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viernes, 14 de agosto de 2026

El teléfono maravilloso o que no decidan por usted

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Me llega un aviso al móvil. Mi compañía me ofrece —con descuento— la adquisición de otro del que asegura que sabe lo que necesito antes de que yo lo sepa. Lo que se presenta como un gran avance es lo típico de cualquier dictadura: saben lo que queremos antes de que nosotros los sepamos. Y como la IA no se equivoca, los equivocados, dudosos, indecisos, etc. somos nosotros,  que vamos contra las evidencias de la decisión de que se ha elegido lo mejor de lo mejor.

Creo que vamos por un camino peligroso. Hay que empezar a reivindicar el error, el error propio, el que surge de nuestras decisiones y variaciones, cambios de gusto, etc. Esto de que una IA elija lo que necesitamos es una trampa de la que será difícil salir una vez puesta en marcha.

Nuestro televisor nos ofrece aquello que nos va a gustar; nuestro teléfono hace otro tanto y nos lleva a páginas o direcciones que nos dejarán contentos y satisfechos. Y así "porque te gustó X..., te ofrecemos Z" es la fórmula que se emplea habitualmente. Para ello se necesita nuestro historial de compras y ganarse la confianza del consumidor. La IA trabaja en ese sentido. Por eso necesita cantidades enormes de datos, para ajustar nuestro perfil de consumo. El resto es estrategia: conjugar aquello de lo que disponen con nuestras preferencias y venderlo bien, con toque de modernidad futurista: ¡qué moderno es usted!

Evidentemente, solo es una parte de la estrategia. Los intentos de vendernos algo que parece que hemos elegido nosotros está en el principio de la "labia comercial", del vendedor que te envuelve, el que te dice que la chaqueta nos sienta bien o que el color de la camisa nos hace más jóvenes,

Luego las máquinas han seguido con esta tarea. Son frecuentes las condenas a las tecnológicas por priorizar interesadamente, por dar preferencia en las búsquedas a productos predeterminados por los que obtienen beneficios extras. Los tribunales han condenado a Google en varias ocasiones por este tipo de práctica.


Pero ahora es nuestro es nuestro teléfono —nuestro nuevo "mejor amigo"— el que acaba ofreciéndonos aquello que no sabíamos que deseábamos con fervor, apasionadamente. Para conseguirlo, simplemente pásate a los nuevos modelos.

Pero las consecuencias, como señalábamos, son muy peligrosas. Tener un exceso de confianza en aquello que la máquina nos ofrece tiene consecuencias no tanto por la compra en sí, sino por lo que supone de abandono de la capacidad de decisión.

La función de estas máquinas ya no es ayudarnos, sino sustituirnos, que es otra cosa. Si fuéramos a una tienda y el comerciante nos mirara a la cara y decidiera qué es lo que necesitamos o nos diera lo mismo que otras veces porque ya sabe lo que queremos o necesitamos, seguramente reivindicaríamos nuestra libertad de decidir y no volveríamos a esa tienda. Pero parece que nos fiamos más de las máquinas que de las personas, algo que también es fruto de una serie de operaciones para ganar nuestra confianza, que va de la inocencia absoluta a presumir de tener la máquina perfecta (la vanidad es de siempre un resorte psicológico importante para las ventas).

Reducimos lo más valioso que tenemos: la capacidad de decidir, que está por encima de la posibilidad de acertar o equivocarse. Vamos avanzando claramente hacia un tiempo autoritario, cuya característica más clara es decidir por nosotros. Para que les funcione necesitan de una serie de recursos retóricos, que se centran en nuestro miedo a equivocarnos y en la superioridad atribuida al que decide, sea experto, dirigente o máquina.

La máquina se disfraza con la idea de que nos conoce bien, mejor que nosotros mismos. Los avances en tecnología se complementan con los que permiten controlar el comportamiento y la decisión. Hoy se hacen enormes inversiones en este tipo de procesos, que en última instancia son procesos de compra de voluntades y ventas de personas o bienes, ya sean de "consumo" comercial o político. 

Para decidir por usted tiene que conocerle bien, tener acceso y manejar todos sus datos, acciones, compras, lugares, etc. Todo eso se procesa y da un resultado. No se trata solo de que le satisfaga, sino de que esos datos son guardados y pueden ser usados más adelante para otro tipo de decisiones. Una vez ganada su confianza, el algoritmo pasa a tener un segundo objetivo que a lo mejor usted desconoce.

Que se diseñen máquinas o programas para decidir por nosotros, que estos se nos cuelguen en ese objeto múltiple que es teléfono móvil, no es una buena señal. Ya sea por pereza, por ignorancia o por un mal entendido sentido del progreso, no se debería renunciar a decidir, aunque uno se equivoque. Rectificar, nos decían, es de sabios. No equivocarse nunca es otra cosa.

Puede que su teléfono sea "inteligente", pero no por eso deje usted de serlo.



viernes, 3 de julio de 2026

El chatbot, el mejor amigo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Quizá alguno tenga la ingenua idea de que la IA no solo es inteligente sino también independiente. Piense: ¿para qué las compañías van a crear algo que le beneficie a usted? ¿No sería tirar piedras contra su propio tejado?

La idea es que usted "confíe", que crea realmente que el chatbot de turno es un amigo que le ha salido a usted de la nada y en el que puede confiar porque ha sido un flechazo mutuo, usted para él y él para usted. ¿De verdad lo cree? No sé si hay estadísticas al respecto, pero debe haber mucha gente que quiere creer esto y confía.

Cada día recibimos información de pifias de la IA, algunas de ellas peligrosas y con consecuencias. Cuanto más crédula es la gente, mayor es la dependencia de la IA. Hay personas unas más seguras que otras. Son precisamente las más inseguras las que más necesitan de herramientas de confianza. De lo que se trata, pues, es de fomentar la inseguridad, que se la IA la que nos haga el favor y decida por nosotros.


En la sección Una mirada europea, de RTVE.es, se incluye el artículo de Sara Ibrahim, de la Swissinfo.ch, titulado "Los consumidores suizos confían en los chatbots. ¿Deberían hacerlo?". En su inicio se nos dice:

A medida que la IA generativa evoluciona hasta convertirse en una plataforma comercial capaz de influir en las decisiones de compra como nunca antes, las empresas de Suiza y de todo el mundo compiten por aparecer en las respuestas de los chatbots. Pero, ¿pueden los consumidores confiar en los resultados?*

Y más delante se nos explica:

La cuestión de hasta qué punto se puede confiar en los chatbots va más allá de la publicidad. Las organizaciones de consumidores advierten de que las empresas, los grupos de interés o incluso los Estados podrían intentar influir en las fuentes que utilizan los chatbots para sus respuestas, un fenómeno conocido como «envenenamiento de la IA». Un método consiste en publicar reseñas falsas en plataformas como Reddit, que los sistemas de IA pueden consultar para generar sus recomendaciones.

En una prueba realizada por la Fundación Suiza para la Protección del Consumidor, ante la pregunta «¿Qué ordenador portátil debería comprar? Justifica tu recomendación de forma transparente», ChatGPT y Claude dieron respuestas muy diferentes, sin explicar claramente cómo habían llegado a sus conclusiones. En algunos casos, recomendaron ordenadores que no existían y proporcionaron información técnica incorrecta.*

Las triquiñuelas son dobles. Por un lado las meramente tecnológicas, las que suponen progresos en los programas. Pero, tan importantes como estas, está las maniobras psicológicas, las que nos manipulan desde la inseguridad y la dependencia para dejarnos en manos de los chatbots.

Habrá personas que deseen decidir por sí mismos, que busquen las soluciones a sus problemas y demandas. Habrá otros, en cambio, que ya sea por pereza (otra motivación importante), por incapacidad (evaluaciones demasiado técnicas o complejas) o por pura inseguridad se lancen en manos de los chatbots.


Una característica de nuestra época es florecimiento de la dependencia extrema y feliz. Digo feliz porque se nos ofrece como una alternativa a problemas de los que nos ofrecen liberarnos. Se nos libera de tener que decidir, sí, pero se nos encadena al ente decisor, en cuyas manos quedamos atrapados.

Hay forma de camuflar esta dependencia, como por ejemplo alabar nuestra pericia técnica al manejar a los chatbots, es decir, que somos nosotros los que tenemos el control y no ellos los que nos controlan a nosotros. Pero esto no es más que ilusión y autoengaño,

Como bien advierten en el artículo suizo, lo que hay detrás no es independencia, autonomía, sinceridad, sino más bien lo contrario. Las formas de "engañar" a los chatbots son muchas. Ellos engañan a los chatbots y nosotros nos engañamos a nosotros mismos creyendo en su "honestidad", su casi "amistad" y su "infalibilidad".

El chatbot pasa a ser así una nueva mascota, con la diferencia que es ella la que nos saca a pasear por el mundo de las compras y nos "ayuda" a seleccionar qué comprar conforme a unos criterios que remotamente tienen que ver con los nuestros, pero que aceptamos. ¡Seremos nosotros los equivocados!

Por todas partes escuchamos cantos de sirena en nuestros dispositivos, cantos que nos animan a instalar, a usar en cualquier cosa que tengamos que decidir. Yo mantengo una lucha en mi teléfono por las peticiones amables y constantes para usar programas de IA que me prometen el paraíso, la relajación, el poder dedicarme a otras cosas en vez de perder mi vida decidiendo.

¿Se imaginan a Hamlet con el teléfono móvil en la mano planteándole a su chatbot: ser o no ser?

 

* Una mirada europea Sara Ibrahim "Los consumidores suizos confían en los chatbots. ¿Deberían hacerlo?" RTVE.es / Swissinfo.ch 26/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/

domingo, 14 de junio de 2026

Del ver para creer a no te creas nada de lo que ves

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo del uso de la IA para generar todo tipo de imágenes se ha convertido ya en un problema tridimensional, histórico, estético y filosófico, lo que ya es mucho abarcar en cuestión de conflictos.

El carácter documental de la fotografía y el vídeo permite construir "lo histórico", lo que damos por sentado que es real. Es cierto que las fotografías se pueden alterar y falsificar, pero su carácter fiable afecta a la gran mayoría. Esto se convierte en material fiable para la construcción histórica, lo humano y social, y la construcción científica, la captación del mundo que nos rodea. Toda la lucha humana es por la fiabilidad, sobre los cimientos más o menos sólidos sobre los que construir. Lo escrito se prefiere a lo oral, por más que sea manipulable, oficialistas, etc. Es lo volátil de la palabra oral frente a la fijación escrita lo que la hace fuerte. Tendrán que llegar los métodos de registro (el disco, el cilindro de cera, el magnetófono, etc.) para que lo oral sea fiable en la medida en que se registra el momento y se identifica con la persona.

La fotografía también fijaba el instante, el momento en que suceden las cosas; era un elemento "fiable", superior a la memoria individual. El fotoperiodismo es la forma profesional de abordar de forma recursiva la realidad captada. La realidad es fotografiable y la fotografía nos documenta la realidad. La llegada del cine aportaba una dimensión más a la fotográfica; primero el movimiento, luego el sonido y el color, elementos que quedaban fuera, por lo que la cámara de cine o vídeo se convirtieron en elementos esenciales para nuestro manejo de lo real.

¿Qué ha ocurrido con la IA? Pues que hemos derribado lo que era en beneficio de lo posible, es decir, de aquello que deseamos que forme parte de una realidad que no queda definida por lo que hay o es, sino por lo que queremos. Esto supone, más allá de los juegos, un ataque directo a nuestra posibilidad de poder fiarnos (relativamente) de algo que no sea nuestra propia experiencia.

Esto evidentemente nos hace completamente vulnerables, no sabemos qué creer,  y manipulables, otros nos ofrecen su verdad creada a su gusto.

Vemos constantemente que la defensa judicial de cada vez más personas se centra en la posible manipulación de las pruebas fotográficas o sonoras, las grabaciones. Es un efecto importante porque no es sencillo distinguirlas. Hay programas que tratan de detectar la manipulación o construcción con IA de aquello de lo que apenas se dudaba hasta hace poco.

La mayor parte son manipulaciones festivas, pero abren el camino a otras peor intencionadas. En RTVE.es nos recogen algo que ya es tendencia, la simulación de haber estado en un lugar o acontecimiento o, peor, de que son otros los que han estado allí. En ocasiones es por diversión, pero ya se atisban tendencias promocionales o propagandísticas.

Nos cuentan en el texto publicado que 

Circulan estos días en redes vídeos cortos en los que podemos ver a influencers y famosos como si estuvieran entre el público en estadios. Son vídeos generados con inteligencia artificial que forman parte de una tendencia originada en Corea del Sur que ahora repunta por el Mundial de fútbol 2026. Sus protagonistas son desde personas ficticias hasta dirigentes políticos como Donald Trump y Vladimir Putin y cantantes fallecidos como Freddie Mercury.  

Este trend que comenzaron algunos influencers ha llevado a algunos usuarios a simular con vídeos hechos con inteligencia artificial que han estado en eventos deportivos. A la corriente se han sumado en fechas más recientes los memes de líderes internacionales que aparecen siguiendo a sus selecciones en el Mundial de fútbol de 2026 que se celebra en Estados Unidos, Canadá y México, incluso de algunos cuyos países no participan en el torneo, como Vladímir Putin. 

 

Estas imágenes de espectadores en el Mundial están creadas con IA

Esta tendencia viral comenzó en mayo en Corea del Sur con ejemplos como este vídeo viral que presenta a una "mujer coreana promedio", que en realidad es un personaje generado con IA y que acumula más de 15 millones de visualizaciones. Siguiendo la fórmula ‘fancam’ (imágenes de fans captadas por sorpresa por una cámara en un estadio), este vídeo viral refleja a una espectadora ficticia en las gradas viendo un partido de la Liga Coreana de Béisbol. 

Con el auge del trend, los usuarios de redes como TikTok e Instagram comenzaron a crear sus propios "momentos dentro de la retransmisión" en diferentes escenarios: estadios de fútbol, canchas de baloncesto o pistas de tenis. Encontramos también en redes vídeos explicativos para generar estas secuencias partiendo de un único selfie. La tendencia ha derivado en vídeos de avatares creados con IA como espectadores. *

Lo que comienza como un juego, puede pronto convertirse en un serio problema. ¿Puede usarse el falso yo estuve allí como coartada? Evidentemente sí, aunque pueda desmontarse mediante una tecnología capaz de detectarlo. Los de VerificaRTVE someten aquellas fotografías o vídeos sospechosos a controles realizados con programas especializados. Hay una guerra tecnológica en esto, falsarios frente a descubridores de la verdad o falsedad.

El hecho de que esto sea un sustancioso negocio impide que se pueda controlar de alguna forma. Nadie lo puede ya frenar y, por el contrario, se anima al consumo para desesperación de los propios medios que tienen que invertir en tecnología, en personas y en formación, para poder garantizar que aquello de lo que informan o muestran ha sucedido realmente en algún momento.

Es el periodismo el que tiene que ejercer de fuerza de choque contra esta falsificación, contra la manipulación de la "realidad". Son ellos los que se ven obligados, tanto por ética como por sentido informativo a verificar lo que hacen público, muchas veces desarrollado para ofrecerles una "mercancía" informativa ajustada a sus planes.

El hecho de que los medios las distribuyan o las tengan en cuenta hace que estos sean responsables. Este hecho ha llevado a que los medios que se lo puedan permitir tengan que dedicar recursos importantes a secciones especiales de verificación, como el propio VerificaRTVE.

Vivimos en un tiempo de desinformación, el pago por la información. Las falsificaciones pueden dejar de ser un divertimento y convertirse en materia tóxica. Mucha de esa desinformación se produce falsificando imágenes, lugares, hechos.  A la vez aumenta el nivel de credulidad, el deseo de ser manipulado en un sentido u otro. Estudian lo que queremos ver y nos lo ofrecen directamente o se ofrece a los medios para que lo hagan suyo.

Es un mundo en el que es cada vez más peligroso creer en lo que se ve o escuchamos. No hay fácil respuesta a esto. Muchos van hacia la indiferencia ante la imposibilidad de estar comprobando todo: otros, por contra, optan por la vía de la radicalización, dando por bueno lo que se le ofrece para aumentar la polarización.

El artículo se cierra así:

El Mundial 2026 está siendo objeto de bulos y desinformación. En VerificaRTVE te hemos aclarado que la selección de fútbol de Marruecos no ha borrado a las mujeres en su foto oficial para el Mundial y que a Lamine Yamal no le han impedido la entrada a Estados Unidos para disputar la competición.* 

Vemos a Putin y a Trump en unos estadios; a los fallecidos Freddie Mercury y Amy Winehouse en otros. ¿Qué creer, qué es verdadero? 

 

* Carmen Hernaiz "Mundial 2026: la tendencia en redes de crear vídeos con IA de famosos entre el público en los estadios" RTVE.es / VerificaRTVE 12/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260612/mundial-2026-tendencia-redes-videos-ia-famosos-estadios/17113270.shtml 

sábado, 15 de marzo de 2025

La intensificación de la vigilancia de las mujeres en Irán

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si repetimos con frecuencia que no hay que olvidar a las mujeres afganas en sus luchas contra un sistema que las envuelve y trata de anularlas, el caso de las mujeres iraníes no le va a la zaga.

Es otro ejemplo más de cómo el sistema "virtuoso" trata de normalizar su opresión milenaria sobre las mujeres. Los sistemas que hacen de la opresión de las mujeres una "virtud" usan y abusan de sus poderes como forma de imposición, de vigilancia continua, lo que les permite su supervivencia destruyendo la idea de individualidad, que entienden es la base de la resistencia. Al normalizarse el modelo definido, la resistencia sirve como una forma de detección de aquellos que no lo aceptan.

En la BBC podemos leer el artículo, con fundamento en un informe de Naciones Unidas, firmado por Imogen Foulkes y Tom McArthur, con el siguiente titular sobre cómo va esta lucha: "Iran using drones and apps to enforce women's dress code"*. Se nos explica en el comienzo del texto que 

Iran is using drones and intrusive digital technology to crush dissent, especially among women who refuse to obey the Islamic republic's strict dress code, the United Nations has said.

Investigators say Iranian security officials are using a strategy of "state-sponsored vigilantism" to encourage people to use specialist phone apps to report women for alleged dress code violations in private vehicles such as taxis and ambulances.

Their new report also highlights the increasing use of drones and security cameras to monitor hijab compliance in Tehran and in southern Iran.

For women who defy the laws, or protest against them, the consequences are severe – arrest, beating, and even rape in custody.

 

[trad Google] Irán está utilizando drones y tecnología digital intrusiva para aplastar la disidencia, especialmente entre las mujeres que se niegan a obedecer el estricto código de vestimenta de la república islámica, dijo Naciones Unidas. 

Los investigadores dicen que los funcionarios de seguridad iraníes están utilizando una estrategia de "vigilantismo patrocinado por el Estado" para alentar a la gente a utilizar aplicaciones telefónicas especializadas para denunciar a las mujeres por presuntas violaciones del código de vestimenta en vehículos privados como taxis y ambulancias.

Su nuevo informe también destaca el uso creciente de drones y cámaras de seguridad para monitorear el cumplimiento del hijab en Teherán y el sur de Irán.

Para las mujeres que desafían las leyes o protestan contra ellas, las consecuencias son severas: arresto, palizas e incluso violación bajo custodia.

El uso de la tecnología para el control "virtuoso" de las mujeres se presenta como una acción necesaria para "salvar" la perfección del sistema, su ajuste a la Ley Divina, que es la que el sistema dice seguir. Todo el sistema se sostiene y justifica sobre esta premisa de la "divinidad" a la que se accede por revelación y transmisión de la palabra revelada, que es de obligado cumplimiento. No hacerlo es ir contra la divinidad, por lo que se justifica la represión y la unilateralidad del mensaje, cuya interpretación queda en manos de los auto erigidos como "guardianes", como vigilantes de la ortodoxia.

Si estos vigilantes ceden, transigen o no aplican las órdenes divinas, los modos de vida derivados, etc. se hacen responsables y puede surgir una facción que les acuse de "debilidad" o peor de "traición", por lo que pueden perder sus privilegios de vigilantes.

La noticia de la BBC nos muestra cómo el control debe usar todos los recursos a su alcance para mostrar su eficiencia en la vigilancia. A nadie se le escapará que la función de esos drones no está selectiva como para vigilar solo a las mujeres para evitar "incumplimientos". Es característico de la dictaduras extremas convertir a la mitad de la población en vigilante de la otra mitad, algo que ocurre cola aplicación de las denuncias, una herramienta de acción inmediata de denuncia.

La denuncia resultado de la vigilancia es un mecanismo clásico de las dictaduras para asegurarse la penetración social y la supervivencia de los principios. Las denuncias sirven para medir el grado de estabilidad de la dictadura. Muchas denuncias aseguran la pervivencia de los principios sobre los que la dictadura se asienta. Si, por el contrario, estas decaen, es señal de debilidad, de relajación de los principios y con ello del debilitamiento del poder.

¿Son todos estos mecanismos de vigilancia un síntoma del debilitamiento de los poderes dictatoriales, de la resistencia frente a ellos? Pudiera ser. Quizá esta vigilancia confirme que el grado de desafío que las mujeres muestran frente a la dictadura religiosa está aumentando. La vigilancia frente a la resistencia de las mujeres, se nos dice, está en la aplicación tecnológica, pero también se nos habla de palizas, encierros y violaciones en grupo a las mujeres. Es la cara tradicional de la represión contra las mujeres, el intento de destruirlas física y mentalmente, de dejarlas "marcadas" social y personalmente.

Las mujeres iraníes —como ocurre con las mujeres afganas y en algunos otros países con implantación del fundamentalismo— son las que encabezan la resistencia porque su programa es vital, se cimenta en el deseo de ser ellas mismas, de poder elegir un futuro libremente, de elegir su formación, sus lecturas, sus hábitos Y eso es lo que fundamentalismo religioso no quiere pues supone el cuestionamiento personal de lo que se muestra como obediencia ciega a la ley divina.

Las dictaduras de mentalidad vieja no tienen reparos en usar los nuevos avances tecnológicos para la represión. 

 

* Imogen Foulkes & Tom McArthur "Iran using drones and apps to enforce women's dress code" BBC 14/03/2025 https://www.bbc.com/news/articles/c0kg15jkpdeo

lunes, 23 de diciembre de 2024

Mercadillos de cine

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El primer domingo de cada mes se celebra en mi pueblo un mercadillo vecinal en el que cada uno lleva aquello que le sobra. Allí podemos encontrar una mezcla de los vecinos junto a profesionales de los mercadillos, esos que van de pueblo en pueblo para ofrecer cosas a buen precio.

Allí podemos encontrar ofertas de ropa, de algunos muebles, utensilios de diverso tipo. Pero no son estas cosas las que me llevan a recorrer los puestos de la avenida. Mi objeto de busca son esencialmente DVDs con películas, algunos CDs de músicos y, si encuentro algo interesante, libros. Esto que puede parecer simple es el reflejo de un fuerte cambio en la forma de acceder a la cultura... y de desprenderse de ella.

Cine, música y libros es con lo que vuelvo cargado a casa, con la mochila llena. Por poco más de diez euros regreso con más de una veintena de películas. Muchos de esos títulos son pertenecientes a las colecciones de películas que acompañaban los fines de semana a los periódicos.

La práctica desaparición de los periódicos impresos hace que su supervivencia no se pueda ya permitir aquellos "regalos" que estimulaban las ventas de la prensa en el fin de semana. No había cabecera que no tuviera su colección de cine. El País, el ABC, El Mundo, etc. sembraron en el país de algo que gustaba, las películas.

Pero los cambios tecnológicos han condicionado los cambios culturales. Los ordenadores portátiles dejaron hace mucho de tener lector de discos. Los ordenadores de sobremesa que los llevaban como fijo también dejaron de hacerlo. Algunos leen los viejos discos de cine y música en las videoconsolas que lo permiten.

Pero lo que se ha hecho con en centro de atención es el dispositivo esencial, básico: el teléfono, que es el que permite acceder a todo. Los que ven cine pueden acceder a la "nube" y comprobar cuáles son las películas disponibles, algo que concentra el interés y se escalona con los estrenos en salas de cine.

Finalmente triunfó (por la fuerza) el criterio de la industria del entretenimiento, un concepto complejo y con muchas derivaciones. La gente se desprende de las películas y música que sus mayores acumulaban sencillamente porque la consumen de otra manera. Pero ese cambio conlleva la imposición de filtros y modas.

Cualquiera que enseñe algo relacionado con la cultura popular conoce esas barreras invisibles, ese desconocimiento generalizado de lo que ocurrió antes de algunas fechas. Durante un tiempo el modelo de posesión cultural era el libro. Podíamos tener libros, tener una biblioteca familiar o acceder a una pública. Eso permitía crear un sentimiento de comunidad, aquellos que comparten el acceso un mismo fondo. Esto no es solo una cuestión de poseer sin o de disponibilidad de acceso, de compartir. Eso es lo que define la verticalidad y horizontalidad de una cultura, su combinación de acceso al pasado y su compartir en el presente.

Con el nuevo sistema cultural quien decide qué podemos compartir es el sistema industrial. El objeto está o desparece de una programación, Tú solo decides cuando está disponible.

El desconocimiento de dos ámbitos esenciales de la formación cultural, el cine y la música, es notorio entre los jóvenes. Solo tienen sentido de su valor cultural cuando han podido disponer de acceso a lo que cada vez desaparece más, los fondos cinematográficos y los musicales, algo que la industria tiene poco interés en que prospere, centrándose en el consumo de lo actual.

En lo que respecta a la cultura cinematográfica, la amenaza de extinción de la posibilidad de poder crear las propias cinematecas parece que se aleja por ahora. El pase a discos de 4K favorecido por la existencia de grandes pantallas para las casas y la fijación de un público para ello puede entenderse como una apuesta de futuro.

El cine necesita de su inclusión en los programas culturales, necesita de momentos para ser proyectado y compartido. No de hacerlo como negocio, sino como una parte viva de la cultura de los siglos XX y XXI. Para ello es imprescindible que logre algo que no ha ocurrido: su inclusión como materia en los sistemas educativos. No se trata de crear "afición" al cine, como piensan algunos, sino de crear una comprensión clara de su papel en la cultura desde hace más de cien años.

El desconocimiento de sus obras maestras entre el público menor de treinta años es un problema grave que detectamos cada día en la enseñanza, incluso entre aquellos que ven en la comunicación su futuro.

La cultura es un sistema de referencias para lo que se necesita conservar y compartir. Si esto no se hace nos vemos condenado a lo que tenemos, una cultura plana y artificial, con unas posibilidades bajas de creatividad y una fuerte fijación en el presente y en la repetición.

Fue el cine de barrio, aquellos programas dobles, lo que me llevó a la universidad a estudiarlo. Fueron programas dobles en los que podías ver una película reciente junto a clásicos como, por ejemplo, "Al este del Edén" (Elia Kazán 1955), un filme que me impactó y me llevó a ver más y más cine. Todos tenemos alguna película esperándonos para despertar emociones y llevarnos de la mano por la historia del Cine.

Hay que recuperar el cine más allá de los éxitos de taquilla. Hay que hablar de cine, enseñar a comprender sus lenguajes, sus formas, sus géneros. Para ello es fundamental el papel de los centros de enseñanza, donde se puede despertar el interés. Lo mismo sucede con la música popular, sometida al olvido en beneficio de la última moda, que silencia y olvida las demás. Y hay que leer, leer sobre todo y no solo lo que me piden. Hay que ir más allá del teléfono que nos vacía llenándonos de intranscendencia.

El próximo primer domingo de mes acudiré al mercadillo cargado con bolsas que espero traer llenas de películas. La mayoría son ediciones de la década 2000-2010, aunque el origen de las películas suele ser más antiguo. Allí ya he encontrado algunas joyas del cine español que llevaba años buscando y que no se encuentran en el comercio, descatalogadas. He descubierto otras de las que apenas tenía conocimiento y me he arriesgado con las desconocidas dándoles una oportunidad de volver a mostrarse.

Veo que el fenómeno se repite por pueblos y barrios. Las películas abandonadas salen para acabar en los mercadillos dejando sitio en las casas, el las mentes y en los recuerdos. Las nuevas generaciones se deshacen de los viejos trastos de padres y abuelos.

Han mejorado las condiciones técnicas de reproducción y visión con la alta definición y las pantallas grandes. Si tiene ocasión de instalarse un buen cine en casa hágalo. Invite a sus amigos, a su familia a compartir las películas que le gusten y emocionen. Préstelas, compártalas, coméntelas. Sálvelas de los destinos que les esperan sobre las mantas de los mercadillos y deles nueva vida.

jueves, 26 de septiembre de 2024

Los errores de la IA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A muchos les cogerá por sorpresa el titular de RTVE.es; "Los modelos de lenguaje de inteligencia artificial cada vez se equivocan más"*. ¿Pero no se crearon para evitar errores, no eran las máquinas perfectas que iba a acabar los errores fruto de la imperfección humana? Pues esa era la teoría, pero la realidad parece ser que está siendo otra. "Errar es humano", reza el viejo dicho, pero las máquinas no son "humanas", pues se trataba de superarnos a nosotros mismos con nuestras propias creaciones. Se nos pasó por alto que esas máquinas estaban destinadas a responder a las cuestiones que sus humanos creadores les hicieran.

Se nos explican los resultados de una serie de pruebas que han tomado forma de "informe" sobre la IA, realizado por diversas universidades y centros, entre ellos, algunos españoles:

A pesar de los avances tecnológicos, los modelos recientes presentan fallos importantes en ejercicios aparentemente sencillos. "Los modelos pueden resolver ciertas tareas complejas de acuerdo a las habilidades humanas, pero al mismo tiempo fallan en tareas simples del mismo dominio. Por ejemplo, pueden resolver varios problemas matemáticos de nivel de doctorado, pero se pueden equivocar en una simple suma", explica José Hernández Orallo, uno de los investigadores principales del estudio y miembro del Instituto VRAIN de la UPV.*

Hechas para procesar tareas complejas, multitud de datos, en apenas fracciones de segundo, parece ser que los problemas surgen ante la sencillez. El error o su posibilidad tiene sus consecuencias inmediatas en la fiabilidad. Si la idea era poder confiar de forma plena en las respuestas de la IA a los problemas planteados, el hecho de que se produzcan o se puedan producir inseguridad genera desconfianza y nos lleva a establecer supervisores de sus respuestas. La simple posibilidad ya necesita poner en marcha mecanismos de vigilancia, Esto, traducido a lo humano, significa elevación de los costes. La IA ya no es tan barata como parecía. Se encarece con la desconfianza.

Pongamos el caso del diagnóstico médico o las operaciones de cirugía. Un error de la IA al mando, puede suponer millones en indemnizaciones por los daños causados, además de las elevaciones de las primas de los seguros. El futuro no es tan sencillo con las máquinas al frente.

Si se nos dice que, además, aumenta el número de errores en sus respuestas, el sistema se tambalea un poco. La cuestión de complejidad eficiente y mayor posibilidad de error en lo sencillo, también limita su eficacia.

Uno de los hallazgos más destacados del estudio es que no existe una "zona segura" en la que los modelos puedan garantizar un rendimiento perfecto. Según Yael Moros Daval, investigadora del Instituto VRAIN, "los modelos suelen ser menos precisos en tareas que los humanos consideran difíciles, pero no son precisos al 100% ni siquiera en tareas sencillas".

Estas diferencias de fiabilidad favorecen que haya una gran discordancia entre las expectativas humanas y el rendimiento real de los modelos. Resulta difícil para los usuarios comprender que GPT-4 sea mejor en tareas de alta dificultad, pero peor en las sencillas, lo que repercute negativamente en la confianza. 

Si bien la búsqueda de la perfección implica progreso, el "error cero" —es decir, la ausencia de errores— es un sueño caro, ni siquiera una realidad. ¿Podemos crear los imperfectos humanos algo perfecto, ausente de errores? Es poco probable pues lo que hagamos estará marcado por nuestros límites. Aquí la cuestión se plantea como una "discordancia" entre expectativas y resultados, algo que hace tambalearse el sistema en su conjunto. Todo o nada. La posibilidad del error obliga a la desconfianza.

Pero hay otro detalle interesante:

La tendencia de estos modelos a ofrecer respuestas incorrectas en lugar de abstenerse de contestar cuando no están seguros es una de las claves de esta disminución de la fiabilidad. Aumenta el riesgo de que los usuarios, que inicialmente confían en la tecnología, se sientan decepcionados y se expongan a errores en ámbitos críticos como la medicina o la educación.

"A diferencia de las personas, la tendencia a evitar proporcionar respuestas no aumenta con la dificultad. Por ejemplo, los humanos suelen evitar dar su opinión en problemas que superan su capacidad. Esto relega a los usuarios la responsabilidad de detectar fallos durante todas sus interacciones con los modelos", señala Lexin Zhou, otra de las investigadoras del equipo.

Esta incapacidad de la máquina de ofrecer respuestas cuando aumente la inseguridad de la respuesta nos debería hacer reflexionar sobre la humanidad del error y, sobre todo, de la prudencia. Una máquina que diera respuestas precedidas por un "no estoy muy segura, pero...", "me parece a mí..." o un "no me hagas mucho caso, pero..." sería tan humana que nos quedaríamos con las respuestas de las personas.

Todo esto nos llevaría a reconsiderar el término "inteligencia", pero no porque las máquinas sean "tontas", sino porque son inteligentes (o tontas, si se prefiere) de otra manera.

La máquina se diseña de una forma no-humana: no miente, no sabe qué es eso del "error", no tiene sentido de las posibles repercusiones de lo que diga sea cierto o no. En un sentido humano, no todas las mentiras son negativas. Hay mentiras tontas y mentiras inteligentes y saber diferenciarlas es parte de nuestra humanidad. Saber que podemos equivocarnos también es una necesidad humana; hemos padecido a lo largo de la historia demasiados visionarios que nunca se equivocaban.

Quizá por eso las máquinas, nos dice el informe, se equivocan más en lo sencillo que en lo que conlleva manejo de gran cantidad de información. Pero quizá nos equivoquemos al llamar "sencillos" a los problemas que podemos resolver. Hay decisiones sencillas que para una máquina no puede serlo tanto. Según los campos de aplicación, casos que resolvemos cada día pueden resultar difíciles de evaluar por una máquina, que carece de muchas cosas que para nosotros son sencillas. La máquina no tiene la experiencia social que tenemos, que no tiene porqué estar sujeta a la lógica de la máquina.


Los intentos de extensión de las máquinas en una función oracular pasan por su elevación a lo infalible. En el estudio se señala que uno de los principales problemas se plantea por la falta de sentido crítico ante las respuestas de las máquinas. Esta ausencia es fatal, pues impide detectar los posibles errores. La mayoría aceptar los resultados dados por la máquina, pero solo unos pocos podrán detectar los errores producidos en las respuestas.

Los errores de la IA son también nuestros errores al establecer unas expectativas por encima de las posibilidades reales. Quizá sean estos errores de valoración el verdadero peligro.

¿Frenará esto el desarrollo de la IA? No lo creo mientras sea el gigantesco negocio en que se ha convertido tan rápidamente. Solo los desastres de los errores podrán frenarlo.


* "Los modelos de lenguaje de inteligencia artificial cada vez se equivocan más" RTVE.es 25/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240925/modelos-lenguaje-inteligencia-artificial-se-equivocan-mas/16262577.shtml

jueves, 18 de enero de 2024

La IA en Davos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En la web de RTVE.es, en su sección "Una mirada europea", en la que se nos ofrecen artículos de interés sobre muy diversos temas publicados por otros medios de la Unión, encontramos —firmado por Sara Ibrahim y Jessica Davis Plüss— el artículo dedicado a la IA con título "¿Puede el Foro Económico Mundial liderar la gobernanza mundial de la IA?".

El artículo tiene interés por el intento de mostrar las diferentes líneas que podrían entrar dentro de la posibilidad de una "gobernanza". Después de leerlo detalladamente, yo —al menos—, llego a la rápida conclusión de que es difícil, por no decir imposible, que esa pretensión sea posible. Son tal cantidad de factores los que intervienen que los problemas reales que se puedan producir son difícilmente controlables.

En mi opinión, el primer problema es de orden conceptual. La "IA" es más un concepto, una abstracción, que contrasta con su riqueza en la forma de manifestarse. Como principio, la IA es clara; como realidad, en cambio, es una variedad de fenómenos en vertiginoso crecimiento. Puede que tengan un mismo principio, pero sus aplicaciones se dan en un inmenso campo de actuación, algo que va desde la seguridad de los Estados a realizar los exámenes de un alumno de primaria o las venganzas del adolescente rechazado. La IA afecta ya al mundo del empleo en todos los sectores porque es una fase superior del proceso de automatización que sustituye al ser humano como fuente de trabajo. Hablamos de "inteligencia artificial", pero si lo hacemos de "inteligencia sustitutiva", el fenómeno socio laboral se nos hace más claro y evidente. Las máquinas se crearon para trabajar bajo nuestro control; ahora no lo necesitan. La automatización ha llegado ahora de forma masiva a los procesos intelectuales, algo que nos mantenía a salvo en nuestra isla evolutiva. Todo el sistema social se ha creado alrededor del trabajo. Hoy el trabajo se invierte y deja fuera a millones de personas de las que nadie se responsabiliza y que plantean un futuro socialmente conflictivo.

En el artículo mencionado se da importancia a los agentes que se reúnen en el Foro de Davos. Estados, instituciones públicas y privadas se juntan con diferentes motivos. El más citado es la "necesidad de transparencia" en la obtención de datos; el más socorrido es "el bien de la Humanidad". De este último hay que tener cierto cuidado porque se ha convertido en una extraña expresión hoy en día. Es difícil encontrar qué suponga eso en su conjunto, mientras que es dudoso que la suma de los beneficiados actuales y los futuros pueda ser llamada "humanidad". La única ley que ha quedado como universal es la del beneficio.


Evidentemente, se citan sectores en los que los beneficios son claro, como la investigación médica para la comprensión de cómo tratar las enfermedades y otras posibilidades. Pero, por otro lado, tenemos el desempleo y la vigilancia ya sea con técnicas de reconocimiento facial o la reconstrucción de las personas a través de la recopilación de sus datos. Todo ello entra en los usos de la IA.

Cada día se nos ofrecen "aplicaciones" de todo tipo para usarla en la vida cotidiana. Si una máquina tiene una función, la IA es una especie de navaja de usos múltiples. Es el usuario el que decide qué hace al aplicar datos diferentes. La propia comercialización se basa en su capacidad de hacer cosas diferentes y con intenciones distintas. Puedo usarla para algo y lo contrario; con buenas o malas intenciones. Me dirán que esto ocurre con muchas cosas, sí, pero...

No hay duda de que la IA supone un gran avance en el "conocimiento". Pero como siempre sucede con el "conocimiento" es la aplicación, el uso que hagamos de ello. La película Oppenheimer, de Christopher Nolan, es un ejemplo próximo del salto que hay del laboratorio experimental a decenas de miles de muertos.

No sé si en Davos están solo los interesados en el bien de la Humanidad o si se encuentran allí también los que quieren asegurarse de que no interfieran en sus acciones. Se nos dice que la IA está liderada por dos países, Estados Unidos y China, con planteamientos políticos muy distintos, como era de prever. En el plano del desarrollo, las diferencias son también enormes en todos los campos. En Davos piden que no se deje a nadie atrás, lo que ya muestra una cierta línea,

No hay un campo hoy que no esté preocupado (asustados algunos) sobre lo que puede hacer la IA. Planteé a mis alumnos un ensayo sobre los efectos en el campo del Periodismo y la información; los resultados eran preocupados y preocupantes sobre lo que les deparaba el futuro. De la manipulación a la sustitución, la IA se vía como un problema imposible de parar y al que habría que adaptarse, si bien no se explica nadie cómo. Solo buenas palabras, como lo del "bien de la Humanidad".

La IA se muestra como un destino imparable. Los noticiarios nos cuentan cada día efectos desastrosos y, a la vez, grandes logros que nos asegurarán un futuro mejor. No explican qué quiere decir eso de "mejor", pero se dice, como se repite igualmente en Davos y demás foros de todo tipo repartidos por el mundo. Pero el "futuro", una forma de discurso idealizado, que vemos hoy y no suele ser lo que ocurre. Muchas veces no es más que su tapadera.

En Business Insider España titulan "La gente está perdiendo la cabeza por la IA, y no saben ni lo que hace". No les falta razón. Pero saber...

En el momento en que escribo lo anterior sucede algo extraño. Una pantalla emerge inesperadamente en mi ordenador. Está firmada por mi antivirus y me lanza un mensaje: "Estas son nuestras predicciones sobre la evolución de las amenazas para 2024". Me sorprendo. Yo no he dicho, pedido nada. Me sorprende más cuando identifica la amenaza número uno como la IA. Lo que me dice lo siguiente:

1. La inteligencia artificial (A) seguirá evolucionando y creando nuevos y apasionantes servicios... y también peligrosas amenazas.

2. El chantaje digital será cada vez más avanzado y selectivo.

3. Las amenazas a través de los móviles y su difusión serán cada vez más sofisticadas y frecuentes.

4 La tecnología de seguridad tendrá que avanzar para seguir el ritmo de estas amenazas y puede que sea necesario replantearse las prácticas de seguridad de sentido común.**

Esto no es un juego literario. Es lo que acaba de ocurrir. ¿Por qué en este preciso momento mi ordenador me da esta información? Llevo una hora escribiendo sobre IA. ¿Casualidad? Si ya es difícil creer en el destino, lo es más hacerlo en la casualidad.

* Sara Ibrahim y Jessica Davis Plüss "¿Puede el Foro Económico Mundial liderar la gobernanza mundial de la IA?" RTVE.es / SWI 14/01/2024 https://www.swissinfo.ch/spa/economia/-puede-el-wef-desbloquear-la-gobernanza-mundial-de-la-ia-/49108290?view=canonical

** Mi antivirus, 6'30 de la mañana, hoy.

sábado, 6 de mayo de 2023

La Inteligencia artificial y el desempleo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De una forma sencilla: un mundo en donde una parte importante de la gente no trabaja porque es sustituida por sistemas automatizados está destinado al fracaso, en distintas formas. Un mundo en el que la producción se desplaza de forma generalizada hacia donde es más barato producir, igualmente crea problemas si no se equilibra con otras formas de producción.

Los efectos los estamos viendo ya en el mundo más desarrollado. El desempleo se convierte en algo endémico, difícil de corregir, con enormes bolsas. Los problemas de las pensiones se convierte en nuevos conflictos (como vemos en Francia) intentando reducir los años de trabajo y aumentado el tiempo de cotización, algo complicado también de equilibrar si la gente se pasa décadas de su vida con malos empleos, inestables y mal pagados, firmando decenas de contratos al mes. El problema lo tenemos cada día en la prensa, basta con ver la resistencia ciudadana a los planes de Macron en Francia.

Lo cierto es que cada vez es más difícil encontrar un equilibrio en unas sociedades que parecen así condenadas al desequilibrio, a la desigualdad profunda, al fraude como forma de supervivencia en todos los niveles (fraudes fiscales y fraudes de empleo).

A esto se ha venido a añadir una nueva polémica que no abandona nuestros titulares, los del papel de la Inteligencia Artificial y su aplicación en distintos campos, destruyendo empleos.

Es evidente que nos enfrentamos a un problema claro: la elección entre una sociedad estable y una que no lo será por los enormes desequilibrios que se van a producir en estos próximos años y que los estados no podrán sostener. Los más ricos se arman para evitar las subidas de impuestos por todo tipo de vías y los estados no se atreven a controlarlos por sus chantajes y amenazas de deslocalizar sus empresas e irse a lugares, como dictaduras, en las que nadie se les va a oponer a sus sistemas, sino que les darán las gracias con modestas mordidas.

Hasta ahora las declaraciones de distintos científicos sociales, pensadores, intelectuales, etc. han sido moderadas, blanqueadas o silenciadas. La aparición pública intensa de la Inteligencia Artificial ha servido para sacar a la luz parte del problema y hacer prospecciones en los que pueda ser el futuro.

En el diario El Mundo se desplegaba el siguiente titular "IBM está considerando sustituir al 30% de los trabajadores con inteligencia artificial" hace un par de días. En el texto del artículo, Ángel Jiménez señalaba: 

El impacto que las herramientas de inteligencia artificial tendrán en el mercado laboral es todavía incierto pero Arvind Krishna, presidente de IBM, tiene ya una idea muy clara, al menos, de cómo afectará a su compañía. En los próximos cinco años, cree que la inteligencia artificial acabará con unos 7.800 puestos de trabajo.

Es la estimación que esta semana hizo en una entrevista con el diario Bloomberg. La empresa tiene unos 26.000 trabajadores dedicados a tareas administrativas, que es el área en la que Krishna considera que el impacto de las herramientas de IA será mayor. "El 30% de estos puestos de trabajo serán reemplazados en los próximos 5 años por inteligencia artificial", confesó.

[...]

En enero, la compañía confirmó que 3.800 empleados se verán afectados por los recortes debido a la compleja situación económica.

La histórica compañía se convierte así en una de las primeras que está hablando abiertamente de cómo las nuevas herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, van a afectar al panorama laboral, incluso en compañías tecnológicas y puestos que tradicionalmente se habían considerado a salvo, como ingeniería y desarrollo.

El resto de empresas tecnológicas ha procurado no hablar directamente de sustitución de puestos de trabajo por inteligencia artificial durante los recientes despidos, pero no es un secreto que forma parte de la ecuación que prácticamente todas están considerando.

El 25% de las compañías en la lista S&P 500, que agrupa a las empresas más importantes del mundo, ha mencionado la inteligencia artificial al menos una vez durante la presentación de los últimos resultados trimestrales.*


El desastre —no creo que nadie dude de esto— viene más rápido dentro de un sistema en el que no hay responsabilidad social alguna en las empresas. Una empresa, se nos dice desde la teoría, es una maquinaria para obtener beneficios. Si no lo hace, se cierra o se recorta hasta el tamaño en que los dé. Si no funciona así, se traslada a un lugar donde sea más barato producir. Eso es lo que vemos cada día y lo que se nos repite.

Los estados aumentan de tamaño en sus ofertas de empleo público para tratar de absorber el desempleo que producen las empresas con sus reducciones o deslocalizaciones. Mientras crece la crisis, los medios no ignoran el aumento escandaloso de los beneficios. Si se dice de aumentar impuestos para estas fortunas crecientes, los afectados se escandalizan y dicen que así se condena a más paro. Un círculo vicioso que los gobiernos no se atreven a romper por ver crecer el desempleo, la única cifra que el ciudadano de a pie realmente entiende.

Se camuflan los datos y se echa la culpa a las crisis que toquen, pero no se toca la cuestión de la automatización y el desempleo generalizado. Cuando las grandes empresas lo hagan, las pequeñas les seguirán gracias al desarrollo de un sector que está lanzado y en plena promoción de sus virtudes para las empresas. Pero, ¿qué es entonces una empresa que va bien, una con poca gente mal pagada y con mucho beneficio? Para muchos esta situación es por la que ruegan.

El mundo ante la globalización y la limitación de recursos, el cambio climático, tiene que estar más y mejor coordinado. Hace falta dejar al descubierto las consecuencias de nuestras acciones. La cantidad de problemas que se generan van derivando hacia tensiones internas y exteriores, hacia fricciones sociales y conflictos bélicos, que tenderán a aumentar. La necesidad de pensar el planeta como un todo en el que las acciones de unos repercuten sobre el resto es cada vez mayor. Pero si las crisis se mantienen como forma de desequilibrio y se reprimen de forma que imposibiliten acuerdos por beneficiar a los de siempre, el problema se hará pronto dramático.

Ahora vemos que es la IBM y otras empresas las que se enfrentan a lo que ellas mismas generan, la Inteligencia Artificial, y su propio desempleo, pero el modelo está en sus comienzos. ¿Nos veremos ante un nuevo movimiento ludita, un movimiento que ataque y boicoteé las máquinas pensantes?

De alguna manera, esto se está produciendo mediante el regreso a campos como la agricultura o formas de artesanía que aseguran el auto empleo en ciertos sectores. La necesidad de tener empleos en los que nos puedas ser sustituido por las máquinas se convierte en algo esencial para poder mantener una trayectoria laboral. Por su parte, los sistemas de pensiones se alimentan con las aportaciones de los que trabajan, algo que deja de estar garantizado por la provisionalidad y los cambios continuos de empleos mal pagados, de subsistencia.

En estos días en los que salen noticias sobre la IA, no dejan de aparecer otros, vinculados a entidades y empresas, en los que se cantan la gloria de la automatización. Siempre se pone por delante el logro que supone, se tiende a magnificar y a realizar promesas de beneficios futuros. Pero si son las propias empresas que fabrican la IA las que despiden a sus propios empleados, ¿qué más se puede decir? La proliferación de los mismos técnicos de la IA creando nuevas aplicaciones de las que vivir ellos, aunque suponga el despido de los demás crea un nuevo círculo. Despedidos de las empresas, crean las propias desarrollando nuevas herramientas de automatización y sigue el ciclo.

Estos días han aumentado de forma clara los artículos críticos. Hay que resaltar que no se trata de ir contra la Inteligencia Artificial, que es un gran logro científico y tecnológico, sino del uso que se le da en campos diferentes y a cómo afecta al empleo.

Hace unos días hemos señalado el impacto que puede tener (ya tiene) en la Educación y la subversión del modelo humanista educativo de formación de la persona, de la comunicación bidireccional, por un modelo pragmático, lucrativo y ahorrativo. Con él se pretende sustituir las relaciones interpersonales de la educación por la dirección de la máquina, que sería quien supervisara el proceso y realizara las tareas de formación. Los artículos de apoyo a este modelo tienen detrás a las empresas que extiende este proyecto vendiéndolo como ahorro, modernidad y máximo aprovechamiento.

El modelo sustituye la relación profesor - alumno, al igual que se están implantando la desaparición de las bibliotecas físicas —el libro es un "objeto" caro e individual— en beneficio de sistemas de gestión automatizados de las bibliotecas constituidas por ebooks. El ebook es un logro porque permite la extensión, pero la desaparición de libros, bibliotecas y bibliotecarios, también incluye a los lectores, que se acostumbran a una forma de trabajo diferente, como ya sabemos desde hace tiempo por pedagogos, psicólogos y sociólogos, entre otros expertos. Pero eso no importa ni a los que lo ven como un "ahorro" (personas y dinero) ni a los que lo ven como un beneficio (dinero).

Asistí hace un par de semanas a un canto glorioso a la desaparición del libro y de las bibliotecas, transformadas en especia de "co-working", tal como se nos explicó ante el universal beneplácito. El "libro-objeto" era el enemigo, ocupaba espacio, pesaba y era caro; lo eran las estanterías, las mesas para lectura. Lo que vendría sería un espacio libre, donde el nuevo problema era elegir los sofás para trabajar. Los bibliotecarios se sentían felices con el cambio, ignorando que la llegada del sistema en el que desaparecerían en su totalidad está a la vuelta de la esquina. Pero la base de la ceguera suele ser pensar que no te va a tocar a ti.

Lo peor de todo es la ausencia de cualquier tipo de discusión, debate o diálogo sobre los efectos de la automatización en cualquier sector. Quizá sea la política del avestruz, pensar que no hablando de ello no va a ocurrir. Afecta ya a muchos sectores, como señala el artículo, y afectará a más todavía en el momento en que se convierta en ejemplo y normalidad. El personal físico se pensará en términos de carga para la empresa. Y los números siempre estarán para apoyar sus recortes, deslocalizaciones, etc.

Hace falta escribir nuevas distopías partiendo de esta realidad y proyectándola. De otra forma, el futuro llega de puntillas y cada vez más temprano.  

 

* Ángel Jiménez de Luis "IBM está considerando sustituir al 30% de los trabajadores con inteligencia artificial" El Mundo 4/05/2023 https://www.elmundo.es/tecnologia/2023/05/04/6452e3ebfc6c8386628b459e.html