Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que
hasta hace muy poco se consideraba "progreso" en el camino de la igualdad
entre sexos ha pasado a estar en el punto de mira de distintas formas que
podríamos considerar como una especie de negacionismo de género. Hay muchas
formas negacionistas en marcha, desde la Ciencia (los antivacunas , por
ejemplo) a la igualdad, la de aquellos que creen en un orden
"natural" o "divino" que asigna los papeles a cada uno de
los sexos. Sobre esta diferenciación se construye toda una serie de
distinciones que suscitan reacciones negativas, violentas y de odio.
Estos
discursos tienen un objetivo principal, consistente en enviar a la oscuridad a
las mujeres más visibles, las que se encuentran en el foco mediático y que pueden crear deseos de
emulación, es decir, servir de ejemplo a otras mujeres.
En RTVE.es se nos resume así una pieza audiovisual titulada "Odio misógino contra periodistas y divulgadoras":
Mujeres periodistas, comunicadoras y divulgadoras denuncian el odio que reciben a través de redes sociales y en internet, un odio que pretende acallarlas y que muchas veces no se queda en mensajes, sino que va más allá, con amenazas, divulgación de datos privados o pasando al plano físico.*
El texto es escueto y reúne en su formato audiovisual ejemplos y testimonios. Mujeres profesionales de la comunicación, cuyo trabajo es aparecer en los medios para informar, se ven insultadas, amenazadas por el mero hecho de aparecer en diferentes tipos de programas. Da igual de lo que informen. Los ataques pueden ser por los temas o los enfoques, pero la base es su simple aparición: no se soporta que aparezcan asumiendo una actividad más allá de la que estos insultadores les asignan: la maternidad y la cocina, el cuidado de la casa, que debería ser un "undécimo mandamiento", que a alguien se le olvido entregar a Moisés.
Pero hay algo más: el odio está de moda. Sale barato por el anonimato que las redes favorecen y permite un desahogo de la represión de estos odiadores aburridos a falta de una imaginación más rica. ¡Es tan aburrido, tan monótono esto del odio!
Los odiadores no necesitan mucha imaginación y tienen unos blancos fijos constantes. Hay una parte, que han calificado como "violencia digital", mediante la que se trata de hundir a las mujeres que se destacan por algún motivo. Hundirlas significa someterlas a un grado de tensión, de depresión, etc. que las retire de la circulación. A ellas y a quienes las apoyen.
La creación de las redes sociales ha permitido nuevas formas de violencia contra las mujeres principalmente. No son las únicas, pues esta forma de violencia atrae a un tipo de personalidad enfermiza y deficitaria que se siente "viva" ejerciendo este tipo de violencia cobarde, en la sombra. Es una forma retrógrada y sustitutoria de aquello que no pueden tener por sí mismos. Los huecos legales, el anonimato, la falta de valoración de este tipo de delitos de acoso y derribo permiten que se mantengan y que atraigan a legiones de depravados con ideologías patriarcales que disfrutan de esas formas de violencia digital en la incitación al odio.
El odio a las mujeres les permite sentirse poderosos, líderes de seguidores tan cortitos como ellos de los que extraen esas pizcas de admiración que les hace sentirse superiores, fuertes. En el fondo, aunque no demasiado profundo, son matones cobardes que no han superado etapas infantiles en su crecimiento.
Que sean mujeres periodistas, comunicadoras, etc. hace que el objeto de su odio sea visible, lo que les ofrece un segundo placer perverso. Por eso escudriñan las redes y medios informativos para encontrar sus víctimas y disfrutar de sus placeres sádicos y limitados.
Contra esto es esencial manifestar el apoyo, desde lo profesional —los colegas— hasta el judicial —a ser posible con jueces no machistas, como hay algunos circulando—. La batalla de la comunicación se da en el terreno de la comunicación principalmente. Por supuesto debe contar con un firme respaldo institucional, pero haciendo ver que se trata de cavernícolas políticos que se manifiestan una vez más como lo que son.
Las batallas más serias se están dando en estos terrenos, en los fáciles: ya saben, la culpa de todo la tienen los extranjeros y las mujeres que trabajan, especialmente aquellas que se exponen en los medios.
La humorista Eva Soriano** se queja de las campañas contra ella desde que hizo un monólogo en el que dijo que había que respetar a las mujeres que no querían ser madres tanto como a las que decidían serlo. Esto ha debido parecer una monstruosidad que ha desencadenado campañas de odio contra ella.
Cuando un país involuciona de esta manera es que algo está fallando. Es lo que nos dice el aumento del acoso escolar, de los delitos de odio y la atención que se presta a campañas simplistas por parte de los ideólogos de la ultraderecha que lo tienen todo muy claro. Quizá es que no dan más de sí, pero el atractivo que tienen entre los más jóvenes es preocupante.
A veces no necesitas encontrar gente inteligente que te siga, sino localizar tontos a tu altura. Nuestro apoyo claro a las compañeras del mundo de la comunicación. Sus voces cuentan y son necesarias.
*
"Odio misógino contra periodistas y divulgadoras" RTVE.es Play
3/05/2026
https://www.rtve.es/play/videos/objetivo-igualdad/odio-misogino-contra-periodistas-divulgadoras/17046864/
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"Eva Soriano responde a un tuitero que le dijo que se iba a quedar sola
con "gatos" y "Lorazepam" por no tener hijos"
20minutos 4/05/2026
https://www.20minutos.es/gente/eva-soriano-responde-un-tuitero-que-le-dijo-que-se-iba-quedar-sola-con-gatos-lorazepam-por-no-tener-hijos_6965977_0.html





















