Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tras el
Mundial, lo del eclipse no será fácil de superar. El eclipse ha desplazado de
los lugares preferentes de la información a todo tipo de noticias. Se ha
llevado por delante a Ceuta, incendios, terremotos y guerras. Todo.
En 20minutos me llama la atención el
titular, espectacular y tremendista, "España, capital del eclipse: hasta
1,5 millones de desplazamientos bajo vigilancia de 33.000 agentes por el riesgo
de incendios y colapsos"* que trata de sintetizar los peligros a los que
nos exponemos y lo que puede suponer el apagón cósmico para salud, carreteras,
etc. En RTVE.es, entre una gran cantidad de información, dedican un artículo en
VerificaRTVE a desmentir la desinformación que el eclipse ha generado: " La
Tierra no perderá la gravedad durante 7 segundos y otros bulos sobre el eclipse
solar del 12 de agosto "**.
Lo que
el fenómeno natural del eclipse esté generando es digno de estudiarse desde
diversos puntos de vista porque nos puede enseñar mucho sobre la forma de
manejar la información, generar expectativas, producción de riesgos y modelo de
negocio, todo en solo paquete.
No
recuerdo un fenómeno natural que se nos presenta como "único", aunque
se nos anuncien otros en los siguientes años, de una forma tan intensa. Pero el
efecto no es el mismo si no se vende como exclusividad, la oportunidad única en
la vida y máxime si somos, como se dice en el titular de 20minutos, la
"capital del eclipse".
Lo que
hace unas décadas probablemente hubiera sido tratado como una "serpiente
de verano", es decir, una noticia explotada para cubrir el vacío de
noticias veraniego, hoy se convierte en un festival informativo que nos inunda.
Un eclipse es un eclipse. Ocurre; es inevitable. La información alrededor va de las explicaciones de la Física a los rituales con sacrificios humanos, como nos han contado algunos. Todo vale para atraer hacia el propio medio, que es la finalidad real. Nos dan información porque se genera una corriente de interés que es posible diseñar y alimentar.
Veremos
los efectos de esta corriente traducidos a accidentes, atascos, cegueras, etc.
Por otro lado está el beneficio económico que genera el hecho de las
concentraciones en los lugares donde se han montado espacios controlados para
la vista del eclipse, el consumo que se produzca, alojamientos, visitas
turísticas en paralelo, etc. El eclipse es un fenómeno natural, sí, pero es
también un gigantesco negocio informativo (lo que supone para los medios) y
económico por lo que supone de gasto.
Los medios ingresan por la atracción que generan y los lugares con los dispositivos montados. Lo que pagamos todos son esos 34.000 agentes, entre Policía Nacional y Guardia Civil, que tendrá que vigilar y controlar los posibles riesgos de accidentes o de otro tipo. Avisan de posibles riesgos de incendios por el calor y las concentraciones de gente. Esperemos que no se junte una cosa con la otra, pues estamos creando situaciones que pueden ser complicadas.
Desde
el punto de vista informativo, los medios se están acostumbrando a estas
grandes cabeceras, como ha ocurrido con el Mundial primero y con el eclipse
después. De fondo, en primer lugar, los incendios, que son también titulares,
pero que saturan y crean un cierto rechazo por la inseguridad que generan. Lo
negativo, que ha sido casi siempre la base de las noticias, deja paso a
noticias positivas, como ganar el mundial o neutras como el eclipse.
Cuando
vamos bajando en las páginas de información, vemos como empiezan a aparecer
guerras, crisis, desastres, etc. Esto se trata de diluir un poco con la
inserción de lo intrascendente —alguien que no conoces se divorcia de alguien
que no conoces para casarse con alguien que tampoco conoces—, lo turístico
promocional —dónde se sirven los mejores "tacos", cuál es la playa
favorita de fulano, la visita que no te puedes perder a un pueblo desconocido—
o las ofertas de compras —el mejor aspirador, el robot de cocina súper eficiente,
el sofá donde descasarás como nunca y te levantarás como nuevo—.
Un consejo: asegúrese de la hora, porque el fenómeno no dura mucho, cuestión de minutos. Un atasco mal orientado, una visita necesaria al baño, etc. pueden dar al traste con la experiencia de su vida y ser señalado para siempre: "usted se lo perdió". Si ocurre esto, un consejo: documéntese y ponga cara de haberlo visto.








































