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lunes, 30 de mayo de 2022

Un niño con una pelota o la monstruosidad rusa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La guerra se puede hacer de muchas maneras; Putin ha elegido la peor. La guerra se puede hacer lejos o cerca; Putin la hizo en sus mismas fronteras, una guerra "civil" en muchos aspectos, dado el pasado compartido y a zonas donde combaten ucranianos y ucranianos prorrusos. Es una guerra que no respeta nada y que, como vemos cada día, busca la destrucción sistemática de Ucrania.

Es una guerra bajo una amenaza no escrita: solo se desarrolla en suelo ucraniano. Si los soldados ucranianos traspasaran la frontera o a comandos se les ocurriera actuar en terreno ruso, deshaciendo la tranquilidad aparentemente distante con la que la vive la sociedad rusa, que no experimenta más sufrimiento que el no confesado de la muerte de sus hijos, los caídos en esa "operación especial", redentora, que Putin les cuesta, nadie sabe lo que podría ocurrir. La amenaza de una Hiroshima, de una Nagasaki del siglo XXI en sus mismas puertas, planea en las palabras Putin para frenar al mundo. Nadie sabe o quiere saber hasta dónde podría llegar este nuevo Stalin, cuánta Europa podría tragarse. Tiene razón el alcalde de Kiev, no solo defiende Ucrania; defienden también Europa, que estaría sometida a nuevas operaciones "redentoras" en cualquier momento, a lo largo de las fronteras.

Rusia es un país que ha crecido a costa de guerras, que ha mantenido en prácticamente todas sus fronteras. Japón, Mongolia, Ucrania... La mentalidad rusa es la del miedo del imperio imposible. Las defensas rusas siempre implican la sumisión o destrucción del otro. Esa fue su política imperial y Rusia ha vuelto con Putin a esa misma vieja idea de un imperio tan inmenso que la permanente amenaza es la idea que no sale de su cabeza.

Rusia invade y destruye; Rusia pisotea el orgullo ucraniano, que crece con cada ataque. La fantasía engañosa e intencionada del pueblo ruso no tiene nada que ver con la durísima realidad que viven los ucranianos. En su reportaje sobre cómo se han destruido las escuelas ucranianas por los bombardeos rusos, Ebbaba Hameida, en RTVE.es, cierra el reportaje con una imagen sencilla que resume la destrucción del mundo que se hace inevitable: 

La situación de las escuelas podría ser la vara para medir de la situación del país. Atacarlas es también atacar su futuro. Algunos pequeños, pese a que la escuela está destruida, se acercan, se reencuentran con sus amigos. Vlad, unos de los alumnos de esta escuela, juega en solitario con un balón, intenta batir su récord evitando que la pelota caiga al suelo, pero se trastabilla por una irregularidad en el suelo y su juguete va a parar al agujero que dejó el impacto de un proyectil.* 

En un párrafo se reúnen la destrucción irracional, el deseo de normalidad de unos niños cuya vida quedará marcada y la destrucción del mundo que les rodea. Unas pocas líneas que nos hablan de un niño, de unos amigos que desean reencontrase y de una ilusión rota. Pero también nos habla de esa esperanza, de ese intento de concentrarse en un balón, unos momentos en los que concentrado logra olvidarse de la realidad que le rodea. 

La fotografía de Pablo Tosco capta ese momento, convirtiendo la imagen del muchacho en símbolo. Esa mirada concentrada en el balón del que intenta olvidarse de ese terrible entorno de su escuela, destrozado por las bombas, es captado por las palabras del artículo y ascendido a ejemplo, a símbolo de lo que significa ser niño, ser humano en esa Ucrania invadida y cruelmente reducida a escombros. Palabras e imagen que nos hacen entrar en lo que vemos desde fuera.

La guerra de Putin es el peor modelo porque está guiada por el ensañamiento destructivo. Putin ha fracasado en su objetivo, porque no lo ha conseguido, que era reducir la voluntad de los ucranianos, volverlos sumisos y aduladores. Entrar en Kiev como una celebración en la que el pueblo le agradeciera sus esfuerzos liberadores. Muy aislado del mundo tendría que estar para no darse de que a los ojos del mundo es el villano, el que destruye lo que no le gusta, un dictador autoritario y narcisista que va eliminando oposición interior y declarando enemigo a sus vecinos, decidiendo dónde deben estar, quiénes pueden ser o no ser sus aliados, con quién establecer relaciones. Putin es el bullying de Europa, el matón acosador, frío y destructivo de aquellos que ha decidido deben doblegarse al rey del patio europeo. Solo unos cuantos gobiernos del mundo pueden seguir a Putin, animarlo; son aquellos que practican un anti occidentalismo autoritario, un populismo a la venezolana que les lleva a estar del lado del invasor y lo justifican.


Ucrania y Rusia están donde están. Rusia puede intentar hacerla desaparecer arrasándola y anexionándola, pero para esto tendrá que deportar (una palabra intensamente rusa) a la población que se le resiste, llevarla a algún sitio, vivir con la duda constante, con el miedo a una resistencia que pueda desafiar sus pretensiones. Ya hay mucha gente que ha sido sacada de las ciudades y llevadas a territorio ruso. Es su forma "humanitaria" de "evacuar", el secuestro colectivo, el usar rehenes por si fuera necesario.

La gran duda es cómo podrá sobrevivir Rusia a su propia monstruosidad, al horror que está acumulando y con el que se tendrán que despertar los rusos algún día. Es pronto, pero a los libros de Historia le antecederán las novelas, las obras de teatro, las pinturas, los filmes... que narrarán el horror de los sótanos, de los refugios en escuelas, de la vida de los niños en los túneles de allí donde había metro. Y Putin será esa presencia del mal que destruyó miles de vidas. Puede que las guerras sean absurdas y que no sepamos porqué se producen. Pero la barbarie siempre tiene un rostro. 

* Ebbaba Hameida "El reto de reconstruir las escuelas que sirven de refugio: "Los alumnos están traumatizados por la guerra"" RTVE.es  29/05/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220529/reto-reconstruir-escuelas-sirven-refugio-alumnos-estan-traumatizados-guerra/2353460.shtml

martes, 2 de noviembre de 2021

El rapero del hijab unisex o las provocaciones de la marca B

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Me avisó Ebbaba Hameida al medio día, pero no lo vi hasta media tarde. Pensé que podía ser una broma, pero llegamos a la página empresarial de origen en la web. Finalmente me llegó por Messenger y luego su tuit: "¿Veis lo mismo que yo? No doy crédito. Más humillación no cabe en este anuncio de un supuesto Hijab unisex". El tuit llegó lejos y reaparece en medios que lo repiten y elaboran informaciones sobre las reacciones en las redes sociales a la campaña de la "marca B", de nuevo en busca del escándalo como forma de promoción y de aparente "modernidad", sea esto en este caso lo que sea en su mentalidad comunicativa empresarial.

La "marca B" ha destacado siempre por estos juegos de provocación para su propia promoción. Consigue siempre una mayor difusión por parte de los que la atacan y más ventas por los que gustan de llevar la contraria, que son muchos más de los que parece. Lo han hecho siempre así y les ha funcionado, puesto que repiten cada cierto tiempo estas salidas de tono, estas provocaciones traducidas en objetos e imágenes. Por eso, la conocida marca es aquí la "marca B".

Rastreo los orígenes de esto y lo encuentro en la prensa italiana, donde apareció el tema ya en septiembre, si bien con un tono muy distinto. Con el titular "Hijab e felpe, Ghali porta il suo mondo in Benetton: "Mia diversità un valore"", nos explican, las intenciones del tal Ghali, un rapero tunecino, autor de la "brillante" campaña, según él, basada en la "diversidad": 

Mastica moda sin dagli esordi ma ora Ghali sembra fare sul serio, tanto da firmare una capsule per [la marca B]. Si chiama 'United Colors of Ghali' la collezione firmata dal rapper di origini tunisine, primo capitolo di un percorso destinato a durare a lungo. "Sono emozionato e felicissimo - spiega Ghali - mi sento onorato di far parte di questo progetto. E' una nuova avventura e sono felice che ci sia qualcuno che crede nei giovani e li convolge come [la marca B]. E' un brand che per la mia generazione c’è sempre stato, siamo cresciuti con le immagini straordinarie delle loro campagne pubblicitarie. Questa era un'occasione per costruire qualcosa in modo diverso e fresco". Nella collezione, circa 45 pezzi per 0-12 anni e adulti, sono racchiusi alcuni degli stilemi del cantante, in un clash di culture che spazia dall'hijab alle felpe, alle tute con il nome del rapper scritto in arabo, fino alla varsity jacket, reinterpretata alla Ghali maniera. "L'hijab è un pezzo unico che ho voluto molto - sottolinea Ghali - non c’è stata resistenza da parte dell’azienda per inserirlo nella collezione. Quando ero piccolo venivo preso in giro a scuola, non c’era nessuno che mi rappresentasse mentre ora è la normalità".


 

Me temo que la "diversidad" del rapero Ghali es bastante patriarcal e indiferente a lo que supone. Su primera experiencia con la moda no ha sido más que una manipulación de la empresa que ha buscado, de nuevo, la provocación. No, querido Ghali, no; no te han buscado por ser un genio, sino por ser un provocador inconsciente del alcance de tus divertimentos en el diseño. Eso que llaman "un clash de culture" en el texto, no es más que la provocación, pues no hay aquí choque cultural alguno al ser la prenda femenina y que ni él mismo se pondría en el espacio islámico.

Nos dice el rapero que la empresa no le puso ningún obstáculo (non c’è stata resistenza) a la idea del "hijab unisex", lo que nos demuestra que el tal Ghali o es muy inocente o no da mucho de sí. Lo del "unisex" no es más que un truco promocional porque no habrá hombre en el mundo islámico que se lo ponga, incluido él. Es un producto pensado para llamar la atención pero que transmite una serie de valores negativos dada la imposición a las mujeres, a quienes va destinado realmente. Lo del "unisex" no es más que un subterfugio para evitar ser acusados de lo que son, desalmados que usan en su beneficio el sufrimiento femenino por la dominación que supone el hijab. Mientras millones de mujeres tratan de quitárselo en países donde es obligado, Ghali y sus rastas pergeñan este engendro de "moda", destinado a provocar y a subir las ventas en países en donde nadie se lo pondrá más que para llamar la atención de forma absurda.


Con este "hijab unisex" lo que se fomenta es la insolidaridad con las mujeres obligadas a llevarlo, convirtiéndolo en algo frívolo que puedes, fuera del espacio de origen, "elegir" si llevas o no en función de criterios de moda. Las mujeres que mueren o que son encerradas por no querer salir a la calle con un hijab no se van a sentir más "a la moda" porque sea la marca B la que lo promocione. Por el contrario, muchas mujeres se sentirán desmoralizadas en sus reclamaciones l ver que el frívolo Occidente hace cuestión de moda en algo que para ellas es cuestión de vida y derechos. Ghali, sí, te has cubierto de gloria. ¿Para cuándo un burka colorista y unisex?


Gracias al tuit de Ebbaba se ha hecho visible este despropósito. No creo que a la marca B le importe. Pero no se puede ser cómplices por silencio, pese a que sepamos que es parte de su estrategia promocional. Por eso hay que advertirles que esto tiene consecuencias directas en las compras, que es el único punto que les duele.

Ghali le ha puesto media luna a una chaqueta universitaria a la norteamericana, ha decorado prendas con su nombre. Para él, esto es "choque cultural" y "diversidad". ¡Qué bien se ve lo feliz que vive en su mundo rapero y unidimensional! Piensa un poco en lo que te rodea y en el alcance de lo que haces, si es que te importa algo. En cualquier caso, el dinero siempre ha sido patriarcal.

¡Triste sociedad esta que hace del sufrimiento moda, de las cadenas collares y de la opresión chiste 



* "Hijab e felpe, Ghali porta il suo mondo in Benetton: "Mia diversità un valore" Adnkronos 21/9/2021 https://www.adnkronos.com/hijab-e-felpe-ghali-porta-il-suo-mondo-in-benetton-la-mia-diversita-e-un-valore_3L9Hdo3lYRRxmuLPIOAefd?refresh_ce

sábado, 11 de mayo de 2019

Ebbaba

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer dedicábamos el artículo a la comunicación entre cultura, la importancia de aprender de los demás a través del contacto y salir de nosotros mismos, de nuestro aislamiento cultural, enriqueciendo nuestra visión del mundo. Apenas pasaron unas horas me encontré con un mensaje en el que se reflejaba la "indignación" en la que decía literalmente "¿Cómo se atreve la dirección de @rne a poner a una locutora con acento magrebí a leer el boletín de 00:00 todos los días? La radio pública ha de ser ejemplo de de buena pronunciación y prosodia españolas". Fin de la tontería.
El mensaje me llega con otro por parte de la afectada, la periodista Ebbaba Hameida. Que me llegara no es casual. Conozco a Ebbaba desde la primera semana que estuvo en la Universidad, pues la conocí en el tradicional acto de bienvenida a los alumnos de Ciencias de la Información. Habíamos hecho ese año un añadido al acto, presentar a los alumnos el PIV (Punto de Información del Voluntariado) de la UCM, un servicio a medias entre las Universidades madrileñas y la Comunidad, que los recortes se acabaron llevando. Como en el acto se hizo recuento de las actividades de voluntariado en la que los alumnos de la UCM habían participado en años anteriores, se mencionó entre ellas varias que habían tenido por el objetivo el pueblo saharaui, al que orgullosamente Ebbaba pertenece. Nos encontramos con la sorpresa de que se nos acercaba una alumna de primero y nos miraba fijamente para decirnos: "Habéis hablado del Sahara y yo soy saharaui. Cualquier cosa que hagáis para el Sahara ,es mi obligación ayudaros". Fue el primer contacto y durante los años siguientes he sido su profesor en varias asignaturas; la he visto trabajar conmigo y con otros.


Una de las prácticas de entrevistas que tenían que hacer durante el curso sobrepasó en calidad lo que se esperaba de una mera práctica y se convirtió en un documental sobre la joven generación de saharauis en España, sobre sus ilusiones y problemas. El documental tuvo hasta un estreno oficial en la Facultad, con asistencia de los dirigentes políticos del pueblo saharaui y ha sido paseado por medio mundo.
Sé cómo ha sacado su carrera, sus másteres (2) y todo lo que ha hecho para poder seguir sus estudios. Lo hizo con enormes esfuerzos y sacrificios, por lo que se ganó el respeto de sus profesores y las personas que conocen su trayectoria. Siempre quiere aprender más y más, ser mejor profesional. Y eso escuece a los que languidecen aprovechando lo que ya saben. Le ha pasado siempre porque en este país la envidia es una enfermedad nacional. Pero nadie le ha regalado nada. Recibe muchas felicitaciones y eso tiene consecuencias.


Me manda los podcast o los enlaces a sus colaboraciones en radio o ahora en televisión, en programas como Cámara Abierta o cualquier otro que solicita sus servicios informativos porque es una máquina de aprender. Los escucho y me da una enorme alegría. Cada programa está hecho con mimo e ilusión, aunque sean unos minutos
El periodismo es su pasión y la radio fue la que la despertó. La actividad del periodista hoy no es fácil desarrollarla ni entre los tuyos ni entre aquellos con los que estás. Sobre todo si no te conformas con las respuestas habituales. Cuando Ebbaba termina algo, pide más. Cuando ya ha aprendido algo, quiere más. Y eso no siempre se perdona.
Me ha emocionado ver los cientos de muestras de apoyo que ha recibido, porque a los miles de admiradores que ha acumulado en sus intervenciones en representación de los saharauis cuando se lo han pedido, se suman ahora los que siguen su labor periodística a través de RNE y TVE, tareas que compagina para poder seguir creciendo como periodista. Para ella es la pasión de descubrir el mundo y contarlo.


En 2017 participa en la iniciativa pionera "Un micro para el Sahara", con un joven grupo de periodistas y comunicadores que están durante un mes en los campamentos de refugiados montando talleres de radio para poder dar voz a su pueblo.
Todo esto digo y mucho más podría decir porque soy su orgulloso director de tesis. En su perfil de twitter dice modestamente "doctoranda sobre mujeres en países musulmanes. África me inspira". Cuando la invitan de distintos países a que hable de estas cosas se siente como si fuera la primera vez que lo hace. Pero Ebbaba ha hablado ante las Naciones Unidas en Ginebra, parlamentos o foros internacionales, o los sitios en donde le han pedido que fuera. Allí ha estado... y siempre queriendo hacerlo bien, porque es su primera crítica.


Conozco el recorrido de Ebbaba como persona, como estudiante y como profesional. Puedo decir que es un orgullo para la Facultad en la que se formó y para nuestra universidad. Quisiéramos muchas más Ebbaba en nuestras aulas, personas con el mismo empeño, las mismas ganas de enfrentarse a las dificultades y el mismo sentido de la responsabilidad de la profesión periodística.
No le va la frivolidad ni el espectáculo, sino el Periodismo que cambia las cosas, el periodismo de pura cepa que busca que no haya sombras en el mundo que oculten injusticias, sino sacarlas a la luz de los escritos.
Se está moviendo en todos los terrenos del periodismo: el escrito, el radiofónico y el televisivo. Si se inventa otro, se pondrá con ello.
Ebbaba Hameida es un orgullo para nuestra radio televisión pública. Es de una humildad galopante que la aleja de cualquier divismo, algo que hoy es frecuente en los medios. Prefiere poner el trabajo por delante; son los demás los que la empujan a la primera fila, a dar la cara.


El señor de "¿Cómo se atreve la dirección de @rne...?", por más que intente decir que se ha limitado a poner "cuestiones técnicas" y no personales, se ha traicionado él solo. Su teoría es obsoleta y, sobre todo, falsa en es este caso, pues el "acento" del que habla es inexistente... y puede creerme porque la he escuchado mucho más que él. Puede quedarse tranquilo que los que le dan patadas al idioma son otros, la mayoría con pasaporte nacional y desde micros y tribunas muy ilustres.
Este episodio es para Ebbaba otro más en su carrera de obstáculos (los conozco) durante su vida. Lo ha superado con la mayor humildad, quedándose con las palabras de cariño que le han llegado de todas partes.
Muchos admiran a Ebbaba por su trabajo y hacen bien. Yo la admiro y la quiero desde hace mucho porque he podido ver texto a texto, lectura a lectura, su crecimiento personal e intelectual. Se la quiere por su humildad y ganas de trabajar, por su sentido del humor y de la responsabilidad. Se la admira por la capacidad de trabajar y su deseo de aprender y superación. Cada día es mejor profesional y nos dejará muchas páginas, muchas horas, muchas imágenes del mundo visto desde su punto de vista, el de una verdadera profesional que sabe que por mucho que se haga siempre hay camino por delante.


Hoy ha aprendido otra lección. Lleva ya muchas y tiene la piel fuerte. Pero todas estas tonterías no son nada en comparación con la ola de simpatía y respeto a su trabajo y persona.
Como el asunto ha sido público, me ha parecido justo participar aportando un poco más de luz a los méritos de una persona que se gana un puesto en el corazón de la gente allí por donde pasa. A Ebbaba no solo la necesita el pueblo saharaui; la necesitamos todos, porque no sobran personas así en ninguna parte. Pero hay mucho corazón y todos tendremos un poquito.
Seguiremos trabajando con más ganas que nunca. Hay mucho que hacer, hay mucho que aprender y hay mucho que decir. Sigue así, creciendo, mientras otros menguan.