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miércoles, 30 de julio de 2025

Las mujeres egipcias hoy

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los lectores más lejanos de este blog recordarán que comenzó con la Primavera Árabe, allá por 2011. Se comenzó precisamente porque aquí se quedaron aquí atrapados unos compañeros de la Universidad de El Cairo con la que teníamos un proyecto común. Aquello creó un fuerte lazo y un interés permanente por lo que ocurría en Egipto y poder descubrir el papel esencial que jugaba en la zona y, sobre todo, las servidumbres acumuladas desde su creación moderna como república y las contradicciones constantes entre una clase elevada con formación y unas clases desprovistas de casi todo manejadas por los grupos islamistas.

Con el golpe de estado militar de Abdel Fatah al-Sisi contra el islamista de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, pronto se percibió una estrategia combinada para asegurarse el poder con una mezcla de nacionalismo, de extraño liberalismo económico (con un control de la economía por las empresas llevadas por militares) y un discurso moralista acorde con las bases egipcias para sustraerlo al control islamista a través de la poderosa Universidad de Al-Azhar, centro de referencia del islam suní. Un pragmático militar se fue haciendo con esos tres ejes, el control militar, el económico y el religioso para desmontar la doble resistencia que más le preocupaba, la de los progresistas y la del islamismo. Al-Sisi quiso colocarse en medio con un discurso nacionalista, que exaltaba a la vez que reprimía.

Para ello jugó un papel fundamental el control de la prensa. Los medios que habían sido críticos comenzaron a caer en el extraño oficialismo, que unos días predicaba el "orgullo egipcio" y otros un conservadurismo político y sobre todo religioso. Los periódicos independientes empezaron a desaparecer, haciendo imposible entender qué pasaba en Egipto. Medios fiables hasta el momento fueron comprados por las fuerzas económicas de dentro y fuera y puestos al servicio del régimen dejaron de informar de la realidad y comenzaron a hablar casi en exclusiva de turismo, de pirámides y de poco más, silenciando los problemas y el estado de la cuestión.

Uno de los elementos que más fuerza tuvo en la revolución de la Primavera fue, como en otros muchos lugares, el paso adelante de las mujeres, que hicieron de su condición motivo de lucha. En estos días que releo la obra de la feminista y luchadora egipcia, Nawal al-Sa'dawi, titulada La cara oculta de la mujer árabe, escrita originariamente en 1977 y traducida al español en 1991 me acuerdo mucho de aquellos momentos y de la lucha de muchas mujeres, una lucha que hacían extensiva al conjunto de la sociedad.


De algunos de aquellos medios me siguen llegando noticias, resúmenes a través del correo electrónico. Hoy mismo recibí uno de los mejores medios de entonces, Egyptian Streets, una buena representación del deseo de modernidad y cambio, con un encabezado que llamó mi atención y asombro.

El encabezado era "On Elitism and Policing Women’s Attire in Egypt" y este es el texto que el propio medio proponía como presentación a los lectores para acceder al artículo completo: 

In recent years, a troubling pattern has emerged across various venues in Egypt, where resorts, restaurants, and clubs have increasingly imposed informal bans on women wearing the hijab or the burkini. Under the guise of maintaining a certain aesthetic or "respecting" the values of the establishment, these practices have raised serious concerns about the policing of women’s bodies, as well as the classist and exclusionary ideologies underpinning them.

This issue, however, is not new. It is rooted in a complex social history where the veil has long been politicized. In early 20th century Egypt, the hijab was often viewed by the elite and the Western-influenced middle class as a symbol of backwardness. Over time, however, it became a deeply personal and often political expression; an emblem of religious identity, resistance, and autonomy.

From a legal perspective, the situation remains ambiguous. While the Ministry of Tourism has stated that no venue has the right to exclude veiled women, enforcement remains weak, especially in the absence of clear legislation banning such acts. The result is a system where informal rules go unchecked and women continue to be excluded based on what they wear. 

[Trad. Google: En los últimos años, ha surgido un patrón preocupante en diversos lugares de Egipto, donde complejos turísticos, restaurantes y clubes han impuesto cada vez más prohibiciones informales a las mujeres que usan el hiyab o el burkini. Con el pretexto de mantener una cierta estética o de "respetar" los valores del sistema, estas prácticas han suscitado serias preocupaciones sobre la vigilancia del cuerpo femenino, así como sobre las ideologías clasistas y excluyentes que las sustentan.

Este problema, sin embargo, no es nuevo. Tiene sus raíces en una compleja historia social donde el velo se ha politizado durante mucho tiempo. A principios del siglo XX en Egipto, la élite y la clase media, influenciada por Occidente, solían considerar el hiyab como un símbolo de atraso. Con el tiempo, sin embargo, se convirtió en una expresión profundamente personal y, a menudo, política; un emblema de identidad religiosa, resistencia y autonomía.

Desde una perspectiva legal, la situación sigue siendo ambigua. Si bien el Ministerio de Turismo ha declarado que ningún lugar tiene derecho a excluir a las mujeres con velo, la aplicación de la ley sigue siendo deficiente, especialmente ante la ausencia de una legislación clara que prohíba tales actos. El resultado es un sistema donde las reglas informales no se controlan y las mujeres siguen siendo excluidas por su vestimenta.]


El texto no puede ser más sorprendente. Donde antes se reivindicaba el derecho de la mujer a no llevar el velo, algo que en la mayoría de los casos provenía del conservadurismo familiar y social, del patriarcado fuertemente arraigado, ahora se reivindica lo contrario.

Que el rechazo a las formas más tradicionales del vestido, identificadas con la imposición patriarcal, provenga de establecimientos relacionados con el turismo (acceso a playas y piscinas, hoteles, restaurantes, etc.) no es casual. Los responsables del sector saben bien que este tradicionalismo exhibicionista que se practica no casa bien con el turismo externo, al que se lanzan llamadas a los cuatro vientos porque se necesitan las divisas del turismo. Simplificando, mientras se intenta vender una imagen de "modernidad" en el exterior que no espante al turismo que viene de fuera, se fortalecen las formas de control sobre el cuerpo de las mujeres a las que se les exige "tradicionalismo patriarcal", como rasgo nacional y religioso, identificando ambos valores, tal como el régimen de al-Sisi propone para evitar discursos que le tachen de "occidentalista" y "anti islam".

El régimen se enfrenta así a sus contradicciones, a su intento de satisfacer dos corrientes contrarias y que necesita, la del dinero turístico y las inversiones en el sector, con las "moralistas" que hacen ver la necesidad de velos, burkas y "burkinis".

Para el prólogo de la edición española, Nawal al-Sa'dawi comentaba lo que estaba sucediendo en ese momento en Egipto: 

Se escuchan también voces de satisfacción y complacencia en Arabia Saudí, Kuwait y otros muchos países árabes porque, en junio de 1991, el Gobierno egipcio aprobó un decreto por el que se disolvía la Asociación de Solidaridad con la Mujer Árabe y sus fondos se traspasaban a la Asociación de Mujeres Musulmanas. Asimismo, una escritora egipcia ha dicho que la liberación de la mujer está en contra de la religión y de las tradiciones, y que es necesario que las musulmanas se cubran con el velo.**

Lo que nos cuenta del momento —la dictadura de Hosni Mubarak, tras el asesinato del presidente Sadat por "traición" y alinearse con Occidente e Israel— nos hace ver una constante de los regímenes árabes: la principal forma de mostrar su ortodoxia es penalizando a las mujeres en sus derechos. Es lo que nos muestra el cambio de nombre y función citado por El Sa'dawi. Con actos como este, el régimen se asegura el tradicionalismo que centra su poder en el control de las mujeres; lo demás no le importa mucho.

Recuerdo algunas fotos que me mostraron mis amigas egipcias, las que habían estudiado en nuestras universidades españolas por esos años noventa. Recuerdo una que me sorprendió por el cambio: ninguna llevaba velo, algo que sí hacían entonces algunas incluso en España. Como profesoras en universidades egipcias temía perder sus empleos; eran miembros de las clases privilegiadas, las que había podido estudiar en el extranjero, pero que debían ahora amoldarse a las exigencias del gobierno y de la calle. Fuera, que hicieran lo que quisieran, pero dentro, a la vista de todos, era otra cosa.

Cuando el gobierno egipcio se encuentra en una situación en la que percibe peligro, reacciona con gestos como estos, de los que las mujeres son objetivo. Ahora lo está pues tiene mucho que explicar sobre su actitud ante lo que ocurre en Gaza.

La exclusión de las mujeres vestidas de forma tradicional de locales , playas y piscinas es una buena excusa para imponer el conservadurismo controlador. No es único país árabe que crea dos mundos, uno para el turismo extranjero y otro donde la mujer está encerrada en casas y vestimentas. Pero en Egipto, como siempre, todo es un poco más complicado. El gobierno sabe que el Hermano Musulmán Mohamed Morsi ganó en las urnas y que la base islamista sigue ahí, que hay que tener cuidado por si acaso se enfada más de lo permisible y crea problemas serios.


Al-Sisi se enfadaba con los dirigentes de Al-Azahar porque no presentaban "reformas" para hacer un islam más moderado. Pero los de la Universidad islámica sabían que eso era una forma de perder poder y no estaban dispuestos.

Muchos de mis amigos egipcios desaparecieron pronto. Lo suyo no era la lucha sino vivir dentro del sistema y salir del país cuando no aguantaban más. Era la clase dirigente; bastaba con conservar su poder de cada día. Mis críticas al sistema les comprometían y muchos lazos se rompieron. Lo comprendí cuando empecé a recibir mensajes indirectos de aviso desde la embajada. Me leían. Y eso no era bueno. A una doctoranda mía le preguntaron si me conocía en el control de salida del aeropuerto de El Cairo hacia España. Era un aviso.

Hoy vuelvo a escribir sobre Egipto. Lo hago con dolor por el retroceso de todos y la complacencia de muchos. El tema de las mujeres vuelve a ser el centro. 

Vuelvo a poner la foto de lo que era entonces y ahora mi deseo para Egipto, un deseo que muchos egipcios ya no comparten y prefieren seguir con la comodidad de sus privilegios de clase. Vuelvo a poner la foto en apoyo de quienes resisten, de quienes siguen pidiendo libertad, de las mujeres que quieren ser libres y no estar vigiladas o dar cuenta a nadie.


* — Nawal El Sa'dawi (1991) La cara desnuda de la mujer árabe (1977). Ed. Horas y horas. Traducción: María Luisa Fuentes

martes, 10 de octubre de 2023

La fatwa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 

Las reacciones en Egipto ante el crimen contra turistas israelíes y su guía egipcio no podían tardar mucho en llegar. El caso de estas tres muertes y algunos heridos puede parecer algo menor en comparación con lo que está sucediendo en Gaza, pero el aspecto político y simbólico es importante por los tres motivos que señalábamos ayer (el ataque a los turistas, la muerte de egipcios y, finalmente, ser perpetrados por un agente de Policía). Egipto, cuyos medios están repletos de imágenes del presidente Sisi con titulares de que recibe llamadas de todos los países de la zona, dentro de la tradicional construcción de su figura político-mediática, ha preferido que sea otra vía la que realice la interpretación y condena de los hechos ocurridos en la ciudad de Alejandría.

Para evitar verlo como una reacción exclusivamente política, como algo que comprometiera la condena, la vía elegida ha sido la de la fatwa. El titular del estatal Ahram Online era directo y conciso, "Islam prohibits unjustified violence: Al-Azhar Fatwa Centre on Alexandria shooting". La noticia es breve y ya responde con una etiqueta del hecho, el "Alexandria shooting", que así adquiere una posición en los acontecimientos y puede ser interpretado:

  Islam unequivocally prohibits inflicting any harm on Muslim or non-Muslim foreigners and society is responsible for ensuring their protection and safety, read a statement by Al-Azhar Fatwa Global Centre on Sunday.

The centre’s statement came after an Egyptian policeman fatally shot two Israeli tourists, an Egyptian, and injured another Egyptian in Alexandria on Sunday

In its statement, the centre highlighted Islam’s distinction between the right of the oppressed to defend themselves and their land, and violence against Muahid, or non-Muslims living in a Muslim land with a visa, which symbolizes a covenant of security and a guarantee of peace.

The centre shed light on this distinction because many people are mistakenly conflating the Alexandria murder with the ongoing Palestinian-Israeli violence.

Furthermore, the centre emphasized that the Quran strongly prohibits any form of violence against Muahid, including foreign students, ambassadors, and tourists.

The centre also cautioned against extremist ideologies that harm the stability and security of society.*


En su brevedad y estructura, el texto está pensado al milímetro. Comienza con un principio general del Islam (la prohibición de la violencia), la descripción sucinta del hecho, los fundamentos teológicos de la fatwa (la distinción del derecho de autodefensa y la agresión contra los "muahid", los que están bajo protección mediante su aceptación legal en las tierras musulmanas, y finalmente una advertencia contra el extremismo islámico y las consecuencias que pueda tener para Egipto.

No es la primera vez que van por delante las fatwas en Egipto. El temor de que se instale la violencia dentro del territorio egipcio y comiencen los ataques a israelíes es preocupante para las relaciones entre ambos países, algo que va más allá del turismo, como veíamos ayer.

El texto explica el "compromiso" de protección que significa la residencia o la estancia temporal (los turistas, estudiantes, etc.) de personas. La construcción del argumento trata de convencer de que va "contra el islam", que es rechazable, desde el lenguaje religioso. Es una forma relativa de evitar el problema de forma directa, política, y enfrentarlo desde una perspectiva religiosa, es decir, un lenguaje y razonamiento que pudiera ser aceptado por parte de quienes podrían volver a repetir la acción.


De esta forma se enfrentan dos lenguajes religiosos, el radical de la "yihad", que pregona violencia y martirio prometiendo el paraíso a los que caigan y buscando el máximo de dolor sin discriminación, y el de la fatwa, el lenguaje institucional, el de Al-Azhar. El conflicto existe y seguirá existiendo, pero ahora la cuestión ya no es solo de diplomacia. Egipto se enfrenta a esa violencia interna, por un lado, y a la amenaza de que se produzca una oleada masiva de refugiados huyendo de Gaza y entrando en territorio egipcio. Son dos amenazas reales y que tiene que resolver de la mejor manera posible.

Pero la cuestión va más allá de Israel. Desde la percepción del fundamentalismo islámico, Israel no es más que la punta del iceberg de algo llamado "Occidente", que comenzaría por preferencia con los Estados Unidos y seguiría con la Unión Europea. El bombardeo de las terminales del aeropuerto de Tel-Aviv es claramente un intento de boicotear la salida de los extranjeros intentando volver a los suyos. Es presionar para que se concentre y luego bombardearlos. De esta forma se trata de mandar un mensaje intimidatorio. La locura del fundamentalismo islámico da para eso y mucho más. De ahí el temor a atentados por Europa. Para ello solo se necesita un loco con vocación de mártir, una pistola, cuchillo o bomba casera.

La llegada del portaaviones estadounidense a la zona y las posibles acciones que pueda realizar o quizá con su sola presencia es una configuración del conflicto que puede convertirse en algo pronto imparable.

En medio de todo, una nueva polémica. 

CAIRO – 9 October 2023: The Israeli Prime Minister's Office denied a report published by the Yedioth Ahronoth newspaper (Ynet) claiming that the Egyptian Intelligence contacted the Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu 10 days before the surprise attack by Hamas and warned him against "unusual thing [that could happen] from the direction of Gaza."

The AP quoted an anonymous official in the Egyptian Intelligence saying: “We have warned them an explosion of the situation is coming, and very soon, and it would be big. But they underestimated such warnings.” The news that was refuted by the Israeli Prime Minister’s office.**


El gobierno de Israel lo niega, mientras que el egipcio lo deja caer. La jugada política es compleja. Egipto se lava las manos. Si lo hicieron, la responsabilidad de Netanyahu es grande por ignorarlo. Por su parte, el gobierno egipcio hace una demostración de "eficacia" de sus servicios de Inteligencia y se libera de responsabilidad. Puede ser verdad o una simple maniobra política.

Esta espiral de violencia no se va a detener cuando uno de los dos quiera. Israel ha aprendido una lección y no creo que quiera olvidar pronto. Tampoco se van a olvidar las ejecuciones de civiles en las calles, las masas de jóvenes del concierto corriendo bajo los disparos aéreos, los bombardeos de barrios enteros o tantas otras escenas que estas pocas horas nos han dejado en retina y memoria.

  

* "Islam prohibits unjustified violence: Al-Azhar Fatwa Centre on Alexandria shooting" Ahram Online 9/10/2023 https://english.ahram.org.eg/News/509836.aspx

** "Netanyahu’s office refutes media reports claiming that Egypt warned Israel of Hamas’ attacks" Egypt Today 9/10/2023 https://www.egypttoday.com/Article/1/127544/Netanyahu%E2%80%99s-office-refutes-media-reports-claiming-that-Egypt-warned-Israel

sábado, 14 de enero de 2023

Egipto, las palizas son por una "buena causa"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Tratábamos aquí hace apenas unos días la "fianza" que el gobierno egipcio va a poner a las parejas que se casen en prevención de los gastos que ocasionará el divorcio en el futuro, ya que las cifras de divorcio actuales son del 25% de los matrimonios celebrados, una cifra que en estos achuchados tiempos, con la libra por los suelos, supone una carga importante.

Nos hemos quejado con frecuencia de que lamentarse del divorcio en Egipto tratando de dar lecciones matrimoniales sirve de muy poco. No ha servido en estos años y no es probable que lo haga en el futuro puesto no es cuestión solo de "ciencia", sino de otros factores que hacen que allí (y en otras partes), el divorcio sea el resultado final de un proceso que empezó mal, especialmente por la pretensión de las familias, que presionan para matrimonios tempranos pensando que así es más fácil de controlar la situación o la admisión de formas que son ya improcedentes en las relaciones, como la violencia familiar.

En Egyptian Streets leemos un artículo firmado de nuevo por Mona Abdou —esta buena periodista está recuperando el trabajo centrado en los problemas reales— con el titular "Women’s Rights Bodies File Complaint Against Inflammatory TV Anchor Yasmin Ezz".

El problema egipcio con la prensa no es nuevo. Se trata de una batalla en la que la propaganda ha desplazado la influencia de los medios a determinados personajes especialmente de la televisión que se han ido convirtiendo en una especie de influencers masivos. Cada cierto tiempo, alguno de ellos alcanza notoriedad por sus acciones demagógicas y retrógradas en el hábito de las costumbres, algo importante en un país que recibe instrucciones desde las mezquitas y los medios, a veces intercambiables.

La base tradicional de Egipto es clara; cuando se produjeron las elecciones que llevaron al islamista Morsi a la presidencia, el 75% de los representantes elegidos eran parte de una combinación de salafistas e islamistas de los Hermanos Musulmanes. Eso lo aprendió al-Sisi cuando, un año después, dio el golpe de estado que le llevó al poder donde todavía sigue. La política egipcia se hace desde la mentalidad de un militar que hace del Ejército su fuerza pero también se tiene que manejar con esa peculiar masa de población con una enorme distancia entre unos y otros, entre las élites favorecidas, ricas, controlando los puestos principales, y decenas de millones que siguen anclados en una mentalidad retrógrada de un islam. Al-Sisi navega gobernando con Al-Azhar a su lado, dejando que sean los clérigos los que confirmen sus instrucciones y se enfada cuando no lo hacen, como ocurrió durante algunos años ante la ausencia de reformas. Pero Egipto no se reforma porque es más fácil controlar la ignorancia que las críticas. Y los críticos, los que surgieron el 25 de enero con la Primavera Egipcia, se tuvieron que ir ante las amenazas y presiones de unos y otros, de militares y fanáticos.

Se dejó un hueco en manos de unos medios que no podían criticar y sí lanzar mensajes retrógrados. Aquí comentamos casos durante años, hasta que la prensa egipcia quedó sepultada al comprarle los amigos de la presidencia los medios críticos o desplazar a sus direcciones. Hoy da pena ver muchos medios que anteriormente fueron críticos convertidos en siervos acríticos o, como es el caso, en fuente de pensamiento reaccionario.

Aquí hemos sostenido y lo seguimos haciendo que la verdadera piedra de toque del cambio es la política respecto a las mujeres. Las mujeres son el cambio y la revolución. Todo lo que ayude a potenciar su papel, defender su estado en las familias o fuera de ellas, es revolucionario y contribuirá al cambio. Por contra, los movimientos reaccionarios se centran en una visión que podemos llamar "tradicional", jerárquica, desigual y muchas veces violenta.

Las cifras crecientes de divorcios son precisamente un indicador de que la pareja o la familia no se han convertido en lo que se prometía. Esto ocurre en muchas partes, pero en Egipto se produce —como aquí en cierto sentido con los negacionistas de la violencia de género— un aumento de una política familiar retrógrada y violenta. Una cosa es negar la violencia doméstica, que ya es malo, y otra considerar que la violencia es un elemento esencial para mantener la vida familiar en "orden". Por decirlo así, la alternativa al divorcio es la "paliza", fusión de teoría y práctica patriarcal en un solo acto.

El artículo del que hablamos y del que todo lo dicho anteriormente podemos considerar como una especie de introducción, de puesta en situación, nos habla de la queja oficial del Consejo Nacional para las Mujeres por las intervenciones de una periodista televisiva sobre esta cuestión:

On 11 January, the Egyptian Council for Women’s Rights (ECWR) filed a complaint to the Supreme Council for Media Regulation against television commentator Yasmin Ezz, averring that Ezz’s rhetoric promotes violence against women. In response, the National Council for Women (NCW) followed up with an official statement.

Within its statement, the NCW “announce[d] its rejection and deep dissatisfaction with the abusive content” presented on Ezz’s daily segment on MBC Egypt, Kalam el-Nas (‘Talk of the People’).

Ezz, who is a polarising figure in Egyptian media spheres, has continually been accused of inflammatory speech that calls on women to accept violence and degradation at the hands of men.

Her take on hyper-traditional, misogynistic gender roles has earned her both fame and notoriety, with the NCW allegeding that Ezz’s speech “is insulting and reactionary, and includes […] the normalisation of insulting and beating wives by husbands.”

According to the NCW statement, Ezz “takes advantage of individual cases circulated on social media to normalise domestic violence, spreading ideas that destroy the Egyptian family—the pillar of society.” The statement continues to stress that this “bullying” is unconstitutional, and conflicts with over 20 articles delineating issues of citizenship and equality, criminalising violence and discrimination, as well as respecting women and preserving their dignity.* 

Que una presentadora, Yasmin Ezz, pueda justificar y señalar la necesidad de las palizas caseras contra las mujeres puede parecer extraño a los ojos exteriores, pero sabiendo lo que hemos señalado anteriormente, la base fuertemente religiosa egipcia y que todo estos siempre se argumenta desde la religión, desde la normalización espiritual, extraña menos.

La queja del Consejo Nacional de las Mujeres tiene una función doble, demostrar que el gobierno puede hacer algo (al menos quejarse) y tratar de que no le coman el terreno. Es evidente que las mujeres se deben quejar de este trato mediático que se traducirá en justificación de la violencia que sufrirán en nombre de la tradición y de la santidad familiar de la que el varón debe ser ejemplo. Las palabras de Ezz evidentemente son la receta para evitar esa disolución de las familias por culpa de mujeres que tienen opinión, desean trabajo y no están calladas, todo ello pecados a los ojos del tradicionalista.

El problema de la violencia se escinde en dos: las palizas y su justificación mediática. Pegar deja de estar mal y se convierte, por el contrario, en un bien que se debe ejecutar para evitar el mal, la disolución de la familia, algo que quieren desde el exterior los países extranjeros, los ateos y las feministas, todos ellos lacras sociales que tratan de evitar que Egipto sea de nuevo el padre de la Humanidad, como proclama su constitución en su preámbulo.

La nota elaborada por el Consejo Nacional de las Mujeres señala (traducido del árabe automáticamente):

El Consejo Nacional de la Mujer, encabezado por la Dra. Maya Morsi, y todas sus integrantes e integrantes, sus comités permanentes, su secretaría general y sus dependencias en las gobernaciones, manifiestan su rechazo y profundo descontento por el contenido abusivo presentado a través del “Kalam al -Nas" programa emitido en "MBC Egypt" por la emisora ​​/ Yasmine Ezz, que representa insultar, humillar, menospreciar y dañar a las mujeres egipcias. También es un contenido destinado a ignorar la conciencia social de lo que se está logrando sobre el terreno en términos de arduos esfuerzos para empoderar a las mujeres egipcias.

    El Consejo anuncia que presentó una queja oficial esta mañana ante el Consejo Supremo de Regulación de Medios contra el programa, ya que el Consejo recibió muchas quejas de mujeres egipcias a través de las plataformas de redes sociales expresando su rechazo a este contenido ofensivo y pidiendo que se detuviera.

    El Consejo afirma su rechazo categórico de cualquier contenido que humille e insulte a las mujeres egipcias, ya que el contenido presentado por el programa sobre las mujeres egipcias es insultante y reaccionario, e incluye la incitación a la violencia contra las mujeres egipcias, la normalización de insultos y golpes a las esposas por esposos, y que las mujeres deben aceptar la violencia y la humillación, y también incluye contenido El programa también se burla y acosa la condición de la familia egipcia, lo que conduce a la destrucción de la estructura social y la creación de conflictos dentro de la familia, sin tener en cuenta las disposiciones de la constitución egipcia, que incluía más de 20 artículos que regulaban cuestiones de ciudadanía e igualdad, criminalizaban la violencia y la discriminación, respetaban a las mujeres y preservaban su dignidad.

    El Consejo destaca que la gran civilización egipcia solía pintar mujeres en los templos como símbolo de fuerza, vida y crecimiento, y la mujer egipcia era la reina que gobernaba y luchaba en las guerras, y ahora ocupa los más altos cargos de liderazgo y aspira a más.

   El consejo aclara que este programa y su contenido no son adecuados para una institución de medios de renombre que proporciona contenido de medios significativo que goza de gran prestigio entre el público egipcio, ya que este contenido viola el código de honor de los medios, que requiere elevar el nivel de discusión de las redes sociales. y asuntos familiares a un nivel que equivale al papel de la mujer como socia principal que contribuye a la construcción de la familia, junto con el hombre que la respeta y valora su papel, además de que el código mediático de la mujer prevé presentar a la mujer como un modelo informado, educado y comprometido. El consejo también destaca la gravedad del impacto de los mensajes descontrolados que contribuyen significativamente a reducir el respeto por las mujeres y, por lo tanto, aumentan los índices de violencia contra ellas.

    El Consejo Nacional de la Mujer hace un llamado a las responsables del canal a tomar las medidas necesarias para frenar este contenido reaccionario.

   En conclusión, el Consejo Nacional para la Mujer afirma que no descuidará ninguno de los derechos de las mujeres egipcias y no aceptará prejuicios ni derogaciones de ellos de ninguna manera. #El Consejo Nacional de la Mujer

 [ir a versión en árabe] 

La pelota pasa ahora al tejado del Consejo de los Medios, una forma poderosa de control dentro de la política egipcia, cuya constitución vimos aquí, una forma centralizada de controlar los medios desde el poder. ¿Van a tomar medidas? La responsable del Consejo Nacional de las Mujeres, la Dra. Maya Morsi, ha recibido más de mil de mensajes de apoyo en la página de Facebook por haber denunciado la actuación negativa de defensa de la violencia contra las mujeres.

La pregunta que nos hacemos es si esa solución violenta es una forma "patriótica" de "resolver" el problema del desmoronamiento familiar, enrarecido por la tendencia tradicional hacia el pasado (la violencia contra las mujeres en todas sus formas) o es simplemente la "ignorancia" de quien quiere aprovechar este tipo de cuestiones para darse notoriedad. También puede haber mezclas de ambas.

No es la primera vez que desde estos canales se hace este tipo de declaraciones con este tipo de soluciones. Los "ilustrados" egipcios mantienen las formas retrógradas populares porque es la que les permite seguir en sus puestos en la cúpula social. Se fomenta un tradicionalismo ignorante amparado en un mal entendido sentido nacional. Una vez más, los medios egipcios embrutecen.

3/12/2018

El crítico debe guardar silencio porque es molesto al revelar cuáles son los mecanismos del poder. Sin embargo estos dañinos falsos modernos acaban siempre bendiciendo la ignorancia que les permite seguir controlando desde sus minaretes mediáticos la sociedad a la que mantienen convenientemente polarizadas asegurándose sectores de la opinión pública.

Esto es lo que ocurre en un país que mandó a sus críticos al extranjero, que compró los medios para asegurarse que nadie criticaría al poder, que jugó a un imposible equilibrio entre lo moderno y lo retrógrado para convertirse en el fiel de una balanza. Los que se saben poderosos por tener medios controlados, pasan sus facturas.

La nota del Consejo está también llena de retórica hueca sobre cómo se pintaba en los templos a las faraonas y demás. La violencia no se critica diciendo que en el pasado las mujeres fueron guerreras. Se trata del presente, de violencia real justificada. Los que admiten la violencia no lo hacen por lo que ocurrió en la época más remota, sino en un presente en el que callan las fuerzas de Al-Azhar que deberían decir con  frecuencia y énfasis que golpear a las mujeres no te hace buen musulmán, sino personas brutal y autoritaria por mucho que vayas a iglesia o mezquita el día que toque. Sin embargo, no es eso lo que ocurre.

Para entender mejor esta situación deberíamos volver al mes de enero del 2022, cuando el diario Al-Monitor recogía una polémica sobre la reforma propuesta para aumentar las penas contra los maltratadores en el seno de la familia. Ya entonces aparecen los tres implicados: Al-Azhar, la MBC y el Consejo Nacional de las Mujeres, con la cuestión de la violencia masculina en la familia y su sentido: 

The Egyptian parliament is currently reviewing a proposed amendment to Article 242 of Penal Code No. 58 of 1937, stipulating harsher punishment for domestic abuse and violence. If approved by the House of Representatives, an abusive husband may face a jail sentence of up to five years and a minimum of three years instead of the current maximum one-year sentence.  

The amendment put forward by Amal Salama, a member of parliament's Media Committee, aims to curb the high divorce rates in the country. According to the Central Agency for Public Mobilization and Statistics, a total of 213,000 divorces were registered in Egypt in 2020, with one divorce case happening every two minutes. The previous year witnessed even higher divorce rates, with a total of 226,000 registered cases. 

The proposed revision has stirred controversy in Egypt and prompted attacks on Al-Azhar Grand Imam Sheikh Ahmed el-Tayeb by women's rights advocates over remarks he made on Egyptian TV in 2019. This, after MBC Masr broadcast an excerpt from Tayeb's TV appearance on a Ramadan show three years ago. 

In the clip, Tayeb says it is permissible for a husband to hit a disobedient spouse "to preserve the family."     

"The Quran advocates symbolic beatings as a means of disciplining a disobedient wife, without causing her harm or injury," notes the sheikh. He cautions that "the spanking is not without limits. It is permissible on condition that no bones are broken and no organs are harmed."

Tayeb continues, "The husband should neither use his hand nor slap his spouse on the face; he should not cause physical or psychological harm to the woman. Rather, what is meant (by the Quranic verses) is a (light) tap on the wife's body with a miswak or toothpick." A miswak is a small teeth-cleaning twig that was used in the days of Prophet Muhammad. 

The sheikh was clearly referring to a Quranic verse (Surat al Nisaa) that addresses disobedient or defiant wives: "But those wives from whom you fear arrogance, first advise them; then, if they persist, forsake them in bed. And finally, strike them. But if they obey you once more, seek no means against them. Indeed, Allah is ever Exalted and Grand."

While Islam does not promote or encourage violence or coercion against women, cultural practices in the patriarchal society sanction oppression and abuse of women to control and subjugate them.

According to the National Council for Women (NCW), the state body concerned with protecting women's rights, 86% of wives in Egypt suffer spousal abuse. In August, the NCW put the number of "women at risk of domestic violence" at 8 million annually. The statistic may be even higher considering that it is culturally unacceptable for battered wives to report incidents of domestic violence to the police.*** 

Todas las piezas se juntan hoy: el papel de la MBC recordando las disculpas coránicas sobre la violencia femenina desde Al-Azhar, en la figura de su líder, Al-Tayed, cuando comenzó a tratarse el aumento de los divorcios y ahora con cifras de escándalo, la presentadora lo interpreta como antes lo hicieron, de forma patriarcal y violenta: los divorcios crecen porque los hombres no sujetan a las mujeres. El aumento de las penas de 1 a 5 años solo ha servido, en esta tradicional interpretación coránica, para que aumenten los divorcios. Todo encaja. No es una presentadora que desvaría; es un conflicto más entre la necesidad de modernidad y reforma y la tradición de la violencia machista. Son los varones los que deben controlar, a bofetadas, que no se deteriore la familia y, con ella, el país. Lo dicho en el medio concuerda con lo que en su momento dijo Al-Tayed. Saben quiénes son sus audiencias y lo que estas quieren escuchar. Saben también que condenarles es arriesgado porque tienen gente, mucha gente detrás.

Egipto no sale de sus contradicciones, imposibles de encajar con los tiempos. Mientras las mujeres no tengan su papel real en la familia y en la sociedad, este tipo de situaciones se seguirán produciendo. Justificar la violencia contra las mujeres para "evitar" el aumento de divorcios es dañino y absurdo. Lo que se producirán es más divorcios resultado de esa misma violencia. Pero esa visión refuerza el poder patriarcal, que es de lo que se trata pues los demás poderes se construyen sobre él. 

14/01/2023

De la mutilación genital al divorcio, las políticas egipcias no cambian apenas o quedan en papel mojado, lo que hace que la situación de las mujeres sea muy preocupante. La justificación y recomendación de que sea una herramienta de corrección social es anacrónica y preocupante. Si la familia se sostiene sobre la violencia contra la mujer, que pasa a ser su enemiga oficial, la visible, el futuro es realmente oscuro y, especialmente para los políticos, difícil de justificar. El problema se plantea no tanto por la situación violenta real sino por su abierta proclamación y defensa, tanto desde Al-Azhar como desde los medios populistas de comunicación. Ahora, hoy mismo, pasa a Sindicato de Medios, para interrogar a la presentadora. Veremos qué ocurre, cuál es su defensa y que respuesta se le da.

El fenómeno no es aislado y lo estamos viendo cada día en muchos países donde el "feminismo" es el enemigo y la violencia de género una exageración ideológica. Allí donde existe ese poder patriarcal, la violencia se normaliza como una herramienta de corrección familiar en nombre de Dios o del diablo. Las víctimas son las mismas. 

22/11/2022

* Mona Abdou "Women’s Rights Bodies File Complaint Against Inflammatory TV Anchor Yasmin Ezz" Egyptian Streets 12/01/2023 https://egyptianstreets.com/2023/01/12/womens-rights-bodies-file-complaint-against-inflammatory-tv-anchor-yasmin-ezz/

** Consejo Nacional de la Mujer  https://www.facebook.com/ncwegyptpage/posts/pfbid02yzsVge7mgRgdd5kgDnEwwx3yrpkRoRCpTcdypyVE4jX9KPPcsjqfRdQ1yXxxwUGgl

*** Sahira Amin "Proposed domestic violence bill prompts rare criticism of Al-Azhar sheikh" Al-Monitor 5/02/2022 https://www.al-monitor.com/originals/2022/02/proposed-domestic-violence-bill-prompts-rare-criticism-al-azhar-sheikh#ixzz7qMXDdsSp

martes, 15 de septiembre de 2020

Más piadosa que ninguna

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


De nuevo salta otra noticia en Egipto que nos revela el clima de regresión de la convivencia por el avance de la intolerancia, que puede adquirir tintes muy sutiles, pero que revela el mismo tono discriminatorio. La ambigüedad del régimen sobre el papel de las cuestiones religiosas, que están indisolublemente unidas a las morales y políticas marcando su interpretación y valor, vuelve a mostrarse a través de las situaciones que provoca o alienta.

El camino elegido por Egipto es complicado. En vez de apostar por la libertad de creencia, es decir, dejar en el ámbito de las personas las decisiones, no quiere reducir el papel controlador de la religión pero pretende evitar que ese control quede en otras manos que las suyas. Quiere controlar el discurso religioso y a través del discurso religioso controlar los movimientos sociales que redirigen la "piedad" religiosa contra el propio estado. Es decir, se trata de una especie de competición por la pureza interpretativa islámica, en modo alguno una forma de libertad religiosa, sino al contrario, un control sobre las personas.

En relación a esto, leemos en Egypt Today —con el titular "Al Azhar's Islamic Research Academy launches ‘Understand Correctly’ campaign"*— la forma en que este pulso del gobierno con las instituciones religiosas se sigue manteniendo desde la llegada al poder del presidente al-Sisi, que se ve a sí mismo como ese punto de equilibrio frente el "extremismo". La petición de la "reforma del discurso religioso" es una constante de al-Sisi, lo que muestra que no se ha hecho mucho caso.

En muchas ocasiones hemos escrito aquí que esa estrategia que busca sustraer el discurso religioso a los islamistas es errónea porque deja fuera precisamente el discurso laico y democrático, que es el único que doctrinalmente puede crear una sociedad de convivencia. Tanto el gobierno como los islamistas tienen un enemigo común, aquel que reclama su libertad para decidir por sí mismo si sigue una religión o no y si se debe ver afectado por sus directrices cuando le son impuestas como "normalidad".

La campaña "Understand Correctly" no es más que otro intento de orientar las miradas hacia las instituciones oficiales frente a las que se desvían hacia los islamistas considerando que son estos los que cumplen mejor el mandato coránico divino.

Leemos en Egypt Today: 

Under slogan “Understand correctly,” Egyptian Al Azhar's Islamic Research Academy has launched a campaign to rectify the misinterpreted concepts that relate with the norms and old culture rituals, according to a statement from the academy on Sunday.

The new initiative comes in light of Al-Azhar’s role in disseminating the public awareness of righteous concepts of Islam teachings, the statement added.

In a high-level conference hosted by Al-Azhar, Egypt’s top Islamic institution, in January 2020, President Abdel Fattah el-Sisi calls on religious institutions to attach great importance to the renewal of religious discourse.

President Sisi, since taking office in 2014, has called for developing religious discourse, especially that of Islam, and addressing religious misconceptions used by some extremist groups to justify their terrorist acts and deceive the youth.

The calls for renewing religious discourse, endorsed by the Ministry of Endowments (Awaqf Ministry), are believed to be part of the state’s war against terrorism.

At the ceremony of Muslim’s Laylat al-Qadr at the headquarters of the Ministry of Endowments in June, Sisi said that people’s behaviors could affect the image of their religion negatively or positively in other nations’ points of views.

“Strong religion could be weakened by its believers’ behaviors,” said Sisi, adding that Muslims should represent Islam in a good way through their practices.*

 


El texto muestra ese conflicto que ocurre cuando el mensaje debe imponerse social y políticamente. Hemos descrito muchas veces estos años el conflicto del gobierno con las autoridades de Al-Azhar que se descuelgan muchas veces con mensajes anacrónicos que hacen tambalearse su idea de "moderación". Tampoco a ellos les interesa ser cuestionados como "autoridad" vendida al poder gubernamental, cosa que hacen los islamistas de diversa etiqueta cada vez que tienen ocasión. Es el interminable discurso por ser los favoritos de Dios, sus siervos más ejemplares, a los ojos de una enorme masa que se ve arrastrada a esa competición por la pureza del mensaje por parte de los bandos en liza. La propia estructura del islam lo favorece y ha sido la constante desde que a la muerte de Mahoma comenzaros las disputas entre los que reclamaban seguir su mensaje —el de Dios— con mayor fidelidad.

En este contexto de intentar ser "controladoramente moderados", es decir, imponer la moderación tanto al extremista religioso como al laico, surgen constantemente mensajes contradictorios y regresivos, como era de esperar.

La prensa egipcia se hace eco del estupor causado por una de las presentadoras de televisión más populares. Esta es la noticia en Egyptian Streets: 

Egypt’s Supreme Council for Media Regulation is reportedly investigating popular Egyptian TV presenter Radwa El Sherbiny amid accusations of hate speech against non-veiled women, according to Al Ahram Online.

The investigation, described as “urgent,” is being conducted by the agency’s complaints committee, which received reports that Sherbiny stated on her show that veiled women are “100,000 times better” than non-hijabis, according to Egypt Independent.

Sherbiny’s comments came in response to a question from a viewer about the pressures hijabi women face. “To every [woman] who is the only veiled one among her group of friends, or [in her] family, or street, or work, never take off the hijab. You are 100,000 times better than me and [other] non-hijabi women,” Sherbiny reportedly said, adding that there is a “devil” inside non-veiled women and that it is more powerful than their faith.

The TV presenter later apologized for her remarks, which came during an episode that aired last week. “I meant to say that hijabi women have done their [religious] duty better than me and [other] non-hijabi women,” she said, adding that she doesn’t believe non-hijabi women to be bad people and that she didn’t intend to offend them.

Sherbiny’s comments drew widespread criticism on social media, most notably from women’s rights advocate and lawyer Nehad Abo El Komsan who accused the TV presenter of instigating violence against non-veiled women in Egypt.

Sherbiny is one of the most successful women in Egyptian television thanks to her popular show, Heya wi Bas (Only Her), which airs on the CBC network, her expansive presence on social media, as well as her empowering messages to Egyptian woman. Over the past few months, the TV presenter garnered high praise from women’s rights groups for publicly calling for the arrest of the Fairmont rapists and using her platform to advocate for victims of sexual violence in Egypt.** 


La sociedad egipcia se mueve por ese deseo competitivo de pureza, competencia por mostrar quién es "mejor" musulmán o musulmana y de lo que no dudan —lo manifiesten o no— es de su superioridad en todos los órdenes respecto a los laicos, los creyentes en otra religión o  sobre las versiones de creyentes que difieran de su propia versión, que siempre será la perfecta, la que le facilita la entrada al paraíso. Es una sociedad alentada hacia la religión como un "deber natural". "Los egipcios son religiosos por naturaleza", dijo la máxima autoridad del ministerio de Dotaciones Religiosas, el contrapoder diseñado por al-Sisi para evitar la dependencia de la Universidad de Al-Azhar. La frase encierra un destino que implica que aquel que no sigue la religión no puede ser egipcio, son traidores a Dios y a Egipto, un regalo a la Humanidad, como se expresa en el preámbulo de su constitución.


Lo que ha dicho la presentadora Radwa El Sherbiny no es más que lo que piensan muchos egipcios, que quienes llevan el hijab son "superiores" a quienes no lo llevan. Es una sentencia que pesa sobre quien decide no llevarlo. Lo que esa sentencia implica es muy variado y va desde el rechazo familiar hasta el acoso sexual callejero, ya que la teoría les dice que una mujer que no lo lleva es menos creyente y no merece respeto. Es el "terrorismo sexual" que han practicado los islamistas y a cuyo carro aprovechan muchos egipcios a subirse para practicar el deporte generalizado del acoso.

Después, si el caso es denunciado, siempre saldrá otro presentador o presentadora (ya ha ocurrido) diciendo que ella era la que provocaba con la ausencia del hijab a los varones egipcios, muchos dispuestos a la mala interpretación interesada como regla.

Todo ello forma parte de la hipocresía general sobre la apariencia del "buen musulmán" y eso afecta al deseo social de ser admirados y alabados por ser mejores "creyentes" que sus vecinos, un vicio muy generalizado considerado como una virtud.


Desgraciadamente la acción de la piadosa presentadora tiene sus consecuencias. Las autoridades se encuentran en un callejón sin salida. Si callan, refuerzan la idea expresada de la superioridad de quienes llevan hijab; si sancionan a la presentadora, será utilizado por los "piadosos" para acusarles de "ateos" peligrosos, de enemigos del islam.

Al considerar la vestimenta —o la barba o la marca en la frente o cualquier otra cosa— como signo de la superioridad del religioso frente al que no lo es o lo demuestra cada día con sus acciones y presentaciones, se estimula la hipocresía, además de la violencia contra las personas.

La exhibición de la "piedad", mostrarse ante los demás permanentemente, forma parte de ese peligroso juego que se alienta desde la redes sociales con este tipo de mensajes. Pero esta vez Radwa El Sherbiny  también ha colgado una etiqueta en la espalda de muchas mujeres condicionando la forma en que deben ser valoradas por los demás. Es una etiqueta peligrosa y estúpida. Como decimos, es el reflejo de la contradicción del camino elegido por el gobierno egipcio. Este camino implica que las mujeres —siempre la mujeres— son objeto de evaluación moral por su apariencia y, en la visión de algunos, merecedoras de castigo o desprecio por su falta de religiosidad. Todo esto alimenta, además de la hipocresía social, la violencia contra las mujeres y la presión sobre ellas en muchos ámbitos.


Al-Sisi ve cada vez más difícil frenar el conservadurismo moral que él mismo alienta; es una estrategia en la que siempre lleva las de perder porque ese tradicionalismo de estado que quiere sustraer al los grupos religioso más conservadores acaba sembrando las semillas de lo que pretende evitar. Eso es lo que muestran los hechos.

La campaña egipcia sobre "comprender correctamente" no deja de ser otro ejercicio autoritario de imposición de una forma de entender. Porque sea más o menos "moderada" no deja de ser un ejercicio de control del conjunto, dejando fuera a los que no lo comparten tanto por ser más radicales como por no ser religiosos. Los laicos o ateos son siempre el peor enemigo porque es quien ha hecho el ejercicio del pensamiento autónomo y ese no obedece a los mandatos de quienes usan la religión para controlar las vidas de los demás etiquetándolos como "buenos" o "malos". La idea de "moderación" es solo una excusa para seguir diciendo a la gente cómo debe vivir y sentir, pensar y actuar.

 

 * "Al Azhar's Islamic Research Academy launches ‘Understand Correctly’ campaign" Egypt Today 13/09https://www.egypttoday.com/Article/1/91912/Al-Azhar-s-Islamic-Research-Academy-launches-%E2%80%98Understand-Correctly%E2%80%99-campaign/2020

** "Egyptian TV Presenter Radwa El Sherbiny Under Investigation for ‘Hate Speech’ Against Non-Hijabis" Egyptian Streets 14/09/2020 https://egyptianstreets.com/2020/09/14/egyptian-tv-presenter-radwa-el-sherbiny-under-investigation-for-hate-speech-against-non-hijabis/

sábado, 9 de noviembre de 2019

Más conflictos con el divorcio egipcio o siempre pagan ellas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Recordarán los hipotéticos lectores de este blog nuestro escepticismo ante las lamentaciones presidenciales sobre la enorme cantidad de divorcios en Egipto. Al presidente (y a cualquiera) le parecía un término excesivo a todas luces acorde con las cifras mundiales. El sistema egipcio está basado en mostrar que el presidente está "preocupado" por algo. Eso significa que de la presidencia hasta llegar al suelo todos se deben preocupar por traducir la preocupación en hechos. Y es ahí donde falla el sistema.
Nuestro escepticismo si basaba en a) no se atiende a las causas reales que producen los divorcios y b) lo más sencillo es simplemente dificultarlo, lo que camuflaría las cifras reduciéndolo. Puede que Egipto no sea un modelo de eficacia, pro sí lo es de obstruccionismo, por lo que la predicción de que se trataría de poner obstáculos al divorcio (como ya habían hecho en algún país musulmán asiático que tomaron por modelo) no tiene un mérito excesivo. Tampoco lo tenía la predicción de que si alguien pagaría el excesivo número de divorcios y a quienes se les pondrían los obstáculos sería a las mujeres.
En Egipto, estas cosas están reguladas por la llamada Ley del Estatus Personal, mediante la cual se rigen la vida personal conforme a las diferencias entre grupos religiosos, ya que no tienen el mismo marco musulmanes que coptos, por ejemplo. El divorcio se regula según las leyes musulmanas de la Sharia, mientras que los coptos, sencillamente, no tienen "divorcio". En ambos casos, la ley religiosa es la que manda y después se sanciona por el estado.


Las tensiones entre la Universidad de Al-Azhar, fuente de orientación religiosa islámica, se ha puesto manos a la obra, redactando un proyecto de Ley del Estatus Personal. Como hace tiempo que la presidencia lleva clamando por una reforma religiosa (que nadie entiende cuál es, pues todos dicen seguir fielmente el Corán), los enfrentamientos entre las instituciones políticas de la república y la institución religiosa van en aumento cada vez que esta última lanza algún tipo de propuesta. Al-Sisi está prisionero de su propia estrategia de cubrirse con el discurso religioso existente y presentarse como reformador religioso y moderado. Lo cierto es que "moderado" no es más que un adjetivo para la galería, para justificar las peleas con los radicales, que también defiende su ortodoxia islámica mientras que acusan a las instituciones del país de "tibias" o de alejarse del mensaje central. Es, como siempre, una lucha por ser los más cercanos al espíritu y la palabra coránicas, la única posición que les permite sobrevivir en un océano conservador y tradicionalista.
Sometido a fuertes críticas por la cuestión de los derechos humanos desde el exterior, el gobierno egipcio ha emprendido una campaña de discursos moderados para tratar de mostrar una imagen de mayor modernidad, por lo que el documento propuesto desde Al-Azhar ha sentado muy mal.
Leemos en el diario estatal Ahram Online un duro alegato en su contra:

Al-Azhar is currently drafting a new personal status law which is stirring up heated debate among experts and the public mainly because it slows down the process by which a woman can get a divorce. Al-Azhar intends to submit the draft after sending it to the cabinet for approval and before being passed by the House of Representatives.
“Very frustrating” is how lawyer and feminist Nehad Abul-Qomsan describes the draft. “It does not have a vision, methodology or even a clear purpose,” Abul-Qomsan said.
Article 61 of the draft law extends the duration of legal proceedings of the khu’, a procedure through which a woman can divorce her husband in Islam, to more than a year, thus depriving women of their legitimate right provided to them by Sharia Law. “In khul a woman is divorced once she returns her dowry and relinquishes the rest of her financial rights,” said Abul-Qomsan who asked why the legal procedures were being extended.
According to Abul-Qomsan, the draft did not impose any restriction on a man’s right to divorce his wife or on polygamy which affects children and exposes them to serious risks. “This is unfair and illegal,” she added.
Article 94 of the draft suggests that a wife uses her own money to spend on her children if the father is financially incapable. According to Abul-Qomsan, this article is against Islamic regulations which stipulate that the husband is responsible for financial matters, and is responsible for financial matters.
Article 99 has also changed the order of the parties that have custody after divorce, putting the father ahead of the maternal grandmother. Abul-Qomsan praised that step but said she wondered that if the father who has custody of his children was financially incapable, what would the mother be obliged to spend.
Article 103 of the draft gives the father guardianship over his children in education if there is a dispute between the parents. Many fathers, according to Abul-Qomsan, intentionally downgrade the quality of education their children receive by paying cheaper tuition fees or simply trying to annoy the mother.*


Como puede apreciarse, la propuesta no es más que convertir el divorcio para la mujer en una carrera de obstáculos, como estaba previsto. La Universidad de Al-Azhar es una institución cuya mentalidad es tradicionalista y, por ello, misógina, por lo que siempre verá el divorcio como un atentado a la autoridad masculina, que es el centro del sistema. Así lo dice la historia y así lo muestran ellos en cada decisión que toman.
La propuesta de la ley es todavía más retrógrada de lo habitual, pues acaba dando más derechos al padre y a su familia, mientras que debilita los de la madre (y su familia) y la carga con más obligaciones y retardos de plazos para cualquier acción.
Esto le crea a al-Sisi un nuevo problema interior, ya que si no lo acepta se enfrenta a Al-Azhar, institución que usa para mostrarse como gobernante virtuoso y faro islámico egipcio —algo que también se vende como garantía hacia el exterior— y si lo acepta recibirá múltiples críticas desde dentro y fuera, arruinando su pretendida imagen moderada.
Aquí hemos tratado estos años, en múltiples ocasiones, la cuestión del "divorcio egipcio" pues nos ha parecido capital en una sociedad en la que hay que leer sus desajustes en este tipo de hechos. La altísima tasa de divorcios muestra precisamente la tensión existente entre un sistema machista y un deseo de cambio que traduce en el papel de las mujeres, siempre sancionadas antes y sobre todo desde la revolución de 2011. Política y religión se dan la mano en la sociedad islámica y la primera autoridad que se establece es sobre la mujer, ya sea como hija, esposa, madre o hermana. No debe haber mujer sin "guardián" y este es siempre un varón, un responsable de lo que haga o diga. Si no hay padre, hermano, hijo o tío, todos ellos con derechos de familia, será un vecino o conocido, pero siempre habrá alguien que diga lo que se debe hacer. Rebelarse ante esto puede tener diferentes tipos de consecuencias, algunas de ellas pueden ser fatales para la mujer.


El final del artículo, firmado por Reem Leila, incide en los cambios anteriores de las leyes y en el "derecho" de Al-Azhar a hacer las leyes o solo a dar líneas de actuación:

MP Mohamed Fouad of parliament’s Local Administration Committee said the role of Al-Azhar, the world’s centre of Islamic learning, is to provide its recommendations in the personal status draft law, not make laws. Throughout Al-Azhar’s history, it has never drafted laws. The constitution specifies that the government, the presidency and the parliament are entitled to propose bills. “As long as Al-Azhar’s opinion is advisory, it is better to read the current draft and provide its legitimate opinion,” Fouad said.
This is not the first time that Egypt’s personal status law is amended. Such calls were made after former president Hosni Mubarak was driven from power in 2011. Hundreds accused former first lady Suzanne Mubarak of harming Egyptian families by passing laws that supported the rights of women after divorce.
However, laws passed at the time, according to Fawziya Abdel-Sattar, professor of law at Cairo University and former MP, have helped millions of families, especially women. Law 100/1985 on alimony rights and Law 1/2000 on personal status procedural law and the khul are all based on Islamic Sharia. “Before the laws on khul and alimony rights, women were court victims, spending years trying to prove their right to alimony to get a divorce,” Abdel-Sattar said.*

De estos párrafos tienen interés las menciones de las fechas, pues trata de mostrar que el proyecto de Al-Azhar es retrógrado incluso en términos históricos políticos. Esto es importante porque todavía están en pie las discusiones sobre lo que fue realmente la Revolución del 25 de enero de 2011, la que derribó a Mubarak, pero no a "su" régimen, que se deshizo de los islamistas en 2013, tomando un nuevo rumbo adentrándose en la ortodoxia religiosa como forma de control social y político.
Interesante también la mención a la esposa del ex presidente, Suzanne Mubarak. Efectivamente, ella fue la cara de las mejoras legales —en los treinta años de mandato— de las mujeres. Sacarla a colación ahora es un golpe doble, contra Al-Azhar y, en otro sentido, el recordatorio de que es en las leyes y no en los gestos en donde se demuestra la voluntad de cambio.


Desde que se empezó a hablar del problema del divorcio en Egipto, estaba claro que serían las mujeres las que acabarían pagando el problema. Es la tradición misma del sistema. La mujer es vista como  el elemento que tiende a distorsionar la perfección, la establecida por la ley coránica. Es la mujer la que hay que controlar para que todo funcione. Ese es el principio general, por mucho que se evite decirlo. De esta forma es complicado introducir normas que equilibren los derechos o deshagan las desigualdades que son percibidas como virtuosas. Por eso, el borrador de la ley presentado por Al-Azhar recorta los derechos de las mujeres y amplía el control de los hombres incluso, como se denuncia, yendo más allá de los derechos anteriores reconocidos a las mujeres.
Las clases sobre los males del divorcio a las universitarias sirven de muy poco, como era previsible. El mensaje que se sigue mandando es que son las mujeres las culpables en un contexto de predominio masculino en derechos y en control de la situación. Las acciones para evitar que la mujer se pueda divorciar siguen siendo las mismas: matrimonio temprano, ausencia de educación y limitar sus recursos. Por supuesto dificultar su acceso al mercado laboral para que no pueda independizarse del varón. Finalmente, el acoso a las divorciadas acaba de cerrar  la trampa. Ahora Al-Azhar endurece las condiciones para las mujeres. Todo por las estadísticas.


Una vez más, Egipto se encuentra enredado en sus propias contradicciones, las surgidas de la estrategia del gobierno de intentar llevar por su camino a instituciones que tienen su propia agenda. Los intentos del gobierno de usar a la Universidad de Al-Azhar como forma de ortodoxia islámica no cuestionada y respaldo político entra en conflicto con una institución con su línea de desarrollo y asegurándose su papel bajo cualquier escenario. Darles más poder del que tienen no soluciona mucho y, por el contrario, siempre están bajo riesgo.
El artículo, publicado primero en Ahram Weekly, laboratorio de ideas, es un indicador del conflicto y una toma de posición sobre la propuesta de la Universidad de Al-Azhar. Cómo reaccionen los clérigos ante este aviso es una cuestión clave. Las leyes, les dicen, las hace el parlamento. Veremos si no son de nuevo las mujeres las que pagan. 


* Reem Leila "Compromising women’s rights?" Ahram Online http://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/1201/355408/AlAhram-Weekly/Egypt/Compromising-women%E2%80%99s-rights.aspx