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jueves, 18 de diciembre de 2025

Trump y la historia a pie de foto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Ayer le dedicamos nuestra entrada del blog a la maldad de los comentarios de Donald Trump contra el recientemente asesinado director de cine Rob Reiner y su esposa a manos de su hijo. Un drama del que Trump no resistió a ejercer de Trump. Pero, como era de esperar, solo Trump supera a Trump.

En Independent en Español leemos una noticia con doble titular, en la primera página  "Casa Blanca insulta a expresidentes con nuevas placas" y. en el interior, la noticia como "Casa Blanca llama a Biden “el peor presidente en la historia de EE. UU.” y a Obama “divisivo” en nuevas placas"* La noticia es una nueva extravagancia de Donald Trump, otra manifestación de su forma de ver y estar en el mundo, de su concepto personal de las instituciones, cargos y espacios. De esto último ya había dado muestras al derribar un ala de la Casa Blanca para su propio disfrute.

Esta vez es una mezcla de falta de respeto hacia los que le han antecedido en el cargo presidencial insertando placas con comentarios sobre los presidentes anteriores en el llamado "paseo de la fama" con las fotografías de los mandatarios.

El artículo en el Independent en Español, firmado por Ariana Baio, nos explica el caso:


El personal de la Casa Blanca actualizó el llamado “Paseo de la fama presidencial” el miércoles añadiendo largas descripciones de cada expresidente de EE. UU., con una retórica que se alinea con la del presidente Donald Trump —y que incluye llamar al expresidente Joe Biden “el peor presidente de la historia de EE. UU.”.

Como parte del esfuerzo continuo del mandatario por personalizar la Casa Blanca a su gusto, Trump grabó en piedra sus conocidas opiniones sobre cada expresidente, añadiendo placas debajo de los retratos que ahora cuelgan a lo largo de la columnata.

Pero en lugar de describir neutralmente a cada gobernante, la Administración Trump optó por ser más subjetiva: afirmó que el expresidente Barack Obama era “una de las figuras políticas más divisivas”, y aseguró que el exmandatario Ronald Reagan “era un admirador” de Trump.*


Creo que habría que rebuscar entre las más oscuras dictaduras para encontrar algo así. Puede que hayan eliminado fotos y retratos presidenciales, pero esta versión de maldad comentada, expuesta oficialmente, creo que es otra exclusiva de Trump.

En el artículo se van desglosando algunas de las maliciosas opiniones de Trump sobre los presidentes anteriores incluidas en las placas bajo las fotos presidenciales, pero las peores son sin duda las que le dedica a Joe Biden. Y tiene su sentido por varias razones. 

La primera es que Biden sigue en la política norteamericana como una referencia constante de todo lo malo que se pueda dar en el presente. Todo problema es heredado y cuanto más difícil sea de resolver, la mención a Biden está asegurada. 

La segunda es aclaración de la primera: Biden le derrotó en las urnas, en las que según Trump fueron las elecciones más fraudulentas de la historia norteamericana. Con la personalidad de Trump, el olvido es casi imposible. Tendrá pesadillas con Biden y no parará hasta que sea "oficial" que él, Trump, no pudo perder unas elecciones sin trampas. Recordemos que lo primero que hizo al volver a la Casa Blanca fue indultar y considerar "patriotas" a los asaltantes armados al Capitolio para tratar de impedir que Biden fuera proclamado presidente.

Tan profundo debe ser ese odio que la fotografía de Biden ha desaparecido, poniendo en su lugar una foto de una máquina de firmar:

“Joe el Dormilón fue, con diferencia, el peor presidente de la historia de EE. UU.”, reza la placa bajo el retrato de Biden, en el que se muestra una máquina de firmar en lugar de su retrato oficial. El texto continúa: “Asumió el cargo como resultado de las elecciones más corruptas jamás vistas en el país”.*

A Trump le debía resultar insoportable tener la imagen de Biden colgada. La foto de la máquina es un juego simbólico de maldad y también nos revela la personalidad de Trump. La prohibición a sus miembros por parte de la asociación psiquiátrica norteamericana de realizar diagnósticos de Trump nos ha privado de una interesante opinión profesional sobre el mandatario, una prohibición que espero que caduque cuando salga de la Casa Blanca, si no se atrinchera en ella y la convierte en un nuevo El Álamo.

Trump vive en un mundo propio, con su pasado, presente y futuro fijados por él y al que arrastra a todos con sus manipulaciones constantes. Las notas bajo los retratos presidenciales no son más que una variante de este hecho, de la incapacidad de vivir en un mundo compartido o plural. Trump no es solo presidente de la gran potencia mundial; es el dueño del mundo y de los pensamientos de los que viven en él. Cada paso que da es una confirmación de esa visión enfermiza y peligrosa.

Esperemos que cuando haga que esculpan su rostro en el Monte Rushmore, uno de sus deseos más queridos, no haga grabar en las laderas sus opiniones sobre los otros presidentes, todo ellos —por supuesto— sobrevalorados porque, tal como comentó en su día, él ha sido el mejor, el único presidente digno de tal honor. 

Para los más impacientes, se puede adquirir una reproducción del Monte Rushmore con Trump incluido.



* Ariana Baio "Casa Blanca llama a Biden “el peor presidente en la historia de EE. UU.” y a Obama “divisivo” en nuevas placas" 17/12/2025 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/casa-blanca-retratos-biden-obama-trump-b2886628.html

domingo, 3 de febrero de 2019

Cambios para que todo siga igual

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si hay algo que el régimen egipcio procura camuflar es su carácter "eterno". Solo pueden entenderse desde esa contradicción inicial y definitiva: todo funciona para que nada cambie. Hay que aparentar que cambia, claro. Pero en realidad todo sigue igual. Es como el que corre sobre una cinta fija, por mucho que corra está siempre en el mismo sitio. Es lo que el poder enseña en Egipto desde el comienzo de los tiempos, que el mundo cambia, pero el poder no. Y el poder son los militares y el universo que han construido para mantenerse en el poder bajo cualquier circunstancia.
Andan muy preocupados los miembros del parlamento, perfectamente diseñado desde el poder para servirle, porque la constitución les parece circunstancial y necesita plegarse a lo que necesitan, que no es más que justificar la presencia del presidente Abdel Fattah al-Sisi en el sillón presidencial más tiempo del previsto o del anunciado, que sería más ajustado a la realidad.
Recordemos que la constitución de 2014 es la que contaba con lo que no había tenido la elaborada por los Hermanos y los salafistas, vencedores de las elecciones, el consenso de todas las demás fuerzas políticas. Como era lógico en Egipto y está en todas las constituciones democráticas, se fija la duración y el número de los mandatos presidenciales. En el caso egipcio, como en tantos otros, dos mandatos de cuatro años. Esto era la primera prevención en un país en el que el presidente Mubarak había estado treinta años en el poder gobernando con una ley de excepción y con un partido nacional.
La constitución de 2014 se hizo con consenso y desmontando todo lo que los Hermanos Musulmanes, en el poder, habían hecho para asegurarse el control. Por ello fueron advertidos por la Unión Europea, por boca de Angela Merkel, entre otros. Como siempre: nadie tiene que decirles lo que deben hacer. Fueron las ganas de poder de los Hermanos y las zancadillas militares las que precipitaron a Egipto de nuevo en el abismo del que es difícil que salga.
Ahram Online no vuelve a contar la "necesidad" de cambiar la constitución para ajustarla a las necesidades del presidente, es decir, del propio régimen. Este tema ha estado sobre la mesa desde hace mucho tiempo. Primero como un temor lejano, como una sospecha. Cuando se inició el segundo mandato, comenzó la cuenta atrás para asegurarse que el poder no cambia de manos.


La cuestión tiene más calado que la mera perpetuación pues supone la constatación de la incapacidad del régimen de afrontar relevos, la base de una democracia. Cuando el presidente al-Sisi esgrime a la defensiva que las circunstancias de Egipto son excepcionales se olvida decir que esa excepcionalidad envuelve a la incapacidad de generar relevos más allá de los de tipo dinástico, como intentó Mubarak tras treinta años, es decir, dejar heredero a su hijo Gamal. Puede que ese fuera el factor decisivo de su caída de mano de sus propios compañeros, saber que el viejo autócrata no aceptaba más relevo que la familia, lo que suponía ignorar a la otra familia, la militar.
Ahram Online advierte que se espera para hoy domingo que se mande al presidente de la cámara la petición de enmendar y la lista de las enmiendas. No creo que coja a nadie por sorpresa. Lo único interesante es saber qué excusas son las que dan en el interesado parlamento para seguir sus mandatos a la sombra del presidente. Estas son algunas de las razones dadas por los serviciales parlamentarios:

Meanwhile, MPs were keen to issue statements on the constitution, arguing that it was drafted in a hurry and at a time Egypt was facing international pressure, particularly after the removal of the Muslim Brotherhood regime from office.
MP Mahmoud Badr tweeted today that "I, with a group of my colleagues in parliament (representing a fifth of MPs) have just signed a petition, asking that some constitutional amendments be submitted to the parliament speaker tomorrow (Sunday) in order to prepare for the necessary measures in this respect."
President El-Sisi was elected in March 2018 for a second term of four years. He was elected for the first time in May 2014.
Ismail Nasreddin, a MP from Cairo's south district of Helwan, told Ahram Online that "the four-year term is too short for any elected president, and that it should be extended to six years so that he can implement and complete his election programme.”
MP Rashad Shoukri, a member of the tourism committee, also told Ahram Online that "the constitution is not a Quran or a Bible and Egypt needs constitutional amendments to make the country more stable in the coming period."
"The current constitution was drafted in very exceptional circumstances, and under tremendous pressure to serve an interim period, but it is now the right time that some of the articles of this constitution be reconsidered, and at the end it is up to the Egyptian people to vote in favour of these amendments or reject them," said Shoukry.
MPs also ask that the amendments include a new article recreating the old Shura Council, which was dissolved in 2013. They say this council should be reinstated, and that its name be changed to "the Senate", and it should have both legislative and supervisory powers.
MPs also said they want to change Article 147, which states that the president can dismiss the government or introduce a minor cabinet reshuffle only after getting the approval of the majority of MPs. They want the Article to be amended to give the president greater flexibility in making cabinet changes.*



Los argumentos, como se puede apreciar, son 1) fue hecha apresuradamente y bajo presión internacional; 2) cuatro años son pocos para un presidente egipcio; 3) mayor estabilidad para el país; 4) volver a implantar el Consejo de la Shura bajo forma de Senado; y 5) dar más poderes al presidente y quitárselo al parlamento (¡sí!).
Cualquier persona sensata se estará preguntando porque a los egipcios les gusta hacer lo contrario de lo que suelen hacer los demás. Es una buena pregunta y no es fácil de contestar, pero que se explica por la propia realidad en que se dan. Las constitución de 2014 era un intento de enmendar con espíritu democrático y de acuerdo lo que los islamistas habían montando desde su mayoría absoluta, un soberbio rodillo basado en el engaño de todos al asegurar que gobernarían de forma abierta, lo que les permitió conseguir muchos votos. Pero los islamistas se sienten legitimados para mentir si con ello consiguen sus santos objetivos, que no es otro que la reislamización del estado y el control social.
Desde que el mundo se ha hecho global y mediático, no es tan fácil mantener una dictadura y salir a dar la cara por las instituciones. Cuando al-Sisi va a la asamblea general de Naciones Unidas tiene que aguantar de todo. Cuando le entrevistan fuera de los sumisos periodistas egipcios de los que se rodea, le ocurre como ha sucedido en la entrevista de la cadena norteamericana CBS, en el programa 60 minutes, que le entra la risa floja cuando le dicen que la gente le considera un dictador y le preguntan qué opina. Las viejas dictaduras militares se quieren dar un aire democrático y gastan mucho en imagen exterior, invirtiendo en publicidad en los medios o con amigos multimillonarios que compran medios de los que desaparece el país (como Euronews, comprado por el negociante en telefonía con Corea del Norte Naguib Sawiris).


En cuanto a los argumentos expresados, el primero es insulso. La constitución se hizo con una serie de enmiendas para corregir la islamista, dogmática y restrictiva. Por lo tanto lo que se hizo fue tratar de compensar democráticamente lo que los Hermanos y Salafistas habían forzado. Lo de la presión internacional es realmente gracioso, sino fuese por el carácter trágico final. La comunidad internacional ha intentado, como hemos señalado, evitar que los Hermanos maltrataran a los sectores más débiles —cristianos y mujeres— en lo que habían hecho. Fueron los egipcios de todos los grupos los que quisieron cambiar la herencia islamista para desmontar el régimen. Lo hicieron con el acuerdo de todos, pero luego el régimen empezó a cambiar. La presión internacional fueron las advertencias sobre matanzas en el "nombre del pueblo", como le gusta decir a al-Sisi. Por mucho que se quieran justificar, exteriormente no se perciben. No es por simpatía a los islamistas, como les gusta decir. Es simplemente, mire usted, que las matanzas no gustan a nadie.


Los siguientes argumentos también tienen su punto de ironía porque el argumento de que no termina su programa alguien cuyo programa era precisamente la "hoja de ruta hacia la democracia", lo único que ha dicho que ya se ha terminado. Para ser una persona que no tenía aspiraciones de poder ni interés en que los militares accedieran al poder, resulta demasiado obvio todo. El argumento de que la historia, Sadat y el pueblo le piden que siga tampoco es muy convincente fuera de las fronteras egipcias. Pero el mundo es muy reacio a estas cosas de perpetuarse en el poder, que tanto gustan a los que llegan a él por cualquier vía en la zona.
Hay que tener también cuidado con la interpretación del concepto de "estabilidad", no sea que se estabilice todo demasiado y haya que dinamizarlo un poco. Hasta el momento la idea de "estabilidad" ha servido para una mayor represión del conjunto de la sociedad, sometida a una ley antiprotestas estricta. En estos días se ven obligados a revisar la ley de las ONG, que les ha creado múltiples conflictos exteriores.


La obsesión del control ha hecho cortar las subvenciones exteriores. Recibir dinero del exterior para cualquier proyecto no revisado y autorizado por el gobierno te convierte en un traidor a sueldo de los intereses extranjeros. Es la forma en la que las ONG quedan dependiendo del gobierno y sumisas, incapaces de críticas. Las que critican se quedan sin dinero exterior o financiación oficial. Eso ha sumido muchos sectores en crisis por falta de financiación. Pero el gobierno es insensible a estos problemas. El único problema es controlarlo todo.
Volver a crear un senado en un país con un parlamento que no funciona para lo que debe sino que se limita a servir al poder y colocar piezas por el país repartiendo puestos es otro despropósito. En especial lo es con el último argumento: el parlamento renuncia al control de los nombramientos de los miembros del gabinete, dejando las manos libres al presidente.
Todo esto no lleva a más democracia, libertades o derechos, sino a dar más autoridad a un presidente que ha hecho ya bueno, según los criterios internacionales, al anterior, contra el que la gente se levantó. El régimen se blinda, pero lo hace a través de una mayor autoridad presidencial, es decir, militar. Se cierran así las posibilidades de que en Egipto pueda haber un régimen abierto, que respete los derechos de los ciudadanos y pueda ser equiparable a cualquier democracia moderna. El camino, por el contrario, es hacia un autoritarismo blindado por reformas constitucionales, que desmantela lo poco que quedaba del efímero periodo en el que todos remaban hacia adelante, apenas una ilusión. A lo mejor algunos egipcios piensan que esto es suficiente pues lo único que quieren es que les guarden las espaldas, pero esto siempre acaba mal.
En resumen, el presidente puede estar más años y con más poderes. Cuando llegue al nuevo límite de los mandatos—siempre se llega al final—, se les ocurrirá algo. 


* "Egypt's MPs call for constitution to be amended" Ahram Online 2/02/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/324897/Egypt/Politics-/Egypts-MPs-call-for-constitution-to-be-amended-.aspx

jueves, 4 de enero de 2018

El hombre tras el botón o solo será un problema si ganamos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé si Donald Trump tiene una lista de deseos o propósitos para 2018. Quizá le parezca demasiado vulgar para alguien que piensa que puede tenerlo todo. Las cadenas norteamericanas de televisión primero y los periódicos después comenzaban con sus comentarios sobre tener un botón nuclear más grande y poderoso que el del líder norcoreano. No se debe retar a Trump en estas cosas porque siempre ha sido muy quejica con las cuestiones de los tamaños, empezando por el de sus manos. El tuit lanzado desde la Casa Blanca al mundo sobre el tamaño del botón y su poder infinito pasará a la Historia de la trivialidad, de la necedad política, cuyos primeros puestos estarán copados por Trump.
Pero el lío del botón no es nada en comparación con la que ha traído el adelanto de un libro sobre el presidente en el que aparecen las opiniones de algunos de sus ex colaboradores, en concreto, el que ha despertado sus iras es Steve Bannon, el ideólogo ultraderechista al frente de Breitbart, el máximo centro de intoxicación informativa usado para favorecer a Trump.
Me imagino que esta situación no es nueva para Trump, acostumbrado a acabar con la paciencia de los que le rodean. Es posible que muchos de los que se le acercan lo hagan con la pretensión de poder manipularle. Es la tentación que siempre presentan los tontos poderosos. Sin embargo, la estupidez de Trump es de un tipo especial y me imagino que ya estará vacunado contra ese tipo de acercamiento del "inteligente útil", sobre todo por la frecuencia que le ha debido ocurrir en su vida. 
Es difícil controlar a una persona como Trump y se están dando cuenta. Todos los que han querido hacerlo, lo han comprendido de una forma u otra. Esto implica que nadie sale por las buenas de una relación con Trump, como ha ocurrido con otros y ahora con Bannon.


La publicación de un libro es para Trump, un tipo que quiere por todos los medios estar en la Historia como el "número 1", un reto. Y el libro escrito por Michael Wolff le plantea muchos, en diversos planos.
The New York Times se centra en el rifirrafe entre los antiguos colaboradores. Trump, como ya es habitual, usa la táctica de infravalorar a los que hasta el momento ha alabado por estar a su lado:

“Steve Bannon has nothing to do with me or my presidency,” Mr. Trump said in the statement. “When he was fired, he not only lost his job, he lost his mind.”
Mr. Trump berated Mr. Bannon for the loss of a Senate seat in Alabama and said the former adviser did not represent his base but was “only in it for himself.” Rather than supporting the president’s agenda to “make America great again,” Mr. Bannon was “simply seeking to burn it all down,” Mr. Trump said.
“Steve pretends to be at war with the media, which he calls the opposition party, yet he spent his time at the White House leaking false information to the media to make himself seem far more important than he was,” he added. “It is the only thing he does well. Steve was rarely in a one-on-one meeting with me and only pretends to have had influence to fool a few people with no access and no clue, whom he helped write phony books.”*


No se le puede quitar a Steve Bannon el mérito de haber sacado de sus casillas a Trump. Lo ha hecho por el punto más sensible y débil que es su propia familia, que sigue siendo el núcleo fuerte de este hombre desconfiado. Le ha hecho sacar a la luz sus mecanismos defensivos, el primero de ellos negar el vínculo entre ambos. En realidad, viene a decir Trump, Bannon no era un asesor y estratega, sino alguien que pasaba por aquí y meramente coincidimos en algún pasillo. Poco más. En su mentalidad, estar junto a él es el mayor privilegio que se pueda tener. Cuando alguien discrepa o le traiciona a sus ojos,  Trump trata de borrar esa proximidad negándola. Todo lo que era positivo, se vuelve negativo. Diciendo que apenas conoce a esas personas no solo las "castiga" sino que trata de restar fuerza a lo que puedan decir de él.
El libro que ha desatado sus iras tiene por título "Fire and Fury: Inside the Trump White House". La BBC ("nice one!", decía Trump en las ruedas de prensa) ha titulado "10 explosive revelations from new Trump book"** haciendo una lista de las afirmaciones que más daño ha hecho a Trump. Esta es la lista:
1. Bannon thought Don Jr meeting 'treasonous'
2. Trump 'befuddled' by his victory
3. Trump 'angry' at inauguration
4. Trump found White House 'scary'
5. Ivanka hopes to be president
6. Ivanka mocks dad's 'comb-over'
7. White House unsure of priorities
8. Trump's admiration for Murdoch
9. Murdoch calls Trump 'idiot'
10. Flynn knew Russia ties 'a problem'


La BBC comenta lo afirmado en el libro de Michael Wolff con las aportaciones de Anthony Zurcher (AZ en el texto). Trata de establecer la novedad y viabilidad de lo expresado en la lista de "revelaciones explosivas". Como puede apreciarse, la lista se parece a algún cuento borgeano pues se pasa de una cosa a otra sin demasiada conexión. Sin embargo, la conexión es la mente de Trump y su forma de percibir el mundo desde sus propios principios.


La estructura de la lista es más o menos clara en sus bloques temáticos: 1 - 2,3,4 - 5,6 - 7 - 8,9 - 10. El primero muestra la relación conflictiva con Bannon a través de la entrevista celebrada con los rusos en la Trump Tower, que involucra al hijo de Trump. el segundo bloque es el que afecta a la personalidad de Trump. Donde este vende seguridad en sí mismo, se nos muestra a un candidato que no tenía intención de ganar y se encuentra con una victoria inesperada. Wolff nos muestra el pánico del ganador y la familia. El tercer bloque es interesante porque nos muestra el papel de Ivanka Trump en este año de presidencia. Me parece factible que Trump haya pensado en ella como una "sucesora". Fueron muchas las protestas y comentarios sobre el papel que la "primera hija" estaba desempeñando. Trump impuso a su hija en muchos foros internacionales promocionando su figura. La idea es que estaba dando un valor añadido a los negocios familiares, pero creo que la idea de una Trump en la presidencia es contemplada por el padre; son sus genes. Las burlas sobre el pelo de Trump por parte de su hija no deben ser una novedad para él.
El número 7 es uno de los más críticos:

Katie Walsh, the White House deputy chief of staff, asked Mr Kushner, the president's senior adviser, what the administration wanted to achieve.
But according to the book, Mr Kushner did not have an answer.
"'Just give me the three things the president wants to focus on,' she [Katie Walsh] demanded. 'What are the three priorities of this White House?' It was the most basic question imaginable - one that any qualified presidential candidate would have answered long before he took up residence at 1600 Pennsylvania Avenue. Six weeks into Trump's presidency, Kushner was wholly without an answer. 'Yes,' he said to Walsh. 'We should probably have that conversation.'"**


Es serio, pero no sorprendente. Estaría en consonancia con lo dicho sobre lo inesperado de la victoria, por un lado, y su obsesión con desmontar la obra de Obama. De hecho, Trump se ha pasado la mayor parte del tiempo deshaciendo que creando. Su primer año ha sido errático dentro y fuera del país. La propia Casa Blanca era un caos a cuyo frente tuvo que poner a un militar serio que cortara por lo sano.
Lo dicho sobre Rupert Murdoch se refiere al profundo desprecio que este siente por Trump y la obsesión, por el contrario, que el presidente siente por él. Nos muestra, en el fondo, la importancia que Trump le da a la imagen, por mucho desprecio que diga sentir por los medios. El poder de Murdoch es para Trump el verdadero poder. Trump, no lo olvidemos, es un hombre hecho en el espectáculo y que ha transformado en espectáculo todo lo que ha hecho. Su frustración proviene precisamente de no poder controlar los medios como desea. Los datos sobre sus maratonianas sesiones de televisión en la Casa Blanca confirman esa obsesión mediática.


El último tema es, de nuevo, volver a los problemas causados por sus colaboradores, Mike Flynn en este caso:

Former US National Security Adviser Mike Flynn knew that accepting money from Moscow for a speech could come back to haunt him, according to the book.
Wolff writes that before the election Mr Flynn "had been told by friends that it had not been a good idea to take $45,000 from the Russians for a speech. 'Well it would only be a problem if we won,' he assured them."
Mr Flynn has been indicted in the Justice Department special counsel's inquiry.
AZ: Like Paul Manafort, Flynn was one of the members of the Trump campaign's inner circle whose prior affairs were not ordered in a way that would, shall we say, stand up to close legal scrutiny. If Mr Trump had been defeated, that probably wouldn't have mattered. Like the protaganists in the film The Producers, however, their success was their undoing.**

La afirmación "solo será un problema si ganamos" es interesante y concuerda con lo dicho en el segundo bloque sobre los temores de todos al ganar inesperadamente. Que en muchas de las cosas que hicieron partieran del principio de que no iban a ganar, ya nos dice mucho. Y puede ser una puerta a los problemas en marcha y a algunos futuros.
El año de Donald Trump en la Casa Blanca solo será borrado por otro peor. Este primer año ha producido más información que las presidencias al completo de la mayoría de los que han ocupado el puesto. Ninguna ha tenido tal protagonismo de esposas, hijas, cuñados y asesores como esta. Todos son los planetas que giran alrededor del sol Trump, acostumbrado a ser el centro de atención.



* "Trump Says Bannon Has ‘Lost His Mind’ After Bannon Insults Donald Trump Jr." The New York Times 3/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/03/us/politics/trump-bannon.html

** "10 explosive revelations from new Trump book" BBC 4/01/2018 http://www.bbc.com/news/world-us-canada-42559436




domingo, 23 de julio de 2017

El "deshonesto Don"

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Puede alguien perdonarse a uno mismo? Perdonarse uno mismo es un acto metafísicamente complicado. Solo la carencia de lecturas por parte de Donald Trump le puede llevar a un acto de este tipo. Dostoievski sería recomendable, pero no sé si será demasiado complejo para empezar.
Desde el punto de vista legal, perdonarse a uno mismo se llama "impunidad". Se suele decir que nadie está por encima de la ley. El presidente dispone de la capacidad de perdón, pero ¿por encima del presidente quién está? Que quien perdone sea la máxima autoridad es una forma de refuerzo de la autoridad. Pero la capacidad de perdonarse solo puede proporcionarse desde el exterior. Trump podría perdonar a sus allegados y familia, no sin matices, como ahora expondremos.
Desde el punto de vista psicológico, que se pueda perdonar a sí mismo plantea el problema de que Trump, en su propia psique, ha sido quien ha tomado las dos decisiones, la que requiere perdón y la de perdonarse. Una mente egocéntrica y narcisista como la suya no admite error. Más de una vez se le ha reprochado su creencia en estar por encima de todo y con poder absoluto. Pese a los que le corrigen, Trump sigue pensando que puede hacer lo que quiera porque se considera como un propietario de una empresa que se llama Estados Unidos.
Desde el punto de vista político, el perdonarse es asumir su falta sin asumir su culpa, algo demasiado descarado como para que le sea perdonado. Ni demócratas ni republicanos pueden aceptarlo porque sería el fin de la democracia. No habrían elegido a un presidente, sino a un emperador, Calígula.
The New York Times señala:

NORFOLK, Va — President Trump on Saturday asserted the “complete power to pardon” relatives, aides and possibly even himself in response to investigations into Russia’s meddling in last year’s election, as he came to the defense of Attorney General Jeff Sessions just days after expressing regret about appointing him.
Mr. Trump suggested in a series of early morning messages on Twitter that he had no need to use the pardon power at this point but left the option open. Presidents have the authority to pardon others for federal crimes, but legal scholars debate whether a president can pardon himself. Mr. Trump’s use of the word “complete” seemed to suggest he did not see a limit to that authority.
“While all agree the U.S. President has the complete power to pardon, why think of that when only crime so far is LEAKS against us,” he wrote on Twitter. “FAKE NEWS.”*


"Complete power" es una clara manifestación del carácter absolutista de Trump. Probablemente no se haya elegido nunca a un presidente tan carente de sentido de "lo político" y tan hundido en la idea de "poder". La diferencia es muy grande y debería servir de reflexión a muchos que han estado teorizando cínicamente sobre lo contrario. El mundo, gracias a estos teóricos, se nos ha llenado de personas para las que la política es algo retórico y el poder lo importante. No llegan ni siquiera a la consideración de déspotas ilustrados (hablar de ilustrado respecto a Trump es claramente excesivo).
Trump ha generado un caos entre sus propios allegados, ya sea porque han seguido sus instrucciones o por que no lo han hecho y han actuado por libre pensando que el amparo de la Casa Blanca era suficiente. La expresión justificativa que se ha escuchado estos días —"en el mundo de los negocios se actúa así"— muestra el completo dislate al que se enfrentan los norteamericanos desde que el presidente electo comenzó a tomar decisiones. Con la presidencia efectiva, tras su toma de posesión, el caos siguió ascendiendo. Hoy es imparable.
Resulta hasta cómico que el nuevo secretario de prensa que ha sustituido al desencajado Sean Spicer ("esperaba llegar al año y lo ha dejado a los seis meses y un día", comentaban en la prensa), Scaramucci hay borrado sus tuits anteriores de sus cuentas con la intención de no crear "malentendidos".
The Washington Post se ocupa también de la cuestión del autoperdón. El profesor de Derecho Jonathan Turley, de la U. George Washington, escribe en The Washington Post un artículo con el título "Yes, Trump can legally pardon himself or his family. No, he shouldn’t" y señala:

President Trump is reportedly looking into using his pardon power in response to an expanding special counsel investigation of Russian influence in the 2016 election. If he really did pardon his aides, his family or himself to head off Robert Mueller’s inquiry, the move probably would be constitutional but ultimately self-defeating for the president.
In using his power to pardon potential witnesses against him, Trump probably would convert a weak criminal investigation into a full-fledged impeachment effort. In 1833, Chief Justice John Marshall upheld a presidential pardon by Andrew Jackson by saying that a pardon is “an act of grace” by a president. A pardon in these circumstances would not be viewed as an act of grace, but a gratuity from an isolated president.**


Esto coincide con lo señalado anteriormente: se salva de una para entrar directamente en el proceso de "impeachment", que es la única salida que le quedaría. Trump no ha entendido que una cosa es salvar su cabeza y otra el sistema. Trump ha puesto en peligro el sistema de varias formas. La primera y más evidente es apoyar sus esfuerzos para conseguir en el poder en Rusia. No hace falta recurrir a la Teoría de Juegos nos permitiría comprobar fácilmente que Rusia gana siempre. La única duda es que oculte sus carcajadas o lo haga a la cara.
El aislamiento del presidente no es solo una cuestión moral. La gente se puede aburrir de tener que estar defendiendo a un presidente que cada día hunde más su presidencia. Para muchos, la política es supervivencia y con Trump no solo no está garantizada la supervivencia sino que puede aparecer en cualquier momento algo que haga desear haber estado con la boca callada. Borrar los tuits, como Scaramucci, puede no ser suficiente.


El profesor Turley establece los efectos de esta cuestión del autoperdón:

The issue of whether a president can pardon himself is one of the unanswered questions of the Constitution; it has never happened in the history of our republic. Even Nixon did not stoop to a self-pardon, although he did research it. Neither did Andrew Johnson or Bill Clinton, both of whom were impeached by the House but not removed from office by the Senate. Such an act would make the White House look like the Bada Bing Club. After a self-pardon, Trump could wipe out the Islamic State, trigger an economic golden age and solve global warming with a carbon-eating border wall — and no one would notice. He would simply go down in history as the man who not only pardoned his family members but himself.
Pardoning his associates at this stage would clearly have a tactical benefit, but the historical and political costs of that would be immense. The most obvious reason for issuing pardons now would not be to protect any of the key people from jail but to limit Mueller’s leverage over witnesses. Mueller has selected a team of prosecutorial heavies, some of whom are known for flipping witnesses and using pressure to secure their cooperation. A pardon removes that option and reinforces the ability of close associates to take a hard line with investigators.
Of course, the use of the pardon power to protect the president’s political allies and family members would be legitimately decried as an abuse. It would not, however, be unprecedented.**

La democracia, podemos concluir, se convierte en tiranía. Todos los mecanismos y poderes que el pueblo le ha entregado con la consideración de que serán para el bien del propio pueblo, el presidente los usaría en beneficio de él y los suyos. Quedarían por encima de la ley; el sistema se quebraría. Solo quedaría el impeachment, es decir, deshacerse del que ha quebrado el sistema pervirtiéndolo.
La apelación a la Historia que hace Jonathan Turley no es trivial: da igual lo que Trump pudiera hacer después. Ante la Historia de los Estados Unidos, en las escuelas sería un paria, un tramposo, el "deshonesto Don", como existe el tópico del "honesto Abe", por Lincoln. Sería otro Richard "Tricky" Nixon, como el descrito en el obra de Phillip Roth, "La pandilla" (Our Gang). El ególatra Trump solo podría aspirar históricamente a ser una cagada de paloma en la bandera de las barras y estrellas. Es lo que le están diciendo. ¿Servirá de algo?
La idea del "completo poder" es perversa en una democracia y va contra su esencia misma,  hasta expresada como advertencia en un tuit del presidente. Pero, en la mentalidad de Trump, el poder no es poder si no puedes hacer, por lo que tiende a excederse; los límites son desafíos. No es casual que una de las anécdotas reveladoras de la campaña electoral fuera la invención de un inexistente artículo de la Constitución norteamericana.
Otro de los artículos de The Washington Post es el firmado por tres profesores de Derecho, Laurence H. Tribe, Richard Painter y Norman Eisen, con el título "No, Trump can’t pardon himself. The Constitution tells us so", afirman:

Can a president pardon himself? Four days before Richard Nixon resigned, his own Justice Department’s Office of Legal Counsel opined no, citing “the fundamental rule that no one may be a judge in his own case.” We agree.
The Justice Department was right that guidance could be found in the enduring principles that no one can be both the judge and the defendant in the same matter, and that no one is above the law.
The Constitution specifically bars the president from using the pardon power to prevent his own impeachment and removal. It adds that any official removed through impeachment remains fully subject to criminal prosecution. That provision would make no sense if the president could pardon himself.
The pardon provision of the Constitution is there to enable the president to act essentially in the role of a judge of another person’s criminal case, and to intervene on behalf of the defendant when the president determines that would be equitable.***


Ya sea porque los juristas afirman que no se puede o no se debe, no hay salida por este camino para Trump y su especial "pandilla". Si se repasa el historial de estos pocos más de seis meses se comprobará cómo todo ha sido un despropósito en todos los órdenes. Solo la obcecación puede hacer que este desastre se mantenga mucho tiempo, pero ¿cómo salir?
El descrédito de los Estados Unidos en todos los órdenes está en manos de una persona cuyo comportamiento es difícil de defender en aspectos que van de lo protocolario a la Defensa. Admirado y admirador de dictadores y retrógrados políticos en todos los órdenes, está en un puesto que le viene enorme. Sus acciones nos afectan a todos, como ocurre con su negacionismo del cambio climático o las cuestiones en los conflictos internacionales. Llegó, insultó y amenazó. 
Puede que Donald Trump se perdone a sí mismo; puede que sea el único que le perdone.


* "Trump Says He Has ‘Complete Power’ to Pardon" The New York Times 22/07/2017 https://www.nytimes.com/2017/07/22/us/politics/donald-trump-jeff-sessions.html
**  Jonathan Turley "Yes, Trump can legally pardon himself or his family. No, he shouldn’t" The Washington Post 21/07/2017 https://www.washingtonpost.com/outlook/yes-trump-can-legally-pardon-himself-or-his-family-no-he-shouldnt/2017/07/21/6134fb12-6e2d-11e7-b9e2-2056e768a7e5_story.html

*** Laurence H. Tribe, Richard Painter y Norman Eisen "No, Trump can’t pardon himself. The Constitution tells us so" The Washington Post 21/07/2017  https://www.washingtonpost.com/opinions/no-trump-cant-pardon-himself-the-constitution-tells-us-so/2017/07/21/f3445d74-6e49-11e7-b9e2-2056e768a7e5_story.html



sábado, 21 de enero de 2017

Tras el discurso, más muros y menos puentes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Por mucho que el mundo le diga a Donald Trump, siempre se quedará corto ante lo que están diciendo —de forma más o menos elegante o directa— los medios norteamericanos o mucha gente en sus calles. Basta con leer los editoriales para ver el efecto negativo que ha tenido ese discurso fascistoide que ha hecho contra el mundo, contra el sistema y contra la política antes de él.
Es propio de su personalidad patológica considerar que el mundo era un caos antes de su llegada, un caos producido por incompetentes, antipatriotas, pródigos, traidores... y que tras su llegada todo llegará de forma milagrosa... prescindiendo del sistema.
El discurso, como han señalado los analistas, no es el de un "presidente", sino el de un candidato en plena campaña diciendo a la gente lo que quiere escuchar, con la vista puesta en unas encuestas. Trump, lo señalamos hace tiempo, no puede dejar de ser Trump. Trump es el candidato-presidente porque necesita de la tensión de la elección, que es la que le permite —como ha hecho hasta el momento— manejar los resortes psíquicos de las multitudes desde los elementos primarios.
Trump no ha pedido unidad al pueblo norteamericano; ha pedido que se unan a él. Es la versión en discurso de lo que hace en Twitter: prescindir de intermediarios. Lo malo es que en este caso, debe prescindir de los partidos. La alegría republicana nunca ha sido excesiva porque son las primeras víctimas de Trump en las primarias, pero después del discurso inaugural, la falta de alegría se debe haber convertido en callada preocupación.
Su afirmación de que es el "pueblo" el que ha llegado al poder es una temeridad que no se le habrá escapado a nadie. La descalificación de la clase política no se refiere solo a los demócratas, sino a todos. Pronto serán los republicanos los que se tendrán que enfrentar a Trump porque son los que tienen mayoría en las cámaras. Y no habrá remedio porque será él quien se enfrente a ellos. Trump les hará un discurso polarizado: o están con el pueblo y él o contra ambos. Los tuits comenzarán pronto a fluir.


De nuevo ponemos sobre la mesa el argumento que a Trump le hace más daño y cada vez de forma más clara: los tres millones de votos menos que consiguió frente a Hillary Clinton. Trump no es un producto del pueblo, sino del sistema que niega. Se ha visto favorecido por una forma que altera los votos del pueblo. Ese debe ser el argumento para frenarlo y él lo sabe. De ahí su insistencia en la cuestión del "fraude" pese a haber ganado la presidencia. Hillary Clinton ganó las elecciones; Trump ganó la presidencia. Es un presidente en minoría popular aunque le sobren apoyos en las cámaras republicanas. Pero para alguien que se presenta como la portavocía del pueblo y dispuesto a meter en vereda a los políticos es un tanto incongruente. De ahí el disgusto real de Trump por los tres millones de votos menos y su reacción hablando de fraude gigantesco sin el cual él habría ganado con mucha diferencia. Su ego —y su estrategia— no lo acepta.
Los medios norteamericanos y de todo el mundo critican el discurso realizado y cada vez van quedando menos dudas sobre lo que piensa hacer. Ya pocos sostienen que se moderará, que la realidad se impondrá. El discurso de ayer es un compromiso ante el pueblo de que es quien ha de cambiar los Estados Unidos, sacarlo del infierno en el que, según él, ha vivido hasta el momento, en permanente sacrificio por el mundo. "América First", le ha dicho, recuperando un viejo lema de la América pro nazi, contraria a la intervención en la II Guerra Mundial.
Los analistas separan del discurso los aspectos internos, en clave norteamericana, y los que se refieren al mundo, mucho más preocupado. Con la excepción de países como el Reino Unido de Theresa May y Boris Johnson o Taiwán, que ha visto recuperado el protagonismo que la aceptación mundial de China desde los años 70 había desplazado, el Israel de Netanyahu, que se ha visto tocado por las últimas maniobras de la diplomacia de Obama y las esperanzas egipcias porque les sigan financiando a los militares, no es mucho lo que Trump ha cosechado.
Las primeras reacciones llegaban desde Alemania tras el discurso calificándolo de "preocupante". La CNN algunos aspectos importantes para el mundo reflejados en su discurso:

"We will seek friendship and goodwill with the nations of the world, but we do so with the understanding that it is the right of all nations to put their own interests first," Trump told the crowd as a light rain fell. "We must protect our borders from the ravages of other countries making our products, stealing our companies and destroying our jobs," Trump said.
"Protection will lead to great prosperity and strength," he added.*


Este aspecto es en el que nos centramos ayer, previendo que sería uno de los ejes. Al "proteccionismo" clásico, Trump tiene que buscar o tratar de imponer una salida para una industria que se verá afectada por esas medidas. La economía puede ser compleja, pero no puede ser contradictoria. Trump solo muestra una mitad, la proteccionista, pero no es un pequeño principado. La guerra industrial tendrá consecuencias también para los Estados Unidos. Y en cuanto que empiece a aplicar medidas unilaterales, deshacer tratados, etc. la fuerza saldrá pronto a relucir. Lo primero que hizo Trump fue amenazar a sus empresas por llevarse los empleos fuera. Ahora las empresas empezarán a hacer números. Han respondido a las promesas de bajadas de impuestos como todas las empresas del mundo. Pero ayer no se movió apenas el índice de Wall Street.
Es a los economistas a los que les toca establecer escenarios de lo que puede ocurrir. Donald Trump ha repetido y adoptado la visión de los economistas populistas norteamericanos, diferente de los liberales, que son claramente proteccionistas. Durante estos años son los que han estado repitiendo las consigna anti China, del robo de los empleos. Todo eso ha calado como una "verdad" en las capas de la población que demandaban una explicación de su situación. La más sencilla era esa. Veremos si el proteccionismo es la solución. Las cifras de desempleo en Estados Unidos están controladas, pero el discurso nacionalista y populista escucha lo que quiere oír. Ahora Trump les ha prometido la creación del Día del Patriotismo. Es barato y le servirá para realizar otro discurso incendiario.


Trump necesita en cada continente una punta de lanza. En Europa tiene al Reino Unido que ha visto bendecido su Brexit con las palabras de Trump. Pronto la Unión Europea será destruida desde dentro, anticipa Trump, y se verá que el nacionalismo proteccionista es la vía. En África, ha mostrado buena sintonía con el militar egipcio, el presidente Sisi. El problema es que Egipto le sale muy caro a Estados Unidos y además tiene un sentimiento antinorteamericano muy acusado. También le pondrá en un compromiso al presidente egipcio si además cumple sus promesas del apoyar el traslado a Jerusalén desde Tel Aviv. Los egipcios y demás países de la zona se pueden enfadar y desencadenar conflictos graves. La consecuencia más evidente será lo que pretende evitar, un aumento del terrorismo. Pero del terrorismo también se vive. Forma parte del populismo tener enemigos a su altura, que tengan a los seguidores en permanente sensación de miedo ante las posibles agresiones. No hablemos ya si Trump toma medidas, contra los musulmanes americanos o les prohíbe la entrada a los que quieran llegar a allí.
Necesita un aliado en América Latina y lo necesita con urgencia. Cuál pueda ser no está nada claro, pero buscará entre los que más necesiten de una ayuda. Peña Nieto tendrá muy pronto que dejarse de bonitas palabras de conciliación y empezar a mantener un poco la dignidad ante las bravuconadas de Trump. Si no lo hace, la sociedad se lo acabará demandando de forma intensa.
Los analistas también recogen los vacíos que la política de Trump provocará. Señalan en el artículo de la CNN:

He made no reference to America's traditional role as a global leader and shaper of international norms. Instead, he pointed at withdrawal -- a prospect that many foreign policy analysts warn could create a vacuum that China or Russia will move to fill.
"We do not seek to impose our way of life on anyone, but rather to let it shine as an example for everyone to follow," Trump said.
Instead, Trump framed US economic struggles as a result of policies oriented toward other countries.
"For many decades, we've enriched foreign industry at the expense of American industry, subsidized the armies of other countries while allowing for the very sad depletion of our military," Trump said.
"We've defended other nation's borders while refusing to defend our own and spent trillions of dollars overseas while America's infrastructure has fallen into disrepair and decay," he added. "We've made other countries rich while the wealth, strength, and confidence of our country has disappeared over the horizon."
The speech echoed his campaign stances, in which Trump blamed China for stealing American jobs, accused allies such as NATO and Gulf countries of taking advantage of US largesse and called for building a wall along the border with Mexico. As a candidate, Trump had proposed rewriting international trade deals and reconsidering alliances that have underpinned the international security order since World War II.*

El proteccionismo económico se convierte en militarismo, en el desarrollo de la industria militar, que es lo más probable que Trump ponga en marcha como motor industrial. Estados Unidos debe fortalecerse para defenderse de los demás o para imponer su orden por su supremacía, que hay que garantizar mediante la inversión militar.
Preocupante es el concepto de "defensa" de otros y su visión de la OTAN. La "aproximación" a Rusia solo tiene sentido como justificación del desmantelamiento de la forma actual de la OTAN, algo que ha sido otro de sus temas recurrentes. La prensa ha avisado de los lazos económicos e intereses de muchos de los que Trump ha nombrado para su equipo.


Este tema es preocupante por el levantamiento de sanciones a Rusia y sobre todo, porque actuará como un chantaje permanente frente a la protección frente a Rusia. Una Europa que se sienta desprotegida tendrá que aumentar su gasto militar. Trump define al mundo como parásitos de los Estados Unidos. La OTAN es para él un ejemplo. Los países de la antigua Unión Soviética volverán a sentir la presión de Rusia, como ha ocurrido con Ucrania. Europa debe empezar a darse cuenta de esto y lo que supone de debilidad si no se mantiene firme en sus posiciones y comienza a considerar que la defensa es cosa nuestra. Ni que decir tiene que el papel central hasta el momento de los Estados Unidos ha evitado el armamentismo en muchos países, que ahora se tendrá que desarrollar como alternativa a su propia seguridad tanto en lo que respecta al terrorismo como a las amenazas de otro orden. No es bueno que proliferen las armas, pero Trump ya ha dicho que está dispuesto a que el poder de los Estados Unidos redunde en su propio beneficio y no en el de terceros. Veremos qué opina los republicanos ante este desmantelamiento. También debería tener en cuenta que muchas de las bases que los Estados Unidos usa no son suyas. Eso será algo que habrá que poner sobre la mesa si desmantela la política de alianzas. Siempre encontrará alternativas en regímenes que necesiten de su apoyo por inestabilidad interna o peligro exterior próximo, pero le pueden costar.
La política, finalmente hacia Asía, en especial China, aunque también con Japón y Corea, a los que acusa de "robar" los empleos americanos es quizá el aspecto más complicado de todos ellos pues afecta a la totalidad de la economía mundial, en donde se puede producir una enorme inestabilidad que cree conflictos añadidos en el orden interior.


Con todo, el peor de los efectos son las secuelas, los países que se dejen arrastrar por los mismos objetivos y planteamientos. Decíamos el otro día que dos de los cuatro desafíos que amenazaban a la Unión Europea son Donald Trump, que la quiere débil y desunida, y los eurófobos populistas que sencillamente no la quieren. Esperemos que la visión de lo que está ocurriendo con Trump y los peligros en el aire sirvan de vacuna y no de vigorizante.
Europa, en la mente de Trump, es un rival y un parásito. Le interesa débil y barata, incluso como fuente de ingresos vendiéndole lo que él dice le daba gratis. Forma parte del mensaje que está trasladando a su "público" (es realmente su público, dado el componente de espectáculo con el que vive).
La cuestión china es muy compleja y habrá que esperar a que su objetivo comercial prioritario reacciones una vez llegado a la presidencia y hablando como presidente. China no va abajar la cabeza y son los segundos mayores poseedores de deuda norteamericana, después de Japón, y ya saben lo que se dice. Si Trump comienza una guerra comercial con Asia, los riesgos son altos. China ha estado usando la compra y venta de deuda para mantener el nivel que le interesa del yuan, pero en una guerra comercial pueden pasar muchas cosas.
Nunca es buena una guerra con quienes controlan tu deuda y pueden alterar el valor de tu moneda, comprando o vendiéndola. Tampoco lo es para los que piensan en un mercado de 1.400 millones de personas. Es una guerra imprevisible para la economía mundial. Las dos mayores economías del mundo enfrentándose es un escenario peligroso.


No es el único peligro. La cuestión del terrorismo islamista también ha recibido respuestas simples y tajantes en el discurso de Trump:

Outside of trade, Trump's first foreign policy priority will be defeating ISIS and other "radical Islamic terror groups," the document said.
Referring to this security challenge as a clash of civilizations, Trump said in his remarks that the US will "unite the civilized world against radical Islamic terrorism, which we will eradicate completely from the face of the Earth."
The document listed as a second priority rebuilding the military to ensure that "our military dominance must be unquestioned." US military spending in 2015 was roughly the same as the next seven-largest military budgets combined, including China, Russia and the UK.*

Todos los planteamientos anteriores chocan con esa pretensión de liderar "the civilized world" frente al terrorismo. No sabemos cuáles son sus fórmulas para acabar con el terrorismo y vencer en la "guerra de civilizaciones". La respuesta de los países árabes es bastante complicada. Muchos han sido aliados de los Estados Unidos para mantener bajo control el conflicto palestino y cubrir las espaldas de Israel. Los efectos de Trump, con su idea combinada de "guerra de civilizaciones" y "mundo civilizado", que no sabemos si se superponen o hay matices, pueden ser explosivos.


Los equilibrios hasta el momento participaban de la rivalidad Rusia-Estados Unidos, con Irán y Siria, por un lado, y los aliados alrededor de Egipto y Arabia Saudí, ahora con enormes diferencias. Ahora hay un par de guerras confusas en la zona, más el terrorismo añadido. ¿Puede Trump ser el combustible para mayores conflictos? Sin duda. Lo peor que podrían pasar en estos primeros meses es un atentado de importancia en territorio norteamericano, algo que permitiera a Trump hacer una demostración de fuerza como lo fue la Guerra del Golfo, cuyos estragos todavía perduran. El conflicto, como ocurre ahora, sería traducible en nuevos éxodos hacia Europa, que no tendría voz, pero si recibiría el efecto directo y se ampliarían más los conflictos.
El discurso de Trump ha sido el discurso que muchos creían que no se produciría, pero que pronto se vio venir. Con todo, la contestación principal la tiene en los Estados Unidos, cuya población no le dio el triunfo, sino las peculiaridades del sistema que tanto ha denostado.
En estos momentos marchan hacia Washington y por todos los estados mujeres que le dan la segunda muestra de discordancia. También en muchos lugares del mundo. No creo que eso le suponga a Trump mucho problema, pero sí dará en qué pensar a los republicanos en cuanto que empiecen a bajar los niveles de aceptación como ya han empezado a hacer. Trump es el presidente con menor aceptación de los que han pisado en décadas la Casa Blanca. Pero eso a él no le importa demasiado convertido en la persona "más exitosa" que ha llegado a la presidencia. Lo dice por sus propiedades, hoteles y campos de golf por todo el mundo. Los burdeles de su abuelo han dado mucho de sí.


Pero la política es otra cosa. Afecta a las personas, a sus vidas y sus opiniones cuentan. Trump va a conocer, le importe o no, pronto lo que el mundo piensa de él. Le parecerá una confirmación de que va por el buen camino. Suele ocurrir con este tipo de personalidades. La descripción que la prensa ha hecho de él ya no se contiene ante la figura del presidente.
Valga de ejemplo el editorial que The New York Times le dedica tras escuchar su discurso y su visión de América:

President Trump presented such a graceless and disturbingly ahistoric vision of America on Friday that his Inaugural Address cast more doubt than hope on his presidency.
Instead of summoning the best in America’s ideals, Mr. Trump offered a fantastical version of America losing its promise, military dominance and middle-class wealth to “the ravages of other countries making our products, stealing our companies and destroying our jobs.”
[...]
It was hard to make sense of Mr. Trump’s distorted vision of America’s past and present. But the passion was familiar in his promise to “make America great again,” as if the nation were in despair and yearning to retreat somewhere with him. The crowd cheered him repeatedly, particularly when he vowed to “unite the civilized world against radical Islamic terrorism, which we will eradicate from the face of the earth.”
Vainglorious on a podium where other presidents have presented themselves as fellow citizens, preening where they have been humble, Mr. Trump declared that under him America will “bring back our jobs” and “bring back our borders,” “bring back our wealth” and “bring back our dreams.” This country has its challenges, and we fervently hope Mr. Trump will address them. But America had dreams before Friday. It was great before Mr. Trump became president, and with his help — or, if necessary, in spite of his folly — Americans will find ways to make it greater in years to come.**


Las personalidades como Donald Trump viven en un mundo propio, distorsionado, como dice el editorial. Lo malo es cuando consiguen contagiar a los que les rodean, les arrastran a los desastres de sus locuras visionarias y apocalípticas. La Historia presenta ejemplo de desastres de este tipo. Lo malo es que los efectos de esta locura puede afectar a todos. Por todo el planeta se ha producido manifestaciones. No han sido solo las mujeres, las primeras en defender sus derechos y los de todos. Le han dicho que se ocupe menos de elevar muros y más de crear puentes.




* Nicole Gaouette "Trump stakes out inward, protectionist vision for America" CNN 20/01/2017 http://edition.cnn.com/2017/01/20/politics/donald-trump-foreign-policy/index.html
** Editorial "What President Trump Doesn’t Get About America" The New York Times 20/01/2017 https://www.nytimes.com/2017/01/20/opinion/what-president-trump-doesnt-get-about-america.html