miércoles, 28 de octubre de 2026

Internet bajo los bots

 Joaquín Mª Aguirre

Lo que antes era patrimonio de unos pocos es ahora una herramienta en manos de todos, la información. Su fluir vertical ha acabado siendo plenamente horizontal. A primera vista puede parecer positivo y democrático; en la realidad, vemos que es fuente de conflictos por lo que permite: la manipulación constante, la irresponsabilidad absoluta.

El fenómeno de las redes expande un poder, pero no lo controla. No existe forma de comprobación de la mayoría de lo que se nos ofrece. Muchos dirán que eso pasa siempre, pero aquí es donde entra la diferencia: la profesionalización, que implica una serie de códigos éticos, una serie de prácticas sometidas a valoración y sanción.

Con las redes hemos abierto la caja de Pandora. Se han liberado los males posibles que provienen de lo masivo, de la faltad de responsabilidad en la generación y difusión, del anonimato.

La información anterior estaba sujeta al nombre del medio y al del firmante. Lo que iba sin firmar se consideraba responsabilidad del medio que con sus fronteras materiales (la páginas impresas, o temporales, el tiempo y espacio de emisión, establecían las responsabilidades en lo que se publicaba o emitía.

Hoy hemos construido un sistema en el que hemos dado a todos el poder producir información sin garantía alguna de que lo que se difunde sea cierto. Es más, hemos convertido la desinformación, el bulo, el engaño en materiales rentables en lo económico o en lo político. Los comunicólogos estudian sus efectos y respuesta; lo planifican conforme al estudio del comportamiento de las redes. Hemos dado un gran salto en el aprendizaje de la manipulación sin duda.

En RTVE.es se nos remite a una pieza informativa del Documentos TV sobre el efecto de la IA en Internet. Lo hacen con el titular "Los expertos advierten que Internet puede morir ahogado en basura digital generada por la IA":

Internet nos ha brindado un espacio compartido de conocimiento, cultura y entretenimiento. Por relevancia social, hay quien lo compara con la invención de la escritura o de la imprenta. Pero este Internet libre y compartido ha evolucionado desde los años 90 hacia un gran negocio que han sabido aprovechar las grandes multinacionales tecnológicas.

“Nos meten la IA hasta en la sopa. Se aseguran de tener una audiencia cautiva en los buscadores, en el correo electrónico, en WhatsApp o en otros servicios de mensajes”, critica Amba Kak, codirectora ejecutiva de AI Now Institute desde donde realiza investigaciones de diagnóstico y políticas sobre inteligencia artificial.

En los últimos años, la IA se ha colado masivamente en plataformas, buscadores y en todos y cada uno de los recovecos de la red inundándola con contenidos banales, disparatados. Tanto es así, que hay quien piensa, y no son pocos, que Internet está muriendo lentamente ahogado en toda esta basura digital o “slop” como lo definen los expertos. “Slop es una palabra perfecta para definir el contenido creado con IA generativa que te encuentras en Twitter, Instagram o Facebook”, explica Max Read, periodista de The New York Times.*

Llama la atención la presentación del problema. Se nos comienza hablando de una Internet idílica (conocimiento, cultura y entretenimiento) para dar paso a los aspectos negativos que la entrada de la IA ha supuesto. La pregunta es entonces sobre la falta de crítica, de autocrítica, de los que ven solo el problema de la "suplantación" y del exceso. ¿Qué ocurre entonces con los aspectos negativos que ha presentado Internet y que han convertido las redes en espacios de adicción (desde la infancia), de fomento de la violencia, de desinformación, etc.?

Los sueños de una Internet idílica se quedaron por el camino ante la brutalidad de la evidencia. La expansión hasta la creación de un entorno digital en el que nos desarrollamos, para bien y para mal, tiene una serie de efectos. La IA no es más que una consecuencia que perjudica a determinados productores frente a otros que la han creado e implantado para su propio beneficio.

Hoy asistimos a episodios de violencia juvenil que se incitan a través de las redes sociales. La culpa no es de la red sino de quienes la usan aprovechando la ausencia de límites que no se plantea como cuestión filosófica, democrática, etc., sino como una cuestión de límites del beneficio económico, del mero lucro.

Todo buen propósito —que desde luego existe— queda enterrado entre millones y millones de noticias cuyo deseo es manipular y obtener un rendimiento por ello. Su conversión en mero mercado hace que cualquier otro fin que no sea la rentabilidad económica o política (una fase previa) quede como un rasgo de "inocencia" en un mundo de intereses.

Que algunos hayan llegado a una productividad extrema de los mensajes a través de la IA no es más que una aplicación ajustada a sus fines, el beneficio. La falta de regulación, que se consideraba positiva para los excesos, se aprovecha para más excesos sin control.

¿Qué hemos hecho y cómo hemos llegado a permitir que la red esté asfixiada por tanta basura sintética? Mats Schönauer, periodista y youtuber dedicado al análisis y crítica mediática y a la verificación de hechos, lo analiza. Denuncia que los vídeos automatizados más populares de Youtube están difundiendo información pseudoperiodística intrascendental al mismo tiempo que afirma que estos cientos de miles de vídeos, solo en Alemania, han sido vistos millones de veces.

 “Estamos hablando de millones y millones de personas que han sido engañadas”, concluye. Él mismo hizo un experimento. Creó un vídeo donde la IA decía que la Bundesliga había decidido introducir una tarjeta azul, además de la roja y la amarilla, que obligaba al jugador a quitarse las botas y seguir jugando el partido descalzo. “Los usuarios ni siquiera lo ponen en duda. Se creen la historia y se dejan manipular y crispar”, prosigue.* 

El ejemplo del engaño probatorio de la enfermedad nos muestra que lo que hemos generado es credulidad y acabado con la capacidad crítica. Pero ¿no era esto lo que se buscaba? Hemos creado un entorno que nos aleja de las dudas y usa la mentira para generar expectativas aceptables. La credibilidad es una condición que la información genera por sí misma. Los medios más conscientes de esto dedican cada vez más esfuerzo y espacio a denunciar las mentiras que circulan con intenciones muy diversas. La misma presidencia de los Estados Unidos utiliza bulos y descaradas mentiras, insinuaciones sin fundamento porque se dirige a un público que lo acepta... y desea, pues de eso se trata, de adicción a cierto tipo de respuestas. En eso trabajan los expertos.


No solo peligra Internet como nos dice el artículo y el documento TV. Lo que peligra es también la inteligencia ética profesional. Hoy formamos en la manipulación donde hace veinte años se enseñaba a luchar contra ella.

Pero de poco sirve si cada vez hay más adictos a los bulos, a la desinformación primorosamente diseñada para hacer que le deseemos y la difundamos. Pensar que todo es correcto y que son los bots los que crean el problema, me parece de una enorme hipocresía, un ejemplo más de retorcimiento de la realidad, palabra confusa y esquiva.

Nos extrañamos de la bajada de edad en la violencia, de cómo son cada vez más jóvenes los que actúan más violentamente y buscamos quiénes están detrás, en las redes. Deberíamos preguntarnos más a menudo si no hemos creado el sistema perfecto para esto y si es irreversible. No, el problema no son los bots. Eso es solo cuestión de tráfico. Los verdaderos problemas son otros.

Las redes son ya algo más que un mercado; son nuestro entorno, allí donde realizamos una enorme cantidad de acciones, son las que modelan nuestro pensamiento y de donde sacamos nuestras ideas, la fuente de nuestras imitaciones y modelos. Que sean utilizadas más allá de sus fines iniciales no debería extrañarnos tanto. Sabemos su realidad, pero tememos que las medidas repercutan en las ganancias. Extrañarnos de que se utilicen los bots y la IA suena un tanto falso. 

Detrás de la IA están los que se benefician de ella en su lucha por el mercado. Que mucha de esa información, el tráfico, esté generada por bots, que ya sobrepasan a los humanos, es solo una queja sobre las posibilidades de dirigirse a seres reales dentro del mercado. Es la consecuencia final de los medios aplicados.

El problema, como estamos ya experimentando, va más allá del mercado. O quizá todo se ha transformado ya en mercado, con lo que la "influencia" se relativiza por el exceso. La presión constante para alcanzar nuestra atención y lograr influirnos nos hace compartimentarnos, crear adicciones y radicalizarnos. Son los efectos que vemos en muchos traducidos a la acción.

* Milagros de Diego Cerezo "Los expertos advierten que Internet puede morir ahogado en basura digital generada por la IA" RTVE.es  28/10/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261028/expertos-internet-basura-digital-generada-ia/17250631.shtml

martes, 27 de octubre de 2026

El lastre Trump

 Joaquín Mª Aguirre

Como era previsible, no ha tardado mucho Donald Trump en poner en tela de juicio los resultados de las elecciones brasileñas, es decir, la victoria de Lula da Silva. No sería Donald Trump si no lo hiciera. Todo forma parte de esa compresión mental que el presidente norteamericano ha del mundo en su cabeza. No hay nada que no le afecte, no hay nada sobre lo que no opine. Trump es la negación de la diplomacia en los dos sentido del término, tanto como relaciones entre países como en forma educada de actuación.

No creo que haya habido en la Historia (afortunadamente) otro presidente de los Estados Unidos de esta calaña. Creo que la mayor parte de los gobiernos mundiales deben tener un calendario en el que van tachando los días que le quedan en la Casa Blanca. Aunque conforme pasan los días aumenta la inquietud sobre cómo "llevará" su retirada de la presidencia. ¿Lo hará con naturalidad, aceptará igualmente lo que otros han aceptado?

En 20minutos leemos sus palabras sobre lo ocurrido en Brasil:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insinuado este lunes que se produjo un fraude electoral en las elecciones presidenciales de Brasil, en las que el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva se impuso el domingo al ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien no ha reconocido su derrota y ha solicitado la anulación de los comicios.

"Tiene una pinta terrible. Me pareció terrible. Quiero decir, no tomé partido, pero parecen otras elecciones fraudulentas", ha declarado Trump ante la prensa. "Sinceramente, no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas", ha insistido el mandatario estadounidense.*


La idea del MAGA trumpista es dar la impresión de que el mundo es una especie de colonia norteamericana, que todo está controlado desde Washington. Cuando las cosas no sales como le gustaría, se echa una capa de barro sobre lo ocurrido, se enfanga todo. Si no salen como se desea, se debe a un fraude. Esto, que valió para sus propias elecciones —nunca ha reconocido que Biden le derrotó en las urnas—, es válido igualmente para los amigos y socios repartidos por el planeta. Lejos de reconocer el funcionamiento democrático electoral, a Trump solo le preocupan los resultados, que los que ganen, según su propia teoría, se lo "deban" a él. Todo el que gana no lo hace por sus propios méritos, sino porque cuentan con su apoyo. Eso debería bastar. De esta forma, Trump dispara su propio narcisismo.

Los indicios de lo que puedan ser las próximas elecciones de medio mandato no son buenos. A Trump le están pasando factura sus errores y extravagancias. Hay cierto hartazgo ante su constante intervención.

En el titular de RTVE.es, los republicanos ya usan un término clave, "lastre", que deja al descubierto que empieza a resultar incómodo para los que han de presentarse bajo la etiqueta de los conservadores a procesos electorales:

Un mal resultado para el Partido Republicano en el Senado y la Cámara de Representantes puede dificultar al presidente los dos años que le quedan en el cargo, y convertirlo en lo que los estadounidenses llaman un 'pato cojo', o incluso abrir la puerta a un proceso de destitución (impeachment).

Trump ha multiplicado los decretos y los anuncios impactantes. En estos dos años, ha endurecido las redadas y deportaciones de migrantes; ha recortado el gasto federal; ha impuesto aranceles al resto del mundo y ha iniciado una guerra contra Irán, lo que ha provocado un aumento de los precios de los combustibles y de la inflación, justo cuando el coste de la vida se ha convertido en el asunto central de estas elecciones.

"Es una combinación, la guerra y los aranceles, que hace que la preocupación por el nivel de vida entre en las elecciones", explica a RTVE Noticias Lama El Baz, investigadora asociada del Chicago Council on Global Affairs. "Especialmente en este tema, que está conectado a la guerra de Irán, a los aranceles y a la política comercial, el historial del presidente es un lastre para los candidatos republicanos", declara Max Yoeli, investigador de Chatham House.**


 

El término "lastre" tiene toda una serie de implicaciones y derivados muy complejos dentro de un sistema partidista. Significa que el que se presenta a las elecciones no depende sí mismo, sino que lo que otros hacen impacta en su proceso. Es probable que cuando ese impacto te beneficia no protestes demasiado, pero sí que cuando se tuerce se vive como una pesada losa. ¿Puede Trump perder apoyos internos en un desesperado intento de librarse de sus malas influencias? Es probable, aunque está por ver cómo se traduce esa actitud. Motivos no faltarán, pues el gobierno de Trump es responsable de demasiadas cosas que su imprudencia ha favorecido.

La mala costumbre de la injerencia está creando una predisposición de algunos a involucrar a Trump en sus procesos políticos y electorales. Saben que basta un poco de estímulo para que el norteamericano se sienta con derecho a la intervención. Esto es un riesgo, pues si se pierde, Trump solo sabe recurrir a la insinuación de fraude electoral. El propio Bolsonaro ha acabado reconociendo la derrota. ¿Hará Trump lo mismo? 

Esto tiene consecuencias dentro del propio partido republicano, donde tratan de desmarcarse de estos movimientos que consideran innecesarios e inconvenientes, La cercanía de las elecciones pone nerviosos a muchos.

El voto se decide en dos puntos, en la conciencia y en el bolsillo. Los norteamericanos ya experimentan ambas zonas como conflictivas. El bolsillo es más difícil de engañar.


* "Trump tilda de "fraude" la victoria electoral de Lula en Brasil: "Parecían unas elecciones muy, muy corruptas"" 20minutos / EFE 27/10/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-tilda-fraude-victoria-electoral-lula-brasil-tiene-una-pinta-terrible_7053708_0.html

** Miguel Charte "Los dos años de políticas de Trump que pueden costar el Congreso a su partido: "Es un lastre para los republicanos"" RTVE.es 27/10/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261027/dos-anos-politicas-trump-pueden-costar-congreso-republicanos/17246251.shtml


lunes, 26 de octubre de 2026

Las advertencias de Gates sobre la IA

 Joaquín Mª Aguirre

Es uno de los grandes debates, aunque ya sabemos el final. Me refiero a las polémicas creadas alrededor de la Inteligencia Artificial o, según la imposición de Donald Trump, la "súper inteligencia". Pero da igual cómo la llamemos; lo importante es cómo va a transformar este mundo en el que vivimos, a qué velocidad lo está haciendo y quiénes van a ser los más afectados, además de los beneficiados.

Los debates los tenemos a la vez sobre aspectos muy teóricos y sobre otros muy pragmáticos y cotidianos. Por un lado tenemos los titulares con las grandes voces; por otro, nos avisan por sus efectos en sectores laborales que se verán afectados directamente.

En 20minutos se recogen las palabras e ideas de alguien que ha tenido un importante papel en la construcción de esta sociedad tecnológica y global, Bill Gates. En un artículo titulado "Bill Gates, fundador de Microsoft, sobre la IA y el empleo: "Se trata de contratar al robot, despedir al humano y olvidarse del asunto"", nos advierte: 

Una de las mayores amenazas de la inteligencia artificial (IA) es que puede acabar para siempre con millones de empleos. Lo que ocurra entonces y después es una gran incógnita.

Una de las voces más autorizadas sobre el tema es la de Bill Gates, filántropo y cofundador de Microsoft, que ha afirmado que tanto el "trabajo de oficina" como las "habilidades del trabajo físico humano" están en riesgo, en declaraciones recogidas por The Observer.

Según el magnate, la culpa es de la "estructura de incentivos" de las empresas que buscan aumentar sus ganancias. "Se trata de contratar al robot, despedir al humano y olvidarse del asunto", dice Gates.

Aunque el trabajo administrativo y el de oficina parece ser el más amenazado, Gates advierte de que el trabajo físico, como la construcción o el empleo en fábricas, también podría estar en riesgo a medida que los robots humanoides se vuelvan más comunes.

"Las habilidades de invención, las habilidades del trabajo de oficina y, posteriormente, con los humanoides, las habilidades del trabajo físico humano, podrían ser sustituidas por la IA", dice el millonario.*


Gates va directamente al punto que no se suele plantear directamente: qué sentido tiene y quién se beneficiará de ello.

Se ha construido una sociedad artificialmente tecnológica y guiada exclusivamente por un principio: el del beneficio. No hay más "cultura" que la del beneficio, que es quien marca el desarrollo y hace que este sea posible. Las personas están al servicio de las empresas y estas al servicio de quienes están detrás y actúan para obtener un beneficio económico. El mundo empresarial es una jungla, una lucha por conquistar el mercado, algo que se consigue con la reducción de los gastos y el aumento de los beneficios. Para ello se puede recurrir a fomentar la adicción desde la infancia, especular con la vivienda, educación y sanidad, crear empleos inestables y mal pagados, fomentar el consumismo, transformar los países en parques temáticos turísticos, etc.

La IA es la culminación de todo este proceso de consecución del beneficio de unas minorías frente a desastre que Gates advierte. La transformación de la sociedad en un espacio de beneficio, carente de cualquier ética que lo limite es ya un hecho. Es lo que está sacando a las calles a millones de personas en el mundo occidental. Los motivos de las protestas pueden ser diferentes, pero se pueden concentrar en uno: la ausencia de futuro.

Saben, especialmente los jóvenes, que no hay futuro, que su vida depende de factores que no controlan y que la distancia con las generaciones anteriores se han agrandado hasta hacer imposible la identificación y el sentido de la continuidad.

Lo que estamos viendo es la justificación y la defensa de este mundo que crea unas condiciones infames, sin futuro, y las reprime mediante un concepto de "orden público" basado exclusivamente en la represión.

Se preguntan en nuestros noticieros por qué jóvenes, menores, cada vez más baja su edad, se lanzan a la violencia y al pillaje. Buscamos conspiraciones, que sin duda las hay detrás, pero nos empeñamos en ignorar que las principales causas son la angustia del presente, la falta de credibilidad del orden social y la ausencia de presente.

No hace falta teorizar sobre ello para practicar la respuesta violenta. Es la respuesta a sentir que no se forma parte del presente, es una otredad manifiesta. Es pasar del mundo ordenado bajo unas directrices de eficacia y rendimiento deshumanizadas al caos generacional, a la falta de sentido del presente y, por ello, de futuro. No hay leyes, no hay orden, no hay justificación. Es la respuesta.

Podrá haber miles de causas específicas, de reclamaciones. Pero la triste realidad es que muchos se sienten desplazados, sienten que no pertenecen a este orden. Es un orden que ha ido haciéndose con el poder y con la representación. Ha situado el poder económico tras el político, que le ampara y garantiza que no se desviarán de su camino. El papel de las tecnológicas en los Estados Unidos de Trump es un claro ejemplo de en quién hay que apoyarse para mantenerse en el poder. El giro hacia la ultraderecha que se manifiesta en todo el mundo encubre esta realidad y la camufla de excusas. Todo lo van a cambiar excepto el orden económico y este ha apostado por los beneficios propios de la IA, los que les garantizan el control social.

A los millones de desempleados por el uso e implantación de la IA se les añadirán las peores condiciones de trabajo de lo que tengan la suerte de mantener un empleo, cada vez peor pagados.

Nos hablan de ampliar el tiempo de trabajo para mantener el sistema de pensiones. Otros hablan directamente de privatizarlo, es decir, convertirlo en otro negocio. Como está pasando con la sanidad, no es el provecho del paciente lo que se mira. Como ocurre en la educación no es la formación de la persona lo que está en el punto de mira, sino su formación para lo que necesiten las empresas. No somos más que el material con el que se hace la riqueza de unos pocos. Es el efecto de una globalización penosa, considerada simplemente como una ampliación de mercados.

Cuando en una sociedad las personas dejan de serlo y pasan a ser meras piezas, baratas y sustituibles a la baja, se empieza a tener un problema. Cuando no se tiene esperanzas de rectificar, de arreglar nada, la respuesta es la falta de compromiso y la violencia. No hay nada que ganar, no hay nada que perder.

Cuando se tienen esperanzas, se miden las respuestas. Cuando no las hay, todo es explosivo. Bill Gates lo dice con claridad y entre líneas. Hemos dejado los sueños de futuro, creer que hay algo en nuestras manos; solo queda un presente eterno, sin cambios, sin ilusiones, sin esperanzas. Cada uno sobrevive a su manera; cada uno devuelve los golpes como mejor le parece, un desahogo, un golpe de ira.

The Telegraph

Gates lleva años diciéndolo en artículos y entrevistas. Nos imaginamos desastres de ciencia-ficción cuando lo que tenemos delante son los efectos realísticos sobre el mercado laboral, donde se puede causar el mayor de los desastres.

La perspectiva es un sistema cada vez más represivo ante el aumento de la violencia y la contestación. La perspectiva del beneficio ha dejado paso a cualquier consideración romántica del emprendedor. Hoy es el empleador, el que controla el mercado, quien decide sobre los futuros o su ausencia. La doctrina es clara: menos empleo, más beneficio. La paradoja es el consumo ante la ausencia de ingresos o su reducción. Algunos apuestan porque sea el estado el que pague para que otros gasten. No hay buen final y todo se concentra en romper un escaparate y llevarte lo que te muestran cada día y está fuera de tu alcance. Todos claman por proteger la propiedad; lo demás es sustituible.

Gates advierte. Pero seguiremos buscando conspiraciones. 


* "Bill Gates, fundador de Microsoft, sobre la IA y el empleo: "Se trata de contratar al robot, despedir al humano y olvidarse del asunto"" 20minutos 25/10/2026 https://www.20minutos.es/internacional/bill-gates-fundador-microsoft-ia-empleo-trata-contratar-robot-despedir-humano-olvidarse-asunto_7053172_0.html

domingo, 25 de octubre de 2026

La causa de la rebeldía

 Joaquín Mª Aguirre

El mundo parece revuelto ante las protestas de cientos de miles de personas en las calles. Las imágenes se parecen, cargas policiales, botes de humo, disparos, enfrentamientos directos, destrozos de escaparates, incendios, saqueos... Sí, se parecen independientemente de dónde sucedan. Pero la pregunta importante es si además se parecen sus motivos, sus causas. ¿Son los mismos en todos los lugares?

Lo cierto es que los gobiernos a los que se oponen son muy distintos, de la ultraderecha italiana, a la izquierda española, pasando por una Francia moderada y centrista. Esto ya nos dice algo. Sin embargo, los motivos si parecen tener conexiones o similitudes: vivienda, educación, carestía de la vida... parecen ser comunes. Hoy los llamaban "antisistema" en un madrugador telediario mañanero. Unos de ultraderecha y otros de ultraizquierda, pero ambos caben en la etiqueta de "anti sistemas", según parece.

Las manifestaciones francesas de ayer se han saldado con más de mil detenidos y numerosos heridos de ambos lados, los que se manifiestan y los que tratan de impedirlo. Son batallas campales, con destrozos y rapiña como resultados.

Esta mañana nos ofrecían un documental francés sobre James Dean. Le atribuían una rebeldía que se identificaba con otra más amplia, generacional, de unos jóvenes que se enfrentaban a la Policía en la que, señalaban, veían representados a sus propios padres. La visión de las imágenes en las noticias me hizo preguntarme si no estaremos ante una fractura generacional. Los manifestantes hoy son esencialmente jóvenes, cada vez más jóvenes. En ellos buscan las ultraderechas y ultraizquierda sus peones callejeros.

Educación, vivienda... son límites generacionales, factores límites que los diferencian de otros grupos de edad. ¿Habremos sustituido la tradicional "lucha de clases"  por la lucha generacional?

Los que saquean las tiendas se hacen con lo que no pueden tener ante la carestía de la vida, que ha agudizado las diferencias no solo sociales. Como gran bloque, es la edad la que determina la explotación, son los jóvenes —a los que se promete todo— los más sancionados por este sistema, que les quiere como gastadores pero los explota como trabajadores precarios y mal pagados.

¿Estamos en el límite de lo aceptable? La denominación de "rebeldes sin causa" con la que Hollywood trató de etiquetarles para reducir su potencial rebelde, ¿tiene hoy una causa?

Ser "anti sistema" en la sociedad actual tiene sus peculiaridades porque el "sistema" está por todas partes. Hay que ser mcluhaniano y aceptar que el "medio es el mensaje", que este peculiar sistema digital, global e instantáneo (sus tres principales macro características) han alterado nuestra forma de percibir el mundo y por lo tanto nuestra propia mente. El mundo no cambia solo; cambiamos con él.

Me temo que no estamos entendiendo demasiado los efectos del sistema. Tratamos de explicarlo desde factores que pueden ser más efectos que causas. Las denuncias contra las grandes plataformas que sostienen nuestro mundo digital no son cosa de ahora; sus efectos llevan ya un par de décadas al menos en las que se redirigió hacia los más jóvenes, incluso a los niños, una forma de interacción que afecta a las personas y llega hasta las más grandes instituciones de los estados. Esto tiene un efecto. Se trata de fomentar las demandas, pero a la vez el sistema pierde su sentido social y solo busca un beneficio, que es lo que nos indican los datos mundiales cuando señalan que se han ampliado las diferencias económicas entre unos y otros. Cada día hay más millonarios y más pobres; unos se hacen ricos gracias a otros que se hacen pobres. En un campo nuevo, las legislaciones han ido muy por detrás de las necesidades de regulación. Hoy es la IA la que culmina la cima de la transformación y nadie quiere que le priven de sus perspectivas de enriquecimiento rápidos.

Quizá lo que vemos en las calles —las cargas, los saqueos, los incendios, las detenciones...— son un indicador que somos incapaces de interpretar en su auténtica dimensión simbólica.

Rodeamos a las personas de imágenes de lujo mientras viven en casas que no pueden pagar y de las que son desalojados sin piedad, arrojados a las calles: buscamos ampliar las diferencias entre lugares educativos de pago y los recortes a la educación pública; lo mismo ocurre con la sanidad donde fomentamos las cirugías estéticas mientras hay gente que se muere esperando a que le toque su turno para ser operados en los hospitales públicos saturados...

No, no es un mundo ejemplar en casi ningún sentido. Que se proteste por esto en todos los rincones del mundo nos indica hasta qué punto esto se ha hecho global. Los habrá, de distintas ideologías, que aprovechen este sentimiento de rechazo del sistema. No se trata de un razonamiento teórico, abstracto, sino de una experiencia cotidiana, de una reacción negativa a los estímulos que nos rodean a través de los medios o la vida diaria.

¿Podemos estar ante una protesta puramente pragmática, ante un simple responder "indignado", una respuesta sin necesidad de meditación, como el movimiento de reacción ante el golpecito en la rodilla, ante un reflejo automático? ¿Es saquear una tienda un acto político o un simple reflejo automático ante el golpe diario? Eso es trabajo de sociólogos, de psicólogos sociales, un momento reflexivo.

Me interesa ver las caras de los que saquen, queman, etc. Vemos cosas realmente curiosas, muchas veces caras placenteras, que no esperábamos ver. Quizá estemos midiendo el mundo con una medida inadecuada y alejándonos de la comprensión  y, mucho más, de la solución.

No sé si el rebelde sabe la razón de su causa, pero está ahí, no convertida en reflexión, sino en acción, en violencia. Los demás podemos ver la violencia, pero no deberíamos ignorar la causa. Y la causa somos, de una forma u otra, nosotros, responsables del mundo que hacemos o dejamos de hacer.

sábado, 24 de octubre de 2026

El ejército muy masculino USA

 Joaquín Mª Aguirre

Si estos días pasados hemos comentado aquí los constantes prejuicios de Trump contra las mujeres, en especial, las periodistas, en RTVE.es se nos informa a toda página de las medidas tomadas para deshacerse de los militares transgénero, Ya habíamos comentado alguna de las medidas que el Departamento de Guerra, dirigido por ese ser pintoresco llamado Pete Hegseth. Pero ahora es el propio Trump, en su intento de tapar sus fallos electorales el que lanza la ofensiva para expulsar del Ejército a los soldados trans: 

El 20 de enero de 2025, en su toma de posesión, Trump afirmó que, a partir de ese momento, EE.UU. solo reconocería dos géneros: masculino y femenino. "Estos sexos no son modificables y se fundamentan en una realidad fundamental e incontrovertible", afirma una de las más de 20 órdenes ejecutivas que firmó ese mismo día. Con ello, la máxima autoridad estadounidense negaba la realidad de las más de 2,8 millones de personas que se identifican como transgénero en su país, según datos del William Institute.

Cuatro días más tarde, el presidente firmó la ley ejecutiva 'Priorizar la excelencia y la preparación militar', con la que su Administración apartaba a los miembros transgénero del servicio militar. La normativa sostiene que las Fuerzas Armadas "se han visto afectadas por una ideología de género radical para complacer a activistas" y, entre otras cuestiones, señala que "expresar una falsa 'identidad de género' no cumple con los rigurosos estándares necesarios para el servicio militar".*


Una vez más, todo lo que no cabe en su estrecha cabeza es alejado con estruendo y trompeteo, pues se trata de comunicar una "reinserción" de la realidad frente a lo que se considerara como parte de una "ideología", término que sirve para encuadrar todo lo que no comparte.

A estas alturas, no creo que haya muchos que tengan dudas sobre el retroceso en muchos aspectos de lo que supone el trumpismo. El término más claro es "involución", que es lo que supone una política cuya eficacia es considerada desmantelar todo lo que otros hayan hecho. El trumpismo no acepta nada que venga de los otros, cualquier idea, ley, acto que no haya salido de sus tinteros es negativo y, por ello, debe ser borrado del mapa. Da igual que se pisoteen los derechos de las personas, que hayan demostrado su valía o que les avalen las sentencias de los jueces, como es el caso. Su principio "realista" tiene preferencia y es absoluto. Es la forma de radicalizar.

El amplio reportaje en RTVE.es, firmado por Marta Rey Maté, recoge testimonios de afectados con historiales militares impecables y contentos de haber cumplido con su país en los puestos anteriores a su transición y posteriormente a ella. Nada de esto es tenido en cuenta por los que se dedican a la "limpieza". Algunos revelan que consiguieron acceso a sus historiales médicos, algo que debía estar protegido por la privacidad. Trump y los suyos se lo han planteado como una prioridad y un signo de su "MAGA", en la que sobra lo trans, aunque sean casi tres millones de personas en Estados Unidos.

Trump y su administración es profundamente radical y autoritaria. Lo que no cabe en su cabeza no cabe en los Estados Unidos. Su actitud hacia el mundo es la amenaza y la imposición. Ayer amenazaba que cuando "termine" con Irán, irá a por Cuba. Lo hará ante la mirada avergonzada del mundo, callado ante el temor de lo que Trump pueda hacerle. Las protestas se dan en las calles, pero no son muchas las instituciones que se enfrentan directamente. ¿Asunto interno?

Leemos:

"Ni gordos, ni travestis, ni barbudos, ni bichos raros, ni cobardes, ni radicales. Solo guerreros", clamó el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, orgulloso de haber recortado el 20% de los altos mandos militares con sus restricciones contra la diversidad en un país que, paralelamente, enfrenta una crisis de reclutamiento. De hecho, en los últimos años, se han impulsado medidas e incentivos para que los jóvenes estadounidenses se sumen a las filas de sus Fuerzas Armadas.*

¿"Guerreros"? Recordemos que lo primero que se hizo fue cambiar el nombre al Departamento de Defensa, transformado ahora en "Departamento de Guerra" y convertido en el centro de las políticas anti trans de Trump y sus seguidores del "orden natural". Con ello piensan que ganan (y probablemente sea cierto) a los descontentos con los cambios del mundo, la perversión de que las mujeres reclamen trabajo y derechos y que algunos quieran decidir sobre su cuerpo y estatus por los motivos que sean.

La mente trumpista está llena de tópicos y prejuicios que van de las barbas a las transiciones de género. Esto afecta a todos los niveles y se ramifica con temas como el racismo, un ejemplo más de respaldo al orden natural que indica claramente quiénes, por nacimiento, pertenecen a los amos y quiénes son inferiores destinados a la esclavitud. Todo forma parte de una misma visión radical del mundo, la cultura y los seres humanos.

El artículo —un estupendo trabajo, repleto de testmtonio de afectados— se cierra con estas palabras de uno de ellos:

"Nos sentimos peones políticos. Están convirtiendo en un problema algo que en realidad no lo es y duele porque somos personas, tenemos familias, y esto está arruinando muchas de nuestras vidas y carreras", lamenta Paulo. "Todo esto tiene consecuencias a largo plazo y es sencillamente injusto".*

Esta vez les ha tocado a los militares, pero no es el único campo en el que están actuando. Es el tiempo de los peores profetas. 

* Marta Rey Maté "Trump expulsa a los soldados trans del Ejército de EE.UU.: "Es injusto, solo queremos servir a nuestro país"" RTVE.es 24/10/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261024/trump-expulsa-soldados-trans-ejercito-eeuu/17272714.shtml