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lunes, 3 de noviembre de 2025

Y ahora Nigeria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No contento con dedicarse a las intervenciones contra las lanchas —para él "narcolanchas"—, no contento con intervenir en el Sahara respaldando las teoría de Marruecos para hacer a los saharauis marroquíes "autónomos"—, no teniendo suficiente con sus intervenciones en Palestina, ni tan siquiera con la demolición de una parte de la Casa Blanca... ahora Donald Trump ha puesto sus miradas en otra zona del mundo.

Aquejado de algún tipo de alteración que le impide parar durante unos minutos, Trump ya tiene nuevas preocupaciones en mente, lo que significa que el resto del mundo se siente preocupado por lo que le pueda tocar. España está también en la lista, así que habrá que tener cuidado.

En RTVE.es nos lo cuentan así: 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado a Nigeria con suspender toda la ayuda y asistencia al país e incluso con una intervención militar si el Gobierno "continúa permitiendo la matanza de cristianos".

De hecho, Trump ha añadido en una publicación en Truth Social que ha solicitado al Departamento de Guerra que se prepare para una "posible acción" y ha asegurado que una eventual intervención militar será "rápida, despiadada y dulce, como los matones terroristas atacan a nuestros queridos cristianos", y ha instado al Gobierno de Nigeria a "moverse rápido".

 Así, el mandatario estadounidense ha afirmado que Estados Unidos podría "entrar en ese país ahora deshonrado, 'con las armas en la mano', para aniquilar por completo a los terroristas islámicos que cometen estas horribles atrocidades".

El mensaje de Trump eleva el tono respecto a otro mensaje que publicó la víspera, en el que denunció una "masacre" de cristianos en Nigeria y anunció que lo declaraba "país de especial preocupación", una designación para naciones "involucradas en graves violaciones de la libertad religiosa".*


 Es difícil saber dónde empieza o acaba Trump y comienza el personaje. Puede que, tomando la palabra a Baudrillard, haya que pensar que el "simulacro Trump" precede a la existencia o manifestación de un Trump que podríamos llamar "real".

Al Trump adúltero y mujeriego (recordemos, entre otros, el caso "Stormy Daniels"), le sigue el Trump que hace negocio vendiendo biblias, que combina con el negocio (ya familiar) de las criptomonedas.

Ahora sale en defensa de "nuestros queridos cristianos", masacrados en Nigeria por la acción brutal de los grupos islamistas, de Boko Haram, entre otros.

¿Cómo podemos interpretar este furor religioso que le aqueja? Desde que la versión oficial de que fue un ángel el que le salvó la vida en aquel atentado en el que le sangró una oreja, todo son miradas hacia los cielos, invocaciones y la confirmación de que es el mesías que al pueblo norteamericano, el pueblo elegido bis, se le ha enviado para su tranquilidad espiritual.

Pese a que el comportamiento de Trump y los trumpistas tiene poco de amor al prójimo, un concepto muy retocado por los republicanos, busca congraciarse con esa parte de su electorado que reza cada día, cada hora, por su alma.

Las amenazas de Trump, por muy descabelladas y contrarias a las normas internacionales, hay que tomárselas en serio. La comunidad internacional empieza a darse cuenta de ello. Es cierto que hay mucho miedo a que la tome contigo, ya sea subiendo aranceles o, como en el caso de Nigeria, amenace con invadirte y no dejar títere con cabeza.

¿Qué busca en realidad? Mucho me temo que confirmar que es insustituible en el mundo, que solo puede marchar bien si es él quien se ocupa del orden. Más allá del narcisismo, Trump busca convencer a sus votantes (esos "queridos cristianos") de que es insustituible, lo que debe traducirse en eso que han dado en llamar un "tercer mandato" y que a mí me parece más un intento de prolongar el segundo, el actual, con conflictos, empantanando el mundo con todo estos.

Un tercer mandato significa, si se acepta, ir a las urnas y eso es un riesgo. Es más segura la aclamación ante los logros y lo peligroso que se está volviendo el mundo para los "cristianos" y el anti americanismo, el ateísmo, de los demócratas, responsables de todos los males del universo. Recordemos que es lo que intentó alentando el asalto al Congreso cuando perdió las elecciones. Pese a ello se le eligió (¿O quizá por ello?). Un durísimo editorial del diario El País lo recordaba de nuevo ayer.

Por supuesto, esto no es una "profecía", sino un simple intento de entrar en la mente de ese ser peculiar que se llama "Donald Trump". Ahora sí que aparecen profecías o advertencia, del cine a los ensayos o la literatura, de que esto se venía venir aunque no le pusieran cara. Esa "ultraderecha evangelista" ha estado ahí, agazapada, a la espera de que fuera su momento. Y el momento llegó con Trump, que supo entender esa fuerza y rectificar algunos errores. No creo que se puedan llamar "aciertos" ahora, pero sí que existe una seria preocupación en muchos sectores norteamericanos e internacionales porque pueda estar desmantelando la democracia en su país.

Veremos cómo acaba el caso nigeriano, a ver si monta otro "Caribe" a la africana.

 

* "Trump amenaza a Nigeria con una intervención militar si el Gobierno "continúa permitiendo la matanza de cristianos"" RTVE.es / Agencias 1/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251101/trump-amenaza-a-nigeria-con-intervencion-militar-si-gobierno-continua-permitiendo-matanza-cristianos/16797441.shtml

domingo, 24 de marzo de 2024

Un Putin sin argumentos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Decíamos ayer que a Putin no le quedaban muchas opciones, pero que algo intentaría. La respuesta estratégica de Putin se basa en dos principios: a) que los terroristas han intentado huir por Ucrania; y b) que hay "autores intelectuales", los que hicieron el "encargo". De esta forma trata de resolver (distraer) el problema de por qué no hizo caso a las advertencias de que se estaba preparando un atentado de características idénticas a las que presenta el cometido. Pero para Putin la mejor defensa es un buen ataque. Se defiende él mismo de no haber creído lo que le decían y lo que le habían dicho lo convierte en insinuación de "conocimiento".

La información sobre esto nos la dan en RTVE.es:

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha condenado este sábado el "bárbaro" atentado terrorista en la sala de conciertos Crocus City Hall de la ciudad de Krasnogorsk, en las afueras de Moscú, donde murieron al menos 133 personas, y ha clamado venganza contra los que encargaron dicho ataque, que ha sido reivindicado por el Estado Islámico.

"Todos los autores, organizadores y los que encargaron este crimen recibirán un merecido e inevitable castigo, sean quienes sean e independientemente de que los hayan enviado", dijo Putin durante una alocución televisiva.

Putin no ha especulado sobre los autores intelectuales del atentado, aunque sí ha mencionado que los cuatro terroristas detenidos intentaron huir a través de la frontera ucraniana. "A los terroristas, asesinos y bestias, que no tienen ni pueden tener nacionalidad, les espera un funesto destino: venganza y olvido. No tienen futuro", ha sentenciado.

Además, ha recordado que los rusos conocen de primera mano lo que es la amenaza terrorista, en clara alusión a los atentados perpetrados hace años por la guerrilla islamista del Cáucaso.*

La distinción entre "autores", "organizadores" y los que "lo encargaron" es demasiado burda porque da a entender que pudieron tres, dos o uno. Las diferencias, si le sumamos "la huida hacia Ucrania", muestra una forma de insinuar, empecinado, de que se trata de una maniobra de los ucranianos o incluso de Occidente. Pero es, como decimos, tan burdo que solo un pueblo muy adoctrinado por los medios, sin voces críticas que señalen la ridiculez del planteamiento, podría creerse tal argumento rebuscado para tapar lo obvio: que no quiso hacer caso de las advertencias.

También en Israel había advertido a Netanyahu de la posibilidad de un ataque terrorista por el grupo iraní de Hamás. Netanyahu pasó olímpicamente de las advertencias y la forma de tapar el terrible agujero de seguridad ha sido esta guerra de barbarie sin límite que estamos viendo.

El hecho de querer tapar los errores mediante salidas adelante es cada vez más frecuente. En este mundo de creciente desinformación es cada vez más difícil creer en lo obvio y dar por bueno lo inexistente. Lo que se instaura es el recelo; nada parece real y todo se puede llevar hacia lo inexistente. Puede que se piense que todo es una forma manipulable y que es un riesgo igual creer y no creer.

La "verdad" pase a ser lo que se afirma o niega por los canales más poderosos. No hay forma de verificar porque no hay crítica ni debate; solo queda aceptar lo que poder repite.

En 20minutos titulan "EE UU desmonta el intento de Putin de involucrar a Ucrania en la matanza: "Sabemos que ha sido el ISIS"". Allí, Sara Ríos señala:

El atentado terrorista de este pasado viernes en el recinto del Crocus City Hall de Moscú se ha convertido en el más sangriento en la historia contemporánea de la capital rusa. Cuatro hombres armados con fusiles automáticos llevaron a cabo la masacre, que ha dejado por ahora 133 muertos y más de un centenar de heridos. Entre los fallecidos hay al menos tres niños, según los datos oficiales.

El Servicio Federal de Seguridad de Rusia anunció este sábado la detención de un total de 11 sospechosos vinculados con el ataque, entre los que se encuentran los cuatro presuntos autores de la matanza. Sobre ellos ha hablado el presidente ruso, Vladimir Putin, que en un mensaje a la nación mencionó que los cuatro terroristas detenidos intentaron huir a través de la frontera ucraniana. "Intentaron darse a la fuga y se dirigían a Ucrania, donde, según datos preliminares, les habían preparado una entrada del lado ucraniano para cruzar la frontera", explicó. Putin ha evitado así pronunciarse sobre la reivindicación hecha por Estado Islámico, que incluso publicó las imágenes de los cuatro presuntos responsables del atentado que han sido detenidos junto a siete colaboradores.

Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha rechazado categóricamente los intentos de Putin de vincular a Kiev con este atentado terrorista. "Putin y los demás bastardos intentan, por supuesto, echar la culpa a otro", ha denunciado Zelenski en su videodiscurso del sábado por la noche, en el que ha criticado que Moscú siempre utiliza los mismos métodos y "siempre culpa a otros". Durante su alocución, el mandatario ucraniano ha reprochado al "absoluto don nadie que es Putin" que haya permanecido callado durante un día en lugar de preocuparse por sus ciudadanos, después de que el viernes cuatro asaltantes dispararan durante 15 minutos a los asistentes de la sala de conciertos del Crocus City Hall antes de prender fuego al pabellón.** 

Putin ha señalado que todos los involucrados serán considerados "objetivos legítimos", es decir, podrán ser atacados son aviso ni explicaciones., pero aquí ya no le valdrá simplemente el ataque sin más. Conforme se vaya aportando prueba de que es el Estado Islámico el autor, le será más difícil implicar a los demás, pese a la triple consideración señalada anteriormente. ¿Forzará la situación para no dejar a Ucrania al margen?

Es obvio que en una guerra (Rusia no la considera tal) como la que mantienen Rusia y Ucrania, cualquier "victoria" ucraniana debe poder ser exhibida como tal, ya que sería una forma de aumentar la moral mostrando la debilidad del oponente, en este caso, Rusia.

Sin embargo, es Rusia la que ha mostrado su debilidad al no hacer caso de las advertencias y despreciarlas. No le es fácil a Putin mostrar esa fuerza que quiere demostrar. Es precisamente en el interior donde esa debilidad es manifiesta. La enormidad de Rusia la hace imposible de defender en sus objetivos interiores, lo que la abre a las iniciativas terroristas más que a las bélicas directas.

La firmeza de Zelenski rechazando el juego de Putin acabará llegando a Rusia. Conforme aumente el número de muertos, Putin tendrá un problema. Ya lo tuvo cuando no pudo ocultar ante las familias de los soldados las muertes producidas en la "guerra inexistente". Recordemos que los primero soldados rusos atacantes no llevaban uniformes regulares para vender al exterior que eran los "prorrusos" los que se defendían y que Rusia no tenía nada que ver en ello. Pero ha sido la realidad inocultable lo que le está creando problemas, de la misma forma que los familiares de los secuestrados por Hamás se los crean a Netanyahu exigiéndole su regreso.

Estamos ante un punto que Putin no puede ignorar, Lo importante, ya lo estamos viendo, es cómo trata de desviar la cólera por el brutal atentado. La solidaridad internacional tampoco puede ser ignorada. Están las advertencias a las que no se hizo caso, pero también las lógicas muestras de condolencias que saldrán de muchos lugares mostrando al pueblo ruso que no es cierto el panorama de enfrentamiento que se le vende en estos años.

De nuevo, nuestra solidaridad con el pueblo ruso, nuestro rechazo al atentado y a las "explicaciones" de Vladimir Putin, una más de sus tropelías.

El País

* "Putin clama venganza por el "bárbaro" ataque en Moscú y dice que los terroristas trataron de huir por Ucrania" RTVE.es  23/03/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240323/putin-condena-atentado-clama-venganza/16029331.shtml

** "EE UU desmonta el intento de Putin de involucrar a Ucrania en la matanza: "Sabemos que ha sido el ISIS"" 20minutos 24/03/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5229994/0/atentado-rusia-directo-detenidos-matanza-sala-conciertos-moscu/

martes, 31 de agosto de 2021

Final

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La imagen del último militar norteamericano que sale de Afganistán, reproducida por casi todos los medios, tiene algo de fantasmagórica, de irreal. Es una imagen en la que un ser verdoso asciende por una rampa, se supone que la del último vuelo. Los militares norteamericanos ha eliminado el último día, hoy 31 de agosto, presumiblemente para evitar el atentado contra los últimos y, a la vez, evitar la avalancha de la desesperación de las decenas de miles de personas que todavía albergaban la esperanza de poder salir de allí. El lanzamiento de cohetes contra el aeropuerto logró ser contrarrestado con un sistema antimisiles, pero un ataque masivo el último día podría haber sido difícil de interceptar.

De esta peculiar forma se completa una retirada que quedará para la historia y, como se sigue repitiendo en la prensa norteamericana, marcado lo que va a ser el "legado" de la presidencia de Joe Biden, algo que hemos venido analizando en estos días pasados y que será bienvenido si sirve para lograr entenderlo, aunque mucho me temo que esto sea difícil de olvidar, especialmente con la muerte de esos soldados veinteañeros que dejaron su vida en el primer atentado terrorista, entre 170 personas, la cifra oficial de víctimas.



Tampoco deja un buen sabor el dron que ha matado a una familia de nueve miembros que tuvieron la mala suerte de que estuviera junto a su casa el coche cargado de explosivos para un nuevo atentado. El uso de los drones en espacios tan cerrados como esas ciudades ratoneras tiene muchos riesgos. No hay cirugía limpia cuando el terrorismo usa sin piedad los espacios poblados para camuflarse. Se puede entender el uso del dron, pero no se podrán olvidar sus efectos y la propaganda talibán, desde luego, lo usará contra Estados Unidos. Los talibanes ya se han quejado, aduciendo que han realizado "operaciones" en su territorio sin "su consentimiento".



Con todo, la máxima preocupación es saber qué va a ocurrir ahora. A la euforia por la victoria, por la retirada de los enemigos extranjeros, le sigue el drama de qué hacer con un país en un estado lamentable al que las oraciones diarias no van a sacar del hambre, la pobreza, la corrupción y la falta de todo tipo de recursos.

En RTVE.es se recoge en su titular la celebración talibán, "Los talibanes celebran la retirada de Estados Unidos: "Hemos hecho historia"". Pero hacer Historia es sencillo; lo importante no son los hitos, sino el día a día, la supervivencia. En el artículo se nos dice:

 

Ahora que tienen el control total del país, los talibanes deben reactivar una economía destrozada por la guerra, pero sin poder contar con los miles de millones de dólares en ayuda extranjera que fluyeron a la anterior de la élite gobernante y que alimentó la corrupción sistémica.

Sin unos 9.000 millones de dólares en reservas extranjeras y sin miles de especialistas formados que se han unido al éxodo, la nueva administración, sin experiencia, debe enfrentarse a un colapso de la moneda afgana y la creciente inflación de los alimentos.

Los bancos siguen cerrados, a pesar de las promesas de reapertura, y las dificultades económicas de los que se han quedado atrás han empeorado dramáticamente.*


 

Y esto no es más que una pequeña parte del panorama. La amenaza de que el país se convierta en receptor de terrorismo, lo quieran o no, es una posibilidad. Basta que comience a haber atentados en países occidentales para que las miradas vayan a Afganistán. Probablemente, algo más que las miradas.

Ahora llega el gran dilema: ¿hay que premiar a los talibanes para que su toma del poder no lleve al caos humanitario? En el artículo se mencionan 9.000 millones de dólares, señalando que una gran parte se perdió por el camino y es probable que no esté ahora en esos bancos que permanecen cerrados para evitar que la gente saque todo su dinero ante la situación que se está creando y las expectativas, que también cuentan.

Las agencias internacionales, ONG, etc. avisan del caos humanitario en el interior y el conflicto migratorio que se está ya produciendo con las salidas. Europa ya se ha puesto a pensar en qué se puede hacer. ¿Repetir el modelo turco, pese a sus complicaciones y chantajes?



Lo que parece evidente es que no se va a premiar a los talibanes por su "conquista" sin obstáculos. Hasta ahora, como dicen ellos, "han hecho Historia"; ahora hay que hacer un país, lo que no parece fácil desde ningún sentido que se mire. Sería irónico que a los mismos que han tenido que salir entre atentados y amenazas se les pidiera financiar a los vencedores, máxime cuando estos con considerados como "terroristas" por la mayor parte de la comunidad internacional. ¿Financiar el "terrorismo", el integrismo islámico? ¿Quizá quieran cobrar por evitarlo, en cuyo caso les viene muy bien tener por allí unos cuantos grupos terroristas con los que hacer alguna escaramuza para la limpieza de imagen? Pero para eso haría falta un gran atentado en algún país occidental.

A los que les parezca demasiado maquiavélico, bastaría con recordarles lo que ocurre desde hace años con el terrorismo "irreductible" en algún país musulmán en el que se producen atentados cada cierto tiempo para recordar que necesitan las ayudas exteriores y garantizar la tranquilidad de Occidente o de los países vecinos.



El negocio del terrorismo es rentable para terceros. Recordemos la forma de financiarse la Turquía de Erdogan, otro ejemplo clásico, con una frontera permeable por la que, según convenga, no pasa nadie, pasan terroristas o pasan refugiados.

Lo que está claro es que la territorialidad de "Eurasia" crean un continuo espacial por el que todos los flujos van inevitablemente hacia Europa, ya sea por huir de la miseria y violencia africanas —creada de nuevo por los grupos yihadistas, como Boko Haram— o desde el integrismo de Oriente Medio y desde allí su extensión al interior asiático. La lucha entre Irán y Arabia Saudí en escenarios localizados tampoco puede dejar margen para cualquier tipo de acuerdo porque son enemigos de dogma y lo seguirán siendo hasta la extinción del otro.

En estos días se han hecho algunas disquisiciones entre los gobiernos entre "negociar" y "reconocer". Estados Unidos no ha tenido más remedio que contactar para avisar sobre los atentados terroristas. Muchos hablan de necesidad de entrar en contacto para tratar de arreglar el desaguisado de la retirada.

Como ya señalamos en nuestro post "Un país de rehenes", mientras haya gente que se quiera ir de Afganistán, los talibanes tienen una importante materia prima, un "capital" con el que conseguir desde financiación a reconocimiento. Pronto costará un precio variable lograr salir de Afganistán, un precio que tendrán que pagar familiares en el exterior. El pobre es una boca más que alimentar y está acostumbrado a sobrevivir sin nada, por lo que no necesita irse. Pero aquellos que ya no puedan llevar la vida que llevaban, tendrán que pagar un precio en cuanto que controlen la situación. El ir casa por casa, no significa necesariamente la muerte, puede significar dinero para los talibanes y sus necesidades. ¿No les cobran a los inmigrantes que quieren cruzar el estrecho, llegar a Canarias o a Cádiz en una patera, motos náuticas o escondidos en los bajos de un camión? El negocio talibán no será solo el opio, sino toda está floreciente industria de la huida que permitirá la llegada de capital de forma rápida. Oferta y demanda.

 


* "Los talibanes celebran la retirada de Estados Unidos: "Hemos hecho historia"" RTVE.es 31/08/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210831/afganistan-talibanes-celebran-salida-estados-unidos/2167005.shtml

domingo, 29 de agosto de 2021

El tamaño del error

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Los analistas políticos norteamericanos se hace la pregunta sobre la Historia: ¿Quedará marcada la presidencia de Biden por lo ocurrido en Kabul, por la caótica retirada de los Estados Unidos? la preocupación por la Historia no deja de ser una trivialidad, un mirarse el ombligo en el qué dirán futuro. Sin embargo, este aspecto parece revestir una cierta importancia para algunos que ven el futuro en las próximas elecciones más que en los libros. No hay papel más importante en la política que las papeletas y Biden, desde luego, no las tiene todas consigo. Si se prefiere, dada la edad del presidente, el asunto preocupa más a la herencia que deje a su sucesor, ya sea la vicepresidente Kamala Harris o cualquier otra persona que los demócratas elijan para encabezar la próxima legislatura.

La Historia, como algunos juegos de mesa, camino recorrido a golpe de tirada de dados, con casillas y "pozos" en los que puedes caer y de los que no es tan sencillo salir. Biden parece haber caído en un pozo del que no le va a ser fácil salir. Pero en eso consiste la vida, en lo imprevisible.

Joe Biden había basado su estrategia, sobre todo, el éxito en el control del coronavirus con el plan de vacunación. No era mala elección porque el desastre causado por Trump era de tal magnitud que había llevado al ridículo universal, incluidas las intervenciones de Trump sobre la lejía y demás manifestaciones absurdas. Con el control de la epidemia y la lógica de mascarillas más vacunación, Biden esperaba una segunda acción doble en el terreno internacional. La primera parte era rehacer todo lo que Trump había deshecho, que era mucho. Con la segunda parte, la retirada de las tropas de Afganistán, Joe Biden esperaba unir de nuevo al pueblo norteamericano con algo que era una carga desde hacía 20 años. Pensó que ya se había hecho todo lo que había que hacer y dejar en manos del nuevo ejército afgano, bien armado y entrenado por los Estados Unidos. Pero todo lo que viene de Trump está gafado y se ha hecho para mayor gloria suya.


Trump había tenido la misma idea, es decir, que el abandono de Afganistán le traería votos para la reelección, pero la pandemia —el "maldito virus chino"—se le cruzó por el camino desbaratando sus planes. Joe Biden vio una oportunidad fácil de terminar lo que Trump había hecho y llevarse el mérito de cumplidor y buen ejecutor, a la vez de mostrarse como "experto" en relaciones internacionales, él conocía el mundo, a diferencia de Trump, que solo conocía campos de golf.

Sin embargo, Afganistán esta gafado. Todas las especulaciones, asesorías, cálculos, etc. se vinieron abajo porque es difícil aceptar que estás equivocado cuando eres presidente del país más poderoso del mundo y te encuentras especialmente cualificado en una cuestión. Son todos los requisitos para equivocarse. Y así ocurrió.

En el ámbito mediático, los analistas ya no preguntan si Biden se equivocó, algo que todos saben, sino cuáles van a ser los efectos de su error. En The Washington Post luce en estos momento el siguiente titular que nos puede servir de ejemplo, "Surprise, panic and fateful choices: The day America lost its longest war", y resume bastante bien el sentimiento generalizado de los norteamericanos que han pasado de las celebraciones gloriosas de las repatriaciones al desconcierto culpable por el caos agridulce de lo que creían era una retirada con la misión cumplida y ahora califican como derrota absurda, autoinflingida por la soberbia.

En la CNN, el analista de seguridad de la cadena, Peter Berger titula "Why Biden's views on the Afghan terror attack make no sense" y se lanza contra la imagen que el presidente Biden se empeña en mantener:

 

After the airport attack Biden spoke at the White House and continued to defend his withdrawal decision with a remix of specious arguments that he has made before.

First, that al Qaeda is gone from Afghanistan, while a recent UN report says the group has a presence in some 15 of 34 Afghan provinces.

Second, that Afghanistan has never been a united country, despite the fact that Afghanistan united as a country in 1747, before the US existed.

Third, Biden again hung his withdrawal decision on the agreement that former President Donald Trump had struck with the Taliban, even though the group didn't reject al-Qaeda, a key point in that agreement. Indeed, the UN issued a report in June that al-Qaeda and the Taliban "remain close, based on ideological alignment, relationships forged through common struggle and intermarriage."*



 Ante este tipo de críticas preguntarse por la Historia y el papel que Joe Biden tendrá en ella no tiene mucho sentido. Es el propio Biden quien se ha situado en la acera equivocada —¡la acera que no está de moda!, escribiría Oscar Wilde— de la Historia.

La cuestión ahora no es qué dirán, sino cuánto les queda por decir. Mucho me temo que lo ocurrido no es más que la punta del iceberg de lo que vendrá. La rápida respuesta bombardeando con un dron al autor intelectual de las bombas en el aeropuerto y en las cercanías, con ya más de 170 muertos y 13 soldados norteamericanos es el principio de una serie de acontecimientos que se irán produciendo encadenados.

Los tres puntos a los que se refiere Berger en la cita son de naturaleza distinta. El primero no admite mucha discusión: si Al-Qaeda estás allí, está allí. Lo que puedan hacer ya es otra cosa, pero ha comenzado el baile de la competición por ver quién lo hace mejor. Esa decir, Estados Unidos ha creado el escenario perfecto para ser atacado sin necesidad de jugar en territorio ajeno. Gracias a la infructuosa maniobra de huida, han quedado al descubierto como blanco fácil miles de afganos que pueden ser cazados uno a uno o mediante atentados.

El segundo punto es más discutible. ¿Hasta qué punto "país" (o "estado") significa lo mismo para un occidental que para un afgano o, más específicamente, un talibán? ¿Estamos hablando de lo mismo? Lo primero que han dicho los talibanes es que van a crear un "emirato islámico", fórmula que está próxima al "estado islámico" o a la idea del "califato", una fusión de elementos organizativos  basados en una ley, la Sharia, un espacio islámico en el que el musulmán piadoso puede ser feliz cumpliendo y, esto es importante, haciendo cumplir la leyes divinas dadas a los seres humanos. Son términos provisionales, pues la aspiración es que el islam, como no podría ser de otra forma, cubra la faz de la tierra, momento de la máxima perfección. Recuerden, por ejemplo, el particular y divertido empeño del presidente turco al decir convencido que Cristóbal Colón vio minaretes de mezquitas cuando llegó a América. La cultura es la cultura y tiene poco que ver con la verdad si no pones un poco de tu parte.



Desde luego, Afganistán no era un "estado", concepto que surge en otro contexto cultural y diferentes raíces. ¿País? Puede haber cierto sentido de pertenencia geográfico. 

Recordemos que el Estado Islámico, por ejemplo, sigue pensando en reconquistar Andalucía, algo que "les quitamos". Da igual que sea una tontería, pero el que quiere creerlo, lo cree. De igual manera, "sociedad tribal", "suma de tribus", "señores de la guerra", "clanes", etc. son etiquetas que le ponemos a la realidad y que no todos comparten. Es evidente que los que se van tienen un sentido distinto de Afganistán respecto a los que se quedan o a los recién llegados, que vienen con otra idea de qué es Afganistán. 

Las decenas de miles de yihadistas que han acudido a Afganistán en los meses últimos lo ven de otra manera, como ocurrió en Siria, donde decenas de miles —incluidos españoles y españolas, muchos europeos— se sintieron especialmente motivados para ir a dar tiros, a buscar pareja o ambas cosas. Los que van ahora a Afganistán, los que están ya allí, ya saben a qué van, a cumplir un sueño, a hacer realidad a sangre y fuego lo que les enseñaron, aprendieron y les prometieron, tanto en este mundo como para el otro.



Es evidente que el patrullar de los talibanes no va a hacer de Afganistán un lugar más seguro, ni siquiera más controlado. Afganistán no es Irán, donde sí existían unas estructuras previas que aprovecharon. A Irán, por ejemplo, le viene bien esto. Muchos ya dan por sentado que han estado detrás de los movimientos en Afganistán. Se puede alejar el foco de ellos y siempre podrán actuar como "mediadores" si las cosas se complican con Occidente. 

Los pocos afganos que resisten y se han refugiado en una provincia dicen que no existe el grupo del Estado Islámico que atentó en Kabul, que son los propios talibanes los que han provocado esto para ejercer presión sin responsabilidad directa. Son discusiones importantes, pero menores en comparación con las que los norteamericanos se están haciendo ahora mismo sobre el ayer —del 11 de septiembre en adelante—, del presente —¿cuántas vidas va a costar la retirada caótica y que consecuencia tiene para su "prestigio" y relaciones internacionales?— y el futuro, abierto a cualquier situación por parte de unos y otros.



El aviso de otro atentado en pocas horas por parte de los servicios de Inteligencia occidentales puede librar a algunos, pero no a todos. Evitar los atentados no está en manos de los norteamericanos, solo avisar y anticiparlos. Son los muertos norteamericanos los que Biden trata de evitar. Estos se irán dando porque él mismo cometió el error de marcar la fecha de salida, como le recuerdan ahora los comentaristas. Por muchas personas evacuadas que haya, nadie va a poder frenar el drama.

La cuestión ahora es si los atentados y sus réplicas de castigo se van a limitar al espacio afgano o los golpes pueden ser más audaces, en cualquier lugar del mundo o en los propios Estados Unidos; está en si la rivalidad entre grupos busca el prestigio general para captar fondos y yihadistas para sus filas. También los terroristas se preocupan por su "legado".

Conforme pase el tiempo, las preguntas ganarán en intensidad porque se irán acumulando situaciones más complicadas y fuera de control. Los talibanes, nos dicen los que huyen o los que se quedan allí, van puerta por puerta.



La crisis migratoria está servida con su efecto caótico. Aumento del populismo xenófobo, radicalización política, conflictos por desavenencias según los intereses de cada uno, medidas unilaterales, aumento del poder estratégico de terceros...

Biden, sí, ya ha entrado en la Historia por una puerta por la que es difícil desandar lo andado. No es fácil calcular el tamaño del error cometido por los que tomaron la decisión. Parece que Biden sigue firme en ello. No creo que rectifique en ningún momento. La cuestión está en saber si las decisiones futuras se seguirán tomando bajo premisas equivocadas. Los demás se irán alejando de quien les puede llevar a un desastre. Esa es otra consecuencia, que los demás no están dispuestos a asumir mancomunadamente los errores del jefe.

Creo que ya nadie se pregunta sobre si Biden se equivocó; en cambio muchos se están preguntando ahora por el tamaño de su error y las consecuencias para todos en el futuro. 

 


Peter Bergen "Why Biden's views on the Afghan terror attack make no sense" CNN 28/08/2021 https://edition.cnn.com/2021/08/28/opinions/bidens-views-afghan-terror-attack-make-no-sense-bergen/index.html

domingo, 11 de julio de 2021

El atentado que nunca existió y el turismo ruso a Egipto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



A muchos se les habría olvidado que desde hace ya unos cuantos años, desde 2015 para ser precisos, los vuelos turísticos entre Rusia y Egipto estaban cancelados, quedando nada más que los vuelos regulares. El motivo no era otro que el atentando ocurrido en octubre de aquel año en un avión cargado de turistas rusos de regreso, un Airbus, explotó.

Puede que muchos se pregunten por qué un atentado supone una reacción de este tipo de un estado que mantenía unas buenas relaciones con Egipto, con promesas entonces de suministrarle unos cuantos millones de turistas anuales en pleno momento de crisis, como se encontraba entonces, por unas causas, y ahora por otra.

Las relaciones de la Rusia de Putin eran buenas porque el gobierno egipcio siempre ha jugado con estas ambigüedades, una forma de hacerse querer por todos y sacar lo que pueda. De esta forma, Egipto tiene a su ejército financiado por los Estados Unidos, siendo el segundo país del mundo, después de Israel, en recibir ayudas a fondo perdido. Esta "inversión" norteamericana fue el pago por mantener la tranquilidad de Israel, por guardarle las espaldas en la frontera.

Pero esa "inversión", más la formación de sus militares en Estados Unidos —como el propio presidente al-Sisi— no significa que Egipto no juegue a varias barajas a la vez. De hecho, que existan conflictos en la zona es la garantía de que se valorará más su posición "pacificadora". De esta forma, Putin pudo hacer buenos negocios con el régimen egipcio vendiendo armas e influencia.

No deja de ser interesante el paralelismo con el modo de actuar de Turquía. Ambos países son aliados de los Estados Unidos pero profundamente antinorteamericanos, un sentimiento compatible cuando se recibe dinero y se devuelven insultos, como suele ser frecuente. La "profunda amistad" de al-Sisi con Donald Trump —que le llamaba "su dictador favorito"— era solo una ilusión debido al aislamiento del propio Trump. Pero el ego egipcio se mostraba satisfecho con tener un amigo "tan importante" y haber sido el primero en felicitarle por su elección. 




Es importante entender estas relaciones para poder comprender el alcance de lo que sucedió después. Un avión con más de doscientos pasajeros rusos sale de los resorts del Mar Rojo, de la principal zona turística egipcia y nunca volverán vivos. El avión explotó.

A los que han visto la estrategia egipcia de la tozudez, de no reconocer nunca nada, como por ejemplo en el "caso de Giulio Regeni", el estudiante italiano secuestrado, torturado y asesinado por los Servicios de Inteligencia egipcios, que se juzga en Italia con las burlas oficiales sobre el asunto, que ha causado indignación por todo el mundo, no les resultará tan extraño lo ocurrido.

Egipto, pese a todas las evidencias, no ha querido reconocer oficialmente nunca que el atentado se debió a su negligencia en la vigilancia en el aeropuerto de salida, en donde alguien colocó la bomba. Todo el mundo habló del atentado, hasta los terroristas mandaron pruebas, algo insólito... pero Egipto es Egipto y le da igual lo que diga el mundo. Lo que dice el régimen es una verdad inamovible, de la que dudar puede causar la cárcel o el cierre si se trata de medios.



Nadie consiguió que Egipto aceptara su negligencia en la vigilancia. La noticia la tenemos así en tres medios, el oficial Ahram Online,  Daily News Egypt Independent y el independiente Egyptian Streets:

[Ahram Online 1ª]

A statement by the Kremlin said that the presidential decree of the Russian Federation of May 8, 2015 on securing Russian national security and a presidential Decree No. 7 issued on Jan. 2, 2018, including amendments on a presidential decree to protect Russian citizens are no longer effective. 

Direct flights between Egypt and Russia came to a halt on 8 October 2015 and were resumed in April 2018, with no flights operating to Red Sea resorts.*


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[Ahram Online 2ª]

Russia to resume charter flights to Egypt’s Red Sea resorts

The decision ends a near six-year suspension of flights following a deadly crash over Sinai in 2015.**


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[Daily News Egypt]

Moscow suspended flights to and from Egypt after an Airbus-321 passenger plane belonging to a Russian airline crashed over Sinai at the end of October 2015.

The accident claimed the lives of 224 people on board, and it was later revealed that it had crashed as a result of a terrorist act.

Following the incident, only regular flights to Cairo International Airport were resumed, while charter flights remained suspended to Egypt’s tourism hotspots of Sharm El-Sheikh and Hurghada.***


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 [Egyptian Streets]

Russia previously banned air travel to Egypt in 2015 after a terrorist bomb crashed a Russian passenger plane over the Sinai Peninsula and killed all 224 people on board. ****

 

 

Las diferencias entre las descripciones de lo ocurrido es la existente entre la realidad y lo oficial. Para los diarios estatales, como es Ahram Online, se trató de un "accidente" que acabó con la vida de unas personas al caer a tierra. Para el diario Daily News Egypt Independent,  al principio se "creyó" que fue un accidente para después ser "desvelado" (¿por quién?) que se había tratado de un atentado terrorista. Es una decisión "salomónica" y no carente de riesgo, pero hay que tener muy poco sentido del ridículo para reproducir sin más la versión oficial a estas alturas.

En Egyptian Streets se afirma sin miedo, lo que honra al medio, lo que todos los egipcios saben, que fue una bomba lo que acabó con la vida de aquellas personas; fueron, en efecto, asesinados y no víctimas de un "accidente" inexplicable.

Ha costado casi seis años que los rusos vuelvan a restablecer el tráfico turístico. ¿Por qué lo hacen? No creo que se trate de ningún perdón especial, sino más bien un efecto coyuntural creado por el estado de desarrollo de la pandemia. Los rusos tienen cerrados la mayor parte de los destinos turísticos.

A finales de marzo de este año podíamos leer en Hosteltur, una publicación del sector turístico, lo siguiente:

 

Cabe recordar que desde marzo del año pasado los viajes turísticos entre Rusia y la Unión Europea no están permitidos a raíz de las restricciones impuestas tanto por Moscú como por Bruselas. 

"Ahora mismo los rusos no pueden obtener visado turístico para viajar a la Unión Europea, dado que las fronteras rusas se cerraron en marzo de 2020 y que la UE/Shengen cerró las fronteras a los turistas rusos el 22 de marzo del año pasado. Con lo cual estamos mutuamente imposibilitados para obtener visados turísticos. De hecho, desde el 23 de marzo de 2020 los países de la UE dejaron de conceder los visados turísticos a los rusos", explica Antonio de la Morena, director de la Oficina Española de Turismo (Turespaña) en Moscú.*

 


En las estadísticas de salidas turísticas rusas de los años 1998 y 1999 que se nos muestran, la gran beneficiada es Turquía. En ambos años, el último país era precisamente Egipto, con unas cifras realmente ridículas, pero las que reflejan a la perfección el bloqueo puesto por Rusia al país que se negó a considerar a sus muertos como víctimas de terrorismo. Las cifras muestran el bloqueo prácticamente absoluto realizado sobre Egipto. Recordemos que son cifras anteriores a la pandemia, por lo que Egipto era, a efectos rusos, un país en cuarentena, por no decir inexistente.

Nunca se acaba de entender la psicología egipcia del poder, su cerrazón por encima de cualquier límite razonable o simplemente razonador.





La situación rusa respecto al coronavirus no mejora, por el contrario, sus cifras aumentan. No es que hayan perdonado a Egipto o le hayan dado reconocimiento alguno. Es, sencillamente, que tienen cerrados la mayor parte de los destinos turísticos en estos momentos de temores a que esta nueva oleada de la variante Delta se vuelva incontrolable.

Sin embargo, si uno ve las noticias en los diarios egipcios, la sensación que se tiene es de vivir en otra dimensión. Todo es perfecto. Un país con más de cien millones de habitantes dice haber detectado más que poco más de ciento cincuenta casos de COVID-19 y todos los integrantes del sector turístico han sido vacunados. El diario independiente Mada Masr titula "‘7 years of abundance’ — The unusual media campaign celebrating Sisi’s anniversary" intentando explicarse lo que en otros medios dan por hecho en sus tirulares: todos los países desean invertir en Egipto, los norteamericanos han prometido millones y millones, es de los pocos países que ha crecido durante la pandemia (¿pandemia?) y todos los gobiernos del mundo se disputan ayudarles. Sorprendente.



Con la verdad como propiedad y un presidente enviado por Dios para la gloria del país, sigue sorprendiendo despliegue de propaganda rancia, con un Sisi sonriente mirando al cielo a los egipcios como un padre satisfecho. Con esta idea, la imposibilidad metafísica de reconocer un error o simplemente cambiar de opinión es un hecho. Lo que dice el gobierno "es verdad" y lo es para toda la eternidad. 

Aquello fue un "accidente" y así lo recogerán los libros de texto y los historiadores que quieran hacer carrera. Solo un cambio de régimen produciría un cambio, un borrado automático de todas las verdades anteriores, que serían remplazadas por las nuevas verdades.

¿Se les habrá pasado el enfado a los rusos? Esa es la clave del asunto.

 


* "Egypt welcomes Russia's lift of flight ban to Red Sea resorts" Ahram Online 08/07/2021 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/416837/Egypt/Politics-/Egypt-welcomes-Russias-lift-of-flight-ban-to-Red-S.aspx

** "Russia’s Putin cancels decree banning charter flights to Red Sea resorts : TASS" Ahram Online 08/07/2021 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/0/416827/Egypt/0/Russia%E2%80%99s-Putin-cancels-decree-banning-charter-flig.aspx

*** "Egypt welcomes Russian decision to lift ban on charter flights" Daily News Egypt 10/07/2012 https://dailynewsegypt.com/2021/07/10/egypt-welcomes-russian-decision-to-lift-ban-on-charter-flights/

**** "Russia Lifts 2015 Ban on Flights to Egyptian Red Sea Resorts" Egyptian Streets 10/07/2021 https://egyptianstreets.com/2021/07/10/russia-lifts-2015-ban-on-flights-to-egyptian-red-sea-resorts/

***** "El turismo ruso espera el fin de las restricciones para volver a España " Hosteltur 20/03/2021 https://www.hosteltur.com/143046_el-turismo-ruso-espera-el-pistoletazo-de-salida-para-volver-a-espana.html

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Terror y prestigio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El atentado ocurrido en Viena desplaza el foco del terrorismo islamista pero confirma que los mecanismos subyacentes siguen ahí, funcionando inexorables en una situación compleja y difícil de medir y prevenir. El atentado en Austria nos muestra de nuevo la carrera por el "prestigio" islamista, en la que compiten diversos grupos alentando estas formas de castigo indiferenciadas que convierte en potencial víctima a cualquiera que esté en la periferia del mundo dogmático.

Apuntamos esta comprensión del fenómeno con Francia y los ataques personalizados en Macron, un detalle importante en la forma de radicalización, que normalmente se mueve con conceptos más amplios, como "Occidente", los "cristianos", los "judíos", "Europa", etc., pero que esta vez ha adquirido un rostro reconocible, quemable, tachable, pisable, etc. todas ellas operaciones mediante las que se puede reunir a grandes grupos, algo que cimenta el prestigio. El islamismo ha conseguido un objeto primario, las llamadas "las caricaturas de Mahoma", que actúa como justificante, como objeto "tabú" y transgresión inicial, y otros secundarios, que van de los conceptos generales a rostros concretos, como el del profesor asesinado, Samuel Paty, o el del presidente de Francia, Emmanuel Macron. Esta oscilación entre lo concreto y lo genérico es usada convenientemente para el entrenamiento del odio, que es lo que se busca en última instancia, establecer una barrera preventiva ante la creciente influencia occidental por la globalización.

Los Hermanos Musulmanes fueron una reacción frente a los británicos en Egipto, como lo fue la creación de la línea wahabita en Arabia Saudí. A la distinción teórica entre "creyentes" y "no creyentes", se le superponen otro tipo de enfrentamientos y distinciones cuya función es precisamente la delimitación del grupo, el agrupamiento frente a la expansión occidental, en estos tiempos, a través de fenómenos como la globalización o, incluso, el turismo, víctima habitual, como sabemos en países como Egipto o Túnez.

El odio es un gran canalizador de energía y la frustración por las evidentes diferencias entre el desarrollo de los que se creen elegidos y guiados por Dios y los que han apostado por fórmulas laicas, como ocurre en Occidente, crean un problema que solo les es posible asimilar desde una demonización del otro.

La auto percepción virtuosa del mundo islámico tiene una doble necesidad: considerar a los radicales como "no representativos", por un lado, y, a la vez, intentar, mediante las protestas y ataques institucionales no ser acusados de "occidentalismo". Los problemas que esto plantea son múltiples, pues el riesgo es la marginación de la comunidad internacional, un riesgo que en un mundo interconectado informativa y económicamente es impensable.


Los ejemplos de estos son muchos. Señalamos ya el de Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco, empeñado en jugar con todas las barajas. Desde que Erdogan percibió con claridad, precisamente por la fuerte oposición francesa por boca de algunos de sus más prestigiosos líderes, de que no podría formar parte de la Unión Europea, convirtió su liderazgo es islamista, lo que le ha servido para conseguir cambiar el país, que se había mantenido por encima de lo religioso institucionalmente. Erdogan desmanteló la parte laica y opositora de su partido e ideología islamista y decidió ganar la voluntad de los turcos despertando en ellos la idea de la resurrección del imperio otomano y el enfrentamiento con Occidente, que ha llevado hasta el corazón alemán de Europa, donde han tenido que frenarle los pies. No es casual que los ataques a Occidente, a Francia y a Macron hayan venido de quien se ve a sí mismo y, sobre todo, quiere que le vean como un líder espiritual islámico, como un guía que cumple los designios y se ajusta a los mandatos divinos.

Al competir con su rival Erdogan, en Egipto se ven obligados a la condena y a preconizar su visión islámica ante los ojos del mundo, jugando al liderazgo. Al-Sisi necesita más mano izquierda pues a sus lazos de dependencia militar de los Estados Unidos y económica de Arabia Saudí se le junta el problema del islamismo interior, el desarrollado principalmente por los Hermanos Musulmanes, a los que sacó del gobierno mediante el "no-coup", que los mandó a la cárcel, al exilio o a la muerte. Al exilio fueron preferentemente a la Turquía de Erdogan y a Qatar, con quien mantiene una dura pugna, pues además de tener apoyos externos fuertes, posee la cadena Al-Jazeera, motivo de disputa y a la que exigieron cerrar diversos países aliados, como Arabia Saudí, Egipto y Jordania. Entra aquí no solo la cuestión religiosa, sino la propagandística que dan los medios. La cadena qatarí es el principal foco de tensión precisamente porque viola el pacto (ya hemos hablado de esto en ocasiones) existente entre varios países de no acoger a los disidentes. El asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi, ordenado por las autoridades saudíes, ocurrido precisamente en Turquía, donde residía, nos sirve de ejemplo de estas luchas internas.


El control social se realiza mediante la religión; es un control religioso que, como en Egipto, se realiza desde la prédica de las mequitas oficiales, con sermones de los viernes aprobados por el ministerio pertinente. Desde allí, por ejemplo, se condenan las huelgas de funcionarios como anti islámicas y se tratan de establecer variables "moderadas" del discurso religioso, algo que al-Sisi pide cada cierto tiempo y que los clérigos de la Universidad de Al-Azhar no acaban de darle.

El recurso permanente a las caricaturas de Mahoma como forma de soliviantar a la gente y crear una barrera intelectual por un lado, pero a la vez, crear lazos fuertes de odio, es decir, negativos, muestran el juego desarrollado y las terribles consecuencias.


Los grupos radicales usan estos hechos para arrastrar a la gente a la calle contra esos enemigos, de los concretos Samuel Paty y Macron, a los generales "Francia", promoviendo el boicot a sus productos, o un todavía más general "Occidente".

El terrorismo da prestigio a quien lo ve de esta manera. No es casual que estos últimos atentados sean realizados por gente muy joven (18 y 21) o todavía menores, como fueron los últimos en España. La acción no se produce generalmente entre los más viejos, sino entre los jóvenes, en general de baja autoestima, pequeños delincuentes, dados al alcohol, a las drogas y al juego. La función de los "viejos" es precisamente la de seducir a los jóvenes, enseñarles el verdadero camino a la gloria, algo que les devolverá el orgullo ante su familia y ante la comunidad, que losa califica de mártires, muertos por hacer justica.

Para que eso funcione, son necesarias esas manifestaciones, condenas masivas, etc. que hace que los gobernantes ganen prestigio y no lo pierdan por las críticas al ser acusados de tibios, de malos creyentes, etc. En este contexto, todo lo malo que ocurra será, como ocurrió con las derrotas de Nasser, fruto de su falta de piedad.

Las condenas oficiales, las manifestaciones masivas en las calles y el asesinato terrorista forman un continuo complejo y dinámico, en el que el calentamiento de las masas, como hace Erdogan, acaba teniendo sus frutos en los actos terroristas. Las condenas de los atentados adquieren un tono retórico, con el que pretenden satisfacer tanto a los del exterior como a los del interior. Se reivindican así, tras encender las mechas, como pacifistas, como caras amables de una sociedad a la que, entre unos y otros —gobiernos, opositores, grupos islamistas, etc.— están soliviantando de forma permanente.

Los intentos de silenciar a Europa o, sencillamente, dictar la forma de vida o pensamiento de los demás, no van a tener respaldo. Pero no creo que sea eso lo que realmente se busca. Más bien se trata de escenificar una indignación, que no puedan ser acusados de inactivos ante lo que ellos mismos consideran como "ataques", pero cuya intención es muy otra.

Los grupos islamistas necesitan esos enemigos, esos rostros u objetos, de Paty y Macron, de las caricaturas. Lo necesitan para extender su discurso y ponerse al frente de las protestas; lo necesitan para erosionar al poder, allí donde son marginados, si no cumplen al denunciar los agravios. Los límites del poder son muchos, pero los del terrorismo no. Lo que comienza en palabras no tarda mucho en encontrar un brazo ejecutor que busca ese prestigio de pasar de la nada al orgullo familiar y ante la comunidad. De la nada al respeto social al mártir, tal como saben que muchos los considerarán. En medio, una manipulación infinita, luchas de poder y prestigio. Un camino de enfrentamientos, de dolor y muerte.