Joaquín Mª Aguirre
Que
vivimos de ficciones ya nos lo han advertido artistas y demás analista de
nuestra realidad. Desde que se publicó el Informe PISA asistimos a uno de esos
ejercicios de ficción, de ilusiones mal construidas que nos permiten ahondar en
el autoengaño. La base de todo esto es estigmatizar a los jóvenes y aislarlos
de su entorno. En muchas ocasiones hemos recordado algo básico, pero que no se
acaba de asimilar: el adolescente es el prólogo del adulto. Por decirlo
poéticamente: "El niño es el padre del hombre", un viejo verso del
gran poeta inglés William Wordsworth (lo incluimos al final del texto para
deleite de los que lleguen hasta allí).
Lo que
es para bien en el poema (la infancia debe transmitir su alegría e inocencia al
adulto, que no debería "estropearse") invierte su sentido cuando se
estigmatiza a la infancia/adolescencia y se les hace responsables a ellos. La
realidad es que, como dice el poeta, el niño es el padre del adulto en lo bueno
y en lo malo. ¿Es que hay un filtro en el paso de la infancia a la juventud y
de esta a la madurez?
La
sociedad que nos rodea está llena de incultos, consumistas, crecidos con el
teléfono en las manos, la mirada perdida, sin un libro delante o el que les han
vendido a la moda. Satanizar a la infancia, además de injusto, es irreal, una
gigantesca hipocresía social que trata de evitar que veamos lo que hemos
construido haciéndonos mirar a los niños como una especie de macacos diferentes
a los adultos, especie superior.
Cumples
años y te transformas en sabio, experto, buen ciudadano, etc. Nada más lejos:
el día después sigues igual de inculto, borde y haciendo trampas para no pagar
impuestos, multas, etc. Sí, el hijo es el futuro padre.
Todo
esto, de una enorme obviedad, me irrita porque son los mismos que fomentan
mantenernos en ese espacio de estupidez a lo largo de la vida. Son los que nos
convierte en consumidores compulsivos de estupidez enlatada, encuadernada,
transmitida por cada medio. Son esos que señalan como culpables a los jóvenes
los que no solo mueven un dedo en su educación sino que fomentan la ignorancia
para mantener el consumo adictivo de sus propios productos basura.
Hemos vuelto al sexismo educativo: las chicas leen y los chicos a Ciencias. ¿No nos decían que esto se había superado? Por lo visto volvemos a las andadas culturales. Pero el problema añadido es que descienden la capacidad de comprensión lectora y las matemáticas.
Mientras
no seamos conscientes de que lo que el Informe PISA muestra no son lo malos que son nuestros jóvenes, sino lo malo que es el sistema educativo y lo
poco que importa socialmente una buena cultura o educación, estaremos
sosteniendo esa ficción de que PISA habla de ellos y no de nosotros. Los
resultados de PISA son nuestro fracaso como sociedad, como sistema educativo.
Esto llevamos años diciéndolo. PISA muestra nuestro deterioro y los malos alumnos de hace tres o cuatro informes PISA son los que hoy se rasgan las vestiduras. Hipocresía e incompetencia.
El deterioro en el pasado es la ignorancia del presente. Los adultos no cambian; son el resultado del sistema educativo. Lo que ocurre es que no hay estudios sobre el presente de los adultos, de su falta de cultura, de sus gustos. Hay que darse una vuelta por el transporte público, calles, parques, terracitas... y ver y escuchar.
La transformación de todo en "espectáculo" invierte la dirección de lo formativo: es el espectáculo el que "forma" negativamente pues se da un continuo descenso de niveles para llegar a eso que llamamos "gran público". La repetición de todo no anima a adentrase por nuevos caminos. La cultura se convierte en consumo cultural y todo se planifica para atraer nuestra atención. Es lo que enseñamos hoy en nuestras escuelas y facultades de comunicación, cómo asegurarse seguidores, cómo adular el gusto.
Las polémicas últimas con influencers en los medios revelan este comportamiento y cómo el mundo de las empresas deja su comunicación en manos de indocumentados, como ha ocurrido escandalosamente con la influencer fichada para la Vuelta a España. Es la zafiedad estelar como objetivo comunicativo.
No queremos una sociedad más culta, ni más estudiosa. Hay que buscar tiempo libre para ir al chiringuito, para viajar compulsivamente (una forma generalizada de huir de la propia realidad).
Los alumnos están mal formados, pero son víctimas de un sistema que no se esfuerza en mejorarlos, que tira la toalla; lo son también de familias poco interesadas en la cultura, sin libros, cine o música que les adentre más allá del puro consumo.
El Informe PISA habla de ellos, pero sobre todo del entorno en que se encuentran, en donde crecen. Luego será tarde y algunos de ellos llegarán a ministros, directores generales y hasta presidentes del gobierno. Desde sus cargos nos contarán milongas y dedicarán su tiempo a mantenerse antes que crear una sociedad más inteligente.
Se escandalizan porque PISA nos dice que los jóvenes no entienden lo que leen. Los otros informes, los de los adultos, nos dicen que lo que se lee no es precisamente lo mejor y que muchos ni siquiera eso. Algunos incluso quieren ver el lado "positivo", es el avance de la IA, las pantallas, la tecnología, etc. frente a la vieja cultura de los libros, esas cosas con tapas y páginas. El que no se consuela es porque no quiere. Pero la realidad es clara y l empeoramiento en picado. ¿No entendemos las consecuencias de una sociedad inculta y consumista?
Decían en enero de este año desde el ministerio —y se difunde desde La Moncloa— que aumenta la lectura. Desde PISA nos dicen lo contrario, que se comprende mal, que no se leen textos largos o complejos por fatiga y falta de hábito.
Para promover la lectura en Santa Fe (Argentina) nos dicen que se repartirán 1.800 ejemplares gratuitamente de un libro de cuentos sobre Futbol, llamado "Gol gana". No se da a leer a Jorge Luis Borges, a Bioy Casares, a Cortázar o el Martín Fierro, sino historias de futbol, por supuesto, de equipos de Santa Fe. ¡Los políticos no cambian en el mundo! Tienen un sentido "muy claro" de lo que debe ser un ciudadano "leído".
Leer es un acto complejo, una forma de conectar y nos estamos desconectando del pasado cultural. Lo nuevo es el norte hacia el que vamos, la novedad repetitiva y machaconamente presentada. Los medios, las pantallas, la herramienta para conseguirlo. Por eso están saliendo nuevas formas de protección. Ya no es solo la adicción, sino la adicción a la incultura.
Sabemos el porqué y sabemos cómo. Ahora debemos plantearnos cómo combatir esta tendencia creada por los intereses de diverso tipo en busca de beneficios económicos y políticos. Nos hemos quedado sin defensas culturales para defender la cultura. Es el deseo de saber, de pensar, de ver el mundo de otra manera lo que nos lleva a leer, a querer saber, en un camino sin fin.
PISA, como decimos, es el prólogo de la realidad. No te quejes, fomenta la buena lectura, regala libros, préstalos, buenos libros. Ve buenas películas, escucha buena música. Desarrolla tu gusto y ayuda al de los demás... Muchos te convencerán de que eso es perder el tiempo, que la cervecita cunde y hace amistades. Es probable. Pero luego no te quejes.
My Heart Leaps Up
My heart leaps up when I behold
A rainbow in the sky:
So was it when my life began;
So is it now I am a man;
So be it when I shall grow old,
Or let me die!
The Child is father of the Man;
And I could wish my days to be
Bound each to each by natural piety
William Wordsworth




























