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sábado, 15 de marzo de 2025

La intensificación de la vigilancia de las mujeres en Irán

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si repetimos con frecuencia que no hay que olvidar a las mujeres afganas en sus luchas contra un sistema que las envuelve y trata de anularlas, el caso de las mujeres iraníes no le va a la zaga.

Es otro ejemplo más de cómo el sistema "virtuoso" trata de normalizar su opresión milenaria sobre las mujeres. Los sistemas que hacen de la opresión de las mujeres una "virtud" usan y abusan de sus poderes como forma de imposición, de vigilancia continua, lo que les permite su supervivencia destruyendo la idea de individualidad, que entienden es la base de la resistencia. Al normalizarse el modelo definido, la resistencia sirve como una forma de detección de aquellos que no lo aceptan.

En la BBC podemos leer el artículo, con fundamento en un informe de Naciones Unidas, firmado por Imogen Foulkes y Tom McArthur, con el siguiente titular sobre cómo va esta lucha: "Iran using drones and apps to enforce women's dress code"*. Se nos explica en el comienzo del texto que 

Iran is using drones and intrusive digital technology to crush dissent, especially among women who refuse to obey the Islamic republic's strict dress code, the United Nations has said.

Investigators say Iranian security officials are using a strategy of "state-sponsored vigilantism" to encourage people to use specialist phone apps to report women for alleged dress code violations in private vehicles such as taxis and ambulances.

Their new report also highlights the increasing use of drones and security cameras to monitor hijab compliance in Tehran and in southern Iran.

For women who defy the laws, or protest against them, the consequences are severe – arrest, beating, and even rape in custody.

 

[trad Google] Irán está utilizando drones y tecnología digital intrusiva para aplastar la disidencia, especialmente entre las mujeres que se niegan a obedecer el estricto código de vestimenta de la república islámica, dijo Naciones Unidas. 

Los investigadores dicen que los funcionarios de seguridad iraníes están utilizando una estrategia de "vigilantismo patrocinado por el Estado" para alentar a la gente a utilizar aplicaciones telefónicas especializadas para denunciar a las mujeres por presuntas violaciones del código de vestimenta en vehículos privados como taxis y ambulancias.

Su nuevo informe también destaca el uso creciente de drones y cámaras de seguridad para monitorear el cumplimiento del hijab en Teherán y el sur de Irán.

Para las mujeres que desafían las leyes o protestan contra ellas, las consecuencias son severas: arresto, palizas e incluso violación bajo custodia.

El uso de la tecnología para el control "virtuoso" de las mujeres se presenta como una acción necesaria para "salvar" la perfección del sistema, su ajuste a la Ley Divina, que es la que el sistema dice seguir. Todo el sistema se sostiene y justifica sobre esta premisa de la "divinidad" a la que se accede por revelación y transmisión de la palabra revelada, que es de obligado cumplimiento. No hacerlo es ir contra la divinidad, por lo que se justifica la represión y la unilateralidad del mensaje, cuya interpretación queda en manos de los auto erigidos como "guardianes", como vigilantes de la ortodoxia.

Si estos vigilantes ceden, transigen o no aplican las órdenes divinas, los modos de vida derivados, etc. se hacen responsables y puede surgir una facción que les acuse de "debilidad" o peor de "traición", por lo que pueden perder sus privilegios de vigilantes.

La noticia de la BBC nos muestra cómo el control debe usar todos los recursos a su alcance para mostrar su eficiencia en la vigilancia. A nadie se le escapará que la función de esos drones no está selectiva como para vigilar solo a las mujeres para evitar "incumplimientos". Es característico de la dictaduras extremas convertir a la mitad de la población en vigilante de la otra mitad, algo que ocurre cola aplicación de las denuncias, una herramienta de acción inmediata de denuncia.

La denuncia resultado de la vigilancia es un mecanismo clásico de las dictaduras para asegurarse la penetración social y la supervivencia de los principios. Las denuncias sirven para medir el grado de estabilidad de la dictadura. Muchas denuncias aseguran la pervivencia de los principios sobre los que la dictadura se asienta. Si, por el contrario, estas decaen, es señal de debilidad, de relajación de los principios y con ello del debilitamiento del poder.

¿Son todos estos mecanismos de vigilancia un síntoma del debilitamiento de los poderes dictatoriales, de la resistencia frente a ellos? Pudiera ser. Quizá esta vigilancia confirme que el grado de desafío que las mujeres muestran frente a la dictadura religiosa está aumentando. La vigilancia frente a la resistencia de las mujeres, se nos dice, está en la aplicación tecnológica, pero también se nos habla de palizas, encierros y violaciones en grupo a las mujeres. Es la cara tradicional de la represión contra las mujeres, el intento de destruirlas física y mentalmente, de dejarlas "marcadas" social y personalmente.

Las mujeres iraníes —como ocurre con las mujeres afganas y en algunos otros países con implantación del fundamentalismo— son las que encabezan la resistencia porque su programa es vital, se cimenta en el deseo de ser ellas mismas, de poder elegir un futuro libremente, de elegir su formación, sus lecturas, sus hábitos Y eso es lo que fundamentalismo religioso no quiere pues supone el cuestionamiento personal de lo que se muestra como obediencia ciega a la ley divina.

Las dictaduras de mentalidad vieja no tienen reparos en usar los nuevos avances tecnológicos para la represión. 

 

* Imogen Foulkes & Tom McArthur "Iran using drones and apps to enforce women's dress code" BBC 14/03/2025 https://www.bbc.com/news/articles/c0kg15jkpdeo

lunes, 23 de diciembre de 2024

Mercadillos de cine

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El primer domingo de cada mes se celebra en mi pueblo un mercadillo vecinal en el que cada uno lleva aquello que le sobra. Allí podemos encontrar una mezcla de los vecinos junto a profesionales de los mercadillos, esos que van de pueblo en pueblo para ofrecer cosas a buen precio.

Allí podemos encontrar ofertas de ropa, de algunos muebles, utensilios de diverso tipo. Pero no son estas cosas las que me llevan a recorrer los puestos de la avenida. Mi objeto de busca son esencialmente DVDs con películas, algunos CDs de músicos y, si encuentro algo interesante, libros. Esto que puede parecer simple es el reflejo de un fuerte cambio en la forma de acceder a la cultura... y de desprenderse de ella.

Cine, música y libros es con lo que vuelvo cargado a casa, con la mochila llena. Por poco más de diez euros regreso con más de una veintena de películas. Muchos de esos títulos son pertenecientes a las colecciones de películas que acompañaban los fines de semana a los periódicos.

La práctica desaparición de los periódicos impresos hace que su supervivencia no se pueda ya permitir aquellos "regalos" que estimulaban las ventas de la prensa en el fin de semana. No había cabecera que no tuviera su colección de cine. El País, el ABC, El Mundo, etc. sembraron en el país de algo que gustaba, las películas.

Pero los cambios tecnológicos han condicionado los cambios culturales. Los ordenadores portátiles dejaron hace mucho de tener lector de discos. Los ordenadores de sobremesa que los llevaban como fijo también dejaron de hacerlo. Algunos leen los viejos discos de cine y música en las videoconsolas que lo permiten.

Pero lo que se ha hecho con en centro de atención es el dispositivo esencial, básico: el teléfono, que es el que permite acceder a todo. Los que ven cine pueden acceder a la "nube" y comprobar cuáles son las películas disponibles, algo que concentra el interés y se escalona con los estrenos en salas de cine.

Finalmente triunfó (por la fuerza) el criterio de la industria del entretenimiento, un concepto complejo y con muchas derivaciones. La gente se desprende de las películas y música que sus mayores acumulaban sencillamente porque la consumen de otra manera. Pero ese cambio conlleva la imposición de filtros y modas.

Cualquiera que enseñe algo relacionado con la cultura popular conoce esas barreras invisibles, ese desconocimiento generalizado de lo que ocurrió antes de algunas fechas. Durante un tiempo el modelo de posesión cultural era el libro. Podíamos tener libros, tener una biblioteca familiar o acceder a una pública. Eso permitía crear un sentimiento de comunidad, aquellos que comparten el acceso un mismo fondo. Esto no es solo una cuestión de poseer sin o de disponibilidad de acceso, de compartir. Eso es lo que define la verticalidad y horizontalidad de una cultura, su combinación de acceso al pasado y su compartir en el presente.

Con el nuevo sistema cultural quien decide qué podemos compartir es el sistema industrial. El objeto está o desparece de una programación, Tú solo decides cuando está disponible.

El desconocimiento de dos ámbitos esenciales de la formación cultural, el cine y la música, es notorio entre los jóvenes. Solo tienen sentido de su valor cultural cuando han podido disponer de acceso a lo que cada vez desaparece más, los fondos cinematográficos y los musicales, algo que la industria tiene poco interés en que prospere, centrándose en el consumo de lo actual.

En lo que respecta a la cultura cinematográfica, la amenaza de extinción de la posibilidad de poder crear las propias cinematecas parece que se aleja por ahora. El pase a discos de 4K favorecido por la existencia de grandes pantallas para las casas y la fijación de un público para ello puede entenderse como una apuesta de futuro.

El cine necesita de su inclusión en los programas culturales, necesita de momentos para ser proyectado y compartido. No de hacerlo como negocio, sino como una parte viva de la cultura de los siglos XX y XXI. Para ello es imprescindible que logre algo que no ha ocurrido: su inclusión como materia en los sistemas educativos. No se trata de crear "afición" al cine, como piensan algunos, sino de crear una comprensión clara de su papel en la cultura desde hace más de cien años.

El desconocimiento de sus obras maestras entre el público menor de treinta años es un problema grave que detectamos cada día en la enseñanza, incluso entre aquellos que ven en la comunicación su futuro.

La cultura es un sistema de referencias para lo que se necesita conservar y compartir. Si esto no se hace nos vemos condenado a lo que tenemos, una cultura plana y artificial, con unas posibilidades bajas de creatividad y una fuerte fijación en el presente y en la repetición.

Fue el cine de barrio, aquellos programas dobles, lo que me llevó a la universidad a estudiarlo. Fueron programas dobles en los que podías ver una película reciente junto a clásicos como, por ejemplo, "Al este del Edén" (Elia Kazán 1955), un filme que me impactó y me llevó a ver más y más cine. Todos tenemos alguna película esperándonos para despertar emociones y llevarnos de la mano por la historia del Cine.

Hay que recuperar el cine más allá de los éxitos de taquilla. Hay que hablar de cine, enseñar a comprender sus lenguajes, sus formas, sus géneros. Para ello es fundamental el papel de los centros de enseñanza, donde se puede despertar el interés. Lo mismo sucede con la música popular, sometida al olvido en beneficio de la última moda, que silencia y olvida las demás. Y hay que leer, leer sobre todo y no solo lo que me piden. Hay que ir más allá del teléfono que nos vacía llenándonos de intranscendencia.

El próximo primer domingo de mes acudiré al mercadillo cargado con bolsas que espero traer llenas de películas. La mayoría son ediciones de la década 2000-2010, aunque el origen de las películas suele ser más antiguo. Allí ya he encontrado algunas joyas del cine español que llevaba años buscando y que no se encuentran en el comercio, descatalogadas. He descubierto otras de las que apenas tenía conocimiento y me he arriesgado con las desconocidas dándoles una oportunidad de volver a mostrarse.

Veo que el fenómeno se repite por pueblos y barrios. Las películas abandonadas salen para acabar en los mercadillos dejando sitio en las casas, el las mentes y en los recuerdos. Las nuevas generaciones se deshacen de los viejos trastos de padres y abuelos.

Han mejorado las condiciones técnicas de reproducción y visión con la alta definición y las pantallas grandes. Si tiene ocasión de instalarse un buen cine en casa hágalo. Invite a sus amigos, a su familia a compartir las películas que le gusten y emocionen. Préstelas, compártalas, coméntelas. Sálvelas de los destinos que les esperan sobre las mantas de los mercadillos y deles nueva vida.

jueves, 26 de septiembre de 2024

Los errores de la IA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A muchos les cogerá por sorpresa el titular de RTVE.es; "Los modelos de lenguaje de inteligencia artificial cada vez se equivocan más"*. ¿Pero no se crearon para evitar errores, no eran las máquinas perfectas que iba a acabar los errores fruto de la imperfección humana? Pues esa era la teoría, pero la realidad parece ser que está siendo otra. "Errar es humano", reza el viejo dicho, pero las máquinas no son "humanas", pues se trataba de superarnos a nosotros mismos con nuestras propias creaciones. Se nos pasó por alto que esas máquinas estaban destinadas a responder a las cuestiones que sus humanos creadores les hicieran.

Se nos explican los resultados de una serie de pruebas que han tomado forma de "informe" sobre la IA, realizado por diversas universidades y centros, entre ellos, algunos españoles:

A pesar de los avances tecnológicos, los modelos recientes presentan fallos importantes en ejercicios aparentemente sencillos. "Los modelos pueden resolver ciertas tareas complejas de acuerdo a las habilidades humanas, pero al mismo tiempo fallan en tareas simples del mismo dominio. Por ejemplo, pueden resolver varios problemas matemáticos de nivel de doctorado, pero se pueden equivocar en una simple suma", explica José Hernández Orallo, uno de los investigadores principales del estudio y miembro del Instituto VRAIN de la UPV.*

Hechas para procesar tareas complejas, multitud de datos, en apenas fracciones de segundo, parece ser que los problemas surgen ante la sencillez. El error o su posibilidad tiene sus consecuencias inmediatas en la fiabilidad. Si la idea era poder confiar de forma plena en las respuestas de la IA a los problemas planteados, el hecho de que se produzcan o se puedan producir inseguridad genera desconfianza y nos lleva a establecer supervisores de sus respuestas. La simple posibilidad ya necesita poner en marcha mecanismos de vigilancia, Esto, traducido a lo humano, significa elevación de los costes. La IA ya no es tan barata como parecía. Se encarece con la desconfianza.

Pongamos el caso del diagnóstico médico o las operaciones de cirugía. Un error de la IA al mando, puede suponer millones en indemnizaciones por los daños causados, además de las elevaciones de las primas de los seguros. El futuro no es tan sencillo con las máquinas al frente.

Si se nos dice que, además, aumenta el número de errores en sus respuestas, el sistema se tambalea un poco. La cuestión de complejidad eficiente y mayor posibilidad de error en lo sencillo, también limita su eficacia.

Uno de los hallazgos más destacados del estudio es que no existe una "zona segura" en la que los modelos puedan garantizar un rendimiento perfecto. Según Yael Moros Daval, investigadora del Instituto VRAIN, "los modelos suelen ser menos precisos en tareas que los humanos consideran difíciles, pero no son precisos al 100% ni siquiera en tareas sencillas".

Estas diferencias de fiabilidad favorecen que haya una gran discordancia entre las expectativas humanas y el rendimiento real de los modelos. Resulta difícil para los usuarios comprender que GPT-4 sea mejor en tareas de alta dificultad, pero peor en las sencillas, lo que repercute negativamente en la confianza. 

Si bien la búsqueda de la perfección implica progreso, el "error cero" —es decir, la ausencia de errores— es un sueño caro, ni siquiera una realidad. ¿Podemos crear los imperfectos humanos algo perfecto, ausente de errores? Es poco probable pues lo que hagamos estará marcado por nuestros límites. Aquí la cuestión se plantea como una "discordancia" entre expectativas y resultados, algo que hace tambalearse el sistema en su conjunto. Todo o nada. La posibilidad del error obliga a la desconfianza.

Pero hay otro detalle interesante:

La tendencia de estos modelos a ofrecer respuestas incorrectas en lugar de abstenerse de contestar cuando no están seguros es una de las claves de esta disminución de la fiabilidad. Aumenta el riesgo de que los usuarios, que inicialmente confían en la tecnología, se sientan decepcionados y se expongan a errores en ámbitos críticos como la medicina o la educación.

"A diferencia de las personas, la tendencia a evitar proporcionar respuestas no aumenta con la dificultad. Por ejemplo, los humanos suelen evitar dar su opinión en problemas que superan su capacidad. Esto relega a los usuarios la responsabilidad de detectar fallos durante todas sus interacciones con los modelos", señala Lexin Zhou, otra de las investigadoras del equipo.

Esta incapacidad de la máquina de ofrecer respuestas cuando aumente la inseguridad de la respuesta nos debería hacer reflexionar sobre la humanidad del error y, sobre todo, de la prudencia. Una máquina que diera respuestas precedidas por un "no estoy muy segura, pero...", "me parece a mí..." o un "no me hagas mucho caso, pero..." sería tan humana que nos quedaríamos con las respuestas de las personas.

Todo esto nos llevaría a reconsiderar el término "inteligencia", pero no porque las máquinas sean "tontas", sino porque son inteligentes (o tontas, si se prefiere) de otra manera.

La máquina se diseña de una forma no-humana: no miente, no sabe qué es eso del "error", no tiene sentido de las posibles repercusiones de lo que diga sea cierto o no. En un sentido humano, no todas las mentiras son negativas. Hay mentiras tontas y mentiras inteligentes y saber diferenciarlas es parte de nuestra humanidad. Saber que podemos equivocarnos también es una necesidad humana; hemos padecido a lo largo de la historia demasiados visionarios que nunca se equivocaban.

Quizá por eso las máquinas, nos dice el informe, se equivocan más en lo sencillo que en lo que conlleva manejo de gran cantidad de información. Pero quizá nos equivoquemos al llamar "sencillos" a los problemas que podemos resolver. Hay decisiones sencillas que para una máquina no puede serlo tanto. Según los campos de aplicación, casos que resolvemos cada día pueden resultar difíciles de evaluar por una máquina, que carece de muchas cosas que para nosotros son sencillas. La máquina no tiene la experiencia social que tenemos, que no tiene porqué estar sujeta a la lógica de la máquina.


Los intentos de extensión de las máquinas en una función oracular pasan por su elevación a lo infalible. En el estudio se señala que uno de los principales problemas se plantea por la falta de sentido crítico ante las respuestas de las máquinas. Esta ausencia es fatal, pues impide detectar los posibles errores. La mayoría aceptar los resultados dados por la máquina, pero solo unos pocos podrán detectar los errores producidos en las respuestas.

Los errores de la IA son también nuestros errores al establecer unas expectativas por encima de las posibilidades reales. Quizá sean estos errores de valoración el verdadero peligro.

¿Frenará esto el desarrollo de la IA? No lo creo mientras sea el gigantesco negocio en que se ha convertido tan rápidamente. Solo los desastres de los errores podrán frenarlo.


* "Los modelos de lenguaje de inteligencia artificial cada vez se equivocan más" RTVE.es 25/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240925/modelos-lenguaje-inteligencia-artificial-se-equivocan-mas/16262577.shtml

jueves, 18 de enero de 2024

La IA en Davos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En la web de RTVE.es, en su sección "Una mirada europea", en la que se nos ofrecen artículos de interés sobre muy diversos temas publicados por otros medios de la Unión, encontramos —firmado por Sara Ibrahim y Jessica Davis Plüss— el artículo dedicado a la IA con título "¿Puede el Foro Económico Mundial liderar la gobernanza mundial de la IA?".

El artículo tiene interés por el intento de mostrar las diferentes líneas que podrían entrar dentro de la posibilidad de una "gobernanza". Después de leerlo detalladamente, yo —al menos—, llego a la rápida conclusión de que es difícil, por no decir imposible, que esa pretensión sea posible. Son tal cantidad de factores los que intervienen que los problemas reales que se puedan producir son difícilmente controlables.

En mi opinión, el primer problema es de orden conceptual. La "IA" es más un concepto, una abstracción, que contrasta con su riqueza en la forma de manifestarse. Como principio, la IA es clara; como realidad, en cambio, es una variedad de fenómenos en vertiginoso crecimiento. Puede que tengan un mismo principio, pero sus aplicaciones se dan en un inmenso campo de actuación, algo que va desde la seguridad de los Estados a realizar los exámenes de un alumno de primaria o las venganzas del adolescente rechazado. La IA afecta ya al mundo del empleo en todos los sectores porque es una fase superior del proceso de automatización que sustituye al ser humano como fuente de trabajo. Hablamos de "inteligencia artificial", pero si lo hacemos de "inteligencia sustitutiva", el fenómeno socio laboral se nos hace más claro y evidente. Las máquinas se crearon para trabajar bajo nuestro control; ahora no lo necesitan. La automatización ha llegado ahora de forma masiva a los procesos intelectuales, algo que nos mantenía a salvo en nuestra isla evolutiva. Todo el sistema social se ha creado alrededor del trabajo. Hoy el trabajo se invierte y deja fuera a millones de personas de las que nadie se responsabiliza y que plantean un futuro socialmente conflictivo.

En el artículo mencionado se da importancia a los agentes que se reúnen en el Foro de Davos. Estados, instituciones públicas y privadas se juntan con diferentes motivos. El más citado es la "necesidad de transparencia" en la obtención de datos; el más socorrido es "el bien de la Humanidad". De este último hay que tener cierto cuidado porque se ha convertido en una extraña expresión hoy en día. Es difícil encontrar qué suponga eso en su conjunto, mientras que es dudoso que la suma de los beneficiados actuales y los futuros pueda ser llamada "humanidad". La única ley que ha quedado como universal es la del beneficio.


Evidentemente, se citan sectores en los que los beneficios son claro, como la investigación médica para la comprensión de cómo tratar las enfermedades y otras posibilidades. Pero, por otro lado, tenemos el desempleo y la vigilancia ya sea con técnicas de reconocimiento facial o la reconstrucción de las personas a través de la recopilación de sus datos. Todo ello entra en los usos de la IA.

Cada día se nos ofrecen "aplicaciones" de todo tipo para usarla en la vida cotidiana. Si una máquina tiene una función, la IA es una especie de navaja de usos múltiples. Es el usuario el que decide qué hace al aplicar datos diferentes. La propia comercialización se basa en su capacidad de hacer cosas diferentes y con intenciones distintas. Puedo usarla para algo y lo contrario; con buenas o malas intenciones. Me dirán que esto ocurre con muchas cosas, sí, pero...

No hay duda de que la IA supone un gran avance en el "conocimiento". Pero como siempre sucede con el "conocimiento" es la aplicación, el uso que hagamos de ello. La película Oppenheimer, de Christopher Nolan, es un ejemplo próximo del salto que hay del laboratorio experimental a decenas de miles de muertos.

No sé si en Davos están solo los interesados en el bien de la Humanidad o si se encuentran allí también los que quieren asegurarse de que no interfieran en sus acciones. Se nos dice que la IA está liderada por dos países, Estados Unidos y China, con planteamientos políticos muy distintos, como era de prever. En el plano del desarrollo, las diferencias son también enormes en todos los campos. En Davos piden que no se deje a nadie atrás, lo que ya muestra una cierta línea,

No hay un campo hoy que no esté preocupado (asustados algunos) sobre lo que puede hacer la IA. Planteé a mis alumnos un ensayo sobre los efectos en el campo del Periodismo y la información; los resultados eran preocupados y preocupantes sobre lo que les deparaba el futuro. De la manipulación a la sustitución, la IA se vía como un problema imposible de parar y al que habría que adaptarse, si bien no se explica nadie cómo. Solo buenas palabras, como lo del "bien de la Humanidad".

La IA se muestra como un destino imparable. Los noticiarios nos cuentan cada día efectos desastrosos y, a la vez, grandes logros que nos asegurarán un futuro mejor. No explican qué quiere decir eso de "mejor", pero se dice, como se repite igualmente en Davos y demás foros de todo tipo repartidos por el mundo. Pero el "futuro", una forma de discurso idealizado, que vemos hoy y no suele ser lo que ocurre. Muchas veces no es más que su tapadera.

En Business Insider España titulan "La gente está perdiendo la cabeza por la IA, y no saben ni lo que hace". No les falta razón. Pero saber...

En el momento en que escribo lo anterior sucede algo extraño. Una pantalla emerge inesperadamente en mi ordenador. Está firmada por mi antivirus y me lanza un mensaje: "Estas son nuestras predicciones sobre la evolución de las amenazas para 2024". Me sorprendo. Yo no he dicho, pedido nada. Me sorprende más cuando identifica la amenaza número uno como la IA. Lo que me dice lo siguiente:

1. La inteligencia artificial (A) seguirá evolucionando y creando nuevos y apasionantes servicios... y también peligrosas amenazas.

2. El chantaje digital será cada vez más avanzado y selectivo.

3. Las amenazas a través de los móviles y su difusión serán cada vez más sofisticadas y frecuentes.

4 La tecnología de seguridad tendrá que avanzar para seguir el ritmo de estas amenazas y puede que sea necesario replantearse las prácticas de seguridad de sentido común.**

Esto no es un juego literario. Es lo que acaba de ocurrir. ¿Por qué en este preciso momento mi ordenador me da esta información? Llevo una hora escribiendo sobre IA. ¿Casualidad? Si ya es difícil creer en el destino, lo es más hacerlo en la casualidad.

* Sara Ibrahim y Jessica Davis Plüss "¿Puede el Foro Económico Mundial liderar la gobernanza mundial de la IA?" RTVE.es / SWI 14/01/2024 https://www.swissinfo.ch/spa/economia/-puede-el-wef-desbloquear-la-gobernanza-mundial-de-la-ia-/49108290?view=canonical

** Mi antivirus, 6'30 de la mañana, hoy.

sábado, 6 de mayo de 2023

La Inteligencia artificial y el desempleo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De una forma sencilla: un mundo en donde una parte importante de la gente no trabaja porque es sustituida por sistemas automatizados está destinado al fracaso, en distintas formas. Un mundo en el que la producción se desplaza de forma generalizada hacia donde es más barato producir, igualmente crea problemas si no se equilibra con otras formas de producción.

Los efectos los estamos viendo ya en el mundo más desarrollado. El desempleo se convierte en algo endémico, difícil de corregir, con enormes bolsas. Los problemas de las pensiones se convierte en nuevos conflictos (como vemos en Francia) intentando reducir los años de trabajo y aumentado el tiempo de cotización, algo complicado también de equilibrar si la gente se pasa décadas de su vida con malos empleos, inestables y mal pagados, firmando decenas de contratos al mes. El problema lo tenemos cada día en la prensa, basta con ver la resistencia ciudadana a los planes de Macron en Francia.

Lo cierto es que cada vez es más difícil encontrar un equilibrio en unas sociedades que parecen así condenadas al desequilibrio, a la desigualdad profunda, al fraude como forma de supervivencia en todos los niveles (fraudes fiscales y fraudes de empleo).

A esto se ha venido a añadir una nueva polémica que no abandona nuestros titulares, los del papel de la Inteligencia Artificial y su aplicación en distintos campos, destruyendo empleos.

Es evidente que nos enfrentamos a un problema claro: la elección entre una sociedad estable y una que no lo será por los enormes desequilibrios que se van a producir en estos próximos años y que los estados no podrán sostener. Los más ricos se arman para evitar las subidas de impuestos por todo tipo de vías y los estados no se atreven a controlarlos por sus chantajes y amenazas de deslocalizar sus empresas e irse a lugares, como dictaduras, en las que nadie se les va a oponer a sus sistemas, sino que les darán las gracias con modestas mordidas.

Hasta ahora las declaraciones de distintos científicos sociales, pensadores, intelectuales, etc. han sido moderadas, blanqueadas o silenciadas. La aparición pública intensa de la Inteligencia Artificial ha servido para sacar a la luz parte del problema y hacer prospecciones en los que pueda ser el futuro.

En el diario El Mundo se desplegaba el siguiente titular "IBM está considerando sustituir al 30% de los trabajadores con inteligencia artificial" hace un par de días. En el texto del artículo, Ángel Jiménez señalaba: 

El impacto que las herramientas de inteligencia artificial tendrán en el mercado laboral es todavía incierto pero Arvind Krishna, presidente de IBM, tiene ya una idea muy clara, al menos, de cómo afectará a su compañía. En los próximos cinco años, cree que la inteligencia artificial acabará con unos 7.800 puestos de trabajo.

Es la estimación que esta semana hizo en una entrevista con el diario Bloomberg. La empresa tiene unos 26.000 trabajadores dedicados a tareas administrativas, que es el área en la que Krishna considera que el impacto de las herramientas de IA será mayor. "El 30% de estos puestos de trabajo serán reemplazados en los próximos 5 años por inteligencia artificial", confesó.

[...]

En enero, la compañía confirmó que 3.800 empleados se verán afectados por los recortes debido a la compleja situación económica.

La histórica compañía se convierte así en una de las primeras que está hablando abiertamente de cómo las nuevas herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, van a afectar al panorama laboral, incluso en compañías tecnológicas y puestos que tradicionalmente se habían considerado a salvo, como ingeniería y desarrollo.

El resto de empresas tecnológicas ha procurado no hablar directamente de sustitución de puestos de trabajo por inteligencia artificial durante los recientes despidos, pero no es un secreto que forma parte de la ecuación que prácticamente todas están considerando.

El 25% de las compañías en la lista S&P 500, que agrupa a las empresas más importantes del mundo, ha mencionado la inteligencia artificial al menos una vez durante la presentación de los últimos resultados trimestrales.*


El desastre —no creo que nadie dude de esto— viene más rápido dentro de un sistema en el que no hay responsabilidad social alguna en las empresas. Una empresa, se nos dice desde la teoría, es una maquinaria para obtener beneficios. Si no lo hace, se cierra o se recorta hasta el tamaño en que los dé. Si no funciona así, se traslada a un lugar donde sea más barato producir. Eso es lo que vemos cada día y lo que se nos repite.

Los estados aumentan de tamaño en sus ofertas de empleo público para tratar de absorber el desempleo que producen las empresas con sus reducciones o deslocalizaciones. Mientras crece la crisis, los medios no ignoran el aumento escandaloso de los beneficios. Si se dice de aumentar impuestos para estas fortunas crecientes, los afectados se escandalizan y dicen que así se condena a más paro. Un círculo vicioso que los gobiernos no se atreven a romper por ver crecer el desempleo, la única cifra que el ciudadano de a pie realmente entiende.

Se camuflan los datos y se echa la culpa a las crisis que toquen, pero no se toca la cuestión de la automatización y el desempleo generalizado. Cuando las grandes empresas lo hagan, las pequeñas les seguirán gracias al desarrollo de un sector que está lanzado y en plena promoción de sus virtudes para las empresas. Pero, ¿qué es entonces una empresa que va bien, una con poca gente mal pagada y con mucho beneficio? Para muchos esta situación es por la que ruegan.

El mundo ante la globalización y la limitación de recursos, el cambio climático, tiene que estar más y mejor coordinado. Hace falta dejar al descubierto las consecuencias de nuestras acciones. La cantidad de problemas que se generan van derivando hacia tensiones internas y exteriores, hacia fricciones sociales y conflictos bélicos, que tenderán a aumentar. La necesidad de pensar el planeta como un todo en el que las acciones de unos repercuten sobre el resto es cada vez mayor. Pero si las crisis se mantienen como forma de desequilibrio y se reprimen de forma que imposibiliten acuerdos por beneficiar a los de siempre, el problema se hará pronto dramático.

Ahora vemos que es la IBM y otras empresas las que se enfrentan a lo que ellas mismas generan, la Inteligencia Artificial, y su propio desempleo, pero el modelo está en sus comienzos. ¿Nos veremos ante un nuevo movimiento ludita, un movimiento que ataque y boicoteé las máquinas pensantes?

De alguna manera, esto se está produciendo mediante el regreso a campos como la agricultura o formas de artesanía que aseguran el auto empleo en ciertos sectores. La necesidad de tener empleos en los que nos puedas ser sustituido por las máquinas se convierte en algo esencial para poder mantener una trayectoria laboral. Por su parte, los sistemas de pensiones se alimentan con las aportaciones de los que trabajan, algo que deja de estar garantizado por la provisionalidad y los cambios continuos de empleos mal pagados, de subsistencia.

En estos días en los que salen noticias sobre la IA, no dejan de aparecer otros, vinculados a entidades y empresas, en los que se cantan la gloria de la automatización. Siempre se pone por delante el logro que supone, se tiende a magnificar y a realizar promesas de beneficios futuros. Pero si son las propias empresas que fabrican la IA las que despiden a sus propios empleados, ¿qué más se puede decir? La proliferación de los mismos técnicos de la IA creando nuevas aplicaciones de las que vivir ellos, aunque suponga el despido de los demás crea un nuevo círculo. Despedidos de las empresas, crean las propias desarrollando nuevas herramientas de automatización y sigue el ciclo.

Estos días han aumentado de forma clara los artículos críticos. Hay que resaltar que no se trata de ir contra la Inteligencia Artificial, que es un gran logro científico y tecnológico, sino del uso que se le da en campos diferentes y a cómo afecta al empleo.

Hace unos días hemos señalado el impacto que puede tener (ya tiene) en la Educación y la subversión del modelo humanista educativo de formación de la persona, de la comunicación bidireccional, por un modelo pragmático, lucrativo y ahorrativo. Con él se pretende sustituir las relaciones interpersonales de la educación por la dirección de la máquina, que sería quien supervisara el proceso y realizara las tareas de formación. Los artículos de apoyo a este modelo tienen detrás a las empresas que extiende este proyecto vendiéndolo como ahorro, modernidad y máximo aprovechamiento.

El modelo sustituye la relación profesor - alumno, al igual que se están implantando la desaparición de las bibliotecas físicas —el libro es un "objeto" caro e individual— en beneficio de sistemas de gestión automatizados de las bibliotecas constituidas por ebooks. El ebook es un logro porque permite la extensión, pero la desaparición de libros, bibliotecas y bibliotecarios, también incluye a los lectores, que se acostumbran a una forma de trabajo diferente, como ya sabemos desde hace tiempo por pedagogos, psicólogos y sociólogos, entre otros expertos. Pero eso no importa ni a los que lo ven como un "ahorro" (personas y dinero) ni a los que lo ven como un beneficio (dinero).

Asistí hace un par de semanas a un canto glorioso a la desaparición del libro y de las bibliotecas, transformadas en especia de "co-working", tal como se nos explicó ante el universal beneplácito. El "libro-objeto" era el enemigo, ocupaba espacio, pesaba y era caro; lo eran las estanterías, las mesas para lectura. Lo que vendría sería un espacio libre, donde el nuevo problema era elegir los sofás para trabajar. Los bibliotecarios se sentían felices con el cambio, ignorando que la llegada del sistema en el que desaparecerían en su totalidad está a la vuelta de la esquina. Pero la base de la ceguera suele ser pensar que no te va a tocar a ti.

Lo peor de todo es la ausencia de cualquier tipo de discusión, debate o diálogo sobre los efectos de la automatización en cualquier sector. Quizá sea la política del avestruz, pensar que no hablando de ello no va a ocurrir. Afecta ya a muchos sectores, como señala el artículo, y afectará a más todavía en el momento en que se convierta en ejemplo y normalidad. El personal físico se pensará en términos de carga para la empresa. Y los números siempre estarán para apoyar sus recortes, deslocalizaciones, etc.

Hace falta escribir nuevas distopías partiendo de esta realidad y proyectándola. De otra forma, el futuro llega de puntillas y cada vez más temprano.  

 

* Ángel Jiménez de Luis "IBM está considerando sustituir al 30% de los trabajadores con inteligencia artificial" El Mundo 4/05/2023 https://www.elmundo.es/tecnologia/2023/05/04/6452e3ebfc6c8386628b459e.html



sábado, 4 de febrero de 2023

La videovigilancia contra las mujeres o el largo ojo del ayatola

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


No hay duda de que el avance humano se ha producido por el uso de herramientas, es decir, de algún tipo de tecnología cuya función es hacernos correr más, vivir más, tener más potencia, llegar más lejos... La tecnología expande nuestro cuerpo y cerebro dotándolo de nuevas potencialidades y aumentando lo existen. Sin duda, progresamos.

En los que no progresamos es en los usos que damos muchas veces a la tecnología que desarrollamos. La seguimos usando para matar, para reprimir, para controlar, para ejecutar, para vigilar. En los países en los que se dan mayores abusos contra los derechos y una mayor represión, la inversión en tecnología represiva es puntera. No se invierte en muchas cosas necesarias, pero sí en tratar de imponer una visión del mundo, de evitar que se desarrollen otras alternativas y mantener el poder, es decir, el programa del totalitarismo. Las tiranías gustan de la tecnología puntera.

RTVE.es nos habla del uso de la videovigilancia en Irán: 

Las autoridades de Irán recurrirán a la videovigilancia para perseguir posibles violaciones del código de vestimenta islámico y ejercer así una mayor presión sobre las mujeres para que utilicen el velo. 

Esta práctica ya se utiliza en espacios públicos para vigilar otro tipo de infracciones y una comisión parlamentaria ha propuesto trasladarla a estos casos, según ha informado el diario Etemad.

Las autoridades han explicado que las mujeres que violen el código de vestimenta serán alertadas a través de un sms y, en caso de que la vulneración se repita, se aplicarán multas

La Fiscalía ya pidió a comienzos de enero que la Policía castigara "con firmeza" a las mujeres que no lleven el velo, refiriéndose a ello como "uno de los crímenes más evidentes". Advirtió, además, que "animar" a las mujeres a no usarlo constituye un delito e "incitación a la corrupción", castigado con entre uno y diez años de prisión.

Las penas oscilan entre los diez días y los dos meses de cárcel, pero, tal y como mencionó la Fiscalía, también se puede castigar con otras medidas como "el exilio, la prohibición de trabajar o abandonar el país o la obligación de realizar servicios públicos".*

Todo gira sobre la vigilancia sobre la mujer, parece no haber más objetivo en el país que evitar que las mujeres desobedezcan el mandato masculino, camuflado como "mandato divino", la gran coartada.

Las medidas restrictivas en Irán —lo hemos sostenido en varias ocasiones— son una reacción a lo que ocurría en Afganistán. El temor a que la revolución femenina ante los talibanes se pudiera extender al país, llevó a recrudecer las medidas para aquellas que evitaban el velo. La muerte de la joven kurda Masha Amini a manos de la llamada "Policía de la Moral" fue el detonante.

A diferencia de los enemigos "exteriores", los "interiores" son las mujeres y los ateos. Ambos grupos son la resistencia a la imposición de la violenta normalización de un sistema represivo, del integrismo castrante. Irán, como otros países musulmanes de marcado carácter fundamentalista, necesita ejercer control y vigilancia, para lo que recurren a la tecnología, como el resto, pero con efectos devastadores. La presión tecnológica aumenta ahora allí donde puede invertirse en ella porque se invocan los "sagrados principios" del castigo al que no cumple las ordenanzas divinas.

De esta manera, el régimen se perpetúa en el poder a través del cumplimiento de las normas, garantía de que seguirá de forma indefinida. Si hay resistencia, se aumenta entonces la vigilancia, la represión y el castigo en el nombre de Dios y con la mejor tecnología disponible.

La pobreza de Afganistán ha hecho que la vigilancia sea patrullar en las calles, recorridas por esos hombres armados que increpan a las mujeres y las golpean. Es la brutalidad en primera línea. Se trataba de desmantelar el sistema de libertades existente para las mujeres, de la educación a la calle. Los talibanes lo han cerrado todo. La vigilancia es callejera. En Irán, los principios son los mismos, pero la situación diferente.

Pero es la mujer el objeto de vigilancia porque es donde se teme que se deteriore el principio básico de control, el modelo del que se siguen todos de forma ascendente, el control femenino. Mientras exista un modelo de esclavitud, de posesión de un ser, la mujer, a quien se despoja de cualquier tipo de percepción y deseo individual, no puede haber una sociedad libre ni personas libres. Son seres que dependen para toda decisión de un ser superior que dice, además, cumplir órdenes divinas; oponerse al varón es oponerse a Dios, al orden natural.

¿Puede una sociedad evolucionar tecnológicamente y ser absolutamente retrógrada? Por supuesto; lo estamos viendo todos los días en países en los que se invierte millones y millones en la mayor modernidad arquitectónica, la más avanzadas tecnológicas, etc. y que altamente represivos, centrándose en las mujeres como objetivos principales.

Hay una conexión clara en la represión en la que se vive en una casa familiar y la que se vive en las calles; son modelos que se repiten a escala. Cada uno controla su parcela, la vigila. Por eso, la inversión en tecnología es coherente con la vigilancia de la que se responsabiliza a los padres primero y a los maridos, hermanos, hijos después.

Muchas veces se sanciona a determinados países con el cierre del flujo de material de represión, como material antidisturbios, por ejemplo. Pocas veces vemos como esta alta tecnología de la vigilancia y control es vigilada en su uso.


El modelo de vigilancia de las mujeres hace que sean estas las que sientan sobre ellas el peso principal del control, muchas veces doble, de la familia y del estado. Por serlo, es en ellas donde se desarrolla un mayor deseo de independencia, de autonomía, generado por esa opresión constante.

En Afganistán se las encierra, con lo que la vigilancia de la tecnología será la siguiente fase para evitar que burlen la principal opresión, la de la ignorancia, con la ausencia de estudios, conectada directamente con las de sus posibilidades de autonomía mediante el acceso al mercado laboral, otro espacio cerrado o muy limitado. El control de las redes sociales y de su uso para evitar que la gente acceda a esas clases posibles, que pueden ser rastreadas. Tuvimos ocasión de hablar aquí no hace mucho sobre las escuelas clandestinas afganas, con las que tratan de burlar las prohibiciones.

No seguir las normas de vestimenta es indicio de una actitud de rebeldía, de insumisión mediante las que la mujer se manifiesta. Por ello se convierte en un signo exterior que puede ser vigilado. En la novela del egipcio Naguib Mahfuz, "El callejón de los milagros" se expresa un dicho: "En casa, come lo que quieras, pero en la calle viste como todos". El sentido es evidente, es la mirada de los otros, en este caso, a través de la videovigilancia, la que deja en evidencia y te marca como objetivo que reducir. Imponiendo medidas más restrictivas, las atentas miradas tras las cámaras saben dónde está la rebelión.

La videovigilancia tiene algo de teocrático; es la mirada que todo lo ve. Es su invisibilidad la que le da el poder de amedrentar. Las mujeres de Irán son vigiladas; están bajo la atenta mirada de los ayatolas ahorrado a Dios tener que vigilar. 


* "Irán recurrirá a la videovigilancia para perseguir posibles violaciones del código de vestimenta islámico" RTVE.es / Agencias 3/02/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230203/iran-recurrira-videovigilancia-vigilar-codigod-vestimenta/2420952.shtml

jueves, 2 de febrero de 2023

Telemedicina o diga 33 después de la señal

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Teníamos para nuestro cinefórum de ayer una película de comienzos de los cincuenta, firmada por el gran director Joseph L. Mankiewicz  "People will talk" (1951), en la que con diversas claves y niveles, el director —autor del guion basado en un anterior película y obra teatral alemana "Dr. Praetorius"— realiza una crítica a una medicina deshumanizada, que solo ve al ser humano como "un cuerpo" y no como a una "persona" ("the human body is not necessarily the human being"), que denuncia en el filme el personaje central, un médico acusado por sus envidiosos colegas del hospital universitario en el que trabaja.

Esta mañana veo que en RTVE.es se plantea, en mitad de una enorme crisis de la atención sanitaria, la cuestión del valor de la llamada "telemedicina", una cuestión que la pandemia y los recortes de la crisis provocada en parte por el coronavirus y en parte por ese otro virus llamado "Vladimir Putin" al desencadenar una guerra militar y económica. Se nos dice en su página web informativa:

Impulsada por la irrupción de la pandemia y su impacto en hospitales y centros de atención primaria, la telemedicina comenzó a afianzarse en todas las comunidades autónomas a partir del año 2020, aumentando cada vez más su presencia en el Sistema Nacional de Salud. Su potencial es enorme, ya que podría permitir aligerar las listas de espera y la sobrecarga de las consultas, simplificar la burocracia y optimizar recursos, evitando desplazamientos innecesarios tanto de pacientes como de profesionales. Sin embargo, desde el ámbito sanitario insisten en que esta modalidad no debe sustituir a la atención presencial, sino complementarla, aplicando las nuevas tecnologías de una manera segura para el paciente y sin pérdida de calidad en la asistencia.

En los últimos meses, comunidades autónomas como Madrid han ensayado proyectos para llevar la teleasistencia a la urgencia hospitalaria, saturada en buena medida por el deterioro generalizado de la atención primaria. Este es el punto que ha levantado más ampollas entre los profesionales sanitarios, quienes lo ven como un acto médico arriesgado, ya que consideran que la exploración física es una herramienta fundamental para desempeñar su trabajo con garantías, especialmente en ese momento crítico que representa la urgencia sanitaria. También desaprueban la ausencia de protocolos, que no han desarrollado ni el Ministerio de Sanidad ni las comunidades autónomas. 

"La telemedicina aplicada a la urgencia es algo que se tiene que valorar y estudiar. Puede haber algún caso o situación en la que puede ser útil, pero en general en urgencias hay que ver al paciente, tocarlo, explorarlo... No vale con una llamada telefónica. Se puede estudiar a futuro, pero de momento no lo veo", declara a RTVE.es Pascual Piñera, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).* 


Mientras leía la noticia no dejaba de acordarme de la película de Mankiewicz, del debate sobre dos formas de entender la medicina, la que supone que tratas con seres humanos y la trata con cuerpos. Las reivindicaciones que el mundo sanitario pone sobre la mesa van más allá de las cuestiones salariales; hay también una reivindicación del trato y de la relación médico-paciente, es decir, entre dos seres humanos.

La relación médico paciente, tal como se plantea hoy puede ser de distintos tipos: a) entre dos seres humanos, cara a cara; b) entre dos seres humanos mediados por una máquina, no presencial; c) entre una máquina asistida por una inteligencia artificial y un paciente que introduce sus datos, que serán analizados por el robot. En estas tres situaciones posibles hay diversas variables, como el tiempo de atención, las condiciones reales, los lugares en que se realiza, la estructura de niveles atencionales, los reenvíos a especialistas, los análisis solicitados, etc.


Antes de la pandemia, ya había serios problemas en la sanidad pública. La llegada del COVID-19 tensó las relaciones y nos mostró un abanico de situaciones y compromisos. Las imágenes de la gente saliendo a aplaudir a los sanitarios se entremezclaban con los episodios en los que se amenazaba al personal sanitario en sus propias casas porque no los querían por vecinos, en episodios de histeria colectiva. En muchas ocasiones los sanitarios dijeron que no querían "aplausos", sino mejoras de las condiciones de trabajo.

Tenemos un muy buen sector médico sanitario; exportamos a Europa y al mundo nuestros buenos médicos y demás trabajadores del sector, que tienen mejores sueldos y mejor consideración social.

Han denunciado el aumento de agresiones a médicos por parte de familiares de pacientes. Estos casos son los efectos colaterales de la mala situación producida por burocracias y poco personal, por tener pacientes en pasillos o en su casa porque no pueden ser atendidos.

La deshumanización de la medicina ya está en el filme de Mankiewicz, pero ahora lo está por falta de recursos y por el horizonte dedicado a esa "telemedicina" que se nos pretende vender como un logro, cuando no es más que una forma de abaratamiento y de explotación laboral. No hace falta desplazarse, se nos dice, cuando se está dejando sin asistencia médica (entre otras muchas cosas) a miles de pueblos españoles porque no es "rentable".

España es un país cada vez más envejecido, cuyo horizonte es triste por desatención y reducción de costes. Las personas de la tercera edad son vistas como una materia prima para múltiples negocios cuyos resultado hemos visto con las muertes en las residencias de mayores en la pandemia, algo que se pide que se siga investigando y que se resisten a realizar. Más allá de posibles indemnizaciones está la visibilización del mercantilismo alrededor de lo más abundante, los viejos.

La telemedicina no puede ser la panacea porque supone, como en el filme, confundir personas con cuerpos. Los efectos de esto son nuestros tristes récords, por ejemplo, en el consumo de ansiolíticos, que no curan nada, pero sí nos entontecen lo suficiente como para no pensar en lo que nos pasa.

La felicidad que se nos promete con la teleasistencia será muy parecida. Las quejas del personal sanitario es clara: eso no es atención, hace falta exploración del cuerpo y, para muchos, la comunicación con la persona. La pantalla permite la comunicación, pero está condicionada a la propia exploración. Cuando se haya llegado a ese nivel, llegará el tercero: la introducción de datos y el diagnóstico de esas aplicaciones, dotadas de capacidad de procesamiento, que les permitirá emitir un primer (¿y por qué no más?) diagnóstico.

Se nos habla cada día de chatbots capaces de conversar con las personas (¿en qué queda el Test de Turing?). No hay problema en que esa conversación sea para recabar información sobre nuestros cuerpos (o mentes), lo suficiente como para expresar un diagnóstico y emitir una receta. Las estadísticas nos decían (lo vimos aquí) que esas bases de datos emisoras de diagnóstico eran más eficaces que los propios médicos, que producían menos errores. Siempre hay argumentos para sustituir a los médicos.

En el texto de RTVE.es se nos dan los datos del 2021, año de pandemia:

Más allá de la urgencia, el uso de la telemedicina se ha extendido en todas las regiones españolas durante los últimos tres años, fundamentalmente en su modalidad telefónica, para atender especialidades como pediatría, ginecología, psiquiatría o dermatología; un alto porcentaje de cuyas consultas no requiere presencialidad. También para atender aquellas patologías en las que la imagen es fundamental, como neurología, teleictus o radiología.

Tomando los últimos datos disponibles, referentes a 2021, algo más de la mitad de las consultas realizadas en España (52%) se hicieron de forma telemática. Catorce provincias atendieron a más del 60% de sus pacientes por teléfono, entre las que destacan Valladolid, Gipuzkoa y Palencia, todas por encima del 65%. En el extremo opuesto se encuentran Baleares, Badajoz y Cáceres, con apenas un 4% de consultas atendidas a distancia. Ceuta, Melilla y La Rioja no realizaron consultas de este tipo o no han aportado datos.*

 Las enormes diferencias entre unas comunidades y otras tiene su explicación probablemente al margen de la salud, centradas en la escasez de población, su edad y algún otro factor, como en caso de Baleares, del turismo residente y su complicación para la comunicación online.

En la España envejecida, vaciada, etc. se producen la atención a distancia porque no hay medios de transportes para los ancianos residentes, con problemas dobles de movilidad; y las grandes concentraciones, donde el problema es exactamente el contrario. En unos la telemedicina ahorra el desplazamiento, en otros descongestiona las consultas y servicios sanitarios. En todas partes se ahorra.

Me viene a la memoria que mi padre era reacio a ir al médico, por lo que era mi madre quien iba a ver al médico de cabecera a contarle los síntomas paternos para desesperación del facultativo que, gracias a Dios, le conocía y poseía información suficiente como para no producir un desastre. Era otra forma de "teleasistencia", esta vez a petición del paciente. No sé si en las Facultades de Medicina se ha incorporado ya al programa docente esta forma de interpretar a los pacientes por una pantalla o a interpretar un cuestionario (el cuestionario es el futuro en muchos campos). Puede ser que ellos mismos estén ya, como otros, tele-estudiando, en cuyo caso estamos ya todos dentro del pastel. Un "cadáver" en 3D, manipulable para comprender el cuerpo humano puede ser la experiencia que tengan nuestros estudiantes. Al fin y al cabo, puede que algunos de ellos estén contentos con sentarse ante una pantalla, donde explorarán la imagen y las palabras de sus virtuales pacientes. Nos lo venderán como modernidad, como el futuro. Si el Dr. Praetorius, el de la película de Joseph L. Mankiewicz, viviera hoy vería que ha perdido su batalla, que ya no se trata de la distinción entre "la persona" y "el cuerpo", sino entre la persona y su imagen en una pantalla; que él mismo ha sido sustituido por un programa informático que procesa los datos del paciente y emite un diagnóstico. A esto mucho los llaman "futuro", pero no hay garantías de que el futuro sea "mejor", un concepto confuso, no mensurable, que es sustituido por "más barato" y "eficiente", como relación entre costes y objetivos cumplidos.

Un artículo de la misma RTVE.es, traducido de medios lituanos, nos dice que los británicos están yendo a Lituania a ser atendidos. ¿Acabaremos igual?

* Samuel A. Pilar y Jaime Gutiérrez "Telemedicina más allá del teléfono: el futuro que adelantó la pandemia levanta recelos en pacientes y sanitarios" RTVE.es 1/02/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230201/teleasistencia-sanitaria-espana-radiografia-sanidad/2415358.shtml