Mostrando entradas con la etiqueta Wikileaks. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Wikileaks. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de noviembre de 2018

El retrato

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace mucho tiempo dijimos una obviedad; que los dos principales enemigos de Donald Trump eran él mismo y sus negocios. Lo que ha ocurrido esta semana es una mera constatación de esa afirmación referida a las dos caras de la moneda. Los negocios de Trump, necesariamente, tenían que ser reflejo de su alma, como un feo retrato de Dorian Gray. A diferencia de la obra de Oscar Wilde, el cuadro no está escondido en una habitación oscura, sino a la vista, bien cubierto por una capa de mitificaciones y embustes, campañas de ocultación, encubrimiento de actividades, etc., realizados por un ejército de abogados y agentes de imagen.
Pero el rostro de Trump está allí, tras las máscaras del patriota, del político, del marido, etc. Todas han ido cayendo porque no es fácil ocultar tu desprecio por la mujeres cuando sostienes un paraguas bajo la lluvia y tu esposa se cala o la dejas olvidada en el coche; no es fácil esconder la falta de empatía con los seres humanos cuando estrechas las manos de forma tan artificial y posesiva; no es fácil evitar el autoritarismo cuando un periodista te pregunta con insistencia, etc. Son los rasgos conductuales que revelan al personaje tras la máscara. Son los detalles que, pieza a pieza, hacen un trazado de la personalidad que no respeta nada ni a nadie, centrado en sí mismo y con un gusto narcisista por ser el centro del mundo y demostrarlo.


Lo que lo ocurra a Trump no depende de lo que haya hecho, sino de si ha logrado ocultarlo suficientemente... o de la paciencia pagada de los que le rodean y han visto, participado u organizado lo que no le gusta que el mundo vea. No es posible que tenga amigos, por lo que los colaboradores tienen fecha de caducidad. No hace falta recordar los jugosos libros que aquellos que han trabajado publican cada vez que salen de su esfera. El gran despedidor (You're fired!!) padece la venganza de sus despedidos e insultados después de haber tapado sus carencias. Esto nos lleva de lleno a esta semana crucial en su futuro.
The Washington Post titulaba "‘Individual 1’: Trump emerges as a central subject of Mueller probe" y explica las nuevas tribulaciones del presidente en la investigación de la "trama rusa":

On Thursday, Trump’s longtime personal lawyer Michael Cohen pleaded guilty to lying to Congress when he insisted that Trump was not pursuing plans to build a Trump Tower in Moscow after January 2016, casting Trump’s repeated claims that he had no business interests in Russia in a new light. A draft special counsel document revealed Tuesday also indicates that prosecutors are closely scrutinizing Trump’s interactions with a longtime adviser, Roger Stone, as Stone was allegedly seeking information about WikiLeaks’ plans to release hacked Democratic emails.
Legal experts said it’s still unclear how much peril the president might face as a result of the new evidence Mueller has gathered about the Moscow project and WikiLeaks, but his prominence in the prosecutors’ papers puts the president in an awkward starring role.
“It’s deeply troubling. It’s not a place that anybody wants to be, or where you would want your friends or family to be,” former federal prosecutor Glen Kopp said. “And it’s certainly not a place that you would want your president to be.”*


Sería irónico que Trump se viera en dificultades por esa nueva Torre planeada para Moscú. Las explicaciones anteriores sobre la torre daban a entender que el proyecto se había parado porque los rusos no contestaron. Parece que sí lo hicieron. Es creíble porque no iban a desaprovechar las posibilidad de tener a un posible presidente de los Estados Unidos agarrado por los negocios. Recordemos que, pese a lo que digan, Donald Trump fue el primer sorprendido por su victoria, un triunfo conseguido en el "colegio electoral" y no en las urnas, en donde perdió por un margen de casi tres millones de votos. Dejar pasar un buen negocio no parece propio de Trump y es más plausible que lo dejara apalabrado, por decirlo así, para momentos mejores. Enterrar el asunto bajo diferentes capas era una posibilidad, pero no creo que Trump pensara que la investigación podría llegar hasta donde está llegando y un factor esencial: el deterioro que el propio Trump ha provocado entre sus "fieles" consejeros y asesores, puestos de alto riesgo en todos los sentidos y direcciones.
Nos dicen en El País:

Cohen ha reconocido este jueves que mintió en una declaración escrita remitida al Senado sobre un proyecto de la compañía de Trump para construir un rascacielos en Moscú. Dicho proyecto, que no llegó a materializarse, constituye uno de los puntos clave en la investigación sobre la posible conspiración entre la campaña de Trump y el Kremlin. En su testimonio ante el Comité de Inteligencia del Senado, ha reconocido el propio Cohen este jueves, mintió sobre las negociaciones y rebajó el alcance real de sus contactos con funcionarios rusos sobre el proyecto. Lo hizo, ha declarado Cohen, por lealtad hacia Trump y para no interferir en su “mensaje político”.**


La "interferencia" es un eufemismo. En realidad, el "mensaje político" del presidente era un engaño. "Interferir" significa sencillamente que el candidato a presidente de los Estados Unidos tenía intereses en Rusia con los que jugaban los funcionarios rusos, a los que la "interferencia" les daba una oportunidad magnífica de control sobre el presidente en el futuro.
Cohen ha confesado todo esto porque considera que lo vivido como abogado y asesor del ahora presidente ya ha sido pagado con la condena que se le venía encima por las mentiras anteriores que fueron desveladas. Trump ha reaccionado, como en los casos anteriores, insultando a su abogado:

Tras conocer la noticia de su confesión, el presidente ha dicho que Cohen es "una persona débil y no muy lista" que trata de obtener "una sentencia reducida". Respecto a la operación inmobiliaria en Moscú, sobre la que ha asegurado que nunca se sintió entusiasmado, ha defendido que tenía derecho a manejar sus negocios durante la campaña. "No realicé el proyecto", ha recordado, "no trataba de ocultar nada".**

No es eso lo que está aflorando. Cuanto más niegue, más se acerca a la acusación directa de mentir no solo al pueblo americano en su oferta presidencial, sino a las personas que le están preguntando.


Los insultos y desprecios a las personas que han estado junto a él haciéndole el trabajo sucio, dando pinceladas sobre el lienzo horrendo para tapar la realidad no le van a ayudar mucho cuando sea necesario. Trump se está creando mucho enemigos entre sus viejos amigos.
Si resulta una gran ironía la cuestión de la "torre de Moscú", no lo es menos la de Wikileaks. Entre sus frases inolvidables de campaña (junto a "Llamadme Mr. Brexit"), se encuentra aquel "I love Wikileaks!". Ahora puede costarle cara tanta desfachatez. Assange es otro narcisista a que le encantará hacer tambalear al imperio.
El retrato de Trump va tomando forma al ir retirando las capas encubridoras.
 

* "‘Individual 1’: Trump emerges as a central subject of Mueller probe" The Washington Post 29/11/2018 https://www.washingtonpost.com/politics/individual-1-trump-emerges-as-a-central-subject-of-mueller-probe/2018/11/29/e3968994-f3f7-11e8-80d0-f7e1948d55f4_story.html
** "El exabogado de Trump admite que mintió al Congreso sobre la trama rusa" El País 29/11/2018 https://elpais.com/internacional/2018/11/29/estados_unidos/1543506517_502724.html


jueves, 21 de julio de 2016

Los sultanes o la política del "nosotros contra ellos"

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El daño que Donald Trump ha hecho a Estados Unidos es inmenso no solo en el ámbito doméstico, sacando lo peor de la pesadilla americana a la luz del día —racismo, xenofobia, armamentismo, machismo, aislacionismo, imperialismo, integrismo...—, sino que ha creado una serie de recelos e incertidumbres importantes en el plano internacional. La idea de abandonar la OTAN, expuesta por Trump en su campaña, solo tendría un ganador, la Rusia de Vladimir Putin, y un perdedor, Europa, que se seguiría debilitando en todos los sentidos.
Sin embargo, lo más preocupante en estos momentos es la situación turca por lo que tiene de convergencia de problemas en la zona y porque es un miembro de la OTAN, del que ya se ha advertido que podría quedar fuera.
Lo que ha realizado Recep Tayyip Erdogan es su propio golpe de estado sobre el golpe de estado fallido de los militares. La neutralización de los golpistas y las detenciones de decenas de miles de personas no habría sido posible de no existir una infraestructura informativa —detección previa de los "sospechosos"— y otra parapolicial —detención por las milicias del AKP—. Las personas a las que hemos visto golpeando a los detenidos no son policías.
En The New York Times, el columnista Thomas L. Friedman establece un paralelismo entre la figura de Trump, en la convención republicana en Cleveland, y la del turco Erdogan:

Turkey is a long way from Cleveland, where the Republicans are holding their presidential convention. But I’d urge you to study the recent failed military coup against Turkey’s President Recep Tayyip Erdogan. America is not Turkey — but in terms of personality and political strategy, Erdogan and Donald Trump were separated at birth.
And the drama playing out in Turkey today is the story of just how off track a once successful country can get when a leader who demonizes all his rivals and dabbles in crazy conspiracy theories comes to believe that he alone is The Man — the only one who can make his country great again — and ensconces himself in power.*


La observación de Friedman no es una trivialidad; es solo un ensayo de personalidades paralelas y un aviso de cómo este tipo de personajes políticos pueden destruir un país con sus pretensiones megalómanas y paranoicas. Turquía era un estado modélico en muchos aspectos hasta que Erdogan lo ha hecho saltar por los aires con sus ansias de poder, su intransigencia política y sus juegos sucios en la zona. También, como Trump, Erdogan quiere "hacer de nuevo una Turquía grande". Lo peligroso es su concepto de la "grandeza", que no encubre más que una vocación fascista y totalitaria de control de la sociedad. Sí, uno y otro encarnan esa figura —"The Man"— señalada sin tapujos por el comentarista de The New York Times.
En este blog hemos seguido estos años la deriva autoritaria de Erdogan. El ahora presidente turco ha sido objeto frecuente de comentario y de aviso de lo que escondía en sus mangas como pretensión de futuro. El fenómeno Erdogan no es nuevo y sus choques con gran parte del mundo han sido constantes. 


En Occidente incomodaba su autoritarismo creciente; en el mundo islámico preocupan sus manipulaciones constantes y su deseo de restablecer el imperio otomano a través de la internacional islamista, que ahora tiene su sede en Turquía tras la caída de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Para Occidente, Erdogan es un socio incómodo en una necesaria Turquía; para el mundo árabe islámico, Erdogan es un agresivo ideólogo turco que tiene acogidos a los Hermanos Musulmanes a la espera de momentos mejores y que ve sus países como mercados en los que entrar colonizándolos de nuevo.
Las amenazas —Erdogan no conoce otro lenguaje— se disparan contra los países a los que ya señala como responsables. No ha tardado mucho en señalar —uno de los argumentos islamistas favoritos— que hay "países involucrados" en el golpe, que es su forma de defenderse con el mismo ataque de siempre. Es el argumento constante para justificar las purgas: él defiende Turquía —Turquía es él— de los que la quieren entregar a los países conspiradores que buscan su destrucción.


En este tiempo Erdogan ha demostrado su locura sectaria: desde decir que Colón vio mezquitas cuando llegó por primera vez a América hasta condenar la evolución. Ha cerrado periódicos y amenazado a cadenas de televisión porque no le gustaban las series, incluso ha protestado porque a los turcos les gustan las series griegas, que están menos manipuladas. Esto es lo anecdótico, pero no por ello menos revelador. Por la vía seria, Erdogan ha arremetido contra aquellos que han filtrado informaciones y conversaciones en las que se exponía su participación y la de su familia en casos de corrupción. Sus relaciones con el estado Islámico todavía están en la sombra y sus aliados —a los que ataca— probablemente no hayan sacado más acusaciones para no poner en peligro la guerra contra los islamistas del EI. Los kilómetros de frontera abiertos para el paso del EI tuvo que ser denunciado por los aliados señalándole que la frontera no estaba sellada como Erdogan decía. Los escándalos de la compra de carburante al Estado Islámico todavía siguen sin cerrarse; han servido de enriquecimiento a los corruptos hombres de negocios vinculados al AKP y para el sostenimiento de los terroristas. El derribo del avión ruso ha sido otra provocación, un ataque a los acuerdos con la OTAN y una alegría para el Estado Islámico. La retención de los que intentaban pasar la frontera para salvar a los suyos mientras el Estado Islámico los masacraba frente a sus ojos, a pocos kilómetros, ha sido otro escándalo que Erdogan —como un niño caprichoso y consentido— ha sabido ignorar. Podríamos continuar la lista, pero basta con repasar sus entradas en el blog para hacerse una idea de su trayectoria.
La pregunta que se hace muchos es ¿por qué? Thomas L. Friedman escribe:

Here’s the real tragedy: Erdogan was an outstanding leader his first five years and truly lifted the country’s economy and middle class. But since then it’s all gone to his head, and he has gotten away with increasingly bad behavior by creating an us-versus-them divide between his loyal, more religious followers, and the more secular communities in Turkey.
Because his followers see their dignity wrapped up in his remaining in power, he can say and do anything and never pay a political price. His base will always rally to his us-versus-them dog whistles. But Turkey in the long run suffers.*

Friedman identifica esta política de división del "nosotros-contra-ellos" en la actuación de Trump. En cierto sentido, es así. Los primeros enemigos de "América" son los que no votan a Trump. Hay un asesor de Trump que está siendo investigado después de decir que Hillary Clinton debería ser ejecutada. Vivimos en un mundo cada vez más violento en el que se acepta cada vez mejor la violencia verbal o física. Ideas simples y acciones contundentes parece ser la fórmula.


El "nosotros-contra-ellos" de Trump tiene un sentido distinto en Turquía y se ha ido concretando durante el mandato de Erdogan. Lo ha hecho de una forma contradictoria con su propia política oficial. El "ellos" de Erdogan es cambiante y circunstancial. Es un "ellos" que una veces es "Estados Unidos", del que es aliado por la OTAN; otras es "Europa", de la que es aspirante a la Unión Europea; otras son los "kurdos", con los que rompe la tregua de dos años en una de las maniobras más vergonzosas de la historia de política para evitar que la oposición se una contra él; otras son simplemente los laicos. El "ellos" de Erdogan es todo aquel que desafíe (o a él le parezca): un periódico, un periodista, una serie de televisión, Grecia, Facebook o YouTube, etc. Su estrategia de enfrentamiento y división es constante  y cansina. Finalmente el "ellos" son todos los que se oponen a la islamización del país y al entronamiento del sultán.
Erdogan, como señalan Friedman y casi todos los comentaristas, es quien ha llevado a Turquía a esta situación golpista haciendo que finalmente triunfe su propio golpe, el que elimina de la sociedad turca a todos los rivales, competidores, críticos, etc. que pueda tener ahora y en el futuro. Lo que ha sido ya calificado por muchos como "caza de brujas" empezará pronto a conocer sus episodios más siniestros. Los gobiernos de los países occidentales le han "recomendado" que no "se exceda" y modere su ímpetu. Erdogan ya ha dicho que el parlamento verá la aprobación de la pena de muerte.
En este contexto, Wikileaks ha "liberado" más de 300.000 correos del gobierno turco. Dicen no querer favorecer a nadie, solo a la "verdad". Turquía ha bloqueado el acceso a los servidores, pero animan a los turcos a romper el bloqueo y mirar en los correos. Informan de ello en The Independent:

The Anonymous hacktivist group released a statement of support for the latest Wikileaks exposure of AKP files, saying that it “suspect[ed]” the Turkish government to be behind the latest Wikileaks Ddos attacks.
“Opposition should always have a voice and the free flow of information should be encouraged. Wikileaks has sustained DDos attacks after announcing they will release e-mails (300,000), docs (500,000) of the Turkish government, and we suspect the Turkish government will try to censor any information Wikileaks will release.”
“We ask of the people in Turkey to take interest in the material Wikileaks is about to release and to not dismiss it because a leader tells them. We advocate the use of anti-censorship tools as Tor, I2P or VPN.
"We will do our best to translate those e-mails and documents for the international community to read and to provide a better understanding of the ongoing situation in Turkey."**


La situación turca abre una serie de enormes incógnitas, pero confirma algo: el ascenso del autoritarismo, del sectarismo como justificación del ataque a la democracia misma allí donde la ha habido. El problema es que "funciona" y el mundo camina hacia un mayor número de problemas derivados de la intransigencia y la violencia sectaria, del dogmatismo y la reducción de la convivencia y la tolerancia al plano de "debilidades". Turquía era propuesta de modelo de sociedad violentada por los golpes militares constantes y que había entrado en la estabilidad democrática. Erdogan ha acabado con ella y la consecuencia es un golpe militar y un contragolpe.


Para algunos analistas, guiados por el pragmatismo de las relaciones internacionales, el fracaso del golpe es una buena noticia porque, dicen algunos, "Turquía es un aliado". No se trata de cantar las bondades de los golpes de estado, siempre discutibles, sino de la categoría real de "aliado" y qué significa esto a estas alturas de la película. ¿Se le debe consentir todo a Erdogan como se le consiente a otros? 
La política de selección de aliados debe hacerse desde los principios y no desde los intereses porque estos se acaban volviendo contra quien practica esta política. La experiencia norteamericana en Oriente Medio debía haber hecho recapacitar sobre lo que es un "aliado" y lo que la gente espera de Occidente, una política clara de defensa de los Derechos Humanos, una firmeza mayor con los que la pisotean, como ha hecho Recep Tayyip Erdogan con Turquía en los últimos tiempos. Todos lo criticaban para nadie tomó medidas. 
Ahora Erdogan tiene excusas para seguir haciendo lo que hacia y además acusar a sus aliados de amparar a los enemigos, que son todos los que le llevan la contraria. No hacen falta enemigos con aliados como Erdogan.


La frase con la que cierra Friedman su artículo en The New York Times es clara: "If you like what’s going on in Turkey today, you’ll love Trump’s America"*. El ascenso de los demagogos, los autoritarios y los violentos sigue, arrastrando allí donde triunfan a la gente al sectarismo y a la división del "nosotros-contra-ellos".
La política del miedo y de la amenaza está presente, con diferentes grados, en cada vez más lugares y puede provocar el hundimiento de los valores democráticos. En unos sitios se traducirá en guerras, en otros en la práctica del odio, el dogmatismo y la discriminación.
Puede que a Erdogan y Trump los separaran al nacer, como dice irónicamente Friedman, pero esperemos que la Historia no los junte. Está empezando a ser peligro el número de sultanes sueltos.



* Thomas L. Friedman "Trump and the Sultan" The New York Times 21/07/2017 http://www.nytimes.com/2016/07/20/opinion/trump-and-the-sultan.html
** "Erdogan emails: Turkey blocks access to WikiLeaks after release of 300,000 secret government emails" The Independent 20/07/2016 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/wikileaks-emails-release-government-turkey-erdogan-block-a7145671.html



viernes, 30 de noviembre de 2012

Espacios pequeños, egos grandes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Deformado por análisis de realidades que son un poema y de poemas que son realidades, no sé cómo interpretar las declaraciones de Anna Albán, la embajadora de Ecuador en el Reino Unido:

"[...] dijo en una rueda de prensa que Assange sufre de una afección pulmonar crónica, y que el Estado ecuatoriano está corriendo con los gastos. Assange, en la misma entrevista, no quiso confirmar la noticia. La embajadora alertó de que las condiciones de salud del hacker podrían empeorar ya que se encuentra en un espacio reducido donde puede faltarle aire.*

Lo maravilloso del lenguaje es su capacidad de decir muchas cosas con una misma frase. Lo que vincula al lenguaje diplomático con el literario es la cantidad de recursos retóricos que acumula para insinuar lo que no dice y no decir lo que entendemos. En ocasiones, los embajadores son maestros del eufemismo y miden sus palabras con el mismo fervor y cuidado con el que los poetas cuentan sus sílabas.


Según parece, Julian Assange ha tenido unas palabras poco amables —vamos a decirlo así— para con el país que le acoge, que debe pensar que es la Posada del Peine. Quizá tenga la pretensión de que Ecuador ha aparecido en el mapa mundial gracias a su presencia en el reducido espacio de la embajada londinense. La cuestión y ofensa ha venido precisamente de lo opuesto a lo que ha hecho la embajadora ecuatoriana, no ha medido sus palabras y las palabras son muy traicioneras. Assange debería tomar lecciones de la representante diplomática.


Nos cuenta el ABC en otra noticia el origen del problema:

[...] Julian Assange, quien se encuentra refugiado en la embajada ecuatoriana de Londres ha aseverado que «Ecuador es insignificante», cuando la presentadora de la CNN, Erin Burnett, le dijo que por qué no contestaba sus preguntas sobre el Gobierno de Rafael Correa.
«Es muy importante para mí, y su gente ha sido muy generosa conmigo, pero no es un actor mundial importante», prosiguió.
«Sudamérica y los acontecimientos que ocurren en Sudamérica son interesantes y significativos, pero no son el tema ahora. El tema es lo que nos pasa a todos, lo que cuenta este libro», indicó blandiendo una copia de su recién publicada obra "Cypherpunks: La libertad y el futuro de Internet".
Assange evitó así pronunciarse sobre un informe del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) citado por Burnett y según el cual Ecuador es «uno de los países más restrictivos» con la libertad de prensa.**


Cuando Julian Assange se refugió en la embajada de Ecuador escribimos sobre el caso e imaginábamos a sus asesores desplegando el mapa para ver qué países podían ser favorables a aceptar el asilo. Por eliminación de aquellos que estaban ya en contenciosos, los que no se comprometerían y la consideración de los que tenían dirigentes con necesidad de lavado de imagen, quedaba Ecuador como candidato más favorable a las intenciones de Assange y su equipo. Señalamos entonces que era un ironía que el presidente que tenía más conflictos y contenciosos abiertos con la prensa y con la libertad de información, Rafael Correa, el hombre que rompía periódicos en público para deleite de sus seguidores, y que se permitía la humorada hace unos días de llegar a la cumbre de Cádiz preguntando por "Anita Pastor", fuera quien aceptara finalmente acoger al hacker emprendedor. Pero todo tenía su lógica y las piezas acaban encajando y las manzanas cayendo.



El punto flaco de alguien que va por el mundo justificando todo lo que hace por ser el paladín de la libertad de información es no poder defender esa incongruencia en directo, frente a un medio de información —la CNN— que necesita para mantener su caso caliente—frente a la tendencia a enfriarlo de Reino Unido—, y que además está aprovechando su entrevista para promocionar su libro. Y se perdió él solo. Ante la presión de la entrevistadora, Assange escogió el peor de los caminos, ningunear a Ecuador. No podía defender al indefendible Correa, no podía evitar las preguntas sobre los ataques a la libertad de expresión sin resultar un demagogo y habló finalmente. Su libro, él mismo, es lo realmente importante; Ecuador no es nadie. Tiene razón la embajadora cuando dice que Assange se encuentra en un lugar muy pequeño y que le cuesta respirar, que necesitaría espacios más grandes. Suecia, tal vez.


Lo importante es cómo se lo han tomado en Ecuador, claro; cómo les ha sentado ese regalo envenenado —que ya dijimos que no se merecían— que su locuaz presidente le coló sin comerlo ni beberlo. El diario El Comercio ya muestra las reacciones:

Esas expresiones del ‘hacker’ australiano han desatado revuelo dentro y fuera del país, ya que Ecuador le brinda asilo desde hace cinco meses. Gracias a esa protección, Assange no ha sido extraditado a Suecia, donde la Justicia lo requiere para procesarlo por dos supuestos delitos sexuales.
[...] Assange lució una de las camisas bordadas que utiliza el presidente Rafael Correa y quería básicamente hablar de su último libro, ‘Cypherpunks: La libertad y el futuro de Internet’.
[...] Esas palabras no cayeron bien entre analistas y ex diplomáticos, que las consideraron desafortunadas. Sobre todo, porque el Gobierno ecuatoriano creyó en sus argumentos, de que supuestamente Estados Unidos lo quiere juzgar por haber filtrados miles de cables diplomáticos secretos. “La palabra insignificante, quiere decir que no tiene ninguna importancia en el mundo, que no es un jugador que importa. El Gobierno ecuatoriano es el ofendido”, señala Mauricio Gándara, ex embajador en Reino Unido. A su juicio, las declaraciones del fundador de Wikileaks evidencian el pobre concepto que tiene del Ecuador y las gestiones que ha hecho para ayudarlo. Y, por lo tanto, cree que el Régimen debiera retirarle el asilo político y entregarlo a las autoridades británicas.***


El detalle aportado por El Comercio —que puede apreciarse en la foto de la entrevista de la CNN— sobre la camisa que lucía Assange, regalo de Rafael Correa —nos dicen—, resulta casi conmovedor. Casi tanto como el desmentido de que el hacker padezca ninguna enfermedad crónica, ni que su estado revista gravedad. "Assange no está malito", titula con sorna el diario de Quito "Últimas noticias". Me imagino que si hay alguien deseando que su "espacio" recupere la normalidad es la embajadora de Ecuador, que tiene la sede convertida en plató, enfermería o lugar de paso de celebridades que acuden, como Lady Gaga, a apoyar al aburrido, según confesión propia, Assange en su retiro.
Previsiblemente, la prensa atacada por Correa aproveche para devolverle la pelota y convertir a Assange no en un vehículo promocional como él quería — de la "marca Correa", no de la "marca Ecuador", por usar la terminología española— sino en un grano al final de su espalda. Dentro de poco será muy probable ver las mismas manifestaciones que se dieron a su favor en la calles, delante de la residencia presidencial, luciendo grandes carteles con un "¡Assange vete, go home!". Será interesante ver las reacciones de esos miles de ciudadanos ecuatorianos que salieron este verano a las calles a manifestarse en favor de Assange, saber qué se les pasa ahora por la cabeza. ¿Qué pensarán ahora después de que Correa les convenciera de que se habían enfrentado al "imperio" —eso pone en algunos carteles— y que Ecuador "frenaba" a los Estados Unidos, Reino Unido y Suecia juntos en nombre de la "libertad de expresión", la misma que ha utilizado Julian Assange para ofenderles innecesariamente en la entrevista de la CNN. Al final, la culpa la tendrá la periodista por preguntar; será una conspiración para hacerle decir lo que no quería decir y que ha sido descontextualizado*. No es lo que opina la práctica totalidad de la prensa de Ecuador.

Quizá algunos estén esperando a que se publique el libro de Assange en Ecuador para comprobar qué es eso tan importante ante lo que su país es "insignificante". ¿Será un bestseller en Ecuador? ¿Quizá done parte de los beneficios a causas benéficas en el país? ¿Irá algún día a firmar ejemplares a Ecuador?
Al final, después del desmentido sobre su salud y el silencio del Ministerios de Asuntos Exteriores ecuatoriano —que dice estar estudiando las declaraciones de Assange—, nos quedamos con la interpretación metafórica de las declaraciones de la embajadora Ana Albán. Necesita más espacio para ventilar su ego.
Lo dijimos en su momento y lo repetimos ahora: Ecuador es un gran país que no se merece esto.

* "Garzón asegura que las palabras de Assange se han sacado de contexto" ABC 30/11/2012 http://www.abc.es/internacional/20121130/abci-garzon-defiende-assange-201211292029.html
** "Ecuador dice que Assange sufre problemas respiratorios" ABC 29/11/2012 http://www.abc.es/internacional/20121129/abci-assange-ecuador-infeccion-pulmonar-201211290936.html
*** "Assange no mide sus palabras y dice ‘insignificante’ a Ecuador" El Comercio (Quito) 30/11/2012 http://www.elcomercio.com/politica/Assange-mide-palabras-insignificante-Ecuador_0_819518213.html







viernes, 17 de agosto de 2012

Un hombre bien informado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Me imagino que cuando Julian Assange extendió el plano de Londres y contempló las posibles embajadas en las que podría refugiarse, se le pasaron muchas cosas por la cabeza. La primera de ellas, el grado de compromiso que podía esperar del país elegido. La segunda, el nivel del espectáculo que podía esperarse de la manipulación de su caso por parte de los receptores. Todo el mundo cobra por el servicio y Assange debió elegir cuidadosamente un país que no provocara demasiado a Gran Bretaña y que le interesara adquirir el protagonismo suficiente como para estar rodeado de micrófonos y cámaras una temporada. Ni un país que se achante, ni un país que provoque. Y más que elegir un país, se trataba de elegir un dirigente con afán de protagonismo, que disfrutara sin excesos con la caja de lápices y la pared en blanco que le iba a poner en bandeja con su caso. Assange es un jugador de ajedrez, un estratega inteligente que ha sabido crearse su propia figura ante la opinión pública. Sabía que la elección tenía que ser muy meditada. Y necesitaba información; no se puede tomar la decisión adecuada sin información. Ir a ciegas es una locura. Él lo sabe mejor que nadie.


En su ir tanchado poco a poco de los nombres de la lista —excluida toda Europa, poco seguras Asia y África—, solo le quedaban los tres o cuatro candidatos obvios en América del Sur; países que se lleven lo bastante mal con Estados Unidos como para acogerle, pero no lo suficiente mal como para provocarles. No eligió a Rafael Correa en vano. ¿Acertó?

Seguro que los que le asesoran en español —su abogado estrella es Baltasar Garzón— conocedores de los gobiernos de la zona, pensaron que Correa era más recomendable que algunos otros que podrían ser menos cautos y chafar el asunto con Gran Bretaña, por conflictos ya abiertos —como Argentina, en contencioso permanente con Reino Unido, en cuyo caso llovería sobre mojado— o con ganas de abrirlos a la menor ocasión, como es el caso de Chávez, en Venezuela, al que le hubiera encantado abrazar a Assange en la escalerilla de un avión en Caracas y cantar con él boleros.
La elección de Rafael Correa parecía la más adecuada: un país que no tiene grandes intereses ni conflictos con Reino Unido, cuyo presidente desea el protagonismo necesario para mantener su imagen ante su país como un adalid de los derechos humanos —de los que le importan casi todos menos el de expresión, a la vista de cómo tiene a la prensa allí— y, de paso, en el exterior.

Lo que no podían esperarse Julian Assange y supongo que Baltasar Garzón es el despropósito político jurídico en el que se basa la aceptación del asilo, una chapuza de tal calibre que no resiste la lectura sin llegar a la mitad con una sonrisa. Expresiones como "no es inverosímil que se le aplique un trato cruel y degradante" (punto 6), "existen serios indicios de retaliación [venganza] por parte del país o los países" (6), "existe la certeza de las autoridades ecuatorianas de que es factible la extradición del señor Assange a un tercer país" (punto 5), "al tenor de varias declaraciones públicas y comunicaciones diplomáticas realizadas por funcionarios de Gran Bretaña, Suecia y Estados Unidos de América, se infiere que dichos gobiernos no respetarían las convenciones y tratados internacionales" (punto 10)... Un exceso jurídico y diplomático en toda regla.



Pero lo que supone un sarcasmo auténtico son los primeros puntos en los que se realiza una alabanza de Julian Assange como defensor de la libertad de expresión a cargo de uno de los políticos mundiales más denunciados por atacar a la prensa y por reducir los periódicos que le critican a través de la presión de la justicia: " Julian Assange es un profesional de la comunicación galardonado internacionalmente por su lucha a favor de la libertad de expresión, la libertad de prensa y de los derechos humanos en general ". Puede que lo sea, sin duda. Pero quien no lo es, desde luego, es Rafael Correa, el hombre al que le gusta romper periódicos públicamente en sus mítines. Espero que a Julian Assange no se le ocurra nunca revelar documentos secretos de Ecuador, por la cuenta que le trae.



En mayo, en el Día Internacional de la Libertad de Prensa, la ONG ecuatoriana Fundamedios denunciaba 156 agresiones a la libertad de expresión en 2011 y 53 en 2012. Ecuador, decían "es el país donde más aceleradamente se están deteriorando las condiciones para ejercer la libertad de expresión"*, según recogió el diario La Prensa de Nicaragua. Es demasiado lavado de imagen, desde luego. Puede que quien informó a Assange sobre dónde pedir asilo, no sepa muy bien dónde le mandó. O sí.

Se concluye el escrito justificatorio con la aplicación al caso de todos los tratados habidos y por haber al respecto:

Todas estas modalidades de asilo y de protección internacional están justificadas por la necesidad de proteger a esta persona de una eventual persecución política, o de una posible imputación de delitos políticos y/o delitos conexos a estos últimos, lo cual, a juicio del Ecuador, no solamente pondría en peligro al señor Assange, sino que además representaría una grave injusticia cometida en su contra.*

Esperemos que los asesores de Assange hayan elegido bien. Debería recordarse el papel que Gran Bretaña —y Baltasar Garzón— jugó en la detención y retención de Augusto Pinochet en Londres y que permitió el despegue de la hasta el momento tutelada democracia chilena. Entonces Reino Unido era la democracia para Garzón y Chile, con su senador Pinochet, la dictadura. El escrito del gobierno ecuatoriano convierte en dictaduras de las que huir a Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia y, con ellos por extensión, la Unión Europea al completo.

Cameron es muy suyo y ha amenazado con invadir la sede diplomática. A David Cameron, por decirlo así, le va la marcha. Ya lo ha demostrado. En plena forma tras el entrenamiento olímpico, un reto de este tipo puede motivarle más de la cuenta. Un choque Cameron-Correa puede ser demasiado para la diplomacia, el derecho y el sentido común. Si Cameron entra al trapo e invade la embajada, está invalidando el asilo internacional para muchos otros casos en los que los perseguidos sí se juegan realmente la vida y no caen, como ahora, en las "terribles y corruptas garras" de los jueces suecos.
Desconozco si las acusadoras de Julian Assange mienten o no. Que no quiera ser juzgado por las filtraciones en Estados Unidos, lo puede entender cualquiera. Que no quiera ser juzgado en Suecia, es mucho más dudoso. Y que no quiera ser juzgado, a secas, sospechoso, aunque humano. Ponerse a dudar del sistema sueco de justicia es un despropósito absoluto. Y que lo haga un Rafael Correa, por escrito, más todavía. Suecia es un país absolutamente democrático, independiente y soberano, un estado de derecho, que ha acogido y acoge miles de perseguidos políticos cada año de todos los países, entre ellos una gran cantidad de latinoamericanos, incluidos los que ahora les ofenden. Insultarlos no tiene sentido y es lo que han hecho.


Acusar a la fiscalía, al sistema judicial sueco en su conjunto, de conspiraciones contra Julian Assange es dejarse llevar por la paranoia y la demagogia y, lo peor de todo, arrastrar a un país como Ecuador —que no se lo merece— al ridículo y a un conflicto del que no va a sacar absolutamente nada más que las ovaciones y aplausos de algunos países de la zona, que se jalean entre ellos, pero que respiran tranquilos porque no les ha caído el muerto del asilo de Assange en sus embajadas.

Un repaso por la prensa ecuatoriana nos muestra que, una vez más, Correa ha conseguido dividir a sus ciudadanos entre los que opinan que ya tienen bastantes problemas como para que su presidente les meta en otros que ni les van ni les vienen, que solo tendrán consecuencias negativas, mientras que otros sacan pecho desafiando a las grandes potencias. La mención del anti-USA, del colonialismo, etc. es siempre una baza segura. Ahora toca ser anti suecos.
El caso corre el riesgo de convertirse en un spin off del serial WikiLeaks, con Rafael Correa como protagonista, robándole las escenas a Assange, y los cameos de algunos dirigentes en los capítulos sucesivos. Por ahora, el "piloto" no está mal. Veremos cómo van las audiencias y cuántas temporadas dura.


* "ONG denuncia 156 agresiones contra la prensa de Ecuador durante 2011" La Prensa (Nicaragua) 3/05/2012 http://www.laprensa.com.ni/2012/05/03/planeta/100203/imprimir
** http://www.elcomercio.com/politica/Declaracion-Gobierno-Republica-Ecuador-Assange_ECMFIL20120816_0001.pdf

Anexo: Los once puntos de la declaración oficial de Ecuador para conceder el asilo de Julian Assange.
1. Que Julian Assange es un profesional de la comunicación galardonado internacionalmente por su lucha a favor de la libertad de expresión, la libertad de prensa y de los derechos humanos en general; 
2. Que el señor Assange compartió con el público global información documental privilegiada que fue generada por diversas fuentes, y que afectó a funcionarios, países y organizaciones; 
3. Que existen serios indicios de retaliación por parte del país o los países que produjeron la información divulgada por el señor Assange, represalia que puede poner en riesgo su seguridad, integridad, e incluso su vida;
4. Que, a pesar de las gestiones diplomáticas realizadas por el Estado ecuatoriano, los países de los cuales se han requerido garantías suficientes para proteger la seguridad y la vida del señor Assange, se han negado a facilitarlas;
5. Que, existe la certeza de las autoridades ecuatorianas de que es factible la extradición del señor Assange a un tercer país fuera de la Unión Europea sin las debidas garantías para su seguridad e integridad personal;
6. Que la evidencia jurídica muestra claramente que, de darse una extradición a los Estados Unidos de América, el señor Assange no tendría un juicio justo, podría ser juzgado por tribunales especiales o militares, y no es inverosímil que se le aplique un trato cruel y degradante, y se le condene a cadena perpetua o a la pena capital, con lo cual no serían respetados sus derechos humanos; 
7. Que, si bien el señor Assange debe responder por la investigación abierta en Suecia, el Ecuador está consciente que la fiscalía sueca ha tenido una actitud contradictoria que impidió al señor Assange el total ejercicio del legítimo derecho a la defensa;
8. Que el Ecuador está convencido de que se han menoscabado los derechos procesales del señor Assange durante dicha investigación;
9. Que el Ecuador ha constatado que el señor Assange se encuentra sin la debida protección y auxilio que debía recibir de parte del Estado del cual es ciudadano;
10. Que, al tenor de varias declaraciones públicas y comunicaciones diplomáticas realizadas por funcionarios de Gran Bretaña, Suecia y Estados Unidos de América, se infiere que dichos gobiernos no respetarían las convenciones y tratados internacionales, y darían prioridad a leyes internas de jerarquía secundaria, contraviniendo normas expresas de aplicación universal; y,
11. Que, si el señor Assange es reducido a prisión preventiva en Suecia (tal y como es costumbre en este país), se iniciaría una cadena de sucesos que impediría que se tomen medidas de protección ulterior para evitar la posible extradición a un tercer país.

Fuente: http://www.elcomercio.com/politica/Declaracion-Gobierno-Republica-Ecuador-Assange_ECMFIL20120816_0001.pdf