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sábado, 18 de julio de 2026

El negacionista que quería cobrar el humo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La aspiración de Donald Trump de convertirse en el amo y matón universal no cesa. No hay cuestión que desaproveche para demostrar "quién manda" en el mundo. Esta vez le toca a su vecino del norte, a Canadá, que asolada por los incendios es acusada por Trump de "ensuciarle el aire" a los norteamericanos, que como todos sabemos, nunca han ensuciado o contaminado nada.

Lo de Trump hace tiempo que pasó el límite del ridículo y hay que ser muy, muy trumpista como para no verlo. Está rompiendo el papel de Estados Unidos destrozando cualquier perspectiva de colaboración o asociación y sigue sin entender cuál es su sentido en el marco mundial.

En RTVE.es leemos sobre este asunto de los incendios canadienses: 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado a su vecino del norte, Canadá, de un aumento de aranceles a consecuencia del humo que llega a Estados Unidos procedente de los incendios que asolan Canadá, año tras año. Incendios que han deteriorado la calidad del aire en ciudades estadounidenses.

"Se trata de una negligencia deliberada que se está convirtiendo en un fenómeno anual y que cuesta a Estados Unidos miles de millones de dólares; el costo de esta contaminación debe sumarse necesariamente a los aranceles que Canadá paga actualmente", escribió el mandatario en su red Truth Social.

La densa humareda procedente de cientos de incendios en Canadá cubrió el jueves y el viernes una amplia franja de Estados Unidos, desde el Medio Oeste hasta el noroeste del país, lo que llevó a las autoridades a recomendar a la población que permaneciera en interiores.*

Hasta el momento, es el miedo a llevar la contraria, a lo que pudiese acarrear enfrentarse al gruñón presidente norteamericano, lo que frena muchas repuestas, pero todo tiene un límite.

Cuando un país vecino tiene graves incendios, se le ayuda en lo posible. Se envían efectivos para atender esas emergencias. Trump se limita a querer cobrar, por medio del aumento de los aranceles que, por supuesto, él decide.

Trump aprovecha al máximo la llamada "ley del embudo", él es el poderoso y los demás son los débiles, por lo que el cobro siempre va en la misma dirección: él cobra y los demás pagan.

La selección de noticias agrupa esta con otras de este mismo año.  En febrero leíamos una noticia con el siguiente titular "Trump anula un dictamen de la era Obama que limita los gases contaminantes de los vehículos". Allí se nos decía: 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sumado este jueves un nuevo paso atrás en los compromisos medioambientales del país norteamericano, anulando un dictamen aprobado en 2009 por el Gobierno de Barack Obama y en el que se establecía que seis gases de efecto invernadero emitidos por los motores de combustión son nocivos para la salud de los seres humanos.

Trump, que ha comparecido en la Casa Blanca junto al responsable de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) estadounidense, Lee Zeldin, ha repasado una batería de argumentos que, según él, justifican la que ha descrito como "la mayor acción de desregulación en la historia". Prevé un ahorro de "billones de dólares" en costes tanto para fabricantes de vehículos como para consumidores, entre otras cosas porque, según sus cálculos, el coste medio de un vehículo caerá "en casi 3.000 dólares".

El dictamen aprobado en 2009 ponía el foco sobre gases como el dióxido de carbono o el óxido nitroso y, para Trump, era "desastroso". El cambio de estándares y el fin de la "estafa", en palabras del presidente, afectará a todos los vehículos y motores fabricados entre los años 2012 y 2027.**


¿Va a cobrarle el mundo a los Estados Unidos lo que su falta de política de protección medioambiental les supone? Los incendios que se producen por todo el mundo junto a otras situaciones climáticas son el resultado de una falta de medidas en las que los Estados Unidos tienen una parte importante desde la llegada de Trump.

La derogación de las medidas de Obama es un paso claro y decisivo en un país cuyas acciones tienen incidencia negativa en el cambio climático. ¿Le vamos a cobrar por ello o debemos callarnos y no exigir medidas?

El sentido de la derogación de las medidas de Obama está claro: abaratar la fabricación de los coches fabricados en Estados Unidos y favorecer a las empresas petroleras que verán aumentadas sus ventas de gasolina. El abaratamiento de los coches tendrá como efectos su proliferación, con el consiguiente aumento. ¿Le van a cobrar los países aranceles para contrarrestar las medidas ante el aumento de la contaminación, el efecto invernadero y, entre sus muchas consecuencias, más incendios?

Pero a Trump le sale rentable responsabilizar a Canadá. Le permitirá una demostración más de fuerza y tratar de que los norteamericanos le vean como la salvación del país tras década parasitado por muchos países.

La preocupación de Trump por el medio ambiente se refleja en una tercera noticia, la que se inició con su llegada en 2024 a la Casa Blanca, en la que se le calificaba como un "negacionista del cambio climático".

"Quiero cerrar la frontera y perforar, perforar y perforar". Donald Trump dejó claras ya al inicio de su campaña, en diciembre del año pasado, las prioridades de su "primer día" en la Casa Blanca si ganaba las elecciones, durante el cual sería un "dictador", según bromeó.

El recién elegido presidente de Estados Unidos hacía referencia a la extracción de combustibles fósiles como el gas y petróleo, principales culpables de la crisis climática, en toda una declaración de intenciones de lo que será su política energética y ambiental en los próximos cuatro años. 

Antes, ya había calificado el cambio climático como "un gran engaño" y había tachado las políticas verdes del todavía presidente Joe Biden como de "la nueva estafa verde". ¿Qué supondrá para el clima la vuelta al poder de un negacionista del calentamiento global? ***


Pues ya lo estamos comprobando. Lo están comprobando los canadienses, pero también en España, en Francia, en Portugal... consumidas por los incendios.  Este hecho, que se agrava cada año tiene muchos responsables, pero los que están muy claros son los efectos contaminantes y aceleradores del cambio, como son la extracción y uso masivo de los combustibles fósiles. Ese "perforar, perforar y perforar" trumpista, esa negación del cambio y de sus consecuencias climáticas.

La preocupación por los humos en Nueva York y su coincidencia con la final del Mundial este domingo es una forma típica de la sociedad del espectáculo: el fútbol le da visibilidad mundial a lo que para en la ciudad y Trump tiene que mostrar que toma medidas contra los responsables, que son, por supuesto, siempre los otros.

Solo falta que un incendio en Groenlandia le haga invadirla para "protegerla" de las negligencias climáticas.

 

* "Trump pide a Canadá que pague por el humo de sus incendios" RTVE.es/Agencias 18/07/20226 https://www.rtve.es/noticias/20260718/trump-pide-a-canada-pague-por-humo-incendios/17161047.shtml

** "Trump anula un dictamen de la era Obama que limita los gases contaminantes de los vehículos" RTVE.es/Agencias 12/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260212/trump-anula-dictamen-obama-gases-contaminantes-vehiculos/16936286.shtml

*** Álvaro Caballero "Un negacionista del cambio climático de nuevo en la Casa Blanca: ¿qué supone para el planeta la victoria de Trump?" RTVE.es 11/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241111/victoria-trump-negacionista-cambio-climatico-planeta/16322588.shtml

miércoles, 10 de enero de 2024

El absurdo de los "pélets"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ir cambiando de canal televisivo esta mañana era un ejercicio extraño, tanto mental como de ciudadanía. Me explico: en el primer caso, dudas de que lo que está viendo y escuchando sea real; en el segundo te preguntas cómo es posible sobrevivir en un estado, país, arrejuntamiento institucional, etc. como ustedes quieran porque para esto no afecta mucho nuestro punto de partida, que es un hecho: las costas del norte de España se están llenando de eso que era "plástico" (el material) y ahora son "pélets", porque cada desgracia nos sirve para incorporar algo de léxico y se enriquece el idioma y la cultura general (por ejemplo, las "danas"). Así los expertos pueden lucirse con sus jergas antes la satisfacción de los medios y el asombro ciudadano.

Sí: se nos ha llenado de plástico (pélets). Es un hecho. Todo lo demás es discutible y por eso se discute. Esta mañana tenía en dos cadenas televisivas a representantes de las dos administraciones, la autonómica y la central. Las dos venían a decir lo mismo, aportando datos del envío de cartas, correos, etc. Unos decían haberlos enviado, los otros decían estar todavía esperando la llegada.  Unos pedían que se recogieran en el mar y otros decían que era técnicamente imposible; unos decían que no era preocupante, por lo que los otros no aportaban ayudas ni medios. Después nos enteramos que los que no lo creían importante seguían no considerándolo pero lo decían porque así recibirían más. En fin... Creo que jamás me he sentido más estúpido con un mando del televisor en la mano.

Menos mal que el consuelo nos lo daban esos llamados "voluntarios", que lo son probablemente porque no se creen lo que dice ni unos ni otros y se van a las playas antes de que el desastre dé la razón a uno u a otro o se la quite a ambos, que es lo que suele ocurrir.

Hoy se supone que vence el plazo a otro despropósito institucional, el del Ministerio de Sanidad y la obligatoriedad de algo que todo aquel con el que hablas considera de cajón (que la gente se contagia allí donde van los enfermos a ser atendidos, es decir, los Centros de Salud), el uso de mascarillas, que diversas autonomías niegan. Es algo de lo que ya hemos hablado aquí. Como no se ponían de acuerdo el lunes, el Ministerio lo considera obligatorio ante el aplauso de los profesionales de la sanidad, que tienen menos riesgos y menos pacientes (tampoco hay recursos, de lo que se quejan todo) y de las personas que van a los centros con una cosa, salen con otra y, lo que es peor, muchos nos salen. Ya contamos estos días algún caso cercano estos días pasados.


La relación entre administraciones está llena de hermosas frases y de feos hechos. Sorprendente lo que ocurre y que se siga así, pero ya parece que no hay nada sobre lo que se puedan poner de acuerdo. La "política" en el peor sentido de la palabra ya no se hace solo en el Parlamento (ahora estarán discutiendo más todavía), sino que se va instalando en todos los niveles de la administración, donde el absurdo se vuelve contra los ciudadanos.

Nuestros políticos, devotos del espectáculo, no solo buscan el mérito de algo, sino la condena del otro, una doble operación comunicativa. Hay que llevar las situaciones hasta que el otro llegue al límite y los ciudadanos se vuelvan contra ellos. Aquí se trata de llegar como el 7º de Caballería, salvando a todos de la ineptitud del otro. El otro, en cambio, quiere hacer ver que no pasa nada, pero que si pasa es por culpa de la otra administración que les castiga por no ser de su color político. Mientras tanto, los voluntarios van a hacer el trabajo necesario. Demasiada otredad.

El crecimiento de los populismos radicales viene, en gran medida, de la ineptitud de los propios políticos. Las responsabilidades desgastan, especialmente si se incumplen y no se funciona. El que solo critica apenas se desgasta; no tiene responsabilidad, pero sí va introduciéndose poco a poco. Miremos cuánto y dónde están creciendo los radicales y populistas por la ineptitud clamorosa de los que deberían tener un sentido de la  responsabilidad mayor y una demostración de eficacia ante los problemas. Les saldrá una lista clara de países y políticos.

Tenemos la sensación de que las cosas no funcionan, que es el objetivo final del que aspira a gobernar sustituyendo a los inútiles. Pueden que funcionen, pero eso importa menos en un mundo de apariencias, fake news y demás. La imagen de los voluntarios recogiendo mientras ellos discuten debería de darles vergüenza, pero es mucho pedir.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Frutas y peces

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El modelo de desarrollo español tiene una serie de conflictos manifiestos. Es un modelo en el que se compite por los espacios y su destino, muchas veces entrando en lucha directa. Turismo y agricultura chocan en muchas ocasiones allí donde alcanzan un poder fuerte.

En una España dividida en Autonomías y con los ayuntamientos controlando los espacios, hay muchas zonas en las que la lucha entre ellos se manifiesta de forma clara. El ejemplo más claro de estos tiempos lo tenemos en lo ocurrido con el Mar Menor hace unos meses. El choque de ambos sectores, agrícola y turístico ha sido frontal, pagándola la vida en ese espacio, donde murieron toneladas de peces fruto de los vertidos tanto de unos como de otros.

Con dos sectores de enorme importancia económica en conflicto, salieron a la luz las debilidades políticas, con autoridades incapaces de enfrentarse realmente a los más poderosos. Finalmente estalla la situación y tienen que tomar medidas o decir que las toman, algo que está por ver.


Pero los efectos no siempre se pueden controlar llegados a un punto. Esto ocurre así especialmente cuando las imágenes de los peces muertos en las playas y las noticias de que hay toda una serie de vertidos ilegales realizados durante años sin que nadie intervenga salen de nuestras fronteras.

En La Opinión de Murcia, firmado por Alberto Sánchez, leemos el titular "El supermercado alemán Aldi 'pone en cuarentena' a sus proveedores del Campo de Cartagena", una noticia de la que han dado cuenta también medios nacionales: 

El sector agrícola del Campo de Cartagena ha vivido durante los últimos días un suceso que ha intentado esquivar en los últimos meses tras la última crisis del Mar Menor. La degradación del ecosistema y la implicación de la actividad agrícola ha obligado a la cadena de supermercados alemana Aldi a mandar un comunicado a sus proveedores en la comarca ante "las graves violaciones medioambientales" que se han dado a conocer en Alemania tras un reportaje de la cadena de televisión pública Westdeutscher Rundfunk, en el cual se pedían explicaciones a compañías de venta de alimentación como Aldi o Lidl por sus relaciones comerciales con empresas agrarias que podían estar contaminando el Mar Menor.

En particular, reza el comunicado, Aldi señala a las 80 empresas productoras de frutas y hortalizas que están acusadas de "operar pozos y plantas desalinizadoras ilegales entre 2017 y 2021, así como descargar aguas residuales que contienen nitratos y fosfatos y salmuera de la desalinización" en el Mar Menor "sin ningún" tratamiento previo. Estas empresas, que están señaladas en el caso Topillo por su implicación en la contaminación del ecosistema, ha puesto en alerta a la empresa alemana Aldi Süd y Aldi Nord, ya que recibieron la lista de acusados por parte de la cadena de televisión.

Otro punto importante del comunicado, adelantado por Cadena Ser, señala que la defensa que ha venido haciendo el sector agrícola de la zona, en referencia a que el alto nivel freático del acuífero "supuestamente es responsable del vertido incontrolado" de aguas residuales en el Mar Menor, es "poco creíble" para Aldi, sobre todo "por la situación hidrológica y las condiciones climáticas" en la Región de Murcia.

La cadena alemana dio de plazo hasta el pasado 12 de noviembre para que las empresas que comercializan con ellos aclaren si tienen responsabilidad en la catástrofe medioambiental. Este tipo de actuaciones preventivas de los supermercados o mayoristas europeos no es la primera vez que ocurre y es que varios días después de la anoxia el sector agrícola denunció otros casos similares, como que los compradores pedían no etiquetar las hortalizas con el origen marcado en Murcia.

"Las condiciones descritas anteriormente no son de ninguna manera compatibles con nuestros principios de sostenibilidad medioambiental. Por lo tanto, queremos investigar exhaustivamente las acusaciones para poder derivar los pasos necesarios. Como socio comercial directo de los productores, su apoyo es indispensable en este momento", señala la empresa alemana.*

 


No deja de ser una enorme ironía que sea un reportaje en la radiotelevisión alemana la que ponga en marcha esta especie de juicio paralelo que pone contra las cuerdas a las empresas que han estado realizando esa explotación destructiva de las huertas.

El mecanismo es sencillo: la presión de la calle alemana, sensible ante la destrucción ecológica del Mar Menor mostrada por los medios alemanes, revierte sobre sus supermercados y estos deben pedir cuentas, si no quieren ser boicoteados o denunciados incluso por sus clientes, a las empresas agrícolas, que a su vez hacen responsables a las autoridades por no haber intervenido en una situación de años. Pero, ¡vaya usted a explicarle a los alemanes que las autoridades murcianas y nacionales miraban para otro lado para no tener que decidir entre dos "apoyos" en conflicto, los agrícolas y los turísticos! En el fondo, a nadie le importan los peces, sino la imagen que pueda deteriorarse de sus respectivos negocios. Pero lo que aquí reúne a los ecologistas de la zona, que llevan años denunciando la situación, en Alemania se ve desde otra perspectiva. Y lo que saquen en consecuencia puede afectar en gran medida al futuro comprador, ya sea en mercado o en los mayoristas.

Esto es el resultado de hacer "política" de esta manera, es decir, de no realizar lo que se debe para proteger a los ciudadanos y al patrimonio, sino ceder ante los intereses económicos, que acaban siendo políticos. Los poderes autonómicos están más ligados a lo local, lo que incluye los intereses sectoriales propios. Es en este nivel de la administración donde se manifiesta la mayor debilidad política. Los políticos ahora son muy sensibles a lo que pueda determinar su permanencia en el poder y saber que el tejido de intereses en un conglomerado económico y mediático que puede estar más o menos fraccionado según respondan a lo que se espera de ellos. Es el fenómeno de los "lobbies" que también hemos importado. La lucha hoy se da en estos niveles porque es donde se plasman con mayor claridad los intereses ligados al espacio, como ocurre con la agricultura y el turismo, que pueden entrar en conflicto entre ellos o simplemente aumentar su beneficio ignorando los principios de conservación medioambiental, como ocurre aquí. No te puedes llevar ni el campo ni el turismo, está ligado al suelo, por lo que controlar lo local pasa a ser una necesidad. Pero todo tiene un límite y unas consecuencias. Estas últimas han sido el destrozo del medioambiente en unos tiempos de especial sensibilidad hacia el cambio climático, la conservación de la naturaleza y de todo lo ecológico. Esto provoca la aparición de los límites, como ha ocurrido con las amenazas alemanas de rescindir los contratos millonarios.



Esto no sería más que una pequeña parte, pues, de producirse, otras muchas cadenas de alimentación se verían obligadas a sumarse al boicot a los productos del Campo de Cartagena, que serían puestos bajo la lupa. La Cadena Ser va al origen, la cadena de TV alemana y titula, titula «"¿Dejar morir a los peces a cambio de fruta y verdura barata?": el reportaje de la WDR sobre el Mar Menor». Allí se explica: 

"¿Dejar morir a los peces a cambio de fruta y verdura barata?": así arranca el reportaje de la televisión alemana WRD que está en el origen de las explicaciones que pide Aldi y que ha caído como un jarro de agua fría en el sector exportador agrario de la Región de Murcia. En su introducción, la presentadora plantea directamente esta disyuntiva: "Aquí se ve una inofensiva y completamente normal estantería de fruta y verdura en Renania del Norte-Westfalia. Para nosotros es saludable lo que se cultiva en España, pero es destructivo para el medio ambiente de allí".

Acto seguido se refiere al episodio de mortandad masiva de peces en el Mar Menor: "Nuestras frutas y verduras están de por medio en este escándalo medioambiental" y acto seguido se pregunta si los consumidores alemanes quieren ser exterminadores de peces.

"Toneladas de peces han sido recogidos en la playa. Todo por culpa de las frutas verduras de los supermercados alemanes", dice ya una voz en off después realizar un experimento en la calle con viandantes a los que les preguntan por la relación entre un cesto con productos vegetales y una pecera a la que vierten una líquido presuntamente tóxico.**

 


Todo muy claro y directo. ¿Hay otros intereses, por ejemplo los de los agricultores alemanes? Da igual. No es esa la cuestión a menos que consideremos ético ocultar nuestros delitos con tal de vender más, algo muy conforme a estos tiempos. Nadie habría dicho nada si no hubiera estallado el conflicto, aunque todos lo sabían.

Dentro de este conflicto internacional, los peces no tienen embajadores en ningún sitio, por lo que son los ecologistas los que toman la voz. La misma Cadena Ser explica: "Defensores del Mar Menor agradecen a ALDI que pida explicaciones a sus proveedores del Campo de Cartagena". Ya no se trata de los intereses económicos, sino de otra cosa. A Aldi le beneficiará, suponemos, aparecer de repente como defensora del Mar Menor y de las frutas y verduras que vende. Los manifestantes ecologistas se pasean por entre los estantes de fruta con carteles de agradecimiento. Hoy todo pasa por los medios y necesita su propia foto para hacer la guerra. Las fotos de miles de peces muertos en las orillas del Mar Menor dieron el pistoletazo de salida. Ahora seguimos viendo las consecuencias.


En 2018, otra cadena de TV alemana, la ARD, ya se hizo eco de lo que ocurría en el Mar menor y de sus consecuencias. La revista mercados hablaba de "una campaña alemana" y usaba el verbo "cargar". Ya entonces se avisaba de las empresas sospechosas y de las acusaciones desde la fiscalía. ¿Qué se ha hecho desde entonces? Nada, claro. Ha tenido que ser otra TV alemana la que volviera a recoger lo que ocurre aquí. Creo que es el único lenguaje que entendemos.

 

* Alberto Sánchez "El supermercado alemán Aldi 'pone en cuarentena' a sus proveedores del Campo de Cartagena " La Opinión de Murcia 17/11/2021 https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2021/11/17/supermercado-aleman-aldi-pone-cuarentena-59645281.html

**"¿Dejar morir a los peces a cambio de fruta y verdura barata?": el reportaje de la WDR sobre el Mar Menorhttps://cadenaser.com/emisora/2021/11/18/radio_murcia/1637252264_505122.html