domingo, 16 de agosto de 2026

Susana Díaz y el problema del desafecto turístico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La senadora por el PSOE y antigua presidenta la la Comunidad Autónoma de Andalucía, Susana Díaz, ha publicado hoy, hace pocos minutos, un artículo en el diario 20minutos, donde tiene una columna frecuente de opinión,  titulado "Turismo sí, pero también vida". Creo que el texto es de interés tanto por las responsabilidades pasadas al frente de Andalucía como por las actuales como senadora. No solo es una columna de "opinión", sino un acto de escritura por parte de una persona a la que se le puede pedir opinión y compromiso.

Susana Díaz da su opinión a medias sobre la cuestión turística pero no da algo que a un político se le debe exigir, soluciones. Enumerar problemas está muy bien, sobre todo si no se está en el poder (es el PP el que gobierna en Andalucía, aunque esté en el gobierno central), pero creo que a los políticos se les debe exigir algo más, compromiso y posibles soluciones.

Este es el comienzo de su texto: 

Cerraremos en pocas semanas un verano de récords en número de visitantes, al mismo tiempo que sigue creciendo la desafección social hacia la industria turística.

El problema no es que España tenga demasiado turismo, sino que determinados modelos y niveles de concentración turística están generando un coste social que puede terminar perjudicando al propio sector. Mientras la previsión de aumento de turistas este año parece consolidarse, prolifera el ruido en los destinos más solicitados de nuestro país, los más sonoros en Mallorca.

Amplias movilizaciones en las últimas semanas, la última en Sóller con miles de personas en sus calles, reivindicando la necesidad de hacer compatible nuestro turismo y la calidad de vida de los residentes, algo que solo será posible desde la defensa de la vivienda asequible, la apuesta por infraestructuras dignas y la protección de nuestro comercio local para mantener la identidad de nuestros barrios.*

Como buena política, el texto comienza con el éxito, los records alcanzados (algo se está haciendo muy bien) y su contrapartida (algo se está haciendo mal), la llamada desafección turística, es decir, el rechazo que causa el "éxito". No se cuestiona el turismo, sino el modelo o, para ser precisos, aspectos del modelo que (suponemos) se podrían mejorar, aunque no se nos diga cómo.

Y es ahí donde radica el problema. Díaz se pone a favor de los perjudicados, pero no se pone en contra de los que perjudican. La gran cuestión pasa a quedar sin solución: ¿es posible (y cómo) evitar los problemas que el "éxito" turístico trae?

Cuando se dice que el turismo es un beneficio para nuestra economía (como la propia Díaz sostiene) se evita especificar la forma en que se reparte el "beneficio", es decir, quienes se benefician realmente y quiénes son los perjudicados, que son esos a los que se considera como con "desafecto". Está claro que el beneficio turístico no se reparte de la mejor forma, es decir, que beneficie a los más posibles, sino que beneficia a unos y perjudica a otros.

El artículo de Susana Díaz no puede dejar de poner voz a los desafectados, que no se quejan por un sentido elitista de la vida, sino por no poder tener ni una casa donde vivir dado los elevadísimos precios de la vivienda en las zonas turísticas. Y quien dice la vivienda, dice el modo de vida al completo: la comida, la ropa, etc. Todo es más carao aprovechando la llegada del turista.

El País 26/07/2026

Pero ante esta situación, la presión mediática sobre los españoles crece: por todos los canales (especialmente los autonómicos, que son controlados —se diga o no— por los políticos locales) aumenta la presión turística, es decir, es una oferta continua de playas, chiringuitos, comida local, monumentos, etc. El turismo es el "gran negocio" y requiere de los medios para ser promocionado. Los medios locales apoyan al turismo local compitiendo con los más cercanos.

El español ideal es el consumidor turístico, gastronómico, cervecero, de chiringuitos todo el día para una vida de celebración constante. Las autoridades ayudan con la proclamación de fiestas, puentes, festivales, celebraciones. España, nos guste o no, es un chiringuito en detrimento de otros sectores que se ven al margen del impulso al gasto. El español se ve impulsado a recortar sus vacaciones (ya no puede pagarlas) y a buscar sitios más baratos.


Los que no pueden salir se ven presionados por el alza de los precios que les rodean. Todo se vuelve caro. Pero esto es solo una parte. Esas cifras de empleo, de las que presumen los medios y políticos, son de empleos mal pagados, estacionales (se despide y se contrata una y otra vez). El turismo necesita empleo, pero solo en momentos puntuales. Mucha gente acumula un contrato tras otro: despido, contratación, despido.

La saturación turística es solo una parte. Los efectos directos y secundarios son muchos más. El rechazo al turismo no es una cuestión de "molestias", sino de moldeado a una forma de economía y, con ello, de vida.

Con todo, hay un tema tabú: los efectos del cambio climático del que hemos tenido sobrados ejemplos este año (y lo que nos queda). Las "olas de calor" ya no son "olas" esporádicas. Van una tras otra, creando desajustes con las temporadas turísticas, concepto que no puede retener la realidad. Tenemos sequías en Galicia y brutales danas en el Mediterráneo.

La temperatura cambia también en Europa, lo que nos afecta. El turismo depende que los que vienen y si no vienen porque han cambiado las condiciones aquí o allí tenemos entonces un problema. Entonces se traslada el problema al turismo nacional, que debe cubrirlo con su gasto, pero ¿con qué?

Se pone en muchos medios el problema en el número, en el turismo masivo. Es solo una parte. La codicia hace que se aumenten los precios cuando aumenta el número, con lo que afectad a la vida diaria de los residentes. El número tiene consecuencias. Es el sistema capitalista llevado al extremos y no es fácil pedirle sutilezas. La idea de que si se moderan los precios vendrá más gente complica todo un poco más y es una buena excusa para seguir subiéndolos.

Otros dos factores: las inversiones extranjeras en turismo acaban sacando el dinero de España, no se reinvierte. La otra es el traslado a la España interior, que es donde se han refugiado los mayores que son incapaces de vivir en las ciudades con sus pensiones, lo que causa problemas graves. No hablemos de la España incendiada, de la España vaciada, del uso de la inmigración para seguir bajando sueldos, lo que genera un sentimiento de rechazo.

No, Susana Díaz se ha dejado demasiados problemas en el tintero de nuestra España. La conjunción de intereses económicos y políticos en perjuicio de los intereses legítimos de los ciudadanos es cada vez mayor. Hemos convertido España en un chiringuito incontrolado en el que el ciudadano solo le queda ese recurso al que llaman la desafección turística como si fuera algo de señoritos y no de esta España envejecida que vive de las pensiones y de jóvenes que estudian y emigran a otros lugares ante la pobre oferta del turismo que se les ofrece.

Díaz conseguirá votos de los afectados con su sensibilidad. Veremos si con ellos tiene el valor de enfrentarse a los intereses de los que han convertido Andalucía en parque temático. Los problemas los conocemos; ahora hacen falta soluciones y valor.

Está bien que los políticos hagan agudos análisis, pero estos valen muy poco si no se acompañan de descripciones de las soluciones. Y parece nadie quiere arruinarles el beneficio a los inversores que le sacan partido a personas y lugares. Ellos son intocables y el político, además, debe recibirle con los brazos abiertos. Ya se encargan ellos de mostrar las cifras de la manera adecuada para vender la dependencia como éxito.

Con todo, debemos agradecer a Susana Días que, al menos, haya sacado el tema, lo haya hecho visible más allá de la pancarta. Queda mucho por hacer.

¿Qué le queda al doblemente afectado? Salir con una pancarta que amortizar. Está claro que el turismo enriquece a unos y crea problemas graves a otros. Habrá que elegir de qué lado nos dejan estar o solucionar, reducir, etc. el problema. Aceptamos en su momento que el turismo era la vía transformadora de España y lo ha sido, quizá no de la forma que esperábamos. Puede que sea el papel que nos han asignado los que temían otro tipo de competencia en Europa. 

 

* Susana Díaz "Turismo sí, pero también vida" 20minutos 16/08/2026 https://www.20minutos.es/nacional/turismo-si-pero-tambien-vida_7026111_3


Diario de León 08/02/2026




sábado, 15 de agosto de 2026

La desinformación creciente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La información y la desinformación (todo es información) son poderosas armas en la actualidad. Siempre lo ha sido, pero es su alcance el que determina su poder. Es un arma que actúa sobre las respuestas dadas, que trata de movernos en una dirección u otra, según su objetivo. Donde las bombas destruyen, la desinformación trata de cambiar nuestras opiniones cambiando nuestras creencias y conocimientos.  La desinformación trata de aparentar hechos, situaciones con el fin de ser creídas y hacernos actuar en un sentido determinado. El cambio no suele ser radical; parte de nuestra predisposición a creer algo, actúa las más de las veces como un refuerzo de aquello que creemos o de lo que dudamos.

Cuenta con un elemento importante: la redistribución de lo que nos convence, la estructura de redes. Una vez que se pone en marcha, es redistribuida aumentando su alcance y efecto. El número de repeticiones es un indicador indirecto del grado de convencimiento conseguido. Es alimento para el grupo que se va formando.

En RTVE.es, en su sección VerificaRTVE, es frecuente encontrarnos con este tipo de procesos desinformativos. Se trata de reducir su impacto y extensión señalando cuanto antes su carácter falso. Leemos el titular " No son incendios de iglesias provocados por "musulmanes", son vídeos descontextualizados para extender la islamofobia" en el artículo firmado por Carmen Hernaiz: 

Circulan en redes sociales vídeos de incendios en iglesias de España y Canadá junto a mensajes que los presentan como actuales y afirman que han sido provocados por "migrantes" y "musulmanes". Estas publicaciones forman parte de una narrativa desinformativa que busca extender la islamofobia. En VerificaRTVE recopilamos y desmentimos algunos ejemplos que hemos detectado en los últimos días.

El incendio de este convento en Cuenca no fue provocado por un "migrante africano"

Difunden en redes sociales un vídeo en el que se ve fuego en la portada de una iglesia y aseguran que ha sido un incendio provocado por un inmigrante en Cuenca. "Los ataques contra los cristianos continúan. Un migrante africano incendió una iglesia en Cuenca, España", dice en inglés un mensaje compartido más de 2.000 veces en X desde el 13 de agosto que adjunta la grabación. Es falso.

Es un incendio que se produjo en un convento en Cuenca en mayo de 2024. Una búsqueda inversa nos muestra la misma grabación compartida por la Cadena SER el 3 de mayo de 2024, que informaba del siniestro. Ese día, en el informativo territorial de Castilla-La Mancha de TVE (minuto 07:40), contamos que se produjo el fuego en la entrada de la iglesia de las Concepcionistas Franciscanas en la calle Puerta de Valencia en Cuenca (40.073921453132336, -2.1320035859476674). *

Es sin duda la facilidad para elaborar textos contrainformativos, la facilidad para distribuirlos lo que ha llevado a un aumento exponencial de este tipo de recursos. La referencia más clara es la lucha propagandística de la llamada "guerra fría", un fenómeno que hoy llamamos "guerra híbrida", aunque con prevención de señalar los contendientes. Sin embargo son más las diferencias que las similitudes. No tenemos dos grandes potencias enfrentándose en medios tradicionales, sino un espacio de sombras e influencias dentro del espacio virtual, un mundo sin fronteras y fragmentado en sectores de opinión reforzada desde lugares internos y externos.

Más que partidos, nos encontramos con sectores de opinión, con formas de ideologías pragmáticas, con grupos temáticos que trabajan sobre alineamientos claros. El ejemplo de la islamofobia es claro. En sí mismo no es un partido, pero es un factor de agrupamiento social, de alineación grupal.

Los partidos extremistas —incluido lo que llamamos trumpismo— se construyen sobre unas cuantas líneas temáticas claras y contundentes dividiendo el mundo en dos facciones: la religión, la nacionalidad y el género.

El mundo se divide en ateos y creyentes, en nacionales y extranjeros, en negacionistas e igualitaristas. El radicalismo necesita de "claridad" y lo consigue con estas líneas sobre las que actúa permanentemente.


Mucha de la desinformación circulante está promovida desde la ultraderecha, pero hay un factor que no hay que perder de vista: sus ramificaciones y los apoyos externos. La globalización mediática ha extendido las formas de actuación. A eso es a lo que se llama "guerras híbridas" sin demasiada precisión.

Muchas veces se busca una acción de respuesta directa, pero en la mayoría de los casos se trata de aumentar el caos, de generar enfrentamientos y confusión desde el exterior. ¿Qué interés tenía la Rusia de Putin en apoyar al Brexit? ¿Qué llevaba a Marine LePen a Moscú?

Los grupos locales o las personas con su propia agenda pueden usar esta desinformación para obtener sus propios resultados a corto, medio o largo plazo. El hecho es que pueden actuar en múltiples niveles.

efeverifica

Los que falsean informaciones, como las del caso señalado en VerificaRTVE, buscan la creación de un clima de violencia. No son casuales las declaraciones de un dirigente de VOX llamando a "cazar migrantes en Ceuta". Han hecho suya, como la otra cara del nacionalismo y de la religión, el odio al extranjero y al musulmán. Estos dos aspectos son los que generan la maldad. Las falsas noticias sobre destrucciones de iglesias y otras fórmulas buscan atraer adeptos a sus causas y las utilizan como "confirmación" de sus palabras, avisos, etc. Habrá quien desee saber si eso es verdad, pero muchos otros solo actuará como confirmación de lo que "ellos ya sabían".

El crecimiento de la "desinformación", "bulos", de todo tipo de falsedades es un mal con consecuencias. Avanza —como veíamos el otro día— generando descrédito a los propios medios, que se convierte en una fuerza de desmentido al calificarlos como mentiras y señalar su falso origen. La cifras del aumento del desinterés por los medios tradicionales y aferrarse a estas nueva formas de información, ya sean anónimas o de "influencers", son más que preocupantes.


El Periódico

Cuanto mayor sea la desinformación, más necesitamos de medios profesionales que garanticen algo que ya apenas sabemos: la verdad mayor o menor de lo que se nos cuenta. Nuestra conexión constante nos hace más débiles, más manipulables y no mejor informados. La propia política de "cierre" de los medios mediante diversas prácticas lo fomenta. La desinformación, en cambio, no decae, sino que crece.

El efecto sobre la política en diversos países es el mismo: el crecimiento de los votos radicales, el aumento de la violencia polarizada, más bulos circulando. Se alimentan de la desinformación, algo que parece imparable.

En ocasiones los medios caen en la tentación de radicalizarse para así asegurarse una audiencia. La debilidad les hace ser "generosos" en la transmisión de la desinformación. Esto es un peligro real.

Hay que agradecer el trabajo de las secciones de control de la información que, como VerificaRTVE, nos permiten eliminar gran parte de esa manipulación a la que se nos somete cada día. Hay ya campañas institucionales para combatir este mal que nos degrada a todos,

 Campaña Oberaxe (Observatorio español contra el racismo y la xenofobia):


https://www.inclusion.gob.es/web/oberaxe/w/como-hablar-con-personas-que-difunden-bulos-uno-de-los-materiales-disponibles-de-la-campana-frena.-verifica.-comparte

 * Carmen Hernaiz "No son incendios de iglesias provocados por "musulmanes", son vídeos descontextualizados para extender la islamofobia" RTVE.es / VerificaRTVE 14/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260814/no-incendios-iglesias-provocados-musulmanes-videos-descontextualizados-islamofobia/17191571.shtml

viernes, 14 de agosto de 2026

El teléfono maravilloso o que no decidan por usted

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Me llega un aviso al móvil. Mi compañía me ofrece —con descuento— la adquisición de otro del que asegura que sabe lo que necesito antes de que yo lo sepa. Lo que se presenta como un gran avance es lo típico de cualquier dictadura: saben lo que queremos antes de que nosotros los sepamos. Y como la IA no se equivoca, los equivocados, dudosos, indecisos, etc. somos nosotros,  que vamos contra las evidencias de la decisión de que se ha elegido lo mejor de lo mejor.

Creo que vamos por un camino peligroso. Hay que empezar a reivindicar el error, el error propio, el que surge de nuestras decisiones y variaciones, cambios de gusto, etc. Esto de que una IA elija lo que necesitamos es una trampa de la que será difícil salir una vez puesta en marcha.

Nuestro televisor nos ofrece aquello que nos va a gustar; nuestro teléfono hace otro tanto y nos lleva a páginas o direcciones que nos dejarán contentos y satisfechos. Y así "porque te gustó X..., te ofrecemos Z" es la fórmula que se emplea habitualmente. Para ello se necesita nuestro historial de compras y ganarse la confianza del consumidor. La IA trabaja en ese sentido. Por eso necesita cantidades enormes de datos, para ajustar nuestro perfil de consumo. El resto es estrategia: conjugar aquello de lo que disponen con nuestras preferencias y venderlo bien, con toque de modernidad futurista: ¡qué moderno es usted!

Evidentemente, solo es una parte de la estrategia. Los intentos de vendernos algo que parece que hemos elegido nosotros está en el principio de la "labia comercial", del vendedor que te envuelve, el que te dice que la chaqueta nos sienta bien o que el color de la camisa nos hace más jóvenes,

Luego las máquinas han seguido con esta tarea. Son frecuentes las condenas a las tecnológicas por priorizar interesadamente, por dar preferencia en las búsquedas a productos predeterminados por los que obtienen beneficios extras. Los tribunales han condenado a Google en varias ocasiones por este tipo de práctica.


Pero ahora es nuestro es nuestro teléfono —nuestro nuevo "mejor amigo"— el que acaba ofreciéndonos aquello que no sabíamos que deseábamos con fervor, apasionadamente. Para conseguirlo, simplemente pásate a los nuevos modelos.

Pero las consecuencias, como señalábamos, son muy peligrosas. Tener un exceso de confianza en aquello que la máquina nos ofrece tiene consecuencias no tanto por la compra en sí, sino por lo que supone de abandono de la capacidad de decisión.

La función de estas máquinas ya no es ayudarnos, sino sustituirnos, que es otra cosa. Si fuéramos a una tienda y el comerciante nos mirara a la cara y decidiera qué es lo que necesitamos o nos diera lo mismo que otras veces porque ya sabe lo que queremos o necesitamos, seguramente reivindicaríamos nuestra libertad de decidir y no volveríamos a esa tienda. Pero parece que nos fiamos más de las máquinas que de las personas, algo que también es fruto de una serie de operaciones para ganar nuestra confianza, que va de la inocencia absoluta a presumir de tener la máquina perfecta (la vanidad es de siempre un resorte psicológico importante para las ventas).

Reducimos lo más valioso que tenemos: la capacidad de decidir, que está por encima de la posibilidad de acertar o equivocarse. Vamos avanzando claramente hacia un tiempo autoritario, cuya característica más clara es decidir por nosotros. Para que les funcione necesitan de una serie de recursos retóricos, que se centran en nuestro miedo a equivocarnos y en la superioridad atribuida al que decide, sea experto, dirigente o máquina.

La máquina se disfraza con la idea de que nos conoce bien, mejor que nosotros mismos. Los avances en tecnología se complementan con los que permiten controlar el comportamiento y la decisión. Hoy se hacen enormes inversiones en este tipo de procesos, que en última instancia son procesos de compra de voluntades y ventas de personas o bienes, ya sean de "consumo" comercial o político. 

Para decidir por usted tiene que conocerle bien, tener acceso y manejar todos sus datos, acciones, compras, lugares, etc. Todo eso se procesa y da un resultado. No se trata solo de que le satisfaga, sino de que esos datos son guardados y pueden ser usados más adelante para otro tipo de decisiones. Una vez ganada su confianza, el algoritmo pasa a tener un segundo objetivo que a lo mejor usted desconoce.

Que se diseñen máquinas o programas para decidir por nosotros, que estos se nos cuelguen en ese objeto múltiple que es teléfono móvil, no es una buena señal. Ya sea por pereza, por ignorancia o por un mal entendido sentido del progreso, no se debería renunciar a decidir, aunque uno se equivoque. Rectificar, nos decían, es de sabios. No equivocarse nunca es otra cosa.

Puede que su teléfono sea "inteligente", pero no por eso deje usted de serlo.



jueves, 13 de agosto de 2026

Trump y los señuelos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La relación de Donald Trump con los medios es muy peculiar, pero creo que lo ocurrido con el cambio de avión rompe cualquier presunción de normalidad entre el inquilino de la Casa Blanca y los periodistas que literalmente le siguen.

La historia ha salido a la luz y por ahora se limitan a contar los hemos y menos lo que suponen.

En 20minutos, con material de EFE, nos la explican así: 

El presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró este martes que decidió cambiar de avión de manera encubierta el pasado julio en Turquía porque se limitó a acatar la recomendación del Servicio Secreto ante la amenaza de un ataque contra la aeronave, un episodio que revelaron en la víspera los dos principales diarios estadounidenses. 

"Depende del servicio secreto. Yo solo sigo sus instrucciones, así que actúo bajo la supervisión del Servicio Secreto y del Ejército. Querían que actuara de otra manera, con otras medidas de seguridad. Querían que lo hiciera, así que tengo que hacerlo. Hago lo que me dicen", afirmó este martes Trump a bordo del Air Force One, el avión presidencial, a cuenta de lo sucedido en Ankara el pasado 8 de julio tras la cumbre de la OTAN. 

The Washington Post y The New York Times revelaron el lunes que aquel día Trump embarcó primero en el Air Force One y después fue transportado a escondidas por el Servicio Secreto en un camión de catering a otro avión militar que se encontraba en la pista debido a la posibilidad de un ataque por parte de Irán, en guerra con Estados Unidos desde febrero.*


Creo que nunca se ha visto al incontrolable Trump tan sumiso, tan obediente a lo que otros le dicen. Pero lo que hay aquí es algo muy serio: la utilización de la prensa en el avión para distraer a los posibles terroristas haciéndoles creer que Trump iba dentro. Si el peligro de atentado era real o solo una suposición, lo cierto es que los que saltarían por los aires serían los periodistas y la tripulación del avión presidencial.

La riada de excusas por parte de Trump sobre que él solo hace lo que le dicen es la confirmación de que lo que se ha hecho es impresentable, por no decir innoble. Si llega a haber un atentado y se ha dejado dentro a los periodistas, engañados para hacer creer a los terroristas que el presidente está dentro, como se les hizo creer, los titulares serían otros.

No solo se ha puesto en riesgo sus vidas, sino que demuestra —una vez más— el desprecio utilitarista que Trump siente hacia la prensa, en especial hacia aquellos con los que comparte el avión presidencial e "improvisa" esas ruedas de presan volantes. Si existe un riesgo real de atentado contra el avión presidencial lo es para todos los que están dentro cumpliendo con su trabajo. Los periodistas deben asumir, pues, que son objetivos indirectos de un posible atentado.

Los servicios secretos han mostrado que su trabajo es proteger al presidente y que lo que les ocurra a los que van en el avión presidencial no es que no les importe, es que pueden ser "usados" como distracción para que el presidente de los Estados Unidos pueda salir camuflado dentro de un contenedor de catering.

Hacer creer que el presidente está dentro de Air Force One con hay un riesgo serio de un atentado es apuntar directamente contra los que están confiadamente cumpliendo su trabajo asumiendo que la seguridad también les incluye a ellos. Por lo que vemos, no es así.

Para hacer creer que Trump estaba "dentro" era "necesario" que los periodistas y la tripulación siguieran dentro del objetivo, el avión presidencial. Con claridad y rotundidad: se les utilizó como cebo. Si había que atentar, que lo hicieran con el avión lleno de periodistas.

¡Triste figura la del presidente! ¡Triste actuación de los Servicios Secretos norteamericanos! Si yo fuera uno de los periodistas "utilizados" para que Trump no sufriera un atentado, no volvería a subirme al avión presidencial y que lo que tenga que decir lo cuente por videoconferencia. Y eso siendo pacíficos.

* "Trump asegura que se cambió de avión a escondidas en Turquía por orden del Servicio Secreto: "Yo solo sigo sus instrucciones"" 20minutos / EFE 12/08/2026  https://www.20minutos.es/internacional/trump-asegura-que-cambio-avion-turquia-por-orden-servicio-secreto-yo-solo-sigo-sus-instrucciones_7024898_0.html

miércoles, 12 de agosto de 2026

¿Eclipse? ¿Qué eclipse?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Tras el Mundial, lo del eclipse no será fácil de superar. El eclipse ha desplazado de los lugares preferentes de la información a todo tipo de noticias. Se ha llevado por delante a Ceuta, incendios, terremotos y guerras. Todo.

En 20minutos me llama la atención el titular, espectacular y tremendista, "España, capital del eclipse: hasta 1,5 millones de desplazamientos bajo vigilancia de 33.000 agentes por el riesgo de incendios y colapsos"* que trata de sintetizar los peligros a los que nos exponemos y lo que puede suponer el apagón cósmico para salud, carreteras, etc. En RTVE.es, entre una gran cantidad de información, dedican un artículo en VerificaRTVE a desmentir la desinformación que el eclipse ha generado: " La Tierra no perderá la gravedad durante 7 segundos y otros bulos sobre el eclipse solar del 12 de agosto "**.

Lo que el fenómeno natural del eclipse esté generando es digno de estudiarse desde diversos puntos de vista porque nos puede enseñar mucho sobre la forma de manejar la información, generar expectativas, producción de riesgos y modelo de negocio, todo en solo paquete.

No recuerdo un fenómeno natural que se nos presenta como "único", aunque se nos anuncien otros en los siguientes años, de una forma tan intensa. Pero el efecto no es el mismo si no se vende como exclusividad, la oportunidad única en la vida y máxime si somos, como se dice en el titular de 20minutos, la "capital del eclipse".

Lo que hace unas décadas probablemente hubiera sido tratado como una "serpiente de verano", es decir, una noticia explotada para cubrir el vacío de noticias veraniego, hoy se convierte en un festival informativo que nos inunda.

Un eclipse es un eclipse. Ocurre; es inevitable. La información alrededor va de las explicaciones de la Física a los rituales con sacrificios humanos, como nos han contado algunos. Todo vale para atraer hacia el propio medio, que es la finalidad real. Nos dan información porque se genera una corriente de interés que es posible diseñar y alimentar.

Veremos los efectos de esta corriente traducidos a accidentes, atascos, cegueras, etc. Por otro lado está el beneficio económico que genera el hecho de las concentraciones en los lugares donde se han montado espacios controlados para la vista del eclipse, el consumo que se produzca, alojamientos, visitas turísticas en paralelo, etc. El eclipse es un fenómeno natural, sí, pero es también un gigantesco negocio informativo (lo que supone para los medios) y económico por lo que supone de gasto.

Los medios ingresan por la atracción que generan y los lugares con los dispositivos montados. Lo que pagamos todos son esos 34.000 agentes, entre Policía Nacional y Guardia Civil, que tendrá que vigilar y controlar los posibles riesgos de accidentes o de otro tipo. Avisan de posibles riesgos de incendios por el calor y las concentraciones de gente. Esperemos que no se junte una cosa con la otra, pues estamos creando situaciones que pueden ser complicadas.


El eclipse tiente tres fases informativas: a) la previa, con cantidades ingentes de información de todo tipo, de la astronomía a la cultura popular, de los bulos gravitatorios a las maldiciones, del kit correcto al consejo didáctico; b) el eclipse en sí, que será ofrecido por las cadenas televisivas —la TV se lleva el gato al agua en este caso "visual"—, que es cuestión de minutos: y c) el post eclipse, el tiempo que dure la extensión del chicle informativo, con las anécdotas, sucesos, opiniones, etc. que ha suscitado. 20minutos, por ejemplo, ya pide que se le envíen fotos realizadas por los lectores, que es una forma de asegurarse que sean los lectores los que promocionen la publicación.

Desde el punto de vista informativo, los medios se están acostumbrando a estas grandes cabeceras, como ha ocurrido con el Mundial primero y con el eclipse después. De fondo, en primer lugar, los incendios, que son también titulares, pero que saturan y crean un cierto rechazo por la inseguridad que generan. Lo negativo, que ha sido casi siempre la base de las noticias, deja paso a noticias positivas, como ganar el mundial o neutras como el eclipse.

Cuando vamos bajando en las páginas de información, vemos como empiezan a aparecer guerras, crisis, desastres, etc. Esto se trata de diluir un poco con la inserción de lo intrascendente —alguien que no conoces se divorcia de alguien que no conoces para casarse con alguien que tampoco conoces—, lo turístico promocional —dónde se sirven los mejores "tacos", cuál es la playa favorita de fulano, la visita que no te puedes perder a un pueblo desconocido— o las ofertas de compras —el mejor aspirador, el robot de cocina súper eficiente, el sofá donde descasarás como nunca y te levantarás como nuevo—.

Un consejo: asegúrese de la hora, porque el fenómeno no dura mucho, cuestión de minutos. Un atasco mal orientado, una visita necesaria al baño, etc. pueden dar al traste con la experiencia de su vida y ser señalado para siempre: "usted se lo perdió". Si ocurre esto, un consejo: documéntese y ponga cara de haberlo visto.