Joaquín Mª Aguirre
Hasta
no hace mucho era frecuente escuchar la expresión "desear un mundo mejor
para nuestros hijos". Las generaciones anteriores, que provenían de una
España pobre o muy pobre deseaban dejar un mundo mejor, trabajar para que sus
hijos vivieran mejor que ellos, pasar
de una pobreza generalizada. Pero algo cambio y nos hizo hijos del momento y no
parte de algo que se desarrolla en el tiempo; sí, algo pasó que nos ha hecho
mirar más por nosotros mismos y dejar el futuro a cómo le vaya a cada uno.
Quizá
la costumbre de segmentar las generaciones etiquetándolas, reduciendo el tiempo
de su duración y remarcando sus diferencias, etc. no hacen más difícil trabajar
en el beneficio de los que vemos como extraños- Tanto hablar de
"generación Z", de "millennials", etc. nos ha hecho perder
deseo y perspectiva.
La
sensación que tenemos hoy es la de que cada cual se debe preocupar por lo suyo
y no por los demás, que tienen intereses diversos. Quizá es la idea misma de un
futuro mejor es la que falla y estamos poseídos de un pesimismo general.
En RTVE.es, Santiago Riesco Pérez nos presenta los datos obtenidos sobre la pobreza en España, poco alentadores, bajo el titular "La pobreza afecta al 25,9% de los españoles y la crisis de la vivienda amplía aún más la desigualdad entre comunidades"*. Los datos provienen de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), que presenta la segunda parte de su XVI Informe: El Estado de la Pobreza 2026. Pobreza y territorio: Comunidades Autónomas y Unión Europea. Los datos son muy preocupantes:
El estudio subraya que el riesgo de pobreza sigue
constituyendo el componente de mayor peso dentro del indicador AROPE. En
España, la tasa de riesgo de pobreza monetaria se sitúa en el 19,5%.
Este porcentaje engloba a todas aquellas personas que residen en hogares con
unos ingresos anuales inferiores al umbral oficial, fijado en 12.220 euros
por unidad de consumo al año (equivalente a 1.018 euros mensuales).
Al analizar la distribución por sexo y grupos de edad,
la pobreza muestra un claro sesgo de género y una marcada incidencia en
la infancia. Las mujeres registran una tasa de pobreza del 28,0%,
frente al 23,9% en el caso de los hombres. Por su parte, la población menor
de 18 años vuelve a situarse como el grupo de edad más vulnerable de la
sociedad, con una tasa que alcanza el 36,8%. Le siguen las personas de
65 años y más, con un 25,8%, los jóvenes de 18 a 29 años, con un 24,5%,
y el tramo de 30 a 64 años, con un 22,6%.
Los
efectos de estas distinciones los podemos ver en la vivienda, como se nos dice.
El "caso Maricarmen" y miles similares nos muestra la pobreza de los
mayores y de las mujeres. La acampada de Sol nos muestra el lado juvenil del
problema, sueldos explotadores e inconstantes o ausencia de ellos. La España
vaciada nos explica las distinciones norte-sur y la compra turística de los
territorios, repoblados con turistas que pasan a ser residentes ocasionales, de
temporada, o jubilados europeos con dinero, etc. Se nos dice:
El informe detalla notables diferencias cuantitativas al analizar cada comunidad autónoma de forma individual. Por la parte superior, las ciudades autónomas de Melilla (39,3%) y Ceuta (37,0%), seguidas de Andalucía (27,7%), la Región de Murcia (26,7%), Extremadura (26,2%), la Comunidad Valenciana (26,0%) y Castilla-La Mancha (25,9%), registran las tasas de pobreza más elevadas del Estado. Solo en Andalucía, el 27,7% de pobreza implica a más de 2,4 millones de personas en esta situación. *
Creo
que el informe sintetiza y explica una realidad española que no nos gusta ver,
que no nos gustaría tener delante por lo que representa. Las protestas se
acumulan y revelan los problemas reales. Por eso es una infamia estigmatizarlas
porque responden a la desesperación de muchos. También es una infamia
instrumentalizarlas, como hacen otros, despojándola de su sentido real y
ponerse al frente para sacar provecho.
No,
Esta España no va bien; no tiene un futuro mejor delante porque sus problemas
no son valorados como de deben. El aumento de la riqueza de algunos pocos es lo
que hace que no se solucionen cosas que deberían solucionarse por la pérdida de
la idea de "bien común", que mucho piensan está trasnochada o es
ingenua, naif.
Sin
embargo, un país que no piensa en el bien común es un país perdido y al borde
del estallido, como estamos empezando a notar.
El caso
de una dirigente socialista que clama contra los desahucios y uso especulativo de las
viviendas mientras que su pareja es dueño de treinta pisos y ha realizado desahucios
es un ejemplo, sin la necesidad de dar nombres, de esta España de las élites,
de la concentración económica y política pese a las diferencias.
Muchos están en política para defender sus propios intereses y no los de los demás, por mucho que digan o hagan campaña. Los ancianos en silla de ruedas mueren en un ascensor que "fallaba mucho" y se desploma en una residencia, como nos dicen hoy; los trenes descarrilan porque no se hace caso a los maquinistas que avisan de las malas soldaduras; pueden tratar de "eliminar" a una jueza que te molesta llamando a delincuentes para que te solucionen el "problema"... Es la España de cada día, la que parece tener el futuro bien agarrado. Los demás solo tenemos la queja que dirigimos a los responsables de muchos problemas. Pocas esperanzas nos quedan.
Hoy se
lanza a la ultraderecha contra los que protestan defendiendo una España
imaginaria y otra oscura en la sombra. Nuestra falta de sentido de futuro ha
permitido que unos pocos nos lo roben ante nuestra propia cara, con palabrería
y descaro. El propio reparto del poder no permite actuar con determinación y
eficacia.
Hemos
vuelto a la chapuza, a la falta de recursos por falta de inversión que se va
por los márgenes mediante "mordidas", sobornos y demás. Los datos
mostrados deberían sonrojarnos a todos, pero eso no se produce porque son
provechosos para muchos. Ya sabemos: no hay problemas, solo oportunidades. Las
enfermedades sirven para que crezcan hospitales y la venta de fármacos; los problemas de la
enseñanza pública nos llevan a la privada; las largas colas y demoras para que
te atiendan te llevan a lo que se ha creado enfrente por un precio nada módico,
etc.
Lo de
siempre: los ricos más ricos y los pobres más pobres y gritones, que es su
único recurso hasta que les abran la cabeza de un porrazo. Ante la falta de
soluciones o respuestas, siempre nos quedará un buen golpe.
No, no vamos a dejar una España mejor, sino más pobre, más injusta y peor repartida.
*
Santiago Riesco Pérez "La pobreza afecta al 25,9% de los españoles y la
crisis de la vivienda amplía aún más la desigualdad entre comunidades"
RTVE.es 15/10/2026
https://www.rtve.es/noticias/20261015/pobreza-afecta-espanoles-crisis-vivienda-amplia-desigualdad-comunidades/17267697.shtml


























