Joaquín Mª Aguirre
Si estos días pasados hemos comentado aquí los constantes prejuicios de Trump contra las mujeres, en especial, las periodistas, en RTVE.es se nos informa a toda página de las medidas tomadas para deshacerse de los militares transgénero, Ya habíamos comentado alguna de las medidas que el Departamento de Guerra, dirigido por ese ser pintoresco llamado Pete Hegseth. Pero ahora es el propio Trump, en su intento de tapar sus fallos electorales el que lanza la ofensiva para expulsar del Ejército a los soldados trans:
El 20 de enero de 2025, en su toma de posesión, Trump afirmó que, a partir de ese momento, EE.UU. solo reconocería dos géneros: masculino y femenino. "Estos sexos no son modificables y se fundamentan en una realidad fundamental e incontrovertible", afirma una de las más de 20 órdenes ejecutivas que firmó ese mismo día. Con ello, la máxima autoridad estadounidense negaba la realidad de las más de 2,8 millones de personas que se identifican como transgénero en su país, según datos del William Institute.
Cuatro días más tarde, el presidente firmó la ley ejecutiva 'Priorizar la excelencia y la preparación militar', con la que su Administración apartaba a los miembros transgénero del servicio militar. La normativa sostiene que las Fuerzas Armadas "se han visto afectadas por una ideología de género radical para complacer a activistas" y, entre otras cuestiones, señala que "expresar una falsa 'identidad de género' no cumple con los rigurosos estándares necesarios para el servicio militar".*
Una vez más, todo lo que no cabe en su estrecha cabeza es alejado con estruendo y trompeteo, pues se trata de comunicar una "reinserción" de la realidad frente a lo que se considerara como parte de una "ideología", término que sirve para encuadrar todo lo que no comparte.
A estas alturas, no creo que haya muchos que tengan dudas sobre el retroceso en muchos aspectos de lo que supone el trumpismo. El término más claro es "involución", que es lo que supone una política cuya eficacia es considerada desmantelar todo lo que otros hayan hecho. El trumpismo no acepta nada que venga de los otros, cualquier idea, ley, acto que no haya salido de sus tinteros es negativo y, por ello, debe ser borrado del mapa. Da igual que se pisoteen los derechos de las personas, que hayan demostrado su valía o que les avalen las sentencias de los jueces, como es el caso. Su principio "realista" tiene preferencia y es absoluto. Es la forma de radicalizar.
El amplio reportaje en RTVE.es, firmado por Marta Rey Maté, recoge testimonios de afectados con historiales militares impecables y contentos de haber cumplido con su país en los puestos anteriores a su transición y posteriormente a ella. Nada de esto es tenido en cuenta por los que se dedican a la "limpieza". Algunos revelan que consiguieron acceso a sus historiales médicos, algo que debía estar protegido por la privacidad. Trump y los suyos se lo han planteado como una prioridad y un signo de su "MAGA", en la que sobra lo trans, aunque sean casi tres millones de personas en Estados Unidos.
Trump y su administración es profundamente radical y autoritaria. Lo que no cabe en su cabeza no cabe en los Estados Unidos. Su actitud hacia el mundo es la amenaza y la imposición. Ayer amenazaba que cuando "termine" con Irán, irá a por Cuba. Lo hará ante la mirada avergonzada del mundo, callado ante el temor de lo que Trump pueda hacerle. Las protestas se dan en las calles, pero no son muchas las instituciones que se enfrentan directamente. ¿Asunto interno?
Leemos:
"Ni gordos, ni travestis, ni barbudos, ni bichos raros, ni cobardes, ni radicales. Solo guerreros", clamó el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, orgulloso de haber recortado el 20% de los altos mandos militares con sus restricciones contra la diversidad en un país que, paralelamente, enfrenta una crisis de reclutamiento. De hecho, en los últimos años, se han impulsado medidas e incentivos para que los jóvenes estadounidenses se sumen a las filas de sus Fuerzas Armadas.*
¿"Guerreros"? Recordemos que lo primero que se hizo fue cambiar el nombre al Departamento de Defensa, transformado ahora en "Departamento de Guerra" y convertido en el centro de las políticas anti trans de Trump y sus seguidores del "orden natural". Con ello piensan que ganan (y probablemente sea cierto) a los descontentos con los cambios del mundo, la perversión de que las mujeres reclamen trabajo y derechos y que algunos quieran decidir sobre su cuerpo y estatus por los motivos que sean.
La mente trumpista está llena de tópicos y prejuicios que van de las barbas a las transiciones de género. Esto afecta a todos los niveles y se ramifica con temas como el racismo, un ejemplo más de respaldo al orden natural que indica claramente quiénes, por nacimiento, pertenecen a los amos y quiénes son inferiores destinados a la esclavitud. Todo forma parte de una misma visión radical del mundo, la cultura y los seres humanos.
El artículo —un estupendo trabajo, repleto de testmtonio de afectados— se cierra con estas palabras de uno de ellos:
"Nos sentimos peones políticos. Están convirtiendo en un problema algo que en realidad no lo es y duele porque somos personas, tenemos familias, y esto está arruinando muchas de nuestras vidas y carreras", lamenta Paulo. "Todo esto tiene consecuencias a largo plazo y es sencillamente injusto".*
Esta vez les ha tocado a los militares, pero no es el único campo en el que están actuando. Es el tiempo de los peores profetas.
* Marta Rey Maté "Trump expulsa a los soldados trans del Ejército de EE.UU.: "Es injusto, solo queremos servir a nuestro país"" RTVE.es 24/10/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261024/trump-expulsa-soldados-trans-ejercito-eeuu/17272714.shtml




































