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lunes, 30 de junio de 2025

Investigar la violencia de género

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Unos lo achacan al calor, otros a la convivencia y otros finalmente a que los niños están en casa. Que en una semana se den siete muertes, siete asesinatos por violencia de género, nos debería hacer reflexionar más allá de lo que pueda suponer cada caso. Es muy preocupante porque lo cierto es que ninguna de esas causas planteadas ayuda a explicar la totalidad de los casos, esas siete muertes en una semana, nueve en lo que va de mes.

La violencia de género no se vence con el aire acondicionado ni mandando a los niños a un campamento de verano ni tomándose vacaciones separadas. El mal —sí, se trata de maldad— va por causas más profundas, psicológicas y socio culturales que hacen que esté creciendo este tipo de violencia. Como sociedad no podemos admitir como explicaciones convincentes esas causas exteriores y circunstanciales y evitar plantear lo que haya en su fondo, algo que nos negamos a ver o explicar.

En RTVE.es hacen el recuento de este mes lleno de violencia:

Marisa, Susana, Alejandra y su pequeño Samuel, Ramy, Carmen y Josefina. Son los nombres de las siete víctimas mortales de violencia machista y vicaria en España en los últimos días. "Una semana trágica", tal y como la ha definido la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que convierten a junio en un mes especialmente cruento. De confirmarse todos los casos, serían nueve las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas este mes, 21 en lo que va de año.*

Los números no nos dejan ver el bosque. La creencia en que es lo cuantitativo lo que explica nos lleva a ignorar lo esencial, lo que hace a cada uno de esos asesinatos único. Solo comprendiendo bien cada caso podremos comprender el conjunto y entender cómo esos crímenes son la punta del iceberg de algo que se extiende. No es posible controlar esto sin comprenderlo. Pero hay demasiados prejuicios, demasiada teoría que nos impide salirnos del guión preestablecido.

Los medios se limitan a describir bajo un patrón mediante etiquetas como "violencia vicaria" o chequeo de si estaba o no dentro del sistema de protección, si había denuncias anteriores y poco más. Las respuestas a esas cuatro o cinco cuestiones son suficientes para encasillar el hecho, para definirlo... y esperar al siguiente.

Pero necesitamos la radiografía de la mente de los implicados, de víctimas y de agresores, algo que se nos escapa. Hace falta tratar de comprender cada caso para que comiencen a surgir las líneas que nos ayuden a comprender el conjunto. No basta con señalar que la violencia es masculina, porque muchos hombres no lo son. Hay que tratar de averiguar qué significa la masculinidad tóxica, pero también la victimología, qué atrae a las víctimas hacia este tipo de personalidades violentas.

En uno de los casos últimos de esta semana fatal se ha señalado algo común: el agresor tenía condena por violencia de una pareja anterior. Lo suyo es un patrón en el tiempo, un comportamiento que depende más de factores internos que externos. ¿Pero qué fascinación ejerce esa personalidad violenta, qué tipo de atracción?

Esa misma jornada se conocía la muerte de Carmen, de 57 años, en Las Palmas de Gran Canaria. Fue encontrada sin vida en su casa por su hija. Su cuerpo estaba junto al de su pareja y presunto asesino, un hombre que podría haberse suicidado tras cometer el crimen. No constaban denuncias previas, pero el varón ya había estado condenado por violencia de género contra otra mujer.*

Tampoco se nos ofrecen numero comparados con otros países de nuestro entorno, lo que nos permitiría saber hasta qué punto es un problema nacional o más amplio. No sabemos qué ocurre en Francia, en Alemania, Reino Unido, etc. lo que nos permitiría establecer comparaciones y una mejor comprensión.

En este contexto, las palabras de la Ministra suenan a ridícula impotencia:

La titular de Igualdad reconoció que son unos "días terribles", una "semana negra" que ha vinculado con este periodo de "alerta máxima" que constituyen los meses del verano. Pero incidió en que las mujeres "no están solas" incluidas las inmigrantes, para que no teman ser expulsadas del país por denunciar, ya que están protegidas por la ley en este sentido. Lanzó, además, un mensaje "a los asesinos", a esos "hombres violentos, cobardes" que ejercen violencia contra las mujeres: "No tenéis cabida en esta sociedad y vamos a por vosotros; va a caer sobre vosotros todo el peso de la ley".

Un desahogo y poco más. ¿Cree que servirán de algo?

La ministra, por otro lado, ha señalado los problemas de coordinación de los programas destinados a la protección de las mujeres señalando:

En el caso de la colaboración institucional, la ministra reconoció que quedan pasos por dar en materia de coordinación, para que más instituciones, ayuntamientos, principalmente, se sumen al sistema Viogén. "Vamos a intentar que toda esa red de protección se active y esa alerta máxima, como digo, sirva para proteger vidas", indicó Redondo, quien confirmó que el comité de crisis se mantiene para el próximo 10 de julio.

La "hipótesis del verano" se apoya en los números, pero no creo que se resuelva mucho porque se reúna un "comité de crisis", cuyo fin es más bien trasladar la sensación de que se hace algo.

La Vanguardia

Recientemente hemos tratado aquí el caso del escándalo de la residencia de Alcalá de Henares para mujeres maltratadas en la que se insultaba y maltrataba a las acogidas por parte del personal a cargo. Las instituciones no vigilan ni son vigiladas como deberían. Está claro que un "comité de crisis" no va a hacer mucho. Las palabras amenazantes de la ministra son una forma de rabia ante la impotencia y el aumento de los casos. Pero poco se puede hacer con eficacia si no se investiga sobre los casos producidos.

Y estos son una suma de fallos que van desde los burocráticos hasta los educativos, de los familiares a los institucionales. Se siguen tapando muchos casos, se mira hacia otro lado. La necesidad de una eficaz tolerancia cero está clara y, sin embargo, muy lejana. Necesitamos alejarnos de los tópicos que rodean estos casos y para verlos como trayectorias hasta ese punto de violencia irreversible. Ese "no constan denuncias previas" tiene que dejar de ser una excusa y comprender que esta violencia solo se puede construir con los silencios cómplices de muchos que no se enfrentaron a lo que no quería ver.

Creíamos que aquello de que "lo que ocurre dentro de las casas es cosa de ellos" había desaparecido, pero solo ha tomado nuevas formas. Es inadmisible que las encuestas nos digan que aumenta entre los jóvenes la justificación de la violencia de género, que muchos negacionistas la consideran como "ideología". 


* ""Semana trágica" por la violencia machista: se investiga la muerte de seis mujeres y un niño asesinados" RTVE.es 29/06/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250629/semana-tragica-violencia-machista-mujeres-nino-asesinados/16644694.shtml

sábado, 4 de enero de 2025

La violencia impune contra las mujeres

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario ABC entrelaza dos textos con una misma temática, el aumento de las violaciones. En el titulado "Crecen un 6,6% las violaciones pese a las políticas en defensa de la mujer del Gobierno", el más reciente, Pablo Muñoz analiza las cifras y las excusas. Estas se centran, como siempre, en la idea de que "ahora se denuncia más", un principio ya gastado y que resulta cada vez más pobre en la explicación. Es evidente que las denuncias (quitando el porcentaje de posibles denuncias falsas) responden a hechos. La presunción de que permanecen estables o se reducen los hechos pero aumentan las denuncias tiene un límite. Sin embargo llevamos décadas ya escuchándolo. El principio es una confesión de inutilidad operativa, pues animaría a denunciar pero no serviría para frenar los hechos denunciados, es decir, la violencia. Supone no cambiar una estrategia que se ve desbordada constantemente por los hechos. Si se redujera la violencia también acabaría descendiendo la violencia. En realidad, lo que se defienden son las políticas e instituciones creadas teóricamente para defender a las mujeres aunque no se consiga su eficacia real, algo que los hechos mismos nos muestran.

Hace unos días criticábamos aquí las palabras de una reportera considerando que el asesinato de una mujer no era un caso de "violencia de género" porque el criminal y su víctima "no eran familia", lo que supone una visión absurda más que debatida en estos años.

Pero el diario ABC incluye en los enlaces de la noticia a otro caso muy ilustrativo sobre lo que supone hoy la violencia de género en España.  Está fechado a mediados de diciembre y su titular es "El Ministerio de Justicia indemnizará con 60.000 euros a una profesora de la que abusó sexualmente el ex decano de Ciencias de la Educación de Sevilla"**

El Ministerio de Justicia indemnizará con 60.000 euros a una profesora sevillana que fue víctima de abusos sexuales por el entonces decano de Ciencias de la Educación de Sevilla, Santiago Romero, por las dilaciones indebidas en el procedimiento judicial. La abogada Amparo Díaz Ramos asegura que se trata de una actuación muy novedosa «porque esas indemnizaciones sólo se conceden a personas que pasaron algún tiempo en prisión y resultaron finalmente absueltas y no a víctimas que sufrieron retrasos injustificados en sus procesos por parte de la Administración de Justicia, como fue el caso de mi defendida».

La Audiencia de Sevilla consideró probados los abusos y el acoso sexual y condenó al catedrático, aunque se le redujo su pena de siete años y nueve meses a dos años y nueve meses de cárcel, al aplicar la atenuante de dilaciones indebidas, esto es, el elevado tiempo transcurrido entre los hechos y el fallo judicial.

Amparo Díaz Ramos cree necesaria una reflexión al más alto nivel judicial sobre los abusos sexuales y cómo se está aplicando en el Código Penal el tema de las dilaciones indebidas. «Mi defendida siempre ha reclamado que no se normalicen las dilaciones indebidas como coartada para beneficiar a las agresiones y perjudicar a las víctimas y creemos que esta resolución puede servir a otras víctimas de violencia sexual y violencia de género«, dice.

Laura, una de las víctimas del exdecano, pidió esa indemnización porque la sentencia definitiva del Tribunal Constitucional no se pudo ejecutar. Romero nunca entró en la cárcel y acabó beneficiándose de un caso en el que, según la resolución, los tribunales no aplicaron la diligencia debida ni la perspectiva de género.* 

Como se puede intuir, la noticia tiene muchas capas de interés sobre todos los niveles del caso.

El primero de ellos es de la violencia en sí, el ejercicio continuado de la violencia sobre las mujeres aprovechando una situación de "poder". El agresor era el decano de la Facultad de Educación; las víctimas, tres profesoras a lo largo, según se nos dice, de un periodo comprendido entre "1997 y 2005",

Pero, en segundo lugar, está la dilación, eso que llamamos "lentitud de la justicia". Pero esa lentitud tiene sus ventajas para el agresor, reducciones de pena y no salir entrar finalmente en la cárcel.

Al final, la tercera capa, será el Ministerio de Justicia (todos nosotros) quien pague una indemnización a la víctima por el tiempo transcurrido esperando. ¿Esto es que la Justicia "funcione"? ¿Para esto es para lo que se anima a denunciar?

Cuando comentábamos el otro día el sistema de protección VioGen, veíamos que cada agente al cuidado tenía más de 130 mujeres bajo su vigilancia. ¿Operativo? Se producían muertes de mujeres bajo protección porque no es más que cuestión de que los criminales se decidan.

Lo que se nos cuenta de lo ocurrido en Sevilla es una vergüenza en todos los niveles. Lo es en el plano universitario por el tipo de persona que estaba al frente de la facultad, porque no se frenó lo que la mayoría sabría. Lo es en el plano laboral, pues la facultad era su espacio de trabajo, con sus representantes sindicales. Pero lo es también en el plano judicial, en el que se han dejado pasar los años ignorando el sufrimiento de las víctimas, convertidas en simples expedientes que algún día habría que "resolver".

Esto está más cerca de la realidad que esas explicaciones de que "denuncia más". Esto es un reflejo de como la violencia de género no es solo algo que "ocurre en las familias o parejas". Es un reflejo de cómo no hay respuesta judicial a lo que está bien definido en las leyes y cómo el sistema se saca de encima el "exceso de trabajo".

La violencia de género no es cuestión de una "guerra entre hombres y mujeres". Es una lucha entre un sistema que se resiste a considerar la violencia como un atentado a los derechos o a la vida de la mitad de población, que cree en el derecho del varón a ejercer la violencia... o la pasividad ante ella. No solo es cuestión de "hechos", sino de "actitudes".

En esos espacios inverosímiles que son las páginas de nuestros medios, muchas de ellas sexistas, aparecen una y otra vez los datos, a veces escondidos en el fondo. Un enlace a una entrevista anterior, de abril del 24, con la abogada Díaz Ramos lleva por titular «Nos llegan cada vez más casos de niñas de 13 ó 14 años violadas por compañeros de clase»** y en una entrada destacada afirma  «Nuestros jueces, fiscales, abogados y peritos forenses son muy mejorables»**.

Mientras sigamos pensando que el aumento de casos es un "buen síntoma" porque supone "más denuncias", estaremos estancados, algo que es perceptible por el aumento de casos entre los jóvenes, que han aprendido un sistema que naturaliza su violencia (no solo la sexual).  

El caso del exdecano de Educación en Sevilla es un buen ejemplo de cómo ciertas cosas se diluyen en el tiempo y en las sombras, de como el sistema se vuelve inútil contra el problema. Quizá alguno diga que la tardanza judicial es un ejemplo de lo mucho y bien que se trabaja porque no se puede abarcar todo lo generado por las denuncias, la base del sistema.

La "indemnización", dicen, es una buena noticia porque se ha aplicado el mismo criterio que con las personas inocentes encarceladas por error. Quizá sea otra ironía, como lo es su localización en la Facultad de Educación. El otro lado es, claro está, que el condenado ha visto rebajada su pena y no pisará la cárcel. ¿Otra "buena noticia"? ¿Otro "buen ejemplo"?

Son muchas cosas que hay que revisar, que ajustar a la realidad de la violencia.

 

* Pablo Muñoz "Crecen un 6,6% las violaciones pese a las políticas en defensa de la mujer del Gobierno" ABC 03/01/2025 https://www.abc.es/espana/crecen-violaciones-pese-politicas-defensa-mujer-gobierno-20250103040516-nt.html

** Jesús Álvarez "Amparo Díaz Ramos: «Nos llegan cada vez más casos de niñas de 13 ó 14 años violadas por compañeros de clase»" ABC 14/04/2024 https://www.abc.es/sevilla/ciudad/llegan-vez-casos-violaciones-ninas-anos-cometidas-20240414141900-nts.html


El País

lunes, 2 de septiembre de 2024

¡Maldito verano!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los números de la violencia de género apuntan verano, pero no se ponen los expertos consultados por RTVE.es en porqué. Cuando vemos las cifras, hay claridad, pero no es fácil ir más allá de forma convincente. Por ello hay que revisar las teorías con cuidado. Lo primero de ello (algo que no se hace) es saber si el problema es el "verano español" o si es un problema que se da también en otros países en esta misma época. Con los números disparados en los meses de junio, julio y agosto, algo pasa en verano, lo que no quiere decir que sea la "estación" la responsable.

El artículo elaborado por Nuria Verde en RTVE.es creo que es positivo pues nos hacer ver la falta de coherencia de los factores que se señalan y, sobre todo, las medidas que se proponen que son imposibles o improbables muchas ellas, ya sea desde el punto de vista de la vigilancia o del derecho.

El caso que se toma como inicio del artículo es un cierto escándalo, pues es cometido por un miembro recién jubilado de la Policía, es decir, un miembro destacado de aquellos que se supone que deben hacerse cargo de la protección de las mujeres atacadas. En el artículo se señala: 

El 20 de agosto de este año, Juan Fortuny, comisario jubilado de la Policía Nacional, mató con un arma de fuego a Pilar, su exmujer, en su piso de Rubí, en Barcelona, y a María Ángels, su expareja, que le había dejado hacía seis días, en su domicilio de Castellbisbal. Después se suicidó.

El 61% de las mujeres víctimas mortales de la violencia machista registradas durante lo que va de 2024 fueron asesinadas entre los meses de junio, julio y agosto. En lo que va de año, hasta el 31 de agosto, han perdido la vida a manos de sus parejas o exparejas un total de 32 mujeres, según datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.

Es crucial renovar el Pacto de Estado contra la violencia de género, reforzando las medidas de prevención y protección

"El verano, lejos de ser un período de descanso y tranquilidad, lamentablemente, es un escenario en el que se produce un incremento de la violencia machista. Las causas son muchas. El calor puede afectar a la irascibilidad, al estado de ánimo, a la ansiedad", asegura a RTVE Noticias Carmen Martínez Perza, delegada del Gobierno de Violencia de Género. "Ante esta preocupante realidad, es crucial renovar el Pacto de Estado contra la violencia de género, reforzando las medidas de prevención y protección. Esta renovación debe priorizar la violencia vicaria, la creación de estrategias específicas para los periodos de mayor riesgo, como el verano", añade.*

 


El inicio del texto con el caso del ex comisario con un doble asesinato a sus espaldas antes de suicidarse condiciona nuestra lectura de lo que viene después, la tropa de expertos de todo tipo que piden algo improbable, que los políticos se pongan de acuerdo, algo que se nos ofrece a menudo como una panacea, un milagro que acabará con todos los males. Pero los políticos saben sus límites y prefieran disputar sobre algo que se vendría abajo si, tras pactar, se siguen produciendo crímenes de mujeres, asesinatos a manos de sus parejas o ex parejas. ¿Qué quedaría? Pues lo mismo que en dudas tras la petición de más protección policial cuando es un ex policía el que acaba de matar a sus exparejas: una paradoja, quien debería proteger es quien hace lo contrario 


¿Habría alguien dado una orden de alejamiento para el condecorado comisario? La imagen de sus despedida bajando por una escalera entre los aplausos de su compañeros no se me va de la cabeza.  Es cierto que no es un caso "representativo", pero ¿cuál lo es? Recientemente ha habido otros casos con policía relacionada con violencia de género.


El diario 6/02/2024


Las teorías que profundizan en los casos van a causas tan profundas, estructurales, que son de poca utilidad para prevenir lo que son casos individuales, casos con diferencias. A veces las teorías no nos dejan ver el bosque, por decirlo así. Es fácil hacer teorías que expliquen la Historia, con mayúsculas, pero no es fácil elaborar explicaciones de casos hasta que no han ocurrido. Hace unos días lo decíamos: no pasamos de las estadísticas. 
Sí, hay más muertes en verano. Pero no hay señales de que sepamos cómo prevenirlas, cómo establecer lo que hay que evitar: la muerte, la violencia de una persona sobre otra.


De vez en cuando sacamos algún concepto nuevo que usamos mediáticamente, como ocurre con "violencia vicaria", que deja de ser "vicaria" cuando matas a aquella de debía sufrir por la muerte de los hijos o familiares. ¿No entendemos qué quiere decir "vicario"?

En el artículo se recolectan explicaciones para todos los gustos:

Diferentes expertas explican este dato relacionando las vacaciones con un momento de mayor autonomía y libertad de las mujeres. Ellas deciden más sobre viajes, actividades de ocio, sobre las personas con las que se relacionan. Los agresores sienten una pérdida de control sobre las mujeres y se agravan los casos de agresiones y también de asesinatos por violencia machista.

Mayor convivencia con el agresor

"Los agresores pasan más tiempo en casa. La violencia hacia la mujer crece porque hay una mayor convivencia", asegura Martina Galfano, abogada de la Fundación Mujeres. "Además, hay hijos, que tampoco tienen colegio, lo que se traduce en un aumento de conflictos familiares", afirma Izaskun Gutiérrez, educadora social de la Asociación Clara Campoamor. Y anota: "Su agravamiento desemboca, en ocasiones, en violencia de género".

A todo ello se añade que es un periodo en el que también "tienden a disminuir las redes de apoyo habituales para las víctimas, como los entornos laborales, educativos o sanitarios", explica a RTVE Noticias la delegada del Gobierno de Violencia de Género. * 

"Niños", "vacaciones", "calor"... incluso el "efecto imitación", entre otros, son responsables de la violencia, del aumento de los crímenes. Lo raro es que alguien no se esconda en verano, no huya ante todos estos factores.

Creo que necesitamos menos tópicos y teoría y más investigación. No creo que los políticos sean la solución ni que haya solo un tipo de medidas que tomar. El problema es grave y creciente. Lo primero, como se ha señalado, es saber hasta qué punto es "español".

Después está actuar sobre la conciencia social. No es posible que las estadísticas nos digan que crece la "aceptación" entre los jóvenes de la violencia de género sin preguntarnos sobre las influencias perversas para que esto ocurra. No es posible que la violencia y el acoso crezcan en colegios e institutos y la respuesta sea que no hay suficientes psicólogos en los centros. No es posible que se sigan produciendo ataques a mujeres en las fiestas de los pueblos, como se ejemplarizó en el nefasto caso de "La manada", no es posible que estos casos entren a formar parte del circo mediático una y otra vez. No es posible que se sigan cometiendo "errores técnicos" que dejen en libertad a agresores condenados o permitan subterfugios como el cambio de inscripción en el género. No, no es posible; es "demasiado verano".

Son muchos niveles e instituciones, públicos y privados, responsables de la seguridad. Pero no es lo que vemos o sentimos. Deberíamos profundizar en los causas, en las mentalidades, para evitar caer en los tópicos que no evitan lo real, las muertes, los ataques, los abusos, el daño.

El artículo enumera muchas cosas que sabemos, pero que no impiden lo importante. Necesitamos lo que no tenemos, lo que nadie ofrece, lo que hay que descubrir que funciona a corto, medio y largo plazo. Para eso hay que detectar los problemas de cada nivel. Pero eso es dejar al descubierto muchas de nuestras carencias y defectos y lo mismo no gustan a todos.

No, no es el maldito verano. Somos nosotros.


El caso 21/08/2024

 

* Nuria Verde "Más del 60% de las mujeres asesinadas por violencia machista se concentran en verano" RTVE.es 01/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240831/violencia-genero-cifra-mujeres-asesinadas-verano-2024/16228274.shtml

 

 

 

 

miércoles, 25 de octubre de 2023

Sigue creciendo la violencia contra las mujeres y niñas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Nos enteramos, pero no reaccionamos. Una y otra vez nos llegan informes y noticias con la misma información: el aumento de la violencia de género entre los jóvenes. Violencia de jóvenes y niños y violencia contra las niñas y mujeres adultas. 

Nos hemos acostumbrado a la pasividad: vemos, leemos, escuchamos... pero no se pasa de ahí. Se han convertido en material informativo, algo que fluye a través de los medios, pero no lo percibimos como algo que está ocurriendo a pocos metros de nosotros, algo que está ahí. Es la conversión en espectáculo de los problemas y en espectadores pasivos a los que se informan.

Cuando vemos la evolución de los datos que reflejan esa realidad, algunos se asustan, pero no hay medidas reales para algo que es real, no una ficción. No hay soluciones, propuestas o debates claros. Nuestros políticos están a otra bola, pendiente de sus formas de captar la atención sobre ellos mismos. Casi todo es comunicación y mucho menos acción.

De nuevo lo tenemos como informe, esta vez de la Fundación ANAR. El titular en 20 minutos es rotundo, "La violencia de género entre adolescentes se dispara casi un 90% en solo cuatro años y la sexual, un 40%". ¿No es suficientemente alarmante, preocupante? Como hemos señalado en varias ocasiones, se percibe la "infancia" o la "adolescencia" como si fueran unidades que no cuentan, que no serán las fases previas de lo que llegará después, como vemos con el aumento de las muertes de mujeres atacadas por sus parejas o exparejas.

Algunos, además, parecen tomárselo a broma, como una burla.

Hemos creado una sociedad narcisista, una sociedad de la imagen, del selfie, más preocupada por las pantallas que por la realidad que tiene delante. La pantalla es el centro hipnótico. Actuamos para la pantalla, nos vestimos para la pantalla, etc. La realidad queda postergada y es allí donde está el mundo que crece, que sufre, que se deteriora.

¿Es posible que se dispare la violencia de género un 90% en cuatro años? ¿Un 90%? ¿Sabemos el fracaso como sociedad, como educación, como valores que supone esto para una sociedad? Nos dicen:

Todas las violencias machistas se han disparado alarmantemente en los últimos años entre los adolescentes españoles. Sobre todo la violencia de género, que de 2018 a 2022 aumentó casi un 90%; y la sexual, que ha experimentado un crecimiento del 40% en tan solo cuatro años. Así lo refleja el Estudio longitudinal sobre la Evolución de la Violencia contra las Mujeres en la Infancia y la Adolescencia en España, elaborado por la Fundación ANAR en base a más de 20.000 testimonios de menores de edad.

La investigación, financiada por el Ministerio de Igualdad, analiza cuatro tipos de violencia —de género, sexual, doméstica y otros tipos de violencia física o psicológica (como el acoso escolar o el ciberacoso)— con el objetivo de conocer la evolución de su incidencia y poner de relieve los cambios y tendencias detectados en cuatro años. Los resultados revelan un empeoramiento de todos los indicadores, especialmente en el periodo posterior a la pandemia. *


Nuestros políticos no solo no son capaces de ponerse de acuerdo en nada, sino que son incapaces de establecer diferencias sobre la naturaleza de los problemas. ¿Cómo es posible que tengamos un claro negacionismo de la violencia de género, cuando deberían estar sentados tratando de ver cómo solucionar este problema? Hay gobiernos autonómicos en los que los pactos realizados asumen que no existe esa "violencia", que es "ideología". ¿Cómo es posible que se digan esas barbaridades cuando se ve crecer las cifras de este tipo de violencia, cuando no hay día en que no se denuncien situaciones, se produzcan muertes o ejercicio de violencia?

El hecho de que no se produzca solo en España no es excusa para que no seamos conscientes del problema. Sin embargo, no hay más problema que la lucha política por el poder y todo lo que muestre el desastre en el desarrollo social, en el hundimiento de valores sociales y humanos, se concibe como secundario, propaganda o intrascendente.

Estas cifras muestran un enorme fracaso social, un fracaso educativo. El caso de los estudiantes de Magisterio ejerciendo acoso, tratando a sus compañeras de forma escandalosa, es algo más que una anécdota. Es un hecho revelador de que algo falla, de que no nos damos cuenta de la entidad de ese y otros sucesos. Ayer era el Mosso d'Esquadra que utilizaba las bases de datos policiales para vigilar durante años a su expareja. Los jueces le absolvieron porque no entendían que hubieras perjudicado a la mujer. ¿Es posible estar viendo cada día estas noticias sin inmutarse?

Nos dicen en 20 minutos sobre el informe de ANAR:

En general, todas las violencias analizadas han crecido casi un 40% desde 2018, pero es la violencia de género —cometida en el ámbito de la pareja o expareja— la que ha experimentado un mayor incremento. Concretamente, en solo cuatro años se ha producido un aumento del 87,8% en los casos de violencia de género en el entorno (es decir, en los hogares de los niños, niñas y adolescentes); y un 87,2% en los casos en los que son las propias adolescentes las víctimas directas de sus agresores, que en el 57% de los casos son sus novios, y en tres de cada diez, estos son mayores de edad. 

En el caso de la violencia de género en el entorno (en el que el agresor, en casi el 90% de los casos, es el padre hacia la madre), el perfil analizado muestra que la media de edad es de 10 años, y que viven en familias monoparentales (69,2%). "No solo están viendo el sufrimiento de sus madres, también están en riesgo de sufrir maltrato físico y psicológico en el 47% de los casos", ha señalado Díaz. *

No sé qué más hace falta para darnos cuenta del camino que llevamos y lo que esto significa de sufrimiento, de dolor y de injusticia ahora y para el futuro. Los que están atacando, infravalorando, negando la cuestión de la violencia de género, son responsables en gran medida de este ambiente proclive a su aumento.


Otro elemento preocupante: crece el número de mujeres que dicen no ser conscientes de que se ejerce esta violencia o que temen denunciarlo. Es un indicador de pérdida de conciencia y de aumento del miedo. Esto es, en gran medida, efecto del negacionismo o de la falta de interés que perciben en solucionar la situación. La violencia se vuelve a "normalizar"; se empieza a pensar que está justificada.

Ellos sabrán lo que hacen. Pero lo pagamos todos de una forma u otra.


 


* Elena Omedes "La violencia de género entre adolescentes se dispara casi un 90% en solo cuatro años y la sexual, un 40%" 20minutos 24/10/2023 https://www.20minutos.es/noticia/5184167/0/violencia-genero-adolescentes-dispara-cuatro-anos-sexual/