viernes, 10 de abril de 2026

Cosas de socios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si toda muerte en una guerra es absurda, los más de doscientos cincuenta muertos de ayer en el Líbano para demostrar que no se estaba de acuerdo con el alto el fuego establecido entre Estados Unidos e Irán, lo son en grado doble. En realidad la guerra con Irán es una mortal tapadera de la guerra "real", la que busca la expansión de Israel y el aniquilamiento de los ocupantes de los territorios vecinos, en este caso el Líbano.

La perspectiva de que su guerra se viera detenida por los problemas de Trump para sostenerla generó una brutal reacción por parte del Israel de Netanyahu, soberbio y cruel en su papel creado y creído del "pueblo elegido", con el que se trata de justificar la muertes y el imperialismo.

Durante décadas Israel se justifica ante sí mismo y ante el mundo señalando que se defendía en algo que Occidente le debía por el antisemitismo centenario, por no decir milenario. Todos se lo debían, había que cumplir la promesa. Pero hace tiempo que se cambiaron las tornas y el sufrimiento histórico fue sustituido por el sufrimiento en el presente de los desplazados, muertos, cautivos, a los que se aplicaba el mismo tratamiento cruel recibido. Los que habían perdido el derecho a la vida, a la residencia, a llamar a la tierra "su tierra" eran los palestinos, tratados como terroristas y sin derecho a reclamar. Solo Israel tiene derechos; los demás son usurpadores, amenazas existenciales, etc.

La brutal reacción ante la posibilidad de un acuerdo de paz que les ignore y trate de frenar su expansión, con el consiguiente genocidio que se ha denunciado y convertido a Benjamín Netanyahu en criminal de guerra reclamado por la justicia internacional y repudiado por la mayor parte de los gobiernos del mundo con alguna deshonrosa excepción, más por trumpista que por otra cosa, ha sido lo suficientemente clara como comentábamos ayer en este mismo espacio.

El intento de "separar" la guerra contra el Líbano de la guerra grande con Irán es una de las mayores infamias en los últimos años en política internacional y nos ha mostrado hasta qué punto los Estados Unidos son una herramienta de Israel para conseguir sus propios objetivos.

El grado de maquiavelismo y el desprecio por las vidas humanas, la destrucción de barrios enteros con la excusa de ser "barrios de Hizbulá" y por ello justificada su destrucción absoluta no se sostiene en ninguna parte más que en ese doblete internacional, el de los USA de Trump y el Israel de Netanyahu, controladores además de la información y su forma de ver el mundo desde su perspectiva. Las denuncias por las muertes de periodistas son constantes, como lo es la manipulación de la información a través de una redes mundial con hábiles formas de evitar la difusión mediante la aplicación de algoritmos y bloqueos de las zonas de recepción para reducir su efecto. Pueden y lo hacen.

El requisito del desarme de Hizbulá, exigido por Israel para la paz es un brindis al sol pues es claro que en el momento en que sean desarmados dejará de ser posible la resistencia ante lo que acaban de mostrarnos, el mapa del "gran Israel", el mito sionista hacia el que se camina eliminando poblaciones enteras y "plantando colonos". La paz para Israel significa extermino, borrar del mapa cualquier obstáculo.

En RTVE.es encontramos eco de las huellas que nos permiten ir al origen de esta locura bélica:

La decisión de Donald Trump de llevar a Estados Unidos a la guerra contra Irán no fue un gesto impulsivo ni una reacción de última hora, sino el resultado de un proceso que combinó intuición política —fallida, según los resultados de la Operación Furia Épica— presión de su principal aliado en Oriente Próximo, el israelí Benjamín Netanyahu, y advertencias internas que, en última instancia, no lograron frenar la intervención.

Según una reconstrucción publicada por The New York Times basada en los testimonios recogidos para un libro de próxima publicación, el punto de inflexión se produjo en febrero, cuando Netanyahu viajó a Washington con un mensaje claro: Irán estaba en una posición vulnerable y existía una oportunidad real para golpear su estructura militar e incluso precipitar un cambio de régimen.

La presentación, realizada durante una hora por el israelí ante el presidente norteamericano, su secretario de Defensa, el de Estado, el director de la CIA o el jefe del Ejército, dibujaba una operación rápida y eficaz, con riesgos contenidos. Su promesa era clara: la acción sería lo suficientemente contundente como para alterar el equilibrio regional, pero sin arrastrar a Estados Unidos a un conflicto prolongado.

Un planteamiento que encontró eco en Trump —quien, según el rotativo estadounidense, dijo: "A mí me suena bien"— y que coincidía con su visión de larga data sobre Irán como una amenaza singular para los intereses norteamericanos.*


La respuesta airada de Netanyahu boicoteando la propuesta de un plan que deja fuera sus objetivos, la destrucción de Hizbulá y el adentramiento en Líbano (en una expansión progresiva hacia otras zonas) es una confirmación de dónde está el origen, en los intereses de Israel. Las vidas que cuesten no importan, porque sus baja son mucho menores, tanto por la tecnología como por la información aportada por los Estados Unidos, del escudo anti misiles a los ataques a puntos estratégicos.

La reacción de Israel proponiendo un diálogo con Líbano es un intento de tapar la estrategia descubierta y que le puede producir un rechazo generalizado en los Estados Unidos, un respaldo que le es necesario en todos los frentes y aspectos.

Israel ha jugado con la distracción que suponía el enfrentamiento USA-Irán, mientras que presentaba la guerra propia como "operaciones" existenciales (¿quién inventa esta maldita terminología?

La idea de unos ilimitados "intereses norteamericanos" es potencialmente peligrosa porque se pueden traducir en una ampliación ilimitada de intereses y un crecimiento de los "deseos", algo que incluye, por ejemplo, querer Groenlandia e inmediatamente apropiarse de ella, lo que no es más que una forma de deseo infantil malsano. La madurez de un niño, como de un país, consiste precisamente en comprender que no se puede tener todo lo que se desea.

Desconfío de la solicitud de conversaciones, desconfío de que sea un acto de buena fe. Puede ser una imposición desde los Estados Unidos para evitar el desastre mundial de la economía o puede ser una estrategia de camuflaje de los intereses. Un Netanyahu pacifista es poco creíble. Como hemos señalado, es más probable que trate de disfrazarse con una piel de cordero a sabiendas de que nadie se fiará de sus nuevas intenciones y que cumplir con el desarme sería adentrarse en un peligroso y oscuro túnel.

Netanyahu ha jugado con la idea que Trump tiene de sí mismo. Le ha convencido, adulando el ego, de que la guerra con Irán era necesaria y otra ocasión de "llevar la paz" al mundo, su "novena paz". Si embargo, no han salido las cosas como quería. Se han abierto demasiados frentes diversos y no es posible abarcarlos todos, por lo que las alarmas internas han saltado en previsión de un desastre en cadena.

Cuando las cosas van bien, todo es firmeza. Pero en el momento que no salen como se esperaba, las relaciones se tensan y los objetivos difieren. Trump se ha metido en un problema con sus apoyos internos que pueden dejar de apoyarle y dejarle como responsable del un desastre en diferentes términos. Netanyahu se encuentra con un pacto que le deja frente a Hizbulá y con unos apoyos de Irán que queda liberado del frente americano. Lo que beneficia a unos perjudica a otros y al final son todos los perjudicados.

Veremos cómo resuelven esto los dos socios. Las señales no son buenas.

El País 10/04/2026

* Ana Garralda "La alianza contra Irán para derrocar el régimen: una visita de Netanyahu decantó una operación sin consenso en EE.UU." 10/04/20226 RTVE.es https://www.rtve.es/noticias/20260410/asi-se-fraguo-alianza-empujo-trump-hacia-guerra-netanyahu-iran/17016743.shtml

jueves, 9 de abril de 2026

El sabotaje israelí

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Parece que está claro que al Israel de Netanyahu no le interesa la paz. Tiene su lógica, pues ha sido el inductor de esta guerra y muchos señalan que ha sido Netanyahu el que "calentó" a Trump e hizo que se lanzara a la guerra.

Ahora que se está trabajando en un alto el fuego, Israel se desmarca y dice que el alto el fuego "no incluye al Líbano". Es difícil sostener esa visión sin sonrojo, cuando se lleva mucho tiempo acusados de genocidio.

La guerra de Estados Unidos no es la guerra de Israel. Eso parece meridianamente claro. Muchos no entienden esa "guerra americana", pero sí entienden las agresiones expansionistas, ese "gran Israel" que Netanyahu mostraba orgulloso hace apenas unos días sobre planos y que incluyen quedarse con parte del Líbano.

La respuesta a lo hablado finalmente ayer sobre una tregua para abrir Ormuz y detener la masacre que Trump había anticipado es un boicot directo a los acuerdos de paz- No hay paz en Oriente Medio sin que Israel haya conseguido sus objetivos: el genocidio de Gaza, la destrucción de Líbano y la ocupación para quedarse con las tierras para sus colonos beligerantes.

El País

Cuando se las prometía felices con los Estados Unidos dando la cara en la guerra, Trump se retira del órdago a Irán y trata de evitar lo de la "vuelta a la Edad de Piedra" que había anticipado unas pocas horas antes. La respuesta de Benjamín Netanyahu es seguir su guerra, demostrando el grado de manipulación anterior alcanzado.

En RTVE.es podemos leer sobre las reacciones a los ataques:

Israel ha anunciado que respetará la tregua de dos semanas pactada entre Estados Unidos e Irán, pero considera que no afecta a Líbano, por lo que continúa sus ataques en ese país, con el beneplácito del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que también ha dejado al frente libanés fuera de los compromisos supuestamente pactados.

De hecho, en las últimas horas se han producido los mayores bombardeos desde el inicio de las hostilidades en Líbano, el pasado 2 de marzo. El Ministerio de Sanidad estima que al menos 89 personas han muerto y más de 720 han resultado heridas, cifras que se sumarían a las más de 1.500 víctimas mortales que se habían registrado hasta ahora.

Pese a que el régimen iraní sí mete al Líbano dentro del alto el fuego, y de hecho ha anunciado un nuevo cierre del estrecho de Ormuz como represalia por los bombardeos israelíes, Trump ha esgrimido en declaraciones a la cadena PBS que "no está incluido" en el acuerdo de alto el fuego pactado con Irán. Según el magnate, el contexto libanés está "separado" del iraní por la presencia de la milicia chii Hizbulá, que había reanudado sus ataques contra Israel como represalia al inicio de los bombardeos sobre Irán hace más de un mes.*


¿Le servirá la idea de una guerra "fraccionada" para salir del compromiso en el que se ha metido Trump? ¿Siguen ambos presidentes intentando seguir con su guerra al limitar los espacios y enemigos implicados?

Si Irán sigue con la respuesta de no aceptarlo, si mantiene cerrado de nuevo el estrecho, a Trump no lo quedará más remedio que imponer un alto el fuego presionando a Israel para que se frene en el Líbano. Pero mucho me temo que no será lo que le interese a Netanyahu, que se ha visto beneficiado por la actuación norteamericana, cometiendo todo tipo de tropelías y masacres sobre poblaciones civiles con la finalidad de dejar el territorio despoblado, listo para usar.

La única ventaja que esto puede tener es la clarificación de cuáles son en realidad los motivos de esta guerra absurda que solo ha servido para crear todo tipo de alejamientos entre los aliados que concluirán con la desaparición de la OTAN antes que con la Unión Europea, otro de los objetivos encubiertos o no tanto como ha dejado claro la intervención de JD Vance en Hungría apoyando al autoritario y antieuropeo Víktor Orbán.

Las señales no pueden ser más claras. La brutalidad del ataque confirma que es algo más, un mensaje. La alegría de los mercados volverá a desvanecerse en el momento en que Irán vuelva a cerrar el estrecho y sea evidente que Israel no está por la paz, que nunca lo ha estado y probablemente nunca lo estará. No quieren paz, quieren territorio.

 

* "Israel rechaza incluir al Líbano en la tregua con Irán y lanza los mayores ataques desde el comienzo de la guerra" RTVE.es/ Agencias 8/04/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260408/israel-rechaza-tregua-entre-eeuu-iran-afecte-libano-mantiene-ataques/17013493.shtml

 


miércoles, 8 de abril de 2026

Esto no se puede repetir

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Son las seis de la mañana y el mundo sigue ahí. La pregunta es ¿cuántas veces debemos pasar todos por esto? ¿Es posible acostarse con el temor a un desastre y que esto se vuelva a repetir, que lo volvamos a vivir?

Creo que cada uno habrá sacado sus consecuencias, habrá escuchado con atención. Muchos pensarán que no es posible llevar al límite todo, que esa exhibición de la fuerza bruta no es el camino que deseamos para las generaciones futuras o para la semana que viene.

Esto comenzó por una suposición, la de que los Estados Unidos, la de Israel, de que estaba en juego su existencia, algo de lo que no existía prueba alguna, como tampoco las hubo cuando las "armas de destrucción masiva".

Conforme aumenta el poder de las armas aumentan las fuerzas que viven de ello y se genera el negocio de las carreras de armamento, que son las que suben el Bolsa cuando ocurren estos conflictos; especulaciones energéticas que enriquecen a unos pocos. Hay un sinfín de aprovechamientos directos e indirectos, de la política a la economía, si no son ya lo mismo.

Hay una política del miedo que genera beneficios a los propios políticos que crecen alimentando fantasmas demasiado reales a veces. Esta política divide el mundo en mercados, en "oportunidades" que rozan el desastre.

¿Qué nos espera en estas dos semanas de ampliación del, no lo olvidemos, el "ultimátum"? Hoy respiramos, pero ¿cuánto duraremos sin contener la respiración?

¿Nos servirá en España de reflexión para abandonar esta forma de hacer política "a la norteamericana", basada en el enfrentamiento constante, en la guerra interior permanente, incapaz de tener objetivos constructivos comunes? ¿Aprenderemos?

Trump se ha cargado la OTAN, ha puesto en su punto de mira a la Unión Europea, al derecho internacional... Ha ido destruyendo, en pocos meses, de la política sanitaria mundial a los juegos olímpicos, ya no hay convivencia, ya no hay alianzas más que para enfrentarse a otros.

No, no podemos volver a pasar por esto. No es la persona para estar en ese puesto, no es la persona en la que debemos fijarnos las veinticuatro horas del día con el alma encogida a la espera del desastre. Alguien tiene que decirlo, alguien tiene que decírselo. Esto no se puede repetir.

A horas de un exterminio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Son poco más de las ocho de la tarde cuando comienzo a escribir esto, sin más señales que los titulares de la prensa sobre lo que pueda ocurrir en una hora. Las palabras del presidente de los Estados Unidos son claras y contundentes:

 "Todo el país puede ser eliminado en una sola noche, y esa noche podría ser mañana por la noche", espetó Trump el lunes, en una caótica comparecencia ante los medios en la que anticipó lo que podría estar por venir. Y la amenaza ha seguido este martes: "Toda una civilización morirá esta noche y nunca volverá". "No quiero que ocurra, pero probablemente ocurrirá", ha sentenciado en la red Truth Social, al mismo tiempo en que su número dos, J.D. Vance, declaraba desde Hungría que aún ve posible el acuerdo.

El mandatario estadounidense ha evitado entrar en detalles, a la espera de "esta noche", pero sí ha avanzado que será "uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo". Estados Unidos ha identificado como potenciales objetivos de ataque infraestructuras críticas vinculadas al transporte y la movilidad, pese a que el Derecho Internacional prohíbe expresamente los bombardeos de zonas civiles incluso en contextos de guerra.

El Gobierno iraní ha respondido a las arremetidas de Trump por boca del portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baqaei, pronosticando que "el poder de la cultura, la lógica y la fe de una nación civilizada en su causa justa prevalecerá, sin duda, sobre la lógica de la fuerza bruta", atribuida en este caso a Washington. Por ello, ha añadido, "una nación que confía en la rectitud de su senda debe aprovechar todas sus capacidades para salvaguardar sus derechos e intereses legítimos".*

Lo irónico de todo esto —a la vez que trágico— es que se enfrentan dos formas de brutalidad. Nadie lucha por un ideal real, por una idea de justicia o de libertad. El régimen iraní es deleznable, autoritario, dogmático  cruel con los que no le siguen en sus planteamientos. Pero a su rival no le preocupan los iraníes como tampoco le preocupaban los venezolanos.

La variable terrible es que esto no acaba con el régimen, sino que aumenta el dolor del pueblo iraní, que pasa de soportar a los ayatolás a sufrir la destrucción. "Todo el país puede ser eliminado en una sola noche" promete el "líder de la paz", el hombre que acabó con "ocho guerras".

Esto supone la destrucción de Irán, de sus infraestructuras energéticas, sus puentes y carreteras, pero también la destrucción moral de los Estados Unidos, su fin como líder de nada, una soledad que irá creciendo fuera y un malestar interior por ser responsables ya de dos genocidios, el que se está produciendo en Gaza, ejecutado por Israel, el comienzo de todo, y el que se va a cometer sobre Irán en este bombardeo de exterminio, de destrucción.

Quedan anulados todos los discursos, todos los mensajes que se han dirigido al mundo durante décadas. La rueda de prensa de ayer dejó las cosas muy claras: los Estados Unidos no necesitan al mundo. Esto es así, pero deberán asumir el rechazo, que el mundo ya no les quiere a ellos, que no necesitan su fuerza bruta, que es lo único que quedará como signo de identificación.

Si Estados Unidos no necesita al mundo, el mundo tampoco les necesitará a ellos. El creciente rechazo mundial lo convierte en un asunto moral, en cuestión de principios. Quedarán, por supuesto, los intentos de radicalización de los grupos de ultraderecha, pero a los que será cada vez más difícil justificar ante sus propios electores el uso brutal de la fuerza.

Nos dicen que los iraníes están saliendo a la calle a proteger con sus cuerpos los puentes, las edificaciones civiles, energéticas.... Se ven ya como mártires.

Ayer no solo amenazó a Irán. Amenazó directamente al resto de los países al advertir que puede usar la fuerza para quedarse con lo que quiera, incluido Groenlandia. A las amenazas se le suma el profundo desprecio manifestado hacia Europa. Recordemos que según sus declaraciones, "la Unión Europea se creó para j... a los Estados Unidos". Esto fue refrendado por las manifestaciones de JD Vance.

¿Reaccionará el pueblo norteamericano ante lo que se avecina? ¿Elegirá ese camino? Son unas horas de tensa espera, horas en las que saltará por los aires el orden mundial, el derecho, las relaciones mejores o peores entre los países.

Publicado: 0:02 h

 

* "Trump, horas antes de que expire su ultimátum a Irán: "Toda una civilización morirá esta noche"" RTVE.es 7/04/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260407/bombardeos-israel-infraestructuras-civiles-iran-ultimatum-trump/17011996.shtml

martes, 7 de abril de 2026

Cita con el apocalipsis

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Todavía debo recuperarme. Acabo de escuchar la rueda de prensa en directo del presidente en la Casa Blanca. Se confirma lo que planteé hace tiempo, que Trump es la mejor caricatura de sí mismo, una caricatura trágica para el mundo, una caricatura que carece de la más mínima gracia cuando sabemos que puede ser cierta, hacerse realidad. Él tiene el poder y es el destino de todos aquellos sobre los que pone la mirada.

No ha dejado ningún elemento fuera: es el verdadero merecedor del Nobel de la Paz porque ha acabado con ocho guerras. María (por María Corina Machado) se lo ofreció porque se dio cuenta de que era injusto que no se lo dieran a él. Es el único presidente que "ha hecho su trabajo" en décadas, los demás han sido mediocres y cobardes; veremos qué pasará cuando no esté él.

Ha ensalzado la operación de Venezuela como grandiosa, una manifestación de poder, decisión y tecnología. Es una pena que no haya funcionado en Irán, desde luego. Pero la guinda del pastel la ha puesto cuando ha dicho que millones de personas en Venezuela le desean como presidente. Ha dicho que cuando termine esto (no sabemos si la guerra o la presidencia), aprenderá con rapidez el español (posee un verdadero don de lenguas) y se presentará a las elecciones para ser presidente de Venezuela.


No existe la posibilidad de comparación histórica con Trump, es imposible encontrar un caso similar, nada que se le parezca.

Ha dicho que la OTAN es un "tigre de papel", que no tiene función real alguna y que a lo único que se teme es a Estados Unidos, que lo sabe por lo bien que conoce a Putin. El apartado de los amigos ha sido bastante jugoso. Tras afirmar el buen conocimiento de Putin ha confirmado su buena amistad con Kim Jong-un, el presidente norcoreano.

Su forma de entender la "amistad", como puede comprobarse, es bastante peculiar. Es amigo de los dirigentes de los países enemigos. Se siente mejor con ellos, según parece.

Ha manifestado su desacuerdo con la OTAN y Europa de forma clara y precisa: no le quieren dar Groenlandia, que él necesita y quiere. Ahora está muy ocupado, pero finalmente conseguirá lo que quiere porque para eso sirve ser poderoso.

Por ello no entiende que países que le deben todo a los Estados Unidos se nieguen a seguir sus andanzas militares por el mundo. Así ha criticado a Reino Unido, Australia, etc. por negarse a seguirle. ¡Qué ingratitud! De todas formas, afirma, no los necesita para nada; se basta y sobra.


Pero el fin del ultimátum dejará las cosas claras e Irán quedará como "en la edad de piedra", comparación que ha usado para expresar que no tendrán electricidad ni fuentes energéticas, que no tendrán puentes ni nada en pie. Destrucción absoluta e inmediata.

Ha sido especialmente poco delicado con muchos periodistas. Cuando no conocía a quien le preguntaba, les requería sobre el medio al que representaba. Duro ha sido con las preguntas de The New York Times, al que ha calificado como "fallido" y sin credibilidad alguna. Todo lo que ofrecen son mentiras, son "fakes".

Por su parte, ha recomendado su libro si quieren entender el mundo. Se habrían ahorrado muchos sinsabores si se hubiera leído entonces.

Es difícil quedar impasible ante este espectáculo. No es posible imaginar cómo un individuo al que todos consideraban un "payaso" nacional, cuyos méritos solo salen por su propia boca, haya llegado hasta la Casa Blanca en dos ocasiones; no es posible que se haga con el control del país y de gran parte del mundo a base de amenazas, invasiones y chantajes de todo tipo, de los militares a los arancelarios. Definitivamente el mundo no se merece algo así, estar pendiente de cada palabra que surge de él.


Dio la casualidad de que había visto un par de horas antes la película de Neil Jordan, La extraña que hay en ti (2007), donde se hace un comentario jocoso sobre Donald Trump. Es en medio de un intercambio de palabras en el que sale a relucir su nombre. No te lo esperas, ya que no tiene nada que ver con el filme, por lo que sueltas una carcajada. Es un dato más sobre lo le ha supuesto para la vida norteamericana la existencia del millonario. Es hoy algo más que un chiste; es un apunte de realismo social en la película, un momento de costumbrismo en el que sale a relucir el nombre del magnate, considerado por muchos una estupidez andante. Al ser de 2007, el nombre no está revestido con los ropajes de la actualidad o de su primer mandato. Pero está ahí.

De organizar concursos de belleza a salir de extra en películas, pasando de juicios demandado por actrices porno. Ese el pasado que le llevó a la Casa Blanca y a la cima del mundo. Lo estamos pagando con creces. Una pesadilla que solo ha empezado. 

No sabemos qué pasará mañana, pero nada bueno. No con él. Es una cita con el apocalipsis.