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sábado, 19 de mayo de 2018

Paridad y diversidad o no sin mujeres en las Ciencias Sociales


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Repasando las noticias, descubro en el diario El Mundo el titular "Más de 50 académicos se comprometen a no acudir a actos en los que no participen mujeres"*, fechado el pasado 16 de mayo. Se trata de un manifiesto —que acabo de firmar y animo a otros profesores a hacerlo— mediante el que adquirimos el compromiso de no participar en actos académicos o públicos en los que no haya una presencia de mujeres. La lista está encabezada por su objetivo, "Académicos españoles por la presencia femenina en las Ciencias Sociales", y cuenta en estos momento de la mañana con más de 500. En su presentación se señala:

«Los miembros de esta lista nos comprometemos públicamente a no participar como ponente en ningún evento académico (Conferencia, Congreso, Jornadas o similar) o mesa redonda de más de dos ponentes donde no haya al menos una mujer en calidad de experta. Asimismo, instamos al cumplimiento de lo establecido en la LEY ORGÁNICA 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.»**


Se preguntarán algunos —ya que no se explica— a qué viene esta parcelación de limitar la oferta a las Ciencias Sociales. ¿No es importante en los otros campos en los que solemos dividir el conocimiento? Por supuesto que sí, es importante no marginar a nadie por cuestiones de diferencia de sexo o de cualquier otra circunstancia.
Estas cuestiones están siendo importantes porque las universidades son instituciones altamente jerarquizadas y que tienden a la concentración de poder mediante el establecimiento de sistemas que tiende a reproducir el llamado "efecto mateo", es decir, ir acumulando beneficios con tendencia a que se concentren en unos pocos. Los que reciben ese poder tienden a usarlo y reproducirlo.
En un estudio realizado en 2017 por el diario El Mundo se recogen los datos sobre la proporción en el número de catedráticas existentes en la  universidad española:

En todo el país, cuatro de cada cinco catedráticos de universidad de los centros públicos son hombres. Las instituciones con mayor desigualdad entre sexos en dicho escalafón son la Universidad de Huelva, con solo un 6,78% de mujeres, seguida de la Politécnica de Cataluña (8,37%) y la Politécnica de Cartagena (10,87%). En la cuarta posición, se encuentra la Universidad de Cantabria (11,95%).***


El mejor dato es el de la Universidad de Burgos con un 33'33% y mi universidad está en el cuarto mejor lugar con un 27'45%. Como se puede comprobar, incluso las mejores cifras no son buenas, muy lejos de la paridad.
Siempre se señala (también lo hace el artículo), la superioridad femenina en los expedientes académicos en Grados y posgrados. Es algo que cualquier profesor puede experimentar en la mayoría de los campos. Es mi experiencia años tras año, tras décadas de docencia. La explicación de porqué eso no repercute en el profesorado es una pregunta de nota porque entran entonces otros muchos factores que se engloban en la sombra del sistema. Uno de ellos, por ejemplo, es la propia composición de los tribunales que han de juzgar. Pesa mucho también las formas en que se producen otros mecanismos que pueden actuar como filtros (publicaciones, por ejemplo) que, mediante ese efecto Mateo, pueden acabar  favoreciendo a unos en detrimento de otros.
Pero la cuestión que se plantea en el manifiesto es mucho más sutil. No se trata de la cuestión de la paridad, que ya está en la ley orgánica señalada. Es otra cuestión importante para el desarrollo y sentido de las propias Ciencias Sociales: se necesita otra perspectiva. Las cuestiones sociales no son "verdades", son percepciones, interpretaciones, representaciones, costumbres, relaciones, etc. La cuestión del "sesgo" es esencial para comprenderlas ampliando la visión.


Toda visión predominante se sostiene en alguna forma de poder. Está ahí no porque exista el destino, sino porque alguien la sostiene de forma consciente o inconsciente y la convierte en norma. Esos principios de poder se convierten en "naturales" dentro de la explicación. La cuestión aparece clara cuando se piensa que la ciencia pudo desarrollarse desde el momento en que se separó del pensamiento dogmático religioso, que imponía una visión del mundo.  Hasta el siglo XX se seguían dando en Occidente ante los condicionamientos desde la religión, que imponía su propio relato del mundo, desde la creación hasta los menores detalles, incluidos los de la vida social.
Los estudios, durante las últimas décadas, han ido desmantelando la idea de "objetividad" y se han concentrado en la intencionalidad tras la "verdad oficial" de cada momento, sobre la construcción social de discurso sobre la realidad. No se cree ya en un orden dado que hay que descubrir, sino más bien en cómo se construye lo que blindamos como orden social mediante diversos tipos de estrategias.


En el interesante artículo de la recientemente fallecida catedrática Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de La Laguna, Amparo Gómez, publicado en la revista Investigación y Ciencia de este mismo mes (nº 500 mayo 2018 pp. 50-51), realizó una síntesis de la evolución de las Ciencias en cada campo y en especial en el de las Ciencias Sociales. El título del artículo es "La filosofía de las ciencias sociales" e incide en una cuestión central en este campo. En primer lugar revisa los campos más rígidos, el mundo de la Física y la Biología mostrando los cambios producidos, para pasar después a comprobar los efectos en las Ciencias Sociales. En el punto titulado "La implicación del observador" explica Amparo Gómez:

Vayamos, por último, a la cuestión del sujeto investigador y su implicación en el propio objeto. Las prácticas de investigación han constituido un tema tradicional de la filosofía de las ciencias sociales. La atención prestada a esta cuestión se debe a que en ella se jugaba, en buena medida, la cientificidad de unas disciplinas que presentaban dificultades en el plano empírico. Téngase en cuenta que los experimentos sociales no resultan fáciles de llevar a cabo y suelen ser improcedentes, y recuérdese también que el investigador siempre está, de un modo u otro, afectado por la dinámica social que estudia.
Sin embargo, la situación ha cambiado. Se reconoce ahora que la normatividad clásica con respecto a la investigación difícilmente se cumple en ningún caso, ni siquiera en el de las ciencias naturales, por lo que el componente normativo de la filosofía de la ciencia se ha reducido y flexibilizado. Cualquier práctica científica integra factores de diversa naturaleza, incluidos los de naturaleza social, económica, política e incluso moral.
En suma, la filosofía de las ciencias sociales sigue abordando temas clásicos, como la causalidad, la intencionalidad, las leyes o la explicación. No obstante, lo que ha cambiado es el tratamiento filosófico de estas cuestiones. La filosofía de las ciencias sociales sigue incluyendo indicaciones normativas, pero estas son mucho más flexibles que las que se buscaban a principios del siglo XX. (p. 51)**

Es en el final del segundo párrafo recogido donde resida parte de la clave de la cuestión. No se trata solo del acceso a una verdad exterior que debe ser encontrada, sino de una comprensión de los factores que determinan nuestra capacidad de conocer y conocernos.  Como sujetos sociales, vivimos inmersos en una realidad olvidando que la hemos creado.
Uno de los factores determinante de la Historia en todas las sociedades es la práctica separación de la mujer de un conocimiento que ha sido definido como "objetivo", pero que en realidad es el resultado de una visión masculina del asunto tratado. Se puede debatir campo por campo cómo esto afecta al conocimiento, pero donde creo que es indiscutible es en el campo de las Ciencias Sociales, que son precisamente las que contemplan lo creado por nosotros mismos. Mucho de lo que se ha dado en llamar "objetivo" en este área no ha sido sino una interpretación desde una mirada esencialmente masculina que ha sido privilegiada como "verdad".


Tenemos sobre la mesa, desgraciadamente, el caso llamado de "La manada" en donde se ha visto cómo las diferencias de percepción de los hechos son increíblemente distantes de las posiciones sociales y de los propios expertos. El Derecho es un campo definitivamente claro de cómo las leyes son creadas desde percepciones distintas de lo que pueda ser justo en función del sexo. Pero también la Historia, que excluyó a las mujeres de su discurso y ha tenido que ser reconstruida desde la idea de la "invisibilidad" aplicada a las mujeres, a las que no se percibía como valiosas. Ni a ellas ni a sus actos. La Historia, como el Derecho, sigue luchando por buscar otras formas menos imperfectas. Puede que no exista la perfección, pero si la equidad. No se trata de encontrar en las Ciencias Sociales aquello a lo que ya no se aspira a llegar en otros campos, como señalaba Amparo Gómez; se trata de eliminar prejuicios y exclusividad.
En cuanto al muy polémico caso de la sentencia por "abusos sexuales" y no violación" que sacó a decenas de miles a las calles por toda España, la cadena SER informaba:

La sección penal de la comisión general de codificación compuesta por una veintena de catedráticos de derecho penal –todos hombres- contará con catedráticas de derecho penal para revisar los delitos sexuales del código penal a raíz de la polémica que ha generado la sentencia de la manada. El número está aún por determinar pero serán mujeres especialistas en esta materia para aportar la perspectiva de género necesaria para revisar los delitos de abuso y agresión sexual. Además, se pedirá opinión a distintas asociaciones de mujeres juristas y de víctimas de delitos sexuales. Ambas peticiones fueron realizadas por el presidente de la sección penal de esta comisión, Esteban Mestre.
Este órgano consultivo que se constituyó en la década de los 80 debe analizar si la redacción actual de los delitos sexuales en el código penal es o no confusa en supuestos límites de intimidación y consentimiento, tal y como se ha puesto de manifiesto con la sentencia del caso de La Manada. Las propuestas de esta comisión deben estar concluidas antes del 15 de junio.*****



Sabemos ya que la comisión tendrá más mujeres que hombres. El hecho de que todos los miembros de la comisión fueran catedráticos, es indudablemente un caso peculiar que desemboca en una forma interpretativa. Nadie es responsable de nacer hombre o mujer, pero sí somos responsables de cómo constituimos las comisiones.
Lo que la propuesta firmada por profesores se puede comprender mejor al hilo de este desgraciado caso, cuya única ventaja es haber sacado a la luz todas estas cuestiones haciéndolas evidentes.
La importancia de que haya hombres y mujeres en los distintos escenarios académicos tiene varias implicaciones:


1) la visibilidad: el conocimiento y la opinión dejan de ser algo exclusivamente masculino y se perciben voces autorizadas de mujeres.
2) el punto de vista o sesgo: no todo se percibe de la misma manera porque nuestras miradas son diferentes. Aunque vivamos en el mismo espacio físico: no es el mismo espacio de experiencias. La vida de un hombre y una mujer en la misma ciudad, por ejemplo, está llena de experiencias diferenciadas por su sexo. Las discusiones o el escepticismo de algunos tiene como causa la incapacidad de entender esta circunstancia: vivimos vidas distintas en función de muchos rasgos diferenciales, uno de los más básicos, si no el que más, es el sexo. Hay otros importantes: las diferencias religiosas, las económicas, etc. Muchas necesitan el esfuerzo de todos para reducirlas, pero el sexo no es reductible, es siempre una diferencia desde la concepción del propio cuerpo hasta las vivencias que produce. No dejamos de ser hombres y mujeres, pero sí podemos ser educados de muchas maneras o tener los mismos derechos. Esas experiencias diferentes dan lugar a visiones del mundo diferentes.
Si son los hombres quienes imponen las suyas como "normalidad", "objetividad", "verdad", etc., el mundo será machista. Lo que se pide en el manifiesto es no seguir contribuyendo a ello y tratar de aproximarse a las visiones múltiples de lo que percibimos.
Las Ciencias sociales no hablan de los átomos; hablan de los seres humanos. Y lo pueden hacer de muchas maneras, explicando el funcionamiento del mundo, tratando de acercarse a la realidad social en su diversidad, o contribuir a una visión segada del mundo, que ignora los privilegios de distinto orden y que ayuda a mantenerlo al ignorar sus problemas, opiniones, experiencias, etc.
El compromiso de no participar en aquellas actividades académicas o relacionadas con ellas que no tengan en cuenta la diversidad de los puntos de vista me parece adecuada en un mundo en el que se sigue privilegiando la visión unilateral masculina.

Las ciencias sociales son esenciales pues nos describen y explican. En la explicación está contenida la mirada formada socialmente. Todo nos parece transparente, pero eso es el efecto de nuestra propia educación, dedicada a convencernos de que las cosas son de una manera y no de otro.  
Dejar de lado el punto de vista, la opinión, la posibilidad de expresarse gracias a los filtros del mundo académico, informativos, creativo, etc. es cortar el mundo en dos y falsificar la mitad restante. Hacen falta más mujeres en la academia, sí, pero también en muchos otros campos en los que es necesario evitar la mirada exclusiva que se cree la única posible, la autoridad.
Se están observando por todo el mundo ciertas reacciones peligrosas, retrógradas, que hacen necesario que se escuchen con claridad las voces críticas y las formas diferentes de ver el mundo. La diversidad nos hace ser consciente que el mundo no es creación divina y leyes inmutables, sino una sucesión de controles sociales que le han ido dando forma desde una determinada visión del mundo. Que estas cosas se tengan que plantear en la academia significa que el propio sistema sigue fallando, que esas mujeres siguen sin pasar los filtros que se ponen como obstáculos para que la visión del mundo siga siendo la misma.


Hace unos años, tenía en el despacho una tutoría con una alumna del Máster de Investigación en Periodismo. Cuando terminé de leer el trabajo que había realizado para su TFM, le dije: "¿Sabes que podrías ser una magnífica investigadora?". Ella me respondió: "Nunca me lo habían dicho". Desde entonces lo hago siempre que se dan las circunstancias e intento que expresen esa visión específica que pueden aportar desde su propia visión del mundo, tan real como la mía. Hacen falta muchas investigadoras en el campo de las Ciencias Sociales. La paridad es solo una parte. Lo más importante es realmente dar cabida a la visión, escuchar las opiniones, los matices importantes sobre las formas de interpretar y explicar el mundo. Hay que romper el monolitismo. Se trata de ampliar, de debatir, de abrir nuevas percepciones de las que todos nos aprovecharemos. 
Que haya mujeres en todos aquellos actos académicos y científicos, me parece muy bien y que nos comprometamos a exigirlo o a negarnos a participar en ellos, creo que es correcto. Causará problemas en algunos casos, pero seguir ignorando estas cuestiones no es bueno para nadie, ni en lo personal ni en lo social, ni en lo académico.


* "Más de 50 académicos se comprometen a no acudir a actos en los que no participen mujeres" El Mundo 16/05/2018 http://www.elmundo.es/yodona/lifestyle/2018/05/16/5afc47c0e5fdea50458b45ca.html
** No sin mujeres https://sites.google.com/view/nosinmujeres/inicio
*** "La universidad española lejos de la paridad en las cátedras" El Mundo 27/09/2017 http://www.elmundo.es/grafico/sociedad/2017/09/27/59b8e122268e3eae4f8b4672.html
**** Amparo Gómez "La filosofía de las ciencias sociales"  Investigación y Ciencia nº 500 mayo 2018 pp. 50-51
***** "La comisión de codificación contará con mujeres para revisar los delitos sexuales" Cadena SER 04/05/2018  http://cadenaser.com/ser/2018/05/04/sociedad/1525448174_204843.html






sábado, 15 de octubre de 2011

Tentaciones ascendentes y descendentes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los aspectos que más perjudican la imagen y credibilidad de los políticos es la lucha ostentosa por colocarse en las listas. Las luchas internas para conseguir esos primeros puestos en cada circunscripción son feroces y muestran el poder de los secretarios generales para poner orden en la cola. La salida de la lista o la caída en ella son indicativas de la desaparición de la visibilidad, de una pérdida de poder en el interior del partido, y de una forma de vida e ingresos.
La Ley del Estrechamiento Electoral (que inventamos en otro momento) dice que cuanto menores son las perspectivas de salir elegidos en una lista, más feroces son las luchas para conseguir el escaño. Esta ley se complementa con la (que también inventamos) Ley del Desalojo Trágico que afirma que la resistencia a salir de las listas o a rebajar sus probabilidades en función de la posición asignada es mayor en los que ven sus expectativas de ganar muy reducidas. Se defienden con uñas y dientes.

Los enfrentamientos en el partido que ve que sus “colocados” institucionales van a ser menos son luchas de supervivencia. Por el contrario, las del partido en alza son luchas de ocupación, no solo laboral, sino de zonas de poder. Los miembros de los equipos apuestan por los que les han de llevar arriba mediante la adhesión incondicional, la fidelidad. Los que quieren llegar alto saben que necesitan crear grupos para que a los rivales no les queden espacios libres, que serían inmediatamente ocupados. Los partidos se vertebran inmediatamente mediante estas estructuras paralelas en las que se mantienen puestos inferiores o medios en los tiempos de vacas flacas y se asciende a los puestos importantes cuando se ganan las generales.
No debe llamar la atención, pues, que sea en el Partido Popular en donde se produzcan esos “ascensos”, esos desplazamientos de las instituciones locales a las nacionales*. El diario El País da la relación de los ediles, concejales, etc., que se presentan en las listas para el Congreso y Senado. Es el movimiento natural porque es un partido en ascenso electoral. Se expande y puede ser generoso incluso con los denominados “críticos”, a los que dará la parte correspondiente de plazas. Las justas para que no ladren, las suficientes como para que no muerdan.
Por el contrario, según nos muestra también el mismo diario, en el partido a la baja, en el PSOE, se recrudecen las luchas por mantenerse en lugares de las listas que permitan seguir en el candelero y tener lo justo para ir tirando, en términos internos y externos.
Si repasamos simplemente algunos titulares, todos ellos de El País, podemos verlo con mucha claridad:

-El PSOE de Zamora critica la designación de Camacho como cabeza de lista (14/09/2011)
-Rubalcaba deja marchar a los ministros profesionales y reubica a los políticos (14/09/2011)
-El partido pide comprensión a los aparatos provinciales porque "Rubalcaba necesita a gente muy potente" (20/09/2011)
-La secretaria federal de Igualdad dice que está vigilante con las candidaturas (23/09/2011)
-Las juventudes del PSOE se quejan de haber sido relegadas (26/09/2011)
-Rubalcaba libra un pulso con el aparato del PSOE para pactar sus listas (29/09/2011)

Son todos significativos de esos movimientos que he señalado. Reflejan la lucha entre un candidato que trata de colocar a su gente frente a un aparato que se resiste a desaparecer ante la reducción anunciada. Se quejan los responsables de las provincias porque les imponen candidatos, que no es más que una forma de llamar a la protesta apelando al terruño; protestan los jóvenes porque se les dora la píldora, se les saca en la foto aplaudiendo y después se les deja fuera, es decir, en casa y en paro.

Y dejamos para el final el que de alguna forma me parece más grave por lo que representa respecto a algo que debe estar por encima de las luchas por el poder en cualquiera de sus extensiones y convocatorias: la política de igualdad de género. En esta lucha se ha producido una reducción de las mujeres en las listas mediante los desplazamientos, ascensos de unos y descensos de otras. Dado que el escenario futuro de las elecciones no es muy bueno, las mujeres se desplazan hacia los lugares inferiores de la lista, por lo que sus expectativas de sentarse en un escaño son muy reducidas. La paridad, como consecuencia, se aleja. Por eso, en cuanto se han dado cuenta de la jugada, han reclamado —inútilmente, me temo— las listas “cremallera”, las que alternan un hombre y una mujer. Las que se aprobaron como reforma en Túnez tras la revolución, por ejemplo. Aunque la cifra global se mantenga (ilusión de paridad), la realidad selectiva de las urnas lo dejará muy reducida (resultados en escaños).
Lo que esto nos quiere decir es que basta con escarbar un poco para que aflore la verdadera naturaleza del poder: central, generacional y masculino. ¡El patriarcado político, vamos! Mujeres y jóvenes son, lógicamente, los que se quejan de su exclusión. En tiempos difíciles, hay que aguantar con lo que hay, parecen decirles.
En esta información, además se da un caso curioso de “doble titulación” periodística en el que el inconsciente a traicionado a alguno o le ha salido a otro el espíritu de echarle “suavizante” a la realidad para que no se atragante. El diario El País ha titulado la misma información de dos formas:

Análisis de la pérdida de representación (EL País)
En la entrada a la noticia:

-“Derrota dura, paridad en peligro en el PSOE”

Mientras que la noticia lleva el siguiente titular:

-“Derrota estrepitosa, paridad en peligro” (12/10/2011)**

A alguien se la ha jugado el subconsciente. Entre “derrota dura” y “derrota estrepitosa” hay algo más que matices. Se ve el espíritu positivo que debe guiar a todo buen jefe de redacción a la hora de titular. 
Lo importante, en cualquier caso, es que reflejan las formas de actuación política de los partidos. No deberían permitirse, por salud democrática, los cargos duplicados o los saltos de unos a otros territorios en pocos meses. Presentarse es un compromiso a un cargo público, no sacar el ticket de un aparcamiento. No es tomarse en serio las instituciones, que requieren la dedicación que se debe a los ciudadanos que están tras ellas.
La estrategia de llevar cargos electos muy populares —ya contrastado en elecciones recientes, sin apenas desgastes— para dar la batalla nacional no debería plantearse de esta forma. En el otro lado, el de las presumibles vacas flacas, los principios de representatividad, en la cuestión de la paridad, deberían estar fijados y por encima de las circunstancias. Todos los que van en una lista reciben los mismos votos, sin embargo, solo acceden a los puestos aquellos que el orden interno de los partidos determina. Es ahí donde está el poder. Las listas cremallera tratan de evitar ese fraude que convierte el progresismo en una burla de facto. Salen los que tienen poder para salir, los que imponen su presencia en los puestos de cabeza. Y ahí están casi siempre los mismos.
El problema, como siempre, es que los arreglos de los políticos solo los hacen los políticos y les cuesta legislar contras sus propias tentaciones.


* “El PP llena de concejales y alcaldes sus listas electorales para el 20-N” El País 14/10/2011 http://politica.elpais.com/politica/2011/10/14/actualidad/1318622565_280477.html

** “Derrota estrepitosa, paridad en peligro” El País 12/10/2011 http://politica.elpais.com/politica/2011/10/12/actualidad/1318447966_425350.html

Titular de la entrada de la edición digital

Titular interior diferente de la noticia