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sábado, 30 de agosto de 2025

Política y catástrofes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las catástrofes ocurridas en España en este curso 2024-2025 están cambiando muchas cosas en España. Están los efectos naturales causados por danas e incendios, pero también están los que vemos producirse en la gente, en sus reacciones crecientes contra los que consideran responsables por su mala gestión. La naturaleza no es "culpable", sino que refleja los errores y omisiones de los responsables de atenuar su impacto, los políticos.

Empeñados en una lucha política sin cuartel en la que se repite el mismo modelo en unos y otros, donde el eje comunicativo es la descalificación del otro, el enfrentamiento a sus imprevisiones, a la mala gestión quieren resolverlo de una forma que no hace sino indignar más a los afectados.

El desaire y recriminación a Fernández Mañueco, que tratábamos ayer, por parte de los bomberos en el acto de saludo de los Reyes; las continuas manifestaciones contra Mazón tras la dana en la Comunidad Valenciana son muestras de ese cambio, que va más allá de la lucha partidista a la que nos tienen acostumbrados.

En RTVE.es podemos leer sobre lo ocurrido en Valencia, la décima manifestación contra el presidente de la Comunidad:

La concentración ha comenzado con la formación de un círculo en mitad de la céntrica plaza por los familiares de las víctimas, que han mostrado carteles con los nombres de sus fallecidos, entre aplausos del público asistente, gritos de "Mazón dimisión" y "Mazón a la prisión" y la interpretación por dolçainers y tabaleters de la melodía La processó de la memòria.

A continuación, se ha guardado silencio mientras se leían los 231 nombres, tras lo que se ha vuelto a corear en la plaza el lema de la protesta y otros como "no son muertos, son asesinados" o "el president a Picassent", en alusión a la cárcel valenciana.

La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales 29-O, Rosa Álvarez, ha insistido en que sus familiares no fallecieron de muerte natural, sino por "un homicidio imprudente", y ha afirmado que la dimisión de Mazón se les "queda corta, debe ir a prisión", y también deben dimitir el conseller de Educación, José Antonio Rovira, y la consellera de Servicios Sociales, Susana Camarero, por su actuación ese día.*


La afectación masiva de las catástrofes introduce un nuevo clima de conflictividad y una forma intensa de protesta. Los que han perdido parientes y bienes, los que han visto destrozado su pasado, quemado o arrastrado por el agua, sus lugares de residencia y sus entornos, no parecen dispuestos a callar ni a aceptar las explicaciones de los políticos, Y en España no existe el error, "todo el mundo lo que tenía que hacer", aunque los resultados digan otra cosa.

Podemos pensar que es una nueva variante de la lucha de los partidos, que se manipula para atacar a los partidos contrarios. Esa suele ser la tesis de los criticados, No es incompatible con el proceso de indignación ciudadana creciente. Lo que sí se hace visible es que las catástrofes están cambiando algo, aunque sea pronto para hacer previsiones. Hemos reducido la vida política a lo que ocurrirán en las siguientes elecciones, en cómo responderá el "electorado".

Ser elector es un momento puntual del ser ciudadano. Las catástrofes han sacado, han intensificado la dimensión ciudadana. Nos han hecho, por la vía más traumática, ser conscientes de nuestra situación real; nos han alejado de la clase política, nos han mostrado alguna virtud y, sobre todo, muchos defectos. Los defectos de los políticos son los problemas de la ciudadanía.

La mala gestión queda en primer término. La idea de "despilfarro" en la prevención de los incendios, que se le ha recriminado a Fernández Mañueco por parte de los que se juegan la vida en ellos, su precariedad en el empleo, sus bajos sueldos, etc. ha calado en la ciudadanía, que se ha visto reflejada en ellos. Por eso el concepto de despilfarro ha indignado tanto.

Incendios e inundaciones han dejado en evidencia a esa España que no previene, que no corta las especulaciones, ni el lucro de unos pocos en detrimento de la mayoría. Es la España que construye donde no debe; es la España urbanita que se desentiende del campo; es la España que se vacía porque no hay vida en ella, porque no hay hospitales, escuelas, farmacias, bancos... porque es un "despilfarro".

Todos somos responsables, pero unos más que otros. Las catástrofes están ahí y se seguirán produciendo mientras se niegue su prevención, mientras se considere "despilfarro" invertir en ello.

No es posible silenciar las catástrofes. Los efectos visibles son claros, pero también están los que quedan en el tiempo, los de las respuestas. Los políticos prometen inmediatamente remedios y soluciones, pero estas se eternizan en la administración, que se ha visto reducida en su tamaño y eficacia. Las promesas a los afectados se van dilatando en el tiempo. Lo vimos en la crisis de los volcanes canarios y los veremos ahora, cuando el estado deba afrontar las reclamaciones de los miles de afectados en diferentes niveles. Prometer es fácil; es la respuesta política. Pero cumplir lo prometido puede ser muy complicado y echar por tierra las expectativas. Entonces se volverá a mirar a los políticos.

La confluencia de catástrofes ha dejado en evidencia a esa España que crece a su suerte, a golpe de intereses, de incentivos mediáticos para gastar. Ha dejado especialmente en evidencia la debilidad y vaciedad de los discursos políticos, su cortedad de miras y su falta de evaluación de la realidad. Importa más el poder que su buen uso. La España que se inunda o quema es la real, la del día a día. Creo que mucha gente ha comenzado a vislumbrar la distancia entre lo que se dice y la dura realidad.

Se ha comenzado a responder, a reclamar. No es cosa de un día. Llamar "asesinos" a los políticos responsables no es cuestión baladí; muestra una indignación que busca la dimisión y, más allá, el procesamiento. Hay algo más que las luchas entre partidos. Indudablemente, los partidos lo usarán unos contra otros. Y lo usarán los más ultras, que son los que crecen más ante estas muestras de inoperancia.

Ese es un peligro real que nos está afectando ya. Cuando los políticos fallan. los riesgos aumentan. Por eso es importante que los partidos cambien su actitud y estrategias. Necesitamos eficacia y compromiso. No es precisamente el modelo que se ha ido pidiendo a los políticos. Quizá las personas que ponemos en los puestos no son las adecuadas o no piensan adecuadamente. Entendemos por adecuadamente aquellas que se plantean solucionar los problemas presentes y futuros como su objetivo. No basta con prometer. España necesita algo más.

 

* "La décima protesta contra Mazón por la dana homenajea a las 228 víctimas: "Detrás de los 10 meses hay 334 días de dolor"" RTVE.es 29/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250829/dana-valencia-cumple-diez-meses-con-homenaje-a-victimas-otra-protesta-contra-gestion-mazon/16710489.shtml

martes, 5 de diciembre de 2023

No interesa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dicen los profesores de Bachillerato que no les da tiempo a explicar la constitución, que algunos le dedican un par de horas, que ya es mucho decir y que a los alumnos no les interesa. ¡Buen panorama educativo y cívico! Nos lo cuenta Olga R. Sanmartín en El Mundo con el titular clarito: «Profesores defienden la enseñanza de la Constitución en los institutos: "Se dedica poco tiempo y a los alumnos no les interesa"».

Todo esto no es más que otro despropósito de un país dedicado a discutir y no a construir. Eso de que a los alumnos no les "interesa" la Constitución tendría sentido si les "interesaran" algunas otras cosas, pero no es así. Sencillamente "no les interesa", ¿para qué indagar más? Tampoco las matemáticas, la Historia, la Filosofía, la Biología o el Latín, la Lengua, el Arte... leer. De mayores, muchos quieren ser influencers. Poco más.

Pero la cosa va más lejos. Hace unos cuantos años (uno no es tan olvidadizo como quisiera), nuestro rectorado nos mandaba una nota diciendo que podríamos explicar vínculos con nuestras asignaturas y la Constitución. Nos señalaban que eso era conveniente y de interés. Ahora no interesa la Constitución.

No interesa porque estamos ocupados con los casos de la Liga, ya saben, con cualquier cosa que saque algo sobre Mbappé, un señor que no viene y por el todos están muy preocupados. Tampoco interesa porque estamos pensando en el finde; eso lleva mucho tiempo, porque hay que elegir bien. Los que "son más de series", tampoco están por la labor, no vayan a perder el hilo y no te enteres de nada... ¡En fin! ¡Que no se puede estar a todo!

Otros países ven su constitución como algo distinto, algo que representa algunos valores comunes. Pero aquí hay poco en común y cada vez estamos más satisfechos con ser distintos, diferentes o lo que sea. Cuando explicaban ayer en un canal de TV para qué servían las presidencia de las Comisiones del Congreso, la respuesta de la periodista fue rápida: llevan un plus económico de no sé cuantos euros. ¡Acabáramos! ¡Tantas vueltas para esto! No hace falta Constitución; todo por el plus ese. ¡Un dinerito! ¿Acaso hay otra cosa?

Dicen que los profesores quieren explicar la constitución, pero que los programas van muy ajustados y no da tiempo a explicarlo todo, por lo que hay que priorizar. Por eso lo de la Constitución se deja de lado. Ni los políticos se la creen, para qué liarla más en clase y ponerse a discutir. Dice el artículo que muchos en Cataluña ni se molestan en explicarla; será que tampoco les interesa.

Lo más importante es el "puente", el puente de la Constitución. Si no fuera por eso, ¿para qué serviría? La verdad es que para muy poco y seguir discutiendo, ¡qué manía! El "puente" es el gran acontecimiento. Así se hace patria y caja. Los noticiarios se llenan de personas que auguran un buen puente, con elevado gasto, la verdadera ciudadanía. Se aprovechan bien las ofertas tras el Black Friday y antes de navidad, que son los periodos en que hay que moverse y gastar para que esto tire. En eso acertaron con el 6 de diciembre, una fecha estupenda para poder comprar, salir...

¿Y quieren que la gente lea la Constitución? ¡Venga, hombre! Eso lo hacen por ahí, pero aquí, ya nos advierten: no interesa. Los profesores quieren, sí, pero ¡hay tanto que aprender!

Creo que cada vez que llegan estas fechas escribo algo similar frente a esta dejadez malsana que nos agarra. Por si a alguien le apetece colorear. 

martes, 23 de febrero de 2021

La calle

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Si la pandemia nos está mostrando muchas de nuestras limitaciones y fisuras, la semana que llevamos de manifestaciones violentas y destrozos nos acaban de dibujar el perfil social y político.

La debilidad de los políticos, la escala equivocada de sus intereses —el mantenimiento o consecución del poder por encima de la ciudadanía— se ha acrecentado precisamente por la pérdida de poder debido a la fragmentación, que disminuye la capacidad de actuación de los partidos mayoritarios y aumenta exponencialmente la de los partidos minoritarios, más radicales y crecidos con su aumento de poder.

Este poder, además, crece por la debilidad que perciben en aquellos contra los que realmente actúan: sus socios y víctimas de proximidad. Pensar que la decisión sobre el mapa del poder en Cataluña está en manos de grupos como la CUP o que el poder central está en manos de grupos del mismo radicalismo es realmente espeluznante, pero no ha suscitado reacciones en la dirección que debería. Los partidos que tenderían hacia la moderación se ven "obligados" a mostrarse radicales o a callar vergonzosamente ante el temor a dejar de ser apoyados por sus socios o futuros socios de gobierno.



El mensaje es claro y el ejemplo de lo que ocurre en Cataluña debería despejar cualquier duda sobre a dónde nos lleva el cálculo electoralista y el deseo de mantenerse. La política se ha reducido a horizontes de les legislaturas que se inician con la esperanza que duren más allá de unos meses, lo que se considera un éxito en estas circunstancias. Para tratar de evitar lo se ha desarrollado un temor en unos y una agresividad creciente en otros, un órdago constante, sacando cada día más provecho de la debilidad del partenaire de gobierno. Con socios así es difícil mantener la empresa.

El radical lo tiene fácil. Consigue que aumentando su radicalidad aumente su imagen de fuerza, debilitando más la imagen del que cede. Una vez que se ha empezado, ya no hay límite. Los "silencios" clamorosos de los políticos catalanes y nacionales, sus tardanzas en denunciar lo obvio, incluso dejando de respaldar a las propias instituciones bajo su responsabilidad, son una muestra vergonzosa de lo que está ocurriendo.

Han conseguido, además crear falsos debates en los medios de comunicación, especialmente las televisiones, donde se asiste a razonamientos por parte de algunas personas que provocan sonrojos, creando explicaciones perversas que tienden a dar la razón a los que usan la violencia como forma de intimidación política y social.



El desgaste de los políticos es un riesgo que administran con más o menos acierto. Pero el desgaste social solo se manifiesta en la impotencia y la rabia. Los vecinos, comerciantes, transeúntes... que día tras día ven con impotencia que el objetivo real de todo esto es sembrar la violencia que pagan cada noche en sus casas, establecimientos destrozados, robos descarados en noches continuas dedicadas a esta diversión institucionalizada ya, convertida en diversión productiva de grupos que parecen imparables que ya sienten ese poder de la impunidad ya sea por la edad o por la cobardía política.

La hipocresía vergonzante que escuchamos estos días no tiene límite. La explicación de toda esta inacción se ha aceptado: los políticos están negociando y la CUP tiene la llave, nos explican orgullosos los comentaristas que están en el ajo. Mientras ellos negocian lo que sean, la presión en la calle siguen creciendo y, por ende, en las propias negociaciones. ¿Forma parte de las negociaciones la violencia? Implícitamente están sobre la mesa o, al menos, eso es lo que creen ellos mismos.



Hace tiempo que esta debilidad de los políticos fragmentados, esta dependencia de socios radicales, está haciendo crecer ese sentimiento de impotencia y aumentar los casos. El más evidente se encuentra en otro fenómeno presente de forma habitual, el de las "okupaciones" de viviendas, un fenómeno al que el uso de la "k" convierte en forma de rebeldía en vez de delincuencia. La "k" te alinea con la revolución como fenómeno antisistema y ya se ve de otra manera, le salen defensores y se apela a principios que los afectados no acaban de entender. Los políticos le saben sacar provecho electoral y se aseguran así votos y fuerza callejera.

La calle está desplazando al parlamento o cualquier otro foro institucional, que son la base de actuación democrática. Estamos llevando la lucha parlamentaria —creciente y bajo mínimos de respeto— a la calle y eso es muy peligroso en muchos sentidos, pero espacialmente para la convivencia. Lleva a demás a una potenciación de grupos de signo contrario igualmente radicales, que se convierten en "remedio" ante la violencia y que dicen sentirse desprotegidos.



En estos días hemos visto grupos de vecinos patrullando para denunciar fiestas en los llamados "pisos turísticos". Hemos visto cómo se mofaban de ellos grabándolos con un móvil, haciéndose selfies y, de alguna manera, registrándolos, lo que es una forma clara de intimidación, "me he quedado con tu cara", "sé dónde vives".

Hemos visto a vecinos rodeando un edificio en donde hay un piso con "okupas" a los que responsabilizan de actos delictivos, incluso de agresión sexual. El hecho de estar ahí implica que les han fallado la mayor parte de los mecanismos de denuncia y que quienes tenían que respaldar sus derechos no lo hacen por los motivos que sean.

Vemos a la gente ir a la ruina por los destrozos y robos que impunemente se producen en sus establecimientos; vemos coches quemados, material destrozado... Y muy pocas palabras. Solo la lucha disfrazada por discursos absurdos; una provocación que ya no es "resistencia", como proclaman, sino "asalto", como el ocurrido a la comisaría de hace un par de noches.

No es un buen panorama.



¿No hemos aprendido nada del asalto al Capitolio el día 6 de enero? ¿No hemos aprendido nada de lo que ha consistido en la radicalización y el traslado de la violencia a las calles como forma de presión política? La especificidad norteamericana ha hecho que asombrosamente esos llamamientos infames a la violencia llegaran desde el poder. En nuestro caso, está más repartido, pero igualmente les han llegado mensaje de apoyo o justificación desde lo grupos que tienen responsabilidades de gobierno, que usan además la vergonzosa estrategia de intentar convencernos de que "su lectura justificativa" es la correcta y que son los demás los equivocados al no ver a los agresores, ladrones, etc. como "víctimas del sistema", que es la falta de libertad lo que lo justifica.

No necesitamos (lo que no lo excluye) que haya agitación importada. Nos basta con una cada vez más débil clase política, comida por las circunstancias y por los efectos destructivos de sus propias decisiones estratégicas y falta de perspectiva de la vida social más allá de la descalificación y la división.



Desgraciadamente, las reacciones a esto no son buenas, como tampoco lo son los efectos. Crece la indignación y de ello se beneficia la radicalidad, que avanza hacia soluciones que generan más violencia en una espiral predecible y deseada  por los que hasta hace poco no eran nadie y que ahora escalan hasta las posiciones más elevadas decidiendo, con enorme peso, sobre todos.

La asimetría entre representación y poder (pocos votos, mucho poder) es nefasta para una democracia porque altera los deseos de las mayorías, favorece posiciones que no se desean por muchos otros y acaba generando reacciones negativas. Trabajar en los despachos del poder y en las calles lo han hecho fascistas y revolucionarios. Es su marca, colarse en el poder y destruir los cimientos del sistema.



La calle, una vez más, no puede seguir siendo el escenario violento en que se está convirtiendo por los que no dan valor a leyes ni respetan a los demás. La única que cuenta es la "libertad de expresión", todos los demás principios pueden ser pisoteados con alegría, casi con gozo ante la sensación de impunidad y hasta respaldo, convertidos en una especie de "justicieros".

 Los ánimos están muy crispados y corremos el riesgo que se produzcan situaciones irreversibles en que estalle la ira contenida ante esta situación. Los responsables serán los que han sido incapaces, por cálculo electoralista, de poner coto a la violencia y a la ilegalidad productiva de algunos.

Si se demuestra cada día que las instituciones democráticas no funcionan para hacer respetar las leyes, corremos serios peligros que se nos anticipan. El descenso de la credibilidad y el aumento de la arbitrariedad solo generan desconfianza y recelo. Los que se exigen ser protegidos se sienten indefensos. Esto tiene sus costes sociales importantes. Si no se entiende, es que la situación política es peor de lo que pensamos.

Un efecto añadido: las dictaduras disfrutan mostrando estas imágenes como demostración que la debilidad de la democracia.


lunes, 2 de noviembre de 2020

Una lección

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Han hecho más por la sensibilización ante la pandemia ese puñado de chicos y chicas de Logroño que han cogido escobas y bolsas de basura que todas las campañas publicitarias, eslóganes de los políticos y explicaciones y especulaciones de los expertos en este tiempo. Las imágenes de la recogida de basuras, puesta en pie de los contendores derribados por los "vándalos pedigüeños de libertades" les han dejado en evidencia. Las razones que han dado son de orden social y especialmente moral: no quiero que mi madre se deslome barriendo lo que estos derriban y la reacción al ver su ciudad asaltada y quemada por los energúmenos partidarios del "ocio nocturno" y demás actividades esenciales. Digo que son de orden moral porque han puesto a los demás, el interés común, por encima del egoísmo descarnado que algunos están practicando con contundencia.

Conforme avanza y empeora la situación, los estragos son grandes y la necesidad de volver a repetir una y otra vez lo esencial queda relegada por las novedades y la búsqueda de protagonismo mediático.

El mensaje de los jóvenes de Logroño es muy claro y sencillo frente al caótico de los manifestantes violentos. Orden y caos. Los que destruían y desordenaban se han visto rectificados por los que han recompuesto los destrozos causados por esa reivindicación incongruente y ridícula de escucharles gritar "¡libertad!", palabra demasiado noble como para ser usada por los energúmenos, clasistas y egoístas reivindicadores de no se sabe muy bien qué, ¿quizá del derecho de robar bicicletas y venderlas horas después en Wallapop, como ha sido el caso del ladrón de la otra noche, joven emprendedor donde los haya?

Los que han salido a limpiar las calles con sus cubos y escobas, limpiando las basuras que los violentos héroes de la libertad habían esparcido, han dado una lección más allá de los energúmenos. La lección ha sido, como decíamos, de compromiso con los demás, algo que falta bastante en estos tiempo del "cómo va lo mío" y del "yo, yo, yo", donde el mundo está a mi servicio y capricho.


He dicho que puedo entender la frustración de quien no puede trabajar, pero en esta situación de emergencia lo que anteriormente era horizontal, ahora se vuelve vertical, jerarquizándose lo que es importante para todos de lo que es importante para unos, por muchos que estos lo quieran. Lo esencial y lo prescindible es difícil de diferenciar para los que no ven más allá de ellos mismos.

Este coronavirus es muy particular en sus formas de seleccionar a sus víctimas, un acto que deja en nuestras manos, ya que somos nosotros los que facilitamos el contagio. El virus se limita a seguir nuestras preferencias.

En estos días escucho testimonios de amigos que han sido contagiados por amigos en inocentes encuentros en terrazas para saber cómo les iba a la vida y ¡cuánto tiempo sin vernos! Familias en las que solo un miembro, un par de doras, bajó la guardia y ahora están todos en cuarentena o a la espera de resultados de los análisis.

La actitud suele variar muy poco: no acaban de entenderlo, ¡si fue un minuto! ¡Si solo se quitaron la mascarilla para el café! etc. Hay cierta perplejidad, cierta sorpresa, mezclada con un sentido de culpa, de haber fallado a sus familias, que ahora se encuentran contagiadas.

Por eso no entiendo la actitud de lo que anteponen lo que les gusta, divierte o favorece, frente a una ética del comportamiento responsable, de sacrifico de lo propio en beneficio del conjunto. Pero, ¿es eso lo que enseñamos cada día? ¿No será más bien lo contrario? Quizá sea o no sea el momento del moralismo, pero sí de la moralidad, como han demostrado los jóvenes de Logroño, dando una lección a muchos que predican el egoísmo productivo. Me vienen a la mente las estafas y engaños en los primeros momentos del confinamiento de marzo, los negocios turbios para traer a España materiales que hacían falta y de los que nunca se ha dado una explicación convincente, de quiénes era aquellos "emprendedores" visionarios.

¿Recordamos que hubo que fijar el precio de las mascarillas por decreto para evitar el sangrado económico de los precios oportunistas? El mayor escándalo de estos meses ha sido descubrir cuánto cuesta una mascarilla en Portugal y cuánto cuesta en España. Las imágenes de los españoles cruzando la frontera con miles de mascarilla (pensamos que para sus uso personal y familiar) han sido muy impactantes. ¡Es el mercado!, nos dicen. ¡Pues vaya con el "mercado"!

Creo que los jóvenes de Logroño nos han devuelto algo de ilusión y energía. También han dejado en videncia a los que buscan sacar tajada de esto ya sea en las urnas o los negocios o para su simple solaz egoísta. El futuro está en ellos y con ellos. Esperemos que crezcan pronto y manifiesten ganas de ayudar, de servir a sus comunidades y no a servirse de ellas, que de esos parásitos ya tenemos muchos.

Deberían aprender los que siembran caos y violencia, los que agitan los hilos o simplemente los que se aprovechan para vender las bicicletas robadas. No creo que lo hagan, no soy tan ingenuo.

Dice el presidente del gobierno que somos "ellos", que nuestro país es esto. Pero no hay que engañarse: somos ellos y los otros. La vida es así, siempre hay escoger de qué lado quieres estar, de los que ensucian o de los que limpian, de los que aclaran o de los que confunden, de los que se juegan la vida por y de los que te la tienes que jugar por su irresponsabilidad. Sí, me gustaría ser como ellos;  me gustaría que el futuro fuera con ellos.

martes, 31 de julio de 2018

El ciudadano modélico o construyendo el carácter

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los retos que se plantea el gobierno egipcio son cada vez más dificultosos. No contentos con intentar superar la crisis económica, que no es fácil, o vencer el malestar que las medidas para sofocarla produce, que lo es mucho menos, han decido afrontar el reto supremo: cambiar el carácter de los egipcios.
Algo así se intuía en el empeño en las escuelas japonesas en las que se espera que se formen samuráis del futuro. La pena es que lo elevado de la matrícula anunciada las haga tan exclusivas. Pero que no quede por probarlo. Un toque japonés para las élites egipcias será suficiente.
Para el pueblo liso quedan los planes anunciados por el primer ministro. Egypt Independent lo recoge con el titular "Madbouly Cabinet Focused on Building an ‘Egyptian Character’" y nos muestra sus principios y objetivos:

During the 6th ever National Youth Conference, Prime Minister Mostafa Madbouly opened the first session titled, ‘The Strategy of Building the Egyptian Person’, by outlining that character building would be the primary concern of the new cabinet. Such character building would be done, according to the PM, by reforming healthcare and education, strengthening cultural identity and placing a larger emphasis on sports.
When talking about the new mission, Madbouly justified it by saying that “After four years of working on security and stability, our goal is to launch the ‘Egypt Takes Off’ programme, [which involves] building the Egyptian character to improve the standard of living for citizens through housing projects and eliminating slums, followed by economic development to create jobs and activate the system of entrepreneurship.”
The PM took care in saying that the ‘Egypt Takes Off’ programme will be done with overhaul of the education system, another sign on Egypt’s increased emphasis on youth. Ministers of Youth and Sport, as well as the Minister of Education also talked about the growth of infrastructure for their respective fields. They both talked about the growth in infrastructural spending in both of their respective fields, touching on the expected increase in public universities as well as new programmes for physical education.*


La Sexta Conferencia Nacional de la Juventud se recordará como el momento en el que se presentó este gran proyecto en el que, mediante la educación y la gimnasia, el pueblo egipcio encontró finalmente el rumbo para poder ser él mismo gracias al diseño de sus gobernantes.
La falta de humildad siempre ha sido uno de los rasgos más característicos de los dirigentes egipcios, quienes consideran que son capaces de moldear a las personas y decirles cómo deben ser.
En grandes líneas, el proyecto se puede entender así: 1) el carácter de los egipcios es defectuoso; 2) las autoridades tienen la obligación y la capacidad de diseñar un nuevo carácter; y 3) dicho plan debe ser desarrollado como premisa para la transformación de Egipto y que se acaben los problemas derivados de sus carencias o defectos.
En el siglo XVIII hubo algo llamado el "despotismo ilustrado", cuyo principio general era "todo por el pueblo, pero sin el pueblo". Las dosis de paternalismo que emanan del proyecto muestran claramente cómo se percibe a la gente y, especialmente, cómo se perciben ellos mismos como reformadores impenitentes, con la capacidad de decidir cuáles son las características que las personas deben tener para cuadrar en la idea del "buen egipcio" y de la "buena egipcia".
Tenemos ya algunas pistas de cómo son estos ciudadanos "perfectos" cuyo carácter saldrá del laboratorio de ideas del régimen. Lo sabemos de forma directa e indirecta. Sabemos, en primer lugar, que están excluidos los "ateos" o "reformistas", ya que el régimen los persigue y encarcela. También se excluyen las personas críticas, por igual motivo. Cualquier también los homosexuales o cualquier otra divergencia en este sentido porque van contra la ley de Dios. Tampoco son buenos ciudadanos aquellos a los que no les gusta tener militares en el gobierno porque separa al pueblo egipcio de su Ejército y eso es imperdonable y antiegipcio.


Los que tienen alguna preocupación por los Derechos Humanos tampoco forman parte del proyecto porque anteponen estas cosas occidentales al pragmatismo de la seguridad. ¿Feministas? Ni hablar, porque el egipcio es partidario del orden familiar y si la mujer empieza a tomar las riendas acabamos mal. Las feministas fuera porque forman parte del plan occidental de acabar con Egipto y el Islam.
¿Y los revolucionarios? Solo los del 30 de junio, que son los que le pidieron a los militares, casi de rodillas, que les libraran de Morsi y los suyos. Lo acaba de recordar el presidente en la Sexta Conferencia cuando le han preguntado, según nos cuenta Daily News Egypt. Cuando alguien del público, algún estudiante díscolo, le preguntó si los militares habían conspirado contra el gobierno de la Hermandad Musulmana, estas ha sido las palabras del presidente devolviendo la pregunta: “I want to ask you a question. Please let me ask. Can you remember who called the army before 30 June to intervene and save the state, you”.** Palabras para la Historia,, palabras que todos los egipcios deben recordar. El presidente debería recordar también que no fueron los egipcios los que llamara al ejército, sino que pedían la salida de Morsi y la convocatoria de elecciones. Fue cuando Morsi se negó, cuando el Ejército le dio plazo para hacerlo ante el temor a que se desencadenaran incidentes muy graves, hablando de "guerra civil". En cualquier caso, la pregunta del presidente y su respuesta no contesta a lo que se le preguntó, que quedará para los historiadores.


Los "buenos egipcios", en cambio, son los que sí creen que el Ejército les salvó y que estarán a salvo mientras el Ejército esté al frente del país. También son buenos musulmanes, alejados del Estado Islámico y especialmente de la Hermandad Musulmana, producto nacional creado allí en los años 20 y después exportado a los demás países. Los buenos musulmanes son los que siguen a Al-Azhar. Puede haber buenos cristianos coptos, pero esos son egipcios que deben seguir al Papa de turno, que siempre estará agradecido porque evitan que los masacren con frecuencia. También caben, pues, los "buenos coptos" en este proyecto de transformación en ciudadanos virtuosos y gimnásticamente bien entrenados.
Egyptian Streets recoge las esperanzas del presidente si todo, educación y deporte, funcionan como deben y lo importante que esto es para el mundo en su conjunto:

President Al-Sisi also reaffirmed this focus on building Egyptian character, talking about how the cause is central to humanity: “The challenge of building human character is the challenge of all humanity.” He also wanted to clarify this development in policy, saying that We do not want to “reclaim” the Egyptian character per se but to work develop it to keep up with the time.”
Al-Sisi anticipated possibly push-back at upcoming policies, asking the audience “Are we ready to pay the price for reform and to rectify this situation, or not?… Do you want real education or do you want your kids to just get ‘degrees’? A real education reform is a harsh long trip that requires sacrifices from students, teachers and parents.”*

Los egipcios llevan con humildad y resignación esta responsabilidad que tienen con el mundo. Según el presidente, lo que ellos hagan es esencial para la Humanidad. Este discurso es una constante de este régimen providencialista. La retórica usada forma parte del paternalismo con el que se mece la cuna: los egipcios son únicos, Egipto es la madre de la Humanidad, un regalo de Dios al mundo. Hasta se consagra en el preámbulo de la constitución enmendada de 2014. Todo esto, evidentemente, no es más que una forma de asegurarse la sumisión por responsabilidad. Se justifica, además, la trayectoria del país sorteando conspiraciones, envidias y demás obstáculos. Mientras Egipto esté en pie, el mundo seguirá rodando. Son los enemigos de Dios y de la Humanidad los que conspiran contra ellos. No hay exageración. Al-Sisi aprovecha el gran defecto social, la vanidad, para adular y convencerlos de lo esencial de su tarea.
El truco se descubre pronto tras toda esta retórica del "carácter" al que hay que dar forma:

The government might be gearing up to undertake new reforms under the guise that they are protecting the Egyptian character, with Al-Sisi asking if “Are you ready to accept bad manners in TV, cinema and theatre under the pretext of “freedom of creativity” or do you want good morals? There is a thin line between the two.”
Egyptian arts are heavily censored, whether it in theater performances, films or songs.
Thought the sweeping educational and healthcare reforms aimed at building an identity sounds like a good shift in policy for the government, ultimately, many Egyptians citizens wonder at what price.*

La "buena moral", por supuesto, la decidirán los gobernantes, absolutistas medio ilustrados. A diferencia de la "ilustración" occidental que, como Kant señaló, buscaba la independencia de la persona, lo que se busca aquí es precisamente lo contrario: una sociedad sumisa ante un modelo impuesto bajo el subterfugio de la moral, la religión y el patriotismo mal entendidos, bajo el temor del desastre y el caos.


La mención junto a las pretensiones de los efectos de la censura y la represión debe ser mencionada aunque sea en esa solitaria línea con que lo hace el periodista. No puede obviarse en este caso. Es el modelo moral el que sirve de excusa para ambas.
La tradición autoritaria egipcia es profunda. Sus gobernantes, en realidad, desprecian profundamente al pueblo, al que consideran ignorante o desviado. Toda su retórica moralista no es más que el disfraz del control social, del mantenimiento del sistema bajo su mano.
Las revoluciones egipcias se evaporan por el camino porque carecen precisamente de un ideal humanista, centrado en el desarrollo de las personas y su libertad para decidir su vida. La palabra "libertad" siempre les resulta incómoda, conspiradora, frente a un modelo que busca la obediencia al general o al muftí, la policía de la esquina o al funcionario de la ventanilla, verdaderos amos en sus niveles.
Cuando los egipcios han querido ser libres, se les acusó de ser conspiradores, traidores, vendidos a fuerzas extranjeras. Cuando las personas educadas alcanzan el nivel de comprensión suficiente para entender el funcionamiento del sistema, se les acosa, persigue o se las manda al exilio. O se está con el régimen y se tienen los privilegios o las amenazas al que saca los pies del tiesto son constantes. El régimen ha convertido sus instituciones, de las universidades a las embajadas, en filtros mediante los cuales pueden jugar con tu futuro si no aceptas el juego o te limitas a guardar silencio, algo que muchos hacen.
La pregunta de al-Sisi —“Are you ready to accept bad manners in TV, cinema and theatre under the pretext of “freedom of creativity” or do you want good morals?— encierra la clave del régimen. La respuesta dada por Mohamed Mohsen, el periodista de Egyptian Streets, deja claro cuáles son las consecuencias de esa "buena moral" que se ofrece como alternativa, adulando además la vanidad del egipcio.
La libertad no es un "pretexto", la creatividad tampoco. Las divergencia de opiniones o la crítica, como le recordaron el otro día no son el "mal", sino que forman parte de las aspiraciones de una sociedad que vive su propia vida bajo sus deseos y no los de un régimen que decide qué es bueno o malo, que es creativo o perverso. Los militares, de Nasser a al-Sisi han sido paternalistas. El pueblo es el hijo que necesita ser corregido constantemente por la autoridad del padre Ejército o el padre Al-Azhar o la acción de ambas, como pretende al-Sisi.
Desde hace tiempo, se vieron las intenciones de al-Sisi y su régimen, al menos de su retórica para mantener su control. La idea del "gobernante virtuoso" la hemos repetido muchas aquí y se sigue desvelando en cada intervención. No hay más futuro que el que aparece ante sus ojos, en sus sueños proféticos.


Ya en noviembre de 2015 Egypt Independent nos informaba: "Taking after Sadat, President Abdel Fattah al-Sisi met on Wednesday with the Scholars Council of Egypt to discuss the ethics of Egyptian society, for which the council suggested to form a committee for the development of morality and conscience among citizens."*** Ya se pusieron entonces las semillas de esta pretensión moralista del presidente. Debería aplicarse a gran parte del estado. Pero el estado, ejército, jueces, administración, etc. son ya perfectos. Es el pueblo el que debe aprender.
La pretensión de crear un "carácter" específico para los egipcios va más allá de la ingenuidad, es prepotencia y mesianismo. Es la confirmación de que la clase dirigente egipcia no tiene intención de abrir el régimen a las libertades ni a la diversidad, sino avanzar en la uniformización de la sociedad eliminando cualquier asomo de divergencia, en las instituciones o las calles. Se explican la creación de una "oposición modélica" y de un "partido oficial modélico". Todo va en ese sentido de crear un sistema artificial en donde no reinará la moral sino la hipocresía social. No son ciudadanos libres lo que se quiere sino leales súbditos al régimen, orgullos de que se les diga cómo tienen que ser.
El mensaje que ha transmitido en la Sexta Conferencia Nacional no puede ser más evidente. Los jóvenes ya saben el futuro que les espera.


* "Madbouly Cabinet Focused on Building an ‘Egyptian Character’" Egyptian Streets 29/07/2018 https://egyptianstreets.com/2018/07/29/madbouly-cabinet-focused-on-building-an-egyptian-character/
** "Army did not conspire against Muslim Brotherhood’s regime: Al-Sisi" Daily News Egypt 29/07/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/07/29/army-did-not-conspire-against-muslim-brotherhoods-regime-al-sisi/
*** "The ethics of Egypt: from Sadat to Sisi" Egypt Independent 26/11/2015 https://www.egyptindependent.com/ethics-egypt-sadat-sisi/




martes, 29 de mayo de 2018

Líderes y seguidores en Europa


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Con el título "¿Faltan líderes en Europa?", la profesora Adela Cortina, Catedrática Emérita de la Universidad de Valencia, y una reputada experta en el amplio campo de la Ética y Filosofía Política, se pregunta sobre nuestra condición actual en lo que respecta al liderazgo. La respuesta se mueve entre la añoranza de las viejas figuras que tenían el mundo claro (de los fundadores de la Unión a los líderes españoles de la transición) y el problema definitorio "qué es un líder", «no es fácil saber qué es eso del liderazgo ni cuál es deseable». Así, entre el pasado que se aleja de nosotros engrandeciendo las figuras de los que estaban al frente y las dudas del presente, donde los que se llaman líderes nos llevan a la confusión en el mejor de los casos y al abismo en los peores, la profesora Cortina solo ve la luz clara de Angela Merkel y del presidente francés, Emmanuel Macron, que parecen ser estables, claros y capaces de llevar adelante sus proyectos.
Lo que Angela Merkel ha demostrado sobre la cancha política, está por ver que lo pueda hacer Macron, un recién llegado. Merkel sucedió a grandes líderes en la política alemana, mientras que Macron bailó sobre el cadáver político de François Hollande, con unos índices de popularidad irrisorios. Merkel ha superado todo o casi todo, con gobiernos fuertes o con "gran coalición" y, sobre todo, su liderazgo europeo ha sido claro por la propia claridad de sus políticas, que podrán gustar más o menos, pero se entendían. Y lo más de agradecer: Merkel no ha hecho política contra Europa, sino que ha sabido defender la Unión frente a los demás y frente a ella misma.
La cuestión del liderazgo en Europa tiene mucho más que ver con los niveles en los que se desarrollan. Difícilmente puede haber un liderazgo en Europa si los dirigentes nacionales usan a Europa como excusa para mostrarse "fuertes" ante sus seguidores.  España tiene un problema claro de liderazgo, mientras que países como Hungría no lo tienen, aunque sí un problema "europeo". La cuestión del liderazgo, pues, no es absoluta sino relativa, es un liderazgo hacia dónde y contra qué. Por eso no valen las 221 definiciones que, según la profesora Adela Cortina, ofrece el tratadista Rost. No se trata de qué es un líder, qué cualidades debe tener, sino de hacia dónde nos lleva.
En esto del liderazgo, a unos les compete preguntarse por el flautista, a otros por la melodía y, finalmente, por los ratones. La cuestión fundamental, a mi entender, no es quién es un líder, sino por qué es seguido. Las preguntas se deben hacer sobre el estado de los ratones en el conjunto del sistema. La profesora Cortina le dedica a los ratones los dos últimos párrafos del artículo, señalando:

[...] también es verdad que el buen liderazgo necesita buenos seguidores para poder sustanciarse, que los followers, tan apreciados en Twitter e Instagram, deben traducirse aquí en una ciudadanía lúcida, implicada en el proyecto europeo, consciente de su crucial importancia para nuestro país y para el orden mundial. Pero, por desgracia, no es así. En las campañas electorales de corte nacional las referencias a Europa son casi inexistentes, y encuestas sobre los valores de los jóvenes, como la de 2017 que recientemente publicó la Fundación SM, muestran que su interés por la política europea es muy escaso, que en el orden de las comunidades políticas se sitúa en el último lugar. No hay buenos vasallos sin buenos señores, venía a decir el misterioso texto del Cantar de mío Cid, pero en sociedades democráticas bien puede decirse que no hay buen liderazgo sin buena ciudadanía, tan protagonista de la cosa pública como los líderes.
Construir ciudadanía europea es una de las asignaturas pendientes, que requiere un verdadero Parlamento Europeo, formado a través de listas transnacionales, una opinión pública y una sociedad civil europeas, medios de comunicación más atentos al acontecer mundial que a localismos estériles y afrontar los retos comunes desde los valores compartidos, generando cohesión social. Nos jugamos demasiado en esta partida como para dejar su desarrollo en manos de líderes y ciudadanos euroescépticos y desintegradores.*


En un mundo perfecto, todo es para bien. Pero vivimos en un mundo de líderes imperfectos, mensajes defectuosos y seguidores incoherentes. Es lo que hay. La cuestión del liderazgo puede ser mesiánica, solitaria o educativa, tres vertientes diferentes que perfilan el tipo de líderes. En la primera forma, el líder es capaz de arrastrar a las masas con su carisma, con su conexión automática. En el segundo caso, al líder no le sigue nadie y muere de soledad hasta que llegan elecciones nuevas o su dimisión. El líder educativo hace pedagogía de palabra y hechos tratando de formar a sus seguidores con el ritmo adecuado para retener su puesto.
El problema del liderazgo europeo es que no existe todavía un "pueblo europeo" que siga al líder. Los líderes pueden basarse en sus campos nacionales para ser seguidos, pero en Europa no hay un liderazgo directo sobre un pueblo porque no se ha llegado a desarrollar el concepto por más que tengamos elecciones europeas, que son precisamente las de más baja participación. Estamos en Europa pero todavía no nos definimos como europeos.
Se puede ser líder europeo con un "pueblo" en contra como es el caso de Donald Tusk, elegido contra la opinión de Polonia y, pese a ello (o quizá, por ello), uno de los dirigentes más claros y entendibles por todos.


Tiene razón Adela Cortina. Hay que construir "ciudadanía europea". Es absolutamente necesario. Lo es precisamente por la falta de liderazgo. Ya no necesitamos flautistas, sino una ciudadanía responsable y comprometida con el proyecto europeo como un valor irrenunciable y no como algo que haya que poner en cuestión en cada elección local.
Es imprescindible cuando se ve con claridad que hay fuerzas —Rusia, los populismos, los USA de Trump, los nacionalismos secesionistas...— que ven en el debilitamiento y fragmentación de la Unión su futuro. La ciudadanía europea es la única forma de frenar los movimientos disgregadores.
Indudablemente, esa ciudadanía será variada y repartida por el espectro político europeísta de cada país, pero debe diferenciarse de los proyectos antieuropeos, declarados o disfrazados, que buscan la destrucción. Lo que está ocurriendo en Italia es una muestra grave, la segunda tras el Brexit —respaldado por Trump con su "¡llamadme Mr. Brexit!" y por Rusia por su apoyo a los antieuropeos del UKIP—. Ya hay en la Unión países pro-rusos, países en los que Putin logra colocar peones con los que desestabilizar la Unión y trata de conseguir una rebaja de las sanciones. La alianza que la ultraderecha y de los antisistema en Italia tenía en su pacto la rebaja de las sanciones a Rusia. ¿Es normal?


La agencia Rusia Sputnik titula "El nuevo Gobierno de Italia estudiará el levantamiento de las sanciones a Rusia" y señala:

"El nuevo Gobierno planteará levantar las sanciones contra Rusia, sabemos que nos enfrentaremos a la presión, el levantamiento de las sanciones será un proceso muy difícil, pero estamos decididos a convertirnos en el primer Gobierno europeo que tenga ese claro objetivo en su trabajo", dijo [el diputado Paolo] Grimoldi en el marco del Foro Económico de San Petersburgo.

La suspensión de las sanciones a Rusia figura como uno de los puntos del programa que aprobaron para un posible futuro Gobierno dos partidos italianos, la Liga del Norte y el Movimiento 5 Estrellas.
El texto del documento confirma que Italia planea seguir en la OTAN con EEUU como aliado principal, pero considerando que Rusia no representa una amenaza, sino que es un socio importante.**


La cuestión va quedando cada día más clara. Europa sabe a lo que se enfrenta, su propia supervivencia. Pero no es necesario invocar al lobo ruso. Europa, lo hemos dicho muchas veces, necesita apartarse de sus propias luchas domésticas y darse cuenta que la vía de esa "ciudadanía" común esta por construir, que hay que ir más allá de que la bandera de las estrellas ondee  en nuestros mástiles y presida los despachos principales de nuestras instituciones.
Hacer europeidad no es sencillo, pero, desde luego, no es imposible. Lo primero es cambiar nuestro lenguaje, empezando por los políticos y por los medios de comunicación. No hay que reflejar solo distancia y discrepancia, sino acuerdo y comunidad.
Por encima de su propia historia de conflictos, el espacio europeo lo es también de ideas y de sensibilidades artísticas, filosóficas, literarias, científicas, etc. Las ideas que surgían en una punta del continente se movían por todo el espacio prendiendo en mentes y pueblos. Las identidades son construcciones históricas, ¿por qué no la europea, esa ciudadanía reclamada?

El liderazgo es importante y un buen líder una bendición. Pero no hay líder bueno si lo que lidera es una fuerza emocional, manipulada y llevada hacia el odio o el enfrentamiento contra los demás. El liderazgo que surge con fuerza en Europa es el populista, xenófobo y racista, nacionalista. Su objetivo es la destrucción de lo que para ellos es el obstáculo a sus planes: Europa. Ya sea por la cuestión del euro (como en Italia) como por la descripción de la Unión como burocracia antidemocrática (como se hizo en Reino Unido), la soberanía (como LePen en Francia), etc. lo cierto es que Europa es el objetivo.

Necesitamos líderes didácticos más que carismáticos. Deben ser pacientes en su labor, constantes en su construcción de la idea de Europa como parte de nuestros países. Hoy, cuando países se ven atacados por el nacionalismo secesionista, por los ultranacionalistas, etc. la opción europea es la de la sensatez, por lo que debe responder a las expectativas creadas. No será fácil mantener unidad ni equilibrio en una tendencia constante a la desintegración de Europa. Se mantendrá unida por la voluntad de los ciudadanos que vean en ella una mejora sustancial.
El liderazgo es necesario para afrontar con inteligencia los retos planteados. Pero poco liderazgo puede haber si no se solucionan los problemas país a país y no existe entre ellos la solidaridad necesaria.
No sé si es conveniente para la Unión Europea que haya muchos líderes fuertes o con un par basta. Sí podemos saber que la inestabilidad en los países de la Unión no es buena pues rápidamente empiezan a crecer los riesgos, como estamos padeciendo en nuestro país, aquejado de una crisis profunda de liderazgo y de inteligencia en las instancias rectoras de unos y otros.
Necesitamos líderes claros con propuestas claras y compromisos claros. Son necesarios aquí y por toda la Unión. Hay que crear un claro perfil europeo, asumible por todos. Si no, la Unión estará condenada a la desunión. Sobre ese perfil deben aparecer los líderes que construyan sobre la verticalidad del proyecto europeo, que va de los pueblos a las instituciones de Europa. Hay que mostrar esa continuidad que nos hace confluir en un proyecto bueno para todos.
La democracia es una interacción equilibrada entre líderes y ciudadanos, los unos guían a los otros mediante ideas de todos, las que los líderes dan a los ciudadanos y las que los ciudadanos mandan a los líderes. No hay mesías. Solo hacen falta claridad, compromiso, honestidad y capacidad para argumentar. No hace falta recurrir a las 221 definiciones recogidas por el tratadista Joseph C. Rost.

* Adela Cortina "¿Faltan líderes en Europa?" El País 29/05/2015 https://elpais.com/elpais/2018/05/28/opinion/1527522028_844414.html
** "El nuevo Gobierno de Italia estudiará el levantamiento de las sanciones a Rusia" Sputnik 26/05/2018 https://mundo.sputniknews.com/europa/201805261079036952-italia-llevantamiento-sanciones-rusia-crimea-foro-economico/