Joaquín Mª Aguirre
La
política en España ya no es digna de ser llamada tal, al menos, según las
definiciones clásicas. Ya no se trata de tener
ideas sobre los problemas y cómo resolverlos. Se trata más bien de una estructura
doble, la mediática y la del poder. Las dos convergen en un sistema que se
polariza, por un lado, y se fragmenta por otro. Hay una España que vuelve a ser
dos, y hay otra España multipartidista, autonómica y de alianzas sin demasiados
objetivos. Hay partidos que han quedado desvirtuados de su sentido inicial y
hay partidos que solo existen para sumar diputados y ofrecerlos a los que les
faltan. El poder es la clave.
Los
problemas lo son en la medida en que son espectáculo,
que es la estrategia mayoritaria. No se trata ya de resolver problemas, sino de
buscarlos en el oponente y realizar campañas de exhibición. Ya no hay
ideólogos, sino comunicólogos al mando. Son los que crean y dirigen las estrategias de
representación mediática, los que eligen sobre qué se debe insistir y cómo se
deben presentar.
En este contexto general adquiere sentido el titular en 20minutos con el que se abre actualmente en su página web: "La cadena de mando del PSOE se resquebraja: Moncloa marca el relato, Ferraz pierde peso y el grupo parlamentario "vuela a ciegas""* La expresión "marcar el relato" es una forma de expresar el peso mediático, la lucha en titulares y mensajes. Hace mucho que señalábamos aquí que las declaraciones de los políticos apenas inciden en los problemas y se dedican a interpretar lo que el otro dice o hace. Se trata de eso, de dirigir la opinión antes que de actuar sobre la realidad. Existen los problemas del otro en la medida en que son responsables de ellos. Luego esto se traduce en mensajes que se repiten y redistribuyen, mensajes que se insertan en los discursos directa o indirectamente, vengan a cuento o no. Nuestros políticos de todos los bandos han asimilado esta misma técnica discursiva. No se trata de hacer algo bueno sino de encontrar lo malo, lo escandaloso, que se distorsiona y agranda. Lo bueno que pueda hacer el otro se tapa con lo malo. Discurso contra discurso. Y esta forma de hacer política tiene ya efectos internos.
Pero
hay momentos en los que esto salta por los aires. Cuando los discursos no
funcionan y se distancian de la realidad problemática, empiezan los problemas
internos:
La crisis de Ceuta no solo ha
puesto a prueba el relato del Gobierno. También ha terminado por dejar al
descubierto los problemas de coordinación entre Moncloa, Ferraz y los grupos
parlamentarios socialistas, una cadena de transmisión que distintas voces
del partido describen cada vez más debilitada y cuyo deterioro ya se expuso
el pasado martes en la última reunión del grupo parlamentario, según
confirman a 20minutos fuentes presentes en el encuentro. La línea política se
fija fundamentalmente desde Moncloa y, a partir de ahí, el partido y sus diputados
y senadores tienen que encontrar la manera de defenderla, en ocasiones sin
haber participado previamente en su elaboración y sin disponer de toda la
información necesaria. "Volamos a ciegas", resumen fuentes del
grupo socialista en el Congreso.*
En el
párrafo citado se concentran los efectos cuando los discursos dejan de
funcionar. Cada instancia —gobierno, grupo parlamentario y partido— trata de no
verse arrastrado por las otras. Cuando falla la estrategia gubernamental, los
otros se resisten porque ven en los errores ajenos su propio desastre. Entonces
empiezan las resistencias y controversias, los deseos de recuperar una voz
propia que les libere de la servidumbre.
Al
gobierno de Pedro Sánchez ya no le quedan demasiadas explicaciones ni errores
por cometer: de felicitar a Marruecos a no atender los avisos del CNI y otras
instancias informativas. Se ha puesto en contra a prácticamente todos los
comprometidos en el hecho de la invasión. Del delegado del gobierno en Ceuta a
los diversos ministros intervinientes, el descrédito es absoluto, lo que
aprovecha la oposición. Contra ella carga el gobierno sin darse cuenta que es
probable que existan mejores caminos hacia la ciudadanía. En el grupo
parlamentario y en el partido saltan entonces los avisos de desastre. La
maquinaria política funciona unida cuando van hacia una victoria, le ven
sentido a lo que hacen; lo que nos están diciendo es lo contrario, que no le
ven sentido a nada y que presienten el desastre.
Lo que les
hace perder poder, también hace perder credibilidad.
No ofrecen soluciones complejas, sino radicales. Cortar por lo sano debería ser su eslogan, aunque lo es implícitamente.
Sin el compromiso del poder, pueden ofrecer "soluciones" al gusto de
la cada vez más distante ciudadanía.
Los
partidos, que son la base del sistema democrático construido para que la
ciudadanía participe han desviado el sentido de su función. Existen para
cumplir su compromiso con la ciudadanía; sin embargo, esto se ve cada vez más
lejano y es el poder lo que les dirige. El partido, a su vez, se desgaja en
tendencias cuando las cosas no van bien y surgen las discrepancias y los
reproches por un lado, y los intentos de acallar críticas, por el otro.
Ante lo que se nos muestra fuera, las tendencias actuales, la estrategia de los partidos no debería ser destructiva, sino resolutiva y constructiva ante problemas que nos llegan de fuera y que se agrandan por la incompetencia y la incomprensión interna. Hay que cambiar las estrategias si no queremos quedarnos en luchas absurdas y problemas irresolutos. Habría que pensar un poco en ello.
* Marta
Moreno "La cadena de mando del PSOE se resquebraja: Moncloa marca el
relato, Ferraz pierde peso y el grupo parlamentario "vuela a
ciegas"" 20minutos 20/09/2026
https://www.20minutos.es/nacional/cadena-mando-psoe-se-resquebraja-moncloa-impone-relato-ferraz-pierde-peso-grupo-parlamentario-vuela-ciegas_7038009_0.html



























