domingo, 6 de septiembre de 2026

Lo que dicen los mapas

 Joaquín Mª Aguirre

Nuestra credulidad habitual ante lo que tenemos delante nos impide pensar en que las cosas no sean como las vemos. A muchos les habrán pillado por sorpresa los titulares sobre la controversia de los mapas. Son más frecuentes las disputas por fronteras, con guerras incluidas, donde no solo se enfrentan varios países sino varias versiones de los mapas en los que son representados.

Pero ahora ya no se trata de adjudicarse, de conquistar, sino de algo más complejo, por un lado, pero también más evidente, por otro. Se trata del tamaño, es decir, cómo son los continentes y cuáles sus relaciones proporcionales,

El tema lo tenemos en la prensa. Podemos leer en RTVE.es:

El mundo tal y como nos lo han enseñado en las escuelas durante casi 500 años fue trazado por el cartógrafo flamenco Gerardo Mercator. Togo se ha propuesto desmantelar ese paradigma cartográfico y la máxima instancia diplomática mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas, le ha dado la razón.

La iniciativa, impulsada bajo la campaña Correct The Map ("Corrige el mapa") con el respaldo de los 55 Estados miembros de la Unión Africana y organizaciones como Speak Up Africa y Africa No Filter, busca sustituir la histórica proyección por la denominada Equal Earth (creada en 2018). El objetivo principal es que este último modelo sea adoptado por la ONU, la UNESCO y los sistemas educativos internacionales para erradicar a Mercator de los libros de texto escolares y universitarios.*



Se creó el modelo hace 500 años y pocas cosas duran tanto. Pero en este caso, los intereses para que duraran han sido claros. Los mapas han variado mucho con el surgimiento de países, los momentos coloniales, etc. Pero se entendía que el formato del mundo, los continentes y sus relaciones, sus proporciones, etc. eran ajustadas. No tenemos otra forma de ver el mundo directamente. Lo que vemos en planos y esferas lo damos por bueno.

Pero los planos son la traducción del poder sobre el territorio; son una forma de afirmación del poder. No solo "muestran", sino que "dicen" sin palabras mucho sobre el poder.

El texto del artículo señala que

El objetivo de la iniciativa de Togo es claro: proyectar la dimensión real de África, un continente que en los mapas tradicionales se ve equiparado en tamaño a Groenlandia, cuando en la práctica es 14 veces mayor.

La disputa diplomática se enmarca en un momento de reconfiguración del poder en el planeta donde los países del Sur Global demandan mayor protagonismo. Mientras resoluciones recientes impulsadas por África en la ONU sobre reparaciones históricas han contado con el rechazo de Estados Unidos y la abstención del bloque europeo, el resultado de la votación sobre la cartografía medirá el peso del bloque africano. Países como Estados Unidos suelen oponerse aduciendo razones metodológicas y de estandarización técnica. Aunque, en el terreno doméstico, administraciones como la de Trump no han dudado en renombrar sus golfos y lagos fronterizos apelando al nombre del propio continente.*


El caso norteamericano con Trump va más allá. Aquí hemos citado los casos de golfos (cambiar "Golfo de México" por "Golfo de América") o lagos ("lago Ontario" por "lago de América"), pero lo que se obvia en que "América" es ambiguo, ya que el sentido que le da el trumpismo imperante no es el de "continente", sino el del los Estados Unidos "de América".


Nos olvidamos, por ejemplo, que hemos reducido el nombre real de los "Estados Unidos de Brasil" o de los "Estados Unidos de México" a "Brasil" y "México", Por contra, los "Estados Unidos de América" juegan a la ambigüedad expansiva siendo para una cosa "Estados Unidos" y para otra "América", El "América" que Trump cambia a golfos y lagos es el del país, no el del continente. Esto lo podemos observar y comprender con claridad en el "MAGA", donde la primera "A" representa al país (USA, "América") y no al resto del continente, que Trump se encarga de hacer "pequeño", dependiente y colonial, como vemos con Venezuela y las amenazas a Canadá, al que quiere convertir en nuevo estado. Afortunadamente, el mundo se ha dado cuenta y solo Google lo presenta con esos nombres coloniales de apropiación. Pero es una muestra clara de lo que significa poner nombres al mundo. No se creó el planeta con etiquetas ni países. Son mitificaciones de sueños del origen, de ahí el absurdo de muchas afirmaciones de corte nacionalista, con Dios por medio o no.

Lo que África pide es ser representada justamente y no desde la óptica deformada de las que fueron sus potencias coloniales o quieren serlo. Hacer que los países tengan su tamaño "real", guarden las proporciones adecuadas con otros es importante. Los mapas mundi actuales representan a Europa en el centro, porque eran el "centro" del poder. Desde allí, salía todo. Lo vemos como lógico y natural, es lo que nos enseñaron como real, sin embargo no es más que una decisión sobre la forma de representar.



Hoy tenemos otro sentido del mundo, pero seguimos con los viejos e inexactos mapas. No es de extrañar que Trump quiera hacerse con Groenlandia si la ve desproporcionadamente grande y apetitosa. No es de extrañar tampoco que Rusia se sienta "grande", "potente", cuando observa que es el único país que se representa en los mapas al este y al oeste del plano. Quiere volver a sus propios viejos mapas.

Que los políticos quieran más territorio encaja con sus mentalidades. Lo preocupantes es cómo se pliega a su mandato Google o cualquier otro al que recurramos como garantía.

 El acto de nombrar o representar y nombrar es siempre un acto político. Implica ya un cierto sentido propietario. Ahora se trata de hacer que sean las Naciones Unidas las que lo aprueben. Pero siempre nos quedarán otros que, como Trump, demuestran su poder poniendo nombres.


 

* Víctor García Guerrero "La guerra de los mapas: la ONU aprueba modificar el mapamundi y representar correctamente África" RTVE.es 4/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260904/guerra-mapas-togo-onu-fin-plano-mercator-aulas/17212771.shtml

sábado, 5 de septiembre de 2026

Libros, lectura e Isabel Coixet

 Joaquín Mª Aguirre


Lo que algunos llaman "soledad" es muchas veces "vaciedad", no tener nada dentro con lo que vivir con nosotros mismos. Tiene que ver con el modelo de sociedad volcado al consumo que hemos ido generando, a elegir un modo que hoy describimos como "adicción" y que está ahora en boca de muchos... y en los tribunales.

La adicción es un modelo de atracción hacia un fin externo, algo que nos  impide llegar a ser algo que podríamos ser en beneficio de lo que otros deciden que seamos. Nos cierra y encierra.

Rodeados de medios y pantallas, se nos lleva a una colectividad aduladora en la que nos diluimos con gozos gratificantes, estimulados desde fuera, adictos a esa energía que nos activa, sintiéndonos ansiosos cuando no la recibimos.

Se explica, entre otros modelos, por la llamada Economía de la Atención, es decir, la lucha por captarnos para sus objetivos y evitar que otros, en competición constante, interfieran. La atención nos aísla en aquello que enfocamos. Los estudios y programas de diversos campos profundizan en cómo retener esa atención, cómo hacer gratificante algo para que no lo dejemos.

No es fácil sustraerse a estos efectos porque se ha ido descendiendo en edades para la generación de la atención, Veo a familias enteras alrededor de una mesa con sus teléfonos cada uno de sus miembros; veo a parejas en silencio haciendo lo mismo. No es ya la última generación, son dos al menos, incapacitadas para hablar de algo, para comunicarse, para compartir.

Leo que han concedido a Isabel Coixet un premio por su trayectoria cultural en favor del libro y la lectura:

Directora de cine, guionista, artista visual, columnista y escritora, Isabel Coixet ha ganado el Premio Antonio de Sancha de la Asociación de Editores de Madrid “por contribuir de manera decisiva a acercar los libros y la creación literaria a un amplísimo universo de espectadores”.

Los editores madrileños destacan que Coixet “ha tendido un puente excepcional entre la literatura y el gran público, tanto en su faceta de autora de libros y artículos de prensa como a través de sus adaptaciones cinematográficas de La librería, Un amor, Elisa y Marcela. Amigas y amantes y Tres adioses”.

Consideran que la cineasta de Sant Adrià del Besós es "una de las grandes embajadoras de la lectura en España” por su compromiso y su capacidad para "situar los libros en el centro de la conversación pública" además de su "defensa constante de las librerías como espacios de encuentro, ocio y resistencia cultural".*


El mundo que nos rodea se ha ido construyendo sobre las ideas de "consumo", "producto", "adicción"... Todas ellas pierden de vista la idea de persona, que no es más que alguien que consume algo que ha sido diseñado, creado para la atracción. No aporta más que el consumo; después otro y otro. No queda más que la sensación de buscar otro más.

Se ha perdido, desde la producción, la idea de crecimiento personal, de evolución, de búsqueda de caminos. Ahora el camino está marcado desde el mercado. Se nos clasifica en grupos y se diseña para nosotros. No hay interés en nuestro crecimiento interior; se trata de satisfacer la adicción, que es el modelo que asegura el consumo.

Me han gustado las palabras de Coixet, de formación historiadora, cuando describe lo que ha sido su intención como creadora cultural en sus diversas facetas, más allá del cine: 

“Lo único que sé hacer, lo que llevo haciendo desde antes de saber muy bien por qué, es ponerle a alguien un libro en las manos y quedarme mirándolo con una ansiedad indecente, como quien espera el fallo del jurado en un concurso de tartas de manzana”, ha confesado Coixet.

Explicar lo que ocurre cuando le das a alguien un libro que te ha cambiado es difícil de describir “sin ponerse un poco ridícula”. Para ella, “durante unos días los dos habitáis el mismo país, uno pequeño y secreto, con sus chistes privados y su clima particular. Regalar, recomendar, compartir un libro es la manera más práctica y más bonita que he encontrado de decirle a otro: mira, esto es lo que llevo dentro, dime si a ti también te pasa.”* 

Me ha interesado doblemente, pues he descrito algo muy similar en un artículo para Literocio hace una semana. Creo que la coincidencia es una forma de consolidación de un problema, por un lado, y de una forma ser, por otro, la de las personas formadas en un universo de libros, un universo de diversidad, que conlleva la formación y la evolución.

Vivimos en un mundo en el que los libros se apilan en los contenedores de papel, se amontonan en los mercadillos, se rechazan en las propias bibliotecas o te ponen mala cara.

En lo que ha sido mi carrera docente, el libro (no ya de texto) ha ido desapareciendo de las manos de los alumnos. Recuerdo que hace poco un alumno se cruzó conmigo al grito de "¡Estoy leyendo un libro!". No es broma. 

Mi vida, como la Isabel Coixet, está llena de libros, como los estantes de mi casa.  Estudiar una carrera era entonces comentar libros en los descansos entre clase y clase, pedir prestado alguno cuando lo terminaras... Los buenos libros son precisamente, como señala Coixet, los que te apetece que otros lean para salir así de esa concentración individual que es la lectura, un proceso de aislamiento momentáneo. Compartir, hablar... crecer.

La propia Literatura está llena de historias de lectores —del Quijote en adelante—, de experiencias y efectos de la lectura. Muchas veces son las propias experiencias de los escritores que nos las transmiten noveladas. Otras veces sus historias están encubiertas tras los personajes de sus obras.

Hemos cambiado la forma de acceso a la cultura y a la idea misma de cultura. El objeto libro posibilitaba un punto intermedio de partida, Los modelos actuales está muy controlados con una cultura absorbente y unificadora, reductora, en última instancia. Esto es deliberado y constante. Saca a la persona de la Historia y de sus propias vidas y la introduce en un campo de concentración cultural.

No hace mucho, una indocumentada "influencer" quitaba importancia a la lectura y decía que eso de leer estaba sobrevalorado, que leer era una cuestión de "ego". Ella sabrá en su caso. Suscitó reacciones de crítica y quedó clara su confusión mental. Nadie debería perder el tiempo leyendo, con escucharla a ella ya hay bastante. La osadía no tiene límites, pero es un ejemplo ruidoso de algo que se hace más discretamente de forma generalizada.

No son solo los libros. Lo mismo ocurre con otras formas culturales que son reducidas a fórmulas basándose en la repetición y no en la diversidad. Se trata de hacer adictos, personas que no evolucionan, sino que siguen consumiendo lo mismo bajo diferentes formas.

Nuestro sistema educativo no sabe luchar contra estás tendencias absorbentes. Es un problema graves que crece en las propias familias. Hubo un tiempo en que a esto se le llamó "alienación". Hoy es más intenso y eficaz.

Enhorabuena a Isabel Coixet por el premio y por la forma clara en que lo ha entendido y expresado. 

* Cristina Pérez "Isabel Coixet gana el premio de los editores de Madrid por acercar los libros a un "universo de espectadores"" 4/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260904/isabel-coixet-gana-premio-editores-madrid-fomentar-lectura/17212165.shtml

viernes, 4 de septiembre de 2026

Trump, Sánchez y Ceuta

 Joaquín Mª Aguirre 

Uno de los que mejor han aprovechado el caos ceutí ha sido Donald Trump. Lo ha utilizado como demostración de que aquellos que él considera "horribles" realmente lo son. Cuando Trump tiene que limitarse en algo, te está esperando en la siguiente esquina del camino para darte doble ración.

Hay una cantinela negativa fija, la que se refiere a la OTAN, a que España no paga lo que debe y parasita a los Estados Unidos, que tienen que defenderla si ocurre algo. Trump ha llevado muy mal que algunos países europeos manifestaran que lo de Irán era una guerra estadounidense, de quien la había montado, que Europa actuaba de otro modo en este caso.

Los países con bases norteamericanas por el mundo se veían forzados a ser parte directa en los intereses de Trump y compañía. Incluso aliados aduladores, como la Italia de Meloni, tuvieron que poner algún coto a las oleadas trumpistas contra el orden internacional. Meloni lo ha intentado arreglar poniendo el cerco "Schengen" a España, exigiendo la documentación en la frontera a los que llegan a Italia desde nuestro país. Eso le habrá gustado a Trump, que se había mosqueado por el reproche italiano a las críticas al Papa.

Uno de los primeros en "criticar" lo de Ceuta ha sido Trump, comparando la situación de la ciudad española con la frontera con México. Si no se organiza bien la defensa, viene a decir, te invaden. Evidentemente las acciones estadounidenses poco tienen que ver con las españolas, pero eso no le importa a Trump.

Leemos sobre sus últimas afirmaciones son recogidas en RTVE.es con material de agencias:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado este jueves a España como "país arruinado" y ha afirmado que la entrada masiva de migrantes a Ceuta fue "muy triste de ver".

El presidente estadounidense ha hecho referencia a la crisis migratoria que desde hace más de un mes vive la ciudad autónoma en una entrevista con el canal británico GB News, en la que ha lamentado la imagen de "miles de personas irrumpiendo en masa en su país". "Nunca he visto nada igual", ha aseverado.

A su juicio, esa entrada obedece a "leyes débiles" y "mala gestión" por parte del Gobierno de Sánchez, para afirmar que "las autoridades españolas no sabían qué hacer" ante la llegada masiva de personas.*


Evidentemente, el lugar elegido —una entrevista concedida a un canal británico— y un tema —la agresión a una frontera europea— tratan de complicarle la vida en la Unión a la España de Sánchez. Trump utiliza el asalto a Ceuta como una prolongación de la idea de la "España horrible", que ahora es también la "España arruinada". Todo es meter el dedo en el ojo español.

¿Qué consigue Trump con todo esto? En primer lugar (es Trump), la satisfacción personal de atacar a alguien que considera su enemigo, algo para lo que basta con no hacerle caso ni seguir sus indicaciones. Luego están las incomodidades internacionales a España (como lo señalado con Italia).

Los efectos de esto es provocar el distanciamiento de España como de un apestado. La falta de solidaridad europea a lo que nos está ocurriendo es clara en este sentido. Ayudar a España, simplemente apoyarla, es visto como un riesgo. Trump ha instaurado el miedo internacional. Ya solo que intuya dónde está más o menos un país es un riesgo de que se fije en ti. Si le contestas, como ha pasado con España, pasas a ser objeto de amenazas, descalificaciones, incluso de ataques. Nadie quiere correr ese riesgo. Casos como el enfrentamiento con Canadá, donde le han plantado cara con firmeza, son raros.

Haga lo que haga, Trump vende que ya "América es grande de nuevo" (MAGA), donde esa "grandeza" son miedos económicos, políticos o territoriales. Trump te hunde con aranceles o te invaden los marines. Es una política agresiva que el mundo espera paciente (quizá ilusamente) que cambie porque "todos los hombres son morrales" y porque la limitación de mandatos existe, aunque intente cambiarlo. No, el mundo no se puede permitir más Trump. Los únicos que se están beneficiando son Rusia, Israel, la ultraderecha y los oligarcas mundiales cerca del petróleo, de las tecnológicas, etc. Los demás humanos aguantamos como podemos.

La debilidad de Sánchez en el gobierno le llevó a otro error estratégico más: buscar liderazgo europeo enfrentándose a Trump. Trató así de lograr lo que no lograba con sus acciones y medidas nacionales. Hemos descubierto que la Unión Europea es territorio pantanoso, territorio lleno de trampas y sombras que ocultan los intentos de debilitar Europa, algo que ya empezó con el apoyo norteamericano (y ruso) al "Brexit", que debilitaba Europa y su defensa. Esta quedaba en manos de los Estados Unidos, que pretende cobrarla después de haberla impuesto y creado o permitido conflictos para hacerla más necesaria, comprar armas, etc. Cuando Europa dice que comprará las armas que ella misma fabrique, Trump monta en cólera.


Ahora se usa Ceuta para vender "defensa", por un lado, e inutilidad gubernamental por otro. Lo usa para justificar sus actos internos y transmitir la sensación de peligro, por otro. 

Somos, como ya escribimos hace unos días, el "mal ejemplo". Ahora se usa Trump un término más: "arruinada", con lo que trata de hacer huir a los inversores posibles, que no se invierta un euro o dólar en España. Contra Canadá ha hecho un llamamiento a que los fabricantes se pasen a los Estados Unidos para librarse de las tasas arancelarias que le impone a los productos canadienses. Otras veces amenaza a los compradores o vendedores que se acerquen a países puestos en la lista negra.

Hay "guerra", "guerra híbrida" (término de moda) y "guerra sucia híbrida", que es la que haces contra los que se consideran tus aliados y no creyeron que podías llegar tan bajo.

Lo repetimos una vez más: Estados Unidos ha hundido su credibilidad como socio, ya no es fiable. Todas las alianzas se perciben ahora como señuelos, como vínculos con los que pretenden atraparte para ponerte en sus manos de manera política, económica o militar.

Es la letra pequeña del "MAGA": te protegen de una guerra que crean y te cobran los gastos. El negocio redondo.

 

* "Trump cree que España es un "país arruinado" y califica de "muy triste" la entrada masiva de migrantes en Ceuta" RTVE, es/Agencias 3/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260903/trump-cree-espana-pais-arruinado-califica-muy-triste-entrada-masiva-migrantes-ceuta/17211684.shtml


jueves, 3 de septiembre de 2026

Entre el absurdo y lo obvio

 Joaquín Mª Aguirre

En apenas un rato, Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, estará dando lo que considera la versión oficial de lo ocurrido en Ceuta. En apenas un rato, tendremos ocasión de asistir a un espectáculo político como pocas veces hemos visto en nuestro país.

De nuevo tenemos dos Españas, la de Pedro y sus ministros y la del resto. Son diferentes y distantes. La de Pedro representa una ficción fantasiosa con los sellos oficiales, una que niega lo más evidente, contradictoria, poco imaginativa, que se desdice y reafirma en función de lo que sale a la luz. La España de Pedro ha preferido pisotear a sus servicios de información, policiales, militares y de inteligencia, dar patadas al idioma retorciendo las palabras antes que dar un paso crítico hacia los causantes de este problema, Marruecos en cualquiera de sus alturas o en todas a la vez.

Desde el principio estaba claro que el gobierno de Pedro, reivindicador del derecho vacacional, no iba a dar un paso exigiendo explicaciones o tomando medidas contra quien había organizado la invasión, eligiendo fondo, forma y día.

Para Pedro todo es fruto de la casualidad, espontáneo, como que salga tres veces seguidas  el mismo número en la Lotería Nacional o que caigan varios rayos en el mismo sitio. Todo menos admitir lo obvio, la necesaria implicación de Marruecos. De nada sirve que le muestren descargas de invasores bajo la atenta mirada de agentes policiales marroquíes; que se detecten agentes organizando la entrada en Ceuta, que se muestren sus fotos, que se señalen las entradas por grupos.

Nada sacará al gobierno de su fantasía. Forman un selecto y entrenado grupo de negadores profesionales. Da igual que seamos el hazmerreir europeo. Todo es una fabulación de la ultraderecha, que bien se aprovecha de lo calamitoso de las acciones gubernamental.

Conforme se avanza en la fantasía, los sensatos abandonan el barco que orgullosamente se hunde mientras se cantan himnos patrióticos. Esto significa que el núcleo resistente es cada vez más duro en cualquier sentido. Pedro se atrinchera en La Moncloa convertida en Numancia o El Álamo.

Da igual que ayer saliera a la calle media España. Son todos la ultraderecha. No sé si es consciente que está sirviendo él mismo al crecimiento de la ultraderecha, que vive de sus errores, dudas e incapacidades manifiestas.

Ha resistido al enjuiciamiento de familiares, de sangre y gananciales, a crisis de todo tipo, ¿por qué iba a cambiar esto por lo de Ceuta? ¿Por qué no se iba a ir de vacaciones por lo de Ceuta? ¿No es un derecho?

Como Trump, cuando pierda las elecciones, dirá que las ha ganado, pero que ha habido conspiraciones, nacionales e internacionales, contra su exitosa gestión. No se sentirá responsable de la desmembración del PSOE ni de su descrédito político. Lo del sanchismo se queda corto; ahora es el pedrismo, un paso más allá. Es la negación sin fin rodeado de aplaudidores sin causa,

Pedro lo hace bien y son millones los equivocados. Hay dos Españas por llevarle la contraria y no soportar su éxito en todos los terrenos. ¡Envidia!

Ya hace algún tiempo que lo que se dice sobre Ceuta y sus causas desborda cualquier lógica. En Marruecos, donde varios ministros reivindican sin pudor las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, deben estar felices, sea cual fuere su objetivo. Han tenido las bendiciones gubernamentales españolas, para desesperación de esa España que no se deja convencer con la pobreza y absurdo de las respuestas. Mientras se cumple la lógica con lo que va saliendo, por encima de filtros y censuras, el gobierno se adentra en la oscuridad del sinsentido y los juegos de palabras.

Hace unos días titulamos como "devoción marroquí" la respuesta del gobierno español. Ya estará dando "explicaciones" en el Congreso. En los titulares ya se recoge que "el gobierno no tiene nada que ocultar", un paso más en el absurdo.  Quedan por delante lo juegos de palabras, las medias tintas y las respuestas a  preguntas sin sentido. No hay más que una: ¿estaba Marruecos detrás en alguna medida?  Todo lo demás viene después, como ¿por qué se ponderó a Marruecos cuando sus ministros reclamaban las ciudades españolas? Pedro tiene respuestas exculpatorias. Ya está pensando en la vacaciones de Navidad.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

El inquilino

 Joaquín Mª Aguirre

Como nadie lo entiende, empiezan a circular todo tipo de rumores y bulos sobre Pedro Sánchez. La realidad es esa, nadie entiende nada y esta falta de coherencia de acción y de explicación provoca reacciones dispares, coherentes a su manera.

Los noticiarios televisivos de hoy incluyen ya entrevistas con socialistas disidentes que explican lo que hace días estamos señalando: que desde La Moncloa se pueden decir muchas cosas, pero que en la calle, en los pueblos hay que aguantar sus consecuencias.

No sabemos lo que supondrá todo esto para el conjunto del PSOE, pero las acciones desde arriba no ayudan nada a los de abajo. Ya se están publicando los resultados de encuestas y sondeos. Especial interés tienen los de Ceuta, donde nos indican que el PSOE queda reducido a un único elegido y a una intención de voto de poco más de 5%, con una pérdida de 15 puntos.

Esto es el resultado de: 1) la inacción del gobierno, 2) las declaraciones positivas sobre el papel de Marruecos; 3) la negación de los informes previos con todo tipo de excusas tontísimas.

Le habían prometido un otoño judicialmente caliente a Sánchez, pero nadie se esperaba esta explosión conflictiva, esta ausencia de inteligencia política y falta de sentido común.

Sánchez, rodeado de aplaudidores sin sentido del pudor, ha adoptado una estrategia suicida, por no decir kamikaze que ya no solo niega, sino que acusa responsabilizando a otros. La aparición de informes previos enviados por los canales adecuados es la repuesta lógica a sus afirmaciones primero de no haber recibido nada y después, cuando esto no se podía negar, de que no eran especialmente preocupantes al no indicarse que serían 80.000 personas.

Los informes filtrados últimamente van más allá: implican directamente a los agentes de los servicios secretos y de la policía marroquí. Dan nombres, muestran fotos, dan cifras. No, no se les subirán los colores a Sánchez ni a Grande-Marlasca.

Cuando es tu propio partido el que se ve en la tesitura de tener que manifestarse en las calles por pura vergüenza y sumarse a manifestaciones en las que afirmar Ceuta es dar una bofetada al gobierno, debería preocuparse.

No le ha valido lo de la ultraderecha, Israel y Rusia, una baza en la manga cantada. Le han contestado desde Rusia y desde Israel. Le han dicho que ellos que no han organizado nada, simplemente han aprovechado el caos para devolverle a Sánchez lo que le debían.

Italia aumenta en dos semanas la paralización del "espacio Schengen" para España. Todo es fácil con alguien que comete tantos errores como Sánchez, un caso nuevo, intenso, único del llamado "síndrome de  La Moncloa", una peculiar afección que se apodera de sus inquilinos tras un cierto tiempo viviendo en el Palacio. El caso debería pasar al terreno de la Psicología, pues merece atención. No todos los dirigentes políticos consiguen algo como lo que hoy se espera por toda España. Veremos qué pasa en las calles.


La Moncloa", una peculiar afección que se apodera de sus inquilinos tras un cierto tiempo viviendo en el Palacio. El caso debería pasar al terreno de la Psicología, pues merece atención. No todos los dirigentes políticos consiguen algo como lo que hoy se espera por toda España. Veremos qué pasa en las calles.

Sánchez ha conseguido ponerse en contra a todos los sectores, de los médicos a los policías y militares, pasando por los nuevos conflictos que se esperan con el inicio del curso en Ceuta. Solo los ministros quedan con apoyo de lo que él dice y ellos repiten, y no todos. Con Sánchez no habrá "leña del árbol caído"; solo astillas y, si me apuran, solo serrín.

No solo ha conseguido crearnos malas relaciones internacionales, el malestar ha llegado a las filas socialistas, a las que ha puesto contra la pared. El sanchismo se va separando como un trozo de glaciar, alejándose del socialismo de partida, para ir deshaciéndose en el caos. Ha creado un estupendo ambiente para afrontar ese "difícil otoño" que, en cambio, cada día aparece más sencillo por las decisiones tomadas, por lo errores cometidos.

Esta vez no le van a valer retiradas para pensar qué hace, ni cartas heroicas lacrimógenas sobre su capacidad de entrega y sacrificio. Es el caso más claro de errores encadenados que hemos visto en la historia de la democracia española. Sin embargo, hay que agradecer el alto grado de acuerdo logrado por el pueblo español, aunque sea a su costa.

Hoy es un día importante, Es un día para reafirmar Ceuta, ponernos a su lado, pero también para decirle lo que pensamos al inquilino (provisional, no lo olvidemos) de La Moncloa. Esto ya ha desbordado los límites de las ideologías y entrado en otro terreno, uno incomprensible ante el que se reivindica el sentido común frente a lo evidente.