domingo, 17 de mayo de 2026

Los ataques a Amaia Montero

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las redes sociales se han ido convirtiendo cada día más en un circo romano, un espacio en el que nos consideramos con derecho a decir cualquier cosa, a atacar a cualquier persona. En muchos casos son una forma de socialización negativa en la que se puede acosar, insultar, amenazar a los otros con un bajo riesgo debido al anonimato y a la reproducción masiva.

Hay profesionales del insulto, del desprecio, pero hay sobre todo un expansión de las formas negativa sobre los otros. Mientras que el insulto se expande, se concentra el efecto de su recepción, con la destrucción de la persona elegida.

Tenemos frecuentes casos de personas que deciden retirarse de las redes ante el efecto tan negativo que tiene en sus vidas y carreras profesionales. Esto se da especialmente en aquellas profesiones que necesitan vivir de las redes, de la exposición pública. Un ejemplo lo tenemos en los artistas, deportistas y demás profesiones en las que se hace necesario presentar un perfil público porque se basa en ello la promoción.

Este tipo de ataques directos a las personas desde la oscuridad de las redes tienen mucho de desahogo de la frustración, del narcisismo, de quienes disfrutan del insulto, de la descalificación. Es una necesidad de destruir convertida en derecho.

En 20minutos se nos muestra otro nuevo caso de este tipo:

El regreso de La Oreja de Van Gogh con Amaia Montero como vocalista no ha estado exento de polémica. La gira con la que la banda donostiarra celebra su 30 aniversario ha desatado la locura entre miles de fans, pero también ha habido críticas en redes sociales por la voz de Amaia Montero, especialmente en su primer concierto. Su vuelta al grupo generó todo un revuelo mediático tras la abrupta salida de Leire Martínez después de 17 años. A pesar de todo ello, Martínez ha querido desterrar cualquier rumor de enemistad entre ambas y mostrar públicamente su apoyo a quien fuera la vocalista original de la banda.

Para ello, Leire Martínez se ha servido de la publicación hecha en Instagram por el escritor Roy Galán, en el que reflexiona sobre las críticas hacia Amaia Montero por desafinar. "Me pregunto qué ganamos intentando avergonzar a Amaia Montero por haber desafinado en un concierto. Es curioso porque parece que existe un derecho universal a señalar los 'errores' de los demás. Nadie se plantea que aunque se tenga 'razón' o se esté en posesión de la 'verdad', uno puede elegir (hasta donde yo sé) no sumarse a un escarnio público. Humillar a otros no es obligatorio aunque nos dé poder", escribió este viernes Galán en la red social.*


La reflexión de Roy Galán es acertada y pone el dedo en la herida social que supone ese supuesto derecho universal a hundir a una persona, deporte que muchos practican con asiduidad.

Las redes se han convertido en un arma de doble filo, permiten hacer el bien indudablemente, pero también alientan los malos instintos de la gente, algo que no se puede ignorar. Son estas críticas —justas o no— las que están detrás de suicidios y depresiones, de retiradas precipitadas.

Se paga así la incitación constante a actuar en las redes, algo que sirve a algunos para alcanzar protagonismo crítico, es decir, a alcanzar notoriedad destructiva, a mostrar sus dotes para el insulto, el acoso, etc.

Las redes no son inocentes, distinguiéndolas de sus integrantes. Desde el principio se entendió que el negocio estaba en la interacción independientemente de si esta era para un buen fin o para otro perverso. La comprensión desde la psicología social de que muchos se unen por un buen fin, pero que muchos otros lo hacen con fines destructivos es lo que ha hecho que se favorezcan estos últimos por omisión de acciones para frenarles. 

A los responsables de las redes no les importa lo más mínimo un fin u otro, solo el tráfico y para esto es necesaria la notoriedad del caso. Ellos no entran en el caso en sí, solo se aseguran de que cada cual actúe según su deseo. Se puede disfrazar de "libertad", pero no se puede ignorar la perversidad atraída por el "poder" destructivo y la "impunidad" que las redes les ofrecen.

Los "haters" promueven y expanden los elementos negativos y hacen sentir a quien les sigue el poder que supone. Hay mucho de diversión malsana, de aburrimiento constante, de agrupación para destruir en estas reacciones dentro de las redes. Cualquier motivo es bueno para hacer daño. Una cosa es la crítica, otra cosa esto, las campañas de linchamiento.

Las redes son un territorio sin ley y dan la razón a los que oponen la ley a ese salvajismo destructor de la "ley del más fuerte". Ya no se trata de no ir a un concierto o de no comprar un disco. Se trata más bien del placer de destrozar a una persona, lo que define un pobre poder, pero real. Los efectos negativos se acumulan y cada vez son más puestos en evidencia desde múltiples sectores.

Nos han dado una herramienta sin importar para qué la utilizamos ni sus consecuencias. Podemos excusarnos diciendo que cada uno es responsable de lo que hace, pero si lo que hace causa daño, la cuestión pasa a ser otra.  


* "El gesto de apoyo de Leire Martínez a Amaia Montero tras las críticas recibidas por sus conciertos" 20minutos 16/05/2026 https://www.20minutos.es/gente/gesto-apoyo-leire-martinez-amaia-montero-criticas-conciertos-oreja-van-gogh_6971096_0.html

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