martes, 24 de marzo de 2026

La violencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 

Los datos de la violencia de género están produciendo preocupación a los expertos, nos dicen. La sociedad no lo está menos porque no le salen las cuentas sobre los efectos que tienen ciertas acciones sobre el sistema.

Parece evidente que algo falla en los cálculos y quizá también en los enfoques y en las perspectivas que manejamos. Es evidente que se está produciendo una intensificación en el número y en la crueldad que se manifiesta.

En RTVE.es se nos habla de este aumento:

En lo que va de año, 14 mujeres han sido asesinadas en España a manos de sus parejas o exparejas, un repunte en los casos mortales de violencia de género que preocupa a los expertos. Aumentan los crímenes y también la violencia, que sufren en muchas ocasiones los hijos. En menos de tres meses de 2026, han sido asesinados tres menores con el fin de hacer daño a sus madres, lo que se conoce como violencia vicaria. Es el mismo número que en todo 2025.

Los datos son alarmantes. De media en 2026 una mujer está siendo asesinada cada cinco días. Las víctimas no son homogéneas: vienen de entornos diferentes, tienen trabajos distintos y son de todas las clases sociales. Lo mismo ocurre con sus agresores, no hay un perfil de maltratador o de asesino, ya que se trata de un problema estructural de la sociedad.

"Podemos hablar de un repunte" de los casos de violencia de género, explica al Telediario de TVE Miguel Llorente, forense experto en violencia de género. Según expone, uno de los elementos que pueden influir es "el refuerzo que muchos agresores perciben cuando otro ya ha conseguido lo que ellos van buscando", que es asesinar a sus parejas o exparejas.

Pone el foco además en la violencia extrema con la que actúan los agresores, cada vez mayor. Este mismo sábado, un hombre ahorcó presuntamente a su hija de tres años en su domicilio y se suicidó de la misma forma. La madre, una mujer de 36 años, había dado aviso a la Guardia Civil de que llevaba horas sin hablar con su exmarido, que estaba al cuidado de la menor, y de que temía por la vida de la pequeña. Cuando llegaron los agentes, encontraron los dos cuerpos sin vida.*


Sorprenden algunos conceptos como los de "repunte" o "perfiles", también el uso de las estadísticas y la búsqueda de patrones, que se dice que no existe entre ni entre los maltratadores ni entre las víctimas. No hay un patrón, señalan, ni en unos ni en otras. ¿Qué tenemos entonces? Muy poco para lo realmente importante: evitar las muertes y la violencia.

Es muy propio de esta "sociedad de expertos" creer que la creación de un léxico, la creación de términos nuevos (es reciente el uso de "violencia vicaria", por ejemplo) implica un control de lo descrito. Como ejemplos, la economía o la meteorología nos ilustran en este tipo de falso control.

Pero en todo esto solo hay una cosa cierta: la violencia aumenta y las explicaciones a posteriori solo es manejo de datos que poco o nada explican. Decir que una mujer es asesinada cada cinco días es solo saber contar.

La idea de que no hay un perfil es una evidencia de lo mal que funciona el reduccionismo que se busca, algo que explique de forma general algo que se manifiesta de forma particular.

Muchas veces nos inquietan con informaciones en las que determinados expertos (psicólogos, jueces, policiales, etc.) "no consideraron peligrosa" una determinada situación que acabó con la muerte de la mujer o que la víctima estaba en el sistema de protección pero le sirvió de poco porque acabaron matándola. No sabemos cómo piensa un asesino ni cuánto le duran sus obsesiones. Y si lo sabemos, no significa que se pueda aplicar ese conocimiento a otros casos.

Lo que vemos tampoco somos capaces de explicarlo o encontrarle una motivación. Sí parece que hay una forma de imitación de ciertas formas criminales que sirven para realizar los nuevos actos violentos. Los asesinatos de hijos, por ejemplo ¿son sugeridos por los casos recientes? ¿Llama el crimen al crimen?

¿Es tal el grado de violencia que no podemos creer que sea posible y, por ello, sucede? No sé qué camino es el bueno. Quizá vivimos en el autoengaño de una sociedad feliz, sin problemas, donde todo tiene arreglo y eso mismo nos impide comprender sus grietas.

Los patrones son individuales o colectivos, pero puede haber interacciones que desencadenen, de forma imprevisible, la violencia. Puede que la violencia sea la traducción personal, el estallido, de otras formas latentes de violencia que nos rodean. Sin embargo, cuando se producen los hechos adquieren su propia lógica, la que no pudimos ver hasta que se manifiesta como estallido.

Nuestras leyes y sistemas no están hechos para anticipar, sino para castigar. Fallan estrepitosamente en su capacidad  previsora. Solo los hechos cuentan y cuando se manifiestan ya es demasiado tarde. Si la violencia es la respuesta particular a lo general, a la violencia latente en el sistema, nos vemos condenados su aumento.

Los políticos se sienten incómodos con este aumento que deja de manifiesto su incapacidad para frenar esto. Los expertos se reúnen más como un gesto que como un intento de impedir nuevos casos. Esta violencia es altamente personal, con un objetivo directo que se revela tras las muertes. Poco tiene que hacer, solo aparentar que pueden hacer algo.

La violencia de este tipo requiere proximidad para ser evitada. Pero eso solo la pospone y no se puede condenar a nadie por lo que desea y no manifiesta. Cuando lo hace ya es demasiado tarde.

Ayer, recupero un texto de Hans Magnus Enzensberger, titulado El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, publicado en 2006 en su versión alemana y aquí en 2007, en el que leo:

Los padres, vecinos o maestros no han notado nada. Es cierto que el chico ha tenido alguna mala calificación en su expediente escolar y que acusaba un carácter levemente retraído; no hablaba mucho. Pero ésa no es razón para ametrallar a una docena de compañeros de clase. Los peritos emiten sus dictámenes, los especialistas en crítica cultural desempolvan sus argumentos. Y tampoco puede faltar la alusión al debate de los valores. Pero la investigación de las causas queda en agua de borrajas. Los políticos manifiestan su conmoción, y finalmente se decide que se trata de un caso singular.

La conclusión es correcta, porque los autores de tales crímenes son personas aisladas que no han logrado relacionarse con ningún colectivo. Y al mismo tiempo es errónea, porque a la vista está que existen cada vez más casos singulares de ese tipo. El hecho de que se multipliquen permite concluir que hay cada vez más perdedores radicales. Esto se debe a las llamadas condiciones objetivas, muletilla que puede referirse al mercado mundial, al reglamento de evaluaciones o a la compañía de seguros que no quiere pagar.** 

El autor trata de definir lo que llama el "perdedor radical", a la vez destructivo y autodestructivo. Se vuelve contra otros y contra sí mismo. Su violencia es precisamente, como el lanzamiento de un boomerang, ida y vuelta. Mata y muere, Enzensberger la conceptúa como el resultado de esta sociedad en la que vivimos que genera este tipo de personalidades.

El perdedor radical puede estallar en cualquier momento. La única solución imaginable para su problema consiste en acrecentar el mal que le hace sufrir. Cada semana salta a los periódicos: el padre de familia que primero mata a su esposa, luego a sus dos hijos y finalmente acaba con su propia vida. «No se entiende», «tragedia familiar», rezan las crónicas de sucesos. Otro caso conocido es el del hombre que de buenas a primeras se atrinchera en su piso después de haber tomado como rehén al arrendador que venía a cobrar el alquiler. Cuando por fin aparece la policía, empieza a pegar tiros a diestro y siniestro y mata a uno de los agentes antes de caer desplomado en el tiroteo. Se habla entonces de amok, un término malayo utilizado para designar esos ataques de locura homicida. El motivo que provoca el estallido suele ser del todo insignificante. Resulta que el violento es extremadamente susceptible en lo que se refiere a sus propias emociones. Una mirada o un chiste son suficientes para herirle. No es capaz de respetar los sentimientos de los demás, mientras que los suyos son sagrados para él. Basta con una queja de la esposa, la música demasiado alta del vecino, una discusión en el bar o la cancelación del crédito bancario; basta con que uno de sus superiores haga un comentario despectivo para que el hombre se suba a una torre y ponga en el punto de mira todo lo que se mueve frente al supermercado.**

Es una forma más de intentar comprender lo que consideramos irracional. Pero si estamos produciendo esta clase de personalidad como resultas de nuestro comportamiento social, difícilmente podremos pararlo. No sabemos dónde empieza, solo cómo acaba. Nos queda contar muertes, establecer estadísticas, consultar a expertos y reunir gabinetes de crisis. Pero no hay mucho más que se haga. 

Vivimos en la sociedad perfecta y llena de oportunidades. La idea de un "perdedor radical" nos resulta extraña, incomprensible. Tampoco entendemos los tipos de muertes, aunque la idea del ensayista alemán es que no se trata de lo que nosotros entendamos, sino de lo que está en la mente del asesino, de cómo entiende que se ha producido su destino de perdedor.

Los asesinos vuelven a las escuelas para matar. Los padres asesinan a esposas e hijos, que es lo que tienen más cerca y les recuerda su propio fracaso. Matan lo que han querido y lo que han perdido. Por eso Enzensberger habla de un "perdedor radical" incompatible con nuestra sociedad del éxito.

Lamentablemente todo esto —o cualquier otra idea— no evitará la próxima muerte. Y seguiremos preguntando, formulando ideas al respecto. Aquí no hay "Minority Report", visionarios que permitan detener el crimen antes de que se cometa. Aquí solo nos queda el minuto de silencio. 


*  "El repunte de la violencia de género preocupa a los expertos: una asesinada cada cinco días en lo que va de año" RTVE.es 22/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260322/repunte-violencia-genero-preocupa-expertos-una-asesinada-cada-cinco-dias-ano/16992134.shtml

** Enzensberger, Hans Magnus (2007). El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, Anagrama, Madrid, 72 pp. Trad. Richard Gross. ISBN: 978-84-339-6258-4

lunes, 23 de marzo de 2026

Votos y pactos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

 Hace tiempo que algunos añoran el bipartidismo y la existencia de un eje en el centro político. Es cierto que España siempre ha tenido un modelo un tanto atípico, un extraño bipartidismo lleno de grupos atomizados que empezaron a crecer, a establecer fusiones, mientras que otros desaparecían o se rebautizaban con nuevos nombres. No se sabe muy bien por qué se llamó a eso bipartidismo. Inicialmente había un núcleo amplio: PP, PSOE, PC y CDS. Pronto empezó a lanzarse la idea de que el bipartidismo era que dos eran grandes partidos, PP y PSOE, y que eso era "poco representativo", incluso peligrosamente antidemocrático. Si a esto se le suman las trufas autonómicas y nacionalistas, el panorama se distancia bastante de ese "bipartidismo". Sumemos, como hemos dicho, a Ciudadanos, recién desaparecido. El resultado es que los dos grandes partidos compiten entre ellos, pero sobre todo compiten con aquellos que se sitúan a su derecha o a su izquierda, rivales directos por los votos.

Tal es la división y la competencia en zonas cercanas por el voto, que se hace prácticamente imposible tener una mayoría absoluta con la que gobernar. Esto produce un extraño efecto: los votos mayoritarios no sirven de mucho pero los votos minoritarios multiplican su valor, pues son necesarios para permitir gobernar. Los pequeños valen más que los grandes, ya que sus exigencias son grandes para pactar y entrar en los gobiernos, algo que nunca lograrían por sí mismos.

La acumulación de elecciones autonómicas, los problemas por estabilizar la izquierda y los conflictos por la derecha con las fuerzas extremas traen a primer plano todo esto, a lo que se añade el papel de los nacionalismos.

En RTVE.es, Abascal explica su visión del asunto:

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha cargado contra el PP porque, dice, "no soporta un Vox fuerte" y ha criticado que los 'populares' están "más empeñados en perjudicar" a la tercera fuerza política en España "que en ganar al PSOE", algo que, advierte, "puede ser letal". Además, ha avisado a los de Alberto Núñez Feijóo respecto a las negociaciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León para investir a sus candidatos: "No nos asusta ir a las andaluzas con o sin acuerdo. Las cosas han de hacerse bien con plazos y garantías".

"El PP ha vuelto por sus fueros, por su nerviosismo, porque no soporta un Vox fuerte y porque no acepta la realidad de que la sociología electoral ha cambiado en España. Están más empeñados en dañarnos que en ganar al PSOE. Y eso puede ser letal", ha señalado Abascal en una entrevista en ABC.* 

Los argumentos de Abascal se enmarca en el problema señalado anteriormente: los partidos próximos compiten por los mismos votos, el pequeño se quiere sentir grande por la necesidad que tienen de él.

Los que saben jugar sus bazas saben que deben apuntar siempre a debilitar al cercano y luego exigirle el máximo, sabedor de ser necesarios para el gobierno. Vox reinterpreta la historia responsabilizando al PP de lo que ocurra. El efecto es el de un chantaje con el que cualquier solución le beneficia. Es ya, nos dice Abascal, la tercera fuerza electoral.

El crecimiento de la ultraderecha es una constante, ya que se desplaza el voto conforme se percibe a un PP débil. Cuanto más se acerque, menos efecto tendrá el voto útil, que se puede ir desplazando hacia los de Abascal.

Un tercer elemento es cómo se trata de resaltar este aspecto desde la izquierda, es decir, cómo se responsabiliza al PP de ser el causante del crecimiento de Vox. De esta forma, todos contribuyen a que Vox crezca y cuanto más lo haga más exigirá en los pactos para hacer gobierno con el PP.

Es una pescadilla que se muerde la cola. Por la izquierda tampoco pierden ocasión, pero no les funciona tan bien; allí son tres los contendientes y tres las recriminaciones con argumentos similares. Estos pequeños juegan a hacer ver que el gobierno no se escora a la derecha gracias a ellos. De esta manera intentan sacar rentabilidad a esta situación de debilidad de unos y otros.

Con todo esto la política española se mueve recriminándose debilidades unos a otros. El hecho claro es que Vox sigue creciendo y que las exigencias para formar parte de los gobiernos autonómicos crecen desvirtuando al PP y llevándolo a situaciones complicadas que afectan a sus principios básicos. 

El argumento de Abascal de que no hacerle caso es ponerse en manos del PSOE es falaz, pero le funciona ante su electorado creciente. Es difícil que esto cambie, que se produzca un giro que dé la mayoría a uno de los grandes. Pero cada día es más fácil que los partidos y agrupaciones minoritarios consigan más cuotas de poder generándose una democracia distorsionada.

* "Abascal dice que el PP "no soporta un Vox fuerte": "Se empeña más en dañarnos que en ganar al PSOE y eso puede ser letal"" RTVE.es / Agencias 22/03/2026  https://www.rtve.es/noticias/20260322/abascal-dice-pp-no-soporta-vox-fuerte-se-empena-mas-danarnos-ganar-psoe-eso-puede-ser-letal/16991833.shtml

domingo, 22 de marzo de 2026

La adicción telefónica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Durante décadas se habló de la televisión como "la caja tonta", pero creo que los teléfonos móviles deberían asumir esta denominación. Méritos no les faltan. Hemos creado la máquina de la estupidez perfecta pasiva y activa. Es pasiva por lo que dejas de hacer con tu tiempo, la falta de un tiempo aprovechable, y es activa por la cantidad de estupidez que te llega y absorbes.

Viajar en transporte público te da una perspectiva diferente del sentido del tiempo aprovechable. Ves cómo el mundo se divide en tres grupos: los que viajan durmiendo, los que aprovechan ese tiempo leyendo con un libro (en papel o digital) en las manos y, el grupo mayoritario, los que pasan el pulgar por la pantalla del móvil. Hay otros pequeños grupos, como los que van de charla porque coinciden en el trayecto.

En ocasiones tienes la ocasión de ver lo que tienen en sus pantallas. La posición elevada te permite ver lo que ellos ven. Es variado, pero lo interesante —es lo que han señalado investigadores— es el tránsito, el movimiento continuo de una pantalla a otra, un movimiento constante que no encuentra nada en lo que detenerse, una exploración de la trivialidad.



Un viaje reciente me permitió ver ese paseo continuo: varias pantallas de perritos, un breve clip que se repetía de un pequeño orangután... La nada en imágenes breves que el dedo pulgar iba cambiando. Yo contaba el tiempo que se permanecía entre cambios: uno, dos, tres... El tiempo era entre siete y diez segundos. No era mucho.

Muchas veces me causa tristeza ver a tantos jóvenes perdiendo el tiempo, dejando cosas de interés, que pueden ser hasta divertidas, en beneficio de esta trivialidad embrutecedoras que no solo tienen efectos educativos, sino psicológicos, como nos avisan con frecuencia.

En 20minutos se vuelve a tomar la cuestión y los efectos:

 

Hace apenas unas semanas, Clara decidió poner remedio a la sensación de estar perdiendo cada rato libre entre notificaciones y scroll infinito. A sus 25 años, acaba de terminar el MIR y ha encontrado en el ganchillo una forma extraña de paz: "Cuando estoy haciendo ganchillo desconecto totalmente de todo, entro en un bucle en el que no paro, pero mi mente se va y el tiempo pasa volando", explica.

Lo que busca Clara es cada vez más común: jóvenes que han crecido entre pantallas, pero que ahora pagan por pintar un cuadro con vino, aprender crochet o sentarse a tejer en grupo para, literalmente, dejar el móvil a un lado. No reniegan de lo digital —de hecho, muchos llegan por TikTok o Instagram—, pero necesitan un espacio donde el resultado sea algo que se toca, se estrena o se cuelga en la pared.

En el distrito barcelonés de Sarrià-Sant Gervasi, el estudio de pintura de Belén Almodóvar, artista, bel.alma.art, lleva siete años abierto, pero hace dos y medio puso en marcha una actividad que se ha convertido en plan de culto entre grupos de veinteañeras y treintañeros: el Art and Wine. "La experiencia es tomarse una copita de vino mientras estás con tus amigos pintando un cuadro, con un poco de queso, almendras, buena música y mucha charla", resume Belén.

En los últimos años, cuenta que llegan cada vez más grupos de gente joven "cansados de estar haciendo siempre lo mismo" y buscando "experiencias distintas". Lo que le repiten es casi siempre igual: quieren "hacer algo con las manos, algo relajante, algo que no sea una pantalla" y que, al final, les permita llevarse a casa un objeto hecho por ellas mismas.*


No nos interesa la forma —el ganchillo y el vino—, sino la sensación de pérdida, de vacío improductivo que provoca ese siniestro "agujero negro" en que se han convertido los teléfonos móviles, una siniestra constatación de que Marshall McLuhan tenía razón: el medio es el mensaje.

El hecho de que cada vez más gente necesite alejarse del móvil es el síntoma de una adicción programada que ha hecho millonaria a una industria en diversos niveles que van desde las redes sociales a las tecnológicas, pasando por eso que llaman "creadores de contenido", publicitas, comunicadores, etc.

El vacío, la soledad, el imperio de lo trivial, etc. van generando una especie de enfermedad que nos convierte en víctimas activas de un modelo social que se basa en esa anulación de la inteligencia individual y colectiva. Se ha creado la herramienta perfecta para promover la nada, el tiempo improductivo en lo personal que hace ricos a los que están detrás con múltiples negocios. Incluso, crea el negocio de alejarse de la adicción, como se nos cuenta en el artículo de 20minutos. Como se suele decir, no es un problema, sino una oportunidad.

Llevamos el tiempo suficiente con todo esto para saber que no son exageraciones sino una triste realidad que se ha convertido en un gran negocio que transforma nuestro mundo global. Cuando se intenta promover medidas, las fuerzas poderosas se activan tratando de evitarlas.

Tenemos una sociedad cada vez más inculta, más manipulable. Lo que podría usarse para promover la cultura, se usa para destruirla. España es especialmente sensible a esto y los efectos los vemos en escuelas, institutos y universidades cada día. Falla todo aquello que debería promover un uso inteligente de esa nueva caja tonta por la que se accede al universo trivial.

El problema es complejo en su doble dimensión de lo que se transmite y los efectos de la exposición exclusiva. Quieren nuestro tiempo, todo nuestro tiempo, en este sistema de "economía de la atención".

No sé si la solución está en sustituir una forma de atracción por otra. Creo que hay muchas alternativas con consecuencias distintas, que permitan vivir más allá del "no móvil". Una adicción se sustituye por otra menos exigente que nos aleje de la primera. Hay que avanzar en algo que nos sea constructivo en lo personal y en lo social, No es fácil desde el nivel al que hemos llegado.

Nos centramos en niños y jóvenes, pero la realidad nos muestra una vez más nuestra hipocresía. ¿Cuántas parejas vemos cada uno con su teléfono? ¿Cuántos padres dejan a los niños mientras atienden a sus móviles? No, no es "algo de niños", sino algo que "empieza en la infancia" y avanza con nosotros. Pero es más fácil convertirnos en "defensores de los niños" que enfrentarnos al negocio de adultos y ampararnos en su libertad y responsabilidad.

 

* Andrea Gabarro "Tejer y pintar para no hacer 'scroll': "El reto de mi generación es concentrarse en algo que no sea el móvil"" 20minutos 22/03/2026 https://www.20minutos.es/nacional/tejer-pintar-para-no-hacer-scroll-reto-mi-generacion-es-concentrarse-algo-que-no-sea-movil_6948256_0.html

 

sábado, 21 de marzo de 2026

La libertad informativa y la censura

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El trumpismo acaba de recibir un duro golpe en su línea de flotación. En estos tiempos, es esencial para su existencia y eficacia el control de la información y de los informadores. A los mecanismos de censura automáticos, los aplicados desde la tecnología y la difusión de la información —como los "sombreados" de información, la aplicación de algoritmos selectivos o eliminación directa de los mensaje en la redes— le siguen aquellos realizados desde la administración en ejercicio de fuerza directamente sobre los informadores.

Las maneras autoritarias de la presidencia se han extendido por todo su entramado administrativo intentando controlar la información. A los insultos directos sobre los informadores en ruedas de prensa y declaraciones (especialmente sobre las periodistas dejando al descubierto además del narcisismo el machismo creciente) se suman las prohibiciones de acceso a la información a medios y personas en distintos accesos, esta vez en la Secretaría de Guerra. Es aquí donde los jueces han puesto freno, tal como se nos cuenta en RTVE.es: 

A mediados de octubre del año pasado, decenas de reporteros entregaron sus credenciales y abandonaron el Pentágono. Lo hacían en señal de rechazo a una nueva normativa por la que eran sometidos a una autorización previa de información por parte del secretario de Guerra. Estas nuevas reglas permitían expulsar a periodistas que publicaran información no aprobada: una restricción grave a la labor de los medios de comunicación. Organizaciones periodísticas de todo tipo prometieron seguir informando pero advirtieron que estas medidas representaban una amenaza al periodismo independiente. La imagen de los reporteros abandonando el Pentágono cobró relevancia en redes sociales y medios de comunicación.

Apenas medio año más tarde un juez federal de Estados Unidos ha declarado este viernes ilegal la norma del secretario de Guerra, Pete Hegseth, que restringía el acceso de la prensa a sus instalaciones, al considerar que violaba la primera Enmienda.

Paul Friedman, juez del Tribunal de Distrito de Washington, ha sostenido que la normativa otorgaba al Pentágono un poder excesivamente amplio y arbitrario para retirar acreditaciones a reporteros, sin criterios claros ni mecanismos de apelación.* 

Esa distinción de "independiente" es algo que se queda corta. No debemos asumir esa gorma de clasificar a los medios que el propio poder asume y exige como "conmigo o contra mí". El periodismo que no es independiente no es periodismo, es otra cosa, es propaganda disfrazada.

El verdadero periodismo es independiente en su función social. En tiempos en donde la independencia se considera un problema, como los actuales, lo que se hace es reducir la consustancial independencia por medios tan burdos como los de la Secretaría de Guerra o los que los poderes financieros ejercen sobre los medios restringiendo su capacidad de informar e imponiendo direcciones que le sean favorables. Se promueve a determinadas personas afines al poder a la dirección de los medios, dejándolos bajo un control absoluto.

Aquí hemos comentando cómo un determinado país ha logrado entregar los medios a la presidencia como "regalo" asegurando así que solo se muestre una parte de lo que ocurre en él, eliminando la crítica o, sencillamente, la imagen de la realidad sustituyéndola por una fantasía colorista. Eso no es Periodismo.

Que en Estados Unidos se plantee algo similar como objetivo no deja de ser una acción más en la ruta del totalitarismo encubierto, como las guerras lo son del imperialismo camuflado.

La deriva estadounidense es grave y acelerada, extremándose en los momentos críticos. Cuando mayor es la crítica, aumenta la represión, los impedimentos para informar y crece la manipulación mediática, una herramienta esencial de acción sobre la ciudadanía convertida en audiencia expuesta en un universo mediático.

Con una estructura en dos pasos, el de la información vertical (control de los medios de forma activa, positiva o negativamente) y el de la difusión horizontal para el que se controlan las redes y se crean instituciones para duplicar sus efectos, como la red universitaria de extrema derecha que cubre todo el país y cuyo líder fue asesinado.

¿Se recuperará el país de esta presidencia, volverá a promover valores acordes con su esencia democrática? Es la gran pregunta. Se está viendo que los mecanismos de defensa de la caída interna de los valores, sustituidos por una retórica patriotera, mítica y reaccionaria están más incrustados de lo que se pensaba y que hay mucha gente detrás, tanto votantes como instituciones ocupando el tejido social.

Los jueces van frenando, como ocurre en este caso, los intentos de control absoluto, de una combinación de aplausos y silencios, pero puede que pronto no sea suficiente. Cada vez hay menos dudas de que lo que ocurre es un fenómeno de enorme profundidad que nos arrastra a todos, dentro y fuera del país.

Lo preocupante es la falta de respeto a los principios democráticos. Cada vez que los jueces tumban alguna acción del gobierno, se comienza a buscar la forma de volver a sus efectos mediante otras, Es decir, no ha sentido alguno de que se vulneran las normas y principios de la democracia sino que se busca una manera de volver contra ellos. No hay espíritu de enmienda sino voluntad de volver a saltarse los principios buscando huecos legales para infringirlos de nuevo. Esto es cada vez más imitado en otros países al ver que les funciona. La voluntad autoritaria crece. 

 

* Miguel A Castro Uceda "Un juez de EE.UU. anula la política del Pentágono que limita el acceso a la prensa independiente" RTVE.es 21/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260321/juez-eeuu-anula-politica-del-pentagono-limita-acceso-a-prensa-independiente/16991040.shtml

viernes, 20 de marzo de 2026

El componente terrestre

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La guerra se complica para todos, pero especialmente para los que creyeron que iba a ser rápida y sin efectos sobre los que la iniciaron. Esto se nota también en las discusiones sobre quién arrastró a quién.

Esta es una guerra que necesita de rotundidad y velocidad, es decir, los perdedores debían saber rápido que lo eran, algo que no se ha producido. En tiempos de propaganda mediática continuada esto es esencial pues siempre se desea ganar una guerra por goleada para que no haya dudas. Es lo ocurrido en Venezuela: los chavistas supieron rápidamente que no podían ganar; antes de darse cuenta, cuando los norteamericanos estaban celebrando la victoria, ellos supieron que habían perdido antes de empezar.

La voracidad bélica de Trump quiere muchas guerras, guerras rápidas, una tras otra por la celebración que satisface su ego y el del país. Pero ahora ocurre algo para lo que no estaban preparados: primero, no han ganado; y segundo, los perdedores se niegan a reconocerse como tales y, mientras no lo hagan, sube el precio de la guerra.

La noticia que leemos en 20minutos es una mala señal para los que se creían ya ganadores:

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha señalado este jueves que la guerra en Irán no puede basarse solo en ataques aéreos. "No se puede hacer una revolución desde el aire; también se necesita un componente terrestre. Hay muchas posibilidades para esa participación en tierra, pero no voy a revelar cuáles son", ha trasladado en una rueda de prensa. Por otro lado, ha insistido en que él "no arrastró" al presidente de EEUU, Donald Trump, al conflicto: "¿Alguien se cree que le puedo decir a Trump qué hacer?". El líder israelí ha asegurado que fue el mandatario estadounidense quien le pidió, durante su visita en diciembre a su mansión en Mar-a-Lago (Florida), garantizar que Irán no disponga de bombas nucleares. "Me dijo 'Bibi tenemos que asegurarnos que Irán no tenga bombas nucleares'", ha subrayado.*

Parece que empieza a cundir la idea de que no hay bombas nucleares, que nunca las ha habido, con lo que la guerra inacabada y con pocos visos de acabar de la forma adecuada se percibe de otra manera, con otros objetivos.

Los objetivos deben ser claros y alcanzables. Las palabras de Netanyahu tratan de dar explicaciones sobre lo que ya se ha convertido en un tópico: que fue él quien comenzó todo esto, lo que probablemente sea verdad pero que solo es positivo si se gana. Nadie quiere ser acusado de empezar una guerra que no se gana.

El señalar que no bastan los ataques desde el aire y que hay que plantearse la dimensión terrestre es un enorme cambio, un salto a otra dimensión. Lo que se consideraba suficiente y como tal se valoró, hoy resulta insuficiente. Todos saben que una invasión terrestre solo será eficiente si conlleva un grado tal de destrucción que se volverá contra ellos. No solo será un gasto humano, sino que quedarán en evidencia política y sin una victoria clara. Los efectos sobre la economía mundial traerán protestas e insumisiones. La estrategia iraní también pasa por ahí, porque los poderosos afectados protesten.

La dimensión terrestre es abandonar la idea de que hacer la guerra no es un problema dada la enorme distancia entre los contendientes. Invadir es la constatación de que esa superioridad no es real, que existen otro tipo de fuerzas resistentes.

¿Qué significa "asegurarnos"? ¿Significa que han tenido que desencadenar una guerra para estar seguros de algo que no lo estaban? ¿No debería ser al contrario, primero me aseguro y luego ataco? ¿Tiene lógica atacar para "asegurarse"? ¿Ocurrirá como en Irak, que no hay bombas y el coste humano se vuelve contra ellos? ¿En qué queda la promesa de la "paz americana", el que se maten ellos? ¿En qué queda cuando te lo aplican a ti diciéndote que es tu guerra?

La lógica terrestre es compleja y contraproducente, pues muestra que la pretendida superioridad no era tal y que la guerra se comenzó con información insuficiente e incluso falsa. Esto, sobre el papel, ya está ocurriendo y produce ceses y protestas en el bando del presidente norteamericano en el que ya han visto las consecuencias a medio plazo.

Una invasión terrestre sería una carnicería, una guerra que no se pudo ganar matando uno tras otro a los líderes iraníes, que no se ha podido reproducir el "éxito venezolano" y que se exponen a la inexistencia de las bombas. Un fracaso en toda regla.

Supone, como se ve ya en la noticia, que se hace a Israel responsable del engaño. Invadir Irán es un objetivo claramente israelí, que siempre busca colonizar el espacio circundante, apropiarse de todo lo que pueda, como ocurre en Gaza, porque lo necesita para complacer a sus colonos. Israel, como Rusia, necesita invadir, expulsar y ocupar para ganar, algo que se pueda medir sobre el terreno. Esta guerra es territorial, no preventiva. Pero cuanto más dure, más sangre costará el territorio. Y el día después...

Israel no puede ganar nada por esa vía territorial, pues sería aumentar el peligro y el rechazo del propio entorno. ¿Se puede tener "paz" rodeados de enemigos a los que se agrede? Solo la extinción masiva, el genocidio le permite esa seguridad que siempre será temporal, circunstancial. Ese es el gran error, haber creído que la guerra es la solución, cuando la única solución duradera está en la paz.

Cuando Trump cambió el nombre a su Secretaría de Defensa y la llamó "de Guerra", creía que las guerras se ganan siempre y a un coste aceptable. Hoy se han dado cuenta que ambos conceptos son incompatibles. Ganar exige un coste demasiado alto en vidas, dinero e imagen. 

Todo lo que suponga poner un pie en Irán está condenado al fracaso de una forma u otra. La otra alternativa es mejor no pensarla. 

 

* A.S. "Guerra en Irán, en directo | Netanyahu afirma que la "revolución" necesita más que ataques aéreos y apunta a un "componente terrestre"" 20minutos 19/03/2026  https://www.20minutos.es/internacional/guerra-iran-directo-ultima-hora-ataques-israel-eeuu-oriente-proximo-trump-ormuz-otan-gas-qatar-south-pars_6947910_6.html