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miércoles, 6 de agosto de 2025

El desprecio a los mayores

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es otra punta de un iceberg que se manifiesta a través de diversos casos. Reflejan algo cada vez más preocupante. En RTVE.es nos ofrecen este titular con la noticia: "Despedida una trabajadora de una residencia tras viralizarse un vídeo vejatorio a una anciana en Guadalajara"* Es otro caso en el que se hace visible un fenómeno, el del desprecio de miembros de las nuevas generaciones hacia las personas de edad avanzada. Cada cierto tiempo aparece alguna noticia en este sentido, una agresividad hacia los mayores y, sobre todo, un desprecio del mundo anterior a unas generaciones en las que se ha perdido el sentido de la historia.

Era otro mundo cuando se enseñaba a través de un mandato: "respeta a tus mayores". La velocidad de transformación social se ha acelerado —Toffler habló del "Shock del futuro"— y nos centrado en ver los efectos sobre los aspecto socioeconómicos y políticos, pero no nos ha interesado el choque generacional, que se ha desplazado del padre/hijos al nietos/abuelos por la mayor distancia. Hoy es frecuente ver a padres en patinete o tablas de skate, con coleta y tatuajes, pero lo es mucho menos verlo en la generación anterior.

En la noticia, que ha causado una rápida reacción social e institucional, se nos dice el caso de la trabajadora despedida:

Una trabajadora temporal de una residencia de mayores en Azuqueca de Henares, Guadalajara, ha sido despedida inmediatamente tras viralizarse un vídeo en redes sociales en el que se puede ver una actitud vejatoria hacia una de las residentes del centro.

Esta trabajadora, que cubría unas vacaciones, ha sido denunciada por presuntas vejaciones a la Guardia Civil y le han abierto un expediente disciplinario desde la dirección de la residencia. A esta denuncia se ha sumado el Gobierno de Castilla-La Mancha, que va a abrir una inspección técnica de lo ocurrido.

En este vídeo, que ha salido a la luz este fin de semana, se puede ver cómo la joven mostraba una actitud vejatoria hacia una anciana utilizando expresiones como: “Me da tan mal rollo venir a darle de comer a esta mujer. Parece que sale de una peli de miedo, tía”. “Quedarme con ella a solas, es que me da un chungo. Está más muerta que viva. Me da mucho miedo esta tía”.*

 La condición de la trabajadora temporal ha hecho que la dirección de la residencia y todas las instancias se hayan lanzado contra ella rechazando firmemente sus acciones que no solamente "vejaban" a la anciana objeto de sus burlas y comentarios, sino al buen nombre de la propia empresa de la residencia. De nuevo las preguntas que nos hemos hecho en casos anteriores del mismo corte: ¿quién forma, quién selecciona el personal en las residencias? ¿Se considera que se trata solo de "dar de comer", de "cambiar", etc. a las y los residentes? ¿No se tienen en cuenta factores de "trato", algo que contenga factores de "humanidad"?

Pero el caso es además esa "punta de iceberg" que hemos señalado, muestra una actitud generacional que va avanzando en una España cada vez más poblada por una generación de "tercera edad" que no convive con sus familias sino que acaba en residencias o al cuidado de personas ajenas que las ayudan. Mascotas y ancianos son un gran negocio en una España falta de hijos y viviendas de tamaño suficiente como para tener hijos. Perros, cada vez, más pequeños, los sustituyen.

Colegio Criminólogos Madrid 2019

Veo cada mañana cómo ancianas de muy avanzada edad son llevadas hasta las esquinas de sus calles donde alguien las lleva a esperar ser recogidas por los autocares que las llevarán hasta sus residencias de días, donde quedarán aparcadas. Esto continuará hasta el fin de su vida.

Esa generación amplia de ancianos es vista de forma un tanto peculiar. Pertenecen a otro mundo y otra época. No son de hoy y como tal las perciben las generaciones más jóvenes. La reacción de la trabajadora despedida, su desprecio y rechazo, no es más que una manifestación de ello.

Son mirados como una rareza por medios y personas de la generación más alejada, que es a la medida de la que se construye el mundo. Están desconectados del mundo digital, hecho a medida de las necesidades más jóvenes. Hoy mismo nos hablan de lo que podemos denominar la "batalla de los cajeros". Los bancos cierran las sucursales y desvían hacia los cajeros y a la llamada "banca online", que requiere estar familiarizado con el mundo digital, disponer de ordenador y conocimientos que se tienen o no se tienen. Los conflictos comenzaron con la respuesta de las persona mayores ante el desprecio que recibían en las oficinas y que dio lugar a la campaña "No soy tonto; soy mayor", que dejó en evidencia lo que estaba pasando.

Hoy tenemos de nuevo la lucha por los cajeros que es la fórmula callejera de alternativa a la desaparición de sucursales y la reducción de los mismos cajeros. Se deben adaptar a la realidad de sus clientes mayores o con problemas de acceso:

La transposición de la directiva recoge que las nuevas instalaciones deben estar diseñadas con una letra más grande que permita ajustar el brillo y el contraste, contar con instrucciones por voz, texto en braille o la posibilidad de conectar los audífonos, entre otras funcionalidades. Asimismo, también deben contar con altura accesible, incluido plataformas en aras de facilitar el acceso a las personas con movilidad reducida.**

El mundo es realmente hostil para los más mayores. No es su mundo. Pueden recibir insultos, desprecios o palizas. Para algunos es algo "inútil"; para otros un obstáculo en sus vidas, un recordatorio de muchas cosas que ellos no van a tener.

Pero hay otro factor que no se tiene en cuenta, la burla del pasado. No se trata solo de economía o de accesibilidad. Hay factores culturales cotidianos que no contribuyen a la mejor situación  de los mayores y cuyo rechazo y desprecio se manifiesta en el caso citado y muchos otros de este estilo. El pasado es ridículo.

Si enciende su televisor verá que muchas cadenas tienen programas en los que se recogen materiales de sus propios archivos o de otros posibles. Esos programas recogen imágenes, personajes, situaciones, música, noticias, etc. desde los años ochenta en adelante. El tono burlesco permite saber la "distancia" cultural entre los espectadores de entonces, que lo veían como "normalidad", y lo "ridículo" que resulta para los espectadores de hoy. Por supuesto, lo que se selecciona del pasado es aquello que fuerza la distancia y cuyo efecto es la consolidación de que aquel mundo, el de sus mayores, era ridículo.

El caso que nos cuenta la prensa va más allá del mal trato a una persona. Refleja una percepción de otro y una actitud despectiva. Es un encuadramiento negativo de la persona y eso es lo que manifiesta. Probablemente la cuidadora despedida ponga por delante su "libertad de expresión" y es esa "libertad" la que ha permitido fluir la reacción. El concepto de "mal trato" se nos queda corto y limitado a ciertas acciones. El concepto de "desprecio" es más amplio y menos "jurídico", por decirlo así. Es lo que pensaba y sentía... y ese es el problema.

La normalidad con la que se ridiculiza el pasado se consolida en la mente de los recién llegados que aprenden a despreciar lo que vive todavía en la mente de los mayores como "su pasado". El resto desaparece o es reciclado. Es difícil que las generaciones compartan algo; por el contrario, se crean mundo estancos.

Se ha invertido la tendencia cultural de corte "clásico": el pasado es valioso o tenía algo valioso que recuperar y hacer nuestro. En un mundo cada vez más presentista —espectáculo y disfrute de entretenimiento— solo pervive lo que es rentable.


No, no se enseña a respetar o comprender lo pasado. Se ignora que dentro de veinte años serán sus hijos los que se burlen de lo que hoy se considera "normal", que se reirán de los tatuajes cuando estos pasen de moda, que se reirán del reguetón cuando llegue una música que lo entierre, por ejemplo.

Las vejaciones a los mayores muestran una brecha temporal cada vez más acusada. Vivimos más, a lo que se junta con el borrado el tiempo. Pero las personas quedan ahí, como un eslabón perdido, como un recordatorio molesto de que el tiempo pasa en un mundo que genera un presente extraño, generacional, hacia el que se dirigen a través de los medios y redes sociales.

El término negativo "edadismo" empieza a tomar sentido negativo y a hacerse manifiesto. El caso de la trabajadora que cubría las vacaciones y ha suscitado el rechazo general es un ejemplo de lo que ocurre con los mayores. Parece que no tuvimos bastante con las muertes en residencias durante la pandemia. 

El mundo académico se abre a este nuevo campo para sus investigaciones, como tesis, artículos de investigación, centros especializados, etc. Por otro lado, los bufetes se especializan también en el negocio de la defensa de los maltratados a los que ofrecen sus servicios. Cada nuevo caso perjudica al sector en su conjunto, además de los principales afectados.

Hoy el negocio sigue estando en la explotación, en su consideración como la materia prima de negocio y de las maldades que se les ocurran a personas que solo sienten hacia ellas desprecio.

Hay que pensar en ello, en causas y efectos, en cómo modificar actitudes ante este creciente desprecio.

 


* "Despedida una trabajadora de una residencia tras viralizarse un vídeo vejatorio a una anciana en Guadalajara" RTVE.es / Agencias 5/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250805/trabajadora-despedida-residencia-viralizarse-video-vejatorio-anciana/16687580.shtml

** Carmen Muñoz "Mayores y pensionistas critican la nueva normativa de cajeros automáticos: "Los cajeros desplazados no son la solución"" 20mintos/La Información Económica 5/08/2025 https://www.20minutos.es/lainformacion/empresas/realmente-efectiva-normativa-cajeros_6234135_0.html

martes, 4 de junio de 2024

Los confusos envases de los medicamentos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ser mayor no es solo tener años. Es tener peor vista, peor memoria, más despistes, peor salud... y tomar más medicamentos. Cada achaque, un medicamento; muchas veces, una colección de envases con formas y colores propios.

Creo que nadie duda de la rentabilidad de las farmacéuticas, especialmente en un país en el que ya se habla de la "silver economy", es decir, del negocio de los mayores en sus diversas manifestaciones. Una de ellas, muy rentable, es precisamente el negocio de la "enfermedad" y de sus "remedios", ese tener que tomarse diariamente las "pastillas" que alivian los diversos achaques fruto de la edad. Sin duda, un negocio muy rentable y creciente conforme nuestro país envejece. La duración de la "mala salud", sí, es un gran negocio.

Hace apenas una semana, el diario 20minutos nos avisaba de un caso realmente sorprendente para el que no está en esto de la enfermedad. Su titular señalaba: "Una mujer de 77 años toma durante días un ansiolítico en lugar de las pastillas de la alergia porque ambos envases son iguales"* Hay muchas cosas que se pueden entender, pero no ésta.

En un mundo que se basa en la identidad diferenciada, es decir, en encontrar una forma de identificación frente al resto, la empresa escogió crearse una "imagen" empresarial, lo que la llevaba a repetir el modelo en diversos envases de medicamentos. Lo que es una idea de primero de Marketing ha podido llevar a la tumba a unas cuantas personas, las que confundían los envases y con ellos los medicamentos y las dosis.

La imagen que acompañaba a la información no dejaba lugar a dudas. Los dos envases eran prácticamente iguales, salvo algún detalle, algo que fácilmente puede confundirse. La rotulación a mano para evitar repetir los errores dejaba claro el problema. No era solo el exterior:

Además, el interior del producto parece el mismo, puesto que los blíster de Lorazepam y Loradatina contienen 10 pastillas del mismo tamaño dispuestas en dos filas verticales. Del mismo modo, la letra es del mismo color y de la misma tipografía. 

De este modo, la mujer ha estado tomando varios días por error un ansiolítico de alta potencia, que también actúa como amnésico, sedante e hipnótico y que se recomienda ingerir entre dos y tres veces al día sin superar esta dosis porque puede causar dependencia.*


Ni un maquiavélico asesino en masa habría ideado un plan estadísticamente tan perverso. Lejos de diferenciar los envases, la empresa repetía el diseño exterior, los envases, y la forma de empaquetar los medicamentos. Los daños podían ser irreparables si los errores se mantenían más de lo que el cuerpo aguantara con dosis inadecuadas y dejando de tomar el medicamento adecuado al confundirlo con otro, como el caso que se relataba en el artículo.

Está muy bien eso de la "identidad corporativa", el tener unos colores propios que te identifiquen como empresa, un estilo, unos nombres que repitan alguna expresión que los hagan parecidos, etc. Está muy bien, sí, menos en el sector de los medicamentos, en el que los errores pueden tener consecuencias graves.

La denuncia en los medios del caso hizo saltar muchas otras quejas en el mismo sentido, por lo que la empresa rápidamente cambio los envases. ¡Genial! La pena es que el nuevo y rápido envase ¡era igual al de otro medicamento!, según nos cuentan en un nuevo artículo en el mismo diario, que esta vez titula "Cinfa cambia la caja de Lorazepam después de que una mujer tomara las pastillas por error, pero el nuevo envase desata otra polémica". En el nuevo artículo se señala:

La farmacéutica Cinfa ha cambiado el color de la caja de Lorazepam. Tras las quejas de los usuarios, que llegaron a denunciar por redes sociales que el nuevo tono morado utilizado en el envase de este medicamento era muy similar al de la Loratadina, la compañía farmacéutica ha decidido rediseñar la caja del producto. Este, por tanto, será verde a partir de ahora. Sin embargo, los usuarios han vuelto a manifestar sus quejas, ya que la caja de Lorazepam se parecerá ahora a la de Fluoxetina, también del mismo color y que guarda, además, un uso similar.  ** 

¿Es posible un despropósito mayor? ¿Necesitamos de un "accidente grave" para que se entiendan las consecuencias de no tener en cuenta las posibles confusiones? Puede parecer sorprendente este "conservadurismo" de las farmacéuticas para los envases de sus productos. Pesa más indudablemente la identidad corporativa que la seguridad de sus compradores. Los dos envases denunciados eran prácticamente idénticos, fácilmente confundibles. Ahora ya no se parecen como antes, pero se siguen confundiendo y esta vez es con otro medicamento con "un uso similar", como se señala.

¿Es tan difícil evitar este riesgo? Según parece importa más el "aire de familia" que el riesgo de que se produzca un accidente con consecuencias. La maximización de los beneficios implica el mínimo gasto. Es un cambio "cosmético" para frenar la mala imagen desarrollada por la farmacéutica, pero no cambia el problema, solo le cambia el nombre,

Si yo estuviera en el negocio, por ejemplo, crearía distinciones externas, es decir, elementos superponibles que permitieran distinguir claramente los medicamentos y no confundir sus envases, algo que haría a las farmacéuticas pensar un poco en la "mala imagen" creada.

Pero sobre todo, si estuviera en la administración, vigilaría esto, al igual que se regularon los medicamentos pensando en que no fueran demasiado atractivos para los niños, que entre sabores y colores, los niños se pudieran sentir tentados, y dotarlos de sistemas seguros de cierre. Se exigió, entre otras cosas, dotarlos de cierres seguros para evitar que los niños pudieran abrirlos. Es curioso que haya que imponer las cosas de sentido común.

Hoy, con pocos niños y muchos mayores, los problemas son otros. Creo que los beneficios de las empresas farmacéuticas permiten estudiar un poco mejor los diseños pensando más en los usuarios y menos en su imagen de marca. 

 

* "Una mujer de 77 años toma durante días un ansiolítico en lugar de las pastillas de la alergia porque ambos envases son iguales" 20minutos 24/05/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5292992/0/mujer-confunde-pastillas-lorazepam-alergia-envases-iguales/

** "Cinfa cambia la caja de Lorazepam después de que una mujer tomara las pastillas por error, pero el nuevo envase desata otra polémica" 20minutos 3/06/2024   https://www.20minutos.es/noticia/5380426/0/cinfa-cambia-color-caja-lorazepam-verde-tras-las-quejas-los-usuarios-pero-nuevo-producto-vuelve/

viernes, 29 de marzo de 2024

Crece la delincuencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El retrato español sigue saliendo raro, contradictorio. Esos cantos políticos al estado de una economía que crece y crece, que deja a Europa al nivel del betún, ese retrato en el que los buenos gestores de todos los colores son loados, especialmente ahora, ante la proximidad de un torrente electoral, etc. no casan bien con la realidad ni con otros muchos datos que la reflejan.

Si la economía va tan bien ¿por qué nuestros datos de felicidad, dados el otro día, se alejan, caen en picado, especialmente entre los jóvenes? De esto ya hablamos hace unos días. Pero es ahora otro dato, el del aumento de los delitos el que tampoco nos refleja esa España feliz que se nos vende cada día, desde tribunas políticas y coros mediáticos.

Lo que nos dicen, recogido en RTVE.es, es lo siguiente;

La criminalidad aumentó en España un 5,9% en el año 2023 arrastrada por el alza de la ciberdelincuencia, que fue del 25,5%, aunque también por los delitos contra la libertad sexual, con un aumento del 15%.

Según el balance de criminalidad del año 2023 publicado por el Ministerio del Interior, el año cerró con cerca de 2,5 millones de infracciones penales, de las que casi dos millones corresponden a la delincuencia convencional (un 2,1 % más que en 2022) y 470.388 son ciberdelitos.

De ellos, el 90% son estafas informáticas, que crecen un 27% con respecto al año anterior. Interior destaca que en 8 años este tipo de estafas han aumentado un 508%, dado que en 2016 apenas se registraron 70.178.*


Ninguna de las modalidades citadas es un indicador de ese estado de perfección y felicidad del que se nos habla. Dedicarse a las ciberestafas puede ser un síntoma del desarrollo de nuestras capacidades tecnológicas, pero no por ello deja de ser una alternativa criminal al empleo honesto, que es a lo que deberíamos aspirar. Sin embargo, si el empleo no es ni estable, ni está bien pagado más que para algunos pocos, etc. la respuesta es la delincuencia.

Un factor que incide en la ciberestafa es el aumento de personas mayores, lanzadas a un mundo en el que todos los servicios se automatizan, empezando por los bancos y las administraciones, haciendo que sean presa fácil de los estafadores que buscan quedarse con pensiones y ahorros. ¡Es la cara oscura de la "silver economy", donde muchos ven el futuro! "¡Mantenlos con vida mientras quede un euro en sus cuentas!", podría ser el lema. 

Sabemos de personas que han ocultado sus muertes para cobrar sus pensiones; otros han preferido una especie de secuestros cobrando ellos las pensiones de familiares y vecinos. Todo un mundo de "felicidad" a la española sobre el que necesitaríamos un nuevo García Berlanga que lo llevara a las pantallas para vergüenza de muchos.

La delincuencia en España se está dividiendo en tres grupos, la de los ricos que roban para ser más ricos, la de los nuevos ricos a base de pelotazos (los casos a lo Koldo, a lo Rubiales, etc.), y finalmente las de los pobres que quieren dejar de serlo. Todos buscan subir al peldaño siguiente. Si comparamos los millones de euros conseguidos por algunos en su afán de enriquecimiento y lo comparamos con unos cuantos miles de euros conseguidos por algunas de esas bandas estafadoras detenidas recientemente lo entendemos. Vemos cómo se establece un continuo de ganancias

Todo ello lleva al redescubrimiento que en España se hace cada cierto tiempo cuando cunde el mal ejemplo: trabajar honestamente no trae cuenta. Es de tontos, decimos. Lo del "pobre, pero honrado" ha quedado definitivamente sustituido por el "que me quiten lo baila'o".

Otro factor muy preocupante es el del aumento de los delitos de índoles sexual, algo que se va produciendo a edades cada vez más tempranas.

También ha sido significativo el incremento del tráfico de drogas, casi un 10%, y de los delitos conocidos contra la libertad sexual. Interior vincula este aumento con una mayor disposición de las víctimas a denunciar.

En total, el año pasado se cometieron 19.981 delitos contra la libertad sexual, de los que cerca de 5.000 fueron agresiones con penetración, un 14,2 % más que en 2022.

En 2023 se registraron un 3,1% más de asesinatos, 336 en total. Además se produjeron 122 secuestros, un 45,2 % más que en 2002, año en el que se contabilizaron 84.

Los delitos contra el patrimonio, que representan cerca de la mitad de la delincuencia convencional, aumentaron también un 3% el año hasta casi los 900.000 casos. La mayoría fueron con fuerza en el interior del domicilio, establecimientos y otras instalaciones. Sin embargo, los robos en casas han disminuido un 2,4%, siendo también los únicos que se redujeron durante el año pasado.

Por otro lado, los hurtos han aumentado un 3,3%, en especial las sustracciones de vehículos.*

No deja de ser ya un tópico que haya más delitos contra la libertad sexual porque "se denuncia más". Es una forma de negar lo evidente, que el negacionismo que estamos empezando a padecer con claridad haga que otros datos nos hablen de que un porcentaje creciente de jóvenes no cree en eso del género, lo que algunos les venden como "ideología". Llevamos muchos años con la historia de que hay más porque se denuncia más. ¿Dejará de denunciarse más porque hay más? Sin embargo, esto contrasta con las constantes denuncias de la falta de asistencia a las víctimas, de la ralentización de los trámites judiciales, etc.


En ningún sitio se acumulan más excusas y menos autocrítica que en las cuestiones de violencia de género. Y es necesario resolver esto, pues son las vidas de muchas mujeres las que están en juego. Las excusas surgen especialmente en el sector educativo, que nos falla claramente en la definición de qué es ser un buen ciudadano, mientras que por el contrario se aprenden allí demasiados malos hábitos, como el ascoso, otro elemento creciente.


Las denuncias por saturación en todos los sectores, de médicos a policiales, de justicia a educativos, etc. son constantes. No tenemos los servicios que debiéramos y nuestro "éxito económico" se debe en gran medida a los recortes en servicios de todo tipo que vamos sufriendo. Una sociedad de servicios, ajustada, es lo que se nos niega. Somos nosotros los que debemos "ajustarnos" a lo que hay, que es cada vez menos. De esta forma se hace un estado más barato.... y queda más dinero para los negocios de mascarillas, etc.

Tenemos más delitos y menos felicidad, según nos dicen los datos. Sin embargo, los políticos viven satisfechos y se quejan de que no les agradezcamos lo suficiente todo lo que hacen por nosotros.

No se trata de ser pesimistas, sino de ser exigentes. La política se está convirtiendo cada vez más en espectáculo y en el arte de la negación, es decir, de justificar carencias que no llenan y de errores que cometen. Lo que ocurre con la violencia de género es muy claro al respecto; lo mismo ocurre con el crecimiento de otros delitos, como los que se cometen contra la gente mayor, que carece de asistencia. Somos ya un país de viejos y eso debería significar algo más que ponérselo en bandeja a los estafadores que se aprovechan de ellos. La política se aleja así de la realidad y necesita disfrazarla para eludir sus responsabilidades ante los ciudadanos a los que después pide el voto.

Ya ha habido diversas iniciativas ciudadanas, desde los lugares que "no existen" reclamando su atención hasta los "viejos" pidiendo que no se les considere "tontos". Son igualmente reflejo de esa falta de atención a una realidad cambiante que la política se empeña en pintar como fotos fijas y favorecidas.

Si estamos a la cabeza del desempleo europeo, si caemos en la felicidad (especialmente entre los jóvenes, que no ven futuro), si aumenta la criminalidad, la violencia de género, el acoso, el suicidio, etc., ¿dónde está esa mejora de la que se sienten tan orgullosos los políticos? 

Un aumento del 60% de la criminalidad en 2023 no es una broma. 

* "La criminalidad aumentó un 6% en España en 2023 y los ciberdelitos, un 25%" RTVE.es / Agencias 28/03/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240328/criminalidad-ciberdelitos-aumenta-espana-2023/16036514.shtml



jueves, 2 de noviembre de 2023

La economía de plata

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo llaman "silver economy". No es otra cosa que buscar el dinero debajo de las canas, es decir, exprimir a los que han ahorrado o no tienen las estrecheces de los jóvenes, las generaciones sin: sin casa, sin empleo estable, sin ahorro...

El reportaje, financiado por el BBV en el diario El Mundo, no se anda con chiquitas. Su título es "‘Silver economy’, un gran reto y una oportunidad de oro para las empresas", lo que hará a algunos sentirse hasta orgullosos. La "plata" son las canas y el oro lo que quieren extraer de ellas. La entradilla del texto tras el titular es rotunda: 

Cada vez hay más mayores de 55 años. Un segmento que, además de crecer de forma exponencial, es el de mayor poder adquisitivo del país, por lo que pensar en cómo atraer a estos consumidores séniors se ha vuelto un objetivo clave para muchas compañías.*

 

Acostumbrados a esta jerga pirata, lo de "consumidores séniors" debería espantarnos. Significa adulación hasta que solo nos queden las canas y el oro esté en sitio correcto. Sin gasto no hay economía, dicen; vayamos pues a los que pueden gastar. Esa es la clara explicación de esos cientos, miles de fotos de ancianos en plena forma, jubilosos, enamorados, que pasean, sonríen, se abrazan felices, sin preocupaciones... Sera mejor pararse un poco y pensar.

En otro rincón de El Mundo, los titulares son muy otros: "Así han perdido calidad de vida los españoles en los últimos cuatro años: el mapa de las comunidades más afortunadas y las más castigadas"**. El mapa que se nos muestra, en diversos tonos de azul, ya no es el del verde saludable de las fotos de los ancianos felices. Ese dinero de "consumidores séniors" está siendo "consumido" para ayudar a hijos y nietos a sobrevivir en este mundo tan feliz que pintan bancos y medios para la tercera edad, cada vez más larga y empinada. "¿Es usted feliz?" preguntan en el inicio del texto. La respuesta, nos dicen, depende de donde viva usted. Hay sitios en los que se puede soñar con ser feliz (es decir, aceptar las tentaciones que nos ofrecen por canosos); en otros, en cambio, la felicidad no es más que una forma de pesadilla. Y esta pesadilla puede ser propia (no me llega la pensión) o ajena (a mis hijos no les llega el sueldo para comer o pagar la casa o el comedor escolar y les tengo que ayudar).

No, no me vengan con la "silver economy", no cuando estás pagando lo que esas mismas empresas que se dirigen a mí, se niegan a colaborar socialmente mejorando el empleo en sueldos y condiciones de contratación; como diría el presidente de la patronal, "no es momento". En el futuro, las únicas canas aceptables serán las de los que han vivido "aceptablemente", los que puedan haber ahorrado, que cada vez serán menos. Entonces sí serán esos ancianos glamurosos que hoy nos pintan en los medios. Pocos, eso sí, muy pocos.

Señores políticos, señores empresarios, señores banqueros: no. No lo han hecho ustedes bien porque han aceptado un principio perverso: me pueden ir bien las cosas cuando a los demás le vayan mal. Se acuerdan ustedes siempre de los que tienen dinero... hasta que dejan de tenerlo. Se centran en la España medio rica y salen echando pestes de la más empobrecida (muchas veces gracias a ustedes). 

Me imagino que cualquiera que pueda ayudará a sus hijos y nietos en la medida de lo posible. No se lancen a buscar "oportunidades" haciendo que los "séniors" se imaginen una vida eterna con fondo de violines que impida escuchar el fondo de depredadores que les rodea. Ya hemos tenido bastante demostración de "oportunidades" con el negocio de las residencias de mayores durante la pandemia. Hemos visto con claridad en qué consiste.


Ofrecer descuentos y gratuidad desde el estado o las autonomías es una forma de dejar dinero libre para el mercado. Que se lo gasten en otras cosas, pero que gasten. Ya han ahorrado bastante. Han estado toda la vida ahorrando y ¿ahora quieren seguir ahorrando?

Cuando tiene usted más de 65 comienza a recibir en su correo amables cartas que se preocupan por su sistema auditivo, por el estado de su estómago o por su visión. Son cartas enternecedoras en las que se manifiesta un interés desmesurado por su persona y estado de salud, por su felicidad. Usted es todo para ellos. Le adoran... y les preocupa.

Los bancos han estado cobrando a las personas mayores comisiones de ventanilla por solicitar sus propios ahorros. Ya no había tanto "silver sénior", ¿verdad? Dicen que todos los bancos han aceptado perder ese ingreso menos uno de ellos. Ellos sabrán por qué lo hacen. Pero podríamos ver muchas contradicciones en ese nuevo amor por los mayores ahora que son los jóvenes los que padecen las penurias. Hemos pasado de aquel "¡qué grande es ser joven!" al actual "¡qué grande es ser viejo (con buena pensión)!". No hay más "ciudadano" ya que el que tiene dinero. Lo demás son fantasmas sociales, parias o parásitos. ¡Cuidado si le empiezan a tratar demasiado bien!

 

* "‘Silver economy’, un gran reto y una oportunidad de oro para las empresas" El Mundo / BBVA  Compartiendo conocimiento 17/10/2023 https://compartiendoconocimiento.elmundo.es/silver-economy-un-gran-reto-y-una-oportunidad-de-oro-para-las-empresas

** Estrella López " Así han perdido calidad de vida los españoles en los últimos cuatro años: el mapa de las comunidades más afortunadas y las más castigadas" El Mundo 31/10/2023 https://www.elmundo.es/economia/2023/10/31/65411721fdddff493a8b457c.html



sábado, 7 de mayo de 2022

¿Hacia una nueva ola para los mayores de 60?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si un clavo saca otro clavo, como dice el refrán, una noticia tapa otra, según una vieja ley informativa no puesta en tablas, pero de sentido común. Pero hay ciertos límites en lo que puede ser tapado, momentos en los que el agua hirviendo rebosa y salpica.

Me estoy refiriendo a nuestro "olvidado" coronavirus —¿se acuerdan?— que no solo no ha desaparecido sino que los expertos empiezan a hablar de una "séptima ola", un lenguaje popular que la gente entiende, aunque desfigura un tanto la percepción del fenómeno. Como todas las metáforas, explica y oscurece.

Pero ya ni Pegasus y otras disputas políticas españolas puede tapar lo que es un hecho. Los enjuagues contables ya no pueden frenar las cifras, que vuelven a ser más que preocupantes. Una vez más se vuelve a repetir el proceso: los discursos contra la tozuda realidad, en lo que es uno de los mayores errores comunicativos cometidos desde las administraciones.

Hay dos formas de hacer política: diciendo a la gente la verdad o diciéndole a la gente lo que quiere escuchar. Aquí no hemos dejado de repetir que se ha convertido a la mascarilla en el enemigo y no al coronavirus. La didáctica ha sido equivocada oleada tras oleada. El virus no ha hecho más que aprovechar nuestros errores. No es el virus el que provoca las olas, sino nosotros con nuestras acciones. No somos pasivos en la infección, sino negligentemente activos en nuestros contagios. Los medios se preguntan ¿por qué hay gente que no se contagia, buscando explicaciones genéticas? La explicación, en muchos casos, es mucho más sencilla: se protegen, usan el sentido común. Esto se aprecia ahora yendo a cualquier supermercado, paseando por las cafeterías o paseos: hay gente que mantiene la prevención y gente que no. Les han vendido, de una forma u otra, que pueden eliminar las mascarillas, que pueden compartir ascensores (como tratamos aquí el otro día), que pueden ir a todas partes sin riesgo. De vez en cuando, se usa la letra pequeña, que es el sentido de las "recomendaciones", del "poco probable", etc. que son formas de curarse en salud, como esas cosas que solo curan el 99% de los casos.


La pasada ola navideña es pronto ignorada. Había que salvar la "campaña de navidad", había que salvar el "ocio" en cualquiera de sus variantes. Las empresas se pueden organizar, pero el ocio vive de la concentración y nosotros vivimos de todas las formas posibles de ocio, del turismo a la discoteca. No hay salida porque estos sectores son poderosos y el gobierno tienen que vender eficacia económica, lanzar las campanas al vuelo mientras la inflación se dispara y el turismo extranjero puede retraerse si la situación empeora en Europa, azotada por los efectos de las restricciones, la inflación y la guerra. Veremos cuándo empiezan a ahorrar o a negarse a financiar a un sector, como el hostelero, que dice haber subido sus tarifas más de un 30% por ciento.

Pero el coronavirus es absolutamente indiferente a la economía, a la guerra, al entretenimiento... Solo es sensible a dos cosas, la distancia física y nuestra mayor o menor debilidad inmunológica. Es lo principal, a qué distancias nos situamos (con otros factores como la ventilación, que es una forma de establecer "distancia") y cuál es nuestro estado de salud, cómo son nuestras respuestas al virus. Conforme sea nuestro estado varían los límites de las distancias, al igual que las condiciones espaciales (lugar, ventilación, etc.)

De una forma u otra, distintos países, entre ellos España han acabado con el modelo británico que tantos desastres causó, el basado en cuantos más contagios mejor porque antes se acaba. El modelo puso de moda lo de la "inmunidad de rebaño", con un problemilla teórico y práctico importante: el virus mutaba cuanto más se extendía y somos nosotros los que lo extendemos, aspecto que siempre hay que tener en cuenta.

Entre la locura del "COVID cero" de China y el que sea lo que Dios quiera español hay muchos grados y combinaciones. Pero la vía del camuflaje contable, del decir que ya no te mueres porque estás vacunado, que el objetivo es reducir la incidencia en las UCIs, creer que solo los mayores de 60 se contagian y algunos mueren, que es lo que todos los menores de 60 quieren escuchar, choca con la dura realidad.

Hoy leemos, en Antena 3, los resultados de lo que llaman ya la "séptima ola": 

El Ministerio de Sanidad ha notificado 55.578 casos de coronavirus este viernes. España ha comenzado el mes de mayo sin restricciones tras el fin de la mascarilla en interiores y de Semana Santa y el puente de mayo.

El país registra una tasa de incidencia acumulada de 813,22 puntos en mayores de 60 años. El presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Marcos López Hoyos, ha pedido cautela ante la situación.

La cifra de fallecidos se encuentra en 234 en los últimos siete días. La cifra global de muertos en España desde el inicio de la pandemia de coronavirus asciende a 104.869 fallecidos, según Sanidad.

 

¿Séptima ola del Covid-19?

Los datos del último balance muestran que en los últimos días, se ha producido un aumento de casos. El presidente del SEI indica que no es momento de relajarse y que es probable que "nos encontremos en la séptima ola" de la pandemia si hablamos de incidencia.

La incidencia en mayores de 60 años es una de las más altas, en comparación con otras franjas. Si se mantienen las cifras, "aumentará la presión asistencia". "Es posible que si sigue circulando el virus a este nivel tan elevado pueda haber más casos graves", explica López Hoyos.

Otros expertos también afirman que estamos cerca o en la séptima ola. Así lo indica el inmunólogo Oriol Mitjá tras dar positivo en Covid-19. El incremento de la incidencia, hospitalizaciones y muertes preocupa a los expertos.* 


Está bien que los expertos se preocupen por "el incremento de la incidencia, hospitalizaciones y muertes". Sí, no estaría mal que lo hicieran y se enteren los que no quieren aceptarlo. Pero mucho me temo que esto no es cuestión de expertos (hay expertos según cada caso, con versiones distintas). Esto es una cuestión esencialmente del comportamiento y de regulación de la convivencia. 

El problema principal es quién le pone el cascabel al gato, algo que hemos visto muy a menudo en las reuniones interterritoriales en la que ninguna ha querido ser la mala de la película, pidiendo acciones comunes que no hagan quedar mal a unos y a otros bien según regulen. Hemos visto ya esto, ¿recuerdan aquellas autonomías que tenían restricciones y que la gente cogía los coches para irse de copas a los pueblos limítrofes donde había un ambiente más "tolerante", por decirlo así?

Cualquiera puede entender que tras más de dos años, la gente puede estar harta, aburrida, enfadada... y todo lo que se les ocurra. Pero si todo eso se traduce en imprudencias, el resultado es que esto seguirá durando años.

A lo señalado anteriormente, se añade otro dato importante: nos sabemos la duración de las vacunas. Llevamos ya tres dosis muchos y dos muchos otros. Sin embargo, puede llegar una nueva variante ante la que la eficacia se reduzca y empecemos ya a tener muertes en otras franjas de edad.

La idea de la "gripalización" es mal entendida; esto no es una gripe ni el virus se comporta de la misma forma, no siendo estacional. El virus ataca todo el año y debemos estar protegidos allí donde estemos, pero si se nos cuenta lo que estamos deseando escuchar, no acabaremos nunca.

Los enjuagues contables del gobierno son una forma de camuflaje, de que no sepamos realmente cómo estamos. Solos los datos de la Sanidad de ingresos aparecen. ¿Qué ocurre con los menores de 60? ¿Qué ocurre con los infectados que ya no tienen la obligación ni de guardar cuarentena ni de comunicarlo? Con razón se dio la queja hace unos días de la OMS sobre la falta de datos de muchos países sobre el comportamiento de la pandemia.

En la calle lo podemos percibir con claridad. Mucha gente de todas las edades sigue manteniendo la mascarilla en interiores. Los empleados de las grandes superficies siguen manteniendo cara al público sus mascarillas, ya que están expuestos a estar frente a cientos de personas en sus cajas o lugares de trabajo. Las empresas, en este caso, no se pueden permitir ni bajas ni tener personas infectadas, por lo que se extreman las medidas. Así debería ser en muchos espacios. Pero nuestra dependencia de la concentración hace que desde los medios y de algunas administraciones se potencie ese olvido de lo que tenemos entre nosotros.

Hemos hablado de las luchas psicológicas en los espacios donde ponerse o quitarse la mascarilla. Con el crecimiento de los datos negativos, habrá que empezar a pensar en que esa "séptima ola", ya anunciada, llegará gracias a nuestra ligereza, la necesidad de activar nuestros negocios principales (ocio y turismo) y a los nada sutiles impulsos informativos que se nos dan desde los medios para hacernos creer en una normalidad que no es lo que debería ser.

Esto no se ha acabado. Vuelve y no como una "gripecita", como dijo Jair Bolsonaro. A nuestro favor, la gran voluntad expuesta con la vacunación. Pero esta se ha frenado ante la llegada de los incombustibles negacionistas, temerosos a males ficticios, etc. Pero queda por ver la duración de las vacunas y la resistencia real a los viejos y nuevos brotes que ya se detectan. Una noticia se abrió paso entre tanto Pegasus: unas investigaciones señalaban que las infecciones con mascarilla eran más débiles porque se exponían a una cantidad de virus menor. Frente a todas aquellas que acusan a las mascarillas de todo, era una noticia contracorriente.

Las subidas de contagios de mayores de 60 años vienen dadas por la relajación de las medidas en su entorno, donde ya no hay restricciones. Al igual que ocurrió con las residencias, los mayores de 60 años quedan más expuestos ante aquellos que, según se nos dice, tienen más débiles los síntomas, la "gripecilla". La cuestión es así de clara: si los menores de 60 no tienen obligación alguna de tomar medidas, si no tienen por qué pasar cuarentenas, etc., a los mayores de 60, los de mayor y creciente mortandad, solo les queda protegerse, aislarse y tomar sus propias medidas. ¿Podrán?


* "Sube la incidencia acumulada en mayores de 60 años y se asoma la séptima ola de coronavirus" Antena 3 06/05/2022 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/sanidad-notifica-55578-nuevos-casos-covid19-incidencia-mayores-60-813-puntos_2022050662752aac47c5eb00019d95b3.html

miércoles, 9 de febrero de 2022

Defina "trato humano"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Hay algo en la campaña "soy mayor, no idiota" que afecta por un lado al uso de las maquinas, pero también al desprecio que se le da a la persona a la que no se valora, al "no se entera", que es la parte del "idiota", lo que te hacen sentir cuando vas a preguntar. Pero esto va más allá de las ventanillas.

La edad se vincula con petición de una atención "humanizada" y no se percibe como una condición exigible por cualquier cliente de una entidad bancaria y, si se me apura, en cualquier otra situación de atención al público. La banca es una parte importante dentro de este proceso de "distanciamiento", en la atención a base de rutinas y protocolos, de "marque 1" o "marque 2" según proceda, etc. 

Todo se centra en evitar el contacto humano por diversos motivos. El primero y más evidente es el abaratamiento del servicio, que se transforma en beneficio para la empresa y en despidos de trabajadores. Los medios nos daban cuenta estos días del crecimiento enorme de los beneficios de la banca a la vez se señalaban el cierre de sucursales y el despido de trabajadores. Esto antes se achacaba a las pérdidas, hoy lo vemos como lógico.

Hace unos años, fui a mi sucursal a hacer unos pagos. Una señorita, muy ufana, me dijo que lo hiciera en el cajero. Me preguntó si tenía la "app", a lo que conteste que no y que no tenía interés en tenerla, pues el método más seguro es no tener hacer operaciones con el teléfono a las que se nos va empujando. Me contó que la "app" del banco había sido elegida como "una de las mejores de Europa". Mi respuesta fue que yo estaba defendiendo "su puesto de trabajo", ante lo que me dirigió una mirada prepotente.

No pasó mucho tiempo antes de que, evidentemente, la cerraran. Para ir a otra sucursal, debía desplazarme poco más de un kilómetro. Cuando entre la vi en su mesa atendiendo clientes. En la ventanilla había un par de compañeros con los que se volvió a establecer la misma discusión. Yo tenía que instalarme la app premiada.

Cuando iba a salir del banco, se me acercó uno de los trabajadores y me dijo discretamente: "Tiene usted razón. Yo me voy a jubilar en cuatro años. Ahora se les dice que esto es ventajoso, pero en un futuro próximo será obligatorio y se les cobrará".



Una de las quejas actuales es el cobro por atenderte tu propio banco en la ventanilla. No pueden cerrarlas, pero sí dificultarte todo lo posible con restricciones de horario, reducción del personal que te atiende y ahora el cobro por atenderte en las ventanillas.

El mismo banco que no quiere atenderme en sus ventanillas, me llamó a casa cuando detecto un ingreso superior al del sueldo. Era una transferencia por una herencia. Me enteré por esta llamada en la que se me proponía, con todas las técnicas de la amabilidad, posibles inversiones. Me gustaría tener la misma amabilidad en todo, pero las máquinas son otras cosas.

Lo del "trato más humano" pasa a ser sencillamente "trato con humanos" y no es cuestión de edad, que es dar la batalla por perdida. "Hemos llegado tarde a esto", decían para defender la iniciativa con la entrega de las 600.000 firmas con la petición. Por eso digo que la estrategia es equivocada y que hay que rehumanizar los servicios frente a esta tendencia a la que asistimos en cada sector, más allá del bancario.

Nos están "colocando" en filas de procesos automáticos. Se niega el contacto humano y se reduce el servicio, algo que la pandemia ha dejado en evidencia. Todo está llevado al límite y con lo más limitado. Mínimo de personal y máxima exigencia de esfuerzo. Esto unido a la precariedad de los contratos temporales masivos lleva a unas tensiones cada vez mayores en los puntos de fricción, entendiendo por estos aquellos en los que nos encontramos unos con otros.

Las técnicas son muy variadas y las vemos cada día. El hipermercado al que voy ha desarrollado un sistema de colas centralizadas repartiendo los clientes mediante un dispositivo de aviso que te indica el número de la caja disponible, a la que te debes dirigir. Pero cuando llegas a ella, te encuentras con que el cliente anterior todavía está pagando o, incluso, tiene parte de su compra por pasar. La presencia del nuevo cliente que llega es una forma de presión para acelerar el pago. He asistido ya a varios incidentes en estas colas bajo presión. Lo último fue una mujer mayor que no guardaba su compra a la velocidad que el cajero consideraba adecuada. Cuando la señora se alejó, el impresentable cajero le dirigió un perfectamente audible desprecio. Me dieron ganas de ir al servicio de Atención al Cliente. En el pasillo en el que esperamos, un cartel con un ejecutivo sonriente nos dice "Queremos saber su opinión". Afortunadamente, quedan buenas cajeras, humanas, pero no eliges con quién te toca.

También aquí son los mayores los más perjudicados. Su velocidad de guardar en las bolsas no es la suficiente, al menos, para la velocidad del cajero. Pronto empezarán a salir campañas en el mismo sentido, "Soy mayor, no idiota".

Expongo este segundo caso para que veamos que la "deshumanización" va más allá del encuentro con las máquinas. En las cajas —junto a otros cajeros amables— se van buscando perfiles que hagan el máximo de registros por hora. Me imagino que habrá bonificación para los más rápidos y penalización para los más lentos. Todo se mide, se evalúa y se toman decisiones. No son dos personas, es un punto de fricción en el que el beneficio está en juego.

Todas estas técnicas proceden de una misma mentalidad, la que evalúa todo para conseguir el mayor beneficio. Para ello es necesario la extensión de esa mentalidad a los clientes, que dejan de ser vistos como tales y pasan a ser un elemento de resistencia al beneficio programado, que se deriva de los tiempos estimados, etc.

La amabilidad se siente —como me ocurrió en el caso relatado anteriormente— a los momentos en los que debes decidir y ellos esperan algo. Cuando lo consiguen o no, esa amabilidad desaparece y nos encontramos con la maquina que elimina cualquier proceso.

No hay que dejarse engañar por toda esa parafernalia amable, todo esos carteles y mensajes en los que indican estar preocupados por nosotros, los clientes. Es pura retórica comercial y se enseña ya en las Facultades y Escuelas del ramo, son puras técnicas publicitarias que tratan de camuflar esa situación en la que el cliente ha dejado de ser lo importante.

Cuando había una mayor oferta bancaria, la atención al cliente era importante. No tenías más que salir de una sucursal de un banco para entrar en otra de un banco diferente. Pero las fusiones y cierres de sucursales han complicado algo que antes era un servicio personalizado, "tu sucursal de toda la vida", allí donde te conocían y te explicaban sin mirarte como un despreciable obstáculo a su eficiencia, como ahora.

El sector bancario es el más descarado en este proceso. Gracias al poder de las fusiones y, sobre todo, la obligatoriedad de domiciliar bancariamente todo tipo de transacciones, cobros, pagos, ingresos, etc. Los bancos imponen su ley a sabiendas que son intocables.

En RTVE.es nos explican cómo ve el promotor de la campaña la situación:

El impulsor de la iniciativa ha agradecido la respuesta que ha obtenido por parte de la sociedad pero ha pedido a los bancos y a los políticos "medidas urgentes" y no "invitaciones" llenas de "paternalismo". Argumenta que la digitalización deja atrás a las personas más vulnerables y solicita atención presencial en las sucursales bancarias.

"Esto va a ser una tarea dura", ha reconocido a la entrada del Ministerio de Economía antes de registrar las firmas y reunirse con el secretario general del Tesoro, Carlos Cuerpo. Una de sus principales reivindicaciones es acabar con las colas en las oficinas bancarias, que se forman al reducir el horario para hacer operaciones en las ventanillas.*


Me temo que no habrá mucho más. Hablamos de un momento en el que pueblos enteros se están quedando sin sucursales, cerradas por poco rentables. También están llenos de gente mayor que deberá manejarse con sus teléfonos para intentar realizar operaciones y resolver problemas bancarios. La España vaciada no lo está de sus problemas, los viejos y los nuevos.

La ministra de Economía salió a dar el respaldo al peticionario y hacerse con él la foto de rigor. Es lo menos, pero la cuestión qué es lo más que se puede hacer ante una situación que llaman de "modernización". Las respuestas, efectivamente, se plantearán en el ámbito de las relaciones públicas mientras dure el problema de imagen, pues no se percibe en otros términos. En las sucursales se habilitará a alguien para acompañar al cajero a las personas que no entiendan el proceso y suavizarán las medidas escandalosas como que tu propio banco te obligue, bajo pena de multa, a huir de los mostradores. El cobro de esta "comisión" es claramente una maniobra disuasoria escondida como precio de los servicios.

El personal podrá seguir atendiendo a los clientes en función del dinero de que dispongan para invertir en aquello que al banco le interese, tiempo al que no le ponen trabas si sacan una buena tajada. Los pensionistas (de eso se trata en la mayoría de los casos) no tienen grandes fondos y sí requieren tiempo a sus pequeñas operaciones. Antes eran víctimas de los robos a la salida de las sucursales, lo que llevó a sacar poco y muchas veces. Hoy se les agrede dentro con las penalizaciones, una auténtica inmoralidad deshumanizada.

El proceso va más allá de la automatización y empieza a ser una tendencia preocupante porque nos está deshumanizando a todos, desde el trato en la administración a cualquier otro tipo de empresas. Antes hablaban de "agilizar" tus gestiones; ahora te cobran por tratar de resolver en el mostrador una situación, duda o cualquier otra incidencia.

Hay que humanizar las relaciones con los demás porque, si no lo hago, soy yo quien me deshumanizo. Es sorprendente que las mismas personas que reivindican "terracitas" y "cafetitos", el "ocio nocturno" y el "botellón", todo ello en nombre de las relaciones sociales, miren a los demás con el desprecio del cajero de hipermercado o de la oficina bancaria. Pero es así como vivimos nuestras vidas, dentro de máscaras que nos permiten sobrevivir o prosperar.

Las muertes en las residencias de mayores no son una casualidad. Tampoco lo es que se manifieste el desprecio en colas de hipermercados o bancos. Son la parte débil de nuestra sociedad, un gasto, cuyos ingresos son pocos y de los que no hay mucho que sacar. No hacen grandes compras ni mueven grandes sumas de dinero; tienden a ser conservadores. De un banco o un mercado, compran poco y sacan dinero repetidas veces y poquito.

No nos quedemos solo con unas colas bancarias, sino con un problema más profundo, que nos afecta a todos, la deshumanización y el trato interesado en el beneficio. No se trata ya de la pérdida de puestos de trabajo; se trata de la percepción del otro como un obstáculo, un impedimento, de la visión del trato humano como una pérdida de dinero y energía. Esto está repercutiendo en muchas otras instancias relacionales haciéndonos más egoístas e indiferentes.

 


* "El impulsor de "Soy mayor, no idiota" entrega 600.000 firmas para pedir un trato "más humano" en la banca" RTVE.es 8/02/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220208/jubilado-pide-trato-humano-banca-calvino-reconoce-mayores-no-tienen-servicio-merecen/2285122.shtml