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domingo, 16 de noviembre de 2025

De "El pisito" al "cohousing"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El pasado miércoles vimos en nuestro cinefórum la película española "El pisito", estrenada en 1958, dirigida por Marco Ferreri e Isidoro M. Ferri, con guion del gran Rafael Azcona sobre su propia novela. Se trata de una comedia "negra" que nos muestra la situación de una pareja, Rodolfo (José Luis López Vázquez) y Petrita (Mary Carrillo), que no se pueden casar, después de doce años de relaciones, porque no disponen de piso asequible. A él le pagan poco en su trabajo y lo más que le da el sueldo es para vivir en un piso compartido por varios inquilinos realquilados hacinados y a cubierto por el alquiler de una anciana, doña Martina, postrada en la cama en muy mal estado de salud. El dueño del piso está deseando que muera para echarlos a todos a la calle. Esta situación tiene una "solución" que le mencionan por todas partes a Rodolfo: casarse con "la vieja" y cuando muera quedar como titular del alquiler del piso, lo que supone que garantizaría la continuidad de todos. Como viudo continuará en el piso y podrá casarse con Petrita


Las imágenes que vemos del Madrid del año 58 son las de una ciudad vieja y pobre, en la que los edificios son derribados, barrios enteros, para afrontar la nueva década por delante, que intuyen será la de las constructoras: derribar y construir sin freno. La gran especulación ya se estaba creando.

Salvo por la cuestión del "matrimonio", que se ha relativizado con otras formas de convivencia si pasar por el altar, la situación que vivimos hoy no se me iba de la cabeza durante la proyección: hoy lo llamamos de forma eufemística y genérica "el problema de la vivienda", cuando en realidad, entonces como hoy, se enlaza con el problema de la especulación, por un lado, y la mala situación del empleo, su inestabilidad y poca cantidad, por otro. Como ocurría con la pareja del filme, las posibilidades de emanciparse hoy son muy pocas con sueldos bajos y empleos inestables.

La Vanguardia

Pero los problemas ya no son solo de los jóvenes. Leemos cada día en la prensa la situación de octogenarios desahuciados, puestos en la calle por aumento especulativo de los alquileres a cargo de propietarios deseosos de deshacerse de los viejos inquilinos para poder hacerlo.

Las protestas y manifestaciones por el tema de la vivienda son cada vez más frecuentes en nuestras calles. La compra de inmuebles por parte de los llamados "fondos buitre" hace que la presiones vayan aumentando en busca de la obtención de mayores y más rápidos beneficios.

Hoy leo y escucho una pequeña pieza de los informativos Fin de Semana de RTVE.es con el titular "El 'cohousing', una alternativa a la crisis habitacional", cuyo resumen es el siguiente:

El 'cohousing' se está extendiendo por toda España y hay quien ve en esta modalidad una solución al problema de encontrar vivienda.

El término 'cohousing' surge en Dinamarca en los años 60. Se trata de un alojamiento en el que se comparten zonas comunes. Es una forma de alojamiento a medio camino entre la comuna residencial y la vivienda convencional.*

No deja de sorprenderme que a los problemas de siempre les pongamos nombres en inglés. "Cohousing", "Bullying", etc. les da un cierto toque de modernidad y más si han "surgido en Dinamarca", lo que nos convierte en europeos de primera.

La versión española de tener que juntarse para poder vivir la veíamos en toda su crudeza en "El pisito". Hemos vuelto a tener que compartir pisos porque no los podemos pagar individualmente, a hacinarnos, a compartir cocina y baños. La cuestión ya no es como pretendíamos "pisos de inmigrantes", sino nuestra, de todos —de jóvenes cuyos sueldos no llegan y de viejos cuyas pensiones no alcanzan— ante la especulación inmobiliaria que padecemos.

Nuestra división territorial, además, ha creado una forma de corrupción ligada al suelo y a lo que se construye encima. La mayor parte de los escándalos tienen que ver con el suelo y la construcción. Se construye donde no se debe y los políticos miran hacia otro lado; las leyes favorecen a los propietarios y van en detrimento del creciente alquiler por falta de ingresos. Comprar una casa, con los sueldos de hoy y la especulación actual, supone endeudarse para toda la vida, una vida de riesgos económicos con la precariedad de empleos y sueldos. Beneficiarios de todo esto los bancos y las constructoras, los propietarios desaprensivos.

Eso que llaman el "cohousing", tal como se nos presenta en RTVE.es no es un "logro" que nos llega de Dinamarca, sino otro negocio más de quien construye, que buscan la cooperativas de quienes pueden financiar la construcción y la van pagando hasta su muerte. Si no hay dinero en los jóvenes, edifiquemos estos nuevos centros para quienes se los puedan permitir, los que han podido ahorrar en su vida, algo hoy casi imposible. Es la variable del piso de los 50, pero para grupos selectos que invierten sus ahorros en ser copropietarios. Los años cincuenta fueron de pobres; hoy separas a los pobres de los ricos en tu oferta.

Es una forma, nos dicen, de afrontar la llamada, "crisis habitacional", otro eufemismo que busca diluir las responsabilidades políticas de unos estados convertidos en "mercados" especulativos y con unos ciudadanos cuyo derecho se ha reducido al del consumo y de aquello que se pueda permitir.

El "cohousing" se promociona como una hábil oferta para problemas que no se solucionan, ya sean de orden psicológico (la soledad creciente) o de orden especulativo (la compra y derribo de viviendas para hacer nuevas construcciones). Basta con ver las imágenes "promocionales" que se nos ofrecen para saber a quién van dirigidas.

Desgraciadamente, nuestros políticos siguen enzarzados en sus polémicas sin fin y, la mayoría de ellas, sin sentido. La vivienda ha pasado a ser el principal problema de estas generaciones que, como le pasaba a Rodolfo y Petrita, no tenían más que para mal vivir. Que estemos con problemas parecidos a los de los años 50 significa que hemos retrocedido o, si se prefiere, avanzado por caminos equivocados.

"El pisito", en versión 2025, sería en color, tendría otros protagonistas. Rodolfo no tendría "vieja" con quién casarse para hacerse con el piso alquilado. Tendrían que declararse "okupas" y serían desalojados por alguna empresa dedicada a eso. Más allá de esto, el guion tendría pocos cambios. Su mala situación de pensiones para el futuro, sin apenas haber cotizado, tampoco les dejaría la opción del "cohousing", pensada nos dicen en RTVE.es, para combatir "la soledad no deseada", otro tecnicismo eufemístico.

¿Cuándo empezaremos a llamar a las cosas por su nombre (en español) y a afrontar los problemas reales? 

 

* "El 'cohousing', una alternativa a la crisis habitacional" RTVE.es 15/11/2025 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/cohousing-alternativa-crisis-habitacional/16817060/

 El pisito (1958)

Dirección: Marco Ferreri y Isidoro M. Ferri

Guión: Rafael Azcona y Marco Ferreri

Intérpretes: Mary Carrillo, José Luis López Vázquez, Concha López Silva, Mª Luisa Ponte, Chus Lampreave...

Duración: 87 minutos

lunes, 25 de agosto de 2025

Tiempo de mudanzas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No, no hay metáfora en lo de la mudanza. Sencillamente me he tenido que mudar de casa. Mientras España arde, los políticos discuten y se insultan; mientras los equipos empiezan la liga con los últimos fichajes y otros ciudadanos acuden a las fiestas de su pueblo; mientras otros se ponen morenos sobre las ardientes arenas y aguas de las costas, etc. etc., yo me dedicó a cambiar de casa.

Dicho así parece sencillo, pero como soy de la generación que tenía cosas raras como libros, después me apunté al cine con la llegada de vídeos, después DVDs, después Blurays y ahora 4K. También a la música desde los 12 años con eso que ahora llaman “vinilos”, después cassettes y después CDs. Como además, mis intereses siempre iban hacia atrás porque no solo me gustaba lo que me daban masticado, sino que siempre me gustó buscar raíces, navegar por el mundo anterior, etc., lo acumulado en esos años es una barbaridad.

Pero esto de la mudanza tiene dos perspectivas, la personal y la social.

En lo personal es una especie de recorrido por tu propia vida. Fotos, cartas, dedicatorias, textos propios y ajenos, etc. te permiten repasar tu trayectoria vital a través de todos estos objetos guardados. Descubres qué poco recuerdas de lo que has vivido, cómo esos años quedan en penumbras, llenos de lagunas. ¿Cuándo leí este libro subrayado; quiénes son esas personas que están a mi lado; dónde fue este congreso o conferencia...? Algunas cosas salen a tirones, pero otras muchas se han perdido en ese pasado que nos resulta esquivo.

La mudanza nos enfrenta a estos objetos. Tiramos unos y conservamos otros. Nos damos cuenta de la cantidad de cosas acumuladas que no tienen mucho sentido; cosas que se repiten, cosas inútiles pero que nos han parecido útiles en algún momento. Cambiamos en el tiempo, aunque pensemos que somos siempre los mismos. Los cambios de gusto que reflejan los objetos que aparecen nos enfrentan a esa realidad. Cambiamos, sí.

La otra dimensión es la social. La vivienda se ha convertido en un problema nacional de primer orden. Encontrar piso es cada día más complicado y especialmente se ha rodeado de un mundo especulativo en todos los órdenes e intereses.

Comprendes el drama de muchos jóvenes por conseguir aquello que antes se veía como una necesidad, la emancipación. Pero las condiciones laborales apenas lo permiten a aquellos que tienen un sueldo suficiente como para ir más allá de una habitación o amontonarse.

Se ha creado toda una red especulativa alrededor de la vivienda. Ya no hablo de en propiedad, donde te hipotecas de por vida y con la inseguridad del empleo puedes perderlo todo en un momento dado.

En alquiler pueden llamarte en cualquier momento y decirte que dejes la casa, que el propietario la necesita. Conozco tres o cuatro casos (entre los que me incluyo) en los que los inquilinos han tenido que abandonar sus casas por estas peticiones, Es la otra cara del problema de los “okupas”, a estos por lo que parece no hay forma de echarlos, aunque no pagan. Pero el inquilino, aunque pague religiosamente, se debe marchar ante la invocación de la necesidad.

No dudo que hay casos en los que esta necesidad sea real, pero sé que en la mayoría de los casos es la forma de volver a alquilar con los “nuevos precios” especulativos. A ello alientan las informaciones diarias de los medios al corear las subidas de los precios. Algún día habrá que estudiar estas conexiones mediáticas del capital para justificar la especulación. De los constructores a los propietarios de pisos turísticos pasando por los fondos de inversión hay demasiadas conexiones y lados oscuros.

Después de 23 años en el mismo domicilio he tenido que mudarme. Ha sido duro y angustioso, pero me ha permitido ponerme en el lugar de muchas personas que lo están pasando bastante peor que yo, sobre todo gente joven.

Hacer una mudanza con estas olas de calor ha sido una auténtica odisea. Agosto es un mes para la especulación. Todos están de vacaciones y los precios se desorbitan para todo. Poco y caro

Nada de esto habría llegado a este nivel sin el sacrificio personal de Joaquín Jr. y Anita, que han tenido compasión y se han volcado en ayudarme. Les estaré agradecidos eternamente. En tiempo de mudanzas, afortunadamente hay cosas que no cambian.

En un momento la vida se reduce a cajas vacías que hay que llenar o cajas llenas que hay que vaciar.

PD: este post ha sido escrito ya en la nueva casa tras otro largo día de mudanza.


miércoles, 6 de noviembre de 2024

En un mundo mágico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Podemos considerar la DANA como un acontecimiento anunciado pero si fecha, como un futuro probable del que los que hablaban eran ignorados y desplazados ante un presenta eterno, seguro, manejable. Como si se tratara de un cuadro colgado en la pared de una galería, la distancia nos hace variar la apreciación.

Ahora, salen a la luz testimonios de expertos, avisos, precedentes, comparativas con lugares donde se actúo en su momento y donde no se hizo. El caudal informativo en este sentido sigue creciendo cuando los silenciados van perdiendo el miedo a hablar y a llamar a las cosas por su nombre.

Es una fase que debe emerger, la de la plena conciencia del error, el de la responsabilidad. Hay que comprender que esto no es solo un problema del cambio climático, sino una lógica trazada en la que solo faltaba la fecha.

Los medios, junto a las imágenes del esfuerzo, de la solidaridad y el desastre, van dando salida a informes, declaraciones, testimonios, recuerdos de lo que no se hizo. Recogen y agrupan las informaciones que van surgiendo en este sentido explicativo. En RTVE.es, bajo el titular "Los ingenieros denuncian la falta de inversión en obras hidráulicas: "Era una catástrofe anunciada"", podemos leer diversos testimonios que, agrupados, son como una gigantesca bofetada. 

Según este especialista [Félix Francés, catedrático de ingeniería hidráulica de la Universitat Politècnica de València (UPV)], que también es presidente de la Plataforma Tecnológica Española del Agua, Poyo y Pozalet no son casos aislados, puesto que en la cuenca mediterránea española hay "centenares de barrancos iguales", capaces de generar 'avenidas relámpago' como la del 29 de octubre. Sin embargo, hay una característica que convierte a estas dos ramblas en especialmente peligrosas: una densidad muy alta de población e industria en su zona inundable.

Como reconoce, esto es algo que ya no se puede cambiar, y lo único que se puede hacer ahora es "reducir el riesgo razonablemente", que fue el principal propósito que impulsó el plan de 2007 hasta ahora sin ejecutar, y que también contempla el Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana (PATRICOVA), que se aprobó en 2003, por lo que aún no existía cuando se comenzó a edificar masivamente en la zona.

"El principio fundamental es no poner elementos vulnerables donde hay peligro de inundación, pero si ya están, como es el caso, desplazar 300.000 personas y miles de empresas no es razonable", afirma Francés. "Ahora tenemos que aprovechar la reconstrucción para adecuar las edificaciones y las infraestructuras a una zona inundable, y estar más atentos para futuras ocasiones; que la gente sepa que está en una zona de riesgo y lo que tiene que hacer si ocurre algo como lo de la semana pasada", recalca. 

"No estamos preparados"

En este sentido, Fernando Valladares, profesor de investigación del CSIC, opina que "en el litoral mediterráneo se ha vivido en un mundo mágico durante décadas". "Se ha construido en zonas inundables, se han hecho cosas que no son seguras para la ciudadanía, y seguimos con este pensamiento mágico de que estas catástrofes no van a ocurrir y no es para tanto", critica, y acompaña sus palabras con un ejemplo: "Precisamente, la semana pasada mientras tenía lugar la DANA, el Gobierno de la Comunidad Valenciana aprobaba mover la línea de seguridad de construcción de edificios turísticos y hoteles a 200 metros del frente del mar, en contra de la recomendación y lo que está en la Ley de Costas, que son 500 metros".

"En el Mediterráneo español se ha edificado mucho y mal: en los cauces, en las ramblas, pero también en primera línea del litoral de forma ilegal y alegal, de una manera poco segura para la gente, y todo esto hay que revertirlo", declara este investigador a RTVE.es.*

La idea de un "mundo mágico" es algo más que un símil; es una realidad que nubla el entendimiento bajo diversas formas de cálculo de beneficios y ausencia de responsabilidad. Nadie ha querido ver el problema, que suponía un límite claro a las construcciones y al negocio que suponía la sustanciosa venta de suelo donde no se debía urbanizar.

Esa atracción codiciosa es parte del mismo proceso que ha llevado al fenómeno de las protestas por los "pisos turísticos". ¿Quién se iba a oponer a un fenómeno de enriquecimiento, concentrado o repartido, que convertía campos de cultivo en más rentables urbanizaciones, algo que se podía ver en nuestro exitoso modelo de desarrollo, el turismo? ¿Quién se iba a oponer a revalorizar zonas "inútiles", "poco rentables", como barrancos y vaguadas, construyendo en ellas, taponando las salidas naturales? Dando a elegir si se prefería la riqueza o la seguridad, los pueblos eligieron el "pájaro en mano".

El reverso de la "España vaciada" es la "España saturada", mal construida, especulativa. Lo que se dice del "Mediterráneo español" es sabido, pero ignorado. A nadie le gusta ser agorero; a nadie le gusta estar repitiendo durante años los mismos problemas y argumentos que suponían delimitar las zonas de construcción por razones de seguridad. ¿Por qué no sacarle más provecho a las tierras construyendo en ellas? ¿Qué ayuntamiento iba a aguar la fiesta a sus vecinos? Era mejor hacer populismo barato sobre la "riqueza" y el "progreso" con ayuda de constructores e inversores, aliados para "modernizar" las zonas. Todo era "aprovechable"; en algún lugar había que meter a los turistas. Y todos querían playas y vistas desde el mismo borde de la arena. La reducción de 500 metros a 200 para construir era un paso más en la búsqueda de esa beneficio, en la transformación de unos campos en zonas edificables.

Cualquiera que conozca el Levante español podía observarlo. Pero al mirar solo se veían esas triunfales cifras del turismo, de los visitantes, a los que les esperaban casa junto al mar y chiringuitos para la cerveza.

Ahora todo eso ha desaparecido bajo la fuerza de la DANA. ¿De qué vivir cuando el turismo se desplace hacia otras zonas nacionales o internacionales? Son décadas de malas prácticas que los varios cientos de muertos deberían hacernos cambiar. Pero ¿lo haremos? ¿Qué haremos con esas construcciones en primera línea que califica en el texto como "ilegales" y "alegales", construcciones que incumplen una normas que nadie se hacía responsable de aplicar por temor a enfrentarse a poderosas fuerzas que nos colonizaban bajo nuestra mirada feliz poco a poco?

Ahora, para la reconstrucción ¿se van a emplear los mismos criterios "laxos" que antes? ¿Tendrán el mismo valor los terrenos, las edificaciones, ahora que sabemos que están en zonas de alto riesgo? ¿Se desplomarán al no ser posible mantener los precios al alza de "zona turística"? ¿Compraría usted allí donde la DANA se lo ha llevado todo?

La idea de que la Generalitat valenciana aprobara esa misma semana el desplazamiento de la línea de seguridad de 500 metros a 200 ya nos da una idea de hacia dónde se camina en construcción. Mientras se conciba que es "riqueza" no frenar toda esta especulación que encadena problemas de todo tipo, habrá poco cambio.


Nos decían hace unos días que el aquellas zonas en las que por riadas anteriores se había desarrollado medidas en la canalización o se habían sacado los cauces fuera de las poblaciones, los efectos habían sido muy diferentes. No sé si ese contraste servirá de algo, pero lo que es evidente es que no se puede repetir lo hecho.

Ahora es el momento de hacer las edificaciones más seguras, lo que las encarecerá. Pero hemos visto los efectos de la mala calidad de muchas además del lugar inadecuado. Lo que está claro es que el modelo no se puede repetir y que será responsable quien lo permita,

¿Seguiremos prefiriendo un "mundo mágico", ignorando la realidad? Ahora toca escuchar a las voces que advirtieron y que no quisimos escuchar.  

 

* Samuel A. Pilar "Los ingenieros denuncian la falta de inversión en obras hidráulicas: "Era una catástrofe anunciada"" RTVE.es 5/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241105/ingenieros-denuncian-falta-inversion-obras-hidraulicas-era-catastrofe-anunciada/16315217.shtml





viernes, 1 de noviembre de 2024

¿Aprenderemos con la DANA?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo mejor y lo peor. Las noticias sobre lo que la DANA trae pasan de un extremo a otro. La información sobre delincuentes que aprovechan el desastre para robar en casas, comercios o coches se abre paso junto a las de voluntarios que han dejado todo para tratar de ayudar en diferentes dimensiones a las víctimas innumerables, a los damnificados. Junto al esfuerzo generoso que lo da todo, el incomprensible deseo de hacer daño, de beneficiarse.

— ¡No lo entiendo! —me decía un compañero con quien lo comentaba.

—No, no lo puede entender quien no se puede poner en su lugar.

Hay que comprender la imposibilidad mental de esto. Es algo más que "distancia", es la incapacidad de entrar en unas mentes que hacen algo que no cabe en nuestras cabezas. Es una línea que no es posible traspasar para comprender. Es otro mundo. Cómo se forman esas cabezas que pisotean sin piedad el dolor ajeno y se aprovechan de él sin pudor alguno es una pregunta pendiente de respuesta. Incluso en la maldad hay grados más allá de los cuales no hay forma de indagar.

La DANA ha servido para establecer lo que la gente valora y por lo que está dispuesta a arriesgar su vida, como esas siete personas muertas en un garaje por intentar "salvar" sus coches. Los hay que ha muerto dentro por no querer "abandonarlo". Ha sido su último viaje. Otra cosa que no se puede entender más que compartiendo ese valor absoluto del coche para algunos.

En la parte positiva, esas trabajadoras de una residencia de mayores que consiguieron trasladar a todos los residentes, 124 personas, a las plantas superiores. Fue un esfuerzo contra reloj, un hecho de enroem valentía y humanidad. Es la contrapartida de aquellos seis muertos en otra residencia, el horror de sentir cómo, inmovilizado en una silla de ruedas, el agua va subiendo y cubre tu cuerpo. Un horror difícil de imaginar en toda su intensidad.

En RTVE.es leemos el titular "Hemos urbanizado más de la cuenta y construido donde no debemos", palabras de Alfredo Ollero y que nos suenan de cada vez que hay un desastre de este tipo. Pertenecen a un podcast de Radio 5 /RNE), del que se los hace el siguiente resumen: 

62 víctimas mortales por las inundaciones de las últimas horas provocadas por la DANA en la Comunidad Valenciana. Alfredo Ollero, profesor de geografía física de la Universidad de Zaragoza y experto en riesgos naturales, ha comentado que en los últimos años este fenómeno meteorológico ha sido cada vez más frecuente: "Esto no significa que no las hubiera con anterioridad. En esta época del año, en octubre y noviembre, es algo normal que ocurra en estos lugares. Pero es cierto que en los últimos años parece que la frecuencia está siendo mayor y la intensidad también".

"En los últimos 60 o 70 años, hemos urbanizado más de la cuenta y hemos construido donde no debemos. Estas cosas son las que lamentablemente ocurren como consecuencia de ello. Es la ordenación del territorio, que siempre ha sido una asignatura pendiente", ha recalcado Ollero.* 

Tuve ocasión de comprender esto hace muchos años, en la urbanización costera alicantina en la que mis padres tenían su chalet. La carretera de la costa unía las poblaciones y las urbanizaciones que acababan rellenando los huecos entre ellas cortando todas las salidas al mar del agua que llegaba a las ramblas. Pequeños arcos bajo la carretera cubrían el recorrido. Cuando llovía con fuerza —especialmente en la época de Semana Santa—, los arcos se taponaban con todo lo que el agua arrastraba en su recorrido, de vegetación a basuras. Cuando se producía fuerte lluvia, con tormentas, el agua acababa reventando y arrasando lo que pillaba. Y lo que pillaba eran pistas de tenis y piscinas, reventadas de barro y todo tipo de restos arrastrados por kilómetros de recorrido. Al final de la rambla, cerca de la Cala, se habían construidos pequeños chalets en las laderas, cerca ya del mar. Las primeras tormentas fuertes mostraron los efectos: las piscinas y pistas de tenis con más de un metro de barro y agua, los chalets inundados. La venta de aquellos chalets, a británicos, especialmente era la culminación de las ventas de tierras disponibles. La rentabilidad era mayor por el turismo que como fincas o  ramblas en las que nunca se había tenido nada porque todos saben lo que ocurre en ellas. ¿Pero quién se opone al beneficio turístico, a ocupar las tierras desocupadas e improductivas? En pocos años, las urbanizaciones cubrieron el espacio entre los grandes pueblos convirtiendo la carretera en una "calle" kilométrica de chiringuitos y urbanizaciones, de clubes y restaurantes, brillantes de luces en la noche.  Conforme se acaba el terreno junto a la costa, se construían más en el interior, al otro lado de la carretera, cubriendo todo el espacio en el camino del agua hacia el mar.

Me imagino que este panorama se ha repetido por la España costera. Es el efecto de la llamada turística y podemos comprobarlo en toda su intensidad por esa DANA que ha llevado el agua por encima de poblaciones enteras.

¿Servirá de algo lo sucedido? Tengo pocas esperanzas de que cambie algo. Se volverá a construir en los mismos sitios. Hay sitios en los que no llovió, pero sí han padecido los efectos de las brutales riadas. El deseo de recuperar lo perdido volverá a hacernos construir donde no debemos. Como señala Ollero, la ordenación del territorio " siempre ha sido una asignatura pendiente". ¿Quién se va a enfrentar a los caciques que controlan las zonas turísticas, deseosos de que se invierta cuanto antes para seguir ganando lo suyo? ¿Los políticos?

Siguen apareciendo cadáveres de las personas arrastradas, personas en su macabro viaje por la geografía inundada. El dolor no se reduce con la llegada de una imposible normalidad, sino que crece con la perspectiva de lo pasado. Podemos reconstruir muchas cosas, pero es más difícil reconstruirse uno mismo, ya sea como víctima directa o como observador de este desastre.

Es indudable que esto no se olvidará para quienes lo han vivido. Lo que es más dudoso es si servirá de ejemplo o llegarán desastres mayores en los que seguiremos tentando al destino. Los expertos de todo tipo apuntan a lo mismo: habrá más y puede que más violentos, más frecuentes.

 

 

* "Ollero: "Hemos urbanizado más de la cuenta y construido donde no debemos"" RTVE.es /RNE-Radio 5 30/10/2024 https://www.rtve.es/play/audios/mas-cerca/mas-cerca-alfredo-ollero-hemos-urbanizado-mas-cuenta-construido-donde-no-debemos/16309838/

sábado, 6 de julio de 2024

España, infierno y paraíso turísticos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La guerra de los pisos turísticos ya ha estallado. Está en sus comienzos, pese al ruido ocasionado, por más que algunos quieran atenuar el estruendo que hay detrás. La batalla de los pisos turísticos es la "tormenta perfecta", el punto de encuentro de todas las contradicciones del sistema español basado en el turismo. Es el punto en que nadie puede permanecer ignorante porque afecta a todos los niveles y es marca del desarrollo insostenible al que nos ha llevado esta deriva.

El modelo turístico ha alcanzado un tamaño tal que se ha convertido en un monstruo que devora lo que tiene alrededor. Y lo que le rodea es una mayoría española, cada vez más debilitada social y económicamente, desechada  por su bajo poder adquisitivo y a la que se le desplaza por ello de los "lugares rentables", es decir, aquellos a los que se atrae con fuerza al turismo, que deja allí un dinero que finalmente se aleja del creado durante décadas. Este modelo conllevaba la creación de espacios turísticos, pero diferenciaba claramente los destinatarios evitando que se encarecieran los espacios destinados a los residentes. Había más beneficios que perjuicios o estos quizá no importaban tanto.

Ahora tenemos dos modelos enfrentados: el turístico oficial, representado por la hostelería (de hoteles a restaurantes) y un modelo "salvaje" que pone en manos de la competencia un espacio en crecimiento continuo y que afecta a los espacios no turísticos, a los cotidianos disparando el mercado hacia una rentabilidad que favorece el aumento prohibitivo de las viviendas en precio y especialmente en alquileres.

Hace ya unos cuantos años que los españoles se tienen que hipotecar de por vida para conseguir una vivienda. Muchas de ellas son vistas como una inversión no para vivir sino para rentabilizarlas al alza y convertirlas en fuente de ingresos. Así, los especuladores de la vivienda, los creadores de grandes inversiones inmobiliarias, ven aumentar con el turismo la rentabilidad, deseando esa ocupación temporal reducida que les resulta altamente rentable.

El fenómeno ya no busca espacio nuevos en los que construir, sino que se adentra en busca de nuevas formas de turismo, con nuevos usuarios que buscan algo más que el sol. Para hacerles sitio, las nuevas presiones buscan la forma de echar a la calle a los residentes para colocar en sus residencias a los nuevos, que dejarán dinero a su paso.

En este mercado jungla, mientras unos y otros luchan por conseguir sus beneficios máximos, hay otros que pierden siempre, que es lo que estamos viendo ahora con claridad. Son todos aquellos que han vivido hasta el momento en zonas "asequibles" y que ahora se convierte en "inasequibles", no solo por el precio de los alquileres, sino por el entorno que se crea a su alrededor, que lo encarece todo.

En estos días salen a la luz de las noticias informaciones de prácticas mafiosas, de presiones infames sobre personas, esencialmente jubilados, para que abandonen sus hogares. En una situación social crítica, con alta inestabilidad laboral, bajos sueldos, etc. los casos patéticos nos inquietan, del suicidio hace unos días de dos hermanas saltando por el balcón, a los ancianos puestos en la calle. La vivienda, un punto clave en la estabilidad social y personal, ha entrado en una guerra de intereses y especulaciones nunca vista.

Esta guerra que sale a la luz  es una lucha entre las patronales que han comandado el sector turístico hasta el momento y este nuevo movimiento especulativo de los alquileres turísticos. El crecimiento del turismo ha llegado ya a su punto crítico, es decir, aquel punto en el que su tamaño produce unas distorsiones graves en muchos otros sectores interconectados. Los políticos se ven arrastrados a una lucha en la que los contendientes tienen un peso cada vez mayor, lo que lastra sus decisiones por miedo a tocar puntos determinados que les afecten. Muchos grupos están sostenidos por los sectores con intereses locales. En el centro de las mayores corrupciones siempre ha estado el sector inmobiliario, con sus terrenos y recalificaciones. Los casos escandalosos como el de las recalificaciones de Doñana para construir urbanizaciones  están próximos. Los poderosos colocan sus piezas para no llevarse sorpresas y poder sacar provecho.

Ahora, los responsables de todos los niveles de la administración, de los nacionales a los municipales pasando por los autonómicos, se ven enfrentados a un problema real: los ciudadanos se manifiestan ante ellos exigiendo soluciones factibles, que se ponga coto a una práctica especulativa que les arruina o les echa de sus casas. La "turistificación" de la vida cotidiana divide la sociedad en "turistas" que dejan dinero a unos y los "residentes" que acabarán siendo un obstáculo para el enriquecimiento rápido de los propietarios y sectores vinculados,

En 20minutos, a cargo de Daniel Ríos, se nos hace una descripción de parte del problema, de lo que supone en el nivel más alto, el gubernamental, ampliando posteriormente el panorama:

[...] el anuncio que realizó hace unos días la ministra del ramo, la socialista Isabel Rodríguez, sobre la aprobación "urgente" de un decreto que aumente la protección para los inquilinos de arrendamientos temporales y que también ponga coto a los turísticos ha vuelto a levantar ampollas en Sumar, que ha calificado de "descafeinada" la regulación y ha elevado la presión sobre el PSOE en un tema que, considera el socio minoritario del Ejecutivo, va a ser el que marque el mandato.*

En efecto, como ha ocurrido en otras ocasiones, Sumar se aprovecha de la necesidad para distanciarse del grupo mayoritario del gobierno. La "causa social" erosiona al PSOE y les asegura, piensan ellos, un mayor apoyo popular en las urnas. No es la primera vez que hacen esto y deberán seguir con esa estrategia ante la presión de los defenestrados Podemos. La vivienda, como tema especialmente sensible, se irá convirtiendo en motivo de lucha, ideal para una creación identitaria y diferencial.

El final del artículo en 20minutos da entrada a otro de los sectores organizados de resistencia, el del Sindicato de Inquilinos, que toma posiciones en esta nueva división social de referencia, la propiedad y el uso de los pisos: 

La primera queja del Sindicato de Inquilinos es de rango: lo que ha planteado la ministra Rodríguez es aprobar un reglamento, algo que para los activistas es enormemente insuficiente. "Desplegar un reglamento no es cambiar la ley ni regular, dejar la ley tal como está actualmente solo perpetúa los problemas existentes", espetó el colectivo en un comunicado, en el que, además, cargó contra el contenido de un texto que "permite seguir utilizando el alquiler temporal para cobrar honorarios al inquilino o para hacerle pagar una fianza más alta de la permitida". 

"Esto sigue siendo una brecha para burlar la regulación de precios y para aumentar el precio cada año, algo que en un alquiler habitual solo se podría hacer cada cinco años", denuncia el Sindicato de Inquilinos, que asegura que, "con esta propuesta, desviar la oferta al mercado del alquiler temporal sigue siendo rentable para los propietarios especuladores". Para el colectivo, además, la nueva obligación de que el propietario justifique la causa por la que poner su vivienda en el mercado de alquiler temporal "deja fuera a quienes necesitan una vivienda de uso habitual y continúa vulnerando los derechos de quienes pueden justificar la causa".

El Sindicato de Inquilinos, por último, denuncia que "la plataforma web que propone la ministra es, en realidad, un sistema encubierto de licencias que responde a los intereses de la patronal" y afirma, además, que "transfiere el peso y las responsabilidades a las comunidades autónomas y puede tardar mucho tiempo en implementarse, tal como ya se vio con el índice de alquileres". Y afea que Rodríguez no haya anunciado ninguna medida para regular los alquileres de habitaciones dentro de una vivienda, dando así "vía libre a los colivings".* 

La ausencia de cohesión de una definición social sostenible, debida a la negación mutua de de los partidos políticos, ha creado un espacio competitivo en el que se busca la máxima ganancia y el mínimo de responsabilidad social. Esto va de las inmobiliarias y los propietarios de pisos a la exigencia de la definición de España como un "espacio festivo" que determina la supervivencia de los que buscan este tipo de actividades como eje. Las distorsiones que este modelo crea son muchas y todavía nos queda apreciar muchos efectos secundarios al alcanzar puntos no logrados anteriormente.

La falta de soluciones a este problema que afecta a la existencia, al crecimiento, a la natalidad, al trabajo, etc. va a determinar nuestro futuro. No se puede mantener un sector como este, con tantos efectos, sin regular o con regulaciones que satisfacen los intereses de los más poderosos, visibles o no.

El sector turístico se expande a la búsqueda del mayor beneficio transformado vida y condiciones de vida. España carece de un modelo sólido de desarrollo, un modelo viable que nos pueda ofrecer algo mejor que esto que vemos: sueldos bajos, empresas con beneficios proponiendo EREs, ferias y festejos para dar vida a las actividades, etc. Este modelo de desarrollo salvaje, destructivo, dependiente de que otros venga a usar y consumir lo que nosotros no podemos, etc. nos ha llevado de vuelta al tercermundismo. Solo el autobombo de los políticos y la ceguera mediática basada en la trivialidad, muchas veces por sus lazos con las patronales detrás, impiden surgir una conciencia que ya afortunadamente se va abriendo paso.

Es, sin duda por lo que nos afecta a casi todos, la guerra estelar de este presente y futuro inmediato. No es fácil de frenar por ninguno de los tres lados —afectados, sectores tradicionales turísticos y nuevo modelo especulativo—. Los tres sectores están interesados en el ruido a su favor y exigen —en la calle o en los despachos— una solución para lo suyo. Aquí no valen medias tintas ni medidas vistosas e ineficaces. Es una guerra esencial que no va a cesar. Si los partidos hablan mucho pero no actúan corren el riesgo de que sea usado el descontento por los extremistas, siempre deseosos de batallas retóricas sin riesgo.

El paraíso turístico español ha acabado convertido en una arma de doble filo que siempre se clava en los mismos. Si empieza a correr la idea de que el turismo es responsable de una serie de graves problemas sociales, no hay que ser adivino para saber qué empezará a ocurrir. Vean las pintadas y lo entenderán. Ese "feliz" turista que asegura ufano que "no es problema suyo" sino de los residentes puede pronto comprobar en carne propia que no es así, que puede cambiar rápido y ser un problema que le afecte directamente.

* Daniel Ríos "Sumar y el Sindicato de Inquilinos presionan al PSOE y tildan de "descafeinada" e "ineficaz" su regulación del alquiler temporal y turístico" 20minutos 6/07/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5528394/0/sumar-sindicato-inquilinos-elevan-presion-psoe-tachan-descafeinada-ineficaz-su-regulacion-alquiler-temporal/

jueves, 2 de julio de 2020

La gran especulación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La maniobra del presidente Trump de hacer que Estados Unidos compre y acapare la producción de Remdesivir, un medicamento que reduce el tiempo de tratamiento del COVID-19, no ha gustado a casi nadie fuera de las fronteras de los Estados Unidos. Una vez más, Donald Trump actúa como un especulador, como un comerciante callejero que juega con los precios del mercado acaparando.
Ya hubo un intento anterior de jugada de este tipo cuando se habló de sus intentos millonarios de hacerse con los resultados de una posible vacuna que daría ventaja sanitaria y estratégica a Estados Unidos, con un presidente al frente que todo lo convierte en carrera, en competición. Trump, está claro, transforma toda acción en competición porque su ego necesita la palabra "victoria" cada día. Trump necesita mostrarse como vencedor frente a otros y trasladar a sus electores ese sentido grandilocuente del triunfo.
La Vanguardia explica las reacciones ante la nueva jugada:

Conseguir una medicación de remdesivir en cualquier otra parte del mundo que no sea Estados Unidos se ha convertido en misión imposible para los próximos tres meses.
La Casa Blanca ha comprado las más de las 500.000 dosis disponibles para julio de este medicamento, que recorta el tiempo de curación del coronavirus, y se ha garantizado hacerse con el 90% de las que la farmacéutica Gilead produzca para los meses de agosto y septiembre.
Esta iniciativa causó frustración e inquietud en la comunidad científica global.
El coste de un tratamiento de seis dosis se sitúa en torno a los 2.840 euros, según un comunicado del Gobierno de EE.UU.
“El presidente Trump ha logrado un acuerdo increíble para asegurar el acceso de los estadounidenses a la primera medicación autorizada para la Covid-19”, afirmó Alex Azar, secretario del Departamento de Sanidad.
“En la medida de lo posible, queremos asegurarnos que cada uno de nuestros pacientes que necesite remdesivir lo pueda conseguir”, indicó. “La Administración Trump está haciendo todo lo posible en nuestro poder para saber más de este fármaco y garantizar todas las opciones para los estadounidenses”, añadió.*



La competición en todo momento y objeto le aleja de las palabras que quizá nunca hayan salido de su boca: "solidaridad", "acción coordinada", etc. Trump solo entiende de beneficio y rentabilidad. No le mueve en este caso ningún deseo de mejora de sus ciudadanos, sino el de obtener una rentabilidad que se traduzca en un avance de sus expectativas electorales, en estos momentos disminuyendo cada día.
Trump necesita un golpe de efecto y la compra de la vacuna es un ejercicio doble de prepotencia. La expresión "un acuerdo increíble" es puro Trump, aunque esté en boca de uno de sus acólitos. Trump no ha dejado de ser un vendedor puerta a puerta a la presidencia.
No es la primera vez que Trump actúa como vendedor de milagros ante el coronavirus. Lleva prometiendo una vacuna "rápida", una "sorpresa", hasta de "milagros". Es la táctica de venta de humo electoral. Pero no están los tiempos para tanto humo. No con más de 128.000 muertos y 2.600.000 contagiados en los Estados Unidos, batiendo récords cada día. No cuando ha sido incapaz de ponerse una mascarilla con la que dar algún ejemplo, algo que está superando ya la paciencia de los próceres republicanos que cada vez se vuelven menos tolerantes con quien, como era previsible y gracias a su protección, les lleva al desastre electoral. Incluso las elecciones internas las están ganando los candidatos republicanos que no están respaldados por Trump, un muy mal síntoma para él y los que le siguen respaldando.


La actitud acaparadora de Trump contrasta con la mantenida en Europa. Nos encontramos con una forma de hacer política, con una actitud y un sentido muy diferente al que el egocéntrico y marrullero Trump representa.
La idea de que se debe mantener la vacuna a disposición de todos los europeos y no ser un privilegio que se puede comprar y especular con ella es una idea que da sentido a Europa y al mundo como un espacio de colaboración, de coordinación internacional. Es justo lo contrario a la idea de Trump y que se está exportando desde los Estados Unidos. Asusta la sola idea de un Trump con una vacuna en las manos, tomándola como un ejercicio de poder, como forma de humillación para mostrar a sus votantes la "superioridad" norteamericana. Para Trump, la vacuna es un arma más, algo con lo que doblegar voluntades y mostrar su poder. Esto es inaceptable en la vacuna y en muchas otras cosas más.
Leemos en el diario El País sobre los temores por la maniobra norteamericana:

El malestar de Bruselas y el resto de capitales europeas ante las tácticas de acaparamiento de Washington es evidente. “La Comisión toma nota del anuncio hecho por EE UU”, ha señalado el organismo, que ya ha asistido a las escaramuzas por las mascarillas y el supuesto intento estadounidense de hacerse con la empresa alemana CureVac, puntera en la investigación de una vacuna.
La polémica desatada por la operación ha llegado este miércoles hasta la sede de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra donde, al ser preguntado sobre el caso, el director de emergencias, Michael Ryan, ha afirmado que está tratando de verificar la información y “sus posibles implicaciones”.
Los expertos consultados en España destacan que el fármaco es de ayuda para tratar a algunos enfermos, pero que está lejos de ser la cura que frene la epidemia. “Según el ensayo que lo avala, reduce de 15 a 11 días el ingreso de pacientes con neumonía que requieren ventilación con oxígeno, pero no ser intubados”, explica Eduardo López Briz, del grupo Génesis de evaluación de medicamentos de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.
Son los enfermos de una gravedad media, aproximadamente una cuarta parte de los hospitalizados, que a su vez son menos del 20% de los infectados con síntomas. “La dexametasona, por ejemplo, es bastante más rentable a nivel terapéutico. Es un corticoide ya existente en el mercado, barato y que ya ha acreditado que salva vidas”, sigue López Briz.
Para Santiago Moreno, jefe de servicio de enfermedades infecciosas del hospital Ramón y Cajal (Madrid), el remdesivir “acorta las hospitalizaciones, pero no reduce la mortalidad ni disminuye los ingresos en la UCI, según los resultados preliminares. Nos falta saber aún muchas cosas sobre este antiviral y estamos a la espera de conocer los resultados de dos grandes ensayos en marcha”.**



La noticia del acaparamiento del fármaco, según los expertos a los que se consulta en el diario, tiene de nuevo todas las trazas de ser una jugada electoralista por parte de un Trump hundido en sus estrategias y resultados. La cuestión es cuánto le ha costado a los Estados Unidos esta jugada y si Trump ha conseguido un "buen precio" al lanzar al mercado otro producto milagroso que hace menos de lo que se espera. No es la primera vez que lo hace y determinadas casas se han visto beneficiadas por las altas expectativas que Trump pone en sus productos, comprados después masivamente por sus émulos. La simple noticia de la compra habrá disparado en bolsa a la empresa, algo que no hay que descuidar. En días anteriores hemos asistido a muchos "anuncios" de muy poca cosa. La carrera por la vacuna es, desde la perspectiva de las farmacéuticas, sobre todo económica, de mercado. Saben muy bien lo que el COVID-19 está moviendo en un sector ya proclive a este tipo de maniobras con el mercado por delante.


Ayer, se anunciaba la bajada en bolsa de la empresa farmacéutica productora del Remdesivir. "Unos resultados mediocres del redemsivir ponen en apuros a Gilead", titulaba ayer Finanzas.com y señalaba:

El sector biotecnológico continúa subido en una montaña rusa bursátil a causa de los avances en la lucha contra el coronavirus. Así, la compañía Gilead cae un 4 por ciento en bolsa tras publicarse un estudio que podría echar por tierra los avances que ha logrado con la aprobación de su fármaco Remdesivir para tratar a pacientes muy graves de Covid-19.
En concreto, el estudio en fase 3 realizado a pacientes hospitalizados pero con síntomas relativamente moderados arrojó un “modesto resultado” cuando fue administrado durante cinco días, frente a los enfermos que no recibieron tratamiento con Remdesivir.
El problema es que los pacientes del mismo tipo que fueron tratados durante diez días no mostraron ninguna diferencia en su evolución respecto a los que no fueron tratados con él, un resultado que podría invalidar las conclusiones que han servido para aprobar el tratamiento con Remdesivir para pacientes severos.
Aun así, las acciones de la compañía siguen arrojando una subida de casi el 15 por ciento en lo que va de año, al ser considerada una de las farmacéuticas que están mejor posicionadas en la carrera por dar con una cura de la enfermedad que mantiene en jaque a todo el planeta.***



¿Qué es lo que ha comprado Trump realmente? y sobre todo, ¿qué es lo que ha vendido? Creo que en ambos casos está claro. La "montaña rusa bursátil" puede ser muy eficaz si se saben manejar los tiempos. 
Sea lo que sea, la maniobra de Trump deja de nuevo a los Estados Unidos de Trump fuera de la sociedad internacional y de la solidaridad. Otra vez la elección es la soberbia populista que excluye a Estados Unidos cada día de más foros y, especialmente, suscita un enorme rechazo y una pérdida de liderazgo galopante.


* Francesc Peirón "Crítica a EE.UU. por acaparar todo el stock de Remdesivir mundial" La Vanguardia 2/07/2020 https://www.lavanguardia.com/vida/20200702/482049496718/remdesivir-coronavirus-estados-unidos.html
** "Europa recela de la compra masiva de remdesivir por EE UU" El País 2/07/2020 https://elpais.com/sociedad/2020-07-01/europa-recela-de-la-compra-masiva-de-remdesivir-por-ee-uu.html
*** "Unos resultados mediocres del redemsivir ponen en apuros a Gilead" Finanzas.com 1/07/2020 https://www.finanzas.com/empresas-globales/gilead-sufre-en-bolsa-tras-publicarse-un-estudio-que-arroja-resultados-mediocres-de-remdesivir_20068266_102.html