Joaquín Mª Aguirre
Creo
que el concepto de "guerras híbridas" se nos está quedando pequeño
para la diversidad de los tipos de "ataques" a los que asistimos. Una
"guerra" supone un conflicto entre dos o más "países",
primer punto de confusión. Las guerras se "declaran" o al menos se "reconocen";
hay un motivo de "conflicto", algo que tampoco está claro últimamente.
Sin embargo, todo esto ha cambiado. No sabemos si estamos ante un acto de
guerra o ante qué estamos; sin son países o el conflicto es de otro orden,
entre algún tipo de "grupo".
¿Se han
convertido las guerras —vamos a llamarlas "agresiones"— en un tipo de
actos que hace daño al otro pero no se manifiesta como tal, un tipo de actos
del que solo quien los realiza es plenamente consciente, mientras que el que lo
sufre no tienen conciencia clara de qué sucede?
Primera
cuestión peliaguda, el caso de Ceuta. Cada vez parece más evidente que lo
ocurrido en Ceuta ha sido una forma de agresión organizada desde un gobierno
contra otro país, en este caso España. Las noticias que surgen sobre los
participantes, organización, movimientos militares previos, etc. eliminan las posibilidades
de que sea un acto espontáneo y, lo peor, un movimiento migratorio real, que
está sujeto a ciertas normas jurídicas nacionales e internacionales. Parece
claro que una gran mayoría fue movilizada con distintas formas de motivación.
Los que asaltaron la frontera puede, incluso, que no fueran conscientes de su
manipulación y uso. ¿Se trataba de medir una respuesta? ¿Es el anticipo de algo
peor? ¿Se usó para crear un ambiente, como se hizo, contra España por parte de
autoridades religiosas y políticas magrebíes?
Cuanto
más comprobamos lo organizado de la acción, deja de ser un "problema
social" y pasa a tener que considerarse como un acto de fuerza, una
agresión, un acto bélico. Son evidentes los problemas encadenados que supone
considerarlo pública y oficialmente así. Puede que dejarlo en un "problema
social", migratorio, sea una forma de evitar tomar medidas en un país, el
nuestro, que es también frontera de la Unión Europea, encadenándose entonces
consecuencias. Se abren otras perspectivas, como son, por ejemplo, las buenas
relaciones de Marruecos con los Estados Unidos de Trump. ¿Informó a Washington
de lo que ocurriría? ¿Trump solo lo utilizó para mostrar cómo "la horrible
España" era incapaz de ofrecer seguridad, al contrario de lo que él hace
en los Estados Unidos?
Dejémoslo
aquí.
Otros
casos en estos días hacen preguntarnos por ciertos tipos de agresiones que
podrían formar parte de un movimiento bélico subterráneos. Me refiero a los que
usan las redes de alguna manera como forma de ataque. Son agresiones que
afectan a la vida de los ciudadanos en sus propios países y que no tienen un
espacio físico, sino objetivo a la vez concreto y difuso. Causan daño, pero
sobre todo causan inseguridad.
Veamos
algunos:
El uso
de redes abiertas supone la posibilidad de hacernos daño en lo cotidiano. Son
ya muchas cosas las que dependen de las conexiones y este es el punto flaco, lo
que favorece un nuevo tipo de agresiones.
En
20minutos se preguntaban por estos ataques a través de las redes:
Una cámara frigorífica puede conservar alimentos para un supermercado, plasma destinado a transfusiones o materiales necesarios para fabricar medicamentos. Para quien accede sin permiso por internet al sistema que regula su temperatura, esa diferencia puede no estar clara. Es una de las cuestiones que plantea el ciberataque que ha afectado a tres centros del Établissement français du sang (EFS), el organismo responsable del suministro de sangre en Francia, coincidiendo con una nueva oleada de incidentes contra supermercados europeos.
“No podemos estar seguros de que los atacantes tuvieran la intención deliberada de atacar un banco de sangre”, señala Rafe Pilling, director sénior de Investigación de Amenazas en Sophos, en una valoración facilitada a este medio. “Cuando un atacante obtiene acceso a este tipo de sistemas, no siempre resulta evidente, basándose únicamente en el acceso a la red, a qué se dedica la organización afectada ni qué es lo que protege el equipo de refrigeración”.
El incidente del EFS se registró la noche del 1 al 2 de noviembre y afectó a sistemas de supervisión y control de cámaras frigoríficas vinculados a un proveedor externo. Se modificaron los parámetros de temperatura y descongelación, pero las alarmas permitieron intervenir y asegurar o trasladar los productos. El organismo no ha comunicado pérdidas de productos sanguíneos ni impacto sanitario identificado y las actividades de recogida y distribución continuaron.
Durante esa misma madrugada, la manipulación de frigoríficos y congeladores en supermercados europeos obligó a distintos establecimientos a retirar alimentos. Se comunicaron incidentes en países como Bélgica, Suecia, Países Bajos, Luxemburgo e Irlanda, después de un primer episodio que había afectado a cientos de supermercados franceses en octubre.*
La expresión "un atacante" es difusa y nos advierte que estas acciones quedan en la sombra cibernética. La proliferación de este tipo de ataques y su mayor complejidad por sus efectos debería preocuparnos pues los intereses que en que las redes sean muy abiertas, globales, es lo que causa nuestra debilidad.
Hemos apostado por un mundo global, pero el mundo ha cambiado. Lo que se construyó en un momento de apertura es hoy un peligro claro por la exposición que supone. Un mundo global presupone el deseo constructivo de cooperación, sin embargo, no es esto lo que vemos hoy, no es lo que tenemos en las relaciones internacionales. Hay una violencia latente y unas formas de competición en países y grupos de países que realizan movimientos peligrosos para la convivencia.
Las guerras comerciales afloran y no podemos decir que renuncien a las posibilidades de interferencias en los sectores que afectan directamente a los ciudadanos. Hoy se puede jugar con la desconfianza y hacer que se desvíen los recursos hacia otros sectores "más seguros".
La duda es si son los países los que están detrás de estos movimientos que siembran dudas; si son grupos comerciales, maniobras de inversión para favorecer o perjudicar a terceros. La ampliación internacional es compleja en sus relaciones e intereses.
Tras los ataques cibernéticos en un mundo global de redes, nos ha llegado un movimiento mucho más simple, pero igualmente eficaz: el envío de correos con amenazas de bomba en los aviones.
En RTVE.es leemos:
Al menos 27 aviones de pasajeros que sobrevolaban el espacio aéreo europeo este jueves han tenido que aterrizar de emergencia debido a amenazas de bomba que se han demostrado falsas. Aeropuertos de Bulgaria, República Checa, Italia, Francia, Bélgica, España, Austria, Polonia y Rumanía han tenido que activar sus protocolos de emergencia y en algunos casos los vuelos civiles han sido escoltados por aviones militares.
Tras proceder al registro, en ningún caso se han encontrado explosivos u otros indicios que justificaran la alarma, ni se han producido daños personales o materiales.
A estas alertas que han afectado a aviones en vuelo se suman las que se han registrado mientras otros aparatos estaban aún en pista en Madrid, Varsovia y Copenhague. En total, el número de incidentes supera la veintena.**
No es nada sofisticado. Se trata de jugar con los propios protocolos de seguridad La simple recepción de un correo los pone en marcha para asegurarse la seguridad del vuelo. Nadie corre el riesgo de ignorarlos. Pero podemos tener la tentación de ignorarlos si se repiten con frecuencia.
¿Son estos correos "gamberrismo", "diversión", "actos antisistema" o son algo más y encajan con los anteriores casos de ataques a los congeladores de los supermercados o de los centros de plasma? ¿Quién hay detrás en el supuesto de que todos formen parte de un mismo movimiento? Que haya movimientos es un problema, pero el hecho de forman parte de un misma intención es muy grave pues ya tendríamos que dar un salto grave y, sobre todo, tomar medidas.
Cada vez que se descubre un aspecto más del apoyo del gobierno marroquí al asalto a Ceuta, se complican más nuestras relaciones. ¿Fue este conocimiento lo que frenó la reacción del gobierno español? ¿Buscaba el gobierno marroquí una reacción determinada para intervenir? ¿Qué buscaba, en su caso? ¿Cómo reaccionar según lo que estimemos?
Todos los caminos llevan al mismo sitio: a las redes sociales, convertidas en un auténtico semillero de acciones y conflictos. Es, en un cierto sentido, algo macluhaniano: el medio da forma a las acciones, las posibilita y configura. ¿Estamos ante una nueva forma de conflictos amparados en lo que las redes abiertas permiten?
Como habrán visto, hoy nos hacemos muchas preguntas. Es esencial comprender que esas preguntas provienen de la oscuridad de las acciones. Atacar los centros de plasma subiendo su temperatura a cincuenta grados no es una broma; es un ataque por otros medios en este cambiante escenario internacional en el que vivimos.
Cualquiera con un ordenador conectado puede hacer mucho daño, provocar caos e inseguridad. Los hacen ya menores con herramientas que manejan con soltura y eficacia. Lo que pueda haber detrás es una incógnita que debemos despejar.
Hoy los campos de batalla han cambiado, pero el daño es grande. En muchos medios se preguntan por cómo deben ser considerados, sin atreverse a ir demasiado lejos sin datos. Estos, sean los que sean, están en manos de otros. ¿Maldades individuales o coordinadas, estratégicas y bien organizadas acciones?
* Marta Gascón "De los supermercados a los bancos de sangre: qué hay detrás de los ciberataques a la cadena del frío en Europa" 20minutos 7/11/2026 https://www.20minutos.es/tecnologia/actualidad/ciberataques-supermercados-bancos-sangre-europa-refrigeracion_7057556_0.html
** "Una oleada de amenazas de bomba en aviones europeos provoca decenas de aterrizajes de emergencia y alertas en aeropuertos" RTVE.es/Agencias 5/11/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261105/alertas-bomba-vuelos-europeos/17300954.shtml
































