Joaquín Mª Aguirre
Nuestra
credulidad habitual ante lo que tenemos delante nos impide pensar en que las
cosas no sean como las vemos. A muchos les habrán pillado por sorpresa los
titulares sobre la controversia de los mapas. Son más frecuentes las disputas
por fronteras, con guerras incluidas, donde no solo se enfrentan varios países
sino varias versiones de los mapas en los que son representados.
Pero
ahora ya no se trata de adjudicarse, de conquistar, sino de algo más complejo,
por un lado, pero también más evidente, por otro. Se trata del tamaño, es
decir, cómo son los continentes y cuáles sus relaciones proporcionales,
El tema
lo tenemos en la prensa. Podemos leer en RTVE.es:
El mundo tal y como nos lo han enseñado en las escuelas durante casi 500 años fue trazado por el cartógrafo flamenco Gerardo Mercator. Togo se ha propuesto desmantelar ese paradigma cartográfico y la máxima instancia diplomática mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas, le ha dado la razón.
La iniciativa, impulsada bajo la campaña Correct The Map ("Corrige el mapa") con el respaldo de los 55 Estados miembros de la Unión Africana y organizaciones como Speak Up Africa y Africa No Filter, busca sustituir la histórica proyección por la denominada Equal Earth (creada en 2018). El objetivo principal es que este último modelo sea adoptado por la ONU, la UNESCO y los sistemas educativos internacionales para erradicar a Mercator de los libros de texto escolares y universitarios.*
Se creó el modelo hace 500 años y pocas cosas duran tanto. Pero en este caso, los intereses para que duraran han sido claros. Los mapas han variado mucho con el surgimiento de países, los momentos coloniales, etc. Pero se entendía que el formato del mundo, los continentes y sus relaciones, sus proporciones, etc. eran ajustadas. No tenemos otra forma de ver el mundo directamente. Lo que vemos en planos y esferas lo damos por bueno.
Pero los planos son la traducción del poder sobre el territorio; son una forma de afirmación del poder. No solo "muestran", sino que "dicen" sin palabras mucho sobre el poder.
El texto del artículo señala que
El objetivo de la iniciativa de Togo es claro: proyectar la dimensión real de África, un continente que en los mapas tradicionales se ve equiparado en tamaño a Groenlandia, cuando en la práctica es 14 veces mayor.
La disputa diplomática se enmarca en un momento de reconfiguración del poder en el planeta donde los países del Sur Global demandan mayor protagonismo. Mientras resoluciones recientes impulsadas por África en la ONU sobre reparaciones históricas han contado con el rechazo de Estados Unidos y la abstención del bloque europeo, el resultado de la votación sobre la cartografía medirá el peso del bloque africano. Países como Estados Unidos suelen oponerse aduciendo razones metodológicas y de estandarización técnica. Aunque, en el terreno doméstico, administraciones como la de Trump no han dudado en renombrar sus golfos y lagos fronterizos apelando al nombre del propio continente.*
El caso norteamericano con Trump va más allá. Aquí hemos citado los casos de golfos (cambiar "Golfo de México" por "Golfo de América") o lagos ("lago Ontario" por "lago de América"), pero lo que se obvia en que "América" es ambiguo, ya que el sentido que le da el trumpismo imperante no es el de "continente", sino el del los Estados Unidos "de América".
Nos olvidamos, por ejemplo, que hemos reducido el nombre real de los "Estados Unidos de Brasil" o de los "Estados Unidos de México" a "Brasil" y "México", Por contra, los "Estados Unidos de América" juegan a la ambigüedad expansiva siendo para una cosa "Estados Unidos" y para otra "América", El "América" que Trump cambia a golfos y lagos es el del país, no el del continente. Esto lo podemos observar y comprender con claridad en el "MAGA", donde la primera "A" representa al país (USA, "América") y no al resto del continente, que Trump se encarga de hacer "pequeño", dependiente y colonial, como vemos con Venezuela y las amenazas a Canadá, al que quiere convertir en nuevo estado. Afortunadamente, el mundo se ha dado cuenta y solo Google lo presenta con esos nombres coloniales de apropiación. Pero es una muestra clara de lo que significa poner nombres al mundo. No se creó el planeta con etiquetas ni países. Son mitificaciones de sueños del origen, de ahí el absurdo de muchas afirmaciones de corte nacionalista, con Dios por medio o no.
Lo que África pide es ser representada justamente y no desde la óptica deformada de las que fueron sus potencias coloniales o quieren serlo. Hacer que los países tengan su tamaño "real", guarden las proporciones adecuadas con otros es importante. Los mapas mundi actuales representan a Europa en el centro, porque eran el "centro" del poder. Desde allí, salía todo. Lo vemos como lógico y natural, es lo que nos enseñaron como real, sin embargo no es más que una decisión sobre la forma de representar.
Que los políticos quieran más territorio encaja con sus mentalidades. Lo preocupantes es cómo se pliega a su mandato Google o cualquier otro al que recurramos como garantía.
* Víctor García Guerrero "La guerra de los mapas: la ONU aprueba modificar el mapamundi y representar correctamente África" RTVE.es 4/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260904/guerra-mapas-togo-onu-fin-plano-mercator-aulas/17212771.shtml





























