viernes, 3 de abril de 2026

Una guerra tapa a otra o la realidad se esconde tras las noticias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una cosa es lo que ocurre y otras las "noticias", es decir, lo que se nos cuenta bajo el concepto de "actualidad". La idea de "actualidad" es subjetiva y variable. Es la interpretación de alguien cobre lo que "pueda interesar" a los que la van a recibir. Bajo la idea de "actualidad" se decide qué y cómo se van a presentar los acontecimientos.

No es descubrir nada la subjetividad de las selecciones y de las de la forma de representación. La idea de variedad de fuentes es la respuesta que se nos da ante la aparición de visiones unipartidistas que supondrían que no se puede contrastar lo que se nos dice. No hay más. Llegamos a los acontecimientos a través de una versión única.

Todo esto podemos comprobarlo cada día. Las muertes de periodistas en Gaza no es más que la señal de todo esto, de que solo debe existir una versión de los hechos, la de quien tiene el poder. Así aceptamos las "causas" y las "intenciones" de los que participan en esta guerra. Se nos dice quiénes son "terroristas" y quienes empiezan una guerra que debe ser vista como "operación militar" y justificada como "derecho existencial" o "acción preventiva", tal como se la calificó por nuestros medios.

Hoy nos enfrentamos a los retos de lo que supone la "actualidad", el "centro" o "foco" de las noticias. La atención se dirige hacia la guerra de Irán y nos olvidamos de lo que costó calificar como "genocidio" en Gaza, cuya población sigue sometida a las mismas violencias que antes de que estallara la guerra contra Irán.

En RTVE.es encontramos entre el resto de las noticias un intento de no perder el foco en Gaza. Su titular es "La sombra de la guerra en Irán asfixia a Gaza: precios triplicados y una crisis humanitaria que el mundo deja de mirar"*. El resumen que se nos da de la información en formato audiovisual es:

La escalada bélica en Irán ha desviado el foco informativo de la Franja de Gaza, agravando una situación ya desesperada para la población debido a una inflación asfixiante. Pese al alto el fuego, la continuidad de los ataques israelíes impide la entrada de ayuda humanitaria y mantiene el hacinamiento de los gazatíes, en lo que la UNRWA califica como una situación crítica. En este escenario, las "colas del hambre" se han convertido en el día a día para muchos, como es el caso de Lamis, una joven que relata cómo el conflicto en Irán ha triplicado el precio de los productos básicos. Ante la imposibilidad de comprar alimentos, Lamis y miles de personas más se ven obligadas a recurrir a comedores solidarios para intentar conseguir algo de comida en medio de una crisis que parece no tener fin.*

En un mundo competitivo, también parece que las guerras compiten por atraer la atención. Algunos incluso se aprovechan del cambio de foco informativo para intensificar sus campañas a sabiendas de que la opinión pública estará menos atenta a lo que hagan, tal como ocurre con la guerra de Ucrania por parte de Rusia. Debemos rastrear entre las informaciones para encontrar información sobre su situación antes de pasar rápidamente a otro conflicto de mayor "importancia".

Hemos pasado de preocuparnos por un gravísimo genocidio en Palestina a preocuparnos por si los petroleros pasan por el Estrecho de Ormuz y cómo afecta esto a los mercados. Evidentemente todo esto es también importante, pero el problema existe cuando el peligro es el olvido, como recuerda el texto de RTVE.es, cuando un titular eclipsa a otros por la sencilla razón de que nuestra atención es guiada hacia unos puntos en detrimento de otros.

Si a esto le añadimos que un porcentaje cada vez más elevado de la información es pura trivialidad, algo que me resisto a llamar "noticias", algo con lo que alimentamos la estupidez colectiva de forma barata, el panorama de la información se complica en sus fines y funciones.

Una guerra tapa a otra, esto lo saben los manipuladores de la realidad y su representación noticiosa en función de la atención disponible. A la guerra real, se le suma la guerra por los titulares, por el espacio informativo disponible. El gran maestro es, por supuesto, Donald Trump, el hombre con más poder sobre la realidad (puede ordenar guerras, detenciones, invasiones...) y sobre los titulares (cuenten cuántos tiene cada días). Trump ha comprendido bien la relación entre unos y otros, usando los primeros para lograr los segundos como nadie se había atrevido a hacer antes. Nunca se había concentrado tanto poder, pero tampoco había habido tanta irresponsabilidad concentrada.

Por muchos países y medios se multiplican mensajes que como este tratan de recuperar a Gaza en nuestra atención. No nos resignamos a eso que llaman "agenda" y que hace olvidar la realidad, que muchas veces es olvido intencionado, manipulación.

Gaza se merece más atención de la que se le está prestando. Lo merece el sufrimiento, las muertes, los desplazamientos, la destrucción masiva, el genocidio... Dicen a veces que la falta de noticias es buena noticia. ¡Falso! ¡No olvidemos Gaza, como no debemos olvidar a las mujeres afganas o tantos problemas que no pasan a ser menores por la falta de noticias!

 

* "La sombra de la guerra en Irán asfixia a Gaza: precios triplicados y una crisis humanitaria que el mundo deja de mirar" RTVE.es 2/04/2026 https://www.rtve.es/play/videos/la-tarde-en-24h/sombra-guerra-iran-asfixia-gaza-precios-triplicados-crisis-humanitaria-mundo-deja-mirar/17008375/

 

jueves, 2 de abril de 2026

Los insultos racistas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo ocurrido en el partido amistoso de fútbol entre Egipto y España es grave. Pero una cosa son las sanciones que pueda acarrear en el plano deportivo o económico y otra es lo que revela, lo que nos muestra y no nos gusta ver de nosotros mismos.

Hace unos días veíamos la noticia de las sanciones a Israel por un comportamiento racista en otro partido y vimos cómo encajaba con lo que está ocurriendo en el país, el racismo profundo, la guerra, etc. ¿Seremos capaces de ver lo que esto nos muestra a nosotros?

Pero parece que importa más el que España se haya jugado la final del Campeonato del Mundo, que es ahora el temor de algunos, lo que ha llevado a una respuesta muy amplia. Eso es lo que se nos señala en 20minutos:

Todo iba sobre ruedas para la selección española y la RFEF. La Roja brilla y es una de las favoritas a ganar el Mundial del próximo verano, mientras la Federación sigue trabajando en la organización de la Copa del Mundo de 2030, que acogerá junto a Portugal y Marruecos, con la firme intención de que la sede de la gran final esté en España, por lo que pugna con la federación africana. En plena disputa por el partido por el título, los cánticos racistas que una parte de la afición profirió este miércoles en Cornellá, durante el amistoso de España ante Egipto (0-0), comprometen la posibilidad de que el campeón del mundo se decida en España.*

El problema de España no es el de los negocios futboleros que haya con una final. El problema de España es el crecimiento del racismo y otras formas de extremismo, de radicalismo especialmente entre los grupos jóvenes, algo que nos muestran todos los estudios que indagan en nuestra realidad.

Empezó con las pitadas al himno egipcio y siguió con los cantos racistas señalados. Dado el peculiar canto ofensivo, en realidad no es tanto racista como anti religioso, más una fórmula que se acerca al "delito de odio". Pero lo realmente importante no es tanto la definición, sino lo que representa y muestra de la sociedad española.

Siempre podemos escudarnos en lo "minoritario", en el rechazo de una parte del público, etc. pero no por ello deja de ser una parte triste de nuestra realidad. Está ahí, no se puede negar.

Cada vez nos llegan más avisos de esta actitud de una parte de nuestra sociedad. En estas semanas tenemos noticias de ataques homófobos, del crecimiento explosivo de la violencia de género, de los asesinatos de mujeres, de racismo y xenofobia, etc. Personas que conoces desde hace tiempo te sorprenden responsabilizando a los inmigrantes del colapso de la Sanidad, de los asaltos callejeros y de los ataques a mujeres. Les escuchas intentando saber a qué han estado expuestos, qué mensajes reciben a diario para que estas percepciones de la realidad se nos vayan colando en nuestras vidas y opiniones.

Y esas es la triste realidad, el avance de este tipo de actitudes que nos convierten en cómplices de lo que ocurre en calles, fiestas o celebraciones en un campo de fútbol.

Nos falta el espíritu crítico necesario para impedir que estas influencias sigan creciendo ante nuestros ojos. Lo hacen aprovechando el anonimato de las redes, crecen en los grupos que acosan en aulas a profesores y profesoras que defienden la igualdad, creando miedo a lo que pueda ocurrir si les respondes. Es el retorno de la "España oscurantista", la del falso cristianismo, la del falso patriotismo. Es la España que se niega a reconocer la convivencia como un objetivo y hace del desprecio su valor principal. Lejos quedan valores positivos, que nos enriquezcan como personas y como comunidad, como el respeto, la capacidad de convivir en paz.

Y esto no es nuevo. Es un episodio más en una larga lista de incidentes de este tipo. Ya en 2024, la deportista española Ana Peleteiro se quejaba de los insultos y comentarios racistas que recibía en redes cuando salía vistiendo la nueva equipación española:

La atleta española Ana Peleteiro ha vuelto a sufrir un nuevo episodio de insultos racistas. La atleta gallega, que desde este viernes participa en los Europeos de Atletismo de Roma, ha presumido en los últimos días de la nueva equipación que lucirán los deportistas españoles en París 2024. Una equipación que deja de lado el rojo tradicional y presenta tonos naranjas y amarillos. Sin embargo, esa equipación no parece tener buena acogida entre los espectadores que han aprovechado la ocasión para arremeter contra Peleteiro y lanzar intolerables insultos racistas.**

 

Da igual que Peleteiro gane medallas defendiendo a España, su país, como ha dado igual que el aplaudido Lamine Yamal, miembro de la selección nacional española contra Egipto, sea objetivo constante del racismo. Da igual. El discurso "nacionalista" exige una pureza de raza o de confesión religiosa digna del nazismo.

En el diario El País nos llama la atención el significativo titular "Un año de rastreo del discurso de odio en redes: Lamine Yamal, a quien llaman "moro de mierda", concentra el 60%  de los ataques racistas". Evidentemente el insulto se concentra en aquellos más populares, pues se trata de llamar la atención sobre el propio "mensaje" aprovechando la notoriedad del atacado. Es la estrategia de la difusión. Así se llega más lejos.

Desde hace tiempo, nuestra incapacidad de ponernos de acuerdo sobre algo hace crecer la rentabilidad del racismo y la xenofobia, del machismo, etc. a través de estas formas que cuentan con la atracción mediática y lo intocable de las redes sociales.

Las redes son un negocio enorme que se basa en dos principios, anonimato e impunidad, ambos relacionados. Un pequeño grupo puede amplificar sus mensajes. Hoy estos "pequeños grupos" han crecido y se lanzan a la búsqueda de su reforzamiento social. No les importan tanto los votos inmediatos como la creación de corrientes de opinión, la presencia cultural. Están acabando, desde las generaciones más jóvenes, con la labor de décadas de avance en los derechos humanos y su consolidación social.

Todo se traduce en juego, en divertimento; de los cánticos jocosos en un estadio a las palizas homófobas en bares o discotecas. Pero tras estos "juegos" lo que hay es un intento de "normalización" de estas actitudes destructivas para la convivencia.


Lo ocurrido en el partido es muy grave, pero no por las sanciones —la preocupación superficial—, sino por lo que revela del estado actual y del futuro al que nos encaminamos. Cubiertos por las disputas partidistas continuas, estos extremismos aprovechan el clima creado e introducen sus máximas fanáticas y fundamentalistas, violentas y destinadas a cambiar las actitudes radicalizando jóvenes a través de este carácter "festivo" de sus acciones. Hoy cantas eslóganes en un partido, mañana pateas a una chica trans, pasado prendes fuego a un local que acoge inmigrantes...

No debemos pensar que el hecho de que esto ocurra en el deporte y especialmente en el Fútbol. Es sin duda el espectáculo donde es más fácil conseguir manipular y con mayor repercusión. Esta vez ha sido un un partido internacional de la Selección, el escenario perfecto, con trascendencia mediática, visibilidad internacional, anonimato...

¡Preocúpense menos de dónde se celebrará la final del Mundial y háganlo más por la deriva peligrosa que estamos tomando como sociedad! Lo realmente importante importa poco. 

 

* "Los cánticos racistas en Cornellá comprometen la final del Mundial 2030 en España en plena lucha por Marruecos" 20minutos  02/04/2026 https://www.20minutos.es/deportes/futbol/los-canticos-racistas-cornella-comprometen-final-mundial-2030-espana-plena-lucha-por-marruecos_6953577_0.html

** D.R.C. "Ana Peleteiro denuncia los insultos racistas que está sufriendo por posar con la nueva ropa de España" RTVE.es 7/06/2024 https://www.rtve.es/deportes/20240607/ana-peleteiro-denuncia-insultos-racistas-presumir-nueva-ropa-espana/16137664.shtml



miércoles, 1 de abril de 2026

Desinformación y muerte de periodistas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez son más las evidencias de que en esta guerra la manipulación de la información es un arma más y no la menor precisamente. La impopularidad del empeño es creciente dentro y fuera de los Estados Unidos y cada vez que se descubre una maniobra desinformativa, la indignación crece entre los que creyeron en las elevadas palabras, los himnos gloriosos y las imágenes trucadas sobre la gloria alcanzada. Todo por tapar las imágenes que nos muestran la devastación, el hambre, las muertes de niños, las casas destruidas por los bombardeos que martillean una y otra vez los espacios de civiles, los hospitales y escuelas. Puede que no haya guerras limpias, pero esta es de las más sucias que recordamos, quizá porque las herramientas manipuladoras se han multiplicado y se recurre a ellas para tapar las vergüenzas bélicas.

Se ha convertido en "normal" que desde la presidencia se lancen imágenes, vídeos o eslóganes que pisotean las evidencias. Si el presidente lo hace a través de sus propias redes, en sus entrevistas o en sus cuentas en redes sociales, ¿por qué no han de hacerlo sus subordinados? Si el presidente israelí lo hace, ¿por qué no han de hacerlo sus subordinados, aquellos que barren los terrenos primero y dejan que los nuevos colonos rematen la faena?

Para el control de la información es esencial mantener alejados de las zonas calientes a los periodistas de los medios. En la guerra de Gaza han muerto en este tipo más periodistas que en todos los conflictos armados. Israel no quiere testigos y los periodistas lo son. En VerificaRTVE  leemos sobre otra manipulación gráfica infame:

Las Fuerzas de Defensa de Israel han reconocido a la cadena de televisión estadounidense Fox que han difundido una foto retocada con un programa de edición gráfica para hacer que aparezca con uniforme militar un reportero libanés muerto en un bombardeo israelí en el sur de Líbano el 28 de marzo.  

Alí Shaib, reportero de la cadena de televisión libanesa Al Manar, vinculada a Hizbulá, murió el 28 de marzo en un ataque de las Fuerzas de Defensa de Israel en el sur de Líbano que acabó con la vida de otros dos periodistas. Las Fuerzas de Defensa de Israel han justificado que fuera "eliminado” con un mensaje que comparte una foto en la que el reportero aparece parcialmente vistiendo uniforme militar y que le identifica como miembro de la Fuerza Raduán de Hizbulá. "Resulta que el chaleco de prensa era solo una falsa identidad para el terror”, han afirmado las FDI. La foto no es real. Es un montaje realizado con un programa de edición gráfica.  

Consultadas por un periodista de la cadena de televisión estadounidense Fox, las Fuerzas de Defensa israelíes han reconocido que la foto está retocada con un programa de edición gráfica. "Desafortunadamente, no hay en realidad una foto, fue photoshopeada”, han dicho las Fuerzas Armadas israelíes. El Comité para la Protección de los Periodistas ha anunciado que está investigando el ataque israelí que ha acabado con la vida de tres periodistas en el sur de Líbano y ha subrayado que los reporteros "no son objetivos legítimos, independientemente del medio para el que trabajen”.*

A las muertes de los periodistas se les añade la ignominia de la foto trucada con las que tratan de justificar su eliminación. Israel sigue actuando de esta forma, manipulando las imágenes de los muertos por sus acciones.

Todos los muertos, desplazados o de cualquier otra categoría son "terroristas" y su eliminación está justificada de una forma u otra. Israel "solo" se "protege" repiten una y otra vez. Las muertes de civiles no tienen justificación, pero es el camino elegido, la fuerza de disuasión que hará desplazarse a decenas de miles de personas de un sitio a otro tratando de huir.

Las muertes de periodistas entran en una categoría doble. No es una sino que son decenas las muertes de periodistas o los "accidentes" con los cascos azules, también incómodos testigos de lo que está pasando en Gaza, en Líbanos, allí donde Israel ha fijado su punto de mira.

Son muertes injustificables que Israel trata de cubrir con maniobras tan burdas como la del retoque fotográfico. Son para consumo interno y para aquellos que en el exterior, especialmente en Estados Unidos, justifican las acciones israelíes, su violencia y crueldad. No se quieren testigos molestos, que nadie cuente lo que está pasando allí y poder seguir vendiendo algo que cada día huele peor y que muchos países se niegan a apoyar de cualquier manera.

Por supuesto, también Irán o Hamás manipulan imágenes, algo ya normalizado en las guerras. Pero es con las muertes de periodistas con lo que Israel trata de silenciar sus abusos. Les han dicho que da igual el medio al que pertenezcan, que ejercen su trabajo de informar, pero eso no le vale a Israel. Cuando salen a la luz las manipulaciones con los periodistas muertos, cada vez más frecuentes, quedan en evidencia y con difícil arreglo. Simplemente, no quieren testigos. 


* Borja Díaz-Merry "El Ejército israelí manipula esta foto de un periodista libanés para ponerle uniforme militar RTVE.es/VerificaRTVE 30/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260330/ejercito-israel-photoshop-periodista-libanes/17004360.shtml


BBC  2024

martes, 31 de marzo de 2026

Las risas en el parlamento israelí

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lejos de aclararse, el panorama de la guerra en Oriente Medio se complica. Lo hace por la extraña conjunción de cabezas al frente de los atacantes, los Estados Unidos de Donald Trump y el Israel de Benjamín Netanyahu. No puede entenderse esta guerra sin pensar en las peculiares psicologías de ambos dirigentes. No se trata tanto de quién arrastra a quién, sino de esa confluencia en la que la superpotencia  no cumple con sus funciones y responsabilidades como tal, por un lado, y su "protegida" se lanza a un plan imposible, por otro.

El mundo se vio sorprendido por las promesas de guerra rápida y los resultados de lo que se ha visto convertido en una guerra religiosa, que lo es desde el momento en que el expansionismo se disfraza con la promesa de conseguir la "tierra prometida". Basta con recordar otras guerras en las que el móvil ha sido una promesa divina o el destino histórico y cuando se mezcla con la "raza" y el "territorio".

El problema de esta guerra es que no hay nada que negociar por mucho que se le intenten aplicar las fórmulas al uso. Israel busca el exterminio e Irán confía en el martirio como fuerza de enganche. No, nadie puede ceder cuando lo que hay detrás es un mandato divino. No traicionas a tu Dios haciendo concesiones a los herejes y pecadores; no cedes lo que Dios te prometió.

Los Estados Unidos miran hacia Irán para no mirar hacia Palestina. Justifican sus intervenciones en amenazas que nadie ha probado, dejando las manos libres a Israel en sus fronteras para sus planes coloniales expansionistas.

Todo esto ha quedado de manifiesto una vez más con las imágenes que nos muestran la "alegría" descarada, la celebración (con brindis incluido) de la pena de muerte a los palestinos que atenten contra Israel o su "idea" de lo que debe ser el "estado israelí". Las imágenes valen más que todas las explicaciones que puedan dar contra las leyes internacionales, el racismo o cualquier otro principio.

En 20minutos podemos leer sobre esto: 

El pleno de la Knéset (Parlamento israelí) ha aprobado este lunes la reforma legal que establece la pena de muerte por ahorcamiento para los culpables de asesinato terrorista. La medida solo aplica a palestinos, ya que excluye a cualquier ciudadano de Israel, lo que ha sido criticado por organizaciones de derechos humanos por su carácter discriminatorio.

El texto, aprobado con 62 votos a favor y 48 en contra, obliga -salvo excepciones sin definir- a los tribunales militares israelíes a imponer dicha pena a los palestinos residentes en Cisjordania ocupada. Mientras, los israelíes, incluso los colonos, son juzgados en tribunales civiles y se les da la posibilidad de aplicar en su lugar la cadena perpetua.

El texto formalmente prevé que se aplique a toda la ciudadanía, pero en uno de sus artículos especifica que solo se aplicará a quienes "causen intencionadamente la muerte de una persona con el objeto de negar la existencia del Estado de Israel", una definición que excluye en la práctica a cualquier individuo de creencias sionistas, incluso aunque haya perpetrado actos similares. Además limita la discreción judicial, permite las ejecuciones secretas por ahorcamiento e impone un régimen de casi total aislamiento a los condenados a muerte.*


Pero esta descripción legal, no es comparable al júbilo mostrado en el parlamento ante la aprobación de esta ley miserable y racista. ¿Cree Israel que por pasar por la aprobación de su parlamento se lava lo que realmente contiene, su racismo vengativo y consagración de la desigualdad? ¿Qué se puede esperar cuando la resistencia es terrorismo y el castigo obra de Dios?

Cuando se ven estas muestras de júbilo incontrolado por la aprobación de las penas de muerte se comprenden muchas cosas y se temen otras, como la imposibilidad de una paz, de algún tipo de arreglo, de solución que no pase por el exterminio del contrario, percibido como sobrante sobre la faz de la tierra.

A Occidente se le ha puesto en la tesitura de tener que elegir entre un régimen condenable, cruel, dogmático y violento, como es el iraní, y otro que, bajo el amparo de las democracias occidentales, ha ido desviándose hacia otros derroteros encubriéndose su deriva por la mala conciencia concentrada en el exterminio judío previo a la II Guerra Mundial. Tememos decir lo que ocurre en el Israel de Netanyahu para que no se nos llame, como ellos hacen a menudo a quien les critica, "antisemitas", en una especie de chantaje histórico y emocional. Pero Israel ha llegado a unos límites impensables para muchos, lo que ha obligado a hablar de "genocidio" en Palestina y de crímenes de guerra.


La cuestión ha creado un conflicto en el modo de pensar occidental comprometido con el derecho de Israel a tener un estado. Mal planteado y nunca resuelto hasta que se ha llegado a la vulneración del derecho internacional desvelando el sionismo, místico y profético, que le lleva, bajo la protección de los Estados Unidos, al colonialismo ignorando los derechos de los habitantes. Lejos de integrarlos, Israel los discrimina —la ley que se acaba de aprobar lo muestra claramente— y los hace desaparecer por diversas vías, de la eliminación a la expulsión. Las imágenes, generadas con Inteligencia Artificial, de los resorts finales en Gaza, con Trump y Netanyahu tomando el sol entre lujosos edificios, son un ejercicio de hipocresía pero también de lo imposible del sueño sionista de la tierra prometida, tras el que se encuentran oscuros intereses de industrias, del armamento a la construcción y la energía, a las Trump promete entregarles las ruinas para hacer negocios y lograr beneficios a cualquier coste humano.

Es duro para Occidente contemplar cómo el "hijo israelí" crece luciendo esas risas por la aprobación de unas condenas a muerte por ahorcamiento reservadas para los palestinos, unos molestos impedimentos que niegan el derecho divino de Israel a desplazarlos o masacrarlos si se resisten, convertidos en terroristas por resistirse al negarse su existencia y derechos reales.

Las risas y brindis por unas condenas a muerte son otras formas de reflejar hasta dónde se ha llegado y lo imposible por estas vías de llegar a acuerdos satisfactorios. ¿Con quién si el otro no existe, si se le ignora y desprecia? ¿Con quién, si se considera al que se opone como una "amenaza existencial" que debe ser destruida?

Las distinciones entre radicales en el gobierno israelí y el resto no son más que máscaras ante la opinión publica dentro y fuera. Las imágenes del parlamento israelí nos explican muchas cosas, a la vez que nos entristecen y aterran.

 

* "Israel legaliza la pena de muerte por horca para palestinos de Cisjordania condenados por asesinato terrorista" 20minutos / Agencias 30/03/2026 https://www.20minutos.es/internacional/israel-legaliza-pena-muerte-por-horca-para-palestinos-cisjordania-condenados-por-asesinato-terrorista_6952755_0.html


lunes, 30 de marzo de 2026

El "gran Israel" como meta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez está más claro que Irán era la excusa para un plan para la expansión israelí. Israel necesita terreno y para ello tiene que expulsar a los habitantes de los territorios que tiene en mente... por ahora. Para ello ha arrastrado al más fácil de arrastrar, a los Estados Unidos de Donald Trump, enmascarándolo con objetivos como primero Venezuela y después otros como Cuba o lo que se le pase por su mente enfermiza, imperialista y colonial. Netanyahu le ha tomado la medida al presidente y juega con él para mantenerse alejado de la justicia en su país y lograr los apoyos que lograría convirtiéndose en el "gran héroe sionista".

En RTVE.es leemos sobre sus pretensiones imperiales, la del "gran Israel": 

No hay duda e Israel habla de ello sin tapujos. Tel Aviv tomará y controlará militarmente todo el sur de Líbano y su nueva frontera la marcará el río Litani, a unos a unos 30 kilómetros de la actual frontera con Líbano. Es decir, su objetivo es hacerse con el control de un 10% del territorio libanés, 850 kilómetros cuadrados. La razón (o la excusa) es, nuevamente, la seguridad y desactivar a la milicia de Hizbulá, que nació en 1982 para combatir otra ocupación de Israel.

La seguridad es el argumento oficial, pero hay poderosas voces dentro del Gobierno israelí que plantean una dimensión distinta. "El Litani debe ser nuestra nueva frontera con el Estado libanés, al igual que la 'Línea Amarilla' en Gaza y como la zona de amortiguación y la cima del Hermón en Siria", añadió el pasado martes el ministro de Finanzas. En otras palabras, que Israel debe anexionarse un 10% de Líbano.

Gaza, Cisjordania, ahora Líbano y, quizá, dentro un tiempo, Siria. Israel parece querer redibujar sus fronteras y las del resto de la región. Es aquello que Netanyahu definió como "nuevo Oriente Medio" y que coincide, curiosamente, con una doctrina histórica que está en el ADN del sionismo desde sus orígenes. El sueño de "el Gran Israel", que para generaciones de israelíes ha permanecido en el plano de la utopía sionista, ha adquirido un papel diferente en las últimas décadas, especialmente entre el Gobierno más radical de la historia del país.*


¿Es la guerra con Irán la excusa para la anexión esgrimiendo la "seguridad existencial"? Ya hace mucho tiempo que comparamos las estrategias y justificaciones rusas para la anexión de zonas de Ucrania con las del Israel de Netanyahu. Ahora podemos percibirlo con la claridad suficiente como para comprender el objetivo y, desde luego, los resultados: un futuro inmerso en la guerra continuada.

Hasta el momento, los aliados de Israel en la región se lo habían planteado como una lucha contra los chiitas. Pero esto será difícil de sostener frente a la ciudadanía si es Israel quien obtiene más fuerza y poder sobre el terreno. Cuando las estrategias resulten nítidas con las invasiones, será difícil que alguien defienda una situación de este calibre.

Por otra parte, Israel cuenta para ello con la implicación y apoyo constante y necesario de los Estados Unidos de Trump. Ya se han visto discordancias cuando los analistas responsabilizan a Netanyahu de las acciones norteamericanas: no se están sirviendo a los intereses norteamericanos, sino a los intereses del sionismo, ese "Gran Israel" del que se nos habla en el texto. Para conseguir sus fines, el mundo debe estar envuelto en discordias, en crisis económicas y de seguridad. Y eso no cesará, sino que por el contrario se incrementará volviendo todo más inseguro.


Los resultados visibles son claros: a) los aliados habituales de los Estados Unidos se resisten a ser arrastrados a apoyar un genocidio o, incluso, a participar en él, máxime teniendo en cuanta que solo ha comenzado, que queda lo peor, el ataque que arrase con los resistentes, un genocidio abierto y claro; b) consecuencias para la defensa occidental, la OTAN, que necesitará ser reconfigurada para evitar los chantajes de Estados Unidos para ser apoyados en sus pretensiones, algo que ya se está haciendo; c) la progresiva radicalización de Israel y la pérdida de apoyos internacionales con aumento de críticas y sanciones; d) es probable que muchos países de Oriente Medio y las zonas colindantes cambien su orientación política presionados por una ciudadanía que exigirá medidas contra Israel y aliarse con los que se le opongan haciendo frente común; y e) cambios en la política interior norteamericana obligados por la política de hechos consumados de Israel.

Estas consecuencias van a cambiar el estado internacional de las últimas décadas, cuya configuración trataba precisamente de evitar situaciones como estas. Volvemos a una situación de conflicto internacional en expansión, con conflictos a cuatro bandas, Estados Unidos, Israel, Irán y, un agente que aprovecha el desvío de atención, Rusia. En medio, la Unión Europea sometida a una tensión inesperada que la obliga a repensarse en su defensa y en sus alianzas, forzada a cambiar de orientación y distanciarse de su aliado por décadas.

Cada vez es más claro que el que tiene las estrategias controladas es el Israel de Netanyahu. La existencia de una guerra en Ucrania ha sido vista como una "oportunidad" para que pudiera lanzarse a la aventura de la expansión imperial, fundamentada es ese "gran Israel" salido de las fantasías sionistas sobre el pueblo elegido, algo que ha logrado apoyos desde unos Estados Unidos revestidos de autoridad también mesiánica, la de los evangélicos del cinturón bíblico.

Hay un detalle que les deja al descubierto en la manipulación de las alianzas. Se trata de la noticia de la prohibición de las celebraciones cristianas en Jerusalén en este pasado Domingo de Ramos, un error que dejaba al descubierto ese "gran Israel" sionista y absolutista, El embajador norteamericano, recién incorporado, y del que se resaltaba su conjunción con el Israel sionista y de lo que se ha dado en llamar "sionismo cristiano", ha protestado por la prohibición. Ha sido rápido en reaccionar y Netanyahu se ha apresurado en rectificar tratando de minimizar el hecho. Pero ha servido para dejar clara la postura de Israel: ellos son los elegidos y los cristianos unos "tontos útiles" que no pintan nada allí, "solo" aportan dinero, defensa e inteligencia. Es un gol que los más radicales le han colado a Netanyahu y, por ende, a Trump. 

Inmersos en una auténtica guerra de religión —judíos, musulmanes ( y de chiitas contra suníes) y cristianos— el fin es imprevisible ante la actitud fanática de los contendientes, que afirman no importarles morir ante la "misión" que tienen por delante.

¿Quieren —o se pueden permitir— los Estados Unidos respaldar un proyecto de reforma territorial que supone invadir diferentes países, impulsar el imperialismo colonial de Israel, hacerse responsable de un genocidio y abrir una guerra interminable?

* Gonzalo Caretti Oria "El 'Gran Israel' o lo que Netanyahu bautizó como "nuevo Oriente Medio"" RTVE.es 29/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260329/netanyahu-nuevo-gran-israel-oriente-medio-iran-libano/16997224.shtml