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martes, 22 de noviembre de 2022

La foto de Infantino

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El Mundial de Qatar no ha hecho más que empezar y ya tenemos controversias de todos los niveles y tamaños. Una más es el revuelo creado por una inoportuna fotografía que le han sacado al presidente de la FIFA, Infantini junto a uno de los personajes más siniestros de la zona, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman.

Las relaciones entre Arabia Saudí y Qatar son complejas, como lo es todo en la zona. Al igual que Egipto, Arabia Saudí ha estado enfrentada a Qatar, a la que consideraban lugar de reunión de los Hermanos Musulmanes. Pero hace poco tiempo, tras el verano, se realizó un operación de limado de las relaciones, me imagino que era parte del plan que el Mundial debía ayudar a reconstruir dada la crisis mundial y el avance de algunos enemigos comunes.

Islamistas de los Hermanos, repartidos con sede en Qatar y en Turquía, se oponen a la corriente wahabita que los saudíes exportan a los países a los que controlan. Es una lucha de integrismos con luchas por el poder en el área. En mitad de esta lucha, el saque del Mundial queda a la vista como un mensaje claro de recomposición, de la misma forma que Egipto llegó a acuerdos para destensar lo que se había convertir en conflicto tras el derrocamiento del islamista Morsi por el golpe de estado militar que ha llevado a Al-Sisi al poder. Con el país completamente controlado, el presidente egipcio se dispone a ampliar sus relaciones internacionales y asegurarse así que no se alienta desde allí a los enemigos.

En mitad de todo esto, la foto de Gianni Infantino junto a Mohamed Bin Salman hace saltar chispas, tal como nos lo cuenta La Vanguardia:

El Mundial de Qatar inauguró sus puertas el domingo en una ceremonia no exenta de polémica, como gran parte de lo que rodea la celebración del campeonato internacional de fútbol en el emirato árabe y que han motivado boicots en Alemania o Dinamarca. La composición del palco de las autoridades del estadio Al Bait durante la ceremonia inaugural dejó una instantánea que ha levantado ampollas en las redes sociales.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se sentó al lado del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, considerado el instigador del brutal asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Estambul en 2018. Las cámaras que enfocaban al emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, dando su discurso inmortalizaron el momento.

La cercanía de Bin Salman, que fue nombrado el pasado septiembre primer ministro de un país que castiga con la muerte la disidencia, a Infantino fue vista con recelo en Twitter. Algunos usuarios recordaron que Arabia Saudí planea presentarse como candidata a organizar el Mundial del 2030, según han apuntado algunos medios, aunque Riad no lo ha confirmado. El Times de Londres publicó en septiembre que el reino podría presentar una oferta conjunta con Egipto y Grecia.*


 No sé si el presidente de la FIFA, tal como se "identificaba" el otro día, sintiéndose qatarí, gay y no sé cuántas cosas más, mientras renegaba y se avergonzaba de "Europa" por su hipocresía es consciente de la manipulación. Quizá está llevando demasiado lejos sus identificaciones.

¿Es consciente de la operación de "lavado" de imagen, de blanqueo político, para la que está siendo utilizada la foto? Lo que se nos cuenta en el tercer párrafo del texto de La Vanguardia es relevante. ¿Están preparando un nuevo asalto a los repartos de sedes para los mundiales de 2030? ¿No hay bastante conflicto?

También en La Vanguardia, John Carlin y Charlie Castaldi ironizan desde el título de su artículo: "Futuras sedes del Mundial: ¿Corea del Norte? ¿Tibet? ¿Groenlandia?". No es para menos. Los medios se enfrentan a la disyuntiva de boicotear un Mundial que es el pan de cada día para ellos, una fuente de ingresos en mitad de la crisis. 

Sabedores los dirigentes de los países autoritarios que todo se relaja con una pelota por medio, van a usar (ya están usando) el dinero como atracción para "normalizar" sus gobiernos y evitar reticencias. Lo que une un estadio no lo separan los Derechos Humanos.

Que Gianni Infantino se siente como si tal cosa junto a alguien que es señalado como quien ordenó el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, nos muestra el poder del dinero y de las relaciones públicas. Atrás quedan muchas cosas que son silenciadas por el griterío de los estadios. 

No es solo la FIFA, es cierto. La intervención de Morgan Freeman en un acto inaugural que rechazaron muchos artistas es también un indicador negativo. Irónicamente, se señala su papel interpretando a Nelson Mandela. Las federaciones tratan de neutralizar las diferentes acciones reivindicativas, solidarias, etc. con las que los jugadores tratan de sentirse mejor frente a lo que significa correr sobre un césped que ha dejado miles de muertos con la construcción de los estadios, como sabemos. No es fácil quedarse parado, mostrarse insensible, ante esto.

Pero Infantino lo ha conseguido rizando el rizo de lo tragable. 

* "La foto de Infantino sentado junto a Bin Salman en el Mundial de Qatar levanta ampollas" La Vanguardia 21/11/2022

https://www.lavanguardia.com/internacional/20221121/8615533/foto-infantino-sentado-bin-salman-mundial-qatar-futbol-2022.html

domingo, 17 de julio de 2022

Puños

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La visita de Joe Biden a Oriente Medio le está saliendo cara. Por decirlo directamente: se ha encontrado con los viejos amigos de Donald Trump a los que había prometido  ajustar las cuentas y se ha tenido que tragar todas sus intenciones de campaña presidencial. En política no hay nada más fácil que ser candidato opositor; el problema es que si ganas te piden cuentas por tus promesas, esas que llevaron a la gente a confiar en ti. Los votantes descubren con horror que su voto, con el que pensaban cambiar el mundo confiando en los locuaces aspirantes al poder, no cambia apenas nadas en muchos campos en los que se había prometido demasiado.

La prensa nos ha presentado un ejemplo que roza el ridículo. Se ha fijado en que Biden estrechó la mano del viejo rey, mientras que solo chocó los puños con el Príncipe Heredero Mohamed Bin Salman. ¿Es una broma? No, solo un imaginativo gesto diplomático que mostrar una diferencia sin que cambie nada.

Ayer escuchábamos a Biden en rueda de prensa comentando que le había dicho al príncipe saudí que sí creía que él era el responsable del secuestro, tortura, descuartizamiento y desaparición de Jamal Khashoggi, el periodista saudí que dejó de ser visto tras ser citado por segunda vez en un consulado saudí en Turquía al que había acudido para recoger unos papeles y poder casarse.

En RTVE.es se nos muestra cómo la novia de Khashoggi se despacha bien con el presidente Biden:

Hatice Cengiz, la prometida del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado en 2018 en el consulado de su país en Estambul, ha expresado en su cuenta de Twitter que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tiene "la sangre de las víctimas" del régimen saudí en sus manos tras el encuentro del mandatario estadounidense con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman.

"Hola, POTUS, ¿es esta la rendición de cuentas que habías prometido por mi asesinato? La sangre de la siguiente víctima de MBS está en tus manos", ha tuiteado ilustrándolo con la cuenta del fallecido Khashoggi con el título: "Lo que Jamal Khashoggi hubiera tuiteado hoy".

Y en una conversación telefónica, Cengiz ha señalado que se siente "triste y decepcionada" tras ver la reunión de Biden con Bin Salman, al que la inteligencia estadounidense responsabiliza de su muerte. Ha añadido que pensaba que el inquilino de la Casa Blanca tomaría otro camino diferente y no se encontraría con Bin Salman, "pero no ha ocurrido así". "Pero ya veremos lo que pasará en el futuro. Lucharemos hasta que la justicia prevalezca", ha concluido.* 

Hatice Cengiz tiene al menos el consuelo de no haber votado a Joe Biden. ¿Pero qué ocurre con los que sí lo han hecho? Los datos de los sondeos han hablado en días recientes de "hundimiento" de la popularidad de Joe Biden. Este tipo de acciones serán muy pragmáticas, pero son destructivas para la credibilidad del sistema y de los propios participantes.

No estamos hablando de cualquier "infeliz", sino del Presidente de los Estados Unidos, el POTUS, como señala Hatice Cengiz, que parece no querer mancharse la boca con su nombre.

Tenemos la excusa "Putin" o, si se prefiere, las excusas combinadas "guerra", "energía" (petróleo), "inflación creciente", "crisis económica", "protección de Israel", etc. Si hasta Vladimir Putin, que no es un demócrata, ha tenido que poner excusas para invadir otro país, bombardearlo, amenazar con cortar el gas a Europa, etc., ¿qué no tendrá que hacer alguien que tiene que estar pendiente de los votos?

Puede que esto suene cínico, pero es la realidad con la que nos encontramos. Los políticos nos demuestran cada día el valor de lo inevitable cuando llegan al poder, lo contrario de lo que hacen en campaña, en las que todo se puede cambiar. Esto es interesante, porque es lo que suelen intentar arreglar con sus discursos sobre lo inevitable, aquello que no tenían intención de hacer cuando no tenían la obligación del poder. 

Los medios de comunicación han convertido ya en un ejercicio rutinario repasar las contradicciones de los políticos en cuanto a lo que van a hacer, que se queda en apenas nada en este mundo complejo, interconectado y en donde una cosa es que te salga bien la reunión de la OTAN y otra pintar algo en los destinos del mundo. ¡Felices los de Podemos, que han encontrado la solución de gobernar y ser oposición simultáneamente!

¡Ten cuidado con lo que prometes, con a quién llamas tu enemigo, etc. porque mañana te encontrarás en la misma cama, bajo el mismo edredón!

En la BBC leemos sobre la esperada foto del encuentro:

It was a striking photograph. The US president and the man he'd called a pariah, bumping fists in the gilded splendour of Jeddah's royal palace.

Saudi Arabia was always going to be the controversial stop on Joe Biden's first trip to the Middle East as US president.

Just four weeks earlier, Mr Biden had said he wouldn't meet Crown Prince Mohammed bin Salman on his visit here.

As he settled into the White House during his first few weeks in the job, he refused to even speak to Saudi Arabia's de-facto ruler.

Mr Biden made the "pariah" comment on the US election campaign trail back in 2019.

It came after the CIA concluded the crown prince had approved the brutal killing of the journalist Jamal Khashoggi inside the Istanbul consulate.

Relations were frosty. Then came the announcement of the president's visit.**

 

Lo del choquecito de puños de Bin Salman y Joe Biden es un logro diplomático para poder evitar lo que se debía haber evitado, ese encuentro. Pero no eres grande o pequeño, poderoso o débil, por el tamaño sino por lo que estás obligado a hacer. Si los Estados Unidos han reculado con Bin Salman, se encuentran de nuevo a partir un piñón con la Venezuela del chavista Nicolás Maduro.

¿El petróleo lo justifica todo? Parece ser que sí. Da la impresión que si tienes petróleo (o cualquier cosa que los demás necesiten desesperadamente) y eres capaz de aumentar la producción para evitar que suban los precios, se te perdona todo lo que hagas por malo que sea. Hay, pues, una política para los malos tiempos y otra para los buenos. Si el petróleo está caro, sonríes a los saudíes y chocas el puño con el que autorizó el asesinato, según te cuentan tus propios servicios de Inteligencia.

Antes para estas cosas se enviaba a otro, es decir, a un ministro, un príncipe. Pero el problema es que Biden, en horas bajas, tiene que mostrar que está activo en esta crisis mundial abierta. La BBC cierra su artículo señalando:

Critics say that the first leg of Mr Biden's Middle East trip - to Israel and the occupied West Bank - didn't deliver any significant achievements.

If he can persuade some of the world's largest oil-producing countries to pump more of it and help lower the price, that will be seen as a victory by US voters back home.

But so far, there's little sign he'll leave with the prize that so many people say he came here for.**

¿Todo por nada? ¿Quién sabe? Los saudíes se enfrentan a su propio deseo de ser más poderosos de lo que son. Cuanto más sumiso sea Estados Unidos, más control y poder tendrán en la zona, donde ya dictan lo que hay que hacer y donde Rusia despliega su peones.

A los detalles dados por Biden sobre el asesinato de Khashoggi, bin Salman le ha contestado con detalles de las prisiones y torturas de Irak y con la muerte de una periodista de Al-Jazeera. De esta forma los saudíes se han quedado contentos. Ellos saben que estas cosas pasan y que ellos las están investigando para encontrar a los culpables. En todas partes, han venido a decir, hay gente que no obedece y hace quedar mal a sus gobiernos. Y se han quedado tan contentos, todos menos la pobre novia de Jamal Khashoggi que se ha quedado sin nada. 

La idea de "poder" tiene que ser recontextualizada de forma constante ya que no es lo que eres, sino lo que puedes lo que acaba decidiendo. ¿Qué significa hoy ser poderoso si te tienes que tragar tus propias palabras cada vez que te encuentras limitado? ¡Malos tiempos para los principios!

Al que se le ocurrió la idea de hacer que un príncipe acusado de criminal por los servicios de su propio país  chocara los nudillos con el presidente de los Estados Unidos que le había llamado de todo. No sabemos si acertó; nadie sabe realmente qué puede ocurrir con el petróleo. 

Biden, todo un veterano político, está descubriendo muchas cosas. El poder ya no es lo que era en este mundo tan complejo y repartido. Si a Biden no les sale bien la jugada y no hay todo el petróleo que él esperaba encontrar en los saudíes, los demócratas pueden despedirse de renovar porque se les queda fuera el arma del "compromiso" idealista. Trump se burlará de ellos y acabará diciendo que si dan más petróleo es por los "viejos tiempos", quién sabe si no se da una vueltecita por Oriente Medio a dar abrazos.

Desde el punto de vista comunicativo y diplomático, el choque de puños ha quedado marcado como algo entre gente que no se lleva bien y no quiere darse la mano. Habrá que apuntarlo, no sea que alguien meta la pata en el futuro. 

Hoy es la foto del día. Las interpretaciones varían, pero la imagen queda.


* "La prometida de Khashoggi dice que Biden tiene las manos "manchadas de sangre" de las víctimas del régimen saudí" RTVE.es /EFE 15/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220715/prometida-khashoggi-dice-biden-tiene-manos-manchadas-sangre-victimas-regimen-saudi/2389004.shtml

** Anna Foster  "Saudi Arabia: The significance of Biden's fist bump with crown prince" BBC 16/07/2022 https://www.bbc.com/news/world-middle-east-62189543

domingo, 28 de febrero de 2021

El regreso de Jamal Khashoggi o Biden se queda corto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



El presidente Biden tiene que marcar distancias con lo que ha sido la era Trump. No es excesivamente complicado debido a las posturas extremas, personales y muchas veces poco irracionales de su predecesor. Simplemente las vacunaciones ya han marcado una enorme diferencia, como nos mostraban las curvas de estadísticas en algunos noticiarios norteamericanos.

Conforme se va alejando la era Trump, se pueden ver con más claridad algunos de los aspectos que él oscureció por su intereses personales o al servicio de aquellos que le colocaron allí.

En estos días hay abierta una crisis por un caso escandaloso que aquí hemos tratado con frecuencia y que no siempre se ha tratado igualmente en los medios o, peor, por la clase política de los diferentes países occidentales. Me estoy refiriendo al secuestro, tortura, asesinato y borrado del rastro del periodistas saudí disidente, Jamal Khashoggi, del que se responsabilizo al príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, el auténtico hombre fuerte del régimen teocrático saudí.

Los saudíes han gozado de una especie de patente de corso mediante el recurso más habitual, la compra de los silencios favoreciendo los buenos negocios con los "buenos amigos", que —no hay ni que decirlo— son aquellos que miran para otro lado cuando salen a la luz asuntos que pueden suscitar el rechazo de la opinión pública.



Desgraciadamente, la política internacional es cada vez más un intento de cubrir lo negativo para evitar que los negocios se conviertan en conflictivos mediante las acusaciones de los activistas de Derechos Humanos. Los gobiernos tratan de mantener en la sombra sus relaciones comerciales y militares con ciertos regímenes que han aprendido pronto cuáles son las "prioridades", economía y defensa. Ya se trate de venderles un AVE a La Meca o que te compren aviones, fragatas o cualquier arma para el control del orden público, unas veces se airean la coincidencia de  "intereses" y otras el monto económico de las ventas, máxime en época de crisis en la que las industrias aprietan las clavijas a los políticos para que superen sus "escrúpulos". Si alguien ha mantenido esta idea como línea rectora ha sido Donald Trump, elevado a la presidencia —entre otros grupos— por la industria armamentística norteamericana.

La CNN evalúa a través de varios artículos la incidencia de la liberación por parte de la nueva administración del presidente Biden de los informes que dejan poca duda sobre la implicación directa, de Mohamed Bin Salman, el hombre que controla el presente y el futuro de Arabia Saudí, el que ha logrado deshacerse de sus rivales para asegurarse el poder futuro. Pero el caso de Jamal Khashoggi le puede complicar bastante su aceptación internacional pues es difícil que allá donde vaya no sea tratado como un "asesino". Uno se acostumbra a casi todo, pero un estigma de este tipo puede debilitar su ascenso y ser cuestionado.

Las primeras versiones se fueron diluyendo inmediatamente, dejando en ridículo a los países que, como Egipto, salieron a rasgarse las vestiduras al espacio internacional clamando por la inocencia de "MBS". Khashoggi se había volatilizado y nadie se sentía responsable porque hubiera hecho de Houdini en la embajada saudí en la que se le vio entrar, pero nunca salir.

Han tenido que sacarse los audios de la tortura para que nadie tenga dudas de su destino, aunque siga sin saberse nada de su paradero. Sus restos siguen sin aparecer. La justicia saudí, cuando no tuvo más remedio, realizó una farsa de juicio, condenando a los que les cayó el marrón. Pero se trataba de dejar fuera al príncipe heredero, algo que finalmente, tras la publicación del informe, no va a ser ya posible.



La jugada de Biden es doble: se reivindica como defensor de los Derechos Humanos y crítico de los regímenes que tanto gustaban a Trump, familia y seguidores, por un lado; por el otro, manda una carga de profundidad a la nave de Donald Trump, que queda en evidencia como un encubridor de un criminal. El artículo en la página de la CNN se cierra con estas consideraciones: 

 

According to journalist Bob Woodward's book "Rage," Trump doubled down on protecting MBS and said, "I saved his ass. I was able to get Congress to leave him alone."

Trump rationalized his inaction when he told CBS 60 Minutes that "we'd be punishing ourselves" by canceling American arms sales to Saudi Arabia, deals that he frequently trumpeted as amounting to more than $110 billion, even though that figure was wildly inflated.

Trump's defense of MBS was of a piece with his repeated defenses of other tyrants, such as Russian President Vladimir Putin in his efforts to swing the 2016 American presidential election against Hillary Clinton and the North Korean dictator Kim Jong Un, who Trump has praised lavishly.

Having enjoyed a very close relationship with the Trump administration, the Saudis are now getting just a taste of what could be a recalibrated relationship with the Biden administration. Biden will almost certainly not be looking to cause permanent damage to the US-Saudi relationship, but MBS will no longer have a free pass to murder his opponents outside of the kingdom, which is saying something.

The release of Friday's report should leave no doubt that the US government, from President Biden to the intelligence community, holds him personally responsible for Khashoggi's death.*

 


La gravedad del caso Khashoggi no puede ser ignorada, pues señala directamente a un futuro líder que ya hace sus salidas al extranjero como un criminal, creando un problema más allá de una cuestión diplomática. Si cada vez que un dirigente occidental estrecha la mano de MBS salen titulares recordando el secuestro, tortura y asesinato del periodista saudí, la cuestión se convierte en un problema. "¡Si se tratara solo de un dictador...!", suspirarán algunos laxos. Pero es algo más, sí. Los dictadores suelen tener su discreción en estas cosas y delegan, delegan mucho, precisamente para asegurarse la distancia y poder encogerse de hombros. Pero la impunidad siempre es mala consejera cuando sales de tu feudo.

El caso complementario de lo que supone perder la perspectiva es el caso del italiano Giulio Regeni, secuestrado, torturado, asesinado y abandonado en una cuneta en mitad del desierto de noche. El gobierno egipcio sigue jugando con la "protección" a sus servidores porque sabe que en ello le va la duración. Un gobierno represivo tiene que asegurar la protección de sus sicarios para evitar que estos puedan tomar decisiones comprometedoras a la hora de explicar lo que hicieron.

Básicamente, los dos casos nos muestran el poco avance democrático existente en esa zona y cómo los dictadores se apoyan unos a otros, prometiéndose la "no intervención" en sus suciedades propias ni dar acogida a los huidos para salvar el cuello.



Ni Khashoggi ni Regeni tuvieron ocasión de decidir. Lo del primero fue una eliminación de un obstáculo molesto; lo del italiano, un fatal error que dejó al descubierto las chapuzas incontables de la Seguridad egipcia, acostumbrada a campar por sus respetos, sin que nadie la contradiga. El asesinato del saudí fue fuera de su país, una osadía; el Regeni, el de un extranjero, otra osadía. En ninguno de los dos casos se va a parar la justicia internacional, por muchos aviones, barcos o tanquetas que compren.

En el contexto de los Estados Unidos, Biden tiene una baza: desenmascarar a un cómplice claro. La expresión recogida por Bob Woodward en su libro, "haberle salvado el culo" con respecto a MBS deja bastante claro el asunto. Si Trump, como presumía, interfirió en la recogida o publicación del informe que ahora sale, también tendrá algún tipo de consecuencias, pues pondrá a los republicanos trumpistas contra la pared, dando margen a los que tiene que darle la batalla en las próximas elecciones parciales.

El argumento de los miles de millones ganados por "salvar el culo" a Mohamed Bin Salman no es algo que se pueda poner encima de la mesa, pues llevaría a terrenos complicados y podría sacar a la luz más porquería.

Tampoco lo tendrá fácil Biden con el caso, que le creará problemas internos con los que se benefician del tráfico con Arabia Saudí. Biden no debería descartar algún "contratiempo", dada la oscuridad de la zona. Algunos han aprendido la forma de hacerse necesarios.

Me parece excesivamente optimista la idea final, "MBS will no longer have a free pass to murder his opponents outside of the kingdom", que se señala como resultado. ¿Nadie pondrá problemas a los crímenes interiores, solo a los que se cometan en el extranjero? Pero esto es como pedirle al verdugo que se lave las manos antes de coger la espada.



Esto se hace obvio para aquellos que consideran que no se hace lo suficiente con MBS, que en realidad es solo un getso que tampoco le va a quitar el sueño mientras no le afecte en lo esencial, su acceso al poder, para el que se está abriendo camino.

En este sentido, el artículo de Nicholas Kristof  en The New York Times, titulado "President Biden Lets a Saudi Murderer Walk"** es bastante directo y no deja margen a Biden para colocarse medalla alguna por la salida del documento. Su artículo sobre la muerte del que denomina "su amigo", Jamal Khashoggi,  se cierra así:

Perhaps I’m biased because I knew Jamal. Some may think: It’s too bad about the murder, but other leaders have killed people, too. True, but M.B.S. poisons everything he touches. He kidnapped Lebanon’s prime minister. He oversaw a feud with Qatar. He caused the world’s worst humanitarian catastrophe in Yemen. He imprisoned women’s rights activists. He has tarnished his country’s reputation far more effectively than Iran ever could.

So, Mr. Biden, it’s not a human rights “gesture” to sanction M.B.S. Jamal was a practical man who didn’t believe in mushy gestures — but he did dream of a more democratic Arab world that would benefit Arabs and Americans alike. And by letting a murderer walk, you betray that vision.**




Es difícil satisfacer a todos, pero nada retrata mejor que el comportamiento ante los tiranos. Trump envió a su yerno a hacer buenas migas con MBS para su fracasado "acuerdo del siglo". Biden saca a la luz ahora las implicaciones del príncipe, pero no remata la faena, en un gesto que algunos consideran de cara a la  galería y que otros muchos consideran que se queda corto. Y quizá haya quienes no se lo perdonen a Biden.

¿Sacarán los saudíes la consecuencia que se trata solo de "discreción" lo que se les pide? Veremos en qué quedan las cosas. Pero el asesinato de Jaml Khashoggi todavía puede dar problemas a más de uno.



* Peter Bergen "Biden is walking a tightrope on Saudi Arabia" CNN 27/02/2021 https://edition.cnn.com/2021/02/27/opinions/biden-saudi-arabia-mbs-khashoggi-report-bergen/index.html

** Nicholas Kristof "President Biden Lets a Saudi Murderer Walk" The New York Times 26/02/2021 https://www.nytimes.com/2021/02/26/opinion/sunday/saudi-arabia-biden-khashoggi.html

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Arabia Saudí o la nueva disonancia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La prensa se suele caracterizar por lo que dice, pero en ocasiones es interesante saber por lo que calla. El diario egipcio Egypt Independent pasó de tener una línea crítica a callar mucho, como ha ocurrido en el país de forma frecuente. Un titular excesivo hizo que saliera el director y llegara otro más prudente. El poder impuso sus reglas de silencio y elocuencia, sobre lo que había que callar y de lo que se debía hablar. En las últimas semanas, la línea se ha ido afilando y aparecen artículos con más crítica, siempre con cuidado.

Una de las estrategias de atenuación de los posibles efectos es acoger en sus páginas artículos exteriores, más seguro a efectos locales. Lo que no te arriesgas a decir, lo dice alguien de fuera. No hay muchas garantías pero al menos quien escribe está fuera del alcance de la ira.

Como ya señalamos en varias ocasiones, la decisión de diversos reinos árabes de estrechar lazos con el enemigo eterno, el estado de Israel por la cuestión palestina, la hasta ahora "causa de todos los árabes", provoca una división profunda menos entre estados que entre los súbditos y sus autoridades, que son quienes han tomado la decisión. Insistimos en que el sentido de la "autoridad" y su legitimidad proviene de una fuentes distintas en la percepción musulmana respecto a los principios de legitimidad occidentales que se basan en el pueblo soberano, transición que supuso la caída del Antiguo Régimen, es decir, el mundo anterior a la Revolución Francesa. Por el contrario, el mundo musulmán no ha tenido ninguna revolución que haya legitimado al pueblo, todo lo más, como la "revolución" iraní les ha hecho pasar del absolutismo del Sha al absolutismo religioso de quienes les gobiernan en el nombre de Dios. Por eso el poder debe mantener ciertas formas que no susciten las dudas de los creyentes sobre su acatamiento y práctica religiosa, sobre su ejemplaridad como gobernantes que siguen las leyes divinas y actúan conforme a lo que se prescribe en el Corán y lo que de él ha emanado en la tradición.

El artículo publicado en Egypt Independent con el titular "Road to Saudi ties with Israel being paved, cautiously", firmado por Aya Batrawy, es sumamente claro y se aleja de mistificaciones en el asunto de la aproximación a Israel, yendo de forma certera hacia las causas, básicamente dos: las económicas y las de seguridad. En un mundo que se esfuerza por depender lo menos posible del petróleo, lo que Arabia Saudí y otros países de la zona tienen que ofrecer al mundo solo es arena y oraciones, algo que suele cotizar a la baja. El otro factor, que aquí hemos analizado también como parte de la estrategia norteamericana de Trump, es el aumento de la percepción del peligro de la situación iraní. Como señalamos, Trump alienta el fuego del conflicto y en la zona crecen los temores, por lo que el negocio de las armas y la protección se vuelve redondo para la industria bélica norteamericana además de justificar las alianzas de militares.

La postura saudí es complicada porque el acercamiento a Israel tiene sus costes. Aya Batrawy apunta a los rumores de divergencia generacional entre el rey actual y su ya ejecutivo sucesor, el príncipe Bin Salman, que tiene otras perspectivas. Escribe Batrawy en su artículo:

 

Gulf capitals have been increasingly looking to Israel as an ally to defend against common rival Iran amid quiet concerns about the direction of US foreign policy and the uncertainty around the upcoming presidential election. But it’s not only countering Iran that’s brought Israel and Arab states closer in recent years.

The rabbi said the former Saudi ambassador to the US, Prince Khalid bin Salman, told him that the top priority of his brother, the crown prince, is reforming the Saudi economy.

“He said these exact words: ‘We will not be able to succeed without Israel.’ So for the Saudis, it’s not a question of ‘if,’ it’s a question of ‘when.’ And there’s no doubt that they will establish relations with Israel,” Schneier said.

Prominent Saudi royal, Prince Turki al-Faisal, insists “any talk of a rift between the king and the crown prince is mere speculation.”

“We’ve seen none of that,” said the prince, who served for years as head of intelligence and briefly as ambassador to the US

 


El rey actual ha sido y es un rey del petróleo. En sus manos no solo tiene el poder del petróleo sino la capacidad de crear una crisis energética. Con aumentar o reducir la producción petrolífera puedes controlar el mundo, al igual que con el Canal de Suez controlas los mercados. Su sucesor, el príncipe coronado, ha empezado mal —el caso Jamal Khashoggi, un crimen de estado— y se puede encontrar en un mundo peor, no solo en crisis y sin simpatía alguna por los saudíes, sino con un descenso del valor del petróleo, lo que le reduce mucho las posibilidades de futuro. Bin Salman ya no ve a Israel como un enemigo sino como un mercado, el signo de los tiempos.

La cuestión central está en si esta transformación de enemigo en clientes o compradores no va a sacudir las columnas de estos reinos construidos sobre el poder de los representantes divinos, poder que han ejercido con mano dura. La pregunta es si sus súbditos van a pasar del dogmatismo al pragmatismo sin consecuencias para la mano que mece el estado. Por las grietas que causen estas decisiones pragmáticas se les pueden colar muchos enemigos de pelaje muy distinto.

Se nos dice que las críticas al acuerdo han sido silenciadas en los medios gracias a férreo control de los medios de comunicación, una constante. Cuando no se puede controlar a alguien, se le elimina, que es lo que hicieron con el periodista exiliado en los Estados Unidos y columnista de The Washington Post, Jamal Khashoggi. El asesinato no podía dejar de citarse en el artículo pues es un asunto que marca un antes y un después en la percepción de Arabia Saudí y que echaba por tierra los esfuerzos de marketing del príncipe presentándose como un renovador en el país. Pero un poder así no se deja, solo se maquilla. Las inversiones en publicidad de los países árabes, de las compañías aéreas a los equipos de fútbol, no servirán de mucho; no lograrán maquillar estas monarquías absolutas, gobernadas con mano de hierro a base de petróleo y sangre, sobornos y compras millonarias.


El motivo central de nuestro artículo sobre lo publicado en Egypt Independent y AP por Aya Batrawi son estos párrafos situados al final de su artículo:

 

As Saudi Arabia prepares to mark its 90th National Day on Wednesday, clerics across the country were directed to deliver sermons about the importance of obeying the ruler to preserve unity and peace.

Earlier this month, the imam of the Grand Mosque in Mecca, Sheikh Abdul Rahman al-Sudais, delivered another state-backed sermon on the importance of dialogue in international relations and kindness to non-Muslims, specifically mentioning Jews.

He concluded by saying the Palestinian cause must not be forgotten, but his words caused a stir on social media, with many seeing the remarks as further evidence of the groundwork being laid for Saudi-Israeli ties.* 

El sistema de sermones para mantener al pueblo tranquilo nos puede parecer anacrónico y es que lo es. Su fuerza está en el creyente. Los acuerdos con Israel crean una "disonancia cognitiva", por usar un viejo término de Leo Festinger, acuñado para la Psicología, en 1957, y cada día más frecuente. Nos habla de las personas cuyas ideas entran en conflicto y sus mecanismos de ajuste. Puede que nuestras sociedades sean ya más "disonantes" que armónicas y nos hayamos acostumbrado a vivir en la incongruencia extrema, sin posibilidades de conciliación psíquica. 

En el caso de los países árabe musulmanes, se ha producido una intensificación del dogmatismo precisamente porque el dogma es una forma de control de mentes y sociedad ya que, como se nos dice expresamente, se está enseñando la obediencia como mandato divino. El dogma, teóricamente, deja en otras manos el conflicto. El que obedece, no duda. Y es aquí cuando entrarán los conflictos sociales a menos que a la sociedad se le pida que sea a la vez, dogmática y pragmática, es decir: los israelíes son el diablo y, a la vez, buenos clientes.


En estos momentos el rey Salman mantiene una postura de cautela y distancia del acuerdo de Israel con otros países árabes, mientras que el príncipe y futuro rey sigue apostando por un acuerdo que cree mercados vecinos e interrelacionados. La postura oficial solo puede ser una, aunque luego se hagan apaños. Conforme crece el liderazgo de Arabia Saudí frente a la amenaza creciente de Irán, esta se ve más limitada. No se puede liderar y sembrar la discordia entre países o entre súbditos y gobernantes.

¿Cómo se resolverá esta contradicción, esta disonancia de difícil ajuste? Lo veremos en el futuro porque es cuando entran en juego las fuerzas islamistas, salafistas, etc. que recogerán el testigo de la ortodoxia. El otro factor de riesgo es que convertir al enemigo, Irán, en una amenaza teórica y a Israel en un amigo práctico, acabará creando un enemigo real con un conflicto real. Los saudís, los ciudadanos de Bahréin, de Emiratos, etc. tendrán la palabra. Son países muy distintos, con monarquías absolutas, dictaduras militares, con turcos y rusos por medio, con grupos terroristas y luchas internas por el poder. ¿Se acabará vendiendo la alianza saudí con Israel por un aumento del peligro real procedente de Irán?

El escenario perfecto para lanzar la cerilla y salir corriendo.

 


 

* Aya Batrawy "Road to Saudi ties with Israel being paved, cautiously" Egypt Independent / AP 22/09/2020 https://www.egyptindependent.com/road-to-saudi-ties-with-israel-being-paved-cautiously/

 


lunes, 23 de diciembre de 2019

Jamal Khashoggi o el 5 x 1 ineficaz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La condena a muerte de cinco personas y de otras a cárcel en Arabia Saudí por el secuestro, tortura y asesinato de Jamal Khashoggi no soluciona el problema principal: la forma en que la monarquía saudí "define" y "soluciona" sus problemas. A la sombra de los Estados Unidos, el Reino parece que puede hacer todo lo que le perezca bien o aunque le parezca mal hacerlo. Todo el mundo sabe que está mal secuestrar a una persona en un consulado, torturarlo, asesinarlo y cortarlo en trocitos sin que se vuelva a saber de él. Creo, sí, que todo el mundo sabe que no está bien.
La autoría no tiene dudas más que para los saudíes que ahora pretenderán ir por el mundo diciendo que han hecho justicia, aunque nadie sepa qué es lo que han hecho más que enterrar a Khashoggi por segunda vez. Primero el cuerpo, luego la memoria. Pero es más difícil enterrar a la segunda que al primero. Les seguirá trayendo disgustos.


En The Washington Post, el periódico para el que escribía Khashoggi, la noticia queda a falta de que los comentaristas expresen las opiniones y críticas, pero ya apuntan a la farsa judicial:

The verdicts came after a trial in Riyadh’s criminal court that lasted nearly a year and was largely shrouded in secrecy, with court sessions closed to the general public. Human rights groups warned that the lack of transparency made the proceedings unfair, and increased the likelihood that senior officials could escape justice.
Diplomats from the United States, Turkey and several other countries were allowed to attend but told not to reveal details of the trial. Members of Khashoggi’s family also attended, according to Shalaan al-Shalaan, a spokesman for the Saudi public prosecutor.
In addition to the five people who received the death penalty, three more people were sentenced to jail terms totaling 24 years, according to Shalaan, who did not name any of the convicted defendants.
The CIA concluded last year that the crown prince had ordered Khashoggi’ s assassination, contradicting Saudi Arabia’s insistence that Mohammed had no knowledge of the plot. However, Saudi authorities had said they were investigating the roles played by two senior aides to the crown prince in organizing and dispatching the team of agents who killed Khashoggi.*



Con las evidencias claras de que Khashoggi fue engañado, torturado y desmembrado por los miembros del consulado en Turquía y por agentes de la Seguridad del estado, cuya llegada y salida está perfectamente sincronizada con el crimen, las únicas dudas por resolver son las de la implicación directa del príncipe coronado, la pieza de caza mayor, del que nadie duda que fue quien diera la orden de la ejecución, pero que estos cinco condenados a muerte van a salvar, al menos en apariencia. Serán oficialmente los "culpables", los cinco que tomaron la decisión de eliminar al molesto periodista bien emparentado. Al fin y al cabo, en Arabia Saudí tomo queda en su amplia familia.
Pero queda, por otro lado, lo segundo más importante: ¿ha pasado algo? Esta es la gran pregunta que se han de hacer los dirigentes y responsables de los diferentes países occidentales cuando se tengan que cruzar con el príncipe coronado, Mohamed Bin Salman.


La capacidad de los saudíes para mirar a otro lado está marcada por su propia historia. Pero para el mundo exterior la cuestión es distinta. Como siempre, los países deben elegir entre sus principios y sus intereses. Desde el punto de vista de los primeros, Arabia Saudí estará gobernada por una persona cuyo concepto de la política incluye el secuestro, tortura y asesinato de los opositores. La verdad es que ser opositor en Arabia Saudí es bastante sencillo porque apenas tienes libertades y si eres mujer, menos.
Para prepararle el trono del Reino, las arcas saudíes invierten millonarias cifras en convertir al príncipe Bin Salman en una especie de Che Guevara, por lo que todas las campañas en las que se trataba de reflejar la modernización se han ido al traste con lo ocurrido a Jamal Khashoggi.


No sabemos muy bien qué es lo que falló o si, por el contrario, todo funcionó como siempre. Quizá los saudíes calcularon mal el enfrentamiento con un periodista "adoptado" por la prensa norteamericana en pleno enfrentamiento de Donald Trump con los medios.
La "credulidad" de Trump ha sido más que engorrosa incluso para los republicanos (hoy tan cerrando filas). Una y otra vez el presidente decía cuando era preguntado por la prensa sobre el asesinato que el príncipe le había dicho que no tenía nada que ver con el asunto. Una y otra vez lo repitió... hasta que la CIA tuvo que salir a decir que era imposible que el príncipe no supiera nada del caso y lo consideraban el último responsable sobre el crimen. ¡Qué triste que hasta tus servicios secretos te dejen en evidencia! Pero el raro color de Trump no proviene del sonrojo precisamente.


Otra credulidad en cuestión ha sido la egipcia, que ha ido diciendo que cree firmemente todas y cada una de las contradictorias versiones que el Reino ha ido dando. Pero, ¿qué no hace por un amigo al que tanto debes? Después de regalarle dos islas (Tiran y Sanafir) y de hacerlas desaparecer de los libros de Geografía en las escuelas, esto parece una fruslería. Pese a ello, no deja de ser inquietante dado las prácticas similares que el gobierno egipcio mantiene con los que no le gustan. Por mucho menos desapareció Giulio Regeni para regresar ya cadáver torturado.
Más allá de la guerra interna norteamericana, el asesinato de Jamal Khashoggi afecta a la creciente corriente de asesinatos de periodistas. El miedo a Khashoggi era por su potencial mediático y a su empeño de crear nuevos focos de información lejos del control de los poderosos gobiernos de Oriente Medio. Los que han creado sus propias cadenas para influir en Occidente y mejorar de imagen no aceptan que existan medios críticos contra ellos. Eso está medianamente claro y este crimen es la constatación de lo que ocurre a las voces disidentes. Khashoggi llegó más lejos que otros que no pueden elevar la voz, silenciados en sus territorios o en el extranjero cuando intentan contar lo que ocurre o el futuro que desean. Jamal Khashoggi era un "mal" que había que cortar de raíz. Y así lo hicieron. El fallo fue hacerlo en Turquía, un país enfrentado a los saudíes y a sus aliados. No midieron bien el grado de vigilancia a que estaba sometido el consulado saudí.


La noticia de las cinco condenas a muerte de los saudíes en todos los medios mundiales no resuelve nada. Lo que hace es confirmar la autoridad suprema de la familia real sobre el destino de unos y otros. Da la impresión de ser algún tipo de oferta de grandes almacenes, un "5x1" como si eso fuera a llevarles clientela.
El destino de Arabia Saudí esta sellado por sus compras de armamento a los Estados Unidos, sus fuertes inversiones en los países que les interesa mantener de su lado, etc. El problema es que eso es cada vez más comprometido y difícil de sostener ante la opinión pública, cada día más levantisca en todas partes.
Hacen valer su dinero. Hasta que se acabe el petróleo o dejemos de necesitarlo. Entonces no será tan fácil mantenerse como ahora. El "5 x 1" no ha resultado rentable, solo otra muestra de poder y desvergüenza.



* "Saudi Arabia says five sentenced to death in killing of Jamal Khashoggi" The Washington Post  23/12/2019 https://www.washingtonpost.com/world/middle_east/saudi-arabia-says-five-sentenced-to-death-in-killing-of-jamal-khashoggi/2019/12/23/02fc0ea4-256a-11ea-9cc9-e19cfbc87e51_story.html


jueves, 20 de junio de 2019

Asuntos sucios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ha querido la suerte, destino o cualquier otra circunstancia que dos de los casos más sucios en el panorama internacional coincidieran ayer en titulares. Me refiero al informe de la ONU sobre el asesinato del periodista saudí disidente Jamal Khashoggi, por un lado, y al informe de la comisión de expertos sobre el derribo del avión de pasajeros MH17, un vuelo civil de Holanda a Malasia, sobre el suelo ucraniano en 2014, un momento de enorme tensión en la zona.
El informe de la ONU sobre el brutal asesinato de Khashoggi, una vez que las propias autoridades de Arabia Saudí habían admitido que fueron funcionarios llegados a Turquía para actuar sobre el periodista, tenían el interés de saber hasta dónde se iba a llegar en la responsabilidad última. El informe de la ONU señala lo que se había supuesto desde hace tiempo, la responsabilidad directa del príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, el diseñador del futuro y controlador presente del país. Pese a que los saudís juzgaron y condenaron a muerte a puerta cerrada a los que consideraron responsable, todo el planeta consideró que no era más una manera de dejar fuera al heredero.
Aquí nos hemos referido en múltiples ocasiones al caso porque hemos entendido que tiene una importancia trascendental doble en una zona de una enorme inestabilidad, pero también, más allá, afectando a las relaciones y el papel que el país juega internacionalmente. Las relaciones de los saudís con el gobierno de Trump son más intensas y sobre todo comprometedoras, pues desde la llegada a la Casa Blanca se ha producido lo que algunos interpretan como una carta blanca para la brutalidad de la represión.


Lo ocurrido con Khashoggi sería un episodio resultado de las palabras de Trump en su visita señalando que "él no venía a dar conferencias", es decir, a decirles lo que era admisible o no. El pragmatismo cínico de Trump, como hemos podido ver después, concibe las relaciones internacionales como relaciones entre socios cuyo objetivo es mantenerse en el poder. La forma en que lo hagan es cosa suya.
Esta forma de entender las relaciones internacionales revela mucho de los saudíes, pero mucho más de Trump, incapaz de entender el funcionamiento de una democracia y el compromiso con los Derechos Humanos en su esfera, pero también más allá. De otra forma, los Derechos Humanos se convierten en un privilegio de un puñado de países mientras on ignorados en otros. El ejemplo más claro lo tenemos en Egipto, donde esta viene a ser la doctrina del presidente al-Sisi cuando se le ha preguntado por ellos, son cosas de países sin problemas. Igualmente, ha sido felicitado por Trump por su "buen trabajo" mientras que es denunciado por la ausencia de una política de Derechos Humanos.
La CNN señala sobre el informe de la ONU:

The report concludes that the murder was planned, organized and carried out by officials working on the behalf of the state of Saudi Arabia. Under international human rights law, that means that the responsibility ultimately falls on the ruling Saudi royal family, the de facto head of which is Crown Prince Mohammed bin Salman (MBS). The report said there is "credible evidence meriting further investigation by a proper authority" as to whether the "threshold of criminal responsibility has been met."*


La información recogida da cuenta de la preparación del crimen, con advertencia al personal diplomático que no asistiera ese día, las grabaciones anteriores sobre cómo deshacerse del cuerpo, y hasta los gritos ante la tortura a las que estaba siendo sometido.
Ha salido a la luz, además, la existencia de un "grupo de operaciones" cuya función sería deshacerse de los saudís críticos residentes en el extranjero, sacándolos de los países de acogida y repatriándolos forzosamente para silenciarlos. Ya en el Reino es más fácil deshacerse de las personas en el fondo de una cárcel o en el fondo del desierto.
Esto es el futuro de modernidad que Arabia Saudí, uno de los regímenes más retrógrados del mundo, prometía. El petróleo lo perdona todo; las compras de los países críticos mediante enormes negocios de infraestructuras, armamento, etc. hacen que los demás se lo piensen antes de decir algo.
La brutalidad para deshacerse de los críticos no es menor que su interés en la zona, en donde ha aumentado su afán de poder en su lucha con Irán, otro régimen al que la brutalidad represora le iguala. Es la lucha de siglos por hacerse con el control físico y espiritual, por decirlo así. Una gran parte de la inestabilidad de la zona procede de esta rivalidad; el resto del conflicto con Israel.
El futuro del príncipe heredero es complicado. No será fácil ir recibiendo al representante de un país al que la comunidad internacional, de forma general, señala como un criminal. Trump no va a estar siempre en la Casa Blanca para abrazarle.
El otro caso, el del avión de Malaysia Airlines, el derribado sobre Ucrania, es un segundo ejemplo de cómo el trabajo sucio sigue en la forma de actuación internacional. El informe del comité de expertos holandeses y de los países que desearon sumarse señala en primera instancia a tres rusos y un ucraniano, a los que acusa de haber llevado la lanzadera de misiles hasta suelo de Ucrania, haber derribado el avión, y haber hecho desaparecer de vuelta la lanzadera.
Esto es lo que nos cuenta la BBC sobre los señalados por la investigación del Comité de investigación holandés:

The most prominent of the four is Igor Girkin (also known as Strelkov), who prosecutors say is a former colonel in Russia's FSB intelligence service. He was given the minister of defence title in the rebel-held eastern Ukrainian city of Donetsk.
He is believed to be the highest military officer in the area who was in direct contact with the Russian Federation. In a statement Mr Girkin said: "I can only say that militia did not shoot down the Boeing."
The others charged are:
Sergei Dubinsky (known as Khmury), who prosecutors say was employed by Russia's GRU military intelligence agency, was a deputy of Mr Girkin and in regular contact with Russia
Oleg Pulatov, known as Giurza, who the JIT says was a former soldier of GRU special forces and deputy head of the intelligence service in Donetsk
Ukrainian national Leonid Kharchenko, who has no military background but led a combat unit as a commander in eastern Ukraine, according to prosecutors
"These suspects are seen to have played an important role in the death of 298 innocent civilians", said Dutch chief prosecutor Fred Westerbeke.
"Although they did not push the button themselves, we suspect them of close co-operation to get the [missile launcher] where it was, with the aim to shoot down an aeroplane."
Investigators, he added, had "evidence showing that Russia provided the missile launcher".
The investigative website Bellingcat has named 12 people it accuses of being involved in transporting the missile used to down MH17, including the four charged by the JIT.**



Las diferencias entre los dos casos son enormes, pero ambos muestran un grado enorme de indiferencia hacia el dolor ajeno, una concepción violenta de la forma de actuación (igualmente criminal) y un enorme desprecio hacia las relaciones internacionales amparándose en la impunidad que les dan estar a la sombra de las grandes potencias, los estados Unidos por un lado y Rusia por otro. Quien tiene un amigo, tiene un protector que asegura la impunidad. Podrían citarse más casos.
El papel de Rusia en Ucrania, con tropas camufladas, con soldados muertos que pese a la presión de las familias sigue sin reconocer, con "rusos pro rusos", etc. tiene que ser descrito con mucha claridad, especialmente cuando países como la Italia de Salvini se vuelven desmemoriados y piden la retirada de sanciones intentando dividir a la Unión Europea.
La muerte de inocentes en el caso del avión derribado o el asesinato de Khashoggi son mostrados como "errores" o simplemente se niegan, como hace Rusia. Sin embargo, la claridad de ambos casos está desde el principio manifiesta. A los expertos les cabe la responsabilidad de hallar las pruebas para confirmar lo que resulta evidente y así debe ser. No por estar claro algo debe dejar de demostrarse.
La cuestión es qué hacer después. Cada vez hay más conflictos de este tipo, de guerra sucia o de acciones violentas y desestabilizadoras de las que nadie se responsabiliza de su autoría pero sí de sus consecuencias. El ejemplo más reciente lo tenemos en los ataques a los petroleros en el estrecho de Ormuz, otro episodio confuso que puede tener consecuencias más allá de las diplomáticas.
Un avión de pasajeros derribado no es un accidente por mucho que se pueda decir que hubo un "error" o no se reconozca la autoría. Quien pone misiles en manos de otros se hace responsable de lo que se haga con ellos. Un secuestro, tortura y asesinato de un disidente no es tampoco un "error", una interpretación excesiva de lo que había que hacer. 
Son asuntos sucios en los que algunos piden que se mire para otro lado.


* "10 key findings from the report into Jamal Khashoggi's killing" CNN 19/06/2019 https://edition.cnn.com/2019/06/19/middleeast/khashoggi-saudi-arabia-un-report-findings-intl/index.html 

** "MH17: Four charged with shooting down plane over Ukraine" BBC 19/06/2019 https://www.bbc.com/news/world-europe-48691488