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domingo, 10 de noviembre de 2024

Responsables y generosos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Creo que ha quedado claro que el sistema político y administrativo está pensado para repartir "poder" antes que para ser "eficaz". No se trata ya de que los nombramientos sean o no los adecuados, sino de las estructuras y contactos en las que se acumulan problemas en situaciones de emergencia brutal como el generado por la DANA.

Unos dicen que nos "les llamaron", otros que "tardaron en contestarles al teléfono", incluso que "no sabían que había un sistema de alertar telefónicas". ¡Vaya un panorama!

La necesidad de un sistema bien engrasado para situaciones que requieren de decisiones inmediateces, de un sistema que funcione es palmaria. Esto no es sencillo si se trata de instituciones que no se hablan o se ponen la zancadilla en cuanto que tienen ocasión.

Ayer se manifestaron en Valencia más de 100.000 personas para pedir la dimisión de Presidente de la Generalidad valenciana, Carlos Mazón. Se le exige dimitir como responsable del caos, de la tardanza en la ayudas, de la inexistencia de un plan organizado de respuesta, etc.

En RTVE.es se nos cuenta su respuesta:

Este sábado, Mazón ha defendido su actuación y ha asegurado que las responsabilidades políticas por la DANA "tocarán en su momento". Afirma, asimismo, que "ahora se trata de reconstruir" y "seguir limpiando calles, ayudando a la gente y atendiendo los riesgos sanitarios".

Así lo ha expresado, a su llegada al Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), en el Centro de Emergencias de la Generalitat, en l'Eliana, Valencia, tras conocerse que estuvo comiendo con la periodista Maribel Vilaplana las horas previas a la tragedia y las polémicas declaraciones de la consellera de Justicia, Salomé Pradas, al afirmar que fue un técnico el que les informó, la tarde del 29 de octubre, de la existencia del sistema de aviso a la población Es-Alert.

En cuanto a la decisión de activar el sistema de aviso masivo a móviles el 29 de octubre pasadas las 20:00 horas, manifiesta que "no fue una decisión política" sino "técnica" y "en función de las informaciones que van llegando" al 112 y que "venían de fuera, fundamentalmente de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y la Confederación Hidrográfica del Júcar" (CHJ).* 

Los miembros del gobierno, por su parte, coinciden en la estrategia de decir que "no es el momento de pedir responsabilidades", una forma sibilina de mantener sobre Mazón la sombra de la acusación y jugar a "poli bueno" dejando que sea la calle la que exija su dimisión. De esta forma también eluden su responsabilidad en lo que les afecta, que tampoco es poco.

De esta manera, el protagonismo central exigido por Mazón y el tratar de que los ministros se pusieran bajo su mando, no ha funcionado. Era demasiado visible la maniobra.

Por su parte, el PP apunta hacia Teresa Ribera para mantener un equilibrio de responsables y ofrecer otro objetivo a la ira.

Estamos ya en la fase en la que la ira se dirige contra alguien, cuando se empieza a buscar cabezas que cortar. Y Mazón parece que tiene el máximo de papeletas en este sorteo, que le va a tocar dar la cara en un momento u otro. Por eso hay que amortiguar la caída dando demostraciones de eficacia, de buena gestión, de entrega. Nunca es tarde.

Políticamente, este desastre inacabable se va a dividir entre los "responsables" y los "generosos". Nadie quiere ser de los primeros y sí de los segundos. Atrás quedan los años de imprevisión, de violaciones para no contrariar a los pueblos que ahora se quejan, años de construir donde no se debe y de recortar o incumplir las normas de seguridad en unos espacios donde había que construir para atraer al turismo.

Va a costa recuperar el turismo; va a costar mucho volver a construir en los mismos sitios después de ver que los peligros no eran fantasías agoreras. La tentación ahora es comprar barato en el desastre y volver a presionar con la excusa de que es necesario hacerlo, que hay que reconstruir para recuperar la riqueza perdida. Muchos apostaron a lo que nunca ocurriría y sin embargo ocurrió.

Que Mazón tuviera una larga entrevista sobre el futuro de la Televisión valenciana mientras media Valencia era arrastrada, tiene algo de simbólico, algo de amarga ironía. Que la persona responsable de la seguridad no supiese más que en mitad del desastre que existía un sistema de alarmas para avisar telefónicamente a la población también lo es.

Todo en su conjunto nos muestra un mundo poco preocupado por la seguridad y deseoso de que nada enturbie ese "paraíso" turístico en el que solo hay sol y diversión. En ese "paraíso" los males son problemas de imagen. Nuestros políticos creen que todo es cuestión de imagen, que todo se arregla —más bien se cubre— con comunicación, con contactos mediáticos y amigos.

Hasta que llega el "gran desastre" que no hay forma de tapar y deja en evidencia las carencias de unos y otros. Este era un desastre anunciado, pero que nadie —nadie— quiso escuchar y tomar las medidas impopulares que había que tomar. 

 

* "Mazón asegura que las responsabilidades políticas "tocarán en su momento" y defiende su gestión en la DANA" RTVE.es/EFE 9/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241109/mazon-asegura-responsabilidades-politicas-dana-tocaran-su-momento/16323472.shtml

 


 

jueves, 7 de julio de 2022

Johnson y los tiempos difíciles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ayer los canales internacionales de noticias tenían a sus corresponsales políticos en la puerta de la residencia del primer ministro británico, Boris Johnson. Uno tras otro nos ofrecían la fachada de la residencia mientras cambiaba la cara del comentarista (por cierto, al llegar la canal español nos encontrábamos con imágenes retrospectivas de los sanfermines).

La atención del mundo, de la BBC a Al-Jazeera, pasando por la CNN y France24 era esa fachada tras la que se discutía la necesidad de la dimisión de Johnson. Se había visto entrar a diputados y ministros, pero de allí no salía la esperada noticia de la renuncia de Johnson, de su dimisión como primer ministro.

Los titulares especulan sobre cuánto tiempo podrá aguantar así cuando se han producido cuarenta renuncias de ministros y altos cargos en un solo día como muestra de desacuerdo con lo realizado por Johnson. La lista de despropósitos es mostrada hoy, caso por caso, en RTVE.es

En la lista hay poca política y mucho desmadre. A Johnson no lo van a llevar a casa errores políticos sino una política de errores personales, de decisiones frívolas y de apoyo o de disimulo ante casos de acoso sexual por parte de diputados tories.

Boris Johnson ha sido un político espectáculo y ahora el espectáculo es bochornoso. De la descripción de las fiestas celebrada cuando nadie debería estarlo por las restricciones impuestas a la población a los escándalo por acoso sexual, pasando por el donante del papel dorado para decorar su residencia, Johnson ha tenido la capacidad automática y constante de pedir perdón, de disculparse cuando no le han funcionado las excusas por desconocimiento del hecho, su origen o alcance.

Johnson no dimite. Pese a los escándalos constantes, el no es su respuesta. Lo defiende amparándose en una supuesta épica heroica que hace que cuanto más grandes sean los obstáculos en el camino, mayor es su grandeza como primer ministro. Se le olvida el detalle, claro está, de que es su propio partido el que le está pidiendo la renuncia, que son los que él nombró los que dimiten y le piden que dimita. Pero a Johnson esta épica de la renuncia de los cargos no le sirve. Johnson se aferra al cargo, a Downing Street y a lo que haga falta.

El populismo actual se basa en la popularidad. Las dos palabras tienen las raíces en el pueblo, pero de muy distinta manera. El populismo pasa a ser una ideología que tiene el "pueblo" mitificado como raíz, mientras que la "popularidad" es un intento de acaparar la atención de ese pueblo que será quien te mantenga en un cargo electo o te aplauda en un balcón mientras ejerces el poder de forma autocrática.

Putin es populista autoritario y quiere ser popular. Johnson es populista en una democracia, pero se niega a reconocer que ahora es impopular cuando antes no lo era. Cuando a Putin le dicen que baja su popularidad, decide encarcelar o eliminar a los que dicen cosas contra él y su política, organiza un desfile militar o recibe bendiciones del Patriarca de Moscú. Con eso su popularidad sube y sigue en el poder.

Cuando a Johnson le dicen que ha bajado su popularidad, que se encuentra bajo mínimos y que va a llevar al desastre al partido tory, Johnson tira de la épica personal, reafirma la importancia de su gestión y del papel de la Gran Bretaña en el mundo. Johnson, por supuesto, no puede encarcelar o hacer desaparecer a sus críticos. Vive en un sistema democrático y está mal visto hacer esas cosas. Tampoco puede hacer uso de la estrategia española, la de decir que si la oposición te critica mucho es que lo haces muy bien, porque es su propio partido el que le está implorando que dimita, que ya no se puede aguantar tanto escándalo.

Cada día, los británicos se levantan con dos dudas, si hay algún escándalo nuevo y si Boris Johnson dimitirá. La primera es más probable que la segunda. Son dos dudas justificadas, algo ya habitual, como el que mira la sección del tiempo cada día para saber si debe coger el paraguas.  

Cada político pasa a la historia por algo. Eso puede ser positivo o negativo. A veces políticos que hacen buenas cosas pasan a la historia recordados por una tontería. En el caso de Johnson será literalmente una tontería detrás de otra, una acumulación de estupideces, que es lo que menos se perdona. Los analistas e historiadores se dedican a pormenorizan las causas que llevaron a la pérdida de una guerra o al triunfo de unas elecciones. Pero las estupideces las entiende todo el mundo y no necesitan de analistas ni expertos para ser entendidas y ser traducidas a la lengua del pueblo, al chascarrillo, el chiste, la caricatura. Y a eso solo sobrevive Donald Trump, imposible de superar por cualquier intento de caricatura, como dijimos en algún momento de su "reinado/mandato".

Una forma de medir el nivel democrático de un país es precisamente saber dónde se encuentra el límite de su tolerancia ante excesos y errores se sus políticos. Todos los indicadores, tanto del electorado como de su propio partido y, por descontado, la oposición, muestran que quieren que Johnson dimita. Él no lo hace invocando esos grandes principios antes señalados. Los indicadores son claros, pero Johnson los ignora. Él los llama "tiempos difíciles". Habrá algún Dickens que los describa.

martes, 21 de septiembre de 2021

El volcán atractivo de Reyes Maroto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Pensaba que lo de la ministra de Sanidad diciendo que había llegado "el día de las sonrisas" con la retirada de las mascarillas era difícil de superar, pero siempre queda espacio para la sorpresa. Ha sido otra ministra, esta vez Reyes Maroto, la de Industria, Comercio y Turismo, la que ha dado la nota ridícula al desastre de La Palma con sus declaraciones ante el drama que se está viviendo allí. Es difícil entenderlo si no se viera en ello una tendencia, la resultante del perfil que se le pide hoy al político o, si se prefiere, el modelo sectorial de respuesta a lo que sucede.

Tengo un enorme cariño a la isla de La Palma pues pasé en ella varios veranos disfrutando de clima, belleza y personas, de la tranquilidad de amaneceres junto al mar con una caña de pescar o simplemente disfrutando de cada mirada en los paseos que permite. Mi solidaridad con aquellas personas que lo están perdiendo todo es la que surge del recuerdo y la visión trágica de ver todo aquello arrastrado, devorado por lava y llamas camino del mar.

En RTVE.es nos cuentan las palabras de la Ministra Maroto:

 

El PP, Ciudadanos y Coalición Canaria han cargado contra la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, por presentar como un "espectáculo maravilloso" y "reclamo" turístico la erupción del volcán de Cumbre Vieja, pese a la situación de emergencia para muchos de los habitantes de la isla de La Palma, lo que ha llevado a la ministra a tener que matizar sus palabras: "Hoy estamos con los afectados las víctimas, pensando cómo recuperar esa normalidad".

Preguntada sobre la situación del turismo en Canarias en una entrevista en Canal Sur Radio, la ministra ha dado un mensaje de "tranquilidad" a los turistas que se encuentren en la isla de La Palma o vayan a viajar en los próximos días, garantizando "toda la información". Pero también ha llamado a aprovechar "este espectáculo tan maravilloso de la naturaleza" para que se convierta en "reclamo". "Con prudencia, porque ahora mismo lo que nos preocupa es la seguridad de ciudadanos y turistas", ha apostillado.

"¿Alguien me puede confirmar que la ministra ha dicho esto mientras cientos de personas pierden todo lo que tienen?", ha preguntado, en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter, el secretario general del PP, Teodoro García Egea. Su portavoz económico en el Congreso, Mario Garcés, ha ido más allá reclamando directamente el cese de Maroto.*

 


¿Cabe mayor insensibilidad? No sé qué sentido tiene Reyes Maroto de lo que cae dentro de su ministerio, el turismo, pero es difícil meter la pata más. Son jóvenes y tienen mucha vida por delante para decir barbaridades.

Más allá de la barbaridad, insisto, está este perfil de las respuestas que tras la remodelación del gobierno de Sánchez muestra una tendencia clara en la forma de respuesta. A falta de soluciones, las respuestas se convierten en promesas de un futuro feliz. Es el "arte" de dar la vuelta a las cosas lo que se nos vende en un acto permanente de mercadotecnia política. Se trata de desviar las mentes del pesimismo que una situación genera e intentar mostrarlo desde un lado "provechoso". Hoy eres víctima de la desgracia, pero yo te enseño un lado positivo. Pero la desgracia es la desgracia y al que se le está quemando la casa la perspectiva de un lado turístico del asunto no solo no le consuela sino que le indigna y hasta ofende.

Luego está el arte de la matización, en el que ya hay auténticos maestros. Este arte es escurridizo y representa una forma más de manipulación, intentar decirte cómo debes interpretar la barbaridad, la insensibilidad, la ofensa. De nuevo se muestras esas artes dobles de la ofensa gratuita y de la matización imposible, formas con las que se trata de evitar lo que forma parte de la política responsable, el arte de la dimisión.

No recuerdo si alguien ha dimitido por decir tonterías. Las tonterías, en realidad, forman ya parte integral del arte de la política, de su dinámica reducida a comunicación. En una parodia cómico-mediática de Felipe González y José María Aznar, bien reproducidos con ayuda de la tecnología, el uno preguntaba insistentemente al otro "si sabía qué echaba de menos en la política". Tras varios intentos fallidos, la respuesta era los micrófonos, algo que más allá de la broma, es una verdad sólida.


Desde hace días aparecen en la prensa artículos preguntándose por la aparición de políticos en las tertulias televisivas, un género barato de rellenar la programación y mantener vínculos con el poder y con la oposición. Esta nueva tendencia parece preocupar a los periodistas que ven cómo les ganan terreno tertuliano y se alteran los límites de la "división de poderes", los periodistas a un lado y los periodistas en otro.

Nuestros medios no han logrado, pasados los años, romper la tendencia oficialista a meter a los políticos dentro de los medios, pero según sus propias reglas. El periodista era quien preguntaba y el político quien respondía. Esto ha llevado a unas distorsiones patentes en el flujo de la comunicación: el periodista tiene preguntas, el político respuestas. Después los roles, según se pertenezca a gobierno u oposición, determinan las preguntas ("El presidente, ministro/a ha dicho XXX, ¿qué opina?") y, evidentemente, las respuestas. Todo ello da lugar a esas curiosas recuperaciones de lo dicho cuando se forma parte del gobierno o de la oposición, como le acaban de recordar al presidente del gobierno, Pedro Sánchez: pidió la dimisión del entonces presidente Rajoy cuando el precio de la luz subió un 8% y ahora no dimite con una subida superior al 200%.

La proliferación de políticos que pasan desde las filas de los partidos a los platós televisivos (casi nunca a los medios escritos, de los que suelen huir) es algo evidente. Les permite hacer lo que mejor saben, hablar y discutir en ese juego interminable. En otro sentido, evitan ser olvidados, el gran problema del político en una sociedad mediática donde un día eres célebre por un exabrupto que se convierte en meme, y al día siguiente solo te suena su cara.



El paso del ministerio o del escaño al plató es preocupante porque aumenta el grado de enfrentamiento político —esa falsa teoría del equilibrio en los medios— y sobre todo extiende su presencia más allá de sus propios escenarios. El político en activo reclama toda la atención; el político inactivo vive una segunda vida que le permitirá, cuando renueve su popularidad, regresar al paraíso del que ha sido expulsado. Según los motivos de la salida, la incorporación a los medios puede buscar incluso defensa ante los que le pudieran perseguir, ya que tener un micrófono delante le da un cierto poder y le permite contestar a esa crucial pregunta "¿qué opina de...?". Si el ex líder político consigue convertirse en líder mediático o simplemente en voz que es escuchada, eso le puede dar cierta seguridad ante los enemigos que haya podido dejar a su paso, que seguro no son pocos. Envidias, recelos y venganzas forman parte de la vida cotidiana y sonriente de los partidos políticos.

Hay políticos que han salido de ese mundo y discretamente se han incorporado a su vida anterior (si es que la tenían). Que los medios les busquen o ellos busquen a los medios implica un retroceso. Lo que necesita la vida política española es una mayor presencia "social", por un lado, y profesional por otro. El periodista que opina de todo se está agotando en los medios audiovisuales, quizá por eso se incorpora a los políticos.


Es frecuente encontrar de políticos antiguos colecciones de "artículos" y también de "discursos". La presencia constante en los medios, por el contrario, ha logrado que esos artículos —salvo algún extraño, como Castells, asiduo de La Vanguardia— desaparezcan. Nuestros políticos no escriben, solo hablan. Eso nos muestra que el político prefiere la pelea en corto e inmediata, aquella que el viento se llevaría de no existir grabaciones.

Toda esa improvisación e incontinencia verbal da lugar a respuestas absurdas, insensibles, como la de ministra Maroto hablando de "turismo" cuando hay que hablar de otra cosa en relación con lo que están viviendo en La Palma. Mucho me temo que el presidente se rodeó de personas de un mismo perfil político en varios ministerios, de un mismo tipo de políticos que se basan en los mismos principios comunicativos.

No necesitamos políticos que nos consuelen con palabras y promesas, con sonrisas y beneficios futuros de la desgracia. Necesitamos políticos que hablen menos y hagan más, a ser posible bien. Desde que los políticos acuñaron el axioma "si piden tu dimisión, es que lo haces bien", es inútil pedir dimisiones, que forman ya parte del juego de los enfrentamientos. Se piden tantas dimisiones que deja de ser efectivo. Las dos fórmulas que  quedan son el "cese", que solo se hace como "reforma general", y la dimisión por dignidad, en la que es el propio político el que reconoce su error. Este caso es todavía menos frecuente. Por eso el arte de la matización, del desmentido, del "donde dije digo, digo Diego", forma parte esencial de la formación de los nuevos políticos.



Con sus polémicas declaraciones, Reyes Maroto se asegura un puesto futuro en los medios, diciendo cosas como estas, sembrando polémicas, que es de lo que viven muchos medios y, desde luego, los políticos salidos de los nuevos modelos.

Antes acababan en los consejos de administración de las grandes empresas. Deben estar ya llenos y ahora son los medios los que los acogen. Un mal paso.

Mi solidaridad de corazón con la isla de La Palma, con todos sus habitantes ante este desastre y esta falta de sensibilidad.


 

* "Críticas a Reyes Maroto por decir que el "espectáculo maravilloso" del volcán puede servir de "reclamo" turístico" RTVE.es 20/09/2021  https://www.rtve.es/noticias/20210920/criticas-reyes-maroto-espectaculo-palma-reclamo/2172480.shtml