Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se van
confirmando nuestras suposiciones de que España ha pasado a ser la "mala
de la película bélica" en curso.
Somos "activos" en la oposición a la guerra y pedimos medidas
para frenarla y, además, medidas europeas contra Israel.
Trump
necesita de una cabeza de turco para dejar claro que es el amo del mundo, que
nadie se le puede resistir, aunque la realidad esté mostrando lo contrario. Por
eso es urgente una medida que siembre el temor, ya que con palabras no basta.
No
pueden admitir que los discursos triunfalistas y poderosos queden oscurecidos
por esas contestaciones que salen desde gobierno español y que busca reclutar
otros socios europeos.
Es
evidente (y ellos lo saben) que por muchos discursos triunfalistas que se
realicen (llevamos escuchando que se
"ha ganado la guerra" desde los primeros días), lo que tenemos
delante se parece muy poco a eso.
Que el
mundo se enfrente a Estados Unidos es ya una mala noticia que se resuelve con
amenazas constantes de invasiones, maldiciones, caricaturas de los enemigos,
fotos con IA y toda esa parafernalia que nos acompañan en estas guerras
modernas, mediáticas hasta el surrealismo. Las imágenes de provocativas
estampitas, de insultos al Papa, vídeos tomando el sol en Gaza o cualquier otra
forma visual han transformado las guerras y su sufrimiento causado, las muertes
de inocentes civiles en un show obsceno y provocativo.
Pero
para que salga el guion tal como se planea son necesarios golpes de efecto en
diferentes planos. Y es ahí donde entra España en este juego. Sánchez necesita
de apoyos internos por su débil situación, algo que va de lo personal
(familiar) a la avalancha de elecciones en el peor momento, hasta los
escenarios internacionales, en los que su necesidad de protagonismo le obliga a
actuar.
A
Estados Unidos le viene bien un opositor de bajo perfil, como es España, para
dar un golpe en la mesa y dejar claro quién manda. La "aparición" (¡qué
casualidad!) de un email dejando caer lo que le puede pasar a España está en
nuestros titulares. En este sentido leemos:
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mostrado "absoluta tranquilidad" ante la información de que EE.UU. estudia suspender la participación de España en la OTAN por su oposición a la guerra de Irán y su negativa a permitir el uso de las bases y del espacio aéreo español para las operaciones contra Teherán.
Según ha asegurado una fuente oficial anónima a Reuters, el Pentágono plantea en un correo electrónico interno suspender la participación de España en la OTAN y cambiar la postura de Washington sobre las Islas Malvinas para castigar a Reino Unido, dos de los países que han puesto límites al uso de su territorio en la campaña militar contra Irán.
"No trabajamos sobre e-mails, trabajamos sobre documentos oficiales que haga EE.UU.", ha advertido Sánchez, que, no obstante, ha reiterado la "absoluta colaboración" de España con los aliados dentro de la legalidad internacional. "Somos un socio leal", ha subrayado.*
Una
alianza defensiva que se vuelve "ofensiva" en los dos sentidos de la
palabra empieza a dejar de tener sentido. Es más puede servir de golpe final a
la necesidad de tener un sistema europeo de defensa no dependiente de las
veleidades del que ocupe en cada ocasión la Casa Blanca. Podemos pensar que es "poco
probable" que la Historia tenga el mal gusto de traernos un nuevo Trump,
pero no hay que jugar con fuego. Trump hace lo que hace porque, nos guste o no,
tiene respaldo interno, gente que piensa que los europeos somos una panda de parásitos que jugamos con su dinero, sus
armas y sus vidas. Trump está dejando un legado suficiente para no correr más riesgos. Los que aspiran a sucederle
lo harán mostrando más energía.
En
realidad, el correo filtrado es un pistoletazo de salida para salir de la OTAN
antes de que nos echen, que será una amenaza constante cada vez que no se diga
"¡sí, amo!" ante lo que se le ocurra al Trump de turno.
Hay
muchas probabilidades de que sea en España donde caiga el castigo ejemplar. La
otra opción es castigar al Reino Unido con la protección de las Islas Malvinas,
tal como se nos señala en el artículo citado.
Los
intentos de reimplantar el servicio militar obligatorio en algunos países nos
ofrecen una panorámica de respuestas ante la necesidad de defenderse. No es un
asunto baladí, es algo que habrá que ir teniendo en cuenta si queremos no
depender de los que exigen obediencia,
como ocurre con USA. Habrá que elegir porque nadar a dos aguas no puede durar
mucho.
Y esto
parece ser, por las palabras de Sánchez, el camino elegido. Volvemos a lo de
"OTAN, SÍ... pero". Refugiarse en el derecho internacional no será fácil,
cuando se ha demostrado lo que le importa a USA dicho derecho. Trump ya solo
reconoce el uso de la fuerza, que es quien manda. Aunque los Estados Unidos
deberían estar reconsiderando (aunque sea en privado, lejos de Trump) los
efectos de sus acciones y decisiones, será difícil o incluso innecesario
reconsiderar las alianzas. Si es el uso de la fuerza lo determinante, cada uno
deberá estar seguro de las suyas. La debilidad es un obstáculo para la
independencia, para la autonomía.
Con
esto, está claro, aumenta el riesgo de los conflictos. Si las alianzas y las
instituciones internacionales eran la garantía de paz, ahora vemos en qué ha
quedado. El PP se equivoca cuando considera que es cuestión del "izquierdista Sánchez". Es algo más, un aviso de futuro que nos debería preocupar a todos por que no se trata de elegir entre la paz y la guerra, sino en quién decide cuándo entras en guerra y con quién.
Las
amenazas de Trump son el inicio de una forma de política hacia el futuro. A los bloques
ideológicos les suceden ahora los bloques de dependencia e inseguridad, de obediencia y sumisión.
*
"Sánchez muestra "absoluta tranquilidad" ante un supuesto email
del Pentágono que propone sacar a España de la OTAN" RTVE.es/Agencias
24/04/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260424/eeuu-espana-guerra-iran-otan-correo-electronico-pentagono-pedro-sanchez/17039096.shtml























