Joaquín Mª Aguirre
Hoy
todos hablan ya de "guerras híbridas", pero no se acaban de hacer las
preguntas básicas: quiénes y por qué. No sé cuál de las dos debe ir primero,
pero como decía un amigo "si ves que alguien viene hacia ti con un hacha,
primero te apartas y luego te haces las preguntas". Ahora estamos en la
fase de ver venir con el hacha.
En
RTVE.es explican así la avalancha de ataques informáticos recogiendo fuentes de
la Unión:
La Comisión Europea en colaboración con la Agencia Europea de Seguridad Aérea y los Estados implicados estudian lo sucedido para intentar esclarecer el origen de los avisos. Varios dirigentes de la Unión Europea han culpado a Rusia e Irán por lo que califican de "ataques híbridos", pero los dos países niegan cualquier implicación.
Este mismo viernes, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha afirmado en una entrevista en La Hora de La 1 que las amenazas falsas a aviones europeos son "un intento de agresión híbrida y guerra psicológica".**
No es mucho y los acusados lo niegan lo que conociéndolos no significa nada, solo que lo niegan. ¿Esperábamos que lo reconocieran? No, no va con este tipo de agresiones, que se deben prolongar hasta crear un clima de inseguridad, de duda sobre cuál será el siguiente ataque en los agredidos.
En este mundo tan complejo, las apuestas sobre la autoría se reparte: Rusia e Irán, como los más aceptables, según las declaraciones. Pero hay otros candidatos, desde los anti sistema internos a la ultraderecha, pasando por Israel en represalia a sus sanciones. Cada uno puede elegir sus candidatos favoritos, por supuesto, pero del acertar depende que paren.
¿Está la Unión Europea dispuesta a actuar con la misma moneda sobre aquellos que pueda hacerlo? Hay que reconocer que, pienso como europeo, que no estamos por la labor, que no descongelaremos los supermercados rusos o sus bancos de sangre, que no mandaremos correos con falsas amenazas de bomba y demás del mismo tipo. No es nuestro estilo.
Para hacer algo así hay que tener un grado fuerte de control del aparato del estado y unos servicios paralelos autónomos que no informen necesariamente de lo que hacen, que se limiten a "leer la mente" de sus líderes máximos y hagan lo que a ellos les gustaría que hicieran sin dar explicaciones.
Desde hace una serie de meses, los países europeos viven en una constante alarma, que no alerta. Ponerse en alerta significa apuntar a algún sitio. Los europeos vivimos felices en una sociedad de mercado, que mira la Bolsa cada mañana y necesita del consumo placentero, es decir, los viajes, hoteles, los espectáculos, etc. Todo esto, con una mera amenaza de guerra —híbrida o de otro tipo— se va al traste. La gente empieza a ahorrar y se queda en su casa.
Ahora, con lo del kit de emergencia, ya tenemos una psicosis alarmista sobre lo que puede pasar. Se supone que tener preparado el kit es de previsores ante lo que pueda caernos, de una guerra nuclear (el kit no cuenta con traje) a un simple atentado. Nuestra poderosa economía es muy débil, pues depende de los miedos de un mercado cada vez más nervioso, que se lleva los capitales a sitios más tranquilos y seguros.
Como decíamos ayer, el mundo se ha hecho pequeño y global. Todo afecta a todos y eso no deja zonas seguras para nadie. Todo es ya sospecha o amenaza. A la vez, desde ese estado de penumbra se pueden hacer muchas cosas eficaces en el daño sin asumir demasiados riesgos ni dar la cara. Se pueden fabricar intermediarios eficaces, ya sean reales o fantasmas, cuyos estornudos se reciben en la otra punta del globo.
En 20minutos se preguntan por un nuevo agente en el caso de las amenazas a los aviones realizadas ayer:
Aeropuertos de Europa han vuelto a registrar este
viernes amenazas de bomba. Este jueves, al menos 25 vuelos en el continente se
vieron afectados por este tipo de incidente. Supuestamente, detrás de las
amenazas de bomba está la organización 'Estado Masculino'.
"Nosotros, combatientes del 'Estado Masculino' (Male
State), dejaremos una huella en la historia con nuestras acciones de
hoy", decía el correo electrónico recibido el jueves por varios
aeropuertos, entre ellos los de Italia. El mensaje amenazaba con "teñir
los cielos de rojo" mediante la detonación de los explosivos.
Aún no se ha confirmado si el grupo autor de las amenazas forma parte de un movimiento que lleva el mismo nombre surgido en Rusia. En 2016, el ruso Vladislav Pozdniakov fundó el 'Estado Masculino', un grupo misógino creado como comunidad cerrada en las redes sociales. Comenzó como un grupo en Vkontakte, la versión rusa de Facebook. Hoy podría haber desaparecido o, según otras fuentes, llamarse Male Legion.*
Es una nota interesante, más allá de su verosimilitud. El mundo se ha llenado de tarados activos y este grupo tiene toda la pinta. ¿Son así o son una mera tapadera de acciones del estado profundo? El grupo se proclamó, según nos dice "antifeminista", "anti ucraniano" y "antisemita", también "anti gay", toda una amplia proclama que les permite actuar en muchos niveles, si es que son algo más que una tapadera para instancias superiores. Curiosamente, en la entrada de la información se citan palabras del fundador señalando que ya no existe. "Ser o no ser" no tiene importancia en este mundo de redes. Lo que se transmite, existe y funciona.
Hace mucho tiempo que descubrí que todo era posible, que podías pensar lo más extraño y que lo encontrabas en la red. Siempre había un grupo que compartía la misma estupidez, por estrafalaria que nos pudiera parecer. Creo recordar que fue el novelista norteamericano Kurt Vonnegut quien escribió que "el problema no es que en un país haya 20.000 locos, el problema es que estén organizados". Tenía toda la razón e Internet lo demostró. Que a los locos se les utiliza, que son manipulables tampoco es una novedad. Son tontos útiles, ya sea porque hagan o porque se lo atribuyan.
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| Kurt Vonnegut |
El problema, volvamos a ello, es que necesitamos saber quién está detrás para poder protegernos, neutralizar las amenazas, saber hasta qué punto son ciertas o solo tapaderas. Si estamos en guerra, habrá que saber con quién. Luego, plantearnos cómo responder, porque si a los que lo hacen les sale gratis no acabaremos nunca.
Que nos proclamemos como una sociedad feliz no significa que lo seamos. Gran parte de la revuelta se debe a la insatisfacción, es decir, la diferencia entre lo que se nos promete y lo que se nos da. luego está nuestra capacidad defensiva, controlada desde Estados Unidos por la OTAN. Las protestas por el necesario aumento del gasto en defensa y nuestra autonomía forman parte del panorama. Otro frente abierto.
En la noticia se dice que el grupo machista ruso nació en su "propio Facebook", en el ruso y solo ruso. Nuestros problemas nacen de nuestra confianza, del uso que les dan a unas redes que son negocio y que sirven a la vez para jaquear supermercados y hospitales, además de todo lo que esté conectado a ellas. Hemos hecho "nuestras" las redes norteamericanas, dependemos de su seguridad y eficacia. Ahora no somos capaces de defendernos ni de invertir en defensa porque, según parece, no sabemos quién nos ataca ni por qué. Y cuando lo sepamos ¿qué haremos?
* "Nuevas amenazas de bomba afectan a vuelos europeos, entre ellos cuatro con destino a Madrid, y a medios de comunicación" RTVE Noticias 6/11/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261106/nueva-ola-amenazas-bomba-aviones-europa/17302942.shtml
** Chema Lizarralde "'Estado masculino', el grupo antifeminista detrás de los avisos de bomba en vuelos europeos: "Teñiremos los cielos de rojo"" 20minutos 7/11/2026 https://www.20minutos.es/internacional/estado-masculino-grupo-antifeminista-detras-los-avisos-bomba-vuelos-europeos-teniremos-los-cielos-rojo_7058224_0.html


































