miércoles, 21 de octubre de 2026

Sobre Vox y el control ideológico del cine

 Joaquín Mª Aguirre

La noticia es de ayer mismo y vuelve a incidir en los aspectos culturales en la política, más específicamente en lo que respecta a la concesión de subvenciones al cine español. El titular de RTVE es directo, sin ambages: "Vox veta las ayudas al cine en Castilla y León para películas "que impliquen adoctrinamiento ideológico""*

No es la primera vez que se producen este tipo de acciones que nos muestran hasta qué punto la ultraderecha ve los aspectos culturales como "enemigos", si bien su retórica, como en el caso que se menciona, va siempre por aspectos "protectores". En el pasado reciente, allí dónde Vox se hace parte del poder, han surgido noticias sobre el rechazo de la compra de determinados libros, por ejemplo, incumplen esas "normas" que ellos consideran como objetivas.

En la entrada del texto de RTVE.es en el que se menciona lo sucedido podemos leer: 

El Gobierno de Castilla y León ha vetado las ayudas para la producción y distribución en esta comunidad autónoma de películas, de ficción y documentales y episodios piloto de series de animación "que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas".* 

El asunto es un ejemplo propio de la denominada "ley del embudo": lo de los demás es subjetividad, lo mío es la objetividad, la verdad pura y dura. A la ultraderecha le ha interesado la cultura como ideología, como campo de debate y lucha, mientras que a la simple derecha le interesa como negocio, como producto de mercado.

Esto supone un interés importante que está señalado por sus ideólogos internacionales desde hace décadas: la cultura es la base, el conjunto de enfoques que construyen la percepción social. Tienen la acertada teoría de que la ideología se cambia desde sus raíces, que esta se encuentran en formas textuales que transmiten y crean la opinión. Por eso la censura es fundamental para ellos; es cortar el acceso a las formas que ellos consideran de ideología opuesta; es sembrar hoy, para cosechar mañana. Quizá, de forma más concreta: arrancar hoy para no cosechar mañana y, claro está, sembrar de nuevo. Esto explica el interés de las formaciones ultraderechista por hacerse con departamentos que decidan culturalmente. Eso incluye del cine a las bibliotecas municipales, del teatro a la radio municipal.


El cine español es débil como industria frente al gran potencial del cine norteamericano, por lo que necesita de constantes estímulos económicos y fiscales, que les ayuden a poner en marcha los proyectos.

 El dividido reparto del poder en España —ayuntamientos, Autonomías y gobierno central— hace que el cine, una película determinada, tenga que hacer recorridos amplios y mixtos de institución en institución para conseguir salir adelante. Es aquí donde entran las consideraciones y exigencias de Vox introducido en el gobierno de Castilla-La Mancha. Pueden frenar las subvenciones o cualquier otra forma de ayudas para aquellas películas que entre en sus supuestos: 

La orden que recoge estas ayudas, publicada en la sede electrónica del Gobierno autonómico, dice que el beneficiario de estas ayudas "deberá desarrollar las actividades subvencionadas con pleno respeto a los principios de objetividad, neutralidad institucional, pluralismo y servicio al interés general, por lo que no podrán destinarse los fondos públicos concedidos al amparo de esta convocatoria a actuaciones que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas".

De acuerdo con el texto de la orden, se trata de subvenciones destinadas a financiar la preproducción, producción y distribución de largometrajes, documentales y de ficción, y episodios pilotos de series de animación y de televisión, "con la finalidad de contribuir al fomento y promoción del sector cinematográfico y audiovisual en la Comunidad de Castilla y León.

Sin embargo, el texto no especifica con qué criterios se decidirá si las producciones audiovisuales incluyen "adoctrinamiento ideológico" o "propaganda partidista".

Como puede apreciarse, la orden tiene dos aspectos; en uno se dice cómo debe ser para recibir las ayudas; en el otro se nos dice cómo no debe ser. Es la formulación en positivo —para recibir— y en negativo —para no recibir—.

Como bien señala la información, se dejan sin definir los conceptos básicos, que son desde los que ellos aceptarán o rechazarán el filme en cuestión. Es la ambigüedad conceptual lo que hace "efectiva" esta orden emitida precisamente más para negar que para aceptar.

La ultraderecha, experta en una mezcla de afirmaciones grandilocuentes y cuestionamiento a los demás, tiene en sus manos en la Autonomía decidir qué es "objetivo", qué es "partidista" o qué es "ideológico". Es fundamental entender que ella misma se propone como modelo de "objetividad", lo que implica que los demás se mueven sobre ese concepto oscuro de "ideología", situado frente a la "objetividad" propia; lo mismo ocurre con "partidismo", algo que hacen los otros.

El feminismo, la diversidad sexual y otras corrientes similares son para Vox "ideología". La igualdad de derechos es una perversión ideológica del la "objetividad natural" (Dios nos ha hecho distintos). Esto le ha permitido poner en su lista negra películas como "Barbie".

Es fácil entender qué tipo de decisiones se tomarán y qué tipo de productos cinematográficos pasaran los filtros para conseguir las financiaciones. No podemos olvidar que si están situados en el poder es gracias a los votos propios, los justos para acceder, y a un grupo necesitado de ellos para acceder al poder, el Partido Popular.

Si hemos dicho anteriormente que para la derecha tradicional, el Cine forma parte del mercado, un negocio en el que se invierte para conseguir unos resultados económicos, unos beneficios, para la ultraderecha que es quien crea esta orden, la ideología va por delante, aunque finalmente se traduzca en inversión económica. Por eso es importante que, más que el beneficio económico, interese el efecto de censura sobre aquellos filmes que puedan ir en contra de su juego político, una inversión a medio y largo plazo.

Pensar en un arte que no contenga una descripción de la vida social es realmente una falacia. Desconectar un arte como el Cine del mundo que le rodea, de su crítica, con o sin alternativa, es casi imposible. Por eso la propuesta de Vox va encaminada a la imposibilidad, a la censura que implique la no realización del filme. El poder ejercerla en cualquiera de sus fases (preproducción producción y distribución) significa que tienen capacidad de detener o reducir los efectos en cualquiera de ellas. La carencia de ayudas en cualquier fase puede determinar su bloqueo y desaparición.

La película de más éxito en España en estos momentos es "La bola negra" (Javier Ambrossi y Javier Calvo 2026), un filme que difícilmente encajaría para su financiación en cualquiera de sus etapas en la Comunidad de Castilla-La Mancha para recibir ayudas. Trata de la guerra civil española, de la homosexualidad, etc. No tendría opción alguna; iría contra toda la "objetividad" que Vox reclama. Pero ese es precisamente su intento, su objetivo final. La pena, según Vox, sería que no dependiera su subsistencia económica de ellos, de su conserjería de Cultura, la herramienta de control.

La colocación estratégica de sus piezas en las instituciones busca frenar y destruir cualquier cosa que sirva desde la cultura para debilitar sus posiciones. En realidad no hay mayor uso ideológico que esas medidas "anti ideológicas", no las hay más "políticas".

Los juegos de palabras, las redefiniciones y ambigüedades no logran ocultar sus intenciones. Sirven además para "tranquilizar" las conciencias de quienes les votaron, narcotizadas por esas ideas tóxicas camufladas. Para ello se necesita una creciente polarización de la vida pública, especialmente en lo que respecta a lo cultural entendido desde ese aspecto básico señalado.

El cine requiere, como cualquier otro arte, de libertad y de crítica, despertar y crear ideas. Luego debatiremos sobre ellas, que es la función de la opinión pública, la crítica, los historiadores. Según los principios de Vox, debería desaparecer una gran parte del cine mundial. Lo intentan mediante la selección de títulos de cualquier filmoteca bajo su mirada. Así se aseguran de que las mentes inocentes no serán "contaminadas" por filmes perversos, profundamente "partidistas" y "subjetivos".

Los que firman pactos con ellos se hacen sus cómplices y tiran piedras contra su propio tejado y, a fin de cuentas, sobre el de todos. El cine, como cualquier arte, debería buscar la libertad del que lo hace y de quien lo ve.   


"Vox veta las ayudas al cine en Castilla y León para películas "que impliquen adoctrinamiento ideológico"" RTVE.es 20/10/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261020/vox-ayudas-cine-castilla-leon-peliculas-adoctrinamiento-ideologico/17274803.shtml




martes, 20 de octubre de 2026

El desvarío USA

 Joaquín Mª Aguirre

En Estados Unidos crece el rechazo a Trump ante las próximas elecciones de mitad de mandato. Cada vez son más personalidades de diversos campos, especialmente del cine, los que muestran sus críticas. No es fácil decidir por dónde se empieza, pues Trump es el reverso de lo que los Estados Unidos piensan de sí mismo, es el anti americanismo puesto en pie... con el aplauso de millones de norteamericanos. Escarmentado de su primer mandato, Trump decidió ser su propio asesor y así le han ido las cosas. No ha cumplido casi nada de lo prometido y los errores se suceden, algunos tragicómicos —como el de los cinco días de su portavoz— y otros de graves consecuencias internacionales —como la guerra de Irán o el abandono de Ucrania ante Putin—.

Este último caso ha terminado por hundir la confianza en los Estados Unidos entre los aliados. Trump ha "cambiado", como si de cromos se tratara, el apoyo a Ucrania por el gasóleo ruso. Les ha dejado tirados, pide que haya elecciones en Ucrania porque Zelenski no le ha dado la razón y le resultad molesto para tratar con Putin, que le ha tomado la medida.

En 20minutos leemos sobre esta cuestión: 

"Le hemos dado mucho a Ucrania. Ellos no nos han dado nada. Zelenski debería haber zanjado esta guerra con un acuerdo hace mucho tiempo. Si me hubiera escuchado, habría conseguido un acuerdo mucho mejor, hace mucho tiempo y tendría a un millón de personas más vivas", resumió el propio Trump, que indirectamente reconoció mejores relaciones con el Kremlin mientras Moscú sigue atacando Ucrania.

Asimismo, el inquilino de la Casa Blanca ha negado que Washington haya cortado el intercambio de inteligencia con Kiev a través del sistema Starlink, como ha denunciado en varias ocasiones el Gobierno ucraniano. De hecho, Europa ha encendido las alarmas en este sentido porque asume que no puede reemplazar esa vía. Zelenski, en cambio, asegura que mantiene vivo el flujo de información con países aliados como Francia o el Reino Unido.

Trump, por su parte, prefiere no contar con Kiev para nada. "Si Putin y Xi quieren una reunión trilateral en China yo estaría dispuesto", comentó sobre la posibilidad de que sean solo EEUU, Rusia y China los que pongan fin a la invasión, sin contar con Ucrania y por lo tanto, avisan los expertos, con una acuerdo en favor del Kremlin. El propio secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha reconocido en las últimas horas que el principal problema de las conversaciones pasa porque Moscú no quiere renunciar al control de todo el este de Ucrania, sobre todo en las provincias de Donetsk y Lugansk.*

Todo esto encaja en lo que es la visión del mundo de Donald Trump, de su idea de lo que es el poder y para qué sirve, y del papel de los otros. Como hemos repetido aquí en muchas ocasiones, Trump ha destruido la confianza del mundo en Estados Unidos, lo que ha obligado a revisar las alianzas en muchos sentidos.

Los norteamericanos disgustados con Trump durante su primer mandato se iban a vivir a Canadá, un país molesto que no se deja convertir en un nuevo estado y que es capaz de responder a las acciones agresivas de Trump en lo comercial dentro de la guerra de aranceles que ha montado en el planeta. Amenazados en varias ocasiones, España sabe los riesgos que corre.

La doctrina de Trump tiene un punto único: el poder se traduce en fuerza, esta se convierte en todos los mecanismos disponibles —económicos, militares, informativos...— que actúan contra los indisciplinados, los que no se someten. La cuestión del poder le lleva a intercambiar, según se necesite, amigos y enemigos. Ucrania pasa de amiga a enemiga; Rusia, por el contrario, pasa de enemiga a amiga y se le sirve en bandeja el destino de Ucrania, a la que se le retira el acceso a la información básica para su supervivencia.

Quizá todo esto sea demasiado para la compresión del pueblo norteamericano, que se muestra confundido y contrariado. Su popularidad desciende y con ello las estimaciones de voto. Pero Trump no cree en el pueblo o en la democracia más que como una forma de acceder al poder. Recordemos el uso contable de las elecciones que le ganó Biden. Para él fue un robo y lo sigue contabilizando como una victoria electoral, que serían ya tres. Técnicamente habría sobrepasado el límite de dos que establece la constitución norteamericana. En otro terreno, no salen las cuentas de las "paces" que ha logrado para que le den el Nobel de la Paz, como espera ansiosamente desde hace tiempo.

Trump ha reclamado, invadido o controlado países para quedarse con los recursos energéticos, como el petróleo venezolano, o los minerales raros ucranianos o de las zonas del norte de Europa que reclama, como Groenlandia.

Trump ha incentivado la gloria de la fuerza a una parte del pueblo norteamericano tensado las relaciones raciales, la consideración de que Estados Unidos —país de inmigrantes— está siendo atacado por los que intentan, como lo hicieron los que ahora se proclaman de "puros", llegar allí. Los crímenes del ICE son un triste testimonio de lo que se está viviendo en los Estados Unidos.

Para Trump, la base de la política es controlar los discursos y proclamar la verdad de los suyos. Sus concesiones a las grandes plataformas informativas, amenazando con devolver las sanciones que los tribunales les han impuesto por monopolio, son formas de asegurarse su dependencia y actuaciones en su favor. La guerra hoy se hace también en pantallas y titulares, con censuras y proclamas. Y quien tiene hoy estas armas son los Estados Unidos de Trump. Hemos pasado de la libertad de prensa como garantía de democracia a prohibir el acceso de ciertos medios a las ruedas de prensa de la Casa Blanca. La prensa no es ya garantía de libertad, sino un enemigo al que hay que doblegar mediante todo tipo de presiones, compras, etc.

Boris Muñoz - El País, 23 enero 2026

La posibilidad ahora de que se reúna con otros para decidir el futuro de Ucrania sin Ucrania se puede traducir así: te cambio Ucrania por petróleo se distancia de la normalidad y estabilidad de pactos y entra de lleno en lo que podríamos llamar compra-venta o, más simplemente, traición.

Me acaba de entrar una noticia de EFE en la que se dice textualmente:

El presidente de EE.UU.., Donald Trump, arremete nuevamente contra los inmigrantes advirtiendo a sus seguidores que los que cruzaron la frontera bajo el Gobierno de Joe Biden eran "criminales". (EFE)**

¿Es posible un desvarío mayor? Sí, sí con Donald Trump en cualquier estado mental en que se encuentre. Hace mucho tiempo que se desvanecieron las esperanzas de cierta normalidad y podemos esperar cualquier cosa, máxime cuando se siente presionado, al límite.

Volvemos a la pregunta clave: ¿se darán cuenta una mayoría suficiente de norteamericanos de lo que se está haciendo en su nombre, dentro y fuera del país?

 

* Emilio Ordiz "Trump rompe con Zelenski y vuelve a inclinar el tablero hacia Putin: "Es hora de que otra persona negocie por Ucrania"" 20minutos 20/10/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-rompe-con-zelenski-vuelve-inclinar-tablero-hacia-putin-es-hora-que-otra-persona-negocie-por-ucrania_7050805_0.html

** EFE 20/10/2026


lunes, 19 de octubre de 2026

Males compartidos

 Joaquín Mª Aguirre

Manifestaciones en España, manifestaciones en Francia, en Albania, Italia, en Argentina, en Brasil...  Parece que el mundo está revuelto o, para ser más precisos, la sociedad está alterada, descontenta, harta. Y lo manifiesta abiertamente.

El contraste con un mundo seductor, que nos ofrece a cada instante formas placenteras, salidas a través del consumo, que nos pide centrarnos en nosotros mismos y olvidarnos del resto, está llegando a extremos cada vez más visibles y ruidosos.

¿Qué tienen en común estas protestas? Pues parecen mucho más próximas de lo que la lógica nos ofrece. Hay un común descontento con el sistema que proviene de ese desajuste entre los discursos y la realidad que desemboca en violencia con diferentes grados y objetivos. Las imágenes que nos llegan desde Francia —patria de los dos movimientos que han revolucionado Occidente, el de la Revolución de 1789 y el "mayo del 68"— no son demasiado tranquilizadoras.

En un mundo global, las referencias pasan a ser globales. Lo que pasa aquí se ve allí y puede hacer que se contagie. Todo es local y global para lo que se creó el término "glocal". Si la creación de la imprenta, creo un nuevo medio y marcó la senda hasta la Revolución Francesa encaminando el pensamiento hacia la rebeldía que finalmente estalló con la toma de La Bastilla, hoy las redes sociales establecen un nuevo tipo global, instantáneo, imitativo de violencia. Las imágenes permiten verlo e imitarlo, reproducirlo en nuestros propios espacios; sirven para inclinar la balanza hacia los movimientos. La indignación es contagiosa, expansiva.

¿De qué nos quejamos? Las quejas son muy similares: problemas en la vivienda, la educación, la carestía de la vida, de un mundo mal repartido. Los movimientos curiosamente son identificados con movimientos muy distintos: en Francia se acusa a la extrema izquierda; en otros países es la extrema derecha, en otros una combinación de ambos a la que se responsabiliza del caos que se busca.

La sociedad que hemos construido vive más de los problemas que de sus soluciones. La polarización es un hecho denunciado y constante, aunque no se indague sobre su origen, consecuencias y efectos sobre la vida política y social.

Creo que es un hecho aceptado que recibimos información flujos de información negativa, por un lado, mientras que por otro se nos vende felicidad de forma constante, una felicidad a nuestro alcance a la que sin embargo no llegamos, es una especie de zanahoria delante del burro, en este caso, nosotros.

Creo que, pese a las teorías de la conspiración, los problemas existen, son reales. El mundo es como una moneda con dos caras informativas: la positiva, oficial, la de las promesas realizadas, y otra negativa, la que nos muestra el incumplimiento, la distancia existente entre nosotros y la promesa que no llega. Lanzamos esa moneda al aire cada día y según caiga así nos sentimos, de la ilusión a la decepción. Se nos anuncia, por ejemplo, el descubrimiento de un tratamiento contra una enfermedad, pero después tenemos años de espera, por lo que muchos mueren esperando. De la alegría del descubrimiento a la desesperación por la tardanza en la espera.

La seducción (como ya advirtió Baudrillard) convertida en el eje social. Pero no puede durar de forma infinita y la realidad se acaba imponiendo. Y esta son los problemas diarios, de la vivienda a la sanidad, pasando por la educación y el coste de la vida diaria. El Informe PISA nos habla del fracaso educativo y los docentes de la situación que viven con bajos sueldos y aulas llenas; los sanitarios nos hablan de la saturación en hospitales y consultas, de las listas de espera, de la falta de medios; los inquilinos de los desahucios, de los elevados alquileres, de los fondos buitre; todos de la carestía de la vida.

¿Quién se beneficia de este caos? Evidentemente dos grandes grupos: los políticos que viven de vender soluciones que nunca llegan, por un lado, y los grupos que viven de la especulación, de la captación de los recursos públicos. Entre ambos campos, destacan la corrupción, los desvíos de fondos, el control de las legislaciones que les favorecen y la paralización de lo que les perjudica.

Los grupos políticos se han convertido en castas interesadas; viven de ello. Llegan jóvenes a la política no por su capacidad de resolver problemas, sino por la fidelidad a los líderes y van ascendiendo en la escala hasta dar el salto a las administraciones e instituciones. La incapacidad mostrada para resolver problemas se nos muestra en lo que se ha llamado "nivel de incompetencia", que es lo que acabamos sufriendo frente a "danas" o cualquier situación que requeriría de la dirección de una persona cualificada. Simplemente ocupan puestos.

Los intereses exteriores saben de esta glotonería política y ejercen sus presiones y dádivas. Los ejemplos españoles de estos últimos años son lo suficientemente claros y salpican al poder en cada partido o rincón.

Quedan por el camino los españoles, franceses, etc. a los que hay que calmar echándoles (o simplemente prometiéndoles) algunas migajas. No se percibe ni la comprensión del problema ni la voluntad real de atajarlos. La división política y su progresiva polarización no es más que una estrategia para asegurarse fidelidad suficiente ante las previsibles contestaciones y rebeldías. El ciudadano polarizado solo ve lo que le interesa y tiene claros los males que le aquejan; carece de una visión realmente crítica y es quien realmente defiende las acciones de su bando sin cuestionarlas, por más pruebas evidentes que pueda haber de lo contario.

Que estén estallando revueltas de mayor o menor intensidad en diferentes países con motivos similares hace que estas interactúen. Vivimos en un mismo mundo en el que se producen un mismo tipo de problemas y carencias. Eso es lo que vemos agrupado en secuencias idénticas. Si los problemas son los mismos, puede que los causantes también lo sean.

domingo, 18 de octubre de 2026

Los nuevos salvajes

 Joaquín Mª Aguirre

Cada vez son más graves los delitos cometidos por menores. Nos sorprenden todavía lo cruel de estos casos en los que intervienen jóvenes y niños que han visto en la violencia y la delincuencia su presente y futuro. La pregunta sobre el por qué se dan estas tendencias crecientes es necesaria,

No es un fenómeno exclusivamente nuestro y el caso de los menores sicarios contratados en Suecia para asesinar personas fuera del país lo hemos comentado hace unos días, con motivo del asesinato del cirujano plástico ocurrido en Marbella.

Hoy tenemos en la prensa un nuevo caso de crimen violento. En 20minutos, con material de Europa Press  nos lo cuentan así:

La Policía Nacional ha detenido a dos menores, de 17 y 16 años y residentes en Burgos, como presuntos autores de la muerte de una mujer de 83 años en su domicilio de la calle Vitoria, que falleció por una insuficiencia respiratoria tras ser amordazada e inmovilizada, lo que le impidió acceder al aparato de oxígeno que precisaba en su vida diaria.

Los detenidos fueron localizados y prestaron declaración, y a última hora de la mañana de sábado 17 de octubre, una vez finalizado el atestado policial, han pasado a disposición de la fiscalía de guardia de Burgos, que deberá decidir sobre su ingreso en un centro de menores como medida cautelar.*


¿Han dejado de extrañarnos estos crímenes a estas edades? ¿Cómo los vemos y cómo lo ven ellos, las personas de estas edades, 16 y 17 años? ¿Cómo surgen en sus mentes las ideas de normalización de estas conductas?

Quizá necesitamos un Dostoievski a la española que indague en esas mentes que saltan de la escuela al crimen sin continuidad, que ven el robo o el asesinato la salida de sus vidas. Nadie llega al crimen sin un modelo, menos en este crimen a dúo. ¿Qué buscan, qué sienten, qué les falta?

Son muchas preguntas, pero es que no sabemos nada, todo son incógnitas en una sociedad que nos vende felicidad, donde todo es perfecto si escuchamos a los políticos responsables, pero donde los especialistas no acaban de darnos pistas suficientes. ¿No lo queremos ver?

Quizá nos cuesta aceptar que somos el modelo de estos iniciados en la criminalidad cuando, según creemos, deberían estar haciendo otras cosas, las "propias de su edad". Y ese es el mito que se resquebraja con los hechos.


¿Nadie lo detecta en las familias, en las escuelas...? Quizá debemos ampliar nuestras dudas. ¿Por qué no se detectan en esos ámbitos en los que supuestamente se deberían aprender modelos diferentes? ¿No estaremos invirtiendo la dirección de los problemas, no estará en las familias mismas o en las escuelas el origen de esos problemas? Son los dos entornos previos. El otro es más amplio, el mediático

Es difícil pensar de esta manera, pero es de esta forma como nos están llegando los problemas cada día. La violencia en las escuelas aumenta y a edades más tempranas se manifiesta, del acoso a la violación grupal; la violencia doméstica crece y no es el mejor modelo tampoco. Aumentan los crímenes machistas y la violencia contra las mujeres.

Desde hace más de diez años se está avisando del aumento de la llamada violencia intrafamiliar, un concepto que cubre muchas formas, del abuso sexual al maltrato, En junio de este año, el Consejo General del Poder Judicial señalaba los siguientes datos:

El número de denuncias por violencia de género recibidas en los órganos judiciales durante los tres primeros meses del año (50.911) aumentó un 6,36 por ciento en relación con el mismo periodo de 2025, mientras que el número de mujeres que denunciaron como víctimas (45.220) lo hizo en un 3,75 por ciento. 

Los datos hechos públicos hoy por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, recogidos por el Servicio de Estadística del CGPJ, muestran también un descenso del 2,5 % en el número de órdenes de protección solicitadas, mientras que la disminución de las acordadas se situó en un 1,8 por ciento. En cuanto a las sentencias, los órganos judiciales españoles dictaron un total de 15.474, de las que el 81,78 % fueron condenatorias.   

Del total de mujeres que formularon denuncias como víctimas de la violencia machista durante el primer trimestre del año (45.220), dos terceras partes (60,73 %) tenían nacionalidad española y el 39,27 % restante procedían de otros países. El número de menores (hijos/as de las mujeres denunciantes) que quedaron identificados como víctimas en las denuncias presentadas ascendieron a 107. De ellos, el 72,90 % tenían nacionalidad española.**

Son datos muy preocupantes, probablemente la punta del iceberg de la violencia y que nos indican que hay algo que no hacemos bien, que familias y escuelas pueden estar convirtiéndose en escuelas de delitos.

Pero un mal entendido sentido de la "protección" hace que no seamos conscientes de este tipo de problemas que desmoronan nuestros prejuicios sobre lo que es la infancia y la juventud, antes "¡divino tesoro!" y ahora un poco más cerca del infierno que del cielo.

Hay algo que no logramos ver porque se ha hecho habitual, transparente, que está destruyendo valores y formas de ver el mundo. Nos estamos volviendo ciegos ante nuestros problemas reales, seducidos por los cantos de sirena de este modelo de sociedad que hemos creado o, si se prefiere, que han creado para nosotros, para nuestros egoísmos, creando dependencias que se vuelven violentas cuando no se satisfacen.

Me he estado acordando de la película, basada en hechos reales,, El pequeño salvaje, de François Truffaut (1970), en la que se describe el proceso de culturización de un niño encontrado en los bosques. Hoy es otro tipo de salvajismo que poco tiene que ver con el niño Víctor, carente de educación, de modelos. Quizá estemos asistiendo al proceso contrario, pasando de la cultura al salvajismo, quizá parte de lo que aprendemos nos lleva por un mal camino.

La muerte de la anciana maniatada a manos de esos dos adolescentes es un episodio más de estos juegos de violencia que alentamos en una sociedad polarizada e hipócrita, llena de deseos insatisfechos y de presión para satisfacerlos de una forma u otra. No todos responden igual; algunos buscan su propio camino.

El robo se ha normalizado como forma de obtener lo que no se tiene; la violencia se usa para conseguirlo. No hay sueños de futuro, solo ansiedad en el presente inmediato. Lo que quiero, lo tomo; al que se me opone, me deshago de él. No es una forma positiva de crecer socialmente. Es la jungla y es preocupante que ese sea el modelo que ofrecemos.

Hay que intentar librarnos de los prejuicios que nos atan y enfrentarse a este serio problema que crea casos como el de esa pareja, pero que es mucho más lo queda en la sombra.

 

* "Detenidos dos chicos de 17 y 16 años por la muerte de una mujer inmovilizada y amordazada durante un robo en su casa" 20minutos / Europa Press 17/10/2026 https://www.20minutos.es/castilla-y-leon/burgos/detenidos-dos-chicos-17-16-anos-por-muerte-una-mujer-inmovilizada-amordazada-durante-un-robo-su-casa_7049996_0.html

** "Los órganos judiciales recibieron 50.911 denuncias por violencia de género en el primer trimestre de 2026, un 6,36 % más que hace un año" Consejo General del Poder Judicial 26/06/2026 https://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/En-Portada/Los-organos-judiciales-recibieron-50-911-denuncias-por-violencia-de-genero-en-el-primer-trimestre-de-2026--un-6-36---mas-que-hace-un-ano 

sábado, 17 de octubre de 2026

Ética, legalidad y contradicciones amorosas

 Joaquín Mª Aguirre

La dimisión de la portavoz del PSOE por los negocios de su pareja poco antes de entrar en campaña electoral tras unos días de quejas, lamentos y acusaciones de "ataques personales" debería hacernos reflexionar un poco sobre lo que ofrecemos a la vista.

Indudablemente, el amor, como sabemos es ciego, pero no absurdo. No voy a cuestionar el "amor" de nadie, pero desde fuera los electores tienen derecho a hacerlo con los resultados.

El argumento de defensa, pobre y poco duradero, ha sido el de la "legalidad", algo que nadie ha cuestionado, pues hasta ahí podíamos llegar. Según esto de la legalidad, en caso de incumplimiento, lo suyo sería encarcelar al amado, congelarle cuentas, registros, etc. 

Los argumentos defensivos en este caso han sido de dos tipos: a) los que lo consideraban un ataque personal; y b) los que consideraban que era un negocio familiar y que el amado pagaba sus impuestos.

Los primeros se centran en que, como es una destacada dirigente y rostro en la portavocía del partido del gobierno, todo lo que se diga contra ella o su pareja es "personal". Esto es absurdo porque es el cargo y lo que se dice desde él lo que cuenta aquí. No, no es personal; es solo dejar en evidencia el absurdo, la contradicción.

Convertida en argumento, la historia habría sido una divertida comedia a la italiana en la que ella critica el uso de los alquileres para enriquecerse (30 pisos en alquiler) mientras que él va a cobrar los alquileres, algún desahucio que otro. "—Cariño, ¿qué tal el día?" "—Lo de siempre, ya sabes... con esta gente que no paga..."

La excusa de la legalidad puede valer para cualquier otro, pero no para la persona que defiende públicamente lo contrario y la votan por ello. ¿Qué hacer? se preguntarían en la comedia: ¿el negocio o el partido?

Desde el punto de vista del partido, la cuestión es el daño que esto les hace en plena campaña electoral con la vivienda como centro y una política de defensa (aunque sea retórica) de la vivienda, presentándola en el centro del programa.


¿Son la ex portavoz socialista y el empresario del alquiler y el desahucio los representantes de "las dos Españas"? ¿Se podía haber vendido como un caso de amor que resuelve todas las contradicciones? Si esto funcionara tendríamos parejas de distintos partidos compartiendo pan y colcha para ejemplo de convivencia ciudadana. Pero, gracias a Dios, no es el caso frecuente. Esto es más bien un caso de pragmatismo a la española.

La cuestión, pues, no va por la vía amorosa ni el ataque personal, va por querer abarcar demasiado y confiar en que no salte la libre en cualquier momento y menos en precampaña electoral. Se quiere todo, negocio y cargo, decir una cosa y hacer otra.

No sé si los argumentos de la portavoz son cosa suya. Supongo que sí. Pero es la polarización que se exige a los votantes la que no se cumple en la extraña pareja, dos personas aparentemente enfrentadas e incompatibles, resulta que no lo son tanto, viven bajo un mismo techo y no sé si tienen cuentas separadas, porque los dos trabajan y seguro que no cometieron el error de mezclar sus ganancias.


Creo que el caso obedece a ese pragmatismo que lleva a condenar públicamente lo que, pese a ello, tienes en casa mientras no salte a la luz. Cuando salta, te haces la víctima de la incomprensión y aseguras que todo lo que el amado hace es legal, aunque sea lo que denuncias con todo convencimiento cada día.

No es el primer caso de parejas raras de políticos, pero muchas veces se saldan en la misma línea ideológica. No es el caso aquí, con un caso de sospechosa distancia por muchos motivos. ¿Votaría la ex portavoz algo en contra de su pareja y sus negocios?, por ejemplo.

La pareja de un pacifista puede vender armas, ¿por qué no si es legal y tributa por ello? La pareja de un izquierdista radical puede tener por pareja un banquero, ¿por qué no? Dejemos a los psicólogos, guionistas y novelistas pensar las historias de estos enamoramientos y convivencias contradictorios... sobre el papel. ¿Qué vio él en ella y ella en él? Seguro que muchos saldrían del cine discutiendo sobre si es verosímil o no. Otros derramarían algunas lagrimitas sobre los difíciles caminos del amor.

Ahora solo queda convertir su renuncia en un acto heroico, incluso amoroso de renuncia. Así lo han presentado ya, como un acto que evita que les salgan los colores cada vez que les saquen públicamente el tema. Habrá que tener más cuidado con quién se propone a cargos en el partido o se mete en las listas. Nunca se saben bien los enredos del amor.

No me interesa su vida personal y les deseo felicidad y pocas discusiones familiares. Los partidos no están hechos para el amor, pese a la campaña "I Love PSOE"; el emparejamiento es con las encuestas y los votantes.