martes, 7 de julio de 2026

La tarjeta roja

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Era lo último imaginable y lo más imperdonable. La Humanidad no entenderá lo ocurrido, el signo definitivo de que el planeta Tierra es ahora el chiringuito de Donald Trump, por encima de guerras y conflictos, de amenazas nucleares, de aranceles y demás. Lo ocurrido no es acabado de entender más que como una obscenidad del poder y el miedo, pánico a lo que pudiera ocurrir con el Campeonato del Mundo.

Se empieza con sonrisas complacientes pero que ocultan el miedo a decisiones de mayor calado. Otros presidentes ni se inmutan, ni se les ocurre intervenir en estas cosas del deporte, pero que se celebre en los Estados Unidos es ya un peligro por sí mismo. ¿Aceptará Trump que Estados Unidos no gane el mundial estando él en la Casa Blanca? ¿Es posible que le fastidien un acontecimiento mundial en su propia casa?

Lo ocurrido con la roja de Folarim Balogum demuestra quién manda en el planeta, quién decide el destino de todos. En RTVE, es nos informan de lo que ha ocurrido: 

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que llamó al presidente de la FIFA, Giovanni Vincenzo, para que revisase la tarjeta roja que había recibido el delantero de la selección de fútbol de EE.UU. Folarin Balogun en los dieciseisavos de final del Mundial el pasado jueves.

La infracción, que suponía la suspensión del futbolista para el siguiente partido, fue finalmente revisada por la Federación. El líder de la Casa Blanca, en una conferencia de prensa en el Despacho Oval, ha confirmado la llamada a Infantino que ya habían adelantado varios medios estadounidenses: "Hablé con Infantino. Vi el partido, me gusta el deporte, entiendo de deportes, eso no era roja, no era ni falta", ha afirmado el mandatario.

"Sí, pedí una revisión", ha asegurado, añadiendo que no consideraba que la roja que había señalado el "terrible" árbitro fuese "justa": "Es nuestro mejor jugador, o de los mejores. Es como si expulsas a Ronaldo o a Messi".

La FIFA indicó en un comunicado que Balogun "estará disponible para jugar el lunes en el partido de octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 contra Bélgica, que se disputará en el Estadio de Seattle". Tras conocerse la decisión de la FIFA de retirar la sanción, el propio Trump dio las gracias a la Federación Internacional. "Gracias FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia", fue el mensaje que escribió el republicano en su red social Truth Social. En la rueda de prensa de este lunes, ha calificado la decisión de "realmente brillante".



¿Es posible? ¿Es aceptable? Lo primero ya lo vemos; lo segundo, veremos sus consecuencias futuras.

La gente puede mirar para otro lado en muchas cosas, pero Trump no ha calculado más que el efecto de esta chulería grandiosa, en qué papel coloca a los Estados Unidos. Esto es el despotismo sin ilustración.

La FIFA ha quedado a la altura del betún e Infantino como siervo sin orgullo, algo peor que Rutte, quien tenía hasta ahora el infame record de sumisión. Infantino, que ya estaba alertado por intervenciones anteriores, será recordado como una... pongan el adjetivo que quieran.

La CNN en español habla de "tormenta política", El País de "escándalo" y todos están en la misma línea, que irá creciendo conforme se avance y si Estados Unidos llega a la final, veremos qué pasa.

Hasta ahora los escándalos venían del miedo a ser detenidos los ciudadanos de algunos países al ir al estadio a ver a su selección. Había miedo. Igualmente las trabas a selecciones de países poco gratos a Trump, Pero esto ya no es "tener miedo"; es no tener vergüenza por parte de Trump, que arrastra en la ignominia al país tras de sí. Lo que muchos temían que pudiera ocurrir, que el ego de Trump se exhibiera en cualquier momento, se ha producido y de la peor manera.

Los americanos tendrán que seguir con Trump porque ellos le eligieron, pero el resto del mundo, incluida la FIFA, no está en esta modelo de fiasco. Han arrastrado a la FIFA desde el momento en que han aceptado retirarle la "roja" a petición del presidente de los Estados Unidos, un tipo que no sabe el sitio de cada cosa.


En el artículo se recogen algunas reacciones:

También la UEFA ha criticado la decisión de la FIFA. "Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan sin precedentes, incomprensible e injustificable", ha declarado el organismo europeo en un comunicado (disponible aquí en inglés). "Se ha cruzado una línea roja", ha advertido.

"Cuando quienes velan por el cumplimiento de las reglas ya no lo garantizan, la integridad del juego se ve comprometida y la credibilidad de la competición se ve socavada. Asimismo, esta decisión sienta un precedente en el torneo en curso, donde situaciones similares requerirán ahora un trato igualitario, en detrimento de la competición", ha añadido la UEFA.* 

¿"Igualitario"? Lo que ha hecho Trump es precisament6e revolverse contra el igualitarismo, que le parece una "ofensa" a los Estados Unidos, que debe tener los privilegios y tratamiento que se merece, es decir, todos. Lo que ha hecho Trump es demostrarlo, mostrar a los norteamericanos y al mundo en general que son distintos. No es otra cosa lo que ha hecho.

Nos dicen que el vicepresidente de los Estados Unidos ha arremetido contra Bélgica por denunciar el caso y considerarlo un atropello. Protestar la convierte ya en un "país horrible", otro más.

Pero ni Trump ni Vance han conseguido lo que querían, su objetivo final. Sobre el terreno de juego es el gol el que manda y los Estados Unidos han sido goleados esta noche por los belgas, un 1-4 que esperemos deje todo en su lugar. Quizá somos demasiado optimistas.  El episodio será recordado por el abuso de Trump y por la indecencia de Infantino, como un ejemplo más de una situación insostenible. 

Puede que no se llegue a la cabeza de Trump, pero Infantino puede dar por perdida la suya.

* "La FIFA levanta la suspensión a Balogun para que juegue frente a Bélgica tras una llamada de Trump a Infantino" RTVE.es / Agencias 6/07/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260705/trump-agradece-a-fifa-levante-suspension-a-balogun-gracias-por-hacer-correcto/17144662.shtml 


lunes, 6 de julio de 2026

Las defensas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios ya empiezan a interesarse en la forma de contar el tiempo de José Luis Rodríguez Zapatero para dar información de las joyas de su casa. Sigue sin dar explicaciones. Mientras que sus abogados apuntan a causas técnicas en el procesos (o procesos) y piden la nulidad.

No, no tienen mucha imaginación las defensas o, peor, no tienen otros argumentos para demostrar la inocencia de sus defendidos. Ya hemos insistido en que existe una necesidad imperiosa de ser claramente inocentes. No valen las nulidades por problemas procedimentales. No es un juicio político, sino un juicio con políticos. La diferencia es clara. Como personas, pueden librarse de las condenas con tecnicismos; como políticos se condenan ellos solos y arrastran a toda la maquinaria, historia, credibilidad, etc. de sus partidos, que son los que los encumbraron y bajo cuyas etiquetas nos fueron mostrados y promovidos. Un político es alguien que promete y actúa; un político corrupto es alguien que promete e incumple, que predica algo y hace lo contrario, que va de honrado y delinque, que usa su consideración social —la influencia— para sacar tajada.

Eso individualmente, pero estos políticos tienen eso que se llama "trama", una estructura que usan para conseguir sus objetivos fraudulentos. "Koldo" o "Leire" no son políticos en el mismo sentido que los Ábalos, Sánchez Cerdán o Rodríguez Zapatero, por poner algún caso. Se mueven en la sombra, pero forman parte de mismo equipo, cada uno en su función. Ahora salen a la luz y se va completando el equipo activo de las tramas.

Si los políticos buscan salvar sus cuerpos (no su honra) de los encierros, sus sicarios siguen los tecnicismos como camino que les saque del atolladero. Es, de nuevo, el último recurso ante las claras acciones realizadas.

La prensa también nos señala hacia Leire Díaz con argumentos técnicos para su intento de salir del embolado: 

Según la defensa, la detención de Díez, investigada también por su presunta implicación en operaciones vinculadas a la SEPI y por su presunta injerencia en los casos judiciales que afectan al presidente Pedro Sánchez y su entorno, se basó en indicios genéricos y no en hechos concretos y se produjo cuando no existía riesgo de fuga ni delito flagrante.

Fue por tanto "completamente desproporcionada, injustificada y no ponderada en relación con los derechos de la detenida" y por tanto es "ilegítima" y nula de pleno derecho, ya que vulnera el derecho fundamental a la libertad recogido en el artículo 17 de la Constitución Española.

Se produjo además "de manera sorpresiva" y en una calle plenamente concurrida a medio día, un año después del descubrimiento de los supuestos indicios contra ella, cuando "bastaba con una mera citación" para que compareciera, ya que Díez tiene domicilio conocido en España y es "un personaje público".*


No deja de parecer ridícula la argumentación ante el creciente número de casos en el que "la fontanera" se ve envuelta. No sé la capacidad de la defensa de Leire Díez para encontrar argumentos, pero da la impresión de que le debían haber pedido hora para detenerla, que es lo que se viene a sugerir en el párrafo final. ¡Vaya modales!

Estas "defensas" no son en realidad defensas, sino "ataques", No se defienden de nada, sino que acusan a otros de malas prácticas, abusos, etc. Si esto les falla, ¿qué les queda?

No sé si esto le va a funcionar así, con estos pobres argumentos que hacen recaer el problema en los otros, en los que deben cumplir la ley frente a los que la incumplen y se la pasan por el forro, por decirlo con una clara y habitual expresión popular.

Los casos de corrupción política han llegado a tales niveles que es difícil sostener cualquier duda, más allá de la presunción de inocencia concreta, que no significa que lo sean, sino que pueden serlo. Como casos políticos, están más allá de esa presunción, que es a efectos jurídicos y no de opinión pública, un estado con solo un tipo de condena, sí o no. Como personajes públicos, "políticos", me temo que hay pocas dudas por parte de los directamente afectados, aquellos que creyeron en ellos.

Entiendo que las profesionales defensas intenten librar a sus defendidos de cualquier manera, que ese es su trabajo. Pero la ausencia de argumentos más allá de los tecnicismos tiene una clara interpretación más allá de los juzgados.

Hemos perdido la esperanza en cualquier explicación que libre al sistema en su conjunto. Cuando lleguen las condenas, seremos también culpables por haber creído, por ser inocentes, manipulados, llevados a urnas, mítines, manifestaciones encabezadas por personas que se nos mostrarán muchas ellas como indignas de nuestra confianza, fervor o admiración.

Curioso personaje esta Leire Díez, muy diferente del resto que cuadran mejor en los tradicionales roles de estos casos. Díez está por todas partes, es la pieza que encaja todo. Su actitud es otra ante los medios. Habrá que esperar a su autobiografía, junto con otras obras que la corrijan y complementen.

Las creímos y se aprovecharon de nosotros. Esa es la radicalidad de este tipo de procesos a los que asistimos últimamente.

 

* "La defensa de Leire Díez pide la nulidad del caso y denuncia que su detención y la incautación de su móvil fue "ilegítima"" RTVE.es 4/07/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260704/leire-diez-pide-nulidad-caso-detencion-incautacion-movil-ilegitima/17143736.shtml


domingo, 5 de julio de 2026

Lo mejor por llegar y el dr. Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dice Donald Trump en su discurso por los 250 años de los Estados Unidos que "lo mejor está por llegar". Lo dice desde una perspectiva carente de autocrítica y llena de bombo y platillos. En realidad, lo que Trump celebra es la suerte de los Estados Unidos por tenerle a él al frente, el mayor regalo posible sobre el planeta. Eso significa que aquello que no compartan esta afirmación son algo más que personas anti Trump; son personas contra los Estados Unidos, enfermos, algo que lleva proclamando desde sus inicios en la Casa Blanca.

 Que algunos se den cuenta ahora de que Trump no celebra los 250 años de Estados Unidos sino a sí mismo; que lo haga en la base del Monte Rushmore, donde cree que se debe esculpir su rostro como el mejor presidente desde siempre, etc. es significativo de en qué ha convertido a la República durante su mandato.

Sus años no han engrandecido más que su ego, si esto fuera posible. Lo que ha hecho, por el contrario, ha sido destruir los pilares fundamentales, internos y externos, de los Estados Unidos. Ha destruido su crédito como país y como súper potencia.

El camino recorrido hasta su llegada, según su versión, es el de un abuso parasitario por parte del resto del mundo, empeñado en que no fueran todo lo poderosos que podían ser. Esta visión del mundo que le rodea y del deseo manifiesto de imperialismo norteamericano gira en torno a su sentido del "poder". Su punto principal es la pregunta "de qué sirve el poder si no se usa". Esta sencilla expresión está en el centro del pensamiento trumpista y le hace ir cada día un poco más allá, estableciendo el abuso como forma natural de actuación interior y exterior.

Y el poder es la fuerza, la herramienta disponible. No hay nada que discutir, que negociar. Quien tiene la fuerza de imponerse no necesita más. Las leyes, el diálogo, etc. no son más que formas de los débiles: el superhombre es norteamericano.

Pueden ser aranceles o bombardeos, invasiones o cualquier otra fórmula. Todo se usa para obtener lo que se desea y lo que se desea no tiene límites. Por definición, se desea lo que otros tienen. De petróleo a minerales raros, de una posición estratégica al control del mar. De todo es posible apropiarse si se tiene la fuerza necesaria. Lo vemos cada día.

Trump ha incentivado el nacionalismo extremo porque todo esto se "justifica" en un destino de orden divino que quiere Estados Unidos reine sobre el planeta. Nada es casual; todo forma parte de ese destino manifiesto y él, Trump, es la mano elegida para llevarlo adelante. Durante mucho tiempo se ha considerado infantilismo y extravagancia el comportamiento y las palabras de Trump. Hoy comprendemos que son en serio, que hay un público norteamericano que las cree, que acepta los supuestos señalados.

En el camino quedan libertades, propias y ajenas, compromisos y aliados. Todo eso son cargas y el camino debe ser ligero de equipaje, de compromisos. Estados Unidos, piensa Trump, no necesita al mundo; el mundo, en cambio, necesita su liderazgo y visión del nuevo orden mundial.

Esto se gestiona desde una política del espectáculo, ridícula e insultante, simplista para unos grupos sociales que le apoyan y ríen las gracias y ocurrencias por mucho que vayan contra las libertades.

En RTVE.es no cuentan su última gracia: 

Este jueves, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha publicado en redes sociales un vídeo generado con inteligencia artificial en el que aparece caracterizado como doctor y diagnostica de TDS (síndrome de delirio anti-Trump) a Julia Roberts, Robert de Niro y otros actores críticos con él. No es la primera vez que Trump usa la IA para burlarse de sus detractores. Te contamos este y otros usos que ha hecho el presidente estadounidense de la inteligencia artificial.

El vídeo de minuto y medio, publicado el 2 de julio en sus perfiles oficiales en Instagram, X y Truth Social, ha sido compartido cerca de 50.000 veces y ha tenido millones de reproducciones. La publicación arranca con un “doctor” Trump con bata blanca en lo que parece un hospital diciendo en inglés: “¿Usted o algún conocido ha sido diagnosticado con TDS (siglas en inglés de un inventado ‘síndrome de delirio anti-Trump’)? Los síntomas pueden ser implacables. Afortunadamente, soy el doctor Trump y tengo un tratamiento”. 

Los siguientes planos muestran a actores como Rosie O'Donnell, Whoopi Goldberg, John Leguizamo, Edward Norton, Robert De Niro o Julia Roberts en una consulta hablando de lo que les ha supuesto padecer esta enfermedad inventada: “Pensaba que era un caso perdido. [...] Pero tras seguir el tratamiento, noto la diferencia”, afirma una falsa Whoopi Goldberg. Segundos después un ficticio De Niro asegura: “No podía comer. No podía dormir. Estaba constantemente enfadado. Hacía la vida imposible a quienes me rodeaban”. El vídeo concluye con Trump diciendo: “El tratamiento es sencillo: apague las noticias falsas, rece y, si alguna vez se siente ansioso, tómese una Coca-Cola Diet como hago yo. Verá una diferencia notable en su vida”.*

 

No tiene ninguna gracias. Es una forma de estigmatizar e insultar a los que tiene en contra. Trump no es un presidente al uso; no tiene un sentido de respeto al cargo o claridad en sus límite. Es la falta de límites lo que caracteriza al hombre más poderoso de la Tierra. Eso le da derecho al insulto y se corre el peligro de que constituya una forma de señalamiento de personas en un país lleno de armas y de cada vez más gente con ganas de usarlas, como ocurrió con los alientos al asalto al Capitolio y los lobos solitarios que iban de caza a las fronteras del sur para disparar sobre los inmigrantes.

Trump ha llenado el país de campos de concentración para inmigrantes, ha separado a familias de sus hijos como forma intimidatoria y ha sembrado el miedo a ir a los estadios por temor a ser detenidos por el ICE. Los países como México o Cubas, tras Venezuela, corren el riesgo de ser invadidos violentamente cuando él lo decida.

Lo ocurrido en Irán ha abierto una puerta al futuro para unos y otros. Unos tratarán de resistir y otros de evitar esa resistencia. No se debe repetir el "error de Irán" piensan. El próximo será otra cosa.

Los actores considerados como "enfermos" son personas con derechos y su principal derecho es el de poder ser críticos con un presidente que les representa en su totalidad. Trump los convierte en enfermos y es él quien les diagnostica su enfermedad: la oposición a Trump.

El velo totalitario cubra ya parte de los Estados Unidos. Necesita los golpes internacionales para presentar a sus opositores y críticos interiores como enemigos de América, mientras que él encarna la gloria, una mañana cada día mejor.

El horror que crean los Estados Unidos de Trump solo en parte se atreve a formularse ante el temor a represalias o a que sea una pesadilla de la que despertaremos pronto. Pero no es un sueño; es una terrible realidad ante la que solo cabe la unión y el distanciamiento, la menor dependencia posible. Trump necesita de nuevo un mundo dividido del que erigirse en salvador, un mundo que tema al otro y que le aplauda, que active su ego cada día con aplausos y vítores.

Estos 250 años de los Estados Unidos ya no son una celebración de la creación de un país que acoge lo bueno del mundo, a los perseguidos por tiranías e ignorancia. Es ahora una mezcla de retrocesos, del racismo a la dictadura, de reino del miedo y de la euforia peligrosa.

No sigamos poniendo el énfasis temeroso en el uso de la IA en los insultos de Trump. Eso es lo de menos; es solo el espectáculo. Lo importante no son los usos tecnológicos, sino los objetivos de intimidación, escarnio, etc. que le sirven de fondo. Es lo que realmente importa, algo digno de la peor época soviética.

Creo que hay poco que celebrar y mucho en lo que pensar. Los Estados Unidos que Trump celebra no son más que una versión de sí mismo. Dice que "lo mejor está por llegar". No nos tranquiliza nada.


 

* Paula Mayoral Muñoz "Un doctor Trump creado con IA 'cura el síndrome anti-Trump' a críticos con él como De Niro o Julia Roberts" RTVE.es / VerificaRTVE 03/07/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260703/doctor-ia-cura-sindrome-trump-actores-criticos-robert-niro-julia-roberts/17143209.shtml

sábado, 4 de julio de 2026

Cuestión de confianza

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

"Donde hay confianza, da asco", decía un viejo dicho español que hace tiempo que no escucho. La expresión adquiere en estos tiempos complicados un nuevo sentido. "Confianza" y "presunción de inocencia" van de la mano en este mundo lleno de imputados, procesados, llamados a declarar, etc.

Confiar se ha convertido en algo casi obligado conforme la ley va marcando el paso a territorios peligrosos. No pueden dejar de "confiar", porque dejar de hacerlo supone una etapa que ellos mismos se han marcado, Es pasar del "confiar" en unos a confiar en la "ley", un cambio en su esencia y, sobre todo, objeto. La "confianza" se convierte pronto en "esperanza", es decir, en el deseo de que no pase nada más, que no se avance en los casos abiertos, una sangría política e institucional.

En 20minutos nos hablan de un nuevo conflicto grave: 

La imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y del director adjunto operativo (DAO) del cuerpo, Manuel Llamas, no ha hecho que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, decida cesarlos. Es más, mantiene su plena confianza en ellos y así lo transmiten desde el Gobierno. Por tanto, la UCO —que es la unidad de la policía judicial encargada del caso Leire Díez— deberá investigarles mientras siguen siendo sus máximos superiores jerárquicos. 

La decisión de Marlaska se ha topado con la oposición directa de las asociaciones de guardias civiles Jucil y AUGC, que han exigido la "dimisión inmediata e irrevocable" de la directora general y el DAO del Instituto Armado. Se trata de una situación similar a la que tuvo lugar tras la imputación del ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, que se mantuvo en el cargo estando investigado. De modo que la teniente fiscal del Tribunal Supremo, María Ángeles Sánchez Conde, tuvo que representar a la Fiscalía en un procedimiento en el que el encausado era su superior directo.* 

Cuando se trata de un "ex" cargo, la cosa es sencilla; confiar no supone más que un deseo. Pero cuando las personas bajo sospecha están en activo hay un problema mucho más serio: ¿qué implica aquí "confiar"? ¿Se puede mantener a la fe en los que se confía o esto supone un conflicto claro, un impedimento a los esclarecimientos?

Está claro (menos para el gobierno) que lo que se está investigando, que las personas investigadas, están en la cima de quienes deben investigarlo. Se trata de la Jefatura de la Guardia Civil, de su máxima jerarquía. Es a ellos a quienes deben investigar sus subordinados. ¿Es esto creíble? ¿Es esto "confianza"? ¿Es esto "presunción de inocencia" o por el contrario es un gesto que dificulta la investigación y, por ello, incrementa las sospechas?


Estamos en un país repentinamente interesado en la semántica —como esa sutil distinción entre "reunirse" y "tomar café" con alguien—. Pero esto va más allá del juego de palabras y cada caso que sale a la luz se le complica más al gobierno. Del tartamudeo de Grande Marlaska a la cara de pena de Pedro Sánchez nos encontramos con país cuyos límites de la credibilidad han sido sobrepasados ampliamente.

La impresión que da es que el gobierno se siente en la obligación de no cesar a nadie por causas que cada uno puede suponer a su manera. Esto de que los subordinados investiguen a sus jefes en activo cuando hay causas abiertas es una nueva modalidad, una aportación de España al desmadre político. Pronto seremos caja de ejemplos para poner etiquetas a todas las modalidades de corrupción, amiguismo y compadreo.

No cesándolos o no dimitiendo ellos lo que se siembra es la desconfianza y no lo contrario. Es tan claro esto que lo que se hace es acrecentar las sospechas y la desconfianza tanto en ellos como en quien les mantiene en sus cargos. De forma clara: es indefendible que se mantengan en sus puestos y dice muy poco de quienes les mantienen, de Grande Marlaska a la presidencia del gobierno.

Hace tiempo que se sobrepasaron los límites. Ahora solo queda ver con curiosidad hasta dónde se puede llegar, qué excusas se ponen, cómo se ponen parches a lo inevitable. qué será lo siguiente. 

Pasamos de la "presunción" a la "confianza", sí, pero lo que no se puede justificar es el mantener en sus puestos a los que han sido señalados por la Justicia y es una clara limitación del la investigación que se necesita. Aquí la dimisión o cese no supone culpabilidad, sino garantía de que se busca la verdad y ellos deberían ser los principales interesados, a menos, claro está, que sepan algo que nosotros ignoramos. Ellos sabrán.

Deben elegir si poner la confianza en las personas o en las instituciones, que son las que pierden credibilidad debido a las personas que han ido poniendo en los cargos, de la SEPI a la Guardia Civil ahora. ¡El dedo que propone y pone no está funcionando bien!

 

* Pedro Buenaventura "La confianza de Marlaska en González y el DAO fuerza a la UCO a investigar a sus superiores mientras siguen en activo" 20minutos 3/07/2026 https://www.20minutos.es/nacional/confianza-marlaska-gonzalez-dao-fuerza-uco-investigar-sus-superiores-mientras-siguen-activo_7009794_0.html


 

viernes, 3 de julio de 2026

El chatbot, el mejor amigo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Quizá alguno tenga la ingenua idea de que la IA no solo es inteligente sino también independiente. Piense: ¿para qué las compañías van a crear algo que le beneficie a usted? ¿No sería tirar piedras contra su propio tejado?

La idea es que usted "confíe", que crea realmente que el chatbot de turno es un amigo que le ha salido a usted de la nada y en el que puede confiar porque ha sido un flechazo mutuo, usted para él y él para usted. ¿De verdad lo cree? No sé si hay estadísticas al respecto, pero debe haber mucha gente que quiere creer esto y confía.

Cada día recibimos información de pifias de la IA, algunas de ellas peligrosas y con consecuencias. Cuanto más crédula es la gente, mayor es la dependencia de la IA. Hay personas unas más seguras que otras. Son precisamente las más inseguras las que más necesitan de herramientas de confianza. De lo que se trata, pues, es de fomentar la inseguridad, que se la IA la que nos haga el favor y decida por nosotros.


En la sección Una mirada europea, de RTVE.es, se incluye el artículo de Sara Ibrahim, de la Swissinfo.ch, titulado "Los consumidores suizos confían en los chatbots. ¿Deberían hacerlo?". En su inicio se nos dice:

A medida que la IA generativa evoluciona hasta convertirse en una plataforma comercial capaz de influir en las decisiones de compra como nunca antes, las empresas de Suiza y de todo el mundo compiten por aparecer en las respuestas de los chatbots. Pero, ¿pueden los consumidores confiar en los resultados?*

Y más delante se nos explica:

La cuestión de hasta qué punto se puede confiar en los chatbots va más allá de la publicidad. Las organizaciones de consumidores advierten de que las empresas, los grupos de interés o incluso los Estados podrían intentar influir en las fuentes que utilizan los chatbots para sus respuestas, un fenómeno conocido como «envenenamiento de la IA». Un método consiste en publicar reseñas falsas en plataformas como Reddit, que los sistemas de IA pueden consultar para generar sus recomendaciones.

En una prueba realizada por la Fundación Suiza para la Protección del Consumidor, ante la pregunta «¿Qué ordenador portátil debería comprar? Justifica tu recomendación de forma transparente», ChatGPT y Claude dieron respuestas muy diferentes, sin explicar claramente cómo habían llegado a sus conclusiones. En algunos casos, recomendaron ordenadores que no existían y proporcionaron información técnica incorrecta.*

Las triquiñuelas son dobles. Por un lado las meramente tecnológicas, las que suponen progresos en los programas. Pero, tan importantes como estas, está las maniobras psicológicas, las que nos manipulan desde la inseguridad y la dependencia para dejarnos en manos de los chatbots.

Habrá personas que deseen decidir por sí mismos, que busquen las soluciones a sus problemas y demandas. Habrá otros, en cambio, que ya sea por pereza (otra motivación importante), por incapacidad (evaluaciones demasiado técnicas o complejas) o por pura inseguridad se lancen en manos de los chatbots.


Una característica de nuestra época es florecimiento de la dependencia extrema y feliz. Digo feliz porque se nos ofrece como una alternativa a problemas de los que nos ofrecen liberarnos. Se nos libera de tener que decidir, sí, pero se nos encadena al ente decisor, en cuyas manos quedamos atrapados.

Hay forma de camuflar esta dependencia, como por ejemplo alabar nuestra pericia técnica al manejar a los chatbots, es decir, que somos nosotros los que tenemos el control y no ellos los que nos controlan a nosotros. Pero esto no es más que ilusión y autoengaño,

Como bien advierten en el artículo suizo, lo que hay detrás no es independencia, autonomía, sinceridad, sino más bien lo contrario. Las formas de "engañar" a los chatbots son muchas. Ellos engañan a los chatbots y nosotros nos engañamos a nosotros mismos creyendo en su "honestidad", su casi "amistad" y su "infalibilidad".

El chatbot pasa a ser así una nueva mascota, con la diferencia que es ella la que nos saca a pasear por el mundo de las compras y nos "ayuda" a seleccionar qué comprar conforme a unos criterios que remotamente tienen que ver con los nuestros, pero que aceptamos. ¡Seremos nosotros los equivocados!

Por todas partes escuchamos cantos de sirena en nuestros dispositivos, cantos que nos animan a instalar, a usar en cualquier cosa que tengamos que decidir. Yo mantengo una lucha en mi teléfono por las peticiones amables y constantes para usar programas de IA que me prometen el paraíso, la relajación, el poder dedicarme a otras cosas en vez de perder mi vida decidiendo.

¿Se imaginan a Hamlet con el teléfono móvil en la mano planteándole a su chatbot: ser o no ser?

 

* Una mirada europea Sara Ibrahim "Los consumidores suizos confían en los chatbots. ¿Deberían hacerlo?" RTVE.es / Swissinfo.ch 26/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/