martes, 19 de mayo de 2026

Una política de camisetas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La política internacional en estos tiempos es un inestable equilibrio de sutilezas, brutalidad y gestos, una constante redefinición de objetivos y posiciones. Una magnífica fotografía en portada de RTVE.es ilustra el artículo con titular "Putin se reunirá con Xi Jinping en China "con serias expectativas" tras la visita de Trump"* Pero es el contraste entre la fotografía y lo que señala el artículo lo que merece la pena observar.

La foto nos muestra una tienda de camisetas con retrato de los líderes mundiales. A XI, Trump, Zelenski, Jamenei, se les añade un dragón, Bruce Lee, el Che Guevara, Mao, un Obama achinado... No hay jerarquías ni preferencias, no hay "buenos" ni "malos": Trump sonríe, Putin vende "seriedad". Hay imágenes ya clásicas, como la de Mao Tse Tung o la del Che, iconos históricos. Otras esperan a fijarse como canónicas en el futuro. Una brillante fotografía que capta un pequeño detalle al pasar y lo fija convirtiéndolo en imagen llena de sentido, reveladora. Es un mundo revuelto, de imágenes creadas; es un mundo en el que tomamos posiciones introduciéndonos en una camiseta, llevándolas por las calles de un planeta convulso, cambiante, donde las imágenes se superponen a la realidad moldeándola. Es una realidad de todas las tallas, de todos los colores, de quita y pon.

La imagen sirve de entrada al artículo de Susana Samhan en el que se nos da cuenta del sentido que adquiere la visita a Beijing de Putin a una semana de la visita de Donald Trump a China. No ha terminado de "explicarnos" los logros de su visita cuando ya están contraprogramando con otra. Leemos en el artículo: 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, inicia este martes una visita de dos días a China, donde tiene previsto reunirse con su homólogo Xi Jinping, en un viaje sobre el que Moscú tiene "serias expectativas" y que ha querido desvincular de la reciente estancia del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, en Pekín.

Según la agenda anunciada por el Kremlin, Putin llegará a la capital china el 19 de mayo por la noche, donde será recibido por el ministro de Exteriores, Wang Yi, y al día siguiente será agasajado con una ceremonia de bienvenida en la plaza de Tiananmen.

El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov ha adelantado que durante esta visita Putin y Xi adoptarán una "Declaración sobre el Establecimiento de un Mundo Multipolar y un Nuevo Tipo de Relaciones Internacionales" y firmarán unos 40 acuerdos de cooperación en sectores como el industrial, el comercial, educativo, de transportes, de construcción, innovación y cinematografía. 

Rusia y China abogan por una política exterior autónoma

Sobre esa declaración, Ushakov ha precisado que se trata de un documento programático, de unas 47 páginas, que definirá las principales vías de desarrollo de los lazos bilaterales, así como la visión compartida sobre temas de interés internacional y los formatos de interacción en asuntos globales.

"Tanto Rusia como China están comprometidas con una política exterior independiente y autónoma. Junto con nuestros amigos chinos, respetamos el derecho internacional y las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas en su totalidad", ha asegurado el asesor presidencial, quien ha abogado por construir un orden mundial "más justo y democrático".*

Todo se convierte en "mensaje", en todo se ve intención. Al protagonismo del encuentro chino-estadounidense le sigue el del encuentro chino-ruso, lleno de acciones positivas. A los intentos de Trump de sacar provecho a la visita, la respuesta de China, convertida en centro de otro tipo de políticas. Los errores de Trump se pagan en esta diplomacia cambiante, llena de gestos que el aparato propagandístico norteamericano apenas puede hacer suyos. Trump ve enterrados con prisas su encuentro y asiste al estallido de ese documento de 47 páginas que le deja atrás, que le desborda.

La política agresiva y prepotente de Trump convierte en moderados a todos en un mundo lanzado a una alocada carrera sin sentido. En este sentido, se trata de transmitir una sensación de sosiego:

El viaje concluirá con una reunión informal para tomar el té con el presidente chino: "Nos estamos preparando para ello porque todo lo que deba discutirse confidencialmente, a puerta cerrada, de manera amistosa y franca, se discutirá durante esta reunión, tomando el té después de la cena de gala", ha afirmado Ushakov.* 

¿Cabe una mayor transmisión de calma frente a la vorágine actual impulsada por los Estados Unidos? La paz transmitida por esa ceremonia del té deja a Trump como un histérico, un poseso de la velocidad. Allí donde todo eran "posibilidades", las diplomacias china y rusa convierten el encuentro como un encuentro pacífico donde se hablará tomando un té y se tomarán decisiones productivas.

La política norteamericana está consiguiendo cosas muy extrañas, como hacer que el mundo defienda a países que no se deberían defender. La prepotencia y arbitrariedad de Trump, cara visible de los Estados Unidos, actúan en su contra y empujan hacía otros socios, a una política más positiva, o hacia el distanciamiento y la autonomía. Solo algunos mini Trump aplauden las acciones norteamericanas.

Un editorial del The New York Times equipara la visita de Trump a otras anteriores: " U.S.-China summits can change the world. President Richard Nixon's 1972 trip to Beijing gave the United States an advantage over the Soviet Union in the Cold War. President Jiang Zemin's 1997 tour of the United States eased China's entry into the global economy and accelerated its national rise."** Pero eran otros tiempos, la política todavía tenía sentido, era posible esperar algo. Ahora es la excusa para el lucimiento de Trump, para asegurarse portadas. Lo que se diga cambiará pronto.

En la fotografía de la tienda de camisetas de Shanghái, la de Trump luce una sonrisa falsa, artificial, una sonrisa en la que nadie cree.

 

* Susana Samhan "Putin se reunirá con Xi Jinping en China "con serias expectativas" tras la visita de Trump" RTVE.es  18/05/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260518/putin-visita-china-expectativas-reunirse-xi-jinping/17073616.shtml

** Editorial "Trump's China Policy Has Weakned America" The New York Times 13/05/2026 https://www.nytimes.com/2026/05/13/opinion/trump-arrives-china-xi-beijing.html"

lunes, 18 de mayo de 2026

Frente al "nuevo orden"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es se nos ofrece una entrevista de interés con el escritor y académico Philippe Sands centrada en la situación internacional actual y la forma de enfrentarse a los nuevos desafíos.

A Sands le preguntan sobre cómo salir del embrollo al que nos ha llevado una guerra (cuentan también Ucrania y Líbano), el bloqueo de Ormuz, las amenazas a Cuba, a Canadá, a Groenlandia y sobre eso que se empeñan en llamar "nuevo orden", aunque sea un "desorden", un caos personalista.

La respuesta del británico es directa y contundente: 

Europa debe dirigirse a Trump exactamente como China se ha dirigido a Trump. ¿Nos van a imponer aranceles del 75%? Está bien, te aplicaremos un arancel del 75%. El único idioma que el señor Trump entiende es el lenguaje de la fuerza. Y me gustó mucho la forma en que el primer ministro español le dijo al señor Trump: no se pueden usar las bases militares en España, no se puede sobrevolar el territorio español. Al señor Trump no le gustó. Pero respeta el idioma. Es el único idioma que entiende. Ojo por ojo. Nos vas a atacar, nosotros te atacaremos. No más disculpas, no más hacerse el débil. Europa ha sido muy débil con el señor Trump.

Estados Unidos ha dado la espalda al orden internacional que tanto contribuyó a construir y eso ha dejado un vacío que China está aprovechando para presentarse como el paladín del multilateralismo. ¿Es algo meramente oportunista o se puede confiar en China como el garante de un mundo basado en reglas?

Lo que China puede decir es: nosotros no secuestramos a presidentes y los llevamos a nuestro país para que los juzguen. No atacamos a países extranjeros para librarlos del riesgo de ciertos tipos de armas o reservas de uranio. No actuamos para cerrar los estrechos internacionales, como ha ocurrido con el estrecho de Ormuz. Y es un mensaje muy poderoso si vas a un grupo más pequeño de países y dices: oye, mira, tienes dos opciones, EE.UU. o nuestra forma de hacer las cosas.*


No deja de tener razón Philippe Sands pero, evidentemente, para llegar a esa actitud firme hay que desprenderse antes de una serie de compromisos, intereses y miedos con los que quedamos atenazados.

Por poner un ejemplo sencillo: si la simple mención al cierre de las bases norteamericanas o la reducción del personal militar allí destinado hace surgir las protestas locales de las hamburgueserías de la zona, de los bares de alterne, etc., que las rodean, no vamos a ir a ninguna parte.

Una política de presión sobre Trump implica también sacrificios y nuestras economías no viven de esos principios o, para ser más precisos, solo atienden al beneficio y no es ese el camino elegido. Trump lo sabe porque es la encarnación salvaje de ese principio.

La respuesta general es aceptar todo mientras quede margen de beneficio y siempre pensando en trasladar el gasto al comercio local, que pagará lo que no se venda allí, lo que no nos compren. No hay intereses más allá de los personales y los del sector. Ir más allá es pedir demasiado.

El festival de Eurovisión nos pone un ejemplo frívolo, pero muy claro. Se repite una y otra vez que Israel "paga" por el voto popular, que lo compra descaradamente para su propaganda. Con la excepción de los cuatro países que se han retirado por la presencia de Israel, nadie dice una palabra. No se trata solo de lo que haga en Gaza o Líbano, sino de conocimiento claro de que infringe las normas del concurso. Pero importan más los condicionamientos económicos y las presiones políticas que cualquier otra cosa. Lo que debería ser planteado de forma firma, se queda en nada o, peor, en una exhibición de arbitrariedad y prepotencia descaradas.

Me resisto a creer que estamos ante ese nuevo "orden" internacional que algunos consideran como inevitable, que es una forma de derrotismo, algo que favorece las dictaduras repartidas por el mundo a sabiendas de que basta con ponerse bajo la sombra de Trump o Putin para convertirse en inamovibles.

A lo que nos enfrentamos es a la pérdida de cualquier valor que no se pueda traducir en dinero o poder militar. Basta con señalar los números rojos para que se ceda ante la amenaza. Dice Sands que hablar en su misma lengua a Trump es la única solución, pero eso da mucho  miedo a muchos, a casi todos. El aliado que nos cubría ahora nos estrangula usando los lazos creados anteriormente. La dependencia no marca el error de esta reversibilidad que nos atrapa.

Si hay un "nuevo orden" no puede ser cambiar de dependencia, sino avanzar en la independencia. Creo que eso está claro, en la medida en que seamos menos vulnerables podremos estar más tranquilos. La esperanza de una era "post Trump" es solo una ilusión, pues Trump solo es la punta del iceberg de un mundo que se lleva construyendo desde hace tiempo. 


* Íñigo Herráiz "Entrevista en TVE: Philippe Sands: "Europa debería tratar a Trump con la misma firmeza que lo hace China"" RTVE.es https://www.rtve.es/noticias/20260516/philippe-sands-europa-deberia-tratar-a-trump-con-misma-firmeza-hace-china/17071641.shtml

domingo, 17 de mayo de 2026

Los ataques a Amaia Montero

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las redes sociales se han ido convirtiendo cada día más en un circo romano, un espacio en el que nos consideramos con derecho a decir cualquier cosa, a atacar a cualquier persona. En muchos casos son una forma de socialización negativa en la que se puede acosar, insultar, amenazar a los otros con un bajo riesgo debido al anonimato y a la reproducción masiva.

Hay profesionales del insulto, del desprecio, pero hay sobre todo un expansión de las formas negativa sobre los otros. Mientras que el insulto se expande, se concentra el efecto de su recepción, con la destrucción de la persona elegida.

Tenemos frecuentes casos de personas que deciden retirarse de las redes ante el efecto tan negativo que tiene en sus vidas y carreras profesionales. Esto se da especialmente en aquellas profesiones que necesitan vivir de las redes, de la exposición pública. Un ejemplo lo tenemos en los artistas, deportistas y demás profesiones en las que se hace necesario presentar un perfil público porque se basa en ello la promoción.

Este tipo de ataques directos a las personas desde la oscuridad de las redes tienen mucho de desahogo de la frustración, del narcisismo, de quienes disfrutan del insulto, de la descalificación. Es una necesidad de destruir convertida en derecho.

En 20minutos se nos muestra otro nuevo caso de este tipo:

El regreso de La Oreja de Van Gogh con Amaia Montero como vocalista no ha estado exento de polémica. La gira con la que la banda donostiarra celebra su 30 aniversario ha desatado la locura entre miles de fans, pero también ha habido críticas en redes sociales por la voz de Amaia Montero, especialmente en su primer concierto. Su vuelta al grupo generó todo un revuelo mediático tras la abrupta salida de Leire Martínez después de 17 años. A pesar de todo ello, Martínez ha querido desterrar cualquier rumor de enemistad entre ambas y mostrar públicamente su apoyo a quien fuera la vocalista original de la banda.

Para ello, Leire Martínez se ha servido de la publicación hecha en Instagram por el escritor Roy Galán, en el que reflexiona sobre las críticas hacia Amaia Montero por desafinar. "Me pregunto qué ganamos intentando avergonzar a Amaia Montero por haber desafinado en un concierto. Es curioso porque parece que existe un derecho universal a señalar los 'errores' de los demás. Nadie se plantea que aunque se tenga 'razón' o se esté en posesión de la 'verdad', uno puede elegir (hasta donde yo sé) no sumarse a un escarnio público. Humillar a otros no es obligatorio aunque nos dé poder", escribió este viernes Galán en la red social.*


La reflexión de Roy Galán es acertada y pone el dedo en la herida social que supone ese supuesto derecho universal a hundir a una persona, deporte que muchos practican con asiduidad.

Las redes se han convertido en un arma de doble filo, permiten hacer el bien indudablemente, pero también alientan los malos instintos de la gente, algo que no se puede ignorar. Son estas críticas —justas o no— las que están detrás de suicidios y depresiones, de retiradas precipitadas.

Se paga así la incitación constante a actuar en las redes, algo que sirve a algunos para alcanzar protagonismo crítico, es decir, a alcanzar notoriedad destructiva, a mostrar sus dotes para el insulto, el acoso, etc.

Las redes no son inocentes, distinguiéndolas de sus integrantes. Desde el principio se entendió que el negocio estaba en la interacción independientemente de si esta era para un buen fin o para otro perverso. La comprensión desde la psicología social de que muchos se unen por un buen fin, pero que muchos otros lo hacen con fines destructivos es lo que ha hecho que se favorezcan estos últimos por omisión de acciones para frenarles. 

A los responsables de las redes no les importa lo más mínimo un fin u otro, solo el tráfico y para esto es necesaria la notoriedad del caso. Ellos no entran en el caso en sí, solo se aseguran de que cada cual actúe según su deseo. Se puede disfrazar de "libertad", pero no se puede ignorar la perversidad atraída por el "poder" destructivo y la "impunidad" que las redes les ofrecen.

Los "haters" promueven y expanden los elementos negativos y hacen sentir a quien les sigue el poder que supone. Hay mucho de diversión malsana, de aburrimiento constante, de agrupación para destruir en estas reacciones dentro de las redes. Cualquier motivo es bueno para hacer daño. Una cosa es la crítica, otra cosa esto, las campañas de linchamiento.

Las redes son un territorio sin ley y dan la razón a los que oponen la ley a ese salvajismo destructor de la "ley del más fuerte". Ya no se trata de no ir a un concierto o de no comprar un disco. Se trata más bien del placer de destrozar a una persona, lo que define un pobre poder, pero real. Los efectos negativos se acumulan y cada vez son más puestos en evidencia desde múltiples sectores.

Nos han dado una herramienta sin importar para qué la utilizamos ni sus consecuencias. Podemos excusarnos diciendo que cada uno es responsable de lo que hace, pero si lo que hace causa daño, la cuestión pasa a ser otra.  


* "El gesto de apoyo de Leire Martínez a Amaia Montero tras las críticas recibidas por sus conciertos" 20minutos 16/05/2026 https://www.20minutos.es/gente/gesto-apoyo-leire-martinez-amaia-montero-criticas-conciertos-oreja-van-gogh_6971096_0.html

sábado, 16 de mayo de 2026

Sobre los riesgos laborales

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La muerte de un agente de 63 años de la Guardia Civil durante la crisis del hantavirus abre otro frente a los provocados por la lucha desigual con los narcotraficantes dotados de más y más destructivos medios. Si en un caso se alega la desigualdad de recursos para desarrollar las labores de vigilancia y detención en la muerte del agente se debe a otro tipo de factores, en este caso la edad y la intensidad del esfuerzo prolongado en las labores que se le asignaron.

En 20minutos, con información de Europa Press se titula "Una asociación de guardias civiles exige investigar de forma "inmediata" la muerte de un agente en el operativo 'Mv Hondius'"  y se nos explican los motivos de la exigencia:

En un comunicado, el colectivo exige que se "depuren responsabilidades" en la cadena de mando que habría autorizado la participación de un agente "en reserva y fuera de especialidad", con tareas presuntamente no amparadas por la normativa vigente. El agente, de 63 años, falleció en acto de servicio por un infarto. 

"Lo que debía ser un dispositivo sanitario de primer nivel terminó poniendo de manifiesto, una vez más, la gestión irresponsable de los recursos humanos que la institución practica cuando le conviene ocultar sus propias carencias", han advertido desde el sindicato. 

Según AUGC, el agente habría iniciado su jornada a las 6:00 de la mañana, conduciendo desde Santa Cruz de Tenerife hasta el puerto de Granadilla de Abona. Catorce horas después seguía en el dispositivo, trasladando materiales y realizando funciones que, presuntamente, no le correspondían en virtud de su situación administrativa. Sobre las 21:40 horas sufrió el infarto que acabó con su vida. *


La acusación es clara: una mala asignación de las personas a tareas que exceden sus límites, al no tener en cuenta la edad ni el esfuerzo que se va a realizar. De ello responsabilizan a los encargados de gestionar personas y recursos.

Ya hay un debate importante abierto sobre el concepto de "riesgo laboral", para que se abra otro con el caso señalado. El fondo de todo ello está, evidentemente, en lo ajustado de personal y recursos. Pero si a esto le añadimos su inadecuada gestión, el problema se complica y se seguirá complicando.

Sobre el papel estamos en un mundo casi perfecto, si escuchamos a los políticos. Los problemas siempre los causan los "otros" sean quienes sean en cada escenario, pero lo cierto es que cada vez la realidad se resquebraja haciéndonos comprender que no somos nosotros solos los que tenemos problemas, sino que estos están mucho más extendidos de lo que nos quieren hacer creer.

España no funciona como debería en muchos aspectos. La solución no está, desde luego, en ignorar los problemas, sino en ser plenamente conscientes de ellos. Pero el clima político no es favorable a encontrar soluciones, a ajustar cambios que mejoren el conjunto. Para ello se necesita sentarse a afrontar los problemas y pactar soluciones efectivas, algo que no vemos.

El abucheo al ministro Grande-Marlasca durante un ceremonia de la Guardia Civil por no asistir a los funerales de los agentes muertos ha sido un indicador de un cuerpo generalmente disciplinado, pero al límite de su paciencia.

La muerte de un infarto del agente no es una cosa del destino, sino la consecuencia de haber destinado a una persona que no era la adecuada por su edad y por el esfuerzo prolongado al que se debía someter. El debate actual sobre si es "profesión de riesgo" o no parece absurdo por su evidencia. Si no es profesión de riesgo el ser  guardia civil, ¿cuál lo es? El derecho a una jubilación anterior debido al riesgo "no reconocido" evitaría tener a personas de edad avanzada desempeñando actividades de riesgo.

Esto no solo lo reclaman los guardias civiles, sino desde otras profesiones en las que seguir trabajando  a ciertas edades supone un riesgo elevado para ellos y para los que les rodean, como puede suceder con los que conducen camiones o autobuses, por poner solo un ejemplo.

Hay muchas circunstancias, sí, pero también hay obviedades que no se pueden esconder. En el texto de 20minutos / EFE citado se señala: 

Desde el colectivo advierten que la muerte de este agente en Tenerife "no es un accidente", sino "consecuencia previsible" de un modelo que "ignora sistemáticamente" las condiciones de sus agentes, que acumula "décadas de resistencia" a adaptar las cargas de servicio a la edad y al estado físico de cada persona, y que escondería "su incapacidad de gestión" detrás de la entrega de cada agente 

"Esa entrega tiene un límite. Y ese límite no lo puede fijar la institución sola, a su conveniencia, en su propio beneficio", añaden.* 

No se puede expresar con mayor claridad. No encontramos ante un modelo que asume como principio el recorte, trabajar en el límite. Llámenlo ahorro o llámenlo codicia, lo cierto es que tiene enormes repercusiones sobre la salud, la seguridad propia y ajena. Mientras el dinero público fluye hacia bolsillos particulares o de personas públicas responsables (la corrupción no es otra cosa), se están escatimando derechos y la mejora de las personas, mejores servicios, etc.

Hay algo que nos está fallando como país; es el deseo de mejora conjunta, pensar en nosotros como aspirantes a un mundo mejor que seamos capaces de crear. Pero no es lo que vemos.

Por eso crece la delincuencia, el fraude, las estafas, la corrupción. Cuando dejas de creer en que es posible un país mejor, con gente mejor tratada, más culta, más segura en sus empleos, respetada... Cuando entramos en un mundo de chapuzas constantes, de abandono, de falta de recursos, donde la explotación es la normalidad, etc. ocurren cosas como estas.

Es triste que tras toda una vida laboral fallezcas de un infarto por una jornada intensa o que tengas un desmayo al volante de un camión o autobús al final e ella. Es triste ver cómo se ignoran servicios y peligros.

  

* "Una asociación de guardias civiles exige investigar de forma "inmediata" la muerte de un agente en el operativo 'Mv Hondius'"  20minutos / Europa Press 15/05/2026 https://www.20minutos.es/canarias/tenerife/una-asociacion-guardias-civiles-exige-investigar-forma-inmediata-muerte-un-agente-operativo-mv-hondius_6970926_0.html

viernes, 15 de mayo de 2026

El imperialismo y el estado 51

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Anoche, en una tertulia, una periodista se hacía una pregunta relevante: ¿cómo hemos llegado a "normalizar" ciertos actos terrible, ciertas palabras que están presentes en nuestro día a día? La pregunta se puede traducir a nombre: ¿cómo estamos normalizando las acciones de los Estados Unidos de Donald Trump, cómo las aceptamos sin más?

Hemos citado en varias ocasiones aquí las palabras de Donald Trump cuando, mucho antes de su presidencia, se le preguntó por el filme "Ciudadano Kane": "¿De qué te sirve el poder si no lo usas?" Se refería al divorcio del protagonista, Kane. De qué le servía todo su poder si no se libraba de su esposa, era la cuestión. Aquellas palabras ya anticipaban al Trump de la presidencia, al Trump que se siente "poderoso", es decir, sin que nadie le pueda impedir hacer lo que desea.

Hay otras preguntas que nos hacemos con frecuencia: ¿cómo los Estados Unidos no ponen coto a su deseo inagotable de sentirse poderoso? Haga una distinción entre ser y sentirse poderoso. Trump, un narcisista patológico, necesita sentirse. Si no, ¿de qué sirve el poder?

El poder es lo contrario de la legalidad. La ley tiene su propio poder y obliga; el poder —tal como lo entiende Trump— la ignora, permitiendo esa exclusividad que necesita y a la que considera que tiene derecho. No hay "equilibrio de poderes" para Trump, su deseo es ley. El orden, la norma, la ley, según Nietzsche, eran las formas de defenderse los débiles frente a los fuertes. Trump es el fuerte; los demás, los débiles.

Un último ejemplo nos lo ha dado publicando en su red la imagen de Venezuela en el mapa con los colores de la bandera norteamericana. Es un gesto significativo, una amenaza colonial que no puede ser normalizada, mucho menos ignora tanto por su valor simbólico como por su carácter de amenaza.

El mundo sigue normalizando todo esto bajo la máscara de la "extravagancia", pero es solo uno de sus ángulos. Cuba, Canadá, Venezuela... están bajo la amenaza constante de los Estados Unidos de Trump. El cambiar de denominación al "Golfo de México" como "Golfo de América" unilateralmente y exigiendo el cambio en el territorio, tal como Google aceptó, se entiende mejor si consideramos que "América" para Trump no es el nombre del "continente" sino la forma expansiva e imperial de llamar a los Estados Unidos. América son ellos y eso comprende la voluntad de hacerse con el continente en su totalidad. No hay más que una realidad, la "América prometida", la totalidad del continente, de Alaska (ya comprada) a la Patagonia. La posibilidad de que este sueño/pesadilla se haga realidad, nos insinúa, depende de su voluntad, el poder ya lo tiene.

La pregunta ya no es solo hasta cuándo, hasta dónde están los norteamericanos dispuestos a permitir que se usen su nombre y votos en este sentido agresivo y personalista, en seguir aceptando al Trump "enviado" a salvar el mundo, a hacer "grande" a América. Son ellos los que han colocado al frente a este personaje enloquecido con su propio poder, al que permitieron pasar de la especulación inmobiliaria, los concursos de belleza, los concursos televisivos, los cameos cinematográficos... a la amenaza al mundo desde la Casa Blanca, invadir, secuestrar, amenazar con extinciones culturales y con anexiones de terceros países.

El mundo ha comprendido quién es ese personaje en la casa blanca, es que decide quién sale en los programas de humor, a quién hay que despedir, que se hace con el control de medios de todo tipo, que insulta a los periodistas (especialmente a las periodistas) cuando le preguntan algo que no le gusta.


Los medios internacionales, los gobiernos de muchos países, están normalizando o criticando tímidamente las palabras y acciones, las amenazas constantes con la esperanza de no verse en el punto de mira de sus actos. La guerra de aranceles es su forma de jugar con el mundo como el niño que hacer moverse a su voluntad a sus soldaditos de plástico sobre el suelo de su cuarto de juegos o la alfombra del salón.

La globalización ha creado lazos que se vuelven contra nosotros en la medida en que ha construido un sistema de dependencias. Las amenazas arancelarias son constantes. No son las únicas, me da cierta vergüenza escuchar a las personas de las zonas con bases militares norteamericanas anteponer los intereses económicos, las pérdidas que supone para la zona que las tropas norteamericanas se vayan de allí. Se ha reproducido la misma respuesta en las diferentes zonas de Europa: los soldados son consumidores. Estamos felizmente invadidos, ocupados. La retirada no es una cuestión defensiva, sino meramente económica. Nos vendemos por muy poco. Se entienden fenómenos como el "colaboracionismo" en la Guerra Mundial.

Los poderes económicos mundiales no entienden de estas cosas; les basta hacer beneficios. Los están haciendo con la crisis energética, de la que se benefician unos cuantos, mientras hunde o empobrece a otros muchos. No hay una guerra declarada, sino una amenaza constante, que es la respuesta trumpista a los conflictos que genera. Debemos ser conscientes de la situación constante en la que nos encontramos. Muchos países lo han entendido ya y tratan de hacer movimientos, sin demasiado ruido, que les libere de esta dependencia peligrosa, sometida al capricho y que Trump vende con "MAGA".

Veremos cómo deja esto a María Corina Machado, la líder opositora que quiso compartir su Premio Nobel de La Paz con Trump o la propia presidenta venezolana, tutelada por Trump. También cómo deja a algunos pro Trump, como el argentino Milei.

Hemos señalado en varias ocasiones, y se confirma cada día, que el gran perjudicado a largo plazo son los Estados Unidos, que aunque cambien la presidencia, habrán dejado avisos sobre lo que son capaces de hacer a sus propios aliados y a los países próximos. Quedarse con recursos —del petróleo a tierras raras—, imponer políticas económicas, decidir quién puede vender a quien, declaración de guerras, etc. son las vías que se han abierto y que no es posible normalizar ni política ni mediáticamente.

La salida es ser más fuertes, menos dependientes; crear nuevas bases de alianzas, buscar socios fiables. Trump nos ha mostrado que los Estados Unidos dependen demasiado de los cambios en su jefatura y que esta puede usar su poder para someternos a todos.

Ya no se trata de "esperar a que cambie", sino de cambiar nosotros antes que sea demasiado tarde.