Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De
nuevo la batalla de la información. Esta vez Donald Trump la emprendido con
insultos y descalificaciones contra una periodista que le hizo preguntas
incómodas sobre su política internacional.
Conforme
crecen las indefiniciones de sus acciones —su preferencia por las dictaduras—
Trump se revuelve con más fuerza cuando le enfrentan a sus contradicciones.
En 20minutos leemos su último enfrentamiento con la prensa en la Casa Blanca, uno más de un largo historial:
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mandó callar este lunes hasta en seis ocasiones a la corresponsal de CNN en la Casa Blanca, Kristen Holmes, cuando la periodista intentaba preguntarle por sus contactos con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y por la decisión de reducir la escala de las maniobras militares entre Washington y Seúl.
Trump interrumpió a Holmes mientras esta formulaba sus preguntas y la calificó de "ruidosa" y "bulliciosa", además de acusarla de hacer "noticias falsas". La periodista trataba de saber por qué el líder norcoreano no se había pronunciado sobre el anuncio de Trump de reducir la escala de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur.
Ante la insistencia de Holmes, el mandatario aseguró que sí había respondido a los mensajes que le ha enviado y que los intercambios entre ambos están siendo "muy positivos", aunque no ofreció detalles sobre el contenido de esas comunicaciones.
Trump también volvió a defender su decisión de reducir las maniobras militares y sostuvo que hará de la península coreana un lugar "más seguro".*
La CNN ha salido a defender a su corresponsal en la Casa Blanca, Kristen Holmes, frente a los ataques ofensivos e infantiles del presidente, considerándola una de las periodistas más respetadas en el entorno de la información presidencial.
Pero el hecho nos muestra —una vez más— el poco sentido democrático del presidente Trump, en especial en lo que afecta a sus relaciones con la Prensa. Si hace unos días hablábamos de la poca consideración mostrada hacia la Prensa al dejar que los periodistas siguieran en el Air Force One para que los posibles terroristas creyeran que él estaba dentro mientras que salía camuflado y viajaba en otro avión, hoy tenemos otro ejemplo más de ese desprecio.
No ha logrado que la prensa norteamericana se uniera frente a los hábitos dictatoriales de Trump respecto a ellos. Para Trump, los periodistas son una "incomodidad necesaria", una molestia que no hay más remedio que sobrellevar. Los periodistas deberían limitarse a tomar notas y transcribir fielmente sus actos y palabras. Lo demás es, para él, una osadía. Lo del "cuarto poder" le molesta.
Si tomamos en su conjunto las "cualidades" de Trump, nos sale un retrato peculiar para un presidente de los Estados Unidos, más propio de una dictadura que de una democracia: a) Trump sigue considerando que le hicieron trampa en su segunda presentación, la que le ganó Joe Biden; b) se quiere anexionar medio planeta sin importarle lo que opinen los países afectados, es imperialista; c) usa el chantaje económico de los aranceles y demás como forma de amenaza y como realidad, adiós al libre mercado que es la supervivencia del más fuerte por cualquier método; d) trata de imponerse a la prensa, a la que insulta y vapulea; e) insinúa que el país le necesita para un ilegal por anticonstitucional tercer mandado, desea perpetuarse en el poder; y f) está más a gustos con dictadores que con demócratas, a los que desprecia por débiles.
Existe en la prensa y en los gobiernos democráticos del mundo cierto miedo a llamarle lo que es —un autoritario, poco o nada democrático—, pero llegará un momento en que esto será difícil de contener. Es el miedo a represalias lo que contiene a una verdad por todos conocida y que él mismo se ha encargado de mostrar con sus acciones y palabras.
El problema es que su presencia ha despertado la fiebre autoritaria que está en el fondo de los Estados Unidos, algo que está en su misma formación como conflicto y que ellos mismos se han encargado de documentar ampliamente a través de las narraciones con las que han escrito su Historia.
Las actuales cazas de inmigrantes en un país formado por oleadas de inmigrantes refleja su origen colonial y de superioridad de unas "razas" respecto a otras. Los sicarios e imitadores de Trump, como ocurre con Vox en España, le imitan en esto, como muestran las recientes llamadas a "cazar inmigrantes" en Ceuta.
Sus fobias son las de la ultraderecha y afecta a la vida de las personas. Decisiones sobre la forma de vida, el género y su diversidad, la Ciencia, la educación, etc. nos muestran una voluntad autoritaria, difícil de ocultar porque se muestra como programa arrastrando a la sociedad a la polarización, algo que se ha extendido a diversos países, entre ellos España. El asalto al Senado por parte de sus seguidores armados para trata de impedir que Biden tomara posesión no es una anécdota, sino un hecho gravísimo en la historia norteamericana. La respuesta de los votantes sigue siendo un enigma. ¿Se puede repetir?
Trump no tiene principios democráticos porque no cree ellos. Las únicas elecciones "buenas" son las que gana; las que pierde son fraudes, robos, etc.
Su buena sintonía con Corea del Norte, el comienzo de su actual conflicto con la prensa al ser preguntado, es una demostración de dónde está sus preferencias. En realidad, los insultos de Trump son la respuesta a la pregunta que le hicieron.
* "Trump manda callar a una periodista de CNN tras una pregunta sobre Corea del Norte y la Casa Blanca la tacha de "desgraciada" 20minutos / EFE 18/08/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-manda-callar-una-periodista-cnn-tacha-ruidosa-tras-una-pregunta-sobre-corea-norte_7026705_0.html

































