lunes, 19 de octubre de 2026

Males compartidos

 Joaquín Mª Aguirre

Manifestaciones en España, manifestaciones en Francia, en Albania, Italia, en Argentina, en Brasil...  Parece que el mundo está revuelto o, para ser más precisos, la sociedad está alterada, descontenta, harta. Y lo manifiesta abiertamente.

El contraste con un mundo seductor, que nos ofrece a cada instante formas placenteras, salidas a través del consumo, que nos pide centrarnos en nosotros mismos y olvidarnos del resto, está llegando a extremos cada vez más visibles y ruidosos.

¿Qué tienen en común estas protestas? Pues parecen mucho más próximas de lo que la lógica nos ofrece. Hay un común descontento con el sistema que proviene de ese desajuste entre los discursos y la realidad que desemboca en violencia con diferentes grados y objetivos. Las imágenes que nos llegan desde Francia —patria de los dos movimientos que han revolucionado Occidente, el de la Revolución de 1789 y el "mayo del 68"— no son demasiado tranquilizadoras.

En un mundo global, las referencias pasan a ser globales. Lo que pasa aquí se ve allí y puede hacer que se contagie. Todo es local y global para lo que se creó el término "glocal". Si la creación de la imprenta, creo un nuevo medio y marcó la senda hasta la Revolución Francesa encaminando el pensamiento hacia la rebeldía que finalmente estalló con la toma de La Bastilla, hoy las redes sociales establecen un nuevo tipo global, instantáneo, imitativo de violencia. Las imágenes permiten verlo e imitarlo, reproducirlo en nuestros propios espacios; sirven para inclinar la balanza hacia los movimientos. La indignación es contagiosa, expansiva.

¿De qué nos quejamos? Las quejas son muy similares: problemas en la vivienda, la educación, la carestía de la vida, de un mundo mal repartido. Los movimientos curiosamente son identificados con movimientos muy distintos: en Francia se acusa a la extrema izquierda; en otros países es la extrema derecha, en otros una combinación de ambos a la que se responsabiliza del caos que se busca.

La sociedad que hemos construido vive más de los problemas que de sus soluciones. La polarización es un hecho denunciado y constante, aunque no se indague sobre su origen, consecuencias y efectos sobre la vida política y social.

Creo que es un hecho aceptado que recibimos información flujos de información negativa, por un lado, mientras que por otro se nos vende felicidad de forma constante, una felicidad a nuestro alcance a la que sin embargo no llegamos, es una especie de zanahoria delante del burro, en este caso, nosotros.

Creo que, pese a las teorías de la conspiración, los problemas existen, son reales. El mundo es como una moneda con dos caras informativas: la positiva, oficial, la de las promesas realizadas, y otra negativa, la que nos muestra el incumplimiento, la distancia existente entre nosotros y la promesa que no llega. Lanzamos esa moneda al aire cada día y según caiga así nos sentimos, de la ilusión a la decepción. Se nos anuncia, por ejemplo, el descubrimiento de un tratamiento contra una enfermedad, pero después tenemos años de espera, por lo que muchos mueren esperando. De la alegría del descubrimiento a la desesperación por la tardanza en la espera.

La seducción (como ya advirtió Baudrillard) convertida en el eje social. Pero no puede durar de forma infinita y la realidad se acaba imponiendo. Y esta son los problemas diarios, de la vivienda a la sanidad, pasando por la educación y el coste de la vida diaria. El Informe PISA nos habla del fracaso educativo y los docentes de la situación que viven con bajos sueldos y aulas llenas; los sanitarios nos hablan de la saturación en hospitales y consultas, de las listas de espera, de la falta de medios; los inquilinos de los desahucios, de los elevados alquileres, de los fondos buitre; todos de la carestía de la vida.

¿Quién se beneficia de este caos? Evidentemente dos grandes grupos: los políticos que viven de vender soluciones que nunca llegan, por un lado, y los grupos que viven de la especulación, de la captación de los recursos públicos. Entre ambos campos, destacan la corrupción, los desvíos de fondos, el control de las legislaciones que les favorecen y la paralización de lo que les perjudica.

Los grupos políticos se han convertido en castas interesadas; viven de ello. Llegan jóvenes a la política no por su capacidad de resolver problemas, sino por la fidelidad a los líderes y van ascendiendo en la escala hasta dar el salto a las administraciones e instituciones. La incapacidad mostrada para resolver problemas se nos muestra en lo que se ha llamado "nivel de incompetencia", que es lo que acabamos sufriendo frente a "danas" o cualquier situación que requeriría de la dirección de una persona cualificada. Simplemente ocupan puestos.

Los intereses exteriores saben de esta glotonería política y ejercen sus presiones y dádivas. Los ejemplos españoles de estos últimos años son lo suficientemente claros y salpican al poder en cada partido o rincón.

Quedan por el camino los españoles, franceses, etc. a los que hay que calmar echándoles (o simplemente prometiéndoles) algunas migajas. No se percibe ni la comprensión del problema ni la voluntad real de atajarlos. La división política y su progresiva polarización no es más que una estrategia para asegurarse fidelidad suficiente ante las previsibles contestaciones y rebeldías. El ciudadano polarizado solo ve lo que le interesa y tiene claros los males que le aquejan; carece de una visión realmente crítica y es quien realmente defiende las acciones de su bando sin cuestionarlas, por más pruebas evidentes que pueda haber de lo contario.

Que estén estallando revueltas de mayor o menor intensidad en diferentes países con motivos similares hace que estas interactúen. Vivimos en un mismo mundo en el que se producen un mismo tipo de problemas y carencias. Eso es lo que vemos agrupado en secuencias idénticas. Si los problemas son los mismos, puede que los causantes también lo sean.

domingo, 18 de octubre de 2026

Los nuevos salvajes

 Joaquín Mª Aguirre

Cada vez son más graves los delitos cometidos por menores. Nos sorprenden todavía lo cruel de estos casos en los que intervienen jóvenes y niños que han visto en la violencia y la delincuencia su presente y futuro. La pregunta sobre el por qué se dan estas tendencias crecientes es necesaria,

No es un fenómeno exclusivamente nuestro y el caso de los menores sicarios contratados en Suecia para asesinar personas fuera del país lo hemos comentado hace unos días, con motivo del asesinato del cirujano plástico ocurrido en Marbella.

Hoy tenemos en la prensa un nuevo caso de crimen violento. En 20minutos, con material de Europa Press  nos lo cuentan así:

La Policía Nacional ha detenido a dos menores, de 17 y 16 años y residentes en Burgos, como presuntos autores de la muerte de una mujer de 83 años en su domicilio de la calle Vitoria, que falleció por una insuficiencia respiratoria tras ser amordazada e inmovilizada, lo que le impidió acceder al aparato de oxígeno que precisaba en su vida diaria.

Los detenidos fueron localizados y prestaron declaración, y a última hora de la mañana de sábado 17 de octubre, una vez finalizado el atestado policial, han pasado a disposición de la fiscalía de guardia de Burgos, que deberá decidir sobre su ingreso en un centro de menores como medida cautelar.*


¿Han dejado de extrañarnos estos crímenes a estas edades? ¿Cómo los vemos y cómo lo ven ellos, las personas de estas edades, 16 y 17 años? ¿Cómo surgen en sus mentes las ideas de normalización de estas conductas?

Quizá necesitamos un Dostoievski a la española que indague en esas mentes que saltan de la escuela al crimen sin continuidad, que ven el robo o el asesinato la salida de sus vidas. Nadie llega al crimen sin un modelo, menos en este crimen a dúo. ¿Qué buscan, qué sienten, qué les falta?

Son muchas preguntas, pero es que no sabemos nada, todo son incógnitas en una sociedad que nos vende felicidad, donde todo es perfecto si escuchamos a los políticos responsables, pero donde los especialistas no acaban de darnos pistas suficientes. ¿No lo queremos ver?

Quizá nos cuesta aceptar que somos el modelo de estos iniciados en la criminalidad cuando, según creemos, deberían estar haciendo otras cosas, las "propias de su edad". Y ese es el mito que se resquebraja con los hechos.


¿Nadie lo detecta en las familias, en las escuelas...? Quizá debemos ampliar nuestras dudas. ¿Por qué no se detectan en esos ámbitos en los que supuestamente se deberían aprender modelos diferentes? ¿No estaremos invirtiendo la dirección de los problemas, no estará en las familias mismas o en las escuelas el origen de esos problemas? Son los dos entornos previos. El otro es más amplio, el mediático

Es difícil pensar de esta manera, pero es de esta forma como nos están llegando los problemas cada día. La violencia en las escuelas aumenta y a edades más tempranas se manifiesta, del acoso a la violación grupal; la violencia doméstica crece y no es el mejor modelo tampoco. Aumentan los crímenes machistas y la violencia contra las mujeres.

Desde hace más de diez años se está avisando del aumento de la llamada violencia intrafamiliar, un concepto que cubre muchas formas, del abuso sexual al maltrato, En junio de este año, el Consejo General del Poder Judicial señalaba los siguientes datos:

El número de denuncias por violencia de género recibidas en los órganos judiciales durante los tres primeros meses del año (50.911) aumentó un 6,36 por ciento en relación con el mismo periodo de 2025, mientras que el número de mujeres que denunciaron como víctimas (45.220) lo hizo en un 3,75 por ciento. 

Los datos hechos públicos hoy por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, recogidos por el Servicio de Estadística del CGPJ, muestran también un descenso del 2,5 % en el número de órdenes de protección solicitadas, mientras que la disminución de las acordadas se situó en un 1,8 por ciento. En cuanto a las sentencias, los órganos judiciales españoles dictaron un total de 15.474, de las que el 81,78 % fueron condenatorias.   

Del total de mujeres que formularon denuncias como víctimas de la violencia machista durante el primer trimestre del año (45.220), dos terceras partes (60,73 %) tenían nacionalidad española y el 39,27 % restante procedían de otros países. El número de menores (hijos/as de las mujeres denunciantes) que quedaron identificados como víctimas en las denuncias presentadas ascendieron a 107. De ellos, el 72,90 % tenían nacionalidad española.**

Son datos muy preocupantes, probablemente la punta del iceberg de la violencia y que nos indican que hay algo que no hacemos bien, que familias y escuelas pueden estar convirtiéndose en escuelas de delitos.

Pero un mal entendido sentido de la "protección" hace que no seamos conscientes de este tipo de problemas que desmoronan nuestros prejuicios sobre lo que es la infancia y la juventud, antes "¡divino tesoro!" y ahora un poco más cerca del infierno que del cielo.

Hay algo que no logramos ver porque se ha hecho habitual, transparente, que está destruyendo valores y formas de ver el mundo. Nos estamos volviendo ciegos ante nuestros problemas reales, seducidos por los cantos de sirena de este modelo de sociedad que hemos creado o, si se prefiere, que han creado para nosotros, para nuestros egoísmos, creando dependencias que se vuelven violentas cuando no se satisfacen.

Me he estado acordando de la película, basada en hechos reales,, El pequeño salvaje, de François Truffaut (1970), en la que se describe el proceso de culturización de un niño encontrado en los bosques. Hoy es otro tipo de salvajismo que poco tiene que ver con el niño Víctor, carente de educación, de modelos. Quizá estemos asistiendo al proceso contrario, pasando de la cultura al salvajismo, quizá parte de lo que aprendemos nos lleva por un mal camino.

La muerte de la anciana maniatada a manos de esos dos adolescentes es un episodio más de estos juegos de violencia que alentamos en una sociedad polarizada e hipócrita, llena de deseos insatisfechos y de presión para satisfacerlos de una forma u otra. No todos responden igual; algunos buscan su propio camino.

El robo se ha normalizado como forma de obtener lo que no se tiene; la violencia se usa para conseguirlo. No hay sueños de futuro, solo ansiedad en el presente inmediato. Lo que quiero, lo tomo; al que se me opone, me deshago de él. No es una forma positiva de crecer socialmente. Es la jungla y es preocupante que ese sea el modelo que ofrecemos.

Hay que intentar librarnos de los prejuicios que nos atan y enfrentarse a este serio problema que crea casos como el de esa pareja, pero que es mucho más lo queda en la sombra.

 

* "Detenidos dos chicos de 17 y 16 años por la muerte de una mujer inmovilizada y amordazada durante un robo en su casa" 20minutos / Europa Press 17/10/2026 https://www.20minutos.es/castilla-y-leon/burgos/detenidos-dos-chicos-17-16-anos-por-muerte-una-mujer-inmovilizada-amordazada-durante-un-robo-su-casa_7049996_0.html

** "Los órganos judiciales recibieron 50.911 denuncias por violencia de género en el primer trimestre de 2026, un 6,36 % más que hace un año" Consejo General del Poder Judicial 26/06/2026 https://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/En-Portada/Los-organos-judiciales-recibieron-50-911-denuncias-por-violencia-de-genero-en-el-primer-trimestre-de-2026--un-6-36---mas-que-hace-un-ano 

sábado, 17 de octubre de 2026

Ética, legalidad y contradicciones amorosas

 Joaquín Mª Aguirre

La dimisión de la portavoz del PSOE por los negocios de su pareja poco antes de entrar en campaña electoral tras unos días de quejas, lamentos y acusaciones de "ataques personales" debería hacernos reflexionar un poco sobre lo que ofrecemos a la vista.

Indudablemente, el amor, como sabemos es ciego, pero no absurdo. No voy a cuestionar el "amor" de nadie, pero desde fuera los electores tienen derecho a hacerlo con los resultados.

El argumento de defensa, pobre y poco duradero, ha sido el de la "legalidad", algo que nadie ha cuestionado, pues hasta ahí podíamos llegar. Según esto de la legalidad, en caso de incumplimiento, lo suyo sería encarcelar al amado, congelarle cuentas, registros, etc. 

Los argumentos defensivos en este caso han sido de dos tipos: a) los que lo consideraban un ataque personal; y b) los que consideraban que era un negocio familiar y que el amado pagaba sus impuestos.

Los primeros se centran en que, como es una destacada dirigente y rostro en la portavocía del partido del gobierno, todo lo que se diga contra ella o su pareja es "personal". Esto es absurdo porque es el cargo y lo que se dice desde él lo que cuenta aquí. No, no es personal; es solo dejar en evidencia el absurdo, la contradicción.

Convertida en argumento, la historia habría sido una divertida comedia a la italiana en la que ella critica el uso de los alquileres para enriquecerse (30 pisos en alquiler) mientras que él va a cobrar los alquileres, algún desahucio que otro. "—Cariño, ¿qué tal el día?" "—Lo de siempre, ya sabes... con esta gente que no paga..."

La excusa de la legalidad puede valer para cualquier otro, pero no para la persona que defiende públicamente lo contrario y la votan por ello. ¿Qué hacer? se preguntarían en la comedia: ¿el negocio o el partido?

Desde el punto de vista del partido, la cuestión es el daño que esto les hace en plena campaña electoral con la vivienda como centro y una política de defensa (aunque sea retórica) de la vivienda, presentándola en el centro del programa.


¿Son la ex portavoz socialista y el empresario del alquiler y el desahucio los representantes de "las dos Españas"? ¿Se podía haber vendido como un caso de amor que resuelve todas las contradicciones? Si esto funcionara tendríamos parejas de distintos partidos compartiendo pan y colcha para ejemplo de convivencia ciudadana. Pero, gracias a Dios, no es el caso frecuente. Esto es más bien un caso de pragmatismo a la española.

La cuestión, pues, no va por la vía amorosa ni el ataque personal, va por querer abarcar demasiado y confiar en que no salte la libre en cualquier momento y menos en precampaña electoral. Se quiere todo, negocio y cargo, decir una cosa y hacer otra.

No sé si los argumentos de la portavoz son cosa suya. Supongo que sí. Pero es la polarización que se exige a los votantes la que no se cumple en la extraña pareja, dos personas aparentemente enfrentadas e incompatibles, resulta que no lo son tanto, viven bajo un mismo techo y no sé si tienen cuentas separadas, porque los dos trabajan y seguro que no cometieron el error de mezclar sus ganancias.


Creo que el caso obedece a ese pragmatismo que lleva a condenar públicamente lo que, pese a ello, tienes en casa mientras no salte a la luz. Cuando salta, te haces la víctima de la incomprensión y aseguras que todo lo que el amado hace es legal, aunque sea lo que denuncias con todo convencimiento cada día.

No es el primer caso de parejas raras de políticos, pero muchas veces se saldan en la misma línea ideológica. No es el caso aquí, con un caso de sospechosa distancia por muchos motivos. ¿Votaría la ex portavoz algo en contra de su pareja y sus negocios?, por ejemplo.

La pareja de un pacifista puede vender armas, ¿por qué no si es legal y tributa por ello? La pareja de un izquierdista radical puede tener por pareja un banquero, ¿por qué no? Dejemos a los psicólogos, guionistas y novelistas pensar las historias de estos enamoramientos y convivencias contradictorios... sobre el papel. ¿Qué vio él en ella y ella en él? Seguro que muchos saldrían del cine discutiendo sobre si es verosímil o no. Otros derramarían algunas lagrimitas sobre los difíciles caminos del amor.

Ahora solo queda convertir su renuncia en un acto heroico, incluso amoroso de renuncia. Así lo han presentado ya, como un acto que evita que les salgan los colores cada vez que les saquen públicamente el tema. Habrá que tener más cuidado con quién se propone a cargos en el partido o se mete en las listas. Nunca se saben bien los enredos del amor.

No me interesa su vida personal y les deseo felicidad y pocas discusiones familiares. Los partidos no están hechos para el amor, pese a la campaña "I Love PSOE"; el emparejamiento es con las encuestas y los votantes. 

 

viernes, 16 de octubre de 2026

Pobreza

 Joaquín Mª Aguirre

Hasta no hace mucho era frecuente escuchar la expresión "desear un mundo mejor para nuestros hijos". Las generaciones anteriores, que provenían de una España pobre o muy pobre deseaban dejar un mundo mejor, trabajar para que sus hijos vivieran mejor que ellos, pasar de una pobreza generalizada. Pero algo cambio y nos hizo hijos del momento y no parte de algo que se desarrolla en el tiempo; sí, algo pasó que nos ha hecho mirar más por nosotros mismos y dejar el futuro a cómo le vaya a cada uno.

Quizá la costumbre de segmentar las generaciones etiquetándolas, reduciendo el tiempo de su duración y remarcando sus diferencias, etc. no hacen más difícil trabajar en el beneficio de los que vemos como extraños- Tanto hablar de "generación Z", de "millennials", etc. nos ha hecho perder deseo y perspectiva.

La sensación que tenemos hoy es la de que cada cual se debe preocupar por lo suyo y no por los demás, que tienen intereses diversos. Quizá es la idea misma de un futuro mejor es la que falla y estamos poseídos de un pesimismo general.

En RTVE.es, Santiago Riesco Pérez nos presenta los datos obtenidos sobre la pobreza en España, poco alentadores, bajo el titular "La pobreza afecta al 25,9% de los españoles y la crisis de la vivienda amplía aún más la desigualdad entre comunidades"*. Los datos provienen de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), que presenta la segunda parte de su XVI Informe: El Estado de la Pobreza 2026. Pobreza y territorio: Comunidades Autónomas y Unión Europea. Los datos son muy preocupantes: 

El estudio subraya que el riesgo de pobreza sigue constituyendo el componente de mayor peso dentro del indicador AROPE. En España, la tasa de riesgo de pobreza monetaria se sitúa en el 19,5%. Este porcentaje engloba a todas aquellas personas que residen en hogares con unos ingresos anuales inferiores al umbral oficial, fijado en 12.220 euros por unidad de consumo al año (equivalente a 1.018 euros mensuales).

Al analizar la distribución por sexo y grupos de edad, la pobreza muestra un claro sesgo de género y una marcada incidencia en la infancia. Las mujeres registran una tasa de pobreza del 28,0%, frente al 23,9% en el caso de los hombres. Por su parte, la población menor de 18 años vuelve a situarse como el grupo de edad más vulnerable de la sociedad, con una tasa que alcanza el 36,8%. Le siguen las personas de 65 años y más, con un 25,8%, los jóvenes de 18 a 29 años, con un 24,5%, y el tramo de 30 a 64 años, con un 22,6%.


La verdad es que los datos nos muestran todos los agravantes que pueden ser mostrados: los de género, los de edad y los de territorio. Los españoles de primera y segunda categoría se dividen así. Las mujeres son más pobres, los viejos y los jóvenes se distinguen del resto y depende de dónde vivas así serán tus posibilidades.

Los efectos de estas distinciones los podemos ver en la vivienda, como se nos dice. El "caso Maricarmen" y miles similares nos muestra la pobreza de los mayores y de las mujeres. La acampada de Sol nos muestra el lado juvenil del problema, sueldos explotadores e inconstantes o ausencia de ellos. La España vaciada nos explica las distinciones norte-sur y la compra turística de los territorios, repoblados con turistas que pasan a ser residentes ocasionales, de temporada, o jubilados europeos con dinero, etc. Se nos dice:

El informe detalla notables diferencias cuantitativas al analizar cada comunidad autónoma de forma individual. Por la parte superior, las ciudades autónomas de Melilla (39,3%) y Ceuta (37,0%), seguidas de Andalucía (27,7%), la Región de Murcia (26,7%), Extremadura (26,2%), la Comunidad Valenciana (26,0%) y Castilla-La Mancha (25,9%), registran las tasas de pobreza más elevadas del Estado. Solo en Andalucía, el 27,7% de pobreza implica a más de 2,4 millones de personas en esta situación. * 

Creo que el informe sintetiza y explica una realidad española que no nos gusta ver, que no nos gustaría tener delante por lo que representa. Las protestas se acumulan y revelan los problemas reales. Por eso es una infamia estigmatizarlas porque responden a la desesperación de muchos. También es una infamia instrumentalizarlas, como hacen otros, despojándola de su sentido real y ponerse al frente para sacar provecho.

No, Esta España no va bien; no tiene un futuro mejor delante porque sus problemas no son valorados como de deben. El aumento de la riqueza de algunos pocos es lo que hace que no se solucionen cosas que deberían solucionarse por la pérdida de la idea de "bien común", que mucho piensan está trasnochada o es ingenua, naif.

Sin embargo, un país que no piensa en el bien común es un país perdido y al borde del estallido, como estamos empezando a notar.

El caso de una dirigente socialista que clama contra los desahucios y uso especulativo de las viviendas mientras que su pareja es dueño de treinta pisos y ha realizado desahucios es un ejemplo, sin la necesidad de dar nombres, de esta España de las élites, de la concentración económica y política pese a las diferencias.

Muchos están en política para defender sus propios intereses y no los de los demás, por mucho que digan o hagan campaña. Los ancianos en silla de ruedas mueren en un ascensor que "fallaba mucho" y se desploma en una residencia, como nos dicen hoy; los trenes descarrilan porque no se hace caso a los maquinistas que avisan de las malas soldaduras; pueden tratar de "eliminar" a una jueza que te molesta llamando a delincuentes para que te solucionen el "problema"... Es la España de cada día, la que parece tener el futuro bien agarrado. Los demás solo tenemos la queja que dirigimos a los responsables de muchos problemas. Pocas esperanzas nos quedan.

Hoy se lanza a la ultraderecha contra los que protestan defendiendo una España imaginaria y otra oscura en la sombra. Nuestra falta de sentido de futuro ha permitido que unos pocos nos lo roben ante nuestra propia cara, con palabrería y descaro. El propio reparto del poder no permite actuar con determinación y eficacia.

Hemos vuelto a la chapuza, a la falta de recursos por falta de inversión que se va por los márgenes mediante "mordidas", sobornos y demás. Los datos mostrados deberían sonrojarnos a todos, pero eso no se produce porque son provechosos para muchos. Ya sabemos: no hay problemas, solo oportunidades. Las enfermedades sirven para que crezcan hospitales y la venta de fármacos; los problemas de la enseñanza pública nos llevan a la privada; las largas colas y demoras para que te atiendan te llevan a lo que se ha creado enfrente por un precio nada módico, etc.

Lo de siempre: los ricos más ricos y los pobres más pobres y gritones, que es su único recurso hasta que les abran la cabeza de un porrazo. Ante la falta de soluciones o respuestas, siempre nos quedará un buen golpe.

No, no vamos a dejar una España mejor, sino más pobre, más injusta y peor repartida.

 


* Santiago Riesco Pérez "La pobreza afecta al 25,9% de los españoles y la crisis de la vivienda amplía aún más la desigualdad entre comunidades" RTVE.es 15/10/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261015/pobreza-afecta-espanoles-crisis-vivienda-amplia-desigualdad-comunidades/17267697.shtml

jueves, 15 de octubre de 2026

Todos los caminos llevan a Sol

 Joaquín Mª Aguirre

Sol se está convirtiendo en el punto de destino de las manifestaciones. Esto tiene una serie de lecturas posibles, de ser el centro de Madrid a ser el centro de las protestas. Sol siempre ha sido un espacio simbólico en el que manifestarse y con la acampada por la crisis de la vivienda se convierte en un punto acumulativo, tanto físico como moral.

Esta confluencia molesta a muchos, que ven que de esta forma se hace visible una superposición de crisis que contrasta con el de la España "feliz" o con la de la España "eficiente" con las que unos y otros nos bombardean el ánimo. Sol es, en cambio, la España de las frustraciones, la España de las demandas y esto no gusta.

Las manifestaciones por temas diversos acaban en ese punto común, Sol. Ayer comenzaron las marchas madrileñas mi Universidad, en la que ha sido mi Facultad, con un encierro nocturno a la vieja usanza y que acabó, también a la vieja usanza universitaria con una brutal carga policial que ha causado la extrañeza del propio delegado del gobierno, que ya ha pedido una investigación a la Policía.

Volvemos a la España de los 70-80, un periodo especialmente duro, recordado por manifestaciones, pancartas y cantos reivindicativos y cargas policiales brutales. Hacía tiempo que no veíamos pegar con tantas ganas. De dónde salieron las órdenes y las ganas, será algo que habrá que investigar, pues la historia debería habernos enseñado que no es esa la vía de resolver nada.

Hay una especia de "nostalgia" de la bronca. Unos se acuerdan de las viejas manifestaciones, de los gritos, concentraciones, encierros y lo romantizan. Quieren ser como ellos, como los indignados. Otros recuerdan —según se aprecia en las imágenes— el valor de la porra y el arrastre, de las carreras y detenciones... Como viví aquella época, con caballos entrando en esa misma Facultad, con cargas y detenciones, no siento ninguna nostalgia, sino una profunda tristeza viendo cómo gracias a la polarización todo se resuelve a golpes. La brutalidad es innegable y ahora habrá que ver quiénes son los responsables. Aunque lo previsible es que se continúe con las broncas en las alturas echándose la culpa unos a otros.

Cuando se ha vivido un intenso periodo de conflictos múltiples, se valora mucho más el diálogo y el deseo real de acuerdos pacíficos en la solución de conflictos. En una sociedad que funciona bien, los conflictos se reducen y lo eficaz se vuelve obvio, por lo que hay soluciones aceptables. Pero hemos ido en el sentido contrario: se vive de tirarse los problemas a la cabeza porque no hay un sentido de la evolución real del país, sino dos fantasías manipulables e inconciliables. Esto se traduce en una serie de discursos vacíos, retóricos, y el abandono de la realidad a las fuerzas que hacen negocio con ellas. La bronca vende más que la concordia, necesita menos del pensamiento inteligente y abusa de tópicos y radicalismo polarizado.

Los efectos los hemos visto en escritos anteriores con la conversión en "terroristas" de los acampados en Sol y la demonización de cualquier manifestación en las calles de Madrid, con lo que se trata de hacer ver que los motivos no existen y todo son conspiraciones contra la España feliz y ordenada. A la gente, que se le están removiendo los cimientos de la vivienda, la sanidad, la educación y ahora de las pensiones, acaba en un estado de nerviosismo que acaba saliendo a las calles.

Y en las calles les espera esa "porra" en ejercicio creciente que acaba sobre sus espaldas, riñones y cabezas. Es lo que hemos visto en las manifestaciones en la UCM. Leemos en RTVE.es las reacciones a las cargas:

El delegado del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, ha avanzado en Radio Nacional de España (RNE) que ha pedido una investigación "de urgencia" tras las cargas policiales desarrolladas en la Complutense: "La actuación policial merece ser analizada, hemos visto imágenes duras que nos duelen a todos".

Ha añadido que no se puede tolerar que haya agresiones a los agentes, pero ha dicho que la respuesta debe ser "proporcionada" y "no parece que así haya sido". El delegado ha confirmado un policía herido.

Por su parte, el portavoz del Sindicato de Estudiantes, Carlos Ochoa, ha asegurado a Efe que la policía ha hecho "una carga salvaje" que se ha saldado con "varios heridos y detenidos". Creen que los agentes han actuado de forma desproporcionada.* 

Las imágenes son claras sobre la carga y su brutalidad. No sé si hay algún interés (supongo que sí) en convertir las acciones policiales en brutales, porque no es la primera vez que ocurre. Hemos tenido ejemplos en otras manifestaciones en otras regiones. No se puede reprimir así lo que son protestas legítimas de la gente ante situaciones que les afecta. No niego que puedan existir provocadores entre los manifestantes, pero la Policía es profesional y controlarse ante esas acciones forma parte de su formación y trabajo. La "fuerza desproporcionada" no es propia de una sociedad democrática y esto es un hecho más en la dirección contraria.

Conforme las protestas de Sol reciben otras manifestaciones, vemos la facilidad con que se agregan los problemas. Son muchas veces las mismas personas las que se ven afectadas por diferentes problemas, pues siempre son los más desfavorecidos los que los padecen.

Quizá se trataba de evitar que los que comenzó en la Universidad llegara a Sol, sabiendo ya que es el destino final. En el encierro en la Facultad nos muestran una gran pancarta con Maricarmen, que aparentemente no tiene nada que ver con la enseñanza. "Solo" tiene en común el sentimiento de que este país no va en la dirección correcta. Los técnicos fraccionan y descontextualizan; la gente, en cambio, siente que siempre le pisan el mismo pie.

Hace unos días me llegó al correo una carta de mi antiguo decano dando cuenta de un incidente: una paliza frente a la Facultad a un chico que estaba poniendo carteles de las Juventudes Socialistas, según me explicaron este lunes. Los apaleadores eran miembros de grupos de ultraderecha.

Estamos volviendo a lo peor de nuestra historia política. Son los resultados de no solucionar nada y gritar demasiado, de polarizar al máximo la vida española. Nuestros jóvenes son llamados a convertir los problemas en la vida en violencia en las calles. Lo dicho, un muy mal camino, un camino con consecuencias en el futuro. 

 

* María Menéndez "Arranca la huelga en la educación pública en Madrid con cinco detenidos y cargas policiales en la Complutense" RTVE.es 14/10/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261014/arranca-huelga-educacion-publica-madrid-con-cuatro-detenidos-cargas-policiales-complutense/17265704.shtml