Mostrando entradas con la etiqueta Casa Blanca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa Blanca. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de mayo de 2026

Los "aliens" son ellos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Todo tiene un límite, lo que no quiere decir que no se pueda ir más allá. Los Estados Unidos de Trump los van superando día a día en una auténtica carrera para la desintegración del país y sus bases fundacionales, sus principios, los que hicieron de él una gran potencia, algo libre que se enfrentaba a un mundo autoritario.

Pero los Estados Unidos de Trump ya no son los Estados Unidos, los que hemos conocido que, con todas sus imperfecciones, podía sostenerse en pie. A lo que hoy asistimos es a un bochornoso espectáculo, algo que impide mirarse al espejo de la Historia sin sonrojo. Racismo, militarismo y autoritarismo son las nuevas marcas que identifican un estilo de gobierno y un estilo de obediencia. Ya no se puede seguir pensando en términos de Trump, sino de trumpismo, es decir, la extensión social de unas taras que hacen irreconocible este estado y a ese pueblo que le sostiene con su apoyo y aliento, el mismo que asaltó el Capitolio en un acto antidemocrático, violento, para impedir que llegara a la presidencia el presidente electo, Joe Biden. Puede argumentarse que existe una parte que se resiste, sin duda. Pero, hoy por hoy, el lado que está arriba, que representa a los Estados Unidos, que toma las decisiones, está claramente definido y lo hace bajo el signo del orgullo, de ese "America First!", de MAGA, cuyas consecuencias vemos en el estado del mundo. Hace y se dice a sí mismo a través de una propaganda definitoria, auto enunciativa. Y con eso define a los demás, los califica y desprecia.

Hoy, una muestra más de esa degeneración, de esa vergonzosa decadencia que se nos muestra en cada acto. Alex Mateos, desde RTVE.es, nos descubre una nueva bellaquería, una muestra más del "estilo" comunicativo y de su forma de ver el mundo: 

"Caminan entre nosotros, viven en nuestros barrios e interactúan con nosotros". La Casa Blanca ha lanzado este jueves un sitio web titulado "Aliens.gov", donde emplea la alegoría extraterrestre para comparar a las personas extranjeras de Estados Unidos. Además, incluye un mapa de arrestos de inmigrantes por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) alrededor del país.

La página se abre con un texto que se desliza y completa a medida que el usuario se desplaza de arriba a abajo mientras caen estrellas de fondo, similar a los títulos iniciales de las películas de la Guerra de las Galaxias. La estética de la tipografía también se asemeja en textura y color a la de la película Matrix.

"Durante 60 años, el gobierno estadounidense ha guardado un secreto celosamente", alega el texto de la web: "Han comprado en las mismas tiendas, asistido a las mismas clases que nuestros hijos y llevado una vida humana aparentemente normal. Con una excepción: ellos no pertenecen aquí". El portal continúa afirmando que han existido presidentes y congresistas que "sabían perfectamente lo que estaba pasando", pero que decidieron "acelerar la invasión".

"Hasta que un hombre finalmente tuvo el coraje de contar la verdad". Así se refiere al presidente estadounidense, Donald Trump, que ha basado su segundo mandato en una política dura contra la inmigración.

En la parte baja de la página aparece un contador que muestra el número de los "encuentros" realizados, en referencia al número de arrestos del ICE, cifra que asciende, hasta el momento, a 3,1 millones. El mapa no especifica desde qué fecha se contabiliza, pero la cifra coincide con un informe del Departamento de Seguridad Nacional sobre detenciones migratorias desde septiembre de 2024 hasta abril del presente año.

El portal, por último, permite a los usuarios reportar a "sospechosos aliens", a través de un hipervínculo que conecta con la página del ICE: "Si ha presenciado una abducción alienígena, no se alarme. El alien está en buenas manos, lo devolveremos sano y salvo a su lugar de origen".*

El ICE, con muertos a sus espaldas y rechazo social, se convierte de nuevo en la vara de medir y decidir cómo hay que catalogar a los que llegan a un país que se ha construido históricamente por oleadas migratorias.

No hace muchos días veía una vieja película en la que se hacía un canto a los inmigrantes, bien recibidos —se nos decía— en una América con la Estatua de la Libertad como referencia. Se invitaba a compartir el sueño, hoy convertido en pesadilla gracias a esta nueva forma degradada de entender al país, imperialista y racista.

Causa sonrojo leer el texto del artículo digno de la peor oleada racista de la historia. Es un ejemplo de cómo se ha transformado un país pisoteando su propia cultura, de la que han presumido durante décadas. Hoy toca presumir de lo contrario. Usar la metáfora del "alien" demuestra no solo su ignorancia, sino su maldad. De nuevo esta forma burda, zafia de hacer política apelando a lo más grosero. No hay ideas, solo insultos y amenazas, una forma de embrutecimiento de un país entero. Pronto será imitado entre nosotros. El racismo es la conexión.

Hace unos días hablábamos aquí de un país que se creía sus propias películas. Lo que leemos no es más que un ejemplo más de esta forma de encierro mental. 

El País

* Alex Mateos "'Aliens': la web de la Casa Blanca que equipara a los inmigrantes con extraterrestres" RTVE.es 29/05/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260529/aliens-web-casa-blanca-mapa-arrestos-inmigrantes-extraterrestres/17092256.shtml

jueves, 5 de marzo de 2026

El desmentido

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La situación se complica y pasamos a tener un protagonismo indeseado en una situación que no es apetecible. ¿Qué lleva a afirmar a la portavoz de la Casa Blanca que España ha "cambiado de opinión" y que ahora "coopera" con los Estados Unidos con las bases para atacar Irán?

En 20minutos se nos hace una detallada relación de los desencuentros entre España y la Casa Blanca, de la poca aportación al gasto militar en el marco de la OTAN, un asunto reiterado y constante, hasta el momento actual con la guerra en Irán. De este último caso se nos cuenta lo siguiente: 

La última polémica llegó también este miércoles desde la Casa Blanca. Durante una rueda de prensa, la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, manifestó que España ha acordado cooperar con el Ejército estadounidense. "Creo que escucharon ayer el mensaje del presidente, alto y claro, y tengo entendido que, en las últimas horas, han acordado cooperar con el Ejército estadounidense", indicó, y agregó que Trump espera que todos los aliados europeos cooperen en la misión.

Sin embargo, la afirmación de la Casa Blanca fue rápidamente desmentida por Albares, que dijo que la posición española no ha cambiado. "Lo desmiento tajantemente. La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y sobre el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma", sostuvo en una entrevista en la Cadena Ser.

"No tengo la menor idea a qué se puede referir o de dónde puede venir eso", admitió. Albares resaltó en que la postura española sigue siendo "absolutamente invariable" y que no tiene "ninguna gana" ni "casi tiempo" para especular sobre a qué responde lo dicho por la portavoz de la Casa Blanca. Asimismo, reiteró el "No a la guerra" defendido de forma "clara y contundente" por Sánchez, una posición que, según destacó, han respaldado "muchos colegas europeos".*


Como casi todo lo que tiene que ver con su presidencia, se mueve en un fondo a la vez de rotundidad y de ambigüedad. El "tengo entendido", que se cita de la declaración de K. Leavitt, no contiene el grado inicial de afirmación que debería y marca cierta distancia dentro de lo que puede ser realidad. No es, desde luego, una forma de "afirmar" nada.

Podemos pensar que se trata de una afirmación sin fundamento, de un error, o por el contrario una forma de ir a hechos consumados por parte de la Casa Blanca cuyo primer paso sería la expansión mediática, pues se realiza en una rueda de prensa.

Esto es interesante pues podría tratarse de tapar que las cosas no van tan bien como se nos quiere mostrar. Ese "tener entendido" podría tratarse de una manera de afirmación unilateral que trata de dar muestras de fortaleza donde en realidad se da una debilidad.

El presidente norteamericano tiene la necesidad patológica de convencer al mundo de que se hace lo que él quiere, que todos se pliegan a sus deseos inmediatamente y que todos aman lo que propone, Usamos el verbo "amar" intencionadamente, pues forma parte de su manera enfermiza de entender el mundo y sus relaciones. No basta con que obedezcan; quiere que exista una rendición emotiva ante sus mínimos deseos. Cosas del narcisismo.

Los ataques contra España lo que demuestran es una debilidad. Cuanto más fuerte sea la reacción, más visible se hace la debilidad, algo que no entra en su mente ni en su estrategia. ¿Es esta afirmación una forma de transmitir que ha doblegado, seducido a esa piedra en el zapato que se llama España?

La respuesta a España ha sido una rabieta, como es propio, del personaje. Ante el hecho de que alguien se niegue a obedecer, estalla y amenaza con la extinción, de lo económico a la participación en la OTAN, finalmente acaba afirmando que puede hacer con las bases lo que le apetezca sin tener que contar con nadie, que es el riesgo grave, por lo que puede que la maniobra se dirija hacia el "malentendido" de los "hechos consumados", es decir, si se produce el uso a pesar de la prohibición española, hacerlo pasar por un "malentendido" y seguir adelante sabiendo que España tiene difícil frenar una acción norteamericana.

Conforme la guerra comienza a extenderse y a intensificarse, al presidente norteamericano le resulta más difícil explicar lo que se pretendía "rápido" y con un coste bajo para los norteamericanos. Sin embargo, parece claro que no son esas las perspectivas y que la estrategia iraní pasa por la resistencia y, especialmente, por causar daños colaterales que tengan un coste para la economía mundial y especialmente para los Estados Unidos a los que poco a poco se irá responsabilizado del deterioro acumulado.

La negativa de España es vista como un desafío y un mal ejemplo conforme avanza la sinrazón de la guerra desatada por el Israel de Netanyahu y apoyada desde Washington. A medida que los países ven que lo que se dispara en las bolsas son las empresas de armamento y que asumen también un riesgo de convertirse en objetivos militares por el apoyo (deseado o no), etc. es más probable que cundan los "malos ejemplos". Los que no sigan las pautas beneficiosas en esta guerra genocida son un mal precedente.

A lo mejor la postura española, su negativa a participar, tiene unas consecuencias mayores de lo que pensamos y de lo que puede aceptar la administración norteamericana, necesitada de apoyos externos para evitar los conflictos internos.

Es indudable que la respuesta interior norteamericana tiene más probabilidades de producirse si perciben que no solo no ganan nada sino que pierden apoyos en el exterior. La afirmación desde la portavocía de la Casa Blanca puede ser in intento de camuflar la contestación, en cuyo caso habrá que ver si se ignora y se usan las bases en España o si se decide otra estrategia que minimice los efectos negativos de la prohibición.

Por ahora tenemos esas repuestas: el estallido y la amenaza presidencial, por un lado, y la "desaparición" del problema en un juego de prestidigitación retórico mediático. Veremos cuál es el siguiente paso tras el desmentido español.

PD [10:41] A esta hora surge una noticia que nos lleva a otros lugares: España habría mandado buques militares a "defender" Europa, concretamente hacia Chipre. ¿Es esto lo que aseguraban en la Casa Blanca? El gobierno español ha tomado la vía del centro, la alineación con Europa. De esta forma no hace lo que quiere Trump pero sí hace lo que quiere Europa. Hay debate entre "defender" y "atacar" como principios básicos de los que partir y tras los que escudarse para la acción. Recordemos que también Israel se defiende, como dice hacerlo Estados Unidos. España se refugia de esta forma en "Europa", que es la única forma de ser defendida y no quedarse sola frente a USA y quedar en evidencia si se cumplían las amenazas de Trump. 

Aquí, según parece, todos son pacifistas irredentos y solo responden a los ataques presentes y a las amenazas "existenciales" futuras. Esperaremos las previsibles explicaciones a lo largo del día de unos y otros.

 

* Alexandra Smith "Las 72 horas de tensión entre EEUU y España con una grave amenaza comercial y una 'disputa' sobre la ayuda militar" 20minutos 5/03/2026 https://www.20minutos.es/internacional/las-72-horas-tension-entre-eeuu-espana-con-una-grave-amenaza-comercial-una-disputa-sobre-ayuda-militar_6942007_0.html

lunes, 19 de enero de 2026

¿Saldrá Trump de la Casa Blanca?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme pasan los días y hay nuevos acontecimientos, los medios comienzan a tratar algo que parecía impensable y aquí hemos tratado en diversas ocasiones: la posibilidad de que a Donald Trump no le apetezca dejar la Casa Blanca, como está establecido, ante la imposibilidad de encadenar tres mandatos.

Se usa en muchas ocasiones para referirse a un presidente norteamericano la expresión "el inquilino de la Casa Blanca". Por lo que parece, ya empieza a pensarse en que el "inquilino" se sienta "propietario".

Lo tratan con detalle en 20minutos en el artículo titulado "¿Puede ser destituido Trump como presidente de EEUU? Estas son las opciones y los posibles escenarios"* En el texto se contemplan diversas posibilidades, desde que JD Vance se presente con Trump como vicepresidente y luego renuncie a que, sencillamente, se atrinchere y decida convertir la Casa Blanca en El Álamo, que no haya quien le saque, posibilidad no desdeñable. De hecho, el artículo se cierra recordando el asalto al Capitolio por gente armada, a lo que hay que añadir que lo primero que hizo en este segundo mandato fue indultarlos y darles tratamiento de patriotas.

Trump ha puesto el mundo patas arriba y lo de quedarse en la Casa Blanca ya no parece tan descabellado como podría parecerlo hace solo unas fechas. Si ayer hablábamos de las advertencias de psiquiatras del mundo sobre su personalidad narcisista ya en 2017, a día de hoy las preocupaciones van sobre lo que esto supone para la toma de decisiones y, en particular, en cómo se enfrentará a su salida del cargo, si es que esto es posible en su mente.

Las teorías que Trump ha manejado para explicar por qué se encuentra al frente del país tendrán que encajar con las excusas para no abandonarlo. Si miramos las explicaciones podemos vislumbrar lo que puede ocurrir. Alguien que ve su mandato como un designio divino, que se ve a sí mismo como un "enviado", un "mesías" que está ahí para llevar a los Estados Unidos a liderar el mundo, necesariamente tiene que percibir su salida de la presidencia como un "problema", como algo que está por encima de los designios humanos.

Trump se está cargando de tareas que el mundo "necesita". Si no lo hace él, no lo hará nadie, por lo que se considera absolutamente necesario para que se cumpla su destino y el del mundo, ambos fusionados.

Trump, que nunca fue un ejemplo de humildad cristiana, ha actuado en nombre de Dios, que le salvó enviando un ángel. Durante estos años ha vendido biblias y ha invocado a Dios como su asesor presidencial favorito.

El llamado "sionismo cristiano", como tuvimos ocasión de explicar aquí hace unos días, considera que no se han completado las "profecías" y que es necesario ayudar a cumplirlas. Por supuesto, el "nuevo pueblo elegido" es el norteamericano, algo que encandila a una parte importante de su electorado, que asume ese destino marcado desde el inicio de los tiempos.

Todo esto se traduce ahora en la cuestión de si los seres humanos podemos "oponernos" a los mandatos divinos. Eso incluye el desalojo de la Casa Blanca. Como ya expresó (y ahora se entiende mejor) que solo se le puede ganar con trampas, si gana, es que Dios lo quiere y si pierde (en cualquier sentido) es un engañoso triunfo, un fraude.

Pero queda la cuestión de cómo puede perder si no se puede presentar. Y es ahí donde radica la cuestión, el problema real. Necesitará construir un entramado para justificar y explicar que el país, el mundo, necesita que él siga al frente.

Veremos cómo lo hace. Pero no debemos dejar esto de lado por improbable. 

 

* "¿Puede ser destituido Trump como presidente de EEUU? Estas son las opciones y los posibles escenarios" 20minutos 18/01/2026 https://www.20minutos.es/internacional/puede-ser-destituido-donald-trump-como-presidente-eeuu-estas-son-opciones-posibles-escenarios_6922640_0.html

jueves, 18 de diciembre de 2025

Trump y la historia a pie de foto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Ayer le dedicamos nuestra entrada del blog a la maldad de los comentarios de Donald Trump contra el recientemente asesinado director de cine Rob Reiner y su esposa a manos de su hijo. Un drama del que Trump no resistió a ejercer de Trump. Pero, como era de esperar, solo Trump supera a Trump.

En Independent en Español leemos una noticia con doble titular, en la primera página  "Casa Blanca insulta a expresidentes con nuevas placas" y. en el interior, la noticia como "Casa Blanca llama a Biden “el peor presidente en la historia de EE. UU.” y a Obama “divisivo” en nuevas placas"* La noticia es una nueva extravagancia de Donald Trump, otra manifestación de su forma de ver y estar en el mundo, de su concepto personal de las instituciones, cargos y espacios. De esto último ya había dado muestras al derribar un ala de la Casa Blanca para su propio disfrute.

Esta vez es una mezcla de falta de respeto hacia los que le han antecedido en el cargo presidencial insertando placas con comentarios sobre los presidentes anteriores en el llamado "paseo de la fama" con las fotografías de los mandatarios.

El artículo en el Independent en Español, firmado por Ariana Baio, nos explica el caso:


El personal de la Casa Blanca actualizó el llamado “Paseo de la fama presidencial” el miércoles añadiendo largas descripciones de cada expresidente de EE. UU., con una retórica que se alinea con la del presidente Donald Trump —y que incluye llamar al expresidente Joe Biden “el peor presidente de la historia de EE. UU.”.

Como parte del esfuerzo continuo del mandatario por personalizar la Casa Blanca a su gusto, Trump grabó en piedra sus conocidas opiniones sobre cada expresidente, añadiendo placas debajo de los retratos que ahora cuelgan a lo largo de la columnata.

Pero en lugar de describir neutralmente a cada gobernante, la Administración Trump optó por ser más subjetiva: afirmó que el expresidente Barack Obama era “una de las figuras políticas más divisivas”, y aseguró que el exmandatario Ronald Reagan “era un admirador” de Trump.*


Creo que habría que rebuscar entre las más oscuras dictaduras para encontrar algo así. Puede que hayan eliminado fotos y retratos presidenciales, pero esta versión de maldad comentada, expuesta oficialmente, creo que es otra exclusiva de Trump.

En el artículo se van desglosando algunas de las maliciosas opiniones de Trump sobre los presidentes anteriores incluidas en las placas bajo las fotos presidenciales, pero las peores son sin duda las que le dedica a Joe Biden. Y tiene su sentido por varias razones. 

La primera es que Biden sigue en la política norteamericana como una referencia constante de todo lo malo que se pueda dar en el presente. Todo problema es heredado y cuanto más difícil sea de resolver, la mención a Biden está asegurada. 

La segunda es aclaración de la primera: Biden le derrotó en las urnas, en las que según Trump fueron las elecciones más fraudulentas de la historia norteamericana. Con la personalidad de Trump, el olvido es casi imposible. Tendrá pesadillas con Biden y no parará hasta que sea "oficial" que él, Trump, no pudo perder unas elecciones sin trampas. Recordemos que lo primero que hizo al volver a la Casa Blanca fue indultar y considerar "patriotas" a los asaltantes armados al Capitolio para tratar de impedir que Biden fuera proclamado presidente.

Tan profundo debe ser ese odio que la fotografía de Biden ha desaparecido, poniendo en su lugar una foto de una máquina de firmar:

“Joe el Dormilón fue, con diferencia, el peor presidente de la historia de EE. UU.”, reza la placa bajo el retrato de Biden, en el que se muestra una máquina de firmar en lugar de su retrato oficial. El texto continúa: “Asumió el cargo como resultado de las elecciones más corruptas jamás vistas en el país”.*

A Trump le debía resultar insoportable tener la imagen de Biden colgada. La foto de la máquina es un juego simbólico de maldad y también nos revela la personalidad de Trump. La prohibición a sus miembros por parte de la asociación psiquiátrica norteamericana de realizar diagnósticos de Trump nos ha privado de una interesante opinión profesional sobre el mandatario, una prohibición que espero que caduque cuando salga de la Casa Blanca, si no se atrinchera en ella y la convierte en un nuevo El Álamo.

Trump vive en un mundo propio, con su pasado, presente y futuro fijados por él y al que arrastra a todos con sus manipulaciones constantes. Las notas bajo los retratos presidenciales no son más que una variante de este hecho, de la incapacidad de vivir en un mundo compartido o plural. Trump no es solo presidente de la gran potencia mundial; es el dueño del mundo y de los pensamientos de los que viven en él. Cada paso que da es una confirmación de esa visión enfermiza y peligrosa.

Esperemos que cuando haga que esculpan su rostro en el Monte Rushmore, uno de sus deseos más queridos, no haga grabar en las laderas sus opiniones sobre los otros presidentes, todo ellos —por supuesto— sobrevalorados porque, tal como comentó en su día, él ha sido el mejor, el único presidente digno de tal honor. 

Para los más impacientes, se puede adquirir una reproducción del Monte Rushmore con Trump incluido.



* Ariana Baio "Casa Blanca llama a Biden “el peor presidente en la historia de EE. UU.” y a Obama “divisivo” en nuevas placas" 17/12/2025 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/casa-blanca-retratos-biden-obama-trump-b2886628.html

martes, 19 de enero de 2021

La desinfección

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Debo reconocer que he leído con peculiar interés el artículo de la CNN en el que se describe meticulosamente el proceso de desinfección de la Casa Blanca, tras la salida de los Trump, antes de hacerse cargo los nuevos inquilinos, el matrimonio Biden. Me imagino que este sentimiento al leerlo se ha producido en los miles que hayan leído esta noticia, aparentemente intrascendente en lo histórico, pero profundamente significativa en lo psicológico y en lo social. ¿Quién no se ha planteado en algún momento lo que sería meterse en la misma cama en la que ha dormido Trump, sentarse en la misma silla, usar los mismos platos...? 

Posteriormente, compruebo la gran cantidad de medios que se han centrado en este acto de desinfección de la Casa Blanca. Es sabido que Trump pasó el COVID-19, al igual que una parte importante de su equipo, que acabó pagando el negacionismo de virus y mascarilla juntos. Pero creo que el interés va más allá.




La capacidad humana de ponernos en lugar del otro (de la que, por cierto, Trump carece) nos lleva a ponernos en la piel de Biden y a este no dejar de pensar en que por allí se ha movido Trump, ha puesto sus pies sobre la mesa y ha bostezado frente al espejo del baño. No soy capaz de imaginarme a Trump haciendo grandes gestas, pero en cambio mi mente hace que mi cuerpo se estremezca solo de pensar en él en el ámbito doméstico. La carencia absoluta de elegancia o refinamiento tiene mucho que ver con esto. Lo que se ha filtrado sobre sus hábitos cotidianos ha sido suficiente.




Me imagino que es lo que ha llevado a la publicación de este proceso en la CNN este efecto post Trump casero. No se trata de la huella histórica, sino de la presencia cotidiana, de tener que vivir en un espacio doméstico en el que siempre te quedará la sospecha que, como en esos thrillers de serie B, los nuevos inquilinos no logran desprenderse del psicópata de turno que habitó en su casa. Quizá sea deformación cinéfila, pero ya veo la historia de un Trump colándose por algún pasadizo para sentarse en el despacho oval una vez al año.

Tras describir los preparativos de la ceremonia de posesión de Joe Biden como presidente, la periodista Kate Bennett no puede dejar a los lectores sin la certeza de que no queden restos de Trump en la Casa Blanca:

 

By that time, all Trump paraphernalia will be gone, and a thorough top-to-bottom cleaning of the entire White House campus will have been completed. Deeper cleaning protocols were arranged via the White House with outside contractors, on top of regular cleaning done by staff, including specialized attention to rugs, carpets, curtains and surfaces, to tackle any possibility of lingering germs, of the Covid-19 sort or otherwise.

"Moving furniture and vacuuming, cleaning baseboards, vacuuming drapes, wiping down shades, cleaning chandeliers, washing windows, high dusting," are areas all covered during the traditional move-in of a new president and his family, according to the residence source. "That cleaning will start as soon as Donald Trump and Melania Trump depart."

A particular focus of this move will be paid to the bedrooms in the residence, where new mattresses and box springs for the incoming first family are standard operating procedure, according to the source. Yet one part of the bedroom set-up will be markedly different with the Bidens than it was for the Trumps: the Bidens will be sharing a bedroom. Melania Trump spent the majority of her time in the White House in the large bedroom suite typically reserved for Presidents and their spouse, adjacent to the West Sitting Hall, according to a source with knowledge of the arrangement.

"Donald Trump slept in his own bedroom, which was previously a study or den during other administrations," the source said of the arrangement.

On Monday, moving trucks were spotted in the driveways of Mar-a-Lago in Palm Beach, Florida, with movers loading dollies of boxes and items and rolling them into the private club, which will serve as the Trumps' post-White House home, which is the plan for now, said another source with knowledge of the planned living arrangements and security arrangements set in place.*

 


Nos quedamos más tranquilos al saber de este proceso a fondo, que mantendrá a los Biden, como se dice en el artículo, a salvo del COVID-19 y, especialmente, de cualquier otro germen peligroso que pudiera quedar en la residencia presidencial tras el paso de Donald Trump, familia y allegados.

Esa es la desinfección de la Casa Blanca. Pero luego está la otra, la de una limpieza a fondo de lo que Trump ha dejado sembrado por las administraciones norteamericanas en sus diferentes niveles.

El FBI está revisando que los gérmenes del trumpismo no se encuentren en el dispositivo de seguridad organizado para la toma de posesión de Biden. Las causas de la vigilancia cuidadosa es que, según avanzan en las investigaciones, cada vez se descubren más lazos entre los políticos republicanos, las fuerzas de seguridad, los militares y los asaltantes. Cada vez se parece menos a una "revuelta espontánea" y va tomando la forma de una acción organizada, con una estructura subyacente bien organizada.



Las últimas imágenes del asalto nos muestran a los invasores fotografiando los documentos que encuentran en su ocupación de la sala y los despachos. ¿Qué buscaban? Quizá "simplemente" algo comprometedor o "simplemente" una humillante demostración de fuerza, realizada al grito de "US" y de "Our House", entre otros.

La limpieza a fondo de los Servicios de Seguridad es una tarea especialmente delicada, al igual que la participación de militares y ex militares en el asalto. La mujer muerta en el asalto era una veterana, una ex soldado profesional.

Las tareas de limpieza se hacen a gran velocidad conforme se acaban los plazos, tanto para la salida de la Casa Blanca como para los encargados de la seguridad del acto. Algunos recordarán el asesinato del presidente egipcio, Anwar el-Sadat, muerto por las tropas que desfilaban frente a él. 

El nivel de violencia que se ha visto, de división y de fanatismo hace temer por la seguridad del acto. Dicen algunos analistas que nunca ha habido tanta división desde la Guerra Civil. Cuando termine el acto de la toma de posesión, deseamos que bien, muchos podrán respirar, pero por poco tiempo. 

El mandato de Biden va a estar marcado por el asalto al Capitolio y por lo que hay detrás. Hace falta limpieza y desinfección a fondo.



* Kate Bennett "Trumps' snub of Bidens historic in its magnitude" CNN 18/01/2021 https://edition.cnn.com/2021/01/18/politics/trump-biden-inauguration-snub/index.html

jueves, 31 de octubre de 2019

La angustia de los asesores

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La tormenta esta anunciada y se veía en el horizonte. El conflicto de Donald Trump con los expertos en Seguridad Nacional, aquellos que tienen como función la asesoría en un determinado aspecto dentro, tendría que estallar con el tipo de acción característica del presidente: el insulto y la descalificación. Eso lleva a un terrible problema con dos caras: la primera es la personal, la de las personas cuyo servicio a su país les trae ataques infundados desde la ira presidencial; la segunda es el hundimiento de la propia idea de seguridad nacional que se produce  por el desprestigio de las personas que deben velar por ella si se sigue al presidente.
Uno de los patrones de las actuaciones de Donald Trump es deshacerse de los que no le han respaldado, le han criticado o no le han adulado lo suficiente. El estilo de Trump en estas situaciones, de sus abogados a sus asesores militares, ha sido el mismo: una campaña de insultos y desprecios que dura hasta que el tema queda fuera de la agenda. Trump es una máquina destructora que lanza insinuaciones, dudas sobre las personas o directamente insultos y descalificaciones. Da igual que le hayan servido más o menos tiempo, el que se va lo padece. El grado de ataque está en función de lo amenazado que se sienta el presidente con la marcha, publicaciones de libros, artículos, entrevistas, etc.


La CNN recoge la situación tras la declaración de la persona que ocupaba su puesto como experto en Ucrania cuando el presidente hizo la ya famosa llamada a su homólogo ucraniano con la idea de no liberar parte de los fondos hasta que no le trajeran información negativa sobre los Biden:

Lt. Col. Alexander Vindman departed Capitol Hill after dark on Tuesday after spending more than 10 hours detailing his concerns at President Donald Trump's handling of foreign policy. The next morning he returned to his desk as Trump's top Ukraine expert.
The swift return to work for one of the impeachment inquiry's central witnesses -- who the President and his allies decried as a "never-Trumper" with ulterior motives, even as he remains on the President's National Security Council staff -- illustrates the predicament facing staffers as the proceedings advance.
The impeachment crisis that's consumed the White House is causing new turbulence at the National Security Council, where officials are wondering whether their efforts are being undermined and worry the President could sour on the entire body, ignoring its expert advice as he fumes about its role in the current crisis.
Already a bumpy workplace under Trump, the National Security Council's career civil servants now find themselves under fresh scrutiny from an already-skeptical President and his inner circle.*



Que Trump encuentre siempre su línea de defensa en la "inutilidad" o incluso la "traición" del personal de la Casa Blanca, sus asesores militares, civiles, etc. es un peligro para el propio país y especialmente desmoralizador para los que cumplen sus funciones, que ven que el asesoramiento o la simple observación es motivo de futuros ataques y descalificaciones cuando el presidente se tiene que justificar.
Ha habido muchos presidentes cuestionados en sus decisiones por todo el mundo, pero creo que el caso de Trump es diferente y, sobre todo, bate todos los records en este sentido. No creo que haya una presidencia en el mundo ni, por supuesto, que la haya habido en los Estados Unidos. Creo que nadie sensato la desea para el futuro.
Para muchos esta presidencia es eterna en su duración pues viven bajo el temor de ser puestos en el foco del presidente por cualquier circunstancia. En un sistema como el norteamericano, pleno de vistas, sesiones, etc. en donde los legisladores controlan y la presidencia por sus propios poderes, ser llamado a declarar en cualquier vista que comprometa a la presidencia está siendo una tensión difícil:

"After more than a year of service at the National Security Council, Mr. Morrison has decided to pursue other opportunities -- and has been considering doing so for some time. We wish him well," a senior administration official said in a statement.
Sources familiar with the situation at the council say there is a sense of anxiety among some staffers as they see their colleagues and State Department officials being called to the Capitol Hill to testify in the ongoing impeachment inquiry that has prompted unfounded personal attacks from Republican lawmakers, some in the West Wing and even the President himself.
Trump's virulent response to Vindman's testimony -- asserting without evidence the National Security Council's top Ukraine expert is a "never-Trumper" with questionable motives -- sent a cold chill through the council's suite of offices in the Eisenhower Executive Office Building adjacent to the West Wing.
Inside the nearly 150-year-old building next to the White House where the National Security Council is housed, the mood has shifted dramatically.

¿Es normal esto? En la época Trump parece que sí. El estilo de la presidencia ha sido calcado del estilo de la persona, es decir, el peor estilo, aprendido desde la soberbia y desprecio del adinerado de nacimiento, acostumbrado a que los demás asuman sus errores y pataletas.


Si repasamos los tres años de su presidencia, vemos que ha estado sacudida por los escándalos personales que llegaban de fuera, como los de compras de silencio sobre sus actividades sexuales y denuncias de acoso, hasta la personalización de los asuntos nacionales, como es el caso de la crisis ucraniana en la que ha involucrado a un tercer país para conseguir su objetivo de seguir en la Casa Blanca. Entre ambos, hay muchos otros de diferentes matices, como los producidos con sus ex asesores o ex abogados que establecen una continuidad entre lo ocurrido anteriormente y lo que ocurre ahora.
El diario El País nos introduce en una maldad más de los republicanos en la estrategia de hundir a los que cumplen con su misión asesora o de registro de lo que sucede:


El testimonio prestado por el teniente coronel del Ejército de Estados Unidos Alexander Vindman le ha reportado durísimas críticas por parte de miembros del Partido Republicano y de medios afines a las políticas de la Casa Blanca de Donald Trump. Si algunos congresistas ponían en duda el patriotismo del hombre que tiene una Cruz Púrpura por su valor en combate, en la cadena Fox iban un poco más allá y, la comentarista política Laura Ingraham llegó incluso a insinuar que Vindman podría ser un agente doble trabajando para el Gobierno ucranio.
En defensa del militar ha salido Liz Cheney, representante republicana por Wyoming e hija mayor del vicepresidente más poderoso y tal vez más criticado de la historia de Estados Unidos, Dick Cheney. Cheney condenó los ataques de los que estaba siendo víctima el laureado militar y los calificó de vergonzosos. “Es vergonzoso cuestionar el patriotismo y la dedicación al país de gente como el teniente coronel Vindman”, declaró Cheney.**



Los republicanos está en la senda más peligrosa de todas, tanto para ellos como para su país, la de hundir a personas fieles e instituciones. Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, hemos insistido en muchas ocasiones en la responsabilidad republicana, ya que fue el colegio lectoral quien le dio paso y no el voto popular, con más de dos millones y medio de votos menos que Clinton. Eso dejaba en manos de los republicanos la decisión. Pero el poder es cegador y obliga a realizar extraños cálculos, a perder el sentido de la Historia y solo mirar el presente, algo por definición esquivo.

De nuevo, los republicanos están asumiendo una parte que les acabará pasando factura en el futuro. Por mucho que se empeñen en salvar a "su presidente", corren el riesgo —y muchos los saben— de que ocurra lo impensable. Los escándalos de Trump, incluso su delito si se estima así, son la gasolina a falta de la cerrilla definitiva que haga volar todo por los aires, con la crisis consiguiente.
Lo que está sobre la mesa es el paso de un sistema presidencialista a uno personalista, que es lo que le acerca a modelos más oscuros. Trump no llegó a la "presidencia", la desalojó sin miramientos. La presidencia no es una persona sino la cima de una estructura montada precisamente para evitar que se convierta en una especie de monarquía absoluta delirante. Por eso existe el "impeachment", para evitar que un presidente crea que el país está a su servicio y que puede hacer lo que quiera con leyes e instituciones.



* "National Security Council staffers uneasy, fear Trump backlash" CNN 30/10/2019 https://edition.cnn.com/2019/10/30/politics/national-security-council-donald-trump-impeachment/index.html
** "La investigación contra Trump por el escándalo de Ucrania entra en la fase pública y oficial" El País 31/10/2019 https://elpais.com/internacional/2019/10/30/estados_unidos/1572464138_809800.html

viernes, 7 de septiembre de 2018

¡Traidores!, gritó o casa de locos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El mundo especula con la autoría del artículo anónimo publicado por The New York Times y en el que —por irónico que parezca— se trata de tranquilizar al mundo señalando que no han dejado al niño solo en casa con el botón nuclear. Los voluntariosos miembros de su administración, gente muy próxima, vigilan para evitar desastres producidos por el presidente desencadenado.
La acción combinada de lo que se sabe de la próxima publicación del libro, "Fear", del periodista Bob Woodward y del artículo anónimo de The New York Times, crean una imagen terrorífica desde interior de la presidencia de Trump, lo que algún miembro destacado ha llamado "Crazytown".
El mayor daño que se le puede hacer a Trump es fomentar su propia paranoia. En términos de acción, esto supone precisamente minar su confianza en los que le rodean. Sabemos desde su época empresarial su especial relación con sus "equipos", a los que exige completa fidelidad, total lealtad. En gran parte, teniendo en cuenta la personalidad explosiva de Trump, es silenciar todas esas reacciones y callar los errores que se ha conseguido evitar.
No es la primera vez que Trump inicia y ordena una caza de brujas en busca de "traidores" o filtradores entre su personal de confianza. De hecho, es una constante en su mandato, casi la única. Me imagino que es muy difícil controlar la tensión producida por estar reunido con alguien con la personalidad de Trump y temer llevarle la contraria; debe ser muy difícil gestionar posteriormente esa tensión acumulada, mantener esa frustración e indignación que muchos sentirán.
El diario El País recoge situación:

El texto publicado resulta demoledor. Bajo el título de Yo soy parte de la resistencia interna de la Administración de Trump, el misterioso autor asegura que algunos miembros del Ejecutivo se sienten tan alertados por los “impulsos” que llegaron a plantear, incluso, la posibilidad de pedir la incapacitación del mandatario por motivos mentales pero rehusaron esta vía para evitar una crisis constitucional. “Trabajo para el presidente pero como otros colegas he prometido boicotear partes de su agenda y sus peores inclinaciones”, afirma ese alto cargo anónimo y, como si de una conjura vaticana se tratase, describe una suerte de Estado paralelo que evita que las barrabasadas que el mandatario estadounidense publica en Twitter, por ejemplo, o ante una cámara de televisión, se traduzca en daños irreparables.
“La raíz del problema es la amoralidad del presidente”, dice el texto. “Cualquier que haya trabajado con él”, continúa, “sabe que no está anclado a ningún principio discernible que guíe su toma de decisiones”. Define el estilo de Trump como “superficial, inefectivo, conflictivo e impulsivo”. En las reuniones sobre algún asunto, dice, suele desviarse del tema y enzarzarse en broncas repetitivas y sus impulsos le llevan a veces a tomar decisiones temerarias que luego hay que rectificar o enmendar. “Los americanos deben saber que hay adultos en la habitación”, trata de tranquilizar. Llovía sobre mojado: la publicación tiene lugar al día siguiente de que salieron a la luz extractos del nuevo libro del periodista Bob Woodward, que sale a la venta la próxima semana, y en el que también se habla de miembros de la Administración aterrados por la deriva de la Casa Blanca.*


Trump, por supuesto, ha usado ya la palabra apocalíptica, "traición". Pero el presidente vive en una larga versión de "Apocalypse Now!", levantándose cada mañana con un toque wagneriano de diana.
Podríamos decir que la situación es "insólita", pero ¿qué no es insólito en esta presidencia que ya ha dado hasta series de animación, que ha producido más imitadores que todos los presidentes juntos, que ha permitido la elevación del rango de los Late Shows y que reúne a decenas, cientos de miles de manifestantes en cualquier lugar del mundo con se menciona su nombre?
El hecho de que esta "resistencia" manifieste su trabajo para evitar que los Estados Unidos se hundan o los hunda, para ser más preciso, no deja de ser una muestra de la degradación a la que Trump ha llevado al país en todos los niveles. Hemos insistido en que va a costar muchos años recuperar la confianza después del paso de Trump por el mundo. Costará décadas volver a recomponer los destrozos realizados.


De todo lo que esto ha movido, que es mucho, me quedo con tres momentos. El primero es la ilustración de The New York Times en la que unas personas tiran de la cuerda para evitar que la silueta de los Estados Unidos se caiga por un precipicio. Es una vívida síntesis gráfica de la situación actual. No refleja ataques exteriores, de sus rivales, sino de su gente de confianza —eso es lo que desespera a Trump— que trata de mantener callados, a golpe de acuerdos de confidencialidad, a todos los que pasan por su vida. El problema es que desde el momento en el que pisó la Casa Blanca esos acuerdos —como se ha comprobado— pasan a ser dudosos. La mentalidad de la empresa de Trump no es aplicable al "interés público" que debe guiar la política por definición. Lo que vale en las empresas, no puede funcionar en la vida pública, que debe ser transparente, teniendo los ciudadanos el derecho a saber qué ocurre, excepto en lo que sea materia reservada por el bien de todos. Pero proteger a Trump de sus propios defectos no es proteger a los Estados Unidos. Ahora se defiende a los Estados Unidos de su presidente. El escrito publicado sin firma por The New York Times —pero comprobada, dicen, su autoría— es un intento de "tranquilizar" al país, que se sepa que no dejan solo al presidente.


Por supuesto, es mucho más que eso. Sobre todo a pocos días de la salida del libro de Bob Woodward, que nos trae el segundo momento elegido. La BBC ha publicado un anticipo de la obra seleccionando declaraciones que complican la vida de Trump y de sus apoyos, pero al final se incluye esta conversación entre Trump y Woodward

En un ataque preventivo contra lo que seguramente será una furiosa protesta de la Casa Blanca contra el libro, el Washington Post publicó una grabación de audio y una transcripción de una llamada que el presidente hizo a Woodward a principios de agosto. En él, el presidente afirma que nunca fue contactado para una entrevista o que se le informó del trabajo que Woodward publicará próximamente, una afirmación que el periodista rebate con éxito.
Trump hace varios intentos para dirigir la conversación hacia sus logros en política exterior y su historial económico como presidente.
"Nadie ha hecho un mejor trabajo que yo como presidente", dice. "Eso puedo decirte".
Woodward dice a través de sus entrevistas que "obtuvo mucha información y documentación", y que su libro sería una "mirada dura al mundo, a su administración y a usted".
"Supongo que eso significa que va a ser un libro negativo", responde el presidente.**


Creo que el grado de irrealidad y de narcisismo que reflejan estas pequeñas muestras de la conversación, ya nos hablan de Trump y de su forma de entender el mundo. La simple idea de que el libro de Woodward, tras preguntar al personal de la Casa Blanca, pudiera ser positivo muestra un desajuste grande. Hay una enorme distancia entre cómo se ve a sí mismo y la percepción que los demás tienen de él. Por eso es más interesante escuchar a los que en teoría deberían apoyarle ante los que están en la obligación de atacarle o, al menos no mostrarle simpatía.
Por esto, me parece relevante el artículo publicado en The Washington Post, firmado por uno de los escritores de discursos de la presidencia de George W. Bush, Michael Gerson, un "neorrepublicano", con afán de protagonismo, crecido con los evangelistas. El título del artículo de Gerson no puede ser más claro: "We are a superpower run by a simpleton". Gerson centra sus ataques a Trump en el peligro que supone lo predecible de su carácter para cualquier enemigo exterior, que solo necesita tocar los resortes adecuados para provocar la reacción deseada. Esto supone, señala, un peligro real para los Estados Unidos. Para el articulista, el populismo que ha llevado a la Casa Blanca a Donald Trump es real y correcto, pero la cabeza al frente es un problema. Escribe Gerson:

What we are finding from books, from insider leaks and from investigative journalism is that the rational actors who are closest to the president are frightened by his chaotic leadership style. They describe a total lack of intellectual curiosity, mental discipline and impulse control. Should the views of these establishment insiders really carry more weight than those of Uncle Clem in Scranton, Pa.? Why yes, in this case, they should. We should listen to the voices of American populism in determining public needs and in setting policy agendas — but not in determining political reality.
We should pay attention to the economic trends that have marginalized whole sections of the country. We should be alert to the failures and indifference of American elites. But we also need to understand that these trends — which might have produced a responsible populism — have, through a cruel trick of history, elevated a dangerous, prejudiced fool. Trump cannot claim the legitimacy of the genuine anxiety that helped produce him. The political and social wave is real, but it is ridden by an unworthy leader. The right reasons have produced the wrong man.***


Las críticas demócratas son esperadas; las que llegan desde el bando republicano son demoledoras porque implican una pérdida de apoyos. Gerson no critica la política republicana, critica las enormes carencias en el liderazgo. El "hombre equivocado" es el reconocimiento de que el liderazgo de Trump solo puede al desastre a los republicanos, por un lado, pero por otro a los Estados Unidos. Por eso no es casual que Gerson proponga en su artículo la imagen de un Trump manipulado por el líder de Corea del Norte. Sabe qué debe decirle y cuándo es el momento apropiado.
Aprobando la política conservadora llevada por Trump y condenado a Trump dejándole como una especie de hombre de paja preguntándose por un cerebro, Gerson ataca pero se cubre las espaldas ante los republicanos que ven el destino que Trump ha creado para ellos.
Creo que esas tres imágenes, verbales e icónicas, de Trump reflejan lo que ha sido y es uno de los mayores desastres de liderazgo de la última décadas. Quizá solo superado, aunque están casi a la par, por Nicolás Maduro.
Ha habido muchos ineptos en puestos de enorme responsabilidad, pero pocas veces con tanto afán de protagonismo, tan pagados de sí mismos. La conversación reproducida por la BBC, la imagen de unos Estados Unidos en el abismo y la descalificación absoluta de Michael Gerson, son tres momentos críticos. La idea de que, como alternativa a declararlo mentalmente incapaz para la presidencia, tengan que estar recurriendo a maniobras para evitar que el presidente de los Estados Unidos hunda al país y arrastre al caos a medio mundo, supera cualquier película o ficción, dramática o cómica. Crazytown se ajusta a la transformación de la Casa Blanca con la llegada de Trump. Gerson señala que la política del presidente puede cambiar tras escuchar un rato el Fox&Friends. No tiene que ser fácil para alguien medianamente cuerdo asistir al espectáculo de la locura, la ignorancia y el egocentrismo en el despacho oval de la Casa Blanca.
Su presidencia será recordada, sin duda.



* "El espectro del sabotaje a Trump en la Casa Blanca desata una tormenta política" El País 7/09/2018 https://elpais.com/internacional/2018/09/06/actualidad/1536247609_274108.html
** "El libro de Bob Woodward sobre Trump: las citas más explosivas" BBC 4/09/2018 https://www.bbc.com/news/world-us-canada-45415151
*** "We are a superpower run by a simpleton" The Washington Post 6/09/2018  https://www.washingtonpost.com/opinions/we-are-a-superpower-run-by-a-simpleton/2018/09/06/a39c8980-b205-11e8-9a6a-565d92a3585d_story.html?utm_term=.ef84e933e184