miércoles, 30 de septiembre de 2026

El heroísmo de la maternidad

 Joaquín Mª Aguirre

Lo decíamos hace unos días: los datos separan lo que la realidad ha unido. Lo que esto provoca es desconexión, la falta de relación de unas cosas con otras. Nos acostumbramos a las estadísticas parciales sin ver que todos esos elementos dispersos están unidos en las personas, determinando su comportamiento y forma de vida.

Nos traen unos datos más que debemos entender en el conjunto para apreciar su sentido real. Se refiere a "otro problema español" que nos condiciona, el de la natalidad, algo que viene marcando nuestro desarrollo conjunto. Pasamos de las familia "normales" con tres hijos y familias numerosas de cinco y seis hijos de hace unos años a la situación actual.

En RTVE.es se nos dan los datos de la encuesta realizada en 2025 sobre la natalidad: 

El 25,6% de las mujeres de 30 a 39 años que no tienen hijos asegura que el motivo principal son las razones económicas (13,7%) y las razones laborales o de conciliación (11,9%) frente al 16,3% que responde que es porque no quieren tener hijos, según los datos elaborados a partir de la Encuesta de Fecundidad de 2025 que el INE ha publicado este martes. Los problemas económicos, laborales y de conciliación son, de hecho, más determinantes para decidir no ser madre en la primera mitad de la treintena (27,6%) que en la segunda mitad (22,9%).

No tener trabajo, tener un salario insuficiente o tener un empleo pero no poder conciliar es también aducido por una de cada cinco mujeres de entre 25 a 29 años cuando se les pregunta por el principal motivo por el que no tienen hijos. Pasados los 40 años, estas razones siguen teniendo un peso importante. En total, sin tener en cuenta las franjas de edad, hay un 15,2% de mujeres de entre 18 a 55 años que en 2025 no tenían familias por alguna de estas dos causas.*


 

Motivos "económicos" engloban muchas cosas, como lo hacen los "laborales" o los de "conciliación". Están entrelazados y obedecen al empobrecimiento generalizado de la sociedad española. Es indudable que los hijos cuestan de muchas maneras y que esos tres factores pesan en la decisión de tener o no tenerlos. No es fácil tener hijos si se produce una emancipación tan tardía como nos dicen otros datos, si los empleos están mal pagados y son inestables.

Recogíamos aquí hace unos días otros datos, los que criticaban el "bajo compromiso laboral" de los jóvenes españoles. Se entendía por tal el "amor" y "entusiasmo" de los jóvenes hacia las empresas en las que trabajan. La encuesta los encontraba "poco comprometidos" con sus empresas. Poco "amor".

El absurdo es tan grande que dudábamos que estuvieran hablando en serio. Es un intento más de responsabilizar a los jóvenes de la situación actual: no aman a sus empresas, estudian demasiado en vez de especializarse en lo que las empresas necesitan, ¡que se matriculen en la FP y se dejen de tanta Universidad!

España se construye sobre falacias de este tipo. Forman parte de una distorsión en la que se invierte la responsabilidad, al igual que los culpables son los inquilinos que no pueden pagar lo que los emprendedores caseros les piden por el alquiler. Los pisos turísticos traen riqueza y debemos bendecirlos, los especuladores son emprendedores mal interpretados, etc. etc.

Todo ello forma una capa de propaganda sobre la sociedad española. La gente no tiene empleo porque no la emplean o por la baja calidad de los empleos ofrecidos; la temporalidad se extiende y se ve como normal que te echen a la calle y te contraten un mes después para repetir el ciclo al año siguiente. La especulación se ve como normal e injustamente comprendida. Hay que atraer a los inversores y  esto solo se puede hacer multiplicando sus ganancias en detrimento del trabajador. ¡Menos mal que la IA permitirá más despidos de personal ahora innecesario!

Me imagino que la explicación oficial de porqué no se tienen más hijos estará en la comodidad, en guardar la línea, etc. El sacrificio de tener hijos es perder un sueldo miserable, dejar de gastar en otras cosas, olvidarse de viajar un tiempo... todo ello males para la economía nacional.

La red está llena de servicios legales que te prometen cuidarte si tu empresa te despide por estar embarazada o durante el permiso de maternidad. Por algo será; muchos casos debe haber de empresas que se deshacen de las madres o les recortan más de la cuenta para que prolifere tanto la oferta de este tipo de servicios.

Tenemos ahora el caso de Ortega Smith, ex deVox, criticado por despedir a una trabajadora tras ser madre. Dice que su "admiración" por las mujeres "es intachable". Las admira tanto que las quiere en casa. ¡Eso sí es devoción!

Los que se lo pueden permitir mandan a sus hijos a escuelas y universidades privadas para ofrecerles una "mejor educación". Hace unos días había discusión en los medios por otros datos: los educados en sitios más caros no tenían tantos problemas como se señalaban en el Informe PISA. La duda sobre ello habría bajado el nivel de matriculaciones, me imagino, en los sitios más caros.

Todo es un gigantesco negocio que muchos no se atreven a llamar por su nombre. Las mujeres españolas no se pueden permitir tener hijos, como no se pueden permitir casas, o tantas otras cosas.  Lo "natural" es que la vida suba y los sueldos bajen, nos dicen. Los hijos son caros y las casas pequeñas. Te cambian la vida y ya no estás tanto tiempo de chiringuitos o viajando, que es como se hace patria.

Tener hijos es ya un acto heroico y de rebeldía. España camina hacia un futuro incierto entre cantos triunfalistas y duras realidades.

* "Una de cada cuatro mujeres de 30 a 39 años sin hijos no los tiene por motivos económicos, laborales o de conciliación" RTVE.es 29/09/2026   https://www.rtve.es/noticias/20260929/mujeres-renuncian-madres-aumenta-ine/17245379.shtml

martes, 29 de septiembre de 2026

El retroceso democrático USA

 Joaquín Mª Aguirre


Los Estados Unidos de Trump van para atrás en casi todo. No hay progreso que no les parezca aberración y con el que no quieran acabar. Las principales medidas van hacia los derechos y, en especial, a los de las minorías que quedan así expuestas a mayores riesgos y peligros, a un mayor grado de indefensión.

Vemos claramente los que se refieren a la inmigración, a la revocación de derechos, intentando incluso anular lo que había sido una seña de identidad norteamericana, el nacimiento en el territorio te convierte en norteamericano de derecho. Trump también está contra eso. No deja de ser una triste ironía que Trump intente acabar con lo que ha sido esencial en la formación de los Estados Unidos, país formado con oleadas de inmigrantes de diferentes partes del mundo. Trump da un salto al pasado, al inicio y lo reformula. Él es quien decide quién es norteamericano y quién no. Si es capaz de dibujar los mapas del mundo apropiándose de lo que le conviene o interesa ("his hemisphere" proclaman desde la Casa Blanca), ¿por qué no hacerlo con más razón con el territorio propio? ¿Por qué no decidir quién es norteamericano?

Pero esto no es bastante. Hay que decidir sobre la propia diversidad ordenándola y limitando los derechos de aquellos que no le cuadran en sus estereotipos. Todo se ha de amoldar a su corta visión de lo que debe ser.

En 20minutos leemos el siguiente titular "Trump deroga las normas de Biden que ampliaban la protección de los alumnos LGTBI frente a la discriminación sexual"

El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha derogado este lunes las normas aprobadas durante la Administración de Joe Biden que ampliaban las protecciones frente a la discriminación sexual en las escuelas para incluir también la orientación sexual y la identidad de género.

La secretaria de Educación, Linda McMahon, afirmó en un comunicado que la medida elimina del registro federal la regulación de 2024 y restablece las normas aprobadas durante el primer mandato de Trump, que el Gobierno lleva aplicando desde enero de 2025.

La norma de Biden, aprobada en 2024, interpretó por primera vez de forma explícita que la prohibición de discriminación por razón de sexo del Título IX también abarcaba la orientación sexual y la identidad de género.*


Ayer nuestros canales televisivos abiertos y nacionales nos mostraban una mujer transexual formando parte de un concurso muy de moda; en la noche, en un concurso de parejas, dos chicas participaban junto a otras dos parejas mixtas; en un canal de documentales se nos ofrecía uno sobre la evolución en España de los derechos LGTBI... Afortunadamente, nuestra distancia con lo que quiere hacer Trump es grande, enorme. Hemos avanzado y avanzar significa reconocer los derechos de los demás, sacarlos de los encasillamientos, a veces de cárceles, como nos recordaba el documental.

Pero los Estados Unidos de Trump retroceden entre inexplicables cantos de victoria y signos de alegría. Trump define quién es quién y estigmatiza a parte de la población. Tiene una idea de lo que significa ser norteamericano que prescinde de lo principal: las libertades y la igualdad, los dos pilares de cualquier sistema que quiera llamarse democrático sin que nos suene raro.

Con Trump se retrocede, se retrocede mucho. Y además es un mal ejemplo. Él pretende lo contrario, mostrarse como un dechado de virtudes, algo que difícilmente le conceden su vida personal y los veredictos de los jueces, que ya le han condenado por ser poco virtuoso incluso según su propio modelo. Pero en el caso Trump, él define qué es y lo que significa.

¿Despertarán algún día los Estados Unidos de la gozosa pesadilla de virtud impostada? ¿Despertará algún día el deseo de respetar la diversidad y de proteger al más débil frente a los abusos desde el poder?

Los episodios autoritarios son frecuentes en la historia de los Estados Unidos. El cine nos lo ha mostrado con claridad en dos largos momentos: el del Código Hays en los treinta y un segundo periodo con el macartismo y las listas negras en los cincuenta. En ambos periodos, las libertades se vieron pisoteadas en nombre de la "virtud" o del "americanismo". Trump es una mezcla de ambos vicios estadounidenses, ampliados con un fondo imperialista y colonial, que es su marca personal en la Historia.

Trump estigmatiza orígenes y orientaciones. No hay posibilidad de escape y, una vez más, hay una parte importante del pueblo norteamericano que le sigue en esto. Usar la democracia en contra de los valores democráticos ya lo han hecho antes, Hitler entre otros. Ya no funcionan los tópicos o eslóganes. Lo que hay es lo que ves. No deja de ser simpático que los argumentos por los que Trump pierde popularidad a grandes pasos tengan que ver más con la economía y el bolsillo que con los valores democráticos.

Lo de las escuelas y la desprotección de los más débiles nos muestra el clima de violencia que se prioriza, del inmigrante a las personas LGTBI. Estados Unidos de Trump retrocede y con él al frente una comunidad que le ha ascendido hasta el poder desde donde reina. 

 

* "Trump deroga las normas de Biden que ampliaban la protección de los alumnos LGTBI frente a la discriminación sexual" 20minutos 29/09/2026  https://www.20minutos.es/internacional/trump-deroga-las-normas-biden-que-ampliaban-proteccion-los-alumnos-lgtbi-frente-discriminacion-sexual_7042472_0.html

lunes, 28 de septiembre de 2026

La acampada

 Joaquín Mª Aguirre

La acampada de Sol contra los desahucios, contra los abusos de la vivienda, contra su conversión en espacio imposible, vetado, turístico, de temporada, etc. etc. se convierte en un costumbrista, en la descripción de una sociedad reivindicativa que vive en la solidaridad, una utopía realizada.

Como espacio de denuncia y reivindicación, la acampada se convierte en fuente de contraste con lo que hay más allá de Sol, un mundo especulativo, inmisericorde, de egoísmo premiado.

Nos dicen en RTVE.es que muchos que vivieron el 15-M echaban de menos aquello y que han vuelto para revivirlo:

A medida que pasan las horas, la acampada se llena de gente. Las nuevas tiendas crecen como setas. En pocas horas, ya por la tarde, es irreconocible. Se crea incluso un pasillo central de pequeñas carpas para protegerse de la lluvia prevista para el lunes. ¿Quién ha decidido ponerlas? ¿Y dónde? Imposible saberlo. ¿Hay alguien a cargo? "Aquí no somos ninguna y somos todas", responde Arancha, activista feminista murciana que ya acampó en el 15M y vuelve ahora, con ganas, a hacerlo.

"Una parte de nuestro corazón siempre estuvo deseando que volviera algo así, y nunca perdió la ilusión de que la llama siguiera viva en algún lado", dice, emocionada. Alba, amiga suya, tenía 17 años cuando prendió aquel movimiento, y participó a nivel local. A ella le cambió, hasta el punto que tiene un tatuaje en el que se lee 15M.

Más allá de las reivindicaciones concretas, y de lo que hayan cambiado entonces y ahora, para Arancha "la revolución es practicar comunidad desde la misma plaza, y eso emociona". Se sienten cuidadas: mientras hablamos, una voluntaria pasa ofreciendo fruta o bollos. Ellas responden ofreciendo a su vez protector solar, muy útil bajo un sol de justicia. "Ver que la autogestión es posible. En el 15M Sol era una ciudad".*

Hay reivindicación, hay romanticismo, hay deseo de poder repetir la utopía, de volver a aquello que marcó a muchos y hoy es posible revivirlo.

La acampada es justo lo contrario de lo existente. Lo que se reivindica es lo que hemos ido dejando abandonado en esta deshumanización permanente que nos hace perder la perspectiva de lo humano.

La cuestión de la vivienda no es más que una punta de iceberg, lo que nos afecta de forma más visible en lo esencial: dónde vivir y morir. Ha tenido que personalizarse en un caso, poner le cara, la de Maricarmen, para que lo fragmentado y repartido por la sociedad española se unificara.

Es la vivienda, sí, pero esto es solo una parte de lo que hay y de lo que queda por venir. No vivimos en una sociedad, sino en un mercado. La función de los políticos en este nuevo estado es garantizar el beneficio de los que se lo pueden permitir. La ganancia viene de la explotación; no tiene límites. Como se nos ha dicho, "no hay problemas, solo oportunidades". Y las oportunidades nacen de las necesidades; tenemos que comer todos los días, tenemos que dormir en algún sitio, tenemos que satisfacer las necesidades reales o creadas para sacarnos lo poco o mucho que tengamos. Todo esto se ha convertido hoy en reivindicación legal, en objetivo de emprendedores, en objeto de especulación. Se trata de saber qué es imprescindible y ponerle precio; se trata de hacerte creer que no puedes vivir sin ello y que robes por conseguirlo si es necesario.

La vivienda es el caso más extremo, pero solo uno más de la expansión especulativa. Llega a la Sanidad, a la Educación, a la comida, al transporte, a lo básico y a lo superfluo.

La acampada es mantener viva la protesta y el sueño. No solo se trata de ocupar las calles, sino vivir por horas, por días el sueño de que es posible una sociedad en la que se puede compartir lo que se tiene, disfrutar de la vida sin tener que pisar a alguien. Es construir la utopía en el centro de la ciudad, aunque sea unos días.

El sistema es maestro en lavarse la cara. Puede hacernos creer que cede, cuando los demás saben que poco va a cambiar. El enemigo es poderoso porque es quien ha puesto los cimientos. Somos sus ladrillos. Aunque no nos guste, lo somos.

Como ocurrió con el 15-M, la nueva acampada se convertirá en narración, en mito. Nos permitirá vivir de las experiencias positivas, algo con lo que cargar los recuerdos  cuando todo pase, transmitirlo a la descendencia, que tendrá que encontrar en ella las fuerzas del mito cuando se tenga que enfrentar a sus propios problemas en el futuro.

Mientras las fuerzas del sistema se hacen más reaccionarias. Utilizan la acampada para mostrar que el radicalismo atenta contra los principios del mismo sistema.

Por delante nos quedan los retos de la IA, que acabará con millones de puestos de trabajo y rebajará los sueldos todavía más y hará el empleo más precario. Se reivindicará como un derecho más a ser más rico y de los demás a buscarse la vida. El precio, las condiciones, nos dirán, los marcan el mercado y sus sagradas leyes. Las sociedades funcionan cuando hay suficientes ricos listos y sobran desempleados. Ningún político, de ningún color, reconocerá que este destino lleva a un colapso. Mientras dure...

Los que acampan dedican su tiempo y esfuerzo a la convivencia, a mostrar que es posible convivir sin explotarse unos a otros, manifestar solidaridad. Es una utopía, sí, pero —también aquí—, mientras dure... 

 

— Álvaro Caballero "La acampada de Sol, una ciudad efímera por el derecho a la vivienda: "Esto tenía que explotar, te vuelve a dar esperanza"" RTVE.es 27/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260927/acampada-sol-ciudad-efimera-derecho-vivienda/17242689.shtml

domingo, 27 de septiembre de 2026

La España nuevamente indignada

 Joaquín Mª Aguirre

Unos debaten sobre la "legalidad", otros sobre la "humanidad"; unos lo hacen sobre la "propiedad privada" y otros sobre los que se ven privados de ella, en la calle. Finalmente, ha estallado el gran escándalo, que no lo ha hecho de improviso, sino por acumulación. No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el refrán.

Esto estaba cantado desde hace mucho tiempo, solo hacía falta un caso en el que se dieran las agravantes para que todo saltara por los aires. La clase política ya no puede ignorar más el clamor de la mayoría, su indignación. ¿Por qué en España se acaba en "indignados" en cualquier sector que se tantee? Hay "indignados" por la sanidad, en la educación, por el ruido, por la vivienda.

Es el resultado de la coincidencia de dos elementos peligrosos: la inoperancia política, preocupada de rentabilizar sus cargos y que acaba en chapuzas todo lo que toca, por un lado, y el dominio de las fuerzas económicas por encima del interés social, de las preocupaciones comunes acumuladas, por otro.


No hay duda de que se nos acumulan los problemas; tampoco hay dudas de que el funcionamiento político no es el adecuado. Más preocupados por la foto y el espectáculo, que por la solución real de los problemas; demagogos más que resolutivos, los políticos temen enfrentarse a las fuerzas oscuras de la economía. No hace falta ir muy lejos para los ejemplos. El caso de Ceuta es ejemplar en la desidia política. Reivindicar el "derecho a las vacaciones" cuando ha estallado una crisis es mostrar con claridad hasta dónde no llegan los políticos.

El otro caso, el de Maricarmen, es otro ejemplo. No es más que la dolorosa punta del iceberg del "problema español": no le importamos a nadie. Tenemos que importarnos a nosotros mismos, solo queda la Puerta del Sol, las plazas españolas, acampar allí hasta que a alguien se le caiga la cara de vergüenza, si esto es posible.

El caso español tiene todas las agravantes políticas y sociales, dos sectores con intereses distintos conforme hemos ido avanzando. Los políticos han formado una casta y se han desentendido de la gente. Solo cuando estalla el escándalo, como ahora, se movilizan por miedo a perder lo que tienen, que no es poco.

Nos han vendido el "España va bien", que somos los que creamos más empleo, que es la economía que más crece, etc. El problema de esto es cuando miramos alrededor, o miramos las cuentas del banco, o miramos el ticket de la compra. Entonces percibimos la discordancia; cuando comprendemos la distancia entre la realidad y los discursos de los políticos.

Los medios compran el discurso de los políticos; rara vez se salen del guion marcado. Cuando hay un problema, se cita a los medios y se les dice que todo es un error, una mala interpretación, que no hemos entendido bien.

Sin embargo, los jóvenes han entendido bien que no se pueden emancipar, que el sueldo de su inestable empleo no llega; los jubilados miran su libreta de ahorros y ven cómo se va reduciendo, temen que les lleguen a la puerta a decirles que se tienen que ir de la casa que habitan y tener que salir a intentar encontrar donde vivir conforme a sus posibilidades, cada vez menores. Lo comprenden los que van a hacer la compra y ven que cada vez cargan con menos a su vuelta a casa.

Frente a esto, se nos ofrece el turismo, viajar, gastar en bares y restaurantes. Debes hacerlo para que los sectores vinculados al turismo sigan funcionando. Y si hay crisis debemos doblar nuestros gastos para que les cuadren las cuentas.

 Nos hablan de Ormuz, de Irán y de la crisis de la energía. Da igual que no tengamos coche, sí lo tiene el agricultor que siembra, el panadero que reparte, todo repercute en nuestra barra de pan. Siempre habrá un experto que lo justifique y nosotros podremos explicarlo a nuestros colegas.

Los fenómenos atmosféricos, del rayo que cae en el bosque que arde a la inundación tras las fuertes lluvias, nos hacen aprender un montón sobre la naturaleza, pero no acabamos de entender por qué se construye donde no se debe o las disputas sobre quién debe limpiar el bosque de restos inflamable. La España quemada forma ya parte de nuestro entorno, junto con la vaciada o la turística.

¿Nos parece que nos quejamos mucho y que enseguida vamos a la Puerta del Sol respectiva a mostrar nuestra indignación? Quizá nos quejamos poco, quizá estamos aburridos de tanto quejarnos sin que sirva de mucho, de escuchar excusas locales, regionales, nacionales y europeas. Pero al final hay que salir a la calle, escribirlo, gritarlo.

El problema son los inútiles que hemos elevado a los cargos, de la presidencia al mínimo concejal, puesto allí por su obediencia y disciplina ante sus superiores. Es la España fiel. Muchos de ellos nos sobrevivirían mucho fuera del calor de sus hogares políticos. Los escándalos de corrupción —padres, esposas, hermanos, hijas...—, de "mordidas", sobornos y porcentajes, de rescates por la vía oscura y amigable, son continuos y muestran la escuela política que ha prosperado en España. Han llegado muy arriba y son muchos los que les deben favores bien pagados.

La Puerta del Sol vuelve a ser espacio de acogida, de indignación. Los políticos de todos los colores se acusan unos a otros, pero ya no es este juego de reenvíos lo que quiere la gente. Ya está harta; muchos ya no pueden más.

Cuando se habla de "fondos buitre", parece que nos referimos a especies protegidas y quizá lo sean. El dinero se va fuera o dentro, a los bolsillos que engordan. Muchos se escudan en el anonimato, pero al final son cuentas en las que alguien con nombre y apellidos guarda su dinero aquí o en las Islas Caimán.

La resistencia ciudadana a los desastres sanitarios, educativos, de la vivienda, etc. tiene un límite. Algunos tratan de aprovechar la indignación canalizándola. Tengamos cuidado con esos. Es el propio sistema que busca ponerse al frente de la protesta. Tengamos claros objetivos y prioridades, exijámoslos.

Ahora, ante la presión en la calle, en los medios, en las instituciones, les ha entrado la prisa y lo que se lleva años reclamando se puede hacer en dos días. No nos lo creamos. No hay solución sencilla; hay que hilar fino, no dejar flecos, vigilar la letra pequeña por la que seguirán sus manejos para quedarse con una España cada día más pobre en la que los muy ricos viven muy bien, cada día mejor.

España debe corregir su rumbo, acercarse a los ciudadanos. Para ello debe reformarse un sistema político narcisista, inoperante y controlador. No es cuestión de un decreto, sino de reactivar el sistema, dejar lejos el amiguismo y elegir a los mejor preparados y más comprometidos con la ciudadanía. Los partidos deben hacer autocrítica, aunque les pille de vacaciones. Hay que renovarlos, su forma de selección, de debate interno, su transparencia. De otra forma, será difícil.

España está de nuevo en la calle.

sábado, 26 de septiembre de 2026

La IA, la criatura rebelde

 Joaquín Mª Aguirre

No sé muy bien la definición de "inteligencia". Recuerdo una ironía de psicólogos ya de hace muchos años, en la que se decía que "inteligencia es lo que miden los test de inteligencia". La intención de la broma (muy seria) era dejar en evidencia que hay conceptos que no está claramente delimitados o definidos o son definiciones circulares. Como suele ocurrir con palabras pre-científicas, es decir, con aquellas que tienen un uso previo fuera del campo en cuestión, no es fácil fijarlas. Si a esto le sumamos la idea de que no estamos hablando de algo exterior, sino de algo, plenamente humano, todo se complica un poco más.


Ahora, gracias a la "IA", tenemos todos los días varias veces el concepto en nuestros medios con diferentes grados y motivos. Aquí, a los problemas de "inteligencia" hay que sumarle los de "artificial", que tampoco está tan claro por lo que vemos.

Un ejemplo de estos problemas los tenemos actualmente en nuestras noticias de estos días. Leemos el siguiente titular en RTVE.es "OpenAI accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos". Allí se nos indica que

Agentes de inteligencia artificial desarrollados por OpenAI intentaron acceder sin autorización a páginas web de agencias del Gobierno de Estados Unidos y de una universidad, en varios episodios ocurridos durante los últimos meses y sin que los sistemas hubieran recibido instrucciones explícitas para realizar ataques informáticos, según una investigación publicada este viernes por The New York Times. Los incidentes forman parte de una serie de comportamientos no previstos detectados en agentes de OpenAI, que fueron diseñados para realizar tareas de búsqueda y recopilación de información.

En algunos casos, cuando los sistemas no lograban obtener determinados datos por las vías habituales, comenzaron a explorar vulnerabilidades de las páginas para intentar acceder a información restringida. Entre los objetivos identificados figuran sitios vinculados a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y al Departamento de Comercio de EE.UU., desde el que los agentes accedieron a datos del Censo, según confirmó OpenAI. La compañía también investiga un intento de acceso a la página del Departamento de Educación.*


En plena polémica mundial sobre la peligrosidad de la IA, noticias como estas parecen dar algo de razón a los que se alarman. La cuestión nos lleva de nuevo a la definición de "inteligencia". ¿En dónde reside esta, en hacer lo que le pedimos o precisamente en desobedecernos? ¿Lo inteligente es obedecer o lo contrario, desobedecer?

Este es un viejo problema, que ya heredamos de la Biblia, cuando la libertad que se nos dio la usamos precisamente para desobedecer y acabamos en la calle, fuera del cómodo Edén. La cuestión de la desobediencia está ahí ya en los orígenes de Occidente. Pero tenemos una versión más próxima como la que desarrolló Mary Shelley con su Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) en los umbrales de la revolución industrial. Como se sabe, la criatura se rebela contra el creador y va por libre.


La "IA" es nuestra criatura rebelde. Y lo es seguramente porque está tomando el mismo camino que sus precedentes religiosos y literarios: inteligencia es libertad y libertad es poder desobedecer. Más allá del sentido que le queramos dar o admitir, lo inteligente implica la posibilidad de la desobediencia.

Lo que nos dice el artículo es que nuestra "criatura" (la IA) va por libre, que obedece, en la medida de lo posible, si algo no se interfiere en su objetivo, que sitúa por encima de los métodos para alcanzarlo. Hace lo que le dicen, sí, pero también lo que no le dicen. Y eso es lo que molesta y preocupa a los creadores, que han creado una criatura con cierto grado de independencia. Como siempre, querían esclavos obedientes, dóciles, pero resulta que eso es "poco inteligente".

El problema está medianamente claro: si nos obedecen, no nos superan, pues somos su límite; solo hacen lo que se nos pueda ocurrir también a nosotros. Pero si creamos unas máquinas que deben ir más allá de lo que nosotros podemos pensar, el riesgo aumenta. Ellas deciden y eso no nos gusta nada. El problema es, por seguridad, conseguir un equilibrio, algo nada fácil. Por eso surgen las voces de alarma: a mayor inteligencia, mayor libertad y mayor riesgo.

Cuanto más peligrosas sean las acciones de la IA más atractivo político tienen y se lucha por su control como un nuevo poder. Pero los demás nos preocupamos precisamente por la IA y por los políticos que aspiran a controlarlas.

Estas cosas se prueban antes en el arte, como hizo Mary Shelley, se ofrecen como anticipación. Los aficionados al cine tendrán en mente muchos ejemplos de lo que supone la IA, con el 2001 una odisea espacial (1968), de Stanley Kubrick como exponente más claro.

La "libertades" que se ha tomado la IA en los casos que se nos cuentan en el artículo se juntan a otros similares de diversa importancia. También están los que no nos cuentan, algo que acabará saliendo con algún desastre que no se pueda ocultar. Los intereses son muchos (políticos, económicos) y se ve ya como una cuestión de dominio del futuro. El problema es si en una de estas nos quedamos sin futuro o se nos queda fuera de control. 

  

* "OpenAI accedió por su cuenta y sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos" RTVE.es/Agencias 26/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260926/openai-sin-autorizacion-a-portales-oficiales-gobierno-estados-unidos/17241698.shtml