miércoles, 18 de febrero de 2026

El modo discreto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como era de esperar, las reacciones en el PP a las declaraciones sobre el “feminismo” de Vox y su igualdad con el de los populares ha levantado ronchas y rápidamente ha sido aprovechado como ayer anticipábamos tanto por Vox como por la izquierda y sus medios afines. Estaba cantado. No solo comentan unos las contradicciones de María Guardiola - el donde dije digo, digo Diego-, si no que Vox contiene las risas y la izquierda se rasga las vestiduras.

Pero lo que ha colmado el vaso, al que le faltaba muy poco para rebosar, han sido las palabras de Alberto Núñez Feijoo con su afirmación de que hay que hacer menos ruido y más negociar con discreción. ¿Cómo debemos entender esta afirmación? ¿Qué es el ruido, que la discreción?

Una de las conversaciones que han salido a la luz durante la dana levantina fue la recomendación de Núñez Feijoo sobre “no descuidar la comunicación”. Pase lo que pase, la información debe ser vigilada con esmero porque es donde se decide todo. Así, Núñez Feijoo, que venía desde Galicia con una imagen moderada, se nos muestra como un dirigente “moderno” (todo es comunicación), pero como un inoportuno comunicador obsesionado con  la comunicación. El modelo de la discreción ¿tiene límites?

“Discreción” no debe entenderse como “moderación” en absoluto. Lo que dice, juntando sus dos afirmaciones, viene a ser que es más importante controlar lo que se ve y se dice que lo que se hace, que siempre se podrá envolver en silencio o en palabras, según toque. Es un modo de pragmatismo que no todo el mundo va a entender: tú pacta, que ya lo explicamos luego con control de daños.

La dirigente extremeña se ha puesto ella misma la zancadilla al entrar al trapo de los micrófonos. ¿Creía lo que decía? Eso no es lo importante, sino lo que otros hayan creído. Pero la ha salido fatal y ha conseguido lo contrario de lo que quería, ruido y barreras.

Ahora es una parte del PP la que se ve perjudicada por la idea de que comparten “feminismo” con Vox. La simple idea de feminismo es negativa para Vox, algo que califica como “ideología”. Por mucho que se empeñe María Guardiola, Vox solo tiene “machismo”, que es como se debe etiquetar su propia “ideología”, que para ellos es reconocimiento de la ley natural, la que ha hecho diferentes a hombres y mujeres, la que les ha asignado “obligaciones” distintas a cada uno de ellos. Así de sencillo. Vox es el pasado milenario orgulloso de serlo. Los demás tienen ideologías; ellos mandato divino o natural, según el día, lo que tiene que ser.

Vox cree en la jerarquía familiar, en la raza y la sangre, en el vínculo natural con el suelo que pisas, que te ha sido concedido. Vox ha contagiado al PP que ya habla del “orgullo de ser español” como elemento para la nacionalización. Es como el americanismo de Trump, una gracia de Dios del que te excluyen por piel, lengua y antepasados.


En la medida que el PP, para alcanzar gobiernos, debe someterse a estos principios que, según Núñez Feijoo, se debe mantener en la oscuridad y discreción de los despachos, retrocede en la Historia y se acerca a esa vieja derecha tradicionalista, beata y mirando a los antepasados, que siempre fueron mejores. Lo demás, dicen, es decadencia.

El PP tiene un problema serio con ese tener que contar con Vox para  los gobiernos. Supone el riesgo de provocar el nacimiento de un movimiento centrista que pueda acostarse sin miedo a pesadillas y sin úlceras de estómago por las mañanas. Muchos ya lo echan de menos si la alternativa es ceder siempre a Vox y renunciar a sus ideas.

Entre el ruido y la discreción, los ciudadanos tenemos derecho a saber qué concesiones, qué retrocesos se están produciendo en las negociaciones. Si Núñez Feijoo cree que cambios políticos importantes se pueden considerar "ruido" por sus efectos, mucho me temo que ha perdido el rumbo. Pensar que Vox y PP van a crear una "nueva España" es un error grave que se volverá contra él, desde dentro y desde fuera. Puede que echar a Sánchez tenga un coste interno mayor de lo pensado.

No es la claridad la que provoca el ruido; no es cuestión de discreción. Lo importante es que se sepan los límites en función de las ideas y no teniendo el cuenta el ruido. Si estas provocan ruido, será por algo. Menos discreción y más claridad de ideas y compromiso. No es cuestión de "trabajo serio", sino de principios. Si se manda el mensaje de que son lo mismo, la gente lo creerá y muchos, como está ocurriendo, se deslizarán hacia Vox.

martes, 17 de febrero de 2026

¿Es negociable el machismo?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las formas de división política, apoyadas en la necesidad de rentabilizar las minorías, conllevan una serie de aspectos negativos para la lógica democrática. Partidos que en la primera fase, la electoral, buscan agudizar sus diferencias, cuando llega la segunda, la negociación, se encuentran con un panorama muy complicado, algo que el elector no acaba de comprender.

La extraña lógica parte del principio que "tu rival", tu enemigo, no es realmente el que está ideológicamente más lejos de ti, sino, por el contrario es el que está más cerca, pues compite por unos mismos votantes o votantes muy próximos.

Esto se aleja de lo democrático y supone una perversión: la conversión de los principios políticos en principios de mercado (y mercadeo). El beneficiado es, desde luego, el que consigue más con menos, es decir, el partido minoritario en la primera fase que consigue lo suficiente para ser necesario en la segunda fase, la que lleva a las negociaciones para acceder a los gobiernos.

Esto da lugar a conflictos que no acaban de entenderse y que suponen cesiones y cambios en procesos que afectan a valores y principios que han definido con claridad a los partidos en sus propuestas.

En RTVE.es podemos leer sobre el problema que se plantea en Extremadura con las negociaciones para formar gobiernos estables:

Durante la campaña electoral previa a las elecciones de diciembre, Guardiola y el líder de Vox tuvieron fuertes enfrentamientos dialécticos con el feminismo como telón de fondo. "No ve bien que las mujeres hablemos con firmeza", afirmó Guardiola durante la campaña. Además, acusó a Santiago Abascal de tener un "tufo machista" en sus declaraciones electorales en las que criticaba a la del PP.

Pero el enfrentamiento de la extremeña con Vox y el feminismo viene de lejos, no solo de la campaña electoral del pasado mes de diciembre. En 2023, la del PP aseguró que rechazaría gobernar con los de Abascal en Extremadura porque negaban la violencia machista. Finalmente, y tras entrar directamente en la negociación la dirección nacional del PP, Guardiola accedió a gobernar con Vox, aunque estos últimos posteriormente abandonaron el ejecutivo regional por discrepancias en materia migratoria.

Y en medio de toda esta polémica, Vox avisa que no se abstendrá en una segunda votación de la sesión de investidura de Guardiola el 3 de marzo. "No estamos en eso", ha asegurado el portavoz nacional de Vox, José Fuster.* 


Creo que estos puntos son de primer orden en lo que podemos percibir en política. No se trata de negociar un tanto por ciento de algo, sino de cuestiones capitales como las que afectan a la consideración de la igualdad. La pregunta surge: ¿es negociable el machismo patriarcal, una concepción que es clara en Vox, similar a la que el trumpismo mantiene en Estados Unidos desde donde nos llega?

Su fundamento es el mismo que ha llevado a Marco Rubio a hablar sobre "la decadencia europea", que ha dejado de asentarse en el sistema patriarcal, de origen divino, y la invasión de la inmigración. Vox no se aleja de esto, más bien lo contrario; son sus caballos de batalla más claros.

¿Puede permitírselo el Partido Popular? Creo que no, por mucho que se juegue un gobierno autonómico. Es algo que afecta a principios, a valores, a la historia de la igualdad. Si el PP cae en esta concesión —junto a otras de este tenor— será difícil que no pierda una parte de su electorado, ya sea por la derecha o hacia la izquierda.

Es mejor que se quedan claras las distancias a 1) perder su propia esencia democrática; y 2) dejar claro que interesa más el poder que los principios, que es una forma de decir mañana haré lo mismo por otra cosa que me pidan.

Obviamente, a Vox le interesa doblemente sacar el máximo partido si así consigue lo propio y además dejar claro que el PP no tiene principios que respete, solo intereses. Las palabras de Guardiola diciendo que el feminismo del Partido Popular es el mismo de Vox no son solo una contradicción sino un insulto a la inteligencia que ya ha causado revuelo entre las filas populares más sensatas que se dan cuenta del daño causado y de cómo en la izquierda se frotan las manos al hacer buenas sus tesis de que PP y Vox "son lo mismo".

Está habiendo demasiadas declaraciones que dan a entender que hoy defiendo esto y mañana lo contrario. Se lo están poniendo en bandeja. La ultraderecha siempre va buscando un cambio en el sistema, que según ellos "va hacia el desastre" por su desvío de las "líneas originales" o "naturales". Les interesa el cambio de "sistema", no los detalles. Por eso piden concejalías o ministerios de cambios socioculturales profundos (educación, cultura...). Lo hemos visto anteriormente y su obsesión antifeminista es clara y constante. Lo que no se entiende son los cambios en el PP. ¿No se dan cuenta?

Fundación Mujeres 2025

* Félix Donate Mazcuñán "Guardiola no entiende que sea "escollo defender la igualdad real" y cree que lo "debería hacer Vox y cualquiera"" RTVE.es 16/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260216/guardiola-no-entiende-sea-escollo-defender-igualdad-real-cree-deberia-defender-vox-cualquiera/16940584.shtml

lunes, 16 de febrero de 2026

La contestación de Kaja Kallas a Rubio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer comentábamos aquí  las palabras del Secretario de Estado norteamericano Marco Rubio sobre Europa, un continente rumbo del desastre, según él. Sus palabras no hacen sino sumarse a las despectivas habituales de su presidente, Donald Trump, y de su vicepresidente J.D. Vance. El trío es un coro de voces de desprecio que ven en la Unión Europea el hundimiento de la parte débil de Occidente, siendo ellos la "fuerte".

No vamos a insistir más de lo necesario en lo que señalamos ayer sobre sus palabras en la cumbre de Múnich, pero sí en la respuesta inmediata que se le ha dado. Es cierto que hay colocados en las instituciones muchos "amigos americanos", pero también lo es que hay voces firmes en favor de una Europa independiente y menos débil de lo que a Estados Unidos le gustaría.

En RTVE.es tenemos una de ellas:

La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad, Kaja Kallas, ha dicho este domingo que la civilización europea no está al borde de la "desaparición". Ha sido su principal respuesta a la tesis del Gobierno de Estados Unidos en su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM).

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, puso de relieve el sábado en Múnich la preocupación de Washington por el futuro de Europa. "En la búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola sin precedentes de migración masiva que amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestros pueblos", dijo Rubio en una crítica también a la política de puertas abiertas que tiene Europa desde hace una década.

"Cuando escucho estas críticas a Europa, me pregunto cuál es la alternativa. Porque estamos representando valores que siguen siendo altos. Estamos empujando a avanzar a la humanidad", ha señalado Kallas en una defensa del proyecto europeo.

"Contrariamente a lo que algunos pueden decir, la Europa 'woke' y decadente no se enfrenta a una desaparición civilizacional. De hecho, la gente sigue queriendo unirse a nuestro club", ha asegurado la jefa de la diplomacia europea, en alusión a los pronunciamientos en este sentido efectuados por Washington.

Kallas ha agregado que no solo otros países europeos quieren integrar el proyecto comunitario, con Canadá como prueba de ello, donde "más del 40% de los canadienses tienen un interés en entrar en la Unión Europea". *

En resumidas cuentas, Kaja Kallas le ha venido a decir a Rubio que "no se preocupe tanto por Europa" y que tenga un poco de mejor vista a la hora de criticar el proyecto europeo.

El hecho de que exista un vecino norteamericano, como Canadá, expuesto a una invasión cualquier día de estos, es un buen indicador de que los Estados Unidos no son hoy un modelo atractivo para casi nadie.

El modelo de Trump no tiene ningún atractivo, puesto que parte de la inferioridad de los demás, de todos ellos. No hay país, amigo o enemigo, que se sume voluntariamente al proyecto, que no es más que para quedarse con los recursos de los países a los que se apunta. El negocio es para los que venden y compran imponiendo sus deseos: vender caro y comprar barato. Ese papel se reserva a los Estados Unidos y hace que surja un creciente rechazo.

Lo ocurrido con Venezuela es lo suficientemente claro como para distanciarse de modelo trumpista. La marginación de los demócratas venezolanos y el establecimiento de lazos de refuerzo con el chavismo en el poder ha cumplido los peores vaticinios: Estados Unidos controla mejor con el mantenimiento de una dictadura que temer ser desalojada del poder que con un país abiertamente soberano, plenamente democrático. Esto se demuestra cada día y el ofrecimiento de la cándida María Corina Machado de su Premio Nobel de la Paz al presidente norteamericano no ha servido más que para hacer el ridículo universal.


No, los Estados Unidos de Trump no pueden vender ningún modelo satisfactorio a la Unión Europea. Esta tiene que darse cuenta de su poder y entidad y decir bien alto su aprecio por el sistema europeo. Creo que Kallas lo ha hecho y debe seguir haciéndolo para que les quede claro a los trumpistas. Sería un tremendo error dejarse seducir por las palabras de los enviados de Trump o simplemente mostrarse complacientes o atemorizados. Es firmeza y resolución lo que se necesita, fe en nosotros mismos, confianza en el modelo europeo.
La misma prensa norteamericana, The New York Times, niega desde su portada que la Europa que han ido a vender el equipo de Trump con Rubio al frente sea verdadera. Es solo un montaje retórico por si algunos se amedrantan y sobre todo para el consumo interno, para el público de Donald Trump en Estados Unidos, que va decreciendo. Se necesita vender el MAGA y no hay mejor manera que haciendo ver que son la "salvación" de Occidente. Pero el modelo tiene que pinchar pronto si no lo ha hecho ya.

The New York Times

Me extraña que dentro de las luchas europeas no se deje en evidencia a las ultraderechas nacionalistas y sus vínculos con el trumpismo. ¿Hay cierto miedo, no a la ultraderecha, sino a Trump que está detrás? Habría que indagar por esa vía a ver hasta dónde se llega. Ya se han insinuado algunas contradicciones a las que les somete el trumpismo. No se puede estar contra el europeísmo y lanzarse al trumpismo.

¿Qué ocurriría si además de Groenlandia su sumara un "conflicto" canadiense? 

BBC

* "Kallas niega que la civilización europea esté al borde de la "desaparición" y alerta: "El Consejo de Seguridad no funciona"" RTVE.es / AGENCIAS 15/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260215/kallas-niega-europa-borde-desaparicion-civilizacional/16938862.shtml

domingo, 15 de febrero de 2026

Las malas ideas de Marco Rubio sobre Europa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras nos debatimos en Europa sobre qué significa "aliado" y quiénes son, desde Estados Unidos nos siguen llegando sus propias interpretaciones, esta vez a cargo de Marcos Rubio, uno de los aspirantes mejor colocados para ejecutar sus políticas en el futuro.

Las declaraciones que escuchamos o leemos desde esta parte del mundo occidental van dejando claro que esto ya no es lo que era, que son otras las condiciones y otros los objetivos. Con Trump no solo ha llegado si figura a la presidencia. Trump es la punta del iceberg de un fenómeno más complicado y con fines más oscuros o, si se prefiere, cada vez más claros.

El discurso norteamericano ha sido durante décadas el de la democracia, el de las libertades, el del apoyo a sus aliados. Ahora esto ha cambiado. Estados Unidos se alía con regímenes dictatoriales de su preferencia mientras decreta como dictadores a todos los que no entran en su juego. En ocasiones, son dictadores reales, pero en otros no son más que la oposición al verdadero cambio, que no es más que la oposición a la libre determinación de los países y a su ajuste obligado a los intereses de los Estados Unidos. Ahora entendemos el verdadero sentido del MAGA: conseguir un poder basado en la fuerza, en el militarismo, en la amenaza constante de ser invadidos, bombardeados, sometidos a aranceles o cualquier otra forma de presión que les lleva la contraria en sus planes de dominación. Estados Unidos, en resumidas cuentas, ha abandonado su propio mensaje, sus discursos universales de paz y libertad, por el desprecio universal y la imposición de la fuerza.

Es irónico darse cuenta que lo que el trumpismo y lo que hay detrás pretende es el paso que hizo Rusia a la Unión Soviética y el control del llamado Pacto de Varsovia, que no era más que la toma por la fuerza de los países, invadidos por Rusia, y convertidos en "países satélites", sin capacidad de oponerse, países cárcel, gobernados por marionetas, invadidos por sus tanques cuando asomaba un intento de insumisión. No es muy diferente lo que plantea el nuevo orden.

El papel que le deja a Rusia es el de la "amenaza exterior" pero a la que usa para tener controlado al resto, como podemos ver con las concesiones que Estados Unidos le otorga para sorpresa europea. Esto significa que no hemos comprendido del todo los fines estadounidenses y su alcance.

Por eso no sorprenden mucho que Estados Unidos esté alentando la desunión europea. Le interesa una Unión Europea deshecha internamente, dividida por la extrema derecha y los ultranacionalistas, que son los que viajan alternativamente a Moscú o Washington a recibir fondos e instrucciones sobre su labor destructiva.

Sobre la mesa, ante esta situación, dos problemas: el de un ejército europeo unificado y el de la defensa nuclear de Europa. Sobre el primero hay diferencias, sobre el segundo intereses divididos. Las dos cuestiones no forman parte del mismo paquete. Unos son partidarios de una solución separada, como España, cuyo presidente ve deseable la primera, pero rechaza la cuestión del desarrollo nuclear; otros son partidarios de ambas y algunos de ninguna. Sobre todo esto gira el nuevo debate sobre la OTAN, una herencia de un orden antiguo, que es vista hoy como un control de los Estados Unidos sobre Europa y su defensa. En este nuevo modelo de "guerra fría", tan diferente, se ve con más claridad un ataque a Europa que uno a los Estados Unidos. Lo que no está muy claro, según lo visto en Ucrania; qué harían los Estados Unidos en la antigua "Alianza". Por otro lado, a Rusia le beneficia esta situación, ¿por qué iba a atacar a su máximo benefactor, los Estados Unidos?

Con cuestiones sobre la mesa como la de Groenlandia, ¿quién es el "enemigo", quién es el "aliado"?

Ante estas situaciones, los discursos se hacen más retóricos y menos convincentes. Un ejemplo lo tenemos en las declaraciones de Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad  celebrada en Múnich: 

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha afirmado este sábado que Estados Unidos no busca separarse de Europa, sino revitalizar una vieja amistad y "renovar la mayor civilización de la humanidad", porque lo que ambas partes lograron durante el último siglo ya es historia y un nuevo orden mundial o futuro es "inevitable".

Rubio ha alertado de los efectos de la "migración masiva" y la "desindustrialización" en Occidente, fenómenos ante los que anima a los europeos a actuar de manera que se fortalezcan los vínculos entre Europa y Estados Unidos.

"La migración masiva no fue y no es algo con pocas consecuencias. Fue y sigue siendo una crisis que está transformando y desestabilizando las sociedades en todo Occidente", ha dicho Rubio en su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM), en la que ha criticado decisiones políticas de líderes occidentales que llevaron a la pérdida de poder industrial.

"La desindustrialización no era inevitable, fue una elección política consciente, una tarea de décadas que ha restado a nuestras naciones riqueza, capacidad productiva e independencia", ha abundado Rubio, que también ha aludido a las peligrosas dependencias y vulnerabilidades desarrolladas en Occidente al perder soberanía en cadenas de suministro.*

Es difícil usar una retórica discursiva más retorcida que la usada por Rubio, a la que hay que añadir la cuestión religiosa —la del "cristianismo" a la americana—, para completar el mensaje.

Hemos pasado de las diferencias ideológicas —liberalismo democrático frente a comunismo totalitario— como base de la distinción, a una forma de entender el mundo construido sobre capas en la que la más profunda es la religión, después la raza y finalmente la economía, entendida esta como una relación donde unos producen y otros compran.

La religión es entendida no como una forma de ver a los seres humanos como iguales, sino por el contrario, la conexión norteamericana con Israel ha dado lugar al llamado "sionismo cristiano" (del que hemos tratado aquí). Desde esta perspectiva, el pueblo norteamericano es el nuevo pueblo elegido, destinado a gobernar y dirigir el mundo. El radicalismo religioso interior en USA se ha extendido por el llamado "cinturón bíblico" y son estas sectas previas las que controlan el mensaje ideológico-religioso, asegurando que Dios está de su parte. Esto, que ha estado en el interior, se expande ahora por toda la superficie del país gracias al activismo. La muerte en atentado del líder de la ultraderecha en las universidades norteamericanas dejó todo este mensaje al descubierto, así como su espectacular extensión entre la juventud.

Con más claridad, el mensaje de Rubio atiende al segundo "problema": los "países cristianos", Europa más concretamente, están ante el peligro de una inmigración cuyo objetivo es la destrucción de los verdaderos valores. Esto se ha aplicado en los propios Estados Unidos, aunque su inmigración sea mayoritariamente de países cristianos, un pequeño detalle sin importancia.

Europa, según Rubio, debe ser "protegida" de esa inmigración con otros valores, un auténtico peligro, una agresión en toda regla. Este es el mensaje que la ultraderecha europea transmite en sintonía con la política del trumpismo y lo que hay detrás.

El Español 14/02/2026

El tercero es que Europa compra a quien no debe, especialmente a China, convertida en enemigo porque le disputa los mercados. Comprar a China es favorecer al enemigo principal, por lo que todo el que compra está cometiendo un atentado contra los Estados Unidos de Trump, es decir, un acto contra el pueblo elegido y el nuevo orden necesario. Realizar cualquier acto, comercial o político, con China es ir contra los intereses norteamericanos y supone sanciones económicas.

No comprar, armas o petróleo o cualquier o otra cosa es un pecado político, económico, etc. Por eso un ejército europeo o armas nucleares son desafío directos pues son claramente formas de distanciamiento del poder estadounidense. En este "nuevo orden", te pueden invadir, bombardear, secuestrar a tu presidente, alentar revueltas, imponer aranceles, etc. Solo cabe la sumisión.

Los europeos no solo debemos luchar por nuestra independencia, sino por nuestra supervivencia. Muchas voces nos alertan de los nuevos peligros. Según los países, según su proximidad a los focos de peligro, las respuestas difieren.

Estados Unidos interfieren en nuestras políticas económicas, migratorias, etc. Debemos ver el mundo por sus ojos, sus valores y sus alergias. El "viejo orden" ha sido roto por los Estados Unidos de Trump; quien no quiera verlo nos plantea un problema.

Rubio habla de "revitalizar", un bonito eufemismo que parte del principio de que Europa está muerta o agonizando y que solo ellos la pueden "salvar". La ambigüedad de su mensaje no debe engañarnos. El diagnóstico que nos hacen es claro: "no quieren aliados débiles", es decir, que no piensen como ellos, que compren a otros y que no manden fuerzas armadas a perseguir inmigrantes por calles, colegios o casas. 


* "Rubio asegura que EE.UU. no busca separarse de Europa sino revitalizar la alianza" RTVE.es / EFE 14/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20260214/rubio-eeuu-europa-revitalizar-alianza/16938199.shtml

sábado, 14 de febrero de 2026

El casco ucraniano de la memoria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace mucho tiempo que el sistema olímpico patina y es sometido a críticas. Partir de un principio de que existe un mundo, el deportivo, ajeno a lo que ocurre en el mundo mismo es un disparate que cada vez se hace más notorio por la propia complejidad del mundo.

Las autoridades del olimpismo se convierten así en cómplices con sus decisiones de lo que dicen querer evitar, la mezcla del deporte y un genérico concepto de "política". Lo hemos visto ya con los problemas del Festival de Eurovisión e Israel, con el genocidio de Palestina cuyas reacciones son silenciadas porque se supone que reconocerlo es un "acto político". Eso no impide que el propio Israel politice sus actuaciones y, especialmente, que use el escenario y los votos como un plebiscito de su popularidad mediante votos de pago que el sistema permite. Con todo, los sancionados son aquellos que osaran criticar o tan solo mencionar el genocidio en Gaza.

Tanto las Olimpiadas como Eurovisión son certámenes, competiciones internacionales. Parten de un viejo y hoy ilusorio principio, el de que estos eventos son formas de paz frente a la guerra. Según parece, en la guerra se habla mucho, mientras que en estos escenarios se compite noblemente y se canta pacíficamente. Hace mucho tiempo que esto pasó a la Historia y, como vemos cada día, no hay evento que no se convierta y use como altavoz de causas.

El problema es que el sistema olímpico, armado con sus sacrosantos principios, no siempre entiende bien sus resultados o efectos, al igual que le ocurre  al Festival de Eurovisión. Ambos viven una ficción: que es posible matarse, invadir, bombardear, etc. y luego confraternizar sobre una pista, cancha o escenario. Todos esos bonitos principios de que el deporte y la canción ·están por encima" de política y guerras no es más que un mantra que nos gusta repetir hasta que la realidad lo pone en su sitio. Ni el deporte ni la canción frenan o atenúan las guerras; es más, se han convertido en nuevos espacios para el conflicto.

La sanción por parte del Comité Olímpico al deportista ucraniano pone sobre la mesa de nuevo la justicia o hipocresía de todo esto. En RTVE.es leemos:

El competidor ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina, ha rechazado la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de impedirle usar un casco que recuerda a algunos atletas fallecidos en la guerra en su país.

"Lo usé en la ronda de entrenamientos y lo usaré en la competición", ha dicho el deportista en una rueda de prensa este martes, solo unas horas después de que el COI informara de que no le autorizaba a llevar ese casco en aplicación de la Carta Olímpica, cuya regla 50.2 establece que "no se permite ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en los sitios, sedes o áreas olímpicas".

Heraskevych, de 26 años, llevó en la sesión de entrenamiento del lunes un casco en el que aparecen las imágenes de varios deportistas ucranianos fallecidos durante el conflicto con Rusia, como la halterófila Alina Perehudova, de 14 años; el boxeador Pavlo Ischenko, de 33, y el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov, de 23, entre otros, informa Efe.* 

La cuestión que se plantea es cómo se define "política", "propaganda" o la suma de ambos términos. Lo que ha hecho el deportista ucraniano es un acto en memoria de otros deportistas, sus compatriotas. Se trata de una forma de recuerdo. Una cosa es la propaganda y otra la memoria, un acto de afirmación sobre sus compatriotas muertos. No hay mención de los que causaron su muerte ni petición de acción. El dolor no es propaganda. Prefiero un deportista que recuerde a sus compañeros muertos que a otro que los olvide, ignore o no tenga el valor de mostrarlos. Sin embargo, el silencio parece que se considera un valor olímpico.

El mundo del olimpismo se distancia así del mundo real sobre el que se supone que debería actuar. Esos llamados "valores del deporte", de los que deberíamos aprender todos se transforman en el valor del "silencio", de la ignorancia del destino de los propios deportistas. Claramente es algo que permite quedar satisfecho a los agresores y perjudica a los afectados por duplicado, la muerte y el silencio que la envuelve gracias a esa regla 50.2.

Como en el caso de Eurovisión, lo que realmente está sobre la mesa es la supervivencia de unos acontecimientos que fueron creados en un mundo distinto y que hoy es complicado sostener.  Sancionar a países supone cerrarse audiencias en un mundo en el que parece que las audiencias lo son todo. No se trata de valores sino de dinero, de ingresos si empiezan a retirarse países. No hay fines nobles en todo esto si el sancionado es aquel que recuerda a sus compañeros deportistas muertos.

Como esto lo tiene la mayoría claro,  no es percibido como un canalla, sino como lo contrario, como alguien que está poseído por valores humanos y que no prescinde de ellos por una competición. ¡Que se metan las medallas...!

El COI y el olimpismo, por contra, se ven debilitados, irracionales e injustos, con una idea falsa de la realidad donde no existen las guerras ni las muertes. Su "nobleza" se volatiliza y se ve por qué compiten realmente los países y todos los negocios que hay detrás.

Zelenski le ha concedido ya la única medalla que merece la pena, la del sacrificio y la nobleza del recuerdo dolorido de los deportistas muertos. 


* "El ucraniano Heraskevych dice que desafiará la prohibición del COI y llevará el casco alusivo a la guerra" RTVE.es 10/02/2026 https://www.rtve.es/deportes/20260210/coi-prohibicion-casco-guerra-ucrania/16932293.shtml