda lógica porque lo que está haciendo es aislándolo y sembrando una futura contestación. Lo hemos dicho ya y sigue en aumento: Netanyahu está construyendo el nuevo anti semitismo, uno no basado en la "raza" o la "religión", sino en los métodos brutales de contestación, en la ausencia de límites. Quizá haya que encontrarle un nombre nuevo para evitar confusiones y dar alas a los racistas de siempre, pero lo que es cierto es que el Israel de Netanyahu está creando un rechazo mundial que se ha escenificado en la Asamblea de Naciones Unidas.

En RTVE.es se nos da cuenta de las intervenciones, la más esperada la de los palestinos: 

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, ha pedido este jueves ante la Asamblea General de la ONU detener la guerra en Gaza, de la que, asegura, "el mundo entero es responsable" por vender armas a Israel.

"Detengan el genocidio. Dejen de vender armas a Israel. Esta locura no puede continuar", ha dicho Abás, cuando se cumple casi un año de la guerra en Gaza, que ha dejado ya más de 41.000 muertos, una gran parte de ellos civiles.

Israel "no merece ser miembro" de Naciones Unidas, ha señalado el presidente palestino, que en su discurso ha abogado por la plena adhesión de Palestina a la organización. "Israel, que se niega a aplicar las resoluciones de Naciones Unidas, no merece ser miembro de esta organización internacional", ha declarado, lamentando que Estados Unidos haya bloqueado la adhesión de los palestinos, de la que ahora disfrutan como Estado observador.* 


Hay una delicada línea que el Israel de Netanyahu ha ido cruzando, la que separa al "país víctima" del "país agresor". Israel se ha construido bajo la sombra de la victima de la segregación y del intento de destrucción del pueblo entero, a la sombra del holocausto. Ha tenido el apoyo de una gran mayoría de países que le han protegido y justificado en muchas acciones y momentos. La creación de un estado en mitad de un territorio no se hizo de la manera adecuada, más ocupados en su protección que en su integración. Las barreras religiosas, la idea de "pueblo" en el que se unifica "raza" y "religión", no ha sido de ayuda, sino, por contra, la fuente de enfrentamientos constantes, de incompatibilidad, y una nueva forma de segregación.

En vez de caminar hacia un estado moderno basado en la idea de ciudadanía, el estado de Israel se ha estado basando en la idea de "pueblo elegido", la fusión de raza y religión. Con ello, el mundo se divide en dos, "ellos" —los elegidos— y los "otros", el resto del mundo.

La idea de "superioridad" etno-religiosa está en la médula del estado de Israel porque lo está en la idea de "pueblo elegido". Las citas de "profetas" por parte de Netanyahu han sido ilustrativas: Dios lo quiere, No hay más que hablar.

Bajo este principio es difícil la convivencia. Las condenas a las acciones del Israel de Netanyahu y la corresponsabilidad a los que protegen, financian y respaldan se suceden por todo el mundo. La idea "protectora" de Estados Unidos y otros países se convierte en problemática cuando es el atacante destructivo que invoca sin pudor "acciones preventivas" para justificar las masacres de civiles, que destruye edificios enteros porque, nos dice, allí vive un dirigente de alguna organización, destruye escuelas y hospitales porque hay debajo milicianos, etc.


La pregunta que se hacen todos, de forma implícita o explícita, es quién puede detener la locura orgullosa y violenta del Israel de Benjamín Netanyahu. Abás ha sido claro: todo el que vende o dona armas a Israel se hace responsable de lo que se haga con ellas. Son esas armas y toda esa avanzada tecnología militar, enviada desde los Estados Unidos, como el escudo defensivo antimisiles, lo que mantiene a ese "pueblo elegido", no la acción divina. No son los únicos.

Israel está construyendo, cadáver a cadáver, ruina a ruina, su inestabilidad futura, una guerra constante, naturalizada como normalidad y no como excepción. La pretensión de Netanyahu de lograr la paz del exterminio es imposible y dará alas a los más violentos y vengativos. Siembra violencia y recogerá violencia.

Tampoco se despierta simpatía alguna por Hamás o Hizbulá, títeres provocadores de un Irán beligerante con el entorno y que trata de exportar el poder chií a la zona para afianzarse, mientras se debilita interiormente. Su alianza con Rusia, a la que suministra armas frente a Ucrania, les permite sacar tajada de una situación sangrienta. El momento de la incursión de Hamás ha servido para dividir los recursos bélicos norteamericanos en dos frentes, Oriente Medio y Ucrania. La maquinaria de guerra no para en ambos campos.

Ha quedado claro —y así se lo reprochan los propios israelís— que los rehenes no le importan nada a Netanyahu, que han sido la excusa perfecta para la acción devastadora que acumula más de 41.000 muertos, la gran mayoría víctimas civiles, niños muchos de ellos. Lo que Netanyahu pueda vender con estos actos son solo ilusiones de seguridad, no paz, y de un poder que le van a tener que cortar ante las protestas de los ciudadanos de la mayor parte de los países que les apoyaban. ¿Quién puede apoyar a Israel abiertamente ante sus acciones destructivas indiscriminadas?

Cuando ha quedado en evidencia la inutilidad manipulada del Consejo de Seguridad, la petición ahora de Abás de dejar fuera de Naciones Unidas a quien ignora sus manifestaciones de paz, a quien desprecia el sistema, convierte en inútil también a la institución. Es la constatación sangrienta de la inutilidad del orden internacional, una falaz figura que esconde los intereses frente a la vidas de decenas de miles de personas.

Nadie en su sano juicio puede apoyar esta forma de destrucción total de Netanyahu sobre miles de civiles. Ha aprovechado el paréntesis de la campaña electoral estadounidense, unos meses en los que los candidatos no se atreven a hacer movimientos radicales por temor a sus electorados. Pero esto no durará siempre. No hay guerra sin posguerra. La guerra no puede durar eternamente y el único fin que Netanyahu considera es la extinción del enemigo y la ocupación de territorio. 

No se puede crear futuro con eso. Netanyahu está condenando a Israel.  Este choque de elegidos y mártires no tiene futuro, solo muerte y sufrimiento.

 

* "Abás pide a la ONU detener la guerra en Gaza y afirma que "el mundo entero es responsable" por vender armas a Israel" RTVE.es / Agencias 26/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240926/abbas-pide-onu-detener-guerra-gaza/16264118.shtml