Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cada
vez que se estrecha el cerco judicial sobre José Luis Rodríguez Zapatero, el
PSOE se cuelga un poco más en un suicidio cantado. ¿A qué viene a estas alturas
seguir diciendo que creen en la "inocencia" y en la "presunción
de inocencia" del ex presidente (tal como decían ayer)? ¿A qué viene
incluso seguir repitiendo oficialmente que "creen en la inocencia del
hermano de Sánchez"? Lo único que consigue así es ser arrastrado hacia el
fuego simbólico en el que acabará ardiendo todo esto.
Creo
que estamos entendiendo mal lo que supone la responsabilidad política y sus
límites. Si los partidos se empeñan en no separar el trigo de la paja y siguen
defendiendo más allá de lo razonable la integridad de sus miembros y antiguos
miembros, lo único que se consigue es que los futuros delincuentes sepan que
les van a defender hasta el final, intentando por todos los medios que resulten
"inocentes", aunque no lo sean.
Hay que
cambiar el punto de vista porque arrastrar el nombre de los partidos, solo
contribuye al deterioro de la democracia, a la debilidad de las instituciones
cuando se habla de conspiraciones y privando a una enorme cantidad de españoles
de un amparo ideológico desde el que pensar y actuar políticamente.
Una
democracia sana y eficaz, necesita de partidos sanos y eficaces. Esto supone
que no deben hipotecar su futuro y credibilidad con causas que está claro que
se separan de sus propias ideas y palabras. Ya es bastante sonrojo cada vez que
se comprueba alguna acusación u otros la refrendan, ver cómo se tira de
hemeroteca y se escuchan las palabras del investigado, dichas para convencer a
otros pero sin ninguna incidencia en sus actos, contrarios a ellas.
En
20minutos leemos:
La declaración de Julio Martínez Martínez y los escritos que tanto él como dos altos cargos de Plus Ultra han remitido esta semana a la Audiencia Nacional han complicado seriamente el futuro judicial de José Luis Rodríguez Zapatero. Los tres investigados corroboran ahora los informes de la UDEF y señalan que el expresidente habría influido en favor del rescate de 53 millones de euros a la aerolínea y que la mercantil pagó en torno a 530.000 euros a cambio de estas gestiones. Pero ninguno de ellos ha contribuido por el momento a resolver la cuestión esencial para la causa que la UDEF tampoco ha logrado contestar: ¿Sobre quién ejerció su influencia el expresidente del Gobierno?
La tesis investigadora es que Zapatero utilizó sus influencias para impulsar la concesión de la ayuda pública que concedió la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda, y que aprobó finalmente el Consejo de Ministros. Pese a los múltiples indicios que apuntan en esta dirección, se desconoce qué puerta pudo tocar el expresidente, un dato que sería determinante para el impacto de la causa en el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Fuentes de la Fiscalía Anticorrupción explican que no se esperaba que Julio Martínez Martínez fuera a aclarar este extremo, si bien tienen claro que "la capacidad de influencia de Zapatero es a altos niveles de decisión". Por su parte, fuentes de las acusaciones populares se confiesan "insatisfechas" con la declaración que realizó Martínez a lo largo de cuatro horas, especialmente después del avance que remitió por escrito su abogada, Dolores Márquez de Prado, el lunes por la mañana.*
Lo podemos disfrazar de todo tipo de conspiraciones, difamaciones, etc. pero lo que no admite discusión es que los acusados tienen muy lejos unas defensas creíbles. Hasta ahora los que están con el agua al cuello solo basan sus defensas en intentos técnicos de salir del fuego, en tecnicismos, problemas de formas, etc. Ni el ex presidente ha sido capaz de explicar de dónde han salido las "dichosas joyas" a estas alturas. Y las declaraciones de los que quieren salir del lío siguen aumentando.
La estrategia de defensa política es todavía más pobre: la defensa del PSOE es si lo nuestro es malo, lo que vendría es peor, algo de una pobreza absurda por parte de los que aseguran la inocencia de los inculpados o, incluso, de los ya condenados.
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| ABC 21/07/2026 |
Es cada vez más angustioso para los que, dentro del PSOE, se ven metidos en un entramado del que nada saben y de la conciencia de ser usados como defensa de lo cada día menos defendible.
Lo que percibimos desde fuera es todo un entramado en el que una parte en los partidos se ha desviado a lo relevante en el poder: la distribución de fondos de los que se apropian de una parte en concepto de comisiones. Eso no solo ha pervertido a las instituciones públicas sino también a las privadas en las que la tan cacareada competencia se resuelve en sobornos con los que se compra y altera el mercado.
La preocupación por la X es mediática y política; es el "bombazo" del "más arriba todavía", por apuntar a la parte de circo que esto está adquiriendo. Pero ya con lo que tenemos nos basta para preocuparnos todos. Más arriba está lo inesperado, pero cantado. Sus efectos pueden ser terribles para el conjunto.
Eso se hace desde dentro de las instituciones y, cuando se sale del poder, creando empresas tapaderas para continuar mediante la influencia y las comisiones. Puede que te obliguen a salir del cargo, pero conservas la agenda y los contactos, dentro y fuera, nacionales e internacionales.
En el fondo es sencillo, pero no por ello menos deplorable. La cuestión está ahora si todo esto no va a arrasar la democracia española, en picado en estos años por acumulación de casos y, sobre todo, por la inoperancia, complicidad, etc., que suponen.
No hay más que una salida: la higiene democrática, limpiar con esmero las heridas producidas, no negarlas, desinfectar el sistema.































