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lunes, 18 de abril de 2022

Sánchez y los algoritmos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer hablábamos aquí del uso del "Big Data" en la campaña de la DGT tras la cual todo el mundo empezará hoy a ver si se cumplió, con la atribución de un carácter mágico al término, una especie de "profecía" oracular, hoy es otro de los términos, "algoritmo", el que acude a la primera plana de ABC en un gran titular en la primera página de su edición impresa e igual protagonismo en su edición digital.

De nuevo se crea un sentido a partir del desconocimiento popular de estos términos, por lo que se contribuye a crear en los lectores una sensación de terror ante lo que se pueda ocultar tras esas palabras que nos llegan, como Terminator, desde el futuro.

El titular de ABC es "La Moncloa usa algoritmos para controlar la imagen de Sánchez",  seguido de la "inquietante" entradilla "El programa de inteligencia artificial permite al aparato de comunicación del Gobierno conocer en tiempo real cualquier alusión al presidente". A ello se suma un editorial, «Narcisismo en La Moncloa» y un tercer artículo con el titular "La tecnología que permite guiar la acción política en tiempo real" y una entradilla con el siguiente texto: "Si hace unos años equipos humanos se dedicaban a escuchar de forma tradicional la radio y la televisión, ahora la inteligencia artificial reduce el tiempo necesario para conseguir esa información".

Nada de lo expresado en ninguno de estos textos difiere de lo que hacen la mayor parte de los dirigentes mundiales en nuestra escala, que usan las posibilidades tecnológicas para tener un seguimiento de la opinión.

Aquí hemos señalado en varias ocasiones que esta preocupación constante por la opinión puede caer en algo distinto al "narcisismo", como se señala en el editorial, que es en una dependencia de los gustos para tratar de tener siempre el respaldo popular por encima de principios o límites. El mal no es el narcisismo sino la falta de estabilidad por obsesión con la permanencia. Hoy que nos planteamos —como en Francia— el por qué de la desaparición de los llamados partidos tradicionales, quizá la respuesta pueda estar en esa indefinición referencial frente al oportunismo del día a día que nos marcan encuestas o análisis de tendencias, para los que resultan esenciales las aplicaciones tecnológicas. No creo que haya partido en España que no las utilice porque es la forma barata (salvo apariciones de amigos) y rápida de saber lo que es una obsesión de todos los líderes y partidos: qué piensan de nosotros. No es cuestión de narcisismo, sino de la deriva pragmática del comportamiento político, que no va por delante, marcando camino, sino por detrás de la opinión pública satisfaciendo deseos. Esto puede funcionar mientras no se den bandazos y se satisfagan deseos sin la necesaria pedagogía que el poder debe realizar para que vaya mejorando el estado de la opinión.

El artículo titulado "La tecnología que permite guiar la acción política en tiempo real" recoge en su interior la esencia de lo dicho, donde se introduce otro de los términos "inquietantes", el de "tiempo real", que tiende a interpretarse, en combinación con los demás" como una especie de espionaje desde La Moncloa a cada ciudadano. En el artículo se nos explica: 

El desarrollo de la tecnología ha cambiado radicalmente la forma en la que empresas e instituciones están al tanto de la imagen que se proyecta sobre ellos. Si hace unos años equipos humanos se dedicaban a escuchar de forma tradicional la radio y la televisión para estar al tanto sobre lo que se decía sobre sus clientes, ahora la inteligencia artificial (IA) ha reducido enormemente el tiempo necesario para conseguir esa información. «La IA es la mejor manera de hacer un análisis rápido, eficaz y centrado en el usuario», explica a ABC Almudena Ruiz Iniesta, directora del Máster en Inteligencia Artificial de la Universidad Internacional de La Rioja.

Precisamente, el uso de la IA es lo que va a permitir que, ahora, el equipo de comunicación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pueda estar al tanto sobre lo que se diga sobre él en tiempo real y que, además, esa información sea valiosa eliminando por completo todo aquello que no interesa. La comunicación entre la empresa que ofrece el servicio de ‘clipping’ de medios y el Ejecutivo debe ser constante para que el trabajo realizado sea los más consistente posible. «Si buscas ‘clips’ de audio sobre Pedro Sánchez te vas a encontrar con millones de resultados cada día. El objetivo de las empresas que ofrecemos este servicio no es el de recopilar absolutamente toda la información que se comparte sobre nuestros clientes, ya sean empresas, instituciones o agrupaciones políticas. Por el contrario, debemos conseguir los resultados interesantes. Y eso se consigue con inteligencia artificial, pero también con inteligencia humana», dice Margarita Jerez de la Vega, consultora externa que lleva desde la década de los noventa creando y dirigiendo empresas encargadas de realizar labores similares a las que Hallon Intelligence ofrece ahora al Gobierno de España.** 

La frase "que, ahora, el equipo de comunicación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pueda estar al tanto sobre lo que se diga sobre él en tiempo real" nos incita a hablar en voz baja, a temer al Gran Hermano de La Moncloa que a todos nos acecha. Parece una advertencia para que bajemos el volumen de nuestras voces, a que antes de que escribamos "Pedro Sánchez" lo pensemos dos veces al sonar algún timbre en los despachos siniestros desde los que se nos espía en cada instante.

Es interesante que en los dos párrafos citados anteriores lo que dicen los expertos es con total normalidad, situando esta actividad como otra de análisis cualquiera, en contraste con el carácter totalitario que se le quiere dar. El propio hecho de que haya másteres en inteligencia artificial (mi propia facultad inaugura este próximo curso uno relacionándolos con los Derechos Humanos para evitar los malos usos) o de que la experta consultada diga que lleva desde la "década de los noventa creando y dirigiendo empresas encargadas de realizar labores similares" no supone cortapisa para el argumento orwelliano sobre La Moncloa.

No creo que Pedro Sánchez esté más o menos preocupado por su imagen que otros dirigentes políticos. Y si lo está, peor para él, ya que es esclavo de lo que los demás piensen. Pero ¿no hemos convertido en eso la política?

Las formas de determinan el estado de la opinión pública se establecen ya en todos los niveles empresariales, la cuestión está en qué información es útil en cada caso. Hay campañas publicitarias, por ejemplo, que suscitan rechazo porque aparecen aspectos que se midieron mal. La forma de rectificar es testar los efectos y para eso sirven los algoritmos que maneja la Inteligencia Artificial. Se busca la mayor eficacia de la comunicación mediante toda una serie de técnicas de prueba que se han ido afinando en el tiempo gracias a las mayores cantidades de información (aquí entra la tecnología denominada Big Data y que parte de otros principios selectivos o, si se prefiere, del tratamiento masivo de datos sin realizar los filtros que podrían reducir la eficacia dejando que emerjan las pautas buscadas) y al refinamiento de los protocolos y algoritmos, que son las secuencias matemáticas que permiten manejar los datos recogidos masivamente. La potencia de cálculo de nuestros ordenadores y el crecimiento brutal de las fuentes y cantidades de información, incluida ahora la llamada Internet de las Cosas, que suministrarán muchos más datos para extraer la información que deseamos obtener.


Si esto fuera solo cuestión de Pedro Sánchez podríamos respirar tranquilos. La cuestión es que, como señala el propio texto por boca de Margarita Jerez de la Vega, esto es ya el objetivo de cualquier empresa en el mercado. La imagen del presidente no es distinta de la de una sopa de verduras, un refresco sin azúcar o ropa interior negra. No lo es para las máquinas, ni para los algoritmos. Solo lo es para los que leen esos datos, pasados por la máquina.

En el editorial titulado "Narcisismo en La Moncloa", tras señalar los gastos en medios y en controlar la opinión pública por parte de Sánchez, se explica:

(...) Por si no fuera suficiente este despliegue de medios, La Moncloa ha contratado a una empresa especializada en la monitorización de información para que mantenga permanentemente al tanto al equipo de Sánchez de cualquier comentario, publicación o noticia que afecte al presidente del Gobierno. El servicio se basa en un sistema de algoritmos que rastrean emisoras de radio y cadenas de televisión para localizar contenidos de interés para La Moncloa; contenidos que llegan en pocos minutos a los terminales de los responsables de comunicación y propaganda de la Presidencia del Gobierno. El coste de este servicio no es excesivo, algo más de 16.000 euros al año, pero lo importante es su significado político, que revela una clara obsesión de La Moncloa por preservar una imagen de Sánchez cada día más sometido al deterioro que impone la realidad. Tampoco parece que tanta información esté sirviendo para que La Moncloa esté al tanto de cuáles son los datos de la vida cotidiana en nuestro país. Al contrario, el empecinamiento del discurso oficial en pintar la realidad de España como un oasis de recuperación y estabilidad o bien demuestra que la información es sometida a un proceso de manipulación para que llegue distorsionada a su destinatario, o bien significa que el objetivo de tanto algoritmo es crear un contrarrelato, una constante campaña de contrainformación.**


Es difícil no esbozar una sonrisa al leer esto, basado en la extrañeza ante esos conceptos ya peligrosos que provienen de las máquinas. Convertir a Pedro Sánchez en un narcisista "Señor de la Máquinas" es ridículo, cuando la crítica política se puede ejercer desde muchos otros parámetros razonables. Sánchez no es mejor o peor por utilizar ese económico servicio anual. ¿No crean todos permanentemente sus relatos y contrarrelatos?

Los medios nos dicen que ni Alberto Núñez Feijóo ni el presidente autonómico andaluz van a asistir a la toma de posesión del presidente de Castilla y León. Evidentemente es una cuestión de "imagen". No quieren la foto con Vox. Ya sea por principios o por sus efectos nocivos, prefieren tomar su decisión de no asistir aduciendo "problemas de agenda". Cada uno lo interpretará y contestará a su manera dentro de la brega constante en la que unos tratan de atacar y otros de defenderse.


La política hoy —nos guste o no y por parte de todos— se basa en este monitoreo constante de la imagen. Si debemos preocuparnos por algo es por la intromisión constante —incluida la de los periódicos que dicen atacar la IA, el Big Data, el "tiempo real", etc.— en nuestras vidas. Hoy entrar en cualquier medio es navegar en un océano de "cookies" cuya función es monitorizar nuestra vida en la red al milímetro. De las páginas que visitamos los algoritmos deducen nuestro comportamiento, de las horas que pasamos ante un monitor si estamos casados o solteros, de nuestras compras nuestros gustos, etc. Todo forma parte ya de ese big data, de esa Internet de las Cosas, de ese Alexa en el salón recibiendo órdenes y de los múltiples dulces que se nos ofrecen para que cedamos nuestros datos, aunque esto no importe ya mucho, porque quedan muy pocos por ceder. Todavía hay quien tapa con cello la cámara de su portátil, aunque luego suba decenas de selfies a su cuenta, donde deducen a través de algoritmos faciales con quién ha estado, dónde y a qué hora, qué ha hecho. Todo se guarda y ya le servirá a alguien.

Los que pagan porque se extraiga información útil (según cada uno) son ya todos, pues es lo que les permite dirigir, planificar y tomar decisiones al segundo. Que esto ocurra en la política va más allá del narcisismo. Si ABC revisa su propia política de cookies, verá que sus equipos directivos toman decisiones según el conocimiento que tienen de sus propios lectores.

¿Triste? Puede que sí, pero todos lo están utilizando, por lo que emprender campañas en su contra, sin tomar medidas en el campo propio, no es más que un intento naif de desmarcarse.

Hoy los partidos funcionan como empresas y las empresas tal como les dejan las leyes salvajes del mercado, aprovechando toda la información, que según cómo la filtremos nos dará información sobre unas cosas u otras.

Sería interesante saber cuántos partidos políticos lo practican, es decir, cuántos tienen contratados este tipo de servicios de chequeo de redes y medios. Probablemente todos los que puedan pagárselo. Especular sobre narcisismo en esto no tiene muncho sentido cuando todos los partidos están trabajando sobre la imagen de sus líderes y tratan de hundir la de los ajenos en esta batalla sin cuartel que se ha convertido la política, en la que se golpea donde más duele, en la imagen

Para bien o para mal, es lo que hay. No entiendo el escándalo a estas alturas.  Hay motivos suficientes para la crítica y la preocupación como para tener que recurrir al uso de algoritmos y demás cuestiones tecnológicas que están ahí desde hace mucho tiempo.


* "La Moncloa usa algoritmos para controlar la imagen de Sánchez" ABC 18/04/2022 https://www.abc.es/espana/abci-moncloa-algortimos-para-saber-minuto-dice-sanchez-202204171810_noticia.html

** "Editorial: «Narcisismo en La Moncloa»" ABC 18/04/2022 https://www.abc.es/opinion/abci-editorial-abc-narcisismo-moncloa-202204172216_noticia.html

lunes, 21 de febrero de 2022

El golpe

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La tensión en el PP va a más y o a menos, como algunos —y solo algunos— querían. En este contexto, Pablo Casado ha dado un mal paso estratégico al dar por buenas las explicaciones ofrecidas. Esto hubiera bastado ante otro rival, pero el estilo bronco de Díaz Ayuso lo ha tomado como una oportunidad para ganar terreno rápidamente en el campo de batalla.

La manifestación del otro día ante Génova pidiendo la cabeza de Pablo Casado y Teodoro García Egea es un movimiento que tiene poco de espontáneo y muestra las técnicas populistas de Díaz Ayuso y los que están detrás en un doble movimiento de tenaza, la calle y los medios.

El editorial del diario ABC, con el titular "Casado, una dimisión obligada", no deja espacio a otro tipo de reflexión más que pedir la cabeza del presidente del partido y de la directiva nacional: 

La guerra civil en el Partido Popular se ha hecho tan insostenible y carente de salidas negociadas que Pablo Casado debe dimitir como presidente nacional del partido en las próximas horas. Ya no se trata de que sea mejor o peor candidato, sino de que no ha sabido resolver una crisis que ya ha contagiado al partido, a las bases, a la militancia y a millones de votantes en toda España. No es un episodio que afecte a Madrid. Es la marca electoral la que irreversiblemente seguirá marcada e inutilizada mientras Casado continúe en ella. Ese es el sentir de la inmensa mayoría de los dirigentes territoriales del PP, que exigen un cortafuegos definitivo y drástico como único remedio para salvarse de una sangría.

Es el partido lo que está en juego. Esto ya no va de liderazgos, y cualquier salida negociada de Teodoro García Egea ha quedado desfasada por los acontecimientos, por la incomprensible tardanza de Génova en atajar el conflicto, y porque todo se ha revelado absolutamente inútil y dañino.

Lo ocurrido en Madrid ha extendido por toda España un divorcio real de las bases con su presidente, que por el bien del partido debe renunciar en cuestión de horas. Ya no se trata de intentar recabar apoyos autonómicos, seguir midiendo fuerzas en su pugna con Díaz Ayuso, o buscar soluciones creativas de intercambio de cromos en forma de dimisiones. El perjuicio causado es mucho mayor del que ni siquiera hace tres días podía preverse. Cuando más de 4.000 personas se personan ante la sede del PP exigiendo su dimisión no se trata de un teatro preparado para seguir convulsionando el partido. Es la evidencia de una indignación real que comparten muchos militantes en todo el territorio español. La ingratitud de la política y la vertiginosidad con que hoy en día los militantes y votantes exigen respuestas hace ya incompatible que se pierda un solo minuto más en el PP.*

 


Lo que sigue es la petición de un congreso nacional extraordinario en el que rematar la faena acabando con la dirección del partido. Sorprende la clarividencia del editorialista en la extensión de su análisis a toda España. La idea de la "indignación real" y de la defenestración de la directiva excluye a la principal causante del desaguisado.

Si Casado ha cometido un error grave ha sido precisamente el de creer que aceptando las explicaciones de Díaz Ayuso el asunto se iba a detener. No lo hace porque la propia Díaz Ayuso no está interesada en ello, por un lado, y porque por mucho que Casado "acepte", las investigaciones están en marcha, por lo que se decidirá en los tribunales finalmente quién estaba en lo cierto. Pero mucho me temo que todo esto pase a un segundo término en la clave interna del PP, donde no hay que confundir la lucha y la excusa. La lucha es más amplia que la excusa para el estallido.

El editorial de ABC se posiciona claramente en un bando, contra Casado, en uno de los casos más flagrantes de partidismo informativo que se han visto en estos lares:

Su fallida embestida a Díaz Ayuso lo ha privado de margen de maniobra. Apostó a todo o nada, y perdió desde el momento que se presentó ante los micrófonos de la cadena Cope mal preparado, mal informado, mal asesorado y mal documentado. Y fiándose de unos datos bancarios y fiscales sobre el hermano de Díaz Ayuso que nunca debieron haber llegado a sus manos. Casado tiene que oír tanto el clamor de los indignados de su partido como el silencio de los que no le apoyan. Debe irse, hoy, ya, mejor que mañana.

Es difícil ver a un diario con este grado de propaganda política hacia una persona en una confrontación como es el caso. ¿Qué quiere decir "que nunca debieron llegar a sus manos"? Todo forma parte de la elevación de la figura de la presidenta madrileña a las cumbres del victimismo. La teoría de la conspiración, en este caso del "espionaje", contra ella ha sido su principal arma de defensa: celosos de su éxito, las fuerzas oscuras del PP han trabajado para derrocarla. Este es el argumento que desde el principio han elaborado sus equipos de defensa y ataque. Por eso Casado ha hecho mal en aceptar de mala manera las explicaciones que le dejan en mal lugar. Es la forma de decir que "no había nada" en lo que no está claro todavía y que se seguirá investigando por parte de otros grupos políticos y la fiscalía.

El editorial se adelanta a los hechos para exigir la eliminación de Pablo Casado con el argumento del daño al PP en las futuras contiendas:

Casado ha perdido la confianza de su propio partido, y cunde el pánico a que cualquier opción que tuviese el PP de ganar las elecciones a Pedro Sánchez se haya disipado. Su intervención en la Cope días atrás no fue la de un líder pacificador del partido, dispuesto a encabezar una solución. Solo ofreció la sensación de dirigir un equipo débil cuya única salida posible es renunciar definitivamente a su proyecto y dar paso a uno nuevo. Todo el partido ha quedado en ‘shock’, todo el partido está contaminado, y es todo el partido el que se juega su futuro.

En esto han vuelto contra Casado sus propias argumentaciones. Casado ha estado hablando de la inevitable llegada del PP a La Moncloa. Es uno de esos argumentos retóricos y absurdos, la creencia en ciclos, destinos, etc. que hacen inevitable la llegada al poder. Ganar en Madrid se convirtió en una insignia del PP, al que iban a suceder un éxito tras otro. Sin embargo, eso depende de muchas otras cosas.

Si Casado era la cabeza visible de la victoria, tras del debilitamiento de las expectativas (anunciado por las encuestas y mostrado en los resultados de Castilla y León), se producen los conflictos internos sobre la forma de llegar a La Moncloa. Ya no vale lo que antes valía. El final del demoledor editorial es rotundo: "El Partido Popular está en una nueva fase. El tiempo de este equipo que sucedió al de Mariano Rajoy se ha agotado. No hay solución de continuidad. Casado debe marcharse hoy mismo." 

En RTVE, la interpretación, en cambio, es más salomónica. No dan la batalla por ganada a Díaz Ayuso, como hace el editorial de ABC. Eso sí, señalan la evidencia el peligro de cara al futuro por el daño causado: 

"Ninguna de las dos partes enfrentadas ya es la solución y esto solo lo salva una tercera vía", han asegurado a TVE voces del PP, que añaden que ambas partes "tienen responsabilidad" pero "¿quién vela por la imagen del partido?", se preguntan.

Sobre la manifestación de este domingo, voces críticas de peso afirman que es "muy gráfico lo de hoy. No es que Casado ya no pueda salir de la sede sino que ni siquiera puede entrar" e interpretan que el cierre del expediente a Ayuso supone que la dirección "se ha echado atrás".

Estas fuentes afirman que  "casi todo el mundo en el partido da por hecho que habrá congreso".

Por contra, los barones y dirigentes del partido se han mantenido en silencio, salvo el presidente del PP de la Región de Murcia y jefe del Ejecutivo autonómico, Fernando López Miras, quien ha defendido a García Egea y ha asegurado que no debe dimitir, ya que ha hecho un buen trabajo rearmando al partido, y ha subrayado que Casado es el único presidente y alternativa.**

 


Lo que se debate en el PP es algo más que una cuestión entre egos, que son el continente y no el contenido. El estallido de la dirección contra Díaz Ayuso se produce precisamente tras las tensiones creadas por las elecciones en Castilla y León. La falta de una mayoría contundente que permitiera gobernar hace que se pongan sobre la mesa distintas posibilidades. Paga entonces el PP sus maniobras para la destrucción de Ciudadanos, que se ve reducido en todos los ámbitos... para beneficio no del PP sino de Vox, que es el partido que crece condicionando el propio desarrollo del PP, al que no le queda margen de pactos, obligados a dirigirse hacia el partido de la ultraderecha.

La única voz que se escucha a favor del pacto con el partido de Abascal es la de Díaz Ayuso. Pocas horas después, estalla el conflicto cuyas consecuencias vemos ahora.

La dirección del PP ha estado en guerra abierta con Vox tratando de evitar que el peso creciente de la ultraderecha marque una distancia con lo que es un partido democrático y europeísta. Apoyar o apoyarse en Vox tiene unas consecuencias claras, como lo manifiesta lo que Abascal puso sobre la mesa en la noche misma del recuento. Es el mismo Vox que se manifiesta en Europa junto a Hungría y Polonia, los dos países sancionados por la Unión Europea por sus déficits democráticos, por su retroceso en el Estado de Derecho, como acaban de dictaminar los tribunales europeos. Esta es la derecha populista y reaccionaria que pide retirar la normativa de género por considerarla una "ideología". Es la ultraderecha que hace encuentros con Marine LePen y otros dirigentes de la misma ralea. Con esas alianzas, ¿cómo estar en Europa?

Pero ese es el modelo del pragmatismo populista de Díaz Ayuso, lo que encandila a esos seguidores que la reivindican en la calle pidiendo que sean ellas, Díaz Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo, las que lleguen al "poder". La campaña callejera ya la señala como "presidenta"; es el momento de mover todas las fichas para dar el golpe de mano y hacerse con la dirección del partido, y a la vez deshacerse de sus enemigos.

Sorprende así la radical postura del diario ABC, al que el incidente le permite eliminar de un plumazo a toda la directiva del PP, a todos los que siguieron después de Mariano Rajoy y de los que la propia Díaz Ayuso forma parte.

Los que piden una "tercera vía", en cambio, buscan no verse absorbidos por lo que Díaz Ayuso representa. Ha sido una pieza movida con habilidad para llegar al poder de Madrid, una comunidad que no logra librarse de sus constantes parásitos y fantasmas. Parece que nada crece aquí sin ellos.

En otro punto del espectro informativo, el diario El País, en su editorial, explica:

El presidente del partido acude a la misma sede nacional del PP ante cuyas puertas se manifestaron ayer unas 3.000 personas pidiendo su dimisión, la dimisión de García Egea, y reclamando que Isabel Díaz Ayuso ocupe su lugar como lideresa del partido y candidata a La Moncloa. Una intensa campaña en las redes sociales había extendido durante las últimas horas la convocatoria ante las sedes populares de toda España, pero solo en Madrid las protestas de apoyo a Díaz Ayuso tuvieron éxito. El trumpismo español —muy concentrado en la capital como pudo apreciarse ayer— se revuelve contra el dirigente elegido en primarias por la militancia del partido hace cuatro años. Cualquier otro candidato que se postule a poner remedio a la implosión popular habrá tomado buena nota de hasta qué punto ha llegado la alimentación del monstruo populista en su seno. El partido del orden dirimiendo en la calle sus conflictos orgánicos sin que la beneficiaria de la agitación callejera —el nombre de Díaz Ayuso figuraba en la convocatoria anónima— hubiera desautorizado el aquelarre. La pérdida de institucionalidad alcanza de manera abrasiva desde ayer al Partido Popular, contagiados sus dirigentes de los modos que exporta la derecha radical norteamericana. La degradación de la conversación pública española tiene mucho que ver con el uso permanente que los portavoces populares han hecho de las hipérboles, los insultos, las descalificaciones personales y la desinformación. Esa escalada verbal que alegremente han aplicado a sus adversarios políticos se la están dedicando ahora entre ellos y la reciben, asombrados, de algunos de sus soportes mediáticos habituales.*** 


El análisis del diario nos muestra otra perspectiva diferente a la de ABC —y El Mundo, en una línea similar— y las referencias al "trumpismo" y sus formas describen ese comportamiento que finalmente se ha ido adueñando de un sector del electorado radicalizándolo. La manifestación de la calle Génova tiene mucho de orquestado —es evidente—, como lo tienen las presiones en redes sociales o los medios afines que sobreviven gracias a la necesidad de fuentes de modulación informativa. La supuesta espontaneidad de Díaz Ayuso no es más que la interfaz populista que así la quiere presentar.


Son muchos los que han contribuido a la radicalización de la sociedad española. Lo han hecho de muchas formas. La eliminación de una posibilidad centrista, liberal, que pudiera moderar a derecha e izquierda con sus entradas en el poder, tal como hacían en su tiempo los Liberales británicos o algunos partidos en Alemania, se nos escapa en la España del voto fragmentado y radicalizado a derecha e izquierda, una España en la que es posible que partidos antidemocráticos, separatistas, ex partidarios del terrorismo, etc. entren en las quinielas del poder y en las alianzas de gobierno.

La radicalidad llama a la radicalización progresiva. El episodio madrileño es un intento más de hacer avanzar esa radicalización. Los partidarios de Díaz Ayuso han comprobado que el llamado "efecto Ayuso" no funciona en otras demarcaciones, pero quieren ampliarlo a las conexiones con Vox, un peligro real. El uso de grandes palabras —"patria", "libertad", "familia", etc.— no es garantía precisamente de grandes principios y ese es el camino del populismo.

La necesidad de un partido realmente liberal y no solo liberalmente económico es importante. Una democracia necesita cierto tipo de equilibrio y de opciones equilibradas para poder ser estable. Lo que nos están trayendo con estas luchas no es eso precisamente.

Para Díaz Ayuso y los suyos, la mejor defensa es un buen ataque. La aparición de pancartas y camisetas pidiendo su posición al frente del Partido Popular, proclamándola "presidenta" y llevándola a La Moncloa nos muestra un dudoso grado de espontaneidad y, por el contrario, una bien elaborada campaña para hacer retroceder a la dirección del partido, primero, para destruirla después. Es todo un golpe —callejero y mediático— diseñado con eficacia  y con el deseo de llevar el daño lo más lejos posible para que las reacciones vayan contra la dirección dinamitándola. ¿Lo logrará?

Sabiendo cómo trabajan Díaz Ayuso y los suyos, nadie querrá exponerse demasiado hasta llegar al congreso nacional extraordinario donde se puedan zanjar los asuntos con menos exposición. Los partidarios de una tercera vía que liquide el asunto deben ser discretos y no exponerse demasiado.

El Mundo

* "Editorial de ABC: Casado, una dimisión obligada" ABC 20/02/2022 https://www.abc.es/opinion/abci-editorial-abc-editorial-abc-casado-dimision-obligada-mismo-202202201451_noticia.html

** "Mas de 3.000 personas arropan a Ayuso y piden la dimisión de Casado y Egea frente a la sede del PP" RTVE.es 20/02/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220220/crisis-pp-cientos-personas-piden-dimision-casado-egea/2292900.shtml

*** Editorial "La pelea del PP baja a la calle en Madrid" El País 21/02/2022 https://elpais.com/opinion/2022-02-21/la-pelea-del-pp-baja-a-la-calle-en-madrid.html