Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras
nos debatimos en Europa sobre qué significa "aliado" y quiénes son,
desde Estados Unidos nos siguen llegando sus propias interpretaciones, esta vez
a cargo de Marcos Rubio, uno de los aspirantes mejor colocados para ejecutar
sus políticas en el futuro.
Las
declaraciones que escuchamos o leemos desde esta parte del mundo occidental van
dejando claro que esto ya no es lo que era, que son otras las condiciones y
otros los objetivos. Con Trump no solo ha llegado si figura a la presidencia.
Trump es la punta del iceberg de un fenómeno más complicado y con fines más
oscuros o, si se prefiere, cada vez más claros.
El
discurso norteamericano ha sido durante décadas el de la democracia, el de las
libertades, el del apoyo a sus aliados. Ahora esto ha cambiado. Estados Unidos
se alía con regímenes dictatoriales de su preferencia mientras decreta como
dictadores a todos los que no entran en su juego. En ocasiones, son dictadores
reales, pero en otros no son más que la oposición al verdadero cambio, que no
es más que la oposición a la libre determinación de los países y a su ajuste
obligado a los intereses de los Estados Unidos. Ahora entendemos el verdadero
sentido del MAGA: conseguir un poder basado en la fuerza, en el militarismo, en
la amenaza constante de ser invadidos, bombardeados, sometidos a aranceles o
cualquier otra forma de presión que les lleva la contraria en sus planes de
dominación. Estados Unidos, en resumidas cuentas, ha abandonado su propio
mensaje, sus discursos universales de paz y libertad, por el desprecio
universal y la imposición de la fuerza.
Es
irónico darse cuenta que lo que el trumpismo y lo que hay detrás pretende es el
paso que hizo Rusia a la Unión Soviética y el control del llamado Pacto de
Varsovia, que no era más que la toma por la fuerza de los países, invadidos por
Rusia, y convertidos en "países satélites", sin capacidad de
oponerse, países cárcel, gobernados por marionetas, invadidos por sus tanques
cuando asomaba un intento de insumisión. No es muy diferente lo que plantea el
nuevo orden.
El
papel que le deja a Rusia es el de la "amenaza exterior" pero a la
que usa para tener controlado al resto, como podemos ver con las concesiones
que Estados Unidos le otorga para sorpresa europea. Esto significa que no hemos
comprendido del todo los fines estadounidenses y su alcance.
Por eso
no sorprenden mucho que Estados Unidos esté alentando la desunión europea. Le
interesa una Unión Europea deshecha internamente, dividida por la extrema
derecha y los ultranacionalistas, que son los que viajan alternativamente a
Moscú o Washington a recibir fondos e instrucciones sobre su labor destructiva.
Sobre
la mesa, ante esta situación, dos problemas: el de un ejército europeo
unificado y el de la defensa nuclear de Europa. Sobre el primero hay
diferencias, sobre el segundo intereses divididos. Las dos cuestiones no forman
parte del mismo paquete. Unos son partidarios de una solución separada, como
España, cuyo presidente ve deseable la primera, pero rechaza la cuestión del
desarrollo nuclear; otros son partidarios de ambas y algunos de ninguna. Sobre
todo esto gira el nuevo debate sobre la OTAN, una herencia de un orden antiguo,
que es vista hoy como un control de los Estados Unidos sobre Europa y su
defensa. En este nuevo modelo de "guerra fría", tan diferente, se ve
con más claridad un ataque a Europa que uno a los Estados Unidos. Lo que no
está muy claro, según lo visto en Ucrania; qué harían los Estados Unidos en la
antigua "Alianza". Por otro lado, a Rusia le beneficia esta
situación, ¿por qué iba a atacar a su máximo benefactor, los Estados Unidos?
Con
cuestiones sobre la mesa como la de Groenlandia, ¿quién es el
"enemigo", quién es el "aliado"?
Ante estas situaciones, los discursos se hacen más retóricos y menos convincentes. Un ejemplo lo tenemos en las declaraciones de Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad celebrada en Múnich:
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio,
ha afirmado este sábado que Estados Unidos no busca separarse de Europa, sino
revitalizar una vieja amistad y "renovar la mayor civilización de la
humanidad", porque lo que ambas partes lograron durante el último
siglo ya es historia y un nuevo orden mundial o futuro es
"inevitable".
Rubio ha alertado de los efectos de la
"migración masiva" y la "desindustrialización" en Occidente,
fenómenos ante los que anima a los europeos a actuar de manera que se
fortalezcan los vínculos entre Europa y Estados Unidos.
"La migración masiva no fue y no es algo con
pocas consecuencias. Fue y sigue siendo una crisis que está transformando y
desestabilizando las sociedades en todo Occidente", ha dicho Rubio en su
intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM), en la que
ha criticado decisiones políticas de líderes occidentales que llevaron a la
pérdida de poder industrial.
"La desindustrialización no era inevitable, fue
una elección política consciente, una tarea de décadas que ha restado a
nuestras naciones riqueza, capacidad productiva e independencia", ha
abundado Rubio, que también ha aludido a las peligrosas dependencias y
vulnerabilidades desarrolladas en Occidente al perder soberanía en cadenas
de suministro.*
Es
difícil usar una retórica discursiva más retorcida que la usada por Rubio, a la
que hay que añadir la cuestión religiosa —la del "cristianismo" a la
americana—, para completar el mensaje.
Hemos
pasado de las diferencias ideológicas —liberalismo democrático frente a
comunismo totalitario— como base de la distinción, a una forma de entender el
mundo construido sobre capas en la que la más profunda es la religión, después
la raza y finalmente la economía, entendida esta como una relación donde unos
producen y otros compran.
La
religión es entendida no como una forma de ver a los seres humanos como
iguales, sino por el contrario, la conexión norteamericana con Israel ha dado
lugar al llamado "sionismo cristiano" (del que hemos tratado aquí).
Desde esta perspectiva, el pueblo norteamericano es el nuevo pueblo elegido,
destinado a gobernar y dirigir el mundo. El radicalismo religioso interior en
USA se ha extendido por el llamado "cinturón bíblico" y son estas
sectas previas las que controlan el mensaje ideológico-religioso, asegurando
que Dios está de su parte. Esto, que ha estado en el interior, se expande ahora
por toda la superficie del país gracias al activismo. La muerte en atentado del
líder de la ultraderecha en las universidades norteamericanas dejó todo este
mensaje al descubierto, así como su espectacular extensión entre la juventud.
Con más
claridad, el mensaje de Rubio atiende al segundo "problema": los "países
cristianos", Europa más concretamente, están ante el peligro de una
inmigración cuyo objetivo es la destrucción de los verdaderos valores. Esto se
ha aplicado en los propios Estados Unidos, aunque su inmigración sea
mayoritariamente de países cristianos, un pequeño detalle sin importancia.
Europa,
según Rubio, debe ser "protegida" de esa inmigración con otros
valores, un auténtico peligro, una agresión en toda regla. Este es el mensaje
que la ultraderecha europea transmite en sintonía con la política del trumpismo
y lo que hay detrás.
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| El Español 14/02/2026 |
El
tercero es que Europa compra a quien no debe, especialmente a China, convertida
en enemigo porque le disputa los mercados. Comprar a China es favorecer al
enemigo principal, por lo que todo el que compra está cometiendo un atentado
contra los Estados Unidos de Trump, es decir, un acto contra el pueblo elegido
y el nuevo orden necesario. Realizar cualquier acto, comercial o político, con
China es ir contra los intereses norteamericanos y supone sanciones económicas.
No
comprar, armas o petróleo o cualquier o otra cosa es un pecado político,
económico, etc. Por eso un ejército europeo o armas nucleares son desafío
directos pues son claramente formas de distanciamiento del poder
estadounidense. En este "nuevo orden", te pueden invadir, bombardear,
secuestrar a tu presidente, alentar revueltas, imponer aranceles, etc. Solo
cabe la sumisión.
Los
europeos no solo debemos luchar por nuestra independencia, sino por nuestra
supervivencia. Muchas voces nos alertan de los nuevos peligros. Según los
países, según su proximidad a los focos de peligro, las respuestas difieren.
Estados
Unidos interfieren en nuestras políticas económicas, migratorias, etc. Debemos
ver el mundo por sus ojos, sus valores y sus alergias. El "viejo
orden" ha sido roto por los Estados Unidos de Trump; quien no quiera verlo
nos plantea un problema.
Rubio habla de "revitalizar", un bonito eufemismo que parte del principio de que Europa está muerta o agonizando y que solo ellos la pueden "salvar". La ambigüedad de su mensaje no debe engañarnos. El diagnóstico que nos hacen es claro: "no quieren aliados débiles", es decir, que no piensen como ellos, que compren a otros y que no manden fuerzas armadas a perseguir inmigrantes por calles, colegios o casas.
*
"Rubio asegura que EE.UU. no busca separarse de Europa sino revitalizar la
alianza" RTVE.es / EFE 14/02/2025
https://www.rtve.es/noticias/20260214/rubio-eeuu-europa-revitalizar-alianza/16938199.shtml



























