Joaquín Mª Aguirre
Es uno de los grandes debates, aunque ya sabemos el final. Me refiero a las
polémicas creadas alrededor de la Inteligencia Artificial o, según la
imposición de Donald Trump, la "súper inteligencia". Pero da igual
cómo la llamemos; lo importante es cómo va a transformar este mundo en el que
vivimos, a qué velocidad lo está haciendo y quiénes van a ser los más
afectados, además de los beneficiados.
Los debates los tenemos a la vez sobre aspectos muy teóricos y sobre otros
muy pragmáticos y cotidianos. Por un lado tenemos los titulares con las grandes
voces; por otro, nos avisan por sus efectos en sectores laborales que se verán
afectados directamente.
En 20minutos se recogen las palabras e ideas de alguien que ha tenido un importante papel en la construcción de esta sociedad tecnológica y global, Bill Gates. En un artículo titulado "Bill Gates, fundador de Microsoft, sobre la IA y el empleo: "Se trata de contratar al robot, despedir al humano y olvidarse del asunto"", nos advierte:
Una de las mayores amenazas de la inteligencia artificial (IA) es que puede acabar para siempre con millones de empleos. Lo que ocurra entonces y después es una gran incógnita.
Una de las voces más autorizadas sobre el tema es la de Bill Gates, filántropo y cofundador de Microsoft, que ha afirmado que tanto el "trabajo de oficina" como las "habilidades del trabajo físico humano" están en riesgo, en declaraciones recogidas por The Observer.
Según el magnate, la culpa es de la "estructura de incentivos" de las empresas que buscan aumentar sus ganancias. "Se trata de contratar al robot, despedir al humano y olvidarse del asunto", dice Gates.
Aunque el trabajo administrativo y el de oficina parece ser el más amenazado, Gates advierte de que el trabajo físico, como la construcción o el empleo en fábricas, también podría estar en riesgo a medida que los robots humanoides se vuelvan más comunes.
"Las habilidades de invención, las habilidades del trabajo de oficina y, posteriormente, con los humanoides, las habilidades del trabajo físico humano, podrían ser sustituidas por la IA", dice el millonario.*
Gates va directamente al punto que no se suele plantear directamente: qué sentido tiene y quién se beneficiará de ello.
Se ha construido una sociedad artificialmente tecnológica y guiada exclusivamente por un principio: el del beneficio. No hay más "cultura" que la del beneficio, que es quien marca el desarrollo y hace que este sea posible. Las personas están al servicio de las empresas y estas al servicio de quienes están detrás y actúan para obtener un beneficio económico. El mundo empresarial es una jungla, una lucha por conquistar el mercado, algo que se consigue con la reducción de los gastos y el aumento de los beneficios. Para ello se puede recurrir a fomentar la adicción desde la infancia, especular con la vivienda, educación y sanidad, crear empleos inestables y mal pagados, fomentar el consumismo, transformar los países en parques temáticos turísticos, etc.
La IA es la culminación de todo este proceso de consecución del beneficio de unas minorías frente a desastre que Gates advierte. La transformación de la sociedad en un espacio de beneficio, carente de cualquier ética que lo limite es ya un hecho. Es lo que está sacando a las calles a millones de personas en el mundo occidental. Los motivos de las protestas pueden ser diferentes, pero se pueden concentrar en uno: la ausencia de futuro.
Saben, especialmente los jóvenes, que no hay futuro, que su vida depende de factores que no controlan y que la distancia con las generaciones anteriores se han agrandado hasta hacer imposible la identificación y el sentido de la continuidad.
Lo que estamos viendo es la justificación y la defensa de este mundo que crea unas condiciones infames, sin futuro, y las reprime mediante un concepto de "orden público" basado exclusivamente en la represión.
Se preguntan en nuestros noticieros por qué jóvenes, menores, cada vez más baja su edad, se lanzan a la violencia y al pillaje. Buscamos conspiraciones, que sin duda las hay detrás, pero nos empeñamos en ignorar que las principales causas son la angustia del presente, la falta de credibilidad del orden social y la ausencia de presente.
No hace falta teorizar sobre ello para practicar la respuesta violenta. Es la respuesta a sentir que no se forma parte del presente, es una otredad manifiesta. Es pasar del mundo ordenado bajo unas directrices de eficacia y rendimiento deshumanizadas al caos generacional, a la falta de sentido del presente y, por ello, de futuro. No hay leyes, no hay orden, no hay justificación. Es la respuesta.
Podrá haber miles de causas específicas, de reclamaciones. Pero la triste realidad es que muchos se sienten desplazados, sienten que no pertenecen a este orden. Es un orden que ha ido haciéndose con el poder y con la representación. Ha situado el poder económico tras el político, que le ampara y garantiza que no se desviarán de su camino. El papel de las tecnológicas en los Estados Unidos de Trump es un claro ejemplo de en quién hay que apoyarse para mantenerse en el poder. El giro hacia la ultraderecha que se manifiesta en todo el mundo encubre esta realidad y la camufla de excusas. Todo lo van a cambiar excepto el orden económico y este ha apostado por los beneficios propios de la IA, los que les garantizan el control social.
A los millones de desempleados por el uso e implantación de la IA se les añadirán las peores condiciones de trabajo de lo que tengan la suerte de mantener un empleo, cada vez peor pagados.
Nos hablan de ampliar el tiempo de trabajo para mantener el sistema de pensiones. Otros hablan directamente de privatizarlo, es decir, convertirlo en otro negocio. Como está pasando con la sanidad, no es el provecho del paciente lo que se mira. Como ocurre en la educación no es la formación de la persona lo que está en el punto de mira, sino su formación para lo que necesiten las empresas. No somos más que el material con el que se hace la riqueza de unos pocos. Es el efecto de una globalización penosa, considerada simplemente como una ampliación de mercados.
Cuando en una sociedad las personas dejan de serlo y pasan a ser meras piezas, baratas y sustituibles a la baja, se empieza a tener un problema. Cuando no se tiene esperanzas de rectificar, de arreglar nada, la respuesta es la falta de compromiso y la violencia. No hay nada que ganar, no hay nada que perder.
Cuando se tienen esperanzas, se miden las respuestas. Cuando no las hay, todo es explosivo. Bill Gates lo dice con claridad y entre líneas. Hemos dejado los sueños de futuro, creer que hay algo en nuestras manos; solo queda un presente eterno, sin cambios, sin ilusiones, sin esperanzas. Cada uno sobrevive a su manera; cada uno devuelve los golpes como mejor le parece, un desahogo, un golpe de ira.
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| The Telegraph |
Gates lleva años diciéndolo en artículos y entrevistas. Nos imaginamos desastres de ciencia-ficción cuando lo que tenemos delante son los efectos realísticos sobre el mercado laboral, donde se puede causar el mayor de los desastres.
La perspectiva es un sistema cada vez más represivo ante el aumento de la violencia y la contestación. La perspectiva del beneficio ha dejado paso a cualquier consideración romántica del emprendedor. Hoy es el empleador, el que controla el mercado, quien decide sobre los futuros o su ausencia. La doctrina es clara: menos empleo, más beneficio. La paradoja es el consumo ante la ausencia de ingresos o su reducción. Algunos apuestan porque sea el estado el que pague para que otros gasten. No hay buen final y todo se concentra en romper un escaparate y llevarte lo que te muestran cada día y está fuera de tu alcance. Todos claman por proteger la propiedad; lo demás es sustituible.
Gates advierte. Pero seguiremos buscando conspiraciones.
* "Bill Gates, fundador de Microsoft, sobre la IA y el empleo: "Se trata de contratar al robot, despedir al humano y olvidarse del asunto"" 20minutos 25/10/2026 https://www.20minutos.es/internacional/bill-gates-fundador-microsoft-ia-empleo-trata-contratar-robot-despedir-humano-olvidarse-asunto_7053172_0.html



































