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miércoles, 22 de octubre de 2025

Pantallas y sus efectos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nos lo repiten continuamente, pero hacemos poco caso. Nos advierten de los efectos nocivos de las pantallas en los niños. La edad en que se les da una es cada vez más temprana y entra ya en momentos en que tienen efectos que comenzamos a atisbar, como es en el lenguaje y en la comunicación, dos sectores básicos e interrelacionados profundamente, El lenguaje nos permite decirnos internamente y modelar el mundo que nos rodea, hacerlo compresible y ordenado. No solo introducimos el lenguaje en nuestra mente modelándola, sino que este nos permite la acción socializadora a través de la comunicación con los otros donde no solo aprendemos a transmitir y recibir conocimientos, sino a desarrollar la afectividad, a comprender a los otros y a relacionarnos con ellos. Todo ello se ve afectado por el uso temprano de las pantallas. Frustramos lo que miles de años de evolución han desarrollado, el momento en que damos el salto de animal a especie humana. Los seres humanos nacemos profundamente inmaduros porque al nacimiento le sigue un largo periodo de formación exterior en la que nuestro cerebro necesita interactuar, recibid información que modele nuestra personalidad, nuestros conocimientos necesarios y nuestros afectos, la vida social y emocional.

Todo esto se ve alterados por el uso temprano de las pantallas, que centrar nuestra atención en el dispositivo y dejamos de interactuar con otras personas en unos momentos clave, esenciales para nuestra formación y marcarán nuestro yo en formación, individualmente y socialmente.

La pantalla es un problema que altera lo que la Naturaleza ha programado durante milenios, Responsabilizamos a las pantallas, pero eso es como condenar a una pistola por el crimen cometido por un asesino.

En el diario El País, Jorge Marzo Arauzo firma hoy mismo un artículo titulado * "¿Está afectando el uso de pantallas al desarrollo del lenguaje en los niños?", al que le sigue la siguiente entradilla: "El uso diario de dispositivos electrónicos puede dificultar que los pequeños entre 12 y 36 meses aprendan a hablar correctamente por la falta de comunicación e interacción con las personas cara a cara".

En el inicio del texto se nos muestra la opinión de expertos en el desarrollo del lenguaje en los siguientes términos:

La llegada y, sobre todo, la implantación de las pantallas en los hogares con niños en el día a día ha supuesto un cambio en cuanto a cómo los pequeños interactúan con otras personas y, en consecuencia, cómo es su desarrollo del lenguaje. Al poder llegar a pasar varias horas delante de las pantallas, ya sean móviles o televisiones, el desarrollo del aprendizaje nativo se puede mermar y no evolucionar de manera óptima. “El hecho de tenerlas hace que el menor esté separado de sus cuidadores. Esto puede afectar a toda la parte de protoconversaciones —interacciones preverbales— que se tienen que desarrollar, como la atención conjunta o la reciprocidad entre el bebé y el cuidador”, expone Jenifer Andreu, psicóloga sanitaria.

Los cambios en los hábitos de vida de las personas derivados de la pandemia también pueden haber afectado a que el desarrollo del lenguaje en los niños haya disminuido. “De unos años para acá ha habido un incremento en casos de niños con inmadurez o alteración en los trastornos del sonido del habla. Creo que como tenemos menos tiempo para pasar con ellos, todo el estrés se traduce en alteraciones del lenguaje”, alerta Zayda Castro, directora clínica del centro de logopedia Senza, en Madrid.*


Esto, que se puede percibir inmediatamente por observación, es, sin embargo, una barrera del desarrollo, un muro contra una normalidad que va siendo más extraña porque esos hoy adultos fueron ya niños criados entre pantallas. Es la segunda generación con una pantalla en las manos.

Responsabilizar a las pantallas es un ejercicio de hipocresía porque son los adultos los que les dejan las pantallas para poder mantenerse en las suyas sin "distracciones". En mis recorrido de calle distingo a los adultos que no interactúan con sus hijos, aburridos en cochecitos guiados con una sola mano porque la otra está ocupada con su teléfono, de aquellos otros que interactúan con sus hijos, les hablan y expresan con sus caras las reacciones que los niños esperan recibir.

El panorama mayoritario es ver cómo esos adultos no diferencian entre pasear a sus hijos y pasear al perro. Aquello de lanzar la pelota al perro y jugar con él se ha visto tan reducido como en el caso de los niños. Tiran de la correa mientras el perro, aburrido, espera algún gesto de su aburrido amo pegado al teléfono.

Ayer vi a cuatro adolescentes que iba en dos parejas. Cada uno de ellos miraba su teléfono mientras caminaban. Eran un grupo, sí, pero un grupo de cuatro personas aisladas en sí mismas, que lo más que llegan a hacer es mostrarse alguna novedad en sus teléfonos para volver inmediatamente a ellos. No saben comunicarse entre ellos; se agrupan y poco más.

Son los hijos de esos adultos que ya plantean problemas de comunicación y dejaron móviles a sus hijos para que no les molestaran en su día a día telefónico, absortos en sus pantallas, Cuando se plantea, como ya han hecho diferentes países, evitar los teléfonos en los colegios se evita entrar en el conflicto de que son las familias las que les compran los móviles.

Me fijo cuando veo esas madres y padres con cara inexpresiva de quienes los niños esperan algún tipo de interacción, algo para alimentar su cerebro con una situación que les permita crecer, madurar, avanzar en la adquisición del lenguaje, aprender a manejarlo y con él mejorar su sociabilidad. Hace algunos días me asustó ver la cara de una madre ante su hijo en el autobús. Le daba un biberón. El niño la miraba esperando un gesto. No consiguió nada, Guardó el biberón cuando terminó y sacó su teléfono.

Todo esto tiene sus efectos. Se nos dice en el texto citado:

“Vemos muchos niños con alteraciones a nivel de atención. Cuando quieres trabajar el lenguaje con ellos, se les ve muy dispersos”, prosigue Castro. “Y también vemos alteraciones visuales, como inmadurez en el movimiento sacádico del ojo para iniciar la lectoescritura; físicas, porque estar sentados todo el día puede llevar a obesidad; y de sueño, porque si usan mucho la pantalla puede acarrear problemas de insomnio”, advierte.

Un estudio publicado en 2024 en Jama Pediatrics, titulado Tiempo frente a la pantalla y conversación entre padres e hijos cuando los niños tienen entre 12 y 36 meses, reveló que a mayor tiempo frente a pantallas en esos rangos de edad, menor es la cantidad de palabras que oyen y producen. Además, según el informe, también disminuye la frecuencia de las interacciones verbales con los padres, y esto puede afectar al desarrollo del lenguaje en los primeros años. En otro análisis publicado en la revista científica Clinical Epidemiology and Global Health en 2024, titulado ¿El tiempo que pasan los niños frente a una pantalla afecta a su desarrollo lingüístico?, estudiaron el efecto del tiempo frente a la pantalla en el desarrollo del lenguaje en niños menores de 12 años. La conclusión a la que llegaron fue que, en la mayoría de casos, el uso excesivo de pantallas se asocia con un impacto negativo en la adquisición del lenguaje, y esto se agrava cuando hay poca interacción con adultos.

Pese a que se nos advierte por todas partes, uno de los efectos de esta incomunicación es precisamente la exposición selectiva a aquello que interesa, mientras que se obvia todo aquello que nos incomode.

Hay un factor económico en lo que se ha dado en llamar "capitalismo digital" y en la "economía de la atención". Estas personas viven en un entorno burbuja cuya puerta de entrada es la pantalla. Son consumidores de información en una sociedad que la ha convertido en ganancia. Hay resistencias importantes para ser restringida. Se trata de fabricar adictos a los que se pueda llegar fácilmente a lo largo de la vida. El problema grave son la consecuencia: violencia por incapacidad comunicativa, irritabilidad constante, problemas para empatizar, etc. Pero eso a ellos les da igual. Se trata de estimular el consumo de información, que se convierte en beneficio económico, y nos lleva al consumo a secas.


De poco sirven los expertos o los apuntes en los medios. De poco vale que avancemos en la comprensión de las "neuronas espejo" y de su papel esencial en el aprendizaje mediante la interacción con otros, de su papel en la adquisición del lenguaje, etc.

El artículo se cierra con este párrafo:

Andreu añade que los padres deberían reducir el uso de móviles enfrente de sus hijos: “¿Cómo le puedes decir al niño que no lo haga, si lo hacen sus modelos? Además, se podría tener en casa una zona y unas horas libres de pantallas y que sean el momento de interacción, comunicación y donde más se desarrolla el lenguaje”.*

 Es mucho pedir a estos padres que no contaban con que sus hijos requerirían atención o creían que podrían controlar su uso de las pantallas propias. Hace falta mucho más que estos esporádicos intentos de vencer ese hábito que nos crean las pantallas. Todo está diseñado para convertirnos en adictos a las pantallas. Es una lucha feroz por mantenernos quietos ante ellas. Se desarrollan técnicas comunicativas para hacer adictivos los mensajes; para ello se recogen o financian las investigaciones en neurociencias y otros campos.

Estamos entendiendo mal el problema. Seguimos pensando en términos de separación de niños y adultos, cuando hay que hacerlo en términos sistémicos, de interacciones. Los niños serán adultos y los adultos han sido niños. Los problemas de desarrollo y formación en la infancia no desaparecen cuando se llega a adultos. Seremos adultos defectuosos, con problemas de comunicación y empatía. Podemos esconder esta realidad fraccionando el problema, pero es el mismo.

Los resultados los vemos en esa incomunicación de efectos graves para el desarrollo. Los niños de hoy son los adultos de mañana. Tendremos una calidad humana acorde con lo que les ofrecemos desde la infancia. Una formación defectuosa del yo, una formación defectuosa del nosotros con efectos incontrolables: del acoso al maltrato, del fanatismo al egoísmo, son consecuencias de una socialización defectuosa.

 

 

* "¿Está afectando el uso de pantallas al desarrollo del lenguaje en los niños? El País 22/10/2025 https://elpais.com/mamas-papas/familia/2025-10-22/esta-afectando-el-uso-de-pantallas-al-desarrollo-del-lenguaje-en-los-ninos.html

jueves, 5 de junio de 2025

La falsa infancia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo que los medios nos ofrecen cada día es una versión del país, unos días trivial, pero otros nos permiten ver las "tendencias", algo más que hechos sueltos, formas de ser y estar que se repiten. Podemos pensar, por contra, que todo hecho está cerrado sobre sí mismo, que es un acontecimiento desligado de todo. "Lo que pasa, pasa", nos vienen a decir algunos. Otros les contestan, "sí, pero pasa por algo".

Si miramos de una cierta distancia esos acontecimientos en ocasiones podemos ver que algunos son tendencias, se imitan. Vemos ciertas pautas, por ejemplo, en lo que se ha dado en llamar "violencia vicaria". Psicólogos y sociólogos hablan del peligro de los "imitadores", personas que repiten aquello que ven en los medios y que les hace actuar conforme otros lo hacen.

Una de las situaciones más inquietantes se está produciendo en un sector de edad, los menores, cuyos límites están claramente desactualizados. Nuestra idea de los menores no se ajusta a nuestras idealizaciones. Y no lo hace porque nuestro propio mundo ha cambiado y es en él en el que viven.

En RTVE.es aparece una noticia, que se hace cada vez más frecuente, con el titular "Tres menores investigados por crear material pornográfico con inteligencia artificial y difundirlo en su colegio". En ella se nos dice:

La Policía Nacional investiga a tres menores de edad de Puertollano (Ciudad Real) como presuntos responsables de crear imágenes de pornografía de compañeras menores con inteligencia artificial y distribuirlas en un centro educativo de la localidad.

En un comunicado, la Policía explica que los tres investigados obtenían imágenes de las redes sociales de profesoras y alumnas y después las editaban mediante aplicaciones específicas para generar contenido pornográfico.

Con esta operación, se han recuperado más de cien archivos en los que se han contabilizado hasta 61 víctimas, algunas aún sin identificar, de las que 22 serían menores de edad.*


Sorprendentemente, el resto de la noticia se centra básicamente en "consejos" sobre cómo proteger nuestras imágenes particulares en redes sociales. El problema, se nos viene a decir, es que no cuidamos nuestras cuentas personales protegiéndolas suficientemente, por lo que pasan estas cosas.

No se entra en el centro del problema: qué lleva a estas personas menores a realizar estas acciones. Podemos ir por la vía idealizada —son menores y, por lo tanto, "no saben bien lo que hacen"— pero por ese camino solo llegamos a tópicos que ni explican ni previenen. ¿Y si saben realmente lo que hacen? ¿Y si quieren causar un daño real a las personas a las que tratan con la IA de turno?

Son preguntas cuyas respuestas pueden asustar a alguno, pues chocan con las expectativas. Niños haciendo "pornografía infantil" parece una cierta paradoja. ¿Es posible? Por lo que sabemos, sí.

Algunos menores de hoy pasan de victimas a agresores con mucha facilidad. Tenemos un alarmante crecimiento de las violaciones y agresiones sexuales realizadas por menores, ocurridas muchas veces en colegios, institutos, en fiestas, en playas.

La cuestión es ¿sabemos tratarlo, si quiera conceptualizarlo? ¿Podemos romper una "visión romántica" de la infancia y ver los problemas reales para alcanzar soluciones reales a esos problemas?

El romanticismo idealizó la infancia. Era la sociedad las que los estropeaba después. En el Werther de Goethe, un paradigma, tenemos ese deseo de vuelta a la infancia, el estado perfecto perdido, el paraíso del que la razón expulsa. Nunca dejó de ser una idealización, pero se creó una cierta imagen protectora sobre la infancia, de pureza, desplazando a los adultos hacía el deseo. Freud enmendó algo la percepción con lo del "perverso polimorfo", pero socialmente se prefería la otra imagen de la infancia.

No es fácil asumir que hemos destruido en gran medida esa imagen de la infancia, que el influjo de la sociedad que nos rodea no permite muchas idealizaciones sobre ella. Podemos mantenerlas como norma, pero cada día nos llegan las excepciones. Podemos enfrentarnos a la noticia como una anécdota, pero revela que junto a las preguntas que hacíamos antes haya que sumar otras como: ¿qué entienden que es una escuela?, ¿cómo ven a sus profesoras? o ¿cómo ven a sus compañeras de curso afectadas? Son preguntas necesarias para comprender la distorsión.

"Infancia" es una categoría cultural que responde a un momento. Igual que ha cambiado nuestra percepción de la "vejez", por ejemplo, deberíamos asumir los cambios en la infancia. Tampoco se ve la infancia igual en cada cultura. No son absolutos ni "naturales". Las creamos, pero nos cuesta salir de ellas.

Todo hecho conlleva un cierto tipo de manera de pensar, el que lleva a considerarlo de esa forma y no de otra. Mientras no hagamos una reflexión clara, sin idealizaciones de lo que supone hoy ser menor, nos resultará complicado evitar caer en tópicos y estereotipos de la infancia. La misma categoría diferenciada evita pensar que realmente existe un tránsito de una situación a otra, que lo que se siente, piensa, dice, cambia drásticamente el día en que legalmente se deja de ser menor. Es muy ilusorio por nuestra parte pensar  que esas categorías son "reales", que se sale de unas y se entra en otras transfigurado. La naturaleza va por otras vías.

El descenso hacia edades menores de hábitos y costumbres tiene mucho que ver con esos procesos de imitación antes señalados. Incluso los "pedófilos" han reducido su edad y ya no encajan en la idea del "viejo pervertido".

Varias veces hemos tratado este problema aquí. No se perciben mejoras, más bien al contrario. ¿Hay que plantearse de nuevo la idea de infancia y su recepción de los nuevos problemas del sistema social? Es probable, pero no se vislumbra algo así. Es la respuesta del avestruz. 

 

* "Tres menores investigados por crear material pornográfico con inteligencia artificial y difundirlo en su colegio" RTVE.es / Agencias 3/05/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250603/tres-menores-investigados-crear-pornografia-infantil-inteligencia-artificial/16607996.shtml

viernes, 6 de diciembre de 2024

La protesta portuguesa contra los libros digitales en la enseñanza

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay muchas cosas que la revolución de la información se ha llevado por delante, entre ellas ese objeto material, raro, llamado "libro". Tiene su lógica, si hacemos caso a los teóricos (a los de verdad, claro, a esos que nadie lee). Las culturas se organizan sobre lo que les permiten la mejor transmisión del conocimiento. En las sociedades orales eran las plazas y centros de encuentro, los "parlamentos". En las sociedades de la escritura, los escribanos primero y los editores después crearon la cultura con el manuscrito y el libro como ejes, Hoy nos toca a las redes y dispositivos electrónicos, los formatos digitales, que permiten otras distancias, otros órdenes, otro flujos y otras formas de acceso, almacenamiento y distribución.

No hace mucho tuve ocasión del triste espectáculo de ver el aplauso del mundo académico a la desaparición de los libros en beneficio de la digitalización. "¡Ya somos modernos!", repetían algunos.

La pandemia nos permitió ver la ausencia generalizada de libros y nos permitía dividir a la humanidad en tres: los que tienen libros y leen, los que no los tienen y los que dicen haberlos leído sin tenerlos.

En "Una mirada europea", la sección en la que RTVE nos recoge artículos de interés de muy diverso tipo publicados en las webs del continente, se nos ofrece una noticia portuguesa fechada hace un par de días. Lleva por titular "Padres de alumnos se manifiestan en Coimbra contra los libros de texto digitales". Es una noticia de la RTP y la inteligencia artificial nos la traduce directamente del portugués para contarnos la protesta y negativa a que sus hijos tengan libros digitales para su formación escolar.

Decenas de padres portaban pancartas y se concentraron ante el colegio Martim de Freitas de Coimbra para exigir el fin del uso exclusivo de libros de texto digitales.

Creo que es muy perjudicial para el rendimiento escolar.

Puedo verlo en mi hijo, que se queja constantemente de dolores de cabeza y cansancio.

Son muchas horas frente a la pantalla.

Está demostrado que es perjudicial para el aprendizaje y nocivo para la salud de los alumnos, además del problema de la dispersión hacia contenidos no didácticos y de mucha distracción.*

La noticia procede de un vídeo con la noticia, que puede ser reproducido, visto y escuchado. La IA extrae el texto del vídeo y lo convierte en un escrito doble, en portugués primero y de ahí lo traduce al español automáticamente. Sin duda una poderosa herramienta de trabajo.

Pero lo que discuten los padres del colegio de Coimbra es otra cosa, como se señala en el último párrafo de la cita. Alegan que en diversos países, países avanzados en educación, están empezando a volver a los libros.

Creo que a estas alturas —basta que mire a su alrededor si se encuentra en la calle o en un transporte público o con algunos miembros de su familia— se habrá dado cuenta de que está rodeado de personas embebidas en sus teléfonos móviles, un objeto que le convierte en receptor de una serie de informaciones que probablemente no deje en sus trayectos. Le multan por llevar el móvil activo en el coche, la mejor prueba de que efectivamente es una "distracción" de difícil control. Muchos lo llamarían "adicción", lo que viene a decir que es más la acción que el contenido lo que le mueve. Se habrá sorprendido más de una vez del tiempo que ha estado delante de su teléfono para nada, por si veía algo.

Lo que protestan los padres de Coimbra —y otros lugares del mundo— es esa parte del fenómeno, el hecho de pasar horas con poco rendimiento y adquiriendo hábitos que nos son precisamente "formativos" sino más bien al contrario, se convierten en obstáculos para el aprendizaje.

Podemos decir que en esta ya segunda generación, en muchas casas apenas hay libros, no hay bibliotecas, como nos enseñaron las videoconferencias durante la pandemia. Hay casas con libros en las que se puede leer y hay casas sin libros, con pantallas, en las que no hay otra cosa que hacer que dejarse llevar, dejar pasar el tiempo.

No nos engañemos: no son solo los libros; es el cine, es la música, son casi todas las formas de arte, ya que los teléfonos lo que representan es la irrupción brutal del mercado usando técnicas de todo tipo para hacerse con usted, con su atención, convirtiéndolo en una parte final del sistema de circulación de información. Usted, yo, no somos más que pequeñas piezas de un gran negocio. Para que funcione es necesario eliminar cualquier obstáculo atencional que se inmiscuya entre usted y la información con la que se hace el negocio. El negocio está más en la conexión —en formar parte del círculo— que en lo que se distribuye, en los contenidos, que son otro negocio superpuesto.

La queja de los padres es que esto haya invadido el espacio educativo mientras que ellos tienen la lucha en su propio hogar por intentar formar a sus hijos atencionalmente en otra dirección. No se trata del contenido, sino del continente. Indudablemente para las editoriales es un gran ahorro el no tener que hacer "objetos" materiales, centrarse solo en los contenidos. Puede que abarate el "producto" final, pero es indudable que, como las formas anteriores de acceso a la información, tiene unas diferencias psicológicas, sociales y culturales. Ninguna forma de acceso a la información es neutra o inicua; todas tienen alguna acción sobre la mente a la que dan forma y sobre la sociedad en la que se mueve y produce la información.


Evidentemente no tiene sentido estar "en contra" de la información, pero sí se puede —y es cada vez más frecuente— estar en contra del uso durante la infancia ya que impide la formación de aquellos a los que se destina y afecta, los niños y adolescentes. ¿Temen las grandes empresas e industrias actuales quedarse sin clientes hechos a su imagen y semejanza, con un perfil favorable a lo que les interesa y beneficia? ¿Prefieren consumidores incontrolados, compulsivos? Puede, porque no creo que les importen mucho.

Hemos perdido nuestra capacidad social de manejar nuestro futuro, que ha quedado en manos de los intereses. Lo bueno es lo rentable, da igual el efecto que tenga. Puede que siempre haya sido así, pero ahora el poder de hacerlo es enorme. Por eso, la protesta de los padres de alumnos del colegio de Coimbra es importante.

* "Padres de alumnos se manifiestan en Coimbra contra los libros de texto digitales" RTVE.es / RTP 3/12/2024 https://www.rtve.es/noticias/ https://www.rtp.pt/noticias/pais/encarregados-de-educacao-em-coimbra-manifestaram-se-contra-manuais-digitais_v1619117

sábado, 6 de abril de 2024

Hay que ir a la raíz de la violencia en las escuelas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El gusto por las etiquetas llevaba a coronar hace unos pocos días a Finlandia como el país más feliz del planeta (España sigue cayendo). Pero esto significa una cierta ironía cuando pocos es estos días se nos habla de un tiroteo en una escuela con un muerto y heridos. Las etiquetas y los recuentos hacen que nos sintamos mejor o peor en términos relativos, subes o bajas en la lista. Los gráficos que nos muestran la realidad en barritas de colores, en fragmentos en "tartas" estadísticas, etc. acaban produciendo una realidad a su medida creando una cierta distancia. Pero la realidad está ahí, con sus casos reales, acontecimientos en la vida de alguien o en su muerte.

El titular del artículo de Laura Gómez Díaz en RTVE.es señala "El insólito tiroteo en una escuela de Finlandia abre el debate sobre las armas y la salud mental de los niños". La primera parte del artículo nos lleva a la paradoja de la felicidad que se ve resquebrajada por acontecimientos como este. Las armas en Finlandia son abundantes por ser un país de gran afición a la caza con lo que el debate se traslada a la edad en que se puede acceder a ellas, desde los 15 años bajo la tutela de un adulto. Sin embargo, el problema de las armas se distancia del hecho, que es usarla contra otra persona, es decir, el deseo de matar, esa ira, ese rencor contra los otros. No hacen falta armas de fuego para matar, aunque lo facilita. Se puede matar con cuchillos de cocina o prendiéndole fuego al edificio con todos dentro.

El impacto ha sido mayor en Finlandia precisamente por lo poco frecuente del caso. Vivimos en un mundo global, intercomunicado, y lo que vemos en los medios nos llena de ideas sobre cómo descargar la ira. Pero eso es solo una parte. Nuestra cultura está en gran parte moldeada por lo que ocurre en los Estados Unidos, donde la violencia es real, en las calles, y contenido, en los medios. Allí se vive y se consume la violencia. Es el país de las armas en las calles y en los hogares, donde los tiroteos son solo noticia cuando se supera al número de víctimas anterior.

Los indicadores de todos los países están dando el crecimiento de la violencia infantil, que se acaba manifestando en su propio entorno en dos direcciones opuestas: la respuesta suicida, por un lado, y la respuesta agresiva, por otro. En las primeras acaba uno con el sufrimiento propio; en las segundas haces pagar su frustración a otros. A veces se cumplen las dos fórmulas en un solo acto: matas y te suicidas.

El cierre del artículo, tras barajar cifras y conflictos institucionales sobre las responsabilidades, se señala: 

La Policía de Finlandia ha confirmado que el motivo detrás del mortal tiroteo en la escuela en las afueras de Helsinki ha sido el acoso escolar, abriendo un debate sobre el ‘bullying’ y la salud mental en un país que fue reconocido como el más feliz del mundo por Naciones Unidas y que se considera que tiene uno de los mejores sistemas educativos del planeta.

“Este tipo de hechos tan traumáticos y de esta magnitud es un hecho terrible que hace que nos tengamos que plantear cuáles han sido las señales que no hemos sido capaces de ver”, afirma Marchal. “El primer ministro finlandés ya ha dicho que en Finlandia algunos jóvenes padecían algún tipo de situación mental complicada. Esto suele ser una de las primeras líneas que se suele tomar”, añade.

El primer ministro, Petteri Orpo, describió el tiroteo como algo profundamente perturbador y señaló que “está claro que demasiados jóvenes, hasta uno de cada tres, han experimentado dificultades con la salud mental en algún momento de sus vidas”. “Hay que intervenir en estos problemas antes”, subrayó.

“La clase política ha hablado de la necesidad de dar una respuesta a los problemas de salud mental en los colegios. En Estados Unidos tienes a gente diciendo que no es un problema con las armas de fuego, sino que el problema es de salud mental”, comenta Overton. “Un niño de 12 años que respondiera al acoso escolar en cualquier país, probablemente lo haría utilizando sus puños o sufriendo una crisis de salud mental. Sería muy raro que pusiera sus manos sobre una pistola en España u otro país de Europa”, recalca.* 

Nuestras escuelas fallan en cadena. Pero el problema puede llegar hasta allí desde las propias familias. Hay un círculo de transmisión entre los adultos y los más jóvenes que no acabamos de entender. Seguimos pensando en la infancia y adolescencia como una especie de tribus diferentes a los que son adultos. Lo que obvio pero ignorado, es que como dijo el poeta W. Wordsworth (hay que recordarlo cada cierto tiempo) "el niño es el padre del hombre". Lo que creas en la infancia es probable que estalle más adelante. El acosador en la escuela será acosador de adulto, abusará de todos aquellos que pueda hacerlo. Si maltrata, será maltratador. Pero esto entra en conflicto con una visión idealizada de la infancia y de lo que se deja atrás. Quizá no se deje tanto atrás y el "son cosas de niños" deba tener un sentido nuevo y menos optimista.

Estamos asistiendo a crímenes horrendos —los hemos etiquetado como "violencia vicaria", una obviedad— en los que padres matan a sus hijos. Esa patología necesita mucha más explicación de la que le damos. Hay que profundizar en sus raíces, aunque no nos guste lo que encontremos. Tenemos un marco general explicativo que no explica nada, solo lo etiqueta y mira si hay antecedentes de denuncias. Pero esto es apenas nada, más bien intentos exculpatorios.


Los centros escolares se están convirtiendo en el semillero de la violencia posterior, que puede estallar durante periodo escolar o más adelante. Pero las cifras y gráficos nos engañan sobre el origen. Necesitamos descripciones más precisas, más detalladas sobre el origen de la violencia y sus formas específicas.

Los casos que me cuentan algunas personas sobre lo que padecen sus hijos en los colegios y la descripción de algunas personalidades infantiles hace que cambien esos retratos bienintencionados. Los colegios se excusan en que no tienen psicólogos y los psicólogos en que tienen demasiados casos que atender. Finalmente estallarán los casos con sus consecuencias trágicas.

Habrá que ver si los deseos de las autoridades finlandesas de saber el origen y ponerle remedio van más allá de las buenas intenciones. El origen —esto parece claro— está en el aumento de las tensiones que derivan en problemas de salud mental y acaban en estas formas de violencia. Hay que ir a las raíces de los problemas a menos que entendamos que esta sociedad agresiva en la que vivimos no tiene remedio, que la violencia es el resultado "natural" de nuestra forma de vivir juntos, que la salud mental es cada vez más inestable y busca compensarse con este tipo de actos.

 

* Laura Gómez Díaz "El insólito tiroteo en una escuela de Finlandia abre el debate sobre las armas y la salud mental de los niños" RTVE.es 6/04/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240406/tiroteo-escuela-finlandia-debate-armas-salud-mental-ninos/16046470.shtml

martes, 12 de diciembre de 2023

El teléfono móvil y el sueño

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Que los adultos tengan problemas de sueño puede tener su lógica en las preocupaciones o en robarle horas a la noche para el llamado "ocio nocturno", que se hace mientras el cuerpo aguante y las ojeras lo permitan. Pero lo de los niños es otra cosa.

Con el titular "Los expertos alertan del aumento de melatonina en niños y piden que se haga con receta médica", en RTVE nos explican: 

Se calcula que un tercio de niños y adolescentes en España tiene algún problema con el sueño y muchas familias han optado por darles melatonina. Es una hormona natural que regula el reloj biológico pero que, dicen los médicos, deberíamos usar con receta o vigilancia médica.* 

Ayer mismo, mientras se nos ofrecía imágenes de padres solicitando la prohibición del móvil hasta los 16 años, las cadenas empezaron a introducir las voces oscuras de los "expertos" que tratan de justificar lo contrario: está muy feo eso de prohibir y es mejor enseñar a usarlo. Es la "razonable" contra campaña con la que se espera frenar la prohibición (en realidad las ventas) de teléfonos a menores. El argumento lo repitieron un par de personas ante las cámaras.

El problema empieza a tomar forma en toda su crudeza, como un conflicto de intereses entre lo que es bueno y lo que buen negocio. No hay experto serio que diga que el teléfono es bueno para los niños. Pero hay muchas maneras de salirse del embrollo sembrando la duda o dándole la vuelta con la fealdad de prohibir. Pero los efectos son ya difíciles de ocultar y uno de ellos, como ya hace tiempo que se señala para adultos, es el de los móviles u ordenadores antes de dormir. Se recomienda no usarlo antes de ir a dormir y, a ser posible, no tenerlos cerca durante el sueño.

El gobierno mexicano, a través de su Secretaría de Salud, recoge la opinión de los expertos médicos de un centro especializado:

El uso excesivo o por tiempos prolongados de dispositivos móviles como teléfonos y tabletas puede generar alteraciones del sueño y del ritmo circadiano, Unidad de Trastornos del Movimiento y Sueño del Hospital General “Manuel Gea González”.

Al estar expuestos por tiempos prolongados a pantallas de dispositivos, disminuye la secreción de melatonina, hormona que regula el ciclo del sueño y vigilia, y aumenta los niveles de cortisol, hormona del estrés. Esto impide a la persona dormir de forma adecuada.

Para evitar complicaciones se deben establecer horarios de descanso y evitar el uso de dispositivos móviles por lo menos dos horas antes de dormir, con el objetivo de conciliar el sueño de inmediato.**

 

Es el uso de la melatonina que se pierde, lo que en España preocupa que se administre sin la supervisión médica, pero España siempre ha tenido el vicio de la automedicación, favorecido por el propio Estado que ahorra mucho en recursos de todo tipo al ahorrarse los médicos y los medicamentos, que son asumidos por el (im)paciente. Ahora se denuncia el uso abusivo de la melatonina y se mira especialmente a los niños.

¡Un tercio de los niños españoles tienen trastornos del sueño! ¿Sabemos lo que eso supone realmente? Algunos lo habrán traducido a términos de "mercado" y habrán hecho sus cálculos.

Hemos tratado aquí en varias ocasiones el hecho de que España esté a la cabeza mundial del consumo de ansiolíticos. Ya sabemos desde qué edades comienza todo esto. La continuidad entre niños y adolescentes que no duermen y en adultos que no duermen por estar angustiados es clara.

Basta salir a la calle, donde hay que ir esquivando personas que van mirando el móvil, sin levantar la vista de la pantalla, para entender que no son esos adultos los que van a enseñar a sus hijos a usar correctamente el teléfono. Es más frecuente, como hemos señalado hace unos días, acercar el teléfono encendido al bebé menor de una año, para que calme su ansiedad y llanto. Basta un trayecto en metro o tren, darse un paseo por el parque para comprobarlo de primera mano. Yo lo veo cada día.

Ahora ya tenemos en las televisiones esos "expertos" que nos hablan de lo feo que está prohibir cosas a los niños. Son muchos millones en teléfonos que se compran o regalan a los niño o, más frecuente, dejar al niño el móvil antiguo para aprovechar y cambiar el del adulto.  ¿Se lo vas a quitar? ¡Qué feo!


* "Los expertos alertan del aumento de melatonina en niños y piden que se haga con receta médica" RTVE.es Telediario 11/12/2023 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/expertos-alertan-aumento-uso-melatonina-ninos/7032678/

** "Uso excesivo de dispositivos móviles provoca alteraciones del sueño, advierte especialista" Secretaría de Salud (Gobierno de México) 29/05/2023  https://www.gob.mx/salud/es/articulos/uso-excesivo-de-dispositivos-moviles-provoca-alteraciones-del-sueno-advierte-especialista#:~:text=Al%20estar%20expuestos%20por%20tiempos,persona%20dormir%20de%20forma%20adecuada



martes, 28 de noviembre de 2023

No molestes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dos cuestiones que van transformar lo andado hasta el momento: la prohibición de los patinetes y la de los teléfonos a los menores. La primera afecta a personas de muy diversas edades, que se verán sin el medio combinado de transporte —transporte público y patinete—, que es un peligro, según denuncias por algunas explosiones en las baterías. También ha habido explosiones en los teléfonos, si bien esta vez tiene otro tipo de peligros: la exposición de la infancia y los efectos negativos que tiene.

Es un tema que llevamos tratando aquí en los últimos años y que parece que finalmente se va imponiendo por los evidentes y peligrosos efectos que tiene cada vez en edades más tempranas y, por ello, más peligrosas ante la incapacidad de indefensión. Es el atractivo que elimina pensar en los peligros reales. Sin embargo, no se resalta que son los adultos quienes ponen el teléfono móvil en manos de los menores. Hablamos mucho de los efectos sobre los niños, sobre las responsabilidades de las tecnológicas, pero mucho menos de la responsabilidad de los más próximos a ello, que son quienes ponen el teléfono en sus manos. El transporte público permite ver a esos padres adictos que están usando el teléfono de sus hijos para no ser "molestados" por sus hijos en los trayectos. Me imagino que lo mismo ocurrirá en las casas, allí donde el niño se refugia en el teléfono ante la indiferencia familiar. Los padres solo tienen que retirar el móvil... pero no lo hacen. Sn los verdaderos introductores del elemento negativo en las vidas de sus hijos. De esto se habla mucho menos, pero es la triste realidad. Podemos escuchar todo tipo de excusas, pero no hay móvil en manos de los niños que no haya estado antes en manos de los padres.

En el diario El Mundo se nos da cuenta, a través de un artículo de Olga R. Sanmartín, de un acuerdo entre instituciones de diverso tipo al respecto. Todo esto servirá de poco mientras exista esa irresponsabilidad familiar que da los teléfonos a los hijos para no ser molestados. En el texto se señalan algunas consideraciones que son de importancia para ver el estado en que se encuentra todo esto: 

La Fiscalía de Menores y la Agencia Española de Protección de Datos han consensuado con 131 entidades un documento con 15 medidas concretas para «proteger a la infancia y a la adolescencia en el mundo digital» que van a presentar a todos los grupos parlamentarios con el objetivo de que alcancen un pacto de Estado. Es el primer gran acuerdo social logrado en España en relación a las pantallas. El texto, que muestra un cambio de rumbo respecto al uso de las nuevas tecnologías por parte de los menores -se aborda como un «problema de salud pública»-, contempla medidas como «limitar» los móviles en los colegios, establecer mecanismos de verificación de edad para impedir el acceso a pornografía u obligar a que las tecnológicas se responsabilicen de los daños causados.

Los firmantes recuerdan que la llegada del primer móvil de uso personal en España está en torno a los 11 años, que el 90,8% de los adolescentes se conectan todos o casi todos los días y que el 98% está registrado en alguna red social. Según un estudio de Unicef, uno de cada tres jóvenes españoles podría tener ya un consumo problemático de internet. La edad media para el primer contacto con la pornografía se encuentra entre los nueve y los 11 años.

«Su uso por parte de niños, niñas y adolescentes es especialmente sensible, además de porque se encuentran en un momento evolutivo y de neurodesarrollo, porque son productos diseñados para adultos, que pueden afectar a su socialización y que pueden potenciar posibles problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión, además de facilitar situaciones de violencia como el acoso escolar y sexual», advierten.

«El acceso a la tecnología se ha convertido, en muchas ocasiones, en una puerta a contenidos inapropiados para el desarrollo integral de los niños, como los pornográficos, que generan una banalización de las relaciones sexuales, sexualización precoz o sesgos de género», avisan los fiscales de menores, expertos en protección de datos y representantes de asociaciones que atienden a la infancia como Unicef, Save the Children o la Fundación Anar.

Añaden que «los modelos de negocio de las grandes plataformas y redes sociales se basan en la captación de la atención de estos niños a través de diseños persuasivos, casi siempre ocultos para los padres, produciéndose una mercantilización de sus datos a través de su recogida, la aplicación de algoritmos opacos y el perfilado para su venta a terceros con fines publicitarios».* 

Como puede apreciarse, se sigue soslayando el hecho de que son las familias las que entregan los teléfonos a sus hijos. Peor: el énfasis se pone en los espacios exteriores a la familia, los colegios. Mientras no se ataque el centro del problema (la irresponsabilidad familiar), todo quedará en manos de instituciones a las que se les exige que controlen lo que la familia no controla. Esto es una fuente de problemas futuros, ya que la paciencia institucional es corta y se hartarán de ser ellos los que combaten lo que la familia no hace.

No son necesarios muchas encuestas ni estudios para comprobar la fuente de los móviles. Basta con mirar lo que ocurre en la calle, los padres y madres con un móvil en la mano mientras empujan un carrito, llevan a un hijo de la mano o se aíslan de ellos en un parque. Es algo que se hace a simple vista, en la calle.


El otro día asistí a un trayecto de metro con un padre absorto en su móvil (veía un partido de fútbol), mientras el hijo, de unos ocho o nueve años, se aburría con el suyo. Intentaba acercarse al padre y este le ignoraba, concentrado en su pantalla. Salieron y el padre recorrió los túneles con la mirada fija en la pantalla. El niño avanzaba a su lado, con el móvil en su mano

El niño repite el comportamiento de los padres, normaliza lo que ve y lo repite en su esfera. Nadie se plantea entrar en el ámbito familiar, me imagino que por cuestiones legales, pero ¿qué hacer cuando es ese el foco del problema? A lo mejor es necesario cambiar el objetivo de las campañas, aunque dudo que sirva de mucho a estas alturas.

El acuerdo social es una buena noticias, pero las dudas sobre su eficacia están ahí. Los menores son solo una parte del problema.

* Olga R. Sanmartín "Primer gran acuerdo social para un pacto de Estado que "proteja" a los menores de las pantallas" El Mundo 27/11/2023 https://www.elmundo.es/espana/2023/11/27/65608476e9cf4a3e738b456d.html

jueves, 23 de noviembre de 2023

La puerta de entrada telefónica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Seguimos sin asumir que lo que se aprende hoy es lo que se hará mañana. Seguimos pensando que la infancia y la adolescencia tienen una puerta que se cierra cuando se termina el proceso. Seguimos con una imagen idealizada de la infancia. La realidad nos muestra lo contrario: el descenso de la violencia, de los ataques sexuales en colegios e institutos. Nos decían ayer que uno de cada cuatro menores cree que la "violencia de género" es "ideología", siguiendo la fórmula de los "tradicionalistas" y "defensores" de las familias "como Dios manda". Pero la realidad es otra.

La puerta de entrada a la infancia la hemos facilitado nosotros: el teléfono móvil, que vuelve a estar en el centro de cada caso de perversión hacia la infancia. En RTVE.es nos informan del último caso masivo detectado:

La Ertzaintza investiga dos grupos de Whatsapp con mensajes de contenido pornográfico, machista, racista, homófobo y franquista, a los que están siendo invitados cientos de alumnos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de varios colegios de San Sebastián, después de la advertencia de un centro escolar donostiarra que detectó el contenido y está estudiando medidas colectivas y cómo apoyar a los afectados.

El colegio Aldapeta María Ikastetxea de San Sebastián ha sido quien ha alertado a los padres de que alumnos de la ESO del centro están recibiendo una "invitación para participar en un grupo de whatsapp" cuyo contenido es "altamente desagradable e inapropiado para jóvenes de esa edad" e insta a los afectados a denunciar los hechos ante la Ertzaintza.*


El teléfono es la conexión horizontal de los grupos, que redistribuyen la información. El descenso de la edad de tenencia del móvil los convierte en presas fáciles para aquellos, legales e ilegales, que desean hacerse con ellos.

El teléfono es la vía del consumo, el dispositivo que nos convierte en receptores finales de todo tipo de información. Del teléfono móvil depende cada vez más la economía presente y futura. Seguimos sin aceptar el efecto adictivo que el uso del móvil tiene. Hagan algún recorrido en transporte público y verán. Personas de todas las edades abstraídas en sus pantallas. Son adultos, pero en niños es la entrada a la vida social.

Ese aspecto central, el de la adicción, en conjunción con la adquisición de valores negativos, lleva la creación de consumidores compulsivos. Pero eso tiene unos efectos secundarios: la distorsión de la realidad y el aprendizaje de modelos de comportamiento negativos. El aprovechamiento de la curiosidad, la sorpresa, el compartir lo prohibido, etc. crean un clima que se traduce ya en el descenso de la violencia grave, en el acoso, en la sexualidad agresiva que lleva a las violaciones en grupo en colegios e institutos.

La noticia anterior es algo más que preocupante. Los contenidos que se señalan en los canales que se les ofrecen son deformadores, pésima influencia en la formación, que pasa a ser distorsión. Los perversores saben lo que hace: negocio actual y siembra para el futuro.

El diario ABC le dedica un intenso reportaje en el que el titular habla de la posibilidad de que los chats hayan sido creados con Inteligencia Artificial por alguien, dado que observan algunas peculiaridades en su funcionamiento. ABC nos describe los chats:

El primero animaba a «meter a gente hasta llegar al millón» y el segundo, a «meter a gente hasta que nos hagamos famosos». Así se inició una cadena que ha ido creciendo y que se ha extendido como la pólvora en la capital guipuzcoana. Según fuentes de la dirección de Aldapeta María, el suyo no es el único centro afectado. Eizmendi ha explicado a los medios de comunicación que le constan «más de mil» usuarios de diversos centros educativos, la mayoría con edades que rondan los 12-14 años. Comprobó, además, que eran «al menos dos grupos» diferentes los que albergaban la misma tipología de mensajes. Al cierre de esta edición, a la denuncia inicial ante la Ertzaintza se había formalizado una segunda, también de otro centro concertado de San Sebastián.**

Las ideas de "hacerlo crecer" como un reto y "hacerse famosos" apunta directamente a una motivación simple pero eficaz. Como en todo este tipo de acciones, la conversión en viral es esencial. No basta con "consumir", es necesario "distribuir", hacer crecer. La técnica es sencilla para implicar a cada uno en esa totalidad en la que se sienten formar parte de algo.

El lugar central de la página web de El Mundo lo ocupa la historia de ludopatía, con el titular "Unai, de ludópata a 'salvachavales': "Los chicos de hoy lo tienen muy difícil, los móviles son como droga"". No se puede decir más claro. Hoy se busca la adicción como forma de generar una esclavitud, una dependencia respecto a algo, en este caso el juego. Pero igual que el juego puede ser la violencia o la sexualidad.

Nos falla el sistema. La sociedad es una forma de civilizar lo que llevamos dentro para posibilitar la vida en común. La violencia, las adicciones diversas, están ahí y solo el efecto civilizador es el que hace surgir en nosotros el deseo positivo de ver el mundo. Igualdad, solidaridad, apoyos, etc. no surgen en nosotros por las buenas sino porque estamos rodeados de ejemplos que nos incitan a seguir su línea. Pero si lo que recibimos son estímulos hacia la violencia, al odio, etc. creceremos con esas peligrosas raíces. La base de la perversión no es otra.

Se entremezcla esto con la facilidad y la codicia, que hace que una vez institucionalizada cualquiera crea que la vía más rápida para el enriquecimiento, el poder, etc. es la mejor. La idea de negocio es esencial en esto. Detrás del uso del teléfono a esas edades está el deseo de ampliar el negocio. Su valor sube si llega a más gente y amplía los mercados, tanto los legales como los ilegales. La mezcla de la codicia de unos, con la inoperancia de otros, el ampliar las bases de la perversión como ampliación de comunidad futura, hace que sea difícil escuchar respuestas reales más allá de los afectados directamente. Pero ¿cuántas familias están dispuestas a la lucha diaria para no dejar un móvil hasta los 16 años, como algunos proponen? ¿Cuántos centros escolares están dispuestos a prohibir la entrada de móviles? ¿Cuántas administraciones estarían dispuestas a multar a centros y familias?

El problema no son solo esas redes, con IA o sin IA. El problema es no ir a la cuestión que está en la raíz, la falta de acuerdo por comodidad. Cada vez será más complicado cerrar la puerta de entrada porque cada vez hay más personas que ya han crecido con un teléfono permanentemente en las manos. Habrá más ludópatas, más violentos, más abusadores, etc. Es lo que se aprende. 


* "Investigan dos chats con cientos de alumnos de varios colegios de San Sebastián con contenido pornográfico" RTVE.es 22/11/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231122/investigan-chats-alumnos-colegios-san-sebastian-contenido-pornografico/2461556.shtml

** "Unai, de ludópata a 'salvachavales': "Los chicos de hoy lo tienen muy difícil, los móviles son como droga"" El Mundo 22/11/2023 https://www.elmundo.es/papel/2023/11/22/655e3d8cfc6c8379098b45d7.html