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sábado, 6 de agosto de 2016

Los lamentos de Erdogan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Escuchar al ministro de Exteriores turco hablar de "islamofobia" porque se critica la purga política que Erdogan está haciendo con los ciudadanos que le molestan al pensar de forma diferente es un mal chiste político. Pero, por otro lado, es verdaderamente revelador de la falta de argumentos del gobierno turco para defender lo que está haciendo: una limpieza política que atenta contra la democracia que dice defender. Es enternecedor escuchar de labios de Erdogan la encendida defensa de la democracia después de haber estado pisoteándola en los últimos años. Las detenciones de periodistas, de activistas, los cierres de medios, los intentos de perpetuarse en el poder mediante cambios constitucionales, etc. han sido los titulares de Turquía en estos últimos años y basta con mirar la hemeroteca para comprobarlo. Las denuncias contra la situación de los derechos humanos y las amenazas constantes a la oposición han sido la cara de Recep Tayyip Erdogan y sus gobiernos. La salida de laicos que no tienen nada que ver con su bestia negra, Fethullah Gulen, denunciando la situación turca es fácilmente comprobable.
Por ello hablar de "islamofobia" de Occidente es realmente, como señalamos hace unos días, una forma de calentar los ánimos contra los que condenan su falta de democracia. Las advertencias de la Unión Europea no van contra el Islam, sino contra Erdogan y sus acciones antidemocráticas, como lo iban antes el golpe y en el mismo sentido e intención: la defensa de los derechos de los turcos. A Erdogan se le advierte que no tiene el visto bueno para hacer lo que está haciendo. ¿Significa eso apoyar el intento de golpe turco? En absoluto. Esa es otra de las falacias del Erdogan y su gobierno. Pero aquí no existe maniqueísmo. El intento de golpe de Estado no hace bueno ni democrático a Erdogan: por el contrario, le permite manifestar con más contundencia y claridad su voluntad autoritaria y poco democrática. Tras el golpe, Erdogan es más Erdogan que nunca. Y es de eso de lo que se le advierte.


Al presidente turco le hubiera gustado tener cola de presidentes y jefes del estado de toda Europa, de todo el mundo, para hacerse la foto con ellos y enseñarles las instituciones bombardeadas. Así el pueblo turco vería claramente que el mundo le apoya a él y a su forma de entender la democracia de forma tan poco democrática.
En este blog hemos traído en estos años decenas de casos en los que Erdogan ha ido dando sus propios "golpes" fustigando a la oposición o imponiendo sus visiones mesiánicas e imperiales a la sociedad turca. No vamos a repetirlas. Pero es bueno saber que existen, que están ahí como parte del historial de Erdogan, que no es precisamente limpio en el sentido democrático del término. Ha ido acabando con la democracia arrinconando a sus opositores y haciendo purgas sucesivas hasta llegar a la gran purga final, de la que están dando cuenta escandalizados todos los medios internacionales. Todos coinciden en que esa purga empezada horas después del golpe fallido solo es posible teniendo fichados previamente a decenas de miles de personas. Es decir: el señor Erdogan ha tenido las instituciones turcas a su servicio y el de su partido para desmontar el país en pocas horas.

En los últimos días, se suceden distintas manifestaciones de políticos advirtiendo a Erdogan. Le llegan mensajes variados: unos intentan no romper la cuerda tirando demasiado con Turquía; otros, en cambio, son duros y le advierten del riesgo de desandar lo andado hacia Europa.
Euronews recoge los lamentos de Erdogan:

La tensión marca las relaciones actuales entre Ankara y Bruselas. Desde el golpe de Estado, la Unión Europea demanda a diario que Turquía se mantenga dentro de la legalidad. El presidente Recep Tayip Erdogan acusa a Europa de tener un doble rasero. Lo dijo el martes en la televisión italiana Rainews 24:
“Cuando en París ocurre algo similar y mueren cinco o seis personas, todo el mundo acude y pregunta qué ha pasado y quién lo ha hecho. Hemos tenido un golpe contra la democracia en Turquía que ha causado 238 mártires. Por desgracia, hasta ahora nadie ha venido a visitarnos. Ni la Unión Europea ni el Consejo de Europa. Que vengan y vean el parlamento turco, que vean en qué estado está. Nuestro parlamento ha sido bombardeado y ¿dónde están todos?”*


¿"Algo similar"? ¿Lo dice en serio realmente? La retórica de la analogía se ha usado por algunos hasta el retorcimiento, pero creo que Erdogan ha sido el que más lejos la ha llevado. Según este principio, cualquier "opositor" es "terrorista"; una vez etiquetado se debe aplaudir la purga. No sabemos qué han hecho los profesores de escuela, los decanos de facultades, los funcionarios, etc. que han sido depurados por Erdogan, pero no creo que nadie los haya podido considerar "terroristas".


Erdogan ya se empeñaba en estas odiosas comparaciones cuando equiparaba el Estado de Emergencia en Francia con su purga. En Francia hay un sistema democrático, con garantías judiciales y procesales. En Turquía, Erdogan y su partido se han encargado de purgar la administración para que esté a sus órdenes, con legalidad o sin ella.
Desde el punto de vista de los discursos, el tono sigue subiendo. Las declaraciones austriacas dando por finalizada cualquier conversación para la adhesión turca han sido usadas para contestar contundentemente por Turquía:

La tensión diplomática entre Austria y Turquía ha alcanzado el rango de guerra dialéctica entre los ministros de Exteriores de ambos países. Un día después de que el jefe de la diplomacia austríaca pidiera el cese de las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea, su homólogo turco ha devuelto la andanada, calificando a Austria de “capital del racismo radical”. “El canciller austríaco haría mejor en mirar hacia su propio país. Una muestra de que es enemigo de los derechos humanos es el racismo y hoy día Austria es la capital del racismo radical”, afirmó Mevlut Cavusoglu en una entrevista televisada.
El cruce de acusaciones ha dado después el salto a las redes sociales. Desde Twitter, el ministro austríaco de Exteriores ha recomendado a Turquía que “modere su lenguaje y sus actos”. Así las cosas el pacto entre Ankara y la Unión Europea firmado en marzo para frenar el flujo masivo de inmigrantes se parece cada vez más a papel mojado.**


La estrategia turca parece clara y, desde luego, muestra claramente que su preocupación por la adhesión europea está muy alejada de sus preocupaciones actuales. Erdogan sabe de sobra que los límites de los derechos humanos no le permiten hacer lo que ha estado haciendo y, sobre todo, lo que tiene pensado hacer, eliminar cualquier oposición: los kurdos porque son kurdos, los liberales porque están vendidos a occidente y los gullenistas porque son terroristas. 
Turquía está cambiando de actitud, por lo que sus ataques a Europa tienen como función el sembrar el rechazo en la sociedad turca. Eso es lo que muestra la orientación de sus discursos.
Como ocurre en otros casos, la aspiración europea tiene que ver con el mantenimiento de los estándares democráticos y saber que las instituciones comunes velan por los derechos de todos. En cambio, puede estar produciéndose un giro por parte de los partidarios del partido islamista, que tiende a imponer cambios al conjunto de la sociedad respetando cada vez menos a los que no comparten sus principios. Como miembro de Europa, Erdogan tiene límites y puede ser presionado. En la posición actual, sabiendo que Turquía está en el enclave crítico de la zona y una barrera natural antes el caos de Oriente Medio, le puede interesar jugar al distanciamiento mediante el conflicto.


La figura de Erdogan, su personalismo absoluto, no admite sometimiento porque forma parte de las cualidades que debe exhibir en su liderazgo ante los suyos. Estar en la Unión significa tener que aceptar una serie de reglas que, hoy por hoy, no le interesan. Prefiere, por lo que se aprecia, la queja lastimera.
El uso de la "islamofobia" como argumento es realmente vergonzoso viniendo de un país que va rompiendo los lazos con Occidente por su propia conducta autoritarias desde hace unos años y al que se le está consintiendo casi todo para evitar la ruptura.
Sería de gran interés estudiar por qué y cómo se ha ido produciendo el cambio en la actitud de Erdogan, que nunca ha sido persona fácil. Creo que sería interesante ver los momentos en los que fue cambiando sus estrategias y pasar al victimismo diversificando sus aspiraciones. Quizá ahí se encuentren las claves de su comportamiento futuro.


Como acaba de señalar el presidente Obama, no hay duda de que se ganará la guerra al Estado Islámico un día u otro, pero quedará abierta la del terrorismo. Esa tendrá difícil cierre y será con la que jueguen algunos para obtener el apoyo occidental sin tener que cubrir unos estándares democráticos. Erdogan ya ha jugado con esto. Escucharle hablar de la democracia y lamentarse porque no le preocupe a nadie en el mundo es realmente un espectáculo de un fariseísmo extremo.
El argumento de la "islamofobia" —ya le hemos dicho— es un arma de doble filo pues hay muchos que están deseando escucharlo. Unos para aislar a sus países, sembrado el rechazo hacia Occidente; otros para alentar el terrorismo. Turquía era el país más integrado por su pertenencia a la OTAN y aspirante a la Unión Europea. Solo tendría sentido jugar al antioccidentalismo como una excusa para el distanciamiento (y la aproximación a Asia) o como una forma de presión para que le dejen seguir con sus purgas.
Resulta interesante leer hoy el editorial con el que el diario El País comentaba la situación turca tras el juicio contra la denominada "red Ergenekon ", una trama golpista de militares y políticos, llevada hasta los tribunales:

Después de cinco años de un proceso que ha ido extendiéndose y ramificándose hasta lo rocambolesco, los tribunales turcos han dicho la última palabra sobre el denominado caso Ergenekon, según la sentencia una conspiración tentacular con el objetivo de sembrar el caos en Turquía y derrocar al Gobierno islamista de Recep Tayyip Erdogan. Se ha dictado una cascada de condenas (17 a cadena perpetua) para militares prominentes (entre ellos el exjefe de las Fuerzas Armadas), políticos, abogados o periodistas, entre los casi 300 acusados en un juicio cuya limpieza ha merecido severas críticas internacionales.
Ergenekon ha cambiado profundamente la escena política en Turquía. Su comienzo fue visto como un paso imprescindible del Gobierno para meter en cintura a unos militares golpistas, que han condicionado absolutamente la vida política del país; el desafío de Erdogan al denominado Estado profundo —una imprecisa amalgama castrense y ultranacionalista con vocación de poder—, cuya cristalización actual sería la organización clandestina juzgada. Pero con la evolución del proceso y el conocimiento de sus detalles, esa percepción ha ido cambiando en muchos, que miran ahora el caso básicamente como una caza de brujas destinada a aplastar la oposición al creciente autoritarismo y confesionalidad de Erdogan y su partido Justicia y Desarrollo (AKP). A este giro han contribuido lo inverosímil de muchas acusaciones o su incremento exponencial. Y, en aspectos más técnicos, elementos como la vaguedad de las leyes antiterroristas aplicadas o las manifiestas violaciones del derecho de defensa o a un juicio justo.
El final de Ergenekon, pendiente de apelación, liquida definitivamente en Turquía medio siglo de dominación castrense y afianza aparentemente el poder de Erdogan. Pero suscita graves interrogantes sobre la libertad de expresión y de prensa o la independencia judicial de un aspirante a la UE bajo un Gobierno alérgico a la crítica y que, tras más de 10 años, ha ido ocupando cada espacio político hasta hacer saltar en la práctica muchos de los mecanismos de control democrático.***


Esto se escribió en 2013, tras cinco años de juicios y una serie de purgas y condenas entre los militares. Esta vez le ha tocado al clérigo rival, otro islamista, por el que ha entonado otro dolido "mea culpa", según lo calificaba Euronews hace unos días. Erdogan se disculpaba ante los turcos por haberse apoyado en Gulen para llegar al poder y "no haber sabido ver" de quién se trataba. ¡Enternecedor! Ahora son los islamistas rivales, los que atraer a los que quieran escapar de su autoritarismo pueden escapar por su autoritarismo y estén preocupados por la situación crítica de la economía, en parte debido al propio Erdogan.


The Turkish Sun titulaba el 23 de junio —tres semanas antes del intento golpe— un artículo citando al presidente: "Erdoğan: “Europe, You Don’t Want Us Because We’re Muslim”". Ya entonces se jugaba claramente con la islamofobia y se dejaban al descubierto las cartas turcas:

Warnings from populist leaders around Europe of creeping Islamisation and from campaigners for a British exit from the EU of dire consequences if Turkey, a Muslim nation of 78 million, ever joins, have led Turkish leaders to complain increasingly openly about what they see as European Islamophobia.
“Europe, you don’t want us because the majority of our population are Muslim … We knew it but we tried to show our sincerity,” Erdoğan said at a graduation ceremony in Istanbul on Wednesday, the eve of Britain’s “Brexit” vote, quipping that Turkey too could hold such a referendum.
“We will go and ask the public whether we should continue negotiations with the EU,” he said.****


La mezcla de lamentos y amenazas caracterizan siempre los discursos de Erdogan. Es su discurso característico; las dos facetas contribuyen a la manipulación de la sociedad turca. No es islamofobia, sino fobia al autoritarismo que Erdogan representa y sigue practicando contra la parte del pueblo turco que rechaza su doctrina y sus actos. Pero Erdogan practica esa identificación de sus acciones con el destino de Turquía. Él les guía.
El hijo de Erdogan está siendo investigado en Italia por lavado de dinero. Erdogan también ha amenazado con que se resentirán las relaciones bilaterales con Italia si en vez de dedicarse a la Mafia se ocupan de su hijo. Mateo Renzi ha contestado con un twuit: “In this country, judges respond to the law and the Italian constitution, not to the Turkish president.”*****


Antes y después de cada golpe, los discursos son los mismos. Los patrones de quejas, lamentos y amenazas se van formando en el tiempo y muestran que Erdogan tiene su propio camino. En el fondo le da igual lo que diga Europa. Él sabe lo que quiere y los demás lo van descubriendo.
No. Nadie va a visitar al pobre Erdogan tras el fallido golpe y la eficaz purga.

* "Europa muestra su división ante la respuesta a la represión en Turquía" Euronews 3/08/2016 http://es.euronews.com/2016/08/03/europa-muestra-su-division-ante-la-respuesta-a-la-represion-en-turquia
** "El jefe de la diplomacia turca califica a Austria de "capital del racismo radical"" Euronews 5/08/2016 http://es.euronews.com/2016/08/05/el-jefe-de-la-diplomacia-turca-califica-a-austria-de-capital-del-racismo-radical
*** Editorial "Turquía y Ergenekon" El País 7/08/2013 http://elpais.com/elpais/2013/08/06/opinion/1375815992_397464.html

**** "Erdoğan: “Europe, You Don’t Want Us Because We’re Muslim”" The Turkish Sun 23/06/2016 http://theturkishsun.com/erdogan-europe-you-dont-want-us-because-were-muslim-20616/
***** "Erdoğan Lashes Out At Italy For Money Laundering Probe Against Son Bilal" The Turkish Sun 3/08/2016 http://theturkishsun.com/erdogan-lashes-out-at-italy-for-money-laundering-probe-against-son-bilal-21602/



miércoles, 3 de agosto de 2016

Intolerante e intolerable Erdogan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Erdogan sigue con la purga y el plan retórico estratégico que habíamos señalado el otro día, incluidas la líneas de chantaje con las que pretenden conseguir sus fines, que son de distinto orden. Los discursos de Erdogan tienen siempre dos destinatarios y una sola cara: los avisos al exterior y la creación de imagen interior.
En la primera perspectiva, Erdogan siempre es desafiante y amenazante, con un punto lastimero. Siempre se queja de que es él un aliado de Occidente y que este le trata mal, le traiciona y con él al pueblo turco. El segundo destinatario es el propio pueblo turco ante el que se presenta como aquel que planta cara a Occidente y que tiene su destino en sus manos, ya sea combatiendo al terrorismo o gestionando a los refugiados. Para los turcos, la estabilidad del mundo pasa por las manos de Erdogan. Le perciben —él se encarga de ello— como el nuevo sultán otomano que va desafiando a aquellos que le pretenden imponer límites. Eso forma parte de la concepción del liderazgo culturalmente hablando: el liberador de ataduras y el afianzador de identidades.
Ese doble carácter del liderazgo islámico tiene mucho que ver con el objetivo de distanciamiento de Occidente en sus discursos. La postura de Turquía en la OTAN y de cara a Europa no es cómoda para Erdogan. Las dos las ha recibido. Su carácter autoritario choca con un mundo democrático con otra forma de liderazgo.
Desde la perspectiva de la pertenencia a la OTAN también existe un problema. Turquía entra en la OTAN en plena época de la Guerra Fría, en 1952, las amenazas son entonces la Unión Soviética y China. Por poner una referencia en esos momentos se produce el golpe de estado de los militares egipcios. La Turquía que entró entonces en la OTAN no lo haría ahora de mano de Erdogan.


El enemigo principal ya no la inexistente Unión Soviética sino el fundamentalismo islámico que ve en Occidente su principal enemigo. Las dudas y oscuridades de las relaciones de Turquía con el Estado Islámico en las mismas puertas del país y con sospechas de complicidades para que le eliminaran a sus enemigos internos kurdos son muchas y variadas, como ya le han advertido los socios de la OTAN.
Su pertenencia a la Alianza Atlántica supone además un corsé para la política pretendida por Erdogan en donde juega en la zona sus propios intereses. Como líder de un partido islamista, tiene su propia política en la zona, con sus afines como Hamás o los Hermanos Musulmanes, con lo que entra en conflicto al ampararlos o apoyarlos.


Uno podría pensar que Erdogan busca ser expulsado tanto de la OTAN como de la lista de espera para la adhesión a la Europa unida, con la que cada día tiene menos que ver. Siempre maquiavélico, los analistas piensan que le puede interesar una aproximación a la Rusia de Putin, con la que tampoco serían fáciles las relaciones y constituiría otra causa de problemas con Europa.
Recep Tayyip Erdogan es el prototipo del gobernante autoritario que va configurando la sociedad para no abandonar nunca el poder. La identificación de política y religión, como hacen los islamistas, le permite trazar una línea divisoria que realmente convierte en irreconciliables a las personas, que desde ese momento pasan a ser enemigos. Erdogan legisla para la islamización de Turquía recortando cada día el carácter laico del Estado, que había sido una de sus señas de identidad y modernidad. No ha sido Erdogan quien modernizó el país, sino quien se ha aprovechado de ello para un desarrollo económico que proviene en gran parte de sus relaciones con una Europa a la que ahora denuesta.
Los discursos de Erdogan que Euronews nos mostraba ayer son intolerables desde la política internacional y deberían tener respuestas contundentes. La estrategia de Erdogan ya la habíamos anticipado hace unos días y los discursos son su concreción: Occidente (sea esto lo que sea) es responsable del intento de golpe de Turquía. Recogen en Euronews:

Occidente apoya el terrorismo y a quienes intentaron dar un golpe de Estado en Turquía el pasado 15 de julio. Es la acusación que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha lanzado durante un discurso televisado desde el palacio presidencial en Ankara.
“¿Qué clase de socios estratégicos con Estados Unidos somos si cuando, en nombre de mi país, les pido la extradición de Fethullah Gülen, involucrado en un caso de seguridad nacional, lo que hacen es mantenerlo allí?
¿Occidente apoya el terrorismo? ¿Occidente respalda la democracia o a los golpistas y el terror? Lamentablemente, este Occidente apoya el terrorismo y se alinea con los golpistas”, ha dicho Erdogan.*


No es Recep Tayyip Erdogan el más indicado para hablar de democracia cuando ha ido alejando a Turquía de ella. Erdogan no ha aportado una sola prueba de nada y, en cambio, ha aprovechado el intento de golpe ("el regalo de Dios", como lo calificaba la prensa egipcia) para hacer una purga descomunal, digna del periodo estalinista más duro. Erdogan es demócrata circunstancial, solo si le van bien las cosas. Por ello no entiende ni quiere entender que los países no le entreguen a quienes él quiere por el simple sonido de su voz.
Como buen estalinista, Erdogan explica retroactivamente sus acciones autoritarias. Justifica lo que ha hecho antes por lo que ha ocurrido ahora. Según esta forma de argumentar, todo lo que ha hecho anteriormente contra kurdos, gulenistas, laicos, izquierdistas, escritores, etc. se justifica por el intento de golpe del 15 de julio. Su argumento es ¿veis?, tenía razón. Por supuesto no se le ocurre considerar que puedan haber sido todas esas acciones contra las libertades y las personas las que hayan servido para tomar la decisión del intento de golpe.
Hay un elemento de gravedad importante. En un momento en el que el terrorismo está atacando a países como Francia, Bélgica, Alemania, etc., las acusaciones de Erdogan son intolerables porque son una incitación al terrorismo. Desde el momento en el que Erdogan, el gobernante islamista, responsabiliza a Occidente de su golpe se hace responsable por incitación de cualquier atentado que se pueda cometer. La radicalización no sale solo de las mezquitas y cárceles, sino de las insinuaciones o acusaciones directas de los políticos irresponsables. Aquí se ve su mala fe.


Los miles de turcos a los que llamó a manifestarse en su apoyo en el corazón de Alemania y a los que pretendió dirigirse por videoconferencia podrían haber escuchado esas mismas palabras que ha dicho en Turquía: Occidente es culpable. ¿Qué pretende Erdogan? Es claro, pero también de una irresponsabilidad intolerable. Erdogan quería darles su versión, la misma de un país en el que ha dejado de existir la libertad de información y expresión.
Creo que las aspiraciones de Erdogan ya no son ser una parte menor de algo mayor. La progresiva islamización del país y el recorte de libertades especialmente después de la Primavera Árabe muestran que sus aspiraciones no van hacia Occidente sino hacia Oriente. Sus miradas se dirigen hacia otros objetivos más amplios que tienen que ver con su expansión económica hacia otros países mediante las flotas empresariales que los islamistas turcos han formado para sus negocios. Pero esta clase empresarial que se ha enriquecido durante años está ahora en horas bajas y comienza a dudar de la viabilidad de los planes de Erdogan. El giro populista, la mezcla de religión y nacionalismo, para conservar el poder implica una serie de problemas, incluido el intento de golpe y la crisis económica. La respuesta de Erdogan a todo es la represión.


The New York Times titula "The Scale of Turkey’s Purge Is Nearly Unprecedented". En el artículo trata de establecer la analogía para comprender la escala de la purga que está realizando el "democrático" Erdogan:

Only rarely in modern history has a leader detained and fired as many perceived adversaries as President Recep Tayyip Erdogan of Turkey has since a failed coup attempt last month. Here is how Mr. Erdogan’s vast purge would look if Americans were targeted at a similar scale.

Almost 9,000 police officers fired
Like firing every police officer
in Philadelphia, Dallas,
Detroit, Boston and Baltimore.
The Interior Ministry fired the police officers, some of whom government officials said had supported the coup attempt. Turkish officials have acknowledged that the number of people targeted in the purge is probably much greater than the number of conspirators.

21,000 private school teachers suspended
Like revoking the licenses of every
third teacher in private elementary and
high schools across the United States.
In addition to the teachers suspended, the government intends to close more than 1,000 private schools it linked to Fethullah Gulen, a cleric who the government said was the mastermind of the coup attempt. (Mr. Gulen has denied this, and his level of involvement remains unclear.) Followers of Mr. Gulen have sought to gain power within Turkey by infiltrating state institutions, often successfully.
Education officials said they planned to convert the schools into public schools and hire 40,000 new teachers.
[...]**


Y así sigue dando datos de los sectores purgados estableciendo comparaciones espectaculares, como por ejemplo que se habría purgado a la totalidad de los rectores de universidades norteamericanas. Si tomamos en cuenta las diferencias de población entre ambos países, los resultados son todavía más espectaculares: "Like taking nearly every fourth officer in the U.S. Army into custody", "Like suspending every state judge in California, Texas, New York and Georgia", "Like firing nearly every third employee of the U.S. Department of Education", "Like forcing all American university deans to resign", "Equivalent to President Obama’s issuing arrest warrants for conservative journalists, closing television and radio stations and censoring dozens of news-related websites", "Like suspending nearly everybody at the U.S. Treasury who regulates banks and designs and prints money"**. Las dimensiones de la purga son realmente su propio golpe de estado, una limpia de opositores, sin garantías, sin acusaciones formales... una caza de brujas.
Este es el personaje que acusa a Occidente de estar detrás del golpe de estado, quien amenaza constantemente y organiza manifestaciones de apoyo en países extranjeros como muestra desafiante de fuerza.


Como hemos señalado, amenazar forma parte de su retórica del poder. Pero es también arrojar gasolina al fuego del terrorismo en un momento en el que Occidente está tomado medidas para prevenir atentados. ¿Es consciente de ello? Por supuesto. ¿Le importa? En absoluto.
Lo único que pudiera parecer chocante es precisamente que sea un miembro de la OTAN y aspirante a la Unión Europea. Pero, como hemos señalado antes, estos dos caminos pueden haber dejado de interesarle y tener las manos libres para realizar en la sociedad turca lo que una Unión Europea no va a ver nunca con buenos ojos. Estados Unidos, por su lado, ya busca bases alternativas, vista la experiencia con los ataques al Estado Islámico.
El golpe tiene algo de cierre de temporada y de espera de sorpresas en la siguiente. Queda la cuestión de los refugiados, complicada, y que está usando sin pudor alguno como chantaje para presionar. Alemania ha sido contundente en estas últimas horas. Pero Erdogan no puede manifestar debilidad ante los suyos y sigue la escalada de acusaciones. Nunca reconocerá que es su política reaccionaria la que ha ido complicando la vida turca, polarizándola y llevándola de conflicto en conflicto. De la misma forma, su política ha hecho que entre en conflicto con sus aliados anteriores y se cree nuevos enemigos por sus pretensiones y modos.

Confiar en él para la resolución de un problema es añadir una segunda vertiente al existente, pues tratará de usarlo siempre. Las consecuencias de sus palabras acusatorias difícilmente se podrán medir en términos de violencia, pero de lo que no habrá duda es de que a él se deberá una parte del odio sectario que se está generando.



* "Erdogan acusa a Occidente de apoyar el terrorismo y el intento golpista" Euronews 2/08/2016  http://es.euronews.com/2016/08/02/erdogan-acusa-a-occidente-de-apoyar-el-terrorismo-y-el-intento-golpista-en-un
** "The Scale of Turkey’s Purge Is Nearly Unprecedented" The New York Times 2/08/2016 http://www.nytimes.com/interactive/2016/08/02/world/europe/turkey-purge-erdogan-scale.html

sábado, 30 de julio de 2016

Metiendo el dedo egipcio en el ojo de Erdogan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La enemistad entre los gobiernos de Turquía y Egipto es manifiesta. Tiene su lógica, desde luego, teniendo en cuenta que Recep Tayyip Erdogan —ese liberal— acogió en su territorio a los exiliados forzosos Hermanos Musulmanes tras el "no-coup" egipcio de 2013  y se dedicó a despotricar contra el presidente, se negó a sentarse en la misma mesa que él en una cena de Naciones Unidas (¡se cubrió de gloria el del protocolo!) y le dio por hacerse fotos haciendo el signo que los islamistas usaban —copiado de Los Juegos del hambre— para representar las matanzas en las sentadas posteriores al golpe. Erdogan, al que está claro que no le gusta que le lleven la contraria, no ha desperdiciado ocasión ni foro para tirar contra el gobierno egipcio y viceversa.
El peculiar —en fondo y forma— parlamento egipcio ha decidido, tras el intento de golpe en Turquía y las purgas políticas que Erdogan está realizando, meterle un poco el dedo en el ojo, es decir, molestarlo en todo aquello que fastidie a sultán otomano.


Son dos las iniciativas que se han planteado, una en serio y la otra poco seria pero eficaz para molestar, que es de los que se trata. Estos gestos encantan a la gente y sirven para cubrir el afán de protagonismo de algunos y el trabajo relativo —por los resultados— del parlamento egipcio.
La primera de las iniciativas tiene visos de llevarse a cabo. Es la petición de reconocimiento del parlamento del genocidio armenio, tema que, como es sabido, hace irritarse profundamente a los turcos islamistas de Erdogan, que consideran que los cientos de miles de muertos armenios, por encima del millón, fueron efectos colaterales, cosas de entonces. Ahram Online señala:

Independent Egyptian MP Mostafa Bakri said that ‎he and 336 MPs have called on parliament ‎to approve a draft resolution in favour of ‎recognising the death of 1.5 ‎million Armenians at the hands of the Ottoman state in 1915 as a ‎‎"genocide."
‎"Parliament must hold a special session on ‎this subject because it was a crime of mass ‎extermination that should be ‎condemned by all world parliaments," said ‎Bakri.‎
"New historical evidence has ‎exposed the slaughter of 1.5 million ‎Armenians at the hands of Ottoman Turks ‎between 1915 and 1922," Bakri said, adding that his proposal “comes after the German ‎parliament voted last month in favour of ‎recognising the 1915 massacre as ‎a genocide, and many other countries ‎are expected to follow suit.”
Turkey does not officially recognise that the Armenian genocide took place. Following Germany's recent recognition of the genocide, Turkish President Recep Tayyip Erdogan recalled Turkey's ambassador to Germany for "consultation," with the Turkish government saying that the move by Berlin was "null and void."
Bakri concluded that "while the Ottomans ‎committed the 1915 massacre, the Erdogan regime is now moving to commit ‎another crime against his political ‎opponents and minorities that seek ‎independence."*


‎Después de los precedentes del Parlamento europeo y algunos nacionales, la excusa es perfecta. Le permite al gobierno y parlamento egipcios hacer ejercicios retóricos sobre Turquía para después condenar el genocidio e irritar más a Erdogan, que es la finalidad principal.
Más complicada es la otra intentona que ha tenido como objetivo el clérigo Fethullah Gulen, la bestia negra de Erdogan y a quien responsabiliza del intento de golpe de estado. Erdogan, con pruebas que solo él ha visto hasta el momento, ha solicitado la extradición del Gulen de forma inmediata y con muy malos modos, como suele ser característico de él. Si no le entregan al enemigo en bandeja amenaza con no se sabe muy bien qué y acusa de que son las fuerzas internacionales las que quieren destruir Turquía.


Uno de los diputados egipcios, Emad Mahrous, pidió el domingo pasado que se ofreciera asilo a Gulen. Es fácil entender lo barato que sale provocar a Erdogan después de tantos momentos en los que el turco aprovechó para atacar al régimen egipcio. La cuestión podría parecer una broma, pero Ahram Online nos cuenta que el gobierno ha declarado no haber recibido una petición formal de asilo, lo que da ciertos visos de seriedad al terma:

Egypt says it has not received any request for political asylum from Turkish cleric Fethullah Gulen, who has been accused of masterminding the failed coup attempt in Turkey earlier this month.
Egyptian Prime Minister Sherif Ismail said that if Gulen submitted any such request, Egyptian authorities would consider it.
Earlier this week, an Egyptian MP demanded that the Egyptian government grant asylum to the Turkish opposition leader, who is in self-imposed exile in the United States since 1999.
The cleric, once an ally of Turkish President Recep Tayyip Erdogan, condemned the failed coup and said that he played no role in it, suggesting that the putsch may have been orchestrated by Erdogan himself.**


No sé si Gulen finalmente se quedará en Estados Unidos, será extraditado si se asilará en Egipto, pero el material de propaganda está servido.
Turquía está presionando a los Estados Unidos para que le envíen al clérigo. Se lo manden o no, la reclamación contante y airada es la cobertura para la purga. Cuanta más gente encierre, más periódicos clausure o más jueces, funcionarios y profesores despida, más necesidad tendrá de reclamar a Gulen. Por supuesto que a Erdogan le gustaría tenerlo en sus piadosas manos, pero le resulta más importante el desmantelar todo lo que pueda en nombre del intento de golpe de Estado.
Es dudoso que Erdogan pueda aportar pruebas. No las necesita, por lo que se ve, para encarcelar a miles de personas y deshacerse de otras cuantas. Las cifras que se dan de la purga son auténticamente escandalosas. ¡Y todo se ha hechos sin una sola prueba sobre la mesa!

Se llega con ello a una conclusión obvia desde el inicio: a Erdogan le sobran las pruebas. Lo que quiere es desmantelar cualquier oposición futura. El intento de golpe  de Estado (que en Egipto la prensa entrecomilla como "regalo de Dios") le servirá para mantenerse en el poder por décadas y siempre que alguien se queje (si es que queda alguien para hacerlo) podrá sacar el "golpe" como argumento. Si no le entregan a Gulen —algo probable, excepto si es Trump el próximo presidente que puede ocurrir cualquier cosa—, podrá alimentar la idea de la conspiración internacional en sus discursos y soflamas públicas.
Gracias a una situación internacional compleja —entre otras cosas gracias a la política turca—, Erdogan ha conseguido lo que parecía que estaba a punto de ocurrir: su pérdida del poder. La sociedad turca no estaba —según las encuestas— por la reforma constitucional que le permitiera languidecer en el poder por décadas y había perdido la mayoría. Gracias al "regalo del cielo", como dicen los egipcios, Recep Tayyip Erdogan ha limpiado la sociedad turca de elemento que le perturbaban sus planes.

Se ha creado un monstruo imprevisible en Turquía. No sabemos cuánto tiempo podrá resistir la sociedad turca el autoritarismo de Erdogan, algo de lo que todo el mundo es consciente pero que nadie se atreve a desarrollar como perspectiva de futuro. Pero habrá que tener un plan B, más allá de condenas y advertencias, porque Erdogan y sus aspiraciones van a tener la zona patas arriba mientras le interese. Erdogan no es de fiar. No lo es ni para sus socios, que creen controlarle, pero que son meros instrumentos en sus planes, cuyo punto primero es la permanencia en el poder. Los siguientes puntos del programa los estamos viendo: la desaparición de la sociedad civil turca y la islamización intensa del país. Igual que acogió a los Hermanos Musulmanes, puede acoger cualquier tipo de grupos —el Estado Islámico ha estado circulando por la frontera como ha querido— para desestabilizar la zona más de lo que lo está.


Algunos analistas barajan la posibilidad de que el enfriamiento lógico de las relaciones con sus socios occidental actuales le llevara a sentar algún tipo de relación más cordial con Rusia. Uno de los detalles que muestran la capacidad de Erdogan de dar la vuelta a las situaciones sin el menor pudor se ve ahora con el grave incidente del avión ruso derribado por el Ejército. Como se recordará ha sido uno de los incidentes más graves entre Rusia y los países de la OTAN. Le sirvió a Erdogan para conseguir el respaldo de la organización y de los países integrantes, que hicieron suya la versión de que el avión ruso derribado, que atacaba al Estado islámico, había invadido el espacio aéreo turco —que fue definido, ante la irritación rusa, como "espacio aéreo de la OTAN"—.
Pero esta situación es redefinida tras el golpe con la detención de los militares turcos:

The Turkish deputy prime minister says pilots involved in the downing of a Russian jet last November had a role in the recent failed coup in Turkey. 
“I would like to make it clear for the Russian public opinion that the pilots who downed the Russian aircraft were later involved in the military coup attempt. Thus, we have faced a certain secret plan,” Mehmet Simsek said on Saturday.
The remarks suggesting that the downing of the Russian jet was part of “a secret plan” come even as the Turkish government vehemently defended the downing of the Sukhoi Su-24 bomber back in November 2015.
It insisted at the time that the Turkish military was justified in shooting down the plane because it had “violated” Turkish airspace.
Then-Turkish Prime Minister Ahmet Davutoglu said back then that the military’s downing of the Russian plane was “fully in line with Turkey’s rules of engagement.”
Simsek further said the downing of the Russian aircraft “was not political.”
“We are happy that friendly relations between Russia and Turkey are restoring. Russia is a major neighbor and trade partner. We pay special attention to all-out Russo-Turkish relations, not just trade, mutual investment and tourism,” Simsek said.***


El maquiavelismo —otra palabra frecuente cuando se habla de Erdogan— es notable. La detención de los militares le permite hacer la maniobra de acercamiento a Rusia al alejarse de la OTAN si no se le da lo que quiere: la cabeza de Gulen y el silencio ante las purgas brutales, el desmantelamiento de la prensa opositora y las torturas que ya está denunciando Amnistía Internacional. El incidente del avión derribado pasa a formar parte de la trama del golpe y Erdogan está deseando encontrarse con Putin para darse un fraternal abrazo que muestre al mundo que Turquía solo es socio fiable de Turquía, que puede hacer cuanto quiera y cuando quiera. Está por ver la respuesta de Putin, que sabe realmente todo lo que pasa en el mundo, como acaban de descubrir los demócratas norteamericanos. A lo mejor, hasta le divierte.
Lo armenios se merecen el reconocimiento del genocidio por pura justicia. Pero desde que el mundo sabe lo que le molesta a Erdogan, tiene un aliciente más. Todo el que pueda le meterá el dedo en el ojo. Los egipcios están dispuestos,



* "Egypt MPs call on parliament to ‎recognise Armenian genocide" Ahram Online 26/07/2016
** "Egypt has not received political asylum request from Turkish cleric Gulen: PM" Ahram Online 28/07/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/235117/Egypt/Politics-/Egypt-MPs-call-on-parliament-to-%E2%80%8Erecognise-Armenia.aspxhttp://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/236257/Egypt/Politics-/Egypt-has-not-received-political-asylum-request-fr.aspx

*** "Turks who shot Russia jet involved in recent coup: Turkish deputy PM" PressTV 24/7/2016 http://www.presstv.ir/Detail/2016/07/24/476644/Turkey-failed-coup-Russia-jet-downing



jueves, 21 de julio de 2016

Los sultanes o la política del "nosotros contra ellos"

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El daño que Donald Trump ha hecho a Estados Unidos es inmenso no solo en el ámbito doméstico, sacando lo peor de la pesadilla americana a la luz del día —racismo, xenofobia, armamentismo, machismo, aislacionismo, imperialismo, integrismo...—, sino que ha creado una serie de recelos e incertidumbres importantes en el plano internacional. La idea de abandonar la OTAN, expuesta por Trump en su campaña, solo tendría un ganador, la Rusia de Vladimir Putin, y un perdedor, Europa, que se seguiría debilitando en todos los sentidos.
Sin embargo, lo más preocupante en estos momentos es la situación turca por lo que tiene de convergencia de problemas en la zona y porque es un miembro de la OTAN, del que ya se ha advertido que podría quedar fuera.
Lo que ha realizado Recep Tayyip Erdogan es su propio golpe de estado sobre el golpe de estado fallido de los militares. La neutralización de los golpistas y las detenciones de decenas de miles de personas no habría sido posible de no existir una infraestructura informativa —detección previa de los "sospechosos"— y otra parapolicial —detención por las milicias del AKP—. Las personas a las que hemos visto golpeando a los detenidos no son policías.
En The New York Times, el columnista Thomas L. Friedman establece un paralelismo entre la figura de Trump, en la convención republicana en Cleveland, y la del turco Erdogan:

Turkey is a long way from Cleveland, where the Republicans are holding their presidential convention. But I’d urge you to study the recent failed military coup against Turkey’s President Recep Tayyip Erdogan. America is not Turkey — but in terms of personality and political strategy, Erdogan and Donald Trump were separated at birth.
And the drama playing out in Turkey today is the story of just how off track a once successful country can get when a leader who demonizes all his rivals and dabbles in crazy conspiracy theories comes to believe that he alone is The Man — the only one who can make his country great again — and ensconces himself in power.*


La observación de Friedman no es una trivialidad; es solo un ensayo de personalidades paralelas y un aviso de cómo este tipo de personajes políticos pueden destruir un país con sus pretensiones megalómanas y paranoicas. Turquía era un estado modélico en muchos aspectos hasta que Erdogan lo ha hecho saltar por los aires con sus ansias de poder, su intransigencia política y sus juegos sucios en la zona. También, como Trump, Erdogan quiere "hacer de nuevo una Turquía grande". Lo peligroso es su concepto de la "grandeza", que no encubre más que una vocación fascista y totalitaria de control de la sociedad. Sí, uno y otro encarnan esa figura —"The Man"— señalada sin tapujos por el comentarista de The New York Times.
En este blog hemos seguido estos años la deriva autoritaria de Erdogan. El ahora presidente turco ha sido objeto frecuente de comentario y de aviso de lo que escondía en sus mangas como pretensión de futuro. El fenómeno Erdogan no es nuevo y sus choques con gran parte del mundo han sido constantes. 


En Occidente incomodaba su autoritarismo creciente; en el mundo islámico preocupan sus manipulaciones constantes y su deseo de restablecer el imperio otomano a través de la internacional islamista, que ahora tiene su sede en Turquía tras la caída de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Para Occidente, Erdogan es un socio incómodo en una necesaria Turquía; para el mundo árabe islámico, Erdogan es un agresivo ideólogo turco que tiene acogidos a los Hermanos Musulmanes a la espera de momentos mejores y que ve sus países como mercados en los que entrar colonizándolos de nuevo.
Las amenazas —Erdogan no conoce otro lenguaje— se disparan contra los países a los que ya señala como responsables. No ha tardado mucho en señalar —uno de los argumentos islamistas favoritos— que hay "países involucrados" en el golpe, que es su forma de defenderse con el mismo ataque de siempre. Es el argumento constante para justificar las purgas: él defiende Turquía —Turquía es él— de los que la quieren entregar a los países conspiradores que buscan su destrucción.


En este tiempo Erdogan ha demostrado su locura sectaria: desde decir que Colón vio mezquitas cuando llegó por primera vez a América hasta condenar la evolución. Ha cerrado periódicos y amenazado a cadenas de televisión porque no le gustaban las series, incluso ha protestado porque a los turcos les gustan las series griegas, que están menos manipuladas. Esto es lo anecdótico, pero no por ello menos revelador. Por la vía seria, Erdogan ha arremetido contra aquellos que han filtrado informaciones y conversaciones en las que se exponía su participación y la de su familia en casos de corrupción. Sus relaciones con el estado Islámico todavía están en la sombra y sus aliados —a los que ataca— probablemente no hayan sacado más acusaciones para no poner en peligro la guerra contra los islamistas del EI. Los kilómetros de frontera abiertos para el paso del EI tuvo que ser denunciado por los aliados señalándole que la frontera no estaba sellada como Erdogan decía. Los escándalos de la compra de carburante al Estado Islámico todavía siguen sin cerrarse; han servido de enriquecimiento a los corruptos hombres de negocios vinculados al AKP y para el sostenimiento de los terroristas. El derribo del avión ruso ha sido otra provocación, un ataque a los acuerdos con la OTAN y una alegría para el Estado Islámico. La retención de los que intentaban pasar la frontera para salvar a los suyos mientras el Estado Islámico los masacraba frente a sus ojos, a pocos kilómetros, ha sido otro escándalo que Erdogan —como un niño caprichoso y consentido— ha sabido ignorar. Podríamos continuar la lista, pero basta con repasar sus entradas en el blog para hacerse una idea de su trayectoria.
La pregunta que se hace muchos es ¿por qué? Thomas L. Friedman escribe:

Here’s the real tragedy: Erdogan was an outstanding leader his first five years and truly lifted the country’s economy and middle class. But since then it’s all gone to his head, and he has gotten away with increasingly bad behavior by creating an us-versus-them divide between his loyal, more religious followers, and the more secular communities in Turkey.
Because his followers see their dignity wrapped up in his remaining in power, he can say and do anything and never pay a political price. His base will always rally to his us-versus-them dog whistles. But Turkey in the long run suffers.*

Friedman identifica esta política de división del "nosotros-contra-ellos" en la actuación de Trump. En cierto sentido, es así. Los primeros enemigos de "América" son los que no votan a Trump. Hay un asesor de Trump que está siendo investigado después de decir que Hillary Clinton debería ser ejecutada. Vivimos en un mundo cada vez más violento en el que se acepta cada vez mejor la violencia verbal o física. Ideas simples y acciones contundentes parece ser la fórmula.


El "nosotros-contra-ellos" de Trump tiene un sentido distinto en Turquía y se ha ido concretando durante el mandato de Erdogan. Lo ha hecho de una forma contradictoria con su propia política oficial. El "ellos" de Erdogan es cambiante y circunstancial. Es un "ellos" que una veces es "Estados Unidos", del que es aliado por la OTAN; otras es "Europa", de la que es aspirante a la Unión Europea; otras son los "kurdos", con los que rompe la tregua de dos años en una de las maniobras más vergonzosas de la historia de política para evitar que la oposición se una contra él; otras son simplemente los laicos. El "ellos" de Erdogan es todo aquel que desafíe (o a él le parezca): un periódico, un periodista, una serie de televisión, Grecia, Facebook o YouTube, etc. Su estrategia de enfrentamiento y división es constante  y cansina. Finalmente el "ellos" son todos los que se oponen a la islamización del país y al entronamiento del sultán.
Erdogan, como señalan Friedman y casi todos los comentaristas, es quien ha llevado a Turquía a esta situación golpista haciendo que finalmente triunfe su propio golpe, el que elimina de la sociedad turca a todos los rivales, competidores, críticos, etc. que pueda tener ahora y en el futuro. Lo que ha sido ya calificado por muchos como "caza de brujas" empezará pronto a conocer sus episodios más siniestros. Los gobiernos de los países occidentales le han "recomendado" que no "se exceda" y modere su ímpetu. Erdogan ya ha dicho que el parlamento verá la aprobación de la pena de muerte.
En este contexto, Wikileaks ha "liberado" más de 300.000 correos del gobierno turco. Dicen no querer favorecer a nadie, solo a la "verdad". Turquía ha bloqueado el acceso a los servidores, pero animan a los turcos a romper el bloqueo y mirar en los correos. Informan de ello en The Independent:

The Anonymous hacktivist group released a statement of support for the latest Wikileaks exposure of AKP files, saying that it “suspect[ed]” the Turkish government to be behind the latest Wikileaks Ddos attacks.
“Opposition should always have a voice and the free flow of information should be encouraged. Wikileaks has sustained DDos attacks after announcing they will release e-mails (300,000), docs (500,000) of the Turkish government, and we suspect the Turkish government will try to censor any information Wikileaks will release.”
“We ask of the people in Turkey to take interest in the material Wikileaks is about to release and to not dismiss it because a leader tells them. We advocate the use of anti-censorship tools as Tor, I2P or VPN.
"We will do our best to translate those e-mails and documents for the international community to read and to provide a better understanding of the ongoing situation in Turkey."**


La situación turca abre una serie de enormes incógnitas, pero confirma algo: el ascenso del autoritarismo, del sectarismo como justificación del ataque a la democracia misma allí donde la ha habido. El problema es que "funciona" y el mundo camina hacia un mayor número de problemas derivados de la intransigencia y la violencia sectaria, del dogmatismo y la reducción de la convivencia y la tolerancia al plano de "debilidades". Turquía era propuesta de modelo de sociedad violentada por los golpes militares constantes y que había entrado en la estabilidad democrática. Erdogan ha acabado con ella y la consecuencia es un golpe militar y un contragolpe.


Para algunos analistas, guiados por el pragmatismo de las relaciones internacionales, el fracaso del golpe es una buena noticia porque, dicen algunos, "Turquía es un aliado". No se trata de cantar las bondades de los golpes de estado, siempre discutibles, sino de la categoría real de "aliado" y qué significa esto a estas alturas de la película. ¿Se le debe consentir todo a Erdogan como se le consiente a otros? 
La política de selección de aliados debe hacerse desde los principios y no desde los intereses porque estos se acaban volviendo contra quien practica esta política. La experiencia norteamericana en Oriente Medio debía haber hecho recapacitar sobre lo que es un "aliado" y lo que la gente espera de Occidente, una política clara de defensa de los Derechos Humanos, una firmeza mayor con los que la pisotean, como ha hecho Recep Tayyip Erdogan con Turquía en los últimos tiempos. Todos lo criticaban para nadie tomó medidas. 
Ahora Erdogan tiene excusas para seguir haciendo lo que hacia y además acusar a sus aliados de amparar a los enemigos, que son todos los que le llevan la contraria. No hacen falta enemigos con aliados como Erdogan.


La frase con la que cierra Friedman su artículo en The New York Times es clara: "If you like what’s going on in Turkey today, you’ll love Trump’s America"*. El ascenso de los demagogos, los autoritarios y los violentos sigue, arrastrando allí donde triunfan a la gente al sectarismo y a la división del "nosotros-contra-ellos".
La política del miedo y de la amenaza está presente, con diferentes grados, en cada vez más lugares y puede provocar el hundimiento de los valores democráticos. En unos sitios se traducirá en guerras, en otros en la práctica del odio, el dogmatismo y la discriminación.
Puede que a Erdogan y Trump los separaran al nacer, como dice irónicamente Friedman, pero esperemos que la Historia no los junte. Está empezando a ser peligro el número de sultanes sueltos.



* Thomas L. Friedman "Trump and the Sultan" The New York Times 21/07/2017 http://www.nytimes.com/2016/07/20/opinion/trump-and-the-sultan.html
** "Erdogan emails: Turkey blocks access to WikiLeaks after release of 300,000 secret government emails" The Independent 20/07/2016 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/wikileaks-emails-release-government-turkey-erdogan-block-a7145671.html