sábado, 21 de febrero de 2026

El fallo con los aranceles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El varapalo dado a las políticas arancelarias de Donald Trump por parte del Tribunal Supremo de los Estados Unidos copa las portadas de todo el mundo como una "buena noticia". No es así como se lo ha tomado el ego del presidente que ha estallado en su contra soltando todo tipo de barbaridades.

De todas las lindeces que Trump ha soltado, me quedo con una especialmente significativa: "Puedo hacer lo que quiera con la IEEPA (Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional), imponer un embargo total, pero no puedo cobrarle a nadie ni un dólar por ello"*, ha señalado para a continuación calificarlo como "ridículo".

Por supuesto, también ha dicho que los jueces están vendidos a los países extranjeros, que son antiamericanos, una vergüenza para el país. Algunos de ellos los ha nombrado él y el grupo de jueces es de mayoría conservadora, lo que muestra que la línea de Trump va claramente contra el Derecho y viola la idea de los límites de la presidencia.

Hemos comentado en diversas ocasiones su idea del "poder" y su capacidad de actuación para conseguir sus objetivos sean estos los que sean. Un poder limitado no es poder, en el sentido absoluto y personal que Trump le da. No acaba de entender que ser "presidente" no significa poder hacer cualquier cosa.

Este varapalo tiene una serie de peligros que parte de lo señalado y de la mente compensatoria de Trump. No acepta un límite y debe compensarlo para no ver dañada su imagen de poder. No se limitará a refunfuñar sobre los jueces; necesita hacer algo que a sus ojos y a los de sus seguidores le reafirme. El problema es que estas frustraciones se pueden traducir en acciones exteriores. Y lo más próximo es Irán.

Sería una ironía trágica que se abriera una guerra brutal en Irán y en aquellos centros de interés norteamericanos como resultado de una frustración arancelaria, para demostrar que es él quien manda.

La guerra con Irán no sería como lo ocurrido con Venezuela, donde encontró una muy dócil respuesta manteniendo las familias de la dictadura, temerosas de perder su influencia y cargos. Venezuela es una dictadura debilitada por su propia corrupción, algo que Trump ha aprovechado para realizar sus acciones y conseguir sus objetivos de controlar el petróleo y a quién se vende.

Si la respuesta al frenazo de las medidas de las medidas arancelarias es una acción en Irán para demostrar al mundo quién manda, puede que los efectos sean mucho más graves que los ocurridos en Venezuela. Es poco probable que los ayatolas no tengan ya establecido un plan de respuesta. Si Donald Trump considera que es un "enviado", que "Dios le protege para que se cumpla su voluntad", eso ya lo inventaron los ayatolas. Lo que se juegan precisamente en la validez del mensaje divino sobre el que actúan. Los ayatolas necesitan mártires, la prueba precisamente de la validez de su mensaje y su autoridad.

Tras la derrota judicial, Trump necesita de una victoria que lo equilibre todo. Cómo será lo que busque para esa compensación de su ego, está por determinar. Las mayores probabilidades están en esa acción exterior, ya que los estragos de ICE en el interior han supuesto una inesperada respuesta de rechazo en la calles y medios. Con los aranceles frenados, con el creciente rechazo a la política migratoria represiva, lo que queda es el exterior, de Groenlandia a Irán. La primera ha recibido una respuesta política clara por parte de los todavía aliados. Queda la segunda opción, Irán.

Cada vez se maneja más la palabra "rey" para referirse a Trump en los Estados Unidos. En el contexto norteamericano tiene una significación negativa y profunda, que conecta con la propia creación de unos Estados Unidos libre de trabas, con el "We the People". Lo que le ha dicho un Tribunal Supremo de amplia mayoría republicana, con miembros que le deben el nombramiento, es que no se puede gobernar así, de espaldas al Congreso. Trump lo hace.

Lo perverso del régimen iraní no quita la forma en que este caiga, especialmente en lo referido al riesgo de unas matanzas de enormes dimensiones. Estas acciones ya no podrán ser "limpias", de bajo coste, como lo ocurrido en Venezuela. ¿Cómo actuará el pueblo norteamericano si esto se produce, si se produce un nuevo Vietnam. el gran fantasma siempre presente?

Lo importante es saber el estado de la lucha interna en estas cuestiones, es decir, en quiénes comparten lo visionario de las políticas de Trump, quiénes le siguen ciegamente y aspiran a seguir su legado (suponiendo que abandone la Casa Blanca cuando le toque), y los que creen en el pueblo, en otro tipo de políticas, en otra forma de gobernar.

Un experto consultado en RTVE.es señala que no le han dicho que "no puede", sino que "no puede sin contar con el Congreso". Es un matiz importante, pero no sé si vuelve a Trump a la realidad de la dependencia de terceros. En cualquier caso, no se reduce a una cuestión meramente interna sino que está sujeta a muchas variables y no a la simpleza trumpista desde el poder absoluto.

Hoy la noticia es la desautorización de las políticas arancelarias de Trump y los posibles efectos económicos de esto. Pero no hay que descuidar lo que pueda pasar por una mente no acostumbrada a que le lleven la contraria. Nada nos gustaría más que estar equivocados porque los riesgos son muy altos y, si ocurre, algo de este tenor con consecuencias imprevisibles.

* "Las 10 frases de Trump tras anular el Supremo sus aranceles: "Puedo destruir un país, pero no les puedo cobrar 10 dólares"" 20minutos 21/02/2026 https://www.20minutos.es/internacional/frases-trump-anular-supremo-aranceles-destruir-pais-cobrar-dolares_6937174_0.html

viernes, 20 de febrero de 2026

Tramas corruptas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Más preocupados por la relevancia de los nombres, dejamos de lado lo auténticamente relevante: qué papel tenían en algo que va tomando la forma de una estructura. ¿Es una casualidad que se vayan juntando nombres, que se revelen poco a poco conexiones entre ellos cuya finalidad no está clara? En el caso de Reino Unido, llegamos hasta el entorno de la Corona con el ex príncipe Andrés, ahora detenido.

Ya podemos preguntarnos: ¿es la pederastia el fin o el medio? Para los medios, la personalización de los casos es importante para el etiquetado informativo, pero ¿no está contribuyendo a desviar la información sobre la finalidad real de estos grupos? La acusación para la detención de Andrés no es la pederastia, sino el desvío de información privilegiada obtenida desde su cargo, es decir, desde el acceso que tenía.

La cuestión era si la pederastia o cualquier otro servicio sexual que se les ofrecía no era más que un gancho, una forma de captación para otro tipo de "negocios" más suculentos en cuanto a los beneficios. ¿Que debían ofrecer como contrapartida por pertenecer al "club Epstein - Maxwell"?

Los medios se centran en la relevancia de los que van cayendo acusados de pertenecer al "club", pero no sabemos cuál era la contrapartida. ¿Solo "amistad"? El club no era precisamente barato; algo querrían conseguir.

En los casos de nuestras "tramas nacionales", la cuestión es más compleja porque atañe a partidos políticos, pero también más sencilla pues el móvil es la corrupción económica (hasta donde sabemos y  por las que han salido hasta el momento a expensas de lo que salga en el nuevo caso "policial"). El llamado "caso Koldo" encubre con su denominación las jerarquías verdaderas y la dirección del entramado. Han salido los nombres de empresas beneficiadas, como en el llamado "caso Montoro", pero no se les ha puesto todavía cara a la gran mayoría de los enlaces y beneficiados desde el lado empresarial. Apenas sabemos nada de las forma de captación y contratación desde el otro lado.

Hay que distinguir en las tramas corruptas el fin de los medios, quiénes son materia prima por su debilidad o quiénes son los que actúan en nombre de las empresas que consiguen así grandes beneficios. En el caso algunas de las tramas corruptas españolas parece claro que se trataba de llegar a las alturas de los ministerios desde la altura de los partidos, copando puestos decisivos para reforzar sus propias estructuras situando a los fieles en sus lugares de control e influencia. Desde allí controlan quiénes suben y los colocan en puestos de confianza para facilitar su "labor". Son los "Koldos" de turno.

La capacidad de indagar estos casos frente a muros de influencia y silencio, con personajes como varios presidentes y expresidentes de los Estados Unidos o miembros de la Casa Real británica y de otras casas reales europeas, de la diplomacia o los ministerios, con la hija del magnate de la prensa británica (Maxwell), miembros de la cultura de todo tipo, etc. parece limitada. Para trabajar con seguridad necesitan de esas redes de protección, que va de autoridades a medios.

Lo que parece una enfermedad política de alcance mundial es la gran capacidad de aunar la corrupción privada en grupos organizados, ya sea entre ellos o con unos controladores / organizadores que usan a los miembros por sus accesos a información de todo tipo, política, económica, personal, etc. ¿Qué hizo Andrés con la información que pasó a terceros? ¿Qué hicieron ellos con ella?

La prensa repite que solo queda de esa trama Ghislaine Maxwell en la cárcel, pero ¿es posible que este entramado gigantesco lo llevaran solo dos personas, que pudieran manejar a decenas de personas y millones de documentos, de fotos a correos, y atendieran los intereses del sistema?


Necesitamos, aquí y allí, conocer mejor, más profundamente, las estructuras y objetivos de esta corrupción organizada que se instala en nuestros ministerios, partidos, instituciones, etc. como en el caso de las españolas, o las que se abren socialmente creando puntos de contacto en diversas esferas y países.

Si los indicios se confirman, veremos cómo acaba nuestro último caso, el de la Policía Nacional, que presenta otros matices personales e institucionales. Pero si se demuestra que había algún tipo de organización interna detrás, una forma de tapar los abusos, el caso podría cambiar radicalmente. El hecho de que en apenas unas horas hayan salido a la luz los datos personales —de su nombre a su número de teléfono— de la víctima en chats policiales, como denuncian que ha sucedido, es grave. El abogado defensor ya ha señalado que les están contactando otras víctimas.

Los partidos españoles se están tomando esto de las "tramas" y "casos" como algo que deteriora su "imagen", pero deberían entender que nada deteriora más su imagen que el hecho de que existan estas tramas y no se haga nada más que tirarse los trastos a la cabeza.

La confianza ciudadana queda destruida ante la sospecha de que pueden colocar a su propia gente allí donde les interesa para asegurarse su invisibilidad, al menos hasta que salta el escándalo y ya es más difícil de controlar.

El "caso Epstein & Maxwell" es algo más que de "pederastas"; no creo que ese fuera el fin y tirando del hilo del ex príncipe pueden salir muchas cosas, los verdaderos motivos de la trama y quién más esté detrás de otros hilos hasta ahora invisibles.


jueves, 19 de febrero de 2026

Poder y abusos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Al parecer la gente está preparada mentalmente para aceptar que existan políticos corruptos y acosadores, quizá por la frecuencia, pero provoca un gran choque que esto se asocie con altos cargos de la Policía. Si esto ocurre, piensan, con aquellos que deben defendernos, ¿adónde vamos, a quién acudimos cuando tengamos un problema?

Claro, llevamos una racha fina. Nos llegan las noticias de médicos que violan a sus pacientes anestesiadas o de jefas de guardería que torturan con chinchetas a los niños entre otras lindeza. Esto crea un panorama oscuro, dudoso. Es cierto que no se trata de actos masivos, pero la actuación de los medios, su presencia escandalosa en ellos, nos afecta y pensamos que nos pueda tocar a nosotros.

No sé si esto pasa en todas partes y se trata de una fase de retroceso de la humanidad, pero tampoco importa mucho. Hay que lidiar con lo que tenemos y lo que tenemos es el crecimiento del número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, un crecimiento de los casos de acoso sexual en muchos ámbitos,  casos de abuso de poder que involucran a instancias cada vez más arriba, etc.

Los que tienen que defender sus actuaciones encontraron hace tiempo un mantra, el del aumento de las denuncias. De esta manera le dan la vuelta a la tortilla y presentan como positivo lo que tiene consecuencias negativas. El problema es que el aumento de las denuncias se traduce en más violencia, en más muertes, y no en más detenciones, como debería ser. Hay otro mantra más descriptivo: "tenía una orden de alejamiento".

Está claro que las órdenes de alejamiento sirven para muy poco en estos casos, donde el asesino se puede permitir la distancias muy cortas, como este último estrangulamiento. Quizá no se explica bien lo que significan y creemos que con dictarla es suficiente. Está claro que no funcionan en muchos casos.

Hay algo que falla a la vista de los resultados. Las excusan son muchas, pero todas muy débiles ante los efectos, las muertes de más mujeres, precisamente las que han confiado en el sistema ya sea por las denuncias o por la creencia en que una orden de alejamiento es suficiente.

Otro factor es la lentitud de la justicia, los juicios que se alargan eternamente, que no llega nunca la fase final. Las excusas aquí son la saturación de casos, los pocos efectivos en los juzgados, etc. Las larguísimas esperas contribuyen a que los casos no se cierren, que aumente la tensión y que estalle la violencia.

Cuando los casos son muy mediáticos porque los intervinientes lo son ocurren cosas como las del llamado "caso Errejón", en el que la presión mediática constante acaba haciendo perder la salud mental y estallas. Los ejemplos de este acoso mediático constante sirve de alerta a muchas que no están dispuestas a vivir esta tortura. Los famosos de turno saben de este poder y lo utilizan en sus abusos, cuentan con él.

La España que estamos descubriendo, la "España del acoso", no nos gusta. Se mueve siempre en el terreno de lo sórdido en el abuso y de lo chapucero e ineficaz entre los que deberían frenarlo.

No vale la excusa de la visibilidad si esta causa más muertes. Necesitamos más de una pedagogía anti abuso, algo adaptado a esta situación que va desde las escuelas infantiles a las residencias de ancianos, que afecta a las personas humildes y a las altas esferas de la política, las empresas e instituciones, como el caso en la cumbre de la Policía.

En el caso de la mujer secuestrada, violada y golpeada durante casi dos años, se ha inculpado a los vecinos, cómplices por su silencio. ¿Qué extraña excusa ha hecho que no denunciaran lo que escuchaban? ¿Puede cualquier mujer ser objeto de secuestro, violencia y silencio sin que se denuncie la situación por los vecinos, familiares, etc.? ¿Atendemos lo que nos muestran los medios, pero nos hemos vuelto incapaces de ver lo que tenemos frente a nosotros? Algo de esto hay.

Mucho me temo que hay cada vez más indicadores de que se está retrocediendo en aspectos relacionados con las mujeres. Se está retrocediendo cuando ya existe división en los partidos, cuando las encuestas nos dicen que hay muchos que consideran que la violencia "está justificada en ciertos casos", cuando descubrimos que las personas situadas en altos cargos los usan como forma autoritaria de conseguir lo que "desean".

El caso del alto cargo de la Policía Nacional ha marcado (por ahora) un listón. Nos ponemos a buscar responsables políticos, revisamos que falla en los protocolos, cómo las instituciones intentan silenciar los escándalos, etc. pero no vamos al fondo del problema, la existencia de una forma violenta de dominación sexual, un sentido de propiedad sobre las mujeres. Nos llenamos de tópicos sobre lo que hemos avanzado, pero la realidad es que no encontramos el modo adecuado de prevención de algo muy extendido y del que salen a la luz las muertes diarias y los casos muy mediáticos.

Necesitamos comprender mejor para poner remedio, si es que lo tiene. Necesitamos saber qué lleva a estos comportamientos violentos, en qué forma se ve el poder y su abuso y porqué muchos no hacen nada. Algo está fallando.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El modo discreto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como era de esperar, las reacciones en el PP a las declaraciones sobre el “feminismo” de Vox y su igualdad con el de los populares ha levantado ronchas y rápidamente ha sido aprovechado como ayer anticipábamos tanto por Vox como por la izquierda y sus medios afines. Estaba cantado. No solo comentan unos las contradicciones de María Guardiola - el donde dije digo, digo Diego-, si no que Vox contiene las risas y la izquierda se rasga las vestiduras.

Pero lo que ha colmado el vaso, al que le faltaba muy poco para rebosar, han sido las palabras de Alberto Núñez Feijoo con su afirmación de que hay que hacer menos ruido y más negociar con discreción. ¿Cómo debemos entender esta afirmación? ¿Qué es el ruido, que la discreción?

Una de las conversaciones que han salido a la luz durante la dana levantina fue la recomendación de Núñez Feijoo sobre “no descuidar la comunicación”. Pase lo que pase, la información debe ser vigilada con esmero porque es donde se decide todo. Así, Núñez Feijoo, que venía desde Galicia con una imagen moderada, se nos muestra como un dirigente “moderno” (todo es comunicación), pero como un inoportuno comunicador obsesionado con  la comunicación. El modelo de la discreción ¿tiene límites?

“Discreción” no debe entenderse como “moderación” en absoluto. Lo que dice, juntando sus dos afirmaciones, viene a ser que es más importante controlar lo que se ve y se dice que lo que se hace, que siempre se podrá envolver en silencio o en palabras, según toque. Es un modo de pragmatismo que no todo el mundo va a entender: tú pacta, que ya lo explicamos luego con control de daños.

La dirigente extremeña se ha puesto ella misma la zancadilla al entrar al trapo de los micrófonos. ¿Creía lo que decía? Eso no es lo importante, sino lo que otros hayan creído. Pero la ha salido fatal y ha conseguido lo contrario de lo que quería, ruido y barreras.

Ahora es una parte del PP la que se ve perjudicada por la idea de que comparten “feminismo” con Vox. La simple idea de feminismo es negativa para Vox, algo que califica como “ideología”. Por mucho que se empeñe María Guardiola, Vox solo tiene “machismo”, que es como se debe etiquetar su propia “ideología”, que para ellos es reconocimiento de la ley natural, la que ha hecho diferentes a hombres y mujeres, la que les ha asignado “obligaciones” distintas a cada uno de ellos. Así de sencillo. Vox es el pasado milenario orgulloso de serlo. Los demás tienen ideologías; ellos mandato divino o natural, según el día, lo que tiene que ser.

Vox cree en la jerarquía familiar, en la raza y la sangre, en el vínculo natural con el suelo que pisas, que te ha sido concedido. Vox ha contagiado al PP que ya habla del “orgullo de ser español” como elemento para la nacionalización. Es como el americanismo de Trump, una gracia de Dios del que te excluyen por piel, lengua y antepasados.


En la medida que el PP, para alcanzar gobiernos, debe someterse a estos principios que, según Núñez Feijoo, se debe mantener en la oscuridad y discreción de los despachos, retrocede en la Historia y se acerca a esa vieja derecha tradicionalista, beata y mirando a los antepasados, que siempre fueron mejores. Lo demás, dicen, es decadencia.

El PP tiene un problema serio con ese tener que contar con Vox para  los gobiernos. Supone el riesgo de provocar el nacimiento de un movimiento centrista que pueda acostarse sin miedo a pesadillas y sin úlceras de estómago por las mañanas. Muchos ya lo echan de menos si la alternativa es ceder siempre a Vox y renunciar a sus ideas.

Entre el ruido y la discreción, los ciudadanos tenemos derecho a saber qué concesiones, qué retrocesos se están produciendo en las negociaciones. Si Núñez Feijoo cree que cambios políticos importantes se pueden considerar "ruido" por sus efectos, mucho me temo que ha perdido el rumbo. Pensar que Vox y PP van a crear una "nueva España" es un error grave que se volverá contra él, desde dentro y desde fuera. Puede que echar a Sánchez tenga un coste interno mayor de lo pensado.

No es la claridad la que provoca el ruido; no es cuestión de discreción. Lo importante es que se sepan los límites en función de las ideas y no teniendo el cuenta el ruido. Si estas provocan ruido, será por algo. Menos discreción y más claridad de ideas y compromiso. No es cuestión de "trabajo serio", sino de principios. Si se manda el mensaje de que son lo mismo, la gente lo creerá y muchos, como está ocurriendo, se deslizarán hacia Vox.

martes, 17 de febrero de 2026

¿Es negociable el machismo?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las formas de división política, apoyadas en la necesidad de rentabilizar las minorías, conllevan una serie de aspectos negativos para la lógica democrática. Partidos que en la primera fase, la electoral, buscan agudizar sus diferencias, cuando llega la segunda, la negociación, se encuentran con un panorama muy complicado, algo que el elector no acaba de comprender.

La extraña lógica parte del principio que "tu rival", tu enemigo, no es realmente el que está ideológicamente más lejos de ti, sino, por el contrario es el que está más cerca, pues compite por unos mismos votantes o votantes muy próximos.

Esto se aleja de lo democrático y supone una perversión: la conversión de los principios políticos en principios de mercado (y mercadeo). El beneficiado es, desde luego, el que consigue más con menos, es decir, el partido minoritario en la primera fase que consigue lo suficiente para ser necesario en la segunda fase, la que lleva a las negociaciones para acceder a los gobiernos.

Esto da lugar a conflictos que no acaban de entenderse y que suponen cesiones y cambios en procesos que afectan a valores y principios que han definido con claridad a los partidos en sus propuestas.

En RTVE.es podemos leer sobre el problema que se plantea en Extremadura con las negociaciones para formar gobiernos estables:

Durante la campaña electoral previa a las elecciones de diciembre, Guardiola y el líder de Vox tuvieron fuertes enfrentamientos dialécticos con el feminismo como telón de fondo. "No ve bien que las mujeres hablemos con firmeza", afirmó Guardiola durante la campaña. Además, acusó a Santiago Abascal de tener un "tufo machista" en sus declaraciones electorales en las que criticaba a la del PP.

Pero el enfrentamiento de la extremeña con Vox y el feminismo viene de lejos, no solo de la campaña electoral del pasado mes de diciembre. En 2023, la del PP aseguró que rechazaría gobernar con los de Abascal en Extremadura porque negaban la violencia machista. Finalmente, y tras entrar directamente en la negociación la dirección nacional del PP, Guardiola accedió a gobernar con Vox, aunque estos últimos posteriormente abandonaron el ejecutivo regional por discrepancias en materia migratoria.

Y en medio de toda esta polémica, Vox avisa que no se abstendrá en una segunda votación de la sesión de investidura de Guardiola el 3 de marzo. "No estamos en eso", ha asegurado el portavoz nacional de Vox, José Fuster.* 


Creo que estos puntos son de primer orden en lo que podemos percibir en política. No se trata de negociar un tanto por ciento de algo, sino de cuestiones capitales como las que afectan a la consideración de la igualdad. La pregunta surge: ¿es negociable el machismo patriarcal, una concepción que es clara en Vox, similar a la que el trumpismo mantiene en Estados Unidos desde donde nos llega?

Su fundamento es el mismo que ha llevado a Marco Rubio a hablar sobre "la decadencia europea", que ha dejado de asentarse en el sistema patriarcal, de origen divino, y la invasión de la inmigración. Vox no se aleja de esto, más bien lo contrario; son sus caballos de batalla más claros.

¿Puede permitírselo el Partido Popular? Creo que no, por mucho que se juegue un gobierno autonómico. Es algo que afecta a principios, a valores, a la historia de la igualdad. Si el PP cae en esta concesión —junto a otras de este tenor— será difícil que no pierda una parte de su electorado, ya sea por la derecha o hacia la izquierda.

Es mejor que se quedan claras las distancias a 1) perder su propia esencia democrática; y 2) dejar claro que interesa más el poder que los principios, que es una forma de decir mañana haré lo mismo por otra cosa que me pidan.

Obviamente, a Vox le interesa doblemente sacar el máximo partido si así consigue lo propio y además dejar claro que el PP no tiene principios que respete, solo intereses. Las palabras de Guardiola diciendo que el feminismo del Partido Popular es el mismo de Vox no son solo una contradicción sino un insulto a la inteligencia que ya ha causado revuelo entre las filas populares más sensatas que se dan cuenta del daño causado y de cómo en la izquierda se frotan las manos al hacer buenas sus tesis de que PP y Vox "son lo mismo".

Está habiendo demasiadas declaraciones que dan a entender que hoy defiendo esto y mañana lo contrario. Se lo están poniendo en bandeja. La ultraderecha siempre va buscando un cambio en el sistema, que según ellos "va hacia el desastre" por su desvío de las "líneas originales" o "naturales". Les interesa el cambio de "sistema", no los detalles. Por eso piden concejalías o ministerios de cambios socioculturales profundos (educación, cultura...). Lo hemos visto anteriormente y su obsesión antifeminista es clara y constante. Lo que no se entiende son los cambios en el PP. ¿No se dan cuenta?

Fundación Mujeres 2025

* Félix Donate Mazcuñán "Guardiola no entiende que sea "escollo defender la igualdad real" y cree que lo "debería hacer Vox y cualquiera"" RTVE.es 16/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260216/guardiola-no-entiende-sea-escollo-defender-igualdad-real-cree-deberia-defender-vox-cualquiera/16940584.shtml