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sábado, 20 de noviembre de 2021

Frutas y peces

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El modelo de desarrollo español tiene una serie de conflictos manifiestos. Es un modelo en el que se compite por los espacios y su destino, muchas veces entrando en lucha directa. Turismo y agricultura chocan en muchas ocasiones allí donde alcanzan un poder fuerte.

En una España dividida en Autonomías y con los ayuntamientos controlando los espacios, hay muchas zonas en las que la lucha entre ellos se manifiesta de forma clara. El ejemplo más claro de estos tiempos lo tenemos en lo ocurrido con el Mar Menor hace unos meses. El choque de ambos sectores, agrícola y turístico ha sido frontal, pagándola la vida en ese espacio, donde murieron toneladas de peces fruto de los vertidos tanto de unos como de otros.

Con dos sectores de enorme importancia económica en conflicto, salieron a la luz las debilidades políticas, con autoridades incapaces de enfrentarse realmente a los más poderosos. Finalmente estalla la situación y tienen que tomar medidas o decir que las toman, algo que está por ver.


Pero los efectos no siempre se pueden controlar llegados a un punto. Esto ocurre así especialmente cuando las imágenes de los peces muertos en las playas y las noticias de que hay toda una serie de vertidos ilegales realizados durante años sin que nadie intervenga salen de nuestras fronteras.

En La Opinión de Murcia, firmado por Alberto Sánchez, leemos el titular "El supermercado alemán Aldi 'pone en cuarentena' a sus proveedores del Campo de Cartagena", una noticia de la que han dado cuenta también medios nacionales: 

El sector agrícola del Campo de Cartagena ha vivido durante los últimos días un suceso que ha intentado esquivar en los últimos meses tras la última crisis del Mar Menor. La degradación del ecosistema y la implicación de la actividad agrícola ha obligado a la cadena de supermercados alemana Aldi a mandar un comunicado a sus proveedores en la comarca ante "las graves violaciones medioambientales" que se han dado a conocer en Alemania tras un reportaje de la cadena de televisión pública Westdeutscher Rundfunk, en el cual se pedían explicaciones a compañías de venta de alimentación como Aldi o Lidl por sus relaciones comerciales con empresas agrarias que podían estar contaminando el Mar Menor.

En particular, reza el comunicado, Aldi señala a las 80 empresas productoras de frutas y hortalizas que están acusadas de "operar pozos y plantas desalinizadoras ilegales entre 2017 y 2021, así como descargar aguas residuales que contienen nitratos y fosfatos y salmuera de la desalinización" en el Mar Menor "sin ningún" tratamiento previo. Estas empresas, que están señaladas en el caso Topillo por su implicación en la contaminación del ecosistema, ha puesto en alerta a la empresa alemana Aldi Süd y Aldi Nord, ya que recibieron la lista de acusados por parte de la cadena de televisión.

Otro punto importante del comunicado, adelantado por Cadena Ser, señala que la defensa que ha venido haciendo el sector agrícola de la zona, en referencia a que el alto nivel freático del acuífero "supuestamente es responsable del vertido incontrolado" de aguas residuales en el Mar Menor, es "poco creíble" para Aldi, sobre todo "por la situación hidrológica y las condiciones climáticas" en la Región de Murcia.

La cadena alemana dio de plazo hasta el pasado 12 de noviembre para que las empresas que comercializan con ellos aclaren si tienen responsabilidad en la catástrofe medioambiental. Este tipo de actuaciones preventivas de los supermercados o mayoristas europeos no es la primera vez que ocurre y es que varios días después de la anoxia el sector agrícola denunció otros casos similares, como que los compradores pedían no etiquetar las hortalizas con el origen marcado en Murcia.

"Las condiciones descritas anteriormente no son de ninguna manera compatibles con nuestros principios de sostenibilidad medioambiental. Por lo tanto, queremos investigar exhaustivamente las acusaciones para poder derivar los pasos necesarios. Como socio comercial directo de los productores, su apoyo es indispensable en este momento", señala la empresa alemana.*

 


No deja de ser una enorme ironía que sea un reportaje en la radiotelevisión alemana la que ponga en marcha esta especie de juicio paralelo que pone contra las cuerdas a las empresas que han estado realizando esa explotación destructiva de las huertas.

El mecanismo es sencillo: la presión de la calle alemana, sensible ante la destrucción ecológica del Mar Menor mostrada por los medios alemanes, revierte sobre sus supermercados y estos deben pedir cuentas, si no quieren ser boicoteados o denunciados incluso por sus clientes, a las empresas agrícolas, que a su vez hacen responsables a las autoridades por no haber intervenido en una situación de años. Pero, ¡vaya usted a explicarle a los alemanes que las autoridades murcianas y nacionales miraban para otro lado para no tener que decidir entre dos "apoyos" en conflicto, los agrícolas y los turísticos! En el fondo, a nadie le importan los peces, sino la imagen que pueda deteriorarse de sus respectivos negocios. Pero lo que aquí reúne a los ecologistas de la zona, que llevan años denunciando la situación, en Alemania se ve desde otra perspectiva. Y lo que saquen en consecuencia puede afectar en gran medida al futuro comprador, ya sea en mercado o en los mayoristas.

Esto es el resultado de hacer "política" de esta manera, es decir, de no realizar lo que se debe para proteger a los ciudadanos y al patrimonio, sino ceder ante los intereses económicos, que acaban siendo políticos. Los poderes autonómicos están más ligados a lo local, lo que incluye los intereses sectoriales propios. Es en este nivel de la administración donde se manifiesta la mayor debilidad política. Los políticos ahora son muy sensibles a lo que pueda determinar su permanencia en el poder y saber que el tejido de intereses en un conglomerado económico y mediático que puede estar más o menos fraccionado según respondan a lo que se espera de ellos. Es el fenómeno de los "lobbies" que también hemos importado. La lucha hoy se da en estos niveles porque es donde se plasman con mayor claridad los intereses ligados al espacio, como ocurre con la agricultura y el turismo, que pueden entrar en conflicto entre ellos o simplemente aumentar su beneficio ignorando los principios de conservación medioambiental, como ocurre aquí. No te puedes llevar ni el campo ni el turismo, está ligado al suelo, por lo que controlar lo local pasa a ser una necesidad. Pero todo tiene un límite y unas consecuencias. Estas últimas han sido el destrozo del medioambiente en unos tiempos de especial sensibilidad hacia el cambio climático, la conservación de la naturaleza y de todo lo ecológico. Esto provoca la aparición de los límites, como ha ocurrido con las amenazas alemanas de rescindir los contratos millonarios.



Esto no sería más que una pequeña parte, pues, de producirse, otras muchas cadenas de alimentación se verían obligadas a sumarse al boicot a los productos del Campo de Cartagena, que serían puestos bajo la lupa. La Cadena Ser va al origen, la cadena de TV alemana y titula, titula «"¿Dejar morir a los peces a cambio de fruta y verdura barata?": el reportaje de la WDR sobre el Mar Menor». Allí se explica: 

"¿Dejar morir a los peces a cambio de fruta y verdura barata?": así arranca el reportaje de la televisión alemana WRD que está en el origen de las explicaciones que pide Aldi y que ha caído como un jarro de agua fría en el sector exportador agrario de la Región de Murcia. En su introducción, la presentadora plantea directamente esta disyuntiva: "Aquí se ve una inofensiva y completamente normal estantería de fruta y verdura en Renania del Norte-Westfalia. Para nosotros es saludable lo que se cultiva en España, pero es destructivo para el medio ambiente de allí".

Acto seguido se refiere al episodio de mortandad masiva de peces en el Mar Menor: "Nuestras frutas y verduras están de por medio en este escándalo medioambiental" y acto seguido se pregunta si los consumidores alemanes quieren ser exterminadores de peces.

"Toneladas de peces han sido recogidos en la playa. Todo por culpa de las frutas verduras de los supermercados alemanes", dice ya una voz en off después realizar un experimento en la calle con viandantes a los que les preguntan por la relación entre un cesto con productos vegetales y una pecera a la que vierten una líquido presuntamente tóxico.**

 


Todo muy claro y directo. ¿Hay otros intereses, por ejemplo los de los agricultores alemanes? Da igual. No es esa la cuestión a menos que consideremos ético ocultar nuestros delitos con tal de vender más, algo muy conforme a estos tiempos. Nadie habría dicho nada si no hubiera estallado el conflicto, aunque todos lo sabían.

Dentro de este conflicto internacional, los peces no tienen embajadores en ningún sitio, por lo que son los ecologistas los que toman la voz. La misma Cadena Ser explica: "Defensores del Mar Menor agradecen a ALDI que pida explicaciones a sus proveedores del Campo de Cartagena". Ya no se trata de los intereses económicos, sino de otra cosa. A Aldi le beneficiará, suponemos, aparecer de repente como defensora del Mar Menor y de las frutas y verduras que vende. Los manifestantes ecologistas se pasean por entre los estantes de fruta con carteles de agradecimiento. Hoy todo pasa por los medios y necesita su propia foto para hacer la guerra. Las fotos de miles de peces muertos en las orillas del Mar Menor dieron el pistoletazo de salida. Ahora seguimos viendo las consecuencias.


En 2018, otra cadena de TV alemana, la ARD, ya se hizo eco de lo que ocurría en el Mar menor y de sus consecuencias. La revista mercados hablaba de "una campaña alemana" y usaba el verbo "cargar". Ya entonces se avisaba de las empresas sospechosas y de las acusaciones desde la fiscalía. ¿Qué se ha hecho desde entonces? Nada, claro. Ha tenido que ser otra TV alemana la que volviera a recoger lo que ocurre aquí. Creo que es el único lenguaje que entendemos.

 

* Alberto Sánchez "El supermercado alemán Aldi 'pone en cuarentena' a sus proveedores del Campo de Cartagena " La Opinión de Murcia 17/11/2021 https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2021/11/17/supermercado-aleman-aldi-pone-cuarentena-59645281.html

**"¿Dejar morir a los peces a cambio de fruta y verdura barata?": el reportaje de la WDR sobre el Mar Menorhttps://cadenaser.com/emisora/2021/11/18/radio_murcia/1637252264_505122.html

martes, 25 de febrero de 2014

Nunca pasa nada

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé cómo definir el sentimiento que me causa la lectura en el diario El Mundo de las declaraciones de algunos de los responsables de esa comisión que han organizado en Navarra para taparse las vergüenzas e incurrir en un escándalo aún mayor que el inicial.
Ya son malas las prácticas señaladas por Idoia Nieves en su denuncia de las presiones a las que se vio sometida en función de su cargo. Pero si los hechos son graves, la actitud ante los hechos es todavía peor por parte de aquellos que juran todos los días sus compromisos para acabar con la corrupción, que son los más honestos, que no se debe hacer pagar a políticos justos por pecadores o que "no les temblará la mano" cuando llegue el momento en el que, como representantes del pueblo soberano, tengan que mirar de frente al morlaco de la corrupción, cuadrarlo y lanzarse con fe a acabarlo de una estocada hasta la bola. Así se las prometen. Pero luego la realidad, nos cuentan, es muy otra.
Nos dice el diario El Mundo:

La segunda sesión de la comisión de investigación se ha iniciado con la comparecencia del secretario técnico de Economía del Gobierno foral, Pedro Ugalde, que ha respaldado la "legal" actuación de la consejera de Hacienda, que ha calificado de "lógica" para ejercer sus competencias, por lo que ha rechazado de forma categórica que Goicoechea se haya "extralimitado" en sus funciones en lo que él conoce. "No puede afirmarse que haya injerencias", ha aseverado.
Ante las acusaciones de "intromisión" de Nieves, Ugalde ha considerado "lógico" que la consejera de Hacienda "disponga de la suficiente información para actuar con conocimiento de causa y poder tomar decisiones más adecuadas en cada caso" dentro de su competencia de "planificación, dirección y tutela del organismo departamental". No obstante, sí ha admitido que Goicoechea no puede tener acceso al plan de Inspección Fiscal que Idoia Nieves asegura que la actual titular de Economía le pidió cuando era consejera de Desarrollo Rural.
En relación al "trato de favor" que reclamó Goicoechea a Nieves sobre determinados contribuyentes, el secretario técnico de Economía del Gobierno foral ha reconocido que no son prácticas "frecuentes", pero "tampoco absolutamente alejadas de la realidad", y ha enmarcado estas peticiones no como tratos de favor pero sí "diferenciados" en atención a circunstancias especiales. A este respecto, ha afirmado que "no parece fuera de lugar" que Goicoechea solicitara "información sobre aspectos técnicos de la actuación" al tener constancia de determinadas inspecciones fiscales y que "pueda ser objeto de comentario, no de imposición, actuaciones muy específicas porque afectan a un contribuyente relevante o a un colectivo significativo".*



Conforme vas leyendo la actuación del señor Ugalde, te van entrando una serie de calores y necesitas refresco para evitar el sonrojo, la vergüenza de todo esto. Ya anticipamos el otro día que la denuncia ante el parlamento autonómico de la responsable tras dimitir de su puesto, la exponía a todo tipo de viacrucis. Y así es.
¿Se puede decir que no son prácticas "frecuentes" pero "tampoco absolutamente alejadas de la realidad" sin que les tiemble la voz o se les suba el color a la cara? ¿De qué "realidad" estamos hablando cuando se habla de "trato de favor"? ¿Por qué al señor Ugalde "no parece fuera de lugar" que la "jefa" se interese por la situación fiscal de determinadas personas inspeccionadas? ¿Cómo se puede decir que "pueda ser objeto de comentario, no de imposición, actuaciones muy específicas porque afectan a un contribuyente relevante o a un colectivo significativo"? ¿Qué tipo de superior "hace comentarios" y recurre a "prácticas poco frecuentes sobre antiguos clientes?


Se demuestra, una vez más, que la voluntad de arreglo por parte de la clase política es nula y que lo único que se puede pedir es que sean los jueces los que intervengan, aunque esto suponga una judicialización excesiva de la vida política, pero ¿qué otra opción dejan?
Los periódicos de hoy mismo nos comentan cómo la comisión y sus ímpetus se van desinflando cuando entran en juego los cálculos electorales de los partidos centrales. ¿Conviene o no conviene ser apoyados por Bildu; nos perjudicará esto en la celebración de la europeas? Así nos lo cuenta hoy El Mundo. Primero, el PSOE:

Un dirigente federal apuntaba ayer que la coincidencia de las elecciones europeas y unas hipotéticas elecciones navarras sería negativa para el PSOE en el resto del Estado, porque permitiría al PP agitar en toda España el fantasma de Bildu y Sortu como supuestos aliados de los socialistas, lo que perjudicaría a la candidatura europea de Elena Valenciano.**

Y después el PP:

Entretanto, y no por casualidad, el PP apostó ayer sin medias tintas a que no habrá elecciones anticipadas en Navarra. «No creo que debamos estar ante un proceso electoral in pectore», afirmó la secretaria general, María Dolores de Cospedal. «Creo que si el PSOE quiere plantear una moción de censura, que la plantee. Pero, si no, no entiendo por qué va a haber elecciones anticipadas», insistió.**
Así, la dirigente popular se situó entre los que, desde dentro y fuera de la política, están presionando a la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, para que reconsidere su opción de adelantarse a la anunciada moción de censura convocando ella misma los comicios.**


¿Dónde se puede ir con este tipo de planteamientos por parte de los dos "grandes partidos"? La voluntad, tantas veces coreada, de acabar con este tipo de casos se pierde ante el cálculo constante de sus efectos electorales. No son conscientes o no les importa la erosión que esto produce en la ciudadanía, su efecto destructivo y desmoralizador. El desencanto va en aumento, pero ellos cargan sus baterías a golpe de campaña, alentando miedos y temores.
En Navarra todos han perdido —una vez más— la posibilidad de redimirse más allá del cálculo interesado. En Navarra, como en otros rincones de España nunca pasa nada. No hay verdadera intención de solucionar un problema que todos deberían ver como de todos. Sin embargo, lo único que ven es su propia erosión, su propio interés.


No sabemos en qué quedará esto, pero los argumentos dados y las respuestas de los que en vez de investigar tratan de justificar las actuaciones, no hacen presagiar nada bueno. Hemos llegado a unos niveles en los que los escándalos se tapan escandalosamente.
Mientras, en otro punto de nuestra geografía, en Extremadura, se acaban de anular los resultados de las oposiciones en las que una antigua consejera había conseguido un 9'33 sobre 10***. Desde que salió de la consejería lo gana todo y con la misma persona presidiendo los tribunales Debemos estar contentos de tener cargos públicos con tales capacidades intelectuales.

A juicio de los recurrentes, los hechos evidencian "una íntima relación amistosa entre ambos", que debería haber sido un motivo de abstención por parte del Presidente del Tribunal, o bien ser un motivo de recusación como se indica en los recursos.
Hay que recordar que, como publicó también este periódico, la propia ex consejera se presentó dos días después de cesar en el cargo a un examen para conseguir una plaza de interinidad de la misma especialidad y quedó también primera, con la máxima nota, un quince sobre quince, mientras que el segundo opositor se quedó en un 5 sobre 15. En ese tribunal también se encontraba como examinador Luciano Santonja. La plaza no se había ocupado en los cuatro años anteriores en los que ella fue consejera.***

¡Vaya cortijo, señorito!



* "La consejera de Hacienda de Navarra recibe el respaldo a su gestión" El Mundo 24/02/2014 http://www.elmundo.es/espana/2014/02/24/530b50c522601d071c8b4585.html
** "El PSOE se plantea presentar sólo una reprobación contra Barcina" El Mundo 25/02/2014 http://www.elmundo.es/espana/2014/02/25/530bf81b22601d111c8b4591.html

*** "Extremadura suspende las oposiciones donde 'arrasó' la ex consejera de Sanidad" El Mundo 24/02/2014 http://www.elmundo.es/espana/2014/02/24/530aee81e2704e37298b456b.html







miércoles, 6 de noviembre de 2013

El ninot televisivo o el cierre como espectáculo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El caso de la Radiotelevisión valenciana y la decisión del ejecutivo autonómico de cerrarla tras el fracaso del ERE por decisión en contra de los Tribunales, que lo han considerado poco ajustado a lo que debería ser, es una muestra más de la degeneración a la que nuestros políticos ha sometido todas aquellas instituciones que han quedado en sus manos. El ejecutivo de Fabra ha decidido tirar por la calle de en medio y cerrar antes que readmitir por falta de recursos para pagar los despidos. La "alegría" por la decisión de los tribunales, de obligar a readmitir, ha durado poco por la decisión política del cierre. La Radiotelevisión de la comunidad valenciana muere por falta de recursos con los que afrontar los elevadísimos gastos de personal.
Más de veinte años después de que se comenzara en España el modelo autonómico televisivo, no se ha encontrado una forma de encontrar, ni en lo financiero ni en sus programaciones, una manera ajustada y lógica de afrontar un servicio público que se ciñera a funciones y necesidades reales, y no a la megalomanía con la que algunos han elevado estas pirámides mediáticas de paja.
Hoy el espectáculo televisivo está en la propia televisión que nos muestra un protagonismo indeseado con su propio cierre. Para unos cuestión política, para otros la crisis que todo lo barre. Lo uno no excluye lo otro y más bien parece víctima de errores de planteamiento y gestión, entre los que se incluye el propio tratamiento de lo político.


Los partidos y políticos son una especie de Japón paleto, de islotes superpoblados que necesitan expandirse colonizando sus alrededores ante las ansias reproductoras que les animan. Peor que conejos, lo políticos se anexionan e invaden, institución tras institución, todo aquello con lo que pueden pagar favores y comprar lealtades. Lo han hecho en donde les han dejado y han podido. No hay televisión pública que se libre de esto. Los partidos han inundado todo sin importarles crecimientos de plantillas, sueldos o sobresueldos.
En julio del pasado año, Andreu Buenafuente escribía en El Periódico:

Los gobiernos solo ven a sus medios públicos como aparatos propagandísticos enmascarados de servicio público o, por lo contrario, como monstruos imaginarios que perjudican al país. Como si la gente fuera tonta, ¿sabes? Céntrate en la honestidad de tu gestión y deja a los demás que hagan su trabajo. Ven fantasmas donde no los hay, desprecian a sus profesionales ignorando su trabajo por luchar en un escenario depravado de medios comerciales.
Profesionales que se esfuerzan día a día por conseguir fiabilidad, audiencia y un prestigio. No importa. A la calle y que pase el siguiente. Y cuando cambie el partido en el poder, otra vez a la calle. Y, para hacerlo más complicado, consejos de administración con representación política, miniparlamentos inoperativos, comisarios más que dirigentes, todo hay que pactarlo, todo hay que supervisarlo. Los medios públicos son continuos avisperos donde, por cierto, no hay manera de que la industria audiovisual española pueda hacer algo con regularidad. Entras y te llueven hostias por todos lados, como si nosotros fuéramos el problema.*

Eso es solo una parte, la oficial de la profesión, la teoría de que no les dejan trabajar. Pero no es por esto por lo que se producen los cierres, aunque se aproveche en ocasiones para eliminar molestias, sino por el gasto que suponen debido a plantillas enormes para las necesidades "reales". Son los políticos los que aprueban sus presupuestos, los responsables —últimos en un sentido y primeros, en otro— del gasto cuantioso que suponen.
Las televisiones autonómicas, como lo han sido las Cajas de Ahorro, son buenos ejemplos de la voracidad pródiga de los partidos. Son los principales responsables de que todos los órganos institucionales se dividan, convirtiéndolos en inútiles, en jaulas de grillos de eficacia poco menos que nula, como bien señalaba Buenafuente.
Estos servidores de lo público no han sido capaces de entender y desarrollar un modelo de televisión pública verdaderamente social, cultural, ciudadana, que sirviera para aproximar a los habitantes a sus entornos, para mejora general. Es la mediocridad política la que ha dirigido estos "entes", en los que los profesionales se han visto obligados a practicar la chabacanería y el servilismo como vías de progreso interno. Convertidas en escaparates sectarios, las televisiones autonómicas han sido ejemplo de caudillismo y desarrollo de políticas paletas de romanticismo catódico, ligadas a la tierra con fines promocionales y diferenciales.


Los medios de información son muy golosos para la política, pues nada importa más al narcisismo de los políticos que un corro de perseguidores micrófono en mano, nada les motiva más que una grabadora, aunque sea para decir que no harán declaraciones. Las autonómicas han cumplido ese papel adorador. No es lo único que han hecho, pero es significativo que de lo único que se hable siempre sea de los "informativos", señal inequívoca de que su medición es siempre política, principio de su desastre. Parece que lo demás no importa, que las televisiones autonómicas están para la manipulación política. Eso es cierto en parte, pero es también injusto porque ignora a los que han trabajado de otra forma y con otras maneras. Hoy lo pagan todos por igual.
Son ellos, los políticos, los responsables de haber dejado llegar hasta aquí el problema económico. El endeudamiento de las televisiones para poder pagar lo que no se podía pagar lleva a estas situaciones en las que ahora lo sufren los trabajadores con cierres o despidos. Unos quedarán en la calle; otros se trasladarán a nuevos despachos desde los que seguir cantando las bondades de los que los mantienen. Y el mundo sigue.


Las televisiones autonómicas son ejemplo de la gestión que no se debe hacer. Resultan víctimas llamativas de sus propios errores de planteamiento. Han sido otra forma de vaciar arcas mediante presupuestos crecientes. El hecho de que se consideren insostenibles no es nuevo, pero es la crisis económica la que finalmente "obliga" a las acciones más dramáticas por no haber tomado medidas antes. Pero ¿quién las toma en la historia de relevos electorales que se produce en los medios púbicos? Los contratos se amontonan, como capas geológicas, con cada elección.
Todo esto no es más que un ejemplo de la falta de criterio y definición de lo que deben ser las televisiones públicas, de cuáles son sus funciones sociales, palabra que para algunos es sinónimo de "aburrimiento", un pecado televisivo. La "huida del aburrimiento" es una más de las simplificaciones y circularidades de la explicación televisiva sobre la forma de conseguir audiencias que justifiquen sus desvaríos. Ahora, cuando el cierre sobrevuela las televisiones autonómicas, se recurre a la retórica y se habla de la "televisión de todos" para sacar a la gente a la calle. Lástima que no se haya pensado antes. En este país solo invocamos las "cosas de todos" en la vacas flacas; cuando van bien, solo son de algunos.
¿Los grandes beneficiarios? Las televisiones privadas, que ven disminuir la competencia, aumentar sus audiencias por la desaparición de los competidores, y unas porciones mayores de la debilitada tarta de la publicidad para cada una.
¿Los que más pierden? Los que pierden sus empleos, primero, y también los que ya lo hacían doblemente, por el bolsillo presupuestario y por el desvío de sus funciones de las televisiones públicas, es decir, los ciudadanos. Primero han pagado por una televisiones caras y ahora pierden la posibilidad de información local. 


En su repaso de algunas televisiones autonómicas de hace más de un año, Andreu Buenafuente dedicaba un apartado especial a la radiotelevisión valenciana con el epígrafe titulado "El dislate de Canal 9". Decía lo siguiente:

Hay más: está el faraónico desaguisado de la televisión valenciana que han gestionado todo lo mal que han sabido en todos los aspectos. Una vergüenza. Y, ahora, de un plumazo, todos a la calle. Más descaro imposible. En lugar de haber hecho un plan de viabilidad hace muchos años y mirar de encauzar la situación, han dejado que se pudra.
Lo que viene será peor. Lo dije hace muchos años: Canal 9 no representa el espíritu, el pensamiento, la creatividad de los valencianos y no es por culpa de los que trabajan en ella. Se enfadaron los directivos. Antes nos copiaron un formato y nos ningunearon en reuniones convocadas a las que no asistieron. Directivos de medio pelo, nula creatividad y menos compromiso con la sociedad. Unos prendas, vamos.*

Dos décadas parece que no han sido suficientes para enmendar errores; sí para acumularlos. La fruta ya cae podrida del árbol. Ahora solo nos queda el espectáculo de la quema.
  


* "Andreu Buenafuente: "Los gobiernos no entienden qué son las teles públicas"" El Periódico 18/07/2012 http://www.elperiodico.com/es/noticias/gente-y-tv/medios-comunicacion-publicos-2094621






jueves, 15 de septiembre de 2011

El todo y las partes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En los últimos tiempos, los malvados de las historias son las agencias de evaluación. Standar & Poor’s, Moody`s y Fitch son los tres mosqueteros del chivatazo, los tres metomentodo del cotilleo, los aguafiestas que van a tu papá a decirle que no has hecho los deberes y te han castigado en el cole. Como institución repelente, como ese niño cursi y redicho que va señalando con su dedo acusica a los demás de la clase cuando regresa el profe, las agencias te dejan con el culo del incumplimiento al aire. Puede que el niño acusica y repelente sea odioso, sí, pero tú no has hecho los deberes.
A veces, cuando los europeos se enfadan, en mitad de calentón de boca, de una rabieta, piden y amenazan con que haya más agencias. Pero si hubiera muchas agencias de evaluación tendrían que crearse nuevas agencias de evaluación para evaluarlas. Esto no es un trabalenguas como lo del cielo y el enladrillamiento, sino una cuestión de pura lógica. Las agencias no son el problema en sí.
Y ahora están con la lupa, con las gafas de cerca viendo lo que antes miraban con las de lejos: España. Ahora descienden al detalle fino autonómico* y lo que ven de cerca es lo mismo que veían de lejos: que España no produce lo que debe y si no se produce no se paga lo que se adeuda y si esto ocurre, señores inversores, mucho ojo con dónde ponen el dinerito. Consecuencia: nueva degradación de nuestras perspectivas de solvencia, aumento del diferencial, etc., etc.

Cada vez se hace más evidente que tenemos un grave problema con la situación autonómica en diversos niveles, esencialmente los políticos y económicos.  El estado que se ha ido configurando con el paso de los años ha ido acumulando imperfecciones, asentado defectos,  en vez de avanzar hacia su depuración y mejora. Esto no podía ser de otra manera dado nuestro mapa político y nuestro mapa autonómico. El mapa político surge del reparto bipartidista trufado por los nacionalistas y autonomistas fuertes, que controlan sus parcelas. El mapa autonómico es el de las transferencias, es decir, el de un equilibrio precario entre lo que pueden hacer las partes autónomas y lo que puede hacer el todo nacional. Esto significa que hay decisiones que competen a unos y a otros, por un lado, y que esas decisiones son difíciles de coordinar porque puede existir una gran discordancia de pareceres entre las partes del conjunto. El Estado es débil y eso nos hace débiles a todos porque el Estado es lo que se ve fuera, y no los feudos.
En los últimos años se ha puesto sobre la mesa el problema varias veces. Pero rápidamente se entierra porque los partidos nacionales no pueden discutir porque se ha creado una forma de hacer política basada en la trifulca y la descalificación excesiva del contrario.

La demagogia es un mal fondo para poder analizar problemas del Estado. Cuando los partidos nacionales tienen la tentación de debatir alguna cuestión, los partidos nacionalistas se irritan porque presuponen —y probablemente con razón— que se trama algo contra ellos. Cuando piensan que algo así puede estar pasando, recurren al argumento del agravio y amenazan, como hace unos días, con romper el tablero constitucional o volver a las barricadas de la autodeterminación. Deseosos de que se produzcan siempre mayorías débiles, los partidos nacionalistas saben que es en ese escenario en donde son más necesarios para acuerdos parciales o pactos de los que viven obteniendo más ventajas que con mayorías absolutas de los partidos nacionales. Por el contrario, los pocos momentos en que se han producido mayorías absolutas son los de recortar las diferencias que las mayorías débiles han causado. En España, a la contra de las teorías de la mayoría de los estados, se ha hecho muy mala prensa de las mayorías absolutas y probablemente este sea el origen. Los pactos permanentes, además, acostumbran a los políticos a que las cosas se hacen en un despacho y es práctica habitual que unos partidos exijan a otros la confesión de las concesiones y prebendas que les ha supuesto conseguir los votos necesarios para sacar adelante un presupuesto o cualquier otra cosa.



No es fácil hacer política así, especialmente política eficaz. Pero es lo que sale de las urnas en muchas ocasiones: situaciones de debilidad que favorecen los pactos y componendas por encima de los programas. Los programas deberían ser, por definición, compromisos claros; los pactos son, por necesidad, obscuros y contranaturales. Y, sobre todo, caros. Vete a explicarle a Europa que no consigues reducir el gasto porque no te hacen ni caso las Autonomías. Hay estado federales en Europa que han logrado hacer una política coherente; nosotros no.
Se pierde mucha energía y dinero con estas políticas. Las autonomías resultan muy caras, nos dicen, y es ese gasto incontrolado el que han recogido las agencias de evaluación. La elevada deuda autonómica es un lastre importante porque el estado central, que es visto como una especie de potencia colonial —ese “Madrid” despectivo del que vienen todos los males—, no consigue hacer carrera de los “mini-yo” autonómicos, y eso incluye ayuntamientos como el de Madrid, por ejemplo, con una gigantesca deuda.



Este problema se ha acrecentado cuando se está hablando hoy de una política económica, fiscal, unitaria europea para afrontar los problemas, siendo uno de los más graves el descontrol de las partes, especialmente de aquellas cuyo gasto desenfrenado no se puede controlar, como es el caso de Grecia, Portugal, Italia o nosotros mismos. Si Europa adolece de fuerza por la falta de cohesión entre los estados, en nuestra escala, España está aquejada del mismo mal. De ahí el intento de inscribir en la Constitución el nivel de endeudamiento permitido para evitar esa falta de compromiso autonómico en la resolución de los problemas que nos exigen desde fuera. Los mercados nos exigen solvencia, pero nosotros debemos exigirnos coherencia, que es lo mismo que nos pide Europa. A ellos, a los mercados  o inversores, les importa un bledo cómo lleguemos a ella. A nosotros, en cambio, nos importa mucho porque nos jugamos nuestra propia forma como estado, nuestra convivencia y, en resumidas cuentas, nuestro futuro en todos los órdenes. Que sea la crisis económica la que haga aflorar nuestra crisis política de fondo no es más que la constatación de que los verdaderos problemas (los que nos traen los demás problemas) no se afrontan como deben ni en donde deben. Necesitamos afrontar nuestros problemas de forma clara, honesta y leal de una vez por todas. Saldremos ganando todos.

* “Fitch rebaja la nota de solvencia a cinco comunidades”  El País 14/09/2011 http://www.elpais.com/articulo/economia/Fitch/rebaja/nota/solvencia/comunidades/elpepueco/20110914elpepueco_4/Tes