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lunes, 27 de octubre de 2025

De aranceles y flequillos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los poderes de Trump son amplios y van de subirle el arancel a aquel que le viene en gana como, por ejemplo, ha hecho con Canadá señalando que han usado incorrectamente en un anuncio unas palabras de Ronald Reagan precisamente en contra de los aranceles, hasta hacer cambiar la portada de la revista Time porque no se encuentra favorecido.*

Creo que, afortunadamente, no ha habido nadie como Donald Trump y espero que tampoco lo haya entre los imitadores y aspirantes a sucesores, que ya se atisban en el horizonte político norteamericano. Con uno ya tenemos bastante para el milenio o cualquier otra unidad de medida, por amplia que sea.

Los norteamericanos ya se manifiestan diciendo que "no quieren reyes", algo que no deja de ser un recordatorio de sus propias raíces republicanas, pero Trump se plantea ser "rey", "Papa" o lo que haga falta. Partiendo del principio de que se percibe como un enviado, un elegido, veremos qué ocurre cuando tenga que dejar por ley la Casa Blanca o si será el nuevo El Álamo.

El caso de la revista Time es algo que puede parecer infantil en comparación con los otros casos, pero eso es consustancial a la figura, una mezcla de infantilismo narcisista, de vanidad y deseo incontrolado de poder. El poder solo sirve si se puede hacer su santa voluntad. Ya lo dijo en su momento

El caso de Time nos lo cuentan en 20minutos así:

La revista Time, una de las más prestigiosas del mundo, ha publicado este domingo la nueva versión de la portada de su número que sale a la venta el próximo 10 de noviembre, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protestara por la imagen usada en la primera versión.

"Time escribió un artículo relativamente bueno sobre mí, pero la foto puede que sea la peor de todos los tiempos. Me han 'borrado' el pelo y han puesto algo flotando sobre mi cabeza que parecía una corona, pero extremadamente pequeña. ¡Muy raro!", dijo entonces Trump.

En efecto, la foto era un contrapicado que dejaba a contraluz el famoso flequillo rubio del presidente estadounidense, y marcaba muy claramente las arrugas de su papada.**


Como no tiene sentido del ridículo alguno, Trump —el presidente de los Estados Unidos— puede protestar públicamente por no salir favorecido en la portada. Esto es algo que sus enemigos saben aprovechar bien y reproducen aquellas fotos en las que su (poco) pelo se agita con el viento, algo que aprovechan para mostrarle de forma clara que saben qué le molesta. Y lo aplican ampliamente. Time ha dado una ocasión dorada para difundir la foto una vez retirada de la portada. Las pequeñeces de Trump hace el mundo a su imagen.

¿Es posible estar en mitad de dos crueles guerras y estar pendiente de la papada y el flequillo? ¿Es posible tener el mundo al filo del desastre y estar pendiente de todo esto? Evidentemente, sí. Si no, no sería Donald Trump o sería otro Donald Trump.

La gran pregunta es ¿cómo ha conseguido Trump que el mundo se pliegue a este narcisismo ostentoso y ridículo? Se nos dice que la revista ha cambiado su portada porque Trump no se siente favorecido. Basta con ver las dos portadas para comprenderlo. Lo que no se comprende es cómo Time se pliega. ¿Miedo?

Se puede tratar con personas intuyendo hasta dónde pueden llegar sus respuestas. Esto no funciona con Trump, pues no hay límites en su reacondicionamiento de algo que normalmente se tomaría como ridículo. Te puede hacer cualquier cosa invocando cualquier otra. Los científicos no se van de Estados Unidos por una sospecha, sino por la certeza de que puede acabar con ellos con el más extraño argumento o simplemente llamándolos "anti americanos", "terroristas" o lo que se le pase por la cabeza.

Es lo que ha sucedido con el primer caso, el del aumento de un 10% en los aranceles a Canadá por haber usado un discurso de Ronald Reagan que Trump considera una manipulación para conseguir que el Supremo le frene en sus ataques arancelarios al país vecino, que además cada cierto tiempo recibe amenazas de ser anexionado por Estados Unidos.

Le ha sentado mal el "anuncio" con Reagan y lo pagarán los canadienses. Los norteamericanos dicen que no quieren un "rey", pero deberían precisar un poco más en las patologías que rechazan y las que aceptan. Afortunadamente, ni todos los presidentes quieren ser reyes, ni todos los reyes son como Donald Trump.

 

* "Trump anuncia un aumento del 10% de los aranceles a Canadá tras suspender las negociaciones comerciales" RTVE.es 25/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251025/trump-anuncia-aumento-aranceles-canada/16786894.shtml 

** "La revista 'Time' publica su nueva portada tras las quejas de Trump por la foto de la anterior versión" 20minutos 26/10/2025 https://www.20minutos.es/internacional/revista-time-publica-nueva-portada-quejas-trump-foto-version-anterior_6660648_0.html

jueves, 13 de diciembre de 2018

Contar la historia de nuestro tiempo y sus riesgos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras los políticos preguntan a los directivos de Google por qué al escribir la palabra "idiota" surgen las imágenes de Donald Trump, la revista Time ha nombrado "Personas del Año" a una serie de profesionales de la información cuyas preguntas a los políticos no suelen ser tan obvias (recuérdese el caso reciente de Jim Acosta, periodista de CNN, expulsado por Trump de la Casa Blanca), cuyas historias contadas entrañan riesgos para su propia seguridad, o cuyo compromiso con la libertad de expresión e información les lleva a la tumba (como el caso del periodista saudí Jamal Khashoggi, entre los galardonados).
Ser periodista se ha convertido en una profesión cada día más arriesgada. Lo es porque las luchas del mundo ya no son solo las que se dan en los campos de batalla, sino porque hoy las batallas se dan sobre todo en las mentes y por las mentes como efecto precisamente de la conversión del mundo en un espacio mediático, en un ecosistema informativo que desea ser controlado, en el que no molesta bombardear Yemen o que se asesine a quien lo denuncia sino que parezca tu rostro al buscar "idiota" o que se difunda un meme con orejas de Mickey Mouse (como ocurrió con el presidente egipcio, al-Sisi).
La PressGazzette (Fighting for Jounalism es su lema) celebra así el reconocimiento honorífico de personas del año a los periodistas:

Under the heading “The Guardians and the War on Truth” Time has released four separate covers (see below). Gracing them are:
Slain Saudi journalist Jamal Khashoggi
Jailed Reuters reporters Wa Lone and Kyaw Soe Oo
Persecuted editor Maria Ressa
Journalists at the Capital Gazette where five were killed in a gun attack
Time editor-in-chief Edward Felsenthal said they were “representative of a broader fight by countless others around the world… who risk all to tell the story of our time”.
The magazine said: “For taking great risks in pursuit of greater truths, for the imperfect but essential quest for facts, for speaking up and for speaking out, the Guardians… are Time’s Person of the Year.”*


Es casi una norma que cuando los periodistas son premiados es porque el periodismo se ve atacado, como ocurre en estos momentos en todo el mundo. Como señalábamos, la información se hace más importante en un mundo que se construye con informaciones. Las voces críticas se ven como obstáculos frente a los planes de colonización informativa de las mentes.
El gran problema al que nos enfrentamos es que cada vez se hace más evidente asimetría de la lucha entre lo que los profesionales de la información consideran que debe ser contado y las versiones oficiales de la "realidad". Lo que Time ha llamado "la historia de nuestro tiempo", señalando que es compromiso del periodista contarla, es un escenario conflictivo, la descripción, la escritura misma, se ha convertido en un ejercicio arriesgado.
La realidad no es algo que se describe, sino algo que se crea mediante la escritura. Ese principio posmoderno sobre el valor del discurso, esa precedencia del texto que genera su propia realidad tras él, es el escenario de la lucha. Gran parte de la discusión sobre el discurso historiográfico —la Historia como hecho, la Historia como discurso sobre los hechos— queda ampliada al comprender que los hechos mismos son construcciones discursivas, descripciones. Que lo acontecido desaparece, quedando su huella.
Por supuesto, ocurren cosas, hechos. Pero es el discurso donde quedan configurados, toman forma, son interpretados, convertidos en parte de series históricas", comparado, contrastados, difundidos reinterpretados, etc., toda una serie de operaciones retóricas que convierten el acto de informar en parte de esa batalla por algo que se llama "verdad", "realidad" o términos que los cierran como textos.
El escándalo de los trumponianos y similares es que no ven esto como un problema, sino como una ventaja. El gran escándalo es ver cómo a la reflexión sobre los hechos y su conversión en discurso responden con la fabricación de los hechos calificándolos como "alternativos" y lo centran en la llamada "voluntad de verdad", es decir, la capacidad de imponer una versión como verdadera, como de referencia en un universo de posibilidades.
Así, la lucha enmarañada por intentar una aproximación a lo acontecido, siempre esquivo, los partidarios de las aguas turbias responden con más agitación, favoreciendo la confusión. Ese es el sentido de las "fake news", que siempre han existido, pero que ahora con la capacidad de reproducción más allá de lo institucional pueden manipular las mentes hasta niveles insospechados.


Euronews acaba de introducir en una de sus piezas informativas sobre el atentado de Estrasburgo —escuchada hace unos minutos— la idea atribuida a los "teóricos de la conspiración" de que este habría sido un hecho producido para contener el movimiento de los "chalecos amarillos" en Francia y evitar su "contagio" por Europa. La elevación del nivel de seguridad ante los atentados frenaría las manifestaciones. Sorprende que se acoja dentro de la propia noticia un "rumor" sin fundamento o explicación. Su única justificación para difundirlo (sin crítica alguna) es que lo dicen los "teóricos de la conspiración". ¿Quiénes son? ¿Por qué lo dicen, cuál es su objetivo? Pero nada de esto se analiza, solo se deja caer como un hecho más.
Así se teje una maraña de confusiones en la que lo que sabemos se mezcla con lo que se rumorea interesadamente. No se trata de una investigación sobre las "cloacas", simplemente un rumor fabricado con un fin. Hace unos días veíamos cómo la prensa egipcia decía que eran los Hermanos Musulmanes los que estaban tras el movimiento de los chalecos amarillos. Igualmente, la manipulación informativa, al servicio del régimen era obvia. Los fines pueden ser distintos, pero los procedimientos son los mismos. Se trata de dirigir la opinión, de provocar la acción de respuesta en un sentido y otro.


Hoy la guerra se da en las noticias. Por ello el papel de los periodistas honestos y meticulosos preguntando se ve como una forma peligrosa de  actuación. La expulsión de Acosta de la Casa Blanca es un  ejemplo de lo molestas que pueden llegar a ser las preguntas para quien carece de respuestas.
Lo que la revista Time ha premiado o reconocido es el valor y el riesgo que supone contar una realidad esquiva, "líquida", "fuzzy", como la queramos llamar, en la que no solo la palabra es cuestionada sino los son las formas aparentemente más estables de discurso, como los audiovisuales. Hoy podemos ver imágenes retocadas, vídeos falsificados, como hizo la propia Casa Blanca manipulando la grabación de las imágenes de Jim Acosta con la joven que le retiraba el micrófono.


La labor el periodista es vivir entre mentiras y tratar de destilar un poco de verdad, no renunciar a ser una fuente de fiabilidad para aquellos que navegan cada día en este oscuro y picado mar de la información. Si ya es complicado determinar los hechos, lo es todavía más luchar con los discursos que los describen con ánimo de manipular o enfrentarse a los que nos dan las versiones oficiales con la pretensión de que sean la última palabra, la que cierre la serie, la que selle el pacto entre lo ocurrido y lo contado.
Si hay una profesión con una línea fina, muy fina de demarcación entre lo heroico y la traición es la periodística. Hay que elegir pronto entre enfrentarse a lo que se nos propone sin fundamento y lo que honestamente pensamos o ser meros voceros de los que ofrecen la versión final de la historia cuidadosamente empaquetada.
Time ha reconocido la labor de los primeros, la de aquellos que se enfrentan con la escritura, con la palabra, con la imagen... a un mundo confuso en el que tratan de poner un poco de luz para hacerlo inteligible. Están en cárceles, exiliados o muertos... por contar la historia de nuestro tiempo.


* "Time honours oppressed ournalists including Jamal Khashoggi and jailed Reuters duo with Person of the Year title" PressGazette 11/12/2018 https://pressgazette.co.uk/time-honours-oppressed-journalists-including-jamal-khashoggi-and-jailed-reuters-duo-with-person-of-the-year-title/

sábado, 23 de abril de 2011

Personas (realmente) influyentes


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las personas influyentes son las que merecen credibilidad en algún aspecto de su vida y cuyas acciones tienen un reflejo en las nuestras o en nuestros deseos. Podemos temer a los poderosos o envidiar a los ricos, pero seguimos a los influyentes. Son los que con sus acciones o ideas nos proponen desde su campo un modelo que aceptamos.
En la lista hecha pública por la revista Time*, los 100 más influyentes del año, es posible que Michelle Obama esté por delante de su marido, el presidente de los Estados Unidos. Michelle se ha puesto en cabeza de la lucha contra la obesidad infantil porque, por primera vez, la generación joven de norteamericanos tiene unas expectativas de vida inferiores a las de sus padres. Y eso la ha convertido en una persona creíble e influyente.


Podemos ver en el número dos de la lista a un economista como Joseph Stigliz, premio Nobel, considerado como neokeynesiano, crítico con el absolutismo neoliberal del mercado, alguien que postula los fallos de mercado como una norma y no como una excepción. Podemos encontrar un director de cine de animación como John Lasseter,  un cantante como Sting o la canciller Angela Merkel. La lista es una compleja red de sentimientos e ideas.
La lista siempre ha sido considerada muy estadounidense. Por eso sorprenden mucho este año ciertos nombres y, en especial, el de la persona considerada como más influyente por Time, Wael Ghoneim, el ejecutivo de Google en quien se ha representado el espíritu de la revolución egipcia, su juventud y su futuro, y, por extensión, la de los demás países árabes en procesos de transición, cruentos o no.
Wael ha hecho más por la “alianza de civilizaciones” que todos los libros juntos escritos sobre la materia. Recibió no hace mucho el premio de la Fundación Kennedy y ahora este [ver entradas]. Y lo ha hecho sin querer y sin voluntad de sobresalir. Recordamos las palabras de Wael cuando fue recibido por la multitud de la Plaza de Tahrir: “¡Los héroes son los muertos, no yo!” La página de Time se ha llenado de comentarios celebrando la designación de la revista y el mayoritario es “¡I’m proud to be egyptian!”, el lema que los jóvenes egipcios han hecho suyo desde que salieron a las calles a recuperar el orgullo y la dignidad de todo el país. Wael es el héroe que llora, la persona que en vez de utilizar un plató lo abandona cuando no puede contener la emoción de ver las fotos y escuchar los nombres de los muertos durante el levantamiento popular. De Wael todos han valorado que no quería ser un héroe, que en estos tiempos de protagonismo se limitara a tratar de cumplir su compromiso con su país. Frentes a los éxitos económicos, del espectáculo, etc., Wael Ghoneim supone el éxito del compromiso y la tenacidad.
Hay un segundo nombre en la lista con el que se ha querido completar esa generación El Général, Hamada Ben Amor, el rapero tunecino de 21 años que puso el fondo musical a la revolución en su país con “Rais Lebled” [ver entrada en Wikipedia], un rap dirigido directamente al Jefe del Estado (eso significa el título) en el que se le describe la realidad de su pueblo. 'When I became a rapper, I wasn't looking for love. I was looking to rap for the good of the people', dice una cita de El Général en la página de Time.
Mientras el mundo árabe cambia, es esperanzador ver que existe una generación que ha decidido tomar el destino en sus manos aburrida de la inercia del abuso del poder y la corrupción. Y así lo han entendido muchos millones de personas del resto del mundo. Wael Ghoneim y El Général han sabido representar unos deseos colectivos que finalmente pudieron manifestarse en todo su poder. Nos han mostrado una cara distinta, más allá de tópicos y estereotipos, y nos han permitido descubrir una generación deseosa de libertad.
Un rap, una página web… pueden ser cosas banales, intranscendentes; pero también pueden ayudar a cambiar el mundo. Nuevos tiempos, nuevos lenguajes.

* Time Magazine Specials "The 2011 Time 100" 21/04/2011 http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2066367_2066369_2066437,00.html